Cuartos Oscuros

Nerviosos cómplices en la multitud se dirigieron aquel lugar que una vez encontraron por casualidad y disfrutaron en extremo al no saber que era.

Con mirada furtiva observan a su alrededor pasa saber si sus movimientos son previstos o descubiertos. El le da la mano a ella que le agarra con fuerza. No hay tiempo y se introducen en el pequeño cubiculo, ella le quita la camisa mientras el la besa tierna y apasionadamente. La puerta no tiene cerrojo así que ella se apoya en ella mientras el se apoya en ella. Con las cosas todavía en la mano ella deposita la mochila en el suelo y cuelga la fusta en la puerta.

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La Yolanda estaba al rojo

Estaba Javi haciendo ejercicio, un poco de carrera continua cuando vio aparecer por una callejuela a una chica con la que hacía como tres años que no hablaba. Ella se había cambiado de pueblo y no habían coincidido, siempre había deseado tener con ella más que palabras, era una de sus fantasías, follársela.

Yolanda cuando le vio se paró a hablar con él, llevaban hablando como diez minutos cuando ella le invitó a tomar algo a su casa. El se excusó diciendo que no estaba presentable, pero ella le dijo que no importaba que no había sudado mucho. Javi aceptó, fueron a la casa de la chica y subieron en el ascensor, ella pulsó el botón de la planta donde estaba el piso de sus padres.

La vio de espaldas y no se pudo contener, se acercó cogiéndola por las caderas y apretando su abdomen contra el culo de ella la besó en el cuello muy suavemente dándola un ligero mordisquito. El pensó que ella se resistiría y después de soltarse le metería un sopapo, pero no. Ella se giró y sin decir nada le correspondió al beso besándole en los labios con un beso muy suave pero que se fue volviendo apasionado.

La lengua la pasó dibujando los labios del chico que fue abriendo la boca y con su lengua jugando con la de ella, llegaron a la planta del piso. Besándose abrieron la casa de la chica que como le dijo a él estaba sola en casa porque sus padres estaban de viaje. El la comentó si podía ir al baño y ella le indicó donde estaba. El fue, se soltó la cremallera y sacando la polla que ya estaba morcillona y haciendo verdaderos esfuerzos para que se relajase y poder orinar fue orinando.

Yolanda vino y le besó en la nuca mientras deslizaba una mano por su pecho bajando hasta cogerle la polla con la mano y sostenérsela consiguiendo que se pusiera dura como el hierro. La chica se sentó entonces delante del chico bajándose las braguitas y la falda y abriendo las piernas completamente con la ropa en los tobillos comenzó a orinar mientras cogía el miembro y lo daba pequeños besos y se lo iba introduciendo en su boca.

Lo que no sabían es que la mujer del piso de al lado les había visto por la mirilla de la puerta, ella y su marido la habían propuesto unos días antes follar con ella y su esposo cuando les apeteciera, ella había prometido pensárselo y la verdad es que la excitaba enormemente no solo j pequeña tira de vello rubio.

Luego se fue sentando en la cama hasta llegar con su coño a rozar la polla del chico y taparle los ojos y atarle las manos. Entonces encendió el ordenador y la webcam conectándola para que sus vecinos a los que agregó en su msn pudieran verla. Ellos que pensaban que lo que les había dicho ella de que se lo tenía que pensar era o por miedo o por quedar bien, pero que les iba a decir que no.

Estaban alucinados cuando la vieron dando la espalda al muchacho colocándose en cuclillas y restregándose sobre la polla del chico clavársela toda y comenzar a cabalgarle. Lo estaba follando primero en cuclillas, pero luego como si de una amazona se tratase, giró su cuerpo para quedar mirándole a él y liberarle las ataduras y hacer que pudiera ver como era follado por ella.

Ella se echaba hacia atrás mientras apretaba sus muslos sobre su polla, se corría ella en un largo y dulce orgasmo que la provocaba suaves convulsiones que apretaban la verga y hacían que el muchacho que estaba agarrado a los pechos comiéndoselos estuviera a punto del orgasmo. Se levantó ella y poniendo la polla a la altura de la boca le masturbó hasta que el chico eyaculó en su cara. Yolanda le sugirió que se fuera a lavar y cuando Javi salió de la habitación ella escribió en el msn:Soy vuestra esclava pero me tenéis que tomar ahora.

La pareja del piso de al lado no necesitaron más indicación. Se presentaron rápidamente, además tenían llave, en ese momento Javi había vuelto a la habitación y se había tumbado en la cama de nuevo y Yolanda que estaba insaciable se había montado encima del chaval y lo estaba follando, Javi cuando los vio aparecer desnudos ni se in

mutó de lo caliente que estaba.

Marian que se llamaba la mujer se sentó sobre la boca del chaval mirando a Yolanda y fundiéndose en un suave y delicado beso con ella. Se morreaban y Javi entretanto la sujetaba de los muslos lamiéndolos y luego acercando la lengua al coñito de la vecinita. Juan entre tanto se había acercado por detrás y había separado las nalgas de la chica y la fue dando suaves lametones en el agujerito del ano. En círculos a veces y luego abriéndola las nalgas intentando penetrarla con ella.

Se puso de rodillas y la fue acariciando los pechos cogiéndoselos mientras su mujer la besaba a la chica y Javi seguía follandola el coño, con dos dedos la penetró en el ano mientras con la otra mano la masturbaba el clítoris que a su vez era rozado por la polla del otro amante. Yolanda estaba mojadísima y no paraba de morrearse con Marian.

Juan cogió su polla que estaba muy dura y la situó a la entrada del ano de la chica que al sentirla intentaba penetrarse sola y ensartarse en semejante barra de carne tiesa. Fue abriéndose paso dentro de ella con mucha ligereza pero con decisión mientras la decía al oído:

Eres una putita y mi mujer y yo te vamos a tratar así como una verdadera puta.

Yolanda al abrigo de estas palabras se calentó más todavía y comenzó a cabalgar con tanta fuerza que la verga de Javi a veces se salía de dentro de ella para luego ensartarla hasta que los dos hombres eyacularon dentro de la chica. Yolanda se levantó, casi no la sostenían las piernas por la cabalgada y el semen se caía por sus muslos. Marian la cogió y la puso en el borde de la cama y la limpió los dos agujeros después de ella haberse corrido sobre la boca de Javi. Yolanda a su vez limpió las dos pollas dejándolas relucientes.

Como premio Marian la colocó un collar de cuero y oro blanco en el que habían escrito Marian. Ahora tenía dueña.

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Fantasía con el hombre de mi vida

Debo aceptar que el momento en que mi familia se enteró que yo era gay fue muy duro. Aunque ellos me entendieron y apoyaron desde entonces la verdad es que no la tuve fácil. Mi madre me abrazó y lloró un poco, mis hermanos, uno mayor que yo y el otro menor que yo, se veían el uno al otro mientras yo les daba la noticia y salieron de la habitación justo cuando terminé con mi monólogo. Mi papá estuvo muy serio todo ese tiempo, y sin decir nada se llevó la mano a la barbilla, aparentemente no podía creer lo que le estaba diciendo. Aún así se levantó de su silla y me abrazó. Después de eso nadie tocó el tema por un tiempo, tiempo durante el cual yo no me sentía cómodo haciendo comentarios sobre chicos, lugares o cosas por el estilo que me gustaban, pero que pertenecían al mundo gay.

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En la casa de mis suegros

Hola, tengo ya varios días leyendo las historias de esta página como varios dicen ya era hora de que escribiera una de mis anécdotas.

Comenzare describiendo a mi chico y a mí, el es de una estatura mediana, moreno, delgado, con músculos torneados, pompis paradas y un pene bastante guapo de unos 23cm aproximadamente que mantiene bien depilado. Yo soy blanca, chaparra no demasiado, con un buen cuerpo, senos lindos con pezones pequeños y rosados e igual de rosado es el color de mi puchita y la verdad es bastante guapa con sus labios bien puestos y de buen tamaño y claro también depilada.

Nosotros siempre hemos tenido una vida sexual bastante buena, fue el primer hombre que me provoco un orgasmo y también el primero que logro que me viniera, es maravilloso, bueno sin tantos rodeos contare una de las tantas ocasiones que hemos tenido sexo.

Los padres de mi novio tiene una casa en un pueblo cerca de la ciudad donde vivimos, así que ya se imaginaran cada vez que tenemos ganas y hay poco dinero nos dirigimos a esa casa, la última vez que fuimos acordamos ir ya cuando estuviera atardeciendo así que sabíamos que no tendríamos luz, y a pesar de lo macabro que nos podía parecer nos resolvimos ir de todas formas, para esa noche yo le habría prometido a mi chico que le bailaría sensualmente por lo que mi novio iba bastante animado. Para ese día decidí vestirme de una manera provocativa por lo cual me puse una falda negra muy ajustada y corta con una  blusa bastante escotada por la espalda, color vino. Cuando llegamos a la casa estaba obscura como suponíamos así que colocamos los celulares con la app de la linterna para alumbrar un poco la casa, justo cuando entramos comenzamos a besarnos y no olvidando lo prometido a mi novio puse música para comenzar a bailar debo admitir que me da pena bailarle sola así que el siempre se coloca junto a mí y baila conmigo así que nos restregamos el cuerpo por completo mientras me muevo lo más sexy que puedo moviendo mis nalgas, mi cintura bueno moviendo todo, mientras baila me quite la blusa y al seguir bailando también desabotone la camisa de mi novio para poder tocar su piel a mi me empezó a excitar la música que siempre me prende, sentir su paquete en mi trasero, sus manos tratando de tocar todo mi cuerpo como si así pudiera comerlo, sentir su aliento en mi cuello y mis orejas y el continuo robo de besos todo eso claro que me prendía mas.

Seguimos bailando bastante rato por lo cual le quite sus pantalones para poder sentir su pene en mi trasero, yo también ya estaba sin calzones sin sostén sin falda sin blusa, sin nada y así sentía su pene húmedo en mis nalgas y me gustaba tanto por lo cual empecé a colocar el pene en los labios de mi puchita para poder sentir como se movía al ritmo de la música estábamos súper excitados tanto que en momentos salían pequeños gemidos tanto de él como de mí, yo estaba mojada y por mi mente solo pasaba la idea de cuando aquel hombre que tenia tras de mi bailándome se atrevería a meterme su pene, necesitaba ese pene dentro de mí, no paraba de imaginar lo delicioso que sentirá cuando ya estuviera dentro, quería que diera duro y que me hiciera gritar como loca, entonces ya desesperada por ser penetrada jale a me novio hacia una columna, misma que tome con mis manos para sostenerme  me empine para que el metiera su pene duro y mojado en mi, claro que el fue rápido y coloco la cabeza se su pene sobre mi ano para luego resbalar y terminar en la entrada de mi vagina entonces me embistió y por fin metió su pene dentro y comenzó a moverse como poseído yo me empinaba cada vez mas y él me daba más duro cada vez me gustaba me enloquecía tanto que yo gritaba y gemía y me movía de tal manera que él entrara y saliera aun mas rápido, no duro mucho en venirse pero a mí me había dejado tan picada que en mis ojos se podía leer claramente que quería mas mucho mas.

Para evitar que el pene de mi novio se bajara con rapidez me incline y metí su pene en mi boca, primero suave, lo saboreaba podía sentir en mi lengua su sabor así como el mío, luego comencé  hacer movimientos mas rápidos con mi boca, era obvio que a él le gustaba ya que podía sentir como su cuerpo se flexionaba y escuchar su respiración agitada, eso sin dudas me prendió mas ya que mis movimientos se volvieron más rápidos aun, podía sentir en mi lengua como salía el liquido pre seminal, podía sentir su viscosidad y su sabor y también sentía como su pene tomaba un gran tamaño de nuevo.

Pero de pronto el paisaje que estaba a nuestro alrededor me producía escalofríos, entonces le pedí a mi chico que mejor fuéramos al carro que estaba afuera y ahí continuáramos lo que habíamos empezado, así que medio nos vestimos y salimos hacia el carro, ya dentro nos desnudamos de nuevo, y el metió sus dedos dentro de mi vagina, me encanta que meta sus dedos en mi, sin mucho esfuerzo comencé a gritar, gemir, contorsionarme y de mi vagina salía y salía liquido y mas liquido, la manos de mi chico quedo empapada de mi, entonces, nos pasamos hacia la parte trasera del carro, el se sentó y yo me subí arriba de él, comencé a besarlo y acariciarle sus pezones, lamia su cuello y sus orejas y de vez en vez bajaba a estimular sus pezones con mi lengua, el disfrutaba de lo que hacía mientras sus manos recorrían mis pechos, mi espalda y mi cintura, entonces me levante un poco y coloque el pene justo en la entrada de mi vagina y me senté sobre él, no puedo describir lo que siento cuando estamos en esa posición, es el placer más grande y claro cuando empiezo a moverme no puedo parar de hacerlo, no puedo dejar ni un momento de hacerlo ya que no quiero dejar de sentir ese pene dentro de mí, no quiero dejar de sentir como mi vagina se contrae sin control alrededor de ese  pene y así continuamente alcanzo un orgasmo sobre otro.

Cuando mi novio pensó que todo había terminado le pedí que saliéramos fuera del auto, salí desnuda y el también, sentíamos las pequeñas corrientes de aire en todo nuestro cuerpo ahora que lo pienso no me creo que fuera capaz de ello, pero en ese momento de mi vida lo deseaba quería hacerlo así, me dirigí hacia la parte delantera del carro y apoye mis manos sobre el cofre y me empine de nuevo, y ahí desnudos los dos al aire libre el amor de mi vida me cogía como a una perra, en verdad fue tan rico y delicioso que no pude dejar de gritar aunque estuviéramos así a la intemperie.

Espero que les haya gustado ;)

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La experiencia más erótica de mi vida

Hacía algunas semanas que iba a aquellas clases de teatro. Tenía muchas ganas de volver. Me sentía tan libre durante aquellos momentos… tan conectado con mi cuerpo, con mis emociones y con los demás, tan vivo… además allí hay chicas guapísimas. Cuando llegué, la clase acababa de comenzar: unas 20 personas sentados el uno frente al otro en la penumbra mirándose, simplemente, con amor, escuchando la cálida, pausada voz de Alba, la monitora.

Me enchufé a una chica guapísima francesa, una rubia de ojos verdes en cuyos ojos me derretí. La invité a entrar a través de los míos, que se habían convertido en espejos que la reflejaban a ella, pequeñita en mis pupilas. Era impresionante verme en las suyas y, daba un poco de vértigo. Cuando acabó el ejercicio, nos fundimos en un abrazo.

Así fue pasando la mañana, entre risas, miradas cómplices y huidizas, abrazos y sonrisas. Entre bastidores. Recreando el juego de la vida a través de nuestros propios personajes. El último ejercicio me tocó con Silvia. Estaba radiante. Los cabellos cobrizos le caían desordenadamente por los hombros. Sus ojos brillaban, y la poca luz que se filtraba a través de las persianas relucía en su piel ligeramente sudada por el ejercicio. Sus pezones se transparentaban a través de la camiseta amarilla con un ligero escote. No llevaba sujetador.

Me miró. Le sonreí. La sensual voz de Alba comenzó a explicarnos el siguiente ejercicio: debíamos, simplemente, cerrar los ojos mientras el otro nos daba besos por todo el cuerpo, donde quisiera. Sonaría una música durante algunos minutos y, cuando acabase, sería el turno de quien permaneció pasivo, del que solo se dedicó antes a disfrutar del momento y sentir en su piel y su alma el contacto de labios juguetones que descubrían por vez primera su textura y sabor.

Yo cerré los ojos. Ella empezó. Sus labios rozaron mi cuello y besaron mis pies con devoción, todos y cada uno de mis deditos fueron besados por sus dulces labios. También me recorrió con su boca mis brazos, la punta de los dedos de las manos y, finalmente, succionó con sus labios mi cuello durante unos pocos segundos y me rozó la comisura de los labios con los suyos. Abrí los ojos, la vi, sonreímos, y sabía que me tocaba a mí. Que podría disfrutar de su piel tersa y caliente en mis labios, que su sabor llenaría mi boca, que mi lengua podría, sutilmente, acariciar el lóbulo de sus orejas pequeñitas. Mi primer beso fue en el dedo gordo de su pie derecho, muy dulce, casi rozándolo. Ella suspiró, no se lo esperaba. Tenía un sabor salado. Mi segundo beso fue en el otro dedo gordo, esta vez lo chupé un poco, pero muy sutilmente. Fui subiendo por sus piernas, besé sus rodillas desnudas por delante y por detrás, concienzudamente. Notaba como su respiración se agitaba. Sabía que había ciertos límites tácitos que no debía traspasar, pero sabía jugar y llegar hasta ese límite sin traspasarlo. Mis labios se posaron en la parte de su pecho que quedaba descubierta, arrastrándose lentamente por su piel tenue y caliente que temblaba. Me incorporé, la vi tan indefensa, allí, recibiendo mis besos, con aquel calor, aquella música sensual que rezaba porque no dejase de sonar. Esperé varios segundos. Ella se retorcía, anticipando el siguiente beso. Poco a poco, mis labios se acercaron a su cuello palpitante, que tembló todavía más al recibir primero mi aliento y luego la bienvenida intrusión de mi lengua pícara que, mojada, recorrió en círculos aquella piel desnuda que tanto lo deseaba. Mis labios aprisionaron su piel para luego soltarla. El que debía ser mi último beso fue un roce casi imperceptible de mis labios con los suyos. Ella no pudo evitar gemir. Cuando por fin abrió los ojos, los dos sabíamos que nos íbamos a devorar como animales en pocos minutos en el almacén; después de la clase todo el mundo se iba y nadie nos buscaría allí.

Cuando todo el mundo se hubo ido me cogió de la mano y, discretamente, subimos las escaleras de metal fijándonos en que nadie se hubiera dado cuenta de nuestra ausencia. Cerramos la puerta de un portazo. Mientras nos quitábamos la ropa, nos empezamos a chupar como animales salvajes, yo la cogí por la nuca y y restregué su lengua por mi pezón, moviendo su cabeza de un lado a otro y sintiendo su lengua pequeñita y calientita deleitándose con mi piel sudada, tragándose casi mi pecho, poseída por la excitación. Nuestras bocas se unieron y nuestras lenguas se buscaron casi con desesperación. Me excitaba crear más saliva en mi boca para que ella se la tragase, para que mi fluido entrase en ella, en su boca ,algo que no tardaría en pasar. Le miré a los ojos. Ella miró mi polla con deseo, se moría de ganas de comérmela. Le penetre la boca con mi polla. De golpe. Y empecé a follármela a saco, mi pelvis se movía adelante y atrás a toda velocidad. Ella cerraba los ojos y segregaba más saliva mientras iba gimiendo de excitación, parecía que nos hubiéramos vuelto locos. No quería correrme todavía, y tenía ganas de fundirme con ella. Se dio la vuelta y me ofreció su culo. Me puse un condón y la penetré poco a poco, disfrutando como su calor me envolvía. Comenzamos a follar. Yo ya no sabía dónde estaba, ni quién era ella casi, sólo había calor, deseo y amor. Mi polla la llenaba. No sé cuánto tiempo estuvimos así pero para mi fue un solo instante eterno de dicha. Me fui. Me derrame, me fundí en ella. Cuando acabamos, la miré a los ojos, le enseñé el condón con todo mi semen y dije que quería que se lo tragase. Asintió. Embadurné mi glande con mis jugos y se la ofrecí. Ella, con devoción, como una gatita hambrienta, me la lamió enterita hasta que no quedó ni la más mínima gota de semen, luego me enseño su lengua blanquita, me miró a los ojos y se lo tragó mientras sonreía. Nos besamos y salimos a la calle cogidos de las manos. Hacía un día precioso y soleado, aunque algo frío. Nos miramos y nos fuimos a tomar un café. Aquello era el principio de algo, aunque no sabíamos bien de que. En ese momento, no nos importaba. Sólo sentíamos que habíamos compartido un momento mágico juntos, y que seguramente habrían más. Sonreímos.

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La jefa de mi novia

Mi novia se habia ido de viaje por cuestiones familiares, yo como siempre al quedar solo hacia algun desarreglo, era viernes por la noche y me decidi a salir a tomar algo, fui a una confiteria de categoria donde va gente de dinero, pedi un trago y me dispuse a disfrutarlo, al rato veo entrar a la jefa de mi novia, al verme se acerco a saludarme, estaba aluscinante vestida muy sexy, si bien no es una mujer super hermosa, debo confesar que la he mirado con ojos libidinosos en mas de una oportunidad, en fin se acerca y me levanto

-Hola Mary que haces por aca sola?

-Discuti con mi marido necesitaba despejarme

-Disculpa, pero sinceramente estas hermosa, te gustaria acompañarme un momento y si quieres te deshaogas?

-Te agradezco pero prefiero estar sola

Ella se fue a la barra y comenzo a beber, me quede un buen rato y cuando acabe mi bebida me dispuse a retirarme, sali a la calle prendi un cigarrillo y un dedo golpea mi hombro, era Mary

-Me convidas un cigarrillo?

-Si Mary aqui tienes, que haras ahora?

-Me quiero ir a la casa de la playa, no quiero volver a casa esta noche y aguantar a mi marido, pero no creo poder manejar

-Quieres que te lleve?

-Mmmm bueno esta bien

Nos subimos al auto y la lleve hasta la playa, al llegar ella se baja

-Bueno mary creo que debo volver

-Vamos acompañame, te tomas unas copas conmigo por el aventon y despues decides

-Ok Mary tus deseos son ordenes

Entramos a la casa, vamos al living me invita a sentarme ella va al bar y trae un champagne, sirve dos copas y comenzamos a beber, ella se emborracha muy facil y se pone cachonda enseguida, cosa que aproveche al maximo, comence a decirle cosas al oido, primero que era hermosa, que me sentia atraido a ella, Mary tomo temperatura enseguida y comenzo a tocarme, se detuvo y se fue a poner algo “mas comodo” yo aproveche para situar mi celular y comenzar a filmar lo que vendria, ella vuelve al living con una tanga y un babydoll super transparente que dejaba ver sus hermosas tetas siliconadas, sin darse cuenta del celular se acerca a mi y comienza a bailar muy sexy y muy perra, no tardo mucho en ponerme duro y se lo muestro, ella al ver mi verga tan dura se exita y me baila mas sexy, se pone en cuatro patas y gatea hacia mi acaricia mis piernas y toma mi verga

-Mmmm que pija mas dura bebé…

-Toda tuya Mary, como me calentas…

-Mmmm

Comienza a lamer mi verga como una puta, lo hace con pasion y muy bien, es una experta mamadora, pasa su lengua desde la base hasta la punta comiendose mi glande, besandolo y acariciandolo con su lengua y vuelve a bajar hasta lamer y comerse mis bolas, y le encanta y gime de placer mientras lo hace, yo estoy sentado en el sillon y la tomo por las caderas, traigo su concha a mi boca y dejo su cabeza a la altura de mi pija para que la siga chupando, mientras yo me deleito con su concha humeda y sabrosa, la abrazo por las caderas para que no se caiga ella se afirma en el borde del sillon y se come mi verga con deleite y pasion, Saboreo su hermosa concha lamiendo cada pliegue de sus labios y jugando con su exitado clitoris, chupando y mordiendo con suavidad, estamos unos minutos haciendo un 69 descomunal, ella para y me pide que por favor la penetre, quiere que la haga mia

-Mmmm papito quiero que me cojas bien rico, quiero tu pija adentro por favor

-Ya la vas a tener toda adentro Mary, acomodate aca

La acomodo sobre el respaldo del sillon dejandola en cuatro patas con las piernas abiertas, mostrandome su concha y el agujero de su culo, escupo la entrada de su culo y comienzo a lamerlo, ella se vuelve loca

-Si papi chupame el culo, me encanta…

-Putita viciosa te gusta que te hagan el culo??

-Si papi quiero tu leche bien adentro de mi culito, pero primero partime la concha….

Puta de mierda me puso a mil, le chupe bien el culo, alternando entre la lengua y mis dedos, pero por sobre todo usando mi lengua, lamiendo chupando e introduciendola dentro de su hermoso culo,  mientras le metia los dedos en la concha, estaba tan exitada que tuvo un rico orgasmo me eyaculo los dedos y se convulsiono de placer, la tome firme por las caderas y la penetre con fuerza aprovechando que su terrible acabada la habia dejado bien lubricada, su concha era deliciosa y apretaba mi pija en cada embestida, la cambie de posicion un par de veces, ella gemia como puta le encantaba como la cogia.

-Si asi hijo de puta, cogeme haceme tu puta pendejo de mierda, siiii

Ella se metia los dedos en el culo preparandolo para mi verga, ella se puso en cuatro patas exponiendo todo su culo para que mi verga la penetre, me acomode y apoye la cabecita en su entrada, comence a hacer presion en su hermoso agujero, mi verga entra con algo de dificultad pero poco a poco se introduce en su culo, comienzo a bombear ese culo con ganas pero despacio, amo ese culo, me vuelve loco, la tomo fuerte por las caderas y la penetro con fuerza y rapidez, ella se vuelve loca le encanta que mi poija le rompa el culo, ella me pide que me siente en el sillon quiere cabalgarme y asi lo hago, me acomodo y ella ensarta mi verga en su culo, lo hace con fuerza y de una sola estocada se ensarta hasta los huevos

-Mmm si pendejo que buena pija, me encanta como me rompe el culo…

-Amo tu culo hija de puta, exprimime la verga sacale toda la leche

-Mmm siii asi pendejo te voy a secar los huevos

Me cabalga de una manera monumental apretando su culo para exprimir mi verga, volviendome loco de placer, cuando estoy por acabar la tomo de las caderas y la empujo hacia abajo enterrandola en mi verga e inundando su hermoso culo con mi leche caliente, estallando de placer, ella se levanta y se arrodila en el piso y me pide que la acompañe al baño, ella va gateando como una perra en celo meneando su culo, que va chorreando semen por su pierna, ya en el baño ella me pide que nos duchemos juntos, y luego nos vamos a dormir….

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La Nata Del Gemido (Parte I)

Si, y solo fue allí, en ese lugar.

Paredes blancas, columnas griegas, espejos.
Es el lugar en donde se conjuga la luz tenue y en el frío de afuera, el chapoteo de las gotas de una fuerte lluvia sobre la ventana,
describían el preludio perfecto que marcaba el camino hacia ti.

Las fulgorosas canciones estilo lounge de fondo y sus ondas sonoras que chocaban en las paredes de la habitación, y también en los espejos en donde mas tarde veríamos la película en donde cual ola de mar chocando contra la playa, se estrellarían sudorosamente nuestros cuerpos.

Comienzan los primeros acordes de “Beyond the time”. Una pieza de alta exquisitez, lenta, incitante y divinamente sugerente.

No sabes…ni logras imaginar, cuanto disfruto tomar tu cintura y bailar esta pieza junto a ti, pierna a pierna, regazo a regazo, pecho a pecho, labio a labio.

Poseídos por algún movimiento, casi cual serpiente, vamos a ese compás de tiempo que nos marca el momento de desaforarnos.

Ya la tela es mucha.
Ya esa piel de hilos es impedimento.
Me alejas de ti y disfruto el bello espectáculo del despojo de tu ropa.
Esa forma en que tus uñas van separando el botón de su hendidura
y van vislumbrando esas bellezas en redondez, víctimas de la gravedad que las hace apetecibles.

Tal vez, otros antes que yo
habrán criticado entupidamente esos excesos de tu cintura.
Tal vez, habrán querido más estética, menos estrías, menos carne.
Ignorantes.
Es allí, en esas disparidades corporales, donde aun se encierra el secreto que me hace desearte tan animalmente.

Fue el momento…. cuando con paso pausado caminas lentamente hacia el mueble.

Queda toda tu piel al descubierto y te sientas en ese pequeño mueble, solo tu y tu insinuación.

Yo recostado sobre la cama
veo como tus bellos y redondos ojos se entrecierran.
Levantas tu pierna derecha…. y de una forma reticente…. se va vislumbrando tu rociada feminidad

Es allí cuando con el pincel de tus dedos … Continuará

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Fin de Semana (1)

Por fin disponíamos de un todo un fin de semana para disfrutar el uno del otro. Por motivos de trabajo, ya fuera por uno u otro, no habíamos podido coincidir y hacer una escapada en todo el año. Este fin de semana lo íbamos a dedicar al placer, a ese que no habíamos podido tener por todos los problemas laborales acontecidos. Para ello nos prometimos, de mutuo acuerdo, no negarnos a nada de lo que el otro pidiera para satisfacernos sexualmente.

Nos pusimos a hacer las maletas y lo primero que le pedí era que no llevara ningún tipo de ropa interior en ella. Cuando conocí a mi mujer era bastante tímida, vestía bastante formal y con el paso del tiempo he conseguido que vista de manera mas sensual enseñando algo mas de carne, pero nunca le había pedido no llevar ropa interior. Me miro sorprendida, pero acepto mi deseo y sonrió de manera pícara. Lo segundo es que ya que íbamos a una casa rural y vimos que daban buen tiempo para los tres días, llevara la ropa mas liviana que tuviera (tops, culotes, pantalones cortos, transparencias, vestidos cortos, minifaldas, …). Una vez hicimos las maleta, nos montamos en el coche y pusimos rumbo al campo.

De camino empezamos a hablar sobre lo que necesitábamos este tiempo juntos y de lo que seriamos capaces de hacer o no. Mi mujer decía que haría todo lo que le pidiera pero con reservas, pues a pesar de confiar plenamente en mi, no quería que la hiciera pasar vergüenza recordando su timidez. Para empezar a jugar y divertirnos la empecé a acariciar el muslo, con suavidad, cada vez mas arriba por debajo de la minifalda de vuelo que llevaba. Mi mujer empezaba a calentarse y cuando lo hace pierde el control, no se acuerda de lo tímida que es y se convierte en una loba deseosa de placer. Hasta ahora esto siempre ocurría en la intimidad, pero este viaje yo quería cumplir una de mis fantasías, esta era la de mostrar el cuerpo de mi mujer, que perdiera esa timidez y calentar a algún que otro macho para que a su vez se volviera la zorra que lleva dentro y pudiera disfrutar yo de su cuerpo a mi antojo. Le pedí que se desabrochara dos botones de la blusa que llevaba, al hacerlo y debido a la ligera tela se le adivinaban sus pechos con el aire de las ventanillas. Continué acariciándola y llegando cada vez más a su intimidad. La acaricie el coño y lo tenia empapado. Ella a su vez estaba con los ojos cerrados, mordiéndose el labio y respirando agitadamente. La introduje un dedo y con otro apreté su clítoris arrancándole un gemido prueba de lo que disfrutaba. Empecé a masturbarla primero lentamente para luego torturarle el clítoris hasta conseguir un orgasmo que la hizo retorcerse en el asiento del coche.

Ella- ¡Pídeme lo que quieras! .- dijo una vez recuperado el aliente, con las mejillas todavía coloradas.

En ese momento pasábamos una indicación de gasolinera a 1000mts, puse en intermitente y entramos.

Yo- Te pido que te desabroches un par de botones mas y vayas a pagar la gasolina, espera allí hasta que termine de llenar .- la dije mientras parábamos.

Ella- ¡Pero se me van a ver las tetas al mínimo movimiento!

Yo- Aquí no te conoce nadie y quiero que el dependiente se quede con un calentón de cojones. Yo te veo desde aquí, a ver de que eres capaz…

Ella- Pe.. pero… ¡vale¡ pero es lo que tu quieres, luego no te enfades.- respondió con una mirada desafiante.

Cogió su bolso, se desabrocho otros dos botones y salió del coche dirección a la tienda. No cabía en mi de gozo, mi mujer con su minifalda de vuelo, su blusa ligera casi desabrochada, sin ropa interior y su andar decidido, iba a cumplir mi deseo. Me dispuse a llenar el deposito, con el gatillo del surtidor lo menos apretado posible para disfrutar del momento el mayor tiempo posible. Entró en la tienda, saludó al dependiente y fue hacia las neveras. Ni que decir que el dependiente no la quitaba ojo. Mi mujer hacia que buscaba alguna bebida, unas veces de espaldas al mostrador, otras de frente, agachandose y levantandose. Cogió dos refrescos y se fue hacia el mostrador, vi que intercambiaba unas palabras y me señalaba. Yo seguía llenando el depósito lo más lento posible. Se apoyó con los codos en el mostrador de frente al dependiente que permanecía de pie intentando dar conversación a mi mujer. En esa posición le tenía que estar dando una sesión de sus tetas increíble. Empezo a acariciarse el escote, habriendose disimuladamente la blusa. El chico no dejaba de mirarla el escote mientras mi mujer hacia que miraba algo, se hizo la sorprendida e intercambio unas frases con el. Al rato la señalo algo y mi mujer fue hacia esa dirección. Veía al chico pero no a mi mujer, el miraba inmóvil en dirección por donde había se habia ido. Termine de llenar el deposito y me subí al coche a esperar que volviera. Después de unos minutos apareció mi mujer, vio que yo había terminado, pago al dependiente y salio hacia el coche con los refrescos. Su cara era de satisfacción, alegre, como si hubiera superado el examen más difícil del curso y encima le hubiera salido perfecto. El chico no perdía de vista a mi mujer, antes de subirse al coche se volvió y le lanzo un beso con la mano. Arrancamos volviendo a la carretera.

Ella- ¿Contento? ¿Lo he hecho bien? ¿Es lo que tu querías? .- me preguntó.

Yo- Uff, me has puesto a cien, pero el dependiente se ha debido quedar con ganas de ver mas. JAJAJA.

Ella- No lo creo… Ver ha visto todo lo que se puede ver. Encima los refrescos nos han salido gratis.

Yo- ¿Cómo? No entiendo… .- respondí con cara de tonto.

Ella- Pues eso, cuando estábamos esperando, le pille mirándome las tetas que yo le mostraba disimulaamente y le pregunte si le gustaba lo que estaba viendo. El me pidió disculpas pero que era muy difícil no mirar un escote tan sensual. Le propuse cambiar los refrescos por enseñarle más si quería, y acepto. Me indico donde estaban los servicios pense en quitarme la blusa pero al final me desnude completamente. Salí a la puerta de los servicios y pudo recrearse la vista.

Yo- ¡No jodas!, eso no lo he visto.

Ella- Estaba poniéndome tan caliente que no he podido evitar acariciarme y meterme un dedo mientras me observaba. Lógicamente no me ha cobrado los refrescos así que ha debido quedar satisfecho por la cara que se le quedaba. .- ahora se reía ella – ¿Lo he hecho bien cariño?

Yo- De maravilla, incluso mejor de lo que me imaginaba, mira como me tienes.- tenia la polla a reventar.

Mi mujer sin decir nada, me acaricio por encima del pantalón y lo desabrocho, metiendo la mano para sacarla y empezar a masturbarme lentamente. Después de masturbarme durante un rato con la mano, se soltó el cinturón de seguridad y poniéndose de rodillas en el asiento, comenzó una mamada increíble. De todas las mujeres que me han hecho una mamada en mi vida, mi mujer es la mejor mamadora que he probado. La encanta comer polla y sabe como hacerlo. Empezó a lamerme la polla en toda su longitud, jugando en el capullo con su lengua. Cuando consiguió ponermela lo mas dura posible coloco sus labios en el capullo para empezar a tragársela y llevarla hasta la garganta, comenzó un sube y baja, cada vez a mayor velocidad, que me estaba llevando al cielo. Volvió a jugar con su lengua en el capullo y cuando vio que yo ya no aguantaba mas, se la metió hasta la garganta, momento en el que empecé a descargar chorros de semen que no dejo escapar y trago relamiéndose. Termino de limpiarme la polla hasta que no quedo rastro de la corrida y volvió a su asiento orgullosa.

Ella- Necesitaba comerte la polla, si no hubieras estado afuera esperando, hubiera sido capaz de comérsela al dependiente de lo cachonda que estaba poniéndome.

Yo- Ya te veo, ¿de verdad hubieras sido capaz?.

Ella- Porque solo me pediste que lo calentara, pero si tu me lo pides, seria capaz de eso y mucho mas, si a ti te pone…

El resto del viaje continuamos hablando de lo ocurrido y de lo sorprendido que yo estaba. Me prometió sorprenderme mucho mas durante el fin de semana si así lo quería.

Llegamos al hotelito rural y nos registramos. El hotel por así llamarlo de algún modo, era una casa rural al pie de la montaña donde empezaba el valle. El matrimonio que la gestiona nos explicó que la casa se componía de dos alturas, en la planta superior había cuatro habitaciones con baño completo, y en la parte inferior la recepción, un aseo, la cocina y un salón-comedor-sala de estar. También nos explicaron que el horario de atención al publico era de 8 de la mañana a 11 de la noche, fuera de ese horario ellos no estaban puesto que no vivían en la casa. Nos comentaron que nos darían una llave por si nos gustaba salir y llegar mas tarde de las 11 y que si lo deseábamos, previo pago, podían dejar cargada la barra del bar que tenia el salón por si queríamos quedarnos en la casa. Que ese fin de semana tenían alquiladas otras dos habitaciones a otros dos matrimonios que venían juntos. Con un “os esperamos a la hora de la cena, a las 9, pasenlo bueno” se despidieron y subimos a nuestra habitación a deshacer las maletas.

Después de colocar la ropa en el armario, mi mujer se metió a darse una ducha, yo me dedique a observar el paisaje desde el balcón. al rato llegó un coche por el camino que aparcó frente a la casa junto al nuestro, se bajaron dos matrimonios mas o menos de nuestra edad. Parecían alegres y bromeaban entre ellos, “por lo menos no vamos a desentonar y será una oportunidad de conocer gente”, pensé. Recogieron varias bolsas de supermercado y entraron a la casa.

En eso mi mujer salió de la ducha, envuelta en una mini-toalla que le cubría justo por encima de los pechos y tapaba lo justo por debajo. Se la veía hermosa, con un brillo en la cara que denotaba lo segura de si misma que estaba, sobretodo después del atrevimiento de la gasolinera. Me acerqué a ella y la dí un beso húmedo, apasionado. Ella me abrazó y la toalla se deslizó por su cuerpo cayendo al suelo. Mis manos acariciaron su espalda mientras la besaba en el cuello y los hombros.Mi mujer se vuelve loca cuando lo hago y hasta se le pone la piel de gallina, es un de sus puntos débiles. Metió sus manos bajo mi camiseta, levantándola para quitármela. Me besó el pecho y con su lengua acarició los pezones. Los mordisqueó haciendo que estos reaccionaran de placer. Sus manos desabrocharon mi pantalón y cayó por su propio peso hasta mis tobillos. Continuó besándome mientras comenzaba a bajar por mi pecho. Tiró de mis calzoncillos descubriendo mi miembro. Jugó con el capullo dándole besos y la engullo. Acariciaba con su lengua el glande. Con ritmo lento comenzó la mamada, turnándose para lamerla a lo largo. Con una de sus manos me acariciaba los huevos. Después de un rato realizó el camino inverso y volvimos a fundirnos en otro apasionado beso. La levanté en brazos para tumbarla en la cama, la besé los pechos jugando con la lengua en su redondez mientras se los acariciaba, ella gimió. Hice el camino hasta su cueva entre besos y caricias. Una vez estaba con su sexo a la altura de mi boca, exhale sobre él antes de comenzar a lamerlo, desde abajo hasta llegar a su clítoris. Un escalofrío recorrió su cuerpo y volvió a gemir. Comencé a lamer y sorber sus jugos hasta que entre convulsiones, retorciéndose, intentando huir del placer de mi boca se corrió. Tiro de mi pelo para atraerme hacia ella, darnos otro apasionado beso y rogandome al oído me solicitó que la penetrara, que me necesitaba dentro de ella. Apoye la punta de mi polla a la entrada de su coño y me deje ir, gracias a sus jugos entro de una vez llegando hasta el fondo. Primero despacio, empecé a hacerle el amor, ella me rodeo con sus piernas, empujándome contra ella para disfrutar de otro orgasmo. Me pidió que la diera mas fuerte, que la tratara con dureza, que la follara. La abrí mas las piernas y erguiéndome empecé a bombear con fuerza. Sus tetas se movían al compás de mis embestidas, ella gemía a cada empujón y se agarraba con fuerza a las sabanas de la cama. Empezó a gemir mas fuerte, casi a gritar y tuvo su tercer orgasmo al tiempo que yo me corría con furia en su interior entre gruñidos. Caímos rendidos abrazados hasta la hora de la cena.

Cuando desperté mi mujer se estaba duchando, me levante y entre a ducharme con ella. Después nos vestimos para bajar a cenar. Yo me puse unos pantalones ibicencos y una camisa a juego. Ella no sabia que ponerse, me pidió consejo entre un top negro de manga corta o una blusa hippie. Yo después de ver a los otros huéspedes no quería perder la ocasión de que mi mujer siguiera despertando sus nuevas dotes de calienta machos. La propuse un vestido negro elástico muy cortito, por delante forma dos triángulos que cubren los pechos haciendo un escote hasta el ombligo y se atan por detrás del cuello. Llevaba toda la espalda al aire, dejando claro que no llevaba sujetador. El vestido y unas sandalias atadas al tobillo eran su único atuendo. Se pinto y perfumo para bajar a cenar.

Cuando llegamos al salón, los otros huéspedes ya estaban sentados a la mesa. Los saludamos e hicimos las presentaciones. Ellos se llamaban Carlos y su mujer Natalia, y Javier y su mujer Sonia. Nos sentamos con ellos dado que en el salón solo había una gran mesa para todos los huéspedes. Mientras dábamos cuenta de los platos que nos servían, estuvimos conversando de temas variados y nos enteramos que habían venido a celebrar el cumpleaños de Carlos.

Javier- Nos dijeron que estaríamos solos, que no había mas huéspedes alojados en todo el fin de semana.

Yo- Es lógico, nosotros llamamos ayer, pues hemos preparado el viaje de manera imprevista , ya que por el trabajo nos es difícil coincidir los dos un fin de semana.

Natalia- Esperamos no molestaros mucho, porque teníamos pensado poner música, bailar y tomarnos algo cuando los dueños se retiren por la noche.

Sonia- Ya conocíamos la casa de otra veces y por eso vinimos a celebrarlo aquí. Si no hay mas invitados tenemos la casa para nosotros solos.

Mi mujer- A nosotros no nos molestáis. No queremos cortaros el royo.

Carlos- Gracias, de todas formas espero os unáis a la fiesta de cumpleaños que haremos mañana.

Mi mujer y yo intercambiamos miradas y aceptamos.

Mi mujer- Pero nos retiraremos pronto para no molestaros.

Carlos- Una chica tan guapa como tu nunca molesta.

Durante la cena, Carlos no había dejado de tirarle miradas a mi mujer. Se notaba que le había gustado.

Javier- Bueno pues no se hable mas, mañana después de la cena, cuando se vayan, la montamos.

Nos reímos todos y terminamos la cena charlando amablemente. Una vez acabada la cena nos pasamos al otro extremo del salón donde había tres sofás colocados a modo de U. Javier y yo en el primer sofá, Sonia y Carlos en el siguiente, y mi mujer y Natalia en el restante, quedando pues las mujeres a un lado y los hombres a otro, estando Sonia y Carlos en el centro. Las mujeres pronto hicieron corrillo para hablar de sus cosas y nosotros igual de las nuestras.

Despues de un rato, al mirar hacia donde estaba mi mujer, vi que estaba de lado, hablando con Natalia, debido a que tenia cruzadas las piernas, se le veía todo el muslo gracias a lo corto y apretado del vestido. Javier no perdía ojo intentando ver algo mas. Se le adivinaba el principio del cachete. El cuerpo de mi mujer empezaba a dejar huella en Javier. Le hice una señal a mi mujer disimuladamente para que se diera cuenta de lo interesado que estaba Javier en su cuerpo. Ella rápidamente tiro del vestido para taparse, a lo que yo le hice una mueca de desaprobación y con otra señal le insinué que se dejara llevar. Mi mujer lo entendió a la perfección pues empezó a moverse para que la minifalda descubriera mas carne. Casi se le veía medio cachete. Al mismo tiempo jugaba con su dedo en el escote permitiendo ver medio pecho desde la posición de Javier y yo, casi hasta el pezón. Todo lo hacia con disimulo como si tuviera calor. Javier sudaba intentando que nadie nos diéramos cuenta de lo que sus ojos no podían dejar de observar. Mi mujer descruzo las piernas y se sentó con ellas juntas en dirección a Javier. En un momento dado, que vio que Javier miraba, abrió de manera descuidada las piernas para dejar ver su coño depilado y volver a cruzar las piernas. La cara de Javier era un poema, se le caía la baba, y Carlos hablando y riendo conmigo sin enterarse de nada. El proceso lo repitió unas cuantas veces mas a la vez que seguía jugando con su escote. Hizo saber a Javier que le había descubierto abriéndose de piernas, para mientras Javier le miraba el coño, mirarle a su vez a los ojos y cerrar rapidamente las piernas. Cuando Javier levanto la vista se encontraron con la mirada y mi mujer lejos de hacerse la sorprendida, le guiño un ojo. El juego continuo durante al menos media hora, nos habíamos terminado las copas y todos nos retiramos, además, nosotros, teníamos pensado levantarnos pronto e ir a hacer senderismo, una de nuestras aficiones.

Una vez en la habitación, estuvimos comentando lo ocurrido.

Yo- Vaya con Javier, no te quitaba ojo. – Le comente a mi mujer

Ella- Pues seguro que se ha llevado un buen calentón solo había que ver el bulto de su pantalón – Respondió ella riéndose.

Yo- Parece que se te esta pasando la vergüenza esa que tenias.

Ella- Ya te dije que en este viaje acataría todo lo que me pidieses ¿no?. Y la verdad es que me esta gustando, estoy salida perdida.

Yo- Pues a mi me gusta que seas tan zorra.

Ella- Pues este fin de semana seré tu puta preferida. Ya lo veras.

Yo- ¿Te gusta Javier? parece que no te importaba que te viera el coño.

Ella- No esta mal pero me gusta mas Carlos, tiene un culito muy rico.

Yo- Se me esta ocurriendo una idea…. pero ya te la contaré mañana, cariño.

Nos desnudamos, nos acostamos y volvimos a hacer el amor. Después cansados, nos dormimos hasta el día siguiente.

Continuará …

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