Orgia con Maria Jesus y su empleada domestica

Como necesitaba dinero, ofrecí a dos amigos que los llevaría a que se follasen a María Jesús a cambio de una módica suma de dinero. Ella no sabía nada. Yo les pedí a mis amigos que no mencionarán lo del dinero. Si María Jesús se enteraba, se acababa la buena vida para mí.

Ella estaba en el jardín, cerca de la piscina, con un mojito en su mano. Nos acercamos y le presente a mis amigos. Estos no podían sacar los ojos de las tetas de María Jesús. Ella entonces les preguntó – ¿Que pasa? ¿Nunca vieron unas así?. Si quieren pueden tocarlas. Ante lo cual, mis amigos no se hicieron esperar. Después uno de ellos paso a quitarle la camiseta. Ante lo que ella dijo – Vamos dentro, que los vecinos son muy cotillas. Una vez dentro, María Jesús también se quitó la falda enseñando unas bragas muy bonitas que hacían juego con su sujetador. Uno de los chicos  sacó su polla y comenzó a mamársela.

El otro chico y yo fuimos mientras tanto desnudando del todo a María Jesús. Alucinado por sus tetas y su culo, éste me dijo – Su cuerpo es increíble. María Jesús entonces con una mano comenzó a tocarle el paquete a mi segundo amigo. Yo me arrodille y comencé a jugar con mi lengua en su clítoris. Ella empezaba a estar bastante húmeda, mientras yo la lamía ella había pasado a tocarse los pechos con sus manos. El chico al que se la chupaba, mientras tanto le sujetaba su cabeza con las manos. De repente, el chico empujó la cabeza haciendo que María Jesús se tragase toda su polla y entonces el inundó la boca de ella con su leche.

Entonces, yo la puse a cuatro patas, la sujete por las caderas y empecé a  penetrarla poco a poco y muy lentamente. Ella me pidió que aumentara el ritmo, yo lo hice y ella empezó a gemir. A los pocos minutos de estar disfrutando de aquel placer, subí el ritmo de una manera considerable, por lo cual ella sabía que yo me iba a correr. Ella me pidió que acabara en sus tetas. Así lo hice mientras ella gemía de placer. La corrida fue muy grande, el semen se escurría entre sus tetas. Entonces ella comenzó a lamerse las tetas. Después ella cogió una toalla limpia que había allí y se limpió el resto de la leche. Ella  no había conseguido llegar al orgasmo, pero quedaba aún mucha tarde por delante.

Una vez limpia, María Jesús se fue a un sofá he hizo que mis dos amigos la penetrasen a la vez. Uno le penetraba la vagina, mientras el otro le practicaba sexo anal. Ella no paraba de gemir de placer, mientras el chico que estaba debajo de ella además le lamía los pezones. Así ella llegó al orgasmo. Y mis dos amigos siguieron bombeándola hasta llenarla de leche los dos.

De repente notamos que desde la planta de arriba nos miraba la empelada domestica de María Jesús. Era una chica africana joven. María Jesús, con la calentura se había olvidado de decirnos que estaba en casa. La negra empezó a meterse mano, a masturbarse. Yo me calenté mucho y fui a por ella. La traje con nosotros.  La negra seguía metiéndose mano. Necesitaba urgentemente una polla así sin pensármelo dos veces la puse en cuatro patas, la penetré y empecé a embestirla con mi polla. Entonces María Jesús se tumbó frete a ella y la negra empezó a comerle el coño. Mientras la negra le comía su coño, María Jesús le mamaba la polla a uno de los chicos. Ambas disfrutaban de un placer que parecía no tener límites. Entonces la negra me dijo, que no me corriese dentro de su coño, que la iba a preñar. Entonces,  retire mi polla y la penetré bruscamente por el ano. Entonces rápidamente me corrí dentro de su culo. La negra entonces llamó al chico que estaba para que tomase mí lugar. Penetrada nuevamente por el culo, finalmente la negra tuvo un orgasmo, al mismo tiempo consiguió que María Jesús tuviese un segundo, mucho más intenso que el anterior, mientras su empleada doméstica le lamia el clítoris a María Jesús y el chico al que le estaba mamando la polla le acababa dentro de su boca.

No sé como, pero un rato después, María Jesús estaba estaba como de cuclillas montada sobre mi polla mientras yo estaba de espaldas en el suelo.  Al mismo tiempo, ordenaba a la negra que se la mamase a mi segundo amigo.  Ésta le agarró su miembro y empezó a mamárselo y  mordisquearle el glande, haciendo que el chico aullara de placer, evidentemente estaba a punto de correrse. Entonces María Jesús nos ordenó que nos saliéramos y se arrodilló frente a los tres y nos pidió que la bañásemos con nuestra leche. Los tres nos corrimos en sus tetas. Entonces la negra se  abalanzó sobre ella y empezó a lamer sus pechos llenos de semen.

Esto calentó aún más a María Jesús y a nosotros tres que volvimos a empinarnos. Entonces, agarramos a María Jesús y la sentamos sobre uno de los chicos que se acostó en el suelo. Ella se recostó boca arriba sobre él. El chico entonces le abrió las piernas y mientras él la penetró por el culo yo lo hice por su coño. A ella, se le caían las lágrimas de placer y excitación. La negra mientras tanto había vuelto a masturbarse y  mamaba la polla del tercero de nosotros.  Así fuimos haciendo turnos usando su coño y su culo para satisfacernos. Cada uno a su turno termino corriéndose en el culo y María Jesús tuvo un tercer orgasmo. Parecía que ese día le encantaba que le diésemos por culo. Entonces le pregunte –  ¿Quieres más puta? Ella sin decir nada se puso en cuatro patas. Entonces la negra se nos adelantó y la tomo por detrás de la cabeza como para que ella pudiera mirar su propio culo que lo tenía muy abierto. Entonces se fue hacía el culo de María Jesús y la penetro con tres dedos. Los movía rápidamente para dilatarle aún más el culo. Pronto sus cinco dedos y después su mano entraron dentro de María Jesús, quien arqueaba sus espalda de dolor y placer mientras gemía y gritaba.  Entonces la negra retiró su mano y le sostuvo las nalgas abiertas.   Entonces uno de mis amigos le metió la polla  de nuevo en el culo quedándose adentro. Mi segundo amigo, agarró su polla con la mano y también se la enfilo al ano. Ella decía – No, No! pero no opuso resistencia. Claramente, ese día el sexo anal era lo suyo. Mi segundo amigo se la metió también por el culo despacio. Yo mientras tanto, veía como su fogoso ano se abría más aun y dos pollas llenaban su ano hasta llegar a lo más hondo de los intestinos de María Jesús.

Mientras ellos nos daban ese espectáculo yo me abalancé sobre la negra la puse en cuatro patas y también la encule y empecé a bombearla cada vez más fuerte hasta que yo ya no daba más y se lo deje lleno de leche. En cambio, mis dos amigos, cuando se ve que estaban por correrse, se salieron los dos y nos dijeron – Miren, Miren como le dejamos el culo de abierto¡¡ Entonces hicieron que María Jesús apoyara su pecho y su cabeza en el piso. Uno la sostenía estirando sus manos hacia adelante. En esa posición el culo de ella quedaba bien parado y sus piernas abiertas. Entonces, el segundo de ellos volvió a penetrarla y se corrió dentro de ella. Luego invirtieron roles y el segundo también se corrió dentro del culo de ella. Entonces, yo sentí ganas de hacer lo mismo. Al hacerlo sentí el calor de la leche que inundaba el recto de María Jesús. Ella así tuvo un último orgasmo gritando de placer mientras que me corrí inundando aún más de semen el recto de María Jesús. La negra mientras tanto tuvo otro orgasmo metiéndose los dedos de una mano en el culo y magreándose el clítoris con la otra.  Después de ello se dieron un beso de boca.  Así fue el final, tan excitante como el resto de la jornada.

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La Empleada Madura

Ella siempre fue muy buena en su trabajo, por lo cual, cuando la familia con la cual trabajó por muchos años, se marchó del país, la recomendó con una colega del patrón para el que trabajaba. Fue a si como Norma entró a trabajar a la casa del Doctor Sepúlveda, prestigioso doctor de la ciudad.

La casa era mucho más grande que la de su antiguo patrón, pero también el sueldo, cosa que la tenía muy contenta, ya que con lo que ella ganaba, mas el sueldo de su marido, apenas les alcanzaba para vivir.

La nueva familia estaba compuesta por el doctor, su señora y tres hijos, uno mayor de 18 años y dos mellizas de 12 años. El trató con sus patrones enseguida fue muy amable, y las mellizas eran unas señoritas, mientras que el joven, apenas la saludaba.

Sin embargo, ella no le dio mayor importancia y se dedico de lleno al trabajo de la casa. Sus patrones, ambos profesionales, trabajaban todo el día, el joven estudiaba en la mañana y las niñas en la tarde. Se sentía un poco incómoda cunado se quedaba sola con el muchacho, ya que este, siempre callado, apenas salía de su habitación a buscar algo a la cocina. Y cunado se dirigía a ella, siempre lo hacía con un tono autoritario.

El primer día se esforzó lo mas que pudo en dejar esa gran casa lo mas limpia posible, cosa que su nueva patrona agradeció enormemente. Le dijo que nunca la casa había estado tan limpia.

Ella comenzó a dedicarle un día especial a cada rincón de la casa, dejando todo impecable, como era su costumbre.

Una mañana, aprovechando que el joven estaba en el colegió, le dedico mucho rato a su cuarto. La verdad estaba mucho mas desordenado que cualquiera de los otros cuartos. Mientras ordenaba el cuarto, el aroma que había en el la tenía cautivada, era distinto, olor a hombre joven.

Daniel, el hijo del doctor, era un joven muy atractivo, que llamó inmediatamente la atención de Norma, aunque su carácter era insoportable. Comparado con su marido, Daniel era un adonis, su cuerpo joven, delgado, su pelo largo y rubio, eran completamente diferentes a la calvicie de su marido y su prominente barriga.

La fidelidad de Norma era algo que hace años se había perdido. Ella siempre fue muy coqueta, aun considerando su físico y su edad. Había tenido muchas oportunidades de engañar a su marido, y lo había echo, una por su necesidad, ya que las relaciones con su marido, demasiado alejadas y de poca intensidad, siempre la mantenía con ganas y por otra parte, ella pensaba que la vida era solo una, y había que vivirla al máximo, y mientras no se enterara su viejo, no había problema en pasar “un rato agradable” como ella decía.

Continuó ordenando la pieza de Daniel, y al hacer la cama y levantar el colcho, encontró gran cantidad de material pornográfico, revistas y cintas. Estuvo un rato hojeando las revistas y pensó que cunado tuviese oportunidad, le echaría un vistazo a las cintas, claro, cuando estuviese completamente sola.

Al correr la cama, para barrer detrás, se encontró con una gran cantidad de papel higiénico, que enseguida llamó su atención. Al ser madre de 4 hijos varones, más de alguna ocasión encontró esos mismos papeles detrás de sus camas y sabía muy bien de que se trataba.

Tomó uno con la mano y lo abrió. Enseguida se dio cuenta que eran restos secos de semen, de alguna de las muchas pajas que el joven Daniel debe haberse echo, mientras miraba sus revistas o videos.

EL papel no le producía ningún asco, al contrario, se imaginaba a su joven patrón saciando sus deseos el solo, y sin darse cuenta, terminó llevándose el papel a la nariz. Lamentablemente todos estaban demasiado secos, deben haber sido de muchos días anteriores, ya que incluso estaban algo amarillos.

A la llegada del joven en la tarde, lo miró ya con otros ojos. Mientras el no la veía, se fijo en su anchas espaldas, su brazos, su hermoso cabello, y ese rico culo, seguramente muy firme y apetitoso, que guardaba bajo esos pantalones.

El joven entró a su cuarto y vio todo tan perfectamente ordenado, que le sorprendió, pero también le gustó mucho.

Cuando salio de su cuarto a buscar un refresco a la cocina, le hizo el comentario a Norma y le agradeció su atención. Fue acá que norma se dio cuneta que Daniel no era tan frió como aparentaba, si no mas bien tímido. Conversaron un rato y desde ese día, su relación mejoró enormemente.

Pasó cerca de dos meses y todo iba excelente en el trabajo de Norma. Su sueldo la había sacado del hoyo en el que estaba, el trato con sus patrones era excelente.

Su atracción por aquel joven había aumentado desde el primer día en que lo vio. Además había tenido la oportunidad de ver alguna de sus cintas, mientras se quedaba sola, y eso la tenía mas excitaba aun. Incluso, cuando ordenaba la recámara de Daniel, tenía especial cuidado en correr la cama y encontrar la evidencia de las noches de placer que Daniel le dejaba reflejado en esos pedazos de papel, los cuales olorosaba e imaginaba que estaba con el y terminaba masturbándose con esos pedazos de papel, acostada en su cama, con su falda levantada y pasando ese papel por su sexo.

Todo transcurría de una forma normal, hasta que un día, empezó a notar un cambio en Daniel. Este se notaba un poco mas interesado en conversar con ella e incluso ella notaba que el joven le miraba más las piernas. Ella en vez de sentirse ofendía, le gustó mucho la sensación y comenzó a usar faldas cada vez mas cortas, incluso poniéndose medias algo mas coquetas. Con esto la atención del joven aumento mas y ya claramente ella se dio cuenta que el la estaba mirando con otros ojos.

Una tarde en que ambos se encontraban solos, como de costumbre, Daniel le consultó si ella había visto unos videos que el tenía en su habitación. Ella sabía perfectamente de que videos se trataba, pero le negó. Cuando quiso preguntar de qué videos se trataba, Daniel le cambió la conversación y se marcho a su habitación.

Norma se quedo unos instante pensado en que Daniel seguramente había visto los videos y se abría dado cuenta que no estaban en la misma escena que seguramente había quedado.

Pero de repente se dio cuneta que quizás esta era su oportunidad para llegar a lo que tanto había deseado. Quizás el joven había querido avanzar algo con ella y ella con esa negativa lo había espantado.

Pensó un rato en como podía retomar el tema, y decididamente entró al cuarto de Daniel. Golpeó la puerta y escucho que Daniel le decía que se esperara un momento

Le preguntó si se le ofrecía algo y Daniel, muy nervioso le dijo que no.

Ella le preguntó si le pasaba algo, pensando que seguramente el joven estaba viendo una de sus películas, por el gran bulto que se le formaba en su pantalón.

El joven quería decirle algo, pero no se atrevía. Ella por su edad, sabía manejar mejor la situación, y tomando un poco más de atribuciones que de costumbre, se sentó en la cama y le dijo que si le pasaba algo, podía confiar en ella.

Lo que ella no sabía, era que el joven se había dado cuenta que alguien había estado mirando sus cintas, y tratando de sorprender al intruso, había dejado conectada una cámara de video, escondida, filmando quien era el que miraba su preciado tesoro. Pero al ver la cinta, las demás pasaron hacer simple juego de niños, ya que en esta, aparecía su empleada, acostada en la cama, con las piernas abiertas y masturbándose como loca, con las muestras que el dejaba detrás de la cama.

Quizás Norma para muchos no sería una mujer deseable, pero para el, aun con lo apuesto que era, era una mujer muy sensual, luego de haberla visto en su intimidad y la deseaba, tanto como Norma lo deseaba a el.

Su inexperiencia en el arte de conquistar mujeres mayores, le hicieron tomar una actitud, que quizás para muchas las hubiese alejado, pero no a Norma que también lo deseaba y mientras hablaba con el no podía quitar los ojos de su entrepierna abultada

Sabía muy bien, que si le decía que la había filmado, ella quizás se espantaría y que por vergüenza, nunca mas volvería a trabajar, pero sabía también que ella lo deseaba , y que solo tenía que tirarse, para encontrar en esa vieja mujer, un cuerpo donde saciar sus deseos.

Mientras norma hablaba, el la miraba con ojos de deseo, Norma lo sabía y en un movimiento, levanto su pierna para que Daniel pudiese ver entre sus piernas hasta sus calzones.

El joven no desaprovechó esta oportunidad y descaradamente miró las piernas de su empleada, que ya lo tenían al borde de la calentura.

Daniel sin escuchar lo que Norma hablaba, no halló nada mejor que sentarse a su lado, y mencionarle que sus piernas eran muy hermosas. Norma sabía que había cumplido su cometido y siendo mas coqueta aun, se las miró y le volvió a preguntar si realmente se las encontraba bonitas.

Daniel superando su timidez, confirmando su apreciación de las piernas de Norma, se atrevió a colocar una de sus manos sobre estas pernas, acariciándolas por sobre sus medias. Norma se sorprendió que Daniel hiciese ese movimiento, pero en ningún momento echo pie atrás.

Entre ambos hubo un silencio, se quedaron mirando, sabiendo a lo que iban. Daniel continuó acariciando la pierna de Norma, que se estremecía de placer, pensando que ese atractivo joven la deseaba.

Daniel ya había entrado un poco mas en confianza y sin dejar de acariciarle la pierna se puso delante de ella. Ella en una forma maternal comenzó a acariciar los cabellos de Daniel, diciéndole lo buen mozo que era, y que le gustaba sentir su mano ahí.

Daniel con estas palabras, ya perdió todo miedo y sus caricias fueron subiendo más y mas hasta dejar todas sus piernas al descubierto, incluso hasta llegar al comienzo de sus glúteos.

Ella no podía creer como ese joven tan atractivo, la estuviese tocando. Cunado sintió que la mano de Daniel apretó sus pechos, un escalofrío recorrió su cuerpo y se entregó por completo a su joven amante.

Sus manos eran muy suaves, deliciosa, completamente distintas a las gruesas y ásperas manos de su marido. Claro esta la diferencia en que el las usaba para trabajar en construcción y el joven para los libros.

Daniel tampoco podía creer que esa vieja mujer estaba ahí, en esos momentos, acostada en su cama, completamente entregada a el, dejándolo que la tocara a su antojo. Muchas jóvenes habían andado detrás de el, pero su timidez nunca le permitió enfrentarlas, pero ahora, era distinto. Tenía a esta vieja mujer, no muy atractiva, pero con la cual quería experimentar todo lo que muchas veces había imaginado y visto en sus películas.

Lo primero que hizo, fue buscar los pechos de Norma. Siempre le había atraído en especial esa parte del cuerpo femenino y siendo sus primeros pechos, no desaprovecho la oportunidad y los chupo fuertemente, haciendo temblar a Norma de placer.

Daniel chupaba como los dioses, haciéndola estremecer de placer con cada succión que el le daba. Era una zona que mucho le excitaba, y su marido, apenas le daba un par de chupetones, mientras que Daniel lo hacía deliciosamente, con ganas, con deseos, como queriendo sacar leche de esos pechos. Pero ella sabía que solo tenían un par de horas antes que llegaran la niñas del colegio, y ella también tenía ganas de tocarlo, sentir su joven y vigoroso cuerpo, a si que le pidió que se desvistiera.

Mientras Daniel se incorporó ella término de sacar su brasier.

Tener ahí, delante suyo a su joven patrón era un sueño hecho realidad. Sabía muy bien la inexperiencia del joven, a si que ella misma le desabrochó el pantalón , bajándoselos, encontrándose con los mismos slip azules, que muchas veces había lavado, y que en mas de una oportunidad , había llevado a su nariz, sintiendo ese olor a hombre que la cautivaba, pero esta vez, con un precioso tesoro en su interior.

No lo dudo ni un momento y sacando ese precioso tesoro lo llevó inmediatamente a su boca.

¡Que cosa más rica! , pensaba ella, mientras saboreaba ese largo y duro miembro, era realmente exquisito, muy distinto al viejo, chico y gordo pene de su marido, que apenas duraba parado unos minutos. A ella le fascinaba sentir una verga en la boca, era algo que la excitaba por completo, pero a su marido casi nunca se lo chupaba, ya que este con solo un par de chupadas terminaba acabando en su boca sin avisarle, cosa que siempre a ella le molestó.

Daniel tampoco daba crédito a las sensaciones que estaba experimentando. Era la primera vez que una mujer se lo chupaba y sentía las ansias y la pasión que Norma ponía en cada una de sus chupadas. Terminó de desvestirse por completo, pero sin sacar ni un momento su verga de la boca de su madura amante.

orma chupaba desesperada la verga de su joven amante, la sentía deliciosa, le encantaba su olor, su forma, su textura, quería que ese momento nunca acabara. Se admiraba de la resistencia de Daniel, que solo se quejaba fuertemente y con más ganas la chupaba. Su entrepierna ardía de deseos, sentía una calentura que hace mucho tiempo no sentía. Tener ese pedazo de carne en su boca, la tenía loca, y mientras lo chupaba, una y otra vez, no resistió mas la ganas y se comenzó a masturbar.

Daniel se sentía en el cielo con la boca de esa mujer en su sexo, pero el quería experimentar todo, a si que se bajó de ella y terminó por desnudarla.

Ante sus ojos apareció ese coño que había visto en el video, ahora ahí, de carne y hueso. Era hermoso, el momento que siempre soñó, estar bajándole los calzones a una mujer hasta dejar liberado su sexo, se había cumplido. El olor que salía de este lo trastornaba, era olor a mujer, a hembra caliente, excitada

Suavemente comenzó a tocar el sexo de Norma, inspeccionándolo, con los ojos muy abiertos, no perdiendo detalle de cada uno de sus pliegues, su forma, era algo completamente nuevo. Era como un niño con juguete nuevo. Veía como su dedo se introducía en esa peluda y húmeda concha, viendo el rostro de Norma que gemía a cada movimiento que el hacía. Más que su propio placer el joven buscaba aprender a excitar a una mujer y lo estaba consiguiendo. Norma completamente entregada al placer, abría lo más posible las piernas, dejando que el muchacho la tocara libremente.

Entre gemidos le indicaba en que posición tenia que colocar los dedos, como moverlos, y el joven obedientemente hacía caso de cada una de las órdenes, causándole un placer indescriptible.

Pero su cuerpo pedía a gritos ser penetrada por esa tremenda cosa que había tenido en su boca. Su sexo chorreaba de deseos y casi suplicándole a Daniel , le pidió que de una vez se la metida toda, completa, la necesitaba, necesitaba sentir eso dentro suyo. Daniel no esperó ni un segundo y colocándosela en la entrada de su coño de un solo golpe se introdujo dentro del cuerpo de Norma, haciéndola gritar de placer.

Ella hace mucho que no sentía una verga tan dura como la de Daniel, la llenó de gozo y más gozo sentía al ver la cara de su joven amante, su joven patrón, metiéndole toda su cosa hasta el fondo de su sexo.

A los pocos minutos de que Daniel se la estuvo metiendo, sintió una electricidad recorrer todo su cuerpo y no aguanto su orgasmo que venía como un relámpago.

Casi a gritos le pidió que se la metiera hasta el fondo cosa que Daniel hizo, haciéndola sentir todo su coño, completamente llena de verga. Ella gemía como una perra en celo, hace años que no se corría de esa forma, y su joven amante mantenía su dureza intacta , era increíble, acostumbrada a las cortas relaciones con su viejo marido, mientras que este joven , sin ninguna experiencia , le hacía tocar el cielo y aun continuaba con toda su verga completamente dura.

Ella levantaba las piernas y las abría lo más que podía para que Daniel pudiese metérselo hasta el fondo. El joven no dejaba de quejarse y mientras se la metía le chupaba desesperadamente las tetas, cosa que a Norma la volvía loca.

El joven para ella era todo un semental, atrás habían quedado las relaciones esporádicas con alguno de sus vecinos, amigos de su marido, incluso su cuñado que en una noche luego que su marido se embriagara, había follado con ella en la cocina. Daniel era completamente distinto, era joven, ardiente, con sui delicioso olor, y la vitalidad de hombre joven que casi la hacía llorar de placer.

Si concha ya no botaba mas jugos, la sentía completamente mojada, y la verga de Daniel no se detenía. Casi alcanzando su segundo orgasmo, vio la cara de Daniel completamente transformada y sus grande gemidos que anunciaban la salida de esa rica leche que siempre había deseado. Ella hubiese querido probarla directamente de su verga, pero al ser la primera vez de Daniel, prefrió que este acabara de una forma tradicional.

Con un gran gemido del joven, sintió como un chorro de semen le inundaba completamente su sexo, Sentía la fuerza con que esa leche golpeaba todas las paredes de su concha dejándola completamente mojada, y mientras sentía esto, ya completamente entregada al placer ella gimiendo como loca, alcanzo un monstruosos orgasmo, apretándole fuertemente las nalgas impidiendo que le sacara su cosa ni un solo centímetro.

Luego de la potente acabada de Daniel , el joven no quiso salirse de ahí hasta que su verga perdió completamente su dureza, cosa que pasó en varios minutos. Norma se sentía completamente dichosa, de haber podido iniciar a su joven patrón.

Lla no sentía ningún remordimiento de haber sido infiel, una vez mas, a su marido, mientras Daniel no podía creer que esa vieja empleada le hubiese entregado tanto placer.

Ella permaneció desnuda al lado de Daniel que aun exhausto, no dejaba de tocarla.

Pasaron un rato así en la cama, cunado Norma se percato que las niñas estaban por volver.

Mientras se vestían, ella no resistió y dándole las últimas chupadas a la verga de su joven patrón, dejándosela completamente limpia, cosa que hizo que Daniel nuevamente se empalmara, con el dolor de su corazón , tubo que soltarla , ya que afuera sonaba la bocina del furgón escolar que traía de vuelta del colegio a las mellizas

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Sueños pesados

Mi madre estaba soñando que estaba haciendo el amor con alguien, al tiempo que con la lubricación que salía de su cosita me estaba haciendo sentir, casi como si fuera yo quien la poseía con ese rico vaivén de sus nalgas con mi verga entre ellas, así que yo también empecé a empujar hacia delante al encuentro de ese culo maravilloso.

Esto que voy a contarles sucedió, hace como 10 años, pero no lo había podido asimilar del todo y sobre todo, aún no lo podía creer.

Les he enviado tres relatos de experiencias que he vivido con mi mascota, que a algunos amigos les han parecido buenos y a otros no tanto, por eso me decidí a escribir este relato, que es real y espero les agrade.

Cuando tenía más o menos 20 ó 21 años, todavía vivía en la casa de mi madre, aunque ya trabajaba y ayudaba en los gastos del hogar ya que no tenía padre desde hacía más de 5 años. Con mi madre vivíamos también mis dos hermanos y mi hermana la menor.

Mi madre trabajaba en ese entonces de empleada de una fábrica textil y no ganaba mucho dinero con ese empleo, sin embargo a veces asistíamos a excursiones que organizaban algunos vecinos, para distraernos un poco de nuestras labores.

He de decirles que mi madre a pesar de tener ya más de 40 años se conserva bastante bien de su cuerpo y de su rostro al grado de que algunas personas pensarían que es nuestra hermana mayor en lugar de nuestra madre.

Su cuerpo si bien es algo llenito, destaca sobre todo su trasero que es muy grande y sus caderas bastante voluminosas, aunque sus senos no sean de gran tamaño, se puede decir que son de buena forma y tamaño, todo enmarcado por una cintura pequeña y sin vientre, su piel es blanca y le gusta teñirse el pelo de rubio, cosa que a mi siempre me ha encantado, su estatura es más bien chaparrita (1.57 mts), y sus ojos son como de un color almendrado, eso si bastante guapa y con algunos pretendientes que nunca pasaron de ser sus novios.

El día de la excursión, el autobús salía a las 11 de la noche y solo asistimos mi madre y yo ya que el resto de la familia tenía asuntos pendientes por realizar en sus trabajos o escuela, aunque eso no impidió que el autobús se llenara completamente con algunos invitados de última hora.

El autobús arrancó con algo de retraso y enfiló hacia la autopista de Cuernavaca, para de ahí dirigirse hacia Acapulco por la libre.

Algunos pasajeros iban tomando cerveza y tequila, como yo conocía a algunas personas me les uní en la fiesta y me tomé algunos tragos hasta casi las 2 de la madrugada, mientras mi madre dormía en los asientos que nos habían asignado y que por cierto eran los dos al final del autobús antes del baño, por lo que cada vez que iba al mismo aprovechaba para ver como estaba mi madre, que dormía cubierta por una chamarra mía, sin preocuparse de nada.

También he de comentarles que mi madre tiene el sueño, demasiado pesado, al grado de que cuando suena su despertador, lo escucho y me levanto a despertarla porque ella ni siquiera lo nota, además de que siempre amanece en una posición que difícilmente creerían en una persona que se acuesta normalmente, ya que a veces termina con los pies en la almohada o atravesada en mitad de la cama, incluso algunas veces ha despertado con la mitad del cuerpo afuera de la misma.

Pues ella dormía en el autobús con las piernas arriba del asiento, tapada con mi chamarra normalmente, una hora más tarde regresé al baño y ella estaba casi recostada en el asiento de costado, al pasar por ahí no pude evitar mirar sus caderas y su enorme trasero ya que la chamarra se le había deslizado hacia abajo y ella vestía un pantalón malla de esos que parecen una segunda piel por lo ajustado y delgado de la tela de color azul rey.

Me acerqué para levantar la chamarra y colocársela nuevamente y al hacerlo recorrí desde su brazo hasta sus rodillas con mi mano, pasando por sus pechos, cintura y caderas, sintiendo la piel tibia y las carnes macizas de mi madre, que ni por enterada se dio.

Regresé al frente con los bebedores, por una hora más, y argumentando sueño, me dirigí a mi asiento, cabe decir que desde que salimos a la autopista, el chofer había apagado las luces, así que viajábamos ya en penumbras, pero las luces de otros autos permitían la visibilidad aunque fuera poca, entonces pude ver que mi madre, se había incorporado un poco y se inclinaba hacia la ventanilla, cruzando su pierna para ir más cómoda.

Me acomodé a su lado, abrazándola por detrás, ella solo se movió un poco, volteó y entre sueños me dijo: Ya duérmete quieres, tengo mucho sueño y frío, abrázame y se volvió a dormir enseguida, yo todavía hice tiempo para que su sueño se hiciera más profundo, así pasó casi otra hora.

Para entonces casi todos los pasajeros dormían o lo intentaban, y los amigos bebedores habían regresado a sus respectivos asientos, así que el autobús viajaba casi en completo silencio, decidí entonces poner manos a la obra. Saqué de mi mochila una playera mía por lo que se pudiera necesitar y la coloqué a mi costado.

Me fui acercando poco a poco a mi madre que ni siquiera lo notaba, acto seguido y retirándome de ella solo un poco sin hacer ruido, ni movimientos bruscos, fui bajando mi pants y mi trusa, liberando mi pene y volví a pegarme a ella con cuidado acomodando mi miembro, ya bien erecto entre sus deliciosas nalgas, quedando justamente en medio de ellas, permitiéndome sentir su calor y tersura, dejándolo en esa posición un rato cosa que me hizo sentir un gran placer.

Después me retiré un poco de ella y lo que hice fue, acomodar mi miembro en medio de sus piernas, que tenía un poco separadas porque estaba de costado y empujé un poco para meterlo entre sus piernas para sentir su panochita que se sentía bastante caliente, ¡casi podía sentir sus labios vaginales!, al parecer no se había puesto su tanga o era de las más pequeñas que tenía ya que el contacto era casi total entre su vulva y mi pene.

Así continué por otro rato, sin atreverme a moverme, solo disfrutando su calor hasta que me percaté de algo: mi madre estaba empezando a mojarse, eso lo noté por el calor más fuerte y húmedo que sentí y por los gemidos apagados que emitía entre sueños, para comprobarlo, bajé mi mano y la toqué, para después llevar mis dedos a mi boca y saborear ese jugo que fluía en gran cantidad.

Después mi madre empezó a moverse como si la estuviesen penetrando desde atrás, con movimientos leves de cadera y susurrando: ¡Asíi, mi vida, asíii, papi, métemela toda corazón, que ricooo, amor!

Mi madre estaba soñando que estaba haciendo el amor con alguien, al tiempo que con la lubricación que salía de su cosita me estaba haciendo sentir, casi como si fuera yo quien la poseía con ese rico vaivén de sus nalgas con mi verga entre ellas, así que yo también empecé a empujar hacia delante al encuentro de ese culo maravilloso, sentí como mi verga encontraba la entrada a su cuevita, y le daba pequeños piquetes tratando de entrar sin conseguirlo por la tela de su malla, pero hacían que mamá se revolviera de placer.

Como la tenía abrazada desde atrás yo mismo controlaba mis embates para no despertarla, al tiempo que acariciaba sus pechos por encima de su blusa sintiendo sus pezones duros y erectos como pequeñas balas, sin pellizcarlos por temor a que fuera a despertar, así duramos como 15 ó 20 minutos cuando sus jadeos y respiración se aceleraron mucho presentí que se iba a venir y así fue.

Su cuerpo se tensó, apretándome el miembro con sus piernas con tal fuerza que casi hace que me venga yo también, entonces yo también aceleré mis acometidas, hasta que casi sentía la leche en la punta de la verga y sentí el orgasmo de mamá.

¡Mi mamá se estaba viniendo en mí!

Después se relajó y me soltó de su húmeda prisión justo a tiempo para voltearme y disparar contra mi playera espesos chorros de semen, para que no se hiciera un salpicadero, después me limpié con ella misma el pene y pude apreciar la humedad en la entrepierna de mamá que sus jugos mojaba casi toda la parte baja de su malla, entre sus piernas.

La limpié con cuidado lo más que pude con mi playera y me la llevé a la nariz; olía delicioso, a mujer en celo y caliente, así que la guardé de nuevo en mi mochila, con la intención de no volverla a lavar jamás, para conservar ese hermoso olor.

Me acomodé otra vez al lado de mi madre, abrazándola desde atrás, dispuesto a dormitar un rato, mientras llegábamos a nuestro destino y tratando de no pegarme mucho a las nalgas de mamá, para no volver a excitarme de nuevo ya que pensaba que algo mejor estaba por suceder, así que la tapé de nuevo con la chamarra y me dispuse a descansar también.

Lo que pasó en ese maravilloso puerto se los contaré en otro relato, mientras tanto, imaginen.

Hasta pronto.

Autor: ramy lee

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Cosas de borrachas

Al sentir como su verga se deslizaba, suavemente, del todo dentro de mi húmeda vulva, dejé de pensar en tonterías, y me concentré en el tremendo placer que hacía años que no sentía. A medida que Sergio continuaba metiendo y sacando rítmicamente su verga de mi cuerpo, yo comencé a mover mis caderas de un lado a otro, recordé como lo hacía cuando mi ex marido, se acostaba conmigo.

Nunca pensé, que yo llegase hacer las cosas que he hecho. Mi nombre María de los Ángeles, pero me dicen simplemente Mary, en realidad soy una empleada bancaria, madre de dos hijos que dejaron de ser adolescentes no hace mucho, divorciada, y un sinfín de cosas más, entre otras pertenezco al club de damas de la iglesia. En fin tengo tantos y tantos compromisos que en raras ocasiones tengo tiempo para mí misma. Por lo que cuando una de mis compañeras de trabajo, me invitó a que la acompañase a ver al cantante Marc Antoni en el Coliseo, y yo darme cuenta de que si podía ir, acepté de inmediato sin pensarlo dos veces.

Realmente disfrutamos mucho el concierto, pero a medida que Marc Antoni cantaba sobre el escenario, tanto mi amiga como yo, nos fuimos tomando una que otra cerveza, cosa que ninguna de las dos está acostumbrada, y al final cuando salimos, nos quedamos con ganas de seguir la fiesta. Por lo que como habíamos dejado los autos en casa, tomamos un taxi para ir a uno de los hoteles de Isla Verde, que tiene casino y salón de baile. Desde que llegamos unos cuantos tipos nos invitaron a bailar, pero mi amiga y yo, decidimos esperar a ver si veíamos algo mejor, pero mientras tanto pedimos un par de tragos, que nos trajeron a la mesa donde nos encontrábamos sentadas. A mí me trajeron un sex on the bich o algo que suena parecido a eso, mientras que mi amiga se tomó un vodka con jugo de naranja o china como le decimos en Puerto Rico.

Por segunda ocasión se nos acercaron un par de hombres, y de manera agradable comenzamos a charlar con ellos, y desde luego que nos pusimos a bailar, al regresar a nuestra mesa, nos volvieron a servir otros tragos, que invitaron ellos cortésmente, y así comenzamos a pasar la noche. Solo que como mi amiga y yo no estamos acostumbradas a beber, me mareé rápidamente, y comencé a comportarme como una verdadera estúpida, al igual que mi amiga. Ya que cuando Sergio, el que era mi pareja en ese momento, comenzó a pasar sus manos por mi espalda y poco a poco las fue bajando hasta mis nalgas, mientras bailábamos bien pegados, debí dejarlo en el medio de la sala bailando solo, pero como hacía tanto tiempo que un hombre no me tocaba de esa manera, en lugar de eso lo que hice fue ponerme a reír como una tonta colegiala.

Durante el resto de la noche, Sergio mientras bailábamos, no dejó de manosear todo mi cuerpo. En ocasiones hasta me subía la falda del vestido descaradamente, mientras que yo sentía como me agarraba firmemente mis nalgas, frente a todos los presentes, el espectáculo que di de nada más pensarlo me muero de vergüenza.

Mientras que a mi amiga le iba igual o peor que a mí, ya que su pareja, que Sergio y ella le llamaban el gordo, cuando nos acercábamos a la mesa, vi claramente como él le tenía metida toda su mano entre las piernas de ella, y Julia con una cara de estúpida sorpresa permanecía quieta, sin hacer nada por sacar esa mano de entre sus piernas.

Al pedir la cuenta Sergio y el tal gordo, fueron a la recepción del hotel, y cuando regresaron, nos invitaron a seguir la fiesta en su habitación. Cosa que en otros momentos de seguro tanto Julia como yo hubiéramos dicho que no, pero en esos momentos, las dos estábamos tan borrachas que aceptamos de inmediato.

Apenas entramos a la habitación, llegó un mozo con un carrito de bebidas, las que dejó luego que Sergio, le dio una propina. Ya dentro de la habitación, Sergio y el gordo nos volvieron a servir, la verdad es que no se que era, lo que sí sé es que las dos nos las tomamos, casi de inmediato.

Mientras tanto Sergio y el gordo tomaron asiento, y nos pidieron que por favor bailásemos para ellos, lo que mi amiga y yo comenzamos hacer, y a medida que bailábamos, uno de ellos dos nos pidió que nos pusiéramos más cómodas, que nos quitásemos la ropa, y por estar tan y tan borrachas eso nos pareció una tremenda gracia, y que tanto Julia como yo nos fuimos desprendiendo de parte de nuestras ropas, y a medida que lo hacíamos, ellos nos seguían diciendo que siguiéramos, hasta que cuando ambas estábamos en pantis y sostén…

Sergio me dijo que tenía un hermoso cuerpo el cual le gustaría verlo todo desnudo. Y yo de pendeja que me quité lo poco que tenía encima puesto, y Julia casi al mismo tiempo hizo lo mismo.

Algo avergonzadas, las dos nos sentimos un poco cortadas, y con el mareo que teníamos, nos sujetamos la una de la otra. En eso el gordo nos dio otro trago, y comenzó a decirnos que se veía que ambas éramos muy buenas amigas, y la tonta de Julia le dijo que sí. Sergio por su parte, continuó diciéndonos. Bueno si es que son tan buenas amigas por qué no nos lo demuestran y se dan un amistoso abrazo.

No sé en qué pensaba yo, pero de inmediato sin perder tiempo abracé a Julia y ella a mí, así nos quedamos desnudas y abrazadas la una a la otra, por unos instantes, sin movernos, sintiendo el calor de su piel contra la mía, hasta que nos vimos a los ojos mutuamente. Algo nos pasó a las dos, ya que mientras Sergio seguía preguntándonos ¿qué tan buenas amigas éramos? Comenzamos a besarnos en la boca, al principio fue algo suave y un ligero rocé de nuestros labios, pero en cosa de segundos, las dos nos estábamos besando de manera ardiente. Entre besos y caricias tomamos asiento en una de las camas, y a medida que más nos besábamos y acariciábamos, más deseaba seguir pegada al cuerpo de mi amiga. No sé que me motivó a besar sus senos, mientras que ella me los colocaba contra mi cara.

A medida que la seguía besando, sentí su mano sobre mi coño, y de manera instintiva creo que abrí las piernas. Las dos nos habíamos vuelto como locas, por el cuerpo de la otra, mientras que el gordo y Sergio nos observaban sin perder detalle de lo que nosotras hacíamos sobre la cama. Su coño de repente lo tenía frente a mi boca, lo siguiente que recuerdo es que comencé a lamer su clítoris insistentemente, Julia estaba igual que yo de derrapada, y sus dedos o mejor dicho una de sus manos casi entraba completamente dentro de mi coño. Nuestros gemidos y chillidos, creo que se debieron escuchar por todo el pasillo del hotel. Hasta que tanto ella como yo sentimos esa explosión d amor dentro de nosotras.

Al rato el gordo ayudó a levantar a Julia, mientras que Sergio ya del todo desnudo, se recostaba a mi lado y comenzaba a penetrar mi coño con su verga. Por unos instantes me paralicé y me acuerdo de haberme preguntado a mí misma, que carajo estaba haciendo en ese lugar y con ese hombre que no conocía. Pero al sentir como su verga se deslizaba suavemente, del todo dentro de mi húmeda vulva, dejé de pensar en tonterías, y me concentré en el tremendo placer que hacía años que no sentía. A medida que Sergio continuaba metiendo y sacando rítmicamente su verga de mi cuerpo, yo comencé a mover mis caderas de un lado a otro, recordé como lo hacía cuando mi ex marido, se acostaba conmigo.

En cierto momento volteé a ver a Julia, para ver cómo le iba con el gordo, que de gordo hasta ese momento no tenía nada, y me sorprendí a mi amiga mamándole la verga, en ese instante comprendí porque le llamaban el gordo. Por un buen rato Sergio, mantuvo esa posición, pero luego cambiamos, colocándome yo sobre su cuerpo y nuevamente sentí como su verga entraba y salía de mi coño, hasta que comencé a sentir que algo me tocaba el culo, al voltear vi al gordo apuntando su gruesa verga contra mis nalgas, y a Julia colocando su coño contra mi cara nuevamente.

El resto de la noche, estuvimos cambiando de pareja una y otra vez. En uno de esos cambios el gordo me puso a mamar su verga mientras que Julia se la mamaba a Sergio. Cuando las dos nos despertamos, al sentir que de momento entró un fuerte rayo de sol, que nos encontró a las dos, desnudas, y abrazadas, acostadas juntas en la misma cama, y frente a nosotras la señora que debía arreglar la habitación, deseaba que la tierra me tragase. De manera sarcástica la señora nos dijo, si gustan las señoritas puedo regresar en media hora, ya que debo arreglar la habitación porque los nuevos huéspedes entran a las tres de la tarde.

Julia y yo nos levantamos, rápidamente nos dimos un duchazo y nos vestimos, por lo menos yo con un fuerte dolor de cabeza. Por lo mucho que había bebido, por todas partes olíamos a sexo, más que avergonzadas casi ni nos dirigimos la palabra. Hasta que ya en el ascensor, mutuamente nos preguntamos que nos había pasado. Julia y yo por unos días ni nos hablamos, en mi caso más por vergüenza que por otra cosa, hasta que como a la semana, volvimos a hablar. Quedamos en no decirle a nadie nada de lo sucedido, pero también nos dimos cuenta de lo mucho que nos podemos divertir solas las dos.

Autor: Narrador

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A la empleada le partí el culo

Se metió la verga en su boca hasta las pelotas, la puse en cuatro patas y se la metí hasta el fondo, la pendeja gemía, hace tiempo que no me la meten, después de cogérmela por el coño se lo metí por todo el ano, gritó como loca, pero después se movía como desenfrenada, luego la llené con mi esperma, la volví a coger por su coño y le hice tragarse toda mi leche caliente.

Mi nombre es Arturo, aunque en realidad eso es lo de menos, la verdad sobre lo que sucedió hace algunos años es ésta. Yo vivo con mi esposa en un barrio tranquilo, y ella es dueña de una tienda de antigüedades, soy bastante ardiente y después de mi trabajo llego a la casa, hago dormir a mis  hijos y en mi cuarto empiezo a ver pelis pornos baratas para esperar a que mi esposa regrese de la tienda que esta pegada a la casa, así que ella llega y me encuentra con la verga parada, y empieza a chuparla  y no paramos hasta saciarnos.

Mi esposa tiene una empleada algo gordita, tetona, no buen culo, pero sus tetas tienen algo, siempre me ha mirado algo  libidinosa, pero la verdad que no me ha atraído hasta ahora. Cecil como se llama, ha entrado varias veces a la casa sin tocar la puerta de mi casa y dos veces me vio con el pene a todo poder, no dijo nada, solo salió después de darle un buen vistazo a mi paquete.

La Cecil no tiene marido, según me contaron hace 5 años la abandonó con su hija y desde esa época no ve un pene,  solo en películas,  así que la concha la tiene que arde en deseos. Se me ha insinuado, pero la verdad no le tengo ganas, pero un día me peleé con mi esposa y se fue a la casa de sus padres con los niños y dejó encargada a Cecil de la tienda y de paso que me chequeara. Vaya error, la muy pendeja sabe que yo soy pene ardiente así que todo el día estuvo en la casa con una mini que se le veía toda la rajita, yo llevo varios días de abstinencia forzada así que apenas la vi se me paró la verga  y sobresalía del pantalón, Cecil se hizo la disimulada, pero veía mi verga que quería romper mi pantalón. Como no podía cerrar la tienda llamó a su amiga Juanita para que la atendiera mientras ella buscaba algo en la casa, la pendeja ya tenía planeado todo y yo me dejaría de huevadas y se la clavaría hasta el fondo.

Así entró en la casa y con la excusa de buscar algo me iba buscando la conversación luego me dijo que ella nunca había visto una peli porno, su ex no veía esas cosas, a buen entendedor buenas palabras así que le ofrecí que se quedara en el cuarto a ver una peli porno con la condición que la viéramos juntos y ella aceptó gustosamente, el morbo  aumentaba en el cuarto y al oír los primeros quejidos en la peli empezó a masturbarse por encima de su ropa, yo inmediatamente le empecé a tocar la concha y le saqué mi verga para que la chupara. Ella no tardó en meterse toda la verga en su boca hasta las pelotas después la desvestí por completo, cerré la puerta, la puse en cuatro patas y se la metí hasta el fondo… La pendeja gemía ah, ah, ah, rómpeme el hueco, hace tiempo que no me la meten, toma perra eso es lo que te gusta, si Arturo rómpeme todo…

Le hice caso… Después de cogérmela por el coño le di por el ano… Le metí un dedo luego lo aceité y se lo metí por todo el ano… Gritó como loca, pero después se movía como desenfrenada. Se lo estuve metiendo por un buen rato y luego la llené con mi esperma, luego la volví a coger por su coño y antes de mojarla la hice tragarse toda mi lechaza.

Estuvimos cogiendo varias horas, afortunadamente mi esposa no regresó hasta el día siguiente, y yo escuché cuando ella le preguntó ¿y qué hizo Arturo, se portó bien?, y la pendeja respondió: se portó muy, pero muy bien, para la próxima puede irse más días si quiere acotó. Yo con la verga cansada le pedí perdón a mi esposa, y ella me perdonó, y eso significa que esta noche cogeré con ella… viva  la vida.

Autor: El tauro

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