Crónicas de un matrimonio feliz. 2º parte. Se empieza a saberse perra.

Crónicas de un matrimonio feliz. 2º parte. Mi mujer se empieza a saberse perra.

 

No se si alguna vez no lo supo, o si ahora sabe que puede conseguir lo que quiera, mostrando su hermoso cuerpo o parte de el. Pero de algo estoy seguro, su personalidad a cambiado. Y para bien. Esta mucho más desinhibida, no tiene problemas en ponerse una buenas plataformas (ella es bastante alta 1.76) con las que queda por demás llamativa, un buen jean y una camisa ajustada. Dios es una bestia. Muuuuuy llamativa, sexy, de esas minas que pasan y no podes no mirarla. Es muy raro, si bien soy alto, no soy para nada fachero, deben pensar muchos, qué hace semejante hembrón con semejante nabo? Jaja yo tampoco lo sé. Les decía es muy raro ir caminando por la calle y que miren a tu mujer de semejante manera o ver las peripecias que hacen algunos tipos para mirarla de refilón. Ha pasado que ella se adelanta para mirar alguna vidriera, verla caminar sola por la calle y ver como los tipos la miran o le dicen algo, me pone a mil. Ella lo sabe y lo está empezando a utilizar.

Un día vino y me contó como dos tipos la habían piropeado desde un auto lujoso, por la zona de Palermo y que la habían invitado a subir.

A parecer la siguieron varias cuadras hasta que se subió al colectivo. Llegó a casa re contenta, sonrisa de oreja a oreja, le pregunté:

-Que te pasa que venís tan contenta?-

-Nada nada, después te cuento.- Me respondió.

La intriga me mataba, pero no me lo iba a contar, quería manejarme con eso, le gusta jugar con mi cabeza. Le gusta hacerme desearla, y sabía hacerlo muy bien.

Cociné como siempre, cenamos con los chicos, toda la rutina de siempre, una sola diferencia, ella estaba radiante. Me fui a bañar, cuando salgo, la encuentro en la cama acostada boca abajo, boludeando con su celular. Me acuesto a su lado e intento sacarle conversación, necesitaba que me contara que había pasado. Charlamos de boludeces y en un momento le pregunto por qué estaba tan feliz?

-Me parece que estos pantalones blancos me quedan muy bien- Me dice.

-Ya lo creo, te lo he dicho muchas veces, por qué me decís esto ahora?.- le pregunté.

Su sonrisa la delató, algo había pasado.

-Parece que a muchos tipos le gusta este pantalón, lamento comunicarte que no sos el único- me sorprendió.

-Perdón???- le dije.

-Si si, hoy me dijeron cosas bastante alocadas con referencia al pantalón y su interior, que ocurrencias tienen algunos cuando están calientes, jaja- se reía. Yo no podía más, no quería quedar como un baboso, pero moría por preguntarle que le habían dicho. No sabía como seguir con la conversación. De repente me empezó a besar el cuello, la boca, todo. No soy bueno para escribir la forma en que tenemos relaciones, creo que son normales, largas pero normales. Al ratito en pleno acto, cuando ya la estaba penetrando, solo se me cruzaba en la cabeza que era lo que había pasado. No podía más y le pregunté.

-No me vas a contar lo que pasó hoy???-.

-NO- me contestó.

-Dale- le insistí.

-Una boludez, no jodas, seguime cogiendo-

-Una boludez no debe ser, porque estás muy caliente- le dije-. Contame o es algo malo.- Intentando pincharla para que me cuente.

-Querés que te cuente?- me dice- Ok, te cuento, acostate- y me hizo acostar boca arriba, se colocó a mi lado, con su pierna entre las mías. Su boca quedó justo en mi oído y comenzó a besarme y susurrarme alternadamente.

-Cuando salí del trabajo, hoy a la tarde, estaba en una esquina por cruzar la calle y siento que un auto frena justo delante de mí. Buen auto – siguió mientras alternaba con besos y pequeñas lamidas en el cuello- levanto la vista y dos tipos dentro del auto mirándome de arriba abajo. Dijeron algo de “que linda que era o algo así”, no les di importancia y cruzé la calle. Después de caminar una cuadra aparece el auto nuevamente y yendo despacio a mi lado me empezaron a hablar ya de otra forma.

Mi estado era increíble, no podía más de la calentura que tenía. Quería saber más, qué había pasado? Qué le habían dicho? La miro y ella estaba muy entretenida haciéndome sexo oral. Dios estaba como poseída, se saca el pene de la boca y me mira con una cara que nunca olvidaré, mezcla de puta y risa.

-Parece que te calienta que me miren, otra vez te vas a calentar con lo mismo. Voy a terminar creyendo que te gusta en serio, que no es solo un juego.- y me empezó a lamer el pene.- Querés que te cuente que me decían?.

-Si dale- le respondí.

-Me invitaron a subir al auto, querían llevarme a la casa de uno de ellos a tomar un café. Les dije que no gracias, pero insistían, me decían que con tan linda cola no podía caminar sola por la calle, que ellos me llevarían donde yo quisiera si aceptaba tomar un café con ellos. Me reí y seguí caminando. Me decían que me iban a seguir hasta que dijera que si, que no se iban a perder de verme tan hermosos pechos y que se imaginaban que tenía una hermosa tanguita colaless. Ahí pude cruzar de calle y me subí al colectivo. Se despidieron con un bocinazo y un que te valla bien bombonazo. Me sentí muy mirada por ellos y por todos en la calle, estaba roja de vergüenza en el colectivo, todavía sentía muchas miradas.

-Como te sentiste? – le pregunté, ya a punto de acabar.

-Deseada y eso me calentó mucho.- me respondió sin dejar de lamerme el pene.

No pude aguantar sus palabras, saber que se calentó en la calle porque la siguieron hizo que acabara de repente en su cuello y parte en su boca.

-Que lindo como te ponés!!!- me decía mientras miraba como acababa.

-Sabés una cosa?- siguió susurrando muy bajito al oído- mañana me voy a comprar más ropa, prepárate te voy a dar muchas sorpresas.

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viejos amores

Una fresca noche de Junio, yo sentado afuera de casa, tomando una copa de vino, esperando, mi esposa afanándose en la parte de atrás haciendo una deliciosa cena para quien casi fue su esposo (cuando nos separamos), yo pensando en las tonterías que podía permitirle, que me había convencido por minutos y ni tan convencido también.

Mi vida con ella se había caracterizado al principio por una felicidad temporal, aburrimiento sexual, fantasías, el despertar sexual  de ella y después por una vida sexual nada aburrida, mi conservadurismo, se había destruido y me dejaba llevar por ella.

Habíamos regresado poco tiempo antes, nuestra separación nos había enseñado a valorarnos el uno al otro, haciendo nuestros lazos mucho mas fuertes ahora, a pesar de todo lo que pasaba, ella había estado comprometida y a punto de casarse con su compañero de trabajo, el cual estaba muy enamorado de ella, de muchos años antes, su nombre Joe, la quería desde que ella entro al trabajar en esa empresa, cuando aun éramos pareja, nuestra separación  había sido una oportunidad para el que siempre estuvo ahí, que siempre la apoyo, cuando yo no lo hice.

Nuestro retorno, fue un terrible golpe para Joe (me dice mi esposa), le hizo mucho daño, cayó en una terrible depresión, causando en ella una culpa bastante fuerte, la cual no se cansaba de comentarme.

Una noche acabando de hacerme el amor, me comento que tenía una fantasía, ya habíamos estado junto unos meses y el sexo se tornaba un poco soso, le pregunte que tenía en mente, me miro inquisitivamente y me dijo que quería invitar a Joe  a casa para cenar,¿ a cenar le pregunte?, no seas tonto me dijo a cenar, comer y todo lo demás, estás loca le dije, invitar a quien casi se había casado con ella a  mi casa, me insistió, me dijo que yo estaría presente, que lo disfrutaría y que quería hacer algo ´para animar al chico que estaba un poco mal, ella lo veía todos los días en el trabajo y quería darle un poco de ánimo, esa noche la conversación acabo ahí pero los siguientes días continuó con su insistencia, cada vez que me hacía el amor me tocaba el tema diciendo que los disfrutaría mucho.

Una noche le pregunte picado por la curiosidad que era exactamente los que planeaba, ella me dijo que invitarle a cenar, un poco de alcohol y ver lo que sucedía, algo espontaneo, accedí, me llenaba de curiosidad y de morbo lo que pasaría, le pregunte si Joe seria discreto, ella me aseguro que si.

Y ahora estaba sentado en el patio esperando la llegada de Joe, con dudas y arrepentimiento de lo que accedí, poco después vi llegar un carro, era Joe, llego con un paquete bajo el brazo, una botella y algo de picar, lo mire fijamente, estaba demacrado, lo conocía de antes y teníamos algo de confianza, me dijo que yo era muy afortunado, la mujer que tenia era un ángel, si eso mismo pensé socarronamente, le acompañe a la sala, mi esposa había acabado de cocinar y se había ido a duchar, un rico aroma flotaba en al ambiente, la llame y me grito que bajaba en un momento, que fuéramos avanzando con el vino.

Joe me paso la botella de vino, la abrí, su rostro elimino cualquier malestar mío, había sufrido bastante al parecer ,le pregunte como estaba, me dijo que ahora bien, se sincero conmigo contándome todo, un ruido nos llamo la atención, mi mujer bajaba por las escaleras, llevaba una minifalda pegadísima, y un top mas pequeño aun, muy poco maquillaje pero estaba lindísima, vestida para matar, esas son las palabras, me quede en una pieza, observe a Joe, se había quedado con la boca abierta, ella bajo como si nada saludo a Joe con un beso y nos sentamos a la sala, tomamos vino, Joe estaba muy callado, mi esposa era la que hablaba, se fue a la cocina me llamo para ayudarle a servir, en la cocina me pregunto si continuaba con el juego, no le respondí me llenaba de curiosidad como acabaría todo aquello y por que mentir algo de morbo.

Sirvió una cena ligera, camarones al no se que, continuamos abriendo otra y otra botella de vino, al poco rato estábamos todos chispeados, pero más Joe que no paraba de tomar, mi esposa empezó a contar bromas picantes, además una que otra historia de cómo nos conocimos y que hicimos con todo y detalles sexuales muy gráficos, Joe se empezó aponer colorado y se reía torpemente.

Mi esposa cogió una de las botellas vacías y la coloco en el suelo dándole vueltas, “que les parece si jugamos a la botella borracha” dijo, yo le conteste que me parecía bien, ella sonrió coqueta “quieres jugar” le pregunto a Joe, claro le dijo ¿y los castigos? Pregunto – a eso si -dijo mi esposa los castigos se cumplen si o si, Joe se puso más colorado aun, ya me imaginaba que pasaba por su mente, además eso me puso más cachondo aun.

Primera vuelta castigo para mi, castigaba mi esposa, ven me dijo dame una buena lamida a los senos, tomo una copa con vino, se quito el top y se echo el vino a los senos, los lamí muy a gusto, sabían al cielo; segunda vuelta castigo a mi esposa, castigador yo, córremela la paja por un rato, y me empezó a masturbar en frente de Joe, este tenía la boca muy abierta, su cara temblaba, se notaba que estaba muy excitado, tercera vuelta castigaba mi esposa castigado Joe, le dijo sácame el calzón con los dientes, si te atreves, Joe me miraba, no sabía si atreverse, pero mi esposa lo animo diciendo que los castigos tenían que cumplirse si o si, Joe se acerco a ella, mientras ella se paraba y se levantaba la minifalda, el se agacho hasta arrodillarse frente a ella y con la boca empezó a jalarle el calzón despacio por los lados, no se atrevía a pegarse a su vagina, ella se dejaba tocar y lamer, le jalo el calzón hasta el suelo, tome el calzón distraídamente, lo toque estaba completamente húmedo, mi esposa lo estaba disfrutando mucho y yo también porque negarlo.

Otra ronda, castigada mi esposa, castigador Joe, dijo que quería lamerle el coño, me miro como esperando un reproche, también mi esposa me miro yo moví la cabeza afirmativamente, ella se sentó en el mueble, dejando sus caderas pegadas al borde, separo las piernas lentamente, un ligero brillo delataba la humedad que había en la zona, Joe no podía dejar de mirar su pubis, se acerco a ella besándole lentamente las piernas por la parte de adentro poco a poco se acerco a su coñito ahora mojado y le dio unos lametones suaves al principio y poco a poco fue entrando en él se notaba por sus movimientos que tenia la lengua adentro y mi esposa gemía de placer, tenía la cabeza de Joe agarrada y lo jalaba contra su sexo, lo separo de golpe poco después, estaba colorada.  Continuamos con el juego? pregunto. Yo estaba muy excitado, otra ronda, castigada mi esposa castigador yo, le dije que se sentara en mi verga, se acerco coqueta, con la mini arriba, Joe estaba sentado al frente gimiendo, ella levanto una pierna, me saco la verga del pantalón y se fue clavando lentamente, estaba mojadisima, por sus jugos y por la saliva de Joe, se hundió hasta las bolas y se levanto de golpe dejándome con las ganas. Se acabo el juego dijo, Joe sácate la verga, Joe obediente se la saco en segundos, ella se volteo hacia mí y me empezó a dar una mamada espectacular, yo estaba sentado en el sofá y ella inclinada succionando mi verga, le estaba dando una visión de su conchita espectacular a Joe quien tenía el palo en la mano y nos miraba como tonto, ella se saco mi verga de la boca y le pregunto que esperaba, Joe se la metió de un solo golpe levantando un gemido de placer, Joe le golpeaba por atrás mientras sus golpes hacían que ni verga se entierra más en su garganta, ella no protesto, lo estaba disfrutando al máximo, yo veía desde mi sitio los ojos en blanco de Joe que disfrutaba como loco de la vagina de mi esposa, la situación me excitaba muchísimo, mi esposa le empujo, se levanto y se quito toda la ropa, estaba preciosa y muy excitada, hizo que Joe se echara en el piso y empezó a cabalgar, yo quede sentado en el mueble mirándole subir y bajar, después se levanto y se echo en el mueble levantando las hermosas piernas que tiene, Joe se arrodillo junto a ella, ella apoyo sus pierna en el cuello de Joe y la penetro, ¡como gemía¡, sus susurros anteriores se habían hecho muchos más fuertes, se mordía los labios, cerraba los ojos, de pronto note que Joe se quedo quieto y pronto empezó con cortas sacudidas, se estaba viniendo dentro de mi esposa, con los ojos en blanco y la boca abierta se vaciaba dentro del pequeño agujero de mi esposa, ella le pregunto si se había venido ya a lo que el asintió, ahora si cariño me dijo ven tomo mi verga, se apoyo boca abajo en el sofá tomo mi verga y se la coloco en la puerta de su coño, ahora si papito, hasta gritar, se la metí hasta que me dolió, la cabalgue salvajemente, a cada embestida sentí sus gritos, la voltee, le abrí las piernas todo lo que pude y se la clave de nuevo con furia, me araño y me mordió, me grito que era un dolor tan placentero, no demoramos mas, sentí que se venía y no pude aguantarme más, me vine a gritos con ella.

Estuvo riquísimo me dijo, una de las mejores cachadas que me han dado, se dirigió después a Joe que estaba sentado ya en el mueble, le dijo que ese había sido su regalo de despedida, lamentaba haberle hecho daño, pero que estaba enamorada de mi, lo de ellos no hubiera funcionado

Joe se levanto, asintiendo la cabeza, bueno ya estaba más animado, se seco con una servilleta, le dio las gracias a mi mujer a mí y se retiro, bueno realmente no voy a negar que tenía una increíble cara de felicidad, mi mujer le acompaño a la puerta, seguía desnuda le beso en los labios largamente, la miraba moverse, en liquido mezcla de nuestros jugos derramaba de su concha e iba cayendo por sus piernas, cerro la puerta y regreso a mi, me pregunto si me gusto, le dije que si, esta aventura en verdad me había gustado

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volviendo con otra

Buenos días, tengo un relato anterior:  “No resulto exactamente como pensaba” este es prácticamente la continuación de lo que está pasando en la vida de mi pareja y yo; después del episodio ocurrido,  nuestra relación se  fue enfriando, yo no podía olvidar que ella había estado con otro hombre, a pesar de haber sido con mi consentimiento, y me fui enfriando, ella a pesar de todos los intentos que hacía para que yo olvide lo que paso, no lo logro y resultamos cansándonos e hiriéndonos mutuamente y por fin como conclusión algo lógico nos separamos, yo tuve algunas aventuras, y perdí un poco el contacto con ella, pero me di cuenta, a poco tiempo de perderla, de que estaba enamorado de ella, de que había sido un tonto al dejar que algo así nos separara, era mi también parte mi culpa, las fantasías que tuvimos también fueron mías, no podía culparla a ella de todo, pero mi orgullo me impedía intentar comunicarme con ella, aunque siempre tuve la esperanza de..

Poco después me entere que ella estaba comprometida con un compañero de su trabajo, eso acabo de demoler mi orgullo, otra vez por no actuar, estaba a punto de perder a la persona que realmente quería, con la que me había sentido feliz y completo, es mas no estaba a punto, ya la había perdido.

Esa tarde en casa, una tarde lluviosa y triste cogí el celular y sin pensarlo la llame, el teléfono sonó sin respuesta, llame otra vez y otra, la tercera supuse que no me quería responder, ella nunca se separaba del celular, estaba a punto de colgar cuando respondió el teléfono con una voz temerosa e insegura, pregunto mi nombre, le respondí que si, era yo, llamaba para saludarle y para.. no atreví a decirle nada en ese momento a pesar que quería decirle tantas cosas, ella tomo la iniciativa, me pregunto como estaba yo, por mi trabajo, por mi familia, yo escuchaba su voz y me sentía tremendamente raro y feliz quería escuchar su voz siempre, me parecía que su voz cambiaba, lloraba??, entonces me pregunto que si quería cenar con ella, me falto tiempo para responder que me encantaría, quedamos en esa noche…

Poco tiempo después estaba yo metido en la ducha y buscando la mejor ropa que tenia, echándome perfume, en fin sintiéndome como un  muchacho con su primer amor, corrí al auto y por el apuro de salir casi atropello a alguien, llegue una hora antes al restaurante donde habíamos quedado en cenar, pedí al mozo que me sirviera agua y me decidí a esperar, tenía miedo que ella se arrepintiera  y se echara para atrás, pero lo único que podía hacer era esperar.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando no habían pasado ni 15 minutos la vi llegar, ella también había querido llegar temprano, pensé que también había querido verme, supuse me extrañaría también, tantos años de matrimonio no fueron en vano, no me cansaba de mirarla estaba con un conjunto negro, de minifalda y un polo pequeñito, realmente hermosa, antes estaba un poco rellenita pero había bajado de peso y tenia ahora un cuerpo espectacular, ella sabía que siempre me habían gustado sus piernas y ahora las mostraba orgullosa, no puede evitar tener una erección inmediatamente, lo cual me incomodo mucho pues tuve que levantarme para saludarla y se dio cuenta de eso, no quería que pensara que venía a ella solo por eso.

La bese en el rostro, y electricidad paso por mí, su olor, su calor era algo nuevo y a al a vez tan familiar, tan conocido, tan placentero, nos sentamos y pedimos un par de platos que nadie toco, solo tomamos una botella de vino y conversamos y conversamos, quería hacerle el amor locamente, pero no me atrevía a pedírselo, tenía miedo ahuyentarla, de pronto sentir su pie que bajo la mesa me acariciaba lentamente  y subía por mis piernas hacia mi pene, la deje llegar a él, se dio cuenta que estaba tremendamente parado y me pregunto si quería hacerlo, le dije que era lo que más deseaba, pague como loco, la subí al carro y la lleve a mi departamento, casi subí arrastrándola al segundo piso que era donde estaba mi apartamento, ella sonreía, ruborizada, de mi turbación, por fin estuvimos dentro, la bese como si fuera el último beso de mi vida, ella se dejo besar, luego me alejo, me empezó a  sacar la camisa, besando mi pecho, lo besaba y lo mordía, llego a mi miembro lo empezó a besar y succionar muy lentamente, como nunca me lo había hecho, miraba su rostro, su boca llena con mi pene y me excitaba aun mas, su cara de placer, estuve  punto de venirme, ella se dio cuenta de eso y freno en seco, apenas pude disimular un suspiro, me dijo que todavía no, tenía que enseñarme unas cuantas cosas, me llevo a la cama me hizo acostar y se puso encima mío, se fue introduciendo mi miembro despacio, besándome y llenándome de caricias, fue aumentando el ritmo y empezó a cabalgar locamente sobre  mí, el dolor que me causaba se juntaba con el placer a cada succión que su vagina me daba, estuve a punto de venirme otra vez al poco tiempo y se detuvo de nuevo, me estaba volviendo loco, sentía que mi pene iba a reventar y ella me miraba picara y divertida, cambio de posición, se echo a mi lado e hizo que me echara encima de ella penetrándola y me pidió que lo hiciera lentamente, eso me relajo un poco, era tan rico, la podía ver al rostro, la besaba y notaba como ella disfrutaba cada metida, la conozco note como ella también se estaba acercando al orgasmo y se detuvo de nuevo, se coloco rápidamente en perrito y me pidió que se la metiera fuertemente yo no espere otra orden, se la metí hasta las bolas, sentí el grito que daba y que continúe, que no me detenga, que la destroce, estaba derramando sus jugos por todas sus piernas y las mías, cada movimiento me llenaba cada vez mas de placer y junto todo reunido, sentir que iba a explotar, ella se vino conmigo al mismo tiempo, me descargue gritando junto a ella, estaba completamente sudado, ella igual, se despego de mí, me hizo echar en la cama de nuevo y coloco su coño encima de mi cara ordenándome que lo succione mientras ella mamaba mi pene, yo obedecía mientras sentía el sabor de mi propio semen , mezclado con sus jugos y con sudor, sentía sus labios vaginales hinchados y sensibles, cada lengüetada que daba despertaba un gemido de placer, me di cuenta que ella a pesar de haberse venido ya, no había acabado, le mordí ligeramente uno de sus labios vaginales y grito de placer me pegue más a su coño, encontré su clítoris y lo empecé a chupar locamente ella se vino de nuevo gritando, cerraba las piernas aprisionado mi cabeza y gritando que no pare, sentí como su cuerpo convulsionaba de placer, se detuvo unos segundos y empezó a mamármela con tanta fuerza que sentí dolor, se me paro de nuevo y se sentó de golpe en ella, de su vagina se derramaba un liquido viscoso mezcla de nuestros fluidos, que empapaba y salpicaba mi pecho cada nueva metida que ella se daba, me vine de nuevo y ella también y se tiro encima mío, a descansar por fin, yo estaba adolorido pero satisfecho, ese sexo era el mejor que había tenido en mucho tiempo, me sorprendió su agresividad y su conocimiento sexual, ella dirigió toda la sesión prácticamente.

Se volvió a mí con la cara llena de leche y me dijo directamente que quería regresar conmigo, me sorprendió esto, ella estaba a punto de casarse con otra persona y se lo dije y me respondió que sería un error, ese hombre era bueno, era su amigo, había estado allí cuando yo no estuve, pero que jamás podría llegar a sentir lo que sentía conmigo en la cama, lo había intentado, había tenido varios hombres pero nunca tuvo placer tan inmenso como lo que sentía conmigo, yo me sentía extraño, y pensar que tenia vergüenza de contarle acerca de mi par de aventurillas y ella se había tragado no sé cuantos penes, me repitió de nuevo si quería regresar con ella, vio la duda en mi rostro, me dijo que ella me seria fiel, mientras yo quisiera y que nada podría separarnos ya ahora, si yo aceptaba, había visto lo que tenia, había probado lo que había afuera y se había dado cuenta que lo que yo tenía entre las piernas era algo simple y llanamente espectacular, en sus palabras; no lo pensé mucho, la quería de verdad, aunque tenía un poco de desconfianza a la nueva mujer altamente sexual que era ahora la quería, acepte, me lleno de besos el rostro y empezó de nuevo nuestra historia.

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No resulto exactamente como pensaba

Tengo 40 años, mi esposa 36, llevamos 12 años de casados y formamos una pareja muy feliz, nos llevamos muy bien en la cama, pero hace algunos años empezaron a aparecer bajo nuestras sabanas algunas fantasías, las primeras inocentes, poco después mucho mas atrevidas. Estas renovaron en cierta forma nuestra sexualidad, pero poco a poco se fue despertando en ambos y especialmente en mi, el atrevimiento de hacerlas realidad.

Una de estas fantasías era unirnos a otra pareja de conocidos y amigos y verlos haciendo el amor y excitarnos observándonos mutuamente, eso si, cada uno con su esposa, nada de intercambios, pues considerábamos que no estábamos lo suficientemente maduros para intentar algo como eso.

Invitamos a unos amigos de muchos años con los cuales habíamos tocado este tema como un juego, los cuales tenían la misma inquietud curiosa-morbosa por el tema, quedamos para un sábado, días después, dándonos tiempo de dejar a los hijos al cuidado de nuestras familias.

Llego el sábado todo el día experimentamos cierta inquietud fastidiosa, la mezcla del sentimiento de “estas haciendo algo malo y la excitación por hacerlo”, la reunión era en una casa prestada de otro conocido, el cual estaba de viaje y no la usaría todo el fin de semana. Teníamos planeado llegar a eso de las 6 de la tarde, nosotros llegamos tarde, quizás a propósito, deseando en el fondo que no estuviera nuestra pareja invitada allí, todo el viaje la pasamos conversando si nos atreveríamos o no, y dejando en claro y ante la primera incomodidad parábamos todo, definitivamente.

Mi esposa se notaba muy incomoda, dándome la sensación de lo que estábamos haciendo era algo malo, y que lo hacia por complacerme, yo en realidad me sentía aliviado, pues viéndola así me imagine que no ocurriría nada.

Al llegar a la casa observe que el auto de mis amigos ya se encontraba allí, estacione, baje algunos víveres y mi esposa se dirigió a la casa al entrar salió a saludarnos Jorge, esposo de Mariela. Se notaba el también bastante incomodo, le pregunte por Mariela, me dijo que no había llegado aun pues tenia un problema en el trabajo y tenia que entregar unos informes, ahora suspire muy aliviado pensado que lo que habíamos planeado se acababa en ese instante y se lo dije, él también me confeso que era mejor así, por que arriesgar una amistad de años, me pareció lo mas correcto.

Poco después nos sentábamos ante una mesa con un par de botellas de vino a bromear de la tontería que habíamos pensados hacer juntos, nos reíamos sinceramente, tocando el tema que no éramos capaces de atrevernos a hacer algo tan descabellado, mi esposa se unió poco después en la sala con nosotros, se había aligerado de la ropa “sexi” que traía puesta para la aventura y estaba con una falda ligera muy cómoda, se veía hermosa, un ligero rubor colmaba sus mejillas y se reía con nosotros, en realidad la pasábamos muy bien contando chistes y burlándonos de que la esposa de Jorge no llegara, creyendo que se había acobardado de algo que al final no haríamos.

Jorge se disculpo poco después y fue al sanitario, me quede solo con mi esposa y en broma le pregunte si quería continuar con el juego, me contesto que no sabia si se atrevería mientras se levantaba a servirse una copa del delicioso vino que estaba a unos pasos de nosotros y pude observar algo raro, en la parte de atrás de su falda, vi que la tela estaba mojada, me reí al momento y le comente que se había orinado de miedo, ella se volteo hacia mi y se rio nerviosamente con el rostro ruborizado, entonces me di cuenta de que eso húmedo no era orina, tampoco vino, me pare y me acerque a ella, reía nerviosamente, le pregunte si estaba excitada, me dijo que no, metí la mano bajo su falda y su calzón estaba completamente mojado, ella chorreaba toda, estaba excitadísima, nunca la había visto así, me sorprendió, le pregunte si quería hacerlo y me dijo que no se atrevía.

La bese de arranque y la arrastre hacia el mueble donde poco antes estábamos sentados, sentía mi sexo duro como piedra, ella me empujo ligeramente y me dijo al oído que nos fuéramos al cuarto, poco después estábamos echados en la cama y ella me ayudaba a desabrocharme el pantalón, aparte su diminuto calzón a un lado y la penetre toda de una vez, sentí que su cuerpo se retorcía, me clavaba los dedos con furia en la espalda, yo sentía su vagina tremendamente caliente y húmeda, goteaba y mojaba toda la cama y me susurraba al oído que no deje de moverme; de pronto me di cuenta que Jorge estaba parado en la puerta del baño, habíamos entrado al primer cuarto que encontramos y resulta que era el suyo, se quedó mirándonos, con unos ojos extraños mezcla de fascinación y morbo y me pregunto si podía acercarse a nosotros, yo mire a mi esposa, pude notar en sus ojos, la sorpresa, el deseo, la fascinación del momento, la lucha entre el NO de esposa fiel y el SI del instinto animal; solo miramos a Jorge, él se acercó bajándose la pijama que ya tenia puesta, tenia el arma tremendamente erecta, parece que ya había estado observándonos, me levante de encima de mi mujer y le saque el calzón muy lentamente, besando suavemente sus piernas por donde estaba jalando la prenda intima, sentí que cada beso la hacia estremecerse, desde la entrepierna hasta los pies; ella miraba hacia Jorge y hacia mi, se notaba que no sabia que hacer ni como actuar, me eche a su lado y la empecé a besar en los labios, primero delicadamente y después furiosamente ella me los succionaba con una fuerza terrible que me causaba dolor, puede ver que Jorge se acercaba sobre ella y besaba donde yo había besado pero esta vez de los pies hacia arriba, cada beso de el le daba hacia que ella soltara gemidos y suspiros, pronto llego a su entrepierna, la besaba y mordía ligeramente alrededor, jugando con su pubis suavemente, mi esposa jugaba en mi cuello y en mi oreja y casi a gritos me dijo que ya no aguantaba, yo miraba sorprendido como las caricias de Jorge causaban algo tremendo en mi mujer, jamás me imagine algo así y menos vivirlo estábamos mas allá de nuestras fantasías.

Jorge se detuvo, se levanto, mostro su miembro aun mas duro del cual caía una delgada línea de liquido viscoso y la penetro, sentí el cuerpo de mi esposa casi levantarse y levitar sobre la cama, mientras evitaba ver a Jorge directamente a los ojos y solo me miraba a mi, mientras el la penetraba una otra vez, veía sus ojos blanquear y sus manos aferrarse a las sabanas, su voz se había convertido en un murmullo constante de satisfacción.

De mi parte la sensación era inexplicable, una mezcla de dolor, una opresión en el pecho, un placer animal, de ver ese cuerpo conocido al milímetro gozar bajo otro que no era yo, estuve a punto de parar todo pero no me atreví, la vi endurecerse, tensar todo el cuerpo cuando llego al momento de la explosión de placer que recorrió todo su cuerpo, con un grito ahogado por ella misma, vi a Jorge levantarse de ella, ya con el arma recogida, sudoroso y satisfecho, cuando me di cuenta estaba parado junto a ellos sin saber que hacer, mi esposa se dio cuenta de mi confusión, se paro rápidamente, pude ver como los jugos de ambos se derramaban por entre sus piernas mientras ella las sobaba a propósito y se acerco a mi, me tomo de la mano y me atrajo hacia ella, como lo haría con un niño, me echo sobre la cama cogió mi arma y se coloco encima, fue bajando poco a poco mientras yo sentía ese tremendo calor que se apoderaba de mi miembro centímetro a centímetro, llego hasta el fondo y empezó a cabalgar como nunca antes lo había hecho, sentía mi miembro jalado, aplastado, succionando, mientras se mezclaban en mi cabeza los acontecimientos sucedidos, sentí que algo se derramaba desde mi cerebro, que me arrancaban la fuerzo vital, mientras intentaba tocarla con mis manos y ella no me dejaba con su cabalgata frenética y explote como nunca había explotado, sentí que se vaciaba mi cuerpo mi alma mis fuerzas todo mezclado y revuelto, y ella me sintió y se vino dando gritos de placer, sentía su vulva latir como ti tuviera un corazón, como si tuviera vida propia, quedo echada encima mío por un buen rato, escondiendo su cara en mi cuello. Poco después me pregunto si estaba bien, Jorge ya no estaba en la habitación, se había retirado discretamente, yo no sabia que decirle a ella y ella fue la que empezó la conversación, me dijo que se sentía sucia, pero era lo mas animal y placentero que había tenido nunca, jamás tuvo la intención real de hacerlo pero que no pudo decir que no, ya no era ella de si misma y me pidió perdón, le dije que para serle sincero la sensación que tuve fue la mas desagradable, excitante y placentera que jamás había tenido yo también, se acerco a mi de nuevo, para ese momento mi miembro ya estaba excitado de nuevo y le hice el amor lentamente como un prologo tranquilo a una historia de guerra y violencia, note que ella se vino dos veces mas, abrazándome y besándome, dormimos como narcotizados, esa noche y nuestra vida cambio.

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