Fin de semana en la parcela

Esta historia comienza cuando nos fuimos un fin de semana mis cuatro amigos y yo a jugar a paintball en una finca que tiene Gonzalo, alías “Puro”. En nuestro grupo de amigos treintañeros y casi cuarentones todos, dejando a nuestras parejas, novias, esposas e hijos/as en casa.

El sábado por la tarde después de una jornada de paintball, en la carretera de la finca nos encontramos a dos chicas muy preocupadas junto a un coche.Cuando mis colegas y yo vimos semejante chicas veinteañeras vestidas como ropa que mostraba más de lo que escondía, salimos como lobos contra ovejas. Paramos junto a ellas y rápidamente intentamos ayudarlas. El coche se les había sobre calentado así que tendrían que llamar a la grúa para que lo llevara al taller mas cercano, siendo la hora que era, ya tarde,  aunque la grúa lo llevara al taller, el taller estaba cerrado así que hasta mañana no tendrían el coche arreglado. No sabíamos qué hacer hasta que “Puro” dijo:

–    Mirad podemos tirar del coche hasta mi finca y mañana llamamos a la grúa. las chicas se miraron una a la otra.

–    Te prometo que no somos violadores.- dijo yo para suavizar la tensión.

–    ja, ja, ja, ja … bueno, vale.

Tras la solución del problema, momentáneamente, nos presentamos. Ellas se llamaba Sara y Damaris, ambas de buen ver. Sara era rubia de 1,80 delgada y llevaba una camiseta blanca con la bandera de londres y unos vaqueros ajustados. Damaris era castaña de 1.70 delgada, luciendo su camiseta verde con vaqueros pitillo. Ambas eran unos bombones dulces para la vista.

Gonzalo ató una cuerda al parachoques del coche de ellas yo me puse de copiloto y Luis, Jose y Manuel se pusieron detrás. Sara y Damaris se montaron en su coche

Un vez que llegamos a la finca le cedimos una habitación a las amigas. Una vez instaladas mientras que el resto preparaban la barbacoa “Puro” y yo nos quedamos hablando con las muchachas.

–    Bueno contadnos, algo de vosotras.

–    Nosotras somos estudiantes de  cuarto año de psicología

–    y compaginar  los estudios con algo, hobbies, cursos, novios, no sé yo

–    Pues a mi me encantan los caballos, y no, no tenemos novio ninguna de la dos. y ¿ vosotros?

–    Yo trabajo de maestro.- les contested

–    Yo trabajo de mecánico- dijo Puro.

–    Me lo imaginaba así tan grande como eres.- tengo que decir que Puro medía 1,80 y su peso rondaba los 130 kilos era una mole.

–    ¿Esta finca es tuya?.- le preguntó Damaris a Gonzalo.

–    Toda ella.¿quieres que te la enseñe?

–    Vale, ¿ te vienes? le preguntó a Sara mirándola fijamente.

–    No. respondió ella.

Tomándola de la mano Gonzalo hizo que Damaris se levantara y ambos se perdieron por la oscuridad de la finca, yo seguí hablando con Sara y me estuvo contando que ella era del Bosque, un pueblo de Cádiz, que tenía dos hermanos mayores y que su madre era ama de casa y su padre labrador.

Al rato la cena estaba lista y Damaris y Puro no habían regresado así que fui a buscarlos con  Luis y José, Manuel se quedó con Sara en la mesa.

Estuvimos caminando por la finca hasta que vimos las cuadras y que la luz estaba encendida. No llegué a abrir la puerta cuando vi  a Puro chupándole los pechos mientras que ella rebuscaba dentro de su bragueta la polla de este. Paré a Luis que estaba apunto de hablar y nos quedamos los tres mirando desde la rendija de la puerta de las cuadras.Puro le comía las tetas por encima de la camiseta de londres mientras que ella disfrutaba de los bocados que este le daba en su pechos. Puro le levantó la camiseta, dejando ver los pechos de la joven, tras ellos comenzó con una mano a tocar un pecho y con la boca a meterse el otro pecho dentro de su boca.

Estuvo un largo rato chupándole los pechos a Damaris hasta que se agachó y comenzó a abrirle el pantalón vaquero para meter sus dedos, que más que dedos parecían un muestrario de chorizo. Mientras metía un dedo dentro de su coño le comía los pechos, Damaris estaba gimiendo de placer. Entre lo gemidos y el cuerpo de la chica medio desnuda Luis sacó su polla y comenzó a machacársela. José  que vió lo que hizo Luis también sacó su polla y conmigo fuimos tres. Gonzalo seguía chupándole los pechos y dándole placer al coño de Damaris cuando esta se deshizo de su camiseta y se agachó sacando la polla de Puro, bueno el pedazo de carne en barra que tenía Puro de polla, y comenzó a chuparla. Yo no pude aguantar más la excitación y entré en las cuadras diciendo.

–    Si te quedas con hambre aquí tienes otra polla. ambos se asustaron pero no fue mal recibida la invitación ya que cuando llegué a donde estaban Damaris tomó mi polla y comenzó a moverla de arriba a abajo. José y Luis al momento entraron en la cuadra con sus pollas también en la mano y diciendo aquí tienes dos más. Damaris se levantó y los cuatro la rodeamos. Ella comenzó a acariciar la polla de José y la mía mientras que Luis que estaba detrás de ella le cogía los pechos y le comía la boca, José y yo pellizcamos los pechos y Puro se masturbaba para no perder la ereción y le metía un dedo en el coño.

Tras un largo sobeteo le quitamos las braguitas. Ella se puso de rodillas y comenzó a comerle la polla a José mientras manoseaba mi polla y la de Gonzalo, Luis mientras se masturbaba. Estuvo un rato cambiando que polla se comía y cual masturbaba hasta que excitados la levantamos y la pusimos sobre una manta que estaba en un fardo de paja.

Luis estaba cerca de su cabeza y José y yo a los lados, Puro la tenía de frente y le abrió las piernas y viendo su polla y el coñito de la muchacha, la cual había empezadoa a chuparle la polla a José, por lo que Puro  pensó mejor que fuera yo que tenía la polla menos gruesa que la de él,  yo fui el primero en metersela pero antes me puse a comerle el coño a Damaris mientras que ella mastrubana la polla de Puro y la de Luis y se tragaba la polla de José, luego puse un poco de saliva en mi polla y le empecé a meter la polla dentro de su coño, el coño lo tenía prieto prieto pero poco a poco comenzaba a ceder y mi polla a hundirse más en su coño. Al rato comenzó a gemir dejando las pollas de mis compàñeros desatendida pero daba igual Puro se estaba entreteniendo con su pechos mientras que Luis se mastrubana con los gemidos de la moza, José aunque intentaba que la muchacha siguiera no lo conseguí y mira que le ponía la polla en los labios y se metía en la boca, tras un largo de folleteo Puro me exigió su turno le saqué la polla del coño de Damaris y le dejé sitio a Puro. Puro colocó su enorme polla en la entrada delc oñito y luego comenzó a meterla poco a poco cada vez mas adentro, esa chica no gritaba de placer eso era dolor, pero pronto ese coñito apretado cedió y comenzó a sentir placer al tener esa polla tan grande en su coñito.  Luis tras un rato masturbandose se corrio girandose a la derecha para no manchar ni a Damaris ni a ningúno de nosotros, aunque había terminado seguía machandose la polla viedno como esa joven se turnaba para comerle la polla a José y a mí mientras era empalada por la polla de Puro. José fue el siguiente en correrse, lo avisó y Damaris se concetró en su polla para que toda esa leche cayera dentro de su boca y así fue. Puro aumentaba la velocidad y Damaris gemía cada vez más yo mientras acariciaba los pechos de ella mientras que me masturbaba opara no perder la ereción, esperando volver a meterle la polla a la moza. Puro no pude aguantar más y se corrió , mas dentro del coño de la muchacha que fuera pero echó suficiente para que manchara la barriga y los pechos de Damaris y creo que algo cayó en la cara. Puro se apartó rendido por el esfuerzo y yo me puse entre las piernas de la muchacha. No quería repetir e hice que se diera la vuelta, si alguna polla iba a abrirle el ano que fuera la mía más que la de puro así que volvía a humedecer mi polla y la colcoqué en la entrada de su ano, comenzando a penetrarla de forma grotesca en ese agujero negro tan chiquillo pero pronto abrazaba mi polla como abraza una serpiente a su presa. Damaris estaba rendida de la excitación que le había propinado Puro y la que le estaba dando yo y se desbanecía menos mal que José y Luis estaban al quite y la levantarón para que me la termianra de follar y eso hice aceleré el ritmo para que mi polla entrara en ese ano y se corriera dentro como un aspesor en verano sobre el césped.

Tras mi corrida estuvimos un rato recuperando el liento y luego los cinco salimos primero José y Luis seguidos de Damaris y por último Gonzalo y yo, viendo como Damaris se tambaleaba debido a las dos polla que se la había follado esa noche.

Al llegar a la casa Manuél seguía hablando con Sara, con la comida en la mesa.

Damaris se fue a asear y Sara le acompañó, el resto nos quedamos a comentarle a Manuel la jugada, ante la mirada de enviada de este, es más cuando volvieron las chicas Manuel desnudaba a Damaris con la mirada de forma muy descarada.

Tras la cena empezamos con las copas y los bailes, todos nos turnábamos para bailar con las chicas, Damaris no hacía ascos a bailar con uno o con otro mientras que Sara guardaba las distancias con Manuel el cual se había quedado con ganas de meter la polla en caliente, mejor dicho en el caliente coño de alguna de esas chicas. Pasa la noche y la bebida se gastaba pero lo que más se gastaba era el hielo así que Puro propuso que fuéramos a por hielo. Nadie dijo nada todos nos quedamos a espera a ver quien se ofrecía .

– Nadie va a ir. Panda de cabrones y luego querréis beber, verdad?- Dijo Puro.

– Ok, yo voy pero no se donde puede haber hielo a estas horas.- le dije.

– En el bar del juanillo, donde te ponen el tanque de cerveza a 60 céntimos.- Respondió Puro.

– Vale, voy contigo mamona. Pero me llevo a la peque que no me fio de vosotros cabrones.- Dijo Puro con una sonrisa

– Si yo tengo que ir me llevo a Sara, que no me fio de dejarla sola.- Dijo Damarís.

– Yo también voy.- Dijo Manuel.

– Si hombre ahora vamos a ir todo el mundo, nos vamos nosotros cuatro y vosotros os quedáis en la casa vigilando que el fuego no se apague.- Dijo finalmente Puro.

Nos montamos en coche. Yo conducía, Puro de Copiloto y las chicas detrás. Nada más salir de la finca Puro me estuvo guiando todo el rato por donde tirar hasta que finalmente llegamos a un garito llamado ” Bola Negra”, pare cía más un puticlub que un pub. Aparqué en la puerta y entramos los cuatro. No había mucha gente rápidamente nos pusimos en la barra, y mientras las chicas iban al aseo Puro y yo nos quedamos en pidiendo un copazo de capitán Caribe.

Al momento llegaron las chicas y Gonzalo le pido dos copas más al camarero.

Puro le daba pellizcos a Damaris en el culo la cual tonteaba con él con el típico juego de “no me pellizques pero pellízcame” llegando el momento en que se empezaron a comer la boca allí mismo, mientras que yo habla con Sara, bueno ella hablaba porque yo no hacía mas que mirarle los pechos e imaginármela denuda. Llegó un momento que el sobeo a Damaris era tan descarado que el camarero nos llamó la atención y Puro sacó su cartera y pagó la cuenta a regañadientes mio que intenté pagar pero con esa mole que era Puro nadie podía discutir. Aparte de las bebidas pagó una bolsa de hielo que nos llevamos del local.

A la hora de entrar en el coche Puro se metió detrás con Damaris y diciendo que la parte de atras estaba ocupada cerró la puerta y comenzó a meter mano a Damaris la cual se reía. Sara se puso de copiloto y conduje hasta la parcela.

Todo el viaje los cuatro estuvimos callados, bueno más bien Damaris y Puro se estaban comiendo la boca uno al otro y Sara y yo estábamos únicamente escuchando, cuando ” gira a la derecha”, ” ahora a la izquierda” en la señal sigue recto” Puro comenzó a guiarme ” pasada la casa roja métete por esa calle” seguía las indicaciones ” cuando llegues al cartel métete dentro” seguí el camino hasta que llegue a un olivar perdido del pueblo, en el cual no podía seguir. ¿y ahora? – le pregunté a Gonzalo. ” Ahora paga las luces y el motor” y eso hice. Nos quedamos a oscuras mientras que Puro y Damaris comenzaban otra vez con el manoseo. Mira a la cara a Sara la cual miraba a la pareja de atrás, ambos nos reíamos, le miré el escote y luego la tomé de la cara y comencé a comerle la boca. Ella lo estaba deseando porque su besos, su lengua y sus manos se abalanzarón sobre mí como un leona a una gacela. Sus manos acariciaban mi polla por encima de mis vaqueros y yo sus pechos por encima de su camiseta, a lo largo de la noche su camiseta, su sujetador, su pantalón, su bragas volaros de su cuerpo cayendo al suelo de mi coche al igual que mi camiseta y mi pantalón quedando mi polla al aire. Sara no lo dudó, quería que me la follara así que comenzó a humedecer mi polla con su boca, lamiendo los jugos que aún quedaban de su amiga, pero eso a ella no le importaba. Puro se puso a Damarís encima suya situados en el asiento del copiloto comenzando a dar golpes en el asiento delantero. Yo viendo los golpes que daba y las dificultades que tenía puro por follarse a Damaris en ese espacio tan chico hice que Sara se subiera encima mío y echando el asiento del copiloto hacía adelante y el asiento del piloto atrás pudimos acoplarnos los cuatro. Una vez que Sara situó su coño encima de mi polla comencé a follármela. Su coñito no era tan prieto como el de su amiga pero ella apretaba para que yo pudiera sentir su coño ofreciendo resistencia a mi polla.

En el coche se mezclaban los gemidos de Sara y de Damaris y las respiraciones de Puro y mía.

– Menudas putas, verdad?.- dijo Puro

– Si que lo son, pero que buenas están.- le respondí

Ellas gritaban de placer y asentían con la cabeza y con las voz, “si, si,si” Finalmente puro de corrió dentro de Damaris la cual tuvo que salirse del coche y con un klinex limpiarse. Yo me corrí también dentro de Sara, la muy puta me lo pidió así. Acabados todos nos fuimos a la finca a seguir bebiendo y bailando. A la mañana siguiente llamamos a la grúa y se fueron las dos putillas.

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Acariciando el chow chow

Esta era una de esas tardes de primavera en las cuales en el parque sentado en un banco estaba a la sombra de un árbol cuando una chica llegó y se sentó a mi lado con su perro de la raza chow chow , todos los tíos se paraban a hablar con ella y a acariciar a su chow chow, yo seguía con mi lectura.

– Perdona puedes vigilarme la bolsa.- me dijo.

A la bolsa que se refería era una maleta de rosa y negra con la cara de pucca en la parte delantera.

– Claro, sin problema.- le dije

Y ella se puso a jugar con su chow chow y yo a seguir leyendo. Al rato debido a los gritos que daba la muchacha tuve que dejar la lectura para fijarme en ella. Estaba gritando con la correa de su perro en la mano, lo llamaba una y otra vez y el chow chow no aparecía. La notaba algo inquieta así que me levanté cogiendo su bolsa y me acerqué a ella.

– Hola, ¿estas bien?.- le dije.

– No, acabo de perder a mi perro, a mi chow chow,- dijo ella.

– Tranquila que aparecerá.- la intenté consolar.

Siguió llamándolo y yo dejando su maleta cerca de ella fui a mirar por lo alrededores, no tuve que caminar mucho enseguida lo encontré jugando con un perro salchicha al pilla pilla. Se lo comenté a la muchacha, ella respiró aliviada y fue a buscarlo, yo me volví a sentar en mi banco bajo la sombra de mi árbol a disfrutar de la luz solar que me quedada.

Al rato un “Perdona” me interrumpió nuevamente.

– ¿qué ocurre?.- le dije a la misma muchacha dueña de el chow chow.

– Te quería dar las gracias por encontrar a mi chow chow . Me dijo.

– De nada.- Le respondí.

– ¿Puedo invitarte a algo?- dijo ella.

– Claro.- le respondí.

– Dime que voy al carricoche a por él.

– Un capuchino.

– Ok, un capuchino para el muchacho que ha encontrado a mi chow chow.- dijo para sí misma pero lo suficientemente alto para que me entrara.

Al momento vino con el capuchino.

– Gracias.- le dije levantándome

– De nada, mi nombre es Berta.

– Yo soy Simón, ¿ y este chow chow ? ¿como se llama?.- pregunté.

– Pues se llama esponjita.

– ¿ esponjita?.-le pregunté

– Si, porque le encanta mojarse.

– OK, hola esponjita.- le dije a su chow chow acariciándole por debajo de la boca.

Estuvimos conversando y me estuvo contando cosas de su vida y historias de su perro, Berta era una chica muy dulce algo infantil en algunos aspectos pero tenía un gran corazón en el cual no había ninguna maldad.

– ¿Quieres otro café?.- Me preguntó.

– No, empieza a hacer frío y creo que me voy a ir.

– No, por favor que me lo estoy pasando bien contigo, pocas veces se conoce a alguien tan interesante en el parque.

– Si que es verdad.- le respondí

– Si quieres podemos ir a mi casa vivo muy cerca.

– Berta eres una desconocida, y si me quieres violar, es más y si yo…soy un violador- le dije riéndome viendo la cara de susto que estaba poniendo.

– Pues esponjita me salvará.- dijo ella riéndose mientras que esponjita que había escuchado su nombre saltaba de alegría y ladraba.

Nos fuimos los tres a casa de Berta, ella sujetando la correa de esponjita y agarrada a mi brazo. Quizás ha llegado el momento de describir a Berta

Ella era una chica de 1,65 m con ojos marrones, pelo castaño corto por lo hombros y una figura delgada no debía pesar más de 60 kilos a diferencia de mi de 1,90 m y de un peso de 98 kilos.

Llegamos a su piso donde vivía con su hermana ambas estudiantes, la cual no estaba en la casa en ese momento, nada más llegar Berta preparó café y nos sentamos en el salón.

Seguimos hablando mientras que esponjita se puso en su alfombra y comenzó a dormirse Berta y yo seguimos hablando y noté que ella se acercaba más a mi colocando su mano sobre mi pierna, yo me cambié la taza de la mano izquierda a la derecha para poner mi brazo arriba del sofá y así dejarle la vía libre para hacer lo que quisiera.

Berta seguía moviendo su mano deslizadizo hacía mi entrepierna me decía.

– ¿quieres más azúcar?- y levantaba la mano de mi pierna.

– no, gracias.- le contestaba yo y ella volvía a poner la mano dos centímetros por delante de donde estaba antes.-

– ¿Quieres más café?.- decía ella levantando nuevamente la mano.

– no, gracias.- le contestaba yo y ella volvía a poner la mano dos centímetros por delante de donde estaba antes.-

Ella seguía preguntando a cada rato y poniendo la mano más cerca de mi paquete, me estuve fijando en ella. tenía una camiseta blanca que forzando un poco la vista pude ver que no llevaba sujetador lo que hacía que se le marcarán su aureolas de los pechos, también vi que la falda que llevaba negra era muy corta y enseñaba mucho sus delgadas pierna, con sus botines blanco fila que se balanceaba con la piernas cruzadas como las tenía.

Llegó a mi polla que ya estaba erecta y comenzó a masajear por encima del pantalón, yo viendo lo obvio, no hacía ningún gesto de desaprobación. Ella siguió masajeando mi polla, y yo la abrace con mi brazo izquierdo y depositando la taza sobre la mesa le levanté la barbilla y comencé a besarla.

Su boca sabía a chicle de fresa y a café y su lengua se movía con gracia en mi boca, parecía una lengua tímida metía la punta en mi boca para luego sacarla, yo mientras apacigüe a mi lengua que iba comerse la boca de Berta de una atacada.

Mi manos se metieron dentro de la camiseta de ella y empezaron a acariciar sus pechos, ella excitada por la acción de mis manos se quitó la camiseta descubriéndome algo que ya sabía. No llevaba sujetador. No se si por miedo o por vergüenza pero Berta no había avanzado y seguía cogiendo mi polla por encima del pantalón yo le ayudé quitándome el botón del pantalón, bajando mi cremallera y luego sacando mi polla de mis calzoncillos. Ella lo agradeció acariciando mi polla de arriba a abajo, mientras que su lengua ya menos tímida se introducía en mi boca de forma salvaje.

ya tenía suficientemente sobados los pequeños pechos de Berta cuando le quité el botón de la falda y le bajé las bragas, ella se puso sobre su rodillas para que pudieran salir de su entrepierna. Acaricié su coño húmedo por la excitación, luego le metí un dedo y luego dos, Berta se puso a cuatro patas para que mis dedos entraran mejor mientras que con su boca daba cobijo a mi polla huerfanita que necesitaba una buena mamadita. Estuvo mamando mi polla de arriba abajo mientras que con una mano le acariciaba sus pechos y con la otra le introducía en su coñito dos deditos. esponjita se levantó ante los jadeos de placer de su dueña. Berta con su mamada estaba consiguiendo lo que se había propuesto que estuviera apunto de correrme pero no iba a permitir correrme sin haberle metido la polla a esa chica así que le dije al oído “ Quiero follarte” Ella paró de mamar mi polla y yo dejé de hacerle un dedo luego ella se sentó sobre mi polla y yo acariciando su trasero comencé a meterle mi polla mientras que con la boca daba cuenta de sus pechos y de su boca. Los jadeos se hacían más fuertes y esponjita estaba nerviosa ladrando y aullando ante los jadeos de placer de su dueña y del chico que estaba con su dueña. Los dos jadeamos y esponjita ladraba hasta que finalmente Me corrí pero aguante hasta que Berta también lo hizo, Nos quedamos los dos rendidos, desnudos y sudados. Recuperando el aliento, tras un rato Entre bocanada de aire y bocanada le dije.

– ¿te imaginas que llega a venir tu hermana y nos pilla en el sofá follando?

– No, lo creo he activado el protocolo de emergencia.- me dijo.

– ¿el qué?- le pregunté.

– Si alguna liga le escribe a la otra para que deje el piso y eso he hecho.

– Así que ¿tenemos el piso para nosotros solos?

– Si.

Me levanté y la cogía a ella en brazos y la llevé por la casa buscando sus dormitorio.

– ¿donde me llevas?

– A tu cama, a follarte como Dios manda.- le respondí mientras ella se reía y esponjita nos seguía ladrando.

Tras varios fallos en encontrar la habitación ella me indicó cual era una vez dentro cerré la puerta dejando a esponjita fuera. la tiré en su cama, con la polla ya empalmada otra vez y abriendo la piernas le dije

PREPÁRATE PARA EL POLVO DE TU VIDA.

Los que pasó después lo dejo para otra historia que os contaré en otro momento.

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El chico de los ojos misteriosos

Un día más en clase. Allí estamos los dos, como es habitual desde que comenzó el curso universitario. Tú cuerpo es atractivo, no lo niego, pero lo que me enciende de ti es tu mirada, tienes una mirada inteligente, cálida y atractiva. Cada vez que mis ojos se cruzan con los tuyos siento un escalofrío recorriéndome la espalda y en absoluto me hace sentir incómoda. No eres como los demás. Aunque todavía no hemos intercambiado mucho más que un hola y un adiós creo conocerte más que a los demás y a la vez sigues siendo un misterio para mí. Hoy me he vestido un poco más provocativa de lo normal para ver si atraigo tu mirada, empiezan a ser adictivas. No soy una modelo pero atraigo las miradas de los chicos así que si te piensas resistirte te costará. Acaba la clase y todavía no me has mirado. Aparte de eso no he entendido ni torta de lo que han explicado hoy, no sé qué me pasa hoy pero podrían haber hablado en chino y no me habría enterado. En fin, qué le vamos a hacer, ya lo repasaré luego tranquilamente. Cuando me levanto y me dispongo a salir de clase te echo un último vistazo. ¡Te pillé! Tus ojos establecen contacto con los míos y, a continuación, sin ningún tipo de prisa, comienzan a descender hacia mis labios, mi cuello. Parece que estés paladeando cada centímetro de mi cara. Y de nuevo tienes ese tipo de mirada, no me hace sentir mal que me recorras con tu mirada, más bien me produce un cosquilleo. Tu mirada se pasa ahora sobre mi top y desciende… mi cintura… mis piernas. ¡Te parecerá lo más normal del mundo mirar a una chica así!. Cuando por fin llegas a mis pies, ya estoy deseando que termines porque el cosquilleo me está poniendo nerviosa. Pero en lugar de apartar tus ojos tras el festín tus ojos cambian el sentido y remontas de nuevo mi cuerpo, aunque esta vez un poco más rápido. Ya te has dado cuenta de que te estoy vigilando y no quieres abusar del privilegio. Chico listo. Cuando tus ojos por fin vuelven a topar con los míos me dedicas una ligera sonrisa antes de mirar a otro lado. Con el cosquilleo todavía de fondo acabo de coger mis cosas y salgo. Me has desnudado con la mirada en medio de una clase sin el menor reparo. Verdaderamente eres un chico interesante.

Han pasado un par de días y de nuevo en clase. Creo que voy a tener que pedir ayuda a alguna de mis amigas, he perdido el hilo en esta asignatura y no me entero de nada. Espero no parecer demasiada perdida, prefiero no atraer demasiada atención por parte del profesor. Acaba la clase. Me llevo las manos a la cabeza, arg, vaya cacao mental.

Hola, ¿qué tal?

No puede ser. ¡Eres tú! Qué bandido estás hecho, ¡has aprovechado que bajé la guardia!Hola, pues ya me ves, con un buen cacao. Desde hace unos días es

Me dedicas una ligera sonrisa y nos separamos. ¿Habrá sido buena idea? Estoy segura de que sí, eres distinto y sin duda eres inteligente así que en el peor de los casos me pondré al día con esta asignatura. ¿He dicho en el peor de los casos? Mi mente me juega malas pasadas…

Fin de las clases por hoy, ¡por fin! Ahora, ¡ahora he quedado con el chico de ojos brillantes! Otra vez ese cosquilleo, vaya mal momento, no hay razón para ponerme nerviosa. Me dirijo hacia la entrada, llego y, aunque todavía no has llegado, no tardas en aparecer desde uno de los pasillos.

¡Hola de nuevo!¡Hola! ¿Listo?

Vamos hacia mi casa, saludamos a mi madre y te presento a mis hermanas pequeñas. Como ellas ya han comido nos dejan comer tranquilos en la cocina. Durante la comida me demuestras lo que ya había previsto, eres un chico interesante. Tenemos una agradable conversación donde te cuento yo más sobre mí que tú sobre ti, y me quedo con ganas de seguir, pero no pierdes el sentido del tiempo.

Creo que va siendo hora de la clase, ¡jovencita!¿Cómo que jovencita? No creo que tengas muchos más años que yo.

Pareces un poco mayor que los demás, pero no creas que te haré la pregunta directamente.

23! Me tomé cuatro años sabáticos.

Hm, 4 años mayor que yo. Menos posibilidades de que seas un crío.

Sísí, lo dudo, no pareces ser el tipo de persona al que le gusta perder el tiempo.

¡Tienes un buen ojo!Oh, has tenido tiempo de estudiarme ambos ojos

En ese momento llega mi madre, tú le agradeces la comida y sin más dilación nos vamos a mi cuarto. Al pasar por el cuarto de mis hermanas las vemos salir. Se van a clase. Todavía están dedicadas a tiempo completo al colegio. Al entrar en mi cuarto se queda unos breves segundos observándolo detenidamente. Espero que termine.

Y bien, ¿cuál es el veredicto?El cuarto está en sincronía contigo. ¡Eso es bueno!¿Y eso qué quiere decir?

Te miro con suspicacia.

Es acogedor, sin una decoración excesiva y bastante bonito.

Glups, me muevo, no quiero que veas que eso me ha sonrojado. Me siento un haz de luz y tú un maestro de los espejos jugando conmigo. Nos sentamos y comienzo a hacerte preguntas. Estoy un poco perdida pero no del todo así que avanzamos a buen ritmo. Eres agradable de tratar, se nota que escoges las palabras con cuidado. Además estás entregado, no pareces estar explicando algo sino compartiéndolo. ¡Eres misterioso! Sin darme cuenta me voy dejando llevar y me olvido de todo excepto de lo que estamos repasando.

Un par de horas más tarde mi madre nos avisa que sale de compras con mi padre y que volverán para la hora de cenar. Poco después responde a otra pregunta mía, doy la vuelta a la página con las preguntas y ¡oh! ¡Ya acabamos! Tú te inclinas sobre mí apoyando una mano sobre mi hombro para revisar mejor el cuaderno y te aseguras de que no quede ninguna pregunta. El cosquilleo se desplaza temporalmente hasta el hombro hasta que apartas la mano después de revisar el cuaderno.

Sí, parece que ya están todas las preguntas. ¿Hay algo todavía que te quede borroso?

Borroso te voy a dar yo a ti. Ahora verás.

Pues sí, todavía queda un apartado que no entiendo del todo. ¿A qué vino esa mirada de cuerpo entero el otro día en medio de clase? Si miras así a una chica lo mínimo que pensará es que eres un pervertido.

Pones cara de sorprendido durante unos instantes pero me mantienes la mirada.

Y dime, ¿por qué te vestiste entonces así?…

En cualquier caso no pretendía hacerte sentir mal y si quieres vengarte puedo ponerme aquí de pie y me miras t castigo. ¿Te apetece merendar algo?

¿Un zumo?

Hecho, ahora vengo.

Uff, empiezo a sentir calorcito. Tu mirada enciende. Preparo algo para merendar, seguro que tienes hambre así que pondré algo más. ¡Ops! ¡Me acabas de poner las manos en la cintura!

Perdona la interrupción, vengo a preguntarte por el baño porque si me vieses deambulando por tu casa correría el riesgo de parecer peligroso y me tendría que ir sin la merienda.

Jaja, vale, vale, ven que está por aquí.

Te indico el baño y al irme te doy un cachete.

¡Tocón!

Tú tocas yo no seré menos.

Vuelvo a la cocina y llevo la merienda al cuarto. Me siento sobre la cama para estar más cómoda. Toda la tarde sobre una silla se empieza a notar. Vuelves, te sientas sobre la cama a una distancia prudencial y comenzamos a merendar. De nuevo vuelve la conversación interesante y con dobles sentidos. Entre risas y comentarios sobre las miradas te reto a ver quién aguanta más la mirada del otro. No lo dudas y aceptas el reto por lo que comenzamos el combate. Tienes unos ojos verdaderamente brillantes, de cerca se ve claramente. El mirarse tan cerca el uno al otro es una sensación rara. Es como si una pequeña parte de ti estuviera en mi y una pequeña parte de mi estuviera en ti. El cosquilleo interior sigue aumentando y empiezo que mi corazón palpita con más fuerza. ¿Qué me ocurre? Solo nos estamos mirando a los ojos. Pasan los minutos y tengo que empezar a hacer esfuerzos para no parpadear, no parece que tú vayas a cansarte pronto. Arg, no aguanto más, tengo que cerrar ya los ojos. Gñññ Ahhh, qué alivio. Cuando los abro me da la impresión de que estás un poco más cerca. ¿Te has movido?¡Vaya vaya! ¡Me parece que ya tenemos un ganador!

Bueno, lo reconozco, he sido derrotada. Pídeme lo que deseas y veré si te lo puedo conceder.

No soy más que un humilde servidor de su majestad. Tan solo me conformaría con que su majestad volviese a cerrar los ojos durante unos segundos.

Mi alarma femenina acaba de saltar por los aires, pero creo que la voy a ignorar. Sorpréndeme.

De acuerdo, un deseo así es fácil de conceder.

Cierro los ojos.

Al momento noto tus labios sobre los míos. Pero me siento demasiado a gusto para replicar y cedo el control a mi cuerpo. Tú lo notas y te acercas más a mi. El beso se transforma en una excitante y húmeda presentación entre nuestras lenguas. El cosquilleo ya ha dejado de ser tal y ahora toda mi piel empieza a sufrir pequeñas descargas eléctricas. Pones tus manos sobre mis hombros y suavemente haces que me incline hasta quedar tumbada sobre la cama. Una vez apoyada te inclinas sobre mi. Tu cuerpo fuerte y fibroso descansa ya sobre el mío y nuestras lenguas repiten de nuevo la deliciosa presentación. Me estás empezando a excitar de verdad, bandido. ¿Hasta donde te dejaré llegar..? De momento lo único que sé es que empiezo a perder conciencia de la realidad. Cuando abro los ojos veo tus ojos y el fuego aumenta. Por temor a quemarme vuelvo a cerrarlos y entonces sólo existen tu lengua y mi lengua. Mientras tus manos acarician mi cabello me llega una sensación del hemisferio sur. Hay algo en ti que está creciendo y mi muslo derecho lo está notando. Me parece que tú estás tan excitado como yo, ¿verdad? Pues saberlo me empieza a hacer sentir humedad y no solo por la zona donde nuestras lenguas están apasionadamente batallando…

Muevo mis manos hacia tu cintura y te dejas mover para quedar cintura contra cintura. Hmmmmm esta sensación es muy excitante. A pesar de la ropa noto el calor que emana desde tu entrepierna hacia mi sexo. A ti tamb más pequeños hasta que te concentras en mi clítoris. Hmmm Tu mano sabe lo que hace, has debido tener una buena entrenadora. Hmm Qué dilema. Me estás dando placer por 2 sitios a la vez y no sé cuál escoger. Hmm Finalmente gana la zona de siempre y me concentro en el movimiento de tu mano sobre mi zona caliente. Bajo mi mano y, por encima de la tuya, desabrocho mi pantalón para que te muevas con más soltura. Tú te das cuenta y centras toda tu acción en esa zona mientras me acaricias los pechos con tu mano libre mientras me vas quitando del todo los pantalones. Ya que tengo la mano por esa zona aprovecho y cojo la tuya para que se decida a saltar ese estúpido trozo de tela que todavía queda entre tus dedos y mi zona más apreciada. Hmmmmmm Tus dedos son… son… increíbles, me desconecto completamente y me concentro en… en… hmm el creciente placer que me estás dando. Parece que sabes de cada rincón de mi sexo como la palma de tu mano. Introduces primero uno de tus dedos dentro de mi, lentamente y con tiento… Hmmm Notas las paredes húmedas que te invitan a seguir investigándolas. Ahhh Ahora sacas tu dedo y sigues acariciando mi clítoris. Hmm Ahora coges 2 dedos y los introduces dentro… dentro de mi hmmmm Me cuesta hilar las palabras. Me lo estás poniendo difíc… hmmmm difícil. Estás moviendo a la vez los dedos dentro de mi y los que acarician mi clítoris Ahhhhhh ¡Me encantan las manos grandes! Hmmm Te agarro con fuerza. Si no estuviese tumb Ahhhhhh tumbada ya habría caído al suelo. Ahhhh Ahhhhh Uhmmmmmm Ufffff Uhmmmmmmmmmmmm Cuando me quiero dar cuenta estoy empapada y agarrada a ti como si la vida me fuera en ello. Nunca había tenido un orgasmo tan increíble.

Me miras con cariño mientras recupero el aire. Sabes que no te voy a dejar escapar tan fácilmente y menos después de esto. A los pocos segundos ya estoy recuperada. Te hago tumbarte y con menos dulzura que tú conmigo te quito los pantalones. Un enorme bulto está amenazando con salirse del calzoncillo. Paso mi mano por encima acariciándolo. Da un pequeño salto estirando su prisión peligrosamente. Estoy saboreando el momento previo con verdadero deleite. Finalmente, y esta vez sí con más teatro, empiezo a quitarte el calzoncillo mientras con gran satisfacción veo lo que parece ser un magnífico compañero sexual. Una vez libre de sus ataduras salta enhiesto. Lo agarro con una mano y comienzo a subir y bajar su piel mientras veo cómo brilla su glande y lo observo con verdadero deseo. Necesitaría 3 manos para poder cubrirlo. Hmmm Sin duda es toda una polla. Me relamo solo de pensarlo… Me encanta la sensación que me produce su superficie.. Mi sentido del gusto no lo resiste más así que tras esta toma de contacto acerco mis labios casi cerrados y los voy abriendo mientras me la introduzco hasta el fondo y comienzo a degustarla. Te miro a los ojos y veo que te está gustando. Aprieto con mi mano mientras sigo el sube y baja y me parece oírte algunos gemidos. ¡Soy muy correspondida con quien me corresponde! Mi lengua recorre tu rico miembro de arriba abajo mientras con la mano subo y bajo la piel que recubre el glande y aprieto fuertemente. Está delicioso. Continúo unos minutos disfrutando de este rico manjar hasta que empiezo a notar que te vibra el cuerpo. Tú me miras y yo te devuelvo la mirada. Tengo la intención de tragarlo todo, tranquilo. Cierras los ojos y con gran excitación noto cómo te recorre una corriente eléctrica y con verdadero morbo noto tu caliente semen inundando mi boca. El morbo es irresistible y lo trago como si fuera verdadero néctar. Me apoyo sobre ti unos minutos esperando que seas de rápida recuperación mientras lo único agitadamente. Cuando por fin llego al final final y tocas fondo dentro de mi siento desmayar. Me sujetas con suavidad. Recobro el control de la situación. Apoyo mis manos sobre tus abdominales y comienzo a… subirrr hmmm y a… bajar uhmmmmmmm. ¡Me encanta sentirte dentro de mi, sentirme penetrada por ti! !Esto es el nirvana!. Solo puedo pensar en el placer que me estás dando Ufffff. 19 años perdidos. Hmmmmmmm Sube…, baja…. Tú también estás disfrutando de lo lindo. Parece que tu cuerpo y el mío estén hechos el uno para hmmmm… para el otro. Con qué facili.. aahhh facilidad se acoplan y desacoplan. Arff arfff Mi sexo está cada vez más húmedo y sin darme cuenta voy… voy… hmmmm…. aumentando la velocidad.

Te aviso cuando..

¡Sí!

Hmmm Si hubiese sabido lo buen amante que hmmm.. que eras no habría esperado semanas para pedirte ayuda con los estudios diablillo. Uffff no me doy verdaderamente cuenta pero el sube y baja es.. es.. ahhh… es ahora frenético! Estoy cabalgando sobre una espada de placer. Arffff Cada vez estoy más excitada. Noto que me empieza a subir otra oleada de calor más fuerte que la anterior. Uhmmmmmmmmm Me miras con cara de corderito avisándome de que vas a descargar. Entonces te sonrío, contraigo mis músculos inferiores y… Ahhhhh Uhmmmm y comienzo a cabalgar más profundamente. ¿Esto… esto… no te lo esperabas eh? Cierras los ojos y noto como te agarras a mi con fuerza. Uffffffff ¡Viene otro orgasmo! Sigo contrayendo mis músculos alrededor de tu miembro. Noto perfectamente la forma de tu glande abriéndose paso una y otra vez dentro de mi, penetrándome de arriba abajo… hmmmmm, me vas a matar de placer… Ahhhhh Ya… ya… ahhh ya viene la … ola… de calor… Ahhhhhh Justo cuando acaba el orgasmo tú te agarras a mi con fuerza, vibras como una estrella a punto de explotar y un instante después noto un chorro de calor llenándome por dentro. Uhmmmmmmmmmmm Uf uf Descansamos unos minutos tumbados en la cama. Mientras nos seguimos acariciando. Miramos de reojo la hora por precaución. ¡Demasiado tarde! Rápidamente nos recomponemos como podemos y te acompaño al portal. Al salir saludamos a mis padres que estaban llegando. ¡Por los pelos!Ya me he puesto al día. Muchas gracias profesor.

Te sonrío de oreja a oreja.

Como te dije cuando me ofrecí, ha sido un verdadero placer.

Pero sabes… Tengo un problema.

¿Cuál?Sabiendo lo buen profesor que eres me voy a aprovechar de ti y te voy a pedir clases particulares muy a menudo a partir de ahora.

Bueno, no creo que sea problema… ¡Mientras haya meriendas así!Jaja, ¡No lo dudes!

(Unos días más tarde)

Ahhhh Ahhh Hmmm Hola.. Hola.. hmmmm sé que no es la.. hmm.. la forma habitual de acabar un relato pero.. hmmm… pero… el chico de ojos misteriosos me ha pedido que hmmm que añada esta coletilla… hmmm Como puedes ver estamos… Ahhhhhhhh ahh…. estamos merendando y realmente no quiero decirlo pero me ha dicho que… hmm que… si lo hago no hay más clases particulares…..

 

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Profesor y Alumna (2) Joan bajo la mesa

Hola quiero continuar contando lo que me ocurrió recientemente, mi nombre es Bob Saget y estuve trabajando de profesor en una escuela  universitaria de chicas.

En anterior relato conté como estando en la biblioteca una tarde apareció Joan una chica morena muy bien desarrollada con su uniforme de la escuela.Como me la había follado encima de la mesa de la biblioteca. Pues aquí va lo que pasó al día siguiente.

Al día siguiente a la misma hora pareció Joan vestida con su uniforme de la escuela, venía a verme con aquella falda de tablas, su camisa blanca ceñida a su cuerpo con su corbata roja y verde,  sus zapatos negros brillantes y sus calcetines blancos con una franja roja.

No pude evitar sentirse sexualmente atraído de nuevo, me había masturbado toda la noche pensando en el polvo que le había echado. Ella también había tenido que masturbarse en su habitación recordando mis dedos en su coño y como mi polla la desvirgó.

Fui a levantarse para recibirla y mirar si había alguna alumna, no había nadie.

— Tranquilo profesor, hoy no vengo a que me ayude con el ingles, solo a devolverle el favor de ayer.

Puse una cara de no comprender pero en cuanto pasó al otro lado de la mesa y me dio un suave beso en los labios comencé a entender.

Nos dimos un beso húmedo en el nuestros labios, nuestras lenguas se rozaron con dulzura. Pude sentir la punta de su lengua humedecerme la boca y por último con su pasión juvenil besarme tan intensamente que buscaba entrelazar nuestras lenguas. Fue un beso tan intenso y pasional que no puedo evitar excitarme,  y mi polla empezó a deformara la cremallera de mi pantalón. Aunque  en ese momento no podía saberlo aquel beso le había humedecido la ropa interior a mi alumna.

Dispuesta a compensar a su profesor se arrodilló entre la silla y la mesa, con algo de dulzura, malicia y de deseo reflejados en sus ojos fue soltando el cinturón, que ayer le costó tanto  y luego la cremallera del pantalón.

El bóxer negro ajustado que llevaba se veía deformado por la tensión de mi verga. Desde tan cerca podía sentir su aliento sobre mi polla. Sin pensarse lo dos veces le dio un beso. Mi cuerpo se convulsionó en la silla quedándome sentado en ella. Joan por encima de la tela fue recorriendo aquella polla con la que seguro que había soñado la noche anterior, lamía desde la base hasta los huevos.

Estaba excitado con sus suaves besos a mi miembro erecto, me fijé que estaba metiendo su mano bajo su falda y con sus dedos estaba tocando la humedad de sus braguitas.

Sonó la puerta. Me puse nervioso y la empujé debajo de la mesa. Ella se quedó quieta allí abajo hasta nueva orden, con una mano dentro de su bragas y otra sobre mi polla y con el olor de mi polla a escasos centímetros de su cara.

Era Belén otra alumna mía, la cual saludé con la vista, ella dejó su cosas en una mesa y luego vino a donde estaba yo sentado.

Belén era una chica tan guapa como Joan ambas no se llevaban nada bien.

La joven estaba tonteando conmigo y entre risitas y preguntándome cosas. Estaba nervioso ya que tenía escondida bajo la mesa, con sus bragas empapadas y con mi polla a escasos metro a Joan.

Joan no se estuvo quieta y bajó mi bóxer y extrajo mi pene el cual se quedó totalmente  erguido. Tenía las venas marcadas, el capullo sonrosado se mostraba en pleno esplendor, de su punta brotaban pequeñas gotas de flujos que delataban mi excitación. Ella recogió aquellas gotas con la punta de su lengua. Algo que me se estremeció.

Belén, deberías ponerte a estudiar en tu sitio.- le dije para alejarla de mí.

No, es que tengo dudas, ¿Esta Usted bien profesor? —preguntó la inoportuna compañera de clase.

Si, si muy bien —contesté mientras Joan se iba introduciendo mi polla hasta el fondo de su boca.

Pese a lo comprometido de la situación ella no podía parar. Si seguía así estallaría en breve mis gemidos de placer por el roce de su boca sobre mi polla y aquello terminaría por delatarnos.

Ella seguía y por cada lamida, me dada una succión algo que me daba placer  y notaba como en su boca se agrandaba mi polla. Su boca se hacía más estrecha y con ella mi excitación aumentaba y se me acercaba más mi orgasmo.

Yo apenas conseguía mantener una conversación coherente con Belén mientras Joan disfrutaba para ella sola de mi polla bajo la mesa.

Me estaba llevando al orgasmo delante de aquella alumna. Aceleró el ritmo de su boca. Mamaba, succionaba, chupaba, lamía, besaba, con sus labios se follaba a mi verga cada vez más erecta y excitada. Intentaba mantener la cabeza fría mientras miraba a Belén la cual estaba buscando dudas en sus apuntes para que yo se las resolviera.

Estaba sintiendo que me iba a correr y le pedí a Belén que trajera un libro de consulta que estaba al final de la sala, Belén se levantó y se fue caminando mientras que yo contenía mi orgasmo cuando la perdí de vista un instante sentía brotar de mi polla en un intenso orgasmo todo mi semen estaba saliendo y noté como se llenaba la boca de mi alumna de mi semen,   no pude evitar un jadeo antes de correrme. Que disimulé con una tos.

Miré abajo de la mesa a Joan sonreír mientras se relamía de gusto mi semen en su boca.

Cuando Belén se fue saqué a Joan de debajo de la mesa y nos vestimos prometimos no más encuentros en la biblioteca… no os voy a decir si lo cumplimos o no.

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Los cuernos de Blanca

Era una noche de estas que tus amigos estaban tan borrachos que se ponían a desvariar, y me marché.

Caminando por la calle hacía mi casa me encontré de frente a siete amigos, cuatro chicas y tres chicos, que estaban de celebración ya que gritaba “viva” y esas cosas. Cuando me crucé con ellos una chica rubia muy mona que llevaba una camiseta blanca de “Love NY” con diamantes que le estaba holgada dejando ver su sujetador negro y unos vaqueros ajustados, me miró fijamente y con su labios de color carmín me dijo.

– Mi prometido es un cabrón.- se notaba que estaba algo borracha, al igual que sus amigos, lo cuales se habían adelantado y dos de sus amigas estaban detrás ya que una de ellas se estaba quitando los zapatos ya que con la papa no podía andar.

– Ya será menos.- le respondí mientras que ella se agarraba a mi brazo para no caerse.

Me contó su historia:

– Llevábamos 5 años saliendo, 3 viviendo juntos, nos casamos este año dentro de 3 meses, y ayer me entero que me ha puesto los cuernos con media empresa. Que me los llevaba poniendo desde el primer día. Unos cuernos detrás de otros, ¿te lo puedes creer?

– Vaya, no serḉa verdad niña, tu sabes que las terceras personas mucha veces mienten.

– No lo creo. Por eso he salido con mis amigos para celebrar mis cuernos. ¿Cómo te llamas? – me preguntó ella.

– Simón.

– Yo soy Blanca.- dijo ella dándome dos besos mientras que sus amigos seguían delante parados liándose un cigarro y sus amigas habían empezado a andar hacia nosotros.

– Vente a tomar algo, Simón.- Dijo una de sus amigas, ya descalza, había estado escuchando la conversación.

– Venga, sí. tómate algo, que la chica necesita consuelo.- dijo la otra chica

– Venga, sí. Tómate algo – volvió a decir Blanca .

Como era temprano y no tenía nada que perder, me fui con Blanca y sus siete amigos.

En la discoteca la música estaba muy fuerte y era espantoso. Conseguimos entrar y llegar a la barra donde invité a Blanca a una copa y conseguimos mantener una conversación. Estuvimos analizando lo que sabía y como era su prometido, yo actuando de abogado del diablo.
Por el volumen de la música tuvimos que hablar muy de cerca, mi boca casi tocaba su oreja, notaba su aliento en la mía y supongo que ella el calor de la mía, rozamos mejilla con mejilla, poco a poco de manera más natural. Como dije, estaba borracha y confusa: necesitaba que alguien le diera una visión neutra. Sacarse sus problemas, sus dudas y sus amigos no eran muy buenos ya que siempre barrieron hacia ella y no le darían la visión que le podría dar yo de sus problemas. Ella necesitaba sentirse guapa, y lo era, necesitaba sentirse deseada, necesitaba que alguien hiciera divina y no mortal, ella quería perderse una noche siendo mortal para encontrarse, y ser diosa.

Ella aprovechó mi cercanía para sentir el contacto de mi piel, el calor de mis palabras en su cuello. Yo sentía su olor en mi nariz, me dejé guiar, comencé a jugar con su lóbulo, rozándolo con mis labios mientras le hablaba, y ella se dejaba rozar, y acercó su cuerpo a mí, sus pechos entraron en contacto con mi pecho, girando poco a poco la cabeza, dejando de ser la prometida y convirtiéndose en sí misma. En ese sensual cortejo, ella me acercó su cuello, yo no lo dudé y comencé a besarlo despacio, suave, lo humedecía con la punta de mi lengua.
Ella se separó por un momento, fue cuando aproveché, que tenía su cara enfrente para besar sus labios, su labios de color carmín. Y ella se dejó besar, nuestros labios se juntaron y nuestras lenguas comenzaron a jugar. posé mis manos en su cintura, a ella le había cogido de sorpresa el beso, una mano la tenía en la barra y el otra mano se había quedado aprisionado entre nuestros cuerpos.
Ella me dio en el hombro un toque y dejamos de besarnos, bajo el rostro, no por arrepentimiento de lo que había sucedido sino para asimilar lo que estaba ocurriendo, era deseada por otro hombre que no era su novio.

Después de tres copas y varios besos tomamos un taxi. Nos fuimos a mi casa. Nada más entrar en mi casa Blanca se descalzó y comenzó a andar por ella buscando mi dormitorio. Cuando la encontró se sentó en la cama, demostrado donde quería que fuera el final de la noche.

Me miraba desde la cama invitándome a unirme a ella. Yo me puse delante de ella, le acaricie la cara, ella besó mi mano, y luego bajé la mano por su cuerpo rozando su cuello, ella se dejaba acariciar, su pecho, su cintura acabado en su pantalón. Con mis ojos clavados en los suyos posé mis manos en su pantalón vaquero. Comencé a desabrochar sus botones uno a uno mirándole a los ojos. Ella lo quería así no veía remordimiento en su ojos, fui sacando su pantalón hasta que salió por su pies luego fui metiendo, muy despacio, la mano debajo de sus tanga hasta alcanzar su sexo. Su coño estaba húmedo, más de lo que esperaba. Posé mi mano en la entrada dispuesto a acariciarlo, ella abrió la piernas para facilitar la caricia, poco a poco metía mis dedos en su coño y ella se apretaba los labios con los dientes pidiéndome que mis dedos fueran más lejos. Su rostro era una mezcla entre el deseo y la ira, entre las ganas y el luto supongo que tenía a su novio en mente.

Blanca me miró, comenzó a desabrochar mi pantalón, luego bajó mi cremallera y sacó mi polla de mis boxers. Acaricio mi polla de arriba abajo y luego abriendo la boca comenzó a comerme la polla, hacía desaparecer mi polla en su boca, mientras la humedecía más y más. Deje de meterle dedos y ella me cogió del culo e hizo que me moviera hacia ella, metiendo mi polla más adentro de su boca, Yo balancee mi cuerpo para follarme su boca de color carmín ella seguía comiéndome la polla. Me comía la polla y yo le fui acariciando los pechos luego le levanté la camiseta y le desabroche el sujetador. Me quité mi camisa quedándonos lo dos desnudos y saqué mi polla de su boca.

Ella se tumbó en la cama y yo me tumbé a su lado. Nos besamos una vez más mientras que nuestra manos acariciaban el cuerpo del otro luego me incorporé y le abrí las piernas. Le metí poco a poco mi polla, haciendo que mi cuerpo poco a poco cayera sobre su cuerpo, ella suspiró cuando estuvo toda dentro.

Mi polla en su coño comencé a follármela, ella gemía con cada golpe de mi polla dentro de ella, disfrutaba follándome su coñito húmedo y caliente. Daba cobijo a mi polla mientras que mi polla entraba y salía de su coño. Mis manos estaban encima de la almohada mientras ella acariciaba mi pecho bajando hasta mi trasero y apretando fuertemente con su manos llegando a arañarme el culo de la presión que estaba haciendo, gritando de placer.

“ Déjame arriba” me dijo ella y sacando mi polla de su coño me tumbé a su lado, ella se puso encima mío colocando mi polla dentro de su coño y poco a poco se la metió dentro soltando el mismo suspiro cuando estaba dentro, luego comenzó a mover las cadera hacia adelante y atrás, yo coloqué mis manos en su rostro pero ella me bajó las manos hasta sus pechos. Comencé a besarlos y a pellizcarlos algo que le causaba mucha excitación que era lo que yo pretendía. Aumentaba el ritmo de sus caderas sobre mi polla, y yo le mordía los pechos o cogía sus pezones con mi dientes y le daba bocado con los labios en sus pechos llegando a hacerle pequeños chupetones.

Ella seguía dándole caña a mi polla y yo dejé de acariciar sus pechos para únicamente morderlos mientras que ponía mis manos en su culo, en su redondo y pequeño culito, apretándolo contra mí con mis manos, abriéndole las cachas e incluso comencé a meterle un dedo en su ano. Ella seguía gimiendo y no hizo ninguna desaprobación de lo que mi dedo le hacía en su ano por lo que humedecí el dedo y se lo fui metiendo en el culo. Ella cabalgaba sobre mi polla y yo le metía un dedo en su ano mientras que nuestras respiraciones se solapan una con la otra llegando ella a gritar de placer.
Ella tuvo un orgasmo brutal el cual la dejó sin fuerzas, yo con cuidado la deposité sobre la cama.Ella se dio la vuelta dándome la espalda, creía que se había terminado cuando ella me abrió su culo y me dijo susurrando “ Métemela por el culo, por favor”, “ pero ten cuidado, que soy virgen… se lo había prometido a mi novio pero…” Coloqué mi polla en la entrada de su ano y comencé poco a poco a metérsela, le metía la punta y la sacaba, le metía la punta y algo más y la sacaba, le metía la punto y algo más y la sacaba, poco a poco mi polla entraba en su culo hasta que finalmente entró toda sacaba un poco lo justo para que no se cerrará el ano y luego empujaba muy fuerte, Blanca gritaba de placer ante cada acometida mía “ más fuerte” me dijo y la tomé de la cintura y comencé a follármela más fuerte, cada embestidas con más fuerza hasta que finalmente me corrí algo dentro de ella pero el resto fuera llenándola de semen.

Me levanté y ella estaba demasiada cansada para ello.La cogí en brazos llevándola a la ducha la cual abrí encendiendo el agua. Cuando estuvo saliendo el agua caliente la posé en el plato ducha y comenzamos a besarnos,a mojarnos y limpiarnos el sudor y el semen. Veía su cuerpo y los chupetones que le había propinado a lo largo del cuerpo y los arañazos que ella me había hecho, me agaché y comencé a darle besos en su coñito comiéndomelo, metiéndole la lengua y jugando con su clítoris, ella tuvo un orgasmo . Salí de la ducha y tomé una toalla para ella, la sequé su cara, sus pechos y su culo, le abrí las piernas para secarle su coñito, luego ella cogió la misma toalla y comenzó a secarme a mí la cara, el pecho la polla. Soltó la toalla en el suelo y me tomó de la mano, me llevó a mi cama en la cual se tumbó dándome la espalda “ Abrázame” y la abracé. Nos quedamos los dos desnudos abrazados dormidos.

Al despertar, ya no estaba pero había dejado un mensaje en el espejo del cuarto de baño pintado con su pintalabios de color carmín.

“ Muchas Gracias”.

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Tamara, Ursula, Almita II

Bueno, después de algunas semanas vuelvo a estar, por suerte, en comunicación con las personas que gustan de leer mis relatos. Muchas de ellas me preguntan si todo lo que detallo en ellos es verdad o son puras fantasías. Reconozco que soy muy fantasiosa pero también les digo que me gusta convertir mis fantasías en realidades, dentro de lo posible, y son precisamente mis fantasías convertidas en deliciosas experiencias las que me gusta rememorar, cosa que hago cuando escribo mis relatos. Lo hago porque me gusta escribir aunque no me considero muy buena escritora. Cuando leo mis relatos en Marqueze, me doy cuenta que cometí errores de redacción cuando ya es tarde para corregirlos. Bueno, pero ahora vuelvo a la linda casa de Tamara para seguir contándoles lo que pasó en esa noche maravillosa con mis papis adoptivos (Alberto y Mariana), con Tamara y su esposo Gonzalo, con mi novia y amante Úrsula ,con nuestra flamante amiga Almita, con los formidables amigos de Úrsula, Alfredo, un negro atlético, muy bien dotado y excelente como compañero de cama, lo mismo que Marcos, el otro amigo de Úrsula uno de los tipos con la verga más larga y gruesa que he disfrutado hasta ahora. También ya en plena orgía llegaron como regalo del cielo dos “amigos” del matrimonio Tamara-Gonzalo que cumplieron a la perfección con la tarea para la cual los había convocado Tamara: llenar algunos lugares vacíos y ¡tenían con qué!Voy a los hechos….

Cuando los nombrados anteriormente entraron al dormitorio pasaron delante de Úrsula, Marcos y yo. Eran blancos, uno rubio y el otro de cabello negro con canas en las sienes aparentemente algo mayor que el rubio, pero ambos hombres grandes, de rostros agradables que no perdieron la oportunidad de mirar muy bien el tipo de hembras que éramos. ¡Sabíamos que no los íbamos a defraudar!Pero Tamara ni siquiera nos lo presentó, se dirigió con ellos hacia el sofá cama en donde estaba mi mami sentada, en ese momento, en la falda de Alfredo, ambos completamente desnudos. Miré a Alfredo y se dio cuenta, por suerte, que lo estaba llamando con la mirada.

Luego de ver coger a Almita con mi papi y con Gonzalo, ambas, Úrsula y yo, estábamos desesperadas por coger y en ese momento Marcos, que me tenía en la falda, sobándome toda y haciéndome sentir su trinquete entre los muslos y Alfredo eran los más indicados. En el fondo de mi mente me acicateaba el deseo de que los amigos de Tamara nos vieran a mí y a Úrsula bien degeneraditas las dos revolcándonos y cogiendo a lo bestia con ellos dos. Deseaba dejarlos bien calientes para que más tarde después que se hubieran cogido a mi mami y a Tamara, la emprendieran con nosotras.

Almita se levantó de la atrás! ¡Mi Dios! En realidad fue una linda sorpresa.-Me acosté boca arriba al lado de Alfredo, muy cerca del sofá cama en donde los amigos de Tamara se estaban desnudando mientras mi mami y Tamara los esperaban acostadas en la cama, acariciándose las conchas totalmente depiladas , mirándolos provocativamente.- Úrsula se acostó del otro lado de Alfredo y Marcos a su vez al lado de ella.-Estábamos así.- Marcos, Ursula, Alfredo y yo.- Al lado de Marcos, apoyado en la alfombra un espejo inmenso, a mi lado el sofá cama en donde se iba a desarrollar otra festichola de antología, pero eso se los cuento después. Ahora les voy a relatar el relajo que hicimos nosotras con Alfredo y Marcos.-Acostada al lado de Alfredo, procedí a sacarme la diminuta tanguita roja pero sádicamente lo hice en forma lenta, mirando a los dos tipos que a esta altura estaban ya, desnudos, prontos a lanzarse sobre los cuerpos fabuloso de mi mami y Tamara.- También fabulosas eran sus pijas, por algo eran amigos de Tamara. Al ver la forma descarada de mi provocación, se tomaron ambos de las pijas, sacudiéndolas.-¡Para vos también va a haber de esto, mirá!!!dijo el más veterano.-Me sonreí y me di vuelta sonriendo con cara de puta y buscando con mis labios los gruesos labios de Alfredo.

-¡Qué puta que estás hoy, Gabrielita!- me dijo el negro.

-Bueno, aprovechate , chupame y cogeme toda-le respondí.- La lujuria se había apoderado de mi mente, de mi culito, de mi cajetita, de mi alma!!! Estaba dispuesta a emputecerme y a degenerarme al máxi

mo, incluso delante de mis papis.- ¡Se que a ellos les gusta verme así y hacerlo delante de ellos lo vuelve más excitante aún!El negro comenzó a pasarme los labios y la lengua, por el cuello, los hombros, a meterse mis tetitas enteramente en la boca y a succionármelas como para tragárselas, mientras rozaba frenéticamente mis pezones con su lengua. Estos son extremadamente sensibles y más cuando estoy caliente, parece que envían impulsos eléctricos y ondas de calor a mi clítoris y a mi vulva toda.

-¡Chupame la concha!-le supliqué ansiosa.-Sus labios se deslizaron lentamente por mi vientre en dirección a mis zonas genitales que los reclamaban imperiosamente.

Cuando retrocedió apoyándose en sus rodillas pude sentir su aliento cálido bañando totalmente mi cajetita. Abrí mis piernas de par en par.-¡Alfredo, dale, chupame, no puedo mas, dale…dale!!!Cuando la punta de su lengua veloz como las aspas de un ventilador, como las alas de un colibrí, rozó apenas la brasa ardiente que era mi clítoris, del fondo de mis pulmones, surgió un ¡aaaaaa……aaaaaa……ahhhhhhh! largo….largo como demostración del intensísimo placer que sentí en ese momento.-Para mejor, Úrsula, testigo de mi placer, comenzó a besarme en la boca, a succionarme los pezones.

-Vamos a chuparle la pija a Marcos entre las dos, ¿querés?-me dijo.-No tuve tiempo de contestarle.- Estaba a mi derecha, pasó sobre mi cuerpo y se arrodilló del otro lado para chuparme las tetas y dicho sea de paso, mostrar impúdicamente su cajetita y su ano a los que estaban en el sofá cama.-Almita estaba sentada en el sofá entre mi papi y Gonzalo, con una pija en cada mano mirando hacia delante a nosotras y a la derecha a mi mami y a Tamara revolcándose con los otros dos tipos.

Marcos se arrodilló a mi derecha y su enorme verga comenzó a balancearse rígida, gruesa y larga como ninguna. Úrsula comenzó a mamársela a pocos centímetros de mi cara, tanto es así que parte de su saliva caía sobre mi cara.-Yo me retorcía y me quejaba gozando como loca con la mamada que me estaba propinando Alfre variadas pero dentro del sexo normal, sin cosas raras.-Gocé como una condenada siendo mi cuerpo chupado totalmente por Úrsula y por Alfredo y disfrutando del vergón de Marcos en mi boca. No pude evitar un orgasmo que me hizo estremecer, apretando con mis manos la cabeza de Alfredo entre mis muslos, mientras Úrsula succionaba con desesperación mis tetitas mientras Marcos golpeaba con su verga totalment6e empapada en mi empapada cara.-¡Cojéeme!- era Úrsula que reclamaba su ración.- Marcos se arrodilló entre sus piernas, de un solo envión clavó su estaca de casi 30 cms,(no exagero) en su sabrosa cajetita.-Ella levantó sus piernas por los aires y enganchó sus talones en las caderas de su padrillo y comenzó a responder a los empellones a que era sometida. Sus labios distorsionados en una mueca de placer, sus dientes apretados mirando a su macho a los ojos con gesto desafiante era la representación de la lujuria, del placer sexual llevado al extremo. Era fascinante ver a una chica tan linda gozar de esa manera,.

Mi conchita reclamaba su ración.- Miré al hermoso negro aferrando su pija y mirándome impaciente.

-¡Dale, cogeme!-le pedí de la misma manera que lo había hecho Úrsula.-Me la enterró de dos enviones violentos. Sentía su cabezona enorme golpear mi útero.- Me tenía con mis rodillas casi a la altura de mi cara enganchando sus brazos por detrás de mis rodillas. Me tenía ensartada al máximo y sabiendo que yo lo podía aguantar bien, ya lo habíamos hecho antes como Uds. saben, me sacudía sin lástima, gozando como un caballo y haciéndome gozar a mí en cada uno de sus cimbronazos. Para aumentar más mi placer, comencé a masturbarme.-Fue una acabada mutua, simultánea, brutal, como animales.-Fue una acabada fruto de la brutal calentura previa de ambos.-Sentí una tibieza deliciosa cuando su semen golpeó contra mi útero e inundó mi vagina.-La de Úrsula no le fue en zaga, pero ella acabó primero que él, gritando , suspirando, ondulando su cuerpo como una víbora al principio para luego en el momento de su orgasmo, quedar con su cuerpo quieto, como endurecido, efectuando sus músculos como contracciones involuntarias. Sus senos se alzaban sensualmente debido a su respiración agitada. Pero Marcos no había acabado, aparentemente había retenido ex profeso su orgasmo para gozar al máximo de las deliciosas carnes de mi amiga, luego de unos minutas de acompasados ¡aaaaaah! ¡aaaaaah! extrajo su enorme verga de las entrañas de mi amiga, totalmente empapada de jugos vaginales y la acercó a su hermosa carita.

-¡Gabrielita, vení!-exclamó Úrsula.-Acerqué mi carita a la de ella, uniendo nuestras mejillas y Marcos nos inundó con abundantes chorros de tibio , espeso y excitante semen.- Nos lamimos mutuamente el rostro, sonriendo satisfechas del feliz comienzo de una noche de intenso sexo.-Sigo a la brevedad

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Cuidando a la abuela

Habíamos llegado al pueblo donde Vivian mis abuelos, mi abuelo Juan, que se encontraba delicado de salud y mi abuela María, que a pesar de ser mayor de edad, ella se cuidaba mucho en su alimentación y se mantenía con buen cuerpo, como comente al principio, mi abuelo estaba internado por una neumonía, mi abuela se encarga de cuidarlo por las mañanas, yo lo cuidaba en las tardes y mi madre por las noches, habíamos acomodado esos turno, ya que m abuela tenia que descansar y alguien la tenia que cuidar.

Como y tenia permiso de manejar, era la persona que llevaba a mi abuela por las mañanas a relevar a mi madre, un día que íbamos en el camino, vi pasar a una chica de nalgas hermosas, inmediatamente se me vino a la imagen el culo de Lucia, y eche una sonrisa picara, la abuela me vio y me dijo, de que te habrás acordado ahorita que viste esa chica con tremendo culo, sonreí y le dije que de nadie, ella igual se hecho a reír, llegamos al hospital para relevar a  mi madre, me despedí de la vuela con un beso y ella me dijo al oído, regrésate por la misma calle para que ver si ves a la chica de nalgas grandes, me reí y me fui, en el camino mi madre me pregunto que si que me había dicho la abuela cuando me estaba despidiendo de ella, pues vio que me me dio mucha risa, le dije, nada madre, la abuela a veces me hace comentarios como si estuviera a la moda en todo, pero no es nada, vi que mi madre se quedo pensativa, le pregunte si pasaba algo y ella me dijo que no, solo que le pareció como si yo le hubiese dicho que ella no estaba a la moda.

Llego la hora de ir por la abuela, llevarla a la casa y regresarme al hospital hacer mi turno, en el camino me platico que el abuelo ya empezaba a tener mejoría y que pronto estaría en casa, aunque eso le daba tristeza, pues cuando el estuviera bien, nosotros nos iríamos a nuestra casa, yo cuando llegaba de mi turno al cuidado del abuelo, me cambiaba de ropa, me ponía un short y una playera, a veces solo andaba en short, nunca fue mi intensión andar así para que la abuela se fijara en mi, pero luego supe que la abuela disfrutaba de esos momentos.

Un día, cuando fui por la abuela y hacer mi turno, me comento que llegaría una amiga a cenar, por lo que le dije que yo llegaría mas tarde, pues no quería interrumpir con ellas, ella sonrió y me dijo, nombre mi Mariana, quedara sorprendida con verte, pues eres un chico muy atractivo y aunque estemos viejas, siempre nos echamos un taco de ojos, ella rio, yo igual reí, fui por mi madre y cuando entre, ya estaba Mariana, la amiga de mi abuela, ella me presento y como mi madre ya se había ido al carro le dijo delante de mi, Mariana, a poco no esta como te lo describí, ellas se soltaron con unas carcajadas y Mariana respondió, María, vas hacer que me sonroje, aunque la verdad esta mejor de lo que me lo describiste.

Lleve a mi mama y decidí no regresar rápido a la casa, pues no quería interrumpir la platica de mi abuela con su amiga, así que fui a dar un paseo por el pueblo y como estaba aburrido, pues no conocía a nadie, me fui a la casa, llegue y no vi a mi abuela y su amiga, iba hacia mi cuarto cuando escuche voces que venían de un anexo a la casa, allí estaban tomando café, no quise interrumpirlas y me fui a mi cuarto, abrí las ventanas y justo daban al anexo donde se encontraban ellas, me puse mi short y me acosté un rato a leer un poco de porno, estaba buscando relatos de hermanos, pues sabia que llegando a mi casa, tenia que volver a cogerme a Lucia, de repente escuche mi nombre en la platica de ellas, puse atención y estaban hablando de mi, Mariana le comentaba a mi abuela, que su nieto estaba como para comérselo, la abuela rio y le dijo, si esta muy rico, a veces me han dado gana de que cuando se esta bañando entrar y verlo desnudo, pues ya Juan lleva varios días en el hospital y yo estoy sin nada de acción, Mariana le comento, pues deberías de hacerlo, sirve que le ves el tamaño de la verga, igual y el te atiende mientras no esta Juan, las dos rieron, mi cabeza dio un vuelco de 180 grados, seguí buscando relatos, pero ahora el tema era, Abuela – nieto, encontré muchos por lo que leí uno y me masturbe frenéticamente, esa noche no podía dormir, entre lo que escuche y el recuerdo de haberme cogido a Lucia.

Los días pasaron y todo normal, pero un domingo mi abuela me dijo que iría un poco más tarde al hospital, que primero iba a misa y luego me hablaría para que la llevara, me levanté, fui por mi madre, llegamos a la casa, ella comió fruta y algo ligero y me dijo que estaba muerta, que se iba a dormir, yo como tenia flojera, decidí bañarme, pero no había agua, por lo que así desnudo, solo me puse la toalla y prendí la bomba, termino de llenarse el tinaco y me fui a mi cuarto, vi la hora y dije, voy a  dormir unos 20 min, en lo que llega la abuela de misa, al cabo que se queda un rato platicando con sus amigas, así lo hice, acosté solo con la toalla y me dormí, de repente mi abuela entro a mi cuarto y me dijo, ándale Arturo, levántate que me tienes que llevar al hospital, me levante y pude ver que la toalla estaba de lado y que mi verga con mis huevos estaban al aire libre, así que supuse que la abuela me había visto y no supe cuanto rato estuvo ahí viéndome.

Nos fuimos al hospital, ese día no hubo ningún comentario, todo normal, pero como el tercer día, me metía bañar para ir por mi madre, salí del baño en toalla y fui a la cocina por agua, ahí estaba mi abuela, en camisón de dormir, pues ella se bañaba después de mi, vi que se le transparentaba el calzón, uno azul claro de los grandes, de igual manera note que no llevaba brasier, pues sus pezones estaban parados, mi pene se puso erecto de inmediato, ella se dio cuenta y me dijo, ándale Arturo, apúrate, deja de estarme viendo las tetas, pues están caídas y t de seguro ves mejores, así que no veo por que se te ha parado el paquete, yo reaccione y me vi la verga, la tenia a mil fuera de la toalla, me la tape y me fui a mi cuarto, me vestí y fui por mi mama, en el camino venia pensativo y callado, mi madre me pregunto si me pasaba algo, le dije que no que todo estaba bien, llegamos a la casa, mi abuela salió, se despidió de mi madre y se subió al carro, iba hacia el hospital y yo no decía ni una sola palabra, ella me preguntó que si estaba así por lo ocurrido en la cocina, le dije que si, que le ofrecía una disculpa, ella me dijo, bueno no tienes por que, también a mi me agrado que a mi edad, pudiera provocar a un joven, yo iba a decirle algo y ella me cayo, me dijo, esta tarde hablaremos del tema, me dio un beso en la mejilla y se bajo al hospital.

Pasaron las horas, fui por mi abuela, la deje en la casa y me fui a mi turno, yo estaba pensativo, me preguntaba, ¿qué me dirá la abuela? ¿Se habrá molestado? ¿le habrá gustado? O ya se le olvido el tema y no pasara nada, llego la hora de ir por mi mama y llevarla al hospital, regrese a la casa, me sorprendió ver que mi abuela estaba en su bata de dormir negra, no tan transparente pero si de encajes, podía ver su brasier negro y su calzón del mismo color, un calzón grande  de los que usan las abuelas, aunque confieso que a mi me excitan mucho, la vi y luego luego se me paro la verga, la salude con un beso, que intencionalmente se lo di en la mitad de sus labios y me fui a mi cuarto a jalarme la verga, pues estaba demasiado excitado, pasaron unas horas y salía a la cocina, mi abuela estaba sentada en la sala viendo sus telenovelas, para romper el hielo, le pregunte por Mariana, su amiga, y su respuesta fue, anda picarón, primero te excitas viéndome a mi y ahora quieres cogerte a Mariana, ella rio, a mi también me dio risa, le dije que como creía y que no sabia por que lo decía, me dijo, ¿crees que no me he dado cuenta que cuando llegaste se te paro tu pene?, aunque confieso que el otro día que se salió de la toalla me causo una sensación extraña, pues me halago que una vieja como yo, pudiera párale el pene a un joven como tu, le dije que bueno, que ella era una mujer guapa y que tenia buen cuerpo, así que no se extrañara de que podía provocar eso y mas, ella me vio con cara de exclamación y dijo, mas,  ¿que quisiste decir con eso? Le dije nada nada, mejor cuéntame de Mariana, ella también es guapa y muy sexy, reímos los dos, me dijo que era una vieja amiga y que a ella era la única persona que le tenia mucha confianza, me senté en el sillón de un lado de ella y nos pusimos a platicar un poco, note como la abuela, hacia un esfuerzo para que yo pudiera ver sus piernas y parte de sus pechos, disimuladamente, cada que podía se abría el camisón como no queriendo las cosas, terminamos la platica, y le dije que me iba a mi cuarto, pues tenia que levantarme temprano, ella se paro y me ofreció de cenar, a lo que le dije que no quería, que había comido tarde y me sentía lleno, me fui a mi cuarto y me volví a masturbar frenéticamente, solo que no cerré bien la puerta y sentó que alguien me observaba, cuando voltie hacia la puerta, pude ver un reflejo de una persona, por lo que deduje que mi abuela me había visto masturbarme.

Al día siguiente todo ocurrió normal hasta la hora que la llevaba al hospital, mi abuela me dijo que hoy iría Mariana a la casa, así que no llegues tarde o no la veras y no podrás hacer lo que haces pensando en ella, ella sonrió, se bajo y entro al hospital, yo me quede un poco confundido, pues sabía que me había visto masturbarme, pero ella tenía la idea que lo hacía en honor a Mariana y no era cierto, me masturbaba pensando en ella, cuando iba en camino por ella al hospital, pensé en decirle algo mas atrevido, para ver como reaccionaba, llegue por ella y en el camino le dije, la verdad abuela, me hubiese gustado que platicáramos como ayer, sin que nadie estuviera en la casa, solo que esta ves yo también estaría cómodo, pues tu si estabas cómoda con esa bonita bata de dormir, ella se quedo callada y me dijo que lo podíamos hacer mañana, ya que hoy había invitado a Mariana a tomar un café, claro le dije, mañana platicaremos solos y cómodos, ella sonrió un poco, como de gusto y nerviosa, como mencione antes, la ventana de mi cuarto daba al área anexa donde mi abuela y su amiga se tomaban el café, llegue del hospital, después de haber ido a dejar a mi madre y me subí a mi cuarto, mi abuela debió contarle a Mariana de lo sucedido, pues escuche como Mariana le decía, mira María, debes de ponerte algo que se transparente más, pues ya son dos veces que Arturo se excita viéndote con lo que llevabas, creo que si llevas algo en el que el pueda ver más, de seguro te coje, las dos rieron a carcajadas, mi abuela respondió, tengo una idea, no llevaré brasier, solo la bata y el calzón, buena idea dijo Mariana y ya veras los resultados, rieron de nuevo, no daba crédito de lo que había escuchado, mi abuela me quería coger, así que pensé que al día siguiente haría lo posible por cogérmela.

Paso la mañana como todas, en el camino hacia el hospital platicamos cosas triviales y solo al bajarse me dijo, hijito, recuerda que hoy platicaremos como el otro día, solo que esta ves estaremos mas cómodos, ella me dio una risa picara, como sabiendo que pasaría, el día paso normal, después de que lleve a mi madre al hospital para que pasara a noche, regrese pensando en como cogerme a la abuela, sabia que ella quería, pero no quería arriesgarme a que algo pasara, llegue, grite a la abuela, ella me contesto desde el baño, me estoy bañando hijo, en un rato mas algo, me fui a mi cuarto, prendí la compu y me puse a buscar relatos de abuela – nieto, vi varios, estaba súper caliente y de repente, mi abuela toco la puerta, me dijo que estaría en la sala, le respondí que en unos minutos iba, me puse un short pero sin bóxer, y una playera, sabia que ella no traería brasier, así que, decidí darle picón igual sin bóxer, llegue a la sala y guao mi sorpresa fue ver a mi abuela con una bata blanca transparente, efectivamente no tenia brasier y se le notaban los pezones, las tetas caídas por su edad y un calzón blanco grande, de momento se me paro la verga de forma inmediata, ella me vio y como no traía bóxer, la punta de mi verga se me salió del short, ya no disimule y me senté, le dije que se veía muy guapa y sexy, ella sonrió y me dijo, bueno, por lo que me doy cuenta creo que si, los dos sonreímos, estaba sentado a lado de ella y le dije, abuela, ¿por que el otro día pensaste que me gusta que Mariana viniera a la casa?, bueno, como se que Mariana siempre viste provocativamente y tu eres un joven que se la pasa masturbándose, supuse que lo ideal era que la vieras y te masturbaras pensando en ella, sorprendido le dije, ¿ y tu como sabes que me masturbo? Por que te he visto varias veces y te he escuchado, recuerda que los viejos tenemos experiencia y ya pasamos por tu edad, sonrió, bueno le dije, ya que estamos hablando de ese tema, te equivocas en algo, no me masturbo pensando en Mariana, lo hago pensando en ti, ella se quedo petrificada y me dijo, pero hijito, como una vieja como yo te puede excitar, a lo que respondí, estas muy rica abuela y la verdad tengo muchas ganas de comerte la vagina, la abuela no daba crédito a lo que yo le decía, ella me miro y en ese momento le dije, disculpa abuela, me pare y me fui a mi cuarto.

Ella toco la puerta, le dije que pasara, ella entro se sentó en mi cama y me dijo, no tienes por que estar así, pues tu también eres un chico guapo y de buen ver, pero se me hace raro que te yo te excitara, mírate como estas y efectivamente, cuando la vi entrar, la verga se me puso a mil, ella me acaricio la pierna y me decía que era normal que eso pasara, que de hecho ella sabia que tenia culpa pues a como se había vestido, era una forma de provocar, ella me decía y acariciaba la pierna y yo tenia cerrado los ojos, escuchando u gozando, de repente su mano alcanzo la punta de mi verga, la toco y la acaricio y dijo, yo también tengo ganas de sentir tu verga en mi boca, desde la ves que tela vi en la cocina, he querido que me la metas en mi vagina, que la llenes de tu leche, de que me la comas, abrí los ojos, la mire y le saque una teta, se la acaricie y empecé a chupar, ella seguía acariciando mi verga con su mano, le saque la otra teta y se las chupaba las dos, empecé a pasar mis dedos sobre su vagina, arriba del calzón, estuvimos así un buen rato, luego la empecé a besar, me di cuenta que mi abuela besaba muy rico, pues metía su lengua en boca como una desesperada, con deseo, luego me baje el short y ella se puso a mamarme la verga, me empezó chupando solo la cabeza, era una experta, luego recorrió mi pene, hasta llegar a mis huevos, le ponía mucha saliva y yo sentía morir, le dije que me iba a venir, ella me dijo que lo hiciera en su boca, se metió mi pene y lo chupo de una manera que no pude aguantar, le llene la boca de semen, ella se lo trago y me dijo que estaba delicioso, que hacia mucho tiempo no probaba uno así, ella siguió chupando mi verga y volvió a ponerse dura, luego le quiete el camisón, y solo quedo en calzón, le dije que no se lo quitara, le pase la lengua por su calzón, le hice de lado el calzón y le metí los dedos a la vagina, esta mojada, y tenia un olor a sexo delicioso, le puse la punta de mi verga en la entrada de su vagina y la metí de un jalón, ella gimió y me dijo que le diera duro, que no parara, que tenia mucho que no sentía una verga en su vagina, seguí bombeando su vagina, pare y le quiete el calzón, la puse a que me mamara la verga, que la chupara, luego se la volví a meter, se la metía duro, estuve así y luego la puse de a perrito, le metí la verga hasta el fondo y la tenia agarrada de la cadera, la jalaba hacia mi con fuerza, de igual manera empecé a meterle un dedo en su culito, ella me dijo que le encantaba, que le metiera el dedo hasta el fondo, así lo hice y empecé a sentir que ella estaba por venirse, acelere el ritmo y le dije que me venia, ella me dijo, vente en mi vagina, llénala de leche, hazlo hijo, nos venimos juntos, su vagina estaba llena de leche con fluido vaginal, en los días siguientes mi abuela y yo, cogíamos todo los días.

Mi abuelo se recuperaba y nos dieron la buena noticia de que ya saldría del hospital, aunque ene se momento era buena, también me preocupaba el hecho de que no cogería mas a mi abuela, pues estaría mi abuelo y mi mamá en casa, pasaron  los días y le dieron de alta a mi abuelo, lo llevamos a la casa, estábamos contentos por su salud, pero mi cara de sentimientos encontrados no la podía quitar, mi abuela me pregunto que si que me pasaba, le dije que aunque estaba contento por el abuelo, estaba triste por que no me la cogería diario, ella me respondió, recuerda que en verano puedes venir a cuidar a tus abuelos, me alegré un poco, en la noche hable con mi mamá sobre nuestra partida a la nuestra casa, pues el abuelo se recuperaba bastante bien, ella me dijo que al fin de semana nos iríamos, el jueves por la tarde, me subí a dormir a mi cuarto, estaba agarrando el sueño cuando escuche a mi madre y mi abuela platicando, mi abuela le pregunto que si como estaba, que como le iba con mi papá, ella dijo que no muy bien, que seguía teniendo problemas sexuales, mamá, Lucas siempre quiere hacer el amor y quiere hacer muchas cosas que no me gustan a mi, mi abuela respondió ¿y como sabes que o te gustan si no lo has hecho? Bueno mamá, tal ves tengas razón, pero la verdad es que no se me antoja hacer cosas con Joel, mi abuela le dijo, bueno pues tienes a Arturo, hazlas con él, mira que es un buen semental y esta mas que hermoso, ¡mamá! Como dices eso, Arturo es mi hijo, si lo se hijita, pero ah, como eres, no creo que te fijes en otro hombre y la verdad, no debes de llegar a vieja sin haber descubierto el mundo sexual, no te lo pierdas y sigue mi consejo, yo escuche todo y no daba crédito, mi abuela aconsejaba a mi mama de que me cogiera, pasaron los días siguientes hasta que toco irnos.

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Otra noche en San Nicolás (II)

(Continuación)

No podía creer lo que veía! Cuatro desconocidos en la habitación de Martín, cagándose de la risa viéndome desnudo y obviamente habiendo sido objeto sexual del dueño de casa! Creo que nunca me sentí más humillado en mi vida! No sabía que hacer o cómo reaccionar. Sólo atiné a decir el nombre del cruel autor de esta situación:

-Martín!! Pero..qué??.-me salió a duras penas de la boca, mientras intentaba taparme sin mucho éxito.

-Que te pensabas?-me dice, con un tono entre divertido y enojado,-Yo estaba con amigos, vos venías después de casi un año de no aparecer buscando pija, y encima te hacés el exquisito cuando te digo de que vengas? No, putito, eso no se hace. Hoy las pagás.-me dice firme y ya sin reírse.

Yo estaba helado, paralizado, sin poder decir nada. No podía creer la situación en que estaba, que iba mas allá de cualquier fantasía que hubiera tenido antes. Sólo podía escuchar lo que me decía Martín, que siguió hablando, ahora más despacio.

-Podemos hacer esto de dos maneras: si te portás bien, y hacés caso, y nos gusta lo que hacés, vamos tranquilos, no mas de uno por vez. De esa no zafás: hoy te cogemos todos. Pero depende de vos y de cuánto te apliques si vamos de a uno como vos querías o si te garchamos a la vez. Que te parece?-finaliza su discurso, con voz tranquila, pero sin dudar ni un momento.

Yo estaba con miedo, pero, por otro lado, me di cuenta que no tenía opción: era hacerles caso y rogar que no se zarpen.
-Yo…bueno…despacito, despacio, por favor…si…como vos digas. De a uno.-dije, nervioso.
-Bueno,-me dice Martín a todo esto,-primero nos chupás la pija a todos, y después vamos viendo, si? Mejor te presento a mis amigos, no? Es de mala educación chupar pijas sin saber el nombre.-agregó, y todos se reían.
-Hagamos así: vos primero me decías lo que querés hacer, y después van pasando, los vas desvistiendo, y los vas conociendo uno a uno, ok?-agrega después de un momento, como si una nueva idea se le hubiera ocurrido.
-Ehh…cómo decirte lo que quiero hacer?-digo, confundido.

Se acerca a mi cara Martín, y me dice:-Decinos qué querés hacer ahora, no entendés?
-Si…ehh…quiero…hacer lo que quieran.-digo yo.
-No!!!-dice fuerte Martín, mientras me agarra del pelo y me sacude un poco. Casi lloro del miedo.-Decínos bien qué nos querés hacer.-agrega, sin soltarme.
-Quiero chuparselas…-me sale la voz finita y muy baja, casi un susurro.
-Mas fuerte.-me dice Martín, sin soltarme aún.-Quiero chuparselás.-digo, un poco más firme.
-Más fuerte, Putita!-me grita ahora.-Quiero chuparles las pijas a todos y tragarme su leche!!!-grito yo en respuesta, sin poder controlarme.
No se si fué el miedo o los nervios, pero me salió así la frase, que no estaba seguro de haber querido decir eso.

Martín se rió y me soltó: -Viste que era fácil? Dale, bajáte de la cama y anda empezando de a poco.-
Le hice caso sin dudar. Me fui hacia el de más a la derecha, y le bajé los pantalones. Tenía un pantalón tipo jogging y una musculosa blanca, no tan alto como Martín, con un boxer abajo del pantalón, que aprisionaba una verga en reposo bastante considerable. Me la metí en la boca mientras Martín decía: -Este es Matías. Saludalo.

-Hola.-Obedecí mientras sacaba su poronga ya crecida de la boca para verla. Una linda pija era, con la piel para atrás, rosadita, bastante grande (no tanto como la de Martín, pero admirable). Me la volví a meter en la boca, para saborearla, temeroso que me retaran de nuevo. Agarré la base con la mano derecha, mientras me apoyaba con la izquierda en el piso para no caerme. Le pasaba la lengua a la cabeza, acariciaba el tronco despacio recorriéndolo con la lengua mientras subía y bajaba con la mano. Me la saqué de la boca para lamerle las bolas, y después volví a comermela. Con la mano le acariciaba a Matías los huevos mientras con la lengua intentaba recorrer el tronco sin sacarme la pija de la boca. Corría abundante saliva por la poronga del pibe, facilitando mi labor de putito chupa pijas de complacer a quien Martín me dijera.
No me la saqué de la boca cuando empecé a sentir latir más fuertemente esa verga linda que tenía en la boca, y menos aún cuando sentí el trallazo de semen que me inundaba la boca, ese gusto salado y algo amargo que me empezó a gustar diez meses atrás. me la tragué toda, sin rechistar, y pasé al siguiente.

-Omar se llama él.-me dijo Martín. Un flaco alto, con una remera negra del Che, una gorrita roja y pantalones shorts, que ocultaban una pija gordita y más corta que la de Matías y Martín. Se la chupé más rápido que a Matías, queriendo conocer a todos los amigos de Martín ya. Antes de acabar, me sacó de su boca y me tiró la leche en la cara y en el cuello, chorros calientes que pegaron en mí y comenzaron a descender formando líneas pegajosas desde mis labios hasta mi cuello.

Pepe era más gordito, y tenía la pija más fina que la de los otros, pero más larga, blanca y sin piel. Al menos de 22 cms la sentí en la boca, tan larga como la de Martín o más quizás. No me la podía poner entera adentro, me costaba, así que opté por saborearla medio de costado, recorriendo rápidamente el tronco con la lengua y los labios, deteniendome en la cabeza para chuparla con fuerza, para salir y volver a pasear por ella. No le chupé las bolas porque estaban peludas, y no me gustaba tanto. Además, no me lo pidió. Si me lo pedía tenía que obedecerlo, pero no. De él sí me dejó tragarme la lechita caliente, que salió en rápidos latigazos de su pija mientras la tenía adentro de mi boca.

Pasé entonces al último de los amigos, y cuando le bajé los pantalones vaqueros, me dí cuenta porqué estaba último: debajo del slip blanco, la forma de la pija se veía, clara, recorriendo todo el frente de su pelvis, y bajando hacia su pierna.

-La puta madre!-grité de sorpresa. Se entraron todos a cagar de la risa, mientras Martín me decía: -Bueno, ahora lo vas a conocer a Manu. Es mi hermanito.-
Manu era Bajo, de piel pálida, de pelo bien negro y ojos claros. Debajo de la camiseta no tenía buen físico. Pero su verga era enorme y muy linda: se me hizo agua la boca al ver esos veinticinco centímetros de poronga que iban a entrarme en la boca (y en el culo???). La acaricié, la intenté agarrar con la mano entera pero no llegaba. Tuve que usar mis dos manos, y aún así quedaba afuera la cabeza y un pedazo más. Empecé despacio por ahí, y después de intentar infructuosamente comérmela entera, la empecé a recorrer con la lengua y pegarle mordidas suaves mientras lo miraba al Manu. Esta verga me tenía fascinado. Creo que estuve como diez minutos saboreandola, y adorándola, hasta que al fin sentí que se venía. Me agarró con fuerza la nuca, y empezó a largar chorros lentos de leche caliente y espesa dentro de mi boca, que procedí a tragarlos como podía. Una buena parte chorreó por la comisura de mis labios, y cuando Manu me soltó, intenté lamerlos para que no se escapen. Igual siguió saliendo leche de su pijón, nunca había visto acabar tanto a alguien, y me fue cayendo en el pelo, en la cara, en los labios entreabiertos. No me di cuenta que había entrado alguien más: una chica con un teléfono que estaba tapándose la boca y filmando toda mi cara de trolo entregado. Quizás debería haberme sentido más humillado, pero ya a esa altura, lo único que quería era que me cogieran.

Martín me dice, cuando termina de enlecharme Manu: -Te presento a Brenda, mi novia. Le encanta ver a putitos como vos ser culeados. Te molesta? -me pregunta con una sonrisa. Brenda se reía abiertamente ahora. Era una piba re linda, rubia teñida, con unas tetas paraditas que se insinuaban bajo una remera rolinga. Un short apretadito ceñía su cintura y marcaba su entrepierna. Pero nada de eso me importaba en ese momento, ya que tenía otra cosa en mente (y en la mano).
-Noo…nooo! Cójanme, por favor!!!-dije, sin soltar la pija de Manu. Un momento de lucidez me hizo agregar: -Él al final, sino me parte!!!.-dicho que desató otra lluvia de carcajadas.
-Dale, bañate y decime quién pasa primero.-me dijo Martín. Entre al baño entre las carcajadas de todos y me pegué una ducha rápida, aprovechando para meterme un par de dedos en el culo para ir facilitando la labor de ensancharlo para la cogida fenomenal que me iban a pegar. Salí lo más rápido posible, y dije: -Primero Omar y Pepe.-
Martín se cagó de la risa: -Ahh, más de una a la vez te bancás! Bueno, dénle para que tenga, chicos. Yo me voy a tomar unos mates con Manu y Mati. Acá se queda Brendi, que le gusta ver.-finaliza, mientras los dos que nombré se terminan de desvestir.
Pepe me agarra del brzo y me empuja a la cama, y yo caigo de espaldas.
-Vamos a coger, trolin!-dice, mientras Omar acomoda sus piernas alrededor de mi cuello, poniendomé la verga en la boca. No podía ver otra cosa que el cuerpo musculoso de Omar, mientras trataba de no ahogarme con su pija que él empujaba hacia dentro de mi boca. Sentí a la vez un pequeño dolor frío en el culo, fruto de la chota de Pepe que, lubricada, se abría paso hacia mi interior.
Pepe me daba despacio al principio, y aceleró después de unos minutos, y aunque no podía ver nada por cómo estaba, escuchaba sus gemidos rítmicos. Mi verga se paró en ese momento, porque creo que tocó mi próstata.
Omar salió de mi boca, y viendo mi pija parada, se dio vuelta y aprovechó para chupármela un rato, mientras yo seguía con la de él. Acabé al poco tiempo, sin poder evitarlo, y Omar dejó caer mi acabada sobre mi panza. Al ver eso, pepe sacó la pija de adentro de mi culo, le pidió lugar a Omar (que fue a tomar la antigua posición de Pepe), y me puso su pija en la boca. Me acabó en la garganta por lo larga y porque me la mandó hasta el fondo, pero no me pude quejar porque ahí Omar se metió dentro mío y me dio bomba rápido, haciéndome doler un poco.
-Ahhh…ahhh.-gemía Omar al ponérmela y Pepe le hacía eco al acabar. Mis propios gemidos quedaban ocultos porque aún tenía la pija de Pepe dentro, gemidos de placer y dolor a la vez.
Cuando Pepe salió, pude ver a Brenda, la novia de Martín, que tenía la mano metida dentro de sus shorts y con cara de trola hambrienta se masturbaba con una mano mientras con la otra intentaba sostener el teléfono para seguir filmando (cosa que no me importó porque estaba entregadísimo), y la ví retorcerse en un orgasmo que coincidió con los gritos de Omar mientras descargaba su leche dentro mío.
Pepe dice: -Gracias, putito. Muy buen polvo.-y se empieza a vestir. Omar sale de dentro mío, acerca su pija ya morcillona a mi boca, y me ordena: -Limpiámela.- Yo le hago caso, como es mi deber, lamiendo los restos de acabada. Por suerte yo estaba bien limpio, asi que el sabor fue el de semen ácido.
Me quedé tirado en la cama un rato, cansado, y Brenda se fue a llamar a los otros.
Entró primero Manu, y cuando encaró hacia mis piernas, me asusté y grité con miedo: -Noo. Nooo!!! Vos al final.-
No sé si me iba a hacer caso, pero entraron Matías y Brenda también en ese momento. Matías le dice a Manu al ver la situación:-Dale, yo primero me lo cojo. Que te la chupe un rato.- Sii!!-Agrega Brenda,-quiero volver a ver cómo te la chupa!!!.-
Así que Manu, refunfuñando, se sienta en la cama y me hace bajar a mí. -Ya que me la vas a chupar, hacélo como una buena puta!!-me dice, y me empuja. Yo me voy a arrodillar, pero Matías me dice: -No te olvides de mí, trolo de mierda!-y me agarra las caderas. No tengo otra forma de hacer lo que los dos piden que de inclinarme para darle el culo a Matías, y poder así encargarme de la verga enorme de Manu. Brenda a todo esto va llevando el teléfono desde la pija de Manu hasta la de Matías, y va alternando entre mi boca comiéndose la enorme chota del primero a la poronga que se abre lentamente paso por mi orto del segundo.
-Mirá cómo le abrís el culo!-grita la pendeja, re excitada, mientras hace primer plano de mi agujero siendo penetrado.-Marto, traé la laptop!-agrega, y mientras yo lucho para recibir tanto la pija de Matías por atrás como intentar comerme la de Manu, veo que entra Martín riéndose con una laptop prendida, y la pone en la cama al lado de Manu. Ahí puedo ver en detalle la filmación de la pendeja de la verga de Mati haciendose lugar en mi culo.
-Que perversita que sos!-le dice Martín a la novia, mientras le acaricia el culo. Ella sólo se ríe y sigue filmando.
Despacio primero, y más rápido después, me va bombeando Matías mientras el monstruo de Manu entra y sale de mi boca. Siendo la pija nada desdeñable de uno hundirse en mi culo por completo sólo para salir casi del todo y volver a entrar. Otra vez me siento sacudido por los golpes de la pelvis de un hombre contra mis nalgas, y hasta siento los huevos de él golpear contra mi cuerpo rítmicamente, acompasando el mete y saca fuerte que me está haciendo ver las estrellas.
La pija de Manu se me escapa de la boca, y el me da una cachetada y me grita:-Más cuidado, puto!-así que me apresuro a volver a metérmela adentro. Él me agarra la nuca y me hace atragantar de pija, y yo comienzo a babear abundantemente, intentado lubricar ese monstruo que me llega hasta la garganta. Por suerte esto no dura mucho, porque Matías acaba dentro mío con chorros poderosos, y sale cuando se le achica un poco la pija. -Uff. Que lindo. Te quiero volver a usar, putito!-dice, y me palmea fuerte la cola. Yo pego un respingo ante el dolor, pero no puedo decir nada porque tengo un pijón bombeándome la boca.
-Ayy!! No doy más!-escucho a la perrita de Brenda gritar al ver la cogida de boca que me pega Manu.
-Martín! Hijo de puta! Vení acá ya o me coge Manu!-dice la loca mientras se entra a desvestir. Matías duda de salir, pero Martín entra y lo saca al vuelo. -Cerrá la puerta cuando salgas, gato.- le dice, y lo empuja fuera de la habitación, cerrándo la puerta.
Manu sale de mi boca, me empuja a la cama, se sube detrás de mí, se escupe la mano, y me ensaliva un poco el orto. Eso es todo el preludio que hizo antes de mandarme la cabeza grandota de la verga a través de mi hoya ya usado. Por suerte estaba bien embardunada de mi propia saliva, y ya me habían cogido un buen rato, sino me partía el orto. Pero igual me dolió bastante, y me quise salir. Al ver esto, Brenda de un salto se trepó a la cama mientras Martín se descambiaba , se abre de gambas, me agarra la cabeza con las dos manos y me empuja hacia su concha abierta, mojada y con sólo algunos pelos suaves, al grito de: -Chupáme la argolla puto de mierda!!!
Yo estaba ahogado por su concha por un lado y empalado a fondo por otro, asi que no me podía mover. Empecé como podía a lamerle la conchita jugosa, y digo como podía porque la sacada me movía la cabeza de arriba abajo refregándomela con fuerza, empapándome la cara de sus flujos, ricos y saladitos, y a eso se sumaba el empujón que me daba de atrás Manu al enterrarme a fondo su chota enorme. Cuando me la mandó al final, acabé de golpe, tanto por su pija como por el exquisito aroma y sabor de la conchita de la pendeja que aún me refregaba mientras acababa como loca, gimiendo y gritando.
-Hija de puta!-le dice Martín,-no me esperaste!-agrega, mientras le muestra la verga parada.
-Estaba recaliente, Martu. Vení que te la chupo.-le dice con una sonrisa. Al querer salirme de su abrazo, pensando que eso era lo que quería, me agarra de los pelos de nuevo y me cachetea, con fuerza la yegua:-Que hacés, putito!-me grita. -Seguí lamiendo hasta que te diga, que mierda te pensás que sos?.-me vuelve a abofetear bien fuerte. Yo vuelvo entonces a lamerle los labios de la vulva y le paso la lengua al ano, mientras atrás mío Manu acelera el bombeo.
Manu me da masa y masa por un buen rato, y mientras tanto Brenda le chupa la pija a Martín, el cual pone los ojos en blanco y le acaricia los pechos. Yo no puedo creer la situación, y se me empieza a parar de nuevo al verga, algo dolorido ya por las veces que acabé, y cansado porque no doy más de las piernas del esfuerzo de bancarme las embestidas salvajes ya de Manu.
Ahí Brenda sale de debajo de mi boca, y le ordena a Martín: -Acostate y que te la chupe el puto. Quiero que vos me chupes la argolla ahora.-dice, mostrando quién es la que manda más ahí.

Manu para un poco, se tira más para atrás agarrándome de la cintura para que no me escape, sin sacar su pijón de dentro mío, para hacerle lugar al hermano, que se acuesta y se abre de gambas para dejarme a mano su poronga dura y ensalibada por su novia. Brenda se sube y se le monta sobre la cara de Martín, y se empieza a refregar justo cuando yo me meto la pija de su novio en la boca y Manu empieza a bombear de nuevo. Yo no doy más del dolor de ojete, porque Manu es una bestia cogiendo, tiene un aguante infernal y siento mi culo al rojo vivo ya de la fricción, porque bombea y bombea más de quince minutos seguidos mientras yo le chupo la pija al hermano.
Siento su pija enorme palpitar momentos antes de escuchar sus gruñidos y sentir sus lechazos dentro mío, llenándome una vez mas de semen caliente el culo. Me tira tanta leche dentro que empieza a chorrear una vez que esa monstruosa verga sale de dentro mío, y yo siento un vacío total después de haberme bancado esa barra de carne. Igual sigo chupando pija hasta que Martín me cachetea y me dice:-Salí!-
Obedezco rápidamente y me bajo de la cama. Manu saca un colchón viejo de debajo de la cama y se acuesta ahí, y sin decir palabra señala su pija morcillona. Me ocupo de ponérsela dura de nuevo mientras de reojo veo como Brenda se sube arriba de la poronga de Martín y lo comienza a cabalgar despacio, mirándo cada tanto hacia donde estoy yo chupando y acariciándose las tetas.
-Te gustan, putito? Son de Martu!- me dice, juguetona, y lo mira al novio mientras lo cabalga, viendo su cara retorcida de placer.-Qué trola que sos, hermosa, como te quiero!-le grita Martín a la novia, gimiendo de placer.

-Vos también montáme.-me dice Manu, y se señala la verga. Con cuidado intento subirme a él y clavarme su palo enorme en el culo. Voy bajando con cuidado para que se acostumbre de nuevo a esa pija grande y dura, y cuando me acomodo, empiezo a imitar a la novia de Martín, subiendo y bajando. Tanto la situación como la escena me calientan un montón, y con el culo ya abierto empiezo a cabalgarlo con ganas a Manu, mientras veo que Brenda sale de encima de Martín, se pone en cuatro y le dice al novio:-Metémela, Marto, así lo miro al puto mientras se lo garcha tu hermano.
Martín no se hace desear: se levanta al toque le y manda su pija dentro de la argolla con fuerza. Siento un poco de envidia, porque él se mueve mejor que el hermano debajo mío. Bombea sin parar a Brenda mientras yo lo cabalgo al hermano. Ella acaba gritando de manera brutal, al cabo de un rato, y Martín saca la pija de adentro de ella, y comienza a pajeárse, cuando ella le grita: -Acabále al puto en la cara!
Martín entonces me agarra la cabeza, enfila su poronga hacia mi cara tan cerca que puedo percibir el olor de la concha de Brenda mezclado con el de su pija, y con dos o tres movimientos de la mano, me larga tres chorros de leche en la boca. Después se acuesta al lado de Brenda, mientras ella toma el teléfono nuevamente para reanudar la filmación, suspendida por su ingreso a la cama.
Al cabo de un buen rato, Manu me agarra del pelo y me saca de encima de él, me tira boca debajo de un golpe, se sube detrás de mí y me empieza a bombear con mucha fuerza y brutalidad. Mi pija maltrecha por las continuadas acabadas se roza contra la cama, y la calentura anula el dolor de ser empalado por un pijón de 25 cms.
Me coge sin parar durante quince minutos, y Brenda grita:-Acabálo, animal, que se me termina la memoria!-

Manu le hace caso: acelera un poco, y me vuelve a llenar el culo de leche. Martín ahí busca la laptop, la pone delante de mí, y voy viendo como esa descomunal pija va saliendo de dentro mío. No puedo creer como me dejó el culo, abierto como una flor! Igual estoy tan cansado y lleno de leche que no puedo protestar. Escucho como a lo lejos que avisa Manu que se va, y ahí me duermo sobre el colchón viejo de Martín.
Me despierto unas horas más tarde, y veo a Brenda y Martín garchando en la cama en posición de. Estoy con la pija a full, y me empiezo a masturbar viéndolos coger. Brenda se da cuenta, se ríe, le pone las manos a Martín en el pecho, y le dice: -No querías hacerme la cola? Hacésela al trolo, que está mirando!-
Se ríe Martín, y me hace subir a la cama. Me empuja la cara contra las piernas abierta de Brenda mientras me pone en cuatro, me escupe el culo, y me manda verga sin decir agua va. Me culea duro por diez minutos mientras le chupo la concha a la novia, y me acaba fuertemente dentro, gritando de placer. Brenda acaba también con mis lamidas.
Sale de dentro mío Martín, y yo me acuesto en el medio de ellos dos. Brenda ve entonces que estoy con al pija al mango, y le pregunta al novio con una sonrisa picarona:-Me dejás bajársela, pobre putito?.- y sin esperar respuesta de Martín, se escupe la mano, me agarra la pija y me empieza a pajear, mientras con la otra mano me mete dos dedos en el culo. Es casi dolorosa mi acabada, por lo fuerte y por las veces que llegué esa noche. Ella agarra mi leche y me la tira en la boca, y yo, obediente, la trago.

Cansado a pesar del descanso, me baño después de que ellos se bañen, me cambio, y me siento (un poco de costado, no puedo sentarme bien), en una de las sillas de la cocina, mientras Brenda le sirve un mate a Martín.
-Y? Disfrutaste?-pregunta Brenda. Yo no sé que decir, y Martín se ríe.
-Vamos a hacer una cosa:-me dice Martín,-si llamás antes de un mes, te castigo!.
Yo me levanto, le beso la mano a Brenda, y me voy sin decir nada. A ella la escucho decir:-Es el mejor putito que has traído, Martu.

Volví a Rosario intentando no apoyar demasiado el culo en el asiento. Me dormí, y pensé que mi señora iba a estar cinco días más afuera.

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En los probadores de unos grandes almacenes

Como hace seis o siete meses me salió un currillo en El Corte Inglés de dependiente. Al principio de entrar me pusieron en la puerta de los probadores. Mi función era estar con unas cartulinas de colores con unos números del 1 al 10, que tenía que dar a los clientes cuando entraban a los probadores .Si llevaban tres prendas yo les daba una cartulina con un número tres y cuando salían me tenían que devolver el número que les había dado y tenía que coincidir con la prendas que llevaban, esto lo hacían para evitar los robos. Total que me pasaba 8 horas al día en la puerta de los probadores. Durante todo ese tiempo vi. pasar a muchísimas mujeres, altas, bajas, pequeñas, mayores. Un día estaba por la tarde en la puerta de los probadores cuando vi que venía hacia mi una mujer increíblemente guapa, era rubia con el pelo largo hasta la cintura, unos ojazos verdes que nunca se los había visto yo a nadie, unos labios sensuales (yo creo que operados) pintados de color morado. La chica mediría como un metro noventa, tendría como 32 años, tenía un par de pechos increíbles, bien puestos, una cinturita y culo grandes. Pero lo que más morbo me daba es que tenía una tripita de embarazada como de 5 o seis meses súper sexy.

Total que la chica se acerco a mi y me pregunto si aquellos eran los probadores de las chicas.

Yo le respondí que sí, entonces ella se dirigió a un tío, de unos cuarenta años, que iba con ella (que debía ser su novio o su marido) y a un niño (que debía ser su hijo) les dijo que iba a probarse unas prendas y que la esperase fuera. Entonces el marido le respondió que mejor se iba con el niño a otra planta para comprarle alguna cosa que le hacía falta y quedaban luego en la puerta del corte inglés para irse a casa. La chica le dijo que le parecía bien y se metió en los probadores.

Una vez que se metió en los probadores y cerró la puerta, pude ver como el marido cogía al niño y le decía que ellos se iban a otra planta y que luego verían a su madre.

Yo no me lo podía creer, ese pedazo de rubia en los probadores, sola, a 2 metros de donde yo estaba situado. No me pude aguantar y forcé la puerta donde estaba ella y entre dentro. La chica al verme entrar forzando la puerta lo flipó un poco y me dijo que coño hacía yo allí. Yo no tenia ni habla, me fije en la chica que estaba probándose un tanga amarillo y la parte de arriba la tenía cubierta. A los dos segundos reaccione y le dije la verdad, que la había visto entrar y no me había podido resistir, que me parecía la mujer más guapa que había visto nunca. La mujer me dijo que le parecían muy bien los piropos pero que si por favor me podía salir. Entonces yo me acerque más a ella y le dije que no podía, que estaba obsesionado con hacerle el amor allí mismo y que no me iría hasta hacerlo.

Ella se empezó a poner un poco nerviosa. Yo empecé a besarla en la boca. La chica se dejaba meter la lengua, yo creo que estaba un poco alucinada y no sabía lo que estaba haciendo, entonces viendo que ella no ponía ningún impedimento, baje la mano a sus pechos y se los empecé a acariciar suavemente. Entonces ella me quitó la mano y me dijo que por favor me fuese, que estaba casada desde hacia 5 años, que tenía ya un hijo, que estaba muy feliz con su marido y que estaban esperando para tener otro. Yo le contesté que precisamente lo que mas morbo me daba era que estuviese embarazada. La chica intentó hacer un ademán de salir del probador pero yo creo que no estaba muy convencida porque acto seguido la cogí por la cintura y la empecé a besar otra vez. Esta vez ella se dejaba hacer, Así que empecé de nuevo a tocarle los pechos y posteriormente baje mi mano a su entrepierna y empecé a meterle un dedo. Pude notar que tenía el coñito algo húmedo y entonces ya si que me empecé a poner cachondo. Subí mi mano a su tripita y empecé a manosearla. Era una sensación extraña pero placentera. Entonces saqué de mi pantalón la polla, la cogí de la cabeza y la baje hasta que se puso delante de mi miembro y la dije que me la chupara. Ella cogió mi miembro con una mano y se la metió en la boca. Se la metía y la sacaba con una maestría, que llegue a dudar sino seria una prostituta de lujo. Menuda mamada que me estaba haciendo, no llevamos ni diez minutos cuando le dije que se diese la vuelta. Ella se levanto, se dio la vuelta, entonces dirigí mi miembro a su coño y se la metí de un tirón. Se la metía y sacaba a un ritmo que parecía que estaba grabando una película porno. Según estábamos empujando la amasaba la barriguita y eso hacia que me pusiera mas cachondo todavía si cabe. Entonces empecé a notar un subidón en la polla que le dije que se diera la vuelta otra vez, entonces cogí mi polla y empecé a frotarla de arriba abajo hasta que ya no pude más y me corrí.

Entonces me acerque a ella y le dije en el oído:”Ha sido la mejor experiencia de mi vida”.Y la mire, pero ella estaba como ida. Entonces cogí mi ropa y salí otra vez a mi puesto de trabajo. Al poco tiempo pude verla que salía del probador y se iba a buscar a su marido y a su hijo sin poder guardar el equilibrio por el polvo que acaba de hacer, hasta de perderla de vista me miró con la cara como diciendo ese tipo que está ahí me acaba de follar y me ha gustado. Tuve más experiencia con clientas y con compañeras pero eso es otras historias.

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Tamara, Ursula y Almita

Serían las 10 de la mañana del día lunes cuando me desperté con Tamara a mi lado, ambas como Dios nos echó al mundo. Me dirigí al dormitorio en donde estaban mis papis con Úrsula. También estaban los tres completamente desnudos con Úrsula despatarrada entre mis papis. Las prendas de mi amiga desparramadas al costado del lecho sobre la alfombra. Me dirigí a la maleta en donde tenía mi ropa y extraje una tanguita, un short chiquito y una blusa de tela muy fina y transparente que iba dejar ver mis tetitas a través de ella. Me puse unas sandalias y me dirigí al baño para darme una ducha reparadora y refrescarme dado que hacía bastante calor. Ya en el baño ocupada en vestirme sentí un agradable aroma a café que venía de la planta baja. Era Tamara que lo estaba preparando descalza y con un revelador salto de cama como única vestimenta.

-Mi amor, ya tenés el café servido y abriendo esa puertita tenés galletitas y en el refrigerador hay mermelada. Ahora me voy a dar un baño-terminó diciendo.

Al pasar a mi lado me tomó del mentón, me dio un beso en la mejilla , me dijo:¡qué divina que sos! y se alejó sonriendo en dirección al baño.

El día empezaba muy bien. Gonzalo no apareció porque con toda seguridad se había ido temprano a cumplir con sus tareas habituales. A la media hora estábamos los cinco, mis papis, Úrsula, Tamara y yo departiendo alegremente y comentando lo bien que lo estábamos pasando todos. Quedó acordado que iba a estar en el departamento de Úrsula el lunes y el martes, dedicada a descansar e ir a la playa .Iba a esperarla en el departamento cuando ella fuera ambas noches a bailar al club. Úrsula no quería dejar de ir porque en esa época del año se recogen muy buenas propinas con los turistas extranjeros y por lo general aparecen matrimonios “conocidos” de Úrsula que pagan muy bien sus “compañía” y que hacen que la cuenta bancaria de mi amiga aumente en forma bastante rápida. Les prometimos a mis papis y a Tamara que con toda seguridad lograríamos que Almita viniera algunas horas o tal vez alguna noche a pasarla con ellos. Eso era algo que en realidad me a compañía de algunos amigos. Los amigos iban a ser para Yanira y Almita principalmente porque Martino estaba segura que no me iba a dejar en toda la noche. Pero yo no estaba dispuesta a estar sólo con él. Con Úrsula al hacer comentarios sobre lo que podía pasar esa noche nos reíamos diciendo que al principio íbamos a dejar a Martino completamente agotado para después dedicarnos a nuestros amigos.

Bebimos un poco de refresco y Martino igual que las veces anteriores me quemaba con la mirada delante de su propia mujer y debo confesarles que esa situación me excitaba enormemente. Al salir de la casa de Tamara me había cambiado el short por una mini y cruzaba mis piernas mostrándole al hombre los muslos y desde la posición en que se encontraba frente a mi estaba segura que alcanzaba a verme la tanguita que tenía puesta.

Yanira la mujer, es bastante más joven que él . Esa semana iba a cumplir 32 y es una mujer muy bella. La posibilidad de acostarme con ella era otra cosa que me excitaba de tal manera que estaba deseando que llegara la noche del sábado, que los invitados ignorantes de la orgía que se iba a realizar después de terminada la fiesta se fueran y poder en compañía de Úrsula, sus amigos y Almita ,¡ mi Dios! gozar de una manera que fuera inolvidable.

Estábamos ahí charlando cuando en un colectivo del Instituto llegó Almita, quien, al vernos, se acercó corriendo. La mini de tela escocesa que estaba usando dejaba ver sus fabulosas piernas. Parecía mentira que yo pudiera haber visto a esa chiquilina rubiecita, con carita de ingenua, de nenita buena con la cara desfigurada por la lujuria cogiendo y gozando a destajo con dos o tres negros pijudos metiéndosela por todos lados y bañándola en leche. ¡Y pensaba verla más de una vez en los días venideros! Nos dio un beso en

la mejilla a ambas.

-Ponte un traje de baño si querés ir a la playa con nosotras-le dijo Úrsula.

-¡Bueno, bárbaro! Y se fue corriendo hacia el interior del edificio.

-¡Qué linda chiquilina!- comenté.

-Sí, y ya me contó Yanira que pasaron un fin de semana muy entretenido con ella-dijo Martino con cara de sátiro.

Mi respuesta y la de Úrsula fue reírnos.

-Espero que el próximo sábado yo pueda divertirme con Uds.-agregó el hombre.

-Vamos a ver, espero que sí-le contesté haciéndome la interesante y mirándolo con cara de pícara.

-¿Cómo, no es seguro?-preguntó Yanira un poco alarmada, no sé si pensando en nosotras o en los amigos de Úrsula.

-No le hagan caso a Gabriela, le gusta hacer bromas y hacerse desear, yo sé que en el fondo tiene tantas ganas como Uds.

-¡Ah, bueno, y …Úrsula…..¿ ya sabés a quiénes vas a invitar? -No, todavía no, pero quédate tranquila que sean quienes sean te van a gustar-respondió Úrsula.

Me parecía mentira que esa conversación se realizara delante del marido, se ve que al tipo no le importara que viniera un regimiento y se cogiera a su mujer mientras él pudiera cogernos a nosotras. Así estaban las cosas cuando volvió Almita. Quien mira a las chicas de esa edad piensa que ellas no son conscientes de lo buena que están y de los pensamientos impúdicos que generan en la mente de algunas personas, pero eso es un error. Cuando tenía la edad de ella yo sabía el efecto que causaba mi cuerpo, sobretodo mis piernas en algunos de mis profesores y a los hombres en la calle, de las miradas de que era objeto incluso de parte de algunas mujeres y vaya las calenturas que me agarraba de noche en mi camita cuando empezaba a pensar en esas cosas.

Estuvimos cerca de media hora dentro del mar y luego nos tiramos a la sombra de la vegetación existente sobre unas lonetas que habíamos traído.

Almita le hizo a Úrsula la misma pregunta que antes le había hecho Yanira. Úrsula ,¿quienes son los hombres que vas a traer? -Y la verdad que yo también me hacía la misma pregunta.

Hábilmente Úrsula comenzó a explorar el terreno.

-Almita, ¿ a vos te gustaron los hombres que vinieron el sábado a pasar la noche con nosotras?

-La verdad que sí, me imagino que te habrás dado cuenta.- Su respuesta estaba mostrando a la verdadera Almita .

-¿Y cuales te gustaron más?-insistió Úrsula.

-Alfredo es muy simpático y me gustó mucho.

-¿Y alguno más?

-Y bueno…me gustaron todos pero Marcos también me gustó muchísimo.

-¿Y por qué decís que te gustó muchísimo?

-¿No te imaginás por qué?- contestó Almita con cierta picardía.

-Sí, me lo imagino pero quisiera saber si no estoy equivocada.

-¿Vos querés saber si es porque la tiene grandísima, no? Bueno..y sí… es por eso-respondió Almita riéndose.

-Pero a mi me pareció que te dolió mucho.

-¡Ay, si, me dolió horrible , al principio, pero después fue divino!!!

-¿Te sigue doliendo la cola?

-No, ahora ya se me pasó, no me duele casi nada.

-¿Así que te gustaría que Alfredo y Marcos vinieran el sábado? -Sí, me encantaría- respondió firmemente Almita.

-¿Y te gustaría conocer a otros amigos míos?.

-Y..sí…¿por qué no? si son amigos tuyos y a vos te gustan pienso que a mi también me van a gustar.

En mi mente rondaba la idea de invitarla a ir a la casa de Tamara para que Almita la conociera a ella y al marido y especialmente a mis papis. Estaba esperando el momento apropiado. Este surgió casi enseguida.

-Después que me dejaron en casa..¿qué hicieron ?-pregunto Almita.

Úrsula y yo nos reímos.

-Hummm…¡qué habrán hecho que se están riendo de esa manera! ¿No me lo van a decir? -Bueno…volvimos al departamento para comer algo y llamé a mis papis a la casa de un matrimonio amigo en donde estamos pernoctando y nos invitaron a cenar con ellos-respondí.

-¿Y fueron?-interrogó Almita

– fuimos y lo pasamos muy bien-respondió Úrsula y nos empezamos a reír de ex profeso para despertarle la curiosidad.

-Hummmm ¿me van a contar lo que hicieron o me van a dejar intrigada?

-¿Qué te parece, Gabrielita, se lo contamos?-me preguntó Úrsula.

-Bueno, yo creo que a esta altura ya somos amigas íntimas y podemos contarnos todo..¿no te parece? Sí, contale todo, no hay problema.

-Bueno Almita, te voy a hacer un resumen rápido. Los papis adoptivos de Gabrielita son swinger, igual que Tamara y Gonzalo así que te imaginas lo que está pasando entre ellos estos días. Yo tengo relaciones con ellos desde hace tiempo. Son muy amigos míos y fue debido a mi relación con ellos que tuve la suerte de conocer a Gabrielita en el club privado el año pasado. A esta muñequita preciosa que tenés a tu lado. (sic) Bueno, ella se acostó con Tamara y Gonzalo y yo con los papis de Gabrielita cuando vine de madrugada del club privado en donde bailo.

-Hummm….¡qué bueno!-fue el comentario

-Bueno la verdad que divertirme con Uds. es fabuloso, pero no quiero ni pensar si mis padres se llegan a enterar de todas las cosas que estoy haciendo.

-No se van a enterar. Gabriela no los va a conocer y Yanira y yo somos las más interesada en que ellos no se enteren. Somos todos muy depravaditos pero muy discretos. Sos vos la que debés tener cuidado y no meter la pata.

Almita estaba acostada en la loneta y Úrsula y yo, una a cada lado de ella. A esa hora hacía un calor espantoso pero la conversación, los cuerpos sensuales de ellas dos rozándose con el mío hicieron que me fuera calentando de a poco y a esta altura de la conversación e imaginándome nuevas situaciones mi conchita empezó a palpitar y a humedecerme la tanguita.

-Decime la verdad Almita, a vos te gusta emputecerte con nosotras y ponerte bien depravadita ¿no es cierto?Úrsula le decía esto con sus labios casi pegados a los de ella.

-Sí, Úrsula, me gusta, vos sabés que me gusta!!!

Y sus labios se unieron en un apasionado beso de lengua. Mis manos y las de Úrsula acariciaban sus carnes, su piel ardía. Con mis manoseos logré que una de sus grandes tetas escapara del sostén y comencé a mojársela con saliva, a manosearla y a chuparle el pezón. Los labios de ambas se separaron y Úrsula comenzó a hacerle lo mismo que yo a la otra teta. Almita giró su cabeza y sus labios buscaron ahora los míos. Nos succionamos mutuamente las lenguas.

-¡Ay, Almita, qué putita divina que te haz puesto!!-le dije al oído cuando nuestras bocas se despegaron.

-Mmmmmm-ronroneó ella y hundió nuevamente su lengua en mi boca. Se la succioné de una manera tal como para arrancársela mientras ella la viboreaba apretada por mis labios. ¡Qué sensación deliciosa!La lengua de Úrsula, había ido recorriendo su vientre acercándose lentamente a las zonas genitales de Almita. Al mismo tiempo que le lamía la barriguita con ambas manos comenzó a bajarle la tanguita. La muchachita levantó la cola y colaboró con Úrsula para que su conchita, con vello pubiano rubio y escaso quedara a merced de la ávida boca de Úrsula. Almita retorcía su cuerpo para ofrecerle impúdicamente la raja con sus hambrientos orificios a la no menos hambrienta boca de Úrsula. Sus quejidos de placer y sus ¡sí!..¡sí! se unían a las palabras obscenas que nuestra propia calentura nos hacía decir.

-¡Ah, que conchita sabrosa que tenés Almita!- brotaba la voz de Úrsula entre los blancos y suaves muslos.

-¿Te gusta que te chupen la concha? ¿eh? Dale, putita, decime ¿te gusta?-le decía yo.

-¡Sí, me gusta, me gusta! ¡Y que me cojan toda también me gusta! ¡sí!..¡sí!!!¡Aaaaah! ¡aaaaah! -¿Querés chuparme la concha? -¡Sí, dámela, dámela!!

Me puse de pie. En un santiamén me saqué el bikini rojo que tenía. Me arrodillé con las piernas abiertas y con el vientre de Almita entre ellas y le ofrecí mi raja para que me chupara toda y me dispuse a compartir la conchita de Almita con Úrsula que estaba con su cara frente a la mía chupándosela con desesperación. Almita se aferró a mis nalgas y su lengua iba de mi ano a mi clítoris lamiendo y titilando con gran habilidad. Me chupaba con tantas ganas que sentía el ruido producido por sus succiones. Úrsula generosamente se irguió permaneciendo arrodillada y dejando la conchita de Almita a mi entera inconveniente al darse cuenta que Almita tenía muchas ganas de hacerlo. Pero nos hizo prometerle, más que prometerle jurarle que podía contar con nosotras y con algunos amigos de Úrsula para la noche del sábado próximo. Así lo hicimos.

________________________________________

En mis próximos relatos les contaré con todos los detalles lo sucedido la noche del miércoles cuando nos llevamos a Almita de acuerdo a lo convenido y luego lo de la fiestita del sábado que estuvo para alquilar balcones.

Envíenme sus comentarios pero por favor, no me molesto en contestar a hombres groseros, sí a las críticas constructivas.

Besos a todos.

Chau

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