Cortejo en la Biblioteca

Estaba estudiando para lo exámenes un sábado por la mañana en la biblioteca de mi pueblo, biblioteca que es famosa por no haber ni cristo, lo que la hacía muy tranquila, cuando una chica morena con cara angelical vestida con un chaleco de al vuelo anaranjado que dejaba ver su sujetador negro, una falda corta negra  y unas manoletinas de flores se sentó a una mesa de mí, abrió su portátil tapando su torso, sacó sus apuntes, sus libros, sus bolígrafos y se puso a leer.

Yo seguía estudiando pero de vez en cuando la miraba disimuladamente, supongo que lo que yo llamo disimuladamente ella lo podría llamar acoso ya que en más de una ocasión me pilló mirándola, yo me hacía el distraído, pensativo, dubitativo pero es que me llamaba la atención esa chica, nunca la había visto en mi pueblo, tampoco es que salga mucho por mi pueblo ni vaya mucho a la biblioteca de este pero como necesitaba un lugar tranquilo para estudiar y la biblioteca de mi pueblo me lo ofrecía pues allá que fui. Me estaba picando la curiosidad y el portátil no me dejaba ver su escote que seguro que cuando se inclinaba dejaba ver algo de carne, pero era muy descarado cambiarme de posición para ver el escote así que me sumergí en mis apuntes.

Al rato de estar estudiando por el rabillo del ojo vi que ella se movía, seguramente iría al baño pero el caso es que cuando se levantó se puso la carpeta sobre el pecho  y me dio la espalda puede ver como sus caderas se movían al son de un compás binario, moviendo sus nalgas arriba y abajo, movimiento hipnótico que me estaba generando una erección tremenda. Al rato volvió con una coca cola zero en las manos, que seguro que sacó de la máquina,  y la carpeta sobre el pecho. abrió la lata y comenzó a beber de ella. en una de las veces se le cayó algo de refresco sobre ella y vi como se limpiaba la mancha del escote. el puto portátil me había privado de poder ver como se restregaba el pecho mi compañero de estudio.

Ella jugaba con su zapato a meter el pie y sacarlo del zapato mientras yo no paraba de imaginar cómo sería sus pechos, deseaba ver ese escote era una obsesión lo que tenía. Casi iba a abandonar mi deseo cuando se le cayó un boli y se agachó de lado, no era de frente pero por lo menos había visto el volumen en su costado. Ella giró la cabeza y me pilló mirándola, desde ese momento dejé de mirarla me había pillado mirándole, me quería morir de la vergüenza.

Ella seguía  frente a mí con su portátil abierto, podía verle las piernas ya que llevaba falda, ella cruzaba las piernas de forma sensual y las movía para llamar mi atención. de repente en un momento que no la miraba cambió su portátil de lugar dejándome ver su escote, aunque creo que no me vio la cara sí sé que me estaba buscando ya que desde ese momento comenzó a “arrascarse “el escote disimuladamente, movimiento que hacía que mis ojos fueran a esa zona y más cuando la tenía colorada, resaltando  en su piel blanca.  Me estaba poniendo malísimo y más cuando descruzó su piernas enseñándome sus muslos, de vez en cuando me miraba y yo hacía como que no miraba pero el caso es que la miraba.

Ella se levantó y comenzó a andar yo recorrí su cuerpo de arriba a abajo con la mirada, cuando llegué a su pelo ella se giró, me quedé paralizado ella me guiño el ojo, sonrió  y desapareció entre dos estanterías. Rápidamente me levanté y dejando mis cosas en la mesa comencé a andar buscándola, mi calentón había llegado al máximo, caminé hacía las estanterías pero cuando llegué solo pude ver su manoletinas desaparecer tras una fila de estanterías. Seguía ese pie y llegué a una esquina de la biblioteca donde había un cartel que ponía LENGUA ESPAÑOLA.

Ella estaba allí con una pierna estirada y la otra vertical al cuerpo, su chaleco naranja estaba desplazado dejando ver un pecho que estaba bajo el sujetador negro, “ Veo que te alegras de verme, vas a tocar o no lo que llevas toda la mañana mirando” dijo ella “¿ el que?” le pregunté  “ este cuerpo” y diciendo esto se abalanzó sobre mí y comenzamos a besarnos. Nuestras lenguas parecían luchadores en un ring, ninguna de ellas le dejaba dar un paso a la otra, mis manos fueron a su trasero y poco a poco fueron levantando su falda negra, su manos fueron a mi trasero y lo apretaban contra su cuerpo. Con su falda de cinturón comencé a quitarle su chaleco, quería besar, lamer, comer esos pechos a los cuales deseaba desde que los ví venir hacía mí esa mañana. Ella me quitó la camisa y empezó a jugar con mi cuello, una vez que su chaleco cayó al suelo su sujetador le siguió, ella dirigió sus manos a mi pantalón y sacando mi polla por bragueta dijo “ Follamee, aquí y ahora” no perdí más tiempo y le quite su tanga negro y mientras le comía su pechos le metí la polla en su coño, chocando su cuerpo contra la estantería de  LENGUA ESPAÑOLA, ella se agarró a la estantería de arriba mientras que con las piernas abrazó mi cintura  yo la embestía más fuerte, parecía que la estantería se iba a caer, ambos contenemos nuestros gemidos aunque estábamos solos en esa sala seguro que en alguna otra habría gente, Ella tuvo un orgasmo y soltó un grito,  escuchamos a alguien mandar silencio, ambos paramos y nos reímos pero luego la tumbé sobre el frío suelo de la biblioteca y tras varias embestidas me corrí dentro de ella. Nos vestimos y saló ella primero y al rato salí yo. Cuando llegué a nuestro sitio ella no estaba pero me había dejado una nota. “ HA SIDO EL POLVO DE MI VIDA, TENEMOS QUE REPETIRLO. BESOS M”.

A día de hoy no he vuelto a verla pero todos los fines de semana me paso por la biblioteca por si vuelve.

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