En las albercas privadas

Kikin se levantó colocando la punta de su verga en mi ano y tomando fuerzas lo introdujo de un solo empujón, lo que me hizo sentir que me partían en dos tragando saliva y soltando un par de lágrimas por el dolor que sentí, lo único que evitó que gritara fue la verga que tenía en mi boca.

Esta como mis otras historias, es totalmente real, y sucedió en Aguascalientes, México. Ese día, él fue por mí a mi casa eran con las 11 de la mañana, me había hablado un par de horas antes para avisarme que iría por mí y que nos divertiríamos los dos. Al principio dudé, pero el recuerdo de aquella primera vez me hizo aceptar la propuesta; cual sería mi sorpresa al llegar Miguel que venía acompañado por un amigo de él… un tal Kikin, (de Enrique) yo creo que tendría los 25 años, yo apenas tendría los 18.

Empezamos a pasear en la camioneta de Miguel, compramos unos tragos y comenzamos a beber, mientras Miguel nos animaba a que Kikin y yo nos acariciáramos. Así empecé a acariciarle el bulto a Kikin por encima del pantalón mientras sentía que mi pene comenzaba a endurecerse por la excitación, se podría decir que le estaba acariciando el pito a un desconocido.

El temeroso también comenzó a acariciarme la verga, y empezó lentamente a bajarme el cierre para sacármela y comenzar a masturbarme. Miguel nos detuvo en ese momento, ya que como andábamos en la camioneta a pleno día nos podrían ver. Yo no sabía dónde nos íbamos a meter los tres, ya sabía que el departamento donde habíamos tenido nuestra reunión anterior estaba ocupado por estar de visita algunos amigos, que no podían darse cuenta de esta relación.

Pero Miguel ya tenía todo planeado, nos llevó a un balneario que cuenta con sección de albercas privadas. Llegando pagamos la renta y nos metimos los tres al cuarto. Los tres nos quitamos la ropa quedando solo en interiores.

Miguel fue el que tomó la iniciativa acercándose a mí y besándome apasionadamente. Mientras con su mano bajaba buscando mi verga para acariciarla por arriba del bóxer, mientras le hacía señas a Kikin para que se acercara acercando su boca a las nuestras y haciendo un beso entre los tres, y cada quien tomando una verga en su mano.

Entonces Miguel se agachó tomando ambas vergas y metiéndolas alternadamente en su boca mientras masturbaba la otra con la mano. Y Kikin y yo besándonos y acariciando nuestros cuerpos, el pecho, la espalda y el culo. Miguel se paró dando pauta a que cada quien alternara en el lugar que él había estado; siendo mi turno cuando pude saborear ambas vergas por separado y también las dos juntas.

Nos dirigimos hacia la alberca y Miguel se sentó en las escaleras pegándonos Kikin y yo a su verga como si fuéramos becerros con una vaca. Kikin se levantó y se colocó detrás mío primero besándome el culo y sobre todo el ano lubricándolo, y después metiendo un dedo mientras que con la otra mano me masturbaba; se puso de pie colocando la punta de su verga en mi ano y tomando fuerzas lo introdujo de un solo empujón, lo que me hizo sentir que me partían en dos tragando saliva y soltando un par de lágrimas por el dolor que sentí, lo único que evitó que gritara fue la verga que tenía en mi boca.

Kikin se conformó con dar un par de empujones más para sacarla y cambiar su lugar con el mío, siendo este el momento de mi venganza, por lo que hice lo mismo que él, primero lubriqué su ano, metí un dedo, pero yo tomé algo de gel que embarré en su entrada, y apunté mi verga que fui metiendo despacio, lo que él hacía era abrir sus nalgas para permitir que entrara mejor.

Comencé un mete-saca lento que conforme iba agarrando ritmo aumentaba de velocidad, estaba llegando al límite cuando Miguel se puso de pie indicando que cambiar de lugar con él… a Kikin le tocaría recibir la verga de Miguel mientras mamaba la mía.

Y así lo hizo, Miguel lo penetró aprovechando que tenía el culo abierto y lubricado, mientras Kikin mamaba mi verga mientras que con su mano se masturbaba.

Miguel fue el primero en venirse, descargando toda su leche en el culo de Kikin… momentos después terminé yo, bebiendo Kikin mi leche y chupando mi verga hasta que quedara reluciente… y por último Kikin, masturbándose mientras limpiaba mi verga explotó soltando su semen en el agua.

Después nos pusimos de pie besándonos los tres  y abrazándonos para después meternos a la alberca para bañarnos ayudándonos mutuamente y prestando especial atención a nuestros pitos y culos.

Lo último que hicimos ahí fue besar cada quien la verga de los otros dos en señal de despedida y de compromiso de que volveríamos a reunirnos los tres… cosa que sucedió algunas semanas después… pero como dice la nana: Esa… es otra historia que ya les contaré.

Autor: Edy

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