Disfrutando de libertad

Yo disfrutaba del cuerpo de esa muchacha, hasta que sentí una lengua entre mi pene y el sexo de Ana, era Eduardo que estaba lamiendo nuestros sexo con mucha devoción, eso me hizo gozar más de la cuenta y empecé a follarla con más intensidad hasta que empecé a venirme en un orgasmo y ella, empezó a gemir como una niña, mientras nos besábamos, y nos repetíamos que había sido genial.

Hace unas semanas mi esposa salía a visitar a su madre a provincia, ella se encontraba muy enferma, yo debido a los trabajos no pude ir a acompañarla. Permítanme presentarme me llamo Martín, tengo 29 años, mido 170 y me considero un hombre de contextura normal, no soy gordo, pero tampoco soy un esqueleto jajaja, llevo un par de años casado aún sin hijos, con una bella mujer.

Era un viernes por la noche y me dispuse a salir con algunos amigos, ya que quería disfrutar de libertad, pero al final ninguno me pudo a acompañar así que salí a  buscar alguna discoteca por la avenida Arequipa y luego de entrar a unas cuantas, llegué a una que nunca antes había visto y que por cosa curiosa entraban muchos jóvenes, luego de pagar noté que era una discoteca de ambiente, yo siempre me he considerado hetero, pero la verdad es que me daba mucho morbo saber cómo era.

Al entrar lo que me causó mucha gracia y curiosidad era ver a esas muchachas o hombres bailando muy pegadas sobándose con las músicas regatoneras de ahora, me excitó y pude ver como muchas al ritmo de la canción empiezan a manosearse, lo que me llamó la atención es un tipo rubio que se sobaba con una chica y un chico en la pista de baile, me miró y se sonrió lo que me dio corte, ambos chicos eran altos y bien parecidos y la chica era guapa y se dejaba sobar donde ellos querían, al rato no sé cómo me hice amigo de uno de ellos que se llamaba Eduardo, y me invitó  a bailar con ellos, yo acepté algo picado por la situación.

En eso empezó la sobada digo la canción, y mientras la chica se frotaba con mi pene, el chico de atrás el más guapo se sobaba conmigo, la situación al inicio me incomodó, pero luego no mucho, al fin y al cabo no hacíamos daño a nadie, luego volteamos y mientras la chica se sobaba con mis nalgas y me ponía sus senos en la espalda yo me frotaba con Eduardo, luego de más de media hora acariciándonos y riéndonos con la situación, ella me dijo que si queríamos ir todos a la parte de atrás donde se reunían las parejas y bueno sólo estábamos Ana, Eduardo y yo, así que acepté guiado por la curiosidad y el morbo.

Al  entrar era un cuarto oscuro y no se podía ver bien, me di cuenta que Eduardo y Ana empezaron con unos besos y abrazos muy fuerte, me puse detrás de ella, y lamí su nuca y su cuello. Al rato sentí una mano en mi entrepierna y dado el morbo ayudé a esa mano a bajarme el cierre y sobarme el pene, luego sentí que se sacaba el brassier y me lo dieron, lo olí y empecé a jugar con su senos y me llevé uno a la boca, los tres nos echamos en una cama preparada ahí, cuando siento una boca en mi pene.

Yo que estaba muy excitado me terminé de abrir el pantalón y me eché a gozar con esa boca riquísima, en eso siento un seno en mi cara del otro lado de la cama, ahí comprendí que el que me la estaba chupando tan bien era Eduardo, uuummmmm eso me excitó bastante, nunca me había ocurrido algo semejante, mientras nos estábamos besando con Ana y metía un dedo en su vagina para llevarlo a mi boca, Eduardo lamía y lamía mi miembro que estaba bastante duro por toda la situación.

Ella no aguantó toda la situación porque en un momento movió de su lugar a Eduardo y poniéndome un preservativo con la boca (que rico fue eso), empezó a metérselo y cabalgar encima de mí, mientras Eduardo le ponía el pene en la boca a ella.

Yo disfrutaba del cuerpo de esa muchacha que no debía tener más de 18 años, hasta que sentí de nuevo una lengua entre mi pene y el sexo de Ana, era Eduardo que estaba lamiendo nuestros sexo con mucha devoción, eso me hizo gozar más de la cuenta y empecé a follarla con más intensidad hasta que empecé a venirme en un orgasmo y Ana, empezó a gemir como una niña y cayó encima de mí mientras nos besábamos, y nos repetíamos que había sido genial.

Eduardo se acercó a mí y me agradeció que le haya dejado lamerme el pene y que había disfrutado viendo como follaba a la caliente de su novia. Me quedé de piedra, no sabía eso, se me acercó y me dio un beso, que me dejó contrariado, era la primera vez que un hombre me besaba, y mientras Ana estaba a mi lado empezó a bajar a mi pene y junto a su novio Eduardo empezaron a lamerlo y chuparlo, quise sacar la cabeza de él, pero no pude lo hacía tan rico que lo dejé seguir, ahora mi pene estaba de piedra de nuevo y sentía la boca de los dos que lamían y lamían mi sexo una y otra vez.

En ese momento mandé al diablo todo y tomé la cabeza de cualquiera de los dos y empecé a follarla con mi pene a lo que empezó a chupar con más devoción, por dentro de mí deseaba que fuera Eduardo, y así era, ya que Ana se me acercó y nos empezamos a besar jugando con nuestras lenguas, mientras su novio me la chupaba desesperadamente. Hasta que no aguanté y dije que iba a terminar, Ana bajó rápidamente y tomó el lugar de Eduardo para terminar con el trabajo echándose el semen en sus senos y pasándoselo por la cara.

En un momento sentí la necesidad de saber a qué sabía un pene y quise probarlo, pero preferí dejarlo ahí. Ellos se empezaron a arreglar su ropa y yo hice lo mismo, nos despedimos como buenos amigos y opté no darle mi número diciendo que yo iría otro día.

Mi esposa llegó luego de unos días y todo fue como siempre aunque desde esa noche sueño poder probar el pene de un hombre y saber cómo se siente, cómo crece su miembro en mi boca y como me haría gozar de placer el pene de un hombre, pero no conozco a alguien con quien hacerlo.

Por eso espero recibir sus comentarios y si vives en Lima, Perú, espero que me escribas o me mandes tu email o número de RPM para poder ser amigos, compartir nuestras fantasías o si congeniamos bien probar nuestros cuerpos.

Autor: Martín

martin3101peru@hotmail.com

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En un restaurante Hooters V

La puso en la entrada del ano y yo estaba tan cachonda que me movía para que me la metiera lo más rápido posible a lo que él sonreía y me decía, así, muérete de ganas por la verga de papi. En un momento me la ensartó y empezamos con el movimiento, que rico era sentir su verga así de dura y sentía como me partía el trasero.

Aquí estoy con ganas de contarles más cosas que me han pasado gracias a sus comentarios y buenos deseos, un abrazo y un beso a todos los amigos que e conocido gracias a esta maravillosa página, les escribo lo que me pasó hace poco.

La verdad es que no sabía que mi suegro fuera tan caliente, con el he aprendido muchas cosas y estoy disfrutando más de mi cuerpo, quiero contarles lo último en lo que estuve metida y por lo que no he podido escribir, hace unas semanas él vino mientras estaba aseando mi casa, llevaba  una faldita muy suelta y un polo holgado, al verme sin brasier me llenó de besos y muchos mimos como nadie lo ha hecho, al terminar mis que haceres en la casa  le dije que iría a ducharme y me pidió acompañarme, según él me ayudaría, él se dedicó a lavarme, enjabonarme y mientras hacía eso, se dedicaba a sobar mis senos con el jabón, y me masturbaba para luego mientras me enjuagaba me llenaba de besos en la entrepierna y me lamía la entrepierna.

Esto me estaba calentando de sobremanera, además la situación  y el morbo que sea mi suegro en mi propia casa, al acabar de secarme no me aguanté y me lo llevé a mi cama, me eché en ella desnuda y me abrí de piernas ofreciéndole mi coño muy húmedo el cual se dedicó a lamer, chupar y meter sus dedos por casi 2 horas, uff que paciencia y que placer para mi, tiempo en el cual me arrancó muchos orgasmos, tiene una lengua muy experta y sabe tomarse su tiempo, llegué a un momento casi de inconsciencia o gloria, luego sacó esa gran verga, que me gusta, y me la puso en la boca, se la lamí con la misma dedicación que él me había hecho, besé cada parte de su verga, la lamí, me la pasé por la cara y me dediqué a observarla, a querer conocerla, a olerla hasta que luego de casi media hora terminó en mi boca la que recibí gustosa y feliz…

Ambos abrazados nos dábamos muchos mimos y me decía que era feliz conmigo y que no quería que nunca termine lo nuestro, luego empezó a mamar de mis senos como si fuera un bebe, y mientras hacía eso empezó a masturbarme con sus hábiles dedos haciendo círculos en mi clítoris y frotando muy pausado, la situación empezó a mojarme bastante, le pedí que no siguiera. Pero en un momento tiró de mi pezón e hizo que lance un gemido de placer y dolor, él sonrió y en eso retiró su mano para poner su pene bien hinchado por la situación y así como estábamos de costadito empezó a follarme, primero despacio y cada vez mucho más rápido, ambos gemíamos y nos besábamos hasta que él eyaculó muy dentro mío, ambos dormimos un rato abrazados.

Ya en el comedor mientras hablábamos, me dijo que en el restaurante en el que trabajaba (hooters) usábamos una ropita muy sexy y que muchas veces al verme sintió muchos celos por cómo debían disfrutar los clientes conmigo, a lo que yo le recordé que ese no era un prostíbulo ni nada de eso, pero bueno. los hombres gozaban con el uniforme que a muchas se nos ceñía en el cuerpo. Pero por desgracia, le dije, tuve que dejar ese uniforme al dejar el empleo, él se puso muy triste a lo que me dio una idea.

A la semana siguiente quise quedar con él en encontrarnos en Larcomar que está en Miraflores, para pasear y disfrutar del cambio de clima que esta haciendo aquí en Lima, el acepto. Estaba muy ansiosa como una colegiala esperándolo, llevaba una blusa blanca, un jean a la cadera, zapatillas de tacón y una carterita muy coqueta. Al llegar él no me importó que nos vieran y lo abracé para besarlo como un par de novios, él aceptó mis besos, uhmm, solo de recordarlo me excita.

Mientras paseábamos sonreíamos como dos enamorados, algunos amigos míos me reconocían y me saludaban y por ahí vi a uno que otro cliente pero como me veían acompañada ni me saludaban, así conversando lo llevé al restaurante hotters, mi ex centro de trabajo, ahí saludé efusivamente a algunas amigas que desde me fui no veía, luego nos sentamos y pedimos algo de comer. Luego de media hora de estar ahí conversando le dije al oído si quería ir al área privada para que sepa cómo era, que si él quería podía ser atendido por una amiguita que tenía para que sepa como era ese tipo de atención, él aceptó muy gustoso.

El entró solo al área VIP mientras yo preparaba su sorpresa, lo vi. Desde la puerta y estaba esperando algo ansioso, respiré hondo y abrí la puerta me acerqué a él y le dije, señor buenas noches, soy Jaqueline y lo atenderé, ¿desea servirse algo?

El volteó sorprendido y vi que casi se le cae la cara de lo sorprendido y creo que no era para menos, me había puesto mi antiguo uniforme, solo que con unas modificaciones: Me había puesto un polito una talla menor que la que utilizaba antes con lo que el escote se veía bastante pronunciado y resaltaba aun más mis senos, como llevaba una tanguita negra las tiritas las había levantado sobre mi short naranja para que se puedan ver a simple vista, me puse unas zapatillas de tacón alto para que me formen mejor las piernas y me había bañado de un perfume que solo usaba cuando salíamos con mi esposo a alguna reunión importante.

Eduardo sonrió y me dijo, estás muy buena Jacqueline, yo sonreí y acerqué un mate de coca que había traído, me puse a prepararlo a su lado y mientras eso lo provocaba arqueando mi trasero más de lo normal, sabiendo que eso lo excitaría de sobremanera, y dejándolo ver mis abultados senos por mi escote, en eso siento como acariciaba mi entrepierna con sus dedos, yo le dije: señor eso no está permitido aquí y le sonreí coquetamente.

Me puse frente a él terminando de preparar la mesa y él notó que tenía los pezones bastante hinchados. Entendió la situación y siguió con el juego: Jacqueline que bella eres, yo respondí sonriendo y empezamos una práctica como si no nos conociéramos, luego de unos minutos él me pidió empezar a bailar para él que me pagaría mucho y yo acepté recibiendo el dinero que me dio.

El baile fue lo más sensual posible, me esmeré mucho, lo que él sacó su pene y se sobaba mientras me miraba, yo me había sacado el polito y solo estaba con mis tacones y mi tanga negra. Luego empezó a manosear mis senos y forcejeamos víctimas de la situación, esto nos había calentado mucho y el morbo de hacerlo supuestamente contra mi voluntad hizo que me moje mucho más.

En un momento él me puso boca debajo de la mesa y con las nalgas exhibiéndosela y comenzó a lamer de arriba abajo, le decía que siguiera, que lo hacía muy rico, usaba sus dedos y empezó a follarme con ellos mientras lamía mi oreja, al estar sin moverme solo deseaba que me folle, que me use ese desconocido que no era otro que mi suegro.

Entonces la metió de golpe y empezamos a follar, yo me puse en cuatro y mientras él me tomaba de la cintura yo sobaba mis tetas, estuvimos un buen rato así hasta que me dijo, me encanta tu culito perrita, quiero dártela por el ano, yo gemía y me excitó su lenguaje, uhmmm, papi, párteme el ano con tu vergón.

La puso en la entrada del ano y yo estaba tan cachonda que me movía para que me la metiera lo más rápido posible a lo que él sonreía y me decía, así, muérete de ganas por la verga de papi. En un momento me la ensartó y empezamos con el movimiento, que rico era sentir su verga así de dura y sentía como me partía el trasero. En un momento sentí que su cabeza se hinchaba y me dijo, me corro, a lo que aceleré mis movimientos y terminamos. Caí rendida ante su imponente verga, nos besamos y me dijo gracias mi amor por esta experiencia. Yo sonreía y solo le dije te amo, te amo y nos besábamos.

Me vestí y salimos abrazados del restaurante, mi amiga como que se molestó por dejarle la ropa toda sudada y manchada, jajajaja si lees esto disculpa amix. Tomamos un auto y me llevó a mi casa.

Espero que les haya gustado, disculpen si no he podido responder antes pero entro mucho menos que antes al MSN, gracias por sus comentarios y hasta el próximo relato.

Espero sus comentarios.

Autora: Jaqueline

golosisimaperu@hotmail.com

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Eduardo, mi amor

Me penetró, era un dolor terrible tanto que traté de zafarme pero solo conseguía clavármela más, se me salieron unas cuantas lagrimas del dolor, me dijo tranquilo, me paró y me puso de perrito, me tomó del cabello y me empezó a cabalgar, luego me la metió toda y la dejó ahí para acostumbrar a mi culo, poco después siguió con su faena, el dolor empezó a ceder y se convirtió en placer.

Hola les quiero contar mi relato que me sucedió hace poco. Empiezo por describirme, me llamo Román, tengo 18 años y estudio administración, peso 75 y mido 1.80, piel aperlada pelo castaño poquito largo no mucho pero abundante, ojos miel, soy delgado, me gusta hacer ejercicio aunque no estoy marcado me gusta mantenerme en forma.

Siempre me han gustado los hombres y había tenido algunas experiencias sin importancia, masturbarme con amigos etc. Pero nada serio ninguna relación duradera o pareja, total que en ese instante no me motivaba todavía solo quería ver tipos buenos y deleitarme el ojo. Siempre he sido muy discreto, en la escuela no había nada posible con mis compañeros entonces me resigné, aún así entré a un curso de inglés para aprender porque soy bastante malo en el idioma, total entré a un curso y decidí aprender lo más posible

En el curso había chavos bastante guapos y bien formados pero ninguno con señales de ser gay o algo por el estilo, me enfoqué entonces en un hombre guapísimo de 34 años,  su nombre es Eduardo, me encantó físicamente, era alto, delgado, ojos verdes y atlético, además de que vestía muy juvenil pero sin dejar a un lado la formalidad, una combinación muy sabrosa  y con la presentación que expuso supe que se estaba divorciando y no tenía hijos, eso me interesó bastante, él era bastante aplicado y para mi gusto era el más adelantado del grupo ya que se ponía hablar de tu por tu con la maestra bueno la teacher en fin, yo me quedaba un poco atrás en las clases, y él se empezó a preocupar por mi, me prestaba sus apuntes y me ayudaba con lo que no entendía, me empecé a sentir muy a gusto a su lado, además de que tiene una sonrisa que te derrite y siempre que podía me dedicaba ese hermoso rayo de sol de sonrisa que tiene, yo me fui poco a poco enamorándome de él aunque nunca me atreví a decirle nada, simplemente me conformaba con ser su amigo del inglés.

Un viernes le comenté que me sentía muy frustrado pues no avanzaba nada, en cambio él tenía muy buen nivel y me dijo que no me preocupara, que él me notaba mejorías, le dije que no era cierto y que solo trataba de darme ánimos, me dijo que no y si quería me ayudaba, me dijo que había comprado un material nuevo para  aprender más rápido que si yo quería me lo prestaba, le dije que era magnífico que cualquier ayuda era buena, y me dijo que si quería me los prestaba hoy mismo, que lo acompañara a su departamento por ellos.

Total llegamos a su departamento y me invitó a pasar, era algo grande para ser depa, entré y me invitó  a tomar algo, le dije que un refresco porque en verdad estaba sediento, total me sirve el refresco y se va a buscar los libros, se tardó un poco más de lo estimado y lo fui a buscar y lo encontré con los libros en la mano y me dijo, disculpa es que no los encontraba, mira aquí están, te los presto, los tomé y le dije que él era muy lindo conmigo, que no sabía cómo agradecérselo y lo abracé, él se sorprendió con el abrazo pero me correspondió, sentí sus fuertes brazos en mi espalda y me acurruqué en su cuello, olía a macho, un olor a hombre increíble, intenté separarme para no ser tan obvio pero él no me dejó de abrazar, de hecho sentí sus labios en mi cuello y su pequeña barbita rozando mi cuello, le dije que se detuviera y me contestó, por favor chiquito, ¿aceptas venir a mi departamento en la noche?, te gusto y sabes que tú me vuelves loco, eres tan tierno que te quiero hacer mío, esta noche serás completamente mío, no sabes cuantas ganas tengo me cogerte, le dije que no que tenía miedo.

Entonces él me tomó de la cintura y con una voz preciosa y mirándome a los ojos, con esas esmeraldas que tiene por ojos me dijo, no te preocupes, seré gentil, me gustas mucho y nunca te lastimaría, con eso me derretí y me dejé caer en sus brazos, me sonrió y me preguntó, ¿aceptas? le dije sí, quiero ser toda tuya (se me salió lo gay a lo bestia) me dijo, quieres ser mi hembrita, te trataré como toda una damita y me besó, fue increíble sentir su boca, su aliento, después me besó el cuello y empezó a desnudarme, me quitó mi playera, él hizo un acto de macho que me encantó, se arrancó los botones de su camisa y se la quitó, es muy velludo sin llegar a ser un oso, después me siguió besando y me tiró a la cama, me acabó de desnudar y luego se desnudó, me dijo abre las piernas, eso hice y se acostó arriba de mi y me siguió besando.

Yo la verdad no podía seguirle el paso pues é estaba vuelto loco besando todo mi cuerpo, hasta que se detuvo y me sentó en la cama, me acercó su verga, quedé sorprendido del tamaño que tenía y del grosor que ostentaba, me dijo vamos amor, chúpala tantito, la agarré con mis manos y abrí la boca tanto como pude y me acerqué a ella, pero en ese momento cambié de opinión y decidí torturarlo antes de mamársela, le soplé, luego la olí, era un aroma increíble de hombre, después abrí la boca y fingí que se la mamaba pero la volví a soplar, él me dijo, ya no me tortures por  favor, entonces lo hice, me tragué ese mástil, no me cabía todo en la boca y mamé por partes, me estaba atragantando, pero al ver su cara de placer no me importó y me la seguí tragando.

Él empezó a follarme la boca cada vez más rápido, en ocasiones el aire me faltaba, tenía demasiada saliva pero era feliz, tenía a un hombre a mi lado y que hombre, seguí con los huevos, que cosa más deliciosa, además que eso lo hizo aullar de placer, me decía, sigue así cariño, ah que delicia, pasaron como 15 minutos y me dijo, ahora te toca comerte todo esto por tu culito precioso, a ver acuéstate bocabajo, obedecí pero le dije que tuviera cuidado que su verga era enorme y no quería que me lastimara, me acosté, me puso crema y empezó a penetrarme, lancé un grito tan fuerte de dolor que Eduardo se cayó de la cama, me asusté y corrí a  su lado,  se levantó y me dijo que sería más cuidadoso, volvimos a la posición y me penetró, era un dolor terrible tanto que traté de zafarme pero solo conseguía clavármela más profundamente, se me salieron unas cuantas lagrimas del dolor,  me dijo tranquilo, no te muevas, déjame a mi actuar, me paró y me puso de perrito y me la dejó caer toda, me levanté del dolor y me tomó del cabello y me empezó a cabalgar, luego me la metió toda y la dejó ahí para acostumbrar a mi culo, poco después siguió con su faena, el dolor empezó a ceder y se convirtió en placer, al rato terminó y se acostó, me invitó a acostarme con él, cosa que hice y me dormí en sus brazos, fue maravilloso,

Al día siguiente desperté y me asusté pues no había avisado en casa que no iría a dormir, total mandé un mensaje diciendo que estaba con unos amigos y yo les hablaba después, fui a la cocina y le preparé un desayuno y se lo llevé  a la cama, lo desperté y comimos juntos, él me dijo que quería que me quedara todo el fin de semana conmigo, que me amaba y yo le dije que si, me dijo que ese día no tenía ganas de salir, pero el domingo si yo quería me prestaba ropa de su ex y salíamos un rato, la sola idea de travestirme me emocionó, me dijo que tenía facciones muy finas y buen cuerpo y que pasaría por mujer fácilmente, me dijo que solo la voz me delataría pero diríamos que estaba enferma, me encantó la idea.

El sábado nos quedamos en casa y yo hice quehaceres domésticos, lavé su ropa, planché sus camisas y le ayudé a organizar porque tenía todo hecho un desastre, en la tarde me acosté junto a él a ver películas, y pasar el rato, en sus brazos era feliz, en la noche me volvió hacer el amor, fue algo más travieso que la noche anterior,

El domingo me prestó ropa de su ex y me maquilló. me puse tacones y un vestido azul precioso, y un poco de relleno para el sostén, como no me acostumbré a los tacones cambié a zapatos de piso, salimos y yo estaba muy nervioso, pero pasé la primera prueba, un vecino me dijo que estaba muy guapa y joven, yo solo me reí porque él me dijo que no hablara entonces él le dijo que estaba enferma y me dio un beso y nos subimos a su carro, me llevó a comer a un restaurante muy elegante italiano, el mesero también creyó que yo era mujer, y me encantó como otros hombres me volteaban a ver y yo orgulloso agarraba la mano de Eduardo, pero lo mejor fue besarlo en público, jamás había besado a un hombre en público ahora lo hacía y se sentía genial, me llevó al cine, al parque y después a su casa donde el sueño terminó, volví a ser yo, quedamos de vernos cada fin de semana, pero yo no contaba con el castigo tan grande que me pusieron por faltar a dormir dos noches, y por el momento nos vemos a escondidas, él tiene problemas con su ex que lo sigue acosando pero yo se que él me ama  a mí.

Autor: Román

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El regalo

El objeto de goma se convirtió en un amante imaginario, la materialización de los amores que no se habían realizado. Mi primer pensamiento fue pensar que era Eduardo, mi profesor de computación. Imaginé que el pene artificial no terminaba en las bolas, sino que tenía cuerpo, manos, brazos, boca, que era Eduardo quien estaba conmigo en mi cama y quien tocaba mis secretos.

Cuando terminé de quitar la envoltura, abrí la caja y me sorprendí al encontrar aquel objeto que nunca me imaginé que fuera el regalo que mi amiga Alejandra me regalaría. A ella la había conocido en la tienda de mi padrino, donde estaba trabajando mientras duraban mis vacaciones de verano. Alejandra es sobrina de mi tía Amelia, y tenía 21 años, tres más que yo, y a pesar de la diferencia de edad nos frecuentábamos mucho.

La caja contenía un objeto alargado, color semejante a la piel, de un material suave y un tanto flexible, y su forma era lo más cercano a un miembro masculino, con unas finas venas y poros. Incluso tenía una parte que era como una base, que tenía la forma de un escroto muy bien logrado, con pliegues y todo. Lo tomé con mis manos. Debería medir unos veinte centímetros.

No entendí por qué Alejandra me había mandado eso, y pensé qué bueno que había abierto el regalo en mi recámara. Si lo hubiera abierto delante de mis invitados me hubiera muerto de vergüenza. Una comida para celebrar mi cumpleaños. se había terminado hacía algunos minutos. No hubiera sabido qué hacer pero sí habría sabido qué hubieran pensado de mí.

Entonces, en mi mente apareció la idea de una broma. Sí, ella era tenía un carácter tan jovial que seguramente lo había hecho para ponerme en ridículo delante de toda la gente cuando abriera la caja. Lo que no contaba es que yo no estoy acostumbrada a abrir mis regalos delante de todos. Así que le había estropeado la trampa. Seguramente lo había conseguido en una sex shop, donde venden ese tipo de artículos como para bromas de despedidas de soltera.

El llamado de mi madre en el pasillo me hizo guardar rápidamente el objeto en la caja, y cuando entró ella solo le dije que estaba viendo mis regalos. Bajé a cenar, y mi regalo se quedó encima de mi cama, junto a una ropa. La cena transcurrió sin novedad alguna. Pero en la noche, me retiré a mi habitación, y recogí las dos blusas que me habían obsequiado mis familiares, el estuche con los aretes que me había regalado mi papá, un CD y junto estaban con los boletos para ver a mi cantante favorito en concierto.

Y también estaba la caja con el regalo de Alejandra. Entonces empecé a pensar ¿qué diablos iba a hacer con eso? Dónde lo iba a esconder? Si lo veía mi madre ya sabía el lío que iba a armar. Tomé el teléfono y marqué el número de Alejandra, sin embargo no estaba. Seguramente ese había ido con su novio a algún lado después de mi fiesta.

Estaba cansada, así que me quité el pantalón de mezclilla, los tenis, y me acosté en la cama, con mi camiseta que tenía al personaje de Alf estampado. Saqué nuevamente el objeto de su caja, y ésta cayó sobre la alfombra. A la luz de suave luz de la lámpara, los detalles del consolador se volvían más dramáticos. Los bordes y formas producían penumbras que contrastaban con las brillantes venas y pliegues. Viéndolo bien, era casi una obra de arte. No creo que le hubieran sacado un molde a un pene real, pero quién sabe. Se veía con tantos detalles. Comencé a imaginar cómo sería tener en mis manos uno real. Nunca había visto más que el de mi hermano menor, eso había sido cuando era yo una niña, y él un bebé, por eso no contaba. Con las yemas de mis dedos dibujé cada sus contornos.

¿Si Alejandra supiera que su regalo no había funcionado qué pensaría? Seguro no se imaginaba que ahora lo tuviera tranquilamente junto a mí. Continué acariciando la suave textura. Se sentía rico. Comencé a sentirme húmeda, y esa sensación era placentera. El pene flexible tenía un olor peculiar, de goma pero con un aromatizante. Era algo delicioso, y así se sentía. Así, que lo dirigí hacia mi labio superior, que es tan sensible. Lo pasé varias veces en mi piel, y sentí sus caricias, como si él también me correspondiera.

Entonces me llegó ese pensamiento contra el que no ejercí ninguna fuerza para oponerme. Lo dirigí hacia mi pubis. Lo pasé suavemente sobre mi vulva, sobre mi mojada pantaleta, acariciándome como nunca antes lo había sentido. El objeto se deslizaba fácilmente sobre humedad de la tela, y hacía aparecer la forma de mi excitada vagina.

Mi respiración se había agitado. Toqué mis mejillas que estaban calientes. Simplemente me bajé las pantaletas y abrí las piernas. Dirigí mi regalo especial hacia mi vagina, y comencé a acariciar mis labios menores con su cabeza. Se sentía delicioso. Con los dedos de mi otra mano comencé a acariciar mi clítoris. El consolador se movía en diferentes direcciones, y cada roce sobre mis partes íntimas me ponía más caliente aún. Entonces sucedió.

Fue como si cobrara vida, y por tanto tuvo personalidad. El objeto de goma se convirtió en un amante imaginario, la materialización de los amores que no se habían realizado. Mi primer pensamiento fue pensar que era Eduardo, mi profesor de computación. Imaginé que el pene artificial no terminaba en las bolas, sino que tenía cuerpo, manos, brazos, boca, que era Eduardo quien estaba conmigo en mi cama y quien tocaba mis secretos.

-¿Quieres entrar papacito? Le dije, mientras abría con dos dedos mi vagina, y vi cómo comenzaba a introducirse buscando paso entre mis labios vaginales. Sentí cómo el suave material se comprimía un poco y cómo se doblaba para acomodarse a la dirección de mi interior. Me resultó bastante excitante ver el alargado miembro introducirse lentamente, y no pude evitar sonreír, aunque mi sonrisa era como una mueca debido a que los músculos de mi cara estaban se tensaban de forma irregular. Lo seguí metiendo aunque comencé a sentir un dolor que me obligó a detenerme. Volví a las caricias que mis dedos proporcionaban a mi clítoris.

Debo confesar que no tuve el valor de metérmelo completamente esa noche, y creo que mi umbral de dolor no hubiera estado preparado para soportarlo tampoco. Sin embargo, aquel objeto se movía insistentemente entrando y saliendo de mi cuerpo. Recuerdo que lo levanté y besé los falsos testículos, sometiéndome a los deseos de mi amante imaginario. Fantaseaba con que Eduardo estaba conmigo y me hacía suya esa noche, y casi podía ver sus amplios pectorales que rozaban los erectos pezones de mis senos, que también eran acariciados por el artículo erótico, gracias a la humedad que estaba impregnada en su superficie.

En un momento, pareció dirigirse hacia mi ano. -¿Quieres ahí también, mi amor? Claro que sí – le dije, mientras lo dirigía hacia aquél virginal rincón. Y pude sentir cómo iba penetrando por ese otro orificio, gracias a la lubricación de mi vagina, que ahora tenía mojada toda la región. Me pareció que aunque al principio también tenía dolor, era alguna manera diferente al que había sentido por adelante. Digamos que este dolor sí lo podía soportar. Me sentí avergonzada por lo que estaba sintiendo, sin embargo mis dedos se enfocaron en continuar con las caricias del área clitórea, y comenzaron a tomar un ritmo frenético.

Saqué el vigoroso pene de mi trasero y lo empapé en mis fluidos que eran abundantes. Restregaba sus contornos en mis ingles, el interior de mis piernas, y contra mis labios vaginales, que los sentía rozados. Pero mi cuerpo temblaba, podía sentir el sudor que mojaba mi almohada. Mis dedos se movieron cada vez más rápido, dirigí a mi amiguito hacia mi boca y comencé a mamarlo. En mi boca entraba completamente, aquí no había dolor que me limitara, y pude sentirlo hasta mi garganta.

Lo saqué para lamerle la cabeza, y luego volví a chuparlo. Mis propios dedos me volvían loca, y en momentos eran ineficientes substitutos de mi amante de plástico al introducirse entre mis labios vaginales, pero nuevamente volvieron a mi clítoris para darme uno de los orgasmos más exquisitos de mi vida mientras yo mamaba y gemía. Finalmente lo extraje de mi boca para llevarlo a su nuevo hogar: mi vagina. Lentamente me fui relajando, mientras mi inquilino continuaba moviéndose lentamente sin ningún cansancio, proporcionándome más minutos de sensaciones placenteras. De esta forma, poco a poco fui consiguiendo el sueño, aquel consolador compartió conmigo mi lecho, como un fiel compañero.

A la mañana siguiente, la voz de mi madre me despertó, pues íbamos a salir a La Marquesa, un parque nacional a unos kilómetros de la ciudad. Al abrir las cortinas mi madre, la luz iluminó las sábanas y una inseguridad se apoderó de mí al mirar mis pantaletas tiradas junto a la cama y la caja del regalo sobre la alfombra. Una vez que mi madre salió de la habitación, levanté las sábanas, buscando a mi nuevo amante, y una angustia me invadió al no encontrarlo. De repente me di cuenta que mi regalo no se había despegado de mí, estaba aún dentro de mi cuerpo, el muy hábil había logrado irse abriendo paso y ahora estaba metido hasta el fondo.

Todavía conservo aquel regalo como uno de mis más preciados tesoros. Y aún sigue acompañándome algunas noches. Su aspecto no ha cambiado, ni tampoco su vitalidad.

Aún sigue teniendo las mismas ganas de hacerme mía como aquella noche inolvidable.

Autora: Susy

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Mi madurita top model del trabajo

Sus pezones eran rosados, no aguanté mucho y comencé a chuparlos, besarlos, tomé uno de sus pechos, mientras la besaba en la boca, con mi otra mano recorría su vulva sobre el pantalón, cuando noté que empezaba a gemir apreté aún más fuerte y ella continuaba con sus movimientos para sentir mis caricias, bajé un poco su calzón, que mata de pelos tenía, impedían llegar a su coñito.

Hace bastante tiempo que me gusta leer relatos y si bien he tenido algunas experiencias que pueden ser contadas, nunca me atreví a escribir…Lo que relataré a continuación es cien por ciento real… ¡Y sucedió hace muy, muy poco!

Mi nombre es Eduardo, soy un tipo normal de un metro setenta y dos, tez blanca, ojos claros y contextura normal, de 44 años de edad, felizmente casado y con 4 hijos. Nunca antes había montado cachos, mucho menos podía imaginarme haciéndolo, tampoco me considero una persona extrovertida en extremo, pero a medida que voy ganando confianza, pues me abro mucho más en mi relación con las personas y siempre me ha gustado jugar y atacar con mucho sarcasmo e indirectas con doble sentido a ver hasta donde llego o me deja llegar a las mujeres con quienes frecuento socialmente o laboralmente hablando.

Todo ocurrió en la oficina donde laboro desde hace unos cuatro años, una típica empresa familiar de mediano tamaño.  Desde que llegué a trabajar con el grupo y a pesar que mi actividad profesional no está directamente relacionada con la actividad comercial del grupo, por tratarse de una ramificación comercial de la cual yo directamente me haría cargo, la imagen hacia terceras personas, compañeros de trabajo, etc de mi persona y capacidad profesional era muy alta.

Al presentarme a cada uno del personal que labora en la empresa sabía que ese trabajo me cambiaría mi vida y no tuve duda de ello desde que la vi por primera vez, supe que sería mi compañera de trabajo favorita en la oficina y fuera de ella y que su belleza física cambiaría mi fidelidad hacia mi pareja afectiva y más temprano que tarde ella sería mi gran amante y no sé que más.

Amelia es administradora de profesión, responsable del manejo diario de la contraloría y finanzas del grupo, un trabajo estresante y de altísima responsabilidad.  Ella tiene 42 años, mujer madura, económicamente independiente, deportista, de cuerpo atlético, muy bien formado y conservado, de pelo amarillo claro, hermosos ojos verdes, con unas suaves y hermosas tetas y un culito bien redondo, digno de usar como prototipo de cirujanos plásticos, además de todos estos atributos, es suficientemente hermosa e inteligente para derretir a cualquiera que le interese pero lo suficientemente madura para que no cualquiera le montara los cuernos.

Más que una administradora más bien parece una hermosa top model o actriz de cine.  Casada y con una picara hija, era la responsable partir de ese día de mis sueños, apetencias sexuales y deseos eróticos.  La idea de poder ser amantes en un futuro cercano comenzó a formar sentido en mi mente.  Tenía que ser mía, era la meta, mi objetivo dentro del ambiente de trabajo y comencé a preparar mi plan de ataque.

Al principio demostré muchísimo profesionalismo en la relación diaria, esa era mi estrategia para entrarle más fácilmente y ganar algo de confianza. Reuniones de trabajo entre mi personal, mis jefes y Amelia demostraban que ambos estábamos muy bien enfocados profesionalmente, que nuestros patronos tenían una alta estima en nuestro trabajo y que les gustaba nuestra actitud y entrega hacia la oficina y los objetivos de trabajo.

Afortunadamente y muy rápido logré que Amelia avalara mi trabajo diario, lo que ayudó de sobremanera mi estrategia de ataque.  Diariamente buscaba conversar con ella en horas de receso laboral o buscaba cualquier excusa para consultar alguna actividad contable por tonta u obvia que ella pareciera, pero era suficiente excusa para poder reunirnos más.  Llegó el primer diciembre y decidí que era el momento de comenzar a romper el hielo de las conversaciones profesionales y las mismas alternarlas con conversaciones más personales.

El viejo truco del regalo de fin de año fue la estrategia, una pulsera de fantasía, de poco valor comercial pero con inmensos resultados.  A partir de ese momento Amelia y yo comenzamos a conversar no solo de cuestiones de trabajo, sino comenzamos a incluir temas banales pero personales al fin y al cabo, nuestra casa, nuestros hijos, el colegio, hobbies, etc.

Pasaron los meses y nuestras conversaciones banales, siempre en el trabajo eran cada vez más amenas y largas, comenzábamos a tenernos cada vez más confianza el uno con el otro y esa confianza permitía que comenzara a trabajar mejor mi plan de ataque.  Amelia hasta ese entonces siempre le había sido fiel a su marido pero ella aceptó igualmente y comenzó también a jugar y seguir el sarcasmo mío.

Trabajo de hormiguita muy lento pero efectivo, así llegó su cumpleaños y esta vez la invité almorzar y aproveché de entregarle otro pequeño regalo y tuve por primera vez la ocasión de hablar con ella del tema de pareja de cada uno, ambos fuimos muy sinceros y abiertos como lo hacen 2 amigos que se conocen pero no intimidan.  La ventaja de esto es que no tenía que suponerme mucho más.  Su vida sentimental era estable, más sin embargo se abría la sutil ventana de poder aceptar algo más.

La cena de fin de año de la empresa, fue considerada mi mejor jugada para conquistarla.  Asistí a ella y decidí no compartir exclusivamente con Amelia la velada, el no mostrar mis deseos e intenciones para con ella, disfrutando y compartiendo la cena de navidad con todo el personal de la empresa, de mesa en mesa por tiempos más o menos iguales.  Por supuesto, antes de la cena ya le habría ofrecido llevarla de vuelta a casa después de la celebración, al igual como le ofrecí a otras 2 compañeras de labores.

Al finalizar la fiesta la llevé a su casa y nos despedimos como cualquier compañero de trabajo hasta supuestamente el año siguiente, deseándole la mejor de las suertes y los mejores deseos para el próximo año, no sin antes en el frente de su casa nos quedamos conversando durante unas 3 horas antes de despedirnos, Un pequeño beso de despedida prendió la llama del deseo.

Al reiniciar el año siguiente, decidimos compartir cada vez más tiempo, conveníamos en salir a almorzar juntos, frecuentábamos al mismo tiempo los breaks para tomar café, solo porque queríamos estar el uno del otro  y por supuesto las indirectas y sarcasmos eran cada vez más obvias.  Fue así como en una celebración de despedida de una compañera de trabajo, con la cual no tenía mucha relación, ni motivos para ir pero Amelia me convenció que la acompañara, pues ella era su jefa y por lo menos necesitaba pasar un rato en esa despedida, acepté el ir.

Terminamos bebiendo tequilas y cerveza entre algunos compañeros, donde el calor y el alcohol hicieron efecto para terminar besándonos, por primera vez,  a vista de los demás, no importaba nada, ahí fue la primera vez que sentí esa lengua maravillosa que se retorcía junto a la mía, fue exquisito, no pasó nada más que besos. Ya en el trabajo no solo buscábamos hablar, sino que también y seguíamos buscando oportunidad para besarnos, parecíamos jóvenes ardientes, pero sin querer pasar a la siguiente fase por temor a las consecuencias en nuestras vidas privadas.

Un sábado yo cargado de trabajo extra llegué a la oficina para adelantar un poco y por casualidad de la vida, Amelia se encontraba en la oficina ajustando unos balances que se necesitaban con urgencia para el lunes siguiente. Fue como caído del cielo,  esta es mi oportunidad dije en mi interior, fue así que al verla me acerqué a ella con toda la intención, luego de saludarla comencé a  acariciarle el pelo, lo desenredaba, olía a frescura, sus rulos suaves caían sobre sus hombros, los cuales separé para besarla detrás del cuello, luego supe que bajo la oreja y detrás del cuello se calentaba mucho, súbitamente dejó  la carpeta de los balances y sin importarle más nada se dejó acariciar, respiraba en su cuello, acariciaba su espalda, besaba sus hombros hasta que finalmente fui por esa boca que me devolvió el beso, nuestras lenguas se retorcían, queríamos comernos a besos, respiraba agitada, hacía calor y nosotros aumentábamos la temperatura, era como un volcán en erupción luego de años de inactividad, necesitaba tocar y masajear esas hermosas tetas, fuente inagotable de tantas pajas en su honor.

Corrimos abrazados a la sala de reuniones donde hay un sofá en cuero, nos acostamos sobre este y  comenzamos el manoseo, nos abrazábamos, nos besábamos, tocaba todas sus partes, saqué su blusa y quedaron esas hermosas tetas a la vista, luego pasé mi mano por su espalda y con ella misma retiré el sujetador, sus pechos apuntaban al techo, y descasaban hacia los costados, sus pezones eran rosados, no aguanté mucho y comencé a chuparlos, morderlos, besarlos, con mis dos manos los agarraba, crucé mi mano por su espalda y tomé uno de sus pechos, mientras la besaba en la boca, con mi otra mano recorría su vulva sobre el pantalón, cuando noté que empezaba a gemir, apreté aún más fuerte y ella continuaba con sus movimientos, para sentir más fuerte mis caricias, abrí su cierre y bajé un poco su calzón, que mata de pelos tenía, impedían llegar a su coñito…

De tanto intentarlo logré por fin introducir un dedo en su húmeda concha, solté su teta y le bajé el pantalón, arrastrando su calzón, con mis piernas terminé de bajárselo completamente, era mía y ella lo sabía, estaba desnuda con sus piernas abiertas, emanando olores a hembra, me saqué mi camisa y giré colocándome de costado, su culo sobre mi verga y mi mano entre sus piernas, la punteaba y le tenía metido dos dedos en su mojada almeja, ella agarró una de sus tetas y se la metió en la boca, era increíble verla tan caliente, se besaba el pezón, agarré su mano libre y junto a la mía la hice que se tocara, por lo que he visto existen distintas formas de pajear a una mujer y a ella le gustaba fuerte, con tres dedos y mi mano sobre su clítoris, me soltó mi mano y se revolvía para ambos lados, noté que faltaba poco para su primer orgasmo, su cara estaba desencajada, abría las piernas y apretaba mi mano, hasta que se corrió entre jadeos.

Eran las 4 de la tarde y el trabajo quedó en el olvido, nuestros cuerpos sudorosos, me sentí de puta madre pensando que le conseguí un orgasmo con mi mano, rápidamente me bajé los pantalones e intenté clavarla, fue cuando me dijo que estaba en sus días y podía quedar preñada, no me gusta con forro fue mi respuesta, pero tuve que acatar si quería culear, y fue así como me puse un condón que llevaba en mi billetera siempre, luego abrí sus piernas, apunté y todo adentro, empecé a meterlo con fuerza, ella se quejaba y gemía, con mis manos sobaba sus tetas, agarraba su culo, la besaba, el sudor caía todo era calentura, seguimos por un buen rato.

Cuando le dije te lo saco, me miró agarrándose una teta y me dijo mételo, metémela toda, no la saques, le pregunté por qué, me dijo estoy caliente y quiero tu rabo, para mí era el fin de tantas pajas, para ella el comienzo de una infidelidad, su marido en su trabajo y ella en el sofá con sus piernas abiertas y yo en su interior, no quise correrme debe haber una mejor manera que con forro, quise bajarme y besarle la concha, me dijo que no, le gustaba estar bañada antes, cagué dije internamente, me saqué el condón y la abracé, terminé mi tarea con tres dedos nuevamente en su zorra y ella corriéndose nuevamente…

La abracé por su espalda, sintiendo el rico sabor a transpiración, sus tetas estaban mojadas, su raja también, seguí tocando y apretando su cuerpo contra el mío, la transpiración empezó a correr por su espalda, mojando su culo, yo aun lo tenía duro por cuanto empecé a deslizar mi pico por la raja de su culo, no faltó mucho para llegar a su agujero, hice un poco de presión y me sorprendió más aún al momento que empujaba sus anchas caderas hacia atrás, no había duda quería que la enculara, no podía entrar, me estaba cansando, pensaba que no podría, hasta que siento que mi cabeza está en su interior, era como si me hicieran una paja con dedos, ella apenas hablaba y me decía despacio mi amor, nunca lo hecho por ahí, no puede ser dije yo, una hembra tan hermosa, casada y virgen del culo, no te preocupes lo haré despacio.

Mentí y de una la enculé chocando mis huevos, lo hice rápido por si se arrepentía, me dejó hacer, la giré boca abajo y empecé el mete y saca, su culo era estrecho, parecía de verdad que era virgen, sus gemidos eran gritos ahogados, mordía los almohadones del sofá,  aumenté la fuerza y ya no pude más descargando toda mi leche acumulada, le llené su redondo y estrecho culo con leche, me salí, sé que hay que sacarlo despacio pero todo lo hacía con brutalidad, queriéndola hacer pagar por tanto tiempo perdido entre ambos….nos besábamos y descasamos un rato, hasta que nos lavamos en el baño.

Me dolía el pene de tan estrecho culo que rompí, en el baño le pasé gel de jabón por su espalda, no faltó mucho para que estuviera listo de nuevo, pero lo mío era su coño, fue así como me senté y ella abrió sus piernas con sus manos me entregó su dulce almejita frente a mi cara, quien iba pensar que en una tarde la vi chuparse las tetas, me entregó su culo y más abría sus piernas para que le chupase la raja, solo quería sentir, como queriendo dejar una marca de fuego para volver a hacerlo, fue grandioso…

A partir de entonces los trabajos de ambos en la oficina los sábados se han hecho rutinarios y las extensas horas de trabajo y de reuniones a puerta cerrada en la sala de conferencias pues se ha hecho una bellísima rutina, ¡Así si da gusto trabajar!

Autor: Eduardo

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Día de trabajo

Comencé de nuevo a cogérmela, entraba y salía de esa caliente vagina, que tan gustosamente me recibía, se la enterraba hasta el fondo, la agarraba de sus caderas para metérsela hasta dentro, lo cual a ella le encantaba, ya que tenía más orgasmos.

Hola, mi nombre es Eduardo, soy de un estado del centro de México. Este es no es mi verdadero nombre, por obvias razones.

El relato de hoy, es de mis primeras relaciones sexuales, y para ser sinceros ha sido de las mejores de mi vida, actualmente cuento con 30 años de vida, y en ese entonces tenía 25. Me dedicaba a estudiar, y para solventar parte de mis estudios tenía un equipo de audio y luces, el cual rentaba y amenizaba fiestas. Una de esas fiestas en un salón social, y cuando el que me contrató fue a presentarme a quien se iba a hacer cargo de organizar la fiesta, resulta ser que era una mujer, de mi edad, rubia, de ojos verdes, como de 1.62 de altura, pero eso si, como con 90 kilos de peso; el caso que a mí no me interesó esta mujer, que por cierto su nombre es Judith. En ese entonces apenas había iniciado un noviazgo, tendría aproximadamente 4 meses de haber empezado.

El caso es que llegó el día de la fiesta, y fui a instalar todo lo necesario para esa noche. Cuando empezó la fiesta, Judith estaba muy atenta conmigo, me invitó a sentarme a cenar, me llevó bebidas, y estaba más platicando conmigo que checando la fiesta. Para todo esto yo ya me intuía que algo quería, e incluso el chavo que me acompañó me dijo que todos los meseros ya me conocían como el novio de Judith. Me comencé a fijar en ella, y realmente no es fea, es muy bonita, y me dije que a quien le dan pan que llore.

Y así pasó la noche, al finalizar la fiesta ya estaba desconectando todo mi equipo, y ella estaba con una amiga que fue edecán del evento, que por cierto esta si estaba muy buena, morena, como de 1.70 de altura, muy bueno pechos, unas nalgas paradas y sobresalientes, cabello largo oscuro, preciosa, y pues realmente muy encamable, o lo que es lo mismo cogible, o como hablando como español, follable. A esta chica, de cuyo nombre no recuerdo, se la había ligado un asistente a la fiesta, y la había invitado a seguir la fiesta en un antro muy famoso de esta ciudad mexicana. Como Judith no tenía pareja, fue conmigo y me dijo que si la acompañaba a ir a este lugar. Estaba un poco cansado, y negué al principio, pero después acepté. Terminé de guardar todo, dejé el equipo en el salón, y nos fuimos a este lugar, donde tocan solamente música tropical, salsa, merengue, cumbias, etc., y una que otra vez algo de pop, dance.

Llegamos y entramos al lugar, para esto ya eran como las 3 de la mañana, Judith únicamente bailó conmigo, y mientras lo hacíamos, platicamos de todo, hasta que casi al final tocamos lo sexual, y me dijo que era divorciada, que su ex-marido había sido el único hombre en su vida, hasta ese día. Ella bailaba muy pegado a mí, pero yo me alejaba, ya que si alguien conocido de mi novia me veía, le podía ir con el chisme, y a mí no me convenía. Como dos hora después, me pidió que la fuera a dejar a su casa, y le dije que si, su amiga se quedó en ese lugar.

Tomamos un taxi que nos llevara a su casa, y al pasar al lado de un lugar famoso, me preguntó no sé qué cosa, y volteó atrás, para ese entonces ya estaba muy caliente, y la sorprendí con un beso, el cual ella no rechazó. Comenzamos a besarnos cada vez más apasionados, le acariciaba su cuerpo, sus brazos, sus hombros, con pasión desbordada, y poco a poco iba acercándome a sitios más excitantes, le rocé uno de sus pechos, y ella dio un respingo, hice como si no pasara nada.

Le empecé a acariciar sus piernas por fuera, sus caderas, su ingle; y subí nuevamente a sus pechos, rocé uno de ellos nuevamente, y ya no hizo nada, le acariciaba su hombro nuevamente y sus brazos, y entonces le toqué descaradamente su pecho, se los comencé a amasar, y parece que ese era el botón de encendido, ya que en cuanto comencé a hacer esto me comenzó a besar más apasionadamente, acariciarme el resto del cuerpo, si se puede decir acariciar, más bien fue un toqueteo; me agarraba las piernas, y me apretaba las nalgas, que no es por nada, pero me han dicho que los tengo muy bien, hasta que con un poco más de trabajo sobre sus pechos me agarró la verga. Todo esto lo íbamos haciendo enfrente del taxista, que realmente yo no lo vi, pero me imagino que se iba dando un sabroso espectáculo con la tremenda fajada que nos íbamos dando.

Le seguía tomando sus pechos, pellizcándoles los pezones, y ella con unos gemidos contenidos, que me ponían la verga cada vez más dura, y me masturbaba con sus lindas manos blancas. Ya quería enterrarle toda la verga en su vagina, pero obviamente no lo iba a hacer enfrente del taxista, y como estaba un poco quebrado económicamente, le digo:

E: Lástima que no traigo dinero, para poder llevarte a un motel. J: Yo tampoco tengo, si no yo invitaría.E: Lástima, será para la próxima vez. ¡Oye tú tienes las llaves del salón! J: Si, pero ¿Qué se te está ocurriendo? E: Pues que si nos vamos para allá. J: Pero no sé si esté el velador. E. Pues vamos a investigar.

Le dije al taxista hacia donde tomar, y cuando llegamos se espantó porque estaban unas luces encendidas, y pensé que ahí había acabado todo. Se bajó a investigar, y regresó diciendo que eran las luces de un refrigerador de refrescos. Le pagué al taxista y nos metimos al salón, nos subimos al primer piso, ahí las caricias fueron más allá, y le bajé la parte de arriba de su vestido, le comencé a chupar sus pechos. Le recorría todo su pecho, desde la base, que es donde más me gusta, y le pasaba mi lengua sobre su pezón, y se lo mordía. Si anteriormente el tocárselos y pellizcárselos, la había prendido, con esto terminó por aflojar el cuerpo, y si tenía alguna duda de si seguir adelante o no, con esto se le disiparon.

Se comenzó a quita el vestido, pero le eché una ojeada rápida al lugar y vi que no había ningún lugar, más que el piso, para ponernos cómodos. Entonces le dije que mejor fuéramos al salón, porque ahí la pista de baile estaba alfombrada, y bajamos. Tomó un mantel de una de las mesas, y lo puso debajo, ya saben por la higiene. Entonces nos desvestimos completamente, yo quería seguir disfrutando su cuerpo, pero me pidió que se la metiera toda, pero ya. Le tuve que hacer caso, y se la metí, ella sólo emitió un rico gemido de gusto, y comencé el mete-saca, en esa rica panocha que ya estaba toda lubricada, lista para recibirme, y yo estaba tan caliente que en menos de 5 minutos terminé, sólo saqué la verga para eyacular, y la misma cachondez me hizo mantener la erección, y se la volví a meter.

Así estuvimos como 20 minutos más, llegó un momento que me dijo que cuando fuera a terminar que lo hiciera dentro de ella, le dije que ya lo había hecho, pero que lo había hecho fuera de ella, pero como fue sólo un instante y mi verga siguió parada, ella no se dio cuenta. Cuando tuvo su primer orgasmo fue lo más rico que he probado, y que con ninguna otra mujer lo he sentido, comencé a gemir más fuerte y cuando más fuerte eran sentí un líquido caliente, como orina, que me comenzó a recorrer desde el glande hasta la base de la verga, que rico sentí. Afortunadamente era multiorgásmica, y a los pocos segundos de este primero vinieron muchos más, que siguieron con los mismo, el líquido caliente de la punta a la base. Me pidió que cambiáramos posiciones, a lo cual no objeté, y me acosté boca arriba, pero al querer subirse me agarró la verga y se la metió de lleno a la boca, que sabroso sentí, una mamada riquísima creo que le tocaba la campanilla y más allá.

Se subió encima de mí, y se ensartó nuevamente toda la carne, se comenzó a mover, sus caderas muy ricas se movían. Se enterraba muy excitante toda mi riata, y su cara me decía que realmente lo estaba gozando y tuvo más orgasmos que me dejaron todo mojado de sus líquidos mi ingle y piernas, pero se cansó de estar encima de mí, y se bajó, al hacerlo pasó a saludar nuevamente a mi amigo de abajo. Se acostó nuevamente y la volví a penetrar, seguimos otros 15 minutos y me estaba cansando, le dije que esperara para descansar. Me quedé quieto dentro de ella, y así como estaba comencé a mover mi verga de arriba abajo, y tuvo otro orgasmo ahí mismo, me preguntó: J: ¿Qué hiciste papacito? Me encantó. E: Sólo moví mi verga de arriba abajo, así mira.

Y cuando hice eso tuvo otro orgasmo, me dijo que siguiera así mientras tomaba aire nuevamente, se lo hice como dos veces más, y comencé de nuevo a cogérmela, entraba y salía de esa caliente vagina, que tan gustosamente me recibía, se la enterraba hasta el fondo, la agarraba de sus caderas para metérsela hasta dentro, lo cual a ella le encantaba, ya que tenía más orgasmos. Hasta que de plano mi condición física tronó, y le dije que ya no daba más, y ahí si me salí de ella, y me acosté a un lado, estuvimos como 5 minutos así, y me dijo:

J: ¿Quieres que te de un beso? E: Si quiero, pero que me lo des en la verga J: Precisamente ahí quiero dártelo.

Se paró y se metió mi pene a su succionante boca, me estaba haciendo una chupada mejor que las dos anteriores, tanto así que a los pocos minutos ya estaba a punto de venirme, y se lo dije, me respondió que cuando estuviera a punto me avisara para ella quitarse, y le dije que ok. Seguí con su rico trabajo, y poco después estaba logrando de nuevo hacerme eyacular, para lo cual le avisé, pero no se quitó, recibiendo toda mi descarga dentro de su boca, la cual se tragó completa. Pero para esto yo estaba que me revolcaba del gusto, gritando a más no poder, y moviéndome de un lado a otro. Para que gritara más, ella comenzó a pasar su lengua sobre mi cabeza de la verga, por el lado rugoso, lo cual hizo que echara un poco más de semen en su boca, y claro, gritara de gusto.

Después descansamos un poco, y cuando vimos ya eran las 6:30 de la mañana, ella se levantó se fue a asear al baño, mientras yo me cambiaba. La fui a dejar a su casa, y yo a descansar con el olor a una buena hembra en todo mi cuerpo, sobre todo en mi sexo.

Si se les gustó el relato, hagan sus comentarios, y también digan sus sugerencias o lo que no les gustó, estoy abierto a todo.

Autor: Viajero

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En un restaurante Hooters IV

Me ordenó desnudarme y ponerme encima de la cama en cuatro y empezó a lamerme el chocho que estaba bien mojado, te has puesto así por mí, ¿no es así nuerita?, si suegrito le dije, el morbo que sea el padre de mi esposo me ponía a mil, lamía mi ano con una paciencia que me mojaba mientras me masturbaba con sus dedos, ya no me guardaba nada empecé a gemir.

Luego de mi último relato quiero contarles lo que me ha pasado, como les comenté ya hace 4 días que me llamaron por teléfono amenazándome de contar sobre mi amante a mi esposo y esto me tenía muy nerviosa, es más, hasta dejé de trabajar en el restaurante ya que me di cuenta que me estaban siguiendo y era alguien que me conocía y sabía de mis hábitos. Muy a pesar del dueño dejé el trabajo y estuve muy asustada, mi esposo no sabía mi motivo yo no quise decirle nada, a Eduardo le conté de lo sucedido y preferí cortar con él.

Ayer por la tarde me desperté, y decidí ducharme, estaba tan asustada así que por instinto empecé a hacerme mimos a mi entrepierna y a mis senos deseando que Eduardo estuviera aquí conmigo y me haga gozar, me estaba sobando mi entrepierna y el agua caía tan rico, para colmo mi esposo no vendría hasta muy tarde, en eso llaman a la puerta, me tuve que secar muy rápido, ponerme una bata sin nada más y fui a atender a la puerta.

Se encontraba mi suegro que sonriendo venía a visitarme, al menos no estaría tan sola, lo dejé entrar, él es un hombre alto y se conserva bastante bien, tiene más de 50 años, su nombre por coincidencia es Eduardo, al verme en bata me abrazó más de lo debido y lo hice pasar, él me decía lo guapa que era su nuera y toda clase de halagos, yo sonreía y le ofrecí unas bebida, mientras tomábamos el refresco noté como me miraba mucho el escote así como la abertura de la bata, no quise darle mucha importancia pero al rato el giro de la conversación cambió y fue más íntimo, preguntándome si  su hijo me satisfacía en todo sentido, yo sonrojada no quise hacer ningún comentario pero luego me dijo: Tal vez eres demasiado caliente que solo un hombre no te satisface…

Yo me incomodé y quise desviar el tema, sin embargo puso una carpeta que antes no me había percatado que traía y me dijo, nuerita deberías ver esto. Al revisar sorpresa, eran las fotos en las que estaba con Eduardo besándonos, me puse nerviosa y comencé a llorar, él se puso a mi lado y me consoló, mientras, acariciaba mi espalda, mis brazos y mis piernas, entonces fui dándome cuenta que el que me había llamado era mi suegro, él me había estado atormentando estos días, estaba muy asustada pensando que le diría a su hijo.

El me dijo, Jaqui, ¿que haremos con esto?, yo le pedí perdón, que cambiaría y todo había sido un error, pero luego vi un brillo en sus ojos, él quería otra cosa, no sabes lo linda que eres Jaqui, acto seguido acariciaba mis piernas y abría con sus manos mi bata, yo retrocedí y me amenazó con contárselo a su hijo, el maldito estaba chantajeándome.

Lo que te pido es simple me dijo, quiero que seas mía y me la chupes, que me obedezcas en todo lo que te ordene.

Yo no sabía qué hacer y él me dijo, o tus padres se enteraran, yo bajé la cabeza y acepté derrotada, mientras eso me pidió que me vistiera de la forma más sexy. Fuimos al cuarto matrimonial y me tuve que cambiar frente a él, mientras me ponía una minifalda negra muy ceñida a mi cuerpo, una blusa sin mangas que realza mi escote y me ponía unos zapatos de taco alto, noté que él además de mirarme se había sacado su verga y me tomaba fotos, no dije nada para no molestarlo.

Ahora muévete para mí y acaríciate, me ordenó, mientras se tomaba una pastilla, me movía lento mientras con mis manos acariciaba mis senos, y movía mis caderas, iba haciendo lo que me ordenaba, levantarme la mini, abrir mi escote y sobarme los senos, jugar con mi cabello, esto empezaba a gustarme, sin duda sabía lo que quería ver, noté su verga flácida, no se le había puesto dura, eso me hizo gracia pero luego él me ordenó que me arrodille en el piso y me ponga a chuparle su verga.

Me sentía humillada y empezó a caerme una lágrima, él se molestó y ordenó que lo haga. Su verga al probarla era de sabor similar a la de su hijo, empecé con unos lametones pero luego empecé a sentir como se iba poniendo dura, como sus  huevos se iban recogiendo y eso me excitó, empecé a comérmela más y crecía más, entonces noté que debía haber tomado viagra o algo parecido, mi suegro con la verga bien hinchada tomaba mi cabello y me preguntó: ¿te gusta la verga de tu suegro?, que rico la chupas, lo haces mejor que una puta, sigue nuerita, estaba excitándome y  él sobaba mis senos y frotaba mis pezones, algo que me moja mucho, de ahí salió tu esposo, no lo olvides me dijo,  por instinto empecé a gemir con la verga en la boca ya que se había puesto bien dura y no se venía.

Me ordenó desnudarme y ponerme encima de la cama en cuatro y empezó a lamerme el chocho que estaba bien mojado, te has puesto así por mí, ¿no es así nuerita?, si suegrito le dije, el morbo que sea el padre de mi esposo me ponía a mil, lamía mi ano con una paciencia que me mojaba mientras me masturbaba con sus dedos, ya no me guardaba nada empecé a gemir, y excitada le decía, suegrito, ¿no le gustó verme con otro no es así?, No, me respondió, además ese chocho debía ser mío por ser mi nuera, me pertenecías, eso me excitó más y le pedí que me follara, se subió encima mío y me la metió, se movía de una forma que me arrancaba gemidos, sus manos sobaban mis senos y tiraban de mis pezones, y empezó a tirar de mi cabello.

De ahora en adelante serás mi perrita, ¿lo has entendido? Si suegrito, entonces él me dijo, no me digas así, dime papi, Si papiiii.

Esa palabra me dio vueltas en la cabeza, era cierto, podría ser mi padre, y no se ustedes amigas si les ha pasado, pero el morbo se me multiplicó, y me vine en un orgasmo muy fuerte, él seguía bombeándome y no terminaba, caí en la cama y él desde ahí seguía follándome y lamiendo mi nuca, aahhh, suéltame papi, déjame recuperarme, y él solo se movía más rápido y más fuerte, aahhh, me vino otro orgasmo y otro y él no se venía, casi pierdo el conocimiento.

Mientras eso él ya preparaba con sus dedos mi ano, y cuando estaba ya dilatado metía la cabeza, uhmmm papi, si, fóllame, folla a tu perrita por atrás, él me hizo suya y gozamos mucho con sus movimientos hasta que él me ordenó chupársela porque se venía, al girar recibí su descarga en mi boca, cara, senos, en fin. Lo limpié como pude, estaba muy maltrecha, ufff, caímos a la cama y me abrazó como si fuera su mujer y nos dormimos.

Luego de un par de horas nos duchamos y preparó la cena, él prometió que no diría nada a mi esposo, pero que yo seguiría con él, acepté feliz, y saben que más vale el diablo por viejo que por diablo, ya que a su edad es un toro en la cama, bueno gracias a sus pastillitas claro jijjijijiji.

Quien iba a decirlo me han pasado muchísimas cosas desde el primer relato que les envié y bueno, Eduardo, mi suegro, me ha pedido que me consiga un uniforme de colegiala para nuestro próximo encuentro. Sobre el jefe de mi esposo pues la verdad no se ha  comunicado y bueno prefiero olvidarlo y de Eduardo mi amante pues no me llama.

Gracias por leer mi relato, espero que sigan enviando sus comentarios y más adelante les contaré más cosas.

Autora: Jaqueline

golosisimaperu@hotmail.com

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Amor de madre

Retiré mi pija y comencé a masajear con mi dedo, comenzó a aflojar su ano, traté de introducir otro más, le acerqué la punta de mi pija, y tomando a mamá de las caderas la atraje hacia mí, de una sola la enterré hasta la mitad, como me haces esto, preguntó, cállate y seguí culeando, no te das cuenta de cómo estoy gozando de la mamá tan puta que sos, cuánto tiempo hemos perdido yegua.

Esta historia que describo a continuación es verdad, a algunos les parecerá descabellada pero a mí, esto me ha hecho muy feliz.

Me llamo Eduardo y lo que aquí voy a contar ocurrió hace algunos años, yo tenía 18 años, soy rubio, 1,74 metros de altura, ojos pardos, cuerpo atlético, vivo con mamá que es soltera yo nací cuando ella cumplía apenas 14 años, es soltera por que el tipo que la preñó se fue, desapareció, se lo tragó la tierra, etc., etc. Volviendo a mamá, es una mujer que como decía es joven ya que en ese entonces contaba con 32 años, mamá es una mujer de aproximadamente 1,70 metros de estatura, rubia cabellos hasta la cintura (hoy a media espalda), con unas medidas que le envidiarían más de una pendeja, digamos que para ser una descripción más cercana a la realidad, mamá es más parecida a Michelle Pfeiffer de lo que ella quisiera.

Como mamá fue madre muy joven y mis abuelos estaban y están en muy buena posición económica, mamá no tuvo que salir a trabajar con lo cual se dedicó a seguir sus estudios, ya que mis abuelos que también son jóvenes trabajaban, con lo cual hasta cumplir los 9 años me atendía una niñera, cuando mamá se recibió de abogada y abrió su propio buffet.

Mamá, que es hábil en los negocios, no tardó en ganar dos o tres juicios muy importantes que hicieron posible pasar de la casa de mis abuelos a nuestra propia casa (por una cuestión de independencia, decía ella), ubicada muy cerca de esta, pues no tenía nada que envidiarle, un gran parque de 7000 metros cuadrados una espectacular casa de 860 metros cuadrados. Mamá a efectos de escuchar si me pasaba algo durante la noche me colocó en una habitación que lindaba con la suya, de esta manera me podía oír si yo necesitaba algo en la noche, pues la casa contaba con 9 habitaciones.

El tiempo fue transcurriendo, y al cumplir los 18 años, mamá orgullosa de mí me realizó una gran fiesta de cumpleaños y como obsequio me regaló un Mercedes 190 E y un puesto en la compañía que es de su propiedad, el buffet había quedado ya lejos, yo me empecé a preocupar pues significaba que tenía que comenzar a trabajar además de estudiar, cosa que no me causaba gracia (hasta ese entonces yo era lomo virgen, y quería seguir siéndolo hasta que me recibiera), pues solo quería dedicarme a pasarla bien, que necesidad había de que yo trabajara. Un mes después de haber ingresado a trabajar, me debía despertar temprano, para ir a la oficina, hacer algunas cosas, y luego partir a la facultad. Bajé como todas las mañanas, Marta (así se llamaba una de las mucamas) estaba preparando la mesa para el desayuno y me dijo:

– Señor su café.

Lo probé y estaba dulce, vio la cara que puse, levanté la mirada y le dije:

– Marta, el café que tomo es negro, No sugar, No milk, negro como la noche sin luna, y vos lo sabes bien. – Discúlpeme, Señor, no sé en que estaba pensando cuando lo preparé. – Apurándose a retirar la taza y servir otra.- Acércate que yo se que lo que estás necesitando.

Comenzó a mamar con desesperación, mientras yo le acariciaba los pechos a traves de su uniforme, estaba por acabar cuando escuché como un grito contenido, no sabría como explicarlo, miré hacia el lugar del cual había escuchado, y vi una sombra, Marta seguía chupando, sospeché que tal vez sería mamá quien había visto la escena, y pensé, problemas, por otro lado ya estaba llegando así que no le di mayor importancia y seguí disfrutando de la mamada que me estaba haciendo Marta. Cuando acabé le dije:

– Lo siento ahora no te puedo satisfacer, pero te prometo que cuando vuelvo te cojo como mereces.

Recogí mi maletín y al llegar a la puesta observo que el automóvil de mamá no estaba, regresé sobre mis pasos y le pregunté a Marta si mi mamá ya había desayunado, me dijo que no, y que ella supiera todavía estaba es su habitación, sospecha confirmada, voy a tener problemas, me dije. Con lo cual solo atiné a ir a trabajar, al llegar a mi despacho (contiguo al de mamá, y al pedo, porque apenas si estaba en el más de dos horas), entra Claudia quien ingresa con un café expreso doble, y me dice:

– Buen día, Señor. – Buen día Claudia, ¿con que empezamos hoy? – Solo una reunión a las 9 (eso yo ya lo sabía), y supongo que parciales en la facultad. – Dedícate solo a las tareas de oficina, y no te metas en otras cosas que no son de tu incumbencia, hoy no estoy de humor. – No pensé que le molestaría que le hiciera una broma – dijo algo nerviosa. – Claudia no importa, te podes retirar – dije sin más, viendo como ese cuerpo salía por la puerta. Claudia era y es mi secretaria, en aquel entonces ella contaba con 28 años y yo con varias de pajas en su memoria, había pensado en bajarle la caña en más de una oportunidad (me miraba con bastante interés) pero yo no quería problemas y menos con una mujer casada. Abstractos en mis problemas, y releyendo los documentos discutiría en la reunión de las nueve, escucho por el intercomunicador la voz de mamá.

– Eduardo, podes venir un minuto, tengo que hablar con vos. – Ya voy – Problemas. Abrí la puerta que separaba las oficinas y como si nada hubiese sucedido le dije: – ¿Que querés, mamá? esperaba el discurso. – Mucho cuidado hoy en la reunión, estos personajes son de cuidado, no era sobre lo de esta mañana, bien, muy bien- y si nos descuidamos, quedamos mal parados. – No te hagas el más mínimo problema, primero que hablen ello y después hablamos nosotros, ¿te parece? – Si.

Sin más que decir, salí, y así pasó el día, cena normal, sin reproches, no vi a Marta así que supuse que estaba en la cocina y por ello Bibiana era quien servía la cena. Luego me enteré que Marta había dejado de pertenecer al servicio doméstico, cosa que me molestó un poco, transcurrido unas semanas, se había incorporado al servicio doméstico Susana, sencillamente era un bombón, y en cuanto la vi me dije, esta murió.

Tres semanas más tarde, un día miércoles, dormía hasta tarde (yo siempre duermo hasta tarde los días no laborables, mamá lo sabía), era feriado y sobre las 11 de la mañana, entró en la habitación Susana, a Susana ya la había pasado por las armas, al entrar yo me desperté al palo como siempre, Susanita estaba siempre en el lugar justo y en el momento justo, salté de la cama la comencé a besar y acariciar, acercándola hacia la cama, en donde comencé a revolcarme con ella, bajé hasta su vagina que lamí con desesperación una vez que acabó (le ponía algo que mordiera a efectos de hacer ruido), le ofrecí mi pija para que la chupara, lo hizo lento de abajo hacia arriba como me gustaba, le dije que se pusiera en cuatro, ella se incorporo me besó y se dio vuelta ofreciéndome su hermosa concha.

Le apoyé la cabeza en la entrada y de un solo golpe se comió los 18 x 6 que calzo, y comenzó un bombeo frenético, estaba a punto de acabar, y se abre la puesta por la cual aparece la cabeza de mamá (esto se estaba convirtiendo en costumbre), miré instintivamente hacia la puerta si dejar de entrar y salir de la concha de Susana, mamá retiró la cabeza, cerró la puerta, mientras tanto, yo había tenido el mejor polvo hasta el momento.

Al bajar a desayunar mamá no estaba, me extrañó, habíamos quedado en jugar un partido de tenis, pero evidentemente lo había suspendido y no me había avisado, vuelta a mi habitación a cambiarme de ropa. Tomé mi Mercedes y salí, mientras pensaba en el polvo que había tenido un rato antes, y llegué a la conclusión que en realidad le había acabado a Susana de esa forma que estaba pensando que me cogía a mamá. Llegué también a la conclusión que necesitaba una veterana a toda costa y no chicas que a lo sumo tendrían 2 años más que yo.

Llamé a mi tío Gerardo y le dije que necesitaba hablar con él, así que fui hasta su casa, saludos efusivos de mi tía luego de lo cual, nos encerramos en la biblioteca, no sin antes mi tío decirle a mi tía que se abstuviera de entrar pues se iban a hablar cosas de hombres, le expliqué lo que me había sucedido:

– Vos debes de ser estúpido, ¿cómo vas a coger en la casa de tu madre? – ¿Y vos nunca fuiste joven, y nunca te volteaste a una sierva? – Sí, pero lo hacía con discreción.- Yo también soy discreto, hace más de 3 años que cojo en casa a escondidas, empleada que llega, si está buena, muere. – ¿Y que queres que haga yo? – Necesito un departamento, bulo, o como se te ocurra llamarlo.- ¿Y?

– Yo no tengo todavía edad para alquilar uno, necesito que alguien lo alquile por mí, pero nadie de la familia debe saberlo, excepto vos.- Yo te presto uno que tengo sin alquilar – dijo mi tío- pero vos te encargas de la decoración y todos los demás chiches, ¿te parece? – Fabuloso, gracias tío. – Vamos, salgamos que si no tu tía puede sospechar, andá preparando algo para cuando llegues a casa, porque tu mamá va a saber que estuviste, no lo sabrá por mi off curse, sino por – y me señalo a mi tía en el jardín – vos sabes cómo son las mujeres.

Llegué a casa como a las 8 de la tarde, era verano recién estaba bajando el sol, al abrir la puerta me encuentro a mamá en la sala, estaba realmente estupenda, saludé y subí las escaleras hacia mi habitación, ya en el descanso de la escalera siento la voz de mamá, me doy vuelta y la veo al pie de la escalera que me dice:

– Eduardo, tenemos que hablar.- ¿Tenemos? pregunte, tratando de poner la mejor cara de boludo.- Si, ¿vas a tardar mucho? – No me ducho y bajo.

Me duché, un rato más de lo acostumbrado pensando en las mil formas diferentes en que me podría recriminar lo que vio en la mañana, como había pensado en mil, decidí no pensar más y bajar. Salí me vestí y bajé. Al llegar a la sala, mamá estaba de espaldas, y pude contemplar su cintura y su culo dentro de ese pantalón negro y pude ver claramente su sostén por blusa blanca, casi transparente, me sorprendí a mí mismo, pensando en mamá como una mujer, como el objeto de mi deseo.

– Mamá – dije ingresando mientras me acercaba al sillón sobre el cual me sentaría. – Eduardo, esto no puede seguir así – Yo pude apreciar como venía la mano así que me levanté y me fui hasta el bar, necesitaba un trago.- ¿Queres tomar algo? Pregunte sin darme vuelta. – Si, lo mismo que vos – Yo casi largo una carcajada, y pensé si vos quisieras lo mismo que yo, no estaríamos en la sala, sino en la cama – Entonces que sean dos los dobles sin hielo, y le acerqué el vaso de whisky – Perdón, que decías mamá

– Eduardo, esta situación no puede seguir así. – ¿Que situación? – No puedo estar cambiando el personal doméstico cada dos o tres meses- dijo mientras daba un gran sorbo a su vaso. – Y por que lo cambias tan seguido, a mí me parece muy eficiente. – Eduardo, no te hagas el estúpido, vos sabes a que me refiero, te bajas a cada una de las empleadas, y no puede ser.

– Mamá, soy un hombre, necesito mujeres, tengo deseos – mientras decía esto vi como sus pezones se iban poniendo erectos) – y por supuesto – tomé un sorbo de mi vaso- no está en mis planes vivir como el caballo a paja y agua, pero quédate tranquila que estoy tomando los recaudos para que esto no vuelva a suceder. – Bien, eso es lo que quería oír.

El problema fue menos traumático de lo que pensé que sería. Tenía ya un departamento y ahora solo me faltaba conseguir una veterana, de la edad de mamá. Cenamos, normalmente, comentamos algunos temas, y por supuesto la reunión con mi tío, le dije que fue sobre una computadora que quería comprar y quien mejor que él que tenía una empresa que se dedicaba a la venta.

Me retiré de la mesa y subí a mi habitación, música, vídeo, algo que me ayudara a pensar, en cómo hacerlo, unos treinta minutos después me recosté sobre la cama y se abrió la puerta de mi habitación, era mamá que venía a darme las buenas noches, me sorprendió como se había vestido, ya que venía con tacos altos, una tanga, un sostén, medias y un salto de cama totalmente transparente, la verdad que estaba más que cogible, me incorporé (al palo) y le dije.

– Si no te molesta, me gustaría que la próxima vez que ingreses a mi habitación tengas la deferencia de golpear a la puerta. – Siempre entro sin golpear, ¿a que viene todo esto? (me dijo mientras desplazaba su vista por todo mi cuerpo deteniéndose justo en donde yo quería que se detuviera).- Vos sabes lo que pasó, y no quiero que vuelva a pasar.

– Eduardo me dijiste que habías tomado recaudos, para que no pasara.- No me refiero – dije casi con enojo – a lo de esta mañana específicamente, pero hay otras cosas como que este desnudo en el cuarto u otras cosas.- ¿Como cuáles? La miré – Oh, ya entiendo. – Me alegro.

El beso de las buenas noches, y salió de la habitación. Yo me desvestí rápidamente, tenía que hacerme una paja o moría.

El departamento que me dio mi tío era estupendo, una buena vista del río (lo que menos me importaba), amplio, así que lo decoré en forma exquisita, junto con una amiga, mi amiga pensó que era para mí, le dije que esto era para mi tío, con lo cual asunto terminado. Me fui a una agencia de contacto (era la única forma de encontrar lo que yo buscaba, una mujer mayor que quisiera conocer un pendejo), el tipo que me atendió me invitó a sentarme y me explicó que eran una agencia seria, responsable, etc. Le expliqué lo que necesitaba, se sacó los lentes y me dijo:

– Nosotros somos una agencia seria.- Me parece excelente, yo busco una mujer mayor que desee establecer relación con un hombre más joven, dígame si la tiene, si o no – dije algo malhumorado. – Déjeme ver que puedo hacer.

Me levanté y me fui. Como a la semana recibo un llamado de la agencia si podía acercarme a la brevedad, al llegar me recibe el tipo y me dice que encontró lo que yo buscaba, me pasó un recibo y una hoja con el membrete de la agencia, pagué, tomé el papel lo guardé y me retiré. En el papel indicaba el teléfono y los horarios de llamada, estos eran todos los días después de las 18 horas, miré ansioso el reloj eran las 15 horas, así que decidí irme hasta casa y ver si podría hacer algo para controlar la ansiedad.

Miraba el reloj cada 10 minutos más o menos (más bien menos), 30 minutos antes de la hora convenida me fui hasta el departamento, llegué 10 minutos pasada las 18 horas, y tomé el teléfono para llamar, marqué y luego de unos cuantos segundos escucho la voz de una mujer:

– Hola… – Hola – dije impostando la voz. – ¿Que desea? – Hablo de parte de la agencia XXXXXXX, ellos me dieron tu número para llamarte.- Por supuesto – dijo, no se pero presentí que su voz había cambiado a una voz más sensual.- Desearía saber cuándo nos podemos encontrar para charlar.

– Debería ser después de las 10 de la noche, el día si querés lo podes poner vos.- ¿Te parece bien esta noche?, ya al palo, imaginando por su voz que era un bombón.- Bien, el día esta cálido y parece que será una noche agradable. – Perfecto, donde te gustaría que nos encontremos.

– Hay un bar en Olivos, XXXXXXXX, ¿lo conoces? – Por supuesto – fantástico, pensé cerca de casa, lugar discreto, si es un loro no hay problemas porque hay poca luz – excelente idea, ¿pero a que hora y como te reconozco? – 23,30 te parece, y decime vos como vas a estar vestido, yo soy tal cual lo pediste según me dijeron.

– Allí estaré – no me gustaba la idea de no reconocerla, pero le dije – me verás entrar con una rosa blanca en la mano derecha. – Chau, lindo. – Chau, linda – Corté, claro que al palo.

Fui a casa, mamá aun no llegaba, me senté en la sala a tomar un whisky y escuchar música, mamá llegó unos minutos después, y le ofrecí tomar algo eran las 19 horas, me dijo que sí y le serví un whisky sin hielo, me sorprendió que se lo tomara de un solo trago, nunca la había visto así.

– ¿Problemas en la compañía? – No, pero te comento que esta noche voy a salir, tal vez regrese tarde, vos sabes cómo son los juegos en casa de Gabriela.- Muy bien, yo también tengo que salir, y lo más probable es que también llegue tarde, Gabriela era una amiga de mamá que estaba refuerte y en más de una oportunidad creí ver en sus ojos miradas de deseo hacia mí. – OK, cuídate.

Cena normal, y subí a mi habitación a cambiarme de ropa, mamá hizo lo propio, alrededor de las 22,45 horas, se vino a despedir de mi, estaba muy bella, con una pollera minifalda pegada al cuerdo y una botas (tipo bucanero), sino fueras mi mamá pensé, Eduardo me voy, beso en la mejilla y salió, noté que estaba al palo, ¡si fuera así la veterana con la cual saldría esta noche!, ese pensamiento más que pensamiento fue un ruego.

Avenida Libertador, y yo sin saber donde estacionar, estacioné cerca como a mí me gusta apenas dos cuadras del lugar de encuentro establecido, al bajar del auto tomé la rosa y me puse en camino, sentía una cierta vergüenza en caminar con la rosa en la mano, si me veían algunos de mis amigos, las cargadas podían llegar a convertirse en infernales, en la puerta miré para todos lados, tomé coraje e ingreso en el bar, el bar es a media luz, mucho no se ve si no se está cerca de la barra que tiene una luz amarilla, me pegué a la pared y comencé a buscar a alguien con las características que yo le había solicitado mientras la vista se iba adaptando a la luz del antro, apoyada en la barra de espaldas a la puerta veo una mujer que podría llegar a tener las características que yo buscaba, me acerco por atrás y cuando estaba como a un metro, esta se da vuelta al verme con la rosa blanca en la mano derecha.

No tengo palabras para describir la sorprendido que estaba, y cuan sorprendida estaba mamá, la sonrisa con la que se había dado vuelta se borró, al igual que la mía. Solo atiné a dar vuelta sobre mis pasos y salir del bar, que ya me ahogaba, mamá atrás diciéndome que la espere, por supuesto que la espere. Una vez en mi auto, lo puse en marcha y salimos rumo a casa, dejamos el auto de ella donde estaba, se sentó cruzando sus piernas en el asiento, mientras yo manejaba y me dijo:

– ¿Que haces acá? – Lo mismo que vos, pero a la inversa, ¿porque lo preguntas? – ¿Y que sabes lo que yo ando buscando?- Tenés razón, no sé lo que andas buscando, pero me lo imagino.- Y que te imaginas.- Nada mamá, nada.

Llegamos a casa y entramos en la sala. Me fui al bar derecho whisky doble de un solo trago y mamá que me dice, y para mí no hay nada, dos whiskys dobles más uno de ellos para mamá y me siento en el sillón cerca de ella.

– ¿Que pasa?, ¿no me pueden gustar ir a un bar y tomar una copa? – Si vas a ser sincera, hablamos y estoy dispuesto a una conversación, caso contrario me retiro a mi habitación. – Está bien, está bien, fui porque me… – ¿Porque mamá?, se breve y concisa.- Porque me había quedado en juntar con un tipo, que resultó que es mi propio hijo.

– Si, ves así la conversación tiene otro color, vos estás buscando un pendejo como yo y yo una mina como vos, así de fácil.- Lo que pasa que he visto cosas en esta casa que…- Los dos sabemos que es lo que has visto.-Y bueno, para serte sincera hace años que no me acuesto con un tipo, y por otra parte te recuerdo que vos también estabas ahí.

– Si, ¿sabes lo que pasa?, que yo se que sos mi mamá pero también te veo como a una mujer y realmente buena. – Eduardo, soy tu madre.- ¿Querés que tengamos una conversación en serio o no queres que tengamos una conversación en serio?- Lo que pasa que es algo cruda.- Pero es la realidad, temes que admitirlo, es así. – Si – dijo casi con un hilo de voz y se puso a llorar, me acerqué aun más a ella a efectos de consolarla.- Bueno está bien, no llores más.

La abracé y comencé a sentir como se me paraba, la cabeza de mamá en mi hombro y yo que miraba para abajo vi como sus piernas esbeltas habían quedado al descubierto y dejaban ver los encajes de sus medias, comencé a darle besos chicos en su cabellera y en sus mejillas, algo se calmó, la tomé en mis brazos y la llevé a su habitación, mientras subía la escalera separó su cabeza de mi hombro y me dijo:

– Eduardo, eres tan amable y gentil – y degenerado pensaba yo, mientras sentía que la pija me iba a estallar en el pantalón, rozó sus labios con los míos, como yo había llegado al final de la escalera la bajé, se paró frente a mí y yo no pude más y la abracé y comencé a besarla, nuestras bocas se abrieron, nuestras lenguas se buscaban con desesperación, yo bajé las manos hasta su culo y la pegué bien a mí, comencé a subir su vestido, tomó mi mano y me dijo: – Vamos, llevándome hacia su habitación.

Al llegar la di vuelta y comencé a besarla de nuevo en forma casi desesperada, le saqué el vestido, quedando con todo su maravilloso cuerpo a mi disposición, la di vuelta y comencé a quitar su sostén, lentamente, besando sus hombros, mientras sentía su mano bajar hacia mi entrepierna, suspiró al llegar a tocarme la pija

– Apúrate – me dijo casi como un sollozo, necesito que estemos en la cama, necesito sentir tu pija dentro mío,

Yo estaba que no creía lo que escuchaba, confieso que esas palabras me hicieron bramar

– Tranquila, disfrútalo – dije yo.

Que en realidad quería que me suplicara que me la cogiera, luego de sacarle el sostén, comencé a pasar mi lengua por su columna desde los hombros hasta llegar a su bombacha que retiré suavemente hacia abajo mientras ingresaba mi lengua en el nacimiento de su culo, cuando la bombacha llegó al piso y pudo caminar, se dio vuelta, me dio un beso y deslizó su manos a mi pecho, tomó la camisa y la abrió de golpe rompiendo la misma, me di cuenta que si yo bramaba de calentura, mamá bramaba mucho más, se agachó, me bajó los pantalones y el slip, mi pija saltó hacia delante una vez liberada de su prisión, mamá la tomó con sus dos manos subió la vista y me dijo.

– He esperado mucho para comerla – y comenzó a pasarle la lengua de arriba abajo y luego se la introdujo toda adentro

Yo comencé un a mecerme mientras que con mis manos acariciaba su cabeza, unos momentos después me agaché y la tomé de los hombros y se incorporó, me besó en la boca y sin soltar mi pija se dio media vuelta y me llevó a la cama. Se tiró de espaldas con las piernas abiertas y yo como un buen hijo me arrodillé entre ellas para beber sus jugos que eran abundantes, subía y bajaba mi lengua por aquella raja que había soñado tantas veces, mamá tomaba mi cabeza y la oprimía contra su concha diciéndome:

– Así, si asíííííí… hijo mío, que bien que me la chupas, seguí no pares.

Cuando escuché esto la paré, la di vueltas y seguí con su culo, un momento más, cuando intentó darse vuelta la empujé para que se quede abajo y me monté en su espalda, poniendo mi pija entre los cantos de su delicioso culo y comencé a acariciar todos su cuerpo, retorcer sus pezones, mientras mordía su nuca y luego acariciaba su columna con mi lengua, yo tenía el control porque había acabado un momento antes en seco, al estar más calmo esto me permitió moverme mejor, transportarla y llevarla al placer que yo quería que obtuviera.

Siento la voz de mamá que un poco más ronca me dice:

– Eduardo, por favor cogeme, cogeme hijo – le di vuelta, y ahora sí, ahora si me la iba a coger como se merecía, y me di cuenta que le encantaba el lenguaje duro mientras se comía la chota que le daba.
– Ahora te voy a coger mamá, ahora – mientras decía esto la iba clavando de a poco en su concha jugosa, indicando con mis manos apoyadas en sus caderas el ritmo – ¿Te gusta cómo te coge tu hijo, putita? – Si, mi amor, nunca me hubiera imaginado que un macho me iba a coger tan, bien, hijo -cada palabra que escuchaba me transportaba, si seguía hablando así yo acabaría en unos segundos más.

– Como me calentás yegua, movete, movete, se la puta que necesito – le dije mientras comencé a dar estocadas en forma oblicua con movimientos circulares, sin soltar el pezón que me había alimentado cuando niño. – Que acaso me vas a decir que Marta y Susana te cogen mejor de lo que te coge tu madre, decía esto mientras cruzaba las piernas sobre mi espalda y el cuero de sus botas se clavaba en mi espalda.- Mamá, vos coges muy bien.- decíamos esto mientras nuestras caderas libraban la una batalla que parecía final, yo no quería acabar hasta ver como acababa ella.

– Nadie – me dijo, y dejó de moverse – Nadie te va a coger mejor que tu madre, nadie, desde ahora esta concha está abierta de par en par, no quiero que desperdicies tu leche en otras mujeres, porque de ahora en más tu madre será tu mujer.- Mamá te voy a acabar adentro – le dije

Yo no me pude contener más, inundé sus entrañas con mi leche, justo en el momento en que ella acababa por segunda vez, saqué mi pija y ella presurosa comenzó a limpiarla con su boca, cuando terminó, yo ya la tenía otra vez al mango, me miró y me dijo:

– Hijo, que feliz vas a hacer a tu madre, si tardas tan poco en que se te pare.- ¿Tanta necesidad de pija tenés? – Necesito que me tapes todos los agujeros, sabes las pajas que me hice pensando en coger con vos, después de verte coger a todas y cada una de las empleadas de la casa. – Entonces date vuelta y ponete en cuatro patas. – ¿Que vas a hacer?- Ya vas a ver, je, más ver vas a sentir – observando a mamá delante de mí ofreciéndome su hermoso y adorado culo.

Le apoyé la mano en la cara interna de sus muslos notando que el encaje de las medías estaba humedecido, y comencé a desplazar la mano hasta la concha donde se estaban corriendo los jugos, unté mi mano con ellos y comencé a desplazarlo hacia su ano cuando estaba bien lubricado.

Le apoyé la punta en el ano, se quiso dar vuelta, no se lo permití y me dijo:

– ¿Que vas a hacer? – Ahora realmente te voy a culear, te voy a hacer el culo, mamá.- Hijo, hace mucho que no me hacen el culo.- Es hora de que alguien te lo vuelva a hacer mamá.

Con lo cual retiré mi pija que había apoyado en su culo y comencé a masajear con mi dedo, relájate le dije, y se comenzó a aflojar su ano con lo cual en unos momentos el dedo entró sin problema, así que traté de introducir otro más, cuando lo pude lograr, nuevamente le acerqué la punta de mi pija, que estaba a punto de estallar hasta su culo, y tomando a mamá de las caderas la atraje hacia mí.

– Paraaaa, déjame descansar un segundo – yo tenía dos o tres centímetros adentro y no sabía cuánto más podía aguantar- decidí dar la embestida final, y le pregunté: – ¿Lista?- Si, pero Eduardo, despacio.

Me ubiqué un poco mejor, con firmeza la atraje, de una sola embestida hasta la mitad:

– Hijo de Putaaaa, ¿Como me haces esto? – Cállate la boca y seguí culeando, no te das cuenta de cómo te estoy gozando, como estoy gozando de la mamá tan puta que sos, cuánto tiempo hemos perdido yegua.

– Si siento como me gozas, siento como gozas de lo puta que soy – decía esto mientras yo ya no me movía ella quien se movía frenéticamente corriendo su culo a lo largo de toda mi verga, estaba como poseída yo no podía creer que esa mujer era tan ardiente.

– Si sos bastante puta.- Como seré de puta que me estoy culeando a mi propio hijo.- Si pero movete más sacame la leche, mamá.- Si, dame más, dame, más hasta el fondo, guacho.- Tómala toda, mamá – le dije y de otra embestida hasta el fondo – sintiendo su culo ajustarse contra mi pelvis.

– Papitooooo…, que bien que se siente tu chota hijo, acábame adentro tírame tu leche en el culo.

Estaba recaliente y eso me transportaba al cielo, verla revolverse como, y entendí que el lenguaje sucio le volvía más loca todavía.

– Sos una yegua en celo, una puta, que te haces culear por tu hijo.- Quiero ser tu hembra, tu mujer.

– Yo voy a ser el macho que necesitas, no te preocupes de eso, si chota es lo que queres chota es lo que vas a tener, pero por favor acaba que no doy más.- Si papito dame la leche, dale la leche a tu madre hijo.- Toma mi leche mamá, tómala toda- Decía esto entre espasmos mientras caía recostado en su espalda.

Luego de fumar un cigarrillo, me fui al baño, eran las 2 de la mañana, por lo visto mamá estaba para otro encuentro, con lo cual vino al jacuzzi que hay en su baño, ya sin sus botas ni sus medías y me dijo:

– Puedo – pasándome una botella.- Por supuesto, respondí – mientras tomaba la botella de champagne para abrirla, mamá se sentó a mi lado con las dos copas y completamente desnuda, yo aun no asumía lo que había pasado, me había culeado a mi propia madre y estaba bastante tranquilo, destapé la botella y serví las dos copas, mamá alzo la suya y me dijo: – Eduardo, ¿que pensas de mí?, dije muchas cosas y las dije sin pensar, disculpame, pero es que siento que estoy enamorada de vos, que locura enamorarme de mi propio hijo.

– Mamá, me hiciste el hombre más feliz del mundo, yo estoy enamorado de vos, estoy enamorado como la real hembra que sos – mamá me dio las gracias y se incorporó y se paró en el jacuzzi, apoyó sus manos en los laterales, giró su cabeza y me dijo: – Clávame, culeame otra vez, mi amor, necesito chota, tu chota, la chota de mi adorado y querido hijo.

Yo me levanté y me puse detrás de ella, tomé la botella y comencé a efectuar una cascada de champagne en su culo y su concha mientras chupaba con desesperación los jugos de mi madre mezclados con la bebida.

– Assííííííí, sácame todos los jugos, así papito así, Edu Culeame, culeame ahora, cogete a tu mamá, decime soy la puta que buscabas, decímelo.- Si, me encanta culearte y sos más puta de lo que esperaba.- Cogeme Eduardo, Cogeme durante toda la vida, mi amor.

Es el día de hoy, tengo 35 años, mamá tiene ahora 49, se mantiene muy bien ya que a los 25 yo tomé las riendas del negocio, y ella solo de dedica a cuidarse (su cuerpo es su religión) y a ser la envidia de más de una treinteañera, porque ella solo busca estar hermosa para su macho, es decir, para mí.

Autor: Eduardo

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En un restaurante Hooters III

Me senté encima de él, empecé a moverme como nunca, mientras me decía, goza con mi verga, yo me sentía muy excitada y le hundí mis uñas en su pecho lo que él aceptó con una deliciosa eyaculación la que provocó la mía terminando de una manera salvaje, él se salió de mi y se puso a chupar todos mis flujos incluyendo su semen, provocándome otro orgasmo más que me hizo gritar de placer.

Gracias a sus buenos consejos ahora si luego de un breve silencio les escribo esta tercera parte de mis relatos. Luego de la fiesta y de haber estado con el jefe de mi esposo (Martin) me di cuenta que había sido muy tonta y había dejado de lado el dar y recibir placer, aunque esta sociedad es algo mojigata en mi país una debe cuidarse porque te pueden tildar de fácil o una cualquiera.

Dejé de recibir noticias de Martin por casi un mes, mientras eso, empecé a usar ropa un poco más provocativa, unos escotes más pronunciados, y era más mimosa en el trabajo con lo que me ganaba mejores propinas y me invitaban más al área VIP (ya les había comentado), una vez llegó un hombre llamado Eduardo, tenía 35 años, el tipo era muy simpático y sin querer nos hicimos amigos, de vez en cuando venía con su sobrino que era una belleza, él me decía que si tanto le gustaba su sobrino me podía hacer uno igualito, jajajaja.

Así pasó el tiempo y a las 3 semanas un día lo encontré en el área Vip y solicitó que lo atendiera yo y platicamos como amigos, él se mofaba que con ese top que usaba las tetas se me querían salir, yo le replicaba que a muchos tipos les gustaba y se me quedaban mirando, luego la conversación se hizo más caliente. Y le confesé que había sido infiel a mi esposo y que había sido un error pero que no me arrepentía. Entonces él me dijo algo que me dejó lela:

-Claro te entiendo y para serte sincero ya sabía de tu historia de la página de relatos, se que has disfrutado con el jefe de tu esposo, yo me quedé hecha piedra y le pregunté quién era de verdad.

Me dijo que se llamaba Eduardo, había encontrado mi relato y que le había dado tanto morbo que se había puesto la meta de conocerme y de disfrutar de mi cuerpo, yo estaba sorprendida y no sabía que pensar mientras tanto él acariciaba con su mano muy suave mi senos, como dije antes no llevo sujetador por el tema de las propinas. Pensé en un momento que podía ser un sicópata y lo equivocada de mi parte de no ponerme  un sobrenombre. Él lo tomó como una aceptación y empezó a masajearlos con más intensidad, cuando reacciono él sobaba mis tetas y besaba muy suave mi cuello y oreja.

-Eduardo déjame por favor, que estoy casada, -Eso no impidió que gozaras de Martin, ¿acaso no te das cuenta que estoy enamorado de ti?, eso bajó mis defensas y nos fundimos en un dulce beso, fue muy largo y nuestras lenguas jugaron sin problemas. Mientras tanto sus manos habían levantado mi top y masajeaban mis senos y pezones que me excitaba demasiado.

Me paré y lo vi sentado con el miembro bastante duro, me quité el top y me eché encima de él, y seguimos besándonos, me sentía una colegiala con tanto placer que sentía con sus besos, es un excelente besador, mi mano masajeaba su verga que era de buen tamaño pero él me dijo que no quería penetrarme, que él sentía algo sincero por mi y solo eso buscaba ese momento. Me sentí incómoda pero muy halagada, no me buscaba solo para follar si no que quería algo serio conmigo y yo estaba casada. Me propuso al salir de mi trabajo que fuéramos a comer algo yo acepté; llamé a mi esposo y este me dijo que tenía un serio problema y que trabajaría de largo hasta mañana (coincidencias de la vida).

Al finalizar mi jornada me dirija a la Av. Larco y él me esperaba ahí, me dio un piquito (beso pequeño)  y le pregunté por su auto, me dijo que nos iríamos en bus, bueno acepté, subimos y como era tarde fue lógico que esté algo lleno el bus, trataba de conversar con él y preguntarle si estaba casado, él me dijo que si pero que su matrimonio no iba a más, mientras eso al bus subía más y más gente tanto que él quedó detrás de mi (estaba vestida con una blusa de gasa, una casaca blanca, una licra muy pegada y una mini, tanga y brassier negro), estando en esa posición y por lo fino de la licra y la mini sentí su pene entre mis nalgas, yo sonreí y seguimos conversando, al rato sentí que su mano acariciaba mi nalga y nos dimos un dulce beso, me dijo al oído (estás para que te coman) yo me excité por el comentario, entonces con su mano levantó un poco mi mini y pegó su miembro a mí, eso me calentó, nunca hice eso en un bus así que empecé a sobar mis nalgas a su sexo, lo que a los dos nos daba mucho placer, estábamos tan acaramelados que cualquiera podía pensar que éramos novios, de todas maneras era evidente de la situación, Eduardo no se aguantó y suavemente metió su mano debajo de mi casaca y empezó a sobar mis senos que estaban muy hinchados, me dijo al oído que deseaba hacerme suya, que olvide a mi esposo por esa noche y sea su hembra y él mi macho.

Amigos no tenía que decirlo dos veces, así que le dije,- Llévame donde quieras y volvimos a besarnos, fuimos a un hotel de esos que hay bastantes en la avenida Petit Touars, el pago y subimos besándonos con mucha desesperación.

Al entrar al cuarto él me quitó la casaca, me besó y ahí cambió su forma de ser. De lo dulce que había sido, me volteó y me puso contra la pared, me levantó el top, me arrancó el sujetador y tiró de mi mini, yo estaba muy excitada y algo asustada de su cambio pero muy excitada, me abrió de piernas ahí parada contra la pared y rompió la licra en mi entrepierna, rompió mi tanga y empezó a lamer mi vagina y mi ano como si se le fuera la vida en ello.

Yo empecé a gemir como loca, él metía un dedo, dos en mi vagina y mientras lamia mi ano de una manera salvaje yo gemía y gemía hasta que le pedía métemela Eduardo, él empezó a chupar con más ganas mi clítoris mientras tanto yo lamia mi pezón, estaba desnuda por la parte de arriba y abajo solo estaba con mi licra, que tenía un agujero que Eduardo había hecho, me tiró a la cama y me puso su verga en la boca la que chupé con muchas ganas, mientras hacía eso me decía: -Te quiero, te amo; yo me saqué la verga y le decía.

-Yo también te quiero, y se la volvía a chupar pero con más ahínco, quería tenerla dentro y se lo hice saber, me puso en cuatro y empezó a bombear despacio al inicio y cada vez más rápido, tanto que parecía que me quería partir en dos, mientras sus manos sobaban mis pechos y tiraban de mi pezones era un sexo mezcla de placer y dolor.

Yo me sentí fuera de mi y le di vuelta lo tumbé boca abajo y me senté encima de él, y empecé a moverme como nunca lo he hecho, mientras me decía. –Te quiero, mi amor, goza con mi verga putita, yo me sentía muy excitada y le hundí mis uñas en su pecho lo que él aceptó con una deliciosa eyaculación la que provocó la mía terminando de una manera salvaje, caí a la cama, él se salió de mi y se puso a chupar todos mis flujos incluyendo su semen, provocándome otro orgasmo más que me hizo gritar de placer.

Desde ese día él viene a buscarme al trabajo tres veces a la semana, y yo lo recibo como si fuera mi enamorado y nos besamos, aunque varias chicas saben que estoy casada salimos como pareja y tenemos sexo cada vez, hacemos con él nuevas poses o me enseña a como disfrutar más de mi cuerpo y el de mi amante, sobre Martin me enteré que ha sido destacado por su trabajo a provincia es por eso que no me ha buscado.

Hasta ahí podrían pensar que la vida se ha vuelto más feliz para mí pero ha pasado algo que la ha nublado, ayer llegó una carta a mi casa sin remitente solo con mi nombre, ahí aparecían unas fotos mías con Eduardo: besándonos, en el trabajo en la calle y saliendo y entrando de un hostal, en el mensaje dice que soy una puta por engañar así a mi esposo y si no hago lo que me pide mi esposo y mi familia sabrán de mi infidelidad y que no le cuente a nadie. Me puse a llorar.

Ayer llamaron por teléfono y me amenazaron diciendo que si no cumplo con lo que me ordena se lo contará a mi esposo y a mi familia y colgó, estoy abrumada no sé quién puede ser y que haré. Espero que alguien me de su consejo.

Espero sus comentarios y sus mensajes, esta historia es 100% real.

Autora: Jaqueline

golosisimaperu@hotmail.com

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Mi ardiente madura

Tuvo un orgasmo fuertísimo por las caricias de mis dedos en su botoncito, presioné un poquito para apenas meter la cabeza de mi pene y acabar casi dentro de su ano, con mi mano agarraba mi pene y desparramaba la leche entre su ano y su vagina, sintiendo las contracciones en sus dos agujeros y resbalando por la mezcla de sus jugos y los míos.

Hola a todos, ante todo me presento, me llamo Eduardo soy de la ciudad de La Plata, Argentina, tengo 32 años, 1,84, de contextura robusta (siempre he practicado deportes), morocho y casado, si bien como a muchos/as les pasará, estoy muy bien con mi matrimonio, pero el tema es que desde que tuvimos nuestro hijo es como que mi señora le fue restando importancia al sexo y yo en ese sentido (si bien no soy Superman ni mucho menos) soy bastante activo y me gusta disfrutarlo seguido.

Esto que les voy a contar me sucedió a principios del 2008, por curiosidad un día entré al chat de yahoo y buscando alguien con quien charlar vi un nick que me llamó la atención, ahí conocí cibernéticamente a Cristina, me contó que tenía 48 años (eso me llamó más la atención ya que me encantan las maduras), que era casada y demás cosas que uno charla en el primer contacto, como estaba en la oficina y ella en la casa y ya era hora de mi horario de salida me despedí diciéndole que ya le escribiría y quedamos de acuerdo que los dos la habíamos pasado muy bien y se había generado muy buena onda entre nosotros.

Al otro día envié un mail saludándola, ya que ella en su trabajo no podía conectarse al Messenger, tendríamos que comunicarnos por esa vía, así transcurrieron unas semanas, hasta que, ya con más confianza, comenzamos a charlar de cosas más íntimas.

Un día aprovechando que había salido temprano del trabajo y estaba en su casa, se conectó y la charla se puso muy picante, hasta el grado de preguntarle como estaba vestida y me dio el detalle a lo cual comencé a hacer volar mi imaginación (que la tengo y a granel) y se dio una charla de lo más caliente, confesándome que estaba súper mojada y excitada, ya que no sabía que se pudiera dar rienda suelta por esa vía y diciéndome que ella no hacía ni la mitad de lo que le estaba contando, porque las cosas con su esposo eran muy rutinarias ya que no pasaban de algunos morreos, el típico misionero, a veces inconcluso para ella (él se iba muy rápido, según ella) y a dormir.

Así seguimos fantaseando vía mail por unos cuantos meses, y charlando telefónicamente (¡que voz!) hasta que un día le dije si le gustaría que nos viéramos, a lo cual ella no tuvo ningún problema, salvo que como yo voy por lo menos tres veces por mes, por motivos laborales a Capital (60 Km. aproximados de La Plata), y ella trabajaba en otra ciudad cercana, teníamos que convenir un horario cómodo dentro del horario laboral.

A las dos semanas de haber sugerido la idea, tenía una reunión a media mañana, en dicha cuidad, así que después de intercambiarnos los números de celular, quedamos en que cuando me desocupara, la llamé y si podía salir nos encontraríamos.

Siendo las 11:30 y terminada la reunión, no hice otra cosa que llamarla al móvil, me comentó que estaba todo tranquilo en la oficina y no tendría problemas en salir y dejar dicho que no volvería porque tenía que hacer unos trámites personales, así que los nervios y las ansias que no habían aparecido en ningún momento ¡ahí aparecieron todas juntas! Y después me quedé tranquilo porque ella me confesó lo mismo. En el acto llamé a mi oficina para decir que no regresaría hasta última hora y aprovecharía estar en el centro para hacer unas cosas…

La premisa era que ella como tenía el auto disponible y yo cuando viajo lo hago en remis (por una cuestión de comodidad), me dio los datos del auto y yo le comenté el color de mi traje, camisa y corbata, (si bien no nos conocíamos físicamente, sabíamos como éramos por detallarnos en los mails, ya que nos pudimos de acuerdo en no enviarnos fotos para que la cosa fuera más aventurera todavía), me pasaría a buscar por X esquina y allí me pondría al volante, porque a ella le daba no se que entrar manejando al hotel.

Llegado el momento vi que se acercaba un auto de las características y era ella, no me había mentido en absoluto y es más creo que era muchísimo más linda de lo que decía… estaba vestida con un trajecito gris, de esos compuesto por falda, y saco (creo que se llama trajecito sastre), con una camisa blanca por la cual se traslucía un corpiño del mismo color con encaje, rubia de ojos claros, 1,70, tenía el pelo atado, y unos lentes que la hacían ver muy sensual, sus pechos eran medianos tirando a grandecitos, con una cintura no muy marcada pero que hacían un contraste muy interesante con sus caderas y lo que más me encantó fue que tenía una cola de esas medio grandecitas pero sin llegar a ser gordas, con los cachetes redonditos y medio paraditos… en fin creo que los minutos que estuvimos parados al lado del auto saludándonos los aproveché para sacarle una radiografía jajajajajajaja…

Ya dentro del auto, le pregunté si antes quería ir a tomar algo, a lo que con una mirada de esas que te comen y un beso profundo, me contestó que no, ya que me quería “aprovechar” al máximo y no le gustaría perder tiempo, ya que deseaba con locura revivir todo lo que nos habíamos dicho en su momento…

Por supuesto arranqué y me dirigí a un hotel que queda por el bajo, que ya conocía, un lugar muy cómodo y agradable… hicimos los trámites de rutina (pagar, pedir las llaves, etc.) y nos dieron una habitación en el 5º piso, pasamos al ascensor y ahí comenzamos a besarnos y a acariciarnos, la abracé de la cintura y comencé a lamerle el cuello, mientras le decía lo que me gustaba y ella haciendo lo mismo se apretaba contra mi pene, que lo podía sentir muy bien gracias a la delgada tela de mi pantalón.

Llegamos al piso, entramos y pusimos el lugar a media luz para que fuera más acogedor, puse música y nuevamente nos besamos como queriendo comernos, le saqué el saco, ella hizo lo mismo y agarrándola de la mano nos dirigimos a un sillón que había a los pies de la cama, ahí nos sentamos y comencé a acariciarle la espalda mientras jugábamos con nuestras lenguas, le lamía el cuello mientras ella tiraba la cabeza para atrás, mientras masajeaba suavemente sus pechos con una mano y con la otra recorría todo el costado de sus piernas y cadera.

Mientras ella me besaba y jugaba con sus manos en mi pecho y lo iba bajando hacia mi pene que frotaba sobre el pantalón, luego me sacó la corbata, desabrochó mi camisa, mientras yo hacía lo mismo, era un concierto de, mmmmmmmmsssss, y siiiisssssss, le saqué el corpiño y comencé a jugar con sus pezones con la yema de mis dedos mientras mi lengua seguía enroscándose con la suya, fui bajando la boca hasta apoderarme de sus pezones, esto la ponía cada vez más caliente ya que de suspirar pasó a gemir muy suavemente, mientras ya había bajado mi cierre y me sobaba el pene sobre el slip…

Luego la hice parar y la giré, tomé el cierre de la pollera y lo bajé muy lentamente mientras acariciaba sus caderas, le desabroché el botón y bajé la pollera haciéndola rozar muy suavemente por sus piernas, ahí comprobé lo que me había dicho, que le gustaba usar tangas, esta era muy pequeña, al igual que su corpiño blanco y con un triangulo de encaje adelante y se hundía por completo por su cola, así parada se tiró un poco para adelante y me pude deleitar la vista con el bultito que producía su conchita con la tela de la tanga, comencé a pasar mi lengua por sus hermosos cachetes mientras mis dedos recorrían el borde de la tanga hasta perderse en los contornos de su conchita, me levanté y la abracé desde atrás apoyándole mi pene en su cola mientras le lamía los hombros y cuello, pasando la punta de mi lengua por sus lóbulos, mientras mis manos seguían masajeándole los pechos, como sopesándolos al principio para pasar a acariciarle los pezones con ambas manos, ella cada vez gemía más y se restregaba más contra mi pene que a esa altura estaba en su máxima expresión (no me gusta poner medidas pero más o menos de 17 x 5, si… bastante gruesito)…

Me terminó de bajar los pantalones y el slip y la llevé de la mano hasta la cama, se acostó boca arriba y yo me puse de costado mientras nos besábamos, le pasaba el dedo medio por su tanga rozando levemente su vagina hasta su ano, luego comencé a bajar por su cuello y al llegar a sus pezones, que estaban súper duros y más que erectos, me deleité lamiendo en círculos y a la vez levantándolos con mi lengua, seguí bajando por su abdomen lamiéndolo entero, y al llegar al su monte de venus jugué con mi lengua por el triangulito de encaje, mientras ella gemía cada vez más profundo, me situé entre sus piernas acostado y comencé a pasarle la lengua por el contorno de los elástico de la tanga mientras abría sus piernas con mis manos, luego agarré la tanga (muy mojadita) por los bordes y se la bajé, levantó la cola para ayudarme a sacarlo, ahí encontré su tesoro, unos labios carnosos semiabiertos y casi toda depilada, salvo un triangulito en el pubis y comencé a lamerle la conchita por los bordes y sobre sus labios, realmente olía exquisito y eso me ponía más caliente todavía.

Con mi lengua fui abriendo sus labios mayores que estaban hinchados y pude comprobar que sus jugos brotaban en cantidad, dándole un brillo especial a sus muslos y al interior rozado de su concha, comencé a pasar mi lengua a todo lo largo y alternaba metiéndola lo más posible ya que notaba que eso la ponía a mil, así estuve un buen rato hasta que comencé a lamer su clítoris mientras abría sus labios con los pulgares, después de unos minutos me agarró la cabeza y me apretó casi con violencia contra su vulva y casi gritando, aaaayyy, siiiiii, bebeeee, chúpame, meee maaaataassss connn esaaaa leennguaaaaaaa ¡huuummmmmmmmm! tuvo un orgasmo espectacular… me separé lleno de sus exquisitos jugos y me pasó la lengua por mi cara como limpiándome y saboreándolos, mientras su conchita latía seguía con mis dedos estimulándola y alargándole el placer que estaba sintiendo…

Luego me pidió que me pusiera arriba para formar un 69, seguí jugando con mi lengua y mis dedos mientras ella me daba una mamada grandiosa ya que mientras me pasaba la lengua o la tenía en su boca, recorría con la yema de los dedos mis huevos y seguía hasta mi ano, así estuvimos un rato más hasta que volvió a acabar, lo que aproveché para meter la punta de mi dedo medio en su ano sintiendo como se contraía, en ese momento le dije que parara porque ya no aguantaba e iba a largar toda mi leche y no quería terminar así…

Entonces volví a desandar el camino con mi lengua hasta nuevamente fundirnos en un beso muy caliente, mientras ella tomaba mi pene y se lo refregaba sobre su concha y lo hacía en círculos sobre su clítoris, hasta que en un momento lo colocó en la entrada y de a poco se lo introdujo mientras abría las piernas todo lo que podía, mientras yo también las abría al máximo para trabárselas con las mías, como para que la penetración fuera bien profunda y nuestras pelvis se pegaran al máximo… primero lento, la sacaba hasta la cabeza y la volvía a meter hasta que tomamos un ritmo frenético para explotar los dos al mismo tiempo de una forma brutal, lo que más me gustó era su control sobre los músculos vaginales ya que sentí como que me ordeñaba y eso prolongó mis contracciones y mi erección por un buen rato…

Después de higienizarnos por separado, pedimos unas gaseosas y seguimos prodigándonos mimos, caricias y besos y charlando de lo bien que la habíamos pasado, y lo lindo que fue sentirme dentro, más porque era medio estrecha y sumado a que mi pene era más grueso de lo que acostumbraba (marido) el roce era muchísimo, hasta que nuevamente comenzamos a recorrer nuestros cuerpos con manos y lenguas para quedar ella sobre mí, y amarrándome el pene lo refregaba pasando la mano desde atrás y tomando mis testículos, sobre su vulva mientras le comía los pechos y con la superficie de mi lengua le apretaba los pezones y cerraba mi boca en torno a ellos lengüeteándolos rápido, cuando ya estaba a punto otra vez la hice poner en cuatro y comencé a lamer sus hombros mientras refregaba mi pene por su cola y vagina, bajé con mi lengua por su espalda mientras masajeaba sus pechos, y seguí hasta llegar a su cola la cual recorrí alternando su ano y metiéndola en su concha ya que por la posición quedaba perfectamente abierta para mi deleite, al rato me dijo porrr favorrr noooooo seaaasssss maaalooo y… cooogemeee hummmm!

Acaricié su espalda y me situé atrás refregándole mi pene por los labios vaginales y jugando con la cabeza sin llegar a penetrarla hasta que ella misma tirándose hacia atrás se fue penetrando lentamente, hasta sentir mis huevos rozar su monte de venus, la agarré de las caderas y comencé el tan conocido mete y saca suave, hasta que nuestros gemidos aumentaron y automáticamente el ritmo, de golpe levantó su torso y casi lo pegó a mi pecho así tiró sus brazos para arriba y me tomó de la cabeza, lo que aproveché para poder lamer su cuello y bajar las piernas como sentándome en mis tobillos para que quede literalmente sentada en mi pene, y así alternar con mis manos sus pechos y su clítoris.

Después de unos minutos más la hice volver a la posición original y sacaba mi pene y lo pasaba por su ano apoyándolo a lo largo, rozándolo, como bombeando en el aire sin querer penetrarlo, ya que en su momento me había comentado que no le gustaba el sexo anal, y no quería romper el encanto del momento, aunque como no me dijo nada y al hacer esto coincidió con que tuvo un orgasmo fuertísimo por las caricias de mis dedos en su botoncito, presioné un poquito para apenas meter la cabeza de mi pene y acabar casi dentro de su ano, mientras decía aaaayyy, siiiiiiii, humm, beebee, mee, gustaaaaaa, hummm!, mientras con mi mano agarraba mi pene y desparramaba la leche entre su ano y su vagina, sintiendo las contracciones en sus dos agujeros y resbalando por la mezcla de sus jugos y los míos… mientras nos recuperábamos abrazados, me comentó que no le había disgustado la pequeña invasión en su ano y me dijo que quizás probaríamos más adelante, realmente pasamos una tarde espectacular y quedamos muy contentos de poder encontrarnos, y compartir esos momentos tan calientes que nos debíamos desde hace algún tiempo…

Luego de eso nos fuimos a duchar juntos teniendo el último polvo de la tarde mientras corría el agua y la espuma por nuestros cuerpos… cuando nos quisimos acordar habíamos pasado más de tres horas en el hotel y ya no contábamos con tiempo como para seguir dando rienda suelta a nuestra imaginación, a nuestros cuerpos y a nuestras ganas y había que volver a nuestra rutina, aunque por supuesto mucho más aliviados y con otra mirada a las cosas, porque creo que estas vivencias sirven como para darle nuevos aires a nuestras vidas…

Lamentablemente no pudimos volver a repetirlo ya que su marido enfermó y las cosas se le complicaron bastante, por supuesto lo respeté aunque mis instintos primitivos me pedían poder verla nuevamente, hoy seguimos hablando pero dadas las circunstancias y como se imaginarán todo se enfrió y no pasa más que de compartir algún café o algún almuerzo, hoy somos muy buenos amigos y confidentes…

Ojalá les haya gustado el relato, realmente es la primera vez que escribo y espero haber volcado como se merecen mi experiencia, es 100% real y espero vuestros comentarios.

Autor: Blackangel

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