De vacaciones en Barcelona

Yo boca arriba con Maite cabalgándome y Paulita con su conchita encima de mi cara. Maite acabó y se fue al baño. Me quedé con Paula. La puse en cuatro y la penetré por atrás. Mientras la cogía, le tocaba las tetas, y ella se acariciaba el clítoris, le dije que iba a correrme. Me sacó el forro y me empezó a pajear. Se puso mi verga entre las tetas y me la chupaba. No tardé en correrme entre sus melones.

Hola, soy de Buenos Aires, y este relato que les escribo a continuación es 100% verídico, salvo los nombres que están cambiados.

Esto sucedió en Barcelona, en agosto del 2007. Me dicen el mono, cuando ocurrió esto tenía 26 años. Soy morocho de ojos verdes, flaco y mi pija es normal (o un poco más). Estaba de vacaciones por esta bonita ciudad, había ido solo, cuando decidí llamar a la amiga española de mi cuñada. Me había dado el teléfono, por las dudas, por si necesitaba algo. La llamé a Maite un jueves a la tarde, muerto de calor, y me atendió super feliz. Ella ya me había visto en fotos, pero nunca habíamos hablado ni una sola palabra.

Quedamos en que al otro día íbamos a ir a cenar con 2 amigas más de ella a un bar cercano a la Plaza Cataluña. Nos encontramos el viernes a las 9 de la noche y mi primera impresión al ver venir a las 3 fue: ¿Cuál será?

Maite no era la más linda, pero se veía bien, de pelo castaño, 1.65 de altura (aprox.), 20 añitos y con un físico impresionante. Un par de tetas bien puestas y un culito divino. Las otras dos amigas tenían la misma edad: la que vino con el auto, Carol (porque las chicas vivían a 30 min. de Barcelona) era morocha, linda de cara, con pocas tetas y un culo normal. La tercera se llamaba Paula, no era linda, pero tenía una cara de puta terrible. Era la más petisa de las tres y la más tetona.

En el bar pedimos una comida típica de allá y tomamos sangría (menos la que manejaba). Con Maite empecé a tener onda de entrada. A medida que pasaban las horas y las copas, las charlas se ponían más calientes: que si ya habían debutado (las tres gritaron juntas, ¡obvio!); que si les gustaba chupar pija (¡Si!); que si a la primera salida ya follaban y también lo afirmaron. ¡Uff qué palo que ya tenía! En un momento en que las otras dos estaban medio distraídas, empezamos a brindar con Maite, yo le tocaba la cara, le rozaba los pechos, ella no me decía nada. Estábamos todos calientes por la charla.

Pagamos y fuimos para el auto. En el trayecto me quedé a atrás con Maite y en la primera de cambio le encajé un beso terrible. Se notaba que ella también estaba caliente porque me metía la lengua hasta la garganta. Carol, al no poder tomar alcohol, dijo que nos dejaba en el boliche y se iba a dormir (que lástima, después me enteré que era la más puta de las tres). Ya en el boliche, Paula, Maite y yo nos pedimos unos tragos, y fuimos a la pista a bailar. Yo bailaba con las dos pero de vez en cuando le encajaba besos a Maite.

En un momento entre Paula y Maite me hicieron un sándwich. Quedé mirándola a Paula, mientras Maite me apoyaba y me refregaba sus tetas; yo me acerqué a la boca de Paula y nos dimos un pico. Se hizo la tonta y se fue a pedir otro trago y yo me quedé transando con mi chica. La calentura dio paso a grandes toqueteos.

Ya la habíamos perdido a Paula así que solo me ocupaba de Maite. Le tocaba las tetas, el culo, la apoyaba, ella frotaba su culo en mi pija. Había un lugar que estaba medio oscuro y hacia allí fuimos.

Nos empezamos a matar, yo le chupaba las tetas, le tocaba la concha, le metía los dedos adentro. Ella estaba super mojada. De repente, me bajó el cierre del jean, sacó mi pija y me empezó a pajear. Miró para todos lados, y como nadie nos veía, se agachó y me empezó a chupar la pija. Yo estaba en la gloria. Me estaba haciendo una mamada espectacular. Chupaba, chupaba y me pajeaba. Me pajeaba y me lamía los huevos. Cuando ya no aguanté más le dije que se haga a un lado que iba a correrme; ella dijo: venga tío, córrete en mi boca. Y ahí mismo le largué todo mi semen en su boca, que la muy puta tragó todo.

Luego de eso volvimos a la pista a buscar a Paula, la petisa se estaba besando con un muchacho. Le dijimos que nos íbamos y dijo que se venia con nosotros. A la salida ya con Maite íbamos abrazados como novios, y Paula preguntándonos qué onda, que si íbamos a ir a coger, etc. Paramos un taxi y se metió primero Maite, luego yo y después Paula. Le dijimos al taxista hacia donde íbamos. El viaje duraba media hora, y los 3 estábamos super calientes. Maite me dijo que me quede a dormir en su casa, que sus padres sabían que iba a tomar algo con el cuñado de su amiga argentina y que si me quedaba a dormir en la casa de ella no habría problema ya que tenían una habitación de huésped. Yo acepté gustoso.

En el taxi, Paula se había quedado dormida y yo seguía a full con Maite, la besaba, le tocaba las tetas. Cuando estábamos por llegar Maite le dijo a Paula si quería bajar y ella dijo que si. La casa de Maite era muy linda, muy grande y de dos pisos. Por lo que nos quedamos abajo mientras los padres de ella dormían arriba.

Nos fuimos a la cocina, Maite trajo un vodka y unas barajas. Mientras tomábamos, jugamos a que, al que le tocara el as de espada, tenia que hacer una prenda. La primera en perder fue Maite, y con Paula decidimos que nos haga un streap tease. No lo dudó, y se empezó a sacar la remera, quedando en corpiño, luego el jean (todo esto siempre bailando sensualmente) y después se sacó el sujetador, mostrándonos sus preciosas tetas, con dos pezones bastantes oscuritos. No se quiso sacar la bombacha así que continuamos con el juego.

El próximo en perder fui yo. Me fui afuera de la cocina para que las chicas discutan de la prenda.

Cuando volví miré la cara de Paulita llena de excitación. La prenda consistía en que tenía que hacerles un streap tease yo a ellas, pero me tenía que quedar en pelotas. Obvio, no lo dudé, cuando quedé en bóxer, las chicas me miraban con mucha atención. Y ni les cuento cuando me lo saqué. Mi pija ya estaba parada. Maite aprovechó para agarrármela y subir y bajar la mano. Ahí tomé conciencia que esto iba a terminar en quilombo. Supongo que mientras yo estaba afuera las chicas habían acordado que querían fiesta, o no se. Lo que si sé es que continuamos con el juego y cada vez se puso más lindo.

Perdió de vuelta Maite y le dijimos que se tenia que masturbar delante de nosotros. Otra vez se sacó la ropa, y se quedó desnuda. Estaba casi toda depilada, con un pequeño vello bien recortado. Ahí cuando se empezó a masturbar. Yo me manoseaba el paquete y Paulita le miraba la concha alucinada y mordiéndose el labio inferior. Maite estuvo tocándose unos 2 minutos y se volvió a cambiar. Ya el ambiente era una caldera. Cuando perdió Paula lo festejé. Es que hacia rato que quería ver ese gran par de tetas. Cuando se sacó la musculosa y quedó en corpiño mis ojos ya estaban desorbitados. Pero mi locura fue total cuando se sacó el sujetador. No lo podía creer, nunca había visto unas tetas tan lindas.

Eran grandes, pero no estaban nada caídas, y tenía unos pezones rosados que apuntaban hacia arriba. No tenia marcas por lo que supuse que tomaría sol en topless. Le dijimos que se apriete los pezones y así lo hizo. Luego se puso la musculosa y dijo: “bueno, bueno, ya está, sigamos con el juego”.

De vuelta perdí yo. Ahora la prenda consistía en que le tenía que practicar sexo oral a Maite. Fui hacia ella, la agarré de la cintura, y le estampé un beso. Después le saqué la remera, ya no tenía el sujetador, y el jean. Quedó en bombachita, se la corrí a un lado y la empecé a pajear. A todo esto Paulita nos miraba y se tocaba las tetas. Le saqué la bombacha a Maite y mientras le besaba las tetas, comencé a bajar, pasándole la lengua por todo su cuerpo. Cuando llegué a su concha, le pasé la lengua por los laterales y luego me dediqué a chupar su clítoris. Mientras hacia esto le metía dos dedos en el agujero de su concha. Estuve como 2 minutos haciendo esto, mientras Maite gozaba como loca.

A todo esto recordé que estaba la petisa. Me doy vuelta y la veo con los pantalones y la bombacha por el tobillo, sin sujetador, con los ojos cerrados y masturbándose muy fuerte. La dejo a Maite y le digo a Paula: “¿te ayudo?”. La petisa sonrió y yo me la abalancé, y le empecé a chupar las tetas. Luego bajé hasta la concha. Maite no se quedó atrás y me agarró la pija y me la empezó a chupar. Estuvimos así un tiempito cuando Maite agarró un forro que yo tenía en el jean, me lo puso en la pija y se sentó arriba. La escena era la siguiente.

Yo boca arriba con Maite cabalgándome y Paulita con su hermosa conchita (bastante peluda) encima de mi cara. Maite acabó al toque y se fue al baño a higienizarse. Me quedé solo con Paula. La puse en cuatro y la penetré por atrás. Mientras la cogía, le tocaba las tetas (que bamboleaban de lo lindo), y ella se acariciaba el clítoris. Estuve cogiéndomela así durante un buen rato. Le dije que iba a correrme. Me sacó el forro y me empezó a pajear. Se puso mi verga entre las tetas y me pajeaba con ellas y me la chupaba. No tardé mucho en correrme entre sus melones.

Después nos tranquilizamos. Ya no podíamos más del cansancio. Paula se despidió de nosotros y se tomó un taxi hacia su casa. Ya eran las 6 de la mañana. Le di un beso en la boca a Maite y me fui a dormir a la habitación de huéspedes. No podía más, había tomado mucho y el cansancio me estaba venciendo. Cuando me desperté y me cambié para irme, me encontré en el living a Maite con sus padres.

Me los presentó y me invitaron a que me quedara a almorzar. Les dije que tenía que seguir con la recorrida de la ciudad. Les agradecí que me hayan hospedado, y le di un beso y un abrazo a Maite y le dije “gracias por la noche inolvidable que me hiciste pasar”.

Después me acompañó hasta la estación de tren y nos despedimos, sabiendo que era la última vez que nos íbamos a ver.

Autor: el mono

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