Mi esclava traga

Este relato no contiene los nombres verdaderos de sus protagonistas debido a posibles represalias en contra de mi persona, por parte de la persona afectada, (el marido de mi esclava sexual).

Todo comenzó hace cinco años. Por aquel entonces yo estudiaba Económicas en la Facultad de Santiago de Compostela, tenía 25 años y mis hormonas sexuales más salidas que nunca, y tras dos años de noviazgo con una morenita, rompí mi relación con ella por encontrarme agobiado (controlado), y comencé a buscar de nuevo una mujer para consolar mi sexo.

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Casi inocente.

Infidelidad, jóvenes y cachondas. Él tocaba mi vagina y tenía su verga dentro de mi boca, quedé helada de excitación y asombro, él estaba en mi casa, en mi cuarto, abusando totalmente de mi y sentía una gran necesidad de gritar y moverme pero por el contrario solo cedía llena de satisfacción a sus abusos, metía y sacaba sus dedos de mi vagina, acariciaba mi clítoris ya súper hinchado y bajaba su dedos hasta mi ano. Read more

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Souvenirs

Karla era bonita, aunque se sentía cohibida porque estaba unos cuatro kilos arriba de peso, sin embargo, compensaba su exceso de carga siendo muy desinhibida, sus papás pensaban que criaban a una monja, pero ella era un pequeño demonio.

Era experta en mamármela en el coche, en el cine y en la sala de su casa; tenía una amiga muy puta, con la que supuestamente sus papás no le dejaban juntarse, Isis se llamaba, que era supercachonda, aunque vulgar.

Yo me obsesioné con los pechos de Isis, que estaba fea, pero de todas maneras merecía el riesgo, un día convencí a Karla de cogernos a Isis. Nuestra relación sexual había evolucionado, a Karla le gustaba enseñar su cuerpo en los antros, a veces no usaba ropa interior o enseñaba brevemente los pezones. En fin.

Una semana aprovechamos que sus padres fueron de viaje a Puebla y Karla dijo que la iba a cuidar su abuela, lo cual obviamente no sucedió, para proponerle a Isis que se dejara coger.

Isis accedió, pero dijo que lo haría por una lana, que de a gratis sólo con sus novios. No fue mucho, pero el hecho de pagarle nos hizo sentirnos sus dueños.

La tarde indicada el asunto se frustró porque Isis tenía la regla, sólo pude cogerme a Karla; tras muchas frustraciones, por fin pudimos culminar nuestros preparativos.

Esa tarde Isis llegó con ropas muy ajustadas, era muy corriente y sabía que me gustaba y que Karla envidiaba su figura, aunque yo había puesto a mi vieja a dieta y había bajado dos kilos, por lo que estaba buenísima. Me encantaba darle nalgadas para sentir su carne firme y mamarle los pechos hasta que le dolían.

Empezamos jugueteando a las escondidillas, luego hicimos poner a Isis sólo en brassier, mientras Karla se paseaba en tanga.

Ella nos modeló y nos bailó. La untamos de miel y la acostamos, a su pesar Isis estaba excitada, le metimos unas cervezas y nos turnamos para acariciarla, dijo, antes quiero ver como se cogen estúpidos, pero no, hice que Karla le comiera el coño y que ella me mamara la verga, la cual de la excitación se vació en su rostro.

Encoraginado las hice hacerme un show lésbico, el cual Karla disfrutó mucho cuando recuperé la dureza de miembro, me cogí a Karla por detrás, lentamente. Luego, Isis dejó que la amarráramos, Karla y yo le introdujimos un pepino en el coño, por cierto, lubricado con aceite de oliva.

Isis pidió ir al baño a orinar, cuando regresó Karla le tenía una sorpresa: te después.

Isis nos había cobrado razonablemente bien, lo que nos hizo sentirnos aún más dispuestos a gozarla de todas formas.

Al llegar la usamos de gata, la obligamos a asear la casa y a prepararnos una rica cena de carnes frías. Hacía bastante frío, sin embargo la obligamos a andar apenas con una blusa porque yo quería ver sus pezones endurecidos, Karla me envinó el pene y me lo chupó, yo le introduje fresas en el coño y se las iba comiendo, Isis nos veía nada más hasta que entre los dos la fuimos excitando, le pasábamos hielos para ponerle duros los pezones, le metíamos el dedo el ano bastante lubricado con un aceite especial con base en agua, con un condón para no oler mal, finalmente me la puse armas al hombro y se la metí con violencia, yo le metí el vibrador a Karla en el ano también, la hice llorar y se encabronó.

Eso no me gustó, así es que alié con Isis, amarramos a Karla e Isis le introdujo el vibrador por el culo mientras yo le untaba el clítoris con aceite, me pidió perdón y la soltamos no sin que antes le introdujera un pepino en el coño, me había gustado como se abría la vagina de Isis para recibir ese objeto extraño y decidí reproducir el procedimiento con mi novia.

Al día siguiente después de caminar por los bosques y antes de comer nos asoleábamos, yo fajaba a una, luego a la otra; de pronto la vecina más cercana se aproximó con nosotros, dijo que si le podíamos prestarle azúcar o algo de la cocina, creo que era un pretexto para visitarnos, la invitamos a tomar una copa, su marido había tenido que volver a México de urgencia y no volvería hasta mañana por ella. La invitamos a comer, ella aceptó aliviada de no quedarse sola todo el día.

Era un bombón, mejor que mis viejas, rubia y veinte añera, a propósito le metimos bastante alcohol, le dije a Karla me la quiero coger, y ella aceptó, metimos a Isis en la frecuencia, le dijimos que empezara a hacerle masaje, la tonta vecina se fue dejando llevar. Isis le propuso hacerle un masaje profesional adentro, para evitar el sol.

En una recámara le dijo que se quedara sólo en bragas, fue por aceite, yo sugerí que Karla me diera su vez un masaje, lo cual hizo muy bien; oíamos a la vecina gemir de gusto, Isis la convenció de quedar desnuda, la cabrona estaba excitada, primero le hizo un gran trabajo en las nalgas, la relajó por completo, le pidió voltearse, aunque me solicitó que no viera, con lo que oía era suficiente; escuché que le masajeaba los senos, se los puso duros y luego introdujo sus hábiles manos en la concha, la vecina gritó pero se dejó hacer.

Yo hice que Karla me la mamara sin venirme, la vecina se veía desconcertada pero ya Isis le chupaba el coño. Cuando terminamos esa ronda, Isis fue por vino y condones, yo la hice ponerse en cuatro patas y la tomé así, la vecina se quería ir pero ya era imposible: Karla la estaba seduciendo, fue por su vibrador y le pidió que se lo metiera, la vecina vaciló pero lo hizo.

Terminé con Isis. La obligué a limpiarme el pito, y a que me lo chupara hasta que se me pusiera duro de nuevo, le dije a la vecina: que quieres cariño, verga o vibrador, la muy perra comentó de las dos, ¡pero no le digan nada a mi esposo!

Karla y yo sonreímos, iba cayendo la noche. Isis se sentó en una silla con el vibrador parado y encendido, como si fuera su pene, le pedimos a la vecina que bailara y se lo introdujera, para esto yo le estaba metiendo mano, lo hizo y se comió bastante la cabrona, yo no quería que acabara, le hice una seña a Karla me puso e chupáramos cada parte de su cuerpo, la trabajé muy bien en el cuello, las orejas y los pies. Karla se dio un banquete con su coño e Isis con sus pechos, hice que Karla me la mamara y la monté primero, después de todo era mi novia. Luego le introduje a Isis, a la que habíamos untado con un poco de miel, el vibrador por el coño y el culo.

Sin embargo el pito seguía parado, la vecina pedía verga a gritos, lo exigía. Muy excitado, pero nada tonto, le dije a Karla que la video grabáramos. Ella discretamente lo hizo, la puse en tres posiciones antes de venirme.

Luego nos vestimos y la acompañé a la puerta de su casa, la besé en la boca y le agarré las firmes nalgas.

Estaba agotadísimo, eran casi las once de la noche. Karla estaba muy acelerada, me dijo ya mañana no vas a poder, hay que hacerle algo especial a nuestra esclava. Sin embargo dormimos, la mañana siguiente estábamos cansadísimos y apenas nos movíamos, me convertí en ginecólogo al untarle crema en el coño a mi par de putas, pero Karla tenía razón, teníamos que desquitar nuestro pago a la pendeja de Isis.

Pusimos la grabación de la noche anterior en la tele y nos super excitamos, no sé de dónde pero mi pene recuperó vigor. Desvestimos a Isis y la pusimos en cuatro patas, Karla le comía el coño, mientras yo maniobraba con sus tetas las cuales se pusieron durísimas, le dije a Karla que era su turno se puso en cuatro patas e Isis le efectuó una gran labor que la volvió multiorgasmica.

Habíamos limpiado muy bien el vibrador, se lo metí lentamente a Isis, Karla se lo metía ahora. Dije Karla prepárate para lo bueno, le pusimos un condón al vibrador y logramos meterle al mismo tiempo mi pene y el vibrador, lo mío en el culo, lo otro por delante.

Tiempo después rompí con Karla, se casó con un hombre muy rico y, por lo que supe, se volvió una esposa ejemplar y muy fiel. Empero conservé bastantes grabaciones y fotos de ella.

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Nuevamente con B

Saludos amigos, después de mucho tiempo sin escribir, relataré lo que sucedió el pasado mes de julio cuando B se comunico conmigo de nueva cuenta.

Después de mucho tiempo sin saber de ella, me mando algunos mensajes, diciéndome que quería verme de nuevo, pero esta vez quería que fuera una experiencia como las que acostumbro tener con otras sumisas, le di las indicaciones de como me gusta que vistan.

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LA SEÑORA BIEN III

LA SEÑORA BIEN III

Matilde prometió eterna fidelidad y estar al servicio del placer de su esposo, este le pidió una prueba definitiva, que no le dejara dudas, para esto convoco a sus tres amigas, con las cuales ya había hablado, las invito a cenar, una condición era que todas debían vestir polleras, pero a Inés la cito dos horas antes, la recibió solo vestida con una corta pollera, nada mas tenia que cubriera su cuerpo, su esposo y diana esperaban en el dormitorio acostados y desnudos.

Cuando llego la invitada se sorprendió de verla así , soy la cornuda de mi esposo dijo justificándose, sin que nada le preguntara , y te elegí como mi tutora, serás quien me guíe en el camino de mi esclavitud , dicho esto la tomo de la mano y la llevo al dormitorio , cuando entraron estallo Inés en carcajadas al ver que lo dicho era verdad , veo cerda que al fin has tomado tu lugar , desde que te conozco se que es tu espíritu ser usada ,pues bien prepárate para lo peor ahora , Matilde le contó que luego esperaba a las otras dos y cual era la idea para esa noche .

Inés se arrimo a la cama y tomando de los pelos a Diana, la arrastro a un rincón diciendo, con la basura de mi amiga podrás divertirte pero ante mi no eres nada, si no te gusta puedes retirarte, no nos haces falta, pero si aceptas quedarte, este hombre estará o bastante ocupado para atenderte , así que serás mía ahora, es el precio que cobro por educar a mi amiga, ella decide , Matilde respondió que si , que necesitaba de su guía y podía quedarse con la chica , bien niña entonces diviértete con tu señora ahora que puedes mientras yo gozo de este hombre hasta que llegue el resto de las invitadas , después de jugar con ella preparen todo que pasaremos una excelente noche .

Gritos, llantos y suplicas de Matilde resonaban en la casa, mientras el culo de Inés era taladrado por Juan, realmente era una bestia haciéndolo, todo lo sucedido este tiempo había desatado tal lujuria en todos, esto sumado al hecho de que el era el dueño de todas, distaba bastante del señorial matrimonio que comenzó en esta historia .cuando el culo de Inés estaba repleto de dos acabadas, fue taponado con un plug y reservado para después de la cena.

Sandra y Beatriz llegaron juntas, habitan tenido tiempo de conversar y comentar la extraña actitud de su amiga en común, cuando llegaron se encontraron a diana desnuda y su cuerpo adornado por varias pinzas de las que colgaban campanitas, a Matilde solo con la diminuta pollera, que las recibía informándoles su nueva condición, aunque les costo entenderla, ambas lo aceptaron finalmente, entre asombradas y divertidas se sentaron a la mesa, a la que también se sumaron Inés y Juan.

Mientras eran servidos, Matilde gateando bajo la mesa, les suplicaba a sus tres amigas que la hicieran cornuda, que estuviera dispuesta a todo para ello y que su tutora desde ese día, se encargaría de arreglar los detalles cada vez que quisieran estar con su esposo o usarla a ella , mientras hacia esto escuchaba a su esposo halagarlas y comentarles sus preferencias sexuales y su gusto por la dominación , todas confesaros el placer que sentían engañando a otra, mas si esta era considerada amiga y que cuando estaban bien cogidas , se entregaban sexualmente por completo al hombre que les daba placer .

Inés tomo a Diana y la sentó en sus piernas, les presento a mi nueva perrita decía mientras la hacia sufrir tirando de sus broches, incluso esta puta será superior a la cornuda, hizo salir a Matilde de debajo de la mesa y que les agradezca a sus amigas el ayudar en su nueva condición, luego beso a su esposo diciéndole que ella lo hará siempre feliz, que le encantara saber que el disfruta sexo con todas sus amigas.

Sandra con su típica soberbia, fue la primera en aprovechar la confesada sumisión de su amiga, sabes preciosa le dijo, creo que los sábados será mi día fijo para dormir en tu cama, además te conviene, pues como sabes me gusta tener mi ropa impecable y mientras yo disfruto puedes limpiar bien mi casa, o tenias otros planes para salir? Al no obtener respuesta fue su propio esposo quien la zamarreo del pelo, gritándole que debía ser educada con todos y responder inmediatamente.

La noche termino con todos tomando y festejando, mientras Matilde modificaba todos sus correos, de los cuales los presentes tendrían ahora el manejo de los mismos, la máxima humillación llego cuando, Inés propuso un brindis, la cornuda les sirvió a todos, tu ya lo tienes servido , tomaras la leche que tu esposo te preparo , la obligo a ponerse de rodillas , sacarle el plug limpiarlo bien y luego beber todo lo que salía de su culo , para finalmente limpiarlo completamente , todo se filmo y la misma Matilde debió subirlo en la pc, para que todas sus amigas y contactos vieran como aceptaba ser humillada , luego se le aviso que al día siguiente Diana la llevaría a hacerse ciertos adornos, también irían de compras

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LA SEÑORA BIEN II

LA SEÑORA BIEN II

Ver primera parte para entender mejor este relato

La tarea de Matilde no fue fácil, Diana tomo el control de sus correos y fue eligiendo las amigas que esta entregaría a su esposo, supo detalles íntimos de cada una y la fue supervisando en como despertarles ella misma el interés en acostarse con Juan.

Casa noche se tomaban dos horas para esa tarea, antes de hacerlo, ambas eran sometidas a un castigo que marcaba sus cuerpos ya sea con cinto, fusta o con las manos luego Diana de rodillas se la chupaba a Juan mientras recibía el mismo trato de quien debía tirarse en el piso para besar su sexo y culo, luego cojian furiosamente delante de ella, quien entre insultos y burlas de ambos trataba de contar las bondades sexuales de su esposo a sus mas morbosas amigas.

La primera fue Sandra una mujer de ya casi cincuenta años, solterona y típica saca maridos, cuando solían reunirse era común que con gran soberbia las desafiara a todas de que si se lo proponía lo lograba, por mas fiel que este fuese.
Debió soportar también las burlas de su amiga, quien al leerla se soltaba mas y la hacia entrar en detalles de manera escandalosa, que si se la chupaba y tragaba, que si le entregaba el culo, si la hacia estar con otras mujeres, si la enfiestaba, la humillaba al darse cuenta que algo extraño pasaba, lo que motivaba aun mas a su esposo y su nueva amante oficial, quienes cuando termino y se aseguro que su amiga , sin decírselo directamente , había entendido que tenia libertad de acostarse con Juan , festejaron haciéndola atenderlos en una fogosa y morbosa noche .

El día siguiente fue el turno de Inés, una viciosa del sexo anal con los hombres y
, pero también confesada activa con otras mujeres, rogó y suplico que no la eligieran a ella , solo obtuvo burlas como respuesta , luego de prepararle igual que el día anterior , la dejaron desnuda y escribieron cornuda en su frente , este fue el dialogo que le habian preparado , al comunicarse con ella .

M : hola amiga, perdóname pero te molesto por lo siguiente , Juan se la agarro ahora que quiere sexo anal y me vuelve loca con eso

I: jaja y disfrútalo entonces, es lo mas lindo que hay

M: Pasa que me da mucho miedo, el es muy bruto en eso

I: El dolor es hermoso, vos sabes que me encanta tener perritas para hacerlas sufrir, y te aseguro que lo disfrutan, te acostumbraras

M: mira, no quería decirte esto, pero encima es muy bien dotado, me va a romper toda

I: Si, les encanta saber que ellos pueden hacerse sentir, por eso es lo único que hago con hombres, me dejan tranquila y satisfecha

M: No se aun dudo, pero tendré que aprender a hacerlo

I: amiga espero compañía para esta noche, debo dejarte, pero mañana iré a visitarte, invítame a cenar, tienes mucho aun por aprender, sin decir mas corto
La esperaba el culo de Diana, listo para ser lamido y preparado, Juan puso especial énfasis en hacerla aullar de dolor, mientras descargaba su furia abofeteando y escupiendo a su esposa, quien después limpio sus restos.

Tercer día tercer amiga, Beatriz, una cuarentona que desde chica, fueron compañeras de colegio, era la chupapijas del grupo, lo que motivo un comentario de Juan, al final son todas putas tus amigas, mira vos estas yeguas ricachonas que se las dan de grandes señoras, el dialogo que le prepararon para ella fue aun mas humillante, debía mostrarse como una experta y desafiarla a que es mejor que ella a pesar de su largo tiempo chupándosela a todos.
La charla se desarrollo de manera tal, que otra vez fue motivo de burlas y enseñanzas de su amiga, quien incluso la desafío a demostrarle en su presencia como debía darle placer oral a su esposo.

Como siempre al terminar, recibió su dosis de humillación, esta vez consistió en que siendo guiada de sus pelos por su antigua sirviente, su boca fue largamente entrenada, hasta ahogarse varias veces tragando la leche de Juan.

Al día siguiente mientras les servia el desayuno, diana divertida le preguntaba como se sentía en su nueva condición, Matilde trato de ocultar que en parte la situación la excitaba, pero cuando Juan contó que tenia preparado para estas tres amigas , su cuerpo la traiciono estallando en un sonoro orgasmo , que fue aplaudido por su esposo y ex sirvienta , ya sin poder ocultarse mas , confeso que por amor estaría dispuesta a eso y mucho mas , también te amo dijo Juan , pero merecías una lección por tu mala actitud , todo volverá ahora a su lugar , pero jamás dejaras de ser la cornuda ni la esclava de tu sirvienta y de quien yo lo disponga .

Una salida, una cena y la noche de amor sello el pacto de un amor eterno y una entrega a ser usada en beneficio del placer de su esposo

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Paula y Andrea van a la playa

Le estiré fuerte uno de los pezones y, con mi rodilla le empecé a frotar en círculos su coño” y, eso la calentó más. Era una caricia correspondida, ella me tocaba mi espalda y ambas nalgas, que dentro del agua se sentía una sensación envolvente.

Andrea, es mi mejor amiga, una niña bien y mide 1,66, pesa 56 kilos, sus medidas no tienen nada que envidiar a las modelos (es el típico bomboncito de 21 años). Nos encontramos en la cafetería de la Facultad y me dijo que quería hablar conmigo, que me había visto por el barrio y empezamos a hablar, nos caímos bien e intimamos, y claro vamos juntas a la Universidad.

Mi nombre es Paula, tengo 20 años, físicamente, soy una chica rubia, de pelo largo y liso, ojos oscuros, de 1,68, muy delgada. Ah, soy de buena familia, o lo que se conoce como una niña bien o una nena pija. Tengo las tetitas pequeñas, pero muy paraditas y sensibles, de hecho casi siempre salgo sin sujetador; y tengo un culo muy bien puesto, respingón y que atrae la mirada de chicos y de alguna de mis amigas. Vivo con mis padres, estudio, salgo con mis amigas y tenía novio (por ese entonces), ahora tengo a mi Amo, y vivo pensando en estar con él.

Había pasado el día en grupo, con mi novio (Joan), y mis amigos (Andrea y Lluís): estuvimos en la playa jugando, bromeando y poniéndonos a tono. Bueno a mi novio lo puse a 1000. El me puso crema, y luego nos estuvimos dando el lote sobre la toalla (una de esas enormes), él sabe besarme y me gusta cómo me toca. Pero sobre todo, dentro del agua… y, nos calentamos tanto que, se la tuve que sacudir (en el agua, claro), haciéndolo correrse un par de veces (por la mañana).

Luego él, como estaba contento, me invitó a comer un helado y tomar algunas cosillas, le dejé tocarme otro poco más; me había puesto el vestido, en el coche. Me gusta sentir como me toca, así me excito mucho, lo paso bien (pero no llegué a correrme). A veces pienso que soy rara, porque además el clítoris no me sale nunca; siento… sí, una sensación muy agradable, pero no me llega el orgasmo (bueno en sueños sí, y eso me daba que pensar).

Por la tarde luego de comer, los chicos se empeñaron en hacer un partidillo de futbol, con otros amigos, que conocemos de otras veces, pues vamos mucho a Platja d’Aro, y Andrea y yo nos quedamos solas. Hablamos y, Andrea me dijo que también estuvo cariñosa con Lluís, y dijo que me había mirado, que se excitaba más mirándome a mí he imaginado que está conmigo. Que si a mí sólo me gustaba con chicos, pero que ella es bisex. Yo, ya lo sospechaba, en cómo me miraba y, le dije que no he estado con chicas. Pero, le comenté lo que me pasaba con Joan, y que ni tocándome a solas llego a eso que llaman orgasmo, que me excito y es agradable, no siento ni sacudidas, ni cosas así… pero que si me mojo…

Me respondió que, si siempre era igual, y le dije que en sueños sí que siento más fuerte, pero que luego no me acuerdo que he soñado. Sólo que cuando me levanto, estoy arañada por todos lados y, a veces hasta noto que me he mordido los labios. Por eso, me arreglo cada vez más las uñas (bien cortitas) y, uso mucho la crema labial…

Dijo que quería estar conmigo, en el agua, y jugar un rato. Y como ellos (los chicos), estaban haciendo el bobo con el balón. Le dije que estaba bien. Se puso contenta, nos pusimos la parte de arriba (para ir más cómodas y evitar tanto moscardón…); y por señas les hicimos ver, a los chicos que íbamos a dar una vuelta, que no se preocuparan. Lo entendieron y nos alejamos de ellos empezando a bromear.

Yo notaba que Andrea no paraba con sus miradas, y que buscaba excusas para acariciarme. Yo simplemente, me sentía bien, y bueno ella tampoco se pasaba. Fuimos haciéndonos confidencias… y todo iba bien. Nos alejamos algo más de lo que habíamos pensado, y llegamos a una zona casi sin gente. Y me dijo, que si quería entrabamos en el agua a jugar, que fuera es todo demasiado claro y aunque hay poca gente, llamaremos la atención si jugamos demasiado… Estuvimos jugando un buen rato, nos masturbamos mutuamente. Nos sacamos la parte de abajo… Luego, le subí la parte del suje, para tener sus tetitas libres, y empecé a tocarle el vientre y el culo. Me dio un par de besos en la boca, y apretándose se frotó un rato largo conmigo. Me dijo:

Paula, estoy a mil, me has puesto como una moto. Quiero comerte ahora, bajo el agua… ¿sí?

Andrea, se zambulló sin esperar mi respuesta, y estuvo lamiéndome mi coñito sumergida, también me lamió mi vientre, las nalgas y el culo. Se sumergía, subía a tomar aire (cuando no podía más), y jugaba así… un rato. Me frotaba con su lengua, con la boca, con la cara y con las manos. Luego se pegaba a mí, frotando sus tetitas con las mías, con mi vientre, y con mi pubis… Era muy agradable, me excitaba, y yo quería más… así que, separé las piernas y le acariciaba la cara y la cabeza. Salió, para tomar aire, después de esa tanda de inmersiones calientes. Su respiración estaba alterada… la cara roja… Me dijo que… la tocase y que me deseaba, se colocó en frente y estaba a punto de venirse… Me fijé que alguien… si… un chico nos miraba (sin acercarse, pero sin perder detalle), y se lo dije. Respondió ya a punto de llegar al orgasmo:

¡Es igual, ahora no pares Paula, por favor…! ¡Fóllameeee, fueeeerte y duroooo…!

Empecé a tocarle las tetas, a apretarlas, y aún me pedía más… Quise vengarme… por envidia de que se corra… y yo no. Y “le estiré fuerte uno de los pezones y, con mi rodilla le empecé a frotar en círculos su coño” y, eso la calentó más. Era una caricia correspondida, ella me tocaba mi espalda y ambas nalgas, que dentro del agua se sentía una sensación envolvente. Le dije que:

¡Eres una puta y voy a azotarte hasta que te corras, guarra!  Y tú, sujétate a mis caderas y ábrete más…

Lo hizo, y además se frotaba… fuerte, ella misma, con mi rodilla. La estuve azotando, y dándole besos, sin parar, y ella se entregaba totalmente… Así estuvimos hasta que Andrea, se vino, la sentí gozar entre mis brazos, apretándose a mí… Yo, mientras, también me había excitado, pero no sentía como ella (Andrea se movía, temblaba y emitía unos suspiros que envidié). Y, me hizo sentir mal, saber que yo no podía sentir lo mismo. La envidié, con toda mi alma, juro que la envidié. Me hizo sentir, la importancia de conseguir correrme, no sabía cómo, pero lo deseaba… Luego seguimos un rato, con caricias, y más relajadas. Y Andrea, me dijo que iba nadar un rato. Le contesté que bien, y yo… también nadé… un rato… Al rato me paré y vi a aquel chico que nos miraba, que se me acercaba, y empezó a hablarme:

Hola, me llamo Kharlos, te he visto con tu amiga… Luego hablamos… pero eso tal vez lo cuente otra vez… jajaja

He aportado mis notas, y mi amo con sus recuerdos, ha redactado este relato. Pero desde mi perspectiva. Me lo ha hecho leer, y me ha dicho que lo escribe porque así soy más suya. Y así hay otras que saben que soy su esclava, y su perra.

Si lo deseáis; podéis enviar vuestros comentarios.

Autor: Kharlo1

Goza con un buen video, clica aquí. http://www.videosmarqueze.com/ y lo guardas en tu PC.

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L. (I)

Saqué mi polla y comencé a follarla por el coño. A través de la cortina podía ver la gente de la calle, y alguien que se paraba a mirar, aquella chica que, con cara desencajada de placer, estaba allí desnuda, mostrando sus pechos pegados a la ventana. Pero L. no veía nada, estaba con los ojos cerrados, disfrutando de mi polla, de la polla de su amo, que la estaba follando, cada vez más rápido.

Conocí a L. casi sin quererlo. Era una mañana gris y espesa, y entré al chat unos minutos. Vi su foto, claramente falsa, y piqué sobre su nombre, con indiferencia, casi mecánicamente. L. contestó enseguida, y comenzamos una breve charla. En unas pocas frases tuve la sensación de estar hablando con alguien que conocía desde hacía mucho tiempo, con quien me entendía perfectamente. Iba de frente y, como comprobé más tarde, era absolutamente sincera. No hubo punto intermedio, y enseguida pusimos las cartas sobre la mesa. L. buscaba lo que yo estaba dispuesto a dar, y ella me ofrecía lo que estaba buscando. Así que decidí probarla.

L. es lo que se diría una triunfadora, o al menos está en ese camino. Y por eso todos los que tiene alrededor la respetan y la temen. Todos menos yo. Y por eso elegí su cueva de triunfadora, su despacho, para probarla, para saber hasta donde era capaz de llegar. Me contó que iba vestida de manera elegante, con blusa y falda ajustada. Que le gustaba vestir bien, sentirse deseada. En la distancia no podía explotar por mi mismo el deseo, por lo que decidí que serían otros ojos los que lo hiciesen por mí esa vez.

Hice que se quitara las bragas y el sujetador, que abriese sus piernas y que se tocase para mí, hasta que su excitación aumentase. Quería que estuviese húmeda, que casi se puede oler su humedad, y que sus pezones estuviesen duros y excitados. L. me obedeció, como siempre a partir de este momento, y comenzó a tocarse, tanto que humedeció su falda. Imaginaba cómo sería su coño, y quería que mis dedos fuesen los suyos, esos los que estaban sintiendo su calor y su humedad, esos que la acariciaban.

Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo hice que parara. Le ordené que llamase a alguien de su despacho, cualquier hombre al azar, de esos que la temían y respetaban, y que lo hiciese venir a su mesa. Tenía que estar con la blusa abierta, para que ese desconocido pudiese ver sus pechos al acercarse. Tendría que comportarse como una puta para mí, haciendo que él se acercarse a su lado, que pudiese ver, que pudiese oler. Y L. lo hizo, sin rechistar, sin pensárselo dos veces. Lo hizo y me lo contó. Lo hizo y le gustó. Más de lo que seguramente pensaba. Una puerta en ella se abrió, y yo entré por allí. Porque, como luego L. me confesó: “se folla con la cabeza y no con la polla”.

Nos citamos en un hotel céntrico, en una 5ª planta, en una habitación que daba a la calle. Era un edificio modernista de esos que abundan en Barcelona, que los turistas van mirando y fotografiando continuamente. L. llegó puntual, y yo ya estaba esperando dentro, sentado en una cómoda butaca, en penumbra. Le dije que se quedase en el centro de la habitación y que se fuese desnudando para mí, poco a poco. Primero su blusa, luego su falda. Llevaba puesto un erótico conjunto de bragas y sujetador que se había comprado especialmente para mí.

Le ordené que recogiese su pelo, de manera que su cuello quedase completamente libre, y que se quitase su collar, anillos y pendientes, pero que dejase sus tacones. “Toma”, le dije, y le tiré el collar de perra que había comprado para la ocasión. Era de cuero negro, con tachuelas brillantes, ancho. Al ponérselo resaltaba aún más su cuello esbelto y elegante, y el contraste con su piel.

“Ahora, abre la ventana, zorra”. L. se dirigió a la ventana, sin rechistar, y la abrió de par en par. “La cortina también”, le ordené. Ella descorrió la cortina, y el sol de la ciudad entró y acarició su cuerpo.
“Bien, acércate a la ventana, que se te vea de la calle”. L. se acercó, casi hasta rozar el cristal, y mostró su cuerpo al exterior. Observó como circulaba un río de gente. Cualquiera que pasase por la calle podría verla allí, de pie, casi desnuda. Pero para eso había que levantar la cabeza y fijarse un poco. Había que observar atentamente. Comprobó también que cada cierto tiempo algún turista hacía una foto del edificio. Y L. se excitó pensando que su imagen, semioculta y discreta, iba a estar viajando por cualquier lugar del mundo, que más adelante, cualquiera, en cualquier lugar, vería aquella mujer desnuda en la ventana, aquella puta obediente a las órdenes de su amo.

“Ahora, zorra, quítate las bragas y el sujetador”. L. me miró, un poco desconcertada, pero hizo lo que le ordenaba. Ahora sí, su cuerpo se mostraba totalmente desnudo. “Bien, vas a hacer lo siguiente: quiero que te inclines un poco, de manera que tu cara y tus pechos rocen el cristal. Abre tus piernas y haz tu culo para atrás, de manera que te vea bien, zorra. Eso es. Ahora tócate, muy despacio, quiero que estés mojada, mientras miras hacia la calle, a ver si alguien ve tu cara de puta.” “Y no quiero oírte gemir, zorra”

L. me obedeció, y comenzó a tocarse muy despacio. Podía ver su cuerpo estirado, abierto, sus pechos y su boca abierta por el placer, pegada al cristal. Movía su mano un poco más rápido cada vez y comenzó a respirar aceleradamente. Hacía esfuerzos por no gemir, y su olor a hembra, a puta, fue invadiendo la habitación. Me levanté y cerré las cortinas detrás de ella, dejando su culo detrás de la tela. De esta manera, desde la calle se podía ver su cuerpo, su cara y sus tetas. Pero no se me podía ver a mí, que estaba ahora detrás de ella. “Para”, le dije.

Toqué su coño húmedo, muy húmedo, con mis dedos, y llevé un poco de sus jugos hasta su culo. Estaba realmente excitada. Tomé un pequeño consolador anal que llevaba en mi mano y lo introduje en su culo, hasta casi el final. L. gritó un poco, porque no estaba preparada para esto. “Calla, zorra”, y le di un fuerte azote en sus nalgas por haberme desobedecido. “Si, amo”, contestó ella. “Qué calles, te he dicho”, y volví a azotarla con fuerza. L. aguantó los golpes en silencio. “Así me gusta, zorra”.

L. estaba como yo quería, excitada, humillada, expuesta. Era mi puta, mi zorra. Y me excitaba. Saqué mi polla y comencé a follarla por el coño, muy despacio. Empujaba su cuerpo, que se pegaba contra el cristal. A través de la cortina podía ver la gente de la calle, y alguien que se paraba a mirar, aquella chica que, con cara desencajada de placer, estaba allí desnuda, mostrando sus pechos pegados a la ventana. Pero L. no veía nada, estaba con los ojos cerrados, disfrutando de mi polla, de la polla de su amo, que la estaba follando, cada vez más rápido.

L. sólo quería que la siguiese follando, mostrarle al mundo lo puta que era y lo que la hacía disfrutar su amo. Y quería que su amo se corriese en ella, completamente, para complacerlo hasta el final. Yo la follaba cada vez más rápido, y comencé a azotar su culo, a follarla con fuerza, mientras me vaciaba completamente en el coño de mi puta, de mi zorra, de mi esclava. Mientras lo hacía, L. tuvo un orgasmo intenso, y no pudo reprimir sus gemidos, sus gritos. Ya no le importaba nada, sólo quería disfrutar, sólo quería sentir mi polla, y sentirse mi zorra, mi hembra.

Nos derrumbamos y caímos al suelo exhaustos, agotados por el placer. Empujé a L., y la aparté de mi lado. La dejé allí un rato, tumbada en el suelo, desnuda, recuperando el ritmo de su respiración.
Yo me levanté, me vestí y me fui. Sabiendo que L. siempre sería mía.

(Continuará…)

Autor: Amobcn

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Los 80, recuerdos

Me sujetó fuertemente y empezó la perforación, sentí que se quedó quieto, pero solo era el inicio de todo, de un solo golpe me penetró, fue algo terrible, me dolió muchísimo, fue como si me partieran en dos, sentía como me desgarraba y un escozor como nunca había sentido, lo sentía dentro de mi ano, y aunque yo deseé tener ese pedazote en mi interior me estaba haciendo daño.

Hola amigos, antes que nada quiero decirles que todo lo que va a leer a continuación es totalmente real, aquí no hay fantasía, lo cuento tal cual sucedió, la historia se remonta a los años 80, en el barrio teníamos un equipo casi todos éramos adolescentes de dieciocho, diecinueve años. Me decidí a contar mi historia debido a que he leído muchos cuentos parecidos, pero es todo realidad, bien lo que cambió mi vida en ese momento ocurrió a partir de un día sábado que teníamos que ir a jugar a un lugar un poco lejano de nuestro lugar habitual por lo que teníamos que ir en los vehículos de las personas mayores que eran los que hacían las veces de entrenadores, nos repartimos en varios autos y camionetas, a mí me tocó ir en una camioneta.

Como éramos muchos y los vehículos pocos en algunos íbamos más de los que iban normalmente sentados, así que optamos por que algunos se sentaran en las piernas de otros, me tuve que sentar en la piernas de una de las personas mayores que siempre nos iba a ver jugar y nos acompañaba a todas partes, debo aclarar que esta persona que nombro siempre me miró de una manera distinta, además me aconsejaba y siempre me decía que había jugado muy bien, al principio lo hice en una de las piernas porque me sentía un poco incómodo pero con el transcurrir de los minutos a Carlos, que es el nombre del que fue mi hombre por casi un año, se le acalambró la pierna por lo que disimuladamente me empezó a acomodar para que me siente entre sus dos piernas.

Enseguida nomás note que me acomodó en su bulto, y a pesar que no había erección sentí una rara sensación al notar que entre mis nalgas había algo, lo que pasó es que íbamos todos en pantalones cortos listos para jugar por lo que inmediatamente sentí que debajo de sus pantalones había algo grande… ¡y que grande…!

Con el correr del tiempo y el ajetreo de la camioneta sentía como cada vez se endurecía más el paquete, yo disimuladamente intentaba no apoyar todo mi culito en sus piernas pero no podía sostenerme por mucho tiempo intentando estar levantado por lo que no tenía más remedio que sentarme con todo en su bulto, debo reconocer que a pesar de todo a mi me gustaba en el fondo sentir la dureza del bulto y lo que es peor, deseaba sentirlo pero no podía demostrar que estaba a gusto, como pude y sin que Carlos notara que lo deseaba, abrí las nalgas para sentir el bulto totalmente apoyándome en la entrada de mi ano. Está claro que yo hasta ese momento jamás se me ocurrió tener alguna relación homosexual, si bien yo notaba que Carlos me miraba de manera distinta hasta ese momento me gustaban las mujeres y mucho.

Bueno, así llegamos al lugar del partido, jugamos, disfrutamos del paseo y hasta tomamos algunas cervezas, por lo que la vuelta ya fue un poco más descarada, hasta nos buscamos para volver nuevamente en la misma posición, dijimos que cada vehículo volvía tal como había venido, ya de noche iniciamos el regreso a casa, nuevamente me acomodé como para que no se diera cuenta que estaba deseoso de sentir todo su bulto entre mis nalgas.

Carlos se dio cuenta y como estaba oscuro con sus brazos me comenzó a apretar como para que no me saliera del trono, a mí no se me había cruzado por la mente hacerlo, ya que con la cerveza que habíamos tomados, más las ganas por conocer lo que había entre sus piernas, cada vez me acomodaba para sentirme suyo, además se notaba que estaba durísima, ya que la tenía totalmente apoyándomela bien en medio de mis nalgas, yo no quería demostrar que estaba a gusto pero en un momento llegó a tanto las ganas de ambos que Carlos me sentó en una pierna y llevó mi mano hacia su verga. Estaba tan dura y jugosa que en ese mismo momento me hubiera bajado los pantalones para que me penetrara pero no lo podía hacer porque se hubieran enterado los otros que iban con nosotros en la camioneta, pero como deseaba en ese instante que se hermoso pedazo de carne rompiera mi culo.

Así seguimos hasta que llegamos nuevamente al barrio, Carlos insistía para que lo acompañara hasta su casa diciéndome que tomaríamos algo, que como estaba solo necesitaba un rato de compañía, y después me llevaría hasta mi casa, él vivía solo desde hacía un año ya que su esposa lo había abandonado por lo que a veces se le veía bastante triste, y aunque las ganas no me faltaban opté por no hacerlo, ya que pensé que sería demasiado evidente si vamos los dos solos, por que me imaginaba que los demás se habían dado cuenta de nuestros jueguitos en la camioneta, cosa que no había sido así pero igualmente me inquietaba, lo convencí que cualquier otro día gustoso lo acompañaba a tomar algo en su casa.

Ese día no tardó mucho en llegar por que al martes siguiente, cuando venía de regreso del instituto, por que había salido 3 horas antes de la prevista, alguien me toma por el hombro y me abraza, era Carlos que estaba yendo a su casa, inmediatamente me recordó la promesa, por supuesto que yo estaba dispuesto a cumplirla ya que apenas me tocó sentí un pequeño estremecimiento en mi cuerpo así que nos fuimos a su casa, pasamos por un mercadito y compramos algunas cosas para comer y algunas cervezas, llegamos a su casa y se puso a preparar la comida, mientras me dijo que me sirviera algo para tomar y le llevara también a él.

Cuando llegué a la cocina con el vaso, me tomó la mano me acercó a él y me empezó a besar el cuello sentí algo hermoso que me gustó así que me dejé llevar, tratando de no poner resistencia ya que estaba a gusto, y mientras seguíamos preparando la comida, cada vez que podía, me tomaba la mano o me abrazaba con mucho amor, incluso en un momento me tomó por detrás y sentí su miembro apoyándome, lo que me produjo un pequeño escalofrío, yo me dejaba llevar por que eso me ponía cada vez más caliente, después nos sentamos a comer y cuando terminamos me dijo que me tenía una sorpresa.

Nos levantamos de la mesa y enseguida me abrazó y comenzó a besarme el cuello nuevamente parece que se dio cuenta que esas caricias me dejaban sin defensas ya que era tan placentero que me hacía entregarme completamente, siguió con la caricias mientras me decía que yo lo hacía muy feliz, eso fue lo que me hizo aflojarme del todo y me entregué completamente a sus brazos, se dio cuenta que me tenía a su disposición y se decidió a seguir con su cometido, me dijo que fuéramos a su dormitorio para ver la sorpresa, en cuanto entramos a su dormitorio me dijo que me sacara la ropa que quería que me pusiera algo para complacerlo, no lo hice esperar y me desvestí quedando solamente en calzoncillos, se acercó a mi y empezó a besarme por todo mi cuerpo.

Eso si que me puso a mil por lo que ahora si me decidí a hacer lo que me pidiera, también lo empecé a besar, eso le encantó así que se puso feliz, me dijo que en el ropero había algo especial para mi, lo abrí y me encontré con mucha ropa interior de mujer, me dijo que eligiera la que más me gustara y me la pusiera, que deseaba verme con ropa de mujer para recordar viejos tiempos, elegí una tanguita roja y me la puse, eso fue el éxtasis total tanto para mi como para él, enseguida se vino hacia mi y me tomó por detrás, me abrazó y me besaba como loco, yo me entregaba a él y lo besaba también.

Me llevó suavemente a la cama, se sacó la ropa quedando desnudo, tomó mi mano y la llevó hacia su pene, que sorpresa me llevé al tocarla con mi mano, era inmensa, y estaba que reventaba, comencé a sentir algo de miedo al verla, sentí como que me iba a hacer mucho daño, pero la calentura y las ganas de ser poseído era tal que enseguida me olvidé de eso y me entregué al placer, me puso de costado me apoyó toda su verga en mis nalgas y se movía suavemente, yo lo acompañaba en el movimiento sin saber lo que me esperaba.

Me sacó la tanguita y me pasaba el dedo por mi rajita, ahhh no saben que rico se sentía, hubiera querido ser penetrado en ese mismo momento pero me hacía desear, me ponía la verga en la entrada de mi ano empujaba y la sacaba, yo trataba que me la metiera pero enseguida se retiraba hacia atrás y me dejaba con las ganas, hasta que se decidió a desvirgarme, esta vez me apoyó la verga y yo solito comencé a intentar metérmela, estaba muy jugosa y resbalaba por todo mi raja.

En un momento dado me la puso en la entrada y empujó, sentí un pequeño dolor y retrocedí, me apretó hacia el y me dijo si quería ser su hembrita, que si quería sentirlo, moví la cabeza asintiendo por lo que decidí desinhibirme totalmente y tomar la iniciativa, le dije que se la quería chupar por lo que le agarré la verga con mis dos manos y me la llevé a la boca, la verdad es que casi no me entraba la cabezota por más que abría la boca, estaba jugosa y yo deseaba tenerla en lo más profundo de mi, en eso él me agarró de la nuca y me la metió hasta la garganta, se la estuve chupando como 20 minutos.

Enseguida me dijo que me volteara, comenzó a besarme el culito…ahhh, que placer, me pasaba la lengua por mi ano y me hacía estremecer de placer, me preguntó de nuevo si deseaba ser su hembra, como yo veía ese tremendo pedazote sentía miedo, pero la excitación era tanta que le dije que sí, me acomodó boca abajo y me dijo que abriera las piernas,…que algo me iba a doler pero que iba a ser muy suave, que no tuviera miedo que él sabía de esto,…sentí como puso su verga en mi ano y empezó a empujar, como estaba tan jugosa…al principio sentía algo muy lindo cuando me la pasaba y cada tanto empujaba…era como estar en el cielo.

Era tanto el placer que me olvidé lo grande que era, pero cuando la puso nuevamente en la entrada de mi ano y comenzó a penetrar, Ayyyy..que dolor tan grande, en ese mismo momento quise salirme pero me dijo que no me asustara y que si deseaba gritar lo hiciera que estábamos solos, me sujetó fuertemente y empezó la perforación, sentí que se quedó quieto..pero solo era el inicio de todo, de un solo golpe me penetró….fue algo terrible, me dolió muchísimo, fue como si me partieran en dos, sentía como me desgarraba y un escozor como nunca había sentido, lo sentía dentro de mi ano…y aunque yo deseé tener ese pedazote en mi interior me estaba haciendo daño.

Él me decía que estaba muy rico así que comenzó a meter y sacar, yo deseaba que terminara lo antes posible pero él seguía penetrándome, lo sentía muy adentro cuando empujaba todo y sus huevos chocaban en mis nalgas, así estuvo como 15 minutos, después de todo el mete y saca no sentía tanto dolor pero sentía como se deslizaba adentro mío, no sentía placer aunque él me decía cosas lindas como que era como una niña muy rica y que lo hacía muy feliz, de repente aceleró su ritmo y sentí algo tibio dentro de mi, se había corrido, llenó de semen mi culito que me ardía a más no poder, después de unos minutos cuando se puso flácida la sacó, sentí enseguida como mi ano se cerraba y me palpitaba, él me abrazó me besó suavemente en los labios y me dijo que había estado espectacular, que parecía como hecho para él, yo estaba deshecho por el dolor pero sentía como que le pertenecía, que era mi dueño, me había poseído y deseaba ser el único.

Ese día después de tan placentero y doloroso momento me fui a casa pensando como seguiría mi vida, porque sentía que le pertenecía a Carlos, y eso él lo sabía porque al día siguiente me fue a buscar y me llevó nuevamente a su casa, a pesar del dolor que aún sentía me entregué otra vez a sus brazos, esta vez fue mucho más placentero, tuve mi primer orgasmo, por lo que sentí que lo estaba complaciendo como una verdadera mujer.

A partir de ese momento y por casi un año fui su hembra, aprendí a gozar con él y varias maneras de coger, fui su esclava total, hacía lo que quería conmigo pero porque yo quería complacerlo, me sentía con derechos como si fuera su esposa y él lo aceptaba, fuimos como marido y mujer hasta que por razones laborales se fue a otro lado dejándome solo.

Desde ese tiempo nunca más tuve relaciones con hombres ahora tengo 46 años y hay momentos en que deseo revivir aquella experiencia, deseo tener otra vez a mi hombre conmigo aunque yo me casé y tuve hijos, hoy estoy divorciado pero recuerdo con mucho amor lo que viví con mi amigo, fue mi primer y único hombre hasta deseo encontrarlo nuevamente y ser su mujer para siempre.

Autor:eduardo_lalo46

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La puta de mi mujer y sus amigas III

Los dos obedecimos. Y me corrí, y me corrí, fue eterno, salieron lecherazos bien fuertes, mientras la zorrita Carlos apretaba bien los labios para que no saliera nada. Creo que me estuve corriendo durante 30 segundos, sin exagerar. Mientras mi ama me seguía dando por el culo, que ahora me parecía gloria, yo follaba al unísono la boca del puto Carlos. Mi ama salió de mi culo y yo salí de la boca de Carlos, que apretó bien los labios para que no saliera nada.

Y volvió, o mejor dicho he de decir que volvieron después de cenar. Traían la cuchilla de afeitar y brocha y empezaron a afeitarme todo el pelo alrededor de la polla y culo hasta dejarlo todo bien limpio. Luego me depilaron el resto del cuerpo. Esto dolió bastante por no decir mucho. Después me pusieron el anti-erector bien prieto y me vistieron con ropa de mujer: medias largas, falda corta, muy corta y camiseta fina, sin bragas. También me pintaron la cara y me pusieron peluca, negra, quedé bastante puta. La verdad es que se me veía bastante buenorra. Me habían puesto inyecciones de cortisona en los labios y en los pezones y pechos lo cual hacía que se me inflaran los pezones y que pareciera que tenía unas pequeñas tetitas (ya tengo algo de tetas de por si ya que hago natación). Todo esto si cabe hacía que pareciera más puta, ya que no llevaba sujetador. Me temía lo peor y efectivamente salimos los cuatro de fiesta esa noche del sábado. La verdad es que “las” cuatro estábamos imponentes. Ellas también iban con faldas bastante cortas pero con tangas (yo era la puta y ellas las amas). Fuimos a una discoteca y mi mujer y sus amigas empezaron a tontear con tres chicos hasta enrollarse. Yo estaba sentado en una mesa sin decir nada, con las piernas cruzadas, intentando que no se viera el antierector aunque la falda era tan corta que se podía ver una parte del cachete del culo. La verdad es que era una pose bastante femenina. Entonces ellas me señalaron a los chicos y se empezaron a reír. Mi mujer se acercó y me dijo:

“Puta ven”

Los que estaban al lado miraron de reojo al oírla. Yo me levante y la seguí detrás de ella. Salimos todos y nos metimos en los coches. Yo con mi mujer y Carlos y Pedro en uno (los nombres los oí, no es que me los presentaran, ya que yo no decía nada y mi mujer solo se dirigía a mi para darme órdenes). Mientras Marta y María se fueron con Alberto. Mi mujer me dijo

“Puta conduce tú. Esta es la dirección de Carlos”

Y me dio las llaves. Yo me senté delante mientras ellos tres se sentaron detrás. Enseguida empezaron a morrearse y le empezaron a comer el coño.

“Mira también son sumisos, aunque no tanto como tú” y se empezó a reír.

Llegamos pronto a casa de Carlos, así como los otros. Cuando llegamos me hicieron ponerme de rodillas y con las manos en la espalda, aunque miraba de reojo la situación. Estaban todos desnudos y morreándose. Yo estaba excitadísimo y como siempre chorreando líquido seminal. Llevaba ya más de un día así! Aun no habia eyaculado y lo notaba en los huevos. Mi mujer era la que llevaba la voz cantante. Lo que esperaba sucedió (llegados a este punto de excitación no sabía si quería que pasase eso o no, pero no me queje). Les dijo a los tres chicos que se sentaran el sofá y a mi que les chupara las pollas, cosa que nunca antes habia hecho, pero que empecé a hacer sin ningún reparo y lo mejor que pude (era la puta sumisa de mi mujer y sus amigas). Ahí estaba yo, de rodillas, con las manos en la espalda, depilada, con un anti-erector bien apretado en mi polla y chupando pollas lo mejor que podia y tan al fondo como podía (hasta me entraban arcadas). Mi mujer y sus amigas se reían un montón.

“¡Vaya con la puta! Como le gusta chupar polla”

De vez en cuando mi mujer me cogía de la cabeza y me la metía bien hasta el fondo hasta que me entraban arcadas. Pero yo no me quejaba, era una buena putita sumisa. Entonces mi mujer dijo

“Muy bien, pasemos a la siguiente fase” me levantó la falda hasta la cintura y le dijo a Carlos. “¿Ves este culito depilado? Pues es virgen, es tu oportunidad de desvirgarlo” Esto también lo esperaba, aunque eso no quiere decir que me hiciera ilusión, la verdad es que no me excita que me den por el culo. De todas maneras, como una buena sumisa, estaba dispuesto a aceptar lo que mi ama me dijera. Además lo que si me excitaba, y un montón, era toda la situación, y cuando no eyaculas, llega un momento en que cualquier cosa te excita, estás como medio loco por correrte. Total que nos pusimos en una postura de cine porno. El Carlos ese me empezó a follar por atrás (al menos con vaselina, un detalle) mientras yo le comía el coño a mi mujer, que además me tenía cogido del cuello con un collar de perro. Con cada mano les hacía una paja a Pedro y Alberto que estaban sentados también en el sofá. Estos les comían los coños a Marta y María que estaban de pie en el sofá (la verdad es que estos tres también eran unos putos sumisos, hacían todo lo que mi mujer les decía). Así estuvimos un buen rato. La verdad es que era un poco incómodo. Tenía como ganas de cagar y me tenía que aguantar pero yo estaba excitadísimo, habría hecho lo que fuera, lo que fuera, por correrme. Como seguía echando liquido seminal, desde la tarde me habían puesto una bolsita para recogerlo. El primero en correrse fue Carlos en mi recién desvirgado culo (lo noté porque se hinchó todavía más y la sensación de cagar se hizo casi insoportable). Ante mi sorpresa mi mujer le dio una soberbia bofetada en la cara.

“¡Aquí nadie se corre sin mi permiso!”

Los otros dos no se atrevieron a decir ni mu. Además Marta y María los cogieron fuerte de la cabeza para seguir comiendo coño

“Ahora resulta que voy a tener que domar estas putas también”

Cogió a Carlos de una oreja fuerte, lo sacó de mi culo y lo hizo poner a cuatro patas. El preservativo se quedó incrustado en mi culo pero para mi fue un alivio. En cualquier caso yo seguía comiendo el coño de mi ama lo mejor que sabía. Mi ama sacó el preservativo y la leche que habia dentro y se lo puso en la palma de la mano. Le volvió a dar otra sonora bofetada a Carlos, más que nada para que quedara claro quien mandaba, y le ordenó comerse su propia leche, cosa que hizo sin rechistar lamiendo la palma de la mano de su nueva ama (que sumisos que podemos ser a veces los hombres, joder). Supongo que toda la situación y la comida de coño que le estaba haciendo, la llevo al clímax, puso los ojos en blanco y se corrió echando todos los flujos en mi boca, que intenté tragar lo mejor que pude. Entonces Marta y María también se corrieron en la cara de Pedro y Alberto. Estos estaban cerca de correrse, pero yo no les podia masturbar bien, primero por la postura, y segundo porque no sabia, total que les costaba. En cualquier caso mi ama me hizo parar. Los dos hicieron un cierto gesto de disgusto y, efectivamente, mi ama les dio un par de bien dadas bofetadas (se les puso la cara como un tomate). Yo seguía con mi cara en el coño de mi ama, refregándome suavemente (no me tenia que retirar hasta que mi ama me lo indicara), y Carlos seguía lamiéndole la palma de la mano, aunque ya no quedaba semen (puto sumiso…).

“Mirad los tres, sois putos sumisos y haréis lo que yo diga”. Y mirando a Pedro y Alberto, le volvió a dar una bofetada, más fuerte si cabe, a Carlos, mientras decía:

“Aquí nadie se corre, y sobretodo eyacula sin mi permiso”

Marta y María entendieron el mensaje, fueron por unas cuerdas que ataron a los huevos y la base de la polla de Pedro y Alberto. La erección de estos se hizo más fuerte si cabe (y por mi experiencia supongo que también dolorosa).

“Ahora le vais a follar el culo al puto Carlos para que aprenda quien manda aquí” Os recuerdo que no os podéis correr. Cuando estéis a punto tenéis que salir y dejar al otro.”

Carlos no había hecho ningún ademán al oír la situación. Seguía lamiendo la palma de la mano de la ama. Creo que a partir de la segunda o tercera bofetada se había vuelto en un perfecto sumiso. Total, que se lo follaron, bien follado, durante una buena hora, hasta que mi ama dijo basta. Sorprendentemente aguantaron sin correrse, pensarlo me excitaba, ya que pensaba en su propia excitación, o que yo era quien follaba a Carlos. Cuando paramos me quitaron el antierector y a ellos las cuerdas de huevos y polla, aunque nos ataron las manos a la espalda y a la pata de la mesa para que no pudiéramos masturbarnos. Esa noche dormimos así. Ellas se fueron a las camas a dormir, mientras nosotros estuvimos con una señora temprera, medio adormilados pero sin poder dormir. En mi caso era insoportable. Me hubiera roto la columna vertebral para poder chupármela, viéndola en un estado de erección casi imposible.

Ellas despertaron sin prisas, desayunaron, y se mearon en las bocas de ellos. Los tres tíos tragaron sin rechistar (vaya nenazas). Cayo al suelo, pero como era el piso de ellos no le importo a mi ama. De hecho nosotros nos meamos también ya que nos dejaron allí toda la mañana, y ellas se fueron a la playa. Eso si, antes de irse, nos dieron un buen palmotazo en los huevos para que bajara la erección (aunque no duró mucho…).

Al volver soltaron a Carlos y le dijeron que preparara la comida. Le pusieron solo un delantal mientras se reían. A Pedro, Alberto y a mi nos hicieron limpiar el suelo de orín con la lengua. Las manos seguían atadas ya que no se fiaban que nos pudiéramos masturbar, y no podíamos, pero si entre nosotros (a estas alturas ya habíamos perdido cualquier dignidad), total que nos intentábamos frotar disimuladamente los unos a los otros mientras limpiábamos el suelo o lamernos la polla, con el sabor de orín incrustado en nuestras bocas, hizo falta muy poco para estar cerca de corrernos.

“¡Mira las mamonas!” dijo mi ama riendo.

Entonces nos separaron, nos pusieron cubitos de hielo en la polla para bajarnos la erección, y nos pusieron un antierector a cada uno. Era horrible, quería correrme, no podia soportarlo mas, y ahí estaba de nuevo con el antierector. Ellas no parecían estar muy preocupadas por eso y se pusieron a comer.

Después de la siesta, nos pusieron en el suelo a Pedro, Alberto y a mí, mientras a Carlos, castigado, lo pusieron atado de rodillas mirándonos. Y empezó la sesión otra vez. Nos ataron los huevos y a follar! Esta vez tenían la cuerda cogida con la mano y a veces tiraban, just for the fun of it. En particular, mi mujer se estaba follando a Pedro, la primera vez que follaba a alguien que no fuera yo, ¡y yo mirando!

“Mira putita, ¿ves como me follo a otros hombres? Acostúmbrate porque pasara más veces. Sois todos unas zorritas. En el fondo todos deseáis que os traten así”

Y mientras decía eso se corrió. Por cierto el Pedro, ¡que aguante!, no se corrió en todo momento, aunque por la cara de sufrimiento, no lo debía estar pasando bien, ya que mi mujer lo regulaba con la cuerda. Lo mismo hacían Marta y María con nosotros hasta que se corrieron, dejándonos a los tres con un palmo de narices, aunque al menos nos soltaron las cuerdas de los huevos. Que alivio, pero yo llevaba desde el viernes por la tarde en un estado de excitación continuo y sin poder eyacular, los demás no creo que estuvieran en una situación mucho mejor, excepto el cabrón del Carlos. Total, al final su castigo habia sido que le follaran por el culo. Tal como estaba yo lo hubiera aceptado mil veces.

Entonces mi ama me dio un pequeño golpecito con el dedo en los huevos, que me ardían, e hice un gesto de dolor. Entonces dijo:

“Parece que la putita ya está lista” No se a que se refería pero yo tenía una erección de campeonato, dolorosa.

Me hizo poner a cuatro patas y le dijo al Carlos “Ven, mastúrbalo, ¡pero que no se corra!” “¿Como?” Pensé. Hasta cuando me iba a hacer sufrir mi ama, aunque yo chitón, como un buen sumiso. Carlos, otro buen sumiso, me empezó a acariciar suavemente mi dolorida polla, ahora libre en mucho tiempo. No la podia tocar mucho ya que si no me correría. Entonces mi ama cogió un consolador y me empezó a follar por el culo. Ahora hasta esto me excitaba, no era un consolador muy grande. Estaba en el cielo. Me cogió por el pelo.

“Mira puta, cuando estés a punto de correrte, quiero que me avises, ya sabes que no puedes correrte hasta que yo te de permiso”

“Si mi ama” respondí, aunque no estaba muy seguro de que tenía en mente, ¿me dejaría de nuevo con las ganas? En cualquier caso no tardé mucho en saberlo. La suave masturbación del Carlos y la follada de mi ama estaban empezando a hacer su efecto.

“Ama, estoy a punto de correrme, ¿puedo hacerlo?” supliqué.

Entonces mi ama cogió la cabeza de Carlos por los pelos y le obligó que me la chupara (obligar es un decir, era un esclavo bien dócil). Esto casi hizo que me corriera, aunque intenté aguantar, ya que mi ama no me había dado permiso todavía, pero ya estaba en el punto de no retorno, afortunadamente mi ama dijo

“Ya puedes correrte, puta” “Y, Carlos, zorrita, no quiero que caiga ni una gota al suelo ni que te la tragues”

Los dos obedecimos. Y me corrí, y me corrí, fue eterno, salieron lecherazos bien fuertes, mientras la zorrita Carlos apretaba bien los labios para que no saliera nada. Creo que me estuve corriendo durante 30 segundos, sin exagerar. Mientras mi ama me seguía dando por el culo, que ahora me parecía gloria, yo follaba al unísono la boca del puto Carlos. Mi ama salió de mi culo y yo salí de la boca de Carlos, que apretó bien los labios para que no saliera nada. Mi mujer y yo nos levantamos, entonces ella me preguntó:

“¿Lo hemos hecho bien, amo?”

Mi respuesta fue pegarle una buena bofetada en la cara.

“¡Ya has olvidado que ante mi has de estar de rodillas al menos que diga lo contrario?”

Las tres se pusieron en actitud sumisa: de rodillas, manos a la espalda y mirando al suelo. Entonces sonreí, les acaricié la cabeza a las tres y dije

“Sois unas buenas perritas, lo habéis hecho muy bien”

A todo esto los tres tíos se habían quedado de piedra, pero no se movieron, ¡vaya zorritas!, el puto Carlos seguía con mi leche en mi boca y por lo que veía bien empalmado, los otros dos seguían con el antierector. Le dije a mi mujer.

“Átalos a las patas de la mesa”

Y me fui a descansar un rato al sofá. Cuando volví, el Carlos seguía teniendo mi leche en su boca. Sonreí, no le había dicho nada, pero la última orden (de hecho de mi mujer) habia sido que se quedara con mi semen en su boca, y esto es lo que hay que hacer hasta que haya una nueva orden. Este tío también era un buen sumiso, así que decidí probarlo, lo desaté y lo puse a cuatro patas.

“Veo que eres una puta sumisa, ayer te follaron tus amigos y hoy lo voy a hacer yo. A ver como se folla el culo de un tío”

Estuvo bien, el culo estaba bastante prieto a pesar de lo de ayer. Además me daba morbo follarme un tío…con su boca llena de mi leche. Total que me corrí rápido.

“Muy bien puta, ahora tienes mi semen en tu culo y en tu boca”

Cogí a Pedro y Alberto y les dije. “Venga limpiadle el culo y la boca” lo cual hicieron dócilmente. Pensé, “Joder aquí todo el mundo es sumiso” Esto me excitó.

“Vaya, vaya, le voy a coger gusto a follar culos de tíos”

Cogí a Pedro pero no la tenía suficientemente dura, así que le dije a mi mujer que me la chupara. Me dio morbo ver como me limpiaba la suciedad del culo de Carlos. Esto me entonó lo suficiente y me follé a Pedro, mientras veía como le limpiaba la boca a Carlos. Aquí estuve un buen rato, y quiero decir un buen rato, hasta que me corrí. Cogí a Alberto e hice que me la limpiara. De nuevo me fui al sofá a descansar pero me llevé a Alberto para que me la siguiera chupando. Me daba morbo que un hombre me la chupara, además quería que aprendiera a hacerlo bien. Total que me tumbé y le ordené que me la fuera chupando de forma suave. De vez en cuando le daba bofetadas para que supiera quien mandaba. Es agradable estar en el sofá, tumbado, mientras alguien te la chupa. De hecho el puto tío le puso ganas y al final me corrí. Aproveché entonces para coger a los tres esclavos y ponerlos delante de mí en posición sumisa

“A partir de ahora sois mis esclavos y deberéis estar disponibles si así lo dispongo”

“Si, mi amo” dijeron los tres al unísono mientras me meaba en ellos.

Después de esto mis esclavas y yo nos fuimos.

Ya sabéis, una buena esclava también tiene que saber ser una buena ama, si su amo así lo exige.

Autor: Pervertido

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