LA SOBRINA DE MI ESPOSO I

Hola a todos gracias por los mensajes a los que leyeron mis relatos anteriores y lo que me dijeron fue delicioso, espero que al leer este me envíen su mensaje y me cuentes lo que te transmití; De nuevo les quiero compartir experiencias gracias a la sobrina de mi pareja, y sus consecuencias en nuestra relación.

Mi relación con mi pareja es muy especial mi esposo como han visto me ha llevado de la mano y con paciencia para ir explorando nuestra sexualidad al máximo, sin embargo todas nuestras cosas las guardamos el recelo absoluto; Vivimos con una sobrina de mi esposo de nombre Sofía y mi cuñada que cuando se separo se vino a vivir con nosotros, ella tiene 18 años es muy hermosa y eso hace que tenga muchos amigos que la pretendan.

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El día que me desvirgaron

Fue en Zaragoza hace ya tiempo de esto.

Me encontraba realizando el servicio militar en la Academia General Militar de Zaragoza. De aquellas contaba con 21 años, medía y mido 165 centímetros de estatura, y pesaba por entonces 58  Kg. De pelo negro azabache, un culito redondito, y algo respingón.
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Eso te pasó por guarra

Os voy a contar la historia de mi ex novia, con la cual me tiré bastante tiempo y pude follármela cuántas veces quise.

Ella es bajita, 1,55 aproximadamente, 48 kilos, no tiene mucho pecho, una cara bonita y un culo de infarto. Yo sin embargo, soy alto, 1,85 y peso 80 kg.

Me la follé de todas las maneras y en todos los lugares, pero sólo por delante, nunca lo habíamos intentado por detrás. Yo pensaba que con ese culo era imposible que no quisiera porque era lo que mejor tenía. Me excitaba verla en tanga o en bragas, sólo tenía en la mente reventarle el culo a pollazos hasta que no pudiese ni hablar.

Me volvía loco imaginar como mis amigos le miraban el culo e imaginarme las cosas que se les pasaba por la cabeza cuando nos veían meternos en un callejón para follar.

Hasta que un día en casa de mi novia, estábamos mi novia, dos amigos míos y yo, de tanto verla pasar vestida con unas mallas grises que ceñían todo su culo y al agacharse dejaba a la vista de mis amigos el tanga, le insinué echar un polvo en su cuarto, ella ingenua accedió encantada aunque con mucho corte porque mis dos amigos estaban allí sentados en el salón y el cuarto pilla bastante cerca y se podía oír algo.
Nos fuimos al cuarto y empezamos a liarnos quitándonos las camisetas, ella me bajó el pantalón y comenzó a chuparme la polla que estaba durísima de lo que ya me estaba imaginando, seguía chupando y yo empujaba para follarme su boca cada vez más hondo. Luego le bajé el pantalón quedándose ella con un tanga verde que me volvía loco, empecé a sobarle el culo con tantas ganas que ella se quedó hasta un poco asombrada, hasta que le dije que se pusiese a cuatro patas en la cama, ella aceptó, y sólo de verla en pompa con el tanga me estaban entrando unas ganas de reventarle el ojete que no lo pude resistir… Cogí mi polla muy dura y se la puse en el ojete y empujé sin más, fuerte y sin lubricar ni nada, ella se estremeció y me miró con las lágrimas saltadas y me dijo que parara, que no siguiera. Yo, al contrario de lo que me dijo, le empecé a bombear más fuerte para reventarle el culo, ella llorando pidiéndome que parara, que le estaba haciendo daño. Yo seguí un ratillo cada vez con más fuerza para partirla en dos, hasta que ya no pude más y reventé por dentro llenándole todo el culo de semen, hasta ese día virgen y cerradito, al sacarla vi el ojete abierto y dolorido y ella inmóvil a cuatro patas, sin fuerzas y por el dolor no podía ni moverse.

Me vestí y me salí al salón con mis colegas que me miraron con una sonrisa cómplice. Les conté todos los detalles de la “reventada” y ellos riéndose y burlándose cuando vieron salir a mi novia con la cara de follada y casi sin poder andar. Al pasar delante nuestra, ella me miraba con una mirada asesina a lo que contesté yo con una buena bofetada en el culo con la cual se estremeció.

Mis amigos la miraban riéndose cada vez que pasaba por el salón porque no podía ni andar. Eso le pasó por guarra y por ir enseñándole el tanga a mis amigos.

Al cabo del tiempo me dejó y se fue con uno de mis amigos que estaban allí, ahora el cabrón se la estará follando por el culo, pero seguro que no se lo revienta como aquél día que le partí por primera vez el ojete.

AUTOR: FJM

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Tres para tres

Hola, la historia que les voy a contar sucedió hace poco, y todavía me perturba bastante.

Para empezar quisiera informarles que soy un hombre casado, con dos hijas y un matrimonio bastante normal, feliz, sin mayores inconvenientes. Tanto mi esposa como yo estamos dedicados al trabajo y a la familia.
Una tarde, Kelly, mi esposa, me indica que se encuentra bastante estresada del trabajo y que la rutina la está matando. Me dice que Mario y su esposa Rita tienen una pequeña reunión y que nos invitaron. Lógicamente le dije que sí, que estaría bueno salirnos de la rutina, y unos tragos no estarían nada mal.
Kelly se arregla bastante bien, no está muy buena, pero tienes una tetas grandes y su cadera es ancha. Se depiló y se puso un vestido muy ajustado y con un buen escote. Dijo que así se sentía adulta y liberada. Le dije que estaba bien y que disfrutáramos.

Al llegar a casa de Mario, estaban sus compadres Rosa y Wilson, una pareja de personajes fuera de lo común, eran bastante altos y parecían una pareja de atletas profesionales. Rosa era una muñeca, muy blanca, de piel muy suave, como de unos 20 años de edad, alta delgada, ojos negros muy grandes, teticas pequeñas, piernas muy largas. Wilson era muy alto, negro, parecía un velocista, las manos y los pies muy grandes, una gran sonrisa. En cuanto a Mario y Rita, eran tan promedio como nosotros.

Pues bien, empezamos a disfrutar de la reunión, el ambiente de la casa de Mario es semejante a una tasca y pequeño bar. Muy cómodo. Bailamos, cambiamos de parejas en el baile, contamos anécdotas y recuerdo que tomamos bastante, todo muy normal. De repente luego de varios tragos empezamos a hablar de sexo, de tabúes y de esas cosas. Mario salió con que le calentaban las escenas de lesbianas, algo que yo confirmé. Rosa y Wilson no participaban mucho de la conversación , en realidad se estaban besando y metiéndose mano en un rincón.

Kelly entonces nos retó a ver si podíamos describir exactamente que es lo que tanto nos excitaba, y sin mayores, besó a Rita. Rita, en un momento pareció sorprendida, pero enseguida comenzó a responder, acariciando las tetas de Kelly, y metiendo la mano bajo el vestido. Mario estaba como loco y empezó a dar instrucciones. En realidad yo estaba paralizado. No tenía en mente esta situación.

Wilson se retiró al baño y yo imagina que iría a masturbarse. En la barra quedamos Mario, Rosa y yo viendo la escena de lesbianas que protagonizaba mi esposa. Rosa empezó a pasarnos la mano por nuestros penes que estaban a cien. Empezó a quitarse el sweater y mostró unos muy bellos pequeños pechos, como toda una deportista. Luego bajó su falda y vimos ese muy bien trabajado culito, duro, fuerte, suavecito. Su vagina la tenía totalmente depilada. Empezó a decirnos que su fantasía era ser poseída por dos machos, y empezó a buscarnos las vergas para mamar. Nos bajó los pantalones y quedamos desnudos, con las vergas tiesas. Le pidió a Mario que se acostara en la alfombra y que le llenara la vagina con su verga. Ella se acostó sobre él boca arriba con las piernas muy abiertas. Yo veía ese hermoso bollo lleno de pene. Ella me gritaba que me esperaba, que su fantasía se refería a dos penes, no solo a uno. Entonces me arrodillé frente a ella, le olí su vagina que estaba muy bien lubricada y rica. Comencé a chuparle su gallito, mientras Mario sacudía ese huevo a centímetros de mi cara, de hecho me golpeó varias veces con sus bolas. Entonces con mi verga totalmente tiesa la empujé, deslizándola sobre el pene de Mario, y penetrando a Rosa. Entonces caí sobre su torso, y tenía a mi disposición sus teticas. Al mirar hacía arriba observaba como se comía le cuca de mi mujer la cual estaba mirando hacía donde estábamos haciendo el trió. La sensación fue bastante extraña. Me estaba cogiendo a una belleza de mujer, pero mi huevo rozaba forzado a la vez contra la parte superior de su vagina y clítoris, al mismo tiempo que recorría el largo del pene de Mario, que parecía crecer aún más. Estaba en el paraíso terrenal. Y como en el paraíso, hizo su aparición la serpiente.

Wilson salió de baño totalmente desnudo, y con ese enorme monstruo que llama verga. Nos miró y empezó a reír. Dijo que le había excitado la escena lesbica, pero que esto no tenía comparación. Se acercó a Rosa y le puso su serpiente en la boca para que la muñequita se mamara semejante bicho. Yo estaba moviendo el culo y chupando teta, mientras esta muñequita se atragantaba con su pedazo de carne. Pude observar de cerca como su garganta se ensanchaba a medida que Wilson le empujaba el guevo muy dentro de su garganta.

Entonces al fondo escuche como Kelly, mi mujer pedía que le complacieran su fantasía. Entonces Wilson sacó su miembro de la Boca de Rosa, dio la vuelta y sin previo aviso la empujó toda dentro de mi culo, intenté salir del apuro pero Rosa y Mario me tenía sujeto. Apreté lo más que pude mi culo, pero fue peor, el negro se alborotó más y empujó hasta que sentí que la cabeza de su guevo empujaba a mi ombligo desde atrás, y sus bolas y las de Mario hacían un sandwinch con las mías.

Mi mujer gritaba como poseída, mirando la escena y disfrutando de la lambida de cuca, con dedito en el culo.

Yo, gritaba de dolor, de placer, de sorpresa. Me sentía asfixiado y aplastado entre la bella y la bestia. Estas teticas eran una delicia, y ese negro era inmenso.

El desgraciado del Mario se excitó tanto que empezó a eyacular dentro de Rosita, llenando esa cicuta y mi pene con sus semen caliente. Lo que hizo muy resbaloso el ambiente intravaginal, con lo que empecé a coger muy sabroso a Rosa, no es que yo sea muy bueno en la cama, sino que enganchado con este negro del Wilson me sacudía violentamente, haciendo que la muñequita gritara su orgasmo en mi cara.

El Negro entonces nos abrazó fuertemente a los tres, empujó su pene muy profundo en mis intestinos y me llenó de leche. Esa sensación a la vez hizo que me viniera. Fue el polvo más excitante que he echado en mi vida. Me ardía el culo, las pelotas, las tetillas, el glande. Me dolía el pene.

El Negro en ese momento me lo sacó del culo, y dio la sensación de cuando se destapa un refresco con gas, sonó plat!, entonces, aun sobre el cuerpo relajado de la muñequita, con los penes flácidos de Mario y el mío saliendo escurrido de esa cuquita, se acercó mi mujer y la de Mario, Rita se metió de cabeza y besó nuestras bolas. Kelly se fue a mi culo y lo acarició con su lengua. Yo agradecía bastante, ya que me produjo una gran sensación de alivio y relax. Entonces, succionó fuertemente y extrajo la leche del negro. Se besó con rita, y Rita sacando a Mario de abajo de paquete lo besó en la boca, pasándole toda la mezcla de leche del negro con lo que había recogido de nuestras bolas. Mario se tragó la leche y se sentó en la barra.

Rosa, Rita, Wilson, Kelly y Mario me miraron y rieron de buena gana. No sentamos y sirvieron unos tragos.

Entonces Kelly me besó en la boca tiernamente, y me susurró al oído: “Feliz cumpleaños Amor!”…

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Las reglas del juego

Entre los labios de Marta y los míos, la polla de Carlos, altiva, erguida, las venas intensamente marcadas en la piel lubricada por nuestras lenguas moviéndose al unísono, el capullo al descubierto, ancho y rosado, deliciosamente suave en el roce con el paladar cuando, a turnos, nos los intercambiábamos para apropiarnos de él en exclusiva, chupándolo y haciéndolo desaparecer en el interior de las bocas hambrientas. Carlos de pié, las piernas ligeramente abiertas, las manos en nuestras nucas, acariciándonos el pelo, empujando nuestras cabezas contra la verga ardiente, jadeando al ritmo de nuestros labios chupadores, de nuestras propias manos cerradas sobre el tranco, agarrándolo, meneándolo hacia arriba cuando la boca bajaba, hacia abajo cuando la boca subía. Marta y yo, de rodillas, magreando con la otra mano las nalgas de Carlos, hurgando entre ellas para buscar el aro de su orificio anal, para horadarlo con nuestros dedos que dilataban el estrecho agujero, el músculo cerrado del culo que parecía atrapar como una ventosa el dedo que penetraba en sus entrañas.

De rodillas nos sentíamos sometidos. Nos excitaba esa sensación de dominio que Carlos imponía al empujar con sus manos nuestras cabezas contra su polla, al tensar los músculos de sus robustas piernas cuando nuestras lenguas la recorrían, al decidir a quién correspondía tragársela, hasta que él considerara oportuno el cambio, sabedor de que otra boca ansiosa esperaba su turno. A Marta y a mí nos encantó el momento en que Carlos se agarró la verga y la levantó para obligarnos a que nuestros labios se juntaran, se besaran, se mordieran, se chuparan, impregnados de sus primeros jugos. Los labios de Marta y los míos sabían a polla de Carlos, a semen de Carlos, a huevos de Carlos. Marta y yo nos besamos ardorosamente, sin poder separarnos porque Carlos apretaba nuestras nucas para que el beso se eternizara mientras frotaba su polla contra nuestras mejillas y nuestras frentes, como queriéndonos recordar que, tras el beso, volveríamos a ella, cuando él lo decidiera.

Carlos y Marta son pareja. O algo parecido. Viven bajo el mismo techo y comparten tiempo libre y aficiones. También comparten cama, para dormir y para follar. Y a veces se comparten ellos mismos con otros y con otras, sin más ataduras que las que imponen las reglas de un juego que ellos mismos inventan. Esta vez, a tres bandas, dos hombres para Marta. Pero no sería ella únicamente la penetrada. Le tocaba a ella definir las reglas. Y en sus reglas pactaron expresamente que ella podría chupar las pollas de los dos pero que Carlos solo podría penetrar al otro hombre. Su coño y su culo le estarían vedados, prohibidos, quedando tan solo a disposición del macho invitado que tendría que ser forzosamente sodomizado por Carlos.

Yo era el invitado. Amigo de los dos, me había acostado con Marta en varias ocasiones pero siempre a solas. Me gustaba follar con ella, pequeña y sensual, ardiente y desinhibida en la cama. Cuando me propuso formar parte de un trío con Carlos y ella, me excitó la idea. Al explicarme sus reglas del juego, acepté sin pensarlo. Me resultaba realmente morboso follar con Marta delante de su compañero pero aún más si este no iba a ser un simple testigo. Me gustaba ese rol de macho pasivo penetrado por otro macho, poder chupar su polla y poder sentirla en el interior de mi culo.

Carlos sería el macho activo y asumió su papel desde el primer momento. Dominante, obligó que nuestras lenguas recorrieran su torso desnudo, se detuvieran en sus tetillas endurecidas antes de bajar hasta su vientre, su pubis y su verga empalmada. Marta y yo nos dejábamos hacer, sin tocarnos, salvo los besos profundos a los que Carlos nos invitaba cuando retiraba su polla para que nuestras bocas se encontraran y que interrumpía con un leve tirón de nuestros cabellos para separar nuestras cabezas y volver a colocar su verga al alcance de nuestros labios.

Bastó una leve indicación de Carlos para que yo me recostara sobre la moqueta y Marta se subiera a horcajadas sobre mí, agarrara mi polla erecta con una de sus manos para situarla en el mismo centro de su coño que lentamente fue descendiendo hasta engullirla. Sentí caliente el roce de sus nalgas, levemente posadas sobre mis huevos antes de volver a elevarse para iniciar la rítmica subida y bajada de su sexo empapando la prieta carne de mi verga. Mientras Marta la cabalgaba, apretando sus pechos con sus manos y moviendo su menudo y sensual cuerpo al compás que marcaban sus jadeos, Carlos, arrodillado junto a mi cabeza, me ofrecía su polla para que volviera a mamarla. La chupé con la misma cadencia que me imponía el galope de Marta sobre mi polla, deteniéndome a veces en su glande para liberar algunos de mis propios jadeos y sin dejar de meneársela con mi mano aprisionando la parte baja del tallo. A veces Marta adelantaba sus manos y vencía su torso para que fuera yo quien la empujara y marcara el ritmo de la penetración. La cercanía de los labios de la chica provocaba en Carlos el inmediato impulso de apartar su polla de mi boca para que fuera su compañera quien continuara la mamada. Era excitante tenerla allí encima, sentir como frotaba su clítoris contra mi vientre cuando mi polla retrocedía antes de volver a embestirla, poder amasar sus tetas y juguetear con sus pequeños y durísimos pezones, oírla gemir en los breves segundos en que Carlos sacaba su tranco chorreando saliva para que Marta tomara aire antes de volver a engullirlo delante de mis ojos.

Como siempre, fue Carlos quien ordenó el cambio de postura. Con Marta a cuatro patas, yo me arrodillé tras ella para estimular su ano con mi lengua y con mis dedos. Y en idéntica posición, Carlos se situó a mis espaldas para hacer lo propio con mi culo. Sentía su lengua humedeciendo el pequeño agujero de entrada que después era ensanchado por sus dedos impregnados de saliva, primero uno, después dos, más tarde tres hurgando, abriendo, dilatando el estrecho orificio. Casi miméticamente, el culo ofrecido de Marta era dilatado por mis dedos que entraban y salían tratando de agrandar el hueco para la inmediata penetración. Me acerqué para atrapar mi polla entre sus nalgas mientras mis manos agarraban sus pechos colgantes por la postura. Detrás mía, Carlos acariciaba mi espalda y apretaba su verga contra mi piel, frotándola en la hendidura que separa mis nalgas. Yo ansiaba penetrar a Marta y sentir como Carlos me penetraba, por lo que agarré mi polla para situar el capullo en la entrada del culo de la chica que tensó sus brazos para apoyar firmemente sus manos en el suelo y separó un poco más sus rodillas, facilitándome la introducción de la verga que, pausadamente, palmo a palmo, fue haciendo ceder la natural resistencia de su esfínter, con suaves movimientos de entrada y salida que acabaron por dilatar su culo.

Recostado sobre Marta, cabalgando su grupa cada vez con mayor fuerza, separé un poco más sus piernas con las mías para ofrecer mejor mi culo a Carlos que ya había empezado las primeras maniobras para penetrarlo. Con más impaciencia y menos delicadeza que la que yo había usado para encular a Marta, Carlos empujó su polla, forzando la entrada en mi agujero. Protesté con un leve quejido, penetrando un poco más a mi amiga para tratar de separar mi culo del duro ariete que trataba de conquistarlo, lo que me valió un par de secos azotes y la orden tajante de Carlos para que no opusiera resistencia. Con mi polla clavada en el interior de Marta, detuve mi movimiento para favorecer la penetración de Carlos que había vuelto a lubricar mi entrada con abundante saliva y al que bastó empujar dos o tres veces para atravesarme las entrañas, empalándome con su grueso carajo y haciéndome gritar por un dolor incipiente que se fue mitigando a medida que mi amigo fue moviendo su polla en el interior de mi culo abierto y sometido.

La doble sodomización de Marta y mía nos provocó temblores y gemidos de placer. Mis embestidas hicieron que la chica se desplomara, dejando caer sus brazos hacia delante y doblando el tronco hasta apoyar el rostro sobre el suelo, los pechos rozando la moqueta, el vientre levantado y sujeto por mi brazo izquierdo, flexionado para que mis dedos alcanzaran a estimular y penetrar su coño licuado y palpitante. Cuando detenía mi empuje, era Carlos el que sujetaba mis caderas para penetrarme con fuerza. Sentía entrar y salir su polla de mi culo, clavándomela hasta notar su vientre en mi espalda, logrando que a su vez mi cuerpo se fusionara con el de Marta, como si su polla pudiera atravesarnos a los dos de un solo golpe. Pude sentir en mis dedos el torrente de flujo del coño de Marta en el justo momento en que su cuerpo convulsionaba en un intenso orgasmo. A punto de correrme yo también, la descabalgué para evitar eyacular, liberándola de mi cuerpo y de mi brazo, lo que ella aprovechó para darse la vuelta y tumbarse boca arriba, con su cabeza a la altura de mis piernas, jadeando aún por el inacabado placer.

El empuje de Carlos hizo que yo también inclinase mi torso para quedar mi culo levantado y a su merced. Sobre el vientre de Marta ahogué mis inevitables gemidos por el gozo que me causaba la frenética embestida de Carlos y el rápido meneo de las dos manos de Marta ordeñando mi polla. Un ronco grito y un entrecortado jadeo acompañaron la corrida de Carlos en el interior de mi culo, anegando mis entrañas de leche caliente. Sin sacar su polla, esperó a que su chica acabara su trabajo, la obra maestra de sus manos estrujando el tallo y la cabeza de mi verga, tensando y destensado la piel en rápidas acometidas desde los huevos al capullo que me hicieron estremecer, resoplar, gemir y, finalmente, explotar de placer al correrme sobre el rostro y los pechos de Marta que no dejó de sacudir y menear mi polla a su antojo hasta verter la última gota de leche.

Era el final de un juego que acabó por dejarnos exhaustos. Todos habíamos respetados las reglas impuestas por Marta. Tras la reconfortante ducha, me despedí de aquella singular pareja de amigos. Ya en la puerta, a punto de marcharme, Marta se acercó para darme un último beso y mordisqueando el lóbulo de mi oreja, me susurró al oído: “La próxima vez, tú serás quien ponga las reglas del juego”.

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El vendedor estrella

Este relato sucedió hace algunos años, justo cuando iniciaba mi escuela de idiomas. Estaba por cerrar el establecimiento ya que era viernes y ese día cerrábamos a las 7 p.m pues ningún alumno se presentaba a tomar clase. Cuando llegó un hombre a tocar la puerta:

-Buenas tardes… casi noches… disculpe vengo de parte del periódico “X” a ponerme a sus órdenes y para que conozca las promociones que tenemos para su empresa.

En ese momento me quedé pasmado al ver a tal ejemplar de macho, justo como eran mis fantasías mas deseadas: rondaba los 35 años, 1.75 de estatura, moreno muy claro, espalda ancha, pecho sobresaliente, cintura marcada, aunque dejaba ver una atractiva y ligera barriga, brazos fuertes, y unas nalgas bien formadas, vestía un pulcro traje oscuro, camisa blanca y una corbata negra, un pulcro peinado, pelo relamido negro y unas facciones de galan de cine hollywoodense de los años 50, olía a una marcada loción amaderada muy  masculina, su voz gruesa y profunda, y una amable y limpia sonrisa enmarcaba su pronunciada mandibula con barba partida. Ofreció su mano y se presentó:

-Mi nombre es Eduardo

– El mío es Jorge… mucho gusto

Dio un apretón de manos fuerte y certero, como todo un hombre cabrío, yo correspondí como autómata sin dejar de contemplar su mirada magnética.

-Se siente bien?…

-Sí claro! Sólo pensaba en que justo tenía en mente anunciarme para poder ampliar la cartera de alumnos, aunque el mercado principal que tengo son industrias, hay muchos parques industriales en la ciudad y muchas empresas europeas…

-Así es, pues mi publicación está ofreciendo en este momento una gran promoción…

Continuó su explicación mientras, sentía como una fuerte atracción me hacía acercarme a él sin pensarlo, casi como un imán me dejé llevar por su voz fuerte.

-…Qué le parece?

Alzamos la cabeza al mismo tiempo, y nuestros rostros estuvieron a escasos centímetros uno del otro… se sonrojó y sonrió, una nerviosa sonrisa de su parte rompió los incómodos segundos de silencio.

-Pues muy bien, eh… de hecho… le parece si regresa el lunes para poder redactar bien el anuncio y… poder pasar el logo…Dije nerviosamente y en mis adentros pensé; carajo!! Que obvio te viste, se ve muy buga (hetero) bueno ya ni modo. Cabe mencionar que nunca me he considerado bueno para el ligue y menos para poder llamar la atención de los hombres descaradamente. Todos mis amigos dicen que tengo mi pegue, sobre todo porque soy masculino y muy discreto, y me visto muy buga, además que mi físico llama la atención, siendo de 1.80, cabello negro entre cano desde muy joven en mis 20’s hice mucho gimnasio, natación, spinn y pilates, lo que me permite ahora a mis 30 años mantener una buena figura. Y sobre todo que siempre aparento tener menor edad.

Eduardo respondió:

-Pero no me hables de usted, dime Eduardo, no soy tan viejo, apenas tengo 34, te puedo llamar Jorge cierto? Te ves muy joven debes tener unos 26?

-hahahaha! Claro… para nada…

-Bueno te dejo mi tarjeta con mis datos y te apunto en la parte de atrás mi mail personal… y tus datos son…

Procedí a dictarle mis datos: mail, celular y número de la oficina.

-Ok..

-Entonces Jorge, el lunes estoy por acá ok?.

-Seguro

-Buen fin de semana y mucho gusto en conocer a gente como tú…

Se despidió con ese saludo de mano masculino. Me sonrojé. Ese fin de semana que recién iniciaba, traía mis hormonas a tope y con este encuentro más! Así que llegué a mi casa, puse un DVD porno y me masturbé, pensando en él.
Llegó el lunes y no me habló, pensé que se había dado cuenta de mi nerviosismo, así que lo dejé pasar tenía bastante trabajo. Pasó el martes y nada, llovía, pensé que por eso ya no regresaba por el local y lo dejé pasar, hasta que el jueves a eso de las 7 pm recibo una llamada a mi celular:

-Hola Jorge! Cómo estás? Me recuerdas?

-…no, quién habla?

-Soy Eduardo del periódico… cómo te va?

-Ah!…- me puse nervioso de nuevo-  bien! Y usted?…

-Y vamos con formalidades de nuevo?…

-Ok… bien y a ti?..

-Perfecto, oye una disculpa por no poder ir pero entre las lluvias y una ligera intervención que tuve se me complicó, te parece vernos ahora?..

-Mira estoy manejando y no puedo hablar bien…

-Ok.. de rápido porque rumbo andas?

-Pues por el poniente de la ciudad…

-Perfecto! Yo vivo por acá, te importaría vernos en mi domicilio?

-Eeeeh!… pues….

-Anda… me das confianza y sirve te invito un trago…

-Bien… el domicilio es?

-Te veo en el Starbucks de av…. Está bien?

-Perfecto!

Llegué al citado café, estaba nerviosísimo… en eso que lo veo llegar estaba vestido sport pero aún así ese toque de elegancia casual no lo dejaba, pude apreciar sin problema (traía los lentes oscuros puestos) su figura, esas nalgas tan lindas y su caminar masculino… lástima! Me dije… lo prohibido debe ser casado. Me bajé de mi auto y me acerqué a él.

-Qué onda Jorge?

-Hola! Cómo te va?

Me recibió con un apretado abrazo y sus brazos se fueron arriba de mi espalda baja y sus manos se dirigieron después a mi espalda alta acariciándome, su boca se acercó mucho a mi cuello y me dijo:

-Yo muy sabroso, que no se ve?

Empecé a excitarme.

-Perdón, soy muy confianzudo cierto? Es que me has caído muy bien…

-No… no hay problema…

Musité apenas, muy nervioso de que se notara mi semi erección.

-Me sigues?

-Ok…

Subímos a los autos, comenzaba a brisnar, llegamos a su casa, pequeña, acogedora y la lluvia apretó. AL bajarnos, el agua era tupida… y mientras él buscaba las llaves de la entrada, nos mojamos casi por completo. Pensé que porqué no abría su esposa o hijos o algo así, nunca me percaté que no usaba anillo de matrimonio. Por fin, entramos hechos una sopa, su casa muy ordenada e impregnada a ese olor a madera de su loción:

-Perdón, no encontraba las llaves… hombre! Te ejercitas cierto? Que buen torso tienes?…

Me escaneó con la mirada y me guiñó un ojo; me sonrojé, sentí como el color se me subía a la cara.

-Qué te ofrezco de tomar? Tequila, cerveza…

-No gracias, no tomo…

-Cómo? No me digas que tampoco fumas?

-Bingo!…

-Y qué haces para divertirte? Tampoco cojes o cómo?

-Pues dos-dos… jejeje!

-Pues hay que usar ese cuerpo compañero, sería un desperdicio no disfrutarlo…

Se dirigió a la cocina trajo un jugo y él tomó un refresco, me dio el jugo.

-Y tu esposa? – pregunté.

-… hahahaha!!! Para nada soy soltero y sin compromisos… libre como el viento y peligroso como el mar, caliente como selva y dispuesto para amar… hahahaha!!! Bueno he de confesarte que soy divorciado… pero eso no es para mi, lo mio, lo mio es… digamos… lo alternativo…

Me reí mientras una mirada de complicidad era lanzada para entender el mensaje.

-Oye que hay que cambiarse porque nos va dar un gripón y con eso de la influenza pa’ que quieres!!!

-Pues yo no tengo cómo cambiarme…- dije mientras miraba mis ropas mojadas, alcé la cabeza y él se había quitado la camisa dejándome apreciar un torso definido, unos pezones marrones erectos, unos brazos fuertes un abdomen que se vió trabajado por gimnasio, un ligero vello recorría su pecho y se hacía más espeso al llegar a su abdomen bajo.

-Falta de confianza!

Se sentó a mi lado…

-Me di cuenta que te gusto mucho, y tu a mi también y se me hacía tarde para estar contigo a solas y pasarla delicioso.

Tomó mi mano y la puso en su pecho

-Te gusta?

-Sí…

-Puedo?

Y comenzó a desabotonar mi camisa, y con otra mano tomó mi cuello y acercó su boca acariciando con su ligera barba mi zona erógena, lancé un ligero gemido de placer. Me tomó de la mano nos levantamos y me dirigió a la recámara:

-Aquí estaremos mejor…

Se dejó caer en la cama y con una mirada de macho caliente me dijo sin palabras que me quitara el pantalón, su respiración se agitó. Me lancé a él y comencé a recorrerlo todo, a besarlo, a lamer sus pezones, su cuello, su torso y me excitaba cada vez más escuchando como gemía pidiéndome más:

-Así… rico… wow!… agh!  Aaaaaah!… tú si sabes hacer sentir a un hombre cabrón!!

Me dirigía mi cabeza a sus pezones, y mis brazos aprisionaban sus espaldas fuerte y eso le gustaba; mi lengua se enredaba con la suya, mis labios gozaban al tocar los suyos y su saliva con sabor de hombre, su humor masculino y su loción me volvieron loco… hizo salir mi lado más animal. Me levanté, le desabroché el pantalón, y se lo jalé de las piernas, su sexy biker blanco estaba húmedo de tanto lubricar, y asomaba un miembro de tamaño normal pero grueso, al querer quitar su ropa interior me dijo:

-Woooh! Vaquero… tú primero.

Orgulloso y caliente me quité mi trunk, mi pene es grueso y de 17 cm… lo vió  y me miró a los ojos:

-Está delicioso! Tamaño perfecto…

Salvaje lo tomé de la espalda, lo voltée y le quité los interiores, dejando ver sus hermosas y marcadas nalgas, que terminaban con unas fuertes y viriles piernas, su pene, en efecto, era grueso y venoso y lo enmarcaba un vello bien recortado y acicalado, lo nalguée y gimió:

-Así… cabrón, eres bien caliente papito!

Le recorrí toda la espalda con mi boca y lengua, mientras se retorcía de placer, gimiendo:

-Te gusta papi? –pregunté.

-Ma fascina! Eres bien cachondo cabrón, me haces sentir todo un macho…

Le empecé a tocar su hendidura, mientras lo besaba, y a acariciarle el ano, sus gemidos me indicaban que iba bien:

-Aaaaaaagh!… cabrón… que rico!!!… así…

Tomó mi mano y dirigió sus dedos dentro de su culo.

-Guuueeey!!! Así… chingao!!! Aagh!

Localicé su próstata y comencé a explorarla.

-Ay guey!! Argh!! Aaaaaaaah!!!… quiero que me la metas… mi culo te desea cabrón… chingame… quieres?

-Tienes lubricante y condones??

Me indicó el buró, aprisa los saqué, los tomé, le pasé el lubricante y ví como se lo untaba en su culito, eso me excitó más, me ponía el condón:

-Cómo me quieres dar papi?

-Cómo te gusta más? – respondí muy caliente

-Primero tu encima de mi…

Se puso una almohada en su espalda baja, abrió sus piernas, paso sus fuertes brazos por debajo de sus rodillas dejando asomar un culo semivelludo, dilatado, unas piernas fuertes de toro, sus bolas deliciosas, su pene hinchado:

-Así papito? Para que me ensartes rico!… quiero que limes el culo de lo lindo… sin piedad! Que me acuerde de ti toda la semana…

Me acerqué a su verga y se la mamé, mientras esparcía el lubricante por su culo. Me puse de frente dirigí mi verga a su ano que estaba dilatado y lubricado, comencé a meter y estaba tibio y apretado, pero cedió de inmediato al sentir mi glande:

-Estoy dilatado macho… dame!

Se la metí completa lento pero sin detenerme. Eduardo gimió, entre dolor y placer:

-Aaaaargh! Aaaaaaaaah!!! Así quedate.

Comenzó a apretar su recto a mi pene para que se dilatara más, mientras lo besé:

-Está bien rica y gruesa papi, me vas a romper el ano verdad cabrón?

-Sí papi, estás bien apretadito!

-Quiero exprimirte tu leche y que me des duro, cabrón!!! Como todo un macho!!!… que goces de mi culo, que me montes salvaje, eh?!….

Entonces le saqué toda mi verga y volví a embestirlo, esta vez rápido, gimió más profundo, lo hice de nuevo, y ya no la saqué comencé a moverme rítmicamente cada vez más rápido y cadencioso:

-Ah! Papito, aaaaah!… así…. Me tienes ensartado verdad?… gózame!!

Empecé más rápido y más, hasta que esuché como mi pelvis rebotaba contra sus nalgas y él gritaba de placer, me tomaba por las nalgas con una mano para que le diera más duro y hasta el fondo y con la otra me tomaba del cuello para entrelazar las lenguas y sus piernas en un compás abierto perfecto permitía que entrara y saliera de él sin problema. Lo puse de lado y yo de frente se la deje ir de un golpe y esa posición me permitía ver como mi verga entraba y salía de su ano, como le desaparecía los pliegues de su orificio y además lo nalgueaba:

-aaaaah! Aaaaah! Cabrón tú si sabes… te mueves delicioso-ooo-o… aah!!! Soy tuyo… móntame, montameeee!!! Aaaaaa!!! Más!

Sus gemidos me excitaban mucho, luego estuvimos boca abajo, lo que me permitió abrazarle del pecho , aprisionarlo y besarlo mientras seguía escuchando como sus nalgas rebotaban en mi cadera y el vaivén de sus huevos con los míos, estábamos ya empapados de sudor, y los dos gemíamos delicioso:

-No quiero terminar – le decía- no quiero terminar… estas riquísimo cabronsito!! Que delicioso hoyo tienes!!!…

Lo puse en 4 patas y ahí gimió más fuerte:

-T ardas mucho en venirte, verdad?

-Algo… papi, quieres q me salga?

-Que rico!!! No sigue,  que rico, así como me lo haces, estoy muy caliente… quiero que terminemos juntos… móntame!! Cabrón, móntameee-ee-ee… aaaaagh! Ah! Arg!…

Lo puse de cuchara y le pedí que me avisara cuando estuviera por terminar, esa posición me permitió admirar lo bello que se veía excitado, enculado, sudado, con su pene grueso y las venas reventando, lubricando, su pecho húmedo, su olor a hombre viril, su saliva gritándome en silencio su deseo y lujuria, su ano dilatado recibiendo mis embestidas salvajes, su  musculatura pidiendo ser liberada por el orgasmo y su semen por ser brotado para coronar el momento:

-Ya no aguanto papí, me vengo… me vengo… aaaaah! Aaaaaaaaaaaaah!!

Volteé su cabeza lo besé profundo y con un brazo lo aprisione por la espalda hasta el pecho y con la otra sujeté su cadera pegada a la mía haciendo la penetración más profunda, dejando escapar mi semen junto con el suyo. Nuestros gemidos y convulsiones orgásmicas fueron ahogadas por un beso y un abrazo profundo, su pene aventó chorros por doquier, mojando nuestras caras, pecho cintura, el olor de su leche era delicioso, lo que hizo que diera algunas embestidas más fuertes, y él gimiera más.
Terminando de eyacular, nos quedamos así, abrazados, gozando del silencio, del calor de los cuerpos, del olor a sexo entre hombres, de nuestras respiraciones agitadas, de nuestros sudores por la piel quemada del deseo que solo dos machos pueden sentir, intercambiando miradas de gozo y satisfacción. Quise salirme, pero me dijo:

-No, quédate así, gocemos el momento… abrázame!

Estuvimos unos minutos así, me salí de él, fui al baño, regresé y lo vi totalmente desnudo, hermoso, todo un hombre, y había sido mío, me sentí muy afortunado. Volteó a verme:

-Sabía que los serios como tú son los más calientes y los más cabrones cogiendo y mira! No me equivoqué… eres genial… y sí, te voy a recordar toooda la semana, me partiste el culo muy rico…

Sonreí orgulloso, sólo me acosté a su lado, recobrando la compostura, lo abracé:

-Ya me voy…

-Porqué? Nadie te está corriendo!…quédate a dormir hoy, la lluvia arreció y no quiero tener mi cama fría.

Nos duchamos y volvimos a hacerlo una vez más en la madrugada y por la mañana… me reporté enfermo para la clase de las 7:30… bien valía la pena…fuimos amantes por unos meses y justo cuando intentamos algo más serio, él tuvo que irse de la ciudad porque sus madre enfermaba en otro estado, sigo en contacto esporádico con él por mail…

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En el baño de la universidad

Hola mi nombre es Rogelio tengo 37 años y no soy una persona corpulenta, los de mi país El Salvador, no somos así. Una característica que nos identifica muy bien es la calentura sexual que siempre andamos encima. Desde muy pequeño me llamo la atención el sexo con hombres y hasta esta edad pude enfocarla. Cierto día fui a la Universidad donde estudié por algunos años, entré a uno de los baños, que solo están divididos por una pared de fibrolit, al orinar noté que había unos pequeños agujeros, por donde fácilmente podía observar hacia el otro baño. No había terminado de orinar cuando alguien entró al baño de a la par, inmediatamente mi corazón empezó a latir. Me quedé paralizado esperando ver que sucedía. Con mi pene en la mano, empecé a notar que la persona al otro lado se movía, yo casi inconsciente empece a sacudir mi pene, el cual se fue endurando poco a poco. En cuestión de segundos un papel asomó por la parte de abajo, lo agarre y leí que decía te la quiero mamar.

Hice una señal de invitación a mi baño e inmediatamente escuché, que la otra puerta se abrió, le quité pasador a la mía y un joven de unos 25 años, con aspecto de intelectual entró, me indicó que no hiciera ruidos, me  acerqué al oído y le pregunté si tenía preservativos, sólo asintió y lo sacó de su bolsillo. Tomó mi pene con sus manos y empezó a masturbarlo, inmediatamente mi pene, que es de unos 18 centímetros alcanzó su máxima erección, él se sentó en la taza, me colocó el preservativo e inició con  sus labios, a pesar del preservativo yo sentí lo calentito de su boca.

Yo que estaba entre nervioso y excitado, comencé a acariciar su cabeza. Miraba hacia abajo y veía como su lengua abrazaba mi pene, el cual estaba rojo y con las venas muy exaltadas. Aquello realmente fue maravilloso, el joven, de quien aún no conocía el nombre, me miraba y de a poco, bajaba hasta mis bolas, chupándolas tiernamente, como si se tratara de una rica fruta.

Repentinamente lo tomé de las manos y lo puse de pié, cuando estuvimos de frente lo besé, como cuando besé a mi primer novia. Sin dejar mucho espacio empecé a soltar su cinturón, desabotoné el pantalón y pude notar aquella erección, no era mayor que la mía, pero me excito, metí mi mano en su calzoncillo y sentí su pene muy húmedo.

Cuando logre sacar su pene, empecé a masturbarlo, sentía muy caliente, sin hablar él se dio media vuelta y pude ver sus hermosas nalgas, con un poco de vello, empecé a recorrerlas, hasta que llegué a su ano, él suspiraba muy profundo, pero alguien abrió la puerta general y nos detuvimos, escuchamos que alguien orinó, dejo ir el agua y luego salió, nosotros empezamos de nuevo.

Como mi erección estaba a mil, el joven tomó mi pene y lo puso en la puerta de su culito, me tomó de las caderas y empezó a jalarme, lentamente fui metiendo mi pene, hasta que lo penetré, no había sentido cosa mas buena, tener a un hombre, por el culo, era grandioso, empecé a culearlo, primero despacio y luego rápido, para mi no existía el tiempo, yo sentía aquel culito caliente y mojado…

Luego de unos minutos el joven eyaculaba, sentí como sus músculos se contraían, le agarre el pene y su semen cayó en mi mano derecha, yo no aguanté mas, empecé a sentir esas descargas de electricidad recorrer mi cuerpo, mi pene estalló, lo apretaba con fuerza, mientras yo trataba de tragar mis gemidos, al final la saqué muy despacio, él sacó unas toallas húmedas y nos limpiamos, nos incorporamos y luego salimos del baño uno tras de otro. En la calle nos presentamos, se llamaba Giovanni, intercambiamos número y quedamos de volvernos a ver. Días después alguien me devolvió la culeada, pero eso se los cuento después.

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Mi primera vez con el masajista

Hola me llamo Andres. Tengo 26 años y siempre tuve la necesidad de estar con un hombre, de experimentar ese placer prohibido. Soy gay de closet, nadie sabe de mis preferencias sexuales así que trato de disimularlo aunque no hace falta porque soy muy serio.

Mi primera experiencia sexual fue el año pasado, en octubre. Vi por un aviso en la prensa de un chico que prestaba su servicio de acompañante sexual. Lo llame por teléfono y me genero confianza. Me dijo cuanto cobraba y me pareció bien la cantidad. Reconozco que mientras hablaba con él tenia muchos nervios, pues nunca había hablado con otro hombre y mucho menos en planes de sexo. El chico, llamado Jordan, me dio la dirección de su refugio y le dije que en tres horas iría con él. Antes me duche bien y me afeite para presentarme lo mas higiénico posible. Cuando iba en camino al sitio me temblaban las piernas y el corazón lo tenia acelerado. Al llegar a la esquina del refugio, por cierto que estaba húmeda por la lluvia, se detuvo una pequeña camioneta gris. El chófer era un joven de 22 años, blanco de cabello negro, de rasgos finos. Tenia el vidrio abajo y me hizo señas que lo acompañara. Era Jordan. Subí al auto y se presento dándome la mano. Yo respondí al saludo. Tenia una mirada super genial. Lo detalle muy bien en el auto y me excito mucho más. Tenia una franela negra ceñida al cuerpo que dejaba ver unos pectorales muy grandes. Vestía un pantalón deportivo que realzaba sus piernas musculosas. Era todo un atleta y le gustaba entrenar el cuerpo igual que yo. Ambos eramos de la misma contextura. Jordan seria para mi en pocos segundos. Me llevo a una casa que parece que alquila para ese tipo de trabajos. Camine a un cuarto con aire acondicionado y una cama. Le di el dinero. Jordan fue al baño y me quede muy nervioso. Me quede viendo la televisión porque estaban pasando un juego de fútbol luego escuche: te quieres bañar? Al voltear Jordan estaba desnudo y Dioooosss que cuerpazo. Su pecho era de roca, su abdomen era bien definido, sus nalgas eran grandes y muy masculinas y ni hablar de su pene. Era grande y no estaba erecto. Yo nervioso le conteste que no me bañaría. Pues me había bañado bien.  Él sonrió y se introdujo en el baño. Yo de curioso entre y vi como el agua le corría por sus músculos y en sus piernas, él se sonreía. Sus dientes combinaban muy bien con sus labios carnosos. Después nos fuimos a la cama desnudos. Él se monto sobre mi y restregaba su pene de 18 cm contra el mio y yo sentí el calor de su cuerpo y toque su pecho grande y fuerte sus brazos, me volví loco. Me beso el cuello, la boca y todo mi cuerpo. Mi pene estaba que explotaba de excitacion. El suyo era grande y con venas.
Su boca se centro en mi miembro el cual mamaba extraordinario. Me lo ensalivo, lo jalaba rico con su mano gruesa. Yo no puede más y lo acosté en la cama, me dio una vista hermosa de su cuerpo aun me acuerdo y me excita muchísimo. Le quería arrancar las tetillas, su abdomen era duro y luego me metí su verga en mi boca. La mame mucho y él se retorcía de placer. No aguante más y le pedí que me la metiera.
Como por arte de magia Jordan saco un condón y se lo puso. Me coloque boca abajo y él puso mis piernas sobre sus hombros fuertes. A pesar del látex del preservativo pude sentir que esa enorme cabeza estaba caliente cuando la coloco en mi culo virgen. Le pedí que lo hiciera despacio y así lo hizo. Me metió el glande y sentí un dolor intenso, pero sabroso.  Me excitaba más ver a Jordan. Su abdomen se contraía fenomenal en cada metida que me daba. Poco a poco me la metió toda y me cogió estupendo. Sentía como sus venas latían dentro de mi culo. Estaba caliente. Era el momento más excitante de mi vida y si que lo estaba disfrutando. Empezamos a sudar y su abdomen cuadriculado hacia fricción con el mio después. Luego me puso en cuatro y me la metió de un solo golpe. Fue delicioso. Sus bolas chocaban con las mías y le agarraba las piernas para empujarlo fuerte hacia mi culo. Los dos gemíamos. Mi pecho y el de él estaban rooojoo de excitacion. Cuando me dijo que se iba a venir le dije que me lo echara en el pecho y así lo hizo.  Disparo esa leche caliente sobre mi y también solté mi orgasmo al mismo tiempo. Nos bañamos prácticamente de semen. Luego de acariciar nuestros cuerpos nos bañamos y vestimos. Me llevo en el auto a la esquina y se fue me dijo que cuando quisiera lo llamara para pasarla bien. Me sentí mal al principio. El ano me dolía. Al llegar a la casa me bañe nuevamente y de mi culo salio un hilo de sangre. Jordan me desvirgo.

Perdí su numero de teléfono pero cuando lo vea de nuevo en la prensa lo llamare para repetir esa estupenda aventura.

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Mi culo desvirgado

BREVE RESUMEN: Relato autobiográfico, 07-03-10. Hetero de 33 años, alto y delgado descubre los placeres del sexo anal en sus propias carnes.

Sobre las 2 de la madrugada del 07-03-10 salí de casa con la intención de probar una polla por primera vez en mi vida. Esta idea llevaba varios días rondándome por la cabeza y cada vez cogía más fuerza.
Ese día había estado buscando información por Internet porque estaba más cachondo que otras veces y finalmente me decidí por un lugar de cruising muy conocido en Zaragoza (al otro lado del Ebro).  Fue fácil dar con el sitio.
Me sorprendió la cantidad de coches que había, tras dar una vuelta por el lugar me decidí a ponerme detrás de dos vehículos. No tenía ni idea de cómo funcionaba el asunto. Así que encendí la luz interior de mi coche para dejarme ver, no hubo respuesta, pero espere.
Me sorprendió que al abrirse la puerta del coche de delante salieran 3 personas. Esos tres campeones se habían clavado un trío en un coche no muy grande. Ya me había parecido ver movimiento pero no me acerque. Se fueron. Al rato apareció un coche y paro detrás del mío y el chico que iba dentro salió y divago andando entre los 2 coches. Yo no estaba preparado para salir a charlar con él. Aun con todo se acerco a mi coche y saludo, no parecía muy lanzado ni directo, lo que no me animo a progresar en aquello.
Se fue ante mi poca decisión. Luego decidí buscar dicho coche y fui en la dirección en la que él se fue. Lo encontré pero lo estaba intentando con otro. Sinceramente me alegre de que no le saliera bien. Cuando se fue, me costó decidirme a seguirlo. Finalmente lo hice, se había ido al final del camino por lo que tras dar la vuelta pare detrás del suyo.
Me costó salir del coche y tras 2 minutos sin reacción por su parte estuve por irme porque ya me había acercado a su coche para saludarle pero no me contesto. Decidí entablar una conversación y sacar algo de información de cómo funcionaba el asunto este del cruising.
YO: Como funciona esto por aquí, ¿hay alguna regla que seguir? Es que es la primera vez que estoy por aquí.
EL: No.(Salió del coche para hablar cara a cara).
YO: Bueno y como va esto?
Él: La gente intenta entablar una conversación a ver que surge pero en general son muy tímidos.
Yo: Vale, gracias por la ayuda y perdona por lo de antes pero es que no tenía ni idea de que hacer.
EL: Que andabas buscando?
YO: Mamar una polla.
EL: Quieres mamar esta.
YO: Seria mi primera polla pero solo quiero comerla.
EL: Sin problema. Nos sentamos en la parte trasera del coche.
YO: Bien.
Me invito a entrar en la parte trasera de su coche y acepte gustosamente pese al notable estado nervioso en el que me encontraba. Me dio un poco de conversación para que me relajara porque supongo que noto mi nerviosismo y cuando me tranquilice (en apenas un par de minutos), me puso la mano encima del paquete y empezó a sobarlo sobre mi pantalón, me sorprendió mi reacción porque me puse cachondo enseguida. Supongo que el estado en el que llevaba varios días favoreció esta situación.
Y me sorprendí llevando mi mano a su nabo para sobarlo sobre su pantalón, lo que aún me excito más y eso que no habían pasado ni cinco minutos y ya le estaba pidiendo que se bajara todo porque quería mamársela. Lógicamente no puso ninguna pega e inmediatamente empecé a metérmela en la boca, reclinándome sobre su miembro de forma que él siguió sentado y yo quede reclinado sobre él. Primero poco a poco para saborear ese momento, y con cada acometida de mi cabeza en su polla lograba introducírmela un poquito más, le cogí gusto rápidamente y no tarde mucho en tragármela hasta el fondo.
Me pregunto si realmente era mi primera comida porque lo hacía muy bien.
YO: Si, me limito a hacerlo como me gusta que me lo hagan a mí.
EL: Pues la comes de lujo. Sigues?
No dije nada y me limite a mamársela otra vez, él suspiraba bastante y yo ya llevaba un buen rato comiéndosela (igual 10  minutos), notaba los músculos de mi boca bastante cansados pero quería que se corriese por lo que  me acerque un poco más para poder tragármela toda entera porque eso le excitaba muchísimo.  Él aprovecho para volver a sobarme la polla ya qué yo tenía el pantalón abierto pero también al acercarme le facilite sin quererlo que me sobara el culo porque como estaba el pantalón desabrochado no tenía ningún impedimento.
Estuve por apartarle la mano pero realmente no me pareció peligroso ni tan siquiera cuando empezó a meter más la mano en busca de mi ojete, al que en no mucho tardar había llegado y masajeaba con notable habilidad. Estuve tentado de decirle que parara pero como me gusto y a él eso le excitaba mas, le deje hacer pero él no estaba dispuesto a dejar pasar que mi culito virgen siguiese mucho más tiempo en ese estado.
Yo inconscientemente pensé que si aceleraba el ritmo de la mamada y su profundidad no tardaría en correrse así que me respingue aun más sobre su polla y él aprovecho para literalmente follarme la boca hasta sus pelotas (eso me puso definitivamente cachondo) y para intentar meterme el dedo en el culo. Yo ya estaba cachondo por lo que le deje hacer y lógicamente  lo consiguió tras ensalivarlo un poco.
Tras la follada de mi boca tragándomela todo entera, me quede con arcadas por lo que pare para descansar un poco (se me había quedado el estomago muy mareado y no me apetecía nada seguir comiéndosela, ya llevaría como 20 minutos y era mi primera vez) lo que aprovecho para acabar de quitarme el pantalón y cambiarme de posición. Supongo que llegados a este punto su objetivo era romperme el culo y dudo que se conformase solo con una mamada.
EL: Te apetece probar por el culo?
YO: Eso no duele? (me daba palo dejarlo todo empalmado y por el momento lo del culo no había sido desagradable ni doloroso).
EL: No si se hace despacio y con cuidado, y lo hare con cuidado.
YO: Tú lo has probado?
EL: Si y te gustara, es muy agradable.
YO: Bien pero con cuidado.
Me pidió que me pusiese tumbado de espaldas sobre el asiento y con parte de mi espalda y mi cabeza contra la puerta del coche. Por supuesto le hice caso, y tras colocarme así empezó a introducirme el dedo, y en efecto lo hizo con cuidado, fue una sensación extraña tener metido todo su dedo en mi culo pero resulto curiosamente agradable. Antes de llegar a ese punto tuvo que pedirme que me relajara si no quería que me hiciese daño.
Pasados 5 minutos estimo que mi culo estaba listo para su polla por lo que me pidió que se la mamara, le pedí que me follara la boca (salvo por las arcadas, que te follen la boca es una sensación cachondisima) pero sin llegar hasta sus pelotas, lo hizo y en no más de 2 minutos su glande apuntaba al agujero de mi culo previamente preparado por su dedo. Volvió  a ser muy cuidadoso (cosa que le agradezco enormemente). Su polla enfundada en un condón tenía como su único destino mi ojete, y el estaba dispuesto a disfrutar de mi desvirgación anal por cada milímetro de polla que introdujera en mi culo. Doy fe de que así lo hizo.
Me la metió muy despacio, primero note como su glande se abría paso en la entrada de mi ojete, y como mi ojete se iba adaptando a su polla, que muy lentamente iba introduciéndose en mi esfínter, milímetro a milímetro sentía como lentamente se deslizaba por el interior de mi orto. Notar como su polla me penetraba me estaba volviendo loco de placer y de orgullo y sentir como esa preciosidad invadía partes de mí jamás abiertas al disfrute de mi sexualidad, era una sensación nueva y muy morbosa.
Solo le puedo estar agradecido de la forma en la que me partió el culo porque la sensación de como su capullo horadaba mi virgen esfínter fue deliciosa, sentir como a cada empentón suyo mi ojete cedía un poquito más, mi virgen esfínter se dejaba penetrar es una sensación impagable.
Fue un autentico placer sentir como su ñardo me partía el culo y disfrute muchísimo sintiendo como milímetro a milímetro iba entrando en mi agradecido culo hasta que llego a un  punto donde la resistencia de mi culo se hizo nula.
No sé si me había clavado la mitad o unos 2/3 de su manguera pero sé que desde ese punto me la clavo ya de una única embestida, estoy seguro de que fue así porque se quedo clavado con todo su pollón bien incrustado en lo más profundo de mi culo durante unos segundos que a mí me hicieron el culo horchata y también porque al lograr penetrarme con la totalidad de su polla soltó un suspiro de absoluta satisfacción.
Tras disfrutar de ese momentazo, empezó un lento pero eficiente mete-saca. Me pregunta en varias ocasiones si así iba bien el tema, siempre le dije que sí. Todo esto nos llevo como unos 5 minutos, supongo que tras ese lapso de tiempo entendió que mi culeado culo estaba preparado para la siguiente fase: un mete-saca (siempre sin sacar su polla de mi culo, que se estuvo allí dentro durante toda la jodienda) más vivo, que coño más vivo, trepidante, veloz y placentero como no había sentido nada en toda mi vida.
Seguí disfrutando de sus profundas acometidas pero a un ritmo muy superior, lo que aun me ponía más cachondo, si eso era posible. Notar como a sus empentones mi cabeza golpeaba la puerta me hacía sentir como una putilla cachonda, me excitaba que me tratara sin cuidado. Como nunca había sentido en mi vida.
A los 8 minutos redujo el ritmo porque no quería correrse todavía y estuvo un par de minutos follándome más lentamente.
Sinceramente en ese instante yo solo deseaba que me siguiese rompiendo el culo durante toda la noche. Me temo que mis jadeos y suspiros así como las frases que le dedicaba le pusieron más cachondo y volvió a aumentar el ritmo de la ruptura anal, yo ya no cabía de gozo en mí.
YO: Clávamela hasta el fondo.
YO: Esto sí que es bueno.
EL: Tu sí que estas bueno.
YO: Dale más duro.
YO: Muévete más rápido.
Toda esta situación hizo que acelerara su follada, por lo que seguí dedicándole bonitas frases de ánimo, era una delicia sentirse ensartado por aquel trozo de carne que entraba y salía de mí culo a toda velocidad y sin ningún tipo de contemplación, en no más de 5 minutos me dijo:
EL: Me voy a correr.
YO: Córrete en mi boca.
EL: Mejor que no. No te gustaría.
YO: Como quieras.
Finalmente se corrió en mi culo (con el condón puesto) pero en la parte más adentro de mi culo, vamos que ya no le cabía mas polla dentro porque no tenía más que meterme y lo hizo dejándola allí unos segundos, me tenia encalomado por su polla en lo más profundo de mi ser puesto que nadie me había enculado nunca hasta ese día (cosa a la que estoy dispuesto a ponerle remedio por la vía rápida, esto es demasiado bueno como para no repetirlo en más ocasiones). Y de nuevo volví a notar sus pelotas contra  mi culo, otra sensación difícil de olvidar por lo agradable que resulta.
Serian las 5 de la madrugada, estuvimos hablando un rato como unos 25 minutos.
YO: Me lo follas otra vez.
EL: Claro.
Esta vez ya sabía lo que me esperara por lo que tras introducirme el dedo le dije que me la clavara hasta el fondo y sin contemplaciones y así lo hizo.
Yo: Clávamela hasta el fondo que ya está abierto.
EL: Hecho.
Fue una gozada, una follada de ritmo trepidante desde el primer momento de la misma, supongo que debido a que yo estaba muy cachondo como una perra y no paraba de decirle guarradas, dame más duro, híncamela hasta el fondo, quiero sentir tus pelotas junto a mi culo, mi culo es tuyo, hazle lo que quieras, híncamela, rómpeme; lindezas de ese estilo.
EL: No te masturbas? Lo vas a flipar.
YO: Vale.
Ya me lo propuso en la primera vez pero no la tenía muy dura, en esta ocasión estaba como una estaca, así que empezó a pajearme a un ritmo brutal.    No tarde mucho en correrme sobre mi tripa, de forma muy abundante. Todo esto le debió poner muy cachondo, porque se corrió enseguida. Lástima porque esta segunda follada fue también magnifica pero solo duro 5 minutos.
Si no lo has probado, te estás perdiendo una sensación espectacular.  Soy hetero pero desde ese día mi culo es gay.

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