Fui violada por mi esposo y sus amigos

El moreno continuaba metiendo y sacando su enorme miembro de mi vulva, no pude evitar mover mis caderas, es que su cosa era tan y tan grande, que me llenaba toda, haciéndome sentir y disfrutar de cosas que jamás había sentido y mamé con mayor empeño el miembro que tenía entre mis labios, alcancé un tremendo orgasmo gracias a como el moreno ese me enterraba toda su macana.

El moreno me la enterró en mi coño y casi el mismo tiempo no sé quién de ellos, me enterró su verga por el culo, mientras Efraín me puso su verga contra mi boca. La que sin demora comencé a mamar.

Si así como lo leen. Después de todo decidí hablar de esto que me sucedió. Mi nombre es Cristina, tengo 28 años, y estoy casada con Efraín desde hace casi 8 años, no tenemos hijos, y trabajo en una de las oficinas de gobierno. Efraín trabaja en el  campo de la construcción por lo que hay temporadas, en que no trabaja. Lo que a su vez le genera mucho más tiempo libre para compartir con sus amigotes.

Bueno debido a eso, mi esposo y sus amigos habían agarrado la mala costumbre de ponerse a beber, iban de bar en bar, hasta que un día mi madre me convenció de que por aquello de que no fuera a pasarle algo, le propusiera que mejor comprasen la cerveza y se la tomasen en casa. Yo acepté, pensando que de esa manera, por lo menos sabía dónde estaba. Por lo general los fines de semana mi casa prácticamente, se convertía en un bar más del barrio, se la pasaba llena de gente que yo ni conocía.

Al principio, yo les atendía, es decir les servía sus tragos o  cervezas, hasta les preparaba algo para que si les daba hambre comieran. Pero la manera en que comenzaron a verme alguno de los amigotes de Efraín, me incomodó bastante, se quedaban viendo mis nalgas y senos sin la menor discreción. Para colmo en más de una ocasión escuché claramente, como se referían a mí, pero de manera bien vulgar, diciéndose entre ellos. Mira qué lindo culo tiene Cristina; si me dejan soy capaz de comerle el culo a la mujer de Efraín.

Cosas como esas realmente me molestaban y mucho, aunque les diré también, que en ocasiones me sentía algo alagada, a pesar de lo vulgares que eran. Cuando al día siguiente se lo reclamaba a mi esposo, Efraín me decía que era cosa de borrachos que no mes hiciera el menor caso, cosa que me molestaba más todavía. Hasta que una noche, mientras les servía los tragos y recogía las colillas de cigarrillo del piso, volví a escuchar lo que decían de mí y mi culo, fue cuando me di cuenta de que al agacharme a recoger la basura, les juro que sin querer y sin intención alguna, les mostré gran parte de mis muslos y nalgas.

Pero aun y así pensaba llamarles la atención y ponerlos en su lugar, cuando de momento sentí que me agarraron por la cintura y sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo, me han subido la falda y bajado las pantis, en ese instante escuché la voz de mi esposo, que decía completamente borracho y entre risas. Ven el lindo culo que tiene Cristina, esta noche me lo como, y tras decir eso me dio una ardiente nalgada, que me dejó toda la nalga derecha ardiendo y bien colorada.

Cuando me soltó, yo salí llorando más que por el dolor, por la vergüenza que me acababa de hacerme pasar, frente a todos sus amigotes. Normalmente después dejar todo más o menos arreglado me iba a la cama, después de darme un baño. Pero en esos momentos dejé todo como se encontraba y me marché a nuestra habitación.

Efraín se emborracha con facilidad, y por lo general, en la madrugada llega a nuestra cama, con ganas de acostarse conmigo, al principio yo me hacía la desentendida, hasta que finalmente de tanto él insistir, yo terminaba por abrirle mis piernas. Pero esa noche después de lo que me hizo, me dije a mi misma que antes de dejar que me volviera a tocar, me iba para la casa de mi mamá. Temprano lo sentí que entraba en nuestro cuarto, así que antes de que se pusiera con sus cosas le dije. Que no me tocase, que se fuera con sus amigos, que no lo quería ver más. Efraín solo dijo Ok. Con que esas tenemos, está bien. Tras decir eso salió de la habitación, sin decir o hacer más nada.

Yo me quedé dormida en la cama, creo que de tanto llorar, hasta que de momento me desperté al sentir que me arrancaban la cobija con que dormía. Cuando traté de reaccionar, Efraín saltó sobre mí como si fuera un salvaje, al tiempo que me arrancaba prácticamente la bata. No sé si fue lo rápido que sucedió todo, pero me quedé paralizada de miedo, al no entender que era lo que pasaba. Cuando de repente escuché otras voces que le decían a mi marido. ¿Estás seguro de lo que vas hacer?, si quieres lo dejamos para otro momento. A Lo que mi marido le respondió. Yo dije que lo haríamos y lo vamos hacer.

Su tono de voz me asustó más todavía, en ese instante fue que me di cuenta de que él me había arrancado la cobija que estaba usando, dejándome con mi bata de dormir nada más. Efraín se volvió como loco, prácticamente me terminó de desnudar, frente a todos. De momento alguien prendió la luz de la habitación, lo que terminó por dejarme, más confundida y asustada. Ya que apenas mis ojos se adaptaron a la luz, vi que en nuestra habitación, se encontraban como cuatro o cinco hombres más, algunos los conocía de vista nada más, y a otros ni idea tenía de quienes eran. Yo infructuosamente traté de zafarme, pero mi esposo había dejado caer casi todo el peso de su cuerpo sobre el mío, impidiendo así que yo escapase. No fue hasta que él mismo se los ordenó, que ellos me sujetaron, por pies y manos. Lo único que yo veía era la manera en que todos ellos me miraban.

Efraín separó mis piernas, y sin consideración alguna, sacando su miembro del pantalón frente a sus amigos, me lo a metió salvajemente.  No podía creer que él me hiciera eso, y menos frente a esos tipos. Efraín me clavaba su miembro de manera salvaje sin consideración alguna, mientras que yo inútilmente trataba de resistirme, por lo que de momento me ha dado una tremenda cachetada, que me hizo quedarme quieta, al tiempo que le preguntó a sus amigos ¿quién vendría después de él? De inmediato un moreno alto y bastante grueso dijo que él. Y sin llegar a venirse dentro de mi coño, Efraín sacó su verga, y regó con su leche todo mi vientre. De inmediato él y el moreno cambiaron de lugar, mientras que yo entre confundida y asustada, me quedé sin moverme.

El moreno agarró lo que quedó de mi bata de dormir, la pasó sobre mi coño y mi vientre, retirando la leche que Efraín había derramado sobre mi cuerpo y de inmediato, vi como entre una de sus manos mantenía agarrado, algo que me pareció de primera impresión casi como un bate de beisbol, pero bien negro.

A diferencia de mi esposo, el tipo ese fue más considerado, al punto que en cierta forma sentí algo de placer a medida que enterraba su cosa dentro de mi cuerpo. Aunque en el fondo, me sentía sucia, vejada, en fin violada, y lo peor de todo era que mi propio esposo lo había propiciado todo. A medida que el moreno continuaba clavándome su verga, uno de los tipos, acercó la suya a mi boca, y fue cuando escuché a Efraín decirle, no te preocupes que no te va a morder, si se atreve hacerlo le tumbamos todos los dientes a patadas. Escuchar eso para mí fue una clara advertencia de lo que me pasaría de no obedecer, así que tragándome mi indignación y rabia, abrí mi boca y comencé a  mamar.

Después de un corto rato ellos se dieron cuenta de que yo ya no oponía la menor resistencia, por lo que me soltaron, dejando que el moreno continuara metiendo y sacando su enorme miembro de dentro de mi vulva. Ya en esos instantes, no pude evitar el comenzar a mover mis caderas, es que su cosa era tan y tan grande, que me llenaba toda, haciéndome sentir y disfrutar de cosas que jamás había sentido. A tal grado que mamé con un mayor empeño el miembro que tenía entre mis labios. Lo que trajo en consecuencia que a los pocos segundos sintiera como se llenaba mi boca con el semen de ese extraño.

Yo no lo hubiera querido así, pero alcancé un tremendo orgasmo, gracias a como el moreno ese me enterraba una y otra vez toda su macana.  A diferencia de Efraín, el moreno se vino por completo, dentro de mi coño, sentí todos y cada uno de sus embates contra mi cuerpo, hasta que finalmente se detuvo y permaneció quieto hasta que otro de los tipos le dijo que él seguía. Aun en ese momento me sentía sumamente avergonzada, inútilmente trataba de esconder mi completa desnudes con mis brazos y cerrando mis piernas. Por mi cara corrían unos cuantos lamparones de leche, los que traté de limpiar con una de mis manos, hasta que sin que yo lo pidiera Efraín me entregó una botella de ron, y me ordenó que bebiera, amenazándome con darme otra cachetada de no hacerlo.

Después de que me bajé unos cuantos tragos, el siguiente tipo, sin tan siquiera esperar a que me lavase o aseara el coño por lo menos, se bajó los pantalones, y dirigió su verga contra mi cuerpo. No quedándome más remedio que abrir mis piernas, ante la amenaza de volver a ser golpeada por Efraín. A medida que comenzó a meterme su miembro, y que el ron que me habían obligado a tomar hacía efecto, comencé a moverme mis caderas, y al voltear a un lado de la cama vi a Efraín masturbándose mientras observaba como ese otro tipo me penetraba. Realmente mi coño estaba más que lubricado por el semen del moreno, y al parecer el idiota que estaba sobre mí en ese momento ni cuenta se dio de ello, ya que a los pocos segundos de haberme metido su verga se vino.

No bien él se había levantado, cuando Efraín me volvió a obligar a que siguiera bebiendo,  lo que rápidamente se me fue a la cabeza, ya que comencé a sentirme bastante mareada y que como aunque no quería, eso de que me violasen me estaba comenzando a gustar. Fue cuando el cuarto tipo, me agarró entre sus manos y como si fuera una muñeca de papel me volteó, colocándome boca abajo. De inmediato sentí como sus dedos llenos de saliva me los fue enterrando suavemente dentro de mi culo.

Yo en mi vida había dejado que Efraín me hiciera eso, y mucho menos lo que ese tipo después continuo haciéndome. Pero cuando sentí lo caliente de la punta de su  verga, presionando contra mi pobre culito virgen, me asusté. Aunque la bebida que me había ya tomado, en parte como que también me hizo pensar, que era algo gracioso el que un tipo, me diera por el culo, frente a mi marido quien nunca me lo había hecho así.

Cuando él comenzó a presionar su verga contra mi culo, sentí como se abría, aparte de un fuerte dolor, que hasta me hizo correr varias lágrimas. Pero cuando su cuerpo finalmente estuvo en pleno contacto con el mío, quizás fue la borrachera que ya tenía, que comencé a mover mis nalgas de un lado a otro, y de momento que otro de los tipos me vuelve a poner una verga frente a mi boca, no quedándome más remedio que ponerme a mamar, bajo la continua mirada de mi esposo, que sin dejar de masturbarse les decía a ellos que hacerme, y a mi diciéndome puta que moviera más el culo…

Cosa que estuve haciendo hasta que ese mismo tipo, me ha enterrado una de sus manos dentro de mi coño de manera bien bruta, no se conformaba con meter y sacar toda su verga dentro de mi apretado culito, sino que introducía una de sus manos prácticamente por completo dentro de mí, lo que yo disfrutaba ampliamente, y lo demostraba gimiendo y moviendo mis caderas a más y no poder.

Cuando menos lo esperaba volví a tener otro orgasmo, y algo bien morboso me sucedió, ya que lo disfruté bastante, por el solo hecho de que Efraín nos miraba sin dejar de masturbarse e insultarme. El tipo ese me dejó bien agotada, y pensé que se marcharían los cuatro, pero no fue así. El moreno me tomó por el brazo me levantó y me condujo al baño, al tiempo que mi marido me volvía a obligar que me diera otro trago de ron, ya en el baño, el moreno me sentó en el bidé y me dijo que me lavara el coño y culo, lo que hice frente a todos ellos como si estuviera haciendo una gracia.

Al terminar, me levanté dando tumbos, por lo mareada que me encontraba, y nuevamente me tiraron en la cama, fue cuando el moreno, poniendo su monstruosa verga frente a mi boca me ordenó que se la mamase, lo que me dediqué hacer hasta que comencé a sentir que eso casi me ahogaba, fue cuando él la sacó de mi boca y nuevamente me la enterró en mi coño, pero colocándome sobre él, y casi Al mismo tiempo no sé quién de ellos, me enterró su verga por el culo, yo estaba que no sabía ni que hacer, mientras Efraín acercándose a mí, me puso su verga contra mi boca. La que sin demora comencé a mamar.

En cierto momento pude ver mi cuerpo, en el espejo de la peinadora, en mi vida había ni tan siquiera pensado en hacer algo como eso, y lo mejor de todo era que lo estaba disfrutando como una loca. Hasta que por el agotamiento o la borrachera que agarré me quedé dormida. Lo último que recuerdo fue al moreno grandote, que apretando su verga entre mis tetas, se vino en mi cara.

Lo cierto es que cuando al día siguiente me desperté, me encontraba sola en casa, completamente desnuda, hedionda a sudor, mi cabeza me dolía, me dolía mi culo, mi coño, mis tetas, además de varios mordiscos en mi cuerpo, tenía grandes lamparones de leche por todo mi cuerpo y mi cabello, en fin estaba hecha un desastre.

De inmediato recordé todo lo sucedido, y me dio rabia y dolor el que mi propio marido me hubiera violado, y para completar en compañía de todos esos tipos. Por un largo rato pensé en llamar a la policía, pero también me acordé, de lo mucho que disfruté en parte de que me hicieran todo eso. Y que sería mi palabra contra la de todos ellos, además pensé que si Efraín decía que todo fue idea mía al decirle que invitase a sus amigos a casa y  con que uno de ellos, hablase de cuando me agaché a recoger las colillas de cigarrillo del piso, que me pudieron ver parte de mis nalgas. Cualquiera diría que fue que los provoqué, además nadie me creería que mi marido auspició todo.

Finalmente mientras me di un buen y reparador baño de agua caliente, decidí no denunciarlos. No porque perdonase a mi marido por lo que había hecho, nada de eso, es que después de pensarlo bien, como ya lo dije pensé, que llevaba las de perder si lo hacía. Efraín se apareció prácticamente al día siguiente, sin decir nada, se me quedó viendo y de momento se puso a llorar como un chiquillo, pidiéndome que lo perdonara. Estaba bien asustado, quizás pensó que lo había denunciado, pero para su tranquilidad y la mía propia, le dije que no lo había hecho y que no lo pensaba hacer.

Casi me besó los pies, me juró por todos los santos que más nunca pasaría nada igual. Durante los siguientes días, se comportó como todo un modelo de marido, hasta que me dijo que pensaba salir a beber a un bar con sus amigos. Fue cuando le dije, que no, Efraín se quedó cortado, cuando le sugerí que los trajera a casa, que yo les serviría como de costumbre, pero con la condición de que no se emborrachase. Cosa que yo de por sí sabía, que él no iba a cumplir.

Apenas llegaron sus amigos, los recibí como si nada hubiera sucedido, puse los tragos, serví la comida, pero en lugar de encerrarme en mi habitación, fui y me cambé de ropa cuando me di cuenta que Efraín ya se encontraba bien borracho, y sus amigos comenzaban hacer comentarios sobre mi cuerpo.

Al regresar, al igual que ellos me puse a tomar, para después de un buen rato, comenzar a bailar sola y a pedido de Efraín, comencé a quitarme la poca ropa que tenía puesta. Hasta que me quedé completamente desnuda y todos ellos me volvieron a hacerme sentir la mujer más deseada del mundo. A medida que me fui acostando con todos y cada uno de ellos, ante la atenta mirada de mí satisfecho marido.

Autor: Narrador

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El viejo de las tetas grandes

Un buen rato estuvo taladrando el culo de Efraín hasta que en el momento que sintió que iba a acabar agarró la verga del viejo y al comprobar que estaba bastante dura comenzó a pajearlo mientras eyaculaba en su interior. El viejo gimió de una forma impresionante cuando sintió que  la verga de Elbio expulsaba el líquido seminal haciéndole sentir en su recto los latidos de ésta al vaciarse.

Unas vecinas de mi tío organizaron una excursión a la Termas del Daymán, como les quedaban algunos lugares libres lo invitaron a él y como desde que enviudó se anota en todos los paseos que se presentan aceptó inmediatamente ir con ese grupo de vecinos. Como quedaban dos lugares más para llenar el minibús anduvo rastreando entre sus conocidos y familiares hasta que finalmente la invitación recayó sobre mí.

Al otro día vino Elbio el guía-chofer del minibús para conocerme y para cobrar el importe del pasaje, le habré caído bien o se habrá dado cuenta de que me gustaban las farras porque me confesó que a él le gustaban las personas mayores. Me dijo que su amante de más edad  había fallecido hacía unos años con 95 años de edad y que él lo cogía una vez por semana y el viejito se la chupaba deliciosamente haciéndolo acabar grandes cantidades las cuales eran tragadas por esa nonagenaria boca insaciable. Entre los pasajeros había una pareja muy singular  porque realmente no sé cuál es el negocio que tienen entre piernas, el mayor tiene alrededor de 65 años, es abogado y el menor unos 38 años de ocupación variable. Yo no los conocía pero eran asiduos viajantes de esa empresa unipersonal por eso cuando los llamó el dueño, el mayor aceptó inmediatamente porque tenía ese fin de semana libre y vino acompañado de su pareja pero por los comentarios que oí del  chofer-guía el más joven tiene varios señores a los cuales complacer.

No hablaré más de ellos porque no intimé mucho, solamente lo necesario para una buena convivencia de cuatro días mientras durase el viaje. Salimos de nuestras casas a las 6  de la mañana de un día jueves dado que el guía nos vino a buscar para seguir viaje con paradas en San José y Libertad para arribar después del mediodía a la Meseta de Artigas donde almorzamos compartiendo las viandas que habíamos llevado todos los ocupantes del mini-bus. Entre hermosas vistas del río Uruguay y de las islas que  pululan por su acuática superficie  almorzamos plácidamente compartiendo con ese grupo humano que nos acogió muy dulcemente. De allí partimos para cruzar el Río Daymán y luego nos instalamos cómodamente en la cabaña que nos asignó Elbio que es el nombre del guía –chofer.

Una vez que arribamos al complejo hotelero dejamos el equipaje para ir inmediatamente a meternos en las calientes aguas termales que había a unas cuatro cuadras de nuestro alojamiento. Como yo no conocía el lugar me metí en la primera piscina que encontré, más bien dicho intenté meterme allí pero como el agua estaba demasiado caliente no pude mojarme nada más que los pies para salir inmediatamente en busca de otra que no tuviese el agua a tan alta temperatura.

Anduve un rato investigando el lugar hasta que finalmente me decidí por una pileta que había  para el lado derecho de ese complejo termal y allí me llevé la gran sorpresa. Elbio estaba metido en la piscina conversando muy afablemente con un señor sesentón con unas tetas enormes, las cuales  parecían de mujer por lo caídas y rellenas de carne que estaban. Creí que eran conocidos porque ese señor tal vez en otra oportunidad había viajado en el minibús de Elbio, pero estaba muy lejos de imaginarme la realidad sobre ese viejo de las tetas grandes. Al rato salí de esa pileta en busca de otra un poco más caliente y el viejo de las tetas  grandes salió del agua conversando conmigo, me dijo algo como que iba a comprar regalos para los nietos pero ni idea tengo de sí allí estaba solo o con su familia.

Como empezaba a oscurecer mi tío quiso volver, pero antes  iría a cambiarse de ropa por eso me dijo que  iba hasta el baño a quitarse el short mojado y que luego  seguiríamos para la cabaña. Elbio ya había salido de la piscina pero ni  remota idea tenía de por donde andaría y tampoco me importaba ya que lo veríamos a la hora de la cena para hacer  los chorizos prometidos unas horas antes. Me aburrí de esperar a mi tío en la puerta del baño y como tardaba tanto en aparecer entré para ver si le había sucedido algo.

¡Lo que menos esperaba ver allí dentro fue el panorama que  tuve frente  a mis ojos!

Por supuesto no había ni rastros  de mi tío, una cosa muy extraña porque yo lo había visto entrar pero no podía haber salido porque yo estaba en la puerta y nos hubiéramos visto. Lo que me impresionó sobremanera fue que en vez de meterme en el baño me metí en las duchas y allí vi a Elbio el cual muy afanosamente  le enjabonaba la espalda al viejo de las tetas grandes. Quien sabe que se habrían dicho en las piscinas porque los dos desnuditos estaban bajo las duchas totalmente enjabonados por eso no pude verles las vergas dado que  la espuma y mi turbación me impidió vérselas. Dije algo como:

-Estoy buscando a mí tío…

Ni sé si me vieron u oyeron porque estaban tan absortos en su baño que sospecho que ni se dieron cuenta de mi presencia allí o simplemente me ignoraron. Al salir de allí vi otra entrada y efectivamente allí estaba mi tío vestido para salir a mí encuentro y por supuesto ni le comenté nada de lo que había visto en las duchas. A la noche Elbio hizo los chorizos en la parrilla y cenamos sin ninguna novedad. Como el viaje había sido largo mi tío se fue a acostar inmediatamente después de la cena y al rato golpearon la puerta de nuestra cabaña.

Era Elbio que había venido a charlar conmigo y a contarme lo que le había sucedido con el viejo de las tetas grandes. Me contó que en la piscina el viejo le había dicho que le gustaría hacer una farra con él y como a Elbio le gustan los viejos le dio cita en las duchas para ver lo que el viejo tenía para ofrecer. Él me había visto pero el viejo como estaba de espaldas y gozando con la enjabonada ni había percibido mi presencia allí.

-Mirá que yo soy activo!

Fueron las palabras que le dijo el viejo pero Elbio conocedor de los bueyes con los que araba  le preguntó:

-¿Y a vos se te para? -Y… a veces… -Bueno entonces al que se le pare primero se coje al otro…

Después de esa breve conversación se metieron bajo las duchas y el viejo de las tetas grandes le pidió a Elbio que le enjabonase la espalda y fue en ese momento que yo hice irrupción en el lugar de la cita de ambos. Cuando yo abandoné el baño Elbio comenzó a pasarle las manos enjabonadas por las nalgas en búsqueda de su hoyo mientras el viejo gemía por el placer que le estaba dando, aunque le había dicho que era solamente activo igualmente disfrutaba con ese contacto táctil sobre sus pétalos, pero no pudieron seguir manoseándose porque empezaron a caer otras personas y lo dejaron para otro momento. Elbio me vino a contar esa parte de la historia porque no estaba seguro de si lo iba hacer con el viejo de las tetas grandes que se llamaba Efraín según me dijo el guía-chofer cuando se lo pregunté. Había quedado caliente porque con el viejo en las duchas no había podido descargar su semen pero no me insinuó nada supongo que porque yo no tengo la edad adecuada para su gusto.

Se fue a dormir a su cabaña porque al otro día  tenía que llevarnos al puerto donde nos  embarcaríamos hacia Concordia. Lo que sucedió en Concordia es otra historia por eso la relataré en otro momento pero al volver de la breve visita a esa bonita y movida ciudad estaba Elbio esperándonos en el puerto para llevarnos a dar una recorrida por la Represa de Salto Grande. Lo encontré un poco cansado o más apagado que de costumbre pero no tenía motivos para sospechar nada más, sino que había manejado muchas horas y por eso estaría así. A la noche hizo un asado que compramos en Salto y luego  vino otra vez a la cabaña a contarme lo que había sucedido con Efraín.

Lo sucedido durante nuestra ausencia fue lo siguiente:

Elbio con los otros pasajeros fueron a las piletas termales, allí nuevamente volvió a encontrarse con el viejo de las tetas grandes que otra vez lo acaparó con conversaciones y cuando pudo alejarlo de los oídos de las personas que estaban en la pileta le dijo que quería que le enjabonase la espalda como el día anterior. Ese fue un eufemismo porque el viejo de las tetas grandes le había gustado sentir el dedo de Elbio hurgando en su culo y quería repetirlo porque eso lo excitaba bastante.

-Mejor vamos al baño de tu hotel porque en el baño de acá entra mucha gente y no podremos hacerlo tranquilos… -¡Noooo! Allá no porque no estoy solo…

Ante la cara de espanto del viejo Elbio le propuso llevarlo a su cabaña porque los otros tres pasajeros que la compartían con él habían ido a Concordia y por eso nadie podría interrumpirlos ni enterarse de su presencia allí. Para no ir caminando bajo el rayo del sol del mediodía Elbio le dijo que subiese al minibús para ir hasta las cabañas donde estábamos alojados. En el trayecto Efraín fue sobándose la verga metiendo su mano por el short mojado que cubría su anatomía y al verlo Elbio le dijo:

-¿Estás tan caliente que no podés esperar hasta llegar…? -Sí, es que hace mucho que no estoy con un hombre…

Una vez que estacionó el minibús junto  a su cabaña descendieron e inmediatamente después Elbio le rodeó su  cintura con su mano hasta que logró posarla sobre sus nalgas y así lo condujo hasta la habitación donde estaba su cama. Lo que ocurrió después fue una vorágine de acciones que excitaron mucho al viejo porque Elbio se prendió de sus tetas chupándoselas hasta lograr que sus pezones se pusiesen duros lo que fue acompañado por intensos gemidos  por el placer que esta recibiendo el viejo. A esas alturas la pija de Elbio se asomaba por la parte superior de su short de baño y éste se la ofreció para que se la chupase.

AceptarCon un poco de temor comenzó a chupársela pero con el transcurrir de los minutos se acostumbró y se la fue tragando toda mientras Elbio le iba metiendo sus dedos  en el culo para excitarlo hasta el punto de que le diese permiso para penetrarlo. Aunque Efraín le había dicho el día  anterior que era solamente activo, Elbio se había dado cuenta que el culo del viejo pedía verga a gritos, porque cuando lo hurgó en las duchas este respondió muy gentilmente sin que el viejo hiciese movimientos de alejarse de ese dedo que hurga en su hombría.

Cuando lo tuvo preparado le dijo que se pusiese en cuatro patas y cubriendo su pija con un condón la fue acercando a su objetivo mientras el viejo le decía:

-¡Me ganaste! Se te paró primero. Mirá la mía todavía está medio caída pero cuando me la metas toda vas a ver como se me para…

Un buen rato estuvo taladrando el culo de Efraín hasta que en el momento que sintió que iba a acabar agarró la verga del viejo y al comprobar que estaba bastante dura comenzó a pajearlo mientras eyaculaba en su interior.

El viejo gimió de una forma impresionante cuando sintió que  la verga de Elbio expulsaba el líquido seminal haciéndole sentir en su recto los latidos de ésta al vaciarse allí y como Elbio aceleró la paja que le estaba haciendo gozó por delante casi con la misma intensidad que había gozado dentro de su culo.

Una vez que se fue calmando con la verga de Elbio cómodamente alojada en su recto le dijo:

-¡La mierda, que me hiciste gozar! -¡Y vos a mí! Date vuelta que te quiero besar…

Al darse vuelta la verga cubierta con el látex se le salió pero igualmente Elbio lo besó apasionadamente mientras el viejo se dejaba hacer disfrutando de los últimos momentos  de su furtiva escapada de las piscinas de las  termas.

-¡Vaciá el condón arriba mío!

Su amante lo complació desparramándole todo el semen caliente sobre sus tetas, luego Elbio con las yemas de sus dedos lo desparramó  todo haciéndolo llegar hasta su vientre y algunas gotas traviesas llegaron hasta los pendejos del viejo que muy satisfecho seguía pajeándose la verga alicaída que colgaba sobre sus bolas.

Antes de irse quiso que Elbio le enjabonase la espalda y así lo complació nuestro guía, pero no solamente la espalda le enjabonó, sino que le lavó la verga y también le metió el dedo en el culo, el cual  no estaba tan apretado como el día  que lo había introducido por primera vez.

Antes de salir el viejo le pidió el teléfono porque quería volver a verlo en Montevideo pero no quiso darle el suyo para que en su casa no sospechasen nada de sus andanzas extra-maritales.

Esto es todo lo que me relató Elbio esa noche después de cenar.

OMAR

Cualquier comentario o confidencia las espero siempre en mi correo.

Autor: Omar

omarkiwi@yahoo.com

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