Mi prima Erika, una perra caliente

Yo estaba como loco cogiéndola agarrado de sus nalgas que las empujaba hacia mí,  yo sabía en cualquier momento iba a venirme,  se me ocurrió preguntarle: ¿quieres de que me venga dentro de ti? Ella entre palabras cortadas y con la mirada clavada en mí dijo que sí, cerré los ojos y dejé venir todo mi semen dentro de ella, vaya cogida, sentí que arrojaba litros de semen en su interior.

Empezaré diciendo que soy casado con una bella mujer y que a pesar que en mi época de soltero fui bastante mujeriego, las responsabilidades del matrimonio y sobre todo el amor que le tengo a mi pareja aunado a mi trabajo, me había digamos “curado” de aquellas costumbres, hasta que me sucedió lo que a continuación les contaré…

Trabajo en un empresa y estoy a cargo de una área de sistemas, un día recibí la llamada de mi prima Erika (a quien llamaré así por obvias razones) quien estaba por terminar su carrera de administración, y me preguntaba si habría oportunidad de que realizara un internado en la empresa para poder realizar su tesis, cosa que en años atrás yo mismo le había ofrecido, sin dudarlo le dije que en unos días le tendría la respuesta y así fue, no hubo ningún problema para que ella pudiera ingresar al departamento de administración como auxiliar contable. Pero antes de continuar déjenme hablarles un poco de Erika, ella tiene 22 años aunque parece de 19 o menos y sinceramente tiene un cuerpazo además de ser muy linda, cosa que si bien ya lo había notado, no lo hacía con la morbosidad clásica de nosotros los hombres pues cuando la veía era en reuniones familiares y acostumbraba vestirse digamos de manera normal y no provocativa, pero ahora al conseguir su primer empleo, sacó quien sabe de dónde ropa sumamente provocativa, minifaldas, pantalones ajustados, blusas escotadas, en fin ustedes saben…

Los días transcurrieron de forma normal, los compañeros de trabajo notaban que esa chica era sumamente sexy y no faltó quien hasta me llamara primo, lo galanes le sobraban, pero la verdad a mí ni me inmutaba la situación aunque debo admitir que empezó a nacer en mi una atracción hacia esa mujer olvidando totalmente el parentesco familiar que existía.

Se llegó el tiempo en que se aproximaba una auditoria a la empresa y muchos datos administrativos tenían que ser capturados y Erika fue la encargada de hacerlo, y tubo que ser en mi oficina, en donde tengo 2 equipos destinados precisamente para estos casos urgentes. A principios de la semana, las 4 de la tarde llegó, aún había compañeros que se empezaban a retirar a eso de las 5 dejándonos solos, pues tenía que capacitarla en la captura de la información, al estar solos entramos en confianza familiar, platicábamos trivialidades mientras realizábamos nuestro trabajo, no podía dejar de admirar sin que ella se diera cuenta esas piernas que eran perfectas, esa cintura y esas tetas rebosantes y grandes, poco a poco empezamos a relajarnos más conforme los días pasaban. Al terminar la semana cerca de las 6 y media de la tarde el trabajo estaba terminado, le dije que si quería que la llevara a casa a lo que dijo inmediatamente que sí, al subir al auto no parábamos de hablar y esa charla fue subiendo de tono pues hablamos de los chismes clásicos de cualquier empresa en cuanto a parejas, los jefes y sus amantes etc, etc, eso sinceramente empezó a calentarme y le pregunté (y no sé cómo lo hice) si ella aún era virgen, volteó a verme con una mirada que no se me va a olvidar, tal parecía que esperaba que le hiciera esa pregunta, dijo que no y que para ella el sexo era lo máximo y le encantaba y sin quitarme los ojos de encima cruzó la pierna…

Ya se podrán imaginar cómo se me puso la verga… nos quedamos callados por unos segundos yo sin saber qué decir aunque sí sabía qué hacer, tenía que cogerme a mi prima, pues sé que ella me lo estaba insinuando ¿pero cómo? En ese momento me dijo ¡espera, se me olvidó mi celular en tu oficina! Tenemos que regresar pues mañana sábado lo voy a ocupar… sin más di la vuelta, estábamos a más de la mitad del camino… en ese momento pensé que esa era mi oportunidad de por lo menos darle un buen faje y vaya que después me sorprendería pues esta putita ya lo tenía planeado todo, llegamos a la oficina cerca de las 7 los últimos empleados iban de salida así que nos fue fácil entrar desapercibidos. Al ir delante mí por las escaleras sus nalgas casi en mi cara dieron cuenta de mi palo que empezaba de nuevo a ponerse firme, al llegar cerré la puerta, prendí la luz, ella se recargó en una mesa y me vio fijamente y dijo: “bueno primo, es hora de que te agradezca lo bien que me has tratado y lo mucho que me has ayudado”.

En ese momento no había más que decir, la tenía para mí nada más. Me acerqué a ella, la tomé de la cintura y empecé a besarla, al tomarla entre mis brazos pude sentir la exquisitez de su cuerpo, su aroma, que mujer estaba a punto de cogerme, me quitó el saco y la corbata, mientas yo ella le desabotonaba la pequeña blusa que llevaba , tuve frente a mí sus tetas puestas en un corto sostén que dejaba ver casi en su totalidad sus rosados pezones, su respiración se hacía cada vez más rápida, y no decía ni una sola palabra, sólo pequeños gemiditos de excitación, en ese momento no soporté más y yo mismo me quité el cinturón desabroché mi pantalón, enseguida saltó mi palo en toda su magnitud, ella al sentirlo lo tomó en su mano y empezó a jugar con el, se separó un poco de mí para verlo y después verme a los ojos con esa mirada retadora muy de ella, a unos pasos de donde estábamos había una silla, en donde ella me sentó, me miró, aún sin decir nada, se quitó la minifalda que traía puesta que cayó hasta el piso, donde se la quitó totalmente levantando sus pies, estaba frente a mí con su tanguita blanca, se arrodilló delante de mí y empezó a mamarme la verga…

Era toda una experta, su lengua recorría todo mi palo de arriba abajo mientras su manos apretaban mis huevos con una delicadeza magistral, después empezó a chaparme la punta de mi verga y con la punta de su lengua me daba lamidas que parecían toques eléctricos, volvió a bajar a mis huevos en donde empezó a chuparlos sin compasión, mis manos sobre su cabeza levantaban los cabellos de su frente lo que me permitía tener una perspectiva espectacular del trabajo que me estaba realizando, cuando terminó se levantó y se quitó su tanguita, la muy cabrona estaba rasurada con solamente un poco de vello púbico en la parte de arriba de su concha, se sentó en la mesa, justo al lado del monitor de la computadora donde recargó su uno de sus brazos y me dijo: “te toca”.

Al momento di vuelta con mi silla donde estaba y aún sentado empecé a lamer su panocha, ella colocó sus pies sobre mis rodilla y sus piernas totalmente abiertas daban toda la libertad que pudiera desear, era increíble ese sabor, sus jugos eran riquísimos empezó a gemir cada vez más mientras mi lengua entraba en su vagina… ¡ummmm ahhh, ahhh! decía mientras su espalda y su cabeza se hacían para atrás dándose espacio para respirar y menear su cintura, sus muslos de repente presionaban mi cabeza, a lo que por tercera vez que sucedió esto dijo: ¡cógeme ya, ya mételo!

Ella no se movió de su lugar y así sentada sobre la mesa yo me puse de pie, tomé mi verga y la apunté sobre su clítoris en donde la coloqué para rozarla aún más, a lo que ella me ordenó: ¡ya, ya mételo cabrón! Y así sin más, y de una sola embestida se la clavé hasta el fondo, sus ojos se cerraron fuertemente mientras gemía:¡así, así! ¡Qué rico, qué rico me coges, más, más!

Yo estaba como loco cogiéndola agarrado de sus nalgas que las empujaba hacia mí, el brazo que estaba sobre el monitor lo quitó y colocó esa mano en mi cuello de donde se agarró para poder tener más apoyo… yo sabía en cualquier momento iba a venirme, era cuestión de segundos, por lo que pasó en mi mente rápidamente el temor de embarazar a mi propia prima, a lo que solamente se me ocurrió preguntarle: ¿quieres de que me venga dentro de ti?

Ella entre palabras cortadas y con la mirada clavada en mí dijo que sí… por lo que solamente cerré los ojos y dejé venir todo mi semen dentro de ella… vaya cogida… sentí que arrojaba litros de semen en su interior, al terminar sólo caí sobre sus pechos mientras ella me acaricia la espalda era fantástico, esa cogida había estado de fantasía nunca me imagine que mi prima fuera tan puta, aún mi palo estaba dentro de ella me retiré y pude ver como sus jugos y los míos mezclados escurrían al borde de la mesa, tomé mi pene todo batido en semen sin saber qué hacer así que sólo me senté de nuevo en la silla, ella se levantó de la mesa y me dio un delicado beso en la mejilla como si nada hubiera pasado, en el ambiente aún se percibía el inconfundible olor del sexo, miré mi reloj 7:35 pensé que era hora de limpiar e irnos a casa, pues el “agradecimiento” estaba dado.

Qué equivocado estaba, mi prima permanecía inmóvil aún a lado mío sonriendo, al mirarnos nos dio por reírnos al ver el estado en que estábamos, yo con la camisa arriba del ombligo y los pantalones en los tobillos y ella con la entrepierna aún escurriendo de mi semen y una teta de fuera, hubo unos segundos en los que nos quedamos mirando como dos tontos enamorados a lo que solamente le dije:

Qué bárbara eres Erika estás riquísima… ella contestó: ¿Sabes desde hace cuánto tiempo deseaba hacer esto contigo? Su pregunta me dejó perplejo, jamás me imaginé que esa niña con la que crecí en mi infancia y ahora toda una mujer me deseara aún sabiendo que yo ya era casado, me quedé mudo, en mi cabeza rodaban un montón de pensamientos. Continuó diciendo “desde hace mucho tiempo y no sé cuándo vaya a ver otra oportunidad así que de aquí no nos movemos hasta que me dejes completamente” -Vaya que era una perra mi prima pensé y al mismo tiempo que me esperaba una buena faena por hacer pero no iba a desaprovechar ese monumento que tenía enfrente, además ya entrado con ella qué más daba darnos gusto los dos….

– Ok. Pero aquí no porque no tarda en pasar el guardia hacer su rondín y sería peligroso, además aquí está muy incómodo ¿no crees?  -¿Me vas a llevar a un hotel? – Sí.

Lanzó un grito de emoción cómo si una adolescente hubiera visto a su artista favorito, lo que me provocó risa, nos empezamos a vestir, al ponerse su tanga pude admirar por primera vez en su totalidad su culo ¡vaya culazo que tenía mi prima! mucho mejor de lo que me había imaginado al tocarlo un momento antes pues nunca me dio la espalda, estaba firme paradito y con una piel de porcelana con un pequeño lunar en la nalga derecha lo que lo hacía más apetecible…

Una vez vestidos me preguntó que con qué limpiaba la mesa y lo que había escurrido al suelo, le dije que en mi cajón había un trapo para hacerlo, mientras tanto, llamaba a casa para decirle a mi esposa que llegaría más tarde pues estaba tomando una copa con unos amigos, y debo de confesar que era la primera vez después de 4 años de casados que engañaba a mi esposa, y saben qué, por alguna extraña razón no me sentí mal, ni el más mínimo sentimiento de culpa me invadía, quiero pensar que por el hecho de que era mi prima no lo tomaba tan grave después de todo era de la familia.

Ella se me quedó mirando mientras hablaba por teléfono, no dijo absolutamente nada al respecto tomó su bolso y claro el susodicho celular… después de revisar por ultimo que no hubiera ningún rastro de lo realizado ahí , emprendimos el camino al hotel en donde sé que se pondría esto mejor… mucho mejor…

Autor: N.N.

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Mi primer trío

El se la empezó a meter y a mí me pegaba otra mamada, luego vi que él le metía el dedo en su hoyito trasero, y me indicó: tú por adelante y yo por atrás. Me acosté en el asiento, ella se me subió como si fuera a cabalgar, se la ensarté cosa que ella deseaba, y después de tenerla bien adentro, él se puso detrás de ella y se la dejó ir por atrás, estaba como loca gimiendo y pidiendo más.

Esto me sucedió en México DF, de donde soy originario. Me llamo Juan y en ese tiempo tenía 24 años, me gusta mucho el cine y fue ahí donde tuve mi primer trío.

Si mal no recuerdo era un viernes que salía de la universidad y decidí entrar a un cine normal a ver una película de estreno. Me ubiqué en la parte de atrás en el centro que es el mejor lugar para ver una película. A pesar de ser un estreno no había mucha gente. Si acaso algunas 50 personas. La mayoría ubicada en la parte de en medio y una que otra al menos 2 filas de los asientos de enfrente de mí.

Yo no conocía nada de tríos, ni de encuentros sexuales grupales, ni de parejas que buscaban sexo o roces en lugares públicos. Por lo que se hizo normal que a un asiento de mí se sentó una pareja, ella vestía una falda corta a la altura de las rodillas, no llevaba medias, una camisa de botones y una gabardina que le cubría el cuerpo y la hacía pasar desapercibida cuando estaba parada o caminando. Lo noté porque se paró a algún lugar. Cuando se sentó se quitó la gabardina y la recargó en los asientos de enfrente. Después sabría el por qué enfrente y no en el asiento libre de al lado, además este cubría bien su pantorrilla y piernas. No era una gran mujer, pero si tenía unas piernas muy bien cuidadas y torneadas, en pocas palabras piernuda, aunque sus pechos eran medianos. Lucía atractiva la chica. Él se me hizo de lo más normal, como de 1.75, complexión normal, vestido formal para un fin de semana.

Desde que llegaron se decían palabras de te quiero, chiquita, etc., se daban besos y noté que cuando ella se paró a comprar, él le dio una nalgada. Yo seguí en lo mío esperando el comienzo de la película. Cuando empezó la película, se apagaron las luces y durante la mitad del transcurso de la misma, veía como se besaban y se abrazaban de lo más normal, pero había algo raro en el movimiento de piernas que ella realizaba. Las cruzaba, las descruzaba y las abría, echaba el cuello para atrás en algunos momentos. Fue entonces cuando mi mente empezó con pensamientos lujuriosos de que podría estar pasando. Por lo que de reojo volteaba y ponía más atención tratando de ver lo que pasaba. Este juego de ver e imaginar me estaba poniendo caliente. Así hasta que terminó la mitad de la película y por lo tanto el intermedio para que la gente consumiera en el cine.

Él se levantó al parecer al baño. Cuando salió pude notar que la falda de ella estaba más arriba de lo normal, y cuando se sentó la falda se recorrió por el mismo acto de sentarse. Pude ver que tenía unas piernas bien depiladas. Ella me preguntó la hora, le di la hora y me dijo: “¿hace calor verdad?”, yo en mi mente dije ¿calor?, si el aire acondicionado estaba al máximo ya que yo tenía frío. Le contesté “si algo”, ella me preguntó: “¿y te está gustando la película?”  “Si, la mejor parte fue cuando hacían el amor”. Ella sólo sonrió.

En ese momento llegó su pareja y yo deseaba verla parada de nuevo y contemplarla completita con lo caliente que estaba. Ella se paró le dijo algo a él y se fue, él se corrió al asiento de ella y pensé que se había molestado y por eso le hizo el comentario a él de que se corriera. Pero cuál fue mi sorpresa que al regresar ella se sentó en medio de los 2 entre el asiento que había entre su pareja y yo. Otra vez puso su gabardina enfrente de los asientos y cubrió sus piernas. Al empezar la película disimuladamente abrí mis piernas e intenté pegarlas a las de ellas con la intención de tocarla, lo logré y ella no dijo nada. Ellos empezaron de nuevo a besarse y en un movimiento levantó su pierna izquierda y la cruzó sobre la derecha y al mismo tiempo se volteó para abrazarlo a él. Al hacer esto, su falda dejó descubiertas sus piernas y muslos que al verlos me calentó más.

Dudando coloqué mi mano derecha en el descansa manos, pasaron al menos 5 minutos cuando él la abrazó fuerte repegándola a él y fue ahí cuando pude contemplar su trasero y su tanga que se empezaba a hundir entre sus nalgas. Me quedé viendo sus piernas y nalgas durante 10 ó 15 minutos hasta que ella regresó a su posición original y abrió sus piernas, las cuales quedaron pegadas a las mías. Decidí entonces meter mi mano bajo la gabardina y empecé a rozarla con un dedo, luego con dos, como no decía nada y ambos miraban la película. Decidí tocarla con mi mano completa y si acaso esperar un insulto o reacción. Lo cual para mi sorpresa no pasó, al contrario ella abrazó a su pareja en la posición anterior de cruzar la pierna y dejar descubiertas sus piernas y le comentó algo a él. Yo al ver eso decidí acariciarle con más confianza su pierna.

Estaba temblando, sentir la piel de alguien en un momento y lugar que no esperabas me ponía a mil. Recorrí sus piernas, las sentí muy suaves y fuertes, toqué sus nalgas, ella seguía abrazando a su pareja y no decía nada, al ver su tanga decidí quitársela, me giré para tener más alcancé en medio de sus nalgas y empecé a recorrerlas hacia abajo ella al sentir, entendió lo que quería hacer, se tapó con la gabardina, sólo la jaló para cubrirse, se levantó un poquito del asiento y logra bajársela hasta la mitad de sus piernas, pero se atoró y no pude bajarla más, entonces noté como del otro lado él también le estaba bajando los calzones enfrente de mí y en acuerdo con lo que pasaba. Ya con eso le quitamos la tanga, ella volvió a su posición original y empecé a acariciarle la parte de arriba de sus, que deleite el mío con esa mujer ajena. El hacía lo mismo. Ella solo se recargo hacia atrás disfrutando el momento.

Abrí sus piernas y acaricié desde su pantorrilla hasta llegar a su puchita, se notaba que lo estaba disfrutando ya que tenía los ojos cerrados y emitía exhalaciones de aire muy seguido, noté que estaba húmeda, depiladita, suave. Con un dedo acariciaba su interior, él acariciaba sus pechos encima de su camisa desabotonó un botón y metió su mano para acariciar su pecho. Todo en un ambiente de discreción y calentura para que los de adelante si volteaban no notaran nada. Ella tomó la gabardina y se tapó, por lo que pudimos acariciarla por donde se pudiera. Los tres estábamos muy calientes. No decíamos ninguna palabra. Ella con sus manos acariciaba mi pierna y la de él, intentó bajarme el cierre, pero con una mano y la posición no pudo. Yo bajé el cierre y saqué mi pene que estaba bien parado y con flujos. Ella lo tomó entre sus manos y lo apretaba, subía y bajaba su mano, me sentía explotar. Era algo increíble.

La gabardina tapaba todo lo que pudiera estar pasando. Al finalizar la película nos acomodamos, ella se quedó sin su tanga, se puso su gabardina y todo normal. Fue cuando ella le comentó algo a su pareja y me dijo: “nos acompañas”, yo sin saber que decir sólo dije que “si”, “síguenos”. Ella pasó al sanitario, al igual que nosotros, al salir él me sonrió. Yo los seguía al lado sin decir nada, ellos sólo reían y se abrazaban. Al llegar al auto del estacionamiento. Él me preguntó: “¿cómo te llamas?” “Juan” le dije. “Mucho gusto” contesto él. “Somos Miguel y Erika vamos a nuestra casa en x, ¿tienes algo que hacer?” “No” contesté, ella se acercó y me dijo: “qué bueno; te invitamos algo en nuestra casa”. Acepté y me subí a su auto.

Ella se subió conmigo en la parte trasera, se quitó la gabardina, ya en transcurso a su casa, me dijo que la había puesto muy caliente que si no quería seguir haciendo lo mismo. Le dije que sí. Pero en esta ocasión ella se sentó, pero con los pies estirados en el asiento y recargada a la ventana. Me dijo: “aparte de que me acaricies me puedes dar un masaje”. “Claro” le dije. Le quité los zapatos y me dejó ver unos pies bien conservados, uñas bien pintadas y alineadas, empecé un masaje suave como acariciando sus pantorrillas, después puse un poco de presión para hacerla sentir relajada y sentir lo fuerte de sus pies, subí a sus piernas y realicé lo mismo, primero desde sus pies suavemente hasta la mitad de sus piernas, ya que ella traía la falda, después me arrimé hacia ella y coloqué sus piernas sobre las mías y le empecé a masajearlas y comencé a subir su falda, pude contemplar sus piernas, suaves, fuertes, vi que se había puesto de nuevo su tanguita, de color azul, con bordes blancos.

Acaricié sus piernas con más fuerza y después sólo las acariciaba, empecé a acariciar su puchita encima de su tanga, que ya estaba mojada, después la hice a un lado y pude ver su puchita blanca, depilada, húmeda, introduje uno de mis dedos dentro de ella y me jaló la mano para que entrara lo más posible. Él seguía conduciendo y de vez en cuando veía por el retrovisor lo que sucedía. En un instante en que verifiqué que no había autos o gente observando. Levanté sus piernas sobre mi hombro y me introduje entre ellas para saborear sus ricos jugos, le lamía su clítoris, le metía un dedo luego 2, la mordía, le apretaba sus pechos, me la quería comer ahí mismo. Pasaron como 20 minutos cuando él dijo: “listo ya llegamos”. Estábamos en una casa mediana con estacionamiento propio. Yo pensé que bajaríamos y realizaríamos algo adentro, pero ella dijo: “no te vayas sigue en lo que estabas”.

Con la calentura que tenía me volví a meter entre sus piernas a seguir chupando esa cosa rica, el abrió la puerta del lado de ella y le empezó a tocar los pechos, le quitó la camisa, y la dejó sin sostén, yo hice lo mismo con su falda y tanga. Estaba completamente desnuda. Se acostó colgando su cabeza en el asiento, le bajó el cierre del pantalón y le empezó a mamar a él, así estuvimos como 10 minutos, pausándonos yo para respirar, ella también y él para no venirse. Después ella dijo: “déjame probar lo que toqué en el cine”. Me hizo sentarme, me bajó el cierre y empezó a lamerme el pene, después de limpiarme mis flujos iniciales se lo metió en la boca y me dio una rica mamada, su pareja le metía el dedo en su puchita y en su culito, ella lo disfrutaba ya que gemía. Le dije que ya me iba a venir y me pidió que aguantara para que se la metiera.

Se acomodó en el asiento en 4 patas y él se la empezó a meter y a mí me pegaba otra mamada, luego vi que él le metía el dedo en su hoyito trasero, y me indicó: “tú por adelante y yo por atrás”. Me acosté en el asiento, ella se me subió como si fuera a cabalgar, se la ensarté cosa que ella deseaba, y después de tenerla bien adentro, él se puso detrás de ella y se la dejó ir por atrás, estaba como loca gimiendo y pidiendo más, así estuvimos por 5 minutos y por el peso de los 2 les dije que intercambiáramos. Él le daba por adelante y yo por atrás, así estuvimos hasta que ella se vino gimiendo, después yo en su hoyito y luego él en su puchita.

Terminamos cansados, me salí del auto para cambiarme, ella se vistió dentro del auto, al igual que él, nunca entré a su casa, lo hicimos en el estacionamiento de su casa dentro del auto. Ella me dijo que le había gustado la aventura, me dio las gracias por haberlos acompañados. Me dieron un aventón cerca de donde vivo y fue toda una aventura para mí. Todo en silencio, todo con discreción, pero un gran momento de sexo.

Al día de hoy he buscado algo parecido, pero no se ha dado. Sólo otras aventuras que he tenido a partir de descubrir los tríos e intercambios. Espero encontrar alguna pareja de México, DF, que busque algo parecido y poder volver a repetirlo. Espero comentarios de estas vivencias mías.

Autor: Juan

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Mi prima agradecida

Mi pito estaba aprisionado en ese hoyito de fantasía, y entraba con toda mi fuerza, Erika estaba como poseída al igual que yo, sabía que tenía que venirle un orgasmo a ella en cualquier momento, tenía que dárselo, ella se había corrido, saqué mi verga de su culo, y a pesar de que estábamos exhaustos queríamos más y se volvió a subir, me estaba cabalgando como si acabáramos de empezar.

…Al llegar al auto, subimos y dimos marcha, al avanzar y toparnos con el primer semáforo puse mi mano sobre la palanca de velocidades, ella colocó la suya encima y acarició mis dedos, lo que fue un detalle muy tierno de su parte, obviamente correspondí a su caricia e hice lo mismo, me miró y dijo:

-No puedo creer lo que estamos haciendo, es tan… tan rápido y a la vez tan lindo.

En un momento pensé contestarle lo mismo, pero por supuesto que no lo hice pues tomé la clásica actitud de macho que se ocupa en estos casos a lo que sólo le respondí con una sonrisa y una mirada castigadora. Al ponerse el semáforo en verde ella se recargó en mí, puso su cabeza en mi hombro y una de sus manos en mi pierna, en primera instancia me gustó pero después me incomodó, y no porque no gustaba lo que hacía sino porque a pesar que era de noche, resulta que cuando menos quieres encontrarte a gente conocida, esta aparece y bueno, las cosas iban bastante bien como para que algún entrometido o un conocido chismoso lo arruinara contándoselo a mi esposa. Por fortuna nada pasó y en menos de 5 minutos estábamos en el motel, la persona que recibe me preguntó ¿quiere sencilla o con jacuzzi? Volteé a ver a Erika y con verle la carita que puso no tuve más remedio que pedir la que tenía jacuzzi.

Estacioné el auto, pagué y cerré la cortina, en ese momento ella ya se había bajado del coche, la tenue luz que iluminaba el garaje la hacía verse aún más atractiva, me extendió la mano, la tomé y subimos las escaleras que conducían a la habitación, al encender las luces me di cuenta que había valido la pena el gasto, no conocía ese motel y la verdad es que no estaba nada mal. Al fondo una confortable cama con un amplio espejo en la pared del lado izquierdo de la misma al otro lado una mesa con flores y velas para ser encendidas con dos sillas y al costado de la habitación el jacuzzi en fin, todo estaba preparado para una gran noche… le pregunté que si quería algo de tomar a lo que respondió que no. Fuimos directo a la cama, la verdad ninguno de los dos teníamos prisa pues sabíamos que teníamos mucho tiempo y estábamos completamente solos sin que nada o nadie nos molestara. Encendimos el televisor y una película porno estaba en pleno apogeo, un par de tipos jodían a una chica en pleno jardín a un lado de la piscina.

Nos acostamos al mismo tiempo, pero ella se levantó y me dijo: déjame quitarte los zapatos, lo hizo y después se quitó los suyos, ese ambiente tan de confianza y pausado me hizo sentirme a gusto con ella, sabíamos que no nos estábamos enamorando, que no era una simple aventura con una compañera de trabajo, que era un momento especial con una prima que era casi como mi hermana, la verdad la estábamos pasando muy bien, encendimos las velas y continuamos viendo la película porno, al cabo de rato, y ya calientes por la peli, empezamos a besarnos mi verga nuevamente estaba lista para la batalla, poco a poco empezamos a desvestirnos hasta quedar totalmente desnudos, esta vez no hubo preludio de sexo oral fuimos directamente al grano…

-Deja subirme- me dijo y así tendido yo sobre la cama se subió en mí.

La penetración fue inmediata aún lubricada de nuestro encuentro de unos minutos antes, pero ahora sin tapujos ni pena empezó a gemir cada vez más fuerte ¡mmm! ¡Ooohh Aaaahhh! sus caderas se movían en círculos mientras se recogía el pelo con sus dos manos, qué imagen tan sensual tenía encima de mí, mis manos apretaban sus tetas y ella misma tomaba mis manos ahí para dirigir las caricias que quería, sus labios los mojaba constantemente con su lengua a la vez que los apretaba y los mordía, sus ojos entreabiertos mostraban el placer que nos estábamos dando. Decidí entonces ser yo quien mandara, la acosté boca arriba, coloqué una almohada sobre su cadera para que estuviera más levantada, levanté sus piernas afiné la puntería y empecé a zambullirle mi trozo, primero lentamente y cada vez más rápido, más rápido…

– ¿Te gusta cogerme primo? Me decía… – Sí, me gusta joderte cabrona, estás riquísima… eres una puta sabes… -Sí, sí soy tu puta, dame más verga, dame más… ¡no pares de cogerme! -¡Te voy a dar toda mi verga, te voy a coger hasta que te duela el hoyo! — Sí, sí jódeme toda la noche, hazme le que quieras cabrón, así, así…

Entre gemidos de los dos ella apretó las piernas y tuvo un orgasmo bárbaro…. – Me vengo, me vengo… Aaaaaaaahhhhh sí, sí… Ahhhhhjjj…

Yo seguí cogiéndola sin compasión, mientras arqueaba su espalda por el orgasmo, cada vez más y más rápido, el sonido de nuestras carnes chocando la una contra la otra era increíble, ella levantaba la cabeza para ver cuando le entraba mi pito…

– Sí, sí, dame más, ¡auuhhh! ¡Aaaahhh!

Tomé sus piernas que estaban en mis hombros, las hice a un lado y las puse sobre la cama, ella entendió perfectamente el mensaje y se colocó en cuatro… ¡hijo de puta de culo ese! No podía creerlo… ahí, todo para mí, la tomé por su diminuta cintura que aún era más estrecha pues arqueaba las espalda y levantaba las nalgas…

– ¡Ooooohhhh! ¡Mmmmm!… era lo único que podía decir…

Mi verga se deleitaba dentro de ella, entraba y salía completamente, una gotas de sudor cayeron de mi cara a sus nalgas, estaba exhausto que pero quería más y más, como si fuera la ultima cogida de mi vida… seguí cogiendo, yo mismo sabía que mi verga podía dar más, ella volteaba su cabeza, se notaba que también estaba exhausta pero quería más, pues no para de gemir y pedir más… dejó caer los brazos, su cara y pecho estaba sobre la almohada, sólo su culo levantado, sus manos se agarraron fuertemente de la orilla y las cobijas de la cama… sus gemidos se convirtieron en casi en quejidos y llantos…

– Ahhaahh, ahhhaaaahhhaaaa.

La tenía lista, le había dado lo que quería, una cogida de campeonato…. y así de repente como un estallido, eyaculé con tan placer que sentí que toda mi sangre hervía y toda mi vida se iba en ese semen, ¡Oooooooh! Lancé un gemido que casi puedo asegurar que fue un grito… – Sí, dámelo todo cabrón… alcancé a oír de parte de ella… Yo seguí disfrutando hasta la ultima gota… ella inmóvil, me incliné a besar sus nalgas, justo en su lunar y caí sobre la cama… ella se recostó a lado mío y lanzó un suspiro, colocó su mano en mi pecho y acarició mi vello, nos quedamos callados por unos segundos sólo se oía la respiración agitada de los dos por nuestra boca y nariz, yo no podía abrir los ojos.

– ¡Guauuu! Dije…

Ella dio una risita de complacencia… por fin abrí los ojos y la miré, en su cara se reflejaba la satisfacción, sus ojos cerrados y su sonrisa de niña… era una imagen sumamente bella. Nos quedamos unos minutos en total tranquilidad, la película porno seguía… se levantó y dijo… voy a llenar el jacuzzi.

Ver su cuerpo desnudo, su pelo cayendo en su espalda, esas nalgas y esas piernas me hicieron sentir muy afortunado realmente afortunado… Regresó del baño con la toalla en el cuello dejando ver sus tetas aún bien paraditas, recogió del suelo nuestra ropa que estada regada por todos lados, mi pantalón y camisa los colgó en el closet, yo me puse a ver un poco televisión y esperé que estuviera todo listo. 5 minutos después me llamó… pensé que estaría lista para entrar al jacuzzi… no era así, estaba por entrar a la regadera, en donde me invitó con una simple señal de mano.

– Te voy a bañar primo; Dijo con una sexy voz. – Perfecto; respondí animado.

Su figura mojada era excitante, sus cabellos en la cara, en fin toda ella, entre mí pensaba…;qué dichoso sería el hombre que tuviera a este bombo como compañera, me alegré por ella, porque bueno… era una loca por el sexo, pero el tono despectivo de “puta” preferí no usarlo más con ella. Lavó mi espalda, mi vientre, mi pito y mis huevos tal como si fuera un niño… me sentía en el paraíso con ella..

– Desde hace mucho tiempo no sentía así, más que claro, en las épocas de recién casado.

Hablábamos de mil cosas mientras esto sucedía y nos metíamos al jacuzzi, colocó una toalla en mi nuca y recargué mi cabeza, ella hizo lo mismo… el aroma del shampoo de tina era riquísimo cerramos los ojos y nos dispusimos a descansar pues lo merecíamos. Así pasó quizás media hora o más, yo seguía pensando en lo excelente amante que era Erika, y que de verdad este “agradecimiento” era el mejor de mi vida… -Cerca de las 10 de la noche y casi dormido dentro del jacuzzi, levanté la cabeza para verla, estaba jugando con el agua y las burbujas de jabón con un dedo.

– ¿Qué te pasa? le pregunté. – Nada, sólo estaba pensando. – ¿Se puede saber en qué?

Se puso de pie, su hermosa figura desnuda y mojada frente de mí cautivó mis sentidos… caminó hacia mí hasta colocarse detrás, lo que me obligó a recogerme al centro del jacuzzi, se sentó atrás de mí, jaló mis hombros para que me recargase en ella, acarició mi pecho y me dio un beso cerca de la oreja… y preguntó…

– ¿Te gusta estar conmigo primo? – Claro, eres la amante perfecta… pero ¿por qué la pregunta? – Tú también… y no sé… si habrá más…- Erika, sin duda he pasado una noche estupenda pero yo tampoco sé… eres una chica muy sexy, cualquier hombre daría lo que fuera por estar en este momento en mi lugar. – ¡No es para tanto!. Dijo ella dándome un golpecito en la cabeza. – ¡Claro que sí!. Mira, hagamos un pacto, dejemos de preocuparnos si habrá más o no… Simplemente si se da pues qué bien… y si no pues simplemente tratemos de ser felices y seguir nuestras vidas…

– Pero… bueno… tienes razón te quiero mucho, pero no quiero causarte problemas primo… ¿y sabes algo? — ¿Qué? — Me hacía falta estar con un hombre como tú… los demás sólo buscan una cogida rápida y ya, es por eso que en ocasiones hasta me caen mal… y los evito, y mucho menos trato de enamorarme. – Ya te llegará, el hombre prima… ya llegará…- Pues por lo pronto tú eres mi hombre…

Dicho esto sus manos empezaron a acariciar mi vientre y a morder mi oreja, yo acaricié sus piernas y sus muslos que se encontraban a mis lados, me empujo hacia el otro lado para que quedáramos de frente, su mirada pícara lo decía todo, bajo el agua empezó a masturbarme, mi palo, crecía cada vez más… de frente a mí se acercó y se sentó sobre mí, la penetración fue inmediata, ni siquiera tuvo que meter las manos. Tomé sus caderas y sus nalgas, que se movían rítmicamente, ella se sostenía de los lados del jacuzzi, jadeaba de placer, sus movimientos provocaban que salpicara agua por todos lados…

Preferimos salir del agua, pero no del cuarto de baño, aún escurriendo nuestros cuerpo siguieron unidos, nos besamos, la recargué en la pared, le abrí las piernas, y así parados de frente empecé a metérselo, quizás la posición no era la más cómoda, pero igualmente deliciosa que todas las demás… el aliento de nuestras bocas se mezclaba, nuestras respiraciones eran una sola, no dejábamos de mirarnos a los ojos, nos decíamos todo sin decirnos nada… queríamos decirnos “te quiero” pero sabíamos que eso nos comprometía nuestros sentimientos…

Le di la vuelta, se inclinó y se apoyó sobre el orilla del jacuzzi, sus piernas estiradas y su lindo culo eran tan hermosos, su espalda aún con gotas de agua y su cabello a la izquierda de su cara…

– ¡Métemelo, dame tu verga… – ¡aaahhhh, ahhhhhh, mmmmm! Cada mete y saca me sabía a gloria, cuando iba a volver a hacerlo de nuevo con ella… no me importaba en ese momento, quería hacérselo como nunca… En un momento que bajé la velocidad de mi embestida me dijo…

-Quiero que me lo metas por el culo.

Me detuve… Nunca, ni siquiera a mi esposa se lo había hecho por el ano… alguna vez lo intentamos pero me dijo que la lastimaba y no volví a insistir y ella tampoco. Aun sin saber si Erika ya estaba desflorada del culo… me dispuse a lo que era (y debo admitirlo) la primera vez que daba por el culo.

– Pero despacito porque va a ser la primera vez eh…. dijo un poco nerviosa. -Ufff.. vaya, vaya… sí que estaba de suerte ese día… ni siquiera mi primita que era una golosa del sexo, le había tocado un pito dentro de su culo… el hecho de que fuera la primera vez de los dos me tranquilizó… Pensé rápido… tengo que lubricarla… con mis manos tomé de sus mismos jugos de concha y los puse en su hoyo… al sentir mi dedo tuvo de inmediato el reflejo de apretarlo… pero después empecé por introducirle un dedo… sin duda ella estaba cooperando… En mi dedo podía sentir el calor de su interior…

-Uauuu. Lanzó un pequeño quejido al sentir mi segundo dedo… puse en mi otra mano saliva y me la pasé en mi verga…. retiré los dedos y su anito estaba listo… coloqué la punta, justo en el lugar indicado… – Despacito eh… me dijo mientras ella misma se abría una nalga… – Sí, tú me dices… le contesté.

Tomé con mi mano su cadera fuertemente y con la otra tomé mi verga y empecé a meterlo…

– Aaayy… humm…- ¿Quieres más? — Sí… mételo más… pero despacito…

La mitad de mi palo estaba dentro, me detuve un poco y empecé hacer pequeñas metidas… en verdad que estaba apretado ese culito…

– ¿Lista? – Aja…

Y de una sola y rápida metida se la metí hasta el fondo…

– Aaaaay, Aaaahhhh… sí ¡qué rico, ssiiiiii, aaaayyyyyyy!

Volteaba su cara hacia un lado lo más que podía… un rostro de dolor y de placer me excitaron al máximo… era la mejor cogida de mi vida… seguí parchándome a mi prima como nunca me imaginé hacerlo… mi pito estaba aprisionado en ese hoyito de fantasía… una y otra vez entraba con toda mi fuerza… – ¡Ooohh! Sí, más rápido, dame más rápido… no te vayas a venir todavía cabrón…. dame más verga… así, fuerte, fuerte cógeme… Erika estaba como poseída al igual que yo… no sabía cuánto más podía aguantar… pero también sabía que tenía que venirle un orgasmo a ella en cualquier momento… tenía que dárselo… eso me hizo aguantar…

– Aaaaaaahh Aaaahhhh sí, sí así… – Vamos mamita qué rico culo tienes… estás buenísima… vamos… te gusta por el culo ¿verdad? — Sí, sí Aaaah. Aaaaaaahh… no lo saques… cabrón no lo saques… -Nuestro gemidos ya eran uno detrás del otro…

– ¡Aaahhhh… ahhhaagghhh! ¡Siiiii ssiiiiii ooohh! así qué rico… ¡ooohh!

Ella se había corrido y yo me detuve, saqué mi verga de su culo… tomó aire… y a pesar de que estábamos nuevamente exhaustos queríamos más… entonces… me llevó a la cama… me acostó y se volvió a subir en mí, me estaba cabalgando como si acabáramos de empezar.

– Mmmm Aahh…

Sus ojos cerrados y esa boquita apretada… eran súper…

– Me avisas cuando te quieras venir ¿eh?… me dijo…

Pocos segundos pasaron para que esto sucediera… – Ya, ya casi… le dije… Se paró rápidamente y empezó a chuparme la verga…

– ¡Aaahhhh, ahhhh mmm, Mmmmhh! -Todo mi jugo salió a su boca en donde tragó todo… sin apuro pues lamía mi verga de arriba a bajo, mis huevos… todo… Subió a mí y como la primera vez. Me dio un tierno beso en la mejilla…

Pasamos quizás 1 o 2 horas más abrazados dentro de la cama, callados, escuchando música… dormidos quizás por algunos minutos… La miré dormida en mis brazos en ese extraño espacio que mi prima y yo habíamos creado… ¿cuándo lo volveríamos hacer otra vez?… ¿quizás mañana? ¿Otro día?… ¿el próximo año?… quizás nunca…

Lo cierto es que ella es una gran mujer… y estarán de acuerdo conmigo en eso… apasionada y tierna… ganas de hacerla mi amante para siempre no me faltaban… pero esa ternura aun de niña… quitó esa idea de mi cabeza al instante… Le di un beso en la frente… una leve sonrisa esbozó su rostro… Ella empezó agradeciéndome… terminé agradeciéndole yo.

Autor: jr96

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