Fin de semana en la parcela

Esta historia comienza cuando nos fuimos un fin de semana mis cuatro amigos y yo a jugar a paintball en una finca que tiene Gonzalo, alías “Puro”. En nuestro grupo de amigos treintañeros y casi cuarentones todos, dejando a nuestras parejas, novias, esposas e hijos/as en casa.

El sábado por la tarde después de una jornada de paintball, en la carretera de la finca nos encontramos a dos chicas muy preocupadas junto a un coche.Cuando mis colegas y yo vimos semejante chicas veinteañeras vestidas como ropa que mostraba más de lo que escondía, salimos como lobos contra ovejas. Paramos junto a ellas y rápidamente intentamos ayudarlas. El coche se les había sobre calentado así que tendrían que llamar a la grúa para que lo llevara al taller mas cercano, siendo la hora que era, ya tarde,  aunque la grúa lo llevara al taller, el taller estaba cerrado así que hasta mañana no tendrían el coche arreglado. No sabíamos qué hacer hasta que “Puro” dijo:

–    Mirad podemos tirar del coche hasta mi finca y mañana llamamos a la grúa. las chicas se miraron una a la otra.

–    Te prometo que no somos violadores.- dijo yo para suavizar la tensión.

–    ja, ja, ja, ja … bueno, vale.

Tras la solución del problema, momentáneamente, nos presentamos. Ellas se llamaba Sara y Damaris, ambas de buen ver. Sara era rubia de 1,80 delgada y llevaba una camiseta blanca con la bandera de londres y unos vaqueros ajustados. Damaris era castaña de 1.70 delgada, luciendo su camiseta verde con vaqueros pitillo. Ambas eran unos bombones dulces para la vista.

Gonzalo ató una cuerda al parachoques del coche de ellas yo me puse de copiloto y Luis, Jose y Manuel se pusieron detrás. Sara y Damaris se montaron en su coche

Un vez que llegamos a la finca le cedimos una habitación a las amigas. Una vez instaladas mientras que el resto preparaban la barbacoa “Puro” y yo nos quedamos hablando con las muchachas.

–    Bueno contadnos, algo de vosotras.

–    Nosotras somos estudiantes de  cuarto año de psicología

–    y compaginar  los estudios con algo, hobbies, cursos, novios, no sé yo

–    Pues a mi me encantan los caballos, y no, no tenemos novio ninguna de la dos. y ¿ vosotros?

–    Yo trabajo de maestro.- les contested

–    Yo trabajo de mecánico- dijo Puro.

–    Me lo imaginaba así tan grande como eres.- tengo que decir que Puro medía 1,80 y su peso rondaba los 130 kilos era una mole.

–    ¿Esta finca es tuya?.- le preguntó Damaris a Gonzalo.

–    Toda ella.¿quieres que te la enseñe?

–    Vale, ¿ te vienes? le preguntó a Sara mirándola fijamente.

–    No. respondió ella.

Tomándola de la mano Gonzalo hizo que Damaris se levantara y ambos se perdieron por la oscuridad de la finca, yo seguí hablando con Sara y me estuvo contando que ella era del Bosque, un pueblo de Cádiz, que tenía dos hermanos mayores y que su madre era ama de casa y su padre labrador.

Al rato la cena estaba lista y Damaris y Puro no habían regresado así que fui a buscarlos con  Luis y José, Manuel se quedó con Sara en la mesa.

Estuvimos caminando por la finca hasta que vimos las cuadras y que la luz estaba encendida. No llegué a abrir la puerta cuando vi  a Puro chupándole los pechos mientras que ella rebuscaba dentro de su bragueta la polla de este. Paré a Luis que estaba apunto de hablar y nos quedamos los tres mirando desde la rendija de la puerta de las cuadras.Puro le comía las tetas por encima de la camiseta de londres mientras que ella disfrutaba de los bocados que este le daba en su pechos. Puro le levantó la camiseta, dejando ver los pechos de la joven, tras ellos comenzó con una mano a tocar un pecho y con la boca a meterse el otro pecho dentro de su boca.

Estuvo un largo rato chupándole los pechos a Damaris hasta que se agachó y comenzó a abrirle el pantalón vaquero para meter sus dedos, que más que dedos parecían un muestrario de chorizo. Mientras metía un dedo dentro de su coño le comía los pechos, Damaris estaba gimiendo de placer. Entre lo gemidos y el cuerpo de la chica medio desnuda Luis sacó su polla y comenzó a machacársela. José  que vió lo que hizo Luis también sacó su polla y conmigo fuimos tres. Gonzalo seguía chupándole los pechos y dándole placer al coño de Damaris cuando esta se deshizo de su camiseta y se agachó sacando la polla de Puro, bueno el pedazo de carne en barra que tenía Puro de polla, y comenzó a chuparla. Yo no pude aguantar más la excitación y entré en las cuadras diciendo.

–    Si te quedas con hambre aquí tienes otra polla. ambos se asustaron pero no fue mal recibida la invitación ya que cuando llegué a donde estaban Damaris tomó mi polla y comenzó a moverla de arriba a abajo. José y Luis al momento entraron en la cuadra con sus pollas también en la mano y diciendo aquí tienes dos más. Damaris se levantó y los cuatro la rodeamos. Ella comenzó a acariciar la polla de José y la mía mientras que Luis que estaba detrás de ella le cogía los pechos y le comía la boca, José y yo pellizcamos los pechos y Puro se masturbaba para no perder la ereción y le metía un dedo en el coño.

Tras un largo sobeteo le quitamos las braguitas. Ella se puso de rodillas y comenzó a comerle la polla a José mientras manoseaba mi polla y la de Gonzalo, Luis mientras se masturbaba. Estuvo un rato cambiando que polla se comía y cual masturbaba hasta que excitados la levantamos y la pusimos sobre una manta que estaba en un fardo de paja.

Luis estaba cerca de su cabeza y José y yo a los lados, Puro la tenía de frente y le abrió las piernas y viendo su polla y el coñito de la muchacha, la cual había empezadoa a chuparle la polla a José, por lo que Puro  pensó mejor que fuera yo que tenía la polla menos gruesa que la de él,  yo fui el primero en metersela pero antes me puse a comerle el coño a Damaris mientras que ella mastrubana la polla de Puro y la de Luis y se tragaba la polla de José, luego puse un poco de saliva en mi polla y le empecé a meter la polla dentro de su coño, el coño lo tenía prieto prieto pero poco a poco comenzaba a ceder y mi polla a hundirse más en su coño. Al rato comenzó a gemir dejando las pollas de mis compàñeros desatendida pero daba igual Puro se estaba entreteniendo con su pechos mientras que Luis se mastrubana con los gemidos de la moza, José aunque intentaba que la muchacha siguiera no lo conseguí y mira que le ponía la polla en los labios y se metía en la boca, tras un largo de folleteo Puro me exigió su turno le saqué la polla del coño de Damaris y le dejé sitio a Puro. Puro colocó su enorme polla en la entrada delc oñito y luego comenzó a meterla poco a poco cada vez mas adentro, esa chica no gritaba de placer eso era dolor, pero pronto ese coñito apretado cedió y comenzó a sentir placer al tener esa polla tan grande en su coñito.  Luis tras un rato masturbandose se corrio girandose a la derecha para no manchar ni a Damaris ni a ningúno de nosotros, aunque había terminado seguía machandose la polla viedno como esa joven se turnaba para comerle la polla a José y a mí mientras era empalada por la polla de Puro. José fue el siguiente en correrse, lo avisó y Damaris se concetró en su polla para que toda esa leche cayera dentro de su boca y así fue. Puro aumentaba la velocidad y Damaris gemía cada vez más yo mientras acariciaba los pechos de ella mientras que me masturbaba opara no perder la ereción, esperando volver a meterle la polla a la moza. Puro no pude aguantar más y se corrió , mas dentro del coño de la muchacha que fuera pero echó suficiente para que manchara la barriga y los pechos de Damaris y creo que algo cayó en la cara. Puro se apartó rendido por el esfuerzo y yo me puse entre las piernas de la muchacha. No quería repetir e hice que se diera la vuelta, si alguna polla iba a abrirle el ano que fuera la mía más que la de puro así que volvía a humedecer mi polla y la colcoqué en la entrada de su ano, comenzando a penetrarla de forma grotesca en ese agujero negro tan chiquillo pero pronto abrazaba mi polla como abraza una serpiente a su presa. Damaris estaba rendida de la excitación que le había propinado Puro y la que le estaba dando yo y se desbanecía menos mal que José y Luis estaban al quite y la levantarón para que me la termianra de follar y eso hice aceleré el ritmo para que mi polla entrara en ese ano y se corriera dentro como un aspesor en verano sobre el césped.

Tras mi corrida estuvimos un rato recuperando el liento y luego los cinco salimos primero José y Luis seguidos de Damaris y por último Gonzalo y yo, viendo como Damaris se tambaleaba debido a las dos polla que se la había follado esa noche.

Al llegar a la casa Manuél seguía hablando con Sara, con la comida en la mesa.

Damaris se fue a asear y Sara le acompañó, el resto nos quedamos a comentarle a Manuel la jugada, ante la mirada de enviada de este, es más cuando volvieron las chicas Manuel desnudaba a Damaris con la mirada de forma muy descarada.

Tras la cena empezamos con las copas y los bailes, todos nos turnábamos para bailar con las chicas, Damaris no hacía ascos a bailar con uno o con otro mientras que Sara guardaba las distancias con Manuel el cual se había quedado con ganas de meter la polla en caliente, mejor dicho en el caliente coño de alguna de esas chicas. Pasa la noche y la bebida se gastaba pero lo que más se gastaba era el hielo así que Puro propuso que fuéramos a por hielo. Nadie dijo nada todos nos quedamos a espera a ver quien se ofrecía .

– Nadie va a ir. Panda de cabrones y luego querréis beber, verdad?- Dijo Puro.

– Ok, yo voy pero no se donde puede haber hielo a estas horas.- le dije.

– En el bar del juanillo, donde te ponen el tanque de cerveza a 60 céntimos.- Respondió Puro.

– Vale, voy contigo mamona. Pero me llevo a la peque que no me fio de vosotros cabrones.- Dijo Puro con una sonrisa

– Si yo tengo que ir me llevo a Sara, que no me fio de dejarla sola.- Dijo Damarís.

– Yo también voy.- Dijo Manuel.

– Si hombre ahora vamos a ir todo el mundo, nos vamos nosotros cuatro y vosotros os quedáis en la casa vigilando que el fuego no se apague.- Dijo finalmente Puro.

Nos montamos en coche. Yo conducía, Puro de Copiloto y las chicas detrás. Nada más salir de la finca Puro me estuvo guiando todo el rato por donde tirar hasta que finalmente llegamos a un garito llamado ” Bola Negra”, pare cía más un puticlub que un pub. Aparqué en la puerta y entramos los cuatro. No había mucha gente rápidamente nos pusimos en la barra, y mientras las chicas iban al aseo Puro y yo nos quedamos en pidiendo un copazo de capitán Caribe.

Al momento llegaron las chicas y Gonzalo le pido dos copas más al camarero.

Puro le daba pellizcos a Damaris en el culo la cual tonteaba con él con el típico juego de “no me pellizques pero pellízcame” llegando el momento en que se empezaron a comer la boca allí mismo, mientras que yo habla con Sara, bueno ella hablaba porque yo no hacía mas que mirarle los pechos e imaginármela denuda. Llegó un momento que el sobeo a Damaris era tan descarado que el camarero nos llamó la atención y Puro sacó su cartera y pagó la cuenta a regañadientes mio que intenté pagar pero con esa mole que era Puro nadie podía discutir. Aparte de las bebidas pagó una bolsa de hielo que nos llevamos del local.

A la hora de entrar en el coche Puro se metió detrás con Damaris y diciendo que la parte de atras estaba ocupada cerró la puerta y comenzó a meter mano a Damaris la cual se reía. Sara se puso de copiloto y conduje hasta la parcela.

Todo el viaje los cuatro estuvimos callados, bueno más bien Damaris y Puro se estaban comiendo la boca uno al otro y Sara y yo estábamos únicamente escuchando, cuando ” gira a la derecha”, ” ahora a la izquierda” en la señal sigue recto” Puro comenzó a guiarme ” pasada la casa roja métete por esa calle” seguía las indicaciones ” cuando llegues al cartel métete dentro” seguí el camino hasta que llegue a un olivar perdido del pueblo, en el cual no podía seguir. ¿y ahora? – le pregunté a Gonzalo. ” Ahora paga las luces y el motor” y eso hice. Nos quedamos a oscuras mientras que Puro y Damaris comenzaban otra vez con el manoseo. Mira a la cara a Sara la cual miraba a la pareja de atrás, ambos nos reíamos, le miré el escote y luego la tomé de la cara y comencé a comerle la boca. Ella lo estaba deseando porque su besos, su lengua y sus manos se abalanzarón sobre mí como un leona a una gacela. Sus manos acariciaban mi polla por encima de mis vaqueros y yo sus pechos por encima de su camiseta, a lo largo de la noche su camiseta, su sujetador, su pantalón, su bragas volaros de su cuerpo cayendo al suelo de mi coche al igual que mi camiseta y mi pantalón quedando mi polla al aire. Sara no lo dudó, quería que me la follara así que comenzó a humedecer mi polla con su boca, lamiendo los jugos que aún quedaban de su amiga, pero eso a ella no le importaba. Puro se puso a Damarís encima suya situados en el asiento del copiloto comenzando a dar golpes en el asiento delantero. Yo viendo los golpes que daba y las dificultades que tenía puro por follarse a Damaris en ese espacio tan chico hice que Sara se subiera encima mío y echando el asiento del copiloto hacía adelante y el asiento del piloto atrás pudimos acoplarnos los cuatro. Una vez que Sara situó su coño encima de mi polla comencé a follármela. Su coñito no era tan prieto como el de su amiga pero ella apretaba para que yo pudiera sentir su coño ofreciendo resistencia a mi polla.

En el coche se mezclaban los gemidos de Sara y de Damaris y las respiraciones de Puro y mía.

– Menudas putas, verdad?.- dijo Puro

– Si que lo son, pero que buenas están.- le respondí

Ellas gritaban de placer y asentían con la cabeza y con las voz, “si, si,si” Finalmente puro de corrió dentro de Damaris la cual tuvo que salirse del coche y con un klinex limpiarse. Yo me corrí también dentro de Sara, la muy puta me lo pidió así. Acabados todos nos fuimos a la finca a seguir bebiendo y bailando. A la mañana siguiente llamamos a la grúa y se fueron las dos putillas.

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El mirador

Un día que mi novio tenía que trabajar tarde nos fuimos a dar una vuelta. El me miraba con deseo y yo empecé a provocarlo. Él iba conduciendo y me dijo que hubiese sido mejor si hubiese venido en falda. Obviamente sus pensamientos eran similares a los míos. Quería excitarme tanto como yo a él. No me van a creer, pero para su buena suerte había ido al centro comercial antes de vernos y tenía en mi carro una bolsa con unos trajes que había comprado.

La alcancé y le pregunté que si le gustaba uno rosado que tenía allí, me miró y me preguntó que donde me iba a cambiar. Así que con el carro en movimiento, a la mitad de la autopista, a más de 60 millas por hora y con bastante tráfico; mi contestación a su interrogante fue pasarme el traje encima y quitarme mi camisa, mi sostén, mi pantalón y hasta mi tanga. ¿Qué haces? ¿Estás loca? No, yo solo cumplo tus deseos. Así llegamos a la playa y caminamos un rato. Debo decir que empezamos a besarnos tiernamente, pero cuando nos fuimos ya estábamos súper calientes los dos. Me propuso ir a mi ciudad natal, quedaba a solo unos 20 minutos del lugar así que accedí. Llegamos a un mirador donde se puede apreciar la vista de todo el pueblo y más allá.

Una vez allí, las ganas de bajarnos no eran muchas. Muy estratégicamente ajustamos el aire acondicionado de mi auto para que los cristales se empañaran y la visibilidad hacia adentro fuese menor. No creo que nos funcionara muy bien esta técnica pues estoy segura, por las expresiones en las caras de las personas que estaban alrededor, que podían ver cada detalle de lo que yo estaba haciendo. Así pues, como toda buena sesión de sexo comenzamos a hablar, y entre una cosa y otra ya nos estábamos besando. De los besos más tiernos, suaves y lentos pasamos a las caricias, a los besos de lujuria y apasionamiento. Sin importarnos mucho el lugar, pronto nos estábamos estrujando ante todos los visitantes del mirador. Nos besamos con pasión y deseo, me besaba el cuello, me lamía, sentía su respiración fuerte y entre cortada a la vez que me tocaba mis senos como solo él sabía, me los apretaba, me los rozaba, me los besaba& ummm que bien lo sabe hacer; como me encanta que haga eso&

Yo estaba súper caliente así que me pasé desde el asiento del conductor donde me encontraba hacia el lado de mi novio. Una vez allí, me arrodillé quedando perfectamente frente a su instrumento. Por la protuberancia que ya había notado al restregar mis manos contra su entrepierna antes de salta glande. Después me introducía todo su miembro con más velocidad y al mismo tiempo lo masturbaba con mi dedo índice y pulgar tratando de unirlos, eso le vuelve loco.

Entre el sube y baja y el chupa y lame me di cuenta que mi novio me miraba con un deseo fuera de lo normal mis dos grandes tetas. ¿Lo hago, no lo hago? Comencé a dudar, pero sus ojos lujuriosos seguían clavados a mi pecho. Así que sin más ni menos me alcé la blusa y el brassier y así saltaron mis pechos libres de su prisión. Mi novio por poco se muere. Pero reaccionó muy bien cuando comenzó a acariciarme, pellizcarme, y estrujarme los pezones. Como devolviéndole el favor, tomé mis enormes tetas 36 D y las puse alrededor de su miembro a lo que él respondió con movimientos hacia el frente y atrás. Con mis manos apretaba mis dos tetas para que el sintiera como si me estuviese penetrando, pero a su vez cada vez que veía asomar la cabeza de su instrumento le daba una chupada o lo lamía. Así estuvimos un rato hasta que en su cara noté que estaba a punto de terminar. Fue entonces cuando comencé a masturbarlo rápidamente hasta que vi que iba a explotar y me metí su miembro completo dentro de mi boca donde descargó todo su exquisito semen. Después de componernos, nos besamos, nos abrazamos, decidimos que él no iba a ir a su trabajo y que iríamos a quedarnos a algún sitio cómodo. Lo que de allí sucedió, es otro relato…

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