En el piso de Yael

Mi nombre es Simón y la historia que voy a contar sucedió una tarde de sábado en verano, aburrido en mi casa llamé a mi amiga Yael para ver qué hacía.

– Hola Yael, ¿qué plan tienes hoy?
– Pues aquí estamos Isabella y yo tirada de pencas.

Isabella era su compañera de piso, para los que no han leído ninguno de mis relatos, tengo que aclarar que Yael vivía en su propio piso, el piso tiene tres dormitorios en los cuales uno era de ella, otro de Isabella y el otro, era de un chico que en el tiempo que estuvo allí nunca lo vi, viajaba mucho.

– ¿ por qué no te vienes y comes con nosotras y vemos qué hacemos?
– Ok, en veinte minutos estoy allí.- le dije

Llegué a la 13 de la tarde, llamé al timbre y la puerta se abrió como por arte de magia, de repente salió la cara de Yael desmaquillada de detrás de la puerta y me invitó a pasar.
Nada más pasar me encontré a las dos compañeras de piso en pijama, sin maquillaje, con los pelos revueltos y con una cara de dormida que no podían con ella. Isabella estaba en el sofá viendo la tele y Yael en la cocina calentando una olla para hacer la comida, espaguetis. Era cierto estaban de pencas total.
Yael es una chica alta de 1.60, muy delgada de unos 60 kilos con pelo moreno oscuro liso, tiene una talla 70 de pecho y tiene un culo bien prieto, trabajaba de dependienta de berska, ella lucía una sudadera amarilla y un pantalón de chándal , sin embargo Isabella es una chica alta más glamurosa de 1.75, delgada de unos 60 kilos con pelo castaño ondulado, tiene una talla 90 de pecho y tiene un culo muy redondo, antigua azafata de congresos y actualmente comercial de una agencia inmobiliaria y lucía un pijama con chaleco y pantalón corto de Paul Frank.Ambas eran unos pibones que en las discotecas hacía volverse a medio disco y con ninguna de las cuales había tenido sexo hasta ahora

Mientras que Yael cocinaba me senté en el sofá de tres plazas junto a Isabella y me encendí un cigarro y estuve viendo la tele. Cuando la comida estaba hecha nos llamó Yael para poner la mesa. Isabella cogió los cubiertos y la panera , yo cogí los tres platos y los tres vasos y Yael llevó los espaguetis. nos sentamos a comer la pasta viendo la tele.

Tras acabar la comida nos sentamos en el sofá. Me senté en el sofá en un lado pero seguidamente Isabella iba a sentar en mi lado por lo que desplacé mi trasero al centro del sofá. Yael estuvo recogiendo la cocina pero cuando terminó se sentó en el sofá me iba a desplazar un asiento más pero ella dijo que se iba a sentar a mi otro lado. Nos pusimos a ver una película que echaban “Vicky Cristina Barcelona “ mira que no soy muy seguidor de Woody Allen pero la película me estaba resultando algo excitante.

Primero Yael me pidió que levantara el brazo para apoyarse en mí para dormirse la siesta e Isabella también me lo pidió los mismo ambas se apoyaron y se abrazaron a mi para dormirse la siesta y yo seguí viendo la película. seguía viendo la película pero notaba los pechos de ambas sobre mi costado e intentaba no moverse, ella había posado sus manos sobre mis piernas, como tantas veces que habíamos tomado esta postura.

Ya había pasado un rato y creí que estaban dormidas cuando empiezo a notar que la mano de Yael está subiendo por mi pierna poco a poco por la parte interna de la pierna pero no solo eso sino que también noto que la mano de Isabella también está subiendo por mi pierna, a esto que empieza a levantar la cabeza, Isabella, y me propinado besos en mi cuello, suaves besos, desde luego no era al único que la escenas de la película le había puesto cachondo ya que ambas compañeras de piso habían sentido el mismo calentón. Yael también comenzó a besarme el cuello mientras subía su mano por mi pierna yo estaba disfrutando de sus besos. Isabella tomó mi mano y la puso sobre uno de sus pechos y fue cuando me susurró al odio Yael “ quítate la camiseta” estaba algo flipado pero las escenas de la película, el olor de esas mujeres y que en toda relación de amistad entre chico/chica siempre está el deseo de sexo, intenté tener la mente fría pero finalmente separé a ambas de mi cuerpo para que con su ayuda pudiera quitarme la camiseta. Una vez despojado de la camiseta ambas se incorporaron y comenzaron a comer me al unísono el cuello y las orejas. Yo las abrazaba y las pegaba a mi cuerpo mientras que disfrutaba de sus besos.

Dirigí mis manos al trasero de cada una de mis amigas mientras que Yael comenzó a acariciar mi polla por encima de mi pantalón y Isabella empezó a acariciar mi pecho desnudo. Ambas tenían un culo de infarto y aunque nunca los había catado si me había fijado más de una y dos veces. Yael seguía acariciando mi paquete y propinado besos en el cuello yo dirigí mi boca a los labios de Isabella, esos hermosos labios carnosos que eran la puerta de su boca la cual guardaba su lengua. Fui acogido gratamente por su boca y por su lengua, me estaba liando con mi amiga Isabella mientras que Yael colocaba sus manos en mi polla acariciándola y sus labios besaban mi piel.
Dejé de abrazar a Yael para dirigir mis manos a subirle el pijama a Isabella descubriendo su sujetador blanco. Luego comencé a comerme esos pechos por encima del sujetador ella mientras desabrochaba los corchetes por atrás. Yael, palpaba mi paquete y lo cogía con fuerza en la palma de su mano, me daba besos en el cuello. Estuve un rato chupando los pezones de Isabella cuando los dejé para dedicarme a Yael y lo primero que hice fue desprenderla de su sudadera amarilla, dejándome ver que no llevaba sujetador, pude ver sus pechos al natural y no perdí el tiempo ya que mientras ella volvía a tomar mi polla yo caté su pechos con mi lengua y Isabella me daba besos en mi pecho para excitarme y reclamar mi atención. Después de un tiempo volví a Isabella para besar sus pechos otra vez, Yael se dedicó a besar mi espalda, a lo que pasé mi brazo por detrás suyo para cogerle el culo y que pudiera besar mi cuello mientras que yo besaba los pechos de su compañera de piso como hacía poco lo había hecho con los suyos.

Besaba a Yael con su torso desnudo y luego besaba a Isabella con su torso también desnudo, tenía para mi solo esos 4 pechos de esos dos pibones, amigas mías, pero no me contentaba con eso quería más así que dejé de un lado a Yael para dedicarme a Isabella poniéndome enfrente de ella con mi cuerpo, comencé a besarla acariciándole los pechos y bajando a su pantalón de pijama el cual empecé a tirar hacia abajo. Ella que se dio cuenta que de rodillas en el sofá poco podría bajar , se levantó para quitárselo en ese momento también tiré del pantalón de chándal de Yael la cual no se levantó sino que se bajó una parte y apoyada sobre su culo me pidió que tirara y con mi ayuda y con la ayuda de Isabella que se había quedado con su tanga, Yael se quedo en tanguita también. las dos se volvieron a sentar sobre su rodillas en el sobra y yo abrí los brazos para acogerte en mi pecho, volvimos a los besos y a las caricias Isabella se dedicaba a besar y acariciar mi pecho mientras que Yael besaba mi boca y acariciaba mi paquete, yo bajé mis manos hacía sus culos y metiendo las manos por debajo de sus tangas les agarraba el culo a las dos en al mismo tiempo, estaba en la gloria con esas dos diosas y me las quería follar así que tiré de los dos tangas y ambas amigas se quitaron sus respectivos tangas quedándose totalmente desnudas, en ese momento yo me desabroché el cinturón y me deshice de mi pantalón y calzoncillo para que los tres estuviéramos desnudos.

Una vez desnudo tumbé a Yael en el sofá y le abrí las piernas introduciendo mi polla dentro de su coño mientras Isabella tumbada junto a su amiga nos miraba y se hacía un dedo escuchando los jadeos de su amiga, yo le comía los pechos a Yael y con mi mano acariciaba los pechos de Isabella mientras seguía bombeando dentro de Yael. Cuando noté que Yael estaba suficientemente húmeda saqué mi polla de su coño y haciendo que Isabella levantara las piernas se lo introduje a ella follándome la como antes lo había hecho con su compañera de piso.

Mi excitación era muy grande y no quería dejar a ninguna de mis dos amigas que dejara de excitarse así que le dije a Yael que se pusiera encima de Isabella a cuatro patas, así podría turnar la polla y follarme a Isabella y a Yael por turnos. Llegó un momento que me cansé y me senté en el sofá y las chicas se pusieron encima mía de espaldas a mí para seguir siendo folladas. La primera en montarse fue Yael, botaba sobre mi polla como una descosía mientras que Isabella me comía la boca luego cambiaron los sitios y fue Isabella quien botaba sobre mi polla, Yael comenzó a comerme la boca pero al momento por lo gemidos de Isabella se levantó de mi lado y se puso encima de mis rodillas frente a frente de Isabella y comenzó a acariciarle los pechos, Isabella con la excitación paró de saltar yo desde atrás comenzó a acariciar los pechos de Yael. Yael comenzó a pellizcar los pechos de Isabella y luego comenzó a besar a Isabella. Ambas amigas se pusieron a comerse la boca encima de mis piernas mientras que mi polla estaba dentro de Isabella y mis manos sobre los pechos de Yael, me acerqué a Isabella le empecé a dar besos en el cuello mientras que ella disfrutaba de la boca de su amiga y de la polla de su amigo a la vez, en poco tiempo noté como mis huevos se mojaban, Isabella había tenido un orgasmo debido supongo a la excitación, y se había corrido. Yael se levantó y luego Isabella también, pero no llevará a levantarse del todo ya que cayó a un lado del sofá con las piernas flojas por la excitación. Miré a Yael y ella miró como mi polla aún estaba erecta, se puso delante mía y se metió mi polla en su coño, yo la cogía por su culo y comencé a follarme con cierta violencia dándole embestidas tras embestidas ella gritaba de placer y yo más fuerte le daba, parecía que estábamos imantados ya que contra más nos separamos más rápidamente y fuertemente nos volvíamos a unir, así estuvimos unos largos minutos hasta que nos corrimos, no sé si yo antes o después el caso es que me tumbé detrás de Isabella y Yael detrás mío.
Estuvimos un largo rato recuperando el aliento, yo acariciaba los pechos de Isabella y Yael tocaba mi polla moviéndola de arriba a abajo, consiguiendo que mi polla volviera a estar erecta en el menor tiempo, una vez tiesa mi polla y con el culo de Isabella a la altura le abrí el cachete a Isabella y comencé a introducir mi polla en su ano, ella no se quejó es más me lo pidió cuando inicié la acción.

Empecé suavemente a meterle la polla en su ano pero Yael que estaba junto a mi culo comenzó a darme golpes cada vez más rápidos aumentando así mi ritmo, parecía que Yael se estaba follando a Isabella con mi polla, esa imagen me gustaba. estuvimos así hasta que Isabella se quejó de que le empezaba a doler entonces ella se levantó y se puso de pie, pidió a Yael que se levantara quedando yo boca arriba en el sofá entonces Yael, a petición de Isabella, puso su culo en mi polla mientras que Isabella me puso su coño en mi boca en tal posición que podía darle por el culo a Yael mientras que le comía su coño a ella. Escuchaba los gritos de Yael que estaba siendo penetrada por mi polla y acariciada por las dulces y suaves manos de Isabella.
Estuvimos en esa postura hasta que anuncié que me iba a correr entonces Yael paró de meterse mi polla para masajearla y Isabella se levantó de encima mía para ponerse a la altura de mi polla y lamer el delicioso néctar que iba a salir gracias a la acción de Yael. Al poco tiempo salió el liquido blanco el cual ambas amigas y compañeras lamieron y no dejaron rastro.

Después de este día hemos tenido varios más, entre nosotros tres o solo dos o cuatro personas… pero eso es otra historia que os contaré en otro momento.

Me gusta / No me gusta

Sexo nocturno

El siguiente relato sucedió hace dos años, por aquellos entonces vivía en casa de mis padres, con mi hermana también, esto me proporcionaba el poder contemplar a las amigas de ella, con las cuales me llevaba muy bien. En verano mis padres se fueron de viaje de vacaciones a Francia, y nos quedamos los dos en la casa. Nada más irse mis padres, mi hermana me pidió que le diera permiso para invitar a algunas de sus amigas a quedarse en su habitación a dormir, así no se aburriría, acepté e invitó a tres amigas, entre ellas Anabel, la más intima de mi hermana y con la que más confianza tenía, además ella siempre me había llamado la atención por su hermoso cuerpo, sus largas piernas, sus pechos redondos, su cabello rubio, su carita de ángel, ella es alta, y tiene la piel blanca. Cuando ellas llegaron, se pusieron a ordenar la habitación de mi hermana, que era la más grande, les llevé unas colchonetas que teníamos para ese tipo de casos.

Un día estando en el trabajo me sentí un poco mal, así que me fui temprano a casa, allí mi hermana y sus amigas con la música a todo volumen no oyeron que llegué, subí las escaleras para pedirles que bajaran un poco la música, pero cual sería mi sorpresa que justo al asomarme al cuarto, todas ellas se estaba vistiendo y preparando para salir, de inmediato me entró el morbo de ver como se vestían, aunque la mayoría ya lo había hecho. Fui al baño, que está justo en frente y desde ahí comencé a espiarlas, veía a todas, menos a Anabel, las demás estaban peinándose o maquillándose, hasta que transcurrido un rato Anabel salió del baño que está dentro del cuarto empapada, solamente con una toalla cubriéndole su prodigioso cuerpo, me quedé pasmado al verla, mientras las demás seguían con lo suyo, ella se despojó de la toalla, dejándome ver su cuerpo desnudo frente a mí, pero rápidamente comenzó a vestirse, se puso un diminuto tanga negro, después se puso un vestido con un escote increíble, apenas cubría sus hermosas nalguitas, sin ponerse sujetador.

Después de eso, bajé las escaleras con la idea de fingir mi llegada y que no sospecharan nada, me dirigí a la puerta de entrada, tratando de hacer un poco más de ruido, subí las escaleras y mi hermana me interceptó justo frente su cuarto, todas me saludaron. Mi hermana me dijo que iban a almorzar y después a tomar un café y finalmente al cine, y después me pidió que las recogiese a la noche, cosa que acepté. Se fueron y ya no pude quitarme de mi mente esas imágenes de Anabel, desnuda, así que me masturbé recordando lo sucedido.

Así pasaron las horas hasta que me llamó mi hermana para que fuera a recogerlas, cosa que hice. Al llegar a la casa, todas coincidieron en que estaban muy cansadas y con sueño, yo les dije que me quedaría un rato viendo la televisión, ellas subieron. Pasaron como dos horas y escuché pasos en la cocina, fui a ver quien era, y se trataba de Anabel, había bajado por un vaso de agua, me dijo que no tenía ganas de dormir, y se sentó conmigo para ver la televisión. Al rato de estar ahí sentados, en silencio, con la mirada fija en la pantalla, empecé a acariciarle sus pechos, le arranqué un gran suspiro, mientras ella seguía simulando ver la televisión.

Al rato, la giré para ver su cara, volví a subir la mano y poco a poco fue abriendo sus piernas, hasta que llegué a su tanguita, el cual acaricié. Ella no sabía donde poner su mano, hasta que se la cogí y la puse en mi miembro, Anabel sonrió y comenzó a masajearlo por encima del pantalón. Más tarde le metí un dedo en su coño mojado, ella se estremeció y apretó mi pene. Después decidí levantarla y sentarla frente a mí, me quité la camisa y el pantalón, a ella la dejé con su camisón, quitándole la bata. Comenzamos a besarnos apasionadamente, mientras nuestras lenguas se abrazaban, acariciaba sus nalgas y sus pechos, hasta que ella se quitó el camisón y dejó al aire sus dos redondos pechos, los cuales no tardé en comenzar a comérmelos. Anabel acariciaba mi cabello desesperada y comenzaba a moverse en forma circular.

Decidí que era el momento de atacar, le quité el tanga y ella a mí mi slip. En todo el rato no había dicho una sola palabra, pero una vez desnuda me dijo susurrándome al oído que por favor que no le doliera, a lo que le contesté que no se preocupase, que lo haría con cuidado y despacio. Poco a poco la fui acomodando para penetrarla, boca arriba sobre el sofá, cuando lo logré, dio un tremendo grito y me jaló del cabello, le había dolido, pero sin duda le gustó, ya que mientras le salían algunas lágrimas, jadeaba fuertemente y se movía cadenciosamente, mis movimientos siempre fueron suaves, tratando de no lastimarla y provocando en ella una mayor excitación, incluso en varias ocasiones intenté sacar mi miembro, pensando que le estaba doliendo pero ella no me dejaba, por el contrario, apresuraba un poco más su balanceo. Así nos pasamos mucho tiempo, hasta que sentí que ella se corrió, yo me concentré aun más, y momentos después sentí que me iba, se la saqué, y ella sin que le dijera una sola palabra se agachó a tomarse toda mi leche, el primer chorro fue a su cavidad bucal, después cerró la boca, y los siguientes fueron a sus labios, a su ojo derecho y a su mejilla. Se limpió un poco con una servilleta y nos fundimos en un abrazo, al rato nos quedamos dormidos, desnudos, abrazados y con solamente una sábana cubriéndonos. A la mañana siguiente, ella se despertó y se fue al cuarto a hacer como si hubiera dormido allí, yo me vestí y me fui a desayunar. A partir de ese día, nuestras miradas eran cómplices, deseosas de pasión.

Me gusta / No me gusta