De acampada

Ellos se empezaron a besar con lengua, se daban un morreo súper erótico. Yo mientras, mamando. Javi, mientras se morreaba, me metía dos dedos en el culo. Seguí mamando un buen rato hasta que se corrió en mi boca. Era la segunda vez seguida y la 3ª esa noche, pero le salieron chorros y chorros de leche caliente. Me salía por la boca y eso que tragué bastante.

Hola a todos los lectores, soy Roberto, mandé un relato en el que contaba mi historia, mi primera vez con un tío, hace ya mucho tiempo, se titulaba “Retomando una amistad”, para quienes estén interesados en conocer mi historia desde el principio.

Si os acordáis, en mi relato anterior os contaba lo que me pasó con Carlos, y os decía que ahí no acabó la cosa. Pues siguió la noche. Lo dejamos después de la follada que me dio, bien, pues eso, después de mamársela y que me la metiese, nos quedamos ahí tirados en la tienda, yo tenía toda la cara con su semen, pegajosa. Él estaba al lado, con la polla flácida y toda húmeda.

Empezamos a hablar. Me contó que tenía ganas de hacerlo conmigo desde el instituto, que al decirle yo que venía se lo preparó todo, lo del pedo, lo de quedarnos solos, y eso. También me dijo que Javier y él solían hacerlo de vez en cuando, no eran gays pero les iba ese juego, esa marcha.

Estuvimos así un rato, hasta que noté que se estaba poniendo otra vez cachondo, se le empezaba a poner morcillona. Yo también empezaba a notar algo ahí abajo. Le dije que si no había tenido suficiente con lo de antes, y él dijo que nada de eso, que había que rematar la faena. Ya sin el corte ni los miedos de antes, me lancé sobre su polla, la agarré y la manoseé, él también agarró la mía. Empezamos a sobarnos las pollas, con vicio. Ese sobeteo me gustó mucho, mano va mano viene. Yo me agaché más y me la metí en la boca, quedando justo para que él hiciese lo mismo, un 69. Y no se cortó, me empezó a chupar los huevos. Yo estaba encima y él debajo. Yo tenía toda su polla dentro y él me chupaba los huevos y la zona que va de ahí al culo. Eso me puso a cien.

Me estaba gustando mucho, notaba su lengua cerquita de mi agujero que aun no estaba recuperado de la follada de antes y eso hacía que tragase su polla con más ansia aun. Ahí estábamos, venga a chupar y gemir, y no nos dimos cuenta que Javier regresó de la marcha. Los otros se debieron meter en su tienda, que estaba unos metros alejada, y él venía hacia la nuestra. Estaba abierta y entró, venía medio borracho, pero tampoco mucho.

No le extrañó mucho lo que vio, porque no dijo nada más que: vaya, ya sabía yo que este cabrón conseguiría comerse ese culo. Yo de momento me quedé cortado, pero a los pocos segundos recordé que me había dicho que también le molaba esto, y le vi que se estaba bajando el pantalón. Ya desnudo, me empezó a acariciar el culo, las nalgas y el agujero, mientras Carlos chupaba toda la zona. Él tenía una polla más pequeña que la mía, y delgadita, estaba descapullado, o sea, operado. Nada que ver con el pollón de Carlos. Yo seguía con la mamada, de la polla de Carlos casi no me entraba ni la mitad, pero yo seguía venga a mamar, y me excitaba que me tocasen y chupasen dos tíos a la vez.

Era demasiado para mi 1ª noche bisexual. Carlos le dijo a Javi que probase, que tenía buen culo y que me entraba muy bien. El enseguida se dedicó a chupar bien mi agujero, y a meter dos dedos. Lo de que me mamase el culo fue algo bestial, me encantó. Al poco tiempo se puso un condón, y me la empezó a meter.

Estaba tan salido que ni me dolió, además, al ser pequeña y finita, no me molestó nada mientras entraba. Tenía a Carlos chupándome los huevos, Javi metiéndomela y yo con la polla de Carlos tiesa en la boca. Le pedí a Carlos que me la chupase un poco. Eso hizo, me la chupó arriba y abajo y ya no aguanté mas, me corrí como una perra, sin avisar, en su boca. Carlos dijo: será cabrón?, conque esas tenemos, eh?, ahora vas a recibir polla de verdad. Se levantó, quitó a Javi de ahí y me la metió sin preparativos, de golpe. No tenía ni condón puesto. Me dolió, pero antes de poder decir nada, Javi me puso la suya en la boca. Se estaban despachando a gusto.

Yo estaba empalmado, no se me bajó a pesar de correrme, de lo salido que estaba. Se puso un condón y siguió follando bien fuerte. Después de un rato, noté como le engordaba la polla dentro de mí, eso me puso aún más, y empezó a correrse en mi culo, lo notaba como golpes de la polla dentro de mí. Javi estaba también a punto y se corrió en mi boca. No daba a basto, corrida en la boca, corrida en el culo.

Estaba súper salido, me sentía la mas guarra del mundo y les dije: ahora yo también quiero un poco, así que me puse de rodillas y los dos me la empezaron a mamar, juntos, uno la polla otro los huevos. Y me puse un condón y les dije que los 2 a 4 patas. Se pusieron y se la fui metiendo a Carlos. Mientras, Javi se metía los dedos. Después se la metí a Javi. Un ratito después, volví con Carlos, quería correrme dentro de su culo. Empujé 4 ó 5 veces y zas, me corrí como un animal en el culo de Carlos. Javi estaba ya empalmado y tocándosela sentado, así que Carlos se acercó y se sentó sobre él, clavándose su polla en el culo.

Yo estaba reventado, pero la escena era súper cachonda, así que me acerqué a Carlos y se la mamé. La tenía casi empalmada. Javi se corrió rápido, y yo seguí con la mamada. Ellos se empezaron a besar con lengua, se daban un morreo súper erótico. Yo mientras, mamando.

Javi, mientras se morreaba, me metía dos dedos en el culo. Yo lo tenía ya al rojo vivo, pero me daba morbazo. Seguí mamando un buen rato hasta que se corrió en mi boca. Era la segunda vez seguida y la 3ª esa noche, pero le salieron chorros y chorros de leche caliente. Me salía por la boca y eso que tragué bastante. Ya nos relajamos. Y pensé en los días que todavía nos esperaban en la sierra.

Pero eso ya os lo contaré en otra ocasión, espero no tardar tanto en continuar como esta vez. Esta historia es real, si alguien quiere comentar algo o charlar conmigo, os espero.

Autor: Roberto

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Casi un sueño

Me estaba haciendo la mejor mamada que me hicieran jamás, estaba a punto de correrme, se quitó el tanguita negro que llevaba y se subió encima de mi, con un movimiento casi perfecto se acopló mi polla en su coñito húmedo y depilado y comenzó a moverse arriba y abajo, yo saboreaba sus tetas las chupaba como si fuese a alimentarme de ellas y el placer que experimentaba era inmenso.

Hoy va para hacer un año de la noche más loca que pueda recordar, yo por aquel entonces ya había perdido toda esperanza de disfrutar del cuerpo de aquella chica, la chica más bonita que jamás he conocido.

Ella era en palabras de casi todos los tíos que pasaban por la tienda: una visión celestial, y a fe que yo también lo pienso, 1\’70, 52 kilitos, morena con larga melena, ojos grandes color miel, una boquita de fresa que cada vez que hablaba se te derretía el alma, y por supuesto un cuerpo de ensueño, unas maravillosas tetitas talla 95 que desafiaban a la ley de la gravedad y un culito que te entraban ganas de agarrarlo cada vez que lo veías, y por si esto no fuese suficiente era dulce y simpática sin esfuerzo alguno.

Os diré que esta chica estuvo conmigo trabajando durante 10 meses y que por motivos que ahora no vienen al caso dejó de hacerlo, yo la había perdido el rastro completamente hasta que una tarde del mes de febrero apareció por la puerta de la tienda, sonriente, alegre, jovial y muy hermosa, pero rápidamente me di cuenta en cuanto empezamos a charlar de que algo había cambiado en ella, aparte de su vestimenta que no era la que acostumbraba, mallas muy ceñidas que le marcaban por completo el chochito y un jersey muy ajustado que dejaba ver que no llevaba sujetador al marcársele los pezones.

Después de un ratito de charla banal, decidí probar suerte e invitarla a que después de cerrar yo la tienda nos fuésemos a tomar unas copas, ella aceptó e incluso me dijo que si quería podíamos ir a cenar, que hoy me aceptaba la invitación que tantas veces la había hecho.

Así que después de cerrar la llevé a un restaurante de un amigo mío con el fin de intentar abordarla en algún lugar apartado e íntimo que nos pudiese facilitar, la cena transcurrió muy agradablemente, yo no dejaba de perderme en sus ojos y apreciar que sus tetas cada vez se marcaban más en su jersey, y por si no fuese bastante debido al calor que nos facilitaba el buen vino que yo no dejaba de servirla, se lo quitó y se quedó con una camisetita de tirantes escotada que terminó de ponerme a cien.

Así pues no podía dejarla escapar, con lo cual y debido a que dependía totalmente de mí para volver a su casa, ya que no había autobuses que pudiese coger a esa hora decidí ir a tomar unas copas a un garito cercano, entre el vino y los cubatas que conseguí hacerla beber, su estado de embriaguez era bastante considerable con lo cual decidí llamar a su madre y decirle que hoy su hija se quedaba a dormir en mi casa, que se nos había hecho tarde y que yo había bebido y no podía conducir, su madre accedió gustosa, siempre me consideró el mejor partido para su hija, así que después de tomar unos 3 cubatas nos metimos en mi coche.

Fue entonces cuando por fin sucedió, no habíamos avanzado más que un par de kilómetros cuando se quitó el jersey y la camiseta y con las tetas al aire me miró y me dijo: ¿te gustan? ¿quieres tocarlas? Y antes de que yo dijese nada se abalanzó sobre mí y me desabrochó el pantalón agarró mi polla que por entonces ya había alcanzado un buen grado de esplendor y se puso a mamarla, busqué un lugar donde aparcar y detuve el coche, mi polla desaparecía dentro de su boca casi por completo me estaba haciendo la mejor mamada que me hicieran jamás, estaba a punto de correrme cuando levantó la cabeza y mirándome se quitó las mallas y el tanguita negro que llevaba y se subió encima de mi, con un movimiento casi perfecto se acopló mi polla en su coñito húmedo y depilado y comenzó a moverse arriba y abajo, yo saboreaba sus tetas las chupaba como si fuese a alimentarme de ellas y el placer que experimentaba era inmenso.

Fue entonces cuando por fin me corrí por completo en su interior y al momento lo hizo ella también, entonces decidí que ya era hora de tomar yo las riendas, recline los asientos todo cuanto pude y colocándola a cuatro patas le metí dos dedos en su culito, estaba apretado, se diría que por allí aún era virgen, y cuando mi polla estuvo recuperada se la coloqué en la abertura y con un fuerte golpe se la introduje, el alarido fue considerable ella jadeaba y gritaba mi nombre una y otra vez, mientras me pedía que volviera a follármela por el chochito.

No se cuanto tiempo estuvimos así, se que fue mucho por que cuando llegamos a mi casa ya casi eran las cuatro de la mañana, la tumbé en la cama ya que después de hacerlo se quedó dormida en el coche, y al tumbarla se despertó se agarró a mi cintura y me sacó la polla de nuevo, se puso a mamarla y de nuevo estaba empalmado, la recliné en la cama y la desnudé, la abrí las piernas y comencé a saborear los jugos calientes de su conejito, mi lengua se movía hasta alcanzar su completo éxtasis, y de nuevo la penetré, ahora suavemente, con dulzura para que disfrutara del momento igual que yo, estuvimos casi dos horas más haciéndolo y después estuve besándola por todo su cuerpo dulcemente hasta que llegó la hora de irme a trabajar.

Me di una ducha y salí de casa dejando a la chica de mis sueños en mi cama, cuando regresé por la noche ella ya no estaba y tan solo había una nota encima de mi cama: “Gracias y hasta siempre“.

Casi a pasado un año desde entonces y no la he vuelto a ver, llamé a su madre y me dijo que estaba trabajando fuera de Madrid, y que la daría el recado, pero ella no llama y empiezo a creer que igual todo aquello no fue más que un sueño.

Autor: El Partido

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Laura, mi profesora de lengua

Empezó a masturbarme a un ritmo frenético, yo notaba algo de dolor, ya que del mismo movimiento del sube y baja, me golpeaba los huevos, entonces, me dirigí hacia su boca, saqué la lengua y empecé a besarla, metiéndole la lengua hasta la campanilla, ella empezó a aumentar más si cabe el ritmo de la paja que me estaba haciendo mientras seguía besándome y yo le tocaba uno de sus pechos.

Todo empezó hace 2 años, cuando yo tenía 18, en aquella época yo estaba estudiando en un instituto de la ciudad, donde no había mucha gente, no por ser malo, sino porque no era demasiado conocido. En ese colegio había clases de apoyo, a las cuales yo debía ir, ya que no era muy buen estudiante, tenía clases de “técnicas de estudio” (estamos hablando del mes de enero-febrero) éstas me las daba la profesora de lenguaje, a la cual llamaremos “Laura” voy a describirla:

Laura tenía 35 años, era de estatura media, un poco bajita, tenía unos buenos pechos muy bonitos, y unos ojos verdes azulados, realmente preciosos, era tremendamente coqueta y siempre vestía con ropa de marca, todos los días traía un conjunto completamente distinto al del día anterior, y cada dos semanas aproximadamente, un nuevo peinado. Bueno, después de la explicación de cómo es ella, seguiré con el relato.

La clase de “técnicas de estudio”, era optativa, y suplantaba a la hora de deporte, así que como podréis imaginar había poca gente (concretamente dos personas) mi amiga Marta y yo, ésta estuvo enferma 2 semanas más o menos( durante febrero), gracias a ello yo tenía la oportunidad de mejorar mi relación con Laura e intentar llegar a algo más con ella, los primeros acercamientos sucedieron durante el primer trimestre, muchos días durante el recreo aprovechaba para hablar con ella de distintos temas, y cuando estábamos en la biblioteca porque yo tenía que hacer un trabajo o cualquier otra cosa, aprovechaba para hablar con ella de cualquier cosa, daba igual el motivo, a veces llegábamos a hablar de algunas cosas con una carga erótica importante, sobre como le gustaban los chicos.. (Obviamente había que cimentar la relación antes de atacar, ya que me podía buscar un auténtico problema de dimensiones inimaginables si intentaba algo con ella y no me dejaba).

Yo tenía “técnicas de estudio” dos veces por semana, durante una hora, por esa razón, debía aprovechar el tiempo al máximo posible, y dejar los estudios para mi casa, así que empecé a idear un plan gracias al cual yo iba a mejorar en mis estudios y posiblemente la relación con mi profesora, tenía que organizarme como no lo había hecho en toda mi vida, todos los días al llegar a casa estudiaba, y aprobé dos exámenes inimaginables de aprobar hasta entonces. Laura se dio cuenta del esfuerzo que yo estaba realizando así que empezó a ser más simpática si cabe conmigo, (con el resto de la gente a la que le daba clase tenía una relación muy distante). Un día en la clase de apoyo, ella vino radiante, llevaba una falda larguita, con unas botas de tacón, una camiseta de lycra la cual marcaba sus pechos, y una chaqueta de cuero encima, me encantaba como venía y decidí actuar. Mientras me daba la clase (ella siempre se sentaba en una silla al lado mío, en mi misma mesa para poder enseñarme mejor las cosas), me dijo que tenía la espalda dolorida, que estaba cansada etc., rápidamente pude ver que era mi oportunidad:

-¿Cómo es eso de que te duele la espalda? -Nada que ayer dormiría mal o algo no se. -Si quieres te puedo dar un masaje, no te voy a cobrar nada jaja -No lo dudes, vamos, empieza.

Ella se levantó y yo me puse totalmente pegado a ella, mi verga que estaba totalmente empalmada empezó a rozarla, yo estaba totalmente seguro de que ella se daba cuenta, empecé con el masaje, pasando las manos siempre por el cierre del sujetador, intentándoselo abrir (sin querer claro), hasta que conseguí abrírselo, de repente ella (que estaba con los ojos cerrados y en el séptimo cielo) me dijo:

-¿Pero tú de qué vas? -¿Qué pasa, no te ha gustado? -Me has abierto el sujetador, joder (…) -Bueno no pasa nada, yo te lo pongo de nuevo, no me di cuenta perdona.-Bueno te perdono porque me estabas dando el mejor masaje que me dieron nunca pero. -Ya, ya lo siento, no lo hice con ninguna intención (pudo verme en la cara que lo hice sin querer) -Bueno, no pasa nada, lo siento por el salto que he pegado, anda pónmelo.

En ese mismo instante se subió la camiseta por detrás y pude verle el sujetador negro, el cual tenía que volver a abrochar, lo hice y acto seguido le dije que tenía una espalda muy bonita y que lo sentía, ella me dijo que gracias y que no pasaba nada, acto seguido me dice: madre mía chico, que le ha pasado a tu cosita, no había acabado cuando yo miré hacia mi verga, vi que estaba completamente empalmada y que se notaba a kilómetros de distancia, me empecé a poner totalmente rojo, y con una vergüenza enorme, ella se dio cuenta y sonrió, “no pasa nada” me dijo, “no te culpo después de haberme visto el sujetador jaja” yo sonreí, segundos después sonaba la alarma del recreo y le dije que me tenía que ir, sino me quedaría sin bocadillo, ella, entre risas, me dijo:

-Vale ya me abandonas ¿no? -Bueno. -Es broma jaja no pasa nada, ya se que tienes que irte, aunque espero verte la próxima clase y que sigas como hasta ahora, así me podrás mantener jajaja. – Ojalá.-¿Ojalá qué..? – Te pudiese mantener. -Vale Romeo jaja. -Bueno hasta luego.

Ella me acompañó hacia la puerta, y yo, con el estómago dado la vuelta, le di un sonoro beso en la cara. Ella simplemente se dejó besar y cuando yo había acabado se quedó sonriendo. El resto de la semana fue más o menos igual, nos dábamos tímidos masajes de espalda, rozándonos todo lo que podíamos (o al menos yo), y cuando me despedía le daba un beso en la cara, el cual ella nunca rechazaba. Aprovechando que era “San Valentín”, le compré un ramo de rosas rojas espectacular, y le dije al repartidor que lo tenía que entregar el sábado 16 de febrero, ya que el 14 caía en jueves, yo no tenía clase con ella ni ese día, ni el viernes, y no me pillaba bien de ninguna forma.

El mismo día 16 de febrero me acordé que debería haberle añadido una carta al ramo de flores (obviamente) pero yo ni por asomo había caído, así que tuve que correr como no lo he hecho en mi vida, para llegar antes que el repartidor y por debajo de la puerta meterle la tarjeta más bonita que jamás le hubiesen mandado. Ella me había dicho donde vivía hacia bastante tiempo, lo que no me había dicho era el número de su apartamento, pero si su número de teléfono, por si tenía cualquier tipo de duda, así que no tuve ningún problema en encontrar su piso. A las 5:45 de la tarde llegué y le metí la tarjeta por debajo de la puerta, cuando me estaba dando la vuelta, la puerta de su apartamento se abrió bruscamente. Yo me di la vuelta totalmente descompuesto y vi a Laura que iba espectacular, llevaba un pantalón de cuero pegado, con unos botines con tacón y un jersey de cuello alto de color azul oscuro, ella me miró y extrañada me dijo:

-Hola “Romeo” así es como ella me llamaba desde lo que comenté antes, ¿Qué haces aquí?- Hola. Nada…-Y eso que me has puesto por debajo de la puerta.. ¿Que es?

En ese momento miré hacia el suelo y vi la carta, intenté cogerla a una velocidad de vértigo, y me dio tiempo.

-Ei déjame verla. -No, no, es que ha sido una tontería disculpa. -No ha sido ninguna tontería anda, déjame verla y así opino si lo es o no. -No, no lo mejor es que no la veas, tengo que irme.

Justo en ese instante logró hacerse con ella.

-Ei no la abras, dámela.

Ella corrió hasta dentro de su casa y yo la seguí.

-Dámela anda por favor. -Cuando vea que es, y si no me dejas ver que es, ya te puedes ir olvidando de los masajes y de cualquier cosa entre tú y yo.

Viendo su contundencia, me senté en el sillón, ella impacientemente, abrió la carta procurando que no se estropeara lo más mínimo y empezó a leerla atentamente. La carta decía algo así: “Hola guapa, soy tu Romeo je-je bueno ya sé que a lo mejor estoy haciendo una estupidez, pero en el día de San Valentín, me gustaría decirte que me gustas mucho, se que es muy probable que no quieras nada conmigo, pero en este poema verás lo que siento por ti…” (no recuerdo que poema era) Ella totalmente sorprendida por las “forma de entrega” y por las palabras que en la carta yo decía se sentó en el sillón y con la carta en la mano, la puso sobre su corazón.

-Es la carta más bonita que he me han escrito en mi vida, en la vida pude imaginar que tú me ibas a mandar esta carta y mucho menos que alguien tan jovencito pudiese escribir palabras tan bellas. -No se que decirte, es lo que siento por ti, y no creo que valla a cambiar, verdaderamente me gustas desde que empezamos a hablar en los recreos. -Ya, noté lo que sentías por mi, pero no se, nunca lo quise aceptar supongo. -Lo imaginaba.

En ese momento, levantándome para irme, ella me cogió la mano y me preguntó a donde iba, yo con cara triste, le dije que a mi casa, que sólo vine para que supiese lo que sentía por ella, en ese momento sonó el timbre, yo ni me acordaba de las flores ni de nada. Laura se acercó y abrió la puerta, una chica le entregaba el ramo de flores más grande de la tienda y os aseguro que el más caro, entre las flores apenas se veía la cara de la persona que las entregaba. Ella me miró y me dijo si había sido yo, le dije que sí. Recibió el ramo de flores, la chica se fue y Laura las depositó encima de una mesa, vino hacia mi y me dijo que era lo mejor que le había sucedido en la vida, y me abrazó, yo también le pasé las manos por la espalda y en ese momento me dijo que esta vez si le podía quitar el sujetador, yo sin pensarlo dos veces como pude se lo quité, y ella se deshizo de el, después se quitó el jersey y la camiseta al mismo tiempo y me dejó ver aquellos preciosos pechos, blanquitos, y con una enorme areola, yo me quedé mirándolas en ese momento ella me cogió una mano y me la puso sobre una de ellas, “son tuyas”, yo empecé a amasárselas y a besarlas, ella se sentó en el sillón y empecé a comérselas literalmente, con sus manos me acariciaba el pelo, a los diez minutos más o menos, me aparté, vi que estaban empapadas de saliva y me dijo:

-¿Ya te has hartado? -Bueno, no, no se. -Era una broma (me dijo sonriendo), estás muy tenso.

Dirigió su mirada hacia mi pantalón, mi verga estaba más empalmada que nunca, acto seguido me dijo que me bajase el pantalón, yo lo hice en el momento y ella acercó una de sus manos, pude fijarme que tenía hecha la manicura francesa, cosa que me pone enormemente cachondo.

-Me gustan tus manos. -Más te van a gustar ahora.

Empezó a masturbarme a un ritmo frenético, yo notaba algo de dolor, ya que del mismo movimiento del sube y baja, me golpeaba los huevos, entonces, me dirigí hacia su boca. “¿A que esperas para besarme..?, acerqué más mi boca a la suya, saqué la lengua y empecé a besarla, metiéndole la lengua hasta la campanilla, ella empezó a aumentar más si cabe el ritmo de la paja que me estaba haciendo mientras seguía besándome y yo le tocaba uno de sus pechos, minutos después.

-Ya me voy, Aahh, ahhhhhh, ella, sin parar de besarme, cogió unas servilletas y con eso pudo contener todo lo que aquel día solté, descansamos un poco y me preguntó si me había gustado, se echó sobre mi, y así estuvimos el resto de la tarde, después cené en su casa, la ayudé a recoger los platos y cogiéndola por la espalda, le di un beso de alrededor de quince minutos, después de eso, me dio el número de su celular y me dijo que no olvidase llamarla al día siguiente.

Espero que les haya gustado este relato, es el primero que escribo, pero si veo aceptación por su parte, seguiré contando todo lo que he hecho con “Laura”, mi actual pareja.

Por último aclarar que todo lo que he contado en este relato es cien por cien verídico.

Autor: Eco chr chero

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Una orgía en la sierra

Empujé y zas, me corrí como un animal en el culo de Carlos. Javi estaba ya empalmado y tocándosela sentado, así que Carlos se acercó y se sentó sobre él, clavándose su polla en el culo. Yo estaba reventado, pero la escena era súper cachonda, así que me acerqué a Carlos y se la mamé. La tenía casi empalmada. Javi se corrió rápido, y yo seguí con la mamada hasta que se corrió en mi boca.

Hola a todos los lectores. Soy Roberto, mandé un relato en el que contaba mi historia, mi primera vez con un tío, hace ya mucho tiempo, y se titulaba “Retomando una amistad”, para quienes estén interesados en conocer mi historia desde el principio.

Si os acordáis, en mi relato anterior os contaba lo que me pasó con Carlos, y os decía que ahí no acabó la cosa. Pues siguió la noche. Lo dejamos después de la follada que me dio, bien, pues eso, después de mamársela y que me la metiese, nos quedamos ahí tirados en la tienda, yo tenía toda la cara con su semen, pegajosa. Él estaba al lado, con la polla flácida y toda húmeda.

Estuvimos así un rato, después empezamos a hablar. Me contó que tenía ganas de hacerlo conmigo desde el Instituto, que al decirle yo que venía se lo preparó todo, lo del pedo, lo de quedarnos solos, y eso. También me dijo que Javier y él solían hacerlo de vez en cuando, no eran gays pero les iba ese juego, esa marcha.

Estuvimos así un rato, hasta que noté que se estaba poniendo otra vez cachondo, se le empezaba a poner morcillona. Yo también empezaba a notar algo ahí abajo. Le dije que si no había tenido suficiente con lo de antes, y él dijo que nada de eso, que había que rematar la faena.

Ya sin el corte ni los miedos de antes, me lancé sobre su polla, la agarré y la manoseé, él también agarró la mía. Empezamos a sobarnos las pollas, con vicio. Ese sobeteo me gustó mucho, mano va mano viene. Yo me agaché más y me la metí en la boca, quedando justo para que él hiciese lo mismo, un 69. Y no se cortó, me empezó a chupar los huevos. Yo estaba encima y él debajo.

Yo tenía toda su polla dentro y él me chupaba los huevos y la zona que va de ahí al culo. Eso me puso a cien. Me estaba gustando mucho, notaba su lengua cerquita de mi agujero que aun no estaba recuperado de la follada de antes y eso hacía que tragase su polla con más ansia aún.

Ahí estábamos, venga a chupar y gemir, y no nos dimos cuenta que Javier regresó de la marcha. Los otros se debieron meter en su tienda, que estaba unos metros alejada, y él venía hacia la nuestra. Estaba abierta y entró, venía medio pedo, pero tampoco mucho. No le extrañó mucho lo que vio, porque no dijo nada más que: vaya, ya sabía yo que este cabrón conseguiría comerse ese culo. Yo de momento me quedé cortado, pero a los pocos segundos recordé que me había dicho que también le molaba esto, y le vi que se estaba bajando el pantalón. Ya desnudo, me empezó a acariciar el culo, las nalgas y el agujero, mientras Carlos chupaba toda la zona.

Él tenía una polla más pequeña que la mía, y delgadita, estaba descapullado, o sea, operado. Nada que ver con el pollón de Carlos. Yo seguía con la mamada, de la polla de Carlos casi no me entraba ni la mitad, pero yo seguía venga a mamar, y me excitaba que me tocasen y chupasen dos tíos a la vez. Era demasiado para mi 1ª noche bisexual. Carlos le dijo a Javi que probase, que tenía buen culo y que me entraba muy bien. Él enseguida se dedicó a chupar bien mi agujero, y a meter dos dedos.

Lo de que me mamase el culo fue algo bestial, me encantó. Al poco tiempo se puso un condón, y me la empezó a meter. Estaba tan salido que ni me dolió, además, al ser pequeña y finita, no me molestó nada mientras entraba.

Tenía a Carlos chupándome los huevos, Javi metiéndomela y yo con la polla de Carlos tiesa en la boca. Le pedí a Carlos que me la chupase un poco. Eso hizo, me la chupó arriba y abajo y ya no aguanté más, me corrí como una perra, sin avisar, en su boca.

Carlos dijo: será cabrón?, con que esas tenemos, eh?, ahora vas a recibir polla de verdad. Se levantó, quitó a Javi de ahí y me la metió sin preparativos, de golpe. No tenía ni condón puesto.

Me dolió, pero antes de poder decir nada, Javi me puso la suya en la boca. Se estaban despachando a gusto. Yo estaba empalmado, no se me bajó a pesar de correrme, de lo salido que estaba. Se puso un condón y siguió follando bien fuerte.

Después de un rato, noté como le engordaba la polla dentro de mí, eso me puso aún más, y empezó a correrse en mi culo, lo notaba como golpes de la polla dentro de mí. Javi estaba también a punto y se corrió en mi boca. No daba abasto, corrida en la boca, corrida en el culo.

Estaba súper salido, me sentía la más guarra del mundo y les dije: ahora yo también quiero un poco, así que me puse de rodillas y los dos me la empezaron a mamar, juntos, uno la polla otro los huevos. Y me puse un condón y les dije que los 2 a 4 patas. Se pusieron y se la fui metiendo a Carlos. Mientras, Javi se metía los dedos. Después se la metí a Javi. Un ratito después, volví con Carlos, quería correrme dentro de su culo.

Empujé 4 ó 5 veces y zas, me corrí como un animal en el culo de Carlos. Javi estaba ya empalmado y tocándosela sentado, así que Carlos se acercó y se sentó sobre él, clavándose su polla en el culo. Yo estaba reventado, pero la escena era súper cachonda, así que me acerqué a Carlos y se la mamé. La tenía casi empalmada. Javi se corrió rápido, y yo seguí con la mamada.

Ellos se empezaron a besar con lengua, se daban un morreo súper erótico. Yo mientras, mamando. Javi, mientras se morreaba, me metía dos dedos en el culo. Yo lo tenía ya al rojo vivo, pero me daba morbazo. Seguí mamando un buen rato hasta que se corrió en mi boca.

Era la segunda vez seguida y la 3ª esa noche, pero le salieron chorros y chorros de leche caliente. Me salía por la boca y eso que tragué bastante. Ya nos relajamos. Y pensé en los días que todavía nos esperaban en la sierra.

Pero eso ya os lo contaré en otra ocasión, espero no tardar tanto en continuar como esta vez. Esta historia es real.

Autor: Roberto

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