Paso en Argentina

Aquella tarde de sexo fue el punto de inflexión en la relación que mantenían desde hacía ya varios años de casados y novios.
Haciendo el amor, Guillermo imaginaban que había otro hombre es decir un tercero en el cuarto, que les permitirían disfrutar aún más de sus momento de sexo.

Tanto joder todas las veces que tenían sexo un día María estando ya cansada de que quiero que otro hombre te lo haga con otro es decir un trió, María le preguntó a Guillermo si la fantasía que habían tenido, de que un hombre estuviera con ella, sería capaz de hacerla realidad.
Guillermo y María faltaban  poco para que  atravesado el límite de los cuarenta años. Su vida era no tan  relajada y feliz.  Estaban cansados pero el sexo era algo monótono, aunque  hacía unos  20 años, vivían juntos. Tenía hijos  2 se conocieron en un pueblo chico llamado 25 de Mayo Provincia de Buenos Aires Argentina pero actualmente residen en Capital federal.
María, ante la mirada callada de su pareja, volvió a hacer la misma pregunta.

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La monotonía

La invención es el antídoto a la monotonía, si aparte la unes con el sexo, la mente viaja a mil por hora.

Mirábamos el canal X, mientras, sumidos en una monotonía, Gema y yo nos tocábamos, siempre piensas como los chicos pueden aguantar durante tanto tiempo a ese nivel, los cuerpos de las chicas perfectos, ellos musculados, otras “recauchutadas”, con la facilidad que se cambian de pareja o admiten en la cama a un recién llegado, la buena disposición que siempre tienen y lo solucionada que tienen la vida.

  • ¿Tú crees que aguantarías como ellos? Le pregunté a Gema, ella en plena excitación me contestó:
  • Seguro que le daría más placer a la chica que el que esta recibiendo, una mujer siempre conoce mejor a otra mujer que un hombre.

– Te propongo que en el próximo viaje, llamemos a una escort y me demuestres lo que puedes hacer con ella.

  • Tu estas loco, ni se te ocurra llamar, y de donde vamos a sacar la chica, creo que ves demasiado porno.

Solo pasaron tres semanas, cuando nos encontrábamos en la habitación del hotel, somos clientes habituales desde hace tiempo, ya que visitamos la ciudad una vez al mes, siempre nos asignan una suite con salón, que usamos como despacho para trabajo y entrevistas.

Una vez instalados y de vuelta de un almuerzo ligero, cogí la tablet y me dedique a mirar paginas de anuncios de sexo, Gema de nuevo me recriminó, esta vez menos estricta, comenzamos a pasar fichas de chicas, unas con la cara pixelada, otras mostrando solo su cuerpo y otras sin ningún tipo de veto, Gema ya se encontraba junto a mi en la cama, yo le propuse una chica rubia, de la Europa del Este, un cuerpo precioso y una melena cortita,

  • Que te parece si llamamos a esta,
  • Espera, nadie ha dicho que quiera hacerlo, y si lo voy a hacer, la elegiré yo. Continuamos mirando, yo veía como ella mostraba mas interés, me ponía nervioso lo que tardaba en cada ficha, a mi me parecían todas magnificas, cuando terminamos con casi cincuenta chicas, me dijo:
  • Hay tres que me gustan, son: Victoria, Sara y Marina, coincidió que todas eran latinas, siempre habíamos fantaseado con los gustos, y aunque pensé que elegiría una chica rubia de piel clarita y pecho grande, pero en este caso las tres tenían un parecido mas que razonable y nada parecido a mi suposición, morenas, pelo largo, pecho grande y piel bronceada, cogí el teléfono, Gema me detuvo, espera antes de llamar, me dijo.

-Yo pondré las condiciones, solo seré yo la que se relacione con ella, tu podrás estar mirando, pajeandote si quieres, pero a ella no la podrás tocar, esto me encendió mas, y acepte.

La primera llamada fue para Victoria.

-¿Hola!, Victoria?,

-Si?,

-Somos una pareja y queremos que te pases por nuestro hotel, Me contesto que solo atendía caballeros, gracias y colgué, siguiente, Marina, era la que mas me gustaba, marque y me salió mensaje de ocupado o fuera de cobertura, pensé, seguro que estará follando en este momento, si la cosa seguía así, tendríamos que hacer otra selección, cuando marcaba el teléfono de Sara, sonó el móvil, vi el numero que acababa de marca, era el de Marina, solo dio un toque y colgó, volví a marcar, y esta vez si me atendió,

-Marina?,

-Si, que tal, le pregunte si nos podíamos ver esta tarde, le expuse nuestra propuesta,

-Somos una pareja casada con 43 y 39 años, queremos que te pases por nuestro hotel, tenemos la fantasía de que te relaciones con mi esposa, estando yo presente, aunque no podre tocarte

– Ok, me respondió con una voz melosa, para cuando queréis? le pregunte a Gema que para cuando, me contestó que le diera como una hora y media

– En una hora te esperamos, ¿Dispones de la ropa de las fotos?, ella respondió afirmativamente, aunque posiblemente hiciera algún cambio, te envío la dirección del hotel y numero de habitación, no vengas demasiado llamativa, somos clientes, – Gema me hacia señas, preguntando si estaba completamente depilada, y si tenia algún juguete, Marina contesto a todo que sí.

Colgué, volvimos a mirar las fotos, estaba tremenda, le dije que si no podía con ella, me la dejara a mi, a lo que Gema contestó que la dejaría como un corderito, insistía que yo tenia que cumplir con lo pactado, se levantó de la cama y se fue al baño, me pidió que preparara la habitación y recogiera toda nuestra ropa y pertenencias, cuando llegara la chica me encargaría de poner el cartel de: “no molesten”,  ahora Gema se daba una ducha, pensé si realmente podría mantenerme al margen, y no sabia como aceptaría esa relación,  volví a mirar las fotos, ahora me fijé bien en sus piernas y en su pecho, no se si podría mantenerme al margen, pero eso era lo pactado.

El tiempo marchaba lento, yo miraba como Gema se preparaba sin prisa para recibir a la chica en todo el esplendor de la palabra, parecía que lo hubiera hecho toda la vida, se puso la ropa interior negra, con la solemnidad de una novia, subía sus medias y alineaba las costuras, abrochaba las sandalias apoyando el pie en la cama , se miraba por delante y por detrás en el espejo, yo era como un fantasma para ella, no existía, pintó sus labios de rojo, recogió su pelo negro, dejando caer unos mechones por los lados, la vi tan sensual que me hubiera gustado amarla allí mismo y romper con todo lo previsto, ahora anudaba la cinta de su bata de seda negra, mientras tomaba una copa con mucho hielo, el borde del vaso quedo marcado levemente de carmín, se retocaba dejando un escote generoso con el sujetador de satén negro a la vista, yo desnudo solo con el albornoz del hotel, sonó el teléfono de la habitación, desde recepción me dijeron que había una señorita esperando, les dije que le hicieran subir, indique a Gema que ya subía, revise la habitación, me fui a la puerta, desde la mirilla la vi salir del ascensor , miró y se dirigió hacia nuestra habitación, vestía con falda recta hasta la rodilla, camisa blanca, cazadora biker y  unos tenis blancos, al hombro un bolso mas bien grande, abrí y la hice pasar, ya dentro me presente y presente a Gema, nos besamos, mientras Marina decía:

  • Creo que con una chica como tu, lo voy a tener muy fácil, nos vamos a divertir, mientras le acariciaba el brazo, le volvió a besar los labios.

Tras el ofrecimiento de que pasara al baño y se preparara, Gema me hizo un gesto de lo mucho que le gustaba, dejó la puerta del baño entreabierta,  la vi desnudarse, y con el pelo recogido entró en la ducha, desde este momento yo ocuparé mi puesto y las dejaré a ellas, Marina salió de la sala de  baño, esplendida, llevaba un bustier crudo que le resaltaba el pecho, tanga compañero y medias claras con unas sandalias altas, con piedras de cristal, se mostró dando un giro, ahora veíamos su culo y piernas al natural, la realidad era mejor que las fotos, los hombros cuadrados con una piel dorada y brillante medio cubiertos por la melena negra. Dejó la bolsa junto a la cama, paso las manos por la cintura de mi mujer y esta le correspondió, sus bocas jugueteaban hasta que se unieron como magnetizadas, mientras se besaban, se acariciaban, las manos de Gema entraban por la nuca de Marina, esta le soltaba el cinturón y dejaba caer al suelo la bata de seda, Gema besaba los hombros y el escote de su amante, Marina se arrodilló y cuando fue a meter la cara entre las piernas de Gema, esta la levanto y la empujo a la cama, ahora era Gema la que metió la cara entre las piernas de Marina, apartó la braguita y comenzó a lamer, chupar, los gemidos se aceleraban, Marina apretaba la cabeza de Gema contra sí, mientras le acariciaba el pelo, soltándole el recogido y dejándoselo caer por los hombros y espalda, Marina exploto en un pronto orgasmo, mi mano no paraba aquel subir y bajar, lo que me llevó antes de lo previsto a vaciarme, mi semen salió disparado en todos los sentidos , caí rendido en el sillón

Gema acariciaba a su presa, la despojaba del corcel, besaba aquellos pezones grandes y rosados, y me miraba como anotándose la primera victoria, pero Marina tenia mucho que mostrar, su profesionalidad pronto saldría a la luz.

La mano de Marina busco en la bolsa, sacando un dildo metálico, lo chupo y comenzó a tocar el clítoris de su amante, mientras se besaban comenzó a penetrarla suavemente, cada vez que sacaba el dildo de su interior, Gema se aceleraba, ahora escuchaba el motor que hacia vibrar aquella fuente de placer, yo era el convidado de piedra mientras los jadeos se aceleraban, Marina daba palmadas en el clítoris de Gema sin dejar de seducirla, en un instante el combate quedo en tablas, no se si se habían precipitado, no habían tenido demasiados preámbulos, conectaron desde el mismo momento en que se vieron y la entrega fue mutua.

Mientras se acariciaban en la cama , yo como el marido cornudo, el voyeur, o como quieran llamarme, me dedique a servirles una copa, Marina tomó agua mineral mientras Gema pidió que le sirviera otra copa, creo que estaba preparándose para el próximo asalto, le pidió a Marina que le dejara ver su bolso de los tesoros, y encontró un falo con doble cabeza en látex color turquesa, comenzó con acariciar los labios y el clítoris de Marina, introduciéndolo con suavidad mientras la trataba con mimo, cuando considero que tenia su parte introdujo la otra cabeza en ella, con un movimiento acompasado los dos sexo se encontraron, las pierna cruzadas en equis, abrazadas y mirándose como nunca había visto mirar a mi mujer, se deseaban y se amaban, sus pechos unidos, se hicieron un solo cuerpo, mientras se besaban aumentaba el brillo de la piel, microscópicas gotas de sudor iluminaban sus cuerpo, no existía nada en torno a ellas y la magia llego rompiendo todo con un orgasmo al unísono, cuando una parecía terminar la otra comenzaba, y a si hasta quedarse abrazadas, mi aporte fue solitario, de nuevo me llevaron al éxtasis, vi como a Gema le corría una lagrima por la cara, Marina beso la lagrima en la mejilla de mi mujer, de nuevo se besaron y cayeron en la cama, me retire discretamente al baño, las deje que disfrutaran de ese momento de extenuación.

Cuando salí del baño, entro Marina, y al instante vestida como había llegado y como si no hubiera pasado nada, se acercó a la cama y beso a Gema, esta le dio las gracias mientras acariciaba su rostro, desde la ventana de la habitación la vi montar en un taxi, me acosté junto a Gema y la bese, me pregunto, ¿te ha gustado?, contesté:

– No tanto como a ti.

La vista del mes siguiente, Gema volverá sola, no tengo que imaginar demasiado.

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Cómo me inicié en el sexo pago

Hola amigos, me recuerdan? Soy “el pervertido”, quien ha ayudado a una linda putita a escribir sus memorias, pues una amiga de ella me pidió la misma ayuda para publicar sus memorias, iniciando así una nueva serie donde conoceremos las cachondas historias de Valeria.

Hola, me llamo Valeria y vivo de proporcionarle placer sexual a los hombres dispuestos a pagar por mis favores sexuales; mi mejor amiga me presentó a su amigo que le ayuda a publicar sus memorias, le solicité su ayuda para yo publicar mis propias historias y su sugerencia para comenzar fue mis inicios, mis primeros pasos como puta.

En la universidad yo tenía varios amigos con los que tenía sexo, algunos vivían en el mismo barrio y otros que conocí en fiestas a donde me invitaban ellos mismos. Hablando con mis amigas del colegio intercambiábamos chismes y nos enterábamos de las andanzas de muchas de ellas, algunas de ellas solamente tenían sexo con sus propios novios y les eran fieles y otras tenían sexo con varios amigos sin compromiso.

Yo era una de las chicas que tenía sexo sin compromiso con varios amigos. Muchos de ellos los conocí porque entre los hombres no se guardan los secretos de cuando tienen sexo con una chica y entonces todos ya sabían que yo era una chica fácil, que me encantaba el sexo y que era muy fácil llevarme a la cama.

Una vez uno de esos chicos con los que yo tenía sexo con frecuencia me dijo que tenía una prima que era como yo que practicaba sexo sin compromiso pero que además recibía regalos o dinero a cambio de sus favores. Yo me escandalicé y le dije que eso era prostitución, a lo que contestó que eso no tenía nada de malo pues si lo llamaban el oficio más antiguo del mundo y si fuera malo no habría sobrevivido por tantos siglos. Me contó que su prima tenía amigos mayores que eran los que le pagaban o le daban regalos y que como los jóvenes no tenían el dinero para pagar entonces yo podría solicitar otra clase de favores, como la ayuda con tareas o que me invitaran a paseos, como él hacía conmigo, pues él me ayudaba con las tareas, cuando se iba de paseo me llevaba, a veces me invitaba a comer en la casa con sus padres, me invitaba a comer hamburguesa, pizza o helados.

Recordé que en el barrio donde yo vivía había un hombre bastante maduro que vivía solo y más de una vez noté que me miraba morbosamente pero me daba miedo que fuera un violador, le pregunté a uno de los vecinos a quien le tengo confianza acerca de quién era ese hombre, me dijo que tenía un pequeño restaurante cerca a la zona Rosa.

Una tarde cuando salía de mi casa me encontré con el hombre que salía en su auto del garaje de su casa y me miró morbosamente, lo miré y seguí caminando por la calle, y unos metros más adelante él me alcanzó en su auto y me gritó que si me podía llevar a alguna parte yo le dije que tenía que ir a la zona Rosa a encontrarme con mi primo, aunque eso era una mentira solamente era para tener la excusa de subir a su auto, se ofreció a llevarme ya que él iba para ese lado, y yo “inocentemente” acepté, durante el camino me preguntó de mi universidad, de mis gustos por el estudio, por la comida, pero yo noté que me hablaba en un tono más cariñoso que normal.

Me dijo que tenía un restaurante en la zona Rosa y que como yo iba para ese lado me invitaba a conocerlo, acepté y cuando llegamos me invitó a sentarme en una mesa y me ofreció una ensalada de frutas mientras él se tomaba una Coca-Cola. Noté que miraba con lujuria mis tetas pero hice la que no lo notaba, me preguntó si podía volver después de encontrarme con mi primo pero le dije que no, entonces me invitó a volver al restaurante el día siguiente.

Al día siguiente volví y me invitó a comer otra ensalada de frutas y me dijo que yo era una chica muy linda, que se estaba enamorando de mi, coquetamente le dije que me parecía un señor serio y amable, me preguntó si podíamos ser amigos y yo le dije que sí, me advirtió que debido a nuestras diferencias de edades eran muchas pues eran 24 años de diferencia deberíamos ser muy discretos en nuestra amistad lo cual me pareció bien pero yo ya entendía perfectamente cuáles eran las verdaderas intenciones de ese hombre sexualmente conmigo. Me preguntó si tenía algo que hacer más tarde, le dije que estaba libre, y me invitó a recorrer la ciudad en su auto mientras charlábamos, dentro de la plática me preguntó cosas de mi intimidad, si tenía novio, yo directamente le conteste que no tenía novio, que ya no era virgen y que me gustaba mucho el sexo, se sorprendió ante tan franca respuesta de puta, contestando inmediatamente con su morbosa cara que en eso nos parecíamos porque él no tenía esposa ni novia, no era virgen y también le gustaba el sexo.

Me propuso ir a su casa, en este momento ya tenía claro que su deseo era follarme por lo cual inmediatamente le dije que sí pero que cómo íbamos a ser amigos tenía que pedirle un favor muy especial, que me prestara dinero para comprar unos zapatos que me gustaban, él se ofreció a regalármelos pero yo le dije que mejor me diera en efectivo y que yo misma los compraba lo que el gustoso aceptó.

Llegamos a su casa al anochecer, allí me ofreció un jugo de naranja y me dijo que él me podía ayudar económicamente si yo quería a cambio de que fuéramos muy buenos amigos y ofreciera mis favores sexuales, a lo cual le dije que sí pero que nadie en el barrio se enterara. Fue en ese momento, cuando él sacó de su billetera el dinero para mis zapatos y un par de billetes más para que me comparara cualquier cosa que yo quisiera iniciando desde ese momento mi vida de puta de pago.

Una vez por semana yo llegaba a su casa a tener sexo a cambio de dinero, una vez me dijo que si yo quería podía obtener más dinero porque había un cliente de su restaurante que me podía interesar, le dije que me lo presentara, a los dos días me citó a su restaurante para presentarme al hombre que tenía unos 35 años que  le gustaban mucho las nenas como yo y que si yo quería me podía ayudar económicamente, encantada de la vida acepte con la condición de ser muy discretos.

Ésa misma tarde me llevó a un motel para follarme y desde entonces me llama entre dos y tres veces por mes para disfrutar sexualmente con mi lindo cuerpo.

Al terminar la universidad fui a un bar donde las chicas se ofrecen para dar satisfacción sexual a los hombres a pedir trabajo y esa misma semana llevé los documentos que me pedían y empecé a trabajar todos los viernes y sábados por la noche que es cuando más clientes van.

Actualmente trabajo de día en una empresa que se especializa en la venta de muebles como asistente de oficina, en otro relato les platicaré como fue que entré a trabajar a esta empresa y con cuantos me tuve que acostar para lograrlo, los viernes y sábados por la noche voy al bar a ofrecerme para que me follen todos los que paguen por mis caricias y ocasionalmente voy de noche a otro bar que conocí con una de mis amigas, que tiene los mismos morbosos gustos que yo.

Cualquier comentario al respecto favor de hacérselo llegar a mi amigo el Pervertido, él me los hará llegar y posiblemente algún día les conteste personalmente.

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