Cuando me hicieron un putito

El esfínter se acostumbraba a engullir aquel pedazo y mi excitación, empezó a hacerme disfrutar. Entonces comenzó a aparecer en mí atisbos de la perra en la que me estaba convirtiendo. Allí se estaba gestando mi transformación. Supe que aquello se iba a convertir en una constante en mi vida porque me sentía realizado y plenamente satisfecho de mi mismo siendo allí empalado por un cerdo.

Hola. Soy un chico de 27 años, aunque parezco más joven por mi piel lisa y blanca y ser rubito. Tengo la cara algo aniñada y soy delgadito y de estatura normal. Esta es la historia de lo que me ocurrió un día. Aunque todo fue consecuencia de algo que latía en mi interior hace mucho tiempo. Lo malo es que todo explotó de una forma descontrolada.

Yo tenía novia por aquel entonces, hará un par de años de aquello. Estaba bien con ella aunque siempre noté que me faltaba algo a pesar de que practicábamos un sexo satisfactorio, pero yo anhelaba algo más vicioso, un sexo más duro y ella era algo fría y convencional. No le iba ningún tipo de desviación de lo que es la penetración y los besitos. Yo necesitado de emociones más fuertes, comencé a leer todo tipo de relatos eróticos en la red. Y los que más me excitaban eran los relatos homosexuales. A mí nunca me llamaron la atención los hombres, pero la necesidad de morbo y vicio por lo prohibido me excitaba sobremanera, y a pesar de ser heterosexual, soñaba con ser poseído por grandes machos que me usaran a su antojo, y a ser el más pasivo de los esclavos. La idea de tener ante mí una gran verga con todos sus atributos, oliendo y sabiendo cómo debe de ser, me hacía la boca agua y me provocaba hasta temblores.

Las pajas leyendo relatos ya no me dejaban satisfecho y mi idea de cumplir mis deseos viciosos en realidad iba cobrando cada vez más fuerza. Pero en una ciudad no demasiado grande me era imposible pavonearme por lugares del ambiente ya que yo quería mantener mi vida como hasta entonces. Quería que toda esa aventura quedase en la clandestinidad. Nadie debía enterarse de esto y mucho menos mi novia, ya que a pesar de todo yo la quería mucho. Así que recurrí a algo menos arriesgado que buscar maromo por las discotecas y me zambullí en el mundo de los chats. Allí encontré muchas personas que buscaban la misma discreción y pronto un tipo charlando conmigo me supo dar en la tecla que yo necesitaba para lanzarme. No decía ser un tío guapo ni atlético ni nada por el estilo, eso no era lo que yo buscaba porque a mí la figura del hombre no me interesaba sino el morbo y el pene en sí. Buscaba sentirme soez sucio y depravado y para eso era mejor un hombre lejos de los cánones de belleza. Buscaba gordos, rudos, viejos, maleducados, sexo racial. Algo que se saliera de la norma.

Y mi hombre de aquella noche decía ser un cincuentón separado y bien entrado en carnes, más alto que yo y muy fuerte según decía él. Era el hombre perfecto para lo que yo buscaba, ser poseído una noche. Yo, como todas las noches que chateaba así estaba borrachísimo y eran altas horas de la madrugada, tras recogerme de la juerga. Le dije que buscaba rabo. El me preguntó que me gustaba hacer y yo le dije que yo quería satisfacer a un hombre y que hiciera de mí una puta por aquella noche. Que me usara con desprecio y ejerciera su poder sobre mí. Después de hablarme con insultos que me pusieron cachondísimo me dijo que le diera el teléfono pero yo no quería pues deseaba mantener mi clandestinidad. Pero él me convenció poniéndome más cachondo y accedí. Ese fue mi gran error (o mi golpe de suerte según se mire). Me llamó y me dijo donde me recogería con el coche. Yo estuve acojonado esperando solo en la calle muerto de frío hasta que llegó en su cochazo gris oscuro, de gama alta. Cuando me metí en el coche olía a tabaco y a alcohol, él también debía de estar borracho. Me sorprendió su mirada, parecía que iba a comerme con los ojos, yo me ruboricé y entonces me dijo:

-Puta, estás más buena de lo que pensaba, eres un yogurcito, te voy a follar hasta que llores perra.

En ese momento me sorprendió a mi mismo mi reacción porque en mi cara se dibujó una sonrisa de oreja a oreja que no hacía sino demostrar la enorme felicidad que sentí en ese instante, me sentía realizado y haciendo lo correcto. Allí al lado de una gasolinera y con toda la luz se abrió la bragueta y sacó su polla. Morcillona, muy oscura y me cogió la mano colocándomela en su paquete. Toqué su caliente y palpitante bulto y en ese momento se me hizo la boca agua.

-Vamos zorra de mierda, ¿a que esperas a metértela en la boca?

Yo me agaché y al acercarme note su fuerte olor. Olor que al percibirlo a veces en mi mismo después de un largo día de deporte o de no poder ducharme en circunstancias me habia parecido nauseabundo. Ese olor fortísimo, agrio, me estaba haciendo salivar. En solo dos oscilaciones de mi mano aquel nabo tomo forma y se puso bastante grueso y de un tamaño de unos 18 centímetros. A mí me parecía una monstruosidad. Tiré del pellejo hacia atrás y allí aparecieron los restos grumosos de anteriores corridas. El tipo tenía pinta y olor de no haberse duchado en varios días. Saqué la lengua con timidez y la dirigí hacia esos restos grumosos.

Cuando contactaron en mis papilas gustativas noté toda la fuerza salada y agria inundándome el sentido del gusto. No pude demorarme más y metí todo el cabezón enorme en mi boca y succioné con fuerza. El parecía en el séptimo cielo pero yo disfruté de aquel mi primer chupetón a un nabo de una forma infinita. Empecé a mamársela con fruición y él arrancó el coche y empezó a conducirlo con alguna dificultad debido a mi trabajito.

-Te voy a llevar a un descampado para follarte bien, puta. Hoy te ha tocado el gordo. Sigue chupándomela zorra.

Yo seguía y seguía. Al parar en un semáforo yo noté algo raro en su postura y entonces él me dijo:

-Mira hacia arriba un momento y saluda a nuestras amigas!

Cuando miré me sobrecogí, pues habia esperando a cruzar el semáforo un grupo de 5 o 6 chicas guapas que saldrían a aquella hora de alguna discoteca y que  en aquel momento me estaban mirando boquiabiertas mientras me comía el falo del gordo. Yo al ver que no eran conocidas y para no amedrentarme por mi dueño y demostrarle mi determinación agaché mi cabeza y empecé a mamar con fuerza y gusto. Ellas se escandalizaron, gritaron ¡que asco! Y cosas similares. Mi gordo se reía a carcajadas y salió disparado con un acelerón.

-Muy bien puta. Estás haciendo muy bien tu trabajo jaa,jajaja!

Cuando llegamos al descampado paró el coche. Habíamos pasado por una zona con bastantes coches parados igual, pero donde acabamos estaba bastante separado y muy oscuro. Estábamos solos.

-Sal de coche maricón de mierda.

Fuera del coche se sentó en el frontal y me agachó para que siguiera comiéndosela. Al rato me paró y me dijo:

-Ponte contra el capó, ha llegado el momento de reventarte con mi tranca.

Me bajó los pantalones y calzones todo junto y empezó a aproximarse, entonces me vino el miedo de repente y le paré un momento lo cual provocó su mirada asesina.

-Perdona pero quiero que sepas antes de todo que esta es la primera vez que me van a follar el culo. Nunca antes he estado con un hombre, y tengo un poco de miedo a que me vaya a doler demasiado.

El se echó a reír y no se creía que fuera mi primera vez, quizá por el nivel de la mamada que le habia dado. Algo que yo habia aprendido bien viendo innumerables pelis porno. Yo se lo asevere y entonces su mirada torno a lasciva mirándome el culito me echó mano a la nalga y apretando me dijo:
-Bien putita, como es tu primera vez vamos a hacerlo bien para que no haya problemas.

Aquello me tranquilizó por un instante. El sacó del maletero unas cuerdas. Cuando me dijo de atarme al coche le dije que prefería que no y me amenazó con darme una somanta de palos entonces yo me deje atar. Me ató al marco de las puertas los brazos extendidos y mi pecho quedaba sobre el capó. Mi culo al borde en pompa a merced de aquel depravado.

Me metió bruscamente un dedo lo cual me gustó. Mi culo estaba algo acostumbrado a aquello ya que en mis pajas solía meterme objetos como mangos de herramientas incluso palos de escoba en el culo. Pronto empezó a meterme más dedos y ya me dolía bastante. El no esperó a dilatarme porque pasaba de mi miedo y me puso su cabeza en el ojete.

-Puta, si no has follado nunca ahora vas a desear estar muerto. Pero pronto te va a gustar y me vas a pedir que no pare, porque yo te lo he notado, eres una puta magnifica, tienes madera. Ahora recuerda este momento putita.

Me agarró fuerte y embistió todo su inmenso cuerpo contra mí. Yo creí ser atravesado por una viga. Ciertamente creí que me moría y que todo aquello era un lamentable error. Me la metió hasta el fondo y la dejó ahí un rato. Me agarro de los hombros. Yo emitía un pequeño gemido de dolor pues ni aire tenia para gritar. El se tumbó sobre mí y me dijo:

-Ahora tienes una polla dentro del culo puta. ¿No es lo que querías? ¿A que coño crees que habías venido?

Daba pequeños empujoncitos para que yo notara viva aquella inmensidad dentro de mis entrañas mientras me hablaba.

-Después del uso que te voy a dar no vas a dejarlo nunca porque eres un pedazo de guarra de categoría y esta noche no la vas a olvidar nunca. (¡Que razón tenía!)

Entonces empezó su mete y saca, lento pero conciso al principio. Aquello me estaba matando. Yo amagué con chillar de dolor pero él me agarró fuerte del pelo y aplastándome la cara contra el coche me amenazó con ostiarme si me quejaba en alto. Estuvo follándome un rato que se me hizo eterno:

-Eres mi perra y estás hecha para esto, para satisfacer a un macho como yo. Tienes un culo para follártelo mil veces, cacho de guarra.

Su lento proceder junto con su tratamiento, las obscenidades que me decía me situó mentalmente en el lugar de los sueños que tantas veces había tenido. El dolor comenzaba a menguar debido a que el esfínter se acostumbraba a engullir aquel pedazo y mi excitación, por lo humillado que me hacía sentir, empezó a hacerme disfrutar. Habían pasado unos veinte minutos. Entonces comenzó a aparecer en mí atisbos de la perra en la que me estaba convirtiendo. Allí se estaba gestando mi transformación. Supe que aquello se iba a convertir en una constante en mi vida porque me sentía realizado y plenamente satisfecho de mi mismo siendo allí empalado por un cerdo. Empecé a gemir pero de gusto y a culear un poco. Cuando mi gordo notó aquello se echó a reír.

-Puta tienes el culo bien partido, y gimes como una niñita. Estás disfrutando por ser tan puta.

Entonces me agarró de las caderas y empezó a follarme brutalmente a una velocidad de vértigo. No entendía como semejante gordo podía moverse-moverme así. Me estaba destrozando y me gustaba.

-Siii, siii, jódeme más. Fóllame papi. Me estás matando con tu nabo.

Giré mi cuello para mirarle:

-Quiero que preñes mi culito.

El tipo aminoró un poco el ritmo pero la metía con fuerza espasmódica y en todo su recorrido.

-Perra vas a recibir tu primer lechazo. Te voy a llenar el culo de mi leche pedazo de puta.

Entonces noté un Niágara caliente inundándome por dentro. Gemí como la más puta de las putas, me relamí y quedé exhausto en el capó del coche. Oí como con su nabo todavía dentro se accionaba el obturador de una cámara. Miré sorprendido hacia atrás y allí estaba él retratándome con su teléfono móvil con su troncho metido en mi culo. Mi cara de sorpresa toda sudada. No le dije nada porque sabía que de nada serviría. Se separó de mí y entonces hizo fotos de mayor detalle de mi culo que empezaba a chorrear su leche por la cara interna de mis muslos. Aquel momento supe que mi gordo me tenía bien atado por los cojones. Me había poseído para siempre.

-Putita, después de este polvazo no dudo que ibas a volver por más polvos, pero para asegurarme me guardo estas fotos. Recuerda que tengo tu teléfono y que se dónde vives. Ahora que eres mi puta personal ya puedes relajarte y asumir tu papel.

Me desató y me dijo que me quitara toda la ropa y la metiera en el coche. Estuvo un rato sentado mirándome. Yo estaba a un par de metros de él arrodillado en el campo y con mucho frío. Entonces se dirigió a mí.

-Voy a mear putita, y tú no querrás que mis fluidos se desperdicien por el campo, ¿verdad?, abre la boca puta mía.

Se iba a cumplir otro de mis más deseados sueños. Iba a ser la escupidera de aquel cerdo inmenso. Abrí la boca sin rechistar. El apuntó a mi boca y falló por poco mojándome toda la cara. Luego dirigió bien el chorro adentro y yo empecé a saborear y a sacar la lengua. Al poco de continuar la meada se acercó y me metió toda su fláccida polla en mis fauces meando abundantemente. Yo tragaba y tragaba lo que me parecía un manantial de agua y aun así se escapaban meados por el borde de mis labios. El se apretaba contra mí con fuerza para que saliera lo menos posible. Disfrutaba como un cerdo y yo tenía el nabo que me iba a explotar de la excitación.

-Bebe puta, bébete mis meados. Sucia perra.

Ahí fue cuando me corrí, y sin tocarme empezó a salir leche de mi polla, tragando las últimas gotas del delicioso néctar de mi macho. Cuando él vio mi semen se rió de mí y dijo:

-Como te gusta esto pedazo de mierda. Eres una guarra de campeonato.

El se vistió lentamente y me dijo:

-Bien puta, eres tan buena que no puedo guardarte para mí solo. Te voy a dar las mejores folladas de tu vida pero te puedo sacar mucho más partido. Me voy a ganar unos buenos cuartos a tu costa, que para eso eres mi puta.

Yo me eché a temblar, aquello pasaba de castaño oscuro. Todo se había desmadrado pero sabía que en mi situación nada podia hacer, solo aceptarlo y en lo posible vivirlo con ganas.

-Voy a ver cómo te desenvuelves en tu nueva ocupación perra. Hoy te vas a tragar un montón de nabos y además hoy lo vas a hacer gratis. Cuando vean lo bien que lo haces ya pagarán esos desgraciados.

-Si mi amo. – Ponte a caminar delante del coche a unos metros y anda como si fueras la más puta del globo.

El coche avanzaba a una velocidad muy lenta y yo caminaba desnudo delante alumbrado por los focos muerto de miedo.

-Zorra, ¿qué haces? quiero que andes como una puta, que me espantas el negocio. ¿O quieres que coja tu móvil y empiece a mandarle fotos a tus amigos?

Empecé a contonearme como si fuera una puta barata. Era algo increíble lo que me estaba sucediendo. A lo lejos empecé a ver a tipos que iban andando por allí. Creo que de los típicos que van a observar a los demás o a ver si alguien les invita a una “fiesta”, cuando llegamos al núcleo central de coches mi amo me ordenó detenerme y con los focos encendidos y yo rodeado de unos siete tipos dijo:

-Ahí tenéis a un putito de categoría que me ha dicho que os quiere comer los nabos a todos. Llenadlo de lefa a ese putito cabrón.

Casi todos se estaban pajeando y uno se apresuró corriendo hacia mí y me hizo agachar, solo al abrir la boca ya noté su leche salpicándome. Saqué la lengua y él me llenó de lefa toda la boca, la cara y el pelo. Después de correrse rebañaba los goterones con su nabo y me lo metía en la boca y yo lo agradecía enormemente pues me encantaba aquella situación, el sabor no me era extraño pues ya me había bebido mi propio semen en muchas ocasiones. Me encantaba ese sabor pastoso.

Todos los tíos empezaron a turnarse para las mamadas. Me comí aquellas pollas de todos los colores con enorme placer. Aquella se estaba convirtiendo en la mejor noche de mi vida. Mi felicidad era plena. Tenía mi polla otra vez empalmadísima. Y uno de los tipos se tiró al suelo a hacerme una mamada mientras los demás se corrían en mi boca, yo también me corrí en la boca de aquel extraño que no derramó ni una gota.

-¿Que pasa, nadie quiere follarse a esa perra? Dijo mi amo desde el coche. -¿Cuánto cuesta? Exclamó uno de los primeros en eyacular que ya estaba pajeándose y armado. -Esta noche es gratis, invita la casa.

Decía el gordo con una sonrisa divertida grabando un video con su móvil de su nueva puta comiéndose los nabos de tantos desconocidos. Me obligó a que gritara mi nombre y apellidos mirando a cámara mientras pajeaba a uno de los extraños. El que preguntó por el precio me agarró, me levantó y me puso contra el lateral del coche. Yo me abrí de piernas y el tipo me ensartó de un golpe y empezó a follarme como si no hubiera follado en siglos. Yo gemía como una auténtica actriz porno, me estaba dando un gusto inmenso. Su leche al correrse chorreó hasta mis tobillos.
Me follaron casi todos uno tras otro, mientras mi amo lo registraba todo con videos y fotos. Fue mi primera noche con mi amo.

Este relato no es real. Aunque está muy vivo en mi imaginación. Si queréis comentarlo estaré encantado de leer lo que me queráis decir.

Autor: Eresunpimpollo

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