Mi compañera de oficina III

Perita estaba enloquecida de deseo y se empezó a meter el tremendo dildo por su panocha y a mamar mi verga, sus tetas se movían al aire, yo le penetraba su culo con cuatro dedos, con la otra mano tomé el dildo y se lo empecé a meter y sacar de forma furiosa, ella gritaba y apretaba sus ojos, mis dedos sintieron como se contraía su culo y del dildo empezó a escurrir néctar de su panocha.

Aquí terminaré de contarles mis andanzas con Perita mi ex compañera de oficina.

Como les conté en el primer relato, a inicios de año tuve el privilegio de cogérmela, bueno de ahí hasta mayo solo nos pudimos dar tremendos fajes, cuando surgió lo de la influenza yo estaba super caliente ya que no tenía más ojos que para ella, en fin se dio la alerta sanitaria y en la oficina nos dijeron que dejaríamos de ir a trabajar, solo que el gerente nos pidió que fuéramos al otro día ya que llegaría un paquete de Guadalajara, ella y yo nos ofrecimos a estar el otro día ahí.

En fin desde que llegamos no dejamos de besarnos y toquetearnos, lo bueno de todo es que a las 9:30 llegó la mensajería y nos dedicamos a disfrutar uno del otro, yo estaba entretenido mamando esos bellos melones cuando me dijo que porqué no íbamos a alguno de los hoteles que están sobre Eje 8 para estar más cómodos, no me lo volvió a repetir, yo estaba puesto.

Cabe mencionar que Perita ese día traía puesto un lindo traje blanco, de saco y pantalón, se le notaba su tanga que se perdía en medio de sus nalgas, un top de encaje blanco muy traslucido, con el cual sus pezones se notaban un buen, sobre todo estando tan hinchados y erectos,  salimos de la oficina y en 10 minutos estabamos ya entrando al hotel, yo la abordé inmediatamente pero me dijo, espérate tantito, traigo unas cosita que quiero ponerme, te parece si nos damos un baño antes de entrar en acción, nos desvestimos y entramos juntos al baño, nos tallábamos uno al otro, ella me dijo que se adelantaba para ponerse lo que traía, que le diera 10 minutos, yo esperé y antes de que transcurriera el tiempo me dijo que podia salir, me sequé rápidamente ya con mi verga bien firme, salí del baño y la habitación estaba a media luz.

Perita estaba en la cama recostada, traía puesto un baby doll rojo con tanga abierta en la entrepierna, liguero y medias del mismo color, se habia puesto nuevamente sus zapatillas de tiritas, la escena me enloqueció, me acosté junto a ella y como si fuera mi novia la empecé a besar con mucha ternura, la tenía abrazada y le amasaba sus hermosas y duras nalgas, sus tetas se dibujaban excitadas, sus aureolas grandes y oscuras y ni que decir de sus pezones crecidos y duros, me aboqué a mamárselos como si deseara terminar de alimentarme de ellos, se los mordisqueaba y ella gemía cachondamente, bajé una de mis manos a su panocha y estaba super humada y caliente, su clítoris esta hinchado, le empecé a dar dedo y nuestra calentura aumentaba, nos movimos y nos pusimos en posición de 69, quedando yo encima de ella dándonos tremendas mamadas, yo le chupaba su botón y con mis dedos le penetraba su vagina y su ano, era tanto el placer que ella sentía que dejó de mamar mi verga, sentí como su clítoris iba aumentando de tamaño y sus piernas temblaban, su vientre se empezó a convulsionar anunciando su orgasmo, sus piernas me apretaban la cabeza como queriendo ahorcarme, yo aumenté la velocidad de mi lengua y de repente un chorro de fluidos salió de ella, a mi me sabía a gloria su venida.

Sentí tres chorros en mi boca, los cuales traté de beber en su totalidad, Perita cayó desfallecida, yo me despegué de su chocho y compartí con ella su deliciosa venida besándole la boca, la puse de lado y le acerqué mi camote a sus nalgas, inmediatamente sentí el calor que emanaba su delicioso ano, besándole la espalda bajé hasta sus nalgas para finalizar mi recorrido en ese delicioso hoyo, de su boca salió un prolongado gemido de satisfacción, al empezar a mamárselo, me di cuenta que parte de sus jugos habían resbalado hasta su culito, lo que me ayudó a meterle un dedo, ese culito me tenía fascinado, no paraba yo de darle lengua y dedo, le metí otro dedo más, el cual entró con suma facilidad, sin pensarlo le metí uno más, esto la hizo gemir más fuerte y me dijo, ensártame el culo, ya por favor, lo deseo ¡ya!

La puse de a perrito y le coloqué la cabeza de mi verga en su entrada, Perita me dijo, métemela de un solo golpe, sin pensarlo se la dejé ir hasta el fondo, ella lanzó un gruñido de satisfacción, yo empecé a moverme y ella me decía, cogeme fuerte, me gusta salvaje, yo inmediatamente empecé un mete y saca frenético, mi verga estaba al cien y mi leche a punto de estallar, aguanté lo más que pude hasta que le inundé sus entrañas con todo mi néctar, ella decía entre dientes, perra, soy una perra puta. Nos encontrábamos bañados en sudor, mi verga flácida se escurrió de su ano, acompañada de los mocos que escurrían de ella, nos quedamos somnolientos, abrazados.

Sentí que se levantaba e iba al baño tomando un gran bolso que ese día habia llevado, no tardó en salir con un corset negro con medias del mismo color, el corset dejaba sus tetas al aire, me dijo, ¿te gusta, como me veo? Claro que si, te ves super rica, me contestó diciéndome, hoy soy tu puta y voy hacer todo lo que me pidas, me levanté y la empecé a besar y a mamar de nuevo esas tetas que tanto había soñado, Perita me dijo, traigo un juguetito, que deseo usar, de su bolso sacó un pene largo y grueso, me dijo deseo que me lo metas y que lo muevas como más gustes, la acosté de frente y nuevamente bajé a mamarle su chocho y su ano, el dildo se lo empecé a meter en su hoyito trasero, ella bufaba, cuando tenía más de la mitad del juguete dentro de ella, me le subí y le metí mi verga en su vagina, la cual se sentía super abultada por el dildo que se encontraba en su colita, le jalé sus piernas hacia sus hombros para penetrarla hasta el fondo.

Ella se mamaba sus tetas, se pellizcaba sus pezones, mientras su chocho ponía en funcionamiento su perrito, que me apretaba la verga muy, pero muy rico, mi próstata y mis huevos estaban cargados de bastante leche, la cual habia guardado para ella, le bajé las piernas quedando de lado, de esa forma le metía mi verga y con una mano le movía el consolador en su culo, Perita chillaba de placer, sentí que mi leche pugnaba por salir, le dije Putita, estoy a punto de venirme, ella se desensartó de mi verga para dirigir su boquita a ella, me la empezó a mamar como desesperada, no aguanté más y aventé un buen chorro de mocos, los cuales se fueron directamente a su garganta, otro chorro más y otro más, hasta que caí de espaldas, Perita se quedó hincada en la cama saboreando mi néctar y con su culo atravesado con el dildo, me dijo, papito mueve mi juguetito en mi ano, lo siento arder de deseo, se puso de a perrito encima de mi, y con mi mano se lo empecé a meter y sacar, en un movimiento se lo saqué todo, quedando su ano totalmente abierto y dilatado, aproveché para meterle cuatro dedos! los cuales le entraron como cuchillo en mantequilla.

Con ellos la empecé a penetrar su ano, en el cual aun había residuos de mi leche, Perita estaba enloquecida de deseo y sin pensarlo se empezó a meter el tremendo dildo por su panocha y a mamar mi verga, la cual nuevamente se encontraba dura, la escena era super cachonda, sus tetas se movían al aire, yo le penetraba su culo con cuatro dedos y ella se daba dildo en su panocha y me mamaba, con la otra mano tomé el dildo y se lo empecé a meter y sacar de forma furiosa, ella gritaba y apretaba sus ojos, mis dedos sintieron como se contraía su culo y del dildo empezó a escurrir néctar de su panocha, gritando como loca alcanzó un orgasmo más, su cuerpo temblaba todo, se convulsionaba una y otra vez,  yo habia quedado con mi verga parada y aprovechando que Perita habia quedado de espaldas y con su culo expuesto, de un solo golpe la penetré, esta vez me movía a un ritmo acompasado, ya que su ano estaba super hinchado y tenía miedo de lastimarla, así estuve hasta que descargué de nuevo mi leche en sus tripitas.

Ambos estábamos exhaustos, nos quedamos dormidos cerca de una hora, nos levantamos y nos bañamos, estábamos sudorosos y olorosos de sexo, en la regadera la acariciaba con mucha ternura demostrando lo agradecido que estaba con ella, le daba besos muy tiernos en sus labios carnosos, sin proponérmelo, ya tenía mi verga parada de nuevo, salimos del baño y nos acostamos tratándonos como novios, yo le rozaba su puchita con mi camote y sentí su humedad nuevamente, esta vez se la metí poco a poco, ella con sus ojos cerrados disfrutaba de esa cogida de novios, sentía sus fluidos correr por su cuevita super caliente, mientras que ella se sobaba su clítoris, así estuvimos cogiendo alrededor de 20 minutos hasta que terminé dentro de ella, viendo que ella no habia llegado aun a otro orgasmo, me bajé y le empecé a mamar su chocho, mi boca recibió la mezcla de sus jugos con mi semen, realmente me agradó mucho, le mamé hasta que sentí como se vaciaba, yo ya me sentía totalmente vacio, ella estaba totalmente abandonada al descanso, cuando vimos la hora nos dimos cuenta que pasaban ya de las 5 de la tarde, nos arreglamos para salir totalmente satisfechos.

A la semana que regresamos a la oficina me llamó el gerente para decirme que me corrían por la situación por la cual estábamos pasando económicamente, cuando me despedí de ella me dijo, corazón yo sabía que te iban a correr por eso te di tu despedida, suerte, y me dio un exquisito y apasionado beso.

Autor: Ernesto

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