De como me gustaron los cuernitos

Me senté en el sillón y mientras Jorge le metía la verga por detrás ella me dio una mamada de miedo. Cambiamos posiciones y mientras la penetraba, le preguntaba porque no me había dicho antes que clase de puta era y que con cuantos había cogido. Ella me contestó que no me quejara si se notaba que lo estaba disfrutando.

Mi nombre es Luis Ángel tengo 32 años de edad, me mantengo en muy buena forma practicando natación y atletismo cuatro veces por semana. Mi esposa se llama Elvira, tiene 30 años de edad, es una morena despampanante con un juego de caderas acentuado por una cintura superdelgada que hace voltear a cualquiera. Tiene un par de senos de buen tamaño sin llegar a lo exagerado. Aparte de lo bien proporcionada y lo impresionante de sus caderas, tiene unas piernas bastante bien torneadas y francamente provocan erecciones por dondequiera que pasa.

Tenemos dos años de casados y hasta hace dos meses, todo estaba como a pedir de boca. Sin ningún problema. El pasado octubre, nuestra vida sexual tuvo un altibajo (me imagino que pasa en todos los matrimonios) dejamos de tener relaciones por dos o tres semanas. Lo tomé como normal debido a las presiones de trabajo tanto en el mío como en el de ella. Lo que les cuento a continuación fue algo que jamás me esperé; yo nunca he tenido fantasías acerca de mi mujer teniendo sexo con otros hombres por eso me ha costado un poco de trabajo adaptarme a la nueva situación. Mi esposa trabaja en una compañía de bienes raíces. Hace unas semanas empezó a mencionar ocasionalmente a uno de los contadores de la firma, un tal Jorge. Las menciones al principio eran esporádicas hasta que al poco tiempo Jorge fue asignado a trabajar a la oficina de mi mujer justamente cuando su asistente acababa de renunciar. La oficina es atendida por dos personas y están a cargo de despachar equipo y materiales a diferentes obras de construcción.

Hace cosa de un mes, al salir de mi trabajo decidí darle una sorpresa a mi esposa y pasar por ella para ir a comer. No encontré estacionamiento cerca de la oficina por lo que tuve que estacionar mi auto a una cuadra. Al llegar a la oficina noté un letrero de cerrado en la puerta, esto es por demás extraño porque la oficina regularmente está abierta de ocho de la mañana a cinco de la tarde. El auto de mi esposa estaba estacionado en el lugar de costumbre. La situación no me gusto nada. Di la vuelta por la parte de atrás donde está la puerta de servicio y como la cerradura es electrónica y se los números debido a que varias veces la he ayudado a llevar paquetes y archivos decidí entrar y ver qué es lo que estaba pasando.

Entré procurando no hacer ningún ruido, cerré la puerta muy despacio y empecé a escuchar jadeos. La sangre se me bajó hasta los pies y se me volvió a subir a la cabeza. Me detuve en seco, agitado y confundido. Lo primero que pensé es que tal vez el grupo entero estaban viendo alguna película porno en el televisor. Pero no era la voz de mi mujer, la conozco bien, cuando hacemos el amor le cambia el tono de voz y se comporta como una perra en celo. Muy cuidadosamente me atreví a ver que era lo que estaba pasando.

Mi esposa estaba en cuatro y el cabrón de Jorge le estaba metiendo tremenda verga, debe de medirle cuando menos diez pulgadas. Yo me considero bastante grande con mis ocho pulgadas. Ella gemía como una puta y le decía…cógeme cabrón, cógeme como nunca me han cogido… En ese momento estuve a punto de hacerme sentir y darles su merecido a los dos. Jorge le respondió…seguro que tu maridito no te mete la verga como te la estoy metiendo yo, ¿verdad perra?..

Al escuchar esto yo me quede perplejo, tuve una erección súper rápida y tremenda. Mientras tanto, Jorge continuaba embistiendo a mi esposa con su tremendo miembro mientras mi esposa le pedía que se la cogiera así todos los días. Mi esposa se detuvo se dio la vuelta y se llevó aquel miembro a su boca y le empezó a dar una mamada de esas que solo ella sabe dar. Forzado por el morbo y la calentura que estuve sintiendo, me llevé las manos a la bragueta de mi pantalón, saqué mi miembro erecto y empecé a masturbarme mientras mi esposa le mamaba la verga a otro hombre. Fue tan excitante…

Mi mujer se tumbó en el sofá de frente, yo solo veía las piernas totalmente abiertas, pues yo estaba a espaldas del mueble. Jorge se acostó encima de ella y continuó cogiéndosela y diciéndole lo puta que era y lo estúpido y afortunado que yo era de tener una hembra tan caliente y tan sensual. Para este punto, yo estaba tan caliente que masturbarme no me bastara más, tomé una decisión que hasta ahora a mi mismo me sorprende. Me desnudé y con mi miembro al máximo me acerqué a ellos.

La cara de mi esposa fue una mezcla de horror y confusión. Jorge reaccionó más rápido, después de la sorpresa al verme desnudo comprendió en seguida mis intenciones. Me senté en el sillón y mientras Jorge le metía la verga por detrás ella me dio una mamada de miedo. Cambiamos posiciones y mientras la penetraba, le preguntaba porque no me había dicho antes que clase de puta era y que con cuantos había cogido. Ella me contestó que no me quejara… si se notaba que lo estaba disfrutando… Al decirme eso, saqué mi verga de su jugosa conchita o panocha y se la empecé a embrocar por el ano. Ella jamás me había permitido que le diera por el culo pero ahora tenía muy poco que decir dada la situación. Poco a poco le metí el miembro por el culito hasta que mi verga se perdió en ese trasero divino. Jorge estaba disfrutando de la situación como un enano. Para mi sentir ese culito caliente apretando mi verga fue como lo que nunca había sentido. Jorge y yo nos miramos y fue como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, el se empezó a correr en su boca y yo me corrí como nunca en su culo.

Después de unos segundos para recuperar el aliento, nos vestimos. Pasaron algunos minutos de embarazoso silencio. Luego de hablar un poco de lo sucedido, quedamos de acuerdo en mantener la situación con mucha discreción. Jorge quedó invitado a ir a comer a nuestra casa al día siguiente.

La esposa de Jorge, Martha, resultó ser una rubia fenomenal y con una actitud súper abierta a opciones sexuales. La verdad es que nos la hemos pasado muy bien los cuatro y en cuanto al sexo, hemos multiplicado nuestra felicidad y los cuatro nos hemos pasado momentos sumamente agradables.

Mañana voy a pasar a recoger a la esposa de Jorge para ir al cine, mientras mi esposa y Jorge pasan algunos momentos agradables en mi casa…. esa es una historia que ya les contaré en otra ocasión.

Autor: Luis Ángel

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Un buen polvo

Sus gemidos se debían de sentir de media cuadra, pero no importaba, saqué mi pija y la tomó con ganas y me empezó a pajear al mismo ritmo que yo a ella, acto seguido se sentó en mi falda de frente a mí se encajó mis 23 cms. hasta las bolas y gozó de una buena pija y de un polvo dentro de su concha que la hizo retorcerse y gritar.

Hace muchos años que me dedico a las ventas, y por tal motivo he viajado y viajo mucho por todo el país. Esto que les contaré es un hecho reciente que sucede en la actualidad y que paso a relatarles.

Conocí muchos clientes en todos estos años de ambos sexos y aún alguno del tercer sexo (homo). Estaba yo recorriendo las ciudades del Interior cuando al llegar a una de ellas me entero que a mi clienta Elvira el marido la había dejado hace como 3 meses. Es una mujer bien parecida de un cuerpo firme y de curvas llenas, rubia de 1. 70 más o menos, y dueña de una cola que es la locura de cuanto macho la conoce.

Más de una vez en rueda de bar con otros vendedores de la zona habíamos comentado de lo seria que era y de lo buena que estaba, y más de uno se preguntó si no estaría “cogiendo para afuera”(léase “guampeando” al marido) lo que de hecho era descartado por otros que conocían el paño. Yo llegué como si tal cosa a ofrecer mi “merca” como siempre y traté de que la conversación se fuera dilatando, y llevándola al terreno que yo quería.

Fue así que su hija, que la ayudaba en su labor, Verónica, me comenta, que esa noche había baile en un pueblo vecino, y ni lento ni perezoso le respondí que a esta altura del partido (tenía 49 años) se iba a un baile acompañado o no se iba y menos a un lugar que no conocía.

Entonces con todo desenfado me dijo:”invítala a mamá y ya tenés pareja”. ¡No pará un poquito, vos querés que tu padre me meta una bala, sos loca!  “Mi padre ya no tiene nada que ver ¿o no sabes que se separaron hace 4 meses?”  Estás loca, ¿no me estás jodiendo no? “pregúntale a ella”. – Entonces miré a Elvira y me dijo:” es cierto, estoy separada y no hay marcha atrás”. Entonces formalizo la invitación, no hay dudas. “Bueno, pero no sé si aceptaré, vení luego de tarde que te contesto”.

Con el tiempo me enteré que la hija le dijo ese día que se dejara de sonseras, que saliera a bailar y que si se calentaba conmigo a nadie le importaría que se hiciera coger. “Hay un problema dice que dijo ella” ¿Cuál? respondió Verónica. Que soy una “tarada”, pues ese hombre me gusta desde hace años, y por respetar a tu padre nunca lo miré, pero con la de ahora no sé cuantas veces van que lo veo y me mojo toda.

“Mamá, ¿no me dirás que ahora estás mojada?”  ¡No quieras saber cómo!  “Entonces ni que hablar que salís con él esta noche y si se tira encima cógetelo con mi permiso, que falta te hace y lo tenés merecido”. Voy a ver.

Cuando llegué por la tarde me dio el sí, y a la noche pasé a buscarla. Estaba con una pollera tubo negra que parecía que se la había puesto con talco de tan ajustada que era, pero que le marcaba el precioso orto, y aquellas piernas que me enloquecían y todavía se le marcaba la tanga que llevaba puesta lo que unido al escote de su blusa que mostraban sus excelentes pezones, hacía un conjunto merecedor de una paja por lo menos. ¡Estaba infartarte!

Nos fuimos y comenzó el baile; primero normal luego de unos vinos, más calentito, y cuando llegaron los “lentos”(así le llamamos a la música de boleros), la estaba apretando bien y ella respondía pegándose de abajo lo que me tenía con la pija dura como tantas otras veces y la punteaba sin cuidarme de nada.

No más de media hora y le dije al oído: vamos pues no aguanto más, quiero besarte y acariciarte, y sin decir palabra nos dirigimos a la salida ella colorada de cara y ojerosa (se había acabado dos veces según me dijo después) y yo con la pija como “pa´ garrotear poroto” y ya adentro del coche la abracé y la besé con furia, con pasión ardiendo de deseo por aquella mina que hace años miraba sin poder tocar. No bien pude acaricié sus senos, ¡estaban duros como los de una piba de 20 ó más!

Que delicia metí mi lengua en su boca y se empezó a aflojar, fui desprendiendo su blusa hasta apoderarme de uno de sus senos, y luego de pellizcar los pezones con el índice y pulgar y que ella comenzó a gozar y a emitir gemidos, me dediqué a mamárselo y eso la perdió por completo:”divino, divino, seguí, seguí, ¡por favorrr!

Mi lengua recorría todo su pecho, iba venía, se detenía en los pezones y los lamía suave, lento, fuerte, rápido, hasta que me dijo:

“Por favor que me matas, me voy a venir, Gerardo, ¡que me haces me vengoooo!  Entonces metí una mano por debajo de su pollera y llegué a su conchita que era un mar de jugos, logrando que me abrazara y separara sus piernas, lo que me dijo que necesitaba de una paja urgente, y así lo hice, sus gemidos se debían de sentir de media cuadra, pero no importaba, saqué mi pija y la tomó con ganas y me empezó a pajear al mismo ritmo que yo a ella:

“Mi vida cuanto tiempo deseando esto, cuanto tiempo, años que quería coger contigo y por estar casada con el borracho de mi marido no lo había hecho, que divino, así te soñé, así aaaaaaayyyyy que me vieneee, miraaaaaa como, ¡miraaaaa, aaaaagghhhh!

Se volvió a acabar y no lo dudé, le bajé la tanga recosté el asiento separé sus piernas y caí encima de su concha, con mi lengua buscando su raja y sus jugos.

“¡Nnnooo! No hagas eso. Tú cállate y disfruta o ¿acaso tu marido nunca te lo hizo?” Jamás” bueno dile que no sabe lo que se perdió y lo que te hizo perder:

” ¡Gerardo no seas degenerado, para, para, paarrraaa, paaaarrrraaaaa! o rico, divino, ¿te gusta? “Nunca pensé que fuera tan lindo” ¿quieres más? “Ssssiiii por favor sigue, y desde hoy quiero esto siempre, siempreeeeee, que divino, como siento tu lengua, más, más aaaayyyy, me voy a acabar de nuevo mira, mira, miraaaaaaa.

Acto seguido se sentó en mi falda de frente a mí se encajó mis 23 cms. hasta las bolas y gozó de una buena pija y de un polvo dentro de su concha que la hizo retorcerse y gritar.

Nos fuimos para su casa, me quedé con ella esa noche y comprobé que hacía meses no cogía, no sabía mamar y la había mamado yo por primera vez. Al otro día me presentó a su nieto que tenía 18 años un gordito precioso, llamado Manuel, con cierto aire de homosexual, y a su otra hija, Norma, la madre de Manuel, que estaba muy rica y era como su hermana muy simpática, y conversadora.

Poco a poco me fui metiendo con Elvira, pero desde hace un tiempo su nieto me acosa y me tira “verdes” como para que yo le diga algo o tome una iniciativa, pero le estaba dando cuerda y el otro día sin querer lo besé casi en los labios y de noche me besó el igual, entonces no aguanté más me fui a su cuarto y estaba acostado, me acerqué a su cama lo abracé y besé en la boca a lo que él respondió, pero eso será la continuación de este relato.

Autor: El Viajero

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