Espiando a mi hermana descubro que es bien puta

Todo estaba listo el agujero en la pared daba perfectamente hacia la habitación de Karina, mis padres no estaban y yo le había dicho que iba a salir con amigos, así mi hermana pensaría que estaba sola en casa, únicamente faltaba esperar a que viniera, y poder probar el agujerito, las horas pasaban y yo me moría de las ganas, así que para calmarme un poco entre a su cuarto para poder checar que no se viera nada, lentamente abrí la puerta y me fui directo a la pared, estaba excelente el agujero era casi imperceptible, ya que estaba en medio de dos cuadros y abajo había varios muñecos de peluche, lo que hacia que se escondiera perfectamente, una vez que me cerciore de eso, ya mas tranquilo di una rápida mirada a su cuarto, estuches de pintura, zapatos por todos lados, hasta que llegue al cesto de ropa sucia, ese gran bote de plástico en un rincón de su cuarto, me acerque a el, lo destape y vi que sobre toda la ropa había un brasiere, que un día anterior había visto a mi hermana usarlo, lo tome y lentamente lo lleve hacia mi rostro…hooo..los brasieres de mi hermana, déjenme decirles que las tetas de mi hermana siempre me han llamado la atención, cuantas chaquetas no me echo en honor de los pechos de mi hermana, cuantos litros de semen no e descargado mientras pienso que tan rico seria poder agarrarlas aunque sea unos segundos y hoy al fin iba a poder verlas, decidí que no era bueno que estuviera mucho tiempo en su cuarto, así que tome su brasiere una tanga y salí de su habitación y me fui a la mía y la cerré con llave,

Casi inmediatamente que me encerré en mi recamara escuche que se abría la puerta de la entrada, me quede lo mas quieto posible para que no supiera que estaba en mi cuarto, escuche sus pasos acercarse a mi puerta y toco un par de veces en mi puerta mientras pronunciaba mi nombre, al no tener respuesta se fue a su cuarto y de un golpe cerro la puerta, todo estaba listo, mi hermana ya tenia la idea de que estaba sola, rápidamente me acerque a la pared y comencé a mirar por el agujero, de principio solo veía a mi hermana pasar de un lado a otro de su cuarto y después de unos minutos, escuche que su teléfono sonaba,

“hola mi amor como estas…..yo estoy solita en casa, mis padres se fueron y mi hermano no esta”

Pensé que se iba a salir y que todo estaba arruinado pero decidí esperar,

“ si mi amor, ya te dije que si voy a la fiesta…..no no voy a invitar a mis amigas…..al salir…claro que si, ya sabes que me gusta chupartela……

Que que… – pensé – mi hermanita contando sus aventuras sexuales, no lo creía, además de poder verla iba a escuchar sus intimidades,

“si mi amor…oye…. pero esa fiesta donde va a ser…con tus amigos….. ahhh …si ya recuerdo donde es….

Yo seguí mirando por el agujero esperando a que apareciera, mientras que ella no dejaba de hablar, y yo claro comenzaba a tener un a erección y es que sus voz se escuchaba tan cachonda que había momentos en que olvidaba que ella era mi hermana, así que para aprovechar al máximo la situación, tome el brasiere lo enrolle en mi verga y comencé a masturbarme lentamente, en esas estaba cuando mi hermana se paro justo frente al agujero, lentamente desabrocho el suéter que llevaba y al fin pude ver esos grandes y hermosos pechos, fue una visión espectacular, eran grandes y bien formados y remataban en una gran aureola del mismo color de su piel y su pezón estaba completamente erecto, supongo que estaba excitada por la charla que estaba teniendo, sujete fuertemente mi verga y comencé a masturbarme mas rápido, y ella no dejaba de hablar,

“ si mi amor…oyeee…pero dile a tus amigos que no sean tan bruscos conmigo, la vez pasada me dejaron toda adolorida…..

Me quede helado al escucharla, a mi hermana se la estaban cogiendo los amigos de su novio, de momento me entro un cierto remordimiento, pero después de pensarlo un poco, me volví a excitar, cuantos se la estarían cogiendo, uno…dos…Tal vez tres o mas, como se la cogerían…? la idea de imaginarme a Karina siendo penetrada por dos tipos o mas me ponía muy cachondo,

“siiii…me quedo mi culito todo abierto…..porfaa…diles que no sean muy bruscos…..si me tratan bien te juro que se las chupo a todos…durante toda la noche….

Continué masturbándome mientras la escuchaba, mi verga estaba a punto de explotar,

“ si mi amor..te lo juro que se las chupo a todos…….uno por uno…..bueno…. entonces si acepto…cuantos dices que van a estar…..seis….no inventes….no mi amor….son muchos….

Lo que había dicho mi hermana me había echo venir, varios chorros de semen escurrieron por mi mano manchando por completo el brasiere de mi hermana…no lo creía a Karina se la estaban cogiendo seis cabrones, me calme un poco y continué mirando y mi hermana seguía justo enfrente, sus grandes pechos se veían hermosos y se meneaban lentamente con cada respiro que daba, era un placer verla, y de nuevo volví a tener otra erección, pero ahora solté el brasiere y agarre la tanga y la acomodo cubriendo mi verga y continué masturbándome, mi hermana no se movía me estaba dando un excelente visión de sus pechos, no lo creía,

“bueno mi amor como tu digas…..si con los que tu quieras…. está bien…”

y después de unos minutos colgó, pensé que se había terminado todo, pero mi hermana no se movió, se quito por completo el suéter y permaneció frente al agujerito y yo claro continué masturbándome, se veía que estaba acomodando algo en su bolsa, pero no me importaba, mientras pudiera seguir viéndola, así que comencé a mover mi mano mas rápido tratando de terminar por segunda vez y no dejaba de mirar por el agujerito, y es que sus pechos se veían tan grandes y hermosos, que cualquiera hubiera echo lo mismo, masturbarse hasta vaciarse pareciera que ella lo hacia a propósito, y hasta hubo un instante en que se acerco tanto que sus pechos se veían excelentes, y de nuevo termine, ahora mi semen cubrió por completo su diminuta tanga, estaba bastante excitado, tome su tanga y vi que estaba por completo llena de semen, así que intente masturbarme una vez mas, pero ya mi hermana se había retirado del agujerito, pensé que lo mejor era hacer lo mismo, me acomode el pantalón eche las prendas de mi hermana en la cama y espere a que se fuera,

Ya por la noche no dejaba de pensar en como la estaría pasando Karina, era seguro que la estarían cogiendo, la tendrían de a perrito..?? la tendrían mamando..?? la estarían penetrando mas de dos o hasta tres al mismo tiempo..?? que puta había salido, busque de nuevo las prendas de mi hermana y continué masturbándome…..

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Desde el balcón

Como cada año, la convención anual médica se celebraba nuevamente. Era un medio excelente para mantenerse actualizado sobre los adelantos y descubrimientos en la mayoría de los campos de la medicina, y una muy buena oportunidad para relacionarse y obtener contactos, tanto entre los médicos presentes como con las compañías farmacéuticas que la patrocinaban.

Por si fuera poco, esta vez había sido organizada en el destino turístico más importante del país, con las playas más bellas, el sabroso clima tropical y cientos de lugares para la diversión nocturna.

Yo vine solo. Tenía planeado asistir a algunas conferencias, pero también quería descansar y disfrutar lo más posible del sol y la arena. Así que después de dos días en el amplio y atestado centro de convenciones, decidí que era el momento de relajarme y olvidarme de mis responsabilidades profesionales.

La habitación del hotel donde me hospedo está en el piso 15 y tiene un balcón con una vista impresionante hacia el mar azul y casi la totalidad de la bahía. Hoy he decidido no asistir a ninguna conferencia. He pedido un suculento desayuno en mi habitación y planeo disfrutar de la vista mientras amortiguo el calor con media docena de cervezas heladas y hago tiempo para que baje un poco el sol y salir a nadar un rato

Así que desayuno y me tumbo satisfecho en el balcón. Enciendo un cigarrillo y me lleno de azul los ojos. Pasa una hora o algo así y ya acalorado me quito la playera y el short, quedándome en calzoncillos. No creo que nadie pueda verme desde los balcones del hotel vecino, y si me vieran, pues tampoco estoy desnudo, además de que aquí es muy común ver gente con poca ropa.

Como siempre sucede, el idílico momento se rompe cuando mi celular empieza a timbrar. Lo busco por toda la habitación, porque no recuerdo donde lo dejé la noche anterior. Abro cajones, closet y cuando finalmente lo encuentro ha dejado de sonar. El número en la pantalla me indica que la llamada era de mi consultorio y como no quiero que me molesten, mejor apago el aparato. En la búsqueda del celular, me llamó la atención un pequeño maletín de cuero negro que encontré en el fondo del clóset de la habitación. Lo abro con curiosidad y resultan ser unos binoculares, al parecer de muy buena calidad y largo alcance, que de seguro habían sido olvidados por el huésped anterior. Decidí llamar a recepción para devolverlos, pero antes de hacerlo quise probarlos, así que salí al balcón nuevamente y me senté con ellos en la mano.

Pronto ajusté la visión y la playa, con sus pequeños y diminutos paseantes se volvió enorme y sentí que estaba apenas a un metro de los bañistas. En pocos minutos descubrí lo maravilloso que era el aparato. Empecé a hacer acercamientos que en persona sería imposible hacer. Los hermosos senos de una adolescente parecían salirse de su bañador justo frente a mis ojos, un par de bamboleantes nalgas llenaron mis pupilas, y fiel a mis gustos ambivalentes también pude disfrutar de un par de musculosas y velludas piernas y la protuberancia húmeda y sugestiva que mostraba la entrepierna de un atlético y bronceado salvavidas.

Me faltaban ojos para poder mirarlo todo. Por primera vez me di cuenta de lo mucho que disfrutaba viendo sin ser visto. Era como una perversión recién descubierta, y la carne desnuda y desprevenida de toda aquella gente me hicieron sentirme tan excitado y cachondo como nunca. Me demoré enfocando el trasero de un adolescente que tirado boca abajo en su toalla se dejaba tostar por el sol. Sus preciosas nalgas, apenas cubiertas por un breve traje de baño amarillo hicieron arder mi sangre. Cuando se volteó boca arriba para untarse de aceite el pecho lampiño y las rosadas tetillas mi verga se hinchó bajo mis calzoncillos. Me manosee un poco el miembro mientras enfocaba los binoculares sobre el vientre del chico y el caminito de vellos rubios que bajaban desde su ombligo hasta perderse bajo la reveladora y transparente tela de su bañador, que apenas si alcanzaba a cubrir su miembro lánguido y su par de huevitos, que imagine húmedos de sudor y sal.

Respiré a fondo, tratando de mantener a raya el deseo que empezaba a consumirme y un destello brillante

me llamó la atención. En algún balcón del hotel de al lado algo o alguien había generado el brillo. No se me había ocurrido hasta entonces enfocar los binoculares hacia el hotel vecino, así que lo hice ahora. La mayoría de los balcones estaban vacíos, y en algunos, las familias o parejas disfrutaban del sol igual que yo. Pronto descubrí el origen del destello luminoso. Se trataba del vaso que alguien se llevaba a la boca, de forma que el sol destellaba contra el cristal. Ajusté los binoculares para darles más definición y alcance a ver que se trataba de un hombre solo, que recostado y casi desnudo estaba tomando sol. No podía ver su cara. El sol iluminaba todo su cuerpo, pero la cabeza quedaba en una oscura sombra. Su cuerpo era armónico y bello. Nada de músculos espectaculares, pero en conjunto un cuerpo firme y en buena forma. Recorrí despacio sus piernas bronceadas hasta llegar a la pelvis, cubierta apenas por la punta de una toalla blanca que le cubría los genitales. Su abdomen plano, ligeramente marcado, daba paso a unos pectorales definidos y un par de pezones oscuros y anchos que desee poder lamer despacio hasta hacerlos endurecer. Mi erección definitivamente no disminuyó, y por el contrario, pareció endurecerse más todavía con la vista de aquel hermoso ejemplar masculino.

Comencé a descender de nuevo por aquel cuerpo dorado cubierto de aceite y como si el cielo hubiera oído mis oraciones, el tipo del balcón dejó el vaso en el piso y se secó la mano húmeda con la toalla blanca que lo cubría, descubriendo momentáneamente la única parte de su anatomía que no había podido ver todavía. Me quedé sin aliento. Su pene, moreno y también cubierto de aceite descansaba sobre la mullida cama de un par de gordos y peludos huevos. Su glande relucía, ancho y suave, y la verga debería de tener una semierección, porque se notaba gruesa y pesada colgando hacia uno de sus costados.

Un deseo más se formó en mi mente. Daría cualquier cosa por ver a este tipo masturbándose, sobándose su lustrosa verga con una mano para que yo pudiera disfrutarlo. Por supuesto, ajeno a mis deseos, volvió a cubrirse con la punta de la toalla, y sólo la maraña negra de los pelos de su pubis asomaba bajo la tela. Ya no miré más hacia la playa, me concentré única y exclusivamente en aquel hombre y el bello órgano que ocultaba entre las piernas. Me intrigaba su rostro, que no podía mirar, y en mi imaginación, lo doté con una hermosa cara a juego con su linda verga y su cuerpo esbelto y sensual.

Mis calzoncillos ahora estaban estirados al máximo y con duras penas lograban contener mi creciente erección. Dejé escapar la punta de mi pene sobre el elástico y me acaricié el glande con un dedo sin dejar de observar al hombre del balcón. Como algo sobrenatural, vi que el tipo retiraba la toalla solo un poquito, dejando asomar el glande, y hacía exactamente lo mismo que estaba haciendo yo, y con un solo dedo se acariciaba la punta brillante y roma de su pene, ligeramente más gordo bajo la tela que lo cubría. Que coincidencia, pensé, y la calentura subió algunos grados más en mi cuerpo.

Ambos, acariciamos nuestros respectivos glandes y nuestras vergas se hincharon más todavía. La mía ya estaba a todo lo que daba, y la de él, parecía continuar creciendo bajo la tela. Sin pensarlo, dejé de acariciar el glande y me apreté el tronco completo sobre la tela de mis calzoncillos. Como en un espejo, el tipo del balcón se apretó el tronco del pene sobre la toalla blanca que lo cubría. No puede ser, pensé, de alguna forma estamos conectados. Como prueba, deslicé mis calzoncillos hacia abajo, dejando que mi verga asomara totalmente fuera en su gloriosa erección. El tipo del balcón alejó la toalla como respuesta, y su verga, ahora si majestuosamente erecta, se mostró ante mis ojos voraces que la acariciaban igual que el sol. Increíble, deduje, y como última prueba, bajé la mano y acuné mis huevos en ella, apretándolos suavemente, haciéndolos hincharse y revelarse bajo el apretón acariciante de mis dedos. En el balcón vecino, el tipo acunó sus peludas bolas de idéntica manera y supe que aquello ya no era ninguna coincidencia, y por supuesto ningún milagro.

El tipo debió de imaginar que por fin había descubierto su broma y me sentí abochornado de mi e

stupidez. La mano izquierda del tipo salió entonces de entre la sombra, permitiéndome observar que él también contaba con un buen par de binoculares, y que llevaba observándome el mismo tiempo que yo a él.

De cualquier forma, la escena no dejaba de ser excitante. Por el contrario, ahora se añadía un nuevo factor que aceleró mi sangre, ya de por sí bastante alterada. Yo también era observado. Alguien que no conocía disfrutaba y se excitaba de ver mi verga erecta y mi cuerpo desnudo. Ahora el juego era otro y me lancé de lleno en él.

Me puse de pie y me quité los calzoncillos. Totalmente desnudo, con mi verga erecta apuntando hacia arriba me di vueltas lentamente, dando tiempo a que el tipo pudiera verme bien, de frente, de costado, de espaldas. Después de unos minutos, tomé los binoculares y lo enfoqué. El tipo del balcón se puso también de pie y lo vi desnudo y hermoso de cuerpo entero. Su cara seguía estando en las sombras, y eso me desesperaba, pero no había forma de hacerle entender eso, y me conformé con disfrutar de su pene erguido y la hermosa forma en que sus huevos colgaban debajo de él. Al darse la vuelta descubrí su magnífico trasero, firme y marcado, rematando de forma gloriosa un par de finos muslos y una esbelta espalda.

Cuando terminó de girar, se acostó de nuevo, pero esta vez, boca abajo. No perdí detalle de sus movimientos, y excitado comprobé que se movía como si se estuviera cogiendo a alguien. Su cadera subía y bajaba sobre el imaginario amante y la forma en que su culo se mostraba y se ocultaba en el vaivén logró excitarme más todavía. Después abrió las piernas totalmente, dejándome observar la maravillosa vista de sus testículos aplastándose sobre el camastro y como si no fuera suficiente, sus manos viajaron hacia atrás, hasta tocar sus propias nalgas y de una forma obscena y despreocupada las separó, mostrándome su agujero secreto y húmedo sin ninguna inhibición. Casi tengo un orgasmo allí mismo. Estaba en el límite, y él parecía saberlo, porque se detuvo y dándose vuelta tomó los binoculares. Era mi turno.

Intenté hacer los mismos movimientos que había hecho él. Me acosté boca abajo y simulé una cogida. Mi pene se restregaba ansioso contra la áspera tela del camastro y estuve a punto de venirme, pero me contuve. Cuando llegó el momento de abrirme las nalgas y exponer mi ano a su mirada, me sentí excitado como nunca antes me había sentido. Sé que tengo un buen culo, me lo han dicho los amantes masculinos que he tenido, que no son muchos, pero sí suficientes. Consciente de esto, me acaricié las nalgas con mis manos calientes y sudorosas. Me abrí para él, dejando que viera con detalle mi agujero rosado y el vello fino y castaño que baja por entre la raja de mis nalgas y lo rodea completamente. Imaginé que el tipo se masturbaba mientras me miraba y me sentí perverso, pero la lejanía del balcón hacía que me sintiera seguro y de alguna forma me sentía libre para hacer cosas que antes no me había atrevido a intentar.

Cuando terminé de mostrarme me enderecé, sentándome mientras tomaba los binoculares. El tipo del balcón, tal como había imaginado, se masturbaba de forma lánguida. Su verga estaba hinchada y dura, y el glande asomaba entre sus dedos mientras la mano subía y bajaba por su engrasado tronco.

Mientras tenía enfocada su verga y la mano con que la acariciaba, el tipo del balcón soltó la verga y me mostró cuatro dedos, cerró la mano en un puño y ahora me mostró tres dedos, volvió a cerrar, y cuatro de nuevo. No entendí lo que quería, hasta que junto a su verga apareció un pequeño celular. Quería que lo llamara por teléfono y me estaba indicando el número. Memoricé la secuencia, tratando de decidir si era prudente llamarle o mejor no hacerlo. Me ganó la calentura y tomé mi propio celular para marcarle.

El timbré sonó una sola vez y una voz profunda y masculina me atendió.

– No quiero nombres, ni datos personales – fueron sus primeras palabras.

– De acuerdo, – acepté.

– Quiero que sostengas tu celular con una mano y con la otra hagas lo que yo te diga – continuó.

– Sí, pero no …. – empecé a decirle.

– Nada, no quiero explicaciones, sólo obed&e

acute;ceme y cállate.

Ya no contesté, sólo asentí con la cabeza y él debió verme desde su balcón, porque dijo:

– Así me gusta. Ponte de pie, y date la vuelta. Quiero ver ese hermoso trasero blanco que tienes.

Me puse de pie nuevamente sin soltar el celular. Si alguien más podía verme no me importaba, solo quería complacer al sujeto del balcón.

– Brinca un poco – me ordenó – quiero ver como se agitan esas nalgas.

Salté. Pensé que tal vez eso era algo estúpido, pero tampoco me importó. Mis nalgas bailaron con el movimiento, lo mismo que mi verga dura y mis huevos. Los sostuve con la mano libre mientras continuaba dando pequeños saltos.

– Ahora quiero que te empines sobre el camastro y subas bien la cola para echarle un buen vistazo.

Me puse de rodillas y bajé la cabeza hasta recostarla, dejando la grupa arriba. Mis nalgas se abrieron con el movimiento, dejando asomar un poco de mis testículos aprisionados entre los muslos.

– Qué rico par de huevos aparecen por allí. Con gusto te los mordería y lamería, papacito. Abre las nalgas, quiero ver con todo detalle tu agujero peludo.

Obedecí, separando más las piernas y con la mano libre, jalé la nalga derecha para que pudiera ver mi ano.

– Ahora quiero que mojes tus dedos con saliva y te acaricies el hoyo para mí.

Lo hice. Lamí mis dedos y los llevé hasta mi culo, acariciando el borde rosado frente a su mirada.

– Métetelos dentro – susurró sensualmente en mi oído – siéntelos entrar en tu culo caliente.

Me los metí. Ya lo había hecho antes, pero nunca había sentido como ahora, cuando sabía que lo hacía para alguien más y porque me lo habían ordenado. Mi conducta servil me tenía sorprendido.

– Se nota que te encanta que te piquen el hoyo, papacito. Sé que ansías algo más grande y gordo. Mete otro par de dedos – ordenó.

Me metí un dedo más, y luego otro. Tres de mis dedos entraban y salían de mi culo ahora.

– Esto me está poniendo muy caliente – confesó – quiero que te metas algo más grande. Tienes algún consolador?

– No – contesté en un breve murmullo.

– Busca algo entonces – dijo en forma autoritaria.

Empecé a retirar mis dedos, y el teléfono tronó:

– No te di permiso para sacarte los dedos del culo. Ponte de pie y busca algo, pero no te saques los dedos del culo. Te estaré vigilando.

Sabía que dentro de la habitación no podría verme, pero inexplicablemente no desobedecí. Con lo incómodo que pueda parecer, entré en la habitación, sosteniendo el celular con un hombro y caminando con los dedos de la mano metidos en el culo. En el baño lo mas parecido a un consolador que encontré fue el tubo de crema de afeitar, que era largo y cilíndrico, así que sin pensarlo mas lo tomé y salí al balcón nuevamente.

– Ya veo, puto goloso, – dijo al teléfono en cuanto aparecí de nuevo en el balcón – te conseguiste el frasco más largo y grande que encontraste. Bien. Mójalo con tu saliva y lentamente métetelo en el ano. Hazlo despacio. Quiero que imagines que es mi verga dura penetrándote.

Lo hice. Mojé el frasco con saliva y lo acerqué a mi culo. Me lo empecé a meter. Jamás había hecho una cosa así. Sentí que era algo degradante, pero lo estaba disfrutando y no me quise detener. La base del frasco presionaba mi esfínter, me lastimaba, y no lograba meterlo.

– Qué pasa?, cariño, tu culito está muy apretado?

– Sí – contesté casi en un murmullo.

– Pues reviéntate el culo – me gritó en el oído – no me vengas con esas. Sé que te han metido cosas mas gruesas y más largas. Se te nota a leguas que te encanta la verga y que estás acostumbrado a recibir eso y más por el culo. Déjate de tonterías y métetelo hasta el fondo – ordenó.

Sus palabras me hicieron brincar, no sé por qué, y sin vacilaciones me metí de lleno el tubo de crema hasta la mitad. El dolor momentáneo y sorpresivo tuvo un efecto inmediato en mi pene, y sentí que podía venirme en cualquier momento.

– Así, papacito, – dijo cariñoso nuevamente – así es como me gusta, date por el culo, s

iente el fierro abrirte las nalgas, piensa que es mi verga, caliente y cabezona traspasando tu ano, rosado y abierto para mí.

El teléfono quedó sobre el camastro y me oreja pegado a él, mientras con una mano me metía y sacaba el tubo en el culo y con la otra empecé a masturbarme frenéticamente.

– Eso, así es, sigue, continua, – dijo jadeante – quiero verte mientras te vienes, quiero ver tu culo abierto y traspasado, quiero verte venir! – gritó en un espasmo que reconocí de placer -. Me estoy viniendo! – me informó.

Eso disparó mi propio orgasmo y el placer contrajo mi esfínter y eso incrementó el placer y entré en una espiral sin fin que me llevó hasta lugares y sensaciones tan fuertes y claras como el implacable sol que iluminaba el día.

Los jadeos al otro lado de la línea sonaban tan satisfechos como los míos y desmadejado y laxo dejé que pasaran unos segundos para poder recobrar las fuerzas necesarias para levantarme. Cuando lo hice, tomé los binoculares inmediatamente. Quería verlo, quería constatar que él había gozado tanto como yo. Quería ver su cuerpo desnudo y satisfecho después del placer.

Pero el balcón estaba vacío.

– Dónde estás? – le pregunté al teléfono.

– Dentro de mi habitación – me contestó con aquella voz profunda y rica.

– Sal un momento – le pedí tímidamente – déjame verte.

– Para qué?, no tiene ningún caso.

– Por favor, – le rogué – sólo quiero ver tu cara. Me muero por ver tu cara.

– Ya la verá usted, doctor – me dijo – le prometo que la verá muy pronto.

Y colgó.

Mil ideas pasaron por mi atropellada mente. Sabía que yo era un doctor. Debería de ser uno de los asistentes a la convención. Sabría mi nombre también?, me conocería desde antes?. Me sentí lleno de angustia. No es que me importe mucho que la gente sepa o no sepa sobre mi sexualidad, pero tampoco me interesa mezclar mi vida profesional con estas cosas. La duda me mataba.

Y me sigue matando, porque han pasado ya tres semanas desde aquel viaje y no he podido descubrir la misteriosa identidad del tipo del balcón. No hay día que no repase de arriba a bajo a cuanto doctor amigo, conocido o desconocido se topa conmigo en el hospital. Trato de imaginar si ese cuerpo bajo la bata blanca será el de él, si la voz de cualquier hombre al teléfono pudiese ser la suya, y aún tengo la esperanza de que cualquier día de éstos, en el momento más inesperado, desde algún balcón me llamará.

Si te gustó, házmelo saber.

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Mirando a mi vecina del cuarto.

Hola, me llamo Alonso, tengo 22 años y vivo en una planta baja situada en la ciudad de Valencia.

La casa tiene tres pisos, y me encanta ir a la terraza superior, desnudarme por completo para estar cómodo mientras me fumo unos cigarros y observo lo que pasa por el vecindario a través de unas ventanas oscuras. Aunque me declaro exhibicionista, suelo tener unos baremos muy altos para elegir que vecinas me pueden ver desnudo (mujeres que se resumen en 5 o 6, ya que estoy rodeado de viejas), pero sobretodo hay una mujer a la que aparte de enseñarle mis encantos me encantaría tener un bis a bis con ella, cosa que cada día tengo más cerca y entenderán el porqué al final de este relato.

La verdad es que no se ni como se llama, pero desde hace cinco años estoy colgado por ella. Debe tener unos 35 años, alta, morena, pelo largo rizado moreno, unos ojazos color marrón miel que enamora solo de mirarla, alta y con un cuerpazo muy bonito pese a estar casada y tener un crio de unos 12 años.

Ella vive en un cuarto piso y por eso casi estamos a la misma altura, aunque unos 30 metros separan su balcón de mi terraza.

Su terraza tiene un toldo que instaló hace dos meses y con el cual puede tapar casi la totalidad del balcón salvo un metro por cada lado.

El primer día de nuestro “idilio” fue un día que ella se puso a tender la ropa. Y allí estaba yo, para mostrarme. Tenía la cámara grabando todos sus movimientos mientras yo desnudo iba barriendo el suelo. Por el reflejo de un cristal puede ver que ella dejó de tender la ropa y se puso a mirar por el lateral del toldo que quedaba abierto.

Me senté en una silla y me empecé a hacer una paja descomunal mientras la miraba por el reflejo del cristal.

Al día siguiente, a la misma hora (después de comer), volví a subir a la terraza, me quité solo la camiseta y me senté a fumar un cigarro en la silla. No pasaron ni cinco minutos y allí salió ella al balcón, y lo primero que hizo fue subir un poco el toldo. Le podía ver las piernas y la parte inferior de la camiseta, no llevaba pantalones. Se asomó por el lateral del toldo e hizo como si mirase la calle, pero de reojo miraba si yo estaba en mi sitio. Y allí empezó su espectáculo, se puso a quitar hojas muertas de las plantas que tenía colgadas en el techo, y como tenía que estirar los brazos hacía arriba, la camiseta subía con ellos, y cual fue mi sorpresa cuando vi todo su culo, espléndido, redondo y guapísimo.

Saqué mis prismáticos para verla mejor, ella no veía porque tenía el toldo tapándole la mitad del cuerpo. Yo ya estaba muy excitado y decidí quitarme el chandal y seguir mirándola.

Después le tocó el turno a la otra planta colgante, colocada en el lado extremo de la otra y se puso mirando hacía mi. Levantó los brazos y ¡Bingo! Tenía ante mi el coño mas preciado por mi polla, que estaba palpitando de alegría. La paja que me hice ese día fue mas brutal que la anterior.

Pero ahí no quedó la cosa. Al día siguiente, a la misma hora, ella se las había apañado para bajar todo el toldo y abrirlo un poco por el lateral que yo podía ver, eso me daba muy buena espina. Me senté en mi silla, pasaron hasta 2 cigarros hasta que vi abrirse la puerta de su balcón.

Y allí salió ella, ¡Guau!, totalmente desnuda. Me quedé atontado mirándola, ella me saludó levantando la mano y luego la movió de abajo a arriba pidiendome que me levantase y que le enseñase mi cuerpo. Me levanté, ya con mi polla erguida, me la cogí e hice como si la polla le saludase, pude intuir una sonrisa en sus labios.

Se sentó en una silla mirando hacia mi, abrió las piernas y se puso a acariciar la parte interior de sus muslos mientras yo ya me empezaba a masturbar.

Cogió de su vera una botella de aceite y se lo untó en las manos para aplicárselo en las piernas abiertas. Como me estaba poniendo la guarra. Al quedarse sin aceite, una de sus manos fue directamente a su coño que empezó a acariciar con dulzura. Podía ver como se humedeció un dedo con su lengua y luego se lo metió lentamente en su coño. Oh, como me estaba poniendo, y como se estaba poniendo ella.

En eso, lo que nunca me hubiese podido esperar. Sacó un consolador blan

co de unos 25 centímetros, lo puso en marcha y a pesar de mi lejanía lo podía oír. Se estaba acariciando el clítoris con él y echaba la cabeza hacia atrás. Mientras tanto yo me estaba haciendo una paja impresionante mirando esa escena de vicio.

Empezó a meterse los 25 centímetros dentro de su coño mientras me miraba. Nos estábamos excitando mutuamente, pajeando a distancia pero como si estuviéramos uno en frente del otro. Hacía movimientos de cabeza y su cabellera se movía de un lado al otro. Ya se había metido los 25 centímetros y empezó a sacarlos y a meterlos. Y yo con mi paja estaba a punto de llegar al orgasmo. Era impresionante ver a ese pedazo de mujer metiéndose ese pedazo de consolador en su coño mirándome.

El consolador entraba y salia cada vez más rápido hasta que se lo dejo metido un rato y con una mano empezó a acariciarse el clítoris hasta llegar a un orgasmo increíble. Yo también me corrí viendo esa escena.

En próximos capítulos os seguiré contando mis experiencias con la vecina.

Si te ha gustado el relato o tienes alguna opinión al respecto no dudes en contactar conmigo

 

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Charly el Metamórfico

Datos sobre metamórficos:
Un metamórfico puede cambiar a cualquier forma humana que desee, y es capaz de leer los recuerdos de la persona que imita, un metamórfico normal deja una muda de piel en cada cambio a diferencia de los de sangre pura, son prácticamente irreconocibles solo por las siguientes cuestiones; 1 un metamórfico ordinario tiene la piel con cierta consistencia a cera, con un golpe fuerte es bastante para deformar un poco al metamórfico y reconocerlo. 2.- un metamórfico tanto como ordinario como un pura sangre son vulnerables a la plata y a exponer su alma a través de las cámaras donde sus ojos aparecen brillando “es la principal razón por la que los cazadores llegan a la conclusión de que se enfrentan a uno”

CAPITULO I

“No soy un el, tampoco soy ella, soy un ser que puede ser cualquiera”

El día ha llegado, la casa esta vacía, me dirijo con total tranquilidad hacia la entrada, se que hay una llave de emergencia en un agujero cavado bajo una roca que sostiene una mareta, la cojo y entro con facilidad. No quiero perder el tiempo así que rápidamente me dirijo a su habitación, al parecer es una chica ordenada pero eso ya lo sabia. Se llama Natalia, esta por cumplir 19 años, ahora mismo se encuentra en clase, igual que su hermano, sus padres están trabajando, él vende automóviles y ella es maestra en una escuela primaria, pero quien importa ahora es Natalia. Es una chica risueña, de tez clara y cabello oscuro, complexión delgada, unas tetas pequeñas pero firmes, un culito redondito y levantado que hace a cualquiera voltear mas de una vez, y una vagina preciosa donde apenas comienza a crecer una pequeña mata de bello. Y aquí estoy yo, en la intimidad de su habitación, para comenzar a trabajar.
Ya tenia ubicados los puntos clave en mi mente, así que coloco las cámaras sin perder mucho tiempo, ohh las cámaras como las detesto, pero para esta ocasión se requieren, todo esta listo pero antes de irme no puedo evitar buscar entre su cesto de ropa sucia unas bragas usadas recientemente, hhmm es un mal habito que tengo, las encuentro, unas braguitas azul claro con un arco iris ilustrado y una pequeña marca de humedad, las pego a mi rostro y respiro largo y profundo, me estoy comenzando a excitar, ese aroma juvenil y el morbo de hurgar en la intimidad de una chica buena me enloquecen, sin darme cuenta ya había comenzado a frotar mis muslos aun estando de pie con las bragas en mi cara y llevaba una de mis manos hacia mi entrepierna cuando escucho un ruido , alguien esta abriendo la puerta de la entrada – mierda- todavía me deberían de quedar 4 horas al menos, me asomo desde la habitación de Natalia y por las persianas puedo ver que es el padre, no se que carajo hace aquí tan temprano pero, después de todo puede resultar divertido, rápidamente me quito toda la ropa, me detengo un segundo frente al espejo y contemplo mi cuerpo, o mas bien el cuerpo de la pequeña Naty, solo con esa visión y el saber que el padre esta cerca basta para excitarme de sobremanera, me aseguro que quede una pequeña rendija abierta, me coloco en cuatro sobre la cama apuntando mi firme y juvenil culo hacia la puerta y comienzo a masturbarme asegurándome de lanzar varios gemidos que pronto se vuelven reales, pego mis tetas a la cama y utilizo mi otra mano para acariciar mi estrecho orificio anal, mientras acelero el ritmo sobre mi empapada vagina, comenzando a dedearme el ano y pongo mas empeño en mi sensible clítoris gimiendo aun mas fuerte.
El padre de Naty que por cierto se llama Arturo, escucha claramente los gemidos que salen de la habitación de su hija , sin saber que pensar , se acerca sigilosamente y cuando se asoma por el pequeño espacio de la puerta entrecerrada se queda paralizado; su pequeña, su niña, a la que siempre ha consentido, la preferida, la niña buena que nunca a tenido novio y siempre va bien en la escuela, está desnuda, con el culo en pompa masturbándose como una puta ninfomana, primero se siente furioso quiere entrar y reprenderla por comportarse como una zorra barata ,pero no se puede mover, su mirada esta clavada en ese culo perfecto y en la vagina de su pequeña que ahora chorrea jugos que corren por sus muslos hasta la sabana. Embobado en tal visión y como si su mano pensara por si misma, bajo la bragueta de su pantalón y saco su pene para empezar a masturbarse espiando a su hijita, yo podía ver todo por el espejo, su expresión al encontrarme así, su nerviosismo y su excitación involuntaria que se notaba de sobra en esa verga morena y peluda, estaba excitadísimo en este cuerpo de chica joven y a punto de correrme, pero quería mas morbo, quería reventarle la mente a ese bastardo que era tan “recto” y ahora se la jalaba viendo a su hija en plena sesión autoplacentera, así que entre gemidos , y sin dejar de dedearme comencé a gritar:
-Si papi, cogeme!, quiero ser tu puta!, quiero que me violes y me hagas de todo por mas que me resista!
Fue demasiado para él, pues a través del espejo vi como disparaba chorros de semen llenándose toda la mano, luego fue mi turno me corrí como hacia mucho no lo hacia, mi culo se contraía y mis piernas temblaban, caí en la cama aun con contracciones de ese intenso orgasmo, y con una sonrisa de par en par en la cara. El padre de Natalia rápidamente se dirijo rumbo a la puerta, escuche que salió, seguido por el motor del auto sabía que lo que acababa de hacer tendría consecuencias, tal vez a mi favor, mi victima era la putita de Natalia pero esto me hizo cambiar de idea utilice el resto de cámaras y las coloque por el resto de la casa rápidamente, la del baño fue la mas difícil pues no tenia muchos puntos clave para una cámara espía pero al final me las arreglé, salí de la casa, puse la llave en su lugar y solo tenía que esperar en mi guarida a que empezara el espectáculo muy pronto tendría un montón de acción esperándome, pero eso si la putita de Natalia seria mía lo antes posible, luego porque no? jugaría con el resto de la familia.

Me dirijo a mi hogar, fuera de la ciudad, adentrándome en el bosque, no es para nada modesto debo añadir ya que si algo no le falta a mi familia es dinero, pero no quiero hablar mas de mi familia, todo el tiempo se la pasan peleando por ganar el control de cierta ciudad sobre otras criaturas sobrenaturales, me largue de casa cuando cumplí 15 y hasta ahora me ha ido bien y  he  hecho mi propia fortuna. Vivo solo con dos esclavas, si, leíste bien esclavas, hay cierta organización que hace un muy buen trabajo entrenando esclavos para ser obedientes y fieles, aunque sus métodos no son muy ortodoxos, el resultado vale la pena, Alicia una hermosura vampírica que me ha cuidado desde que era un pequeño y hermoso bebé, pelirroja, con unas tetas de infarto, y un culazo mas suave que cualquier almohada de la mejor calidad, aparenta tener unos 30 años, pero en realidad ni yo se que edad tiene, pues se ve igual desde que recuerdo, con el paso del tiempo me ha agarrado cariño y casi me trata como a un hijo, claro sin olvidar nunca su posición, y Cat, ella es mi más reciente compra, también de raza vampírica, cabello corto y oscuro, una piel muy pálida, tiene unas buenas tetas redondas y en su lugar pero no se comparan con las de Alicia, aparenta unos 20 años y casi creo que sigue rondando esa edad pues es medio descuidada, por no decir idiota.

Llego al gran portón y al ver que no se abre presiono y hablo por el intercomunicador sin bajarme del auto aun.
-Cat, soy yo quieres abrir por favor- digo mirando hacia la cámara para que pueda distinguir por mis ojos quien soy, pues quiero llevar este cuerpecito solo un poco mas. No obtengo respuesta y el portón sigue cerrado…
-Cat!, Alicia! están ahí?, quieren abrir el puto portón de una vez!- no obtengo respuesta.
Me bajo del auto, ya cabreado, de no ser tan jodidamente paranoico con la privacidad no habría puesto un portón que solo se abre colocando la clave desde dentro, voy andando a la entrada trasera, muy bien escondida debajo de una trampilla camuflada con hierba, entro sigo el túnel, y coloco la clave en la puerta de metal, me toma un rato llegar al sótano, luego hablare de todo lo que guardo bajo casa, al fin hogar dulce hogar, solo entrar me desnudo, siento que es liberador andar en sin ropa por la casa, pero sigo molesto tuve que dejar el auto fuera, rápidamente escucho los gritos y gemidos escandalosos desde mi habitación ” esa cabrona se va a enterar”, subo rápido hacia mi cuarto y encuentro a Cat con su uniforme “Una lencería negra que tienen que utilizar, cosas mías no me juzguen”, excepto las bragas dándose duro con uno de mis vibradores, no me dejo decir palabra alguna en cuanto me vio su expresión cambio dejando ver sus horrendos dientes afilados-que desagradable, los colmillos clásicos de las películas de vampiros tenían mas clase- y se lanza sobre mi tumbándome al suelo, fue la gota que derramo el vaso – aunque en otras circunstancias la visión de una vampiresa sexy y semidesnuda sobre una chica virgen y completamente desnuda me hubiese agradado, no estaba de humor- .
-!Soy yo, estúpida! no vez la puta marca?!- Desde que Cat llego a la casa tengo que usar una pequeña marca, una cicatriz pequeña en el hombro para que la inútil pueda reconocerme cuando uso otro cuerpo, cosa que nunca es necesaria con Alicia ella me reconocería en cualquier cuerpo que copie.
Los ojos de Cat se abrieron como platos, guardo sus horrendos dientes de vampiro, se me quito de encima y por un segundo en lo que Cat encontraba que decir el único sonido que se escuchaba era el maldito silbido del vibrador que colgaba de su vagina moviéndose de un lado a otro en lo que yo me ponía de pie.
-Lo siento señor yo…- Le di una fuerte bofetada que la hizo retroceder
-¿Señor?!- Acto seguido la tome por su corta cabellera y lleve su rostro hacia mi entrepierna – Dime que ves!-
-Por favor perdóneme señorita yo no quise…- La interrumpí de nuevo, ahora sacándole de un jalón ese vibrador que ya me tenia harta.
-Esto es mio, y sabes que tienes no tienes permiso a menos que te lo de yo en persona, sabes el tiempo que estuve hablando como idiota por el intercomunicador, tuve que entrar por la entrada trasera.
-Perdóneme no volverá a pas…
-Donde esta Alicia?
-Fue a hacer las compras a la cuidad, dijo que volvía en un rato y yo…-
-Cállate, ve y hazme un café, luego limpias tu charquerio, más tarde te daré tu castigo y no olvides meter el puto auto-
-Por favor, perdóneme yo no…-
-Sigues hablando y aun no tengo mi café-
Me volteo a ver directamente a los ojos, había miedo en su mirada pero por un segundo, un instante creí ver odio, ya debo de estar alucinando.
-Le traeré su café señorita- dijo saliendo de la habitación
Un dia de estos me volvera loca esta esclava, el jodido vibrador me saca de mis pensamientos lo apago al fin, aun tiene los jugos de la idiota de Cat, huele afrodisiacamente bien, y la imagen de la puta dandose placer en mi cama para ser justos fue bastabte agradable, bajo mi mano buscando mi verga y, oh, es cierto, tiempo de librarse un rato de este cuerpecito de colegiala y regresar a mi forma original.
Cierro los ojos, me concentro y en un instante siento el cambio, ahi estoy frente al gigante espejo que tengo delante de mi cama, veo a un joven de 25 años, de complexion delgada, un poco atletica, palido, cabello lacio y castaño completamente depilado y con una polla de 27 cm, aunque para ser sinseros hice un poco de trampa ahi, con mis habilidades metamorficas, solo un poco pero, que esto quede entre nosotros.
Cat llega al cuarto y se queda mirando mi verga un segundo, veo como se le hace agua la boca.
-hmm, hmm- Interrumpo lo que fuera que estubiera pensando.
-Señor… su café- Dijo mientras se acercaba a darme mi taza cuando tropezo con la alfombra y derramo todo el cafe en ella… Hubo un momento de silencio y levanto la mirada con lagrimas en los ojos -Lo siento señor, yo-
-Ve a tu habitación- Pude ver como las lagrimas resbalaban por sus mejillas
-Pero señor déjeme-
-No lo empeores mas, solo… ve a tu habitación, Alicia se encargara de limpiar tu desastre cuando llegue- Ya entre sollozos se retiro sin decir palabra alguna.
Me hice yo mismo mi café y después fui al cuarto de computo, era hora de ver como se estaba portando la princesita de Natalia y su familia, me alegre al ver que las cámaras funcionaban perfectamente, y parecía una noche normal en familia, Jenna la madre de la Mariana hacía la cena, Jimmy el hermano menor se había encerrado en su habitación y se pajeaba visitando paginas porno, mientras la dulce Natalia hacia trabajos para la universidad sobre la mesa en lo que estaba la cena, pero Arturo no estaba en casa, me pregunto a donde habrá ido y que habrá hecho después de salir casi corriendo con la verga de fuera , trataba de imaginármelo cuando sonó la señal del portón Cat bajo corriendo y abrió la reja con la clave, y se dirigió hacia mi, pude ver como sus mejillas estaban coloradísimas y los ojos algo irritados debió de estar llorando un buen rato.

-Alicia ya llego señor-
-Bien, de una vez ve al calabozo y prepara todo- Una lagrima resbalo por su mejilla, pero no cambio su expresión al parecer ya estaba resignada.
-Como ordene señor-

Alicia entro y se topo con Cat cuando se dirigía hacia el calabozo, al ver su expresión supo inmediatamente lo que le esperaba a la pobre vampiresa novata.

Se que intercambiaron algunas palabras pero no pude escuchar bien, luego llego al cuarto de computación ya con su uniforme puesto y con tono alegre me saludo-

-Cariño! al fin llegas, pensé que te habías olvidado de mi-dijo abrazadome desde detrás del asiento y dándome un beso en la mejilla.
-Sabes que eso nunca va a pasar Alicia, tu eres la preferida-
-¿Y ahora que hizo la inútil de Cat?, no quiso decir mucho cuando le pregunte-
-Ve a mi habitación y míralo tu misma, te tocara limpiar su desastre otra vez-
-Esta bien, pero no seas tan duro con ella si, aun le falta mucho por aprender, esta muy verde la chiquilla- Me decía al oído, mientras con una mano me masajeaba la verga como solo ella sabía – Que estas viendo?, son tu nuevo entretenimiento?- Pregunto volteando a ver las pantallas delante suyo.

-Algo así. Ahora ve y haz lo que te dije, luego llevas una botella de sangre de muerto al calabozo donde esta Cat, siempre suele “olvidarla”-
-Al parecer ahora si la cagó en grande verdad?, bueno, no me gustaría estar en su lugar, espero no te quedes sin fuerza porque hace rato que no me das mantenimiento- Acto seguido me estrujo los huevos, la cabrona sabia como calentarme.

Al ver en las pantallas que el padre de familia llegaba a su hogar, prácticamente corrí a Alicia a hacer sus deberes, pues no quería perderme detalle de lo que estaba por ocurrir.

Mi nombre es Charly, y soy un Metamórfico puedo ser la persona que quiera, cuando yo lo desee, pero sobre todo soy un metamórfico de sangre pura, si, de sangre pura, no hay cosa mas ofensiva para mi que me confundan con esas aberraciones que dejan una muda asquerosa de piel cada que cambian, que como mantenemos la linea de sangre sencillo, reproduciéndonos en familia, somos metamórficos nunca hará falta un hombre o una mujer cuando se requiera. Pero sobre todo hay algo que quiero aclarar, para nosotros no existe el ser heterosexual, gay etc, tienes que entender una cosa, a pesar de nacer hombre, yo no soy un él, tampoco una ella. Soy un ser que puede ser cualquiera.

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De como katt descubrió los grandes placeres (1)

Catalina es una joven universitaria de 21 años de edad que estudia actualmente la carrera en ciencias políticas. El sueño de Catalina o “Kath” como todos la llaman cariñosamente, es llegar a convertirse algún día, en alguien importante dentro del mundo de la política.

“Kath” es una hermosa chica de piel blanca como porcelana, su cabellera es larga y lacia de un color rojo cobrizo, que hace un poderoso contraste con sus grandes  y profundos ojos verdes y labios rosados, de mediana estatura, posee unas espectaculares curvas , unos grandes pechos y anchas caderas,  y generosas nalgas, con una cintura diminuta que por lo general cubre con ropa bastante holgada que la obligan a vestir sus recatados padres, con quienes vive desde niña. Al ser hija única, estos se han vuelto demasiado sobreprotectores con ella, no permitiéndole tener novios hasta que termine sus estudios universitarios.

El padre de Kath,  Ernesto, es un hombre modesto como cualquier otro. Trabaja como administrador en una tienda de insumos para restaurantes, lo que le deja lo suficiente para llevar los gastos de su casa en forma algo austera y limitada,  por lo que paga los estudios de su hija con bastante dificultad, al ser algo machista y chapado a la antigua nunca permitió que su esposa trabajara en sus 22 años de matrimonio,  por lo que todos los problemas económicos recaen directamente sobre él, Martha su esposa, es la clásica ama de casa dedicada por completo a su hogar. Al ser ambos huérfanos y sin tener familiares cercanos Ernesto y su Martha son la única familia de Kath en el mundo.

Un día Kath fue a buscar a su padre a la tienda, donde él trabajaba,  sin embargo, al llegar al mostrador no había ningún encargado, extrañada la joven, comenzó a recorrer los pasillos del lugar y sin fijarse chocó con un hombre bastante bien parecido, con cuerpo atlético de aproximadamente 30 años de edad con cabello cobrizo y ojos verdes como los de ella, que bien pudiera pasar como su hermano. Inmediatamente, Kath, avergonzada se disculpó con el hombre diciendo….

Kath: ¡Lo siento señor! No lo vi, lo que pasa es que estoy buscando al encargado y no me fije que usted estaba aquí.

El hombre sonriendo  y tocando afectuosamente el hombro de Kath, como si de una vieja amiga se tratara, le dijo: “No se preocupe señorita, ¿Está buscando a don Ernesto?

Kath: Así es, él es mi padre, ¿de casualidad no sabe dónde está?

El hombre contesto: “¡Claro! Don Ernesto fue por unas cajas a la parte de atrás, no debe de tardar” y extendiendo su mano hacia Kath, se presentó: “yo soy Simón, tengo un restaurante  de comida internacional cercano aquí, cuando quieras puedes ir a disfrutar de nuestros platillos, te encantarán. ¿Cuál es tu nombre?

Kath: Soy Catalina, pero todos me llaman Kath.

Simón: Pues mucho gusto Kath, cuando gustes puedes ir a conocer mi restaurante.

En ese momento Ernesto, el padre de Kath, regresó cargando unas pesadas cajas que puso en el mostrador, mientras animadamente saludaba a Simón…

Ernesto: ¡Simón! ¡Veo que ya conociste a mi hija! , es igual a su padre en lo bien parecida y en lo inteligente, Imagínate que estudia ciencias políticas en la universidad, y está en su último año, ya por titularse.

Simón: Pues muchas felicidades, a ver si cuando se titule van a festejar a mi restaurante, ya que soy muy buen cliente suyo don Ernesto.

Ernesto: ¡Vaya Simón! Tú sí que no pierdes oportunidad de promocionarte.

Simón: El prestigio habla por sí mismo Don Ernesto, precisamente últimamente no nos damos abasto con tanto trabajo,  y necesito más personal, quería pedirle de favor dejar estos volantes aquí, ocupo gente que trabaje medio tiempo, es para labores sencillas y la paga es buena. Igual si usted conoce a alguien que le interese, le agradeceré que me lo recomiende.

Ernesto: No te preocupes Simón, tú déjalos acá, que con esta crisis económica lo que sobra son solicitantes y lo que falta es empleo. La vida está cada vez más dura.

Kath era consciente de la situación económica que atravesaban sus padres, sabía que pronto ante la creciente crisis, el trabajo de su padre no sería suficiente para costear sus estudios universitarios, por lo que se armó de valor y a escondidas de su padre contactó a Simón, tomando sus datos de uno de los volantes que dejó en la tienda. La pelirroja sabía que con lo estricto y orgulloso que era su padre no le permitiría trabajar y estudiar al mismo tiempo,  pero ella lo hacía por una buena razón, ya que no quería ser una carga más para sus padres. Simón acordó con kath no contar nada a su padre, y le dio un puesto sencillo de lavaplatos, que bien no era nada glamuroso, le permitía a kath ayudarse con sus estudios. La joven tuvo que empezar a mentir  a sus padres, diciéndoles que el dinero que ganaba se trataba de una beca que le daba la universidad y justificando las horas fuera de casa con supuestos “proyectos académicos” que realizaba con sus compañeras de universidad.

Un mes después de que Kath fuera contratada en el restaurante, dio muestras de su eficiencia y responsabilidad. Curiosamente la cajera había renunciado al restaurante por lo que Simón considero a Kath para el puesto.

Simón: Kath, de verdad estoy convencido que manejaras bien este puesto, he visto que eres una chica muy responsable y dedicada y sé que necesitas el dinero para ayudar a tus padres, conozco a tu padre hace años y estoy seguro que eres alguien confiable, pero necesitarás cumplir con varias condiciones si quieres tener el puesto….

Kath: “¿En verdad Simón? ¡Muchas gracias!”- dijo la joven mientras abrazaba efusivamente a Simón.

Simón  permaneció abrazado de Kath y sutilmente cerro los ojos y olfateó su cabello disimuladamente sin que esta se diera cuenta ¿Sería posible que aquella jovencita estuviera despertando algo en él? Simón permaneció en  una “aparente calma” y separándose de los brazos de Kath le dijo con seriedad fingida.

Simón: Kath, aún no he dicho que te quedarás con el puesto, primeramente necesito que te comprometas a cuando menos estar por las tardes 6 horas, y no solo de lunes a viernes, sino también los fines de semana. Además no quiero que tus estudios afecten con el funcionamiento del restaurante, deberás considerar incluso la posibilidad de salir de la ciudad un par de días de vez en cuando.

Kath: No te preocupes Simón, yo veré la manera en cómo organizar mi horario para cumplir con el restaurante, Lo que me preocupa es que mi papá no sabe que trabajo aquí y  no sé cómo pudiera justificar salir de la ciudad, tu sabes que él es muy estricto y ni siquiera me permitiría viajar.

Simón: ¿Ni por cuestiones del colegio?

Kath: “Bueno, siendo así no creo que ponga problemas, pudiera decirle que son cuestiones de la escuela.”- Dijo sonrojada y no muy convencida.

Simón: Kath lo que menos quiero es causarte problemas, si crees que no podrás será mejor que considere a alguien más y continuamos como hasta ahora.

Kath: ¡No Simón! ¡Por favor,  no contrates a nadie más! Verás que yo puedo con todo.

Simón: Hay otra condición más, necesito que dejes esas ropas de abuelita en el locker del restaurante y que uses el uniforme, el prestigio del negocio es importante y con esa ropa holgada y anticuada no proyectas buena imagen, no estaría de más que también hicieras algo más con tu cabello y maquillaje.

Kath: Eso no es problema Simón, puedes contar con eso. Si visto así, es porque mi padre no me permite vestirme de otra manera.

Durante los meses siguientes Kath cumplió con todas las condiciones establecidas por Simón, se sentía como Clark Kent y Superman, en las mañanas cuando iba a la escuela era una, y por las tardes cuando trabajaba en el restaurante era otra completamente diferente, más bella y más sofisticada, aunque el uniforme era algo formal, sin duda era mejor que sus viejas ropas holgadas y dejaba ver un poco más de su anatomía. Simón no pudo estar más feliz por el cambio, cada día iba surgiendo una atracción cada vez mayor entre los dos, roces sutiles de sus manos, miradas cada  vez más provocativas, incluso un par de veces estuvieron cerca de besarse, pero había demasiada gente alrededor. Al cabo de tres meses de constante coqueteo, se dio la oportunidad que Simón tanto estaba esperando. En la ciudad vecina a 6 horas de distancia se realizaría una importante convención y habían contratado el servicio de banquetes del restaurante de Simón. Simón había contratado otra cajera además de Kath que se encargaba de  cubrir el turno nocturno, y encontró sumamente tentador llevar con él a Kath para ayudarlo en la organización del evento, que en total duraría tres días.

Kath estaba bastante nerviosa y algo inquieta puesto que de nuevo había mentido a sus padres, haciéndoles creer que iría a un concurso de oratoria interestatal que duraría tres días, prometiéndoles llamarles desde el hotel a diario. Durante el trayecto, en la camioneta de Simón, la tensión sexual podía respirarse en el aire, era indudable que ambos gustaban uno del otro pero nunca habían tenido tiempo hasta ese momento para conversar cosas que no fueran del trabajo. Pasaron vario tiempo hablando de cosas triviales, de los gustos de cada quien, anécdotas con amigos, de los estudios, el clima, la política, etc. Hasta que Simón comenzó a cuestionar a Katt sobre su vida romántica.

Simón: Y dime Kath, ¿Tienes novio ahora?

Kath: ¿Hablas en serio Simón? Entre la escuela y el restaurante no me queda tiempo para nada más.

Simón: En verdad no puedo entender como una chica tan linda aún no tiene novio ¿hace cuánto no tienes novio Kath?

Kath: Te reirías de mí si te lo dijera…

Simón.– Nunca lo haría, anda por favor, cuéntame…

Kath: Nunca he tenido novios formales, solo  noviecitos de escuela, de manita sudada, mis padres no quieren que tenga novio hasta que termine mis estudios.

Simón.– ¿estás hablando en serio?

  1. – no tengo porque mentir

Simón.- ¿Entonces nunca has tenido sexo?

Kath se sonrojo, la pregunta le incomodó un poco pero a la vez le exitó comenzó a sentir como se humedecía ligeramente su vagina y se erizaba su piel…

  1. – que preguntas Simón!!!! Qué pena!!

Simón.- Anda, creo que nos hemos tratado lo suficiente para que haya confianza entre nosotros dime cuanto es lo más lejos que has llegado con alguien?

Kath.- Espero no pienses mal de mí Simón, es que es algo muy íntimo…

Simón.– Jamás lo haría Kath, creo que eres una mujer extraordinaria, solo quiero que tengamos más confianza entre ambos, tú también puedes preguntarme lo que gustes…

Kath: Y tú eres muy experimentado en eso?

Simón: Lo normal que cualquier hombre de mi edad, no me considero ningún casanova.

Kath: ¿Alguna vez te has enamorado, Simón?

Simón: mmmmm, en este momento me siento enamorado pero no sé si ella se dé cuenta.

Kath: En serio? Y de quién?

Simón: Es una mujer encantadora, que se esfuerza por conseguir lo que quiere, es una gran mujer, muy atractiva, con unos ojos hermosos que cada vez que los veo me pierdo en ellos, pero no sé si ella sienta lo mismo que yo.

Kath: ¿y porque no se lo preguntas?

En ese momento Simón y Kath llegan a su destino, por lo que la plática queda inconclusa. Al momento de registrarse en el hotel, al parecer los encargados solo han reservado una habitación en lugar de dos, y les es imposible proporcionar otra porque debido a la convención el hotel está a reventar. Kath se encuentra roja como tomate y mil cosas le pasan por la cabeza pero Simón la tranquiliza diciéndole que no se preocupe. La recepcionista del hotel los confunde con hermanos y les proporciona la llave. Simón disimula la risa que le da la confusión e invita a katt a subir sus cosas a la habitación mientras el comienza con los preparativos del evento.

Un par de horas después,  Simón entra a la habitación mientras Katt está tomando un baño, Simón escucha el sonido de la regadera, acompañada de una animada música que Katt puso  mientras se bañaba, por lo que esta no se dio cuenta que Simón estaba ahí, como el baño no tenía la llave puesta , Simón se acercó y vio a través del cristal templado la silueta de katt enjabonándose su curvilíneo cuerpo, lo que lo éxito de sobremanera, vio que en el piso estaban las braguitas recién usadas por Katt, empapadas con los fluidos vaginales de ella a raíz de la excitación de la plática que habían tenido durante el trayecto.

Simón tomo entre sus manos las bragas de Katt y las olfateó lentamente, cerrando los ojos muy excitado bajó el cierre de su pantalón y saco su pene que ya estaba tremendamente hinchado y erecto y comenzó a masturbarse frenéticamente hasta descargar su leche dentro de la ropa interior de katt. Al escuchar que la regadera se cerraba, tomó las bragas de katt y las guardo en su bolsillo. Corriendo a ocultarse en un closet frente a la cama.

Katt  salió del baño con su cabello  envuelto  en un turbante y cubierta por una  toalla, la ropa que usaría estaba lista sobre la cama, al mismo tiempo,  por una rendija del closet,  Simón la observaba y se quedó sin aliento cuando la bella pelirroja desnudó su hermosa silueta para terminar de secar su cuerpo. Simón se quedó sin aliento, al ver sus grandes y firmes pechos rebotar en cada paso, sus erectos y rosados pezones, su diminuta cintura, sus anchas caderas  y trasero respingón, y  unos velludos labios vaginales.

Katt tomó de la mesita de noche una crema humectante que comenzó a untar por sus brazos, sus pechos, su cintura, y cada una de sus piernas, la visión que tenía Simon era excelente, ya que el closet se ubicaba frente a la cama.  Katt puso una cara de traviesa y volteando a los lados como “asegurándose” que no había nadie alrededor se tiró  boca arriba en la cama, comenzó con cada mano suavemente con las yemas de los dedos a acariciar cada uno de sus pezones hasta dejarlos erectos, cerrando los ojos su respiración se volvió más agitada y una sonrisa de placer se dibujaba en su rostro, mientras su mano derecha seguía acariciando uno de sus pezones, con el dedo medio de su mano izquierda comenzó a acariciar su vagina hasta notar como esta se mojaba cada vez más.

Mientras tanto Simón no podía contener la erección en su pantalón y mientras Katt se acariciaba el hizo lo propio, pero esta vez lo hacía suavemente, al compás de los movimientos de Katt, imaginándose haciéndole el amor, lo estaba disfrutando muchísimo.

Katt separó aún más sus piernas, dándole una mejor visión a Simón, moviendo su dedo medio en círculos comenzó a sentir como este se llenaba de sus jugos, cerraba los ojos y se mordía los labios, y comenzaba a gemir, mientras pasaba la humedad de la entrada de la vagina a su clítoris, resbalando deliciosamente sus dedos sobre su botoncito ya hinchado, Katt comenzó a dar pequeños gemidos pronunciando el nombre de “Simón” mientras continuaba sus caricias decía “si, Simón si, hazme tuya, mmmm”

Simón al escuchar su nombre en los labios de Katt no pudo contenerse más y soltó un poderoso chorro de semen, pero la excitación bajo de inmediato cuando comenzó a sonar el teléfono de Katt, ella se levantó a buscarlo dirigiéndose peligrosamente al closet donde estaba oculto Simón.

CONTINUARÁ…

 

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Mi adorable hermano Guille

Mi hermano Guillermo, es un adonis. Morocho, casi moreno, a los 22 años tiene un cuerpo musculoso y viril de un hombre de 26 ó 28; como consecuencia de muchos años de jugar buen volley su aspecto es el de un deportista de alta competición.

Su metro ochenta y siete de altura lo hace imponente cuando camina por el departamento que compartimos. Para colmo, lo copa andar todo el día solo con sus adorados slips strech brasileros, que usa también en la playa (y que hacen correr ríos de baba y otros jugos non-santos, de mis amigas mas íntimas).

Mis compañeras de facultad se pelean por venir a estudiar conmigo, sobre todo a la noche que es cuando él esta. Vivimos los dos, aquí en Buenos Aires, en un departamento de estudiantes (somos de un pueblo de la provincia de Cordoba) que compartimos desde principios del año 2014 en que inicie mi carrera de abogacía.
La rutina diaria de Guille es muy simple. A la mañana trabaja en una Agencia de Publicidad donde ingresó como modelo hace dos años y ahora ya es Jefe (de no se que cosa). Desde allí, a las 14, se va a la facultad donde estudia Análisis de Sistemas y después directo al gimnasio donde practica por dos horas. Luego viene a casa, casi siempre con alguna de sus hembritas, o las espera boludeando en su habitación hasta que ellas, solitas vienen a caer al matadero (nunca mejor aplicada la palabra, jejejeje).

Para su placer…. y mi tortura (quejidos, jadeos, llantos, gritos….etc, etc) parece que necesita tener en permanente funcionamiento su descomunal aparato sexual (sus amigos en nuestro pueblo lo llamaban ) A sus víctimas las dedicadamente por casi tres, o a veces hasta cuatro horas, hasta destruir por completo todas las resistencias físicas, anímicas, espirituales y viscerales de su «hembrita de turno».

Allí reduce sus inagotables reservas de sexo y después que termina la las despide desde la puerta o las deja un rato en su habitación para que se repongan y puedan caminar para irse. Se vuelve a poner su slip y viene a la cocina donde yo preparo siempre alguna cosa rica que compartimos hablando de temas generales sin ninguna relación con lo que, solo unos momentos antes, acaba de ocurrir.

Se que mi hermano es… un predador nato (no depredador, ¡¡¡Ojo!!!)…. es una fiera hasta que logra saciar lo que necesita -esto es asegurarse que su hembra ya no querrá sexo por lo menos por una semana- entonces se transforma en un dulce, cariñoso y hasta mimoso bebote que parece incapaz de espantar una simple mosca… por miedo a golpearla.

A pesar de mi extremo cuidado en no interferir en la vida de Guille…. las cosas no me salen como deseo. No entiendo que es lo que nos ha cambiado. Hace algún tiempo que ha comenzado a comportarse de manera extraña conmigo. Esta re-celoso y muy mezquino.

Este ha sido un año en el que las relaciones con mi hermano se pusieron bastante tensas y difíciles siendo que siempre habíamos sido muy compinches en todo.

A veces supongo que son celos ya que mi desarrollo como mujer ha provocado que (ya muy cerca de cumplir 19 años) mi figura se ha ido ¡¡ reforzando !! en forma notable.

Me cela con todo el mundo. Desde el portero del edificio (un negrazo azabache, brasilero, de 46 años que tiene un lomo espectacular) hasta el cigarrero que me vende los puchos (un dulce y tierno marido que tiembla como una hoja cuando me da el vuelto delante de su mujer). El dice que a estos dos se le pone la vista vidriosa cuando, a media mañana, vuelvo con las calzas y remera empapadas de sudor, de mi rutinaria carrera de tres kilómetros.

Porque yo también tengo mi rutina. Desayuno con el Guille, a las 8 él se va, arreglo las dos habitaciones, me pongo mis calzas y me voy a correr. Si llueve tengo mi bicicleta fija en el baño que me hace transpirar como loca…. sin embargo, trato de no usarla porque me pone en un estado de calentura descontrolada….. me deja….pufff …. .

Es que sabiendo que no me conviene hacerlo me encanta pedalear apoyando mis antebrazos en el manubrio. El asiento se mete en mi entrepierna y frota mi clítoris a través de la calza (que casi siempre termino sacándola y sigo desnuda)…. y me pone como un volcán que ni la ducha posterior logra calmarme.

Para colmo de males Guille usa mi bicicleta fija para otros menesteres (que ya les contaré) lo que provoca que me ponga mas caliente el pensar lo que en ella pasa con otras niñas arriba.

Luego me visto y voy a clases de ingles. De ahí, a la facultad y regreso a casa al anochecer. Navego un rato en Internet y me preparo para el espectáculo de ese día (Guille y sus niñas).

Mi relación con Guille tuvo una coyuntura un día muy preciso, que tengo muy presente. Fue hace dos meses.

Llegó muy nervioso a las 10 de la mañana (extrañísimo en él, andar por casa a esa hora). Yo sabía que volvía de acompañar al Aeropuerto de Ezeiza al Presidente del Directorio de su empresa que viajaba a Miami.

Entró re-nervioso y se fue a su habitación, lo seguí extrañada y le pregunte que le pasaba. Me dijo que tenía que cambiarse de ropa porque iba a acompañar, por pedido del Presi, a su esposa a una reunión de beneficencia y su ropa sport no era adecuada. En eso sonó el timbre, fui a atender…. Me quede impactada de ver el monumento de mujer que había tocado timbre.

Desde el palier me miraba con una sonrisa una mujer madura (38 que aparentan 30) de una belleza…. que me deslumbró (y eso que soy mujer).

Tan alta como mi hermano, de tez bronceada por el sol (sin exageración) pelo color azabache, natural, suelto hasta los hombros y unos ojos color verde claro que no eran de lentes de contacto, estoy segura. Tenia puesto un trajecito de tela muy fina color miel que ajustaba un cuerpo escultural. Como era un día caluroso de fines del verano se notaba claramente que debajo del saquito solo estaba el soutien que sostenía, sin contener, por lo menos 98 cm de pecho (como dicen los varones).

Junto con su sonrisa entró decididamente al living… en ese momento pude apreciar tres cosas… dos de las cuales me llenaron de envidia.

La cola que marcaba su ajustada pollera tubo no me dio envidia porque si bien esta mujer era un monumento no tengo nada que envidiar… yo tengo lo mío….¡¡¡¡ y recién 19 añitos !!!!.

Pero los aros y las sandalias superaltas me hicieron poner verde. Esa mujer emanaba erotismo por todos los poros y si a eso le sumamos las impactantes sandalias superaltas con tiritas trenzadas en sus esbeltas piernas hasta casi la rodilla y un par de aros de antología…. bueno, que mas les voy a contar !!!!
-. Vos debes ser la hermanita de Guillermo. (sonrisa) Encanta de conocerte, soy Evangelina, la esposa del ogro que hace tartamudear a tu hermanito (sonrisa). Sos mas hermosa de lo que me habían comentado, yo no pude ir al brindis de Fin de Año porque estaba en Punta de Este. Pero los comentarios en la Agencia, de tu presencia en esa fiesta, aún se escuchan, jajajaja- Claro, un prodigio de belleza masculina como la de tu hermano no puede tener una hermanita así nomas. Tu nombre es Natalia… verdad?… no te sientas incomoda, nena… sinceramente, así como estas… de «entre casa» me doy cuenta que tenes un cuerpo privilegiado… y con esa carita y mirada inocente…. mmmmmm ….vas a hacer desastres cuando salgas al ruedo… (sonrisas de las dos).

En eso sale de su habitación el Guille «disfrazado» con un saco y una corbata de las que tiene aquí papá para cuando viene a Buenos Aires.
Juaaaaaaaaaaa!!!!!. La verdad que estaba re-pintón pero a mi me causó mucha gracia verlo con corbata y saco de papá. Me hechó con una mirada fulminante que me puso seria en el acto.
-.Cuando guste, señora, estoy listo (sonrisa nerviosa).- dijo Guille aprestándose a salir.
Eva lo miró. Yo que estaba a un costado, pude ver un cambio impresionante en la expresión de la mujer. Se lo comía con la mirada.
-.Guillermo esa corbata es muy seria para un joven como vos, no es cierto… Natalia?.- y encarando decididamente hacia la habitación de Guille le dice -. A ver muéstrame las otras corbatas a ver si encontramos alguna que convine con tu saco y que sea mas alegre.-

Entraron en la pieza de Guille y como el placard esta detrás de la puerta de entrada, al abrir el mueble quedo en la puerta de entrada una abertura de mas o menos 10 cms.

Curiosa como soy me lance como una flecha a mirar por la pequeña apertura. La pared completa de espejo (es un perfeccionista mi hermanito… jijiji). me daba una visión perfecta… tenia todo el dormitorio al alcance de mi vista.

Evangelina revisaba las corbatas colgadas en la puerta del placard y de allí paso a mirar la ropa colgada en la perchas.
-. Guillermo !!! porque no te pones este conjunto de saco azul y pantalón claro ?… te va a quedar mucho mejor…. Vamos, dale, veamos como te queda… (y ante la duda de Guille) ¡¡ Vamos… no seas tontamente vergonzoso…. si es solo cambiarte de pantalones!!!

Mientras Guille se sacaba el saco ella siguió buscando en el placard…

– Ayyyyy !!!!….esta camisa celeste es mucho mejor que la que tenes… veamos como queda el conjunto !!!.

Guille comenzó a sacarse toda ropa hasta quedar solo con el slip brasilero que le encanta usar… Eva, con la ropa que había elegido en la mano… lo miraba como encandilada…

Cuando mi hermano intento tomar el pantalón de sus manos ella los alejó y los puso en el estante. Tomo a mi hermano por los hombros y miraba con detenimiento su cara y torso.

-. Espera !!!!….dejame que te vea un poco… mi Diiiooooos!!!!… este cuerpo es un cosa de locos!!!!.- dijo con la voz un poco enronquecida y entrecortada mientras recorría con sus manos el torso desnudo de Guille.

Guille estaba duro como si le hubieran metido un palo en el culo. Ella pasaba sus manos temblorosas por la cara y el pelo de mi hermano y se iba acercando lentamente con su boca a la boca de mi hermano. ¡¡¡ El estúpido no movía ni un pelo !!!

Eva con una calentura que no podía ocultar lo tomo con ambas manos de la nuca y casi le comió la boca de un apasionado beso.

Conozco a mi hermanito… estaba a solo segundos de que se le volara la locura…. pero se contenía bien. Esto fue la perdición de la mina.

Pensando equivocadamente que el Guille no avanzaba amedrentado porque ella es la mujer del patrón, lo empujo suavemente, mientras lo besaba con furia, hasta ponerlo contra la pared y se dio vuelta de golpe apoyando la espalda y la cola contra él.

Me llamo la atención ese movimiento pero en seguida me di cuenta la razón. Mientras se refregaba lascivamente en el cuerpo de mi hermano apretándolo contra la pared se desabrocho el saquito y el gancho frontal del brasier. Dos espectaculares tetas saltaron hacia adelante.

Tomando las manos de Guille que colgaban a ambos lados de su cuerpo las puso en sus tetas. Mi hermano comenzó a reaccionar apretándole con algo de furia los pezones (que me impresionaron por su tamaño y rigidez). Excitada y temblorosa la mina jadeaba como una loba en celo. Sus manos acariciaban las pantorrillas de mi hermano que estaba detrás. En un movimiento rápido desabrocho su pollera que cayo al suelo y la pateó lejos. JODER..!!!! que cuerpazo escultural tiene esta guacha!!!!

El Guille comenzó a bajar el saquito por la espalda, llevándose el brasier junto, mientras le besaba, lengüeteaba y mordía los hombros, la nuca y la espalda. Cuando le liberó los brazos Eva se prendió de sus propias tetas estrujándolas como para hacerla reventar. Guille bajaba besando y lamiendo la espalda lentamente y con ambas manos se llevaba la tanga hacia abajo dejando a la vista el cuerpo desnudo mas espectacular que he visto hasta hoy.

Increíble el cuerpazo de esta veterana. Un pubis delicadamente recortado con dos terribles labios vaginales casi desproporcionados aún para un cuerpo de la talla de Evangelina.

Cuando sintió la lengua que corría por entre sus nalgas se agacho casi en ángulo recto con el pelo largo colgando hacia adelante. Por el quejido que pego supuse que la lengua había llegado a su culo o a su vulva. Tomando sus nalgas las separo para que mi hermano la comiera desde atrás con mas comodidad. Sus tetas colgando eran simplemente espectaculares y muy firmes para una mujer de su edad. Ella jadeaba, se quejaba y casi gritaba como si se la estuvieran clavando. Sabiendo lo que venía pensé: espero que esta mujer se guarde quejidos y lamentos para mas adelante.

Mientras le comía la vulva, con un ansia que hasta ruido hacía, el Guille le fue desatando las sandalias desde las rodillas… después se fue parando lentamente besando su espalda haciendo que ella se enderezara de nuevo. De improviso la dio vuelta y ahora sí, quedando frente a frente tomó todo el protagonismo, la abrazo con fuerza besándola en la boca con desesperación.

Mi camiseta había desaparecido y mi short estaba hecho un nudo con mi tanga enrollada en mis pies. Tanto como ella, yo estaba caliente como una yegua. Mis dedos repartían electricidad por todo mi cuerpo. Al llegar a mi vulva…. sentí el primer cortocircuito… y me acabe como loca frotando mi afiebrada vulva.

Guille fue llevando lentamente a Evangelina hasta el borde de la cama e hizo que ella se sentara. A medida que bajaba, ella se llevaba el slip para abajo. Cuando sus ojos, que venían mirando lujuriosamente a mi hermano a los ojos, bajaron la mirada hacia la verga de Guille… se abrieron desmesuradamente como si hubieran visto al mismísimo diablo.
-. Mi Dios !!!… bendito!!!… mi vidaaaa… esto es algo que… por favorrrrr… nunca supuse… mmmmmm… esto es… es una fantasia…!!!!

La verga de Guille, aún sin estar en erección plena (lo he espiado en muchas oportunidades) ya había tomado proporciones alarmantes. Estaría recién en 22 cm y los 6 de diámetro que los toma apenas empieza la erección.

Estoy segura que la lujuria de Evangelina no le permitía razonar las consecuencias… y mucho menos adivinar que mi querido hermano usaba esa herramienta como una verdadera arma mortal, sin piedad ni conmiseración alguna. Eso era lo mas terrible que yo sabía y ella no.

Mientras ella tomaba con ambas manos la verga y comenzaba pasar la lengua por la cabezota salí corriendo por el pasillo, tire mi ropa sobre la cama y busque en el placart mi filmadora, con la que estoy armando un archivo interesantísimo.

No volví a la puerta del pasillo sino al fondo de mi placart donde un paciente y minucioso trabajo personal de casi dos semanas, mientras mi hermano vacacionaba en Brasil, construyó el más espectacular visor (ocular y de filmación) que mi afiebrada mente pudo diseñar.

Eva sentada en la cama tenia dificultades serias para chupar ese pedazo que ya estaba alcanzando su máximo tamaño. Guille es muy aguantador en la mamada ya que siente un placer insano en la penetración salvaje. Eva chupaba con desesperación el glande pensando que lo haría acabar. Como también tenía los dedos de la otra mano en su clítoris terminó en un terrible orgasmo que la hizo sacudir como loca sin que al Guille se le moviera un solo pelo.

Ahora si… ¡¡¡ Había llegado el momento de la verdad !!! Humedecí con mucha saliva mi vibrador para que no irritara en demasía mi clítoris y lo puse paralelo a los labios vaginales tocando bien firme mi electrizante pijita (nunca me he penetrado por delante con el juguete… quiero hacerlo la primera vez como corresponde)

Guille hizo parar a Eva frente a él y llevándola suavemente la ayudo a sentarse en el borde de la cómoda sobre una almohadilla (su lugar preferido). en ese lugar y posición el sexo de la hembra queda a la altura exacta de su verga, no importa la altura o el porte de la mina que lleve a ese santuario.

Eva miraba hacia abajo la tremenda pija de mi hermano con una mezcla de lujuria, asombro, terror y pánico descontrolado.
-. Despacio… por.. favor… mi amor…- suplicaba jadeante tomando la verga con sus manos como si quisiera detenerla.- Despacio… mi niño… que… soy un poco… estrecha… esto es… demasiado… grande…. sssssss… despacio mi amor…

Guille con la calma que lo caracteriza entreabrió los dos primeros cajones laterales, dejando el del medio cerrado, y con mucho mimo… chupando los dedos de los pies de Eva… fue poniendo uno a uno los pies apoyados en los cajones (que están siempre dados vuelta al revés).

Me enloquecía de morbo ver a Evangelina, con su tremendo cuerpazo, sentada sobre la cómoda con ambas piernas semi flexionadas sobre sus tetas y bien abiertas hacia los lados mostrando sus asombrosos labios vaginales muy separados, rojos y brillantes del flujo. El largo pelo negro revuelto y en algunas partes pegados a su cuerpo por la transpiración. Su mirada extraviada de lujuria y excitación con sus hermosos ojos claros casi salidos de las órbitas mirando lo que tanto deseaba y a la vez temía.

Guille agarro con una mano su verga y usándola como una paleta la empezó a agitar con una velocidad endiablada entre los labios vaginales de Eva que chorreaban flujo. La falsa rejilla de aire acondicionado, desde donde trabaja la filmadora, me permitía sentir el chapoteo del glande entre los labios y el clítoris.

Eva se empezó a enloquecer y sacudía la cabeza hacia ambos lados en estado de trance y desesperación.
-. No me… hagas así… guachoooo… que me … vas ha hacer…. acabar de nuevooo… ahhhhh… no la.. sacudassss…. por favor…. sssss… aaahhhhhh!!!!

La cabezota pegaba sopapos en el charco de flujos que era la vulva. En su calentura descontrolada Eva empujaba un poco sus caderas hacia el borde de la cómoda para estar mas cerca de Guille. En ese preciso momento él pegaba un pequeño golpe de caderas enterrando dentro de la vagina solo la cabezota… el grito y retroceso de Eva lo dejaba de nuevo en la posición de seguir con su enloquecedor frotamiento a mansalva.
-. Siiii…. como me haces gozar… pendejo… ssiiiii…. ¡¡ Ayyyyyy!!… despacio!!!!… hijo de puta…. ssssss…. es muy grande para mi… te dijeeee….ssssss…. mmmmm…. por favor… frota mas despacio…. que…me… vas…ha ..hacer…acabarrrrrr…- Eva jadeaba pedia y rechazaba pero cada vez estaba mas loca. Sabía que se debatía en una callejón sin salida Comenzó otro orgasmo que no pudo contener.- Tomaaaaa!!!!….esto es…. lo que queressss…. guacho putoooo… ahhhhhhh….sssssss…. que hermoso polvoooooo…. sssssss… me vas a matar de gusto…. poneme un poquito… sssss…. despacitooooo…. ayyyyyy!!!!… despacio !!!!…. por Dios me ….estoy por acabar de nuevoooooo…..

El ruido del chapoteo de flujo, por la cantidad de liquido aportado por el orgasmo de Eva, se hizo insoportable. Mi orgasmo comenzó a volcar flujo que sentía resbalar por mis piernas desnudas casi hasta las rodillas. Moje mi mano y mis dedos llevando todo el liquido posible hasta mi cola. Con mi dedo comencé a dilatar mi ano. La sensación de placer era indescriptible.

Guille detuvo totalmente la enloquecida paja de verga que le estaba dando y mirándola muy fijo a los ojos tomo la cara Eva entre sus manos empapadas en flujo y le dio un profundo beso entrelazando sus lenguas con violencia.

La verga había quedado en la puerta y una contracción característica de las nalgas de mi hermano me dio la pauta que había comenzado el martirio. Evangelina, con la boca semitapada por la lengua de Guille trataba, entre quejidos de dolor y jadeos de gozo, de detener… lo ya imparable!!!!
-.Mmmm… esper… no.. nno..ssss…aaaahhh… sssss…despac… ayyyy…. mmmm…. sssss….me…partis… en…dos…sssss….despacioo.

Las piernas levantadas de Eva y mi ubicación al costado de ellos me permitía ver como, inexorablemente, la barra de carne entraba… lenta… pero segura… estaba llegando a la mitad… solo podrían avanzar un poco mas… si seguían, la lastimaría.

De todas las hembras que le conozco a mi hermano solo una, veterana de muy buena clase y estilo (de tanto o mayor tamaño y contextura física que Eva) soporta la tranca de Guille, por la vagina, ensartada hasta los pelos. Recuerdo que le llevo casi dos semanas de cojerla, casi todas las tardes, hasta que logro acostumbrarla a tragarse semejante chipote hasta el tronco.

Evangelina lloriqueba… jadeaba… se descontrolaba… pedía mas… puteaba… gritaba de desesperación. Tomé el vibrador bien lubricado y lo comencé a meter muy despacio en mi cola. Los sacudones eléctricos de mi cuerpo eran sublimes.

Guille detuvo la penetración cuando habían entrado las dos terceras partes. Dejo su tranca muy quieta abrazando y besando con dulzura y ternura a Eva. Ella temblaba entera… sus caderas involuntariamente se movían pero, en el vaivén, llevaban también las caderas de mi hermano. Es que la verga estaba totalmente calzada como si fuera una cuña… no entraba ni salía. Eva, sintiendo que se movían juntos, creyó que estaba ensartada hasta el tronco… con mucha lujuria y morbo miro hacia abajo. Al comprobar que aún había casi 6 ó 7 cm fuera de su vagina, presa de un ataque de desesperación, se largo a lloriquear con resignación.
-. Mi Dios… yo quiero tenerla toda… pero no voy a poder… es demasiado… me siento completa… no se va a dilatar mas ….. ssssssss… como la siento… palpita dentro miooooo….. sssss
-.Esta bien, no temas Eva… mas de allí no pasaremos. Ahora voy a empezar a moverla muy despacio. Si te hago mal, me decís, y vamos mas despacio… sí?

Eva, mordiéndose el labio inferior apoyo su espalda en el espejo de la cómoda, puso sus brazos apoyados a ambos lados levemente hacia atrás para sostenerse y mirando con voluptuosidad los sexos ensartados se dispuso a mirar con el placer que su cara toda delataba.
-. Dale!!!… despacito, mi vida… sssss….. siiiiiii…. pero no la saques del todo… ahhhhh…. como me frota las paredes… ssssssss…. siiiii… .asiiiii.. .despacito…. mira como esta de giganteee… esta untada de crema…. ssssss…. no.. no te detengas…ahora empeza a entrar…. asiiiiiii…..sssssss

La calma y tranquilidad conque el Guille sacaba casi por completo su verga y luego muy despaciosamente la volvía a meter estaba desencadenando un doble orgasmo. Uno en mí que tenia el vibrador en mi cola haciendo el mismo recorrido pausado de entrada y salida y el otro en Eva que ahora movía ella sus caderas para que sus labios vaginales masturbaran la tranca de mi hermano.
-. Sos duro… guacho… esta….dura… como un… vidrio… hijo de putaaa… me estas… haciendo … volcar como.. un balde… y vos.. no te acabas…..sssss… toma… tomaaa… ayyyy…… como me gustaaa…. toma mi potro… te adoro… que hermosa acabadaaaa…..ssssss.

Quedaron abrazados por un par de minutos. Sin desprender la penetración separaron sus cuerpos y se miraron el uno al otro. Una carcajada surgió entre ellos. La imagen de Eva era… calamitosa… estaba hermosa en su papel de mujer recién cogida como corresponde pero tenia todas las huellas de lo que había gozado, sufrido, transpirado, acabado, llorado, etc…

Guille fue sacando muy despacio su verga totalmente erecta empapada en los flujos de las acabadas de Eva. Cuando termino de salir quedo bamboleante apuntando al cielorraso. Eva bajó de la cómoda, se sentó en la cama y comenzó a lamerla toda hasta limpiarla por completo.
-. Que pasa, mi vida?… Porque no pudistes acabar?… es que no te excito suficiente?.- pregunto quedadamente Eva con un tono de sincera preocupación.
-. No, Eva. Me pones reloco de placer y de calentura. Pero esta es nuestra primera vez… y yo quiero estar seguro que no sea la ultima.- le contestó Guille con una frase que es muletilla en todas sus primeras veces con alguna mina.
-. Me queres tener esclavizada sexualmente…. ¡¡¡ Terrible hijo de puta!!!!…jajajaja. Te juro Guilllermo que nunca había tenido tantos orgasmos juntos como en este momento. No se que me paso hoy. Quiero pensar que es la novedad y esa cosa tan grande que nunca tuve… porque si no es así… estoy jodida, nene… y estas jodido vos tambien…jajajajaja… porque seré tu esclava… o vos el mio…jejejejeje.
-. No temas, siempre me tendrás cuando me necesites. Tengo algunas amigas… pero nunca una mujer como vos…
-. Andaaaaa… a quien vas a engañarrrrr !!!!!. Si hace tres meses… cuando te ascendieron a Jefe de Sección, la mujer de tu Gerente de División… que juega casi todos los días al tenis con nosotras en el club… no vino por casi dos semanas… ¿que dijo que le pasaba? ayudando a su hija con una materia… ¿que investigamos nosotras? que su marido estaba haciendo un curso de perfeccionamiento en Nueva York… ¿que investigue yo? que el auto que la pasaba a buscar todas las tardecitas por la casa, era de la empresa… ¿el único Renault que tiene la empresa lo usas vos, no?…jajajajajaja
-. Inventas !!! vamos a darnos una zambullida en el yacuzzi, queres?.- dijo Guille con una sonrisa y yo me entere quien era la veterana que, todas las tardes de casi dos semanas, tanto gritaba y tan puta parecía, hasta que logro que se la enterraran hasta el tronco.

Apague la filmadora y me quede esperando. Para fisgonear en el baño tengo que esperar que entren, porque mi atalaya esta en la ventanita que da al lavadero y debo pasar por el pasillo sin ser descubierta.

En casi todas las hembras que le conozco mi hermano despierta instintos maternales (entre los mas suaves, obvio, jajajaja), siempre que las lleva al yacuzzi o a la ducha lo bañan como si fuera un bebe. Bebe que después se encarga de meterlas en el potro de los tormentos… (o sea mi bicicleta fija que guardo en el baño) hasta que quedan afónicas de gritar.

Eva no fue la excepción de ninguna de las dos cosas. Jugaron como chicos un rato en el yacuzzi y luego lo hizo parar, semicubierto de espuma, para tomar el jabón y untarlo de espuma mas espesa en todo el cuerpo.

Como siempre Guille estaba con la tranca al rojo vivo. Tomó a Eva entre sus brazos y mientras le traspasaba espuma de su jabón seguía enjabonando minuciosamente ese espectacular cuerpo de hembra madura.

Cuando al principio de este encuentro Eva se quejó notoriamente cuando Guille llego con la lengua a la zona de su cola, me hizo sospechar que esta señora tenia allí un punto débil. En el baño lo comprobé completamente.

Salvo las caras y el pelo que no tenían jabón, los dos cuerpos en medio del baño, se abrazaban con morbo y lujuria cubiertos de blanca y espesa espuma.

Guille tomo desde atrás a Eva y mientras con una mano sobaba sus impresionantes tetas enjabonadas, con la otra frotaba su vulva provocando que ella se retorciera como una anguila resbalosa. Fue bajando su mano de la tetas y pasándola hacia atrás comenzó a frotar el canal entre las nalgas. En un momento, al sentir un dedo entrando en su culo, Eva pego un grito de placer y notoriamente abrió las piernas para facilitar las operaciones de la mano de Guille en su culo.
-. Siiiiiiiii….. mi viiiiiida…. eso essss. .. lo que vuelve locaa….. siiiiii….. asiiii… dos dedossss….siiiii…. massssss….me enloqueceeeeeee….

Guille sin sacar los dedos de su cola… la va llevando hacia mi bicicleta. Ahora si veo bien…. tiene dos dedos adentro y los mueve con fuerza entrando y saliendo con rapidez.

Mientras Eva parece que esta perdiendo el control de sus articulaciones… se mueve espasmodicamente como en una danza extraña y desarticulada…

Saca por unos instantes los dedos y la hace sentar en la bici… pone una salida de baño doblada sobre el manubrio fijo… hace que ella apoye sus antebrazos en la toalla y su frente sobre los antebrazos para que quede bien agachada… desde el costado soba sus tetas con dureza apretando los pezones y repone los dedos en el culo… pero ahora son tres…
Eva esta enloquecida gritando de placer… es evidente que la zona erógena de su culo es incontrolable para ella. Guille se va colocando lentamente detrás de ella y pasando la mano libre por la espalda de ella carga bastante espuma en la palma y unta bien todo el largo de su chipote que esta esperando la orden de entrada.
Saca los dedos del culo de Eva y con las dos manos separa las nalgas al máximo calzando su verga en posición. Eva descubre que mirando hacia el costado puede ver, en el espejo del tocador, lo mismo que yo estoy viendo del otro lado… la mas erotizante y enloquecedora de las enculadas que se puede imaginar en la fantasía mas loca.
Eva grita pero no de dolor ya que Guille ha puesto solo la cabeza… es gozo desbordado por las cosas que dice… por la forma en que alienta a mi hermano a que avance… por como mueve las piernas en los pedales de la bicicleta fija para sentir que su cadera hace balancín sobre la terrible verga que la esta penetrando.
Guille deja las nalgas y se toma de las caderas de Eva… estoy segura que ahora no va a parar ante nada… sin prisa y sin pausa, con los ojos entrecerrados mirando hacia el espejo el también, comienza a penetrar el culo de esa afiebrada mujer con una barra que no se hasta donde le va a llegar.
-. Entraaaa!!!!!!… hijo de putaaa…. asiiiii… me enloqueceeeeee…. me estoy acabandooooo….. sssss…. es un poco …. grrrrandeee….sssss…despacito por favorrrrr…. aaaajjjjjjj… turro de mierda que grande que la tenessssss…. espera… sssss… no…para… ESPERAAAA.!!!!…. Guillermito….por favor… hasta ahí esta bien… no mas mi vidaaaaa…. ayayayaya….que me duele… hijo de putaaaa…. me vas a desfondar…. me lastimassssss… .ayayayayay…. ssssss
Eva boquea hacia adelante como intentando tomar aire… mira hacia el espejo como el boxeador seminoqueado que mira el reloj de la campana… ve que falta menos… traga aire en la desesperación y cuando abre muy fuerte la boca para adelante se le escapa un eructo gutural….. su voz se pone ronca y las incoherencias que dice ya no se entienden para nada… en un momento dado se descontrola del todo y comienza a gritar desaforadamente como una loca… Guille lo sabe… es el momento del empujón final… se afirma bien y de un saque se lo entierra hasta que salta la espuma expulsada por el golpe de su pelvis contra las nalgas de ella.
Guille sabe lo que hace… ahora se queda totalmente quieto… la tiene ensartada hasta los pelos…. suavemente le acaricia las nalgas, las pantorrillas, la cintura y parte de la espalda… es como si le hiciera masajes para que afloje las tensiones. Como despertando de un largo letargo Eva se queja y lloriquea quedadamente… de a poco mueve apenas sus piernas… se siente terriblemente empalada y también siente (como yo cuando hago ejercicios) que el fino asiento de carrera de la bicicleta esta metido entre los labios de su vulva encajado por la terrible fuerza del empuje que soporto desde atrás.

Es clásico… ya lo he visto que les ha pasado a las otras… suelta las piernas para que queden colgando y sienten el contacto fuerte de su clítoris con el asiento… como su ano ya se dilato bastante y se amoldo a la barra de carne que la tiene clavada, comienza a balancear las piernas que están colgando… lo hace levemente hacia adelante y atrás… el asiento se mete y sale entre los labios apretando el clítoris… estos movimientos no son razonados (porque lo hacen todas)… esta es la señal para Guille… que comienza entrar y salir muy cortito y suavemente con su estaca.

Cuando ella siente que la verga entra y sale sin causar ningún dolor pero si un intenso y desbordante placer se va soltando y dejando sus impulsos librados a su enloquecida lujuria.
La verga de Guille es una mole que avanza y retrocede utilizando casi todo su recorrido. Cada vez con mayor violencia y desenfreno. Eva se pone re-loca. Tira tan atrás sus piernas que mi hermano alcanza a manotearlas y tomándola de las rodillas, como una carretilla, la hace ir y venir por su verga y sobre el asiento… ella grita como posesa y dice no poder controlar mas sus orgasmos… pide la leche de mi hermano… casi en el aire se toma del manubrio y tira un poco su cuerpo hacia adelante… al ser tirada por él hacia atrás baja deliberadamente la pelvis y la punta roma del asiento de plástico se entierra de un saque en su vulva casi al mismo tiempo que la verga se le mete hasta el tronco por su culo.

Me shoquea el alarido de placer de esa hembra desbordada por el deseo y el orgasmo que la esta inundando junto con la leche de mi hermano que, después de tanta retención, debe estar corriendo como un río de lava en su interior

Erotizada por lo que veo (reconozco que esto de la penetración del asiento en la vulva lo veo por primera vez)… aturdida por los gritos y alaridos de los dos que están sumidos en una descontrolada eyaculación que parece no terminar nunca… me invade un orgasmo en el que me dejo caer hasta quedar casi inconsciente.

Después de un rato de estar totalmente desnuda en el suelo, siento que me vuelven las fuerzas y me recupero. Me levanto del piso del lavadero y siento que se están duchando. Me voy a mi habitación y dejando todo en orden me meto en la cama, así desnuda como estoy, para recuperar fuerzas. Al poco rato siento que entre risas salen del baño y entran en la habitación de Guille y empiezan a vestirse. Cuando estoy casi quedando dormida siento que los dos, ya vestidos, salen apurados pensando que excusa dar en la reunión a la que van a llegar para los aplausos.

A partir de ese día algo cambio dentro mío… y no se explicar que cosa, ni porque.

Relato de la vida real de mi amiga Natalia

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En la casa de cuernavaca

Hace 6 años acompañé a mi amigo jorge con su esposa, nuestro amigo Gerardo y mi novia a su casa en cuernavaca. Al llegar, nos dispusimos a decidir que hacer en el transcurso de la tarde ya que llegábamos a eso de las 6pm. A todos nos designaron una habitación, y enseguida nos instalamos para comenzar la bebedera.

Estábamos hablando de viejas historias de los amigos de la universidad, y todo en un ambiente de alegria y alcohol. Nuestro amigo jorge se despidió y se subió a la habitación con su esposa a “dormir”. Nos quedamos Gerardo, mi novia y yo platicando animadamente sobre nada en particular, pero el alcohol seguía entrando en nuestros cuerpos.
Al cabo de una hora, yo empezaba a sentir ese cosquilleo cuando tomas de más pero sin llegar al desmayo y mi mente estaba llena de temas sexuales con mi novia y fue cuando decidí llevar a cabo una de mis tantas fantasías: Ver a mi novia portarse cabrona con alguien más. Sin pensarlo dos veces, llame a mi novia a la cocina y le dije:”Coquetéale a Gerardo, pero espera voy al baño primero y cuando regrese lo haces”. Mi novia me veía con cara de caliente como siempre y no me respondió nada, se dió la vuelta y regresó a la sala a seguir platicando con Gerardo. A continuación, yo les dije que regresaba y me seguí de frente al segundo piso por las escaleras hacia el baño, pero no fui y me quede observando desde ahí a la sala con una excitación que nunca había sentido en mi vida.
Gerardo y mi novia estaban en sillones diferentes platicando sobre estupideces de nuestros amigos en la prepa y más. Pasaron 2 minutos cuando de repente callaron, mi novia se volvió hacia las escaleras y al no verme se subió por completo al sofá quedando de frente a mi amigo, ella volvió a mirar hacia las escaleras, se volteó, separó sus piernas y al traer falda hippie, ella la subió  y permitía ver su deliciosa vagina a mi amigo. De inmediato, volteó hacia las escaleras de nuevo y al volverse con Gerardo, comenzó a masturbarse para él. Mi amigo sólo la veía como idiota. Esta vez los dos voltearon hacia las escaleras y al no haber rastros de mí siguieron en lo suyo.
Mi novia se masturbaba delicioso, y mi amigo sólo la observaba tocándose la verga sobre el pantalón. Pasaron 3 minutos cuando mi amigo comenzó a acercarse a mi novia, pero cual fue mi sorpresa que ella, al sentirlo muy cerca, lo alejaba con sus piernas mientras seguía dedeándose. Mi amigo al sentir su rechazo seguía intentándolo, pero mi novia no lo dejaba acercarse y una vez más mi novia volteaba hacia las escaleras.
Pasaron 10 minutos observando a mi novia alejando a mi amigo con sus piernas cuando de repente pude ver como mi novia comenzaba a venirse y fue que ahí mi amigo aprovechó para acercarse, pero una vez recuperada lo alejó con las piernas, se acomodó la falda y se sentó como si nada hubiera pasado. Mi amigo regresó a su lugar y yo hice ruido al bajar, tenía la verga paradísima por el espectáculo de mi novia. Los vi, y ellos como si nada los cabrones. Fue entonces que llamé a mi novia, ella vino y le dije:”ok amor, ya coquetéale a Gerardo” y ella con un cinismo impresionante me contestó:”ay amor, estás pedo, jamás haré eso. Te amo”, y yo pensé:”¡hija de la chingada!”.

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