Elena. Relatos de Marqueze, venturas y desventuras de un webmaster (II).

Relatos de Marqueze, venturas y desventuras de un webmaster (II).
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– ¿Elena?

La voz en el teléfono del portero automático era clara y fuerte, casi sin  acento sevillano y contrastando con la imagen de timidez que tenía de él desde que le conocí en la Universidad.

Me lo había cruzado sólamente un par de veces en los pasillos de su facultad donde solía ir a recoger a mi mejor amiga, Lola, para desayunar juntas. Su cafetería era más amplia que la nuestra, la de Farmacia, y así yo aprovechaba para escaparme un rato del ambiente de mi zona. Del ambiente y de la posibilidad de encontrarme sin querer con Andrés, mi ex novio. Habíamos terminado nuestra relación hacía poco, de un modo algo tormentoso y no me resultaba grata la idea de verle.

El novio de Lola me había presentado a Marqueze entre bromas de buena camaradería no exenta de cierto respeto o quizás, un pelín de envidia. Para mí, cualquiera que se atreviese a trastear con ordenadores, lenguajes de programación, redes, etc.,  me evocaban la imagen de un gurú, un alquimista o , directamente, un mago capaz de sacar un conejo de su pc, a falta de chistera.

–    Es Emilio Márquez… Marqueze. Este chavalote es un figura de la informática y las webs. Llegará lejos, jeje.
–    Menos guasa, Juan, y pide otro café para mí – sonrió Márquese.

Le miré. A mí me parecía un típico universitario, callado, con aire algo distraído. Bueno, ‘muy’ distraído, como si todo el tiempo hubiera estado pensando en un nuevo programa a desarrollar, o lo que fuera que hicieran los informáticos.

Ante las bromas de Juan, Márqueze se limitó a encogerse de hombros y hacer un par de comentarios triviales sobre asuntos de la facultad, como si le resbalara esa admiración mostrada por su compañero. No parecía en absoluto un tipo engreído o pagado de sí mismo, más bien al contrario, una persona muy normal. Me cayó bien por ese detalle, por su impermeabilidad a los halagos y la forma en que hablaba con todos, como uno más del grupo.El tal Emilio debía de ser algo diferente a la imagen de simple empollón despistado que semejaba.

Durante semanas, durante el desayuno, acudieron a nuestra mesa los amigos del novio de Lola. Aunque Emilio apenas volvió a compartir café con nosotros, su nombre salía a menudo en la conversación. Todo el tiempo hablaban de su página; de si había tal o cual novedad; de si las visitas se estaban disparando; de si llegaría a ser la página de habla hispana más visitada y, sobre todo, de Linux.

Yo no sabía ni siquiera que los ordenadores tenían la posibilidad de tener otro sistema operativo que no fuera Windows. Para mí Bill Gates era a la informática lo que Dios a la religión. Las primeras veces que escuché nombrar Linux juro que pensé que era un tipo, como Gates. Claro que también pensé lo mismo de Google. No tengo remedio.

Los PCs quedaban fuera de mi mundo. Había uno en casa, y mi hermano mayor lo utilizaba para jugar como si fuera la Play, y a veces en lugar de la máquina de escribir, con el Word. Eso eran los ordenadores para mí: máquinas de escribir con pantalla y que ahorraban mucho en tippex.

Lola me fue poniendo un poco al día sobre esos temas, por temor a que la avergonzara delante de sus amigos, supongo, y así empecé a enterarme de más detalles sobre la página de Márqueze y  la cómo él dedicaba todo el tiempo que podía robar entre el estudio y un trabajo a tiempo parcial como director de un servidor en Infovía.

La web tenía mucho material sobre Linux, un, según ellos, estupendo sistema operativo de código abierto que los defensores del software libre querían potenciar como una alternativa real a Microsoft y su imperio de titanes. A mí me sonaba a chino.

Yo no había entrado en Internet aún. Había muy pocos privilegiados que pudieran pagárselo…ni soñar con una tarifa plana o las maravillas que pregonan del ADSL. La red costaba, y había que empezar a pagarla con más que sudor.

Algunas amigas comentaban que tenían Internet en casa y yo era usuaria de una dirección de e-mail donde recibía información de algunas listas de distribución universitarias e incluso había visitado algunos chats públicos de ambiente estudiantil. Pero desde los ordenadores de la  Uni. No era para nada una internauta.

Mi hermano consiguió un nuevo trabajo fijo y decidió invertir su primer sueldo en un equipo más y conectarse a la red. Para bajar “material”, según él. Creo que gran parte de ese material tenía curvas vertiginosas. Era como el sustituto de las revistas porno o los calendarios o páginas centrales de Penthouse o Private, con la ventaja de que no había que esconderlos debajo de la cama o de las camisetas en los cajones del armario de su habitación.

Después de las primeras peleas iniciales con mis padres por tener ocupada la línea de teléfono mientras él navegaba dejó de interesarle tanto el juguetito y yo empecé a tener tiempo para curiosear en él. Influyó en ello el conocer a una chiquita de un pueblo cercano a través de un chat. Al pasar de lo virtual a lo real, mi hermano dejó su máquina a mi disposición.

Cuando me encontré con todo mundo “a tiro de ratón” de pronto caí en la cuenta de que no sabía dónde ir. La red estaba ahí fuera, como una tierra prometida de vaga ubicación. Pero ¿qué dirección teclear en la barra del navegador?. ¿Dónde encontrar mapas que me guiaran en esa singladura y puertos donde recalar?.

Y el nombre de Marqueze acudió a mi memoria.

–    ‘Vamos a ver la página del timidín’, me dije, sonriendo.
–  El buscador no tardó en hacerme llegar a Marqueze.net.

¡Era una web porno!. Menuda sorpresa me llevé.

¿Aquel chico tan callado? ¿Con pinta de empollón despistado? ¿Una web porno? ¡Si aparentaba no tener ni edad para visitarla!. Tanta historia con Linux… y sólo había unos pocos apartados de temas informáticos.

Sentí que me ruborizaba mientras brujuleaba entre sus enlaces. A ratos miraba por encima de mi hombro, como si alguien fuera a observar qué estaba haciendo y sorprenderme dentro de aquel sitio. Era imposible, estaba sola en casa, con la red a mi disposición, y yo visitando, a mis 21 añitos, mi primera web porno.

Estaba por salir de ella, cuando encontré la sección de relatos eróticos. Y me quedé.
¿La gente escribía eso?. Alucinaba. Leí varios, me fui a hacer un bocadillo, volví con él a la pantalla, luego fui a por un refresco, después a por una cerveza. Anochecía, otra cervecita que aún hacía calor.

Y seguí leyendo.

Eran relatos de gente normal, como yo, como mis amigas, como … el tal Marqueze, ése con pinta de ratón de ordenador que caminaba por el campus con aspecto de no haberse hecho una paja en la vida, ¡y parecía que medio país y media América debía hacerse pajas con su apellido de fondo!.

Yo no era virgen precisamente. Había tenido un par de novios, y con los dos había tenido relaciones. Con el primero, apenas habían sido un par de polvos. Lo justo para sentirme desvirgada y mujer. Bueno, desvirgada, porque mujer, mujer, me sentía más cuando me ponía aquellos tops tan fresquitos para aguantar el calor del verano en Sevilla y me no sólo silbaban los operarios de las obras sino que desconcentraba, y mucho, a mis compañeros de facultad en clase o en prácticas, incluido algún profesor.

Y es que desde que había adelgazado mi pecho se notaba mucho más. A mí me daba hasta corte a veces destacarlo tanto. Pero con los tops no había elección posible: o me asaba de calor, o lo enseñaba. Afortunadamente, aunque era generoso, todavía podía salir a la calle sin sujetador, alguna ventaja tenía que tener la edad.

Después de aquel primer novio con el que el sexo había pasado sin pena ni gloria, tuve otro con el que la cama era una parte más de nuestros sábados noche: tapas, copitas, revolcón en el coche, besos, entrega a la puerta de mi casa donde yo llegaba como las pizzas de los telepizzeros: demasiado caliente durante demasiado tiempo, para al final enfriarme por falta de atención ante el partido de la tele y terminar recalentada, sin sabor, pero alimenticia.

Así eran mis orgasmos: sin sabor, pero mataban las ganas. Mi chico me dejaba en el portal, me magreaba lo justito para demostrar que aún tenía interés tras el polvete en el asiento trasero…y se iba, supongo que a reunirse con los amigos que venían de hacer lo mismo y tomar juntos la penúltima cerveza.

Yo subía a casa, me desnudaba y, tumbada sobre la cama, me conseguía el placer que sus caricias no me habían dado un rato antes.

Yo pensaba que eso era lo normal. Entre mis amigas no solíamos hablar de esas intimidades, y, las pocas veces que había surgido la conversación, parecían estar igual que yo.

¡Hasta que me pasé esa tarde leyendo la web de Marqueze!

¿Había gente para la que el sexo era así?. El sexo ¿podía ser así?. De excitante, dicertido y maravilloso, quiero decir.

Esa tarde sentí que, de alguna forma, estaba perdiendo de nuevo la virginidad y encontrando en mi interior unas ganas locas de probar cosas nuevas que no había ni siquiera intuido en mis relaciones anteriores.

A la semana siguiente, en mitad del tradicional ‘sábado, sabadete…’, le sugerí a mi chico que me comiera. Él paró en ese momento lo que estaba haciendo,  el tradicional sobeteo de cinco minutos sobre cada uno de mis pezones y me miró, desconfiado, mientras me preguntaba con un tono de voz que no me gustó nada:

– Pero, ¡Elena, por Dios!, ¿de dónde has sacado tú esa idea? Eso es para los que no tienen una polla como la mía para hacerte enloquecer. Si quieres sentir, ya verás cómo te ensarto con ésto dentro de un momento.

Y mientras lo dijo se señaló a su miembro, del cual estaba tan ostentosamente orgulloso.
Hasta la semana anterior yo también lo había estado pero unos días de navegación por la web de Márqueze me abrió fronteras, me proporcionó elementos de comparación y sus quince centímetros empezaban a parecerme bastante normalitos. Amén del negligente uso que hacía de ellos y de lo vanidoso y estúpido que me estaba pareciendo él mismo.

–    Pero es que…-me atreví a alegar – hay otras formas de llegar al orgasmo. Leí el otro día en una revista de chicas…

– Eso es para frígidas, mujer. ¡Tú eres muy normal y muy sana! A ti no te hacen falta esas guarrerías.

¡Joder! Y ¿quién le decía ahora que yo no había tenido nunca un orgasmo con él? ¿Que solamente los tenía al llegar a casa y masturbarme?.

No es que yo le hubiese mentido. En realidad él daba por hecho que como él se corría, yo también. Cierto que yo le acompañaba en sus gemidos y jadeos y era porque me gustaba lo que estaba haciendo, claro que sí. ¡Pero yo no llegaba! Y él tampoco me lo había preguntado nunca. Es más, pensaba que si le reclamaba otra atención a mi sexualidad él iba a molestarse, como casi estaba ocurriendo a esas alturas de nuestra conversación.

–    Esas revistas son una bobada y no creo que te vayan a enseñar nuevo y, si me apuras, ni bueno. Como no sea alguna sección de cocina y de maquillaje, lo demás puritita basura.

Ahí terminó el tema y comenzó el desastre de nuestra relación. Mi novio era un machista puro y duro, un egoísta integral y un idiota.

Durante aquellos días leyendo relatos había generado todo tipo de fantasías. Me había imaginado a mí misma en el papel de las protagonistas, había añadido escenas, imágenes de actos que nunca había probado y dudaba que pudiera probar algún día. No se lo podía pedir a mi novio, o pensaría que ‘no era sana y normal’, por no tener un orgasmo tan sólo con su aburrido mete-saca.

Así pasaron un par de semanas más durante las cuales el ordenador de mi hermano pilló un oportuno virus. No había forma de eliminarlo y el antivirus no sirvió de mucho, salvo avisar de su presencia.

El novio de Lola sugirió formatear. Vino un día y nos lo hizo pero ni aún así aquello iba bien del todo. Así que terminó por sugerirnos que nos pasáramos a Linux y nos olvidáramos de los dichosos bichos y gusanos.

Yo, fiel visitante de Marqueze, ya sabía bastante más sobre Linux pero no tanto como para atreverme a cambiar el sistema operativo del ordenata de mi hermano. Le pedimos ayuda al chico de Lola de nuevo, pero estaba muy liado echando una mano a su padre en un negocio que tenían y que exigía toda su atención. Nos sugirió que se lo pidiésemos a Emilio Márquez, Marqueze.

– Es muy majo, seguro que se lo pide una chica tan guapa como tú y viene encantado a instalártelo.

¿Guapa? ¿Yo? Mi autoestima estaba cayendo bajo mínimos aunque mis tops siguieran arrancando miradas de deseo por la calle. Pensaba que mis novios me habían utilizado para sus manipulaciones eróticas sin hacer el menor caso de mí como persona y compañera.

– Además, sé que le caíste muy bien. – añadió con un guiño.

¿Le había caído bien a Marqueze?. ¿Se acordaba de mí después de sólo haber compartido un par de cafés con un montón de gente más?

Me ruboricé al escuchar el comentario y, sorprendentemente, me humedecí.

Marqueze para mí era sinónimo de su web y allí era a donde acudía todos los días últimamente, hasta que el dichoso PC de mi hermano había pillado aquel bicho, para animar mi fantasía hasta lubricarme lo suficiente como para no tener que lamer mis propios dedos antes de empezar a darme satisfacción.

Acepté que le pidiera a Emilio que viniera a instalarnos Linux en el ordenador. Estaba disponible el sábado por la noche. Le di la dirección y el teléfono y decidió prepararme para la visita, aunque no sabía a ciencia cierta por qué habría de ocurrir algo especial.

Me había lavado el pelo, acicalado, maquillado y probado cinco combinaciones diferentes de ropa, tal cual si fuera a salir para una cita. Todo se presentaba a pedir de boca: no había nadie en casa; tenía velas; una botellita de vino blanco en la nevera; música preparada… Estaba como tonta, ilusionada como una niña pequeña la noche de Reyes, aunque no hubiese razón aparente para ello ni el más mínimo indicio de que Marqueze fuera a… ¡yo qué sé!. Las fantasías, los relatos, las evocaciones de caricias ansiadas me estaban trastornando y mi imaginación se desbocaba. Tranquila, relájate…

Pero fue inútil. Estaba nerviosa, muy nerviosa, cuando él finalmente llamó al timbre del portal. Su voz me puso más alterada aún. No encajaba demasiado en mi recuerdo. Esa voz no era de un muchacho inmaduro perdido todo el día entre teclados y pantallas.

Abrí la puerta y me encontré frente a ese linuxero con aspecto de Billy El Niño. Daba la sensación de no ser ni siquiera visitante de su propia web. Menos aún ser el creador del lugar responsable de las fantasías húmedas de millones de personas de habla hispana.

Era la primera vez que estaba a solas con él, y traté de ocultar mi turbación centrándome en la parte social de su visita: venía a instalarme Linux en el ordenador, era un amigo de amigos haciéndome un favor.

Así que le hice pasar a la habitación, le enseñé la máquina y le dejé trabajando en ella. Yo me senté en un sillón, al otro extremo del pasillo, desde donde podía observarle sin molestar y, esperaba yo, sin delatar mi agitación.

En el mismo momento en que puso sus manos sobre el teclado se concentró tanto que parecía ya no estar presente en este mundo. Así que yo pude disfrutar a gusto mirándole e imaginando todo lo que habría debajo de su ropa, y las diabluras que se podrían hacer con ello: todas esas fantasías que yo recreaba una y otra vez delante de su web y a las que me había entregado durante esos meses.

Cuando me complacía con mis propias manos inspirada por lo que leía en su site no era en mi novio en quien pensaba, sino en ese jovencito callado y concentrado en el ordenador, que no se enteraba de lo que me inspiraba ni de lo que en ese momento pasaba por mi cabeza.

O ¿tal vez sí era consciente?. Parecía tan cándido… Pero, ¿podía ser cándido y ser pornomaster?. La duda me corroía casi tanto como las ganas de acercarme a él.

Así que por fin me levanté de mi sillón, me acerqué a él y le pregunté:

– Emilio, ¿te apetece tomar algo…?

Se volvió a medias, apartando sus ojos del monitor y, por la forma en que me miró mientras le hablaba, fui incapaz de decir una sola palabra más. Me ruboricé tanto que estoy segura de que mi pelo negro también se puso como un tomate.

Él respondió, pícaramente:

–  De la cocina no.

Me había dado el pie, era evidente por su sonrisa, yo le respondí con la mía, pero no me atreví a seguirle el juego. Me gustaba, me gustaba mucho. Y me apetecía. Pero ¡era un pornomaster! y yo casi una novata en el sexo. Me moría de ganas de coger ese cebo que parecía colgar de sus palabras y morderlo hasta el fondo… pero me daba vergüenza, ¡me sentía como una virgen mojigata a su lado!.

– Ya, pues si no es de la cocina, no sé qué…-farfullé mientras intentaba mantener el tipo sin parecer una imbécil.

Emilio se levantó, me miró directamente, con una mezcla de risa contenida y una chispa que a mí me pareció de deseo, y comentó:

– Ésto tiene para unos minutos mientras se carga. ¿Hay algún bar abierto por aquí a estas horas?

– En la avenida, a la vuelta de la esquina –le informé.

– Pues no toques nada, que vuelvo enseguida. Voy a por tabaco.

Salió y me dejó allí de pie, mirando el PC que él estaba programando para mí, con cara de idiota.

Pasaron unos pocos minutos que a mí se me hicieron eternos y llamó de nuevo a la puerta.

– ¿Elena? Soy Emilio, ábreme.

Y esta vez la voz era incluso más rotunda. Tenía un tono de petición que encubría acaso una orden más profunda e infinitamente más peligrosa.

Su ‘’ábreme’’ liberó las espitas de mi deseo cada vez menos contenido, y empezaba a alegrarme de haberme puesto una falda vaquera, en lugar de los pantalones que utilizaba a diario para ir a la facultad, porque me estaba sintiendo tan húmeda que creo que hubiera traspasado la ropa interior dejando una mancha delatora en la tela.

Abrí la puerta, jurándome a mí misma que si me daba otro pie como el de antes, lo tomaría: el pie, su pierna, ¡hasta el muslo entero!

Emilio entró, llevando en la mano una botella de cava.

– Copas ya tendrás, ¿verdad? – me preguntó.

– Pero ¿no decías que ibas a por tabaco?

– No fumo. –respondió tajante con una sonrisita enigmática. – Nunca he fumado. Estropea mucho el sabor de los besos…y a mí me encanta besar. Casi, casi, más que programar.

Y durante todo el tiempo en que habló de besos, no dejó de mirarme los labios que se me abrieron involuntariamente.

Me lancé sin pensar a esa piscina que parecía su boca. No era demasiado alto, justo como a mí me gustaban los hombres: con la altura adecuada para comértelos a besos sin tener que estirarte en posturas inverosímiles.

Fue un beso interminable. Nuestros labios se tocaron al principio levemente, como se palpan las caras los ciegos con las manos para reconocerlas, como si fueran viejos conocidos y quisieran saludarse. Nuestras lenguas les siguieron, y danzaron una alrededor de la otra, en un baile de cortejo que culminó con nuestras respiraciones jadeantes y nuestras rodillas temblorosas.

-Voy a por esas copas – le dije cuando conseguí recuperarme y ser capaz de hablar.
Y me dirigí hacia la cocina a como flotando.

No recuerdo ni cómo conseguí encontrar las copas, guardadas desde la última Navidad, pero lo hice, y llegué con ellas al salón.

Entré y no le vi. Me sentía algo tonta con aquellas copas en la mano, sin saber qué hacer con ellas. La botella estaba sobre la mesa baja pero, ¿y Emilio?

– Sshhh…no te muevas – me susurró de pronto su voz a mi espalda – Ni hables, ni te muevas…

No hubiera podido, aunque quisiera hacerlo. Su boca había empezado a recorrer el escote generoso de mi camiseta anudada al cuello, que ofrecía mi espalda semidesnuda para sus labios, y sus besos deslizándose hacia abajo con la misma diligencia con que había estado tecleando momentos antes en el ordenador de mi hermano, me estaban descubriendo una parte de mi cuerpo que yo desconocía como fuente de placer: ¡mi espalda!.

Nunca me la habían besado. Bueno, tal vez un beso rápido en mitad de una vuelta, un giro, un camino a otra parte más interesante, pero nadie se había detenido a mimar a mi espalda como él lo estaba haciendo.

Empecé a gemir suavemente, sin poder evitarlo, sin querer evitarlo de hecho, abandonándome a los escalofríos de placer que provenían de mi parte trasera. Estaba empapada, notaba mi intimidad húmeda y chorreante, ¡y ni siquiera me había tocado aún por debajo de la ropa!.

– Cuidado, no vayas a tirar las copas.—me recordó él al notar que las balanceaba con descuido con la mano derecha.

¿Cómo podía acordarse de las copas?. Yo no sentía nada más que su tacto en mi espalda. Estaba concentrada en los mensajes que me enviaba mi piel, que parecía arder con sus caricias. Pero aquello no había hecho más que empezar.

Yo llevaba un sujetador sin tirantes y, su juego con mi escote posterior le llevó muy cerca del broche. Me lo abrió y lo sacó hacia arriba, en un movimiento cadencioso, sin alterar para nada el ritmo de lo que estaba haciendo, como quien ejecuta una sinfonía. Así sentía yo mi piel: un piano bien afinado bajo sus manos adiestradas para proporcionar placer.

Sus manos, su boca… no tenía tiempo de reconocer qué parte de él me estaba derritiendo, pero lo hacía…¡vaya si lo hacía!.

Al sentir caer el sujetador al suelo, esperaba que atacara mis pechos, ahora libres para él… pero no hizo eso. Siguió bajando, un beso, otro beso, un mordisco, un lametón… deslizando su mano por debajo de la camiseta, hasta llegar al borde de mi falda.
Ahí jugueteó unos instantes que se me hicieron eternos, hasta que decidió colar a la vez sus manos por arriba y por debajo de su límite. Notarlas jugueteando con la cinturilla de mi tanga me arrancó un gemido tan intenso que él no pudo evitar decirme en un susurro:

– ¡Ya, ya…! Ya falta, poco, princesa.

¿Poco?. ¿Para qué?.

En realidad, no podía pensar demasiado. Toda mi atención estaba concentrada en no dejar caer las dichosas copas de mi madre y en disfrutar de aquel arco iris de sensaciones que estaba desplegando ante mis ojos atónitos.

Emilio se arrodilló detrás de mí y me subió la falda. Sin más preámbulos apartó a un lado mi tanga para llegar con su lengua a mi sexo, tan sediento de su contacto como empapado estaba.

No me lo podía creer. Ni siquiera habíamos vuelto a besarnos, no había intentado ni que yo le tocase, yo continuaba con mis manos ocupadas con las copas mientras él convertía el centro de mi ardor en una fuente de placer como nunca hubiera imaginado que pudiera existir.

Era la primera vez que un hombre besaba mi cueva acogedora y sentirle manipulando mis labios sin dientes, mientras empezaba a gemir él mismo, me volvió casi loca. Tenía ganas de besarle, de morderle, de comerle. Quería demostrarle todo lo que sentía por él en ese momento, pero no me dejó. Sus manos me obligaron a continuar en la misma posición, soportando el placer que me estaba regalando, que era tan grande que casi parecía un castigo.

Seguía y seguía… En cuanto yo pensaba que estaba a punto de morirme de gusto se movía, cambiaba un poco el ritmo de sus lametones, y ¡volvía a sentir más y mejor!.
Era como un crescendo constante, como una montaña rusa de placer, con sus subidas, sus curvas, sus bajadas, sus vueltas a subir, a subir, a subir… hasta quedarme en la cima de un orgasmo que me sorprendió tanto que me hubiera caído al suelo de no estarme sujetando Emilio.

¿Aquello era posible? ¿Con un hombre? ¿Tan fácilmente? ¿Sin siquiera haberse desabrochado él la camisa? ¿Sin haberme pedido que le tocara?.

Respiré profundamente unas cuantas veces, y cuando conseguí controlarme, bajé la vista para encontrarme con un Marqueze algo despeinado, con una sonrisa divertida y traviesa.

Se había dado la vuelta, y ahora seguía arrodillado, a mis pies, pero delante de mí, respirando justo al lado de mi coño tembloroso y mojado.

– ¿Por qué has hecho eso? – le pregunté, confusa.

– Porque soy muy caballeroso. Las damas siempre primero…sobre todo en la cama.

Y le intuí una amplia sonrisa mientras hacía esa declaración, porque volvió a hundir su cara en mi centro, esta vez buscando desde mejor acceso mi clítoris ya hinchado y prominente, más sensible y descarado a cada minuto.

Por fin me quitó las copas de la mano, me señaló al sofá cercano y, mientras yo conseguía llegar hasta allí, temblando todavía, abrió la botella con la misma facilidad con que me había abierto a mí las piernas unos momentos antes para colarse entre ellas.

Un poco de cava se desbordó de una copa y le manchó la mano. Emilio se giró y me la ofreció a lamer. Encantada de por fin poder corresponder a sus atenciones, lo hice, succionando sus dedos uno a uno, y quedándome con el pulgar en la boca. Tal como había hecho un rato antes con su beso, lo pasó por mis encías, por los lados de mi lengua… jugaba a escaparse y yo a no dejar que se fuera, lo quería, lo quería dentro de mí, de mi boca , de mi coño…

– ¡Métemelo! – me escuché a mí misma pedirle con voz ronca. Yo nunca había dicho algo así a ninguno de mis novios, ni siquiera se me habría ocurrido hacerlo. Pero Emilio no era uno de mis poco experimentados y muy ansiosos amantes anteriores. De eso ya hacía  rato que me estaba dando cuenta.

Así que me tumbó en el sofá, subió mis piernas sobre el reposabrazos para tener un mejor acceso a mi coño hambriento de su hombría, y bebió un sorbo largo de su copa.
Con el líquido en su boca me besó en mi entrada, y dejó que los jugos que brotaban de mí se mezclaran con los que salían de entre sus labios, aprovechando la lubricación para introducir su pulgar dentro de mí, tal como le había pedido.

Durante los siguientes minutos, no fui muy consciente de qué estaba haciendo. Las sensaciones desde mi triángulo inferior me inundaban en sucesivas oleadas de placer y sorpresa. Si poco rato antes me había sentido en una montaña rusa, ahora me sentía cabalgando a lomos de una moto acuática, abriendo puño a fondo y deseando que aquello no terminase.

Notaba sus otros dedos jugar a ratos con mi clítoris, en golpeteos rítmicos, o bien pellizcos suaves y sorpresivos. En otro momento, era su lengua la que recorría mis labios inferiores con parsimonia, con deleite, con una tranquilidad que nada tenía que ver con la fuerza con que me estaba follando con su mano. Porque sí, aquello era follarme. Y me gustaba más que ninguna otra cosa que me hubieran hecho antes. Me sentía tan liberada, tan dueña de mi placer, por primera vez en mi vida…¡a pesar de ser las manos de otro las que estaban tomando posesión de mi cuerpo!.

Pero con Emilio me sentía en una forma extraña. No me estaba usando, yo no era un cacho de carne para el disfrute de mi novio, ese mezquino “machito” que creía saberlo todo sobre el placer de las mujeres y la forma “correcta” de obtenerlo y no era más que un patán ignorante y egoísta. Ahora era yo la que recibía todo el placer, mi cuerpo era el instrumento para proporcionármelo y Emilio simplemente un virtuoso director de orquesta invitado a deleitarme con la mejor sinfonía que podía sacar de mí.

Empecé a pedir que aumentara la velocidad, intuyendo la llegada de un segundo orgasmo que fue tan fuerte que pensé que no se terminaba nunca la meseta del clímax.

– ¡Más, más, más! –me escuché gritar mientras le atraía hacia mí y le besaba con pasión.

Y me complació. Me dejé derrumbar sobre los cojines, tras sentirme más empapada que nunca, más satisfecha que nunca, más mujer que nunca.

Tanto que empecé a ronronear y me abracé a él, con más ganas de mimos que de sexo, porque en ese momento me sentía ahíta como nunca, incluidas mis más memorables masturbaciones.

–    Lo siento –le susurré mientras me acariciaba el pelo—Tú aún no has tenido tu parte. Pero me has dejado tan satisfecha, tan flojita, que me tiemblan las piernas, me siento como de algodón.  Nunca antes, te lo juro, me habían hecho lo que tú me acabas de hacer. Creí que iba a morirme.

Me desperecé como una gatita, dejando mis pechos a pocos centímetros de sus labios, en una mezcla malévola de relax, abandono y provocación. Me sirvió una copa de cava y brindamos. El líquido dorado cayó por mi garganta aliviando el calor que sentía. Mi boca estaba repentinamente seca y el gas de las burbujas me subió hasta la nariz arrancándome un estornudo. Los dos reímos con ganas: relajados, contentos, compenetrados, en una palabra, cómplices.

Fui consciente de que cada uno de mis gemidos había sido sincero, cada temblor de mis muslos respondió a las sabias caricias de mi amante, no a un deseo de hacerle sentir “muy hombre”.

Reflexioné que había sido un encuentro distinto a los que describían algunos relatos. Quiero decir, estuve excitada hasta grados insospechados para mí, pero a la vez que Emilio me invadía y jugaba con mi cuerpo según su voluntad, me vi mimada, tratada con exquisita ternura. Había estado atento a cada jadeo, cada movimiento de mi cuerpo para redoblar sus esfuerzos en hacerme sentir deseada y rozar el éxtasis.

Le besé nuevamente, miré sus ojos, limpios, sinceros y a la vez pícaros. Sus manos comenzaron nuevamente a jugar con mi piel…

Estaba tan relajada que mis párpados comenzaron a entornarse. Una sensación de tibieza y abandono, un peso en las piernas totalmente nuevo para mí…

–    Emilio… me quedaré dormida si me sigues arrullando así, diablillo… Y ¿tú?. Quiero corresponderte por todo el placer que me has dado. Pero me has dejado muerta, de verdad…

– No importa –me respondió, mientras me besaba los párpados con infinita ternura – Una mujer como tú no es para una sola botella, una sola noche. Haberte podido regalar tus orgasmos es todo un honor. Ya me cobraré los míos. Duérmete tranquila, cerraré la puerta al salir.

Me desperté de madrugada, dudando de si todo había sido un sueño. Pero no: estaba semidesnuda bajo una manta con la que Emilio me había arropado antes de irse y, al fondo de la habitación, en el ordenador de mi hermano, junto a una botella de cava vacía y un par de copas, lucía el famoso logo de Linux…

No lo había soñado.

Mejor… Así habría posibilidad de repetirlo.

Autor: Emilio Márquez
Mail: marqueze@gmail.com

Puedes leer el primer relato de esta misma serie: Ana María, venturas y desventuras de un Webmaster.

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Relato 100 de Picante100

Vi el culo de Elena y de una vez, puse mi polla en su ano y la metí lentamente, Elena dio un alarido, descansé unos instantes, cuando se tranquilizó se la enterré entera en el culo abierto, ella gemía y gritaba, con mis dedos le acariciaba el clítoris, su orgasmo no se hizo esperar, al sentir mis dedos húmedos con su corrida me corrí tambien, llené su ano con abundante leche.


Ya llegó el relato 100 de Picante100, parece que fue ayer cuando comencé a escribir y ya han pasado muchos meses e incluso algún año. Para este relato no sabía que escribir pero voy a convertir en protagonistas a algunas de mis lectoras, sé que no serán todas, así que primero enumeraré a algunas, por lo menos a las más habituales a la hora de comunicarse conmigo. Está mi buena amiga María de Madrid, está también Estado Virgen (una gran escritora), Sherezade (una gran escritora también), Eva de Madrid que me ha dado muy buenos ratos y fue la protagonista de uno de mis relatos más leídos (La Bailarina) y Diana, chica bisex de Toledo, protagonista de una de las series de relatos que he realizado, y como ella se define y quiere llegar a ser, la más puta de la red, y una mujer encantadora.

Sé que me dejo a gente, pero en cuanto a lectoras éstas han sido las más habituales a la hora de comunicarse y algunas de las protagonistas de alguno de mis relatos, de todas formas desde aquí quiero dar un beso y un cariñoso abrazo a tod@s, lectores, lectoras, otros autores, webmasters de las páginas donde me han publicado relatos y a todo el mundo al que la lectura de mis escritos han provocado un sentimiento de placer.

Para celebrar mis 100 relatos en verano había establecido con unas de mis lectoras ir a una playa nudista del sur de la península (Para que quede claro no tienen porque ser ninguna de las que arriba agradezco su colaboración). Se habían embarcado en la aventura Nerea, Sherezade, Elena y por supuesto Diana que se apuntaba hasta a un bombardeo.

Las había esperado en la estación de tren más cercana y ahí vinieron las cuatro, iban a ser unas vacaciones impresionantes. Nada más llegar fuimos al bungalow que habíamos alquilado para pasar el mes de agosto, a poca distancia había una playa nudista que íbamos a frecuentar. A la llegada al bungalow como si un interruptor en nuestra libido hubiera sido encendido todos nos desnudamos quedándonos sin una sola prenda.

Como éramos un chico y cuatro chicas, para hacer la gracia Diana las dijo al oído algo a las otras tres chicas y se alinearon como si fueran la tropa y para seguir con el juego las pasé revista. Primero estaba Nerea, una chica de estatura menuda con un cuerpo voluptuoso con las curvas muy bien situadas, morena de pelo y unos labios carnosos que enloquecían al que los besaba, por supuesto los probé al pasar delante de ella. Luego venía Sherezade, castaña, ojos marrones y labios normales pero el conjunto de su cara parecía el de una niña muy pícara pillada unos besos húmedos y con lengua mientras con sus ágiles dedos repasaba mis pezones, Sherezade besaba los pezones y acariciaba el ombligo y la cintura, Elena me besaba la polla y los huevos y acariciaba los muslos. Diana por último besaba y adoraba mis pies y acariciaba lo que quedaba. Luego boca abajo fue lo mismo y en el mismo orden.

Me habían puesto como una moto, así que para relajarnos sugerí que fuéramos a la playa, nos pusimos solamente la ropa necesaria para no dar el cante en la playa y cuando llegamos a ella nos desnudamos, colocamos las toallas y al agua nos metimos corriendo. Siempre había pensado que Diana era la más volcánica de todas, pero nunca pensé que tanto. Estábamos bañándonos y Sherezade se me acercó y comenzó a besarme, mi polla no tardó en empalmarse y entonces Elena se agachó debajo del agua y cogiéndola con la mano y acariciándola consiguió que no se arrugase al contacto del agua y comenzó a besarla y a masajearla mientras me masturbaba con la mano primero y luego con la boca, yo acariciaba a Sherezade los pechos mientras la besaba apasionadamente.

Miré a mi alrededor y vi como Nerea tenía la vista como perdida, pero era porque Diana se había arrodillado detrás suyo y la estaba haciendo un beso negro. Se giraron para que yo pudiera observar el espectáculo, la abría las nalgas con las manos y primero pasaba la lengua a lo largo de la raja del culo para cuando llegaba al ano pararse y darle pequeñas puntaditas que hacían que la chica jadease. Diana con dos dedos mientras tanto la masturbaba. Así estuvimos un rato pero como nos dimos cuenta que aquello llevaba mal camino salimos del agua y fuimos a una duna que había tras la cala donde no nos podía ver nadie y así dar rienda suelta a nuestras fantasías.

Llegamos y Diana se abalanzó sobre Nerea la tumbó boca arriba y ella se puso a horcajadas sobre ella en un 69 perfecto. Mientras tanto yo me coloqué también boca arriba pero esta vez fue Sherezade la que me fue lamiendo la polla mientras Elena se colocaba sentada sobre mi boca y yo le abría el coño como si de una almeja se tratase y le pasaba la lengua a lo largo de ella comprobando lo mojada que estaba, con un dedo le acariciaba el ano cogiendo parte de estos flujos y lubricándoselo con el. Las dos mujeres me la mamaban a dúo mientras una me cogía con su boca los huevos la otra lamía el falo.

Yo miraba al lado y veía como Diana y Nerea estaban en una competición por ver quien se daba mayor placer. Yo me solté de las dos mujeres que me daban placer y cogiendo a Diana y poniéndola a cuatro patas se la clavé de un solo golpe en el coño mientras ella comía el conejito de Nerea, lo repasaba empezando por las ingles y haciendo movimientos que terminaban apretando el clítoris con sus labios.

Mientras Sherezade me lamía a mí el agujerito trasero con suma maestría haciendo que me pusiera cada vez más caliente y Elena colocaba su coño encima de la boca de Nerea que jadeaba cada vez más y ayudaba a Diana a comer el coño de la chica. Yo salía del conejito de Diana después de conseguir que ella se corriera y penetraba a Nerea de una sola estocada colocando sus piernas en mis hombros comenzaba a follarla, Diana sustituía a Sherezade comiéndome el culito y Sherezade y Elena se colocaban sobre la boca de la chica que yo me follaba para alternarse y recibir su lengua en sus conchitas.

Cuando terminaba de llevar a Nerea al orgasmo sacaba mi polla y vi el culo de Elena que lo tenía justo delante y lo vi bastante mojadito y brillante así que resbalé mi polla entre sus piernas como masturbándome con sus muslos y de una vez, puse mi polla en su ano y la metí lentamente, Elena dio un alarido, descansé unos instantes, cuando se tranquilizó se la enterré entera en el culo abierto, ella gemía y gritaba, le bombeaba y con mis dedos le acariciaba el clítoris, su orgasmo no se hizo esperar, al sentir mis dedos húmedos con su corrida me corrí también, llené su ano con abundante leche… quedamos los dos exhaustos,  Una pareja joven se acercó y el tío dijo:

-Me parece que vas a necesitar ayuda.

Yo le dije que no, pero que si lo que quería era follar con nosotros que esa noche les esperábamos en nuestro bungalow y le di la dirección.

Bueno lectores y lectoras de mis relatos este ha sido mi relato número 100, pero como veo que puede dar más de si pues le continuaré en próximas entregas, es imaginario, pero si queréis podéis escribirme, sobre todo mujeres.

Autor: Picante100

Picante100@hotmail.com

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En la costa andaluza

Sara se metió toda su polla en el coño y me dio la espalda para poder ver como su novio se follaba a mi novia, la visión nos puso a los dos a 100 y nos corrimos al mismo tiempo, ellos no tardaron mucho y quedaron tendidos en el suelo, Sara quería más y me cogió la polla y empezó a succionar hasta que consiguió ponerme la dura, se metió la polla en el coño y empezó a follarme otra vez.

La experiencia que voy a contar nos pasó el verano pasado en un viaje que hicimos mi novia y yo con otra pareja a una zona de la costa andaluza. Salimos hacia nuestro destino un miércoles por la tarde, deseando llegar para descansar unos días tirados en la playa. Mi novia se llama Elena, tiene 24 años, mide 1,65 y pesa 56 kilos. Tiene un cuerpo precioso, no está gorda ni delgada, tiene un culo redondo y duro y unos pechos duros y en su sitio, usa una 90 pero ella dice que no le gustan porque son pequeños… a mí me encantan… aunque más grandes sería más impresionante todavía.

Yo me llamo Borja, tengo 26 años mido 1,77 y peso 80 kilos y mi cuerpo pues bastante bien, me cuido, no tengo el cuerpo que cuando tenía 21 y nadaba…pero me sigo cuidando yendo al gimnasio, corriendo y montando en bici. Así que conservo la misma espalda y los brazos de antes (incluso más) aunque ya no se me marcan los abdominales. La otra pareja es mi amigo de toda la vida y su novia.

Ella se llama Sara, tiene 27años y un cuerpo como el de mi novia pero con unas tetas más grandes que las de mi novia y con algo menos de culo, es monitora de aeróbic y tiene unas piernas perfectas. Mi amigo se llama Dani tiene 24 años y al igual que yo era nadador y acaba de acabar educación física, así que se mantiene mejor que yo, además es el típico rubio que se las llevaba de calle cuando salíamos por ahí, la verdad es que los dos juntos triunfábamos hasta que nos cazaron nuestras dos novias.

Llegamos al apartamento que habíamos alquilado a las 12 de la noche, hechos polvo y deseando meternos en la cama para descansar… No despertamos por la mañana y desayunamos y cogimos el coche rumbo a una playa que nos aconsejaron porque era preciosa, sin urbanizar. Llegamos y había poca gente, dejamos las toallas y los trastos en la arena y nos fuimos a bañar. Nos sentamos en las toallas y nos pusimos a hablar de lo que haríamos los otros días, de los pisos que nos habíamos comprado lo normal entre parejas jóvenes llevábamos un rato hablando y la playa se llenaba.

Mi novia y yo nos fuimos a jugar a las paletas y al volver a las toallas nuestros amigos estaban discutiendo porque Sara quería hacer topless y mi amigo no la dejaba, era la primera vez que íbamos juntos los 4 de vacaciones pero parece ser que esa discusión ya la habían tenido ellos otras veces pero entre unas cosas y otras luego ella no lo hacía, aunque parece ser que este año estaba decidida Elena y yo nos pusimos a favor de Sara… que qué más daba, que nadie la conocía, que él no es su dueño.

La verdad es que mi amigo es muy celoso y dice que no quiero que los demás vean las tetas a su novia, pero claro ella dice que si él se pone las botas mirando las tetas de las demás, que más da que los demás vean las suyas, a mí que Elena haga topless me da igual, si ella quiere enseñar que las enseñe, aunque se que nunca lo hará con algún amigo delante.

Al final Dani parece que se convenció o que se dio cuenta de que era una tontería cabrearse por eso y le dijo que hiciese lo que quisiese, yo la verdad estaba deseando ver las preciosas tetas de Sara, me daba mucho morbo la situación de ver la novia de mi amigo, pero suponía que ella al final se cortaría por estar yo. Mientras tanto Sara intentaba convencer a mi novia para que lo hiciesen las dos al mismo tiempo, Elena hace topless en la playa y en la piscina cuando estamos los dos solos pero es muy vergonzosa y no lo haría delante de otro chico que conociésemos porque le da vergüenza, dice que sus tetas son muy pequeñas.

Después de llevar 10 minutos discutiendo parece que me iba a quedar con las ganas, porque Sara se tumbó boca abajo y Elena, Dani yo hicimos lo mismo. Al rato yo ya estaba cansado de estar quieto y me di la vuelta y me incorporé y cuál fue mi sorpresa cuando vi a Sara, sentada en la toalla y con las tetas al aire, eran mejores de lo que creía. No sabía ni que decir ni que hacer, además tenía un empalme de escándalo y no me podía levantar.

Así que lo único que salió por mi boca fue, parece que al final te has animado, Elena y Dani se dieron la vuelta y Sara volvió a animar a mi novia, pero esta dijo no. Nos pusimos a jugar a las cartas, Dani y yo nos pusimos debajo de la sombrilla y las chicas a tomar el sol. Mientras los 4 jugábamos a las cartas yo no me podía concentrar viendo como se movían las tetas de Sara de un lado al otro cada vez que cogía la carta o se movía.

Comimos unos sándwich y luego nos fuimos a dar un paseo y Sara seguía en topless, estuvimos andando los 4 por la playa y mientras las chicas hablando, nos paramos a bañarnos y luego seguimos con nuestro paseo mientras Sara nos contaba lo a gusto que se está sin lo de arriba y el masaje que te dan las olas cuando te bañas en topless, a lo que Sara se dio cuenta de que se le estaba quedando la marca de los tirantes del bikini con el paseo, y se quitó la parte de arriba, mi amigo no pestañeó, parece que le pasaba lo mismo que me pasó a mí con Sara.

Seguimos andando hasta llegar a las toallas y allí nos tumbamos todos, parece que estábamos todos igual de cachondos porque ellas nos pidieron que las diésemos crema por todo el cuerpo, así que dimos el show sobándole las tetas a nuestras novias delante.

Después de ese excitante día de playa nos fuimos al apartamento, nos duchamos y nos tumbamos un rato a descansar y a descargar toda la libido que habíamos acumulado en la playa… mientras follaba con mi novia no podía dejar de ver las tetas de Sara y oír los gemidos de la novia de mi amigo mientras Dani se la follaba en la habitación de al lado.

Cenamos y nos fuimos a tomar algo… Dani y yo íbamos normal… pantalones y camisetas ajustadas marcando espalda… ellas con trajecitos de verano de una sola pieza. Al salir por la puerta Sara decidió quitarse el sujetador porque decía que hacía mucho calor y que total si se agachaba, ya se las había visto yo en la playa… mi novia siguió su consejo y fue también a la habitación a quitárselo. Empezaba bien la noche… ver esos melones moviéndose en esos trajecitos ajustados… ya no sabía ni como ponerme para que no se me notase el empalme.

Cada vez que nos sentábamos y nos levantábamos en las terrazas la visión para Dani y para mí era impresionante… Había poco gente de copas… así que decimos irnos al apartamento y jugar a algún juego mientras bebíamos unas copas. Llegamos al apartamento, nos sentamos, cogimos la botella de whisky y nos pusimos a jugar. El juego consistía en que uno tenía la baraja y el resto tenía que adivinar el palo de la carta, y si no lo acertaba se bebía un chupito de whisky y si se acertaba, mandaba beber a uno de los otros.

Si lo que salía era una figura de la baraja y también se preguntaba por la figura (rey, caballo, sota), entonces el que acertaba mandaba una prueba, al principio eran tontería pero a medida que el alcohol hacia su efecto, las cosas se calentaban. Fueron las chicas las que empezaron. Elena acertó la carta y dijo que teníamos que quitarnos los calzoncillos haciendo un striptease detrás del sillón, de tal manera que no se nos veía justo de cintura para arriba, la prueba siguiente fue que se tenía que quitar ellas las bragas, lo que hicieron rápido porque llevaban vestidos y no se fueron muy lejos.

Se pusieron de cara a nosotros, se inclinaron hacia delante, echaron sus preciosos culos para atrás y se quitaron los tangas. Yo estaba cachondísimo, y Dani creo que igual que yo. Se sentaron y cruzaron las piernas. Pero, enfrente de mí estaba Sara y yo esperaba que en algún descuido se la viese su coñito pero no fue así, ya eran las 3 de la mañana, cambiamos los chupitos por cubatas para aguantar más y pusimos una nueva regla, quien acertase la carta y la figura haría que el resto se quitase una prenda y si no se acertaba se la quitaba el que había fallado ó si uno no se quería quitar una prenda, se tenía que beber una copa de un trago y si no se la terminaba, además se quitaba una prenda.

Las chicas se quejaron porque ellas solo llevaban puesto el vestido así que se fueron a poner los tangas y los sujetadores, y Dani y yo nos pusimos los calzoncillos, así que estábamos todos igualados. En las primeras rondas nos quitamos los zapatos, calcetines, empecé perdiendo yo que me quedé pronto sólo con los bóxer, así que me tocó beberme alguna copa de un trago. La primera en enseñar algo fue mi novia que como no era capaz de beberse la copa de un trago se tuvo que quitar el sujetador haciendo un striptease, el alcohol y la situación la estaba poniendo a 100, así que antes de ver sus tetas al aire Dani y yo pudimos ver ese culazo en tanga dándose paseos por delante de nosotros.

En otra situación se habría negado pero al haber estado en topless delante de Dani toda el día en la playa y al haber bebido no tuvo muchos problemas. El siguiente fue Dani que intentó evitar quedarse desnudo bebiéndose la copa de golpe, pero no pudo así que se tenía que desnudar. No quería seguir con el juego, yo en parte le entendía porque estaría como yo, medio empalmado, y da corte. Su novia y la mía le animaban, y yo me ponía de parte de mi amigo, así que las chicas se medio enfadaron porque decían que qué cortados que éramos, que qué poco maduros, lo que pasa es que mi novia quería verle la polla a Dani y Sara quería vengarse por lo del topless.

Al final decidió seguir jugando a cambio de que se desnudaría al mismo tiempo que al siguiente que le tocase, pensando en que sería o Sara o Elena. Y por fin llegó el momento, le tocó a Elena. Intentó beberse la copa, pero se quedó a la mitad, ahora parecía que a ella no le apetecía seguir jugando, pero al final se levantó (yo estaba alucinando porque no me lo creía) y se desnudaron los dos al mismo tiempo, mi novia no quitaba los ojos de encima a la polla de mi amigo, estaba a medio empalmar pero tenía un buen tamaño.

Se sentaron y Dani se intentó tapar un poco el medio empalme, además y creo que no miró ni un momento al depilado pubis de mi empalmado, aunque sea algo natural pero no es lo mismo. Después se tuvo que desnudar Sara que nos hizo un striptease increíble y nos enseñó su coño perfectamente depilado y yo tuve que mirar para otro lado para intentar no subir la erección. Ya estábamos todos desnudos y seguíamos hablando. Las chicas hablaron entre sí y Dani y yo nos pusimos a hablar de las tetas de nuestras novias.

Yo decía que las de Elena eran más firmes y Dani que las de su novia eran más grandes (era evidente) y más duras. Esta discusión la escucharon las chicas y nos dijeron que lo mejor era que lo comprobásemos. Se acercaron las dos y cada una me cogió una mano, yo estaba algo cortado. Con la derecha toque las de mi novia y la izquierda las de Sara. Evidentemente las de Sara eran más grandes pero las de mi novia eran más duras. Estuve poco tiempo y no disfrute de la situación por los nervios.

Ahora le tocó a Dani que ni corto ni perezoso colocó una mano sobre cada pecho de Sara y las magreó bien y luego hizo lo mismo con los de mi novia, las masajeó bien y se notó como su polla empezó a crecer. Las dos tenían los pezones duros por la excitación.

Después de esto, a nuestras novias les apetecía gastarnos una broma y conscientes de que yo estaba sentado frente a Sara y Dani frente a Elena y los sillones eran bajos… decidieron hacernos pasar un mal trago a Dani y a mí, y mientras hablábamos los 4, ellas se abrían de piernas, de tal manera que yo podía observar los labios vaginales de Sara y Dani el de Elena ya que hasta ahora se habían cruzado de piernas y solo veíamos el pelo.

Obviamente nuestras pollas empezaron a apuntar alto. Y las chicas se empezaron a reír. Ya habíamos perdido la vergüenza y Dani se levantaba totalmente empalmado a por hielo y yo a por la coca colas… Así que seguimos hablando un rato y bebiendo. Estábamos bastante bebidos cuando a las chicas les entró la curiosidad de saber lo que medían nuestros miembros. Cogieron una regla de 30 cm y nos mandaron que nos pusiésemos de pie junto a la pared…. Por el alcohol y porque ya llevábamos ya un rato totalmente desnudos, los dos teníamos las pollas morcillonas, así que las chicas dijeron que arreglásemos la situación que así no podían medir.

Nuestra respuesta fue que lo hiciesen ellas… Elena no quería levantarse así que Sara estaba haciendo una paja alternando la mano y las tetas a su novio…. Parece que surgió efecto y Dani recuperó la erección. Sara sacó la regla y midió 19cm de largo y 5cm de diámetro. Ahora me tocaba a mí, pero Elena seguía sin querer levantarse así que le dijo a Sara…”tu mismo”… ella miró a Dani que estaba deseando que saliese el resultado para quedarse por encima de mi… así que le dijo a su novia que adelante…. Cogió mi pene y empezó a hacerme una paja… cuando ya estaba a punto de correrme por la excitación, paró y midió, 17cm y 7cm de diámetro… la prueba concluyó con empate… y empezamos a hablar de si el tamaño importaba, las chicas obviamente opinaban y decían que algo importaba pero que también había que saber moverse y aguantar para hacer disfrutar a la pareja… todo esto, hablando desnudos y Dani y yo empalmados.

El momento más excitante empezó cuando Sara dijo que también hay que saber estimular a la pareja y que el sexo oral es importante, a lo que con la borrachera que llevábamos empezamos a fardar de nuestras parejas. Dani dijo que Sara la chupaba como nadie y que yo no aguantaría una mamada suya ni 3minutos, Elena dijo que yo comía la concha como nadie y que ella también chupaba la polla muy bien. Hasta que Dani dijo… pues hay que comprobarlo… Nos quedamos todos callados… nos miramos y Dani volvió a decir… vamos… si somos mayorcitos… Solo hay que cronometrar.

Yo dije que OK, pero pensando en que cada uno con su pareja… de repente mi novia fue la que me lo aclaró al preguntar quién empezaba si ella con Dani o Elena conmigo y que quien empezaba, los chicos o las chicas. Ya entendí, y como parecía que todos estaban de acuerdo pues perfecto.

Nunca habría podido imaginar esto… estaban siendo las mejores vacaciones de mi vida. Elena tomó la voz cantante y dijo que empezaban ellas haciéndonos la mamada y luego le comíamos el coño a las chicas, y la pareja que perdiese invitaba a la otra a una cena en un restaurante. Es decir, quien hiciese que el otro se corriese antes ganaba, y si había empate. Ni lo pensábamos, creo que ninguno pensaba en la cena… sólo era una excusa.

Nos pusimos Dani en un sillón y yo en otro y las chicas delante de tal manera que yo veía como mi novia se la chupaba a Dani… Yo solo pensaba en la mamada que me iba a hacer Sara y ya estaba empalmado, pero tenía que aguantar para que mi novia fuese más rápida… empezó la prueba y Sara se metió mi polla de golpe, subía y bajaba, luego puso sus tetas sobre mi polla y empezó a subir y a bajar mientras me chupaba el capullo.

Elena estaba disfrutando con los 19 cm de Dani y subía y bajaba como una loca mientras llevaba las manos de Dani a sus tetas y con la otra mano le tocaba los huevos. Era increíble, yo estaba como loco no podía más. Sara empezó a acelerar, succionaba cada vez más fuerte…yo la sobaba las tetas…buff…estaba a punto de correrme cuando Dani gritó…”mierda”.

Eso significaba que había perdido, Elena se incorporó y tenía todo el pecho manchado de la leche de Dani. Esa visión hizo que ya no pudiese aguantar más, cogí la cabeza de Sara y la intenté apartar porque me iba a correr, pero ella seguía y me corrí en su boca… que puta… se estaba tragando todo.. Elena nunca se tragaba el semen y yo lo prefería porque si luego la besaba me daba un poco de asco… me dejó la polla totalmente limpia… se incorporó y yo me fui a abrazar a mi pareja, que me dio un beso y dijo… ahora no me falles y a ganar.

Así que ahora se sentaron ellas y nosotros nos pusimos delante…yo ya estaba otra vez empalmado, Sara había abierto las piernas y la visión era increíble, con el pubis muy depilado, con la línea del bikini… empezamos la segundo parte de la puesta, yo sólo veía el coño de Sara, pero oía los gemidos de mi novia y me ponían más cachondo… chupaba y pasaba la lengua por el clítoris de Sara mientras metía dos dedos por su agujero.

Llevábamos ya un rato cuando oí a mi novia pedirle a Dani que se la metiera más dentro…yo me di la vuelta y vi Dani metiéndole toda la polla a mi novia que estaba a cuatro patas en el suelo, cuando giré la cabeza, Sara se inclinó sobre mi y me tumbó en el suelo, se metió toda la polla de golpe dio un gemido de dolor empezó a cabalgarme. Era increíble, las dos gritaban como locas cambiamos de posturas varias veces, nos subimos en la mesa, en el sillón a cuatro patas.

Mientras mi novia y Dani no estaban quietos y también cambiaban. Elena tenía una cara de viciosa increíble. Yo me senté en el sillón y Sara se metió toda su polla en el coño y me dio la espalda para poder ver como su novio se follaba a mi novia, la visión nos puso a los dos a 100 y nos corrimos al mismo tiempo viendo como nuestras parejas se daban placer mutuamente…ellos no tardaron mucho y quedaron tendidos en el suelo, mi novia se quedó dormida en el suelo cuando Sara parece que quería más y me cogió la polla y empezó a succionar hasta que consiguió ponerme la dura, se metió la polla en el coño y empezó a follarme otra vez.

Pidió a Dani que se acercara y le empezó a chupar la polla hasta que se la puso dura… me pidió que me tumbase en el suelo y se colocó sobre mí, me empezó a cabalgar de nuevo mientras seguía chupando la polla de su novio. De repente Dani se colocó detrás y se la metió por el culo, le dolía pero Dani empezó a empujar y yo sentí como mi polla tenía menos sitio. Conseguimos compenetrarnos Sara se corrió dos veces, yo uno y quedé reventado y Dani no puedo correrse. Nos quedamos tendidos en el suelo.

El resto de los días fueron increíbles. Hemos vuelto juntos un viaje a esquiar y creo que seguiremos viajando juntos.

Autor: Ergorel

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Ya era hora

Giré para ver a Elena, la que aferrada en los brazos de Néstor, hacía claros movimientos indicando que lo estaba cabalgando con la polla bien adentro. Cuando volvía mi cara, el beso de Rafael fue anuncio de que mi rajita era también abierta por su enorme pedazo, que, al dejar caer mi cuerpo pegado al de él, se me adentró acuosamente y sin preámbulos.

De regreso de nuestro viaje me pareció extraño, inverosímil e ingenuo que mi esposo pensara que lo que nos había sucedido en realidad era una forma de abrirnos hacia la felicidad de pareja… pero debo reconocer que él tenía razón. Fueron muchas las veces que no solo trajo imaginariamente a nuestra cama a las masajistas del Caribe, también metió en sus fantasías a los chicos asaltantes y para rematar no dejó de incluir a la pareja de su colega Elena. Yo notaba que eso servía, pues nos dábamos un alto porcentaje de hándicap superior a cuando no fantaseábamos.

Así llegamos a otro congreso en Brasil, y pudimos disfrutar de las playas de Maceió, esplendidas y calientes. Otra vez coincidió todo con la presencia de Elena y su marido Rafael. Mientras cenábamos juntos en una terraza al mar, Rafael nos invitaba a quedarnos allí un rato más, ya que según él sabía, bajaban la luz ambiente, subían la música y se creaba un clima agradable donde se disfrutaba bailando ritmos calientes como él zamba.

Allí quedamos entonces, pronto llegaron las copas y el champán. El champán hizo lo suyo y mil burbujas comenzaron a hacerme ver pececitos de colores. Bailamos, y bailamos cambiando parejas. Mi marido se sintió cómodo con Elena, y a Elenita no le faltaron méritos de buena anfitriona al recibir en sus brazos algo que evidentemente le apetecía bien. Yo bailé colgada de Rafael, un hombrote esbelto, mayor que mi marido, más alto, más fornido, pero su edad le daba ese añejo de hombre agradable.

En ciertos momentos me dejé llevar, y el apretó mi cuerpo, frotó mis curvas y se divirtió poniendo sus manotas en algunas zonas que a mí, terminaron calentándome. En algunos momentos sentados, nos contamos anécdotas, y como algo así al pasar mi esposo le contó lo que nos había pasado en la costa, pero disfrazando bastante el tema. Eso provocó el entusiasmo de ellos, que se largaron a relatar las experiencias swingers que tuvieron, de varios modos, de algunos tríos y hasta un lugar de orgías.

El ambiente se recalentó de pronto. Y Rafael muy suelto de inhibiciones me dijo que quería verme desnuda… y si yo lo dejaba hacer podría darme un inimaginable momento de placer… Medio que me puse roja. Me refregué bailando en su bulto evidenciado… me estaba dejando llevar muy lejos…y me fui a sentar haciendo señas a mi esposo. Este, vino y también tenía el bulto bien marcado. En el momento que se sentaba junto a mí, le puse la mano en su bragueta y dije. Veamos, porque la dueña de esto está requiriendo sus servicios y no quiere que otra use su cuenta corriente.

Educadamente nos despedimos y ellos educadamente nos despidieron, con un todo bien, todo bien, mañana nos vemos en esa playa, si. No bien entramos a la pieza… dialogamos…

-¿Que pasó que te volviste atrás de una situación que venía bien, y ambos habíamos fantaseado hacerlo? -No pasó más, porque si seguía un instante más con ese juego se que tú terminarías cogiendo a Elena y yo gozando su esposo. Y… si bien está en nuestras fantasías, no estoy segura de que es el momento y sean ellos los ideales para un intercambio. -Además he bebido demasiado y la borrachera me está afectando. No pienso bien. -Más bien me parece que era el momento y que ambos son lo suficientemente agradables, conocedores del tema como para que juguemos hasta ver donde llegar. -¿Tú crees?- No, no solo lo creo sino que también estaba entusiasmado con que ahora, aquí, estuviéramos los cuatro. -Anda, llámalos… dije. -No, no forcemos cosas, ahora déjame lamerte y sacarte toda esa calentura.

Así se hizo, abrí mis piernas para que él me sacara jugos que me hicieron adormecer y así desnuda quedé dormida toda la noche. Desayunamos y nos fuimos a la famosa playa “paraíso”. Primer sector, nos dieron cremas y pantallas solares, una bolsita que contenía una gran toalla más un pareo colorido. Con eso, deberíamos entrar, y si pasábamos el límite entrando en el “paraíso vip”, deberíamos hacerlo tal cual Adán y Eva. Ya con los elementos, caminamos por el borde del mar…

-¿Que hacemos?, me preguntó Néstor. -Y vamos, para eso vinimos.

Mientras desayunábamos mis pensamientos habían aclarado ciertas cosas en mi, y me había propuesto no actuar más como una tonta. Iría ahora siempre al frente. Así, que mientras nos acercábamos al límite de zona vip, puse en la bolsita mi bikini, y caminé olímpicamente desnuda y sin inhibiciones, mientras muchas miradas se fueron posando en mí. No era la única desnuda por supuesto, y si una desnuda más después que cruzamos la “frontera”. Avanzamos los 100 metros que nos habían dicho Elena y Rafael, en el trayecto pude ver muchísimas parejas, acariciándose, y hasta en algunas poses más allá de simples masajes, pero me gustó. Ver cuerpos desnudos y hasta algunas vergas paradas.

Pasamos el puesto de bebidas y las piedras que marcaban que allí deberíamos buscar los médanos. Pero no vimos a nuestros amigos. Así que nos recostamos, nos contamos impresiones y nos reímos a gusto, disfrutando nuestra aventura nudista. Nos dimos un chapuzón en el mar, y nos tiramos sobre las coloridas toallas. Néstor estuvo caminando a ver si divisaba a nuestros amigos, y más bien que hizo un recorrido por bellas esculturas femeninas que mostraban sus encantos en una total y abierta naturalidad. Allí entre los médanos estábamos como protegidos, y cómodos. Estaba yo extendida de espalda, cuando Néstor los divisó y fue a su encuentro.

…Yo un poco que quedé como cortada. Pero me di ánimo a mí misma. Vamos Cristina. No seas bobona. Demuestra que estás madura. Me paré y los vi venir, fue cuando los noté, por supuesto, desnudos. Y que al encontrarse con Néstor ella hizo un evidente ademán y hasta una reverencia frente a la colgante polla de mi esposo, eso no me fastidió pero me dio ímpetu. Así que caminé hacia ellos. La saludé efusivamente con un beso, y abrazándome a Rafael le refregué mi cuerpo sobre su estructura, hincándole las tetas en su pecho y haciendo un ligero roce de mis brazos en su pija. Eso lo tomaron a chiste, y yo reí complacida.

-Ves, dije mirándolo. Aquí me tienes como querías verme.

Nosotros ya nos habíamos untado las cremas, así que hicimos gala de expertos y los fuimos encremando a ellos, yo pude masajear a aquella enorme mole que era Rafael. Cuando había ya recorrido todo, me faltaba su miembro. y no me animaba. Así que hice tiempo. Mientras vi que Néstor si encremó la conchita de su amiga, le masajeaba las tetas y le metía la mano en su cueva, porque esta se movía y gozaba sin ningún reparo. Esta, ya ávida de más, no solo le respondió la caricia, sino que vino a ayudarme a que yo decidiera cumplir mi tarea…

-Vamos linda… dijo… esto se hace así. Y tomó no solo la pija de su marido pajeándolo con crema sino que también con su otra mano lo pajeaba a mi marido.

Fui buena alumna, y pronto supe frotar y tener también un mango en cada mano. La cosa estaba desenfrenada… y si no fuera porque Rafael se levantó y dijo de ir al agua, no sé que hubiera pasado.

Ya en el agua, me abracé a mi marido, y tuve ganas de cogérmelo allí mismo, pues tenía su pinga bien endurecida. La mano de Elena sobre mi hombro, me dejó expectante y ella se unió a nosotros en un abrazo. Si esta dispuesta dijo. Ahí tienes a mi marido… te está esperando. Ve a jugar con él.

Yo me aferré a Néstor, y me acomodé sobre su respingada pija, y me la clavé, no sé porque razón, pero lo hice… Ella se apegó a mi placer, y me indujo a cabalgarlo. Yo así lo hice… pero ella de pronto volvió a la carga… – Te pido… déjame montarme a mí, tú ve con él… Tenía yo a Rafael a menos de un metro de distancia, así, que me solté de Néstor, y me abracé a él. No bien lo hice, me tomó por la cintura y me acomodó contra su cuerpo. Y así dando saltitos, me fue haciendo sentir su enorme verga entre mis piernas… que jugando, jugando se abrían y cerraban para mantener la posición correcta frente a aquel pedazo que me apetecía.

Giré para ver a Elena, la que aferrada en los brazos de Néstor, hacía claros movimientos indicando que lo estaba cabalgando con la polla bien adentro. Cuando volvía mi cara, el beso de Rafael fue anuncio de que mi rajita era también abierta por su enorme pedazo, que, al dejar caer mi cuerpo pegado al de él, se me adentró acuosamente y sin preámbulos. Ese juego allí en el mar, en el movimiento batiente de las olas fuertes, aturdida por el romper espumoso del agua, me llevaron a un goce rápido y fuerte. No llegué al orgasmo, quizás por nervios o el medio. Pero creo que Néstor y Elena, si.

Ya tirados en la arena, Rafael me dio una notable lección de masajes manuales, me puse recontra cachonda y fue cuando entre los tres, me dieron una tunda de besos y caricias sexuales haciéndome correr increíblemente expuesta. Y apareció mi fibra, mi verdad. Porque aun jadeante, les pedí ir al hotel, para jugar en serio. Para comerme a ustedes dos a la vez, y tener mi primer juego lésbico con ella. Los sorprendí, pero no lo dudaron un instante.

Llegamos al hotel, y mientras ellos hacían el pedido para tener un refrigerio en la pieza, con ella nos metimos en la ducha de nuestra pieza. Yo alabe su cuerpo, ella el mío. Yo enjaboné sus curvas, ellas las mías. Y terminamos pronto dándonos lo que fue para mí, la primera chupada de concha que me hacía una mujer y yo devolviéndole su amabilidad.

Cuando ellos llegaron nosotras jugábamos a ser chicas lesbianas. Rafael me apartó de su mujer, a quien abrazó Néstor. Me levantó en brazos y metiendo su brazo entre mis piernas abrió de par en par mi cueva y lamió lo que recién su mujercita chupeteaba, eso, me enardeció de nuevo. Y supe de sus dedos en mi colita mientras me sentó en su polla que ahora sí, gocé como corresponde y sin que él me la sacara creo que llegué a dos o tres orgasmos.

Apretaba mis tetas y me pellizcaba los pezones. Abría de par en par mis nalgas y metía sus dedos en mi culito… era inmensamente acogedor. De sus dedos en mi culito, pasé a sentir la verga de mi esposo, quien sin más me dio el placer de tenerlas a las dos juntas en cada uno de mis agujeritos. Porque allí sentada sobre la pija de Rafael, supe levantar la colita para que Néstor me hiciera la puertita trasera.

Elena supo esperar su turno, y me demostró que valía la pena hacer esa sección y que ellos eran lo ideal. Después que se lo hicieron a ella, mi marido quedó exhausto, más Rafael, quería hacerme la colita… a lo que yo accedí poniéndome en cuatro patas.

Es increíble, dije. Que aun la tengas tan dura…Es que el viagra me dura un par de horas. Dijo… Mira vos, viejito hijo de perra… pensé. Pero estaba gozando tanto que solo atiné a decirle. Dámela, dámela toda papito… que es como más me gusta.

Me gocé profundamente a aquel veterano fortachón. Mis tetas se movían en círculo batiéndose en cada embestida, mi cuerpo ardía y mi almeja abierta de par en par, gozaba aquella pija, mientras allí con los mismos ojos ardientes, me miraba mi marido.

Había roto otro eslabón y éramos ahora un matrimonio con patente swinger, nos habíamos visto coger el uno al otro con ese matrimonio. Ya era hora de disfrutar lo que ambos anhelábamos.

Así las cosas quedamos de encontrarnos, siempre.

Besitos a todos.

Siempre compartiendo.

Autora: Marianella

Y ahora baja un buen video y a gozarla. Clicka aquí. http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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El cambio en mi vida

Una de mis mayores sorpresas ha sido darme cuenta de lo extraña que es mi situación, y disfrutarla.  Los deseo a los tres, cada uno a su manera, cada vez que ellos quieren. Vienen, me hablan e inmediatamente estoy en disposición de disfrutar el sexo.

Queridos lectores: Me he masturbado tantas veces leyendo estos relatos que me parece justo contaros mi cambio de vida. Soy Elena. Tengo 39 años y hace tres que me he divorciado, después de unos años difíciles. Me quedé con la casa familiar, de cuatro dormitorios. Planeábamos tener muchos hijos, pero la vida no lo quiso así y, con el paso de los años, nuestra relación se fue al traste.

El destino, sin embargo, ha querido que todas estas habitaciones acabasen siendo útiles para mí. Hace dos años decidí alquilarlas a estudiantes para aumentar mis ingresos. Puse anuncios en la universidad y la casualidad quiso que el primero que viniese fuese un chico, Antonio. Otros estudiantes, chicos y chicas, pasaron algún tiempo en las dos habitaciones restantes hasta que Benjamín y Carlos las ocuparon permanentemente. Los tres hablan mucho entre si y conmigo y el paso del tiempo ha hecho que nos conozcamos bastante bien y nos aceptemos.

Los cuatro tenemos una visión similar del amor y del sexo y el caso es que los tres hacen el amor regularmente conmigo. No sentimos compromisos sentimentales, nadie tiene miedo de hacer daño a nadie, y los cuatro disfrutamos del sexo de esta manera. Yo he encontrado una nueva estabilidad emocional y, desde luego, hago el amor como nunca antes lo había hecho. No hago cuentas, pero es posible que cada semana me corra cincuenta veces o más. Nunca había imaginado que esto fuese posible, pero lo es. La tranquilidad de la relación, la falta de tensión, me facilita el disfrute y, por otra parte, Benjamín, Antonio y Carlos son encantadores, amables, seguros de sí mismos, tiernos y cariñosos, y los tres, a su manera, tienen la capacidad de excitarme con facilidad hasta el orgasmo.

No siempre ha sido así, pero han aprendido con facilidad y ahora no hay ocasión en que hagamos el amor en que no me hagan correrme. Antonio lo consiguió desde la primera vez y sus polvos son tiernos y largos, con poca penetración, relativamente, y suele conseguir de mí dos o tres orgasmos cada vez que me hace el amor; él se corre conmigo en el segundo y es capaz de mantenerme en tensión hasta que yo vuelva a correrme una vez más. Benjamín me penetra rápidamente y ahora consigue aguantar hasta que yo me corra sin eyacular; las primeras veces, sin embargo, se corría pronto y se desconcertaba. Pero yo supe darle seguridad en sí mismo y hacerlo concentrarse en el amor hasta controlarlo. Hoy Benjamín es un buen amante. Le gusta moverse dentro de mí, entrar y salir, empujar, follarme con fuerza. Y a mí también.

Habitualmente tengo un orgasmo con Benjamín y él otro. En ocasiones todavía se corre demasiado pronto, a veces me lleva hasta el orgasmo después de ello y otras no. Carlos todavía tiene mucho que aprender. Pero es tan encantador… Siempre me corro con él, pero el día que aprenda a controlar todos los momentos, y espero que sea pronto, creo que batiré records con él. Algo esencial es que Antonio, Benjamín y Carlos se llevan bien entre sí, no tienen celos ni competencias entre ellos, y los tres saben exactamente lo que está pasando. Nunca nos hemos juntado en tríos y menos en cuarteto. Pero todos saben que me acuesto con los tres. En otra ocasión os contaré detalles de nuestra relación, quizá os cuente cómo fue la primera vez con cada uno de ellos y detalles que os resulten más excitantes que este relato.

Hoy, dejadme que me limite a presentaros esta realidad y a contaros lo feliz que me siento. A deciros, con orgullo, que a estos jóvenes llenos de vida les encanta follarme. Que es raro el día que no lo hacen los tres y en ocasiones varias veces el mismo día. Ellos saben que si mi habitación esta entreabierta ellos pueden entrar, para charlar simplemente o para hacer el amor si nos apetece. Un domingo de hace tres o cuatro semanas algo le pasaba a Antonio y cerró la puerta de mi habitación cuatro veces durante el día y durmió toda la noche conmigo. Ese día Benjamín y Carlos me visitaron una sola vez. En otra ocasión fue Benjamín el que quiso follarme varias veces en el día. Carlos rara vez lo hace más de una vez, pero intuyo que va a ser mi mejor amante. Una de mis mayores sorpresas ha sido verme a mí misma en esta situación, darme cuenta de lo extraña que es, y disfrutarla. Nunca lo hubiera creído si me lo hubiesen dicho antes, pero para mi sorpresa así es.

Los deseo a los tres, cada uno a su manera, cada vez que ellos quieren. Vienen, me hablan e inmediatamente estoy en disposición de disfrutar el sexo. Creo que en este último año he debido hacer el amor más veces que el resto de mi vida. En fin, esta es mi nueva vida. Espero saber disfrutarla mientras dure y no echarla de menos si no siempre puede ser así. Lo que sí sé es que me costaría mucho vivir sin mis cuatro o cinco orgasmos diarios.

Saludos y hasta la próxima.

Autora: Elena

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Con mi madre y mi novia de acampada

Mi madre le metía las manos por debajo de su camiseta hasta poder agarrar sus pechos. Noté como se le erizaban al hacerle esto. Se los masajeaba y raspaba sus pezones con la punta de sus uñas. Ana jadeaba, me desabrochó el botón del pantalón, me bajó la cremallera y agarró mi polla, las manos de mi incontrolada madre se apretaron contra mi pecho y apretaba mis pezones entre sus dedos.

Me llamo Raúl. Les voy a contar mi experiencia. Tengo 20 años. Vivo con mi madre que me concibió muy joven cuando tenía tan solo 17. Enviudó muy pronto. Ahora es una mujer de unos 37 años. Es robusta, joven, muy atractiva. Su nombre es Elena. Ana es mi novia. Es delgadita. Muy bonita.
El problema es que invité a Ana a mi casa y se la presenté a mi madre. Se hicieron increíblemente amigas hasta el punto de que parecía que se amaban tanto como nos amábamos Ana y yo.

Este verano surgió la idea de ir de acampada y de pronto me enteré de que también iba a ir mi madre. Eso me irritó. Las mujeres no comprenden las necesidades masculinas y que yo pensaba trajinarme a mi novia.

Pasaba las noches dándole vueltas a este tema. Y se me ocurría que bueno, follármela no podría, pero por lo menos morrearnos. Estaríamos todo el rato abrazados y a lo mejor hasta me correrme. Mi madre me sacó de dudas: – Anda tonto que vas a poder hacer lo que quieras con tu novia.- Me dijo. Aún así me daba vergüenza. No sé si lo haría. Pero de todas formas me llevaría un condón.

Llegó la acampada. Como os imaginareis los tres vestidos de pantalones cortos y camisetas. Fue como yo sospechaba. Ana y yo pasábamos el día juntos, pegados el uno al otro.

Los tres nos bañábamos en un lago y se nos quemaba la piel por el sol. Veía el cuerpo exquisito de mi novia pero no me atreva a ver a mi madre en bikini. Aunque no lo puedas evitar. Ya que tengo que contar lo que terminó sucediendo después, he de decir que mi madre tiene un cuerpazo sensacional y es jovencísima. Ana y mi madre en todo caso parecían hermanas. La mayor y la menor.

Lo de los abrazos y los acercamientos terminó por ser embarazoso. Como las mujeres confunden el sexo con la amistad, mi madre también se arrimaba mucho a ambos y había veces que no sabía a quién le estaba tocando los pechos. Si la cara que tenia pegada era la de mi novia o la de mi madre. ¿Qué fragancias eran las que me envolvían? ¿Con quién me estaba rozando? ¿Contra que cuerpo se apretaba mi erección? Si mis besos en la boca se convertían en besos en la cara y quien era la destinataria.

La segunda noche me llevé una gran sorpresa cuando saqué mi botella de whisky. Mis acompañantes se habían traído también botellas de alcohol. Vi ginebra, ron y hasta anís.

Cenamos y bebimos en vasos de papel. Bueno tampoco nos las bebimos todas. Pero bebimos varios vasos mezclados con fanta o coca cola, especialmente yo. Así llegaron las risas. Los chistes. Mi madre contando chistes verdes. Nos pusimos borrachos. Mirábamos las dos tiendas con ganas de acostarnos.
Ana y yo nos metimos en el mismo saco, besándonos, lamiéndonos, comiéndonos y yo buscando el dichoso condón hasta que lo encontré. Pero en ese momento nos interrumpió mi madre que abrió la tienda. Llevaba tres vasos en la mano y una botella.

– La penúltima- dijo.

Nos tomamos otro vaso con nuestras respiraciones fatigosas. Yo ya no era dueño de mis actos. Le metía el dedo pulgar en la boca de Ana delante de mi madre. Mi novia suspiraba. De pronto me di cuenta de que mi madre hacía lo mismo. También le metía el dedo pulgar en su boca.

– Me encantáis- decía Ana cerrando sus ojos.

Me lancé a por su boca y morrearnos. Y mi madre le metía las manos por debajo de su camiseta hasta poder agarrar sus pechos. Noté como se le erizaban al hacerle esto. Mi polla se puso durísima. Se los masajeaba y raspaba sus pezones con la punta de sus uñas. Ana jadeaba. Y no pudiendo aguantar más me desabrochó el botón del pantalón, me bajó la cremallera y agarró mi polla, meneándomela. Las manos de mi incontrolada madre se apretaron contra mi pecho y apretaba mis pezones entre sus dedos.

Ana se metió mi polla en la boca y me la succionaba. Y mi madre le bajó los pantalones y le acariciaba el clítoris. Mi novia parecía loca.

– Os quiero. Os quiero- decía.

Mi madre le introdujo un dedo.

– Eso no- dijo.

Yo no podía más. Me puse el condón y se la metí. Adelante y atrás. Mi madre se agarró a mi cintura pegando su cara a mi cadera. Se me salió la verga del coño y mi madre quitó el preservativo.

– Chhhh…Sin mariconadas…y a pelo- dijo.

Y luego se metió mi polla en su boca. Yo cerré los ojos con fuerza. Y se la volví a meter. Adelante y atrás. Hasta que me paré. Se la saqué y comencé a masajear la entrepierna de mi madre. Hasta meterle un dedo. Estaba empapada por dentro. Y mi novia también le acariciaba el clítoris. Yo con dos dedos dentro de su vagina y Ana frotando.

– Ángeles míos- chillaba mi madre.

No podía aguantar más. Quería metérsela pero me corté y se la volví a meter a mi novia. Mi madre se dio la vuelta quedándose boca abajo. Ana le metió un dedo en su culo. Entonces se separó de mí y salió de la tienda. Me parece que para vomitar. Yo abrí la bolsa de la comida y le unté el culo de mi madre con margarina. Y se la metí. Entró muy bien y afortunadamente había evacuado anteriormente. Sentía que estaba a punto de correrme.

Se abrió la tienda y entró mi novia. En ese me momento eyaculé empapando el cuerpo de mi madre. Al verlo mi novia me besó en la boca.

– Eres un hombre– me dijo.

Su aliento sabía a anís. Imaginaros al día siguiente la resaca. Ya no salgo con Ana. Y con mi madre tardamos tres meses en hablarnos.

Autor: Cunegundo

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Excitantes días de playa

Elena me rozaba la polla y supongo que la de Andrés también rozaba con Elena con lo que estaba muy cachondo, y cuando Andrés se salió del agua cogí a Elena y estuvimos un rato cariñosos, nos metimos un poco más en el agua, aparté su bikini y se la intenté meter en su chochito que estaba muy dilatado y aceptó mi pene a la primera, empecé el metisaca pero la goma del bikini me rozaba en la polla.

Tengo 28 años, me llamo David, llevo 4 años con mi novia Elena. Tiene 26 años, mide 1,65 y tiene un cuerpo bonito, está delgada, tiene un culo redondo y duro y unos pechos medianos y bien puestos y en su sitio con unos pezones marroncitos de tamaño mediano, ella dice que no le gustan sus tetas porque son pequeños… a mí me encantan… aunque más grandes me volverían loco. En general se puede decir que si tuviese unos kilitos más en todas partes sería perfecta, sobre todo con más tetas. Mido 1,77 y  creo que me conservo bastante bien, hago deporte y estoy fuerte gracias a la natación y al gimnasio.

Nuestra relación poco a poco ha ido asentándose un poco en la monotonía, se ha perdido la fogosidad del principio, aunque nos gusta probar todas las posturas posibles… pero a mí me da la sensación que falta algo nuevo. Además me gusta leer relatos en estas páginas y mi imaginación me pide probar cosas nuevas. Así que llevaba tiempo imaginándome una situación nueva como un intercambio de parejas un trío, una orgía. Pero aunque había intentado sacar alguna vez el tema, Elena siempre decía que eso era asqueroso y que no era amor, que no sabía como la gente podía hacer esas cosas, yo claro intentaba defender eso y decía que bueno, tampoco estaría mal, es sexo… sólo sexo. Pero ahí se quedaba la cosa.

El pasado mes de mayo, aprovechamos unas vacaciones para irnos a pasar unos días a Menorca y ver  a mi amigo Andrés, al que le ha trasladado la empresa allí para supervisar unas obras. Andrés es amigo mío de la universidad y es lo que se dice un metro sexual en todo regla, según varias personas (incluida mi novia) es gay, aunque yo sé que no lo es. Además le gusta también el deporte y se conserva mucho mejor que yo. Así que es el típico chaval que gusta a las chicas, guapillo, con muy buen cuerpo y encima viste a la última. Elena y él siempre se han llevado muy bien desde que se conocen. Con lo  que  prometían ser unas buenas vacaciones.

El fin de semana antes de irnos Elena y yo tuvimos una gran bronca porque fuimos al cumpleaños de un compañero de mi trabajo, y según Elena, estuve ligando con la hermana de mi compañero y que no solo lo vio ella sino que se lo dijeron algunas amigas. La verdad es que iba bastante bebido y no me di cuenta, pero solo estuve hablando con ella, lo que pasa que el alcohol que llevaba encima me hizo creer que estuve 5 minutos hablando con ella cuando en realidad fue 1 hora, además la chica tiene fama  de buscona e iba vestida bastante provocativa. Con lo que la pelea del día siguiente fue muy muy fuerte, yo la intentaba explicar que en ningún momento fue mi intención ligar con ella pero ella estaba dolida y empezó a sacar las cosas de sitio diciendo que si eso es lo que hacía cuando tengo mi novia delante, que haré cuando no está ella, que encima últimamente ya no hacemos el amor con tanta frecuencia y que siempre estoy con lo de los tríos y los intercambios, que ya no la quiero…. Y ahí quedó la cosa.

Así que pasaron los días, la bronca se fue poco a poco suavizando pero todavía estaba ahí, y nos fuimos a Menorca el viernes por la tarde. En el avión tuvimos otra pequeña bronca porque me preguntó si Andrés iba a estar todos los días con nosotros a trabajaría, yo le dije que mejor si estaba él todo los días con nosotros y Elena dijo que no, porque teníamos una boda al fin de semana siguiente  e iba a tener marcas del bikini, porque no se iba a poder poner en topless si estaba Andrés. Yo le dije que qué más daba, que hiciese topless como siempre, porque ella siempre que puedo lo hace cuando esta conmigo o con amigas suyas. Pero me dijo que no, que estaba Andrés y que la daba vergüenza y que si es que a mi no me importaba que mis amigos le viesen las tetas. Yo le dije que no me importaba, que incluso me gustaba.

La verdad es que no me importaba y menos que fuese Andrés, a lo mejor con algún otro me molestaría mas, pero con el no. Ella se mosqueó porque dijo que me tendría que molestar que la viesen las tetas los amigos, que a ella la molestaría que sus amigas me viesen desnudo. Así que se cabreó un poco por mi “falta de celos”, y sé junto con la bronca de los días anteriores. Llegamos a Mahón y allí nos recogió Andrés. Nos fuimos a su casa, cenamos algo y nos dimos un paseo por la ciudad. Nos tomamos algo en una terraza mientras planeábamos lo que íbamos a hacer. Él nos dijo que estaría con nosotros todos los días porque se había cogido unos días aprovechando que veníamos nosotros, aunque mañana sábado tendría que estar casi todo el día terminando unas cosillas en una obra y que probablemente hasta por la noche no nos vería. Así que nos dijo que aprovechásemos para ir a la playa ese día y nos indicó a cuales debíamos ir. Nos iba a dejar su coche porqué él iba a utilizar el de la empresa.

Sábado (primer día)

Nos levantamos y nos fuimos a ver unas calas que nos indicó Andrés. Eran preciosas, a cuál más bonita. Fuimos primero a una que era una playa pequeña, el agua azul y cristalina, como era pronto decidimos ir a ver otra que estaba cerca y que era la que más azul tenía el agua por eso se llamaba cala Turqueta (del color  turquesa del agua supongo), pero había un grupo de extranjeros con música alta y bebiendo y decidimos ir a otro lado más tranquilo. Así que nos fuimos a otras calas que estaban cerca(a 15 minutos en coche). Llegamos a la cala sobre las 12. Había gente y vimos como se iba gente por otro camino a través de las rocas, así que les seguimos y llegamos a una cala con unas 30 personas. Había gente vestida, mujeres en topless y otros totalmente desnudos.

Colocamos las toallas, yo me quité el bañador para desnudarme completamente y Elena se quedó en topless como hace siempre pero nunca se desnuda del todo porque le da vergüenza. Se estaba en la gloria, la temperatura perfecta, el agua algo fría, y por la dificultad del camino casi todo era gente joven. Así que estuvimos descansando, tomando el sol… y salió el tema de que podría hacer por lo menos hoy topless ya que no estaba Andrés, y yo insistí que había confianza con Andrés y además según ella era gay, así que qué que más daba, que no fuese cría…. Pero dijo que no, que si estaba Andrés que la daba vergüenza. Comimos unos bocadillos allí sentados en las toallas… y cuando estábamos medio dormidos después de comer apareció Andrés…

-¡Sorpresa! Que difícil ha sido encontraros

Me incorporé y le vi de pie, miré a Elena y estaba roja de vergüenza, se dio la vuelta y se tumbó boca abajo para taparse las tetas… Andrés saco su toalla y se colocó junto a nosotros. Le preguntamos como nos había encontrado y nos dijo que fue fácil porque nos vio pasar cuando estaba en una obra y solo había dos sitios donde podíamos estar, y como vio el coche en el aparcamiento y no nos vio en la primera playa, pues supuso que estaríamos en esta, acto seguido nos invitó a darnos un baño con él, porque estaba sudando de la caminata…  Elena dijo que ella iba si la cogíamos de la mochila la parte del arriba del bikini… Andrés la miró y la dije que si es que se ponía la parte de arriba para bañarse… y yo contesté rápidamente que es que la da vergüenza porque estaba él delante… Andrés se rió y le dijo que era tonta, que además estaba todo el mundo desnudo y que él se iba a desnudar y acto seguido se quitó el bañador y nos enseñó sus testículos completamente depilados y su gran pene…

Elena tenía puestas las gafas de sol pero creo que no dejaba de mirar el paquete de Andrés… Y este la miró y le dijo que si no se iba a sentir cómoda estando en topless con él delante que se pusiese la parte de arriba, ya lo dije que era una niñata y nos fuimos los dos chicos al agua…  Al salir  del agua, Elena estaba sentada y luciendo sus tetas al sol, cuando llegamos el comentario de Andrés fue que con los pechos tan bonitos que tenía que debería estar orgullosa y enseñárselos a todos… Elena se puso roja por los halagos… Andrés prosiguió diciendo  que se tenía que animar y quitarse la parte de abajo también…

Yo dije que eso era imposible, que ya me sorprendía que estuviese ahora en topless con él delante como para quitarse todo, que las veces que habíamos estado en playas nudistas, aún estando casi solos alguna vez, nunca se había quitado la parte de abajo. Las cosas se quedaron así, y estuvimos el resto de la tarde allí, de vez en cuando me fijaba en las miradas que echaba Elena a la polla de Andrés, y en una de las ocasiones que él se fue a bañar le dije que si la había gustado la polla de mi amigo, porque no dejaba de mirarla y me dijo que es que era bastante grande y encima depilada parecía aun más… que como para no mirarla…y nos echamos a reír. Sobre las 6 recogimos las cosas  y nos fuimos a casa a ducharnos y luego fuimos a Mahón a cenar algo.

Domingo (segundo día)

Nos levantamos temprano y nos fuimos a ver unos pueblos por la parte norte y luego nos iríamos a una cala a la que se accedía después de dejar el coche en un aparcamiento y andar unos 25 ó 30 minutos. Al llegar a la playa y Elena directamente se puso en topless, de hecho es que había salido de casa con una camiseta ajustada y sin sujetador y nosotros nos desnudamos. Nos dimos crema para no quemarnos, a Elena siempre la gusta que yo la de crema y ella me la da a mí. Y claro yo siempre me detengo mucho en sobarla bien las tetas y ella en darme bien de crema por mis partes y en mi culo, lo que  me produce una erección.

Cuando terminamos Andrés le pidió a Elena que si podía ponerle crema en la espalda, ella aceptó, se le extendió y cuando terminó le dijo Elena a Andrés que no se olvidase de echarse crema en el culo o se iba a quemar. Andrés contestó que se daría lo que pudiese pero que al final siempre se quemaba un poco porque no veía donde se daba o no daba crema. Con lo que mi mente calenturienta empezó a excitarse con la idea de un pequeño roce entre Elena y Andrés y dije que porqué no le ponía crema ella también en el culo. Los dos me miraron y Elena dijo que a ella no la importaba y Andrés no tardó en decir que vale. Así que Elena se puso a sobarle bien el culo a Andrés y de paso también le echó crema en las  piernas. No estuvo tanto tiempo como cuando me la da a mí  pero se tomó su tiempo. Yo me tuve que dar la vuelta porque mi polla se puso tiesa al ver como mi novia sobaba el culo a mi amigo y como se le movían los pechos con el movimiento al extender la crema. Y creo que a Andrés también se le puso dura porque tardó un rato en darse la vuelta. Y ponerse de cara al sol.

Habría una 20 personas en la playa y toda gente joven y casi todos desnudos. Sobre todo había parejas en las que el hombre estaba desnudo y la mujer en topless, así que salió el tema del nudismo y volvimos a picar a Elena para que se desnudase, a mí es que me excitaba que Andrés la viese desnuda, así que empecé a incordiar y a meterme con ella. Pero ella seguía diciendo que la daba mucha vergüenza. Antes de comer nos fuimos a dar un baño, y estuvimos jugando un poco a lo típico, yo te cojo, nosotros la cogemos y la lanzamos al agua, empujones, así que pollas y tetas estaban botando todo el rato y encima con tanto roce Elena me rozaba la polla y supongo que la de Andrés también rozaba con Elena con lo que estaba muy cachondo, y cuando Andrés se salió del agua cogí a Elena y estuvimos un rato cariñosos, nos metimos un poco más en el agua, aparté su bikini y se la intenté meter en su chochito que estaba muy dilatado y aceptó mi pene a la primera, empecé el mete saca pero la goma del bikini me rozaba en la polla.

Elena se quitó la parte de abajo del bikini lo sujetó en una mano mientras yo se la volvía a meter y continuaba el mete saca despacito para que la gente que había en la playa no se diese cuenta. No llegué a correrme porque el agua fría y el ritmo lento no me ayudaban mucho pero hubiese deseado poder correrme, porque estaba muy caliente. Así que se me ocurrió otra cosa y le quité la parte de abajo a Elena de la mano y me fui nadando, hubiera salido corriendo del agua pero con la erección que tenía… pues no era plan. Elena me siguió y yo me paré a una distancia prudencial, ella me miraba fijamente y con una cara de enfado increíble me dijo que por favor le diese la parte de abajo, yo no hice caso y aprovechando que había bajado el tamaño de mi pene fui hacia las toallas pero ella me gritó, y por la cara de cabreo preferí devolverle la parte de abajo, se la puso y salimos del agua. La verdad es que estaba muy enfadada. Cuando llegamos a las toallas, Andrés estaba sentado viendo lo que pasaba y me miró como diciendo.. “joder como se ha puesto”. Elena se sentó entre nosotros, me dio la espalda y se puso a hablar con Andrés. Comimos y después de comer Elena se dio la vuelta, me miró, se levanto y de frente a nosotros se quitó la parte de abajo y me volvió a mirar como diciendo:

-¿Esto es lo que querías, no?

Ufff… la verdad es que tenía una cara de cabreo increíble. Vi como Andrés miraba el coño de mi novia y su pequeña mata de pelo bien arreglada. Nos tumbamos y seguimos tomando el sol, al rato escuche como Elena le pedía  a Andrés que si le podía echar crema en la espalda, y al rato Elena le pidió que se la diese en el culo también. Yo me volví y Andrés me miraba como pidiéndome permiso, pero ella dijo que yo no tenía que decir nada, así que Andrés se echó crema en las manos y amasó el culo de mi novia, fue muy excitante. Y así pasamos la tarde, y poco a poco a Elena se la pasó el cabreo y la vergüenza y al final nos reconoció que la verdad no era para tanto y que se estaba muy a gusto. De camino al coche, estaba muy cariñosa y me pidió perdón por como se había comportado, que me había pasado con lo de quitarla el bikini, pero que gracias a eso se había quedado desnuda y había disfrutado mucho. Por la noche después de cenar nos fuimos a casa.

Ya en la cama, estuvimos hablando, recordando el día y yo comenté que se había puesto las botas tocando el duro culo de Andrés y si había disfrutado, ella me dijo que sí, que tenía un culo muy bonito y una polla enorme, y que cuando le estuvo echando crema en el culo, vio como Andrés tenía una pequeña erección y que daban ganas de comerse esa enorme polla… yo me reí y la dije que era una viciosa y que si quería que ya sabe, que a mi no me importaba. Ella dijo que no bromease… que era muy gracioso, pero que a ella le gustaba la mía y acto seguido se metió mi pene en la boca y de la mamada que me hizo me corrí enseguida, la eché todo en las tetas y después me fui a comerle el coñito, pero no me dejó, siguió mamándome la polla hasta que se me puso dura otra vez, se la metió de un golpe en el chocho  y echamos un polvo increíble, de los mejores que hemos echado.

Lunes (tercer día)

Andrés nos despertó a las 9, yo me levanté enseguida para ayudarle con el desayuno y cuando estábamos con todo preparado llamamos a voces a Elena que seguía en la cama, se oyó una voz como diciendo que ya venía y apareció vestida sólo con unas braguitas blancas, por lo menos se había puesto algo, porque habíamos dormido desnudos. Se sentó a la mesa y Andrés se empezó a reír y dijo que con lo bien que nos lo habíamos pasado anoche creía que no nos íbamos a poder levantar. Elena le miró y se puso roja y le preguntó que si nos había oído. Él dijo que sí… que las paredes son muy finas y que además, ella grita mucho. Se ruborizó y parece que se despertó con la vergüenza que estaba pasando, se miró las tetas y le preguntó a Andrés que si le molestaba que desayunase así o se ponía algo… claro… que iba a decir mi amigo, mirándola las tetas le dijo que por él que siguiese así. Después de desayunar nos fuimos a ver un pueblo y un faro y después nos fuimos a otra cala.

Aparcamos el coche y enseguida llegamos a una calita de arena blanca y preciosa. Nuestro guía nos dijo que si queríamos quedarnos ahí o si escalábamos por las rocas y andábamos un poco llegaríamos a  una cala en la que habría menos gente y nos podríamos desnudar… enseguida Elena dijo que a la otra para desnudarnos. La verdad es que se la veía muy lanzada. Después de escalar por unas rocas, y andar 25 minutos llegamos a una cala de unos 70 metros de ancho con arena blanca, y con muy poca gente, sólo había dos chicas en la otra punta de la cala.

Colocamos las toallas y nos desnudamos los tres directamente. Nos fuimos a bañar por el calor que teníamos del paseito y yo me salí enseguida. Me di crema como pude y al rato llegaron los dos, le pedí a Elena que me diese crema en la espalda y el culo, me lo dio, luego vi de reojo como Elena le daba crema en el culo a Andrés y después me pidió ella que la diese crema, yo dije que se la diese Andrés que no me apetecía levantarme, ella me miró con cara de cabreo porque la gusta que la de crema, que la sobe el culo, sus tetas, la tripa, las piernas… y me dijo que vale, que yo sabría. Claro, yo pensaba que como ya el día anterior Andrés le había puesto crema en el culo, que qué más daba que se lo diese otra vez. Así que Andrés empezó, Elena le repitió que en el culo también y cuando terminó, ella se dio la vuelta y le dijo que por delante también y que no dejase nada sin crema, e hizo hincapié en que no dejase nada sin crema. Yo abrí los ojos y se me puso una erección instantánea de solo pensarlo.

La situación se escapaba un poco de las manos así que protesté, realmente me apetecía ver la escena pero consideré que era bueno que protestase un poco y dije que qué libertades eran esas…  Elena me miró y me dijo que yo no había querido darle crema, así que alguien se la tenía que extender como siempre, además, que si yo alardeaba de que ser muy liberal y que no me importaba que la viesen desnuda los amigos ni me importaría hacer un trío ni cosas de esas, pues que no me tendría que mosquear ni dar importancia a que un buen amigo como Andrés  la diese crema.

Mi amigo me miraba como pidiendo explicaciones sobre que estábamos hablando y sobre que hacer… yo moví los hombros como diciendo que me daba igual y Elena le pidió que empezase… Giré la cabeza y vi como Andrés repartía la crema sobre las piernas, luego la tripa rodeando las tetas como para no tocarlas… hasta que Elena le cogió las manos, se las colocó sobre sus tetas y le dijo que le había dicho que por todas partes. Así que ahí estaba mi novia siendo sobada por mi amigo, y yo a su derecha viéndolo. Elena le insistió que siguiese con el masaje en los pechos que la relajaba mucho, ella seguía tumbada y Andrés estaba arrodillado a su lado. Cuando terminó Andrés dijo que ya había acabado  y dijo:

-Fíjate como me has puesto. Yo no sabía a que se refería porque yo estaba con los ojos cerrados y cuando Elena dijo: -Joder… vaya pedazo de polla…

Así que abrí los ojos, vi la tremenda erección que tenía Andrés y Elena riéndose y mirando la polla de nuestro amigo fijamente, además que es que la tenía a escasos 20 centímetros de su cara…pero ahí no quedó la cosa… porque Elena le dijo que todavía no había terminado que todavía faltaba su chochito… Andrés mi miró como pidiéndome aprobación y Elena le dijo que no me mirase, que se lo pedía ella y que terminase el trabajito, así que cogió la crema agarró el bote de crema, echó un chorro en las manos y pasó las manos entra las piernas de mi novia, lentamente, extendiendo bien la crema por todas partes y pasando las manos varias veces para retirar el protector solar que se quedaba los pocos pelos de su coñito y por encima de sus labios vaginales. Yo estaba a punto de correrme, y yo creo que ella también porque empezó a aumentar su respiración  y Andrés seguía con una erección increíble que mostraba un pene de por lo menos 20cm y muy, muy grueso. El mío es como la media nacional unos 17 y dicen que gordo, pero lo de Andrés era de película.

Una de mis fantasías estaba más o menos cumplida, yo pensaba que eso era lo máximo que podía suceder y yo ya estaba conforme. La situación era muy morbosa… pero iba a más… porque cuando terminó Andrés con el trabajito en el coño de Elena, este se tumbó mostrando la erección y Elena le dijo que si quería que le echase crema… Él dijo no puso pegas y Elena se colocó a su lado, Andrés seguía con la erección y cuando termino Elena con su torso y sus piernas, cogió la crema y se la empezó a extender por los testículos. A Elena y a muchas chicas os gusta el coger los testículos y masajearlos, y a Elena la encanta, pero a mi no mucho, así que no la dejo a menudo hacerlo, pero parece ser que a Andrés le encantaba y como él no decía nada ella seguía. Hasta que Andrés la detuvo y le dijo que parase o se iba a correr así que se iba a bañar. Elena le dijo que como se iba a ir así al agua, que si tenía que hacerse una paja que no se preocupase… y sin pedir permiso a nadie cogió la polla de mi amigo y empezó a hacerle una paja… yo ya si que estaba alucinando…Andrés estaba cortado y le dijo que parase, me miró a mi y me dijo que lo sentía… yo le miré y no sabía si pedir a Elena que se detuviese o… o lo que me salió por la boca.

-No te preocupes a mi no me molesta, además lo tiene que solucionar que ha sido por su culpa. Disfruta porque hace unas pajas increíbles… aunque se la da mejor aún chuparla pero…”

En lo que Elena se dio la vuelta para mirarme y dijo:

-¿Como que no?…y se metió la polla de mi amigo en la boca. Era increíble, Andrés abrió los ojos que yo creía que se le salían y la zorra de mi novia se metía la polla hasta que no la entraba más en la boca, además tenía que hacer esfuerzos para abrir la boca porque esa polla no era normal… y con una mano le tocaba los huevos y con la otra, cogió una mano  y se la llevó a una teta y después a su coño… buff… yo no podía mas… miré alrededor y la playa seguía casi vacía, solo un las dos chicas que estaban cuando llegamos justo a la otra punta de la playa y tomaban el sol tumbadas así que no veían nada… cuando me iba a acercar para sobar a mi novia y ver el espectáculo más de cerca, Andrés avisó que se iba a correr, y mi novia sacó la polla de su boca, la cogió con fuerza con las dos manos y la agitó hasta que descargó toda su leche sobre sus tetas. Cuando terminó con él… se vino hacia mí y se montó encima de mí, estaba cachondísima porque se metió mi polla en su coño de un solo golpe, yo estaba muy caliente también y me iba a correr muy rápido… y con esos movimientos no iba  durar mucho, me cabalgaba con fuerza, tenía una cara de salida increíble, gemía, y decía:

-Fóllame, necesito correrme y que te corras dentro de mí…

Le pedí que bajase el ritmo porque estaba a punto de irme pero ella dijo que no, que estaba a punto también ella que la faltaba poco, giré la cabeza para ver a Andrés que nos miraba y se estaba haciendo una paja, la tenía otra vez dura… no aguanté y me corrí dentro (toma la píldora), me miró y dijo:

-Joder, con lo poco que me faltaba, eres un capullo.

Y giró la cabeza a donde estaba Andrés, miró a su dura polla y sin dudarlo un momento se sacó mi polla y se colocó sobre Andrés, puso el capullo en la entrada de su coño y fue bajando poco a poco, pero sin dificultad mientras decía:

-Joder que pedazo de polla, como la siento dentro, que gusto… por favor… haz que me corra que el capullo de mi novio me ha dejado a medias…

Y comenzó a cabalgar brutalmente a Andrés. Al poco tiempo tuvo su primer orgasmo que lo tuvieron que escuchar las chicas que estaban en la otra punta de la cala… porque las vi incorporarse y mirar hacia donde estábamos, cambiaron las posiciones, ella se colocó debajo y ahora Andrés era el que la embestía. Estuvieron así un rato y mi polla estaba otra vez dura, así que Elena estiró la mano y me cogió el rabo, empezó a hacerme una paja. Me acerqué a ellos pero la postura era muy incómoda.  Andrés la colocó a cuatro patas, ella se metió mi polla en su boca y él fue poco a poco metiéndoselo por el chocho, fue fácil coordinarnos porque cuando Andrés se la metía hasta el fondo, ella se sacaba mi polla de su boca hasta el capullo y luego cuando se la sacaba del coño se metía mi pene hasta la garganta….Elena llegó a otro orgasmo al mismo tiempo que Andrés descargaba su corrida dentro de ella, y yo estaba a punto así que Elena aumentó el ritmo hasta que me corrí en su cara… fue increíble, terminamos los tres tendidos en las toallas,… y oímos unas palmas y unos gritos de ánimo de las chicas que compartían la cala con nosotros…

Después de eso nos bañamos y estuvimos en silencio tomando el sol. Comimos unos sándwiches disfrutando de nuestra desnudez y del paisaje y hablando de todo un poco, como si lo que hubiese sido fuese de lo más normal. Yo estaba excitadísimo, me había encantado y supongo que a ellos también. Después de comer jugamos a las cartas y  Elena estaba sentada como los indios, con lo que tenía el chocho abierto y se la veían los labios vaginales. Una de las veces se levantó a lavarse porque la seguía saliendo semen, y al volver le dijo a Andrés que desde cuando no follaba porque la había inundado el coño de leche. Andrés se rió y dijo que llevaba 3 meses… y ella le dijo que pobrecito. Después de eso le dije que si lo que acababa de pasar le servía para creerse de una vez por todas que, Andrés no era gay. Me miró y se quedó roja y Andrés nos miró sorprendido y preguntó de qué estábamos hablando. Se los explicamos y dijo que ya se lo habían preguntado alguna vez. Después Elena me miró y como regañándome me dijo que era un a capullo por habérselo dicho. Acto seguido le agarró su flácida gran polla y se la volvió a meter en la boca, dio tres  o cuatro mamadas, se la sacó de la boca y mirándome me dijo:

– Lo siento cariño, pero tengo que asegurarme a ver si le gustan las tías o es gay y además una polla así no se tiene todos los días”

Y siguió con la mamada, como estaba a cuatro patas yo tenía su coñito mirándome, no me pudo resistir y se la metí, estaba húmeda así que comencé a incrementar el ritmo, mientras ella seguía con la mamada, la embestía cada vez más fuerte y me excitaba cada vez más de ver como le comía la polla. No me di cuenta cuando Andrés intentó apartar la boca de Elena de su polla porque se iba a correr, yo seguí empujando y no dejé a Elena retirarse, con lo que su tuvo que tragar toda la leche y eso que nunca se la había tragado porque decía que era muy amargo. Pero ella siguió chupando hasta que se la dejó totalmente limpia.

Después Elena se corrió y yo seguí aumentando el ritmo, pero entre que me había corrido ya dos veces y que ella tenía el coño súper dilatado yo no pude correrme y tuve que sacar la polla, hacerme una paja y correrme sobre su culo… buff… vaya día. Estábamos reventados. Nos pegamos un baño porque estábamos sudando y después nos secamos y nos fuimos a casa. Por el camino Andrés me preguntó por qué no me había podido correr dentro y le dije que porque estaba ella muy dilatada con lo cachonda que estaba y por culpa de su enorme polla…él se echó a reír y dijo que por qué no se la había metido por el culo. Elena dijo que nunca lo había hecho por ahí y que seguro que dolía muchísimo. Andrés le dijo que no, que lo probásemos un día, pero que poquito a poco… que a amigas suyas les gustaba casi más que por la vagina. Y que a una ex novia la encantaba que la follase por un sitio y le metiese un vibrador por el otro, que la volvía loca de placer…

Llegamos a casa, nos duchamos y como era pronto nos sentamos en el salón. Elena fue la última en ducharse y al salir del baño, se pasó por el salón y nos dijo que si nos gustaba, se quitó la toalla en la que estaba envuelta y… ¡Tenía el coño depilado! Con las veces que se lo había pedido y nunca lo había hecho. La pregunté por qué se había depilado y me dijo que es que había visto esos días a muchas chicas así y que la gustó Así que dijimos los dos que era precioso y que estaba para comérselo. Se acercó me dio un beso y dijo:

-Pues venga.

Cogió mi cabeza y la acercó a su depilado chochito, que empecé a comer con locura mientras ella buscaba la forma de comerse la polla de Andrés. Estuvimos así un rato hasta que me pidió que la follásemos. Andrés se tumbó en el suelo, ella lo cabalgó y yo me coloqué enfrente para que me la chupase, estuvimos un rato así cuando se sacó la polla de la boca y dijo:

-¡Que gusto!, Andrés sigue por favor…

No sabía por qué era, así que me levanté y vi como Andrés la estaba metiendo dos dedos por el ano… como gemía… en esto que Andrés me indicó que me acercase y se la fuese metiendo poco a poco… al principio costó, pero luego fue entrando…que gusto me daba… estaba duro y rozaba mucho con mi polla…cuando ya tenía media polla dentro, Elena empezó a moverse y a gemir cada vez más fuerte. Era ella la que llevaba el ritmo de la doble penetración y cada vez con más fuerza y rapidez. Mi polla cada vez entraba más y más. Estuvimos un buen rato hasta que Andrés se corrió dentro de su vagina, al momento nos corrimos Elena y yo al mismo tiempo y ella gritaba como nunca la había oído. Se tumbó en el suelo y empezó a tener convulsiones y a sudar… tenía espasmos de placer… y solo sabía decir qué gusto…. Estábamos tan cansados que decidimos cenar algo en casa y ver una película.

Martes (cuarto día)

Por la mañana me desperté cuando Elena me empezó a hacer una mamada, así que nos pusimos en posición del 69 y después follamos como locos… parecía que no lo habíamos hecho en meses… cuando habíamos acabado Andrés abrió la puerta y nos dijo que a desayunar.

Decidimos volver a la cala del día anterior para estar más tranquilos. Elena estaba preciosa, desnudita, morenita y luciendo su coño totalmente rasurado sin pelos. Enseguida me abalancé sobre ella para extender su ración de crema por su cuerpo y me detuve en su depilado pubis. Me pidió que la diese mucha crema en el chochito porque lo tenía algo irritado de la depilación y de la tarde de sexo. La verdad es que si que estaba algo rojo. La sobé todo lo que pude metiendo los dedos donde podía, echaba cremas por sus labios vaginales, su ano, su culo, sus tetas…

Andrés la pidió que si podía darle crema en el culo. Cuando terminó Elena, le dio la vuelta y comenzó a masajear los huevos a Andrés y darle crema en la polla haciéndole una pequeña paja, pero la cosa no fue a más porque había más gente que el día anterior en la playa y algún niño, y no era educado ponerse a dar el espectáculo. Así que bromeando les dije que se fuesen detrás de los pinos. En esto que se miraron y se fueron al pinar que había detrás…

Estuve por seguirles, pero estaba cansadísimo y además había un grupito de chicas a nuestro lado que estaban buenísimas. Les dejé ir solos, y pensé que como Elena tenía el coño irritado pues sólo le comería la polla con lo que preferí ver a esas cinco preciosidades. Al rato llegaron los dos riéndose y nos fuimos a bañar. Andrés traía la polla muy roja y morcillona, con lo supuse que se habría corrido seguro. Toqué el coño a mi novia, vi que estaba mojado pero no muy dilatado, no chorreaba semen, así que pensé que le había hecho uno mamada y ya está. Pero cuando volvimos a las toallas, di crema a Elena y al sobarle el culo vi que tenía el ano rojo, dilatado y que le salía un líquido blanco… Así que miré a los dos y les dije:

-Elena te ha entrado toda esa polla en el culo. Me miró y con cara de viciosa me dijo. Es que me escocía mucho el coñito y era lo que había. Ha costado meterla, pero con la crema que me habías dado y un poco de cariño al final se ha podido… que gusto…vaya rabo que tiene, lo mejor ha sido cuando se ha corrido dentro, tu amigo parece una fuente con esas corridas que tiene…

Después de comer, recogimos las cosas y nos fuimos a casa a coger las maletas para coger el avión y volver a Madrid. Como os podéis imaginar fueron unas vacaciones increíbles y la verdad es que los polvos ahora son mejores, no sé lo que pasará cuando venga Andrés a vernos… pero seguro que ella quiere repetir…

Pero ahora me toca a mí probar a una chica distinta. Lo veo difícil, pero si sucede os lo contaré.

Espero vuestras opiniones y comentarios tanto positivos como negativos.

Autor: Dvdrel

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En plena efervescencia

Sentía el dedo de mi madre acariciando mi ano, un cosquilleo se apoderó de mí y mi verga creció más era simplemente fenomenal. Mi mamá me metió todo el dedo, me dolió pero me dio placer, todo era tan morboso y prohibido que sentía explotar. Estuve dándole placer a mi mamá hasta que ambos terminamos me vacíe como nunca dentro de la vagina de donde vine, la de mi madre.

A continuación un relato real de una fantasía hecha realidad gracias a la vida y la suerte que tuve.

Esta historia comenzó cuando tenía 18 años de edad, estudié en un colegio fiscal en el interior de mi país, a esta edad con los amigos del colegio empezamos a despertar como hombres en el campo sexual y conversábamos bastante de chicas y de sexo, en especial con dos amigos con quienes alquilábamos juntos (No teníamos dinero para comprar) revistas y libros pornográficos para leerlos en casa. Un día Carlos nos comentó que había visto por primera vez desnuda a una mujer verdadera, esto nos sorprendió mucho y era todo un logro para nosotros, pues generalmente siempre intercambiábamos nuestras fantasías y experiencias, y sabíamos que ninguno de los tres teníamos novia ni siquiera amigas a quienes pudiéramos observar.

Me entusiasmé con la aventura de nuestro afortunado amigo, y le pedimos que nos contara como había sucedido. De tanto insistir él lo hizo con la condición de jurar silencio absoluto y no contar nunca a nadie, absolutamente nadie, lo que nos iba a contar, ni corto ni perezoso lo juramos y estoy seguro podíamos hacer todo lo que él pidiera con tal de enterarnos que le había sucedido.

Él empezó a decir que el día anterior al llegar a su casa, se encontró con su hermana mayor, quien vivía en la capital con su esposo y su hijo, estaba de visita en casa y estaba alojada en la habitación de mi amigo por ser la más amplia y cómoda, él la saludó y estuvieron conversando animadamente en la sala de su casa hasta que recordó que las revistas pornográficas estaban escondidas debajo de su cama, por lo que subió en forma inmediata para poder guardarlas en otro lugar.

Subió en forma inmediata y empezó a levantar el colchón y recuperar el “tesoro” de las revistas, así lo llamamos, las tenía en la mano cuando escuchó subir a por la escalera a alguien por lo que se escondió inmediatamente entre las cortinas y un armario, conteniendo la respiración y rezando que no lo descubran.

Su nerviosismo aumentó al percatarse que era su hermana, ella ingresó al dormitorio cerrando la puerta, estaba con un vestido de tela delgada color azul y una blusa blanca, él ni respiraba rogaba tan sólo que se fuera inmediatamente. Entonces ella se quita en forma lenta la blusa mientras se miraba en el espejo, quedando sólo en brasiere, sí que tenía unos lindos senos su hermana luego se sacó su falda descubriendo sus hermosas piernas. Él sentía sofocarse pues estaba mirando a su hermana vestida con sólo en ropa interior, ella caminaba por el cuarto. Estaba emocionado viendo a su hermana como una hermosa mujer, su emoción fue en aumento cuando se percata que ella empieza a tocarse los pechos como si intentara acomodar sus senos, peor aún cuando se quita toda la ropa interior, quedando desnuda por completo. Observó como su hermana se acarició ligeramente los pezones, se miró en el espejo de frente y de perfil y luego se colocó su ropa de dormir saliendo del cuarto.

Esta aventura nos dejó por un momento callado a los tres, estábamos excitados así que nos despedimos en forma rápida y cada uno se dirigió a su domicilio.

En el camino pensaba que mi vida era una desgracia pues no tenía ninguna persona a quien ver en casa, no tenía hermanas y bueno sólo estaba mi mamá, pero el sólo pensamiento, hizo que me insultara a mí mismo por haber tenido un pensamiento tan pecaminoso y oscuro. Mi mamá tenía 34 años ella tiene los cabellos negros y unas cejas y pestañas pobladas con unos ojos preciosos negrísimos, a simple vista parece enojada pero no es así. Su cuerpo es muy especial tiene unas piernas deliciosas bien firmes y torneadas, una cintura delgada y unos senos bien formados, y tiene un porte y garbo elegante. Cuando se pone faldas resaltaba sus hermosas y lindas piernas que asumo enloquecían a algunos hombres.

Todo fue normal y rutinario hasta el verano de ese año, temporada en la cual papá programó un mes de vacaciones, como me iba a aburrir en ese viaje, con mis ahorros obtenidos me compré una buena cantidad de revistas pornográficas. Había pedido las más fuertes y calientes a nuestro proveedor y estaba feliz por mi compra. Me enteré que el destino de nuestras vacaciones era para ir al campo a una casa rústica que tenía la familia a unas 8 horas de la ciudad. A mi padre le encantaba porque se distraía de todas sus obligaciones, a mi mamá porque estaría junto a papá, sin teléfonos ni computadora que lo distrajera. Yo estaba feliz por el hecho de irme al campo a leer mis tesoros (revistas pornográficas) al campo libre sin ningún temor que alguien me descubriera o me interrumpiera y poder masturbarme con la mayor tranquilidad más aún al hacerlo en el campo al aire libre iba a ser una sensación nueva y diferente.

Al día siguiente de la llegada me fui con una revista porno para mis paseos y al empezar a hojear me percaté que eran historias y fotos de relaciones de incesto. Existían muchos artículos relacionados con este tema, en donde se justificaba las relaciones sexuales entre miembros de la misma familia. Inicialmente me incomodó bastante pero conforme leía me sentía excitado y emocionado. Al leer esta revista me imaginaba protagonista de alguna de las aventuras escritas, me masturbé hasta que me dolía el pene de tanto ir y venir acariciándolo, regresé agotado, satisfecho y cansado a casa.

Llamé a mi mamá pues la verdad estaba con hambre, mas nadie me respondió, salí por la puerta posterior de la casa pues me parecía extraño que no esté en casa, seguí avanzando y escuché algunos ruidos extraños cerca de un árbol en el huerto, me acerqué sigilosamente pues los sonidos a los que me refiero eran voces y gemidos de placer y de sexo.

Me coloqué tras un arbusto y vi a mi mamá totalmente desnuda montada encima de papá, subiendo y bajando sobre su pene, mientras papá le acariciaba los senos con ambas manos, el rostro de mi madre estaba irreconocible y colorada ya que normalmente es blanca. Escuché lo que hablaban en voz alta…

-Menéamela con fuerza mi amor – decía mama – quiero sentir tu verga hasta el fondo.-Eres toda mía puta, me encanta tirarte con fuerza, toma toda mi verga.-Sí qué rico mmmmm qué placer sentir tu verga.-Así perra mueve la cintura.-Sí mi rey la muevo para ti. -Aahhhh me vengo puta.-Sí amor recibo toda tu pinga.

Me sentía en shock mirando a mi mamá desnuda, tenía unos senos grandes blancos con los pezones marrones que se movían en vaivén, al ritmo de su movimiento toda ella estaba roja y colorada, sentada encima de mi padre, veía como disfrutaba del sexo con sus cabellos sobre su rostro en desorden, con esa cintura delgada tomada por las manos de mi padre, suerte la de él de tener a una mujer tan caliente como mamá… pensé.

-Amor ponte en cuatro por favor, dijo papá, quiero penetrarte en esta posición. -Está bien, respondió mamá colocándose en cuatro, pero penétrame rápido mi vida que tengo ganas.-Quiébrate para poder penetrarte por la vagina, agacha la cabeza linda. -Amor quiero sentir tu pene dentro de mí por favor. -Siente la cabeza de mi verga cómo roza tu vagina perra, sientes como empieza a entrar.-Sí y es rico riquísimo, párteme en dos mi cielo mmmmmmm

Empezaron el movimiento y danza del vaivén del amor. A mí me invadía una fiebre interna, me consumía, mi pene estaba totalmente erecto y me percaté que estaba sudando. Estuvieron jadeando unos diez minutos y luego mi padre gritó más fuerte aún terminando y echándose ambos uno encima de otro. Totalmente confundido me alejé sigilosamente y encaminándome a la casa, fui directo al baño para masturbarme pero no pude terminar ya lo había hecho tres veces ese día y no podía más. Me invadió una sensación de impotencia porque no podía tener a una mujer como mi madre.

También sabía que nunca más volvería a ver a mi madre como antes de lo sucedido. Sino que ahora era consciente que era ardiente como cualquier mujer de mis sueños muy ardiente, sensual y que le gustaba la pinga como a cualquier mujer mortal sobre la tierra. A partir de ese día empecé a observar a mi madre de una manera diferente, tratando de aprovechar en todo momento el poder ver su silueta cuando se ponía alguna prenda delgada, adivinando el entorno de sus piernas, el busto de mujer madura que tenía, me sentía feliz ayudándola en algunas tareas domesticas estando cerca de ella.

Sobre todo en el lavado de la ropa pues al estar en el campo se hacía de manera manual y luego de iniciada la tarea se humedecía la ropa de mamá que ella tenía puesto. Recuerdo en forma especial un día en que ella estaba vestida con una vestido celeste con el cabello recogido, ella estaba linda. Empezamos la tarea y luego de unos momentos me percaté de que su vestido se estaba humedeciendo. Sus pezones se notaban en forma notoria quizás por la temperatura fría del agua, asimismo se humedecía la cintura y caderas de mamá trasluciendo de manera evidente el contorno de su ropa interior.

En un momento me quedé mirando absorto a mi madre, lo linda y hermosa que estaba, mi pene estaba erecto y muy duro, sintiendo algo de remordimiento por verla de esa manera. Mi deseo era muy intenso, deseaba acariciar sus piernas, sus pechos, sus brazos era muy muy excitante estas ideas.

La estaba mirando en forma inmóvil cuando ella se percató:

-¿Qué te pasa Antonio? -Mamá eres una mujer muy hermosa – fue lo primero que se me ocurrió – eres muy linda.-Gracias – me respondió.-Realmente mi papá es muy afortunado por tenerte.-Tú tendrás a su tiempo también tu pareja.-Nunca será tan linda como tu mami – mi pene estaba durísimo no podía controlarlo – además te ves sensual.-Bueno hijo – se percató de mi erección, lo noté en su mirada – sigamos haciendo la tarea si no no terminamos nunca.-Bueno mamá te digo que eres una mujer con una linda figura – no sabía lo que decía solo hablaba – me gusta mirarte porque eres el modelo de mujer que me gustaría tener.-Ya hijo tranquilo y sigamos haciendo la labor.-Ok mamá.

Estaba algo sorprendido de mi atrevimiento pero temeroso que le diga algo a papá y a lo mejor ser reprendido y castigado por él. Pero fue la primera vez que cortejé en forma directa a una mujer… y ella era mi madre.

Al día siguiente, llega de visita un compañero de mi padre quien le comentó que había surgido un problema en la oficina y requerían la presencia de mi padre en la oficina, que era una cuestión de una semana, mi papá llevó a una habitación a mamá:

-Sabes hay problemas en la oficina debo de ir unos siete a nueve días. -Pero tú sabes que recién estamos disfrutando de estas vacaciones después de planearla hace tiempo. -Lo siento pero tratare de estar antes de los siete días. -Siempre das prioridad a tu oficina es algo que me enoja muchísimo. -No empieces por favor no quiero discutir. -Claro, claro vete de una vez a solucionar tus grandes problemas. -Elena no empieces con esto por favor tengo y debo de hacerlo y punto.

Mi papá salió de la habitación inmediatamente, se despidió de mí con un abrazo y me dijo que era ahora el hombre de la casa, que consuele y cuide a mamá, que él iba regresar pronto. Ingresé a la habitación donde estaba mi mamá ella estaba sentada en una orilla de su cama, me acerqué a darle un abrazo ella también me abrazó, sentí su cuerpo junto al mío y realmente me encendió muchísimo pude abrigar todos sus senos junto a mi pecho siendo muy excitante este contacto.

En los dos días siguientes mamá estaba algo aburrida y sobre todo molesta, me pidió comprar algunos comestibles para preparar el almuerzo. Olvidé comprar dos de ellos y ella me levanta la voz diciendo que era un tonto. Me molesté muchísimo no almorcé, salí al campo regresando al atardecer sin haber almorzado. Al retornar mi mamá me abrazó y me pidió disculpa por haber perdido el control.

-Mamá si fuera papá nunca me voy a ir de casa en vacaciones.-Es lo que dicen todos los hombres pero siempre nos dejan, me respondió sonriendo.-Yo no mamá tu eres una mujer muy hermosa. -Bueno hijo veo que serás todo un don Juan, sabes como impresionar a una mujer. -No mamá para nada, es mas no tengo ni amigas, soy muy tímido. -¿Por qué no tienes amigas hijo? -No sé, ellas no quieren hablar conmigo sólo tengo amigos nada más.-Eres un chico lindo cualquier día de estos vas a conocer a alguna amiga que luego será tu enamorada.

Esa noche mientras cenábamos ella puso una botella de vino y preparó una rica comida, diciendo que teníamos que estar contentos por ser nuestras vacaciones y debíamos disfrutarlas. Después de la cena nos pusimos a conversar en la sala, ella estaba vestida con una falda azul marino y una blusa blanca, estaba sin zapatos y tenía unos pies hermosos y pequeños, su pantorrilla y piernas eran lindas y sus muslos una divinidad. Estaba absorto mirándola, ella se dio cuenta e intentó bajar un poco su falda.

-Antonio, creo que ya eres todo un hombrecito y guapo además. -Mamá te puedo pedir algo, espero no te molestes.-Claro, dime hijo.-¿Te puedo hacer masajes en tus pies? -No sabía que sabías hacer masajes – me respondió – puedes hijo.

Me acerqué y le empecé a hacer masajes a mi mamá, al sentir sus pies en mis manos, me dije que era la oportunidad de mi vida, inicié unos movimientos suaves y firmes en forma circular tratando de relajarla mientras hacía esfuerzos sobrehumanos mentales para intentar seducirla.

-Mmmmm hijo es delicioso y relajante tus masajes.-Me alegra que te guste mami.-Sigue haciéndolo, realmente es muy agradable, tu papá no tiene paciencia para hacer masajes.-Mamá, te propongo un juego. -Vaya vaya, ¿a qué quieres jugar hijo?

-Imagínate que no soy tu hijo, sino tu mejor amigo – se me ocurrió de pronto – y vamos a hacernos preguntas de adultos y ser respondidas con sinceridad, ¿qué dices? -Ja ja ja sí que eres ocurrente hijo – me respondió – mientras sigas haciendo masajes en mis pies no hay problema. -Bien yo empiezo a preguntar – no dejaba de hacerle masajes a sus pies, pasándole por el empeine en forma suave la yema de mis dedos, noté como ella a veces recogía la pierna ante estas caricias y luego la volvía estirar nuevamente – mi primera pregunta es ¿ Disfrutas plenamente de la vida?

-Ay hijo la verdad nadie hace eso – me respondió – siguiente pregunta.-Mamá soy tu amigo, no tu hijo- le regañé.-Ok amigo mío, próxima pregunta. -Me imagino que recuerdas tu primer beso, ¿ Qué sentiste cuando te besaron por primera vez? -Déjame recordar – se sonrió – me sentí emocionada, mucha ternura, enamorada, muy feliz.-¿Dónde te besaron por primera vez, en que lugar? -A ver a ver, fue en el jardín de mi casa, un amigo del colegio fue mi primer enamorado.

Mientras me respondía estaba acariciándole no solo los pies sino también las pantorrillas suavemente con firmeza. Desde los pies hasta las pantorrillas, su piel era suave y deliciosa aun siento como si fuera ayer la textura tersa y firme. Con el movimiento también se había subido la falda dejando ver parte de sus piernas y muslos. Estando yo al costado con mi verga durísima me latía toda ella, sintiéndome sumamente excitado.

-¿ Cuándo te besaron el cuello por primera vez? -Mmmmm – se quedó en silencio, tenía miedo que diera por terminado el juego – fue en el auto de mi enamorado al retornar de una fiesta.-¿ Te acarició los pechos también? -Bueno lo intentó pero no lo dejé – seguía acariciándola. ahora llegaba hasta la rodilla – logró hacerlo luego de 6 meses de intentarlo. -¿ Cuál es tu talla de brasiere y el color favorito? -Es 36 B – sentía como se estremecía su piel estaba prácticamente tirada en el sillón, la acariciaba encima de la rodilla, su piel estaba muy sensible se estremecía al sentir como la acariciaba – mi color favorito es blanco y negro.

-¿ Dónde hiciste el amor por primera vez? – estaba emocionado y excitado ojalá no se moleste con la pregunta pensé. -Fue en la casa de una amiga – peligro peligro al intentar subir mis caricias por su cuerpo ella había puesto sus manos sobre la mitad de sus muslos para evitar subir aún más mis manos, pero podía acariciar parte de sus muslos, me encantaba hacerlo – sus padres estaban fuera e hicimos una fiesta. -¿ Te gustó hacerlo? – pregunté.

-Mm. – silencio, esperaba ansioso, me parecía una eternidad este silencio – sí me gustó hacerlo. -¿ Puedo besarte las piernas? – pregunté en forma directa.-No, creo que por hoy es suficiente de juegos – respondió inmediatamente.

Se levantó rápidamente y noté cómo estaba acalorada, su respiración era agitada y además estaba roja no sé sí de vergüenza o de excitación. Me dijo que tenía sueño y se fue a dormir, me levanté y fui directo al baño. Masturbándome como nunca de haber podido acariciar las piernas deliciosas de mamá. Me vine sobre el lavatorio y lo dejé así para que mi mamá se de cuenta al lavarse la cara el día siguiente.

Algo había cambiado en mí me sentía un hombre sólo era cuestión de paciencia, los dos días siguientes fue normal. Mi mamá no hizo ningún comentario. Empecé a salir vestido solo con slip por toda la casa pues hacía mucho calor, ella me regañaba diciendo que era impropio, pero no le hacía caso y luego ya no insistía. En varias oportunidades cuando estaba excitado me acercaba más a mamá para que lo note ella, quien miraba disimuladamente luego desviaba la vista a otro lado. Paciencia pronto lo intentaré nuevamente.

Al cuarto día en la noche toqué la puerta de su cuarto, cuando ella estaba por dormirse, abrió la puerta y me preguntó:

-¿Qué sucede hijo? -Mamá, ¿puedo hablar contigo un momento? Estaba solo en slip y mi verga estaba parada – tengo un problema.-Pero por supuesto- pasa me dijo ella se sentó al borde de la cama, veía como sus piernas traslucía por las telas delgadas – dime ¿qué sucede? -Espero no te molestes y déjame terminar mi pregunta.-Está bien – se percató de mi pené erecto y desvió inmediatamente la mirada al piso – me preocupa lo que te suceda.

-Mamá sabes que te quiero como nadie en el mundo, pero en verdad estos últimos tiempos, empiezo a ser hombre y la verdad desde hace un año me masturbo pensando en diferentes chicas que veo en las revistas o en el cine. Pero últimamente no dejo de pensar en ti como una mujer pues eres a mi modo de ver eres muy linda y sensual, más aún después de descubrí como hacías el amor con papá en el campo hace unos días por lo que quiero hacerte el amor si no creo que me volveré loco – al fin lo dije, mi voz temblaba pero lo había dicho – ¿Qué dices mamá? -Antonio – hizo una pausa – sospechaba algo por tu actitud en estos últimos días, lo que pides es imposible por favor ve a tu cuarto inmediatamente ya hablaremos mañana más tranquilos.

Salí derrotado y triste mis esperanzas y avances en poder seducirla se habían ido al tacho, al día siguiente me levanté tarde no desayuné y me fui al pueblo a pasear intentar distraerme, pensé hasta en irme de la casa, no retorné a almorzar tampoco, sólo quería que la tierra me tragara. Como había sido capaz de llegar hasta esa situación nunca más vería una película o revista porno, no tendría otra vez ideas como esas. Al final regresé arrepentido y con la firme promesa de ser un hijo ejemplar.

Retorné como a las 5:00 pm, estaba mi madre preocupadísima ni bien me vio me abrazó fuerte y me dijo nunca más me vuelva a ir así de la casa. Me fui a mi cuarto a dormir, me tocó la puerta como a las dos horas a decirme que íbamos a cenar que me bañara y cambiara.

Al llegar al comedor me sorprendí, ahí estaba mi mamá radiante y bella. Tenia un vestido negro entero que le quedaba hasta la rodilla, tenía puesta unas medias de seda, zapatos de taco alto, un collar de perlas, se podía ver el inicio de sus senos por el escote del vestido y estaba maquillada en forma especial como cuando tenía una fiesta con papá. Simplemente estaba lindísima.

-¿Tienes una fiesta mamá?-Sí hijo y espero que salga todo bien. ¿Quieres vino?-Claro le dije – Ella se levantó y sirvió dos copas de vino – te gusta el vino ¿no mamá? -Sí es mi licor preferido. Bien hagamos un brindis.-Hazlo tu mamá.-Mmmm a ver a ver, por el hombre más guapo del mundo, por ti hijo.-Gracias – le respondí – y ¿con quién vas a la fiesta le pregunté?-Con un amigo – me respondió sonriendo.

Comí con muchas ganas mientras comíamos conversábamos de cuando era pequeño, las travesuras que hacía y las ocurrencias riéndonos mucho, era muy divertido y estaba relajado. Mi mamá no hizo ningún comentario de lo sucedido y yo pensé que todo quedaría en el olvido. Fue una deliciosa comida, luego mi mamá me dijo que fuéramos a la sala con otra botella de vino hasta que llegara su amigo para irse a su fiesta. Estaba feliz por la reacción de mi mamá y pensaba que por eso se quiere mucho a las madres porque siempre nos hacen sentir bien.

Nos sentamos y empezamos a conversar del colegio, de lo que iba a estudiar una vez terminado, de la familia de los tíos, y mientras hablábamos tomábamos nuestras copas de vino. Noté que eran la 1:00 pm en el reloj de la sala y me preocupé porque mamá saliera tan tarde.

-Mamá tu amigo ¿a qué hora viene? -No tarda hijo – me respondió, estaba sentada con las piernas cruzadas, las cuales movía como un vaivén compitiendo con el reloj, realmente lindas piernas pensé – ¿por qué no me haces masajes? -Bueno – me sentí algo nervioso y cortado, en cualquier momento tocarían la puerta – te voy a sacar los zapatos. -Claro hijo – se sentó en forma relajada y terminó su copa, estaba acalorada por el vino, empecé a hacerle masajes en los pies – hijo te propongo un juego me dice ella. -Ok mamá. -Juguemos a que ambos somos amigos y nos hacemos preguntas – me sorprendí por la propuesta, e imaginaba que me iba a llamar la atención por mi comportamiento en forma indirecta – ¿qué dices?

-Bueno mamá, un rato hasta que salgas a tu fiesta. -¿Sabes guardar un secreto? – me preguntó.-Sí al menos eso creo soy discreto – respondí – aunque la verdad nunca he tenido un secreto.-¿Sabes besar?-No nunca lo he hecho, pero si he leído como hacerlo así que supongo que sé la mitad.

-Eres ocurrente Antonio, sigue así hijo, haciéndome masajes en mis pies y también la pantorrilla. -Mamá, me preocupa que salgas tan tarde, no viene tu amigo.-Hijo mi amigo, me está haciendo masajes y ya esta él conmigo.

Me quedé sin respiración, mis manos no se movían, empecé a ponerme nervioso, totalmente confundido, qué sucedía con mi mamá, era una prueba de mi comportamiento, ella está insinuando algo, estaría esperando como reacciono para saber si he aprendido la lección, mil ideas se agolpaban a mi cabeza.

-Antonio, continúa con los masajes, ¿sí? -Claro mamá – reanudé con mi tarea, esperando la siguiente pregunta, era una eternidad de tiempo. -¿Alguna vez has sacado las medias a una mujer? –No nunca mamá. -¿Puedes intentarlo conmigo? – sentí que mi corazón iba a estallar.-Cla, cla, claro que sí mamá. -Despacio hijo son delicadas.

Subí mis manos hasta los muslos donde estaba el elástico, sentí una fiebre inmensa dentro de mi cuerpo era todo un placer al sentir sus piernas y sus muslos. – Desenróllalas poco a poco, me dijo.-Mamá tus piernas son deliciosas. -Tranquilo hijo – le bajé las dos medias sentía como la sangre me recorría el cuerpo – tienes unas manos suaves y firmes.-Son lindísimas tus piernas mama, siempre me gustaron. -Eres muy travieso – me respondió – ¿Te gustaría besarme las piernas hijo? -Sí mamá – empecé a besarla tiernamente las mordía y las besaba por todas partes – me haces feliz mamá.

-Soy tu regalo hijo, pero júrame que no le dirás a nadie.-Nunca lo contaré a nadie mamá absolutamente a nadie.

Sentí el olor de su sexo pues mi cabeza estaba entre sus piernas, mi pene estaba súper duro, me parecía un sueño, era el hombre más feliz del mundo. Le besaba las pantorrillas, los pies todos sus deditos, las rodillas, los muslos. Ella solo gemía muy despacio moviéndose en forma rápida ante algunos de mis besos. Le levanté la falda y observe todas sus piernas, tenía una tanga negra y podía ver como algunos vellos salían por el costadito de la tanga. No pude controlarme empecé a besarla cerca de su sexo.

-Así hijo mío hazme gozar. Sólo lo haremos esta vez y tiene que ser inolvidable. -Sí mamá va a ser así porque estas deliciosa. Y te deseo con locura.-Me encanta sentir tu lengua por mis piernas, muérdelas mi vida. -Sí mamá, voy a obedecerte en todo.-Desnúdate hijo te quiero ver desnudo- me lo pidió y lo hice en menos de dos segundos.

-Ven para acariciarte la verga – Ella tomó mi pene con su mano derecha y la movió de arriba abajo.-Me gusta mamá… mmmmm -¿Así te la acariciabas pensando en mí, hijo?  Me movía la mano en un vaivén, pero su mano era pequeña de piel suave, el placer era inmensamente superior al mío.

-Sí mamá, me he masturbado pensando en ti. Muchísimas veces.-Sácame la tanga hijo – elevó la cadera para facilitar la labor, le saqué la tanga y pude observar su vagina deliciosa y húmeda con unos vellos negros – ahora penétrame.-Claro mamá – acerqué mi verga a su vagina y empecé a penetrarla, sentía su sexo caliente como entraba mi cabeza, escuchaba como gemía, sentía que me mojaba con sus jugos toda mi verga – estas deliciosa mamá.-Mmmmm muévete más rápido hijo.

Empecé a bombear con vigor, mi mamá me abrazó con fuerza, empecé a penetrarla y era enfermante. Sentir como mi verga entraba y salía. Ella empezó a besarme los labios y sentí los suyos le metí mi lengua en su boca de manera desordenada y apasionada. Ambos gemíamos y nos abandonamos al placer de hacer el amor con desenfreno.

-Mamá me encanta lo que se siente. -¿Qué sientes hijo? -Un cosquilleo por todo el cuerpo… qué rica que eres mamá. -Sigue moviéndote hijo, destrózame por dentro.-Aahhh qué placer mamá siempre soñé con esto, sentir tu vagina penetrada por mi verga.

-Mmmmm si hijo me encanta que me penetres. Nunca le digas nada a tu padre. -Mamá siempre te voy a poseer a partir de ahora eres mi mujer también.-Sí hijo…mmmm, te voy a tocar el ano.

Antes de reaccionar sentía el dedo de mi madre acariciando mi ano, un cosquilleo se apoderó de mí y mi verga creció más era simplemente fenomenal. Mi mamá me metió todo el dedo, me dolió pero me dio placer, todo era tan morboso y prohibido que sentía explotar. Estuve dándole placer a mi mamá hasta que ambos terminamos, me vacié como nunca dentro de la vagina de donde vine, la de mi madre.

Desde esa fecha hemos hecho muchas locuras pero lo más importante era que siempre que uno de los dos quería algo especial, no lo decíamos directamente lo que hacíamos era invitar una copa de vino uno al otro si se aceptaba ese día ambos disfrutábamos del sexo.

Ahora acabo de romper la promesa hecha, de no contar esta historia a nadie. Pero estoy seguro que sólo ella podría saber quiénes somos… quizás también mi padre si llega a leer este relato. Pronto enviaré algunas experiencias adicionales acerca de mi vida sexual.

Autor: Antonio

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Tiempos para recordar

Su orgasmo anunció su llegada un ruido parecido a un gruñido semisalvaje y sus uñas en mi espalda era el preludio de su éxtasis, buscó mi boca y nos besamos aún con mi lengua dentro de su boca seguía gimiendo, se vino presionando sus nalgotas contra la base de mi verga donde se escurrían gotas de su néctar, y siguió metiéndola y sacándola ahora lentamente, sobre el garrote parado.

Había sido aceptado en la Facultad de Ingeniería Civil y mis amigos de la cuadra habían organizado una salida a una disco para festejar mi despedida a la lejana capital, para esos días teníamos nuevos vecinos ya que cerca de mi casa se había mudado apenas una semana atrás una familia del interior del país, donde la única hija era Elena, una simpática morena clara, de alegres ojos negros y cejas pobladas, labios algo gruesos y no muy alta, pero con sus 18 años, manejaba unas caderas con nalgas espectaculares y unas piernas gruesas pero muy bien formadas, su pecho era mediano pero firme, sin ser una belleza tenía muchos argumentos que me gustaron, por lo que trataba de hacerme el encontradizo y meterle conversación y creo que le simpatizaba ya que era muy atenta conmigo, porque a mis 19 años y fútbol 3 veces a la semana tenía un cuerpo firme y atlético. Hablé con Olga mi amiga de siempre y le pedí que la invitara para ese sábado que era mí despedida.

Cuando llegamos encontré ya parte del alegre grupo y busqué con la vista a Elena, la vi de pie al lado de una mesa con Olga y otros amigos hablando y riéndose, tenía una falda negra y una blusa roja, tan pronto llegué me pasaron un vaso con ron y coca cola (cuba libre) y me ubiqué al lado de Elena, nos saludamos de beso y me dice,

– Mario te vengo acompañar un rato solamente y me debo ir temprano porque mis padres no los conocen a Uds., solo tengo 3 horas de permiso y no tomo casi licor porque no estoy acostumbrada, pero por ser por ti, haré la excepción. Nos tomamos unos tres tragos pero tuve la precaución de aumentar la dosis de alcohol en su vaso y noté que estos estaban haciendo su efecto, cuando todos salieron a bailar dije,

-Bueno aprovechemos el poco tiempo, pues no sé cuando te vuelva a ver.

La tomé y salí a la pista, era una música tropical suave, siempre me consideré un buen bailarín pero Elena lo hacía mejor, me pegué a su cuerpo y ella al mío y nos deslizábamos bien sincronizados, al rato me dice,

-Tu novia debe estar encantada contigo, por tener a un futuro ingeniero y que además baila delicioso, podría bailar toda la noche. -Le dije, -Si tuviera una novia querría que fuera tan linda como tú, y que bailara así.

Se apretó a mi pecho y yo junté mi pelvis a sus caderas, al momento mi verga comenzó a reaccionar y con calma fui acercando mi endurecido instrumento al centro de sus piernas, ella lo sintió solo me miró y se apretó más, con la oscuridad del lugar y animado por los tragos bajé mis manos hasta sus nalgas y la apreté contra mí, ahora sí la barra entró en contacto directo con su chocha, puse mis dedos sobre la raja de sus nalgas y ella hizo lo mismo jalando mi culo, comenzamos a frotarnos y le levanté la cara y traté de besarla pero me desvió la cara, insistí y la besé en los labios, me respondió abriendo la boca y yo introduje mi lengua sus labios y su saliva me sabían delicioso. Seguí agarrando sus preciosas esferas traseras y cuando quedó de espaldas a la pared y nadie veía mi accionar metí mi mano dentro de su falda y sobé sus glúteos sobré el calzón de algodón, ella frotaba sus caderas contra mí y decidí meter mi mano dentro de su panty y directamente entré en su raja trasera, sus nalgas eran grandes pero firmes, las toqué a conciencia, bajé mis dedos siguiendo el surco de su raja y alcancé a tocar su agujero posterior y quise pasar mi dedo central hasta la parte trasera de la vulva, alcancé a tocar unos pelos pero su voz me alertó, – Cuidado nos pueden ver, no seas impaciente espera para más tarde.

La música llegó a su fin y nos reunimos con los otros amigos, yo disimuladamente olí mi mano, que fragancia tan contradictoria, el acre olor de su recto tenía un mensaje sexual intenso. Seguimos charlando hasta que Elena se paró de la mesa y dijo, –  Me disculpan pero Mario me va acompañar a casa porque se me acabó el permiso.

Salimos hacia su casa caminando y cuando llegamos a su puerta, la abrió en silencio y en voz baja me dijo,

– Mis papás duermen en el segundo piso, entra para que nos despidamos mejor.

Entramos a la sala que estaba oscura, solo el resplandor del farol de calle que entraba por una ventana nos daba idea de nosotros, nos abrazamos y comenzamos a besarnos con pasión, metió su lengua hasta adentro, mientras yo manoseaba sus nalgas, metí mi mano bajo su falda y fui directo a su vulva, toqué sus pantys y estaban húmedas, se sentía abultada su vulva introduje mis dedos dentro de los calzones y sentí su peludo monte, separé los vellos delanteros y coloque mi dedo del corazón en su grieta que manaba líquidos, me agaché levanté su falda y comencé a besar sus muslos y pasé a la chocha abriendo espacio por un lado del calzón, pero era incómodo, ella misma se los bajó hasta medio muslo y entonces metí mi cara en el velludísimo cojín, lamí y chupé hasta que ella tomó mi cabeza la presionó contra su concha mientras mi lengua giraba sobre su pepita, empezó a gemir en silencio y aumentó su presión de su vulva contra mi boca, abrió las piernas y me comí toda su chocha, lamí rápido y con fuerza, se derramó en mis labios, fue un orgasmo que necesitaba gritar pero se aguantó, me levantó y me besó, mis labios untados de sus líquidos también me confirmaron su derramada, ya la verga pedía liberación, me levanté y la saqué, estaba dura y caliente, Elena la tomó con su mano y comenzó a pajearme,

– No pensé que fuera así de grande, es la primera vez que toco alguna, pero mis amigas me han contado algo de cómo se hace.

Luego se agachó y la colocó en sus labios, me lamió el glande y ahora sí comenzó a chuparla torpemente y me lastimaba con sus dientes, me sentí venir por lo que se la saqué y le dije.

-Te la quiero meter en tu chocha, estás mojadísima, pero respondió. -Lo siento pero soy virgen pero puedes ponerla entre los labios y sobarte sin meterla, pero no te derrames encima de mí.

Levanté su falda y se entreveía el peludo moño de pelos entre sus piernas, ella tomó mi verga y la colocó entre sus labios menores, yo inicié un suave deslizamiento lubricado por sus jugos, con más  confianza metió un poco la cabeza en su vagina, pero con su mano no me dejaba seguir más adentro controlando la penetración, sentía la caricia de su almeja sobre mi glande hasta que me comenzaron a llegar los espasmos, se la saqué un poco y disparé mi leche en sus pelos y muslos, en mi éxtasis empujé una silla que se cayó y nos asustó, rápidamente guardé mi polla aun goteante, y ella subió sus calzones, una luz del segundo piso se encendió, yo salí presuroso hasta la puerta, Elena me dio un rápido beso y salí corriendo para mi casa.

Mi viaje era temprano y me fui sin poderme despedir de mi aventura nocturna, llamé a los días con el propósito de comunicarme más tarde con ella, pero a la semana próxima me comunicaron que se había mudado de improviso y no había dejado dirección ni teléfono, pasaron los años y culminé mi carrera de ingeniero e inmediatamente conseguí un buen cargo en una remota región para un proyecto vial y sólo pude visitar a mis padres y hermanos en dos ocasiones para Navidad, por mi ascenso a Jefe de Obras no pude asistir a ningún evento familiar, incluso mi hermano mayor que es militar me anunció su boda en otro punto muy lejano de mi base y no pude asistir, solo mandé mi regalo, habían pasado 5 años cuando finalizó el proyecto vial y debía regresar, lo cual coincidió con el traslado de mi hermano mayor a la capital ya que se había retirado de la milicia y estaba montando una empresa de seguridad con un socio. Hablé con él por teléfono y le confirmé mi traslado y la necesidad de su ayuda para buscar vivienda, generosamente me ofreció su casa mientras conseguía para donde mudarme, lo cual agradecí enormemente.

Me fue a recibir al aeropuerto comentándome cómo le había ido de bien en el nuevo negocio y lo bien que se llevaba con su esposa, cuando llegamos a una cómoda y bien mantenida casa, salió a recibirnos mi cuñada, mi sorpresa fue mayúscula, la esposa de mi hermano era la misma Elena, ella también se sorprendió, pero no dejó traslucir ninguna emoción, nos presentaron y la besé en la mejilla con todo respeto, mi nueva cuñada era una impactante mujer de 27 años, más maciza que la adolescente que conocía, más culo, más tetas, más hembra. La velada transcurrió comentando anécdotas familiares y la única alusión la hizo mi hermano, que comento que Elena había vivido corto tiempo en nuestra ciudad pero ni ella ni yo comentamos nada al respecto, no retiramos a dormir con una mirada cómplice.

Por la mañana bajé ya vestido a desayunar y Elena estaba en bata en la cocina, mi hermano ya había partido para su trabajo y le dije:

– No esperaba volverte a ver y menos convertida en mi cuñada, claro que me alegro que seas tú, porque reafirma el gusto de la familia por las cosas buenas, a lo que me contestó. -Para que veas que sostengo también mis buenos gustos a través del tiempo, ya que tu hermano tiene muchas cosas parecidas a ti, te aclaro que cuando conocí a Ramón no sabia nada de la relación contigo, porque todo fue coincidencia dado que fue en otra ciudad bien lejana, con el tiempo y uniendo razones e ideas fue que supe que eran hermanos, pero decidí no comentar nada y esperar a volverte a ver para aclarar las cosas, pero espero que mantengas en secreto nuestra única, como decirlo, ja, ja, entrevista, lo cierto es que me gustabas mucho y los tragos de esa noche hicieron el resto, me da algo de vergüenza el recordarlo y para que te enteres los únicos hombres con que tenido relaciones sexuales han sido tu hermano y tú esa vez.

A lo que respondí.  -Tranquila es nuestro secreto, Ramón nunca se enterará de ese delicioso momento, total con tanta oscuridad que había no pude realmente ver mayor cosa, así que no sé de lo que me perdí.

Se levantó y su bata revelaba lo contundente de sus formas dejándome con una emoción truncada, al ver sus piernas torneadas y su firme culo entrando a su alcoba.

Pasaron cuatro días y nos mantuvimos dentro de los cánones de relación de cuñados, conversábamos lo necesario, salíamos con mi hermano a buscar mi nueva vivienda, todo normal, encontramos una adecuada y quedaron a prepararla para entregarla en una semana, pero al quinto día decidí hacer pereza y me quedé en cama leyendo en interiores, como a las 10 a.m., entra sorpresivamente al cuarto mi cuñada, solo tenia una toalla pequeña y al verme se sorprende y me dice.

-Disculpa pero pensé que habías salido y creí que estaba sola en casa, menos mal que no salí desnuda, solo entré a buscar champú a tu baño, la pequeña toalla apenas tapaba sus encantos, se quedó parada en la puerta, yo entré al baño a sacar el champú estaba solo en slips y que marcaban mi bulto, vi que hacia ahí dirigió su mirada y me comentó. -Aún conservas tu cuerpo en forma,

A lo que contesté, -TÚ también te ves muy bien, lástima que esa sala estaba tan oscura esa noche que no pude ver lo que quería y siempre me he preguntado cómo realmente eres, pero lo que veo ahora es muy bueno.

El estar en ropa íntima y conversando le daba al momento un tinte erótico, ya que mi bulto se comenzó a levantar marcándose la cabeza claramente.

-Gracias, eres muy galante, pero el hecho de ser mi cuñado no te obliga a decir mentiras, no estoy tan delgada. -No son ningunas mentiras, desde que llegué he tratado de reconstruir esa noche, y recordar ese cuerpo tuyo y compararlo con el de hoy, estas solo un poco más nalgona pero te sienta bien. -Bueno ya tenemos un secreto entre nosotros, si de veras me quieres ver el cuerpo, te daré la oportunidad, me vas a ver pero solo un instante y ya, para que no te lo preguntes más, te advierto que no tengo brasier.

Se abrió la toalla y me reveló su cuerpo que tenia solo un pequeño panty, sus senos erguidos rematados por pezones oscuros con puntas paradas, su estomago plano y su vulva abultada de la que se veían unos vellos que salían por sus lados, cerró rápidamente su toalla y salió para su cuarto, me dejó con la verga medio parada.

Pensé que era el momento de aclarar ciertas dudas, llegué a su puerta y toqué, un sigue autorizó mi entrada, entré a su cuarto estaba en la puerta del baño con la toalla solo por delante y le dije:

– Creo que solo me presentaste la mitad de lo que tuve esa noche, no te parece que falta mucho todavía. – Bueno, estás muy curioso, eres mi cuñado pero también has sido otra cosa y creo que por hoy te quitaré la inquietud, pero sólo eso.

Se quitó la toalla y estaba totalmente desnuda, su peluda vulva con pelo negro y brillante resaltaba en su magnifico cuerpo, pasó su mano por su estomago plano, la bajó hasta su mata de pelos y se los jaló, eran algo largos, jugó con ellos retorciendo un rizo, giró lentamente y me permitió ver sus grandes nalgas, mi verga de dilató dentro del pequeño calzoncillo y me dijo.

-¿Satisfecho, con la demostración? y cerró la puerta del baño.

Al instante la abrió nuevamente caminó hacia mí desnuda, se veía en todo su esplendor de hembra y me dijo. – Sabes, con esa oscuridad yo tampoco me acuerdo de ti, ¿me quieres mostrar lo que usé?

Me bajé el calzoncillo y apareció mi verga distendida y endurecida.

-Es como la recordaba, pélate la cabeza me dijo.

Con la mano corrí mi piel y salió la cabeza hinchada y empecé a pajearme lentamente frente a ella, yo le dije.

-Me gustaría verte agachada, esa es una perspectiva que deseo conocer.-No hay problema con la familia hay que tener ciertas consideraciones especiales, me dijo con un tono y una mirada maliciosa.

Se inclinó y se apoyó en la esquina de la cama y pude ver su raja, sus labios peludos, por lo que me aventuré a decir.

-¿Me permites abrirte las nalgas?, quiero verte bien adentro. -Yo te muestro lo que quieras pero yo misma lo hago, se agachó del todo y abrió sus nalgas con ambas manos, apareciendo su anillo anal, el oscuro agujero estaba un poco dilatado. Era hermoso su amplio culo en pompa y la mata de vellos negros a medio metro de mi vista.

-Quédate así te ves preciosa, ¿puedes abrir un poco más ? mi cuñada tomó sus hirsutos labios con los dedos y los abrió, vi la entrada de su vagina, yo seguía pajeándome y sentí la llegada de mi leche, apunté a su raja, las dos primeras descargas cayeron en sus nalgas y espalda, ella trató de quitarse volteándose, pero dirigí mi próximo chorro a su costado y el último con toda intención a su cara que salpicó sus mejillas, el resto se derramó sobre el tronco.

-Mario ¿qué es eso?, yo en ningún momento te autoricé a llenarme de semen, sólo era para satisfacer tu curiosidad, mira cómo has vuelto, que forma de botar leche. -Es que no pude aguantarme, estoy tan arrecho que necesitaba descargarme y es que tienes un culo precioso, pero no tenía programado derramarme sobre ti, déjame y te ayudo a limpiar ese desastre que causé.

Con la toalla limpié su espalda, agachado pasé a sus nalgas y dado que la leche estaba rodando entre sus glúteos, se los abrí y metí la toalla, le pedí que se abriera las nalgas y pude tocar su hueco negro, pasé las manos por sus labios velludos y mi verga comenzó a pararse nuevamente. Me levanté y limpié sus mejillas que tenían semen. Al quedar enfrente ella me quitó la toalla y me dijo.

-Yo te limpio, quedaste también mojado, hasta en tus huevos cayó.

Tomó mi verga y suavemente me limpió la cabeza aun goteante, descubrió el glande con dedos, siguió sobándomela, limpió mis bolas y miraba con curiosidad el palo que ya estaba durísimo.

-Me provoca chupártela nuevamente, pero ahora eres mi cuñado, no sería correcto, mejor mantengamos las cosas así de tranquilas para evitar problemas familiares. -Si te provoca metértela en la boca por mí no hay problema, total no es algo que no hayas hecho, yo sé cual es mi posición como tu cuñado, no pretendo quitarle la esposa a mí hermano, pero me gustaría ver como me la mamas porque de esa noche solo tengo la visión de una sombra comiéndose mi pene. -Realmente lo que quiero es reconocer tu sabor por una vez y un momento porque de verdad ya no me acuerdo.

Lamió la punta de la cabeza que tenía una pequeña gota de semen lo saboreó y se metió sólo el glande en la boca y le dio unas tres chupadas.

-Tienes muy buen sabor y está durísima, sabes que la voy aprobar entera y ahora sí pude ver como desaparecía en su boca todo el tronco, la metió en sus tres cuartas partes y, la sacó un poco e increíblemente volvió a metérsela todita hasta llegar a la base mis pelos tocaban su nariz, Elena era una chupadora de primera, se la sacó y le dio un par de chupadas más y me dijo, -Listo ya gastamos nuestra natural curiosidad por lo que no vimos esa noche, así que por ser lo mejor dejemos estas cosas en el olvido, Ramón puede darse cuenta o nos gusta demasiado y ninguna de las dos cosas es aconsejable, me voy a bañar así bajo mi temperatura.

Me dio la espalda dejándome con la verga parada mientras veía como su culo se movía al alejarse, llegó hasta la puerta del baño y se giró diciendo.

-Tú sabes que es lo mejor para los dos, ¿verdad?

Yo le contesté, -Creo que aún falta algo, tú probaste el sabor de mi verga pero yo no sé a que saben tus jugos, es justo que tenga la misma oportunidad, ¿no te parece?. Ella lo pensó un poco y me dijo, -Creo que tienes razón, es justo que me la pruebes, así que acuéstate que tendrás la oportunidad de saborear mi vulva con tu boca.

Tal como me indicó me acosté en su cama boca arriba, mi verga rígida apuntó al techo mientras Elena se subía, colocó sus piernas al lado de mis hombros y comenzó a bajarse, agarré sus nalgas y detuve su descenso para observar en detalle, vi la hirsuta mota con sus gruesos labios morenos bordeados de largos pendejos humedecidos por los líquidos que bajaban desde sus labios internos, abrí con mis pulgares los labios menores y miré su gruta vaginal empapada, tanto jugo me dio una idea de su nivel de arrechera y más atrás su oscuro ano con cortos vellos alrededor, levanté mi cara para el encuentro con su chocha, saqué mi lengua y la posé sobre su clítoris, lamí sus labios interiores, tomé una gota de su jugo que rodaba, estaba algo ácido y seguí con mi lengua trapeando el moreno canal hasta llegar al hueco trasero y lo besé, me apartó las manos y terminó sentándose en mi cara, su mata de pelos se topó con mi nariz y abrí mi boca abarcando labios y pelos, su olor a culo entusiasmado tenían mi picha al límite de la tensión, Elena pasó una mano hacia la picha y comenzó a acariciármela, subiendo y bajando mi prepucio, mientras yo ávido chupaba su vulva que manaba flujos cálidos regando mi cara con su esencia.

-Chúpame esa chucha con fuerza, Mario lámeme la pepita, estoy calentísima, si quieres mete tu lengua en mi culo, perdona mis vulgaridades pero me pusiste muy arrecha, decía mientas que casi con rudeza frotaba sus labios contra mi lengua que permanecía afuera vibrando sobre su clítoris, su movimiento alternativo subía su pelambre por encima de mi nariz, dejándome sin respiración, era una actitud totalmente obscena, yo con las manos en sus nalgas trataba de regular el ritmo. Avanzó su culo y mi cara fue sepultada por ese par de grandes nalgas que tanto me excitan, lamí ahora su agujero anal hasta que me aguantó la respiración, me tocó empujar sus nalgas para poder inhalar, tomé aire y me sumergí de nuevo entre sus tapas apoderándome del ano que por la succión ya sobresalía.

De pronto se levantó y me dijo.  -Me dijiste que no era justo te impidiera saborear mi chocha puesto que te había mamado tu polla, pues tú has derramado tu leche sobre mí, ahora es mi turno de tener la misma justicia, me voy a sentar sobre tu verga así que siéntate en el borde de la cama, te voy a cabalgar por primera y última vez, así que puedes enterrarme tu polla, sabes que es idéntica a la de tu hermano.

Me acomodé en la esquina de la cama y mi cuñada se colocó de frente a horcajadas sobre la picha endurecida, con su mano la colocó en la entrada y se dejó caer hasta que sus nalgas se apoyaron en mis muslos, metió una mano entre nuestros pendejos que estaban unidos y abarcó con sus dos dedos la base del trozo que invadía su caverna.

-¡Uff!… Estoy clavada hasta la matriz, siento la cabeza de tu pene en el fondo de mis entrañas, jamás pensé tener la verga de mi propio cuñado ensartada en mí chucha, ¡está riquísima! Te voy a pedir algo, mete tus dedos en mi chiquito es algo que me motiva.

Pasé la mano entre sus nalgas y localicé su agujero y empujé con el dedo del corazón, por la humedad pude entrar dos falanges sin problemas e inicié un más aje rotatorio, un dedo más acompañó al solitario intruso y en segundos fueron tres los que ampliaron su hoyo, con los tres dedos clavados empezó a subir y a bajar, mi verga entraba y salía con gusto de la hasta ahora exclusiva raja de mi hermano. Su orgasmo anunció su llegada un ruido parecido a un gruñido semisalvaje y sus uñas en mi espalda era el preludio de su éxtasis, buscó mi boca y nos besamos con furia aún con mi lengua dentro de su boca seguía gimiendo, se vino presionando sus nalgotas contra la base de mi verga donde se escurrían gotas de su néctar, y siguió metiéndola y sacándola ahora lentamente, sobre el garrote parado.

Elena en una subida se la sacó y me dijo, -Ya que esta será nuestra última culeada, que sea bien completa para acordarnos con gusto, te voy a entregar lo que te faltó por probar la primera vez.

Ubicó mi glande en la boca de su ano y comenzó a sentarse, mientras me miraba a los ojos se sonreía,

-Espero que te guste bastante, si tienes los mismos gustos de tu hermano, es fanático de mi chiquito.

La miré a los ojos mientras la barra de carne continuaba su viaje al fondo de su intestino, cuando no hubo más por meter, comenzó a rotar sus glúteos sobre mi ingle.

-¿Pensaste alguna vez que volveríamos a estar en esta situación? -Realmente nunca esperé volver a verte y menos a tener mi verga dentro de tu culo, pero estamos recuperando parte de esos momentos.

Tomé una teta y me la metí en la boca, chupé su pezón, me comencé a mover entrando y saliendo del guante cálido que aprisionaba mi trozo y mi picha no pudo más y entró en erupción, los chorros de semen regaron sus heces en la oscuridad de su recto, mis espasmos cesaron, la besé en la boca y la abracé me quedé un rato con mi polla ensartada en su ano sintiendo el contacto de sus nalgas.

Ella luego se levantó en silencio y mi picha semiflácida y aun cubierta de semen salió de su interior, mi hermosa cuñada me había entregado lo mejor de sí, me agaché y besé su vulva, lamí sus peludos labios como un simbólico beso de despedida, aspiré por última vez el aroma de su raja mientras mi cuñada me acariciaba el cabello, restregando su velluda intimidad contra mi cara, cuando su impresionante cuerpo se dirigió al baño y la puerta se cerró, entendí que a pesar de que no se volvería a repetir, no todo había sido tiempo perdido.

Autor: Mario

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El chango descalabrado

Yo trataba de aguantar las ganas de eyacular, entonces ella hizo un movimiento rápido para levantarse la corta falda y se bajó la tanga procediendo a subirse sobre mi, estaba en una posición muy incómoda pero a quien le importaba eso en ese momento, rápidamente le introduje mi verga y después de algunos movimientos casi juntos terminamos.

Mi relato, que sucedió hace 28 años, cuando mi edad era de 46 años,  en el cual la importancia  de mencionar mis señas particulares es nula, describe las peripecias de un adulto al conocer circunstancialmente a una jovencita de tan solo 20 o 22 años.

Resulta que ese preciso día fui a un centro comercial a comprar un regalo para el octavo cumpleaños de mi hijo mayor y al ir caminando por los pasillos me crucé con dos jóvenes que venían en dirección contraria a mí, antes de cruzarnos me dí cuenta que una de ellas tenía unos ojos hermosos, de un tamaño fuera de serie, solo tuve tiempo de improvisar un piropo rápido diciendo algo sobre sus bonitos ojos, y seguí mi camino al comercio a comprar aquel regalo.

Cuando estaba pagando la cuenta del regalo oí que me saludaron, diciéndome una voz melodiosa “Soy la de los ojos bonitos, ¿Se recuerda?”, eso fue la entrada de una conversación amena en la cual me solicitaron que si les podía  dar un “raid” a su pueblo que quedaba como a 20 Km. de la ciudad donde yo vivo,  por supuesto que inmediatamente me ofrecí a hacerlo pues ya para ese entonces mi mente empezaba a hacer conjeturas de lo que podía suceder con ese par de nuevas amigas.

Cuando habíamos recorrido la mitad del camino empezó a caer una lluvia torrencial, entonces una de ellas, creo recordar que era la más agraciada físicamente, me dijo que la dejara primero a ella en su casa, entonces pensé, bueno al menos a lo mejor se me hace con la menos bonita pero con bonitos ojos.

Al quedarnos solos Elena, que así se llamaba, no se movió de su lugar, quedándose sentada en medio del asiento de la camioneta “pick-up”, esas que tenían el asiento corrido. En el ambiente se respiraba un gran erotismo,  la lluvia seguía en todo su apogeo, Elena puso su delicada mano sobre mi pantalón, mi erección era ya en esos momentos de un tamaño monumental, los vidrios laterales de la camioneta estaban completamente empañados debido al vaho y  la humedad del medio ambiente.

Fue entonces que decidí estacionar la camioneta a la orilla de la carretera pensando, con esta lluvia ninguna patrulla andará en la calle,  y empezamos con gran lujuria a besarnos y tocarnos todas las partes del cuerpo, ambos estábamos cada vez calientes.

Subí sobre su cabeza la blusa, quedando al descubierto sus senos pues no usaba sujetador, quedé admirado de aquel par de pezones que erectos apuntaban hacia el cielo, los lamí masajeando suavemente la dura carne que los circundaba, ella gemía…

Yo trataba de aguantar las ganas de eyacular, entonces ella hizo un movimiento rápido para levantarse la corta falda y se bajó la tanga procediendo a subirse sobre mi, estaba en una posición muy incómoda pero a quien le importaba eso en ese momento, rápidamente le introduje mi verga y después de algunos movimientos casi juntos terminamos.

Como tenía prisa por llegar a la fiesta de mi hijo en la cual también se reunían los familiares  de mi esposa, llevé a Elena a su casa, era tal mi prisa que ni siquiera me acordé de pedir su teléfono.

Fue entonces que me dí cuenta que mi pantalón estaba totalmente manchado de sangre, No, no había terminado con la virginidad de la chica, era sangre de su ciclo menstrual,  no me dí cuenta cuando se bajo su tanga que se había quitado también la toalla sanitaria, menos mal  que debido a las prisas no intenté saborear sus jugos.

Todo lo que había sucedido para mi era un problema mayúsculo,  pues había que entrar a la casa delante de todos e iba a ser descubierto, por lo que inventé el cuento que me había quedado atascado en el lodo de un camino cuando llovía  y que había perdido mucho tiempo en salir del atolladero…

Mientras tanto limpié el pantalón con agua  y me llené de lodo toda la ropa, el pantalón, la camisa, los zapatos, y algunas partes del cuerpo, el pretexto fue bueno por que al llegar a la casa nadie se dio cuenta de lo sucedido, después al terminar el convivio esa noche tuve que cumplir con mi esposa.

Consejo…. Cuando tengan prisa y deseen tener sexo con alguna pareja, fíjense muy bien si ella no tiene el chango descalabrado…je, je…

Autor: Benhalamelami

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