Mamada espectacular en la calle

Me calentaba mucho sentir su lengua jugar en mi pene y su dedo en mi culo, yo ya estaba a punto de correrme pero haciendo un esfuerzo por no hacerlo ella lo notó  y comenzó a mamármelo más rápidamente mientras hacía vibrar su mano en mis huevos, la inundé de leche  en toda la cara y su boca, esto la contentó y comenzó a limpiarme la verga lentamente.

Eran las 3 de la mañana yo regresaba un viernes de la casa de un amigo, era un largo trayecto no muy seguro por que había muchas zonas verdes y callejones más bien escondidos donde se podía hacer de todo, sin embargo siempre que bebía me lo caminaba para refrescarme y por que no sabía que de interesante pueda pasar en una caminata en la noche,  en fin.

Doblé por un callejón y había una joven, yo calculo que tendría 18 años, era muy sexy, vestida con falda corta y una camiseta más bien pequeña ajustada, no tenía senos grandes pero si una boca gruesa y provocativa,  ella se disponía a encender un cigarrillo así que me apresuré a saludarla y le ofrecí fuego para su cigarro mientras sacaba uno de mi bolsillo.

– Hola soy Teresa, gracias, – Soy Julián, con gusto ¿quieres te acompañe?

Ella aceptó que la llevara puesto que era un lugar muy peligroso  para una joven sola, mientras andábamos le coqueteaba con  la mayor intensidad posible, ella se reía y aceptaba mis comentarios mirándome con una cara de lujuria que me encendía a cada paso y eso ya se reflejaba en mi verga, que podía notarse mi gran erección sobre mi pantalón, yo luchaba por caminar normal tratado de ocultar mi calentura, pero no fue suficiente ya que ella notó mi pantalón abultado.

– Vaya, ¿es que te excita caminar o que?  – No lo que pasa es que me excita la compañera de caminata…

Dije esto por instinto ya que no pensaba de la calentura, ella me dijo que me detuviese y yo pensé” ahí la cagué” eso pensé yo pero ella me puso contra una pared y me besó muy tiernamente yo la abracé mientras ella bajaba mis manos al pantalón,

– Pero mira que dura está…

Yo besaba su cuello mientras ella acariciaba mi verga de arriba hacia abajo por encima del pantalón, luego levantó mi camisa y comenzó a besarme el pecho bajando hasta mi pantalón, lo desabrochó  y me desvistió dejando mi erección al aire, comenzó a acariciar con su mano derecha mis huevos mientras que con la otra me masturbaba delicadamente, lamió mi cabecita para luego introducir su boca hasta la base de mi pene tocando con sus labios mis huevos, la sacó y comenzó a mover su lengua rápidamente sobre  mi cabeza y lamer de arriba abajo mi verga mientras que tocaba con su dedo mi anito, sensación que no me disgustaba puesto que no lo hundía, solo lo acariciaba circularmente por fuera.

Esto me calentaba mucho,  sentir su lengua jugar en mi pene, y su dedo en mi culo, yo ya estaba a punto de correrme pero haciendo un esfuerzo por no hacerlo ella lo notó  y comenzó a mamármelo más rápidamente mientras hacía vibrar su mano en mis huevos, la inundé de leche  en toda la cara y su boca, esto la contentó y comenzó a limpiarme la verga lentamente, mientras me acariciaba el pecho subió su boca a mi cara y me besó, mientras apretaba mi pene contra su vagina yo la tomé del culo y la agarré fuerte besándole el cuello, bajé hasta su pecho y le subí su camisa mientras corría sus sujetadores lamí sus pezones duros y los mordisqueaba lentamente mientras acariciaba su vagina por encima de su ropa.

Me coloqué mi camisa y la recosté sobre la pared mientras abría sus piernas y quitaba su pantalón, comencé a lamerla sin introducir mi lengua, acerqué mis dedos y comencé a meterlos suavemente primero uno después el otro hasta que logré introducir tres, comencé a masturbarla mientras movía mi lengua rápidamente sobre su clítoris, ella se estremecía y apretaba mi cara sobre su vagina.

– Uffff, no pares, que rico…

Yo seguía lamiéndola y decidí con mi segundo dedo devolverle el favor anterior, lamí mi dedo de la mano izquierda y comencé a introducirlo en su ano no paré de hacer esto hasta que se estremeció fuertemente y soltó un grito, “aaaahh, si, uuummm“, seguía haciéndolo mientras ella paraba de estremecerse, besé su boca sacando mis dedos de su vagina y metiéndolos entre nuestras bocas,  nos vestimos  y besamos nuevamente mientras seguíamos caminando para luego dejarla en su destino, no antes sin la promesa de encontrarnos ahí todos los viernes en la noche.

Soy el borracho si quieren darme sus comentarios o comentar experiencias.

Autor: El borracho

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