Secreto de amigos, secreto de hombres

Secreto de amigos, secreto de hombres

La historia narrada por Gustavo:

Era una tarde normal de sábado en la casa de Esteban, uno de mis mejores amigos. Nos habíamos encontrado por la mañana en el entreno de volley como lo hacíamos muy disciplinadamente 4 veces por semana. Tras terminar el entreno, y como era casi costumbre, nos dirigimos a su casa. Sus padres no estaban así que podíamos escuchar música con alto volumen, tomar lo que quisiéramos del refrigerador etc. Era tan cómodo estar solos en la casa que ni siquiera pensamos en salir, nos quedamos toda la tarde entretenidos con videojuegos, películas etc.

Era un poco de noche ya cuando estábamos viendo una película en el cuarto de Esteban. El estaba acostado en su cama junto a la ventana y yo me había sentado en una silla junto a su cama. De pronto se me ocurrió mirar hacia afuera a través la ventana, hacia la oscuridad de la noche. Fue tal vez la luz que acababa de encenderse en una de las ventanas de las casas vecinas lo que llamo mi atención. Por unos segundos no vi nada más que aquella habitación iluminada, pero poco después alcance a ver una figura femenina que entraba a la habitación.

Yo: Oye Esteban – le dije interrumpiendo su concentración en la película – que tal está tu vecina…la que vive en esa casa  – le dije señalando la ventana de mi atención

Esteban: Está allí? La he visto como dos veces – respondió Esteban pausando la película y levantándose de la cama para asomarse por su ventana.

Yo me incorporé de la silla y caminé hacia el otro lado de la cama para ubicarme justo en la ventana, al lado de Esteban y obtener la mejor vista de su vecina. Ahora estábamos los dos esperando a que ella volviera a pasar. La vista hacia la habitación de ella no era directa, pero era suficientemente buena, se alcanzaba a ver una parte de su habitación y su cama.

De pronto la vimos pasar nuevamente. Esta vez tuve una mejor vista de su cuerpo…me gustó lo que vi y a Esteban también.

Yo: Allí está…está buena!

Esteban: Shhh no hagas ruido – se apresuró a interrumpirme Esteban – apaga la luz para que ella no nos vea – me indicó mientras él apagaba el televisor con el control remoto.

Yo: La has visto antes? – pregunté en vos baja y sin quitar los ojos del cuerpo de la vecina quien seguía de pie frente a su closet como escogiendo ropa

Esteban: Si, está buenísima…la he visto desnudarse sin cerrar las cortinas…una noche, muy tarde, como a la media noche

Yo: Y ella te vio?

Esteban: No creo, yo apagué la luz como ahora…ella no nos puede ver ahora tampoco

Yo: Una leve excitación recorrió mi cuerpo al verme allí escondido, casi camuflado, espiando a una mujer y pensando que podría desnudarse con las cortinas abiertas como ya lo había hecho antes…sentí como mi pene empezó a reaccionar bajo mis bóxers…

Pasaron unos segundos de absoluto silencio. Los dos expectantes en la ventana, pendientes de cualquier movimiento de la vecina. Finalmente, la vimos cerrar la puerta de su habitación como para que nadie la fuera a interrumpir y, posteriormente, mientras caminaba de regreso al closet, se deshizo de su blusa casi frente a la ventana, quedando su torso cubierto solamente por su brasier.

Esteban: Lo va a hacer, se va a desvestir – dijo Esteban en voz baja y sin desviar ni un segundo la vista de la ventana

Yo no respondí, estaba demasiado concentrado en la vecina. Ella, como leyendo nuestras mentes, como complaciendo nuestros deseos se ubicó frente a lo que parecía ser un espejo en su habitación, dándonos una vista casi frontal de su cuerpo. Sin dejar pasar más tiempo tomó su brasier y lo deslizó por sus brazos hábilmente dejando libres y exhibidos sus hermosos senos duros, redondos, apetitosos.

Yo: Wow Esteban que es todo eso?? – pregunté lleno de excitación en el momento en que sentí una descarga eléctrica que recorrió mi cuerpo. Era una de mis fantasías haciéndose realidad.

Esteban: Te gusta mi vecinita? – preguntó Esteban bromeando.

Yo: Eso no se pregunta – respondí volteando a mirar momentáneamente a mi amigo y percatándome de que tenía su mano sobre su bulto y se estaba acariciando su verga mientras observaba la desnudez de la vecina.

La vecina se quedó de pie frente al espejo jugando con su pelo, regalándonos más de esa espectacular vista. Dado que el show se fue prolongando, yo decidí darle un poco de calma a mi verga que estaba ya completamente dura. Emulando a mi amigo y anfitrión, lleve mi mano a mi bulto sobre mis jeans y empecé a acariciar mi verga.

Pasaron unos instantes más que no podíamos creer. La vecina seguía tal y como estaba frente al espejo y con el torso desnudo. Nosotros dos inmóviles también, la observábamos, respirábamos profundo y acariciábamos nuestras vergas para calmar nuestros cuerpos.

Había muchas sensaciones mezcladas, no solo la excitación por los hermosos senos la vecina, sino el morbo de estar observándola escondidos, de verla en la intimidad de su cuarto, semi desnuda y jugando con su pelo además. No solo sentía placer sino que tenia mis nervios de punta, pensando en que ella pudiera sorprendernos en cualquier momento.

De vez en cuando miraba a Esteban quien estaba de pie al lado mío, concentrado también en la vecina y con su mano en su bulto, masturbándose sobre la ropa de la misma forma en que yo lo hacia. Tras unos instantes lo sentí moverse más y, al voltear a mirarlo, vi como abría sus pantalones y los bajaba a la altura de sus muslos, para después meter su mano en sus bóxers, sacar su verga y empezar a darse una paja sobre ella directamente. No me miró ni comentó nada, simplemente empezó a masturbarse ante mi vista mientras él seguía con los ojos clavados en el cuerpo de la vecina.

Yo pensé por un segundo en hacer lo mismo, finalmente era oscuro y que me importaba que mi amigo me viera mi verga alguna vez, especialmente si él ya me estaba mostrando la suya. Sin embargo, sentía algo de vergüenza. Masturbarme junto a un amigo no era algo que no hubiera hecho antes, pero siempre prefería la soledad para una buena paja.

Esteban: Tu no lo vas a hacer?…una paja? – Me preguntó Esteban tras un par de minutos, desviando por primera vez la vista de la vecina para mirarme a los ojos. Yo también volteé para mirarlo pero no le respondí nada…estaba muy cerca de hacerlo pues quería darme una buena paja para liberar toda la tensión…pero no me sentía aun del todo cómodo.

Esteban: Hazlo, aquí nadie nos ve – me animaba él.

Yo: Me ves tú – respondí con una leve sonrisa de nervios

Esteban: Esto no se lo contamos a nadie, además estas viendo la mía – dijo con absoluta seriedad mientras retiraba su mano de su verga por un instante y giraba un poco su cuerpo, como exponiendo su erección a mi vista para hacerme sentir mas cómodo. Yo no quería ver su verga, sin embargo era difícil ignorarla estando tan cerca y además si él me la mostraba.

No lo pensé mas, me decidí. Yo estaba demasiado excitado y Esteban tenia razón, a nadie le contaríamos y sería el fin del tema. Abrí mis jeans y los bajé igualmente hasta mis muslos. Después bajé mis bóxers liberando mi verga que estaba demasiado dura e incluso húmeda en la punta. Esteban observó todos mis movimientos mientras sacaba mi verga. pero ya no me importaba ser visto.

Esteban: Las tenemos casi iguales – comentó en algún momento. Yo ignoré el comentario.

Apenas tuve la verga afuera empecé a acariciarla y a enfocarme nuevamente en la vecina. Esteban hizo lo mismo inicialmente, pero después, todavía de pie al lado mío, terminó de quitarse sus pantalones y sus bóxers quedando totalmente desnudo de la cintura hacia abajo.

Esteban: Es por si me vengo, no quiero ensuciar ni mis pantalones ni mis boxers – explicó él.

Pensé que era buena idea y yo también hice lo mismo. Sin quitar los ojos de la ventana me deshice completamente de mis jeans y mis bóxers

Esteban: Si te vienes, hazlo en el piso y después limpiamos – dijo mi amigo, como dándome licencia para alcanzar un orgasmo allí mismo

Yo: Ok

Seguimos masturbándonos en silencio, solo escuchábamos el sonido de nuestras manos masajeando nuestras vergas en medio del presemen que emanaba de ellas, producto de nuestra excitación. Yo quería terminar mi paja rápido pues presentía que el show no nos duraría mucho más. Tras unos segundos, había acelerado el ritmo de mi paja y no estaba lejos de llegar a un orgasmo. En ese momento, la vecina al parecer fue llamada por alguien a su puerta, cubrió su cuerpo nuevamente y salió de la habitación apagando la luz tras de si…El show se había acabado…

Yo estaba demasiado excitado y muy cerca de venirme. No se que tan cerca estaba Esteban de terminar su paja, pero ambos dejamos escapar un quejido de decepción cuando vimos que la inspiración se había esfumado de nuestra vista.

Caminé dos pasos hacia atrás y me senté en la cama todavía con mi verga dura, ya no me importaba que Esteban me la viera en la penumbra. Pensé en vestirme y resignarme a quedar iniciado pero las sensaciones en mi cuerpo y en mi verga y las imágenes en mi mente me suplicaban continuar. Esteban se sentó al lado mío. Guardábamos silencio…Esteban me miraba a mi y miraba mi verga. Yo no lo estaba mirando, mantenía mi vista fija en el suelo de su habitación, pero podía notar su mirada recorriendo mi cuerpo.

A pesar de las extrañas miradas de Esteban y sin importarme que estuviera en su cama, decidí terminar mi paja. Estaba demasiado excitado, mi cuerpo me lo exigía…no podía esperar. Sentado como estaba, abrí un poco mas mis piernas, llevé mi mano a mi verga y empecé a agitarla rápido. Para darme una sensación de falsa privacidad, cerré mis ojos y así no vería a Esteban. Empecé a llenar mi mente con imágenes de la vecina y sus senos perfectos, y empecé a preparar mi cuerpo para alcanzar rápido ese orgasmo que tanto necesitaba.

Ignoro que estaba haciendo mi amigo mientras yo vivía los últimos momentos de mi paja. Yo me dejé llevar tanto por mis pensamientos que mis sentidos se cerraron a lo que sucedía a mi alrededor. Respiraba profundamente y mi cuerpo se arqueaba. Mi respiración se intensificó cuando estuve cerca de la eyaculación, con mi mano libre alcé mi camiseta descubriendo mi pelvis y mi abdomen para recibir allí mis disparos de semen. Ni siquiera en ese momento abrí mis ojos.

En el último momento de mi paja, empezaron a llegar las primeras sensaciones del orgasmo que se vieron acompañadas de una respiración mas agitada y una tensión de los músculos de mis piernas. Ahora mi mano se limitaba a moverse solo en la punta de mi verga, como lo hacia cada vez que estaba a punto de terminar. Todo sucedió muy rápido a partir de entonces. Estaba listo a esperar mi verdadero orgasmo y mi eyaculación cuando sentí que Esteban posó su mano sobre la base de mi verga, no solamente tocándola, sino tratando de tomarla. La sorpresa mía fue enorme, su acto me sacó de mis pensamientos e hizo que abriera mis ojos para encontrar los suyos mirándome, pendientes de mi reacción. Y esa reacción fue retirar mi mano de mi verga para poder retirar la suya igualmente. Sin embargo, Esteban parecía que ya estaba preparado para esto pues justo en el momento en que yo liberé mi verga, el reaccionó tomándola completamente con su mano, aplicando mucha fuerza y prácticamente inclinando su cuerpo sobre el mío para que yo no pudiera evitarlo.

Yo: Que estás haciendo?! – pregunté sorprendido y tratando inicialmente de detenerlo.

Esteban: No te muevas, yo te la termino, después me haces lo mismo, se siente bien– dijo Esteban en medio de mi confusión, mirándome a los ojos para darme seguridad y sin dejar de masajear mi verga.

Traté de empujarlo una vez mas pero no logré separarnos, Esteban estaba determinado a hacerme vivir mi orgasmo en su mano. En ese mismo momento, y a pesar de mi confusión, sentí mas placer que antes por la fuerza que él aplicaba para masturbarme. Mi orgasmo estaba en proceso y con una voluntad débil como es la mía cuando se trata de sexo, prácticamente me resigne a ser masturbado por mi amigo. Una paja es algo que sé que algunos de nuestros amigos habían compartido, por el placer de sentir una mano ajena y que además fuera fuerte. Yo nunca lo había querido experimentar pues no quería sentirme tocado por un hombre, pero allí estaba, de un momento a otro tenía a uno de mis mejores amigos llevando mi cuerpo a un orgasmo y, para mi sorpresa, las sensaciones eran placenteras.

Todo esto sucedió en pocos instantes, el orgasmo en mi cuerpo era inminente y no se retrasó a pesar de que ahora fuera Esteban quien dirigiera mi paja. Allí sentado, sin poder entender completamente lo que sucedía, liberé todo el semen que había estado esperando salir, y las descargas de placer viajaron por todo mi cuerpo. Esteban siguió moviendo mi verga con fuerza durante todo mi orgasmo hasta asegurarse que no hubiera más palpitaciones fuertes que anunciaran más semen y haciéndome vivir todo el placer de esa masturbación.

Terminé mi orgasmo en su mano, que quedó bañada en mi semen. Mi cuerpo lentamente fue perdiendo la tensión y yo me sentía sorprendido y contrariado por lo que acababa de hacer con mi amigo. Del placer que sentía unos momentos atrás, pasé a sentir un poco de desagrado por ser tocado por un hombre. Me dejé caer de espaldas sobre su cama y cerré mis ojos nuevamente, no sin antes empujar con fuerza la mano de Esteban para que, finalmente, liberara mi verga, indicándole que ya todo había terminado para mi.

Tras unos segundos de silencio, y cuando mi orgasmo hubo terminado por completo, Esteban preguntó mientras permanecía sentado junto a mí.

Esteban: Como estuvo?

Deje escapar un suspiro antes de responder a su pregunta.

Yo: Por que hiciste eso? – pregunté en un tono de verdadero disgusto, abriendo mis ojos para mirarlo a los suyos directamente.

Esteban: Ya, no pasa nada, tu sabes que no somos los primeros que nos masturbamos juntos – respondió él con bastante naturalidad y sonriendo como si hubiera sido una broma.

Yo no sabía que pensar en ese momento, hubiera podido pensar que a Esteban le gustaban las vergas, pero conocía muy bien a mi amigo y sabía que no era homosexual.

Esteban: Me lo vas a hacer a mi? – Preguntó Esteban llevando su mano a su verga y sobándola un poco.

Yo no respondí, simplemente permanecí acostado mirando al techo, pensando en lo que había permitido que Esteban me hiciera. Tras unos instantes de reflexionar y de dejar que mi cuerpo se relajara, volví a incorporarme y a quedar sentado en la cama junto a Esteban. Mirándolo a los ojos seriamente, y ya sin enojo pero con firmeza le advertí:

Yo: Esto no se lo puedes contar a nadie, yo soy el primero en reírme de tus bromas o tus hazañas, pero si le cuentas esto a alguien vas a tener problemas conmigo.

Esteban: Oye, ya cálmate Gustavo, no lo tomes tan en serio…yo no lo cuento a nadie…yo quería hacer algo diferente y tu te dejaste llevar al final…

Yo: Ok, no hablemos mas de esto. Aquí no pasó nada ok?

Esteban no respondió inmediatamente, lo notaba ahora un poco preocupado por mis reclamos. Pasaron unos instantes de silencio en los que yo esperaba una respuesta suya, hasta que por fin habló:

Esteban: Está bien, perdóname, aquí no paso nada…tampoco tienes que hacerme nada a mi si no quieres.

Yo: No, lo siento, yo no te pedí que hicieras lo que hiciste por mi y tampoco lo voy a hacer por ti.

Y habiendo dicho esto me levanté de la cama y tomé mis bóxers encaminándome al baño y dejando a mi amigo con su verga en erección, listo para la paja que no quise darle. No estaba realmente muy disgustado como quería aparentar frente a Esteban, pues si bien me tomó por sorpresa, apenas sentí su mano en mi verga me dejé llevar, me gusta la sensación de ser masturbado por una mano ajena. Tampoco estaba avergonzado, al fin y al cabo éramos buenos amigos, nadie nos había visto y se que con mi advertencia él no comentaría nada. Finalmente, no éramos los primeros en hacer algo parecido.

Pensé en ducharme, pero decidí dejarlo para cuando llegara a mi casa. Con algo de papel limpié mi verga, finalmente la mayor parte del semen se había regado en las manos de Esteban. Estaba lavando mis manos cuando por el espejo vi que Esteban entraba al baño. Venia igual que yo, solo con su camiseta cubriendo su torso, y sus piernas y su verga desnudas. Su verga se notaba un poco menos dura que antes. Supuse que se había masturbado. Y así fue, entró sin decir nada ni mirarme, simplemente tomó un poco de papel y limpió sus manos y su verga. Después, cuando yo retiré mis manos del lavamanos, el lavó las suyas. Finalmente, y para sentirme un poco mas cómodo, me puse mis bóxers dando fin a mi desnudez frente a Esteban y regresé a la habitación para ponerme mis pantalones e irme a casa.

Noté como el animo de Esteban había cambiado tras todo lo sucedido, tal vez se habría sentido mal por lo que había hecho. Así que decidí mostrarme un poco menos disgustado antes de irme y no darle tanta importancia a algo pequeño entre dos amigos.  Tal vez él estaba sintiendo incluso asco por lo que hizo…yo lo sentiría si hubiera recibido el semen de un amigo en mi mano.

El regresó a la habitación y se puso otros bóxers limpios que tomó de su armario. Yo prolongué mi visita unos minutos más y charlamos de algún tema sin trascendencia y reímos un poco. Finalmente, Esteban me acompaño hasta la puerta de su casa y, antes de abrirla, con mucha seriedad dijo:

Esteban: Perdóname en serio por lo que hice…y no, no le voy a contar a nadie.

Yo: Ok, no hay problema – respondí yo – y extendí mi mano para despedirme.

Para aliviar un poco la tensión decidí jugarle una pequeña broma. Mientras apretaba su mano, llevé mi mano izquierda rápidamente a apretar su bulto sobre sus bóxers.

Yo: Ya ves como se siente que otro te toque la verga!? Pervertido? – le recriminé entre risas mientras mantuve apretada su verga por unos pocos instantes

Esteban retrocedió y riendo zafó mi mano de su bulto.

Esteban: Ya, ya no mas, ya te pedí perdón jaja

Y tras esa broma partí de su casa pensando que, al final del día, los dos nos habíamos tocado la verga, de una forma u otra. También me fui pensando en que no me vendría mal una paja con mi mano izquierda, ese episodio con Esteban me había recordado lo bien que se siente tener una mano “extraña” trabajando la verga.

Pasó el tiempo y habría transcurrido 3 semanas desde aquel episodio en la casa de Esteban. Nunca habíamos hablado de ello, honestamente me resultaba un poco incomodo hacerlo. Al parecer él también guardó silencio respecto a su “broma” pues, de lo contrario ya alguno de nuestros amigos hubiera hecho algún comentario. Había regresado a su casa varias veces como era costumbre, pasábamos tiempo juntos, pero no hablábamos del tema…ni habíamos vuelto a ver a la vecina.

Una de esas tardes, tras haber compartido algunas horas con mi amigo, salí de su casa hacia la mía. El me despidió en la puerta como siempre. Tras haberme alejado tan solo unas calles de su casa, mi padre me llamo a mi celular para pedirme que le enviara urgentemente una información de mi correo electrónico al suyo. Pensé que lo mas rápido era regresar donde Esteban y hacerlo desde su computador. Tras solo 15 minutos de haber salido de su casa, allí estaba yo de nuevo tocando a su puerta. Esteban abrió tal vez pensando encontrarse a cualquier otra persona excepto a mi.

Esteban: Hola! Que pasó?! – exclamó con sorpresa

Yo: Mi papá necesita que le mande una información a su correo urgentemente, préstame por favor tu computador – le expliqué sin esperar su respuesta y encaminándome inmediatamente hacia su habitación.

Esteban: Espera un momento – decía Esteban mientras caminaba tras de mi – déjame termino algo que estoy haciendo y te lo dejo listo.

Yo: No, no, solo lo necesito por dos segundos, no me demoro mas.

Yo caminaba hacia su habitación sin detenerme a prestarle atención. Al llegar tiré mi morral sobre su cama y me senté frente a su computador, el llegó justo tras de mi.

Esteban: Espera un momento Gustavo, yo solo termino lo que estoy haciendo – repetía Esteban tratando de evitar que yo usara su pc. Yo sabia que no estaba siendo muy prudente al entrar en su casa y usar su pc sin pedir permiso, pero era Esteban, el amigo al que mas confianza le tenía, no se iba a enojar, estaba seguro, o al menos no por mucho tiempo.

Yo: Ya, ya no te estreses, solo necesito entrar a mi correo.

Tomé el Mouse y lo deslicé por la pantalla. Esteban tenía minimizadas algunas ventanas de Explorer así que decidí usar una de ellas para abrir mi correo en lugar de abrir una nueva. Hice click sobre una de sus ventanas maximizándola. Esteban estaba de pie junto a mi, en silencio. Lo que apareció frente a mi en la pantalla causó una de las impresiones mas grandes que haya vivido. Lo que Esteban estaba viendo en esa ventana de Explorer era porno, porno gay. Había decenas de fotos de hombres teniendo relaciones sexuales en todas las poses, sexo oral, anal, masturbaciones mutuas, besos etc. Tras unos segundos de no creerles a mis ojos, entendí por que mi amigo trató de detenerme para no usar su pc. Aun con la mano sobre el mouse, dirigí mi mirada a los ojos de Esteban. El estaba esperando mi reacción y simplemente bajó su mirada al encontrar la mía, como en un gesto de vergüenza.

Yo: Esteban, esto es porno gay…

El guardaba silencio…

Yo: Por esto no querías que usara tu pc?

Esteban seguía en silencio…

Y armándome de valor, hice la pregunta obvia

Yo: Eres gay Esteban?

Esteban levantó su cara y me miró a los ojos. Pude observar como estos se habían humedecido, no era un momento fácil para él. Guardó silencio unos segundos mientras me observaba y a continuación respondió: soy bisexual, me gustan las mujeres y me gustan los hombres… y nadie sabe esto – agregó con su voz entrecortada, producto del temor que además se evidenciaba en la palidez de su rostro.

Yo no supe inmediatamente como reaccionar, estaba un poco confundido, era la primera vez que un amigo me confesaba que le gustaban los hombres, creo que era mi primer amigo no heterosexual. Reflexioné por unos instantes antes de decirle algo, pero justo cuando quise hablar volvió a mi mente el recuerdo de aquella tarde tres semanas atrás cuando allí mismo en su casa habíamos observado a la vecina y Esteban me había masturbado. Me di cuenta que no había sido un acto espontáneo, me di cuenta en ese momento que Esteban realmente se había aprovechado de las circunstancias, me había llevado a desnudarme y a masturbarme frente a él, obviamente era porque deseaba algo mas y lo consiguió tocándome y llevándome a un orgasmo con su mano.

En ese momento mi mente se nubló. Me levanté de la silla frente a su pc, tomé mi morral y salí de su habitación tan rápido como pude dirigiéndome hacia la puerta de su casa, quería simplemente marcharme.

Esteban: Espera un momento Gustavo, déjame decirte algo – decía Esteban mientras me seguía por las escaleras

Llegué a la puerta de su casa y tras salir la azoté con fuerza, dejándole saber que estaba disgustado y no quería hablar. El no me siguió mas.

En el camino a mi casa solo podía pensar en lo que había sucedido con mi amigo…en ese momento no entendía si era mi amigo, si fingía serlo, si me deseaba sexualmente…me parecía repugnante la idea de ser deseado sexualmente por un hombre. Por que me dejé tocar por él? Por que no reaccioné con mas fuerza aquel día en su casa para que no me tocara? Por que no me enfadé tanto como se enfadaría cualquier hombre al ser tocado por otro? Eran muchas preguntas, lo único que tenia claro era que yo no soy gay, ni bisexual, ni nada que tenga que ver con gustos por los hombres.

Tan pronto llegué a mi casa entré a mi habitación y la cerré la puerta con seguro. Caminé hacia la ventana mientras me quitaba mi camisa. Cerré las cortinas y me desnudé por completo. De pie, tan rápido como pude, tomé mi verga con fuerza y sin poder deshacerme de la confusión y la rabia que sentía, empecé a masturbarme fuertemente, pensando en las mujeres que mas me gustaban. Conseguí una erección rápidamente y entonces, aunque no lo quisiera, obligué a mi mente a recrear imágenes de mis amigos y de todo hombre atractivo que recordara. Repasaba en mi mente las vergas de mis amigos, sus culos, las fotos de sexo gay que vi en el pc de Esteban, la paja que él me hizo…quería pensar solo en hombres mientras me masturbaba, quería probarme que eso no era lo que deseaba, quería probarme que yo no era gay así otro hombre me hubiera llevado a un orgasmo y después se hubiera masturbado allí cerca de mi.

Mi paja fue rápida, dura y rápida, incluso sentí que lastimaba un poco mi verga. No pensé en nada mas que en hombres, en tener sexo con mis amigos, en la verga de Esteban dura, sin embargo, al momento de mi orgasmo, tuve que cambiar de imágenes y pensar de nuevo en las mujeres y en los placeres con ellas para poder alcanzar placer. Durante toda mi eyaculación, mi mente recreo solo imágenes de senos y vaginas …recreó mis pensamientos de siempre al masturbarme.

Eyaculé de pie como estaba, todo mi semen quedó sobre el suelo, mi brazo y mi cuerpo en general quedaron agotados. Con un poco de sudor, me dejé caer sobre mi cama ya un poco mas calmado y pensando que mis preferencias eran 100% heterosexuales. La ira sea había ido, ahora solo reinaba la confusión en torno a Esteban. Empecé a recapacitar y a pensar en todo lo que estaba sucediendo.

En los días siguientes pensé mucho en todos los eventos con Esteban. Las imágenes de él masturbándome venían a mi mente constantemente y no me hacían sentir mal tanto por el hecho de haberme dejado tocar de él, sino por lo que eso significaba: que el tal vez me deseaba sexualmente desde hacia algún tiempo, al igual que yo deseaba a cada una de las mujeres con las que entrenábamos, a cada una de las amigas de mi ex novias…en fin, yo sabía lo que era el deseo sexual.

Me alejé mucho de Esteban, seguimos entrenando pero no nos hablábamos. Yo no quería hablarle aun. Y lo extrañaba, extrañaba a mi amigo pues nos habíamos acercado mucho en el último año y nos entendíamos a muchos niveles.

En algún momento durante esos días, Esteban dio el primer paso y me envió un corto mensaje que yo no quise responder: “Yo si quiero hablar contigo y ser honesto, pero voy a dejar que tu decidas cuando quieres hablar”

Nuestros amigos notaron la distancia entre los dos. Hasta hacía pocos días éramos un gran equipo y estábamos siempre juntos, y de un momento a otro ya no nos hablábamos durante el entreno e incluso no fui a su fiesta de cumpleaños. Siempre tenia una excusa cuando me cuestionaban sobre mi distanciamiento con Esteban, no quería contar lo sucedido obviamente. Me arrepentí de no haber ido a su fiesta, me sentí bastante mal pues fui el primero a quien él invitó. La situación ya se estaba volviendo extrema y no parecía que iba a mejorar, no era como un disgusto normal entre amigos que se arregla espontáneamente. Yo debía hacer algo.

Tras unas semanas hubo una fiesta de cumpleaños de uno de nuestros amigos. La fiesta fue en su casa y Esteban también estaba invitado.

Esa noche yo estaba sentado conversando con un amigo y una amiga. Habíamos empezado ya a beber pero aun no sentíamos el alcohol en nuestra sangre. Sentí en un momento que alguien me observaba, cuando miré a mi alrededor para cerciorarme, encontré a Esteban sentado a lo lejos, en otro circulo de amigos, mirándome. Cuando nuestras ojos se cruzaron, él levantó su mano tímidamente para saludarme. Lo vi triste. Yo solamente correspondí su saludo levantando mis cejas y continuando inmediatamente la conversación con mis acompañantes. Sin embargo, tras unos instantes, me sentí mal por no saludar bien a un buen amigo como Esteban. Tomé un largo trago de mi bebida esperando que me hiciera todo el efecto posible y me diera valor. Decidí entonces ponerle fin a las cosas. Fui a buscarlo

El me miró fijamente con un semblante serio mientras caminaba hacia si. Cuando estuve frente a él le extendí mi mano.

Yo: Hola Esteban, como estás?

Esteban: Hola Gustavo, no fuiste a mi fiesta de cumpleaños – fue lo primero que me dijo mientras estrechaba mi mano.

Yo: Esteban…vamos a hablar ok?

Esteban: Ok…hablamos aquí?

Yo: No, busquemos un sitio mas tranquilo – los demás no podían escucharnos por el volumen de la música, pero prefería de todos modos tener esa conversación en otro lugar.

Caminamos hasta un parque cerca de la casa de la fiesta. Era de noche y estaba bastante oscuro ya. Al llegar al parque, intercambiamos algunas palabras sobre la fiesta de cumpleaños de Esteban a la que no asistí, como para romper el hielo. Después, yo decidí dar el primer paso.

Yo: Esteban, debes saber que eres mi amigo, uno de los mejores, y no me importa que seas gay o bisexual o lo que quieras ser – hice una pausa entonces para ser muy claro en lo que diría a continuación – yo me he alejado de ti solamente por lo que pasó el otro día en tu casa, porque siento que me llevaste a desnudarme y masturbarme contigo y después te aprovechaste de eso…

Esteban: Perdóname por eso Gustavo, yo fui un imbécil al haberte tocado como lo hice.

Yo: Yo quiero saber algo Esteban, y tienes que ser muy honesto…tu tienes otro tipo de sentimientos hacia mi aparte de la amistad?

Esteban: No, ninguno, solo te veo como a un amigo, no estoy ni he estado enamorado de ti si a eso te refieres.

Eso me tranquilizó de alguna forma, ahora solo me quedaba una pregunta y si su respuesta era negativa todo quedaría solucionado desde mi punto de vista…

Yo: Y sexualmente…sientes algún tipo de atracción?

Esteban me miró fijamente, esperó unos segundos para responder y procedió:

Esteban: Si vamos a ser honestos Gustavo…si…si me atraes físicamente…si te miro cada vez que puedo en las duchas y en mi casa, masturbándome contigo y tocándote tuve uno de los momentos mas eróticos…pero perdóname, yo eso no voy a dejar que pase nuevamente, yo voy a dejar de mirarte y…

Yo: Eso no lo puedes controlar tu Esteban – interrumpí yo –  y yo no puedo estar con un amigo que en todo momento quiere verme desnudo, quiere tocarme – y nuevamente vino a mi esa ira irracional –  No se por que estoy perdiendo el tiempo contigo en esto…maricón! – le grité.

Esteban no dijo nada ante mi reacción, solo guardó silencio. En ese momento supe que lo había ofendido y que había arruinado nuestra amistad para siempre. Dejé de mirarlo y me marché dejándolo en ese parque. Mientras caminaba de regreso a la casa de la fiesta estuve pensando en por que fui tan imbécil y actué de esa forma. Esteban estaba siendo honesto y, al parecer, quería buscarles solución a las cosas para seguir con nuestra amistad. Regresé a la fiesta con ese cargo de conciencia de haber destruido cualquier posibilidad de reconciliarme con mi amigo, dispuesto a emborracharme para olvidarme de lo que estaba pasando.

Habían transcurrido unas horas mas en la fiesta y yo seguía bebiendo, estaba consiente de mis actos y mis palabras, pero ya mi cuerpo empezaba a sentir los efectos del alcohol. Ya las cosas empezaban a perder relevancia. A mi mente venia todo el tiempo la conversación con Esteban y su cara de decepción cuando lo insulté en el parque. Lo veía hablar con otras personas, lo veía bailar con algunas de las mujeres. Allí estaría yo ayudándolo a conquistar a alguna si las cosas no hubieran sucedido como en efecto pasaron.

Hubo un momento de la noche en que me senté a pensar nuevamente en lo que estaba pasando y recordaba también los buenos momentos vivido con Esteban. Yo tenía un whiskey en la mano y lo iba tomando poco a poco. Tras unos minutos, vi a Esteban a lo lejos subiendo las escaleras hacia el segundo piso de la casa. Tal vez iría a tomar su saco para marcharse, ya era un poco tarde. Algo inesperado y arriesgado vino a mi mente. Terminé entonces mi whiskey de un solo trago y me encaminé tras Esteban.

Caminando rápido lo alcancé justo al llegar a la segunda planta de la casa donde todas las habitaciones estaban oscuras. Yo conocía bien esa casa, ya había estado allí varias veces.

Yo: Esteban! – lo llamé cuando estuve cerca de él

El volteó y me vio en la oscuridad.

Yo: Que vas a hacer? – le pregunté mientras me acercaba a él.

Esteban: Voy a recoger mi saco, ya me voy

Yo: Espera un momento, ven por acá, hablemos otra vez

Y tomándolo por un brazo y por la espalda lo guié con fuerza hacia uno de los cuartos de la segunda planta, a solo unos pasos de donde nosotros estábamos. Entramos y cerré la puerta tras de mi. El cuarto era un pequeño estudio con un baño anexo. Decidí no encender la luz, igual entraba un hilo de luz por la ventana que convertía el ambiente en una leve penumbra, pensé que algo de oscuridad ayuda a que dos personas hablen honestamente.

Esteban: Que vas a hacer ahora imbécil me vas a pegar? Yo no pienso dejarme – dijo Esteban en un tono airado cuando reaccionó a la sorpresa de ser empujado hacia uno de los cuartos.

Yo: Escúchame bien Esteban, todo lo que necesito es que seas mi amigo otra vez, no quiero peleas, pero no podemos ser amigos si me estas deseando, si me quieres tocar o masturbar o lo que sea…

Esteban: Eso ya me lo dijiste Gustavo y no lo tengo por que volver a escuchar, que es lo que quieres.

Yo: Yo he deseado a muchas de las amigas de mis ex novias, y todo lo que he necesitado es acostarme con ellas una vez para olvidarme de eso, porque si no hay sentimientos, sino solo deseo, solo se necesita una vez para olvidarse de la persona.

Esteban me observaba en la penumbra dentro de aquel cuarto. Guardaba silencio.

Yo: Vamos a volver a ser amigos hoy mismo Esteban, todo lo que vamos a hacer es calmarte ese deseo que tienes por mi, por tocarme y cuando eso pase, volvemos a ser los de antes y a nadie le tenemos por que contar.

Habiendo dicho esto me quité mi camisa y la tiré al suelo. Estaba a punto de continuar y quitarme mi pantalón, pero Esteban me interrumpió:

Esteban: Estas borracho Gustavo y no voy a cometer otro error contigo – y diciendo esto me hizo a un lado para salir del cuarto, pero yo lo detuve con fuerza quedando los dos frente a frente. Tome su cara firmemente con ambas manos y mirándolo a los ojos le dije:

Yo: No estoy borracho, he tomado pero no estoy borracho, se lo que estoy haciendo, pero nadie mas, óyeme bien Esteban, nadie mas puede llegar a saber esto.

No solté su cara, ni dejé de mirar sus ojos, ni me moví un centímetro hasta que el reaccionó.

Tras unos instantes en los que el también me miró en silencio lleno de incredulidad, bajó su mirada y, levantando sus manos lentamente, las posó sobre mi torso desnudo, una a cada lado. Yo solté su cara en ese momento y llevé mis manos a mis pantalones, moví los botones, bajé la cremallera y los deje caer por mis piernas. Con una leve sacudida de mis pies me deshice de ellos. Quede entonces en boxers. No tenía una erección, no tenia nada de excitación, solamente el extraño deseo de tener sexo con Esteban allí mismo hasta que yo hubiera salido de su lista de fantasías y todo volviera a ser como antes.

Esteban continúa narrando la historia

Había sido una noche intensa, el insulto en el parque de alguna forma lo esperaba, a pesar de que me hizo sentir mal. Pero lo que estaba sucediendo en ese momento, no me lo hubiera imaginado nunca. Gustavo estaba frente a mi, casi desnudo, solo con sus boxers puestos. Yo no sabia si mover mis manos de su torso y tocarlo como él me había invitado a hacerlo, o si quedarme observándolo toda la noche. Al verme inmóvil, Gustavo se encargó de llevar su cuerpo a la desnudez completa. Pasó sus manos por los bordes de sus boxers y los dejó caer por sus piernas. Su verga quedó descubierta, no estaba en erección, pero tampoco estaba completamente ajena a lo que estaba pasando entre estos dos cuerpos en ese cuarto.

Una vez mas me pregunté si lo que estábamos haciendo era lo correcto. Gustavo estaba determinado a dejarme explorarlo, prácticamente no me daba otra opción, y mi cuerpo y mi verga que ahora estaba dura y apretada contra mis jeans, me exigían continuar. Mis rodillas se doblaron y fui cayendo frente a Gustavo. Mis manos fueron bajando por su torso, su cintura, sus caderas, tocando un poco sus glúteos para posarse luego sobre sus piernas. Mi cara quedó frente a su verga, frente a esa verga que yo había llevado ya a un orgasmo con mi mano aquella tarde en mi casa. Sus guevas colgaban hermosas, tal como las recordaba y su olor, el olor de mi amigo, el olor a hombre, era un olor limpio, viril, el olor que yo mas deseaba sentir.

Tome su verga suavemente con mi mano derecha. Al sentir el contacto Gustavo suspiró y posó una de sus manos sobre mi hombro. Empecé a sobar su verga que, contrario a lo que pensaba, rápidamente empezó a cobrar tamaño en mi mano. En solo cuestión de un par de minutos pasó de colgar relajada  a estar dura, tan dura como la ultima vez que la había visto, tan dura que estaba totalmente vertical, pegada al abdomen de Gustavo, completamente expuesta ante mi, ante mi cara, ante mi boca.

Había sido suficiente de masajes con mi mano, era el momento de probar la parte mas intima de mi amigo. Arrodillado como estaba miré hacia arriba una vez mas, como tratando de obtener aprobación de Gustavo para lo que estaba a punto de hacer. Sin embargo, Gustavo tenía su cabeza inclinada hacia atrás. No esperé mas, abrí mi boca y empecé a dejar que toda la verga de Gustavo entrara en ella. Al sentir el contacto de mi boca con su verga, Gustavo apretó firmemente la mano que tenía posada sobre mi hombro. Era como si, entre mas íntimamente nos conectábamos, mas necesitaba sentir que estaba en control de la situación y de mi. Pensé que el había hecho un gran esfuerzo para estar allí conmigo y para conseguir una erección frente a un hombre, así que era mi deber retribuirle dándole una mamada inolvidable. Yo no era muy experto en sexo con hombres, pero en mis fantasías había mamado el pene de Gustavo y el de muchos amigos, y estaba listo para repetir esos sueños ahora en la realidad del cuerpo excitado de mi amigo.

Empecé a mover mi cabeza hacia delante y hacia atrás para masajear su verga con mi boca. Conservaba mi mano derecha en la base de su verga, apretándola de vez en cuando para aumentar el placer. Cada vez que su verga entraba en mi boca, trataba de tragar un poco mas, pero era grande, era mas grande que la mía así yo las hubiera notado iguales aquella tarde en mi casa

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No pasaron muchos minutos antes que de su verga empezara a desprenderse un poco de presemen, yo sentí el sabor, su sabor, en mi boca. Gustavo continuaba inmóvil, con su cabeza inclinada hacia atrás, como si su espíritu y sus pensamientos estuvieran en otro logar, y tal vez así fuera, pero su cuerpo estaba conmigo y estaba recibiendo una mamada que seguramente le estaba trayendo placer.

Pensé entonces que Gustavo en ningún momento había hablado de una mamada solamente, el había hablado de explorar su cuerpo, me había dado licencia para saciar mis fantasías con él. Así que era el momento de dejar descansar su verga y llevar mi boca hacia sus guevas para besarlas. Normalmente sería una prueba humillante que un hombre le besara las guevas a su amigo, pero para mi era todo un placer hacerlo. Sentir cada una, sentir su sabor, un sabor insípido pero que era todo un manjar para mi boca. Conservaba mi mano en su verga para estimularla y ayudarle a no perder su erección, pero parecía que Gustavo no la necesitaba pues su verga se mantenía grande, fuerte, dura a pesar de no estar siendo mamada. Una y otra vez lamí su escroto y llene mi boca con sus guevas.

Entonces era el momento de empezar a saborear otras partes de su cuerpo. Lleve mi boca a su muslo derecho y empecé a subir entre besos y lamidos pasando por su ingle hasta llegar a su pelvis. Allí me detuve para besarlo en la parte mas sensual de su cuerpo, esa pelvis plana y suave, antesala de su verga que tantas veces había deseado acariciar. Seguí subiendo por su fino abdomen, acariciándolo con mis manos, besándolo y delineándolo con mi lengua. Mis manos llegaron entonces hasta su pecho, a sentir los latidos de su corazón que eran fuertes y mas frecuentes de lo normal. Y hasta allá siguió mi boca, hasta su pecho que bese con pasión. Y finalmente volví a quedar de pie frente a él, observando su bello rostro en calma, con sus ojos cerrados, concentrado.

Gustavo abrió sus ojos y encontró los míos observándolo. A pesar de la poca luz, pude ver algo de excitación en su mirada. Nos miramos fijamente por unos segundos. Después fui yo quien se atrevió a acercar mis labios a los suyos. Al principio solo fue un corto contacto de nuestros labios y volví a alejar mi cara para observar su reacción, al verlo inmóvil, aun mirándome con los ojos entrecerrados, regrese nuevamente para saborear mas de su boca. Esta vez fui mas atrevido y use mi lengua al besarlo. Gustavo no me correspondió, pero tampoco impidió que explorara el excitante sabor de su boca. Hacía mucho tiempo quería probarla, pensé que era algo que nunca pasaría, una fantasía que no se materializaría. Estar besándolo era para mi mas erótico incluso que hacerle sexo oral. Podía reconocer su sabor, el sabor de mi amigo incluso por encima del sabor del licor que había tomado. Lo bese por mucho tiempo, sabia que era el primer y ultimo beso que le daría en mi vida y quería que durara tanto como pudiera. Gustavo no había puesto resistencia a mis caricias, ni al sexo oral, ni al beso, estaba cumpliendo su promesa de dejarme explorar su cuerpo. Que tan lejos podría llegar? Me preguntaba yo…y decidí llegar tan lejos como el me lo permitiera.

Besándonos de pie como estábamos, llevé mis manos a mis pantalones y los abrí para deshacerme de ellos. Posteriormente fueron mis boxers los que deslicé por mis piernas dejando mi verga libre por fin. Estaba dura, mas dura que la de Gustavo. Detuve por unos instantes nuestro beso y rápidamente me deshice de mi camisa quedando totalmente desnudo frente a él. Volví a buscar su boca con la mía y volví a besarlo con pasión, pero esta vez fui acercando mi cuerpo desnudo al suyo. Primero fueron mis brazos que lo rodearon obligando a nuestros pechos y nuestros corazones a juntarse. Posteriormente, bajé mis manos a su cintura y la acerqué a la mía lentamente, esperando que tal vez no me lo permitiera pues en ese momento su verga empezó a entrar en contacto con la mía. Pero Gustavo no se resistía…entre mas me permitía hacer, mas me convencía de que era mi única oportunidad de disfrutar su cuerpo.

Nuestras vergas se juntaron sellando así el espacio entre nuestros cuerpos. Yo llevé una mano hacia mi verga para posicionarla de tal forma que el movimiento de nuestras pelvis y el roce ocasionado en nuestras vergas fuera cómodo para los dos. El calor y la dureza de su verga animaban a la mía y animaban a mi cuerpo a moverse rítmicamente para darnos placer. Gustavo mantenía sus manos en mis hombros, a pesar de que yo lo estaba abrazando fuertemente por su cintura para presionar mas sobre nuestras vergas. Ambos estábamos sintiendo placer, tal vez él no lo demostraba por obvias razones, pero sentía su verga lubricar, la sentía palpitar y sentía su respiración aumentar su frecuencia. El placer que yo sentía en ese momento, provenía de todos mis sentidos y tenia bloqueada mi mente, solo podía pensar en el cuerpo de Gustavo en ese momento….

Tan alejado estaba en ese momento de la realidad que me asusté bastante cuando escuché a alguien tocando a la puerta del cuarto en el que estábamos. La persona preguntó quien estaba allí. Pude reconocer inmediatamente la voz del anfitrión de la fiesta y dueño de la casa en la que estábamos.

Gustavo me tapó inmediatamente la boca con su mano.

Gustavo: Soy yo, Gustavo…estoy haciendo una llamada…

Anfitrión: Ok, no te demores que la estamos pasando bien allá abajo…has visto a Esteban?

Gustavo: No, no lo he visto, creo que se fue para su casa o para el parque…

Anfitrión: Ok

Escuchamos entonces los pasos del anfitrión marchándose y bajando las escaleras para regresar a la fiesta. Ambos quedamos un poco asustados ante la posibilidad de ser sorprendidos teniendo sexo.

Gustavo: No tenemos mucho tiempo, él sabe que no estoy aqui solo y querrá averiguar con quien estoy – me dijo mirándome a los ojos. Su verga había perdido algo de su erección durante la breve charla con el anfitrión de la fiesta – que mas quieres hacer?

Lo miré fijamente sin saber que pensar, se me había olvidado por completo que esto no era mas que una prueba que Gustavo quería que los dos pasáramos. Por unos momentos había llegado a ilusionarme con que estábamos viviendo un encuentro deseado por los dos…pero no era así…

Yo: Quiero que te vengas…solo eso.

Gustavo: Me masturbo?

Yo: Como tu quieras venirte, pero quiero eso, que termines…

Gustavo tomó entonces su verga con su mano y empezó a moverla para recobrar su erección. Pensé que se masturbaría y tendría su orgasmo con su mano. Sin embargo no fue así, tan pronto su verga recuperó su tamaño, volvió a acercarse de frente a mi y me empujó hasta que quedé completamente contra la pared. Tomó su verga con su mano derecha y la posó entre mis piernas.

Gustavo: Abre un poco tus piernas

Eso hice yo. Gustavo llevó entonces su verga tan profundo como pudo entre mis piernas, como si yo fuera una de sus mujeres, acercando nuestros cuerpos frente a frente al máximo. Yo entendí en ese momento lo que el quería hacer. Tan pronto como no hubo distancia entre nuestros cuerpos, yo cerré mis piernas presionando así su verga. Gustavo emitió un suspiro al sentir su verga aprisionada y lista para ser masajeada. Con una mano, acomodé mi verga de tal forma que quedó aprisionada entre nuestros abdómenes. Gustavo empezó entonces a moverse hacia adelante y hacia atrás como si yo fuera una mujer que el estuviera penetrando. El movimiento también ocasionaba masajes en mi verga, era placer para los dos.

Yo llevé entonces mis manos a su cintura y decidí bajarlas hasta tomar sus glúteos. Los tomé firmemente, los amasé mientras mi amigo los movía hacia delante y hacia atrás con su verga entre mis piernas. Yo apretaba mis piernas tanto como podía para que el sintiera mas placer. Al mismo tiempo, presionaba duro mis manos sobre sus glúteos, empujando a Gustavo hacia mi, tratando de que nuestro cuerpo fuera solo uno y de que mi verga sintiera mas placer al estar aprisionada fuertemente entre los dos

El movimiento era rápido, pero tras unos instantes, Gustavo incrementó aun mas  la velocidad y la fuerza con que lo hacía, al punto que empecé a sentir que mi verga, aprisionada entre los dos, estaba cerca de alcanzar un orgasmo. Traté de retrasarlo tanto como pude, no quería terminar antes que mi amigo, quería que fuera yo quien lo llevara a un orgasmo nuevamente y, mas importante aun, quería ver su cara mientras yo lo hacía alcanzar el placer máximo.

Fue difícil decidirme a detenernos en ese momento, pero lo hice. Prefería ser el autor de su orgasmo así yo tuviera que masturbarme solo después. Alejé a Gustavo de mi cuerpo, y al hacerlo mi verga quedó libre de la presión de nuestros abdómenes y su verga también quedo liberada de la presión entre mis piernas. El estaba sorprendido por mi actitud, pero lejos de estar deteniendo la acción, yo quería prolongarla y quería dejárselo saber. Tan pronto como nos calmamos un poco, y sin cruzar palabra, tome su verga y empecé a masturbarla. Primero suavemente y después con fuerza.

Yo: Yo quiero hacerte venir – le dije en la voz mas baja que pude

Gustavo entendió lo que yo quería: masturbarlo nuevamente hasta el orgasmo tal como lo había hecho en mi casa. Se quedo inmóvil de pie, observando mi mano moverse en su verga. Tras unos instantes, me acerqué mas hasta volver a posar mi otro brazo alrededor de su espalda, dejando entre nosotros el espacio preciso para que mi mano pudiera masturbar su hermosa verga y llevarla al orgasmo.

Seguí masturbándolo, a veces suavemente, a veces mas fuerte, y al final cada vez mas fuerte. Gustavo solo me observaba fijamente, con sus ojos entrecerrados por el placer que estaba viviendo, pero me miraba de una forma tan penetrante que era difícil sostenerle la mirada.

De pronto, sin yo habérselo pedido, sentí como tomó mi verga. Gustavo la rodeó firmemente con su mano. Yo detuve momentáneamente la masturbación de Gustavo ante la sorpresa que me causó su movimiento. Fue él quien, sin dejar de mirarme y sin dejar de suspirar de placer empezó a masturbarme tan fuerte y tan rápidamente como yo venia haciéndoselo.

No esperaba yo que él me llevara a un orgasmo de una forma tan directa pero, aparentemente, estaba determinado a hacerme disfrutar tanto como él estaba disfrutando.

Pasaron unos instantes de respiraciones fuertes, de músculos tensionados, de un leve sudor sobre nuestras pieles hasta que, el primero de nosotros en perder la batalla y entregarse al orgasmo fue Gustavo. Lo sentí respirar mas fuerte y quejarse un poco mientras doblaba su cuerpo, como si mi mano le estuviera produciendo ahora dolor mas que placer. Acto seguido, sentí como el semen recorrió su pene desde la base hasta la punta para brotar con fuerza y mojar tanto su abdomen como el mío. Sentí las cálidas gotas de la esencia de mi amigo mojar mi cuerpo y resbalar por mi pelvis.

Durante su orgasmo, yo no deje de masturbarlo. No quería hacerlo, no soltaría su verga hasta que él me lo pidiera, pero no lo hizo. Se conformó con que yo disminuyera la fuerza en mi mano y la siguiera acariciando mientras él, como un buen amante (o amigo) se dedicó a masturbarme tan rápido y tan fuerte como su brazo se lo permitía.

Gustavo: Tienes que venirte – susurró en una voz muy baja

Y no pasó mucho tiempo antes que mi verga cediera ante la fuerza de su mano y le ordenara a mi cuerpo darme el placer que tanto había esperado. Mi semen brotó abundante de mi verga y mojó no solo el abdomen de Gustavo, sino también su mano y parte de su brazo. Mi amigo observaba la escena con un gesto de incredulidad. Su mano dándole los últimos masajes a mi verga, su mano causándome el mayor y mas intimo placer, su mano bañada en mi semen y dominando todo mi cuerpo a través de mi verga.

Fui yo quien tras unos segundos de plena satisfacción retiré mi mano de su verga esperando que el hiciera lo mismo y liberara la mía, había obtenido suficiente placer en el orgasmo mas intenso de toda mi vida…

Ninguno de los dos habló por unos segundos, solo respiramos y tratamos de evitar que nuestro semen fuera a entrar en contacto con nuestra ropa esparcida por el suelo de ese cuarto estrecho.

Gustavo rompió el silencio tras unos segundos, encendió la luz principal del cuarto y me habló en un tono que me sorprendió. Era su tono habitual, hablaba como si nada hubiera sucedido.

Gustavo: Tenemos que darnos una ducha y luego salir sin que nadie se de cuenta, no vayas a mojar tu pelo para que nadie se entere que nos hemos duchado.

Pensé que él comentaría algo, sobre lo que acabábamos de hacer. El acababa de tener sexo por primera vez con un hombre y se veía agotado pero tranquilo… e indiferente. Hasta que por fin, antes de entrar al baño para ducharse me miró a los ojos y en un tono severo pero calmado me dijo:

Gustavo: Quiero que seamos buenos amigos nuevamente Esteban. Y el primer favor que te pido es que nunca, nunca más, me vayas a mencionar lo que ha pasado esta noche

Les agradezco por haber leído mi relato, este en particular es cercano a mi corazón. Me gustaría conocer sus comentarios. Pueden dejarlos aquí o enviarlos a mi correo que encuentran en mi perfil.

Gracias,

Esteban

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El estrés del estudio

Javier empezó a disfrutarlo y a masturbarse mientras Esteban sentía el mayor de los placeres en su culo. Primero fue un movimiento lento, después Esteban aceleró el ritmo con el que clavaba su pene en Javier. Se dejaba llevar por la excitación del momento, se detenía y volvía a empezar con consideración cuando recordaba que era la primera vez de su amigo.

Este había sido un día largo para Esteban. Las competencias nacionales de voleibol se aproximaban y al mismo tiempo llegaban los exámenes y trabajos finales del colegio. Tenía que dedicar mucho tiempo a entrenar y a estudiar. Había salido muy temprano de su casa, estaría en el colegio hasta el mediodía, de allí iría a entrenar toda la tarde y a las 5 iría directamente a la casa de Javier, uno de sus compañeros del colegio, con el que estaba haciendo un trabajo final.

Por la tarde, durante el entrenamiento, a Esteban se le pasó el tiempo volando y cuando se le ocurrió mirar el reloj eran ya las 5, hora en que debía estar en la casa de Javier. Tomó sus cosas y su morral y salió corriendo, no se duchó, no se despidió de nadie. Salió a toda prisa hacia la casa de su compañero. A las 6 de la tarde fue llegando, más cansado que nunca. Su amigo abrió la puerta de la casa y le reclamó por el retraso. Los dos jóvenes estaban ahora tensos, no solo porque la fecha de entrega del trabajo se aproximaba sino por la dificultad del mismo que les hacía pensar que no lo podrían entregar a tiempo. Esteban se disculpó e inventó como excusa que el entrenador no le permitió salir antes de la hora normal, incluso, para demostrarle a Javier su interés en llegar a tiempo, le enseñó lo que era evidente: no se había duchado ni se había cambiado su uniforme de vóley.

Javier decidió dejar el tema allí y más bien afanó a Esteban a subir al segundo piso, a su habitación, donde Javi había estado trabajando, pegado al pc desde las 3 de la tarde. Los jóvenes entraron en la habitación. Esteban tiró su morral al piso y de inmediato se sentaron frente al pc a trabajar. Esperaban sacar adelante el trabajo y sabían que podrían concentrarse pues no había nadie más en la casa y los padres de Javier llegarían bastante tarde. Durante la siguiente hora buscaron información sin ningún éxito, se desesperaron, discutieron fuertemente, en fin, se dejaron llevar por el estrés hasta que Esteban detuvo esa situación.

Esteban: ¿Sabes que Javier? Tomémonos un descanso, así sea de media hora, pongámonos a jugar, ¿tenés juegos en el pc? Javier: Bueno dale, pero solo media hora, esto tenemos que terminarlo hoy. Esteban: Si, si, es solo para sacarnos el estrés.

Javier abrió entonces uno de sus muchos juegos de pc y empezaron a jugar, a relajarse, la tensión empezó a disminuir y los amigos se estaban sintiendo mejor. Se encontraban en la mitad de una pelea virtual cuando Javier sacó una de sus mejores armas y acabó con la última vida que le quedaba a Esteban… Game Over.

Esteban: ¡Ah me mataste! Javier: Jaja es que el que se meta conmigo ya sabe que le va mal. Esteban: Jaja bueno, ¿jugamos otra o qué? Javier: Que más juegos, mejor te muestro algo más interesante que tengo guardado. Javier caminó hacia su armario y de abajo de mucha ropa sacó un cd.Esteban: ¿Qué tenés en ese CD? Javier: Ya vas a ver.

Javier puso el cd en el pc y seleccionó uno de los archivos. Inmediatamente Esteban entendió. Ante los ojos de los muchachos empezó a rodar un video de porno donde un joven bastante atractivo realizaba todo tipo de actos con dos mujeres. Era porno hetero de la más alta calidad.

Esteban: Ah ya entiendo, esto si nos relaja más, jaja. Javier: Yo te dije que esto es mejor que los juegos. Esteban: Si, jaja. El tiempo empezó a transcurrir mientras los muchachos no quitaban los ojos de la pantalla. Esteban estaba gozando plenamente de todo lo que veía pues no solo le atraían las dos mujeres sino también el atractivo protagonista y todo lo que hacía. Imaginaba que Javier, por su parte, disfrutaba viendo a las dos hermosas mujeres. Pronto se quedaron en total silencio, prestando atención solamente a los sonidos e imágenes del video. La excitación empezó a correr por las venas de los dos muchachos quienes tenían un aspecto serio y de absoluta concentración.

Esteban sintió como su pene empezaba a crecer y a hacer presión en su singular ropa interior y en su pantaloneta de vóley. Javier estaba empezando a sentir lo mismo en su cuerpo. Finalmente, con un orgasmo de cada uno de los tres protagonistas, el video llegó a su fin. Los dos muchachos se reclinaron casi simultáneamente en sus espaldares, libres de la intensidad de la concentración que tenían.

Esteban: Ese video está buenísimo Javier, me lo tenés que prestar. Javier: Si está muy bueno, es la primera vez que lo veo completo. Esteban: ¿Cómo así, no lo habías bajado totalmente? Javier: No, sino que siempre lo he empezado a ver y me toca parar para jalármela jajaja, es muy intenso. Esteban: jaja si, está muy arrecho. Javier: Si, mirá como quedé.

Javier señaló el bulto entre sus piernas que había crecido gracias a la erección provocada por el video y contrajo un poco su pene de forma tal que se moviera y Esteban pudiera observar su dureza por encima de los bluejeans que Javier tenía puestos. Esteban: Jaja si yo también quedé más o menos así.

A Esteban le estaba gustando la conversación, por un momento pensó que a su amigo podría interesarle descargar toda esa excitación que tenía acumulada con una paja, sin embargo, pudo darse cuenta que no era así.

Javier: Bueno, suficiente, sigamos con este trabajo. Si volvían a trabajar, Esteban perdería cualquier oportunidad de, al menos, hacerse una paja con Javier, así fuera cada uno en lo suyo. Tenía que pensar en algo. Esteban: No Javier espérate, ¿me puedo duchar antes? Es que ya me cansé de esta ropa sucia. Javier: Bueno está bien, pero no te demores, allí en el armario hay toallas y el baño es la primera puerta saliendo a la izquierda. Esteban: Listo no me demoro.

Dicho esto, Esteban se puso de pie y se quitó su camiseta, la dejó en la silla y caminó hacia donde había tirado su morral.

El cuerpo de Esteban era simplemente hermoso, sus abdominales, su pecho, su espalda. Esteban intentaba prolongar las cosas para caminar sin camiseta por más tiempo frente a su amigo. Disfrutaba ser observado. Javier, a pesar de estar concentrado en el computador, seguía todos los movimientos que su amigo realizaba, al fin y al cabo la habitación era pequeña. El siguiente paso para Esteban fue sacar una toalla del armario y sentarse sobre la cama, de espaldas a Javier, para quitarse los zapatos. Lentamente desamarró los cordones mientras su amigo podía ver perfectamente la espalda desnuda del joven deportista. Puso los zapatos a un lado y, se puso de pie. Tomó la pantaloneta de cada lado de su cintura y la bajó lentamente por sus piernas hasta quedar solamente en su ropa interior.

En este momento, Javier ya no estaba tan concentrado en el computador, más bien, estaba mirando a su amigo sin tanto disimulo. Le había causado gran sorpresa ver que Esteban usaba jockstraps y, por supuesto, que éstas le permitían ver todo el culo del voleibolista.

Javier: ¿Vos usás de esas? Esteban: ¿Qué cosa? ¿Jockstraps? Javier: Si, yo pensé que eran solo para jugadores de Jockey. Esteban: Jaja no, se pueden usar en cualquier deporte, son muy cómodas. Javier: Si eso estoy viendo, pero no cubren casi nada tampoco. Esteban: Si jaja, no se pueden usar en todas partes. Javier se puso de pie y se acercó a Esteban. Javier: Nunca había visto unas de estas. ¿Y no te tallan esas tiras? Esteban: No para nada, a la larga no las sientes.

Javier: ¿Te molesta si me las pruebo? Esteban: Bueno no, pero… ¿te las paso aquí mismo? Javier: ¿Si, o te da pena? Te podés cubrir con la toalla. Esteban: No, lo digo solamente porque….bueno, es que jaja, todavía lo tengo un poco duro por lo del video. Javier: A jaja, tranquilo eso se te nota por encima jaja, pero fresco, yo también estoy igual entonces no hay problema. Yo me volteo mientras te las quitas.

Esteban: Bueno está bien. Esteban tomó sus jockstraps y los bajó por sus piernas quedando totalmente desnudo a espaldas de Javier y con su pene algo crecido. Por su parte, Javier se fue quitando los jeans.

Una vez Esteban estaba cubierto con la toalla, le entregó los jockstraps a Javier quien se acomodó nuevamente de frente a su amigo y se quitó sus bóxers. La camisa que traía puesta cubría su pene. Mientras Javier se ponía los jockstraps, Esteban trataba de ver algo de sus piernas que no estaban nada mal, igualmente quería ver algo de su pene, pero no podía ser tan evidente. Total no alcanzó a ver nada de este.

Esteban: Listo, ¿cómo los sentís? Javier: Pues bien, se sienten bien…quiero verme en el espejo. Javier caminó hacia el espejo del baño. Esteban lo siguió. Esteban: Quítate también la camisa para que te veas mejor. Javier: Listo. Javier se quitó su camisa dejando ver su pecho, su espalda y su abdomen, los años que Javier había dedicado al fútbol habían ayudado a formar muy bien su cuerpo. La semi desnudez de Javier hizo que Esteban empezara a imaginarse mil cosas con el fuerte y definido cuerpo de su amigo.

Ahora estaban los dos jóvenes en el baño. Esteban con una pequeña toalla que rodeaba su cintura, Javier con los jockstraps de Esteban. Javier: Ve Esteban y ¿usar esto es requisito para todos ustedes? Esteban: No, solamente la usamos si queremos. Javier: Jaja claro y vos con lo vanidoso que sos con tu cuerpo, me imagino que te gusta andar casi desnudo. Esteban: Yo creo que el que vive enamorado de su cuerpo es otro, jaja…además, ante quien me voy a exhibir, ¿ante los otros jugadores en las duchas? Dijo Esteban en tono sarcástico.
Javier: No pues yo no sé, pero entonces, ¿por qué las usás? A vos te gusta mucho tu cuerpo y no me lo negués. Esteban: Jaja es que no es cualquier cuerpo. Javier: A ver, tensioná tus brazos, veamos que tantos músculos tenés.

Esteban tensionó sus brazos y su joven amigo apretó un poco los músculos del deportista para determinar su fortaleza.

Javier: Bueno si, tenés brazos fuertes, pero eso no dice nada porque igual en vóley se trabajan más que todo los brazos. A ver, tus piernas. Esteban tensionó entonces sus piernas y Javier se agachó un poco esta vez para tocar las piernas de su joven amigo. Javier: Bueno si también están duras Esteban: No solo duras sino definidas. Javier: Bueno de la definición no puedo decir nada porque tenés la toalla encima. Esteban: Ah pues vení me la subo. Esteban subió un poco la toalla para mostrar más de sus piernas a Javier. Las tensionó para que cada músculo se marcara. Javier las observó por un momento y luego empezó a tocarlas nuevamente para “determinar su fuerza”. Esteban no le dijo nada a su amigo por el hecho de volverle a tocar sus piernas, simplemente se quedó quieto esperando a que Javier terminara de hacerle el “test de fortaleza”. Javier lo tocó un poco en la mitad del muslo y luego subió sus manos hacia la parte superior, ya por debajo de la toalla, y alcanzó a rozar parte de los bellos púbicos y del escroto de Esteban. El joven deportista no hizo ningún movimiento y simplemente esperó a que su amigo retirara sus manos.

Javier: Bueno si se te ve fuerte y marcado, es un buen cuerpo lo tengo que aceptar. Esteban: Si, pero ya me estabas tocando más que mis piernas ¿no? Jaja. Dijo Esteban mientras se acomodaba la toalla y sentía que su pene crecía por acción de las “caricias” de Javier. Javier: Jaja Maricón no me digas que te excitaste porque subí un poquito las manos. Esteban: Jaja ¿un poquito? Me tocaste la verga y además con ese video que vimos estoy que exploto con cualquier cosa. Jaja. Javier: ¿Que te toqué la verga? Tampoco seas tan exagerado, solo te rocé un poquito y sin la menor intención.

Esteban: Bueno porque no pudiste hacerme más jajaja, porque se ve que tenías ganas. Javier: Jaja Maricón, de lo único que tengo ganas ahora es de una buena paja para poder sentarme y concentrarme en el trabajo. Esteban: Si se te nota que necesitás una paja, mira como tenés la verga. Dijo Esteban señalando el bulto de Javier que crecía bajo los jockstraps. Javier: Si jaja y seguí jodiendo y verás que me la hago y me vengo en tus jockstraps Esteban: Pues yo creo que si sos capaz porque estas super arrecho usando mis jockstraps, mirá como la tenés de dura.

Mientras decía esto, Esteban decidió arriesgarse un poco estirando su mano y golpeando, con dos dedos, el bulto de Javier por encima de los Jockstraps para señalarle que estaba duro y para conocer la reacción de su amigo. Esteban miró a Javier a los ojos y se quedaron así por un segundo hasta que Esteban dijo:

Esteban: Bueno vos no tenés ganas de salirte y yo tengo que ducharme así que si no te importa tengo que quitarme la toalla y entrar a la ducha. Javier: Ok yo mientras me voy quitando también estos jockstraps.

Esteban no entendió por qué su amigo no fue a su habitación a quitarse sus jockstraps, o mejor dicho, entendió perfectamente la intención de Javier. Total, el joven deportista se quitó la toalla exhibiendo su pene totalmente en erección y caminó por el lado de Javier hasta la ducha. Cerró la puerta de vidrio y abrió el agua.

Javier: Oye Esteban, pero vos también estás que explotás mira como tenés la verga. Esteban: Si yo estoy que me la jalo, es más, si no estuvieras aquí me la estaría jalando jaja. Javier: Bueno pues por mi no hay problema, jalátela. Esteban: ¿Y vos? Vos también estás listo para jalártela, estas que reventás los jockstraps. Quitátelos, dejala ver. Javier: ¿Ah es que tenés ganas de verla mariconcito? Esteban: Jaja solo fue un comentario con vos no se puede hacer ningún chiste, jaja. Javier: No, fijate, yo todo lo tomo en serio jaja mirá…

Javier se bajó la parte de adelante de los jockstraps con su mano izquierda, mientras que con la derecha sacó su pene dándole leves sacudidas. En seguida, Javier hizo algo que Esteban no esperaba. El anfitrión caminó hacia la puerta de vidrio de la ducha y se paró de frente a Esteban pegando todo su cuerpo, incluida su polla, al vidrio.

Esteban: ¿Y eso? ¿Qué, querés que te la sobe a través del vidrio? Javier: Poné la tuya, veamos cual es más grande. Le dijo Javier a Esteban con una sonrisa maliciosa. Esteban siguió el juego, caminó y puso su cuerpo frente al de Javier. Si no fuera por el vidrio, los dos jóvenes estarían en este momento en un contacto directo. Esteban: ¿Bueno y ahora qué? ¿Te vas a voltear y me vas a poner el culito maricón? Jaja. Javier: Ah Esperate…

Javier se retiró un poco mientras Esteban seguía pegado al vidrio. Se arrodilló frente a su amigo y simuló que lamía su verga por el otro lado del vidrio. Inmediatamente se puso de pie soltando una carcajada. Pensó que Esteban le seguiría en el juego nuevamente riéndose, pero por el contrario, Esteban se quedó serio. Quería poner fin a todo esto, saber de una vez por todas que quería su amigo. Javier vio la seriedad de su amigo y lo único que se le ocurrió decir fue:

Javier: Perdón, no quería ofenderte, solo fue un chiste.
Esteban abrió la puerta de vidrio sin moverse de su lugar, estaba lleno de valor y dijo: Esteban: ¿En realidad querés hacer esto? Javier: Ve ya te dije que me perdonaras solo fue un mal chiste y…

Javier retrocedió un poco mientras se acomodaba nuevamente los jockstraps. Estaba atemorizado e iba a salir del baño. Esteban caminó hacia él saliendo de la ducha ágilmente y lo detuvo poniendo una mano en su hombro mientras con la otra mano agarró firmemente el bulto de Javier, apretándolo, al tiempo que le decía: Esteban: Hacelo. Si vos lo hacés yo lo hago por vos Javier: No, no que te pasa. No, no me tomes a mal es que… Esteban: Yo se que querés hacerlo, dale, queda entre los dos.

Mientras decía esto, Esteban fue más allá y metió su mano en el bulto de Javier, acariciando su pene directamente. Javier miró a los ojos a su amigo. Esteban le estaba haciendo una leve paja y con los ojos y su serio aspecto le trataba de dar seguridad. Javier se mostró pensativo aunque excitado, ya su respiración se le entrecortaba y temblaba un poco. Sentía las palpitaciones de su corazón cada vez más fuertes y no pudo sostenerle la mirada a su amigo por mucho tiempo. Esteban por su parte trataba de no hacer evidente su temor. Con su voz ahora entrecortada y sin poder dominar su agitada respiración dijo nuevamente, casi susurrando: Esteban: Dale.

Finalmente, Javier empezó a arrodillarse muy despacio frente a Esteban hasta que estuvo frente a su pene. Lo había deseado, pero no pensó que podría llegar a darse, ahora no sabía exactamente que hacer. Tomó el pene de su amigo y empezó a masturbarlo suavemente. Esteban cerró los ojos, inclinó su cabeza hacia atrás con su cara dando al techo y empezó a respirar profundamente y a gemir un poco. Javier seguía masturbándolo suavemente mientras observaba todo el espectáculo:

El pene de Javier, los pelos que lo rodeaban, no eran muchos, era la cantidad perfecta. Los huevos, su color y, sobretodo, su olor. Javier reaccionó, no resistió más y llevó el pene de Esteban a su boca. Trató de tragar tanto como fuera posible y disfrutó enormemente del sabor del pene de su amigo. Se quedó quieto un momento con el pene en su boca. Esteban movió un poco sus caderas y Javier entendió que tenía que ponerse en acción.

Empezó a darle una mamada espectacular mientras recordó que ahora podía acariciar, sin ninguna excusa, las piernas de su amigo. Esteban estaba gozando de cada momento, por fin se había roto el hielo, por fin podía relajarse esa noche. Javier siguió mamando mientras disfrutaba de ese sabor a nada, pero a todo, y de ese olor a hombre que desprendía Esteban, en parte por la excitación previa, en parte por el sudor de su entrenamiento, todo lo hacía muy erótico. Esteban gemía y doblaba sus rodillas por el placer. Respiraba con dificultad y gozaba cada momento. Si bien notaba que a Javier le faltaba experiencia, el deseo que había contenido desde que vieron el video era suficiente para estar gozando al máximo y su amigo compensaba esa inexperiencia con la pasión con que se tragaba sucesivamente su verga. Estuvo a punto de venirse y fue entonces cuando detuvo a Javier. Lentamente Javi se puso de pie.

Javier: ¿Me lo vas a hacer a mí?Esteban: Entra a la ducha Esteban abrió un poco el agua caliente y se arrodilló de inmediato frente a su amigo. Tomó suavemente los jockstraps, que ya mostraban un poco la humedad que desprendía el pene de Javier, y los deslizó por las piernas de su amigo, llevando su mirada por cada centímetro de esas deliciosas piernas que siempre le habían gustado. Posteriormente subió su mirada para quedar frente al pene de su amigo y lo tomó mientras empezó a lamer alrededor del mismo. Lamió los huevos y jugó con su lengua para aumentar la excitación de Javi, mientras apretaba fuertemente el pene de su amigo. Por su parte, Javi estaba un poco sorprendido aún, pero poco a poco se fue entregando más a la acción y dejando atrás la timidez. Esteban dejó de lamer alrededor de su pene, lo soltó para apreciarlo en su totalidad y no lo pensó dos veces, se lo llevó a la boca y empezó a darle a su amigo el mejor sexo oral bajo el agua tibia que los relajaba a los dos mientras sus manos se posaron en las piernas de su amigo.

Los jóvenes estuvieron un largo tiempo de esa forma hasta que Esteban sintió que necesitaba más del cuerpo de su amigo. Se puso de pie y lo miró fijamente a los ojos. Sus miradas se cruzaron por unos segundos sin que hicieran nada más, hasta que Esteban puso una mano en la cintura de Javier y acercó su boca a la de su amigo. Se besaron suavemente con los labios, después la excitación los hizo besarse frenéticamente, jugando con sus lenguas y respirando fuertemente. Esteban llevó sus dos manos al culo de Javier. Tomó sus firmes nalgas y las empezó a sobar, a apretar a agarrar con fogosidad. Esteban: Quiero hacer más con vos, JavierSusurró Esteban al oído de Javier. Javier: ¿Qué querés?Esteban: Dejáme metértelaJavier: ¡No!, ¿Pero aquí?… ¿ya mismo? A mí nunca me la han metido. Esteban: Dejáme ser el primero. Ya mismo. Le dijo Esteban mientras, con sus dedos, empezó a acariciar el ano de su amigo. Para su sorpresa, Javier no se hizo rogar mucho. Estimulado por lo que Esteban estaba haciendo con sus dedos, Javi le dio un último beso a su amigo antes de ponerse de espaldas.

Esteban: Poné las manos en la pared, abrí un poco las piernasJavier seguía las instrucciones de su “experto” amigo. Esteban tomó un poco de crema de jabón que había en la ducha y empezó a regarla en el culo de Javier. Lo acarició suavemente pasando sus dedos por su ano, haciendo más presión cada vez. Poco a poco fue metiendo un dedo mientras besaba su cuello y su espalda. Masajeó el ano de su amigo por un buen tiempo, quería garantizar que recibiera su verga de la mejor manera. Que no hubiera dolor. Después de unos minutos, Esteban decidió que ya era el momento de penetrar a su amigo, tomó la crema y regó una buena cantidad en su pene. Acercó su verga dura al culo de su amigo y empezó a hacer presión. Esteban: ¿Te duele? Susurraba EstebanJavier: Un poquito, pero seguí dándoleEsteban: Ok

Las voces de los jóvenes eran apenas audibles, lo que abundaba en esa escena era placer, el placer que sentía Esteban por penetrar a su amigo por primera vez y el placer que sentía Javier por sentir el pene de Esteban y la fuerza de todo su cuerpo. Esteban siguió hundiendo su verga lentamente, no quería lastimar ni desanimar a su amigo. Javier apretaba un poco las manos y gemía levemente de dolor y placer.

Javier: Me está doliendo ahoraEsteban: Tranquilo, aguanta solo un poquito más Esteban terminó de hundir su pene en el virgen y pequeño culo de Javier. Una vez lo tuvo totalmente adentro se quedó inmóvil. Esperó antes de hacer cualquier cosa. Esperó quieto a que su amigo se acostumbrara al tamaño de su pene mientras besaba su nuca y acariciaba su pecho para distraerlo del dolor. Esteban: ¿Ya está pasando el dolor? Javier: Si un poco.

Esa era la señal que estaba esperando Esteban para empezar a mover su cuerpo y su pene y conseguir el mayor placer en el virgen culo de su amigo. Javier estaba inmóvil. Con los movimientos de Esteban el dolor había vuelto, pero ya nuevamente estaba pasando poco a poco, se estaba acostumbrando, se dio cuenta que si se relajaba el dolor disminuía y empezaba a sentir algo de placer que se iba incrementando. En los siguientes minutos los jóvenes no cruzaron ninguna palabra. Solo se comunicaron con gemidos y respiraciones entrecortadas.

Javier empezó a disfrutarlo y a masturbarse mientras Esteban sentía el mayor de los placeres en su culo. Primero fue un movimiento lento, después Esteban aceleró el ritmo con el que clavaba su pene en Javier. Se dejaba llevar por la excitación del momento y eventualmente se detenía y volvía a empezar lentamente con consideración, cuando recordaba que era la primera vez de su amigo. Esteban: Ya casi me vengo. Susurró Esteban.

No pasaron 30 segundos de haber dicho esto cuando el joven atleta sintió que su cuerpo no daba más y se quedó inmóvil para que, acto seguido, su pene liberara grandes cantidades de semen en el culo de su amigo. Una y otra vez su pene se contrajo y en cada contracción Javier sentía todo el calor del semen de Esteban dentro de su cuerpo. Fueron estas sensaciones y los gemidos de placer de Esteban, lo que hicieron que el pene de Javier estallara en un intenso orgasmo. Esteban sintió las contracciones del culo de Javier mientras este botaba chorros de semen en su mano y contra la pared. Los dos amigos gemían y se quejaban de placer, no había más dolor.

Javier: Ya sácalo porfa Esteban: Ok

Lentamente Esteban sacó su pene del culo de Javier mientras este se dio la vuelta para quedar frente a su amigo. Javier sintió que sus piernas se debilitaban y se doblaban sus rodillas haciéndolo resbalar lentamente por la pared hasta quedar sentado en el suelo. Esteban se inclinó frente a él.

Esteban: ¿te gustó? Javier: si, mucho. Esteban tomó la cara de su amigo, lo miró a los ojos por unos segundos y besó sus labios con pasión. Un beso corto, solo los labios. Esteban: ¿te gustaría volverlo a hacer?… ¿otro día? Javier: Si claro…pero porfa…esto es solo entre nosotros dos, no le contés nada a nadie. Esteban: Fresco, entre los dos solamente, vos tampoco contés nada.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría leer sus comentarios. Mil gracias.

Autor: Esteban

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Que rico es el sexo sea como sea

José trataba de penetrarlo, cuando lo penetró Juan nos pidió detenernos y mantener la verga toda adentro del otro, nos pidió apretar el culo y a la vez apretar la verga dentro del culo en cuestión, que riquísimo fue eso yo sentía riquísimo, estar penetrado con toda una verga muy rica dentro de mí y sentir a la vez como el culo que albergaba mi verga se apretaba muy rico.

Hola amigos, aquí estoy de nuevo ya tenía un tiempo sin escribirles, pero había estado casi sin actividad, bueno sin actividad de la que me gusta a mí, les mando otro relato que al igual que los anteriores se desarrolla en el metro de la ciudad de México (divino transporte), este me ocurrió apenas ayer.

Salí algo ya tarde de la oficina y me dirigí a el metro Viveros, al llegar vi que ya había muchísima gente esperando su llegada, al llegar este no venía con tanta gente, pero al terminar de subir la gente en esta estación el vagón se llenó por completo yo fui a dar hasta adentro del vagón casi pegado a la puerta posterior solo quedó un hombre como de 28 años detrás de mí, pero sin quedar muy pegados el metro empezó su andar y de inmediato sentí como el tipo que había quedado frente a mi dándome la espalda me empezó a repegar su trasero, poco a poco mi verga se fue poniendo a todo lo que da y él empezó un rico movimiento restregándome su rico culo por encima de ella, yo venía con las manos libres pues quedé lejos de algún tubo como para poder sujetarme, llevé mis manos a su cintura y lo agarré y empecé a jalarlo hacia a mí como si lo estuviera penetrando y él me restregaba el culo más rico.

En la siguiente estación bajó algo de gente y el aprovechó para girarse y quedar de frente a mi y al subir la gente de esa estación volvimos a quedar apretadísimos aún más que antes, él enseguida buscó mi verga con sus manos me la sobaba muy rico por encima de mi pantalón y yo solo cerraba los ojos disfrutando de eso, un caballero que iba a un costado mío se dio cuenta de esto porque vi que no retiraba su mirada de nosotros y me empezó a repegar su verga en una pierna, se sentía muy rico y me súper excité más.

Llevé mi mano hacia la verga de este caballero y se la empecé a sobar muy rico, se sentía de muy buen tamaño, estuve solo algunos segundos así y después le bajé el cierre y metí mi mano adentro de su pantalón y la tomé, me sorprendí al ver que no usaba ropa interior, pero lo agradecí porque esto facilitó mi trabajo, lo masturbaba muy rico dentro de su pantalón y agarraba su cabeza  sintiendo como ya estaban sus jugos saliendo de ella, entonces el metro se detuvo en el túnel y nos dio tiempo para disfrutar más aún, el de enfrente ya había bajado mi cierre y tenía mi verga ya afuera de él y me masturbaba muy rico yo al ver esto hice lo mismo con el señor al que estaba masturbando y se la saqué, bajé un poco la mirada para verla y se la seguí sobando muy rico, yo estaba casi a punto a terminar  y para no hacerlo me hice hacia atrás quitándole mi verga de sus ricas manos, pero al hacerme hacia atrás me pegué a él que estaba detrás de mí y la idea me gustó y empecé a restregarle mi culito al de atrás, este se dio cuenta y se quedó quietecito y yo sentí como le crecía su verga al entrar en contacto  con mi culito.

El metro reanudó su viaje y aproveché para dejarle ir todo mi peso en su rica verga y sentí como él me sujetó por la cintura y me jalaba hacia él y yo sentía su verga exactamente en mi culito y me le dejaba ir con todo, el chico de enfrente ya había tomado de nuevo mi verga, pero ahora me masturbaba más tranquilito, más rico, el tipo de el costado se peleaba mi verga con él y yo para no llamar la atención se la di al tipo del costado y busqué la verga de el chico de enfrente y se la saqué y lo masturbé muy rico, así estuvimos hasta que llegó la estación Balderas cada quien guardó su verga y para sorpresa mía también bajaban ahí, el tipo de al costado me preguntó mi nombre y que si tenía tiempo me invitaba a un lugar, pero el chico de enfrente me pidió irme con él, estaba decidiendo cuando el tipo que quedó detrás de mí se unió a nuestra plática y nos preguntó si queríamos tener acción, yo le dije que si los demás también y nos pidió esperar unos minutos al regresar él nos llevó a una entrada de servicio de la estación entramos y él cerró con llave desde adentro.

Para nuestra suerte él es un trabajador del metro y le prestaron llaves de ese lugar, al estar ya adentro todos sacamos la excitación que habíamos tenido controlada en el vagón, el chico de enfrente se llama Juan, él se agachó, me sacó la verga de inmediato y se puso a chuparla muy rico, la metía y la sacaba de su boca muy rápido y le pedí que lo hiciera más despacio y accedió, se la sacaba y lamía mis bolas muy rico, mientras el señor del costado, de nombre Esteban, me quitaba la camisa y me besaba todo el cuerpo y el trabajador del metro, de nombre José, me quitaba el pantalón y me apretaba las nalgas y me picaba mi culito.

Yo estaba en la gloria pues era atendido por todos lados pues José ya me mamaba el culito muy rico y me metía su lengua hasta a donde llegara, ellos también se empezaron a desnudar yo aproveché para sentarme en un sillón y Juan se fue a arrodillar ahí y me la siguió mamando Esteban se subió a el sillón y me puso su verga en la boca, al fin después de algunos meses de no probar una verga tenía una enterita para mi, se la agarré y metí la cabeza en mi boca la empecé a chupar como si fuera un caramelito estaba riquísima empecé a meterla más a la boca hasta que la metí hasta donde me cupiera y le agarraba sus nalgas y lo jalaba hacia a mí y lo retiraba, pero también aproveché para abrirle sus nalgas chuparme un dedo y metérselo en su culito, Juan me la seguía mamando muy rico y escuché que empezó a gemir muy rico y a decir – así, así papito, así – entonces retiré un poco a Esteban y vi que José ya le estaba mamando su culito y gemía muy rico

De pronto José levantó a Juan y se lo llevó y lo inclinó en un escritorio le puso su verga en la entrada de su culo y se la empezó a meter muy rico, Juan solo gemía y pedía más, pedía todo y José se lo dio todo y empezó un tremendo mete y saca riquísimo Esteban y yo nos quedamos viendo y nos acomodamos en el sillón para un riquísimo “69” yo mamándole su verga no dejaba de picarle su culito y él a mí estuvimos como 5 minutos así y Juan y José seguían en lo suyo, yo me levanté y fui a donde ellos y me puse a ver como le entraba y le salía a Juan la verga de José, al estar cerca de este me agarró la verga y me la empezó a sobar mientras Juan gemía y pedía más.

Esteban llegó por detrás de mi y me empezó a mamar el culito y me  metía un dedo muy rico, se levantó me pidió acostarme en el sillón se ensalivó la verga y me la quiso meter pero le pedí que usara condón, pero para mi sorpresa ya lo tenía puesto entonces lo dejé seguir y me la empezó a meter, su verga era como de 17 cms., pero delgada y no me dolió mucho cuando estuvo toda adentro de mi, escuché los gemidos de José que estaba apunto de terminar dentro de Juan y Esteban aceleró más su movimiento, pero lo detuve para poder ver a José terminando dentro de Juan, me levanté y fui a donde ellos le di mi verga a Juan que la empezó a mamar como desesperado y Esteban me volvió a llegar por detrás y me la volvió a meter toda, sentía sus bolas chocar en mis nalgas mientras José solo nos veía sentado en el sillón.

Alcancé mi cartera y saqué un condón me lo puse y Juan entendió se dio media vuelta y me dejó su culo a mi entera disposición y se la metí de golpe, entró todo de una sola estocada, imagínense la imagen yo penetrando a Juan y Esteban metiéndomela toda, pero yo masturbando a Juan, yo entraba y salía de Juan como desesperado cuando escuché que Esteban pedía cuidado, al voltear vi ya repuesto a José tratando de penetrarlo, cuando lo penetró Juan nos pidió detenernos y mantener la verga toda adentro del otro, nos pidió apretar el culo y a la vez apretar la verga dentro del culo en cuestión, que riquísimo fue eso yo sentía riquísimo, estar penetrado con toda una verga muy rica dentro de mi y sentir a la vez como el culo que albergaba mi verga se apretaba muy rico y fue así como terminé, cuando gemía y echaba mi lechita en el condón Juan se separó de mi y me la limpió muy rico tragándose toda mi leche.

Esteban no se acomodaba muy bien para venirse y me la sacó y terminó masturbándose y echándolos en el suelo y José si terminó dentro de él, quedamos exhaustos, pero de inmediato me metí a el bañito de ese cuartito y me lavé, salí y me vestí solo José no se vistió por completo pues se iba a quedar hasta media noche los demás nos vestimos y nos salimos de ahí no sin antes quedar para otra ocasión nos despedimos y cada quien agarró su camino y así amigos es lo que acabo de vivir apenas este 5 de enero y la verdad que mejor forma de empezar el año o ¿no lo creen?

Espero sus comentarios y me pongo a su completa disposición por si alguien tiene en mente una pequeña orgía y que me invite a ser parte de ella.

Autor: Mister

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Una noche en Miami

Yo crucé una mirada con Alma, y al verla coqueta decidí hacer lo mismo que Esteban. Un instante después Zulema había introducido casi toda la verga de Esteban en su boca, mientras Alma me daba una mamada fenomenal. La humedad y la turgencia que se logra por la acción del agua caliente otorgan una sensibilidad que hace memorable una mamada de verga en esas condiciones.

Mi nombre es Rolando. Durante mucho tiempo he leído relatos en esta página y en realidad me gustan, aún asumiendo que se trata de fantasías de sus autores. El siguiente relato es totalmente real.

Mi amiga Zulema y yo supimos de un lugar en Miami para intercambio de parejas que se presentaba como el mejor de su tipo, y decidimos probar. Zulema es una mujer muy sexy y alegre, de cabello corto muy negro, pero blanca de piel. No es ya una jovencita, pero conserva unas piernas firmes, un lindo trasero y pechos suaves y bien formados.

Pareciera que hay pocas cosas en la vida que disfrute más que el sexo oral, y de ello ha dado amplias pruebas. Ya hemos tenido diversas experiencias de intercambio en bares swingers, y siempre me impresiona su rapidez y habilidad para meterse en la boca la verga de un hombre al que casi acabamos de conocer, mientras la pareja de éste mira extasiada.

El sitio de Miami no nos defraudó. Es un amplio local, con ambiente refinado. Cuenta con una pista de baile, pequeños cuartos donde las parejas seleccionan a sus compañeros por esa noche y una amplia habitación con el piso cubierto de almohadas y colchones, donde múltiples parejas departen sin prisa alguna.

Para llegar a las áreas “calientes” hay que pasar primero a una zona de vestidores en donde uno guarda su ropa y le entregan una toalla o una bata para cubrirse…el tiempo que sea necesario.  En una de las alas de este local se halla instalado un jacuzzi de amplias dimensiones. Quizá pueden entrar ahí 10 o más personas. Nosotros nos acercamos al jacuzzi y vimos a una pareja que ya habíamos detectado antes:  una mujer de rasgos orientales, delgada, morena de piel y bien formada, con un hombre más joven que ella, de tipo caribeño.

Los habíamos visto de lejos en la habitación colectiva haciendo el amor. Pude notar entonces cómo Zulema clavó su mirada en la verga del hombre mientras poseía a su pareja: se trataba de un buen instrumento, sin duda alguna. De ahí que cuando los encontramos en el jacuzzi, Zulema me sonrió pícaramente y se acercó a ambos.Hundidos hasta el cuello en el agua caliente, conversamos cada quien con la pareja contraria; Zulema con el chico moreno que después supimos se llamaba Esteban y era originario de Colombia, y yo con Alma, delgada y quizá un poco mayor de edad que la propia Zulema.Casi de inmediato Zulema y Esteban comenzaron a besarse.

Claramente distinguí la mano de mi mujer jugando en la entrepierna de su nueva conquista. Yo comencé a acariciar los pechos de Alma, cuya firmeza y suavidad me sorprendieron. La besé, y ella se mostró muy dispuesta y alegre.

En un momento dado, Esteban salió del jacuzzi y se sentó en el borde, justo a la altura de la cara de Zulema. Ya lucía la verga en plena erección, y en el rostro de Zulema adiviné su ansiedad por probar ese instrumento que se le ofrecía orgulloso y brillante por el agua que todavía le escurría.

Yo crucé una mirada con Alma, y al verla coqueta decidí hacer lo mismo que Esteban. Un instante después Zulema había introducido casi toda la verga de Esteban en su boca, mientras Alma me daba una mamada fenomenal. La humedad y la turgencia que se logra por la acción del agua caliente otorgan una sensibilidad que hace memorable una mamada de verga en esas condiciones.

La noche siguió, y no terminó nuestro encuentro con Esteban y Alma, ni nuestro recorrido por ese bar de intercambios en Miami.

Volveré sobre el tema, si ustedes lo desean.

Autor: Morboso

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Me hizo cornudo su jefe

Sonia gemía de gusto y vi que se corrió nuevamente. Eso les debió calentar aún más a ellos que aceleraron el ritmo. El primero en correrse fue Esteban, soltando un grito de gusto a medida que llenaba aún más el culo de mi novia con su semen. Cuando la sacó, el ojete de mi chica soltó un pequeño reguero de grumo hasta que se cerró.

Hola, mi nombre es Jaime, tengo 28 años y vivo con mi novia Sonia, que tiene 27 años. Nos conocimos hace cinco años y empezamos a salir juntos. Hemos compartido muchos buenos momentos y nos queremos mucho. En el sexo ella es muy cariñosa y comparto con ella una gran complicidad, ya que perdió la virginidad conmigo, aunque aún no me ha dejado desvirgarle su culito porque le da miedo.

Yo lo he respetado, así que nunca la he presionado en ese sentido. Ella es una chica bastante guapa, de pelo castaño, ojos marrones, 1’70 de altura, delgada, usa 85 de pecho, tiene un culito bastante bonito y un chochito delicioso que siempre se depila. Vivimos en Toledo, en un chalecito que compramos hace un año y que nos ha obligado a hacer malabares con el sueldo de ambos. Es aquí donde reside el origen de mis cuernos.

Sonia lleva tres años trabajando en una oficina de logística, llevando las cuentas y es un trabajo que le gusta y le reporta un sueldo digno. Está muy contenta con su empleo y supongo que eso fue lo que la impulsó a serme infiel. Todo ocurrió un fin de semana de finales de febrero de este año. Noté a Sonia bastante nerviosa e intranquila aquel día, pero a pesar de que me preocupé por ella me dijo que no pasaba nada, sólo que estaba un poquito estresada con el trabajo. Aquel sábado yo había quedado en ir a Madrid, a pasar la tarde con un amigo al que, por las circunstancias de la vida, hacía tiempo que no veía y me quedaría a pasar la noche en su casa. Quedé en irme por la tarde después de comer.

Justo después de la comida, me puse a fregar los platos y le dije a Sonia que en cuanto acabara me iría. Ella estaba bastante más nerviosa que por la mañana y me dijo que iba a casa de su amiga Lorena, que había quedado para tomar café con ella. Dicho esto, cogió sus llaves y se marchó. Supongo que pensaría que yo no tardaría mucho en irme y así habría sido de no haber decidido yo echarme a descansar un poco porque me sentí un poco mareado tras terminar de fregar y secar los platos.

Me quedé dormido como media hora y cuando me desperté me di cuenta de que tenía el tiempo justo para ir a la estación de autobuses antes de que saliera el que tenía que coger. Ya había cogido el pequeño bolso de viaje que me llevaba para ese día y me iba a marchar cuando escuché que abrían la puerta. Pensé en salir a ver a Sonia, pero la escuché que hablaba con alguien, una voz masculina. Algo no me encajaba en todo aquello, por lo que decidí esconderme en la cocina y ver qué ocurría.

-Bueno, ¿nos invitas a entrar? -Sí, pasad. –respondió Sonia con la voz temblorosa.

Sentí cómo pasaban ante la puerta de la cocina, cruzaban el recibidor y se quedaban en el salón. Esperé unos instantes y salí al recibidor, poniéndome de manera que no me vieran y me fijé en que Sonia estaba acompañada por dos hombres que yo conocía de su trabajo: eran su jefe, don Andrés, y el director de personal, Esteban. Su jefe era un hombre de 49 años, casado, de una estatura cercana al 1’80, ni gordo ni delgado, con unas buenas entradas aunque todavía bastante pelo, que ya tenía con muchas canas.

Esteban era algo más joven, 39 años creo que me había dicho Sonia alguna vez, también casado, de estatura similar a la de mi chica, delgado y moreno de pelo. Yo no entendía muy bien lo que pasaba, pero preferí seguir escondido para ver cómo seguía la cosa. Se pusieron a hablar:

-Mi querida Sonia. –Dijo el jefe–. Espero que no te eches atrás ahora. Cometiste un error en la contabilidad de la empresa bastante grande que nos ha trastocado mucho este mes. Lo normal es que ya te hubiese despedido, pero llevas varios años con nosotros y he preferido darte esta posibilidad de ganarte tu perdón. -Tampoco es nada tan grave, dijo Esteban-. Sólo te vamos a follar, únicamente será sexo y tu novio no tiene por qué enterarse. ¿No dijiste que necesitas el dinero de tu sueldo? Pues lucha por el.

Me quedé perplejo ante aquella frase “Sólo te vamos a follar”. No supe cómo encajar aquello, pero estaba claro que si habían venido era para algo importante. ¿Pero serían capaces de cepillarse a mi novia en mi supuesta ausencia? Algo en mi interior me incitaba a salir y poner fin a aquello, pero otra me decía que aguantase y viese lo que ocurría. Por ello me quedé escondido como si nada.

-Yo no me echaré atrás. –dijo Sonia cabizbaja y sin mucha convicción. Se notaba que no estaba haciendo algo de su agrado. -Pues entonces ya sabes… -contestó el jefe.- Ve y ponte una ropa un poco más sexy.

Sonia se fue del salón hacia su habitación y quedaron los dos hombres esperando. No lo podía creer. Habían chantajeado a mi chica con no despedirla a cambio de sexo. Me sentía bastante enfadado, pero he de reconocer que el morbo que sentía me impidió salir a evitar lo que se avecinaba. Sonia tardó varios minutos en volver y mientras los tíos hablaban de sus cosas, como si hubiesen venido sólo a tomar un café.

Cuando Sonia volvió al salón los dos hombres se entusiasmaron y la llamaron “putita”. Sonia llevaba un jersey rojo de cuello alto, una faldita blanca y unas medias de liga que la hacían parecer toda una prostituta. Los dos tíos la hicieron sentarse en el sofá y empezaron a tocarla, acariciarla y besarla. Sonia se resistía al principio, pero poco a poco se fue soltando y excitando con la situación. Al final la tumbaron en el sofá y Esteban metió la cabeza bajo su faldita e imagino que le empezó a comer el coño, ya que mi chica reaccionó con un leve gemido y empezó a estremecerse.

El jefe le quitó el jersey y el sujetador y se puso a chuparle las tetas, lamiendo sus pezones con mimo, excitándola aún más. Desde mi posición podía verlo todo, aunque no era el mejor ángulo. Aquello me dio un morbo tremendo y empecé a sufrir una erección. Al cabo de los minutos los dos tíos se pusieron de pie, la hicieron ponerse de rodillas (ya sólo llevaba la falda y las medias, aparte del tanga que asomaba por encima de la falda) y se desnudaron. Sus pollas estaban bien tiesas. La del director de personal era bastante normal, similar a la mía de 15 cm., pero la del jefe era un señor rabo.

Sonia se quedó perpleja al verla, ya que jamás había tenido ante sí una polla de ese tamaño.

-¿Te gusta, zorra? –Dijo el jefe.- ¿Nunca habías visto una polla como la mía? Admírala, son 19 centímetros de largo por 4 de ancho. Un pollón que se va a follar tu coño, pero que ahora quiero que chupes. Abre la boca, cariño.

Y acto seguido, el tío arrancó un flemazo de su garganta, lo mezcló con saliva y lo escupió en la boca de mi novia, que tuvo que tragárselo poniendo una cara de asco que a poco más y vomita. Volvió a centrarse en la polla que tenía ante su cara y, tras unos instantes pensándose el meterse aquel trozo de carne en la boca, abrió los labios y se la introdujo lentamente. El jefe soltó un gemido de gusto y puso las manos en la cabeza de Sonia, acariciándola y mirándola mientras chupaba.

-Joder… ¡Qué bien la chupas, zorra! Así, así, mueve tu lengua y acaríciame el capullo. Uffff, aaaaah. Jodida guarra, eres una maestra comiendo rabo.

La mamada que le estaba haciendo mi chica era de campeonato: chupaba todo lo que podía de aquel rabo, a pesar de que no le cabía todo en la boca; lamía con su lengua la punta del capullo y luego recorría toda la polla desde la base hasta el final. No sé cómo el tío aguantaba sin correrse, porque debía estar visitando el paraíso.

Al cabo de los minutos, se la sacó de la boca y dio paso a Esteban, que recibió otra excelente mamada de varios minutos. Yo ya no pude resistirme y me saqué la polla para hacerme una paja. Mi novia, siempre tan recatada y que sólo había follado conmigo estaba chupándoles la polla a su jefe y al director de personal. Y estaba claro que aquello no iba a quedarse en unas simples mamadas.

Cuando les pareció conveniente, la tumbaron de nuevo sobre el sofá y echaron a suerte quién se la follaba primero. La fortuna sonrió a su jefe que separó las piernas a mi novia sin quitarle la falda, echó a un lado su tanga y colocó la punta de su polla en la entrada del coño de mi novia. Yo no lo podía ver muy bien, lo veía casi de perfil, pero era una imagen morbosísima. Antes de que se la clavara, Sonia se sobresaltó un poco.

-¿No irás a metérmela sin condón? Por favor, ponte uno. -Tranquila, cariño. Antes de que me corra la sacaré, pero ya que vamos a follarte queremos sentir tu coño al máximo. Tú no te preocupes.

Y dicho eso comenzó a introducir cada centímetro de su polla en mi novia, que estaba poniendo una cara de gozo total, abriendo la boca y con los ojos casi en blanco. El jefe dio un golpe de cadera final y mi novia soltó un pequeño grito, pero ya estaba hecho: todo aquel vergajo estaba dentro de ella. Don Andrés inició un frenético mete-saca mientras bufaba; debía estar disfrutando como un cabrón. Esteban miraba la escena acariciándose la polla y con una sonrisa dibujada en la cara. Mi novia no pudo evitarlo y se puso a gemir con cada embestida de su jefe. Sin embargo, a los pocos minutos el jefe sacó la polla y se puso de pie.

-Joder, qué incómodo estoy aquí. Vamos a vuestra habitación, cariño. Quiero follarte en la cama en la que gozas con tu novio. Eso me da mucho morbo.

La idea no le hizo mucha gracia a Sonia, pero acabó aceptando y se fueron los tres hacia su habitación. Me quedé unos instantes en blanco y bastante contrariado porque me perdía el polvo, así que decidí acercarme a la habitación lo más posible. Y así lo hice: habían dejado la puerta abierta, así que me puse en la habitación de al lado, cuya puerta queda al lado de nuestra habitación y podía ver sin muchas dificultades.

Entre que me había pegado bien al marco de la puerta y que la sala en la que yo me encontraba estaba a oscuras era muy difícil verme, aunque ellos estaban más pendientes de nuestra cama de matrimonio. Cuando me fijé en la cama vi que el jefe ya había vuelto a penetrar a mi novia y se la follaba a un buen ritmo. Al momento mi novia soltó un gemido bestial, lo que significaba que se estaba corriendo. El jefe también se dio cuenta.

-¡Vaya con la puta! Se acaba de correr como una verdadera zorra con una polla que no es la de su novio.

A pesar de hablar, el ritmo de folleteo de don Andrés no bajaba. Eso sí, ahora se podía escuchar perfectamente el chapoteo del coño de Sonia con cada metida de polla: choft, choft, choft. Yo estaba cachondísimo y me la cascaba como un loco. No sé el rato que llevaban, pero poco a poco se vio que el jefe empezaba a dar espasmos y soltaba un grito de verdadero gusto. No había duda: se estaba corriendo, pero sin sacarla del coño de mi chica.

-¡Tomaaaaaa! ¡Hasta la última gota dentro de tu vientre, zorra de mierda! Joder, qué gozada de polvo. -¡Cabrón! –Dijo Sonia entre sollozos-. ¡Dijiste que la sacarías! ¿No entiendes que me puedes dejar embarazada?  -Preñarte forma parte del juego, cariño. Aumenta el morbo de una manera increíble. Además, tranquila. Si te preñamos te doy mi palabra de que no te despediré e incluso te daré un pequeño aumento para que hagas frente a los gastos. Así que relájate, que Esteban aún tiene que dejar dentro de ti su buena ración de esperma.

Jamás podré olvidar aquellas palabras. El muy cabrón disfrutaba soltando su leche en lo más profundo de las entrañas de mi novia y deseaba dejarla embarazada. Tras esperar unos segundos recobrándose de la corrida, el jefe sacó su polla del coño de mi novia y se levantó. Ahora era el turno de Esteban, el director de personal. Se tumbó en la cama boca arriba y le pidió a mi chica que se sentara encima.

Mi novia así lo hizo y pude ver perfectamente cómo se colocaba la polla de Esteban en la entrada a su chocho y se dejaba penetrar sentándose suavemente sobre la polla. Después de eso ella empezó a moverse y a recibir las metidas que Esteban le hacía. Sonia gemía y yo me estaba poniendo a tope con aquella escena.

Podía ver cómo por la polla del tío, a medida que la follaba, chorreaban pequeños hilos de semen que eran indudablemente de la corrida que minutos antes había soltado don Andrés en las entrañas de mi chica. Al final, tras unos cuantos minutos de folleteo, Esteban empezó a soltar su esperma dentro del coño de Sonia, que se resignó a recibir otra ración de grumo blanco en su interior.

Yo creía que con aquello ya iban a acabar, pero mientras Esteban se cepillaba a Sonia, don Andrés se había recuperado. La hicieron desnudarse por completo y ponerse a cuatro patas sobre la cama. Yo ya me imaginaba lo que iba a ocurrir y en cierto modo me daba rabia que le fuesen a desvirgar el culo ellos, aunque por otro lado la idea me excitaba muchísimo. Cuando el jefe colocó su estaca en el ojete de Sonia, ella protestó.

-Don Andrés, por favor. Por el culo no, que me va a doler mucho. Soy virgen de ahí. -Mucho mejor, así me dará más morbo el saber que voy a ser el primero en regar tus intestinos. –Dijo él.- Tú tranquila, cariño. Relaja el ojete y verás qué bien te entra y lo mucho que disfrutas.

El tío fue haciendo presión en el ojete de mi novia, que se quejaba levemente, hasta que su esfínter empezó a ceder y a dejar paso a aquel trozo de carne erecto. Conforme entraba en su interior, Sonia gritaba de puro dolor, pero el jefe no se detuvo hasta que toda su polla no estuvo dentro del culo de mi novia.

-¿Lo ves, zorra? ¿Ves como sí que te entraba? Y ahora disfruta, perra de mierda.

Y fue así cómo su jefe inició una brutal penetración, barrenándole el culo. Los chillidos de mi chica le ponían aún más cachondo y aumentaba el ritmo de penetración. La imagen de Sonia a cuatro patas, recibiendo polla por el culo y con su coño goteando esperma no la podré olvidar nunca. Mi polla estaba a punto de estallar, así que me fui al baño sin hacer ruido para correrme sin dejar rastro.

Desde allí escuché cómo el tío se corría, inundando los intestinos de Sonia. Después de correrme estuve unos minutos pensativo, no sabía cómo encajar lo que había visto. Sin embargo, volví a escuchar los gemidos de mi novia y me decidí a volver a verles. Cuando me posicioné nuevamente en el lugar desde donde les miraba vi que le estaban haciendo una doble penetración: Sonia a cuatro patas encima de su jefe que le follaba el coño y sobre ella Esteban penetrándola el culo.

Aquello ya era lo máximo y me volví a poner a tope. Los dos se habían acoplado perfectamente y la follaban a buen ritmo. Sonia gemía de gusto y vi que se corrió nuevamente. Eso les debió calentar aún más a ellos que aceleraron el ritmo. El primero en correrse fue Esteban, soltando un grito de gusto a medida que llenaba aún más el culo de mi novia con su semen. Cuando la sacó, el ojete de mi chica soltó un pequeño reguero de grumo hasta que se cerró.

Aquello debió encender aún más a su jefe, que no tardó en volver a correrse dentro del coño de mi chica. Ya era la tercera corrida que le echaban en su vientre y era algo queme excitaba mucho. Tras unos minutos de relajación, tomando aire, los tres se levantaron de la cama y se pusieron de pie, pero al momento obligaron a Sonia a ponerse de rodillas.

-Para terminar queremos que nos limpies la polla con la boca. –Dijo su jefe.-Están llenas de esperma y quiero verlas relucientes, ¿entendido?

Sonia se resignó nuevamente y empezó a chupársela a Esteban, que estaba visiblemente caliente y no tardó en sacarle la polla de la boca a mi chica, cascársela y correrse sobre sus tetas. Después, fue don Andrés el que metió la polla en la boca de mi novia y, agarrándola de la cabeza, empezó a follarle la boca. Era increíble ver cómo aquel tío aguantaba tantos polvos, aunque imagino que influía mucho el morbo de follarse a una empleada mucho más joven que él.

Al final acabó corriéndose en la boca de mi novia, algo que tampoco había probado jamás y se vio obligada a tragárselo para no ahogarse, ya que su jefe no sacó la polla hasta que no le salió la última gota de esperma. Cuando se la sacó, Sonia tenía una cara de asco y repugnancia tremenda y empezó a dar arcadas hasta que finalmente vomitó sobre las sábanas de la cama. Ellos se rieron y se vistieron.

-Bueno, cariño. –Dijo su jefe.- Te has portado muy bien, así que no te preocupes. Tu puesto en la empresa está asegurado. ¡Ah! Y espero que me digas pronto si te hemos preñado o no, ya sabes que te daré un pequeño aumento si estás embarazada.

Y tras eso, los dos tíos se despidieron y se marcharon. Yo no quise salir de mi escondite y esperé un rato a ver qué pasaba. Al final, escuché que mi novia entraba en el baño y abría los grifos de la bañera. Comprendí que iba a lavarse porque estaba llena de semen. La follada había durado casi tres horas, así que decidí marcharme y llamar a mi amigo para decirle que me había surgido un leve imprevisto, pero que ya lo había solucionado y me disponía a coger el siguiente autobús para Madrid. Al pasar al lado de la puerta del baño escuché perfectamente a Sonia llorar amargamente. Estaba claro que a pesar de haber disfrutado, aquello había sido una locura y se sentía mal.

Ahora ya han pasado varios meses, yo nunca le he dicho que la vi y ella jamás me ha confesado lo que hizo. Nuestra relación sigue muy bien, como si nada hubiera ocurrido. Ella sigue en su trabajo y todo parece irle de maravilla allí. Por cierto, que luce una hermosa tripa de 8 meses de embarazo.

Me encanta cuando estamos durmiendo abrazarla y acariciar su tripita y saber que el hijo que lleva dentro no es mío.

Autor: Zeromus2006

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Mi profesora caliente

Le levanté el babydoll y empecé a mamar sus tetas, ya tenía cara de placer, terminé de quitarle el babydoll, seguía mamando sus hermosas tetas, mientras que metí una mano en sus bragas y empecé a masajear su clítoris, quité sus bragas, al hacerlo vi un coño grande y rosadito, si perder tiempo comencé a chupárselo, ya no solo tenía expresión de satisfacción, si no también gemía de placer.

Hola me llamo Esteban, soy estudiante universitario y tengo 18 años, esto pasó hace ya tiempo y quería compartirlo con ustedes. Era un día de clases como cualquier otro.

Viernes, todos teníamos ganas de irnos a las 10 a.m. pero teníamos clases de geometría analítica, ese día la profesora estaba vestida con una falda no muy corta ni muy larga… pero mostraba bastante bien su bien formado culo, y sus piernas bien torneadas, es una mujer de aproximadamente 40 años, morena, con unas tetas grandes y paradas. Luego de que nos diera algo de clases, nos dijo, – A las 11:30 pueden irse, tengo algo que hacer y no puedo darles la clase completa pero tú Esteban quédate que necesito hablar un momento contigo. En el momento me dije – no pasé la prueba de circunferencia. Ya cuando todos se fueron me dijo:

– ¿Que te está pasando estás bajando las notas? Pero eso es otra historia, luego de la conversación me dijo: – Ayúdame con esto hasta el carro.

Pero en ese momento pasó algo interesante, se le cayó el borrador y ella se agachó a recogerlo sin ninguna discreción, dándome la espalda y mostrándome todo su culo, su coño se le marcaba en el hilo que tenía, se quedó así como por dos minutos, yo no le quité la vista, de repente enderezando su cuerpo me mira a los ojos y me dice:

– ¿Te gusta mi coño? En el momento dudé pero le dije: – ¿A quién no?, se ve jugoso, apetitoso y grande. – ¿A si?, espero que tu verga pueda satisfacer mi coño.

En ese momento dejé todo lo que tenía en la mano, la llevé contra la pared y comencé a besarla, mientras que con una mano le acariciaba el culo y con la otra sus tetas. De repente ella quita mi mano de su culo y me dice:

– Eres atrevido ¿he?, ¿sabes donde vivo?

Yo ni corto ni perezoso le respondí:

– Claro por supuesto que sí. – Pues ahora no vamos a tener sexo, ve a mi casa mañana en la mañana, que estoy desocupada, no llegues tarde. – ¡Por supuesto profesora!, allí estaré.

Y se fue pero no sin antes agarrar mi verga,

– Que dura la tienes – no dije nada pero ella sí… – Si no vas, no vas a pasar la materia, mira que me dejaste caliente.

Todo el camino de la universidad a mi casa estuvo mi verga parada, al llegar no pude hacer otra cosa más que ponerme agua fría para que se bajara. Al día siguiente me levanté muy temprano, eran las 6 a.m. me bañé, me vestí, y esperé a las 8 que es la hora que mi padre va al mercado con Melisa su esposa. Me fui con él, ya que pasaba cerca de la casa de la profe. De la avenida caminé una cuadra y llegué a su casa. Toqué a la puerta, y ella abrió en el momento,

– Te estaba esperando… – Pues ya estoy aquí.

Llevaba puesto un hilo más pequeño que el que llevaba el viernes, negro, con un babydoll rojo muy, muy cortito se le veían a leguas las tetas.

Al cerrar la puerta no esperé a nada, la tiré en el mueble y empecé a besarla, le levanté el babydoll y empecé a mamar sus tetas, ya tenía cara de placer, terminé de quitarle el babydoll, seguía mamando sus hermosas tetas, mientras que metí una mano en sus bragas y empecé a masajear su clítoris, en su cara se reflejaba el placer que estaba sintiendo, luego sin decir una palabra quité sus bragas, al hacerlo vi un coño grande y rosadito, si perder tiempo comencé a chupárselo, ya no solo tenía expresión de satisfacción, si no también gemía de placer.

Luego de aproximadamente 5 minutos chupando su coño introduje mi dedo en ella estimulándole el punto G, sus gemidos fueron aún más fuertes y notorios, entonces decidí chupar su culito, y acerté, gemía mucho más que antes y sin previo aviso, empezó a contraer su cuerpo, y me gritaba:

– No pares, no te detengas, continúa…

Me bañó de todo tipo de fluidos que salían de su coño, quedando como desmayada, ya no aguantaba mi verga, la saqué y suavemente la froté en su coño,  al sentir esto ella volvió en si.

– Ahora me toca a mi darte placer.

Me agarró y me tiró al suelo, metiéndose mi verga en su húmedo coño, calentito y suavecito, cuando subía apretaba un poco la vagina, con los músculos de su concha, comprimían mi verga como deseando “ordeñarme” toda mi leche, se sentía muy rico, ella gemía, bufaba como fuera de sí, bañó dos veces mi verga, no aguanté tanto placer y entonces acabé.

– Tu leche está tan caliente, ¡y se siente tan bien en mi cuevita!

Y nos quedamos dormidos en el piso de la sala un buen rato.

Ella despertó primero, había tomado mi ropa y la estaba lavando, andaba desnuda por toda la casa, cuando desperté me dice:

– Vaya que eres bueno con la lengua. – Y usted si que es maravillosa con su coño, y por cierto es súper genial. – Ven vamos a bañarnos, tengo que ir a la universidad y así te llevo hasta tu casa. – Bueno, cumplo todo lo que me pida profe.

Cuando entramos al baño la puse de espaldas hacia mí y empecé a mamarle el coño otra vez…

– No pares hasta que tenga otro orgasmo…

Le introduje un dedo en el culo mientras chupaba su enorme coño, luego dejé de mamar su concha, no sin antes meterle dos dedos y estimularle el punto G, empecé a mamarle su ano, mordiendo sus nalgas de vez en cuando, cuando llegó al orgasmo, inmediatamente me dice:

– Apuesto a que quieres darme por el culo. – ¡Si no hay ningún problema!, me encanta su culito. – No hay ninguno, te lo has ganado, deja buscar lubricante.

Salió de la ducha y a los pocos minutos llegó con un frasco de aceite para bebés, tomó mi verga y pasó su lengua por toda ella, luego me la engrasó toda de aceite y me dio la espalda, se agachó y tomó sus nalgas con ambas manos me dejó a la vista el más hermoso panorama, su divino culo.

– Métela toda, hasta el fondo…

Sin más preámbulo le metí todo mi pene por el culo, gritó un poco pero luego gemía de placer y me pedía más y más, me hizo llegar como a los 5 minutos, apretaba las nalgas cada vez que lo movía, luego de eso terminamos de bañarnos, nos vestimos y me llevó hasta la universidad, pero en el camino iba tocando su rajita…

– Es tuya cuando esté libre, mientras me daba un beso de lengua. Y yo encantado.

Eso pasó hace unas semanas, y cada vez que la encuentro fuera de clases la saludo con un beso y una discreta agarrada de culo.

Espero que les guste y que publiquen mi aventura…

Autor: Esteban

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Juegos de pareja

A los 19 años conocí, mientras estaba de vacaciones en Punta del Este, a una chica muy interesante que se convertiría en mi novia durante los próximos dos años y medio. Se llamaba María, tenía la misma edad que yo, era rubia, de ojos marrones, cuerpo atlético y grandes pechos.

De entrada nos llevamos muy bien en todas las áreas, especialmente en todo lo referente al sexo. Si bien ella no era una chica muy experimentada (bueno… tampoco era virgen) no temía probar cosas nuevas como el sexo anal. Otra cosa que nos excitaba mucho era tener sexo en lugares públicos y/o al aire libre. Empezando por los médanos de Punta, seguimos por lugares como los asientos traseros de un ómnibus mientras íbamos de Buenos Aires a Pinamar, el ascensor de su departamento, las escaleras del mismo edificio y otros, en el mar, en varias piletas de natación, y una noche hasta en el patio de una conocida Iglesia de Barrio Norte. En resumen, teníamos una vida sexual plena e interesante.

Claro que uno siempre quiere más…

Al igual que la mayoría de los hombres de este planeta me excitaba muchísimo (y aún lo sigue haciendo) ver y estar con dos mujeres. Hacía un par de años que había hecho por primera vez pero había sido con un par de prostitutas, lo cual no es exactamente lo mismo.

Un día estábamos hablando con María sobre sexo y de algún modo salió el tema de que a mi me gustaba mucho ver a dos mujeres haciendo el amor.
También le dije, en broma, que me gustaría verla a ella en la cama con alguna chica. Ella lo tomó como un simple chiste y la cosa no pasó de ahí.

Aquel día…

En las semanas siguientes estas bromas se empezaron a hacer más frecuentes y más explícitas. Por ejemplo mientras veíamos alguna película pornográfica en algún hotel alojamiento y le decía cosas como “Mirá que lindas tetas tiene esa chica… No te gustaría pasarle la lengua por los pezones” o, mientras veíamos como una le chupaba la concha a otra le decía “Imagínate que te la está chupando a vos…” Ella simplemente se reía y contestaba cosas como “Ni loca…” pero en realidad no le molestaba que le diga cosas así. Es más, a veces ella misma sacaba el tema, preguntándome si me gustaría verla haciendo tal o cual cosa.

Finalmente, un día estábamos cogiendo, yo encima de ella, penetrándola con fuerza mientras la besaba en la boca y le decía “imagínate chupando una concha ahora mientras te cojo…” Ella estaba súper excitada y cuando empezó a llegar al orgasmo me dice “Siiii… quiero chupar una concha… siiiiiiiii… vamos a hacerlo…”

Cuando terminamos de coger le pregunté si realmente estaba dispuesta a que tengamos sexo con otra mujer, a lo que me contestó, un tanto indecisa, que si pero su primera pregunta fue: Con quién? Claro… una cosa es convencer a la novia de uno a acostarse con otra mujer pero otra cosa es conseguir a alguien para hacerlo. Así que durante los días siguientes intentamos resolver este problema.

La opción más sencilla hubiese sido llamar a alguna prostituta del diario, pero a María no le gustaba esa idea. Otra opción sería “levantarnos” a alguna desconocida pero la realidad es que será muy fácil decirlo pero no así hacerlo. Finalmente decidimos que debería ser alguna conocida nuestra… pero quién? Después de analizar varias candidatas de nuestro entorno social nos decidimos por una compañera de Facultad de ella. Esta chica se llamaba Natalia y tenía la misma edad que nosotros (para este entonces 21). Era una morocha de tez blanca, para mi gusto tenía algún kilito de más pero no obstante capaz de calentar a un muerto.

Ahora bien, habiendo decidido quien nos gustaba para esta pequeña aventura, todavía debíamos convencerla. Hasta donde nosotros sabíamos, Natalia no era bisexual y estaba en sus planes tener sexo con María o conmigo y mucho menos con los dos juntos. Natalia tenía mucha confianza y le contaba a María todo lo referente a sus salidas con chicos y lo que hacía o no en la cama. En resumen se podría decir que ella era una chica bastante poco experimentada para su edad.

Todo empezó una noche cuando estábamos los tres solos en el departamento de la familia de María. Después de cenar nos quedamos charlando mientras tomábamos un par de botellas de Chandón. De a poco María empezó a llevar la conversación para el lado del sexo. Al principio Natalia estaba un poco avergonzada pero a medida que se rellenaban las copas de champagne se iba desinhibiendo. Empezó a contarnos (con María ya habían hablado de esto antes) que las veces que había tenido sexo los chicos con los que había estado no llegaban a hacerla acabar, estaban demasiado apurados por coger y no la calentaban apropiadamente. María aprovechó ese giro de la conversación para bromear acerca de que si la agarraba yo seguramente sería distinto.

Le empezó a contar las cosas que hacíamos nosotros y como le hacía yo el amor. Le preguntó a Natalia si yo le gustaba y, si no estuviese de novio con ella, le gustaría que yo me la coja. Quizá un poco debido al champagne ella terminó admitiendo que si, aunque totalmente sonrojada.

Ahí nomás María se para (Yo estaba sentado en la cabecera de la mesa, ella estaba a mi izquierda y Natalia a mi derecha) y camina hasta estar detrás de Natalia. Poniendo sus manos sobre los hombros de ésta me dice: “Te gusta mi amiga?” a lo que yo respondo que si, claro. A continuación me dice: “Tiene muy lindas tetas.¨ Y a ella:”Mostrale las tetas” “Ayy noo” responde ella, riéndose nerviosamente. María baja las manos y tomando el suéter que llevaba puesto Natalia por la parte de abajo comienza a levantarlo, a lo que Natalia responde con un débil intento de impedírselo, acompañado de varios ¨no… Nooooooo…¨ que no tuvieron mayor impacto.

Ese era el momento para que yo entre en el juego. Me arrodillé frente a ella, le corrí el corpiño por debajo de las tetas y empecé a lamerle los pezones al tiempo que le masajeaba las tetas con mis manos. Natalia estaba súper nerviosa, pero tampoco se apartaba…

-¿Que hago María? Nada, disfrútalo, está todo bien. -Pero es tu novio.

Las manos de María todavía sostenían el suéter apenas por encima de sus tetas así que aproveché para tomar sus manos en las mías y guiarlas hasta estas tetas totalmente excitadas y de pezones erectos. Seguía lamiéndolas mientras veía y sentía como las manos de mi novia recorrían las tetas de su amiga.

Cuando escuché que Natalia suspiraba ¨Me estoy re calentando…¨ lo tomé como el aviso para pasar a la siguiente etapa. Me paré al tiempo que la guiaba para que ella también lo haga y le quité el suéter y el corpiño. La abracé y la besé en la boca apasionadamente. Ella respondió totalmente entregada al juego, nuestras lenguas entrelazadas en un exquisito ritual erótico. Con mi mano izquierda acerqué la cara de María a la mía y comencé a besarla a ella, a centímetros de la cara de Natalia.

Empecé a alternar entre ambas bocas, que no estaban a más de 15 centímetros mientras recorría sus cuerpos con mis manos hasta alcanzar sus caras. Las fui acercando mientras cambiaba de besar a una y a la otra. Llegó un punto en que sus bocas se encontraban una al lado de la otra, mejilla con mejilla, mientras mi lengua las recorría. Y después la distancia entre ambas desapareció, nuestras tres lenguas se fundieron en un solo beso… yo las besaba a ellas… ellas me besaban a mí… ellas se besaban entre ellas…

En eso sentimos la puerta del ascensor en el palier y el ruido de llaves. Natalia salió corriendo al baño a vestirse y María y yo tratamos de componernos y actuar lo más naturalmente posible. Habían llegado la madre, la hermana, etc y Natalia iba a quedarse a dormir en lo de María por ende la noche estaba perdida así que me tomé un par de copas de champagne más y me fui a casa. Antes de irme a dormir me hice una buena paja pensando en nuestra escenita.

Al día siguiente hablé con María quién me dijo que a su vez había hablado con Natalia acerca de los eventos de anoche y ésta le confesó que estaba muy apenada por lo que había ocurrido, ya que se sentía muy mal por que, aunque la había excitado, esto ¨no era natural.¨ De todos modos accedió a venir a mi casa a cenar ese fin de semana siguiente. De más está decir que María y yo estuvimos toda la semana expectantes y ansiosos por lo que depararía nuestro próximo encuentro.

Y llegó el fin de semana…

María llegó a casa temprano esa tarde y estuvimos repasando nuestro ¨plan¨ ya que no queríamos presionar demasiado a Natalia de entrada. A eso de las nueve de la noche llegó y nos tomamos unos tragos mientras charlábamos de cualquier cosa menos de lo ocurrido la otra noche. Después de cenar y un par de whiskies más decidimos ver una película.

Para esto fuimos a mi habitación, en donde había una cama de una plaza y media contra una pared y un sillón que corrí al lado de la misma. Como los tres no entrábamos cómodos en la cama las chicas se acostaron en ella con unos almohadones y yo me acomodé en el sillón, quedando prácticamente a la misma altura que la cama y al lado de María (Natalia estaba del lado de la pared).

Al rato nos empezamos a besar con María y ella, diciendo que así estaría más cómoda, se sacó el jean que llevaba puesto, quedando vestida únicamente en bombacha y remera. Ella aprovechó para decirle a Natalia que también se ponga cómoda pero ésta no estaba, todavía, lista para quedar tan desvestida. María insistía, un poco en broma y otro poco no, en querer quitarle el pantalón, desabrochándoselo e intentando introducir sus manos dentro del mismo. A todo esto yo me había quitado la camisa y estaba acostado en el borde de la cama, obligando a María a arrimarse contra Natalia, a quien seguía intentando desnudar y en el proceso la acariciaba y besaba por donde podía.

A continuación le quité la remera a María y comencé a besar sus pezones al mismo tiempo que introduje mi mano por debajo del elástico de su bombacha, masajeando su monte de Venus y bajando hasta llegar a sus labios que separé para encontrarme con una concha totalmente mojada y lista para recibir todo tipo de atenciones. Introduje un dedo y luego otro más, metiéndolos hasta el fondo y luego sacándolos para juguetear con su clítoris.

No pude aguantar más y le quité la bombacha. En una posición un tanto incómoda, mitad en la cama y mitad en el piso, coloqué mi cabeza entre sus piernas y comencé a besar esa apetitosa conchita. Mi lengua jugaba con sus labios, se introducía lo más posible dentro de su vagina, acariciaba su clítoris que se ponía cada vez más durito. Mientras hacía esto podía ver como ellas se besaban y acariciaban las tetas. También escuchaba que Natalia le decía que no le quite el pantalón, que eso era demasiado.

Yo ya estaba tan caliente que no aguantaba más así que, sin dejar de lamer su concha me quité el pantalón y el calzoncillo. Mi pija ya estaba totalmente parada y luego de masajeármela por unos segundos me paré y vi como los ojos de Natalia se clavaban en mi miembro erecto. Me acosté sobre María, introduciéndole mi pija sin más demora y empecé a cogerla fuerte, mientras las besaba a ambas. María ya estaba como loca, gemía, gritaba, acababa teniendo un orgasmo maravilloso, inolvidable…

Yo ya estaba listo para explotar así que decidí sacar mi pija de esta concha que desbordaba sus jugos y me puse de rodillas sobre ella mientras le daba los últimos sacudones a mi pija que comenzó a largar chorros de semen sobre sus tetas mientras sus manos lo esparcían sobre ellas.

Autor: Esteban

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No debería hacerlo, soy casado

Esteban me robó todas mis energías y las pocas que me quedaban explotaron en un orgasmo que no había sentido jamás. Mi verga creció un poco más y finalmente la clavé en Esteban tan adentro como pude. Quería que mi orgasmo se diera mientras toda mi verga era abrazada por su cuerpo y que mi esencia se regara en su interior.

Era la primera vez que acompañaba a mi padre a un viaje de negocios. Acepté hacerlo porque el destino era una ciudad en el mar Caribe y el hotel donde nos hospedaríamos era insuperable. Sabía que no pasaría mucho tiempo con él, pues él saldría a trabajar todos los días temprano y regresaría tarde. Pero esto no era un problema para mí, pues me entusiasmaba bastante la idea de pasar el día entre la playa, el gimnasio y la piscina del hotel. Haciendo deporte, tomando el sol, nadando etc.

Llegamos un miércoles, tarde en la noche, y tras registrarnos en la habitación que compartiríamos, nos acostamos a dormir casi inmediatamente. Estábamos cansados. Al día siguiente me desperté un poco tarde. Mi padre ya se había ido. Habían empezado mis días en la playa! Tras una ducha, me puse mi speedo y encima una pantaloneta un poco más larga. Me puse una camiseta, mis tennis y salí directo a tomar el desayuno y a la playa.

Estaba sentado en las sillas de tomar solo en la playa, cuando vi que se acercaba una familia que se hospedaba en el hotel. Eran el padre, la madre, que se veían relativamente jóvenes, y dos niños pequeños. Se acomodaron en las sillas que quedaban junto a la mía. Yo los observe mientras se acomodaban e intercambiamos un breve saludo. Pasados unos minutos, el padre se acercó a mí para pedirme el favor de tomarles una foto. Por supuesto les ayudé con esto y tras haberlo hecho, ellos se metieron al mar y yo seguí tomando el sol. Pasó aproximadamente media hora, cuando el padre salió del agua y vino a sentarse a tomar el sol en su silla. La madre se quedó en el agua con los pequeños.

Hola, ¿estás dormido? Me preguntó el padre. Hola, no, jaja solo tomando el sol. Ok, es que no me doy cuenta por tus gafas oscuras. Claro, claro jaja, pero no, dormí suficiente anoche, no creo que pueda dormir más hoy – respondí amablemente y quitándome las gafas. Ok, ok, oye no quiero molestarte, pero, ¿te importaría tomarme una foto más con el mar de fondo? Claro, no hay problema.

Me incorporé de mi silla mientras él me pasaba su cámara y le tomé la foto.

Ok, sonríe – le dije mientras accionaba la cámara. Perfecto, gracias. No hay problema. Mucho gusto, mi nombre es Miguel – dijo él extendiéndome su mano. Mucho gusto, Esteban, también se hospedan en este hotel – pregunté señalando el edificio correspondiente. Si – estamos de vacaciones – bueno, más mi señora y mis hijos, porque yo en realidad debo trabajar un poco, pero vinimos para que ellos paseen. Ok, que bien.

Tras esta breve conversación, cada uno volvió a acomodarse en su silla. Yo volví a ponerme mis gafas y Miguel se dedicó a la lectura de una revista. Yo estaba totalmente relajado con el ruido de las olas, de la gente jugando, del viento. No se cuanto tiempo pasó pero fue un buen rato antes de que la esposa y los hijos de Miguel regresaran a las sillas y se terminara la calma. Pude escuchar su conversación y me di cuenta que ella y los niños irían a hacer turismo por la ciudad, mientras que Miguel se quedaría esa tarde en el hotel pues quería trotar por la playa y luego trabajar desde su habitación. Tras despedirse de Miguel, la esposa y los hijos se marcharon. Miguel continuó su lectura por unos minutos y luego mencionó mi nombre en voz baja como tratando de no despertarme. Esteban. Al escuchar su tono de voz, retiré mis gafas oscuras sonriendo.

Jaja, no te preocupes, no estoy durmiendo. Ok jaja, quería preguntarte si quieres ir a trotar por la playa, quiero trotar un par de kilómetros. Claro, me gustaría,…¿ahora mismo? Si, vamos de una vez, para poder regresar a almorzar. OK perfecto, dije mientras me incorporaba en mi silla y acomodaba mis cosas para dejarlas sobre esta. Que amigable era Miguel, pensaba yo, además de tener un físico bastante agradable…

Salimos a trotar por la playa, los primeros minutos no hablamos, mientras nuestros cuerpos se calentaban era importante concentrarse un poco. Más adelante en el camino, mientras trotábamos, Miguel inició la conversación.

¿Y estás aquí con tu familia? – preguntó con su voz agitada. Con mi padre – respondí yo en el mismo tono cansado – pero él esta trabajando todo el día. Ok entiendo, lo estás acompañando en un viaje de trabajo? Si, exacto.

Trotamos una buena distancia y luego dimos la vuelta para trotar de regreso al hotel. La conversación se mantuvo todo el camino, incluso con nuestras voces agitadas. Miguel era un buen conversador, y me hablaba con mucha confianza a pesar de nuestra diferencia de edades. Durante el camino, Miguel constantemente se distraía con las mujeres jóvenes que tomaban el sol, o paseaban en sus bikinis. Era sutil al observarlas, pero era evidente que lo hacia. No hizo ningún comentario al respecto. Solo al final, cuando ya estábamos llegando al hotel.

Este ha sido un buen ejercicio, ¿no Esteban? Tanto para el cuerpo como para los ojos jaja. Si jaja, tienes razón – respondí, pensando en los hombres que vi en el camino, aunque obviamente el se refería a todos los cuerpos femeninos que observó. Debes aprovechar que estás solo en tu habitación Esteban…no creo que te sea muy difícil disfrutarte un culito de esos antes de que llegue tu papá – dijo Miguel a manera de chiste, mirándome y riendo después.

Mi respuesta era solamente de risa, aparentando timidez, pero efectivamente, había pensando mucho en las posibilidades que tendría esos días al estar solo en mi habitación. Y, aunque Miguel nunca lo notara, su amabilidad, y la forma como me comunicaba su excitación sexual por las mujeres que había visto, estaban logrando excitar mi cuerpo y hacer volar mi mente con el suyo. Saber que me estaba comunicando deseos que tal vez nunca le contaría a su esposa, por muy inocentes que parecieran sus comentarios, estaban calentando todas las partes de mi cuerpo…aun más.

Los últimos metros antes de llegar al hotel los recorrimos caminando para relajar un poco nuestros cuerpos después de haber trotado. Ambos nos habíamos quitado nuestras camisetas y de vez en cuando yo trataba de darle una mirada al torso de Miguel. El debería estar entre los35 y 40 años, pero que bien se veía. Era evidente que había hecho, y seguía haciendo mucho deporte en su vida. Al llegar a las sillas, nos sentamos por unos pocos instantes.

Gracias por acompañarme a trotar Esteban, es un poco aburrido hacerlo solo. Gracias a ti por invitarme, fue un buen ejercicio…¿Vas a almorzar ahora? Si, voy a mi habitación a darme una ducha y enviar un par de correos y luego bajo al restaurante. Si quieres almorzamos juntos, ya que los dos estamos solos. Ok perfecto, entonces nos vemos en el restaurante en una media hora.

Los dos regresamos al hotel y subimos a nuestras respectivas habitaciones. Mientras caminaba hacia la mía, pensaba en lo bien que me vendría una paja antes de darme esa ducha, estaba muy excitado después de haber hecho ejercicio con Miguel, después de escuchar sus comentarios, observar su cuerpo e imaginarme mil fantasías basado en su amabilidad. Lo había decidido, me haría una paja en su honor, trataría de imaginarme disfrutando el cuerpo de ese hombre.

Entré a mi habitación y me tiré en la cama. Inmediatamente llevé mi mano bajo mi pantaloneta y bajo mi speedo para acariciar mi verga que inmediatamente respondió a mis estímulos. Rápidamente la tenía dura en mi mano, pensando en Miguel. Pasé unos instantes masturbándome suavemente, aun sin quitarme la ropa cuando llegó a mí un pensamiento que me llenó de temor y excitación. Miguel había dicho que estaría solo en su habitación… ¿por que no intentar acercarme un poco? Que rico seria habernos duchado juntos por ejemplo, en las duchas del gimnasio y haberlo visto desnudo…pero ya era tarde para eso. En lugar de ello llamé a la recepción y pedí que me comunicaran con su habitación.

Alo? – contestó Miguel, inmediatamente traté de controlar mis nervios por lo que estaba a punto de hacer. Hola Miguel, es Esteban. Hola Esteban. Oye Miguel, parece que hubo un problema con el servicio de limpieza y es apenas ahora que están limpiando mi habitación y el baño. ¿Será que puedo darme una ducha en tu habitación? Si claro, ven, es la 715. OK, voy para allá.

Y lleno de temor por lo que haría, tomé una toalla y me encaminé a su habitación. Miguel me abrió la puerta amablemente como siempre.

Adelante Esteban, dúchate tranquilo, yo aun estoy escribiendo unos correos y enviando las fotos que me tomaste en la playa, así que tienes tiempo – dijo Miguel mientras abría la puerta y regresaba a sentarse frente a su computador, en un pequeño escritorio que había en su habitación. Gracias Miguel, que ganas tengo de darme una ducha y pues mi habitación está invadida por el servicio de limpieza jaja. Tranquilo, siéntete como en tu habitación jaja recuerda que mi familia no regresa en toda la tarde.

Tras haber dicho esto, Miguel volvió su mirada a la pantalla de su computador y se concentró en lo suyo. Yo me senté en la cama. Me quité mis tennis y, tras cerciorarme de que mi verga estuviera menos dura que unos segundos antes en mi habitación, retiré mi pantaloneta quedando solamente con el speedo y mi camiseta.

Hubiera podido ir a la ducha inmediatamente, pero no lo quería así, quería mostrarme un poco delante de Miguel. Incluso desnudo si podía, no me importaba, finalmente el era hombre y no creo que le importara mucho que yo me desvistiera en su presencia. A mi me excitaba solo pensarlo. Con mi speedo y mi camiseta puesta crucé la habitación hacia la ventana y el balcón mientras comentaba.

Que buena vista al mar tiene tu habitación Miguel.

Sin mirarlo directamente, noté como levantó la vista de su computador para responderme. Si es bastante lindo despertarse y ver el mar así, ¿tu habitación no queda hacia este lado del hotel? Si también, pero en el segundo piso, así que no ves tanto del mar como aquí y habiendo dicho esto abrí la puerta del balcón y salí a observar el mar inclinándome en la baranda. En la posición en que estaba, un poco inclinado hacia adelante, le daba a Miguel una buena vista de mi culo cubierto por mi speedo, además trataba de seguir la conversación para que él se fijara, si a él no le producía nada verme semi desnudo, a mi me provocaba toda clase de sensaciones. Pasaron unos minutos de silencio cuando Miguel, sentado desde su silla, comentó con el tono más inocente.

Oye Esteban, se ve que te has bronceado mucho, se te ve la huella de tu speedo ya.

En efecto, se alcanzaba a ver un poco del contraste de mi piel bronceada y aquella que alcanzaban a cubrir mi speedo.

Jaja, tienes razón – respondí mientras me volteaba mirarlo, y aprovechando lo oportuno de su comentario para mis propósitos agregué – para acordarme de cual es mi verdadero color de piel debo asomarme al espejo y verme aquí – y acto seguido tomé la parte trasera de mi speedo, descubriendo casi la totalidad de mi culo por unos instantes y fingiendo reírme tras haberlo hecho, pretendiendo que era una broma y no un intento por mostrarme desnudo ante él.

Jajaja Esteban, espero que no te vean desde el balcón de otra habitación, luego van y le cuentan a mi esposa que hay un hombre mostrándome su culo en mi habitación jajaja. No te preocupes – nadie vio mi culo, solo tú jaja. Respondí mientras entraba de nuevo a la habitación y cerraba tras de mi la puerta del balcón. Jajaja bueno, dúchate pronto para que vayamos a almorzar, ya casi termino de enviar estas fotos. Ok si – y pensando rápida y atrevidamente le pregunté – pero te puedo pedir un último favor…ya que yo te hice un favor similar en la playa esta mañana?  Si dime…me imagino, ¿quieres una foto con la vista del balcón? – trató de adivinar Miguel. No, no, jaja no con esa vista precisamente – y tratando de ocultar mis nervios por lo que iba a decir agregué – más bien, ¿me tomarías una foto de espaldas donde se vean los dos colores de mi piel? El bronceado y…la parte cubierta?

Miguel lo pensó por unos instantes y luego preguntó con algo de asombro:

¿Sin tu speedo? Si, sin el speedo, si no te molesta claro. Es que quiero verla y además puedo hacer algunas bromas con ella jaja – obviamente mi único objetivo era mostrarle mi cuerpo desnudo a Miguel. Bueno jaja, pero no puedo dejarla en mi cámara, mejor trae tu cámara y te la tomo con ella…No no te preocupes, me la tomas y me la mandas a mi correo, luego la borras. Ok jaja, pero no se la muestres a tu papa, o no le digas quien te la tomo ok? Jaja no quiero malos entendidos. Ya no te preocupes jaja, es solo una foto, no se la mostrare a él obviamente. Ok bueno. Y diciendo esto, Miguel se levantó de su silla y desconectó la cámara de su computador. Posteriormente, se asomó por la ventana y, para evitar que alguien pudiera ver algo, cerró las cortinas. Jaja, espero que no llegue mi esposa en este momento, dime como le explicaría si me encuentra tomándole fotos a un joven desnudo en mi habitación…y con las cortinas cerradas jajaja. Jajaja, tú tienes mucha imaginación, no seas tan paranoico. Uno nunca sabe jaja. OK, ya tengo la cámara lista.

Me quité la camiseta quedándome solamente con mi speedo. Posteriormente me paré de espaldas a Miguel y en un movimiento rápido deslicé mi speedo por mis piernas hasta mis tobillos, exponiendo ante él mi culo y rogando para que mi verga no se fuera a parar, así él no pudiera verla pues yo estaba de espaldas, pero podría notar un bulto exagerado cuando me subiera nuevamente el speedo.

Ok, listo? Si listo.

Miguel tomó la foto. Posteriormente me agaché para cubrirme nuevamente con mi speedo. Miguel comprobó que la foto hubiera quedado bien y acto seguido me la mostró en la pequeña pantalla de la cámara, con su sonrisa entre amable y maliciosa. Yo reí, para disimular los nervios y la excitación que sentía y hacerle creer que todo era un juego inocente e inmaduro de mi parte.

Ok, voy a enviártela de una vez y la borro antes que alguien pueda verla – dijo Miguel mientras se sentaba nuevamente frente a su computador. Yo me paré junto a él. Miguel conectó la cámara a su computador y a continuación yo escribí mi dirección de correo electrónico en el suyo – al menos quedaríamos en contacto por e-mail – pensé yo. Listo, perfecto, ya te la mande y ahora, a borrarla de la cámara. Listo, gracias Miguel, eres buen fotógrafo jaja – le dije mientras me dirigía a tomar mi toalla para entrar luego a su ducha donde me masturbaría pensando en lo que acababa de hacer. Bueno, pues tú no eres muy fotogénico jaja – anotó Miguel con su buen humor. Jajaja, es que no has visto mi mejor ángulo Miguel jajaja.

Miguel rió y nos quedamos en silencio por unos instantes.

Jaja, no se si sentirme afortunado o desgraciado Esteban, me la pasé trotando en la playa viendo esas mujeres de tu edad asolearse y pensando en sus cuerpos bronceados y mira, termino viendo un culo joven si, pero es el tuyo jajaja… Jajaja Miguel, deberías sentirte super afortunado, eres el primer hombre al que se lo muestro, y el primero que le toma una foto además. Bueno eso si, me imagino que tu culo es más virgen que el de cualquiera de esas muchachas que vimos en la playa jajaja… De eso puedes estar seguro…jamás tocado por un hombre jeje…Pensé que tú ibas a ser el primero con esas ganas que tenías hoy de un culito jaja… Jaja no, no mi estimado amigo, digamos que tendrías que haber sido más sensual… Más sensual? Estabas esperando que te bailara o algo asi?
Jajaja no, pero hubieras podido tenerlo un poquito más parado… Se ve que eres bastante exigente…
Jaja, con la edad te vuelves así, ya uno no va buscando cualquier cosa, sino algo muy bueno…

Con algo de nervios me atreví a decirle a Miguel:

Bueno, pues te apuesto que este sería al menos el culo más duro que hubieras tocado… Tú no tienes idea de las bellezas que tocado…y que he disfrutado jaja…

Decidí ser un poco más directo y le dije:

Pero te insisto, puede que este no sea uno de mujer, pero sería el más duro…

Me acerqué entonces hasta quedar de pie junto a Miguel que seguía sentado frente a su computador.

Dale, siente esto jaja. Le dije mientras me daba la vuelta quedando casi totalmente de espaldas a él. Jaja Esteban… rió Miguel sin hacer nada…después de unos instantes solo tomo el borde superior de mi speedo y lo levantó un poco, halando hacia arriba mis glúteos. Jajaja ahora si se ve como uno de esos que yo me comía a tu edad. Jaja ¿o sea que ahora si estoy sensual? Bueno pues se ve firme y si este speedo fuera un bikini y tú fueras una mujer jaja…a ver, endurécelo un poco.

Tensioné mis glúteos obedeciendo a Miguel.

Que tal se ve así? Deberías ser mujer Esteban…dijo Miguel mientras observaba mis glúteos tensionados. Posteriormente los dos nos quedamos en silencio. Tras unos instantes, Miguel llevó su mano a uno de mis glúteos y lo apretó con sus dedos, como midiendo su firmeza. Me quedé inmóvil en ese momento, tanto por mi excitación y mis nervios como por no arruinar el momento. Sin embargo reía levemente para aparentar estar sereno mientras pensaba que Miguel finalmente se había decidido a tocarme, era una buena señal y yo no me movería de ese lugar hasta que el hiciera algo más.

El no hablaba, solo mantenía su mano sobre mi culo cubierto por mi speedo. Tras unos instantes sentí su otra mano posarse sobre mi otro glúteo. Con sus dos manos Miguel abarcaba mi culo completo. Yo mantenía mis glúteos tensionados y me incliné levemente hacia adelante para exponerme más ante él. En un momento, Miguel retiró sus manos. Pensé que iba a soltar una carcajada y a terminar todo ese momento, que para mi había sido erótico, con otro de sus chistes. Pero no me moví, fueron solo unos instantes, no sabía que hacía él pues yo prácticamente le estaba dando la espalda todo este tiempo. Tal vez esa ausencia de contacto visual ayudó a que ninguno de los dos se sintiera intimidado. Especialmente Miguel, quien tras esa breve pausa en sus caricias, volvió a llevar una de sus manos a la parte baja de mis glúteos, justo donde empezaba a cubrirme mi speedo. Levantó un poco el borde inferior de mi speedo e introdujo su mano para acariciar mis glúteos directamente.

Esta vez las cosas estaban tomando un tono definitivamente erótico para los dos. No pude evitarlo y mi verga empezó a crecer, ya no me importaba, era evidente que Miguel me estaba dando una caricia que le causaba algún tipo de placer también. Miguel acarició mis glúteos, por debajo de mi speedo por unos instantes. Tratando de llevar las cosas un poco más lejos, lleve mis manos a los bordes de mi speedo para bajármelos. En ese momento, Miguel reaccionó. Con una voz nerviosa me dijo:
Ya Esteban, dejemos ya este juego que no va bien – dijo un poco descontrolado aunque en voz baja. Después anotó con una leve risa nerviosa – corremos el peligro de que nos guste un poco más de la cuenta jeje…

Me di la vuelta para quedar frente a él, el bulto de mi verga estaba un poco más grande y Miguel lo notó.

Creo que a los dos nos ha pasado un poco lo mismo jeje – dijo Miguel mientras señalaba mi bulto.
¿A ti también?  – pregunté con una leve sonrisa que pretendía simular una falsa timidez en mi. Un poco…es que…hace mucho no ponía mis manos en un culo tan joven y firme Esteban, y espero que no pienses mal de mí pero creo que el tuyo me estaba trayendo recuerdos jeje. No hay problema, nunca había hecho esto Miguel. Bueno, yo tampoco…y espero que no te sientas mal…y no te ofendas por haberte tocado. No, no, para nada, es un poco extraño pero interesante…es algo nuevo…

Un breve silencio regresó, ambos estábamos tensos, lo sabíamos, sobretodo Miguel, se notaba un poco confundido también. Decidí romper el silencio haciendo algo altamente atrevido.

Y…¿creció mucho? Le pregunté a Miguel mientras me inclinaba un poco hacia él y llevaba mi mano a tocar el bulto de su verga. Solamente posé mi mano sobre su bulto y la apreté un poco para sentir su verga. Miguel no podría molestarse mucho, al fin y al cabo yo lo había dejado tocarme el culo. Y en efecto, durante los pocos instantes que duró el contacto de mi mano con su verga, Miguel se notaba sorprendido, pero no opuso resistencia, como aceptando que debía permitirme explorar su cuerpo también.

Solo creció un poco…- respondió él con una voz aun más nerviosa.

Con mi mano pude sentir una semi erección en su verga. Era una sensación única haber sentido su pene, a través de su ropa, un poco duro gracias a las caricias en mi culo. Al haberme inclinado a tocar su bulto, estaba bastante cerca a Miguel. Casi sin pensarlo, y con movimientos lentos, me acerqué aun más y me fui sentando en sus piernas.

Esteban que haces…murmuró Miguel sin oponer resistencia.

Sus ojos delataban su sorpresa, pero yo me mostré confiado y seguro. Suavemente me senté sobre uno de sus muslos, y me recliné mirándolo más como dos amigos que se acercan que como alguien buscando un contacto sexual. Miguel no se movía, solo me miraba serio y con un gesto de nerviosismo. Puso una mano en mi espalda desnuda como ayudándome a sostener. Posteriormente, puse una mano alrededor de sus hombros, y mirándolo a los ojos, tratando de hablar con la mayor serenidad, le pregunté:

¿Te molesta? No no, está bien – respondió Miguel con voz nerviosa…

Dirigí mi mirada hacia su bulto. Llevé mi mano nuevamente sobre su verga, notando que había crecido más. Esto demostraba que Miguel no estaba totalmente incómodo teniéndome en sus piernas. Él no trató de detenerme, de hecho aceptó que tocara su bulto, permaneciendo inmóvil. No nos mirábamos. Por unos instantes me dediqué a darle leves caricias a su bulto sobre sus pantaloneta.

Posteriormente sentí la mano de Miguel moverse sobre mi espalda y rápidamente bajar hasta el borde de mi speedo. Una vez allí, introdujo su mano en mi speedo para llevarla a tocar mi culo. No le era del todo fácil por la posición en la que yo me encontraba. Pero aplicando un poco de fuerza y levantando un poco mi cuerpo, Miguel llevó su mano hasta que prácticamente quedé sentado sobre ella, y esta a su vez apoyada sobre su muslo. Sus dedos pasaban por entres mis glúteos, acariciando mi ano, volviendo a pasar una y otra vez.

Yo mientras tanto metí mi mano en su pantaloneta y por primera vez logré un contacto directo son su verga que estaba totalmente dura. Era grande y algo gruesa. La excitación había llevado a Miguel a emitir un poco de líquido preseminal, así que su glande estaba lubricado y mis caricias parecían cada vez más una masturbación. Continuamos acariciándonos por unos instantes mas, Miguel estaba cada vez más excitado por las caricias a su verga y las que él me daba en mi culo. Pero no quería limitarme solamente a masturbarlo.

Retiré mi mano de su verga y me puse de pie. Rápidamente, para no perder la intensidad de nuestros momentos, y de espaldas a Miguel, me deshice de mi speedo. Miguel inmediatamente llevó sus manos a tocar mis glúteos. Pero yo volví a sentarme. Esta vez no sobre sus piernas, pero entre ellas, sobre su verga. Mi idea era sobar su verga con mi culo. A Miguel le gustó bastante este movimiento. Al punto que tomó con ambas manos mis caderas y me ayudaba a moverme rítmicamente para darle más placer a su verga, que aun seguía cubierta por su pantaloneta.

Fueron unos instantes bastante eróticos. Con mis movimientos en esa posición yo estaba invitando a Miguel a penetrarme. El lo entendía, pero al parecer le tomó un tiempo decidirse. Finalmente, en un impulso un poco rudo, Miguel me tomó por la espalda y me levantó poniéndome de pie. Por un instante pensé que él ya había alcanzado el orgasmo con las caricias de mi culo sobre su verga y quería terminar con todo. Pero no fue así. Miguel también se puso de pie y se retiró su camiseta.
Posteriormente caminó hacia una de las maletas que había en la habitación y sacó una crema de manos. Volvió hacia donde estaba yo y me preguntó con una voz muy firme.

¿Quieres hacerlo?

No le respondí. Solamente me acerqué a su cuerpo y tomando los bordes de su pantaloneta, la deslicé por sus piernas. Su verga quedó libre y expuesta, totalmente dura, era más grande de lo que esperaba. Miguel inmediatamente la tomó con su mano derecha para darle unas caricias, mientras terminaba de deshacerse de su pantaloneta. Sin perder tiempo, me puse de espaldas a Miguel, apoyando mis manos sobre el escritorio de su computador y abriendo un poco las piernas. Miguel se tomó un tiempo para untar su verga con la crema que había traído. Yo, mientras tanto, me preparaba sicológicamente para el dolor que vendría, y que con gusto soportaría para luego sentir el placer de tener a Miguel dentro de mí. Tras unos instantes, sentí la mano de Miguel entre mis glúteos. Con algo de prisa, supongo por la excitación, untó mi ano con la misma crema.

Yo no sabía lo que estaba haciendo. Pensé en detenerme en ese momento, pero más podía la excitación. Había conocido a ese joven en la mañana y ahora lo tenía en frente mió, a punto de penetrarlo. Jamás se me hubiera ocurrido que le sería infiel a mi esposa en ese viaje. Ni mucho menos que tendría sexo con un hombre. Pero no podía resistir la tentación. Las cosas con Esteban habían sido un poco extrañas, no se si él era homosexual o solamente quería ensayar nuevas formas de placer. Por mi parte, no quería pensar en eso, jamás me había fijado en un hombre. Pero desde que le tomé la foto a Esteban ese día, viendo su culo tan perfecto, redondo, pequeño, algo se despertó en mí. No lo pensé dos veces. Tomé al muchacho nuevamente por sus caderas, le pedí entonces que abriera un poco más sus piernas y, con toda mi excitación, pero armándome de paciencia, acerqué mi cuerpo al suyo.

No era la primera vez que penetraba un culo virgen y sabía que tomaba tiempo y paciencia, sobretodo por el tamaño de mi verga. Pero valía la pena por el placer de penetrar un cuerpo por primera vez.   Cuando estuve lo suficientemente cerca, con una de mis manos ubiqué la punta de mi verga en el ano de Esteban. Empecé a hacer un poco de fuerza para que su cuerpo se abriera para mí, mientras en voz baja le pedía que se relajara. Esteban relajaba su cuerpo y no se quejaba, lo cual era una buena señal. Tras unos instantes de presión, la punta de mi verga logró abrirse camino en su cuerpo. Apenas sentí que había logrado introducirme un poco, me detuve, esperando a que el cuerpo del muchacho se acostumbrara a mí.

Ya tenía a Miguel dentro de mí. Ese era mi deseo desde unas horas antes, cuando había trotado junto a él, junto a ese cuerpo tan atractivo. Lo sentía respirar con excitación. Sabía que tenía su verga demasiado dura y era grande, pero no me importaba. Ese primer dolor se disipó rápidamente y mi cuerpo se acostumbró a su verga. No tuve que decirle nada, Miguel volvió a empujar su verga un poco mas, tan pronto como me sintió más relajado. Y en adelante fue más fácil, la sentí entrar sin parar, milímetro a milímetro fue tomándome, lentamente pero sin detenerse.

El placer era único, casi sentí que iba a alcanzar un orgasmo en ese momento. El culito firme de Esteban era estrecho y se estaba abriendo para mí. Sentía su calor, sentía su cuerpo abrazar mi verga y recibirla para darme placer. Llevé mis manos de sus caderas a abrazarlo por la espalda. No me sentí mal por abrazarlo, todo lo contrario, la excitación era mayor al tener su cuerpo pegado al mío. El esfuerzo que Esteban hacía había producido un leve roció de sudor por todo su cuerpo, era casi imperceptible, pero de alguna manera erótico. No me detuve en la penetración, quería introducir toda mi verga antes de que el estrecho cuerpo del joven me llevara a un orgasmo.

El abrazo de Miguel fue de alguna manera reconfortante. Mis piernas habían perdido fortaleza por el esfuerzo que hacía, y ahora mi apoyo eran sus brazos. Tras unos instantes Miguel empezó a mover su verga, a meterla y a sacarla en mi culo. Primero lentamente, después con más intensidad, la sacaba casi toda y volvía a introducirla mientras mi cuerpo se retorcía de placer. Nunca había experimentado nada parecido. Muchas veces me había masturbado pensando en ser penetrado, pero las sensaciones de mis fantasías no se parecían en nada al placer de tener a este hombre buscando un orgasmo en mi cuerpo. Una y otra vez, Miguel reconquistaba mi culo con cada movimiento. Mientras tanto, me apretaba con más fuerza, era como si quisiera que nuestros cuerpos se fundieran en uno solo.

Pensé que podría controlarme más y llevar las cosas más despacio. Pero estaba moviéndome en el culo de Esteban con más pasión y más velocidad de la que acostumbraba cuando tenía relaciones sexuales. El joven no protestaba, todo lo contrario, suspiraba de placer y de vez en cuando tensionaba su cuerpo, presionando aun más mi verga y haciéndome sentir mayor placer.

Fueron unos instantes de pasión, nuestros suspiros llenaban la habitación. Yo abrazaba a Esteban pero sentía que era él quien me tenía atrapado en su cuerpo. Nunca había sentido tanto placer. Nunca me imaginé que los nervios que sentía por estar teniendo sexo con un hombre fueran a ayudarme a aumentar el placer. Sentía que hacÍa algo prohibido. Regresé a mi juventud, cuando la excitación se daba más por el temor de estar probando algo nuevo, que por el mismo contacto físico.No pude resistir mucho tiempo, Esteban me robó todas mis energías y las pocas que me quedaban explotaron en un orgasmo que no había sentido jamás. Mi verga creció un poco más y finalmente la clavé en Esteban tan adentro como pude. Quería que mi orgasmo se diera mientras toda mi verga era abrazada por su cuerpo y que mi esencia se regara en su interior.

Miguel dobló las piernas y tras un suspiro y un leve quejido que señalaba un gran esfuerzo, empezó a sentir su orgasmo. Yo sentía su verga palpitar en mi interior e inmediatamente reconocí la calida sensación de su semen llenando mi culo. Miguel no dejaba de emitir quejidos mientras seguía embistiéndome con su cuerpo, ahora con movimientos más lentos, pero más fuertes, tratando de prolongar su orgasmo.

Esteban – susurró Miguel mientras su orgasmo recorría todo su cuerpo y su verga me llenaba de más y más semen cada vez.

Después de tanta agitación y éxtasis, llegaron unos instantes de absoluta calma. Miguel seguía abrazándome aunque más bien pareciera que había perdido sus fuerzas y estuviera recostado en mi espalda.

Esteban..¿que hicimos?…susurró nuevamente.

Yo no respondí, no tenía respuesta, lo único que hubiera podido decirle es que acababa de entregarle mi virginidad y que la sensación era extremadamente placentera así yo no hubiera llegado a un orgasmo aun.

Pasó casi un minuto en el que permanecimos inmóviles. Finalmente Miguel se incorporó y lentamente sacó su verga de mi cuerpo. Era la última sensación de placer mezclado con algo de dolor que sentí esa tarde. Una vez nuestros cuerpos se separaron, Miguel tomó inmediatamente su pantaloneta y cubrió su desnudez.

Tú también vístete por favor Esteban – agregó en un tono algo exaltado aunque en voz baja y sin mirarme.

Entendí que Miguel no estaba sintiéndose del todo bien tras lo que habíamos hecho. Decidí que lo mejor era dejarlo solo. Me puse nuevamente mi speedo, aprisionando a mi verga que estaba a punto de explotar. Me puse mi pantaloneta y tomé mi camiseta y mis tennis sin ponérmelos. Salí rápidamente de la habitación dejando a Miguel tras de mi. Llegué al ascensor y no aguanté más las ganas de sentir el placer en mi cuerpo.

Allí mismo en el ascensor, metí mi mano en mi pantaloneta y tras sacudir mi verga firmemente por unos instantes, empecé a sentir el mayor orgasmo que jamás hubiera tenido. Los masajes que la verga de Miguel me habían dado, habían hecho crecer mi excitación y mi placer de una forma que no conocía. Mi mano se llenó de semen dentro de mi speedo. No me importó. Dejé que mi verga y mi cuerpo sintieran todo lo que tenían que sentir allí mismo en la frágil privacidad del ascensor del hotel.

Mi orgasmo se extinguió tras unos segundos, pero una sensación leve de placer se mantuvo durante todo el día. Cuando me di una ducha en mi habitación, volviéndome a masturbar a tan solo 5 minutos de haber alcanzado el primer orgasmo en el ascensor. Cuando bajé a almorzar y no encontré a Miguel. Cuando bajé a la cena con mi padre y nos tocó sentarnos en una mesa cerca a Miguel y su familia. Cuando volvimos a encontrarnos, a solas, durante esas vacaciones.

No olvidaré esa primera penetración, ni tampoco a Miguel, quien ha leído este relato que él mismo me animó escribir. Espero que te haya gustado. Espero haber captado tus sensaciones y pensamientos de la manera correcta. Lástima que nuestra relación ahora se base solo en correos electrónicos. A mi me gustaría volverte a ver, volver a hacerte sentir ese placer, pero entiendo que es mejor guardar las distancias.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría conocer sus comentarios.

Autor: Esteban

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