Asoleándome en las playas de Anton Lizardo

Cada sacada y metida eran deliciosas, me raspaba algo pues el aceite se combinó con la arena y la saliva y eso lo hacía todavía más rico, de repente empezó a gritar en señal que se iba a venir y sentí toda su leche entrar dentro de mi culo, al que se la mamaba me la metió toda y empezó a venirse en mi garganta, empecé a expulsar sus mecos, eran ríos escurriendo de mi nariz y mis labios.

Soy un chavo atlético de 1.80 bien parecido, antes de esta historia había tenido pocas experiencias con hombres, más bien 1 solamente, pero me encantaba jugar con dildos y cosas parecidas y también el desnudarme en playas, parques, bosques o lugares oscuros y solitarios para ir a masturbarme, lo practicaba desde chico.

Les voy a contar lo que me pasó un día en las Playas de Anton Lizardo en Veracruz, para que sepan estas playas están casi desiertas entre semana y existen muchas construcciones de casas y edificios al borde de la playa, pero entre estas y el mar hay 100 mts de arena y varias dunas así que se ve poco la orilla del mar, pues llegué un miércoles a la playa con el fin de asolearme encuerado.

Hay varias parejas que hacen lo mismo y ese día solo había un grupo de chavos tomando, así que yo me alejé unos 500 mts, me desvestí y me tiré a la orilla del mar sin toalla ni nada sintiendo la arena bajo mi piel, me puse bloqueador y me dormí un rato, luego me metí al mar sintiendo las olas del mar con mi piel, después de un rato vi que pasaban autos por la arena pero como estaba yo dentro del mar no me veían nada y seguían su paso, llevaba yo unas six de cervezas que me tomé de volada.

Una hora más tarde me volví a acostar y a ponerme bronceador, esta vez me acosté bocabajo y me quedé dormidísimo, de repente empecé a oír un camión y risas, me desperté y vi que eran unos albañiles arriba de un camión, eran unos 15 o más y se pararon al verme y se bajaron ocho, así que me asusté pero los saludé y el que iba manejando gritó, vámonos o se quedan, corrieron 3 al camión y arrancó dejando a cinco que caminaban hacia mí y me decían, ¿invita no? se quitaron las camisetas y los pantalones y se encueraron también y cuando empecé a verlos acercarse a mi desnudos empecé a tener una erección, yo seguía acostado boca abajo con las nalgas al aire.

La verdad me daba pena que me vieran encuerado en medio de la nada, se sentaron tres a mi lado y los otros se metieron corriendo al mar, y me decían, ¿que onda contigo? y me acariciaban las nalgas y las piernas, yo sentía como que no quería y como que si, les dije que me estaba asoleando y se reían, y me decían que si andaba buscando acción que ya la había encontrado, sentí como uno se subía en mi y masajeaba su verga contra mis nalgas, sentía delicioso como crecía su verga meneándose de arriba abajo, los otros me empezaron a fajar por todos lados y se puso uno enfrente de mi pegando su verga en mi cara, tenía unos huevotes lampiños, morenos, casi negros y aguados,  no estaba circuncidado, la tenía muy grande sin estar en erección, me dijo, abre la boca y cerré los ojos y la abrí, la metió toda y me empujaba la cabeza con sus manos hacia su cuerpo, mis labios y nariz tocaban su pubis y sentía como iba creciendo más y más aquella verga dentro de mi atravesando mi garganta.

Mientras, uno cogió el aceite bronceador y me lo echó en las nalgas agarrándole la verga también al que me la frotaba, metió un dedo en mi culo y le daba vueltas de un lado a otro,  luego dos o tres, hasta que los sacó y sentí como agarró la verga y puso la punta en mi entrada, entró de un empujón, medio grité y me atraganté con aquella verga deliciosa metida hasta el fondo de mi garganta, la sacó y me pegó unas nalgadas y luego el otro también me pegaba, hasta que volvió a meterla y a entrar y salir, era delicioso sentir eso, de repente y de la nada habían salido y estaba siendo cogido deliciosamente por cinco albañiles, cuando el que me la metió en la boca me la empezó a sacar, salía y salía, esa verga estaba enorme, no se como me cupo pero empecé a lamerla, me puso sus huevos e igual me los metí a la boca y los chupaba, mientras sentía y oía como me cogían por el culo, se escupía cada rato y me los embarraba en el entrada del culo.

Cada sacada y metida eran deliciosas, se oía el splash de cada embestida, me raspaba algo pues el aceite se combinó con la arena y la saliva y eso lo hacía todavía más rico, de repente empezó a gritar en señal que se iba a venir y sentí toda su leche entrar dentro de mi culo, era delicioso y al que se la mamaba igual, me la metió toda y empezó a venirse dentro de mi garganta, tanto que empecé a expulsar sus mecos por la nariz, eran ríos escurriendo de mi nariz y mis labios.

El sentir que me ahogaba con su verga junto con la venida en mi culo era algo único, estaba yo con los ojos en blanco sintiendo lo que nunca, cuando terminaron les empecé a limpiar sus vergas a lengüetazos e inmediatamente otro ocupó mi culo y los otros dos que faltaban se acercaron para que se las mamara, se reían y decían groserías  pero yo no escuchaba, estaba inmerso en mi éxtasis, se vino el otro en mi culo y entró otro y al terminar  se acostaban a mi lado para que siguiera mamándoselas, sentía el semen como llegaba hasta mi garganta, es un decir muy cierto ese, en verdad se siente así que aquellas vergas llegaban del culo hasta mi garganta, y que sacaba sus mecos por mi boca.

Terminó el último dejándome un hoyo y una alberca de semen y se empezaron a meter al agua, para esto ya casi era de noche, el primero trajo en un bote tantita agua de mar y me limpió las nalgas y el culo y me la metió de nuevo hasta que se vino,  se despidieron y se fueron caminando dejándome tirado con una sensación que nunca había tenido en mi vida.

Después de meses he ido en varias ocasiones para ver si vuelven a salir pero  nunca los he visto…

Sigo después con otra historia que me pasó en el malecón.

Autor: Pepe

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Mi nueva amiga

Entonces cuando inicio el movimiento le empecé a sobar sus tetas y veía claramente el agujerito de su culito cada vez que le sacaba mi monstruo, eso ya fue el final, unos segundos así y le coloqué mi estoque en medio de sus nalgas y me empecé a venir aventándole una buena dosis de lo que venden en los bancos de fertilización que le cayeron en la espalda, en las nalgas y en las piernas.

Mis ansias no tienen límite y ahora lean lo que hice…

Que tal, como andan todos quienes leen mis “infidelidades”, nuevamente aquí estoy con todas las ganas del mundo de exponerles un encuentro más con alguien que se había quedado pendiente y que en consecuencia… mejoró la relación y el conocimiento mutuo entre yo y la “despistada” de lentes de la historia anterior.

Mi nueva “amiga” había cedido ante mi propuesta y ahí, en plena carretera (a un lado) me había permitido “ponerle mayonesa al camarón” y a pesar de algunas traiciones de su mente en el momento preciso, se llevó una soberana “cogida” que no se la quita ni “el Satanás”, y quedó “hambrienta” por seguir probando mi “helado de carne”, a lo cual ahora les contaré como estuvo ese segundo encuentro:

Antes de iniciar quisiera mencionar que en el período de tiempo entre esa primera vez y la segunda, le di dos veces el “clásico aventón” y los ánimos subían de tono rápidamente en cada viaje, ya que al primer “aventón” yo conducía lentamente sobre la carretera para poder platicar más tiempo y apenas enfilamos, ella sin dudarlo un segundo se “abalanzó” sobre de mi empezando a “manosearme” mi “parte prohibida” por encima de la ropa, yo la vi un tanto sorprendido y ella levantó la mirada y viéndome por encima de sus anteojos, solo dijo: tú sigue manejando.

Eso era nuevo para mi, ya que conducir en esas condiciones me ponía un poco nervioso, sin embargo yo iba lentamente y ella dedicada a lo suyo, que mientras más avanzábamos era más “caliente” el “cachondeo” ya que ella me abrió el cierre y sacó el “asunto aquel” y ahora lo “chaqueteaba” a mano limpia y a escasos milímetros de su cara. Era un show para la historia, mientras yo cambiaba velocidad, ella hacía lo mismo pero con una palanca de carne…

Llegó el momento en que estaba yo tan excitado que decidí detenerme (ahora entré a un pequeño camino de tierra) y ahí, le empecé a “sobar” las cosas esas (las tetas) y ella nuevamente entró a un estado como de “letargo” donde parecía un “títere” y yo me daba vuelo, ella entre su “semi-desmayo” seguía jaloneando mi “pistola” cuando de momento dio un grito y recobró la “razón”

Nuevamente se apartó bruscamente de mi (que a toda madre, tú ya te viniste y yo ¿que?….) entonces la abracé (así, de traje, corbata, y con la “reata” de fuera) y ella no tuvo más que terminar lo que había comenzado, además no faltaba mucho, entonces por la posición media incómoda ella no se como me agarró que fueron solo dos o tres “pajazos” y para afuera, aventé unos “fuetazos” que cayeron en su pantalón y en la manga de mi saco (era un Celso Cellini que me dolió hasta el alma) y ella dijo haciendo unas muecas:

Me da mucho asco el “semen”, mientras se limpiaba el pantalón con un “trapo” que sacó de su bolsa de mano, así mismo yo también limpié mi saco lo mejor que pude (con su trapo) aunque cuando llegué a mi casa estaba todo “tieso” y lo tuve que mandar a la tintorería.

(Mi esposa me dijo, cuando le comenté, que se me había ensuciado el traje, cabrón; ese traje tiene una puesta eres un marrano pero ni creas que yo lo voy a llevar, llévalo tú…) En fin al otro aventón (como ya me imaginaba) ahora no hizo nada durante el viaje pero si me dijo que me metiera otra vez a la “tierra”, al oír esto lo primero que hice fue quitarme el saco y levantarme las mangas de la camisa.

Ella solo se reía diabólicamente, (ella no tiene idea de cuanto cuesta un traje), llegamos al lugar “maldito”, me estacioné y al darme la vuelta para quedar frente a ella, no perdió el tiempo y me recibió con los “soberanos” “chicharrones” expuestos al aire, el sostén bajado y la blusa abierta, eso me dejó la pupila muy dilatada pues de “sopetón” aparecieron ante mi vista ese par de “tetotas desafiantes de la gravedad”

Por un momento me quedé “perplejo” e inmóvil, después ya acepté la realidad y por enésima ocasión me dediqué a súper manosearlas hasta el cansancio, llegué a meterle una mano entre la cintura y el pantalón y pude sentir sus nalgas (metí la mano por atrás) y su “rayita”, ella, supongo que comenzó a “venirse” y después otra vez me sacó la mano y se vistió. Esta vez me había dejado “peor que un farol” pues no me había dejado “desflemar” y solo había gozado ella. Aun así yo estaba listo para el gran encuentro que relato a continuación: (este día solo llegué a mi casa directo al sanitario y me hice dos o tres movimientos “chaqueatorios” y ahora si “desfleme” ahí, directo al retrete).

Ahora si se llegó el gran día, (fue un día saliendo de trabajar a las 17:30hrs), la espere en el estacionamiento, llego se subió y emprendimos la marcha a darle rienda suelta al deseo carnal desenfrenado que tanto había esperado. Yo mecánicamente me dirigí al Motel de mis “movidas” pero ella cuando le dije a cual íbamos no acepto pues podía ser descubierta (según…) entonces me dijo que conocía otro más céntrico, etc… Yo solo le pedí que me diera la dirección y ahí vamos… (El lugar era lo de menos mientras hubiera cama).

Llegamos y si efectivamente ahí estaba un “hotelito” pero de muy baja “calaña”, yo todavía incrédulo le pregunté… Aquí?, si aquí dijo con cara de “me urge”. Así que el cuidador me dio un cuarto, metí el auto y finalmente entramos a la “suite”.

El “puto” lugar estaba hecho un “asco”, la cama toda “madreada” el espejo del tocador roto, y así por el estilo, pero bueno, yo a lo que iba así que me tiré “bocarriba” en el “camastro” y mi “amiguita” no tardó en quitarme los zapatos y bajarme el pantalón que aventó por ahí (otra vez me dolió pues yo siempre lo cuelgo en un gancho), y mi trusa también quien sabe donde “voló”

Yo me quité mi corbata y mi camisa y los colgué cuidadosamente en un “clavo” que era el “perchero del pen house” y así acostado y totalmente encuerado ella me dejo un momento para desvestirse lo cual hizo de prisa y aventando por los aires sus “trapitos” y acto seguido apareció “gateando” sobre la ya “vencida” cama hasta emparejar “nuestros medios”, se montó sobre de mi e inició a besuquearme y a “restregar” su “cosa” en la mía, y no se si será un fetish pero ella estaba también totalmente en traje de “Eva” pero con los malditos anteojos…

Pero bueno eso era lo que menos me importaba.

Después de un buen rato de “toqueteos” ella se levanta un poco y agarra mi “periscopio” y se lo ensarta con un certero movimiento que al instante lo devoró en su totalidad (y como les dije… no es ni chico ni grande, pero no se quedan con hambre), pero para ella parecía insuficiente, pues una vez “atravesada” cual mariposa de colección se dedicó a “jinetear” con una rapidez increíble, se lo metía y sacaba a una frecuencia elevada y se movía como una verdadera “puta”, yo solo alcanzaba a ver las “chichotototas” en mi cara brincando como liebres y de vez en cuando me caían una o la otra (los pezones) en mi boca lo que aprovechaba para lamerlos.

Les aseguro que no exagero al decir que se “meneaba” rapidísimo y gemía, gritaba, me arañaba los hombros… con decirles que con el movimiento tan fuerte, la cama se fue moviendo y ahora la cabecera golpeteaba en la pared al ritmo de los “bombazos” y la cama “rechinaba” peor que una puerta de la casa de los “Adams”…

Ella no paraba de gozar, lo podía ver, le escurría el sudor y los lentes estaban opacos por el vapor que emanaba de ella… yo hice hasta lo imposible por aguantar más, pero otra vez… cuando ella se recuperó se “desensartó” y se acostó. Ahora si no le dije… ya estoy que me vengo, no me hagas esto, déjame terminar… ella sonrió y que se pone en “cuatro patas” diciendo, apúrate pues nos tenemos que ir… no me dijo dos veces, me coloqué atrás de ella, se la “presenté” y como ambos objetos en cuestión estaban muy húmedos, con un ligero impulso le entró hasta el “full”, (creo que hasta me agarré de la pata de la cama para no irme completo)

Entonces cuando inicio el movimiento le empecé a sobar sus “grossas tetas” (que casi llegaban al piso en esta posición) y veía claramente el “agujerito” de su “culito” cada vez que le sacaba mi “monstruo”, eso ya fue el final, unos segundos así y la “desenchufé”, coloqué mi “estoque” en medio de sus “nalgas” y me empecé a “regresar” (venir) aventándole una buena dosis de lo que venden en los bancos de fertilización que le cayeron en la espalda, en las “nalgas” y en las piernas….

Ella volteó feliz y me agradeció infinitamente el no haberle “zumbado” los “mecos” en su interior y como premio ella me limpió cuidadosamente mi “magnum 357” hasta dejarla reluciente y sin rastro alguno de la “pelea”. Nos pasamos a bañar y (como era de esperarse) en ese lugar “pulgoso” el agua estaba fría, aun así nos bañamos rápidamente (creo que hasta estuvo bien el agua fría para la “calentura”), yo levanté mi “exclusivo” pantalón, me vestí quedando nuevamente impecable, ella también se vistió, me volvió a ver “con ganas”, nos fuimos y obviamente pusimos una nueva fecha para otro “acto” aunque si quedó claro que esta vez yo pondría el lugar ya que ese “hotelucho” era realmente “asqueroso”…

En el próximo les platicaré como sigue el “negocio” ya que entre las cosas que dijo durante el lapso de su letargo fue que le gustaban un “montón” los hombres, y que la “cogieran” y cosas como de una ninfomaniática…. ahí platicaremos.

Reciban nuevamente un gran saludo de quien es feliz “picando” agujeros ajenos…

Autor: El_gato_volante

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