Sexo en horas de trabajo

Cuando entré a trabajar al restaurant, llevaba la mentalidad de ir solamente a trabajar pues no me interesan los hombres comunes así que para mí eso no iba a ser difícil. En el restaurant trato practicamente con puros hombres hablando de compañeros de trabajo pues todos los meseros, el capitán y el gerente son hombres y muy perros he de decir, así que punto menos para que llamaran mi atención.

El barman del restaurant es un tipo de estatura media, cabello negro, lentes, voz grave 34 años, complexión media y lo que noté en un principio es que tiene una actitud segura y eso me agradó pero no pasó de allí así que siempre ignoré sus coqueteos.

Pasaron meses y como vió que su esfuerzo no rendía frutos dejó de saludarme incluso supongo creyó que me desagradaba y fue entonces que comenzé a prestarle atención y comenzé a acercarme porque estaba dándome ya curiosidad la idea de tener relaciones con él.
Así que de un día para otro notó que me acercaba a él y no dudó un segundo en seguir mi juego.

El primer encuentro cachondo que tuvimos fue una ocasión en que esperaba a un amigo que pasaría por mí al trabajo y fumaba en la terraza del restaurant, entonces el aprovechó se me acercó y me dijo que hacía allí que mi blusa estaba preciosa (“claaro mi blusa”) yq ue lo habría exitado, le dije que no podía creer que una blusa lo exitara, así que se acercó bajó su cierre y guió mi mano hasta su pene estaba en lo cierto estaba erecto. Entonces solo lo masajé un poco y me fuí no sin antes acercarme y besarlo.

Poco después se acercó a mí y me dijo que tenía una petición, le dije que siempre y cuando estuviera dentro de mis posibilidades lo haría, me pidió llevar una tanga y pants el siguiente día de trabajo, en ese momento no respondí mas que con una sonrisa.

Era el día siguiente debo admitir que me emocionaba un poco la idea de saber en que momento sería que le enseñara esa tanga color rosa que traía debajo de un entallado pants negro, cayó la noche y me dijo “te veo afuera en el elevador en 5 minutos”, el hecho de que me lo haya dicho al oído hizo que me mojara así que 5 minutos después nos encontramos en el elevador y me dijo que conocería el Edén de donde trabajamos.

3 pisos abajo llegamos al sótano, no veía nada, sólo él tenía la llave, entramos…

Prendió la luz, había una silla sonreí pícaramente me senté, abrí las piernas y en ese momento me dí cuenta de lo nervioso que estaba pues no supo que hacer así que lo jalé hacía a mí lo apreté contra mi cuerpo, sintió mi cosita contra su pene, lamió mis senos bajando lentamente la blusa que traía, entonces deciddí darle la espalda se puso el condón y metió su pene en mí he de decir que era de unos 11cm pero no lo hacía nada mal, bombeaba presuroso fue entonces que decidí quitarle el condón y darle placer con mi lengua unos minutos, después me tomó por la cadera y me sentó en la silla de frente, comenzé a masturbarme mientras el me veía y metía lentamente su pene para no interrumpir mi placer, yo lo movía poniendo mi mano en su pecho echaba mi cabeza para atrás de lo exitante que me parecía esa situación doblando y subiendo mis piernas un poco arqueando mi espalda y sintiendo como bomeaba a cada momento con más desesperación, tuvimos orgasmo al mismo tiempo, inmediatamente nos vestimos y cada quien volvió a sus labores.

Han pasado unos cuantos meses de aquello y en un principio lo ignoré pues había tenido lo que quería, pero últimamente se me ha antojado de nuevo,yal vez pronto tenga mi segunda experiencia con él.

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