Korpus

Una vez más estaba metido en el sauna de vapor compartiendo con varios hombres que como yo andábamos en busca de un poco de distracción, era un día cualquiera y por tanto no había mucha gente en el spa, pero en el ambiente se respiraba el morbo característico del lugar. Nuevamente con una toalla diminuta alrededor de la cintura, observando el mínimo movimiento de alguno de mis acompañantes para que yo también me anime a jugar, sin embargo, o es que nadie estaba cachondo como yo o que realmente estábamos sólo en plan de observadores. En eso uno de ellos, el que yo había admirado como el más guapo de todos, se pone de pie y se estira llegando a tocar el techo con las manos, dejándonos a los demás el espectáculo de su cuerpo bien formado, un vientre plano y unos pectorales nada despreciables; pero también el perfil de un trasero bastante apetecible y por demás decir de un bulto considerable, aún cubierto por la toalla. En eso como si nos estuviera leyendo las mentes, se quita esa única prenda, dejándonos a todos con el sabor de la codicia en las bocas, porque ese miembro oculto no era sino la mínima expresión de un pene que en estado flácido como estaba debiera medir unos 18 cm de largo. Tomó sutilmente la toalla para secarse la cara y luego mirándonos de reojo a todos se la volvió a colocar en la cintura y se sentó pero esta vez más junto a mí. Todos allí me miraron como diciéndome “eres el elegido” y yo abochornado por esas miradas fulminantes de envidia y deseo no sabía que paso dar y felizmente no fue demasiado pensar en que hacer, pues el muchacho éste, se vuelve a quitar la toalla, la extiende en el resto de las sentaderas del lugar y se echa sobre ella dándome la hermosa imagen de su cuerpo desnudo, estando sus pies a menos de diez cm de mi cuerpo caliente y sudoroso. Verlo así, como invitándome a tocarlo me puso a cien, mi propio cuerpo reaccionó al estímulo visual formándose por debajo de mi cubierta afelpada una carpa difícil de disimular. De pronto, el muchacho hace un movimiento involuntario llegándome a topar la pierna con sus pies, golpe que termina por desabrocharme la toalla y mostrarme así de excitado a todos los observadores, “I’m sorry” fue lo que escuché de él dándome cuenta que se trataba de un guapo gringo, aunque no tengo un inglés muy fluido logré contestarle en su misma lengua, no antes de coger mi toalla para cubrirme la erección, sin embargo cuando menos lo imaginaba una mano desconocida iniciaba un recorrido por demás morboso en mi cuerpo, iniciándose en mi pierna izquierda, nalgas, tetillas y concluir muy cerca de mi sexo, definitivamente el ambiente se estaba animando.

En eso, el gringo (así lo llamaré) se había dado vuelta, dándome el espectáculo de su trasero blanco, redondo y con una hilera muy poblada de vellos castaños casi rubios en toda la raja, allí si que no pude contenerme, estaba casi flotando de las sensaciones que mi otrora compañero me estaba dando por detrás y el espectáculo de lo que para mí es mi fetiche: un culo velludo!!!, me agaché un poco hacia el gringo llegando a respirar a escasos centímetros de su cuerpo, y no pudiendo aguantar la tentación le di el lenguetazo que estaba deseando a esa raja peluda, acto que el gringo agradeció con un estremecimiento tal que me prácticamente se abrió en dos para mí porque al solo sentir de mi lengua alzó el culo de tal manera que lo sujeté de las caderas haciendo mi trabajo mucho más fácil, de hecho el sudor propio de su cuerpo más mi saliva ayudaban a que mi lengua recorriera libremente por toda la raja, sintiendo en ella su vellos y su olor a hombre. Del mismo modo una lengua muy succionadora hacía lo mismo con mis tetillas, nuca y espalda. El resto de los hombres del lugar ya ni siquiera nos miraban, cada cual estaba en lo suyo.

Lamer y tocar un trasero tan perfecto y de alguien tan guapo era un premio y por tanto quería mucho más, logré levantarme un poco como para arremeter sobre este hombre que prácticamente se me había entregado, cuando siento una boca muy jugosa comerse mi pene, bajé la mirada para saber de quien se trataba y mi sorpresa fue mayor, definitivamente ese día estaba con suerte, ya que mis fantasías más alejadas se estaban haciendo realidad, era un tipo de ojos claros, cabeza rapada y barba candado, su piel color canela y el tipo de nariz me estaban anunciando que era un hombre de ascendencia árabe y su cuerpo completamente velludo me lo confirmaba. En ese instante mi confusión se hacía evidente, estaba exactamente en medio de los dos tipos de hombres con los que siempre había soñado estar.

Tomé la cara del árabe, el alzó la mirada y me miró por primera vez fijamente a los ojos, sentí el fuego de ellos, soltó mi pene y se acercó a mí y con la misma boca que segundos antes había estado mamándome de una manera deliciosa buscó mis labios, cerró los ojos y me besó, pero fue un beso tan suave y delicado y a la vez tan lleno de pasión que simplemente me dejé llevar por él, entonces me abrazó sujetándome con fuerza haciendo que mi cuerpo se pegue al de él sintiendo entonces el calor de su pecho velludo, momento en el que por detrás comienzo a sentir las caricias del gringo, y de pronto su lengua jugueteando en mi cintura para luego apoderarse de mi culo, era increíble, estaba siendo besado por las dos partes!!!, el árabe entonces me suelta y sin dejarme de mirar baja hasta retomar su labor en mi pene erguido a más no poder, era tanto el regocijo que no sabía en que momento exacto me vendría.

En eso el gringo para el beso negro y empiezo a sentir su garrote tratando de ingresar en mi cuerpo; estiré la mano para atrás para tocar lo que intentaba colarse en mí y me doy cuenta de que se trata de una macana grande y cabezona, menos mal no muy gruesa. Saco mi pene de la boca del árabe, le hago una señal para que se de vuelta y él obedece, observo su culo completamente velludo, eso me excita aún más, le meto un dedo en su hoyo, juego en él, luego dos, si, ya lo tengo preparado, entonces casi y sin pensarlo dos veces me acomodo y me impulso horadando mi miembro en su culo que aparenta ser virgen, el árabe se quiebra un poco, se acomoda, siento su respiración agitada, no hace más bulla que el que da el placer y yo empiezo el bamboleo característico cuando se ha logrado introducir todo el pene hasta tocar su culo, y de pronto una descarga fuerte me invade y un pequeño dolor también, mi propio culo expuesto ha sido completamente invadido por el gringo, aún no se como ha podido hacerlo, pero la sensación de ser poseído al mismo momento que poseer es lo máximo, estoy en la gloria y mis amantes del momento también, en realidad toda la cámara es una orgía, los gemidos de todos lo evidencian, la puerta se abre tan solo para recibir a más hombres, nadie sale del lugar, todos estamos teniendo el mejor sexo posible. Cuando ya estoy por venirme, me retiro del árabe y éste da vuelta inmediata recibiendo parte de mi leche caliente en su boca, me limpia completamente, lo mismo hace el gringo que sacando su matraca me lanza toda la leche sobre la espalda, la siento hirviente y abundante y luego un susurrante “thank you” en mi oído me anuncia su despedida.

En eso el árabe se levanta hasta mi altura, me da un beso en la boca, aún siento el sabor de mi propio semen en ella, y luego mirándome de frente me indica que salgamos juntos del lugar y yo lo obedezco. Tomamos nuestras toallas que habían quedado desparramadas por el piso, el ambiente aún está de fiesta, al salir de la cámara se siente el cambio de temperatura, nos dirigimos a las duchas, él entra a una y yo a otra, aún no sé que quiere decirme. Cuando ya estamos literalmente limpios me lleva hacia el salón de descanso que está vacío (todos están en la cámara de vapor) y sentándose junto a mí me dice “sé que este no es el mejor de los lugares para tentar una relación, pero realmente me gustaría que nos conociéramos más, ¿quieres?”, “claro que si” respondo casi sin pensar.

Cuando ya estamos nuevamente vestidos para salir al mundo, me da su tarjeta personal, “Arquitecto” ¡excelente!, pienso y luego sonrío, definitivamente ha sido uno de los mejores días de mi vida.

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