Cornu2 (5ª Historia)

Enrique y Maria del Mar

Se abre una puerta. Es el hall de un apartamento muy chic. Una mujer muy sexy de unos 27 años entra y enciende la luz. Lleva un minivestido negro con transparencias y taconazos altísimos. Se tambalea un poco. El brillo de sus pantimedias naturales hacen que sus largas piernas sean simplemente irresistibles. Tiene el pelo liso, negro y largo, un rostro muy fino. Parece una modelo. Sus ojos verdes lima estallan en la penumbra. Suelta su bolsito por ahí y se dirige hacia la cocina, una cocina abierta y muy moderna. Su tacones repiquetean sobre el mármol. Se acerca a un mueble con un contoneo muy atractivo. Se aprecian los distintos pliegues que se forman en su culito, sugiriendo unas nalgas que se adivinan perfectas. Coge una botella de vino tinto y se llena una copa. La remueve y se apoya contra la isla. Tiene una figura espectacular. Mira el reloj de la pared. Son las 5.43 de la madrugada. Un hombre vestido solo con unos calzoncillos aparece en escena medio adormilado. Es su marido y tiene una erección más que visible.

-Has vuelto tarde -dice él..

-Cuando han acabado de follarme. ¿Qué quieres? -responde ella con tono rudo, autoritario, y le da un sorbo a la copa. Se agita el pelo. Es una mujer muy bonita.

-Estás preciosa cuando bebes.

-Lo sé. También me sienta bien que me joda un hombre de verdad, ¿sabes?

-¿Quién ha sido esta vez? ¿Lo conozco?

Ella se ríe y se abre de piernas. Vemos que tiene las pantimedias rasgadas por la entrepierna. No lleva braguitas. Solo vemos asomar su coñito, totalmente liso y depilado y muy, muy mojado.

-¿Prefieres que te lo diga antes o después de que me comas el coño, cornudo?

El marido cae de rodillas y se relame. Está muy excitado.

-Antes.

Ella alza las cejas como sorprendida y sonrié. Está para comérsela cuando hace eso.

-Está bien. Juguemos a las adivinanzas.

-¿Es rubio? -pregunta el esposo arrodillado.

Ella niega la cabeza muy divertida.

-Entonces es moreno.

Ella se muerde el labio inferior y asiente. Toma otro sorbito de vino y abre un poco más las piernas. Ahora nos deja ver que su coño está manchado de semen. Tiene varios hilos blancos pendiendo de sus labios vaginales enrojecidos. Han debido gozar mucho esta noche. El marido lo ve y se retuerce de gusto y celos.

-¿Es guapo?

-Oh sí, sí que lo es. Muuuy guapo.

-¿Va conmigo al gimnasio? -el marido lo pregunta y siente como si millones de agujas se clavaran en su corazón, porque teme la respuesta.

Ella suelta una carcajada de borracha y se tapa la boca.

-Caliente, caliente -recita con tono de malvada.

-¿Ha sido con Miguel?

Ella echa la cabeza para atrás como recordando las sensaciones vividas.

-Exactamente, con tu amigo del alma.

-Puta.

-No lo sabes tu bien.

El marido muestra lágrimas en los ojos. Muchas veces ha coincidido en la ducha con su amigo y sabe la clase de pollón que gasta el tío. Es enorme. Le duele y le excita tanto pensar que su esposa, su preciosa esposa…

-Cuéntamelo.

-Pues mira, lo encontré en la discoteca a eso de la 1.30hrs de la mañana. Me reconoció y empezamos a charlar. Me invitó a una copa. Bailamos. Llevaba una camiseta ajustada y ya sabes los brazos que tiene el tío. Tan fuertes y con esas venas tan hinchadas. Me empezó a calentar. Además llevaba un perfume irresistible. En un momento dado empezó a hablar de tí, de que eras un buen hombre y tal. Le dije que sí, que eras bueno conmigo y eso, pero que no me satisfacías en la cama.

-¿Y el que dijo?

-Pues al principio pareció hacerle gracia, pero cuando le dije que me veía obligada a buscar alternativas y que tú, mi querido maridito,  lo aprobabas porque reconocías, como buen cornudo, de que no eres lo suficientemente hombre para mi, pareció excitarle mucho. Luego me confesó que había coincidido contigo en la ducha del gym en varias ocasiones y que entendía a lo que me refería. Eso me puso a mil.

El marido está ardiendo de celos, humillación y placer.

-Te dijo que yo tenía un pene muy pequeño.

-Ajá. De hecho se partía de la risa al recordarlo. Al ver cómo te humillaba perdí la cabeza y me lancé sobre él. Nos morreamos un buen rato. Me metió la lengua hasta la garganta, Dios mío.

-¿Y entonces?

-Le pedí que me follara.

-¿Se lo pediste tú?

-Nene, no sabes lo húmeda que estaba. Tenía las medias empapadas y como siempre quieres que salga por ahí sin braguitas… Pues eso… Se lo pedí. Le dije: ¡Fóllame, por favor! ¡Necesito a un macho como tú!

El marido se acerca un poco más a la entrepierna de su mujer. Puede oler el fuerte olor a sexo.

-Sigue hablando.

-Fuimos al baño de la disco y nos encerramos allí. Le subí la camiseta y vi todos esos abdominales marcados… Ufff. Él se quito el cinturón, se bajó los vaqueros y se sacó el… Bueno ya sabes cómo tiene eso…

-Es grande, ¿verdad?

-¿Te has fijado, eh?

-Solo se la he visto una vez, o dos.

-Pues ni te imaginas cómo se le pone cuando está dura. ¿No se la has visto dura, verdad?

-Claro que no.

-Ah no sé, te veo muy puesto en su polla. -ríe y toma otro sorbo de vino.

-¿Se la chupaste?

Ella casi escupe el vino conteniendo la risa.

-¿Tú que crees, imbécil? Se la comí como si nunca más fuera a tener una polla así metida en la boca. Y la verdad es que no estoy muy segura si será así. ¿Cuánto puede medirle eso? ¿20, 25cm? Y es tan gorda, joder. No es fácil encontrarse una así, y te aseguro que se la he relamido con vehemencia desenfrenada…

-Eres una puta.

-Y te gusta que lo sea.

-Sí.

-Anda, venga, ve comiéndome el coño, que lo estás deseando. Y sigo contándote lo bien que me ha jodido tu amigo.

El marido entierra su cara y empieza a devorar el coño de su mujer. Ella da un gritito y gira la cabeza de placer. Bebe más vino.

-Lo tienes todo lleno de semen.

-Oh sí, ¿te gusta? Es la leche de tu amigo. Tiene un buen chorro el tío.

El marido calla y lame. Mientras ella sigue la narración con jadeos entrecortados.

-Mientras se la chupaba le decía que era tan grande que no me entraba entera en la boca, ¿sabes? Le gustaba escucharlo. Luego le lamí los huevos, los tenía depilados, mmmm. El tío me empezó a escupir en la cara mientras se la chupaba. Nunca me han hecho eso, pero me volvía loca que lo hiciera. Después de hacerle una larga y deliciosa mamada me cogió en volandas y me montó sobre su polla. Hacía conmigo lo que quería, cariño. Como tiene tanta fuerza, me manejaba como una muñeca. Su polla entraba y salía sin parar del coño de tu mujer, engrasándolo más y más. ¿Te lo imaginas? ¿Dime? (El marido aumenta su frenesí mientras le lame el coño; ella jadea sin control y le tira del pelo a su esposo).  Yo chillaba de gozo, le arañaba la espalda, le pedía que me follara más fuerte y él lo hacía, vaya si lo hacía, cariño. Estuve a punto de llamarte por el móvil para que hablaras con él mientras me follaba, pero él se negó. Hubiera sido tan excitante si él hubiera accedido. (La comida de coño se ha convertido en una violación oral. Ella gime de placer. Su respiración es honda). ¿Qué le hubieras dicho? ¿Eh? ¿Le hubieras dado las gracias por joderme como tú no serías capaz? Sí, seguro que lo hubieras hecho. Alcancé varios orgasmos, él último fue de los intensos, cariño. Me tembló todo el cuerpo, me corrí a chorros.  Perdí el control de mis piernas y casí me caigo al suelo… El líquido me salía cómo una meada retenida.

-¡Eres una puta, una puta!

-¡Y tú un cornudo que te gusta comer dónde otros se han corrido!

La escena es de total desenfreno. El marido levantando a su esposa y apoyándola sobre la encimeras, queriendo entrar más y más con su lengua dentro de ella. Ella tiene un sonoro a largo orgasmo mientras sigue gritándole que es un cornudo, que no vale para nada, que solo sirve para limpiarle el coño con la lengua después de que otro tío se la haya follado bien. Sus largas y bellas piernas se agitan de forma muy sexy. Al final él se retira y la deja exhausta. Vemos que la boca del marido está embebido de todo tipo de fluidos.

Ambos sonríen.

-Te quiero -dice el marido

Ella se ríe.

-Y yo a ti. ¿Dime una cosa? ¿Qué le piensas decir a Miguel mañana cuando lo veas en el gym? ¿Te ducharás con él? Si lo haces quiero que le mires bien la polla, ¿vale? Mírasela y piensa que tu mujer disfrutó como una perra con ella.

Ambos se funden en un largo y sucio beso.

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Crónicas de un matrimonio feliz. 1º parte. Inicio.

Crónicas de un matrimonio feliz.

 

No se como empezó este juego, todo se fue dando de a poco. Siempre tuve una fantasía, ver a mi mujer gozar con otro hombre. Me gusta hacerla gozar, hasta llevarla a estado extremos. Me gusta que se vuelva loca, que pierda el control. Muero por verla acabar de manera descontrolada, o que quede temblando después de un orgasmo interminable. Pobre, le he hecho de todo, masturbarla, practicarle sexo oral hasta que me pida por favor que pare, penetrarla con distintos elementos (cada vez más grandes jaja). Una vez, y se podría decir que fue el comienzo de todo, o el punto por el cual me animé a empezar a jugar, mientras me practicaba sexo oral, le coloqué un consolador, diciéndole que imaginara que la estaban cogiendo. No saben como se pudo!!!! Fue por lejos una experiencia de iniciación. Desde ese día en cada relación, hemos intentado subir un paso más en nuestros juegos.

No me presenté soy Maxi y mi señora desde hace 15 años se llama Paula. Ambos tenemos 35 años. Ella es una diosa, si me siguen en las crónicas prometo fotos (vamos a ver que me autoriza), hermosa cola, pechos perfectos, flaca, en fin la mina que pasa delante de ti y si tenés sangre algo le decís. Yo grandote algo pasado de peso, pero ella me ve como dios. El amor, el amor.

Como les comentaba, desde aquella noche algo cambió. La fantasía que siempre tuve me volvía cada vez más loco. Muchas veces mientras teníamos relaciones, pensaba en ella con otro. Que pasaría? Como me sentiría?. Pasé mucho tiempo pensando en como decírselo, cada vez le iba tirando más pistas. Una vez llegó de la calle muy contenta, porque le habían levantado el autoestima. Al parecer volviendo a casa fue objeto de comentarios varios de hombres que se le cruzaron, si bien estaba vestida normal, la ropa le queda perfecta. Sus comentarios hicieron eco en mi rápidamente. La noche fue muy especial, no sabía como y en el medio saqué el tema. Le dije algo así “que linda estabas hoy, y al parecer  a muchos les gustó tu look”.

-Me sentí muy observada y me gustó, no te molesta?” me preguntó.

-Para nada- le dije- me encanta. Te pone muy caliente-  Efectivamente lo estaba y yo me puse igual.

-No te molesta que otros tipos me miren?- preguntó.

-Para nada.

Viendo que mi pene estaba muy duro, me hizo acostar y se sentó arriba mío. Se la notaba muy caliente y no hacía otra cosa que decirme lo duro que tenía el pene.

-Parece que te gusta que me miren no? Mirá como tenés la pija- me dijo.

 

No podía creer, me estaba matando. Tuve que aguantar varias veces, para no acabar enseguida (nota: no nos gusta el sexo rápido, siempre cuando tenemos relaciones, estamos un largo rato). Nunca la había visto así.

-Como me estás cogiendo- le grité – parecés una puta.

Ella se detuvo y me miró con una cara que nunca olvidaré, mezcla de lujuria y rabia.

-Ahhh, te gustan las putas?- me preguntó.

-Si – le dije.

-Me vas a coger como a una puta?

-Si. Si. –respondí.  Dándola vuelta, la puse en cuatro patas y la cogí. No duré mucho, la calentura de ella, la mía y todo lo que nos dijimos hizo imposible contenerme. No me preocupé, ella ya había acabado antes varias veces.

Terminamos destruídos. Nos fuimos a dormir, no dijimos nada de lo que había pasado. Para los dos era muy zarpado lo que nos habíamos dicho. Pero creo que poco a poco eso esta cambiando.

Con el tiempo su manera de vestir cambió, ya no escondía sus hermosos pechos y los escotes se hicieron algo de todos los días. Nunca grosera, pero ahora se viste muy sexy.  Muchas veces vino con el comentario de las cosas que le decían, pero eso será otra historia.

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Diferenciando el amor del sexo.

Desde hace ya mucho tiempo he querido compartir esto que estoy empezando a vivir, esta nueva etapa en mi matrimonio que, realmente no se en que terminará, pero vaya que la estamos disfrutando. Para entender bien la historia, déjenme contarles un poco a cerca de mi esposa y yo. Nos conocimos muy jóvenes, a la edad de 16 años, y desde entonces, hemos estado juntos, y a pesar de nuestra corta edad, (24 años), nuestro amor es tan especial que decidimos casarnos. Y por que decidí quedarme con la misma mujer toda mi adolescencia?? bueno, karla es especial, es una mujer hermosa, de buen cuerpo, inteligente, y vaya que le gusta el sexo¡ ¿no son estas buenas razones? Lo fueron para mi. Nuestra vida sexual empezó a los 16 años, todo normal. Pero con el pasar del tiempo, ya que a mi en ese entonces novia le encantaban las relaciones sexuales, fuimos provando muchas cosas diferentes. Tanto asi que el regalo que le di al cumplir ella los 18 fue un consolador, ya que en nuestras seciones de sexo, quedaba en claro que un hombre necesita cierto tiempo para recuperarse, pero una mujer no, por lo que incluiamos entre ‘descanzo y descanzo’ mio, una buena seccion de masturbacion. A ella le encanto su regalo, por lo que fuimos coleccionando diferentes juguetes sexuales. Bueno, que decir, ella ama el sexo.Y ese mismo gusto por el sexo dio paso a que se abrieran nuevas puertas que nunca creimos cruzar.

Todo empezó en nuestro primer año de casados. Habiamos tomado la mania de que, en plena relacion sexual, yo le contará fantasias, y esto realmente hacia que karla se mojara y tuviera orgasmos explosivos y de gritos, y siempre, al terminar y ya bajados los animos, le decia que no necesariamente tenian que ser estas fantasias realidad. Y ella sonreia con cara de ‘no te preocupes, ya lo se’. Y bueno, por mi parte, me encantaba contarle fantasias de las más rebuscadas en mi cabeza. Pero hubo una ocacion, que su cuerpo reaccionó de una manera nunca antes vista, al yo decirle  la siguiente fantasia: ‘amor, me encanta tu cuerpo, y me encanta como sales a la calle vestida dejando poco a la imaginación, y me encanta como los hombres te voltean a ver y te desean. Quiero darle la oportunidad a alguno de ellos para que te disfrute por una noche tanto como yo te he disfrutado todo este tiempo, no voy a ser celoso y te compartiré’. Estas fueron las palabras que hicieron que Karla se viniera en un orgasmo cómo nunca antes la habia visto. Gritaba como si estuvieramos solos en el mundo, sentia como me escurria por las piernas sus liquidos, me arañaba la espalda y se retorcia de placer. Habia dado justo en el blanco. Esa se volvió en la fantasia más recurrente. Le contaba como me gustaría verla vestida, que actitud tendria, cómo le harian el amor, y asi lograba siempre aquel efecto incontrolable. Y poco a poco, con tantas platicas sexuales, en mi subconciente se fue creando la idea de pasar esta fantasia a la realidad. Pero, ¿como soportar que alguien tuviera relaciones sexuales con mi esposa, a la que conocia desde que practicamente eramos unos niños? La misma confianza que siempre nos hemos tenido mutuamente me hizo ir y contarle todo lo que ocurria en mi cabeza. Y por obvias razones, no fue una sorpresa que ella me dijera que tambien la idea habia surgido fuera de nuestras horas de fantasias. Fue aquel momento en el que decidimos que separaríamos en amor del sexo y que llevaríamos a cabo nuestra fantasia sexual. La decisión estaba tomada.

Cada vez que lo planeabamos, acababamos teniendo un sexo delicioso, y en nuestros encuentros, agregabamos ideas de como seria todo. Y otra vez no me sorprendio cuando karla me dijo que tenia varios prospectos para la fantasia, que aceptarian de inmediato por que, segun ella, siempre han andado tras su cuerpo. Y es que, era dificil no hacerlo, ya que Karla poseia un exquisito cuerpo, y ademas de eso, tenia una forma de vestir por demas sexy, sin caer en lo vulgar. Acordamos en que me mostraría 5 perfiles de los posibles ‘jugadores’ y que yo escogería quien era el indicado. Debo admitir que fue una tarea dificil, ya que el pensa en que uno de ellos tendria relaciones sexuales con mi esposa me causaba exitacion, pero no fue lo mismo al momento de escoger a uno. Pero bueno, yo tenia que hacer aquella labor y, basandome en no se exactamente que, (supongo que al que viera más apuesto para que mi esposa disfrutara al maximo), escogí a uno. Y ella solo dijo, ‘excelente eleccion’ y empezó a darme sexo oral como loca, supongo yo que por haber elegido a aquel que ella tambien hubiese elegido. La volteaba a ver en el acto, y la veia con esa cara de satisfacción y de gozo que me encanta, comiendome por completo y sintiendo como usaba su lengua, estando mi miembro en su boca. Y asi me imaginé que, en unos cuantos dias, tendria otro miembro dentro de su boca, y le haría lo mismo que estaba haciendo con el mio. No pude contenerme y me exité tanto que acabe en su boca. Cómo era su constumbre, se trago todo, me limpio los restantes con su lengua y regresó a su lugar. Sólo que esta vez comentó: ‘espero que los demas no sepan muy diferente a ti’. Me estaba volviendo loco¡ Cómo arte de magia me repuse inmediantamente, la voltee casi casi sin que ella lo viera venir y le empeze a hacer el amor con mucha fuerza, y al cabo de un rato, me vine en ella. Ya todo estaba listo para cumplir la fantasia: Su aceptación, mi aceptación y al involucrado que, según mi esposa, estaba segura que aceptaria felizmente.

Y fue un viernes en el cual ella decidio hacer la llamada, dijo algo tan simple como -‘Hola Juan (nombre ficticio), oye, siempre me estas invitando a salir, y sabes que? Hoy es tu dia de suerte.- Se quedó un rato callada y solo dijo, ‘ok chao, nos vemos entonces’- Supe entonces que mi esposa decia la verdad cuando mencionó que aceptaria sin mayor inconveniente. –Juan pasará por mi a eso de las 8- Mi corazón latio como nunca sabiendo lo que estabamos a punto de vivir.

El dia pasó mas rapido de lo esperado, y nuestra exitación comenzó desde unas horas antes. A cierta hora, Karla me dijo ‘bueno es hora, me ire a bañar’ Yo quede en la cama, cambiando del canal a la tv, sin siquiera notar que pasaban en estos. Mi mente solo esuchaba la regadera e imaginaba a mi mujer preparandose enfrente de mi  para tener a otro hombre. Esa idea subio un poco más el nivel de exitacion que me provocaba lo que estabamos haciendo, y cuando ella salio, le dije ‘bueno, yo te ayudaré a arreglarte’. Ella solo sonrio. Y ahí estaba yo, entre la ropa de mi esposa, buscando la más adecuada para el deleite de otra persona. Esa busqueda me exitó y en repetidas ocaciones sacaba mi miembro para masturbarme mientras buscaba la ropa. El nivel de exitación era altisimo. Mientras ella se secaba el cuerpo y el cabello, yo le dije que habia terminado de escoger la ropa, y que sin cuestionarme por que, ella se la tendria que poner. Aceptó. De entrada, seleccione para ella la tanga más sexy que tenia, y que solo usaba cuando saliamos en las noches de antros. Era de esas de hilo, que hacian que sus nalgas se vieran aun más redondas y levantadas de lo normal. Se las puso y la vista era exquisita. Ya muchas veces se la habia visto puesta, pero en esta ocación, al pensar en la situación, se vea muchisimo mas excitante. Siguiendo con un bra sin tirantes, por que asi, usando la imaginación, la podian visualizar desnuda. Ella se lo ponia y me modelaba. Y yo en repetidas ocaciones volvia a masturbarme pero sin venirme, para no bajar la exitación del momento. En seguida le pase una prenda que solamente usabamos en nuestra intimidad, unas medias de las que llegan a mitad de las piernas, las cuales la hacian lucir extremadamente sexy. Ella rio, se las puso y me beso apasionadamente. En su beso sentí que me estaba agradeciendo por dejarla usar esa ropa tan sexy. Y verla enfrente de mi, me hacia sentir que era un experto en vestirla para exitar a los hombres, y asi era. Lo siguiente que le pasé fue la minifalda más chica que pude encontrar, ella se la puso y quedaba justamente al nivel donde estaban las medias, para que la vestimenta no fuera tan descarada. La minifalda, a parte de ser muy corta, era de un material que se pegaba al cuerpo, por lo que las piernas y sobre todo las nalgas de mi esposa se veian deliciosas, y cuando se puso de espaldas, descubrí algo que no habia planeado, pero que sin lugar a dudas ayudaba a esa imagen que queria que mi esposa proyectará. La minifalda estaba tan pegada a su cuerpo que se le marcaba la tanga, y esto hacia que se viera mucho mas antojable, y que todo aquel que la volteará a ver se quedara contemplando aquella tanga en medio de aquel par de nalgas. Y para terminar mi trabajo, escogí para ella la blusa más escotada que encontré, y vaya que lo era. Como era un top, y su bra no tenia tirantes, su cuerpo se veia espectacular, y como las tetas de mi mujer eran de un tamaño más grande del promedio, el escote hacia que estas parecieran a punto de salirse de su lugar, y eso, una vez mas, me exitaba al mas no poder. Ella escogio sus zapatillas (tacones altos), y se maquilló de una forma que pocas veces le habia visto. Lo que más resaltaba de aquel maquillaje eran sus labios carnosos pintados de rojo. Por ultimo, se alació el cabello. La miré y me exitó la imagen final de su atuendo, sin embargo, en el fondo yo sabia que lo que más me exitaba era el hecho de que yo la habia arreglado para que exitará a otro hombre. Ella volteo a verse a un gran espejo que tenemos en la recamara, se miraba fijamente, modelaba, se volteaba para apreciar sus nalgas, se inclinaba para ver sus tetas, y al fin volteó a verme y me dijo, ‘me vestiste como una…. Una…..’ –interrumpí- Como una zorra amor. Ella sonrió  en una mescla de ternura y exitacion y corrio a abrazarme, en ese momento supe que ya no habria marcha atrás. Para alimentar  mas nuestra fantasia, le di la indicación de que, por medio de mensajes, me fuera poniendo al tanto de todo lo que ocurria, para que asi yo tambien, a lo lejos, disfrutará la noche. En eso estabamos cuando sonó su celular. Era un mensaje de juan que decia ‘ya estoy abajo’. Todo estaba listo, pero antes de que se fuera, hice algo para terminar de crear esa imagen que ya llevaba. Sin avisarle, le baje el escote y le peyisque los pezones, que reaccionaron inmediatamente podiendose duros y erectos, lo que hacia que resaltaran de más, y acto seguido, ahí donde estaba parada, le abri las piernas, meti mi mano, hice a un lado la tanga y la empece a masturbar rapidamente, ella reaccionó rapido y empezó a expulsar sus jugos. ‘es para que huelas a sexo’ dije. Regrese la tanga a su lugar y esta evidentemente se mojó. Karla se dio la vuelta y se fue. En mi mente pensaba ‘mi esposa se va vestida de zorra, exitada y mojada’. Es todo un regalo de mi parte para juan. Me asomé desde la ventana del departamento, cuidadoso de que juan no me viera. El abrio la puerta y mi esposa subio. La noche habia comenzado.

El primer mensaje no tardó en llegar. ‘no te quiero mentir amor, juan se ve guapisimo’. No era el primer mensaje que yo me habria esperado, pero por lo menos pude saber que mi esposa habia entendido lo de los mensajes y que ademas seria sincera conmigo’. Supuse que sus primeras platicas serian todo al respecto de ponerse al tanto de sus respectivas vidas. Y aun asi mi exitación no bajaba. El segundo mensaje de la noche. ‘vamos a cenar, pero juan me queda viendo con cara de que quiere cenarme a mi’. Mi exitación aumento drásticamente. A lo que respondí, ‘ve al baño y camina sexy’. La respuesta tardo un poco en llegar pero al fin entró el siguiente mensaje. ‘me vestiste para que me disfrutara juan, pero todos los hombres me quedaron viendo, y me gusta’ Y como no voltearla a ver, si en sus nalgas se notaba la tanga que traia puesta, y el escote indicaba que en cualquier momento, esas tetas se liverarian. Y yo en casa, cuando pensaba que no podia estar más exitado, conocia nuevos niveles. El siguiente mensaje fue ‘juan me esta invitando vino, creo que quiere que esté un poco tomada, le sigo el juego?’ Esa era una nueva regla del juego. Karla me permitia participar como tomador de decisiones y no solamente como oyente. Mi respuesta fue ‘toma vino pero no te pases para que no te emborraches. Se que te gustan los besos con sabor a vino. No se lo des tu, pero probocalo para que el te lo de’. Con ese mensaje, habia subido las apuestas del juego. Tardo en entrar una respuesta pero por fin llegó. ‘costo mucho que entendiera, pero bien valio la pena, fue un primer beso excitante, me metio la lengua y yo respondí, por un momento olvide que estaba en un restaurante¡, y creo que moje mi tanga de nuevo’ Esas palabras me pusieron duro como nunca antes habia estado. Ya habian dado el primer paso de la noche y todavía era muy temprano. Por un tiempo no respondí nada ni tuve respuesta alguna. Mi cabeza daba vueltas para pensar cual sería el siguiente paso, pero ellos se adelantaron. ‘Vamos al antro, y hoy quiero ser aquello por lo que me vestiste asi, una ZORRA’. Nuevamente mi exitación alcanzó nuevos niveles. No dejaba de masturbarme evitando venirme para no bajar la exitación del momento, pero aquella noche se tornaba epica. Otro mensaje  llegó. ‘voy sentada en el carro doblada de piernas, mis medias se ven. Buena eleccion amor¡ Juan no deja de verme’. La noche iba mejor de lo planeado, y no sabia cómo terminaria. Respondí. ‘Antes de que empiecen a bailar ve al baño y masturbate, quiero que me mandes una foto con tus dedos adentro. Mojate un poco mas sale?’. Todas esas cosas nunca las planeamos cuando platicabamos de cumplir la fantasia, se iban dando poco a poco, pero los dos sediamos. La foto llego. Normalmente, cuando masturbo a mi esposa, empiezo con dos dedos, y posteriormente, con forme se va exitando, su vagina sede y meto más. En la foto se estaba metiendo todos los dedos. Eso me hablaba de lo exitada que estaba. Cómo la foto estaba tomada en el baño, sentada en la taza, tambien pude apreciar la cara de exitación que tenia y lo hermosa y sexy que se veia. Pense en que podran estarla disfrutando esa noche, pero ella es mia, y eso me hizo mentalizarme a que deveria de dejar de preocuparme y disfrutar la noche. Aunado a la foto, recibí el siguiente mensaje ‘mi tanga esta completamente mojada y en mis piernas escurre liquido, me voy sin secarme para oler mas a sexo, como tu querias’. Solo atine a responder ‘gracias amor’. No tardo mucho tiempo en llegar el siguiente mensaje ‘todos me quedan viendo¡ creo que te exediste un poco  con la ropa que me pusiste, pero me encanta¡ hora de bailar, para el deleite de juan y de todos los demas. Tu ZORRA se va a ZORREAR’. Cada vez que escribia la palabra ZORRA, en letras mayusculas, sabia que era un recordatorio de cómo yo mismo la habia descrito antes de que se fuera. Sólo respondí ‘ZORREA a gusto’. Pasó un tiempo sin respuesta. La noche se hizo madrugada. A veces me preocupaba por mi mujer, después recordaba que a ella le encanta bailar, y vaya que lo hace bien, y dada la situación de esa noche, seguramente estaría bailando sin pensar en nada más.

Para esas horas, mis constantes masturbaciones habian hecho que no aguantara mas y ya me habia venido en tres ocaciones, y sin embargo volvia a erectarme pensando en la situación que estabamos viviendo. Mientras esperaba una respuesta, me dedique a ver videos de esposos que comparten a sus esposas y vaya que era desilucionante, ya que en algunos casos, las supuestas esposas eran super modelos, con esposos que evidentemente no eran reales. Peliculas pornos para alimentar una fantasia. En otros casos, la situación se tornaba más realista, sin embargo, las esposas eran mujeres viejas y flacidas, que en vez de exitar causaban una preocupación ajena. Seguramente ya hasta son abuelitas, decia. Sin embargo, aquí estaba yo, viviendo una fantasia que se convertia en realidad, con una mujer hermosa, sexy y apenas con 24 años recien cumplidos. Eso superaba por mucho a todas esas peliculas pornos.

Estaba yo concentrado en esos pensamientos cuando un mensaje de Karla llegó: ‘oficialmente mi cuerpo a sido tocado por otro hombre. Al pegarle mis nalgas fue como darle un si a todo lo que quisiera. Olvidamos nuevamente que estabamos rodeados¡’ A lo que mi exitacion volvio a puntos no conocidos. ‘y que te toco?’ conteste. A lo que ella respondió ‘Primero me agarro las nalgas fuertemente, después cuando me puse de espaldas, me agarro las tetas, por ultimo, en un momento de obscuridad, metio sus dedos y me toco por fuera de la tanga, obviamente se dio cuenta que estaba mojada¡’ Yo no podia creer aquel show que debieron de dar a todos los que estaban ahí. Vaya que mi esposa es caliente y estaba disfrutando esa noche! Mi imaginación crecia, a lo que le mande un mensaje ‘Quiero que vayas al baño de nuevo,. Subete lo más que puedas la minifalda, se descarada, aunque se vean tus medias. Quiero que queden justo debajo de tus nalgas.  Y baja tu escote hasta que se alcance a ver el principio de tu pezon. Recuerda que esta noche eres una ZORRA!!’ la respuesta fue una fotografia de ella, después de seguir mis indicaciones. No lo podia creer. Esa no parecia mi esposa, se veia mucho mas buena de lo que en realidad es! Su minifalda era un descaro, podia calcular dos dedos antes de que sus nalgas quedarán al descubierto, pero seguramente en cuanto caminara, se le veria el inicio de sus nalgas, que estaban al descubierto por la tanga. Y el escote era igual de descarado. Para no ir mas lejos, en la foto podia apreciar el color de su pezon. Era mi fantasia llevada a los limites. Me la imaginaba saliendo del baño. ¿qué estarian pensando todas esas personas de mi esposa?. Mensaje siguiente de ella. ‘no he visto a nadie que no me este viendo, me siento observada por muchos y me gusta. Un ultimo baile y a lo que sigue’. Mi corazon latia. Y yo me venia de nuevo. Al cabo de un rato, llegó un nuevo mensaje. ‘Es tu ultima oportunidad de arrepentirte. Ya disfrute mucho la noche, y ahora tu decides si quieres que otro hombre este en mi. Juan pregunta a donde vamos’. Pero yo sabia que ella deseaba completar la noche, y yo tambien, por lo que respondí. ‘al motel, y dale a juan en el camino una muestra de lo que va a disfrutar (con tu boca).’. a lo que solo respondió con un lenguaje vulgar que pocas veces la oi decir. ‘hecho, le dare una buena mamada en el camino, tan buena que se vendra en mi boca antes de llegar al motel’. No dejaba de imaginarme la escena, y es que vaya que Karla sabia hacer sexo oral, lo disfrutaba, sabia donde tocar y donde acariciar con la lengua. Años de hacerlo la volvieron una experta. Y lo que mas disfrutaba hacer, tragarse todo el miembro y quedarselo adentro por un rato. Y después de unos minutos entro un mensaje ‘creo que juan ya estaba muy exitado, nunca habia tenido tanta leche en mi boca, y tambien me supo rico’. Solo imaginarla con el miembro en la boca, dando placer y dejandose llenar la boca me causaba exitaciones nunca antes conocidas. Y le respondí. ‘ahora que te coja, que te lo meta con todas sus fuerzas, muevete como tu sabes hacerlo, ponte loca y acaba con el en toda la noche’.  A lo que después de un rato contesto. ‘entramos al motel, te escribo al rato amor’.  Era ya de madrugada pero no habia señales de sueño en mi. Mi exitacion habia apoderado mi cuerpo. No dejaba de imaginar lo que en ese mismo instante, pero en otro lado de la ciudad estaba ocurriendo. Después de unas horas, llego el siguiente mensaje. ‘me han llenado de leche como tres veces, ya no me entra mas y siento que escurro. Juan me hizo explotar con mucha fuerza, la cama esta completamente mojada, pero vamos a seguir haciendo el amor.’ Acto seguido, no queria quedarme con la imaginación, por lo que le respondí ‘que te posea de nuevo, pero esta vez, dile a juan que te tome una foto, cuando termines, me la mandas’. Otra larga espera antes de tener respuesta, pero esta llegó. Ahí estaba mi esposa, en cuatro, dejando todo a la disposición de aquel que la estaba poseyendo. Juan, con una mano tomaba la camara del celular, y con la otra le abria las nalgas a mi esposa, estando estas muy rojas por lo que a simple vista parecian nalgadas. Mi exitacion nuevamente se acrecento. Y al ver asi a mi esposa, se me volvio a ocurrir algo que nunca lo hubiera imaginado. Le respondí, ‘entregale tu culo, para que asi esta noche estes llena de leche por todos los lados posibles.’ En ese momento la exitacion me hizo escribir eso, y sin embargo sabia que habia pedido demasiado, ya que karla, después de muchos años, solo me habia dejado hacerle el amor por ese lado en muy pocas ocaciones, y sin embargo las sopresas de la noche no acababan. Entro un mensaje y antes de leerlo supuse que su respuesta seria que no. pero ni siquiera dijo nada en el mensaje, era una foto, en la misma posición, (en cuatro) pero esta vez le estaban haciendo sexo anal. En la foto se vea a Karla, tomando con fuerza la almohada, en obvia muestra de dolor por aquel miembro entrando en ella, y yo solo pense, juan, te he dado el mejor regalo del mundo.’ Cuando me di cuenta del entorno, estaba empezando a amanecer, aquella habia sido una noche larga, y el ultimo mensaje que me llego de Karla fue diciendome, ‘se me acabaron las fuerzas y a el tambien, regreso a casa amor’. Después de un rato me asome a la ventana y ella estaba llegando en el carro de juan. Alcance a ver un largo y profundo beso de despedida y mi mujer salio tambaleando por las zapatillas. Espere que llegara al departamento y ahí la vi. Despeinada, y con el maquillaje corrido, pero con una cara de satisfacción que no podia con ella. Me dio un beso corto, me dijo que me amaba y se fue a acostar. Estaba tan profundamente dormida que no se dio cuenta cuando la empeze a tocar. Para mi sorpresa, no llevaba bra, ni tanga, supongo que se lo abría dejado a juan para que fuera su trofeo personal, por lo que aproveche para abrir sus nalgas y ver que  tenia el culo más abierto que de costumbre, y con tonalidades rojas. No pude resistirme el ponerla boca abajo y abrirle las nalgas. Que imagen aquella. Su orificio anal estaba completamente dilatado, dando muestras de que fue usado unas horas antes una y otra vez. No pude resistir la tentacion y le empece a hacer el amor por detrás. Ella, se despertó por un momento, y levanto un poco las nalgas, pero su cansancio podia más y no reaccionó. Mientras me la cogia, pensaba en vaya puta que es mi esposa. Después de un rato, me vine en su culo, y nuevamente mis pensamientos me hacian exitarme, al imaginarme la cantidad de leche que adentro de ella habia. Al terminar, le susurre al oido, ‘amor, quiero que salgas con los otros  prospectos que me habias mostrado’, ella solo sonrio y dijo ‘quiero ser tu zorra por siempre’.

La noche habia terminado y nuestra fantasia habia sido concretada. Pero muchas otras cosas vendrian en camino.

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Mi única salida… andar de ofrecida

Tras un tiempo, ya no tenía sexo con mi marido, y la verdad ni cuenta me di. De pronto yo ya me había adaptado, me encontraba tranquila conmigo misma, equilibrada y con paz, bien con mis hijos y con mi familia, hasta mi relación con Javier (mi esposo) iba bien; exceptuando en lo que a una vida íntima se refiere.

Los fines de semana salíamos juntos como familia al cine, a los restaurantes o simplemente a pasear a alguna de las plazas comerciales, siempre divirtiéndonos con lo más mínimo y yo feliz por ser la atracción de cualquier lugar a donde llegáramos. Todo parecía perfecto; insisto, a excepción del sexo. En mi mente fantaseaba con algún día encontrar a un hombre por el que fuera capaz de dejar a mi esposo, pero sabía que de esos hombres ya hay muy pocos, así que era mejor fantasear con ello.

Entre semana, la relación con Javier volvía a ser rutina, casi no hablábamos y nuestras pláticas eran sobre nuestros hijos y cosas de la casa, los pagos, las cuentas etc.

Un viernes al finalizar mi turno, recuerdo que casi al retirarme a mi casa hallé un sobre blanco entre las tareas de mis alumnos, contenía una carta y una foto. Lo primero que hice fue ver la foto, se trataba de una verga en plena erección; en seguida me asusté y regresé todo nuevamente al sobre y lo metí entre las tareas, las tomé todas y salí en seguida del salón. Mi corazón latía a mil, no podía creer que aquello me estuviera pasando a mí. No había duda de que alguno de mis alumnos me había dejado ese sobre.

Llegué al estacionamiento, encendí mi auto y conduje. Ya fuera de la escuela tome varios respiros hondos hasta que empecé a tranquilizarme, conduje hasta la mitad del camino y me detuve en el estacionamiento de un centro comercial.

Con mis movimientos torpes y mis manos aun temblando busqué el sobre y lo metí en mi bolso, salí del auto y camine hasta el primer baño que encontré y me metí. Ya sentada en el retrete comencé a leer.

“Hola bizcochote, se que a pesar de haber visto antes la foto estarás leyendo esta carta porque eres una puta y te gusta la verga.

Quiero que sepas que todos los días llego a mi casa y me masturbo pensando en tu cola, en ese gran culo de zorra que tienes, ese culo que nos vuelve locos a todos y tú lo sabes bien.

Que envidia le tengo al estúpido de tu marido; sí, a ese pendejo que todas las noches te folla y te perfora el ojete hasta que gimes de placer y recibes en el culo sus chorros de leche caliente, seguramente se casó contigo solo para poder follarte el culo todas las noches en su cama de matrimonio, pero eres su puta y lo sabes te gusta ser una puta y se que puteas con cuanto macho te encuentras hasta que lo tienes montándote y dándote por tu gran culo.

También se que eres una pendeja con mierda en la cabeza, y que tienes trabajo porque le ofreciste tu culo de puta al director para que te diera este trabajo y así puedas andar calentando vergas porque eso es lo que te gusta pinche puta barata calienta vergas, y no te hagas de la boca chiquita que se bien lo puta que eres y que te encanta comer verga.

Por ultimo puta de mierda, quiero que sepas que me excitas de sobremanera cuando te pones tus pantalones blancos, me vuelves loco porque tu culo se ve bien rico, parado y con mucha hambre de verga y quiero que el lunes te los pongas para seguir calentándome porque se que te gustó mi carta. Además tal vez te presente a la verga que viste en la foto para que te la metas por el culo, te gustó verdad?

Ya sabes putita, el lunes te quiero con los pantalones blancos.”

Tras haber leído ya había muchos sentimientos encontrados dentro de mí y no pude más, y me solté a llorar en silencio, no era por lo que decía la carta; mi llanto era de impotencia. En la carta vi una idea muy equivocada de mí, pero como hubiera querido que hubiera un poco de verdad. Éste fulano seguramente estaba en su casa masturbándose pensando en mi culo mientras yo estaba frustrada por no poder darle a mi cuerpo el placer del que todos pueden gozar libremente; y solo porque a mi esposo ya no le interesaba tener una vida sexual, la mía se estaba yendo al caño. Sentía soledad, tristeza y excitación; mezcladas con odio hacia mi marido, pero también me sentía “nueva”, los insultos en aquel papel me habían llevado al límite y al fin pude abrir los ojos “mi esposo no volvería a causarme un orgasmo”.

Supe que ahora tendría que adaptarme, ser más ligera de moral si es que quería acallar los gritos de mi cuerpo quien ya me pedía verga a gritos, pues estaba excitadísima.

Fui a una heladería por algo frío y mientras saboreaba el helado decidí hacerlo; no regresaría a casa hasta conseguir una verga que me saciara.

Apenas di unos pasos para pagar mi cuenta y sentí una mirada clavarse en mi culo, voltee y era un señor como de 50 años, iba con su esposa e hijos. Yo levanté un poco mas la cola y enseguida le miré a la cara, sus ojos me devoraban, y cuando alzó la mirada le regale una sonrisa y salí de allí contenta, pues había coqueteado con un desconocido al que lo único que le importaba era mi cola y se sentía genial.

No me extrañó captar la mirada de aquel hombre pues ellos siempre babeaban por mí, y ese día con mi pantalón de traje sastre en color rojo que me ajustaba perfecto era fuego total, pues se me dejaba ver que usaba tanga. Pensé “¿cuantos hombres dispuestos a follarme y yo sin darles la oportunidad?, que tonta soy ¿será que realmente voy a cambiar o solo lo dije para sentirme un poco mejor?” y de pronto me pasó una idea por la cabeza: “aquel viejo de la heladería iba con su familia muy contento, ¿y si yo hiciera cornuda a su esposa casi en sus narices?”, proyectaba en ella a mi marido, imaginaba que era Javier quien esperaría en esa mesa con mis hijos, mientras yo andaba de putona con otro hombre casi en sus narices, la idea me fascinó así que regresé a la heladería.

Justo antes de entrar sonó mi teléfono y vi que era una llamada de mi casa; seguramente era mi hijo que quería que le llevara alguna golosina, no contesté y apague el teléfono.

…CONTINUA EN EL SIGUIENTE RELATO.

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Esclava de mi placer (1)

Hola mi nombre es Andrea, estoy casada y actualmente soy Directora de una escuela secundaria. Hoy tengo 2 hermosos hijos y una niñita preciosa (de 10, 7 y 4 años respectivamente) y aunque la niñera es quien cuida de ellos casi todo el día, tengo muy buena relación con mis hijos. Soy bastante guapa, tengo una carita de modelo de revista, un cuerpo envidiable (tetas firmes y un culazo), además de buena educación y una carrera. Pero en los últimos 3 años me han sucedido cosas que jamás hubiera imaginado posibles. Empezando por darle mi culo a cualquiera casi sin el mayor problema, hasta llegar a ponerle los cuernos a mi esposo en sus narices.

Me gustaría dejar esta cita hecha por mí:

“La libertad es un derecho para todos, la esclavitud no es más que el auto engaño porque nadie gobierna sobre nosotros, solo nosotros mismos; bien o mal”.

En aquel tiempo yo daba clases de Biología en una preparatoria pública y aparentemente todo iba bien en mi casa. Pero meses después de que quedé embarazada de mi niña, el sexo con Javier (mi esposo) empezó a decaer, me alarmé porque sabía que algo andaba mal pues esto nunca nos había pasado. Deben saber que cuando yo me casé con Javier; el éxito, el dinero y la hermosa mujer que le acompañaba como esposa (yo), hicieron que él se construyera una reputación de “hombre respetable”; personalidad que yo también llegué a creer que era real, hasta que llego el día en que él debió comportarse como tal y no lo hizo.

Cuando empezó todo yo tenía 30 años, aquí les cuento todo desde el inicio de nuestros problemas…

Una noche tuvimos un encuentro sexual bastante frustrante, yo tenía las tetas casi a reventar y creí que esto podría excitar a Javier. Empezamos a besarnos, yo le restregaba mis tetas por todo el cuerpo hasta la cara, pero sin conseguir una erección de su parte. Entonces decidió penetrarme torpemente con la verga casi flácida y comenzó a moverse. Tras un par de minutos se detuvo, me beso en la boca y se echó a dormir. Tras esa noche nuestros “encuentros sexuales” tenían la misma “intensidad” así que acudimos al especialista para curar su impotencia a petición y súplicas mías.

Descubrimos que el estrés de la constructora en donde él trabajaba y la diabetes, le dificultaban a mi esposo despertar su libido. Nos recomendaron procurar adaptarnos a un estilo de vida más tranquilo para él, le hicieron cambio de dieta y yo empecé a tratarlo como rey todo el tiempo.

Después de dar a luz a mi hija los meses siguieron. A la hora de “hacer el amor” las cosas seguían igual, él se montaba y trataba de meterme su flácida verga, la cual a penas entraba y él no permanecía dentro de mí ni 2 minutos y se venía; aquello era un circo más que un acto sexual y en adelante así era como “follábamos”. Al principio sentía pena por Javier y trataba de no presionarlo, pero con el tiempo él llegó al punto de hacer como si no pasara nada, seguía llegando tarde del trabajo, comía donde fuera, no hacía ejercicio y ya ni se molestaba en regalarme un beso o una caricia, simplemente se montaba en mí para hacer el ridículo y creía que con eso ya estaba cumpliendo; y lo que más me hacia rabiar era que no me preguntaba como me sentía, solo me hablaba de lo orgulloso que estaba por lo que la gente piensa de él, de su éxito, y de su “hermosa familia”.

Una noche quise presionarlo sugiriendo que debería de dejar de estar tanto tiempo en la oficina pero solo conseguí que me rompiera el corazón, sus palabras fueron “lo siento Andrea, pero no pienso dejar la constructora”.

Yo esperaba de él una mirada de culpa o algo de compasión hacia mí, en realidad solo quería atención; quería provocarlo, quería escucharlo decir que odiaba el no poder tocarme, que todo estaría bien pero lo que recibí me dejó fría y llena de rabia, sus palabras inundadas de conformidad, mediocridad y sin el mínimo interés por mí; mataron el amor que yo aun sentía por él. Esa noche recuerdo que lloré como nunca y en silencio. Realmente había dejado de amar a Javier, él no iba a cambiar y yo tendría que aceptar su indiferencia hacia mí y empezar a acostumbrarme.

Semanas después cuando regresé al colegio a dar clases, el estrés empezó a ponerme de malas todo el tiempo y lo peor era que me desquitaba con mis hijos, así que decidí mejor distraerme un poco y comencé a tomar clases de gimnasia en un salón cerca de mi casa a las cuales asistía a diario después de mis horas de clases; excepto los viernes, que me quedaba hasta tarde en el colegio. Las clases me hicieron mucho bien, conforme pasaban los meses mi cuerpo volvía a tomar forma y fueron mis propios alumnos quienes me lo hacían notar con sus piropos, sus miradas torpes y sus jueguitos traviesos; incluso varios compañeros profesores me invitaban a tomar el café, cosa que hacía tiempo no pasaba. Me di cuenta de que me desenvolvía en un mundo en donde como mujer el tener un cuerpazo valía más que cualquier cosa, hacía que los demás me mostraran su mejor cara, estaban siempre a mi disposición; y los que no, sabía que fingían por pura envidia y para llamar mi atención, lo cual era muy halagador. Siempre acepté esas invitaciones de mis compañeros, así les agradecía sus atenciones y fomentaba el ser deseada por mis compañeros; lo cual me hacía sentir muy bien, pero aquellas citas nunca pasaron a algo más que una simple comida y buena conversación.

Para cuando cumplí 34, yo ya estaba completamente enamorada de mi cuerpo, era perfecto, como siempre lo había soñado y recuerdo que ese año festejé mi cumple comprándome ropa muy ajustada, a partir de ese día vestiría diferente, más llamativa y juvenil; y aunque mi esposo parecía notarlo le daba igual, nunca dijo algo más que “te ves linda”. Yo me esmeraba por lucir mi culo, lucirlo para cualquier hombre que me pudiera ver ya que la vanidad era el único placer que podía disfrutar entonces. Usaba tacones altos, pantalones y jeans ajustados, así como vestidos muy ceñidos a la cintura lo que hacía resaltar aun más mi firme trasero; ahora que lo veo, el tomar esas clases de gimnasia ha sido la decisión más sabia y maravillosa de estos últimos años.

Continuaré en mi siguiente relato…

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