Violada en vacaciones por el obrero

Cuando ya tenía la cabeza dentro mío yo lo rodeé con mis brazos por el cuello y él metió sus brazos debajo de mis piernas, agarrándome por cerca de los muslos y empezó a levantarme y a sentarme en su pija, cosa que de a poco la metió toda hasta el fondo, yo levanté bien las piernas para que me la pusiera toda y ahí empezó a darme con todas las fuerzas.

Por lo general los fines de semana nos vamos afuera a un balneario donde mi padre tiene casa cerca de la playa para disfrutar del sol y la tranquilidad. Por ser invierno mi padre aprovechó para hacer unas refacciones en la casa y se fue de viaje, dejándonos las llaves y pidiéndonos que pasáramos de vez en cuando para ver cómo iba la construcción.

Llegó el fin de semana y aprovechando la casa que quedaría sola pensamos ir con mi pareja a tomarnos un descansillo. Salimos temprano para aprovechar todo el día y llegamos como a las 7 de la mañana, ahí estaba la casa y toda su tranquilidad, entramos por el fondo para ver cómo estaba quedando el patio trasero con su piscina y el nuevo techo que construían para la barbacoa. Entramos, nos preparamos café y nos pusimos a acomodar las cosas que traíamos no antes de prendernos un pitillo rico.

Lo que me gusta es ponerme la malla y salir a tomar sol al fondo, cosa que no importa que sea invierno o verano porque el fondo es todo cerrado por los costados impidiendo que pase el viento y frío y junto a la calefacción de la casa, eso se transforma en un paraíso en invierno. Ya eran las 8 y el sol ya estaba rico así que agarré un libro y me fui directo para el fondo, Nico como siempre se tiró a dormir, era muy temprano y no le gusta tomar sol, el pitillo le da o por tener sexo como loco o por dormir y esta vez, por desgracia, fue para el lado de Morfeo.

Ahí estaba yo recostada en un colchón tomando sol desnuda para quemarme parejo, (aprovechando claro que no se puede ver para ningún lado y puedo estar tranquila), ensimismada en mi libro que no siento nada y de pronto una voz me dice, -¡Que sorpresa! lo menos que me esperaba hoy es encontrar una petisa tan linda desnudita toda para mí, como viento me puse la tanga y pegué un salto mirando quien era.

Ahí estaba Ernesto (el amigo de papa que es vecino de aquí y es el que le hace la instalación eléctrica de toda la casa) mirándome y riéndose, con la parte de arriba de mi malla en la mano dándomela me dice…-Por suerte soy yo peti, ni cuenta te diste que estaba aquí parado si no te hablo podía seguir tranquilito mirándote, pero ya me estabas tentando y como siempre estás con el Nico pegada no me animo. -Se mira y no se toca, le digo mientras le saco la malla de las manos y me la pongo.

Ernesto es de confianza, lo conocemos hace mucho y siempre con Nico juegan conmigo y aquel le dice siempre que si se anima que me entre, que yo aguanto.

Para hacerla corta me cuenta que tiene que adelantar trabajo y por eso vino, que si no le molestaba que se quedara, que no sabía que veníamos, le dije que no teníamos problema que lo de él era sin hacer ruido y no molestaba y que ya me había visto desnuda así que trabajara tranquilo.

Al medio día con Nico despierto y después de los saludos nos fuimos a comprar comida, a la vuelta invitamos a comer con nosotros a Ernesto para que tomara un descanso.

Comimos y charlamos un montón, cosa que me divierte mucho, después con Nico nos fuimos a caminar por el bosque que es muy lindo a esa hora por la sombra y el viento que tiene. Como a las cuatro llegamos y nos vamos a pegar una ducha y Nico me dice que se va a andar en bici por ahí para hacer ejercicio, yo le digo que me voy a tomar sol tranquila…

A la salida le grita a Ernesto… -Cuídame a la peti… y el otro le grita… -Andá tranquilo que no se rompe…se ríen y aquel se va.

Me baño y me pongo la mallita y me voy al fondo. Me tiro en la colchoneta boca arriba y me pongo a charlar con Ernesto, -Si te molesto me voy a otro lado, le digo jugando…- No me molestas mas bien me distraes, me dice riéndose, -Bueno entonces me pongo de espaldas y te dejo tranqui…me saco la parte de arriba sabiendo que me está mirando y me pongo de espaldas acostada.

-No juegues mucho, mirá que no está aquel para defenderte….me dice…-Acordate que aquel dice que aguanto, le digo y me quedo callada haciéndome la dormida.

Al rato de estar tomando sol de espaldas me doy media vuelta para tomar de frente sin importarme que me está mirando a ver que me decía…al ratito de estar así, él viéndome sin decir palabra baja de la escalera, pasa caminando al lado mío y entrando a la casa me dice…-Vení petisa.

Me agarró desprevenida, en unos segundos me levanté y entré, él me estaba esperando sentado en una silla y me dijo que me acercara, me acerco y él abre sus piernas, me agarra de la cintura con su brazo izquierdo y me pega a él, yo quedo parada entre sus piernas bien sujeta por la cintura casi sin poder moverme, él mete sus dedos en la boca para mojarlos y con su mano derecha me corre la tanga metiéndome la mano bajo ella y me empieza a acariciar la concha con sus dedos.

Lo hace de una manera tan suave y delicada que me mojo en un segundo, cosa que logra que me abra más, que él aprovecha metiéndome lentamente los dedos cada vez más adentro.

Todo eso sin mediar una palabra mirándome a los ojos (cuando los tenía abiertos), yo aguantando como podía de pie con las piernas como gelatina, me dejo caer al borde de su pierna, él ahí no solo me mete y saca sus dedos en mi concha si no que aparte juega con mi culo, acariciándolo y metiendo un dedo mientras me pasa la lengua muy despacio por mis pezones…(solo por la punta de mis pezones) ahí yo ya estaba con los ojos completamente cerrados y con la cabeza para atrás gimiendo con la boca abierta.

Viendo como estaba me para y me baja lentamente la tanga que aun llevaba puesta, yo parada inmóvil veo que se abre las bermudas y se las medio baja sin pararse, ahí veo que tenía una muy buena pija, muy grande y bien gruesa, (parecía la de una película porno) la tenía súper parada.

Me agarró de la cintura con las dos manos y me empezó a acercar a él…esta vez tenía las piernas juntas haciendo que a medida que me acercaba tenía que abrir yo las piernas en un momento, ya me tenía sentada en sus piernas, de a poquito él fue abriendo sus piernas provocando, no solo que yo me abriera más, sino que me fuera acercando a su pija…ahí él agarró su pija con la mano y empezó a jugar con los labios de mi concha que los tenía empapados. Yo que no aguantaba más levanté un poquito mis piernas y me deslicé para meterme de a poquito esa pija.

Cuando ya tenía la cabeza dentro mío yo lo rodeé con mis brazos por el cuello y él metió sus brazos debajo de mis piernas, agarrándome por cerca de los muslos y empezó a levantarme y a sentarme en su pija, cosa que de a poco la metió toda hasta el fondo, yo levanté bien las piernas para que me la pusiera toda y ahí empezó a darme con todas las fuerzas, con sus brazos rodeando mis piernas llevándome hacia atrás y adelante, metiéndome esa pija con todo, provocando que me tuviera que mover como una puta con las piernas bien levantadas y empujándome hacia su pija…

Cuando empecé a temblar y a gemir de placer él se me metió bien adentro, enterró la pija bien hondo, yo lo abracé del cuello bien fuerte y empezó a mover su pija en círculos, lentamente, haciendo de inmediato que me corriera… pegando un gemido, poniendo los ojos en blanco y la cabeza hacia atrás…

Ahí sentí como él también no se aguantó y empezó a llenarme de leche bombeándome lentamente.

Quedamos en silencio un momento, él me levantó de sus piernas parándome, se puso las bermudas y salió a seguir trabajando…yo empapada y con las piernas temblando me fui a pegar una ducha…

¿Que más les puedo contar?, lo que pasó en la noche es otra historia.

Autora: Elena75

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La muy recatada mujer del tendero

Ella dejó escapar un suspiro que delataba que pedía más y no quería que lo sacara. Acercó su pene a los pechos enormes de Ana y le dio a entender que quería que le masturbase con las tetas. Ella comenzó con gran lujuria desatada a sujetar el pene de Ramón entre sus pechos, Ramón eyaculó en las tetas de Ana que quedó agotada y muy satisfecha con la follada de Ramón.

Cuando este verano estuve en el pueblo de mis abuelos para relajarme un poco y liberarme de mis obligaciones habituales me contaron una historia que creo que vale la pena relatar. Resulta que mi abuelo me contó la historia de la tendera. Era una mujer de unos 40 años de medidas grandes, pechos grandes, buen culo. Muy recatada, nunca se le había conocido ningún desliz. Su marido estaba enfermo y era mucho mayor que ella, se casaron hacía veinte años, era casi una niña, la niña más mona del pueblo y este hombre ya rico la engatusó.

Ahora la tienda la llevaba ella. Tenía que hacer una ampliación eléctrica y llamó a un nuevo electricista que se había cambiado a vivir al pueblo hacía poco tiempo. Era un hombre de unos treinta años, bien parecido. Tenía novia también muy recatada y pueblerina, siempre vestida con ropas largas y amplias que no dejaban ver nada.

Ramón se alegró de saludar a Ana en la tienda, no se conocían, pero esa primera mirada revelaba simpatía a primera vista.

-Hola, soy Ramón, el electricista -Pasa, yo soy Ana. Verás es por dentro, lo que quiero es ampliar la instalación para poder hacer más grande el almacén. Mira en ese altillo quisiera poner unas estanterías.

Se subió a la escalera sin darse cuenta de que desde abajo tal vez Ramón iba a admirar mejor su cuerpo. Debajo de esas ropas se notaba una mujer muy poderosa, con un cuerpo joven y con mucha vida. No llevaba la falda corta, pero al subir a la escalera se le veía por encima de la rodilla.

-Espera que te sujeto la escalera no te vayas a caer.

Ramón no pudo evitar mirar para arriba. Le vio casi hasta las bragas negras que llevaba, no eran pequeñas, pero se notaban sensuales. Una mujer que viste sensual promete alegrías si se lo trabaja uno bien, pensó por un momento Ramón. Ana notó que Ramón había visto lo que había debajo de su falda y se ruborizó bajando en seguida.

-Perdona es que esta escalera es muy insegura, te la arreglaré gratis. -Vale, lo que te decía, allí voy a poner las cajas y quiero que pongas más luz.

Sus miradas se cruzaron otra vez y una media sonrisa hizo pensar maldades a Ramón.

-No te preocupes, pero es un poco tarde deja que te invite a un refresco. -Pero tiene que ser poco porque me espera mi marido en casa.

En el bar charlaron amistosamente y Ana le contó que su marido era muy mayor y que estaba en una silla de ruedas hace dos años, así que el negocio ahora lo llevaba ella. Un deje de amargura se notaba en su miraba y en la forma de contarlo.

-¿Y como se lleva lo de tener un marido imposibilitado? -¿Cómo crees? Es muy triste que una persona a la que quieres esté así, pero vamos a trabajar juntos en esta reforma.

Ana iba con una blusita con escote que dejaba ver un pecho grande y una faldita bastante corta para lo recatada que era. Se sentaron juntos en un pequeño sofá que había en el almacén. Estaban alegres y reían porque Ramón era muy chistoso y Ana por primera vez se sentía contenta y feliz. -Pero ¿tú tienes una novia no? que alguna vez te he visto de la mano.

-Bueno, no es nada serio, estamos saliendo. En realidad es que nunca he conocido nadie que merezca la pena, así como tú, una mujer de una vez, tan guapa y tan valiente.

Ana se sonrojó y agachó la vista, pero le encantaba que alguien se fijara en ella y Ramón era un hombre tan majo y correcto.

-Sí Ana, creo que te mereces lo mejor, que no puedes estar así dejando pasar tu vida, que tienes que disfrutar, reír, salir por ahí. Estás muy bien Ana. -No digas eso Ramón, cada uno tiene que cargar con su cruz, y la mía es esto, mi vida, mi marido, mi tienda y poco más. Estoy sola y marchita y me tengo que conformar -No puedes conformarte tan joven, te sienta muy bien esta blusa, eres tan preciosa.

Sus manos acariciaron el pelo y la cara de Ana, que se empezaba a preocupar, y alejar.

-No te alejes, solo deja que te dé un beso Ana, lo he deseado desde que te vi el otro día, creo que me he enamorado de ti, no puedo irme sin que me des un beso.

-Pero solo uno, uno pequeño.

Sus labios temblorosos se acercaron muy despacio. Ramón se acercó un poco más, y abrió su boca despacio, tratando de abrir los labios de Ana, e introducir su lengua en la boca de ella, lo hizo despacio y con ternura y ella no pudo evitar que inconscientemente su boca se abriera y sus lenguas se cruzaran.

-Ramón, no puede ser, soy una mujer casada, no puedo abandonarme -Tranquila Ana, despacio, no pienses en nada, solo disfruta del momento, yo te quiero y quiero que seas feliz, despacio, mi niña, vamos, muy despacio.

Y poco a poco Ana iba cediendo y una mano de Ramón se introdujo por el escote de Ana, le desabrochó un botón y luego dos. Tenía una mano en un pecho de Ana por encima del sujetador que era negro de encaje bastante provocativo.

-No puedo Ramón, no puedo, me estoy excitando y no debo, mi marido me espera.

-Vamos, abandónate, tu marido está bien y tú le vas a cuidar, pero tienes que cuidarte a ti un poquito y yo te voy a ayudar porque te quiero y vas a disfrutar, te lo mereces porque eres genial y estás muy rica y yo te quiero hacer muy feliz.

Y con esta palabrería le iba levantando el sujetador y una mano se iba introduciendo y tocando directamente su pecho, notó su pezón bastante grande como un garbanzo y palpitaba y parecía crecer un poco más. Ana ya apenas podía hablar, jadeaba y se iba abandonando. Se seguían besando cada vez más salvajemente y Ramón tenía en su poder un pecho con una mano y la otra iba bajando por su espalda haciendo un movimiento rápido había conseguido desabrochar el sujetador de Ana y hacia abajo se introdujo por la falda, abriendo la cremallera.

Al oído le seguía susurrando:

-Vamos, Ana yo te quiero, disfruta, vas a ser muy dichosa. Te lo mereces.

Ella ya no decía nada, se dejaba hacer, ni siquiera le había importado que su sujetador se abriera y sus pechos generosos botaran dentro de su blusa medio abierta. Con su mano Ramón ya podía viajar de un pecho a otro acariciando cada vez con más energía. La otra mano giraban en todo el contorno de las braguitas que vio que eran pequeñas y en círculo se introdujo a su entrepierna que notó al tacto peluda y muy mojada.

Sobraban los susurros porque Ana ya estaba convencida de que lo iba a pasar bien, se aferraba a él como una niña temerosa de que le pasara algo, pero segura de que estaba próxima al momento que tanto deseaba.

Con un solo movimiento la penetró hasta el fondo y entraba y salía con fuerza, así durante diez minutos, ella le subió las piernas alrededor de la espalda para que la penetración fuese más profunda, su coño pedía más y que no saliera de allí ese intruso tan delicioso. Ramón sudaba de agotamiento.

No quiso eyacular dentro para evitarle un posible disgusto y sacó su pene enrojecido y en plena erección. Ella dejó escapar un suspiro que delataba que pedía más y no quería que lo sacara.

Acercó su pene a los pechos enormes de Ana y le dio a entender que quería que le masturbase con las tetas. Ella comenzó con gran lujuria desatada a sujetar el pene de Ramón entre sus pechazos y a hacer movimientos arriba y abajo.

En unos minutos Ramón eyaculó en las tetas de Ana que quedó agotada y muy satisfecha con la follada de Ramón. Aquella era solo la firma del contrato. La obra vendría más tarde.

Autora: Doloresxxx

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