Un día de playa.

Fui una mañana de sábado a visitar a un amigo que había tenido un accidente de tráfico y aproveche la proximidad de su casa a una playa nudista para disfrutar un día estupendo de sol y mar.
Baje sobre las dos de la tarde, después de comer un bocata y me fui a una pequeña calita dentro de la playa nudista, que aun no estaba muy poblada.
Me quede disfrutando del sol y la brisa que hacía muy agradable el momento. Abrí un libro y empecé a leer a una autora británica E.L.James, un maravilloso libro, Cincuenta sombras de Grey.
Es la primera entrega de una trilogía que describe la relación entre una recién graduada de la universidad, Anastasia Steele, y un joven magnate de negocios, Christian Grey. Se destaca por sus escenas explícitamente eróticas, con elementos de las prácticas sexuales que involucran: bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo (BDSM).
Volví a mi toalla, me senté, y en ese momento una chica de unos 27 años, me saluda, saludé, pero no me di cuenta de quién era, entonces ella se incorporó y ya me di cuenta, era Marta y Antonio, una pareja que tienen un pequeño estudio de diseño gráfico y que me habían hecho  un trabajo de presentación para un consorcio de empresas.
Nos saludamos, estuvimos un rato hablando de pie y decidimos sentarnos a charlar de cómo iban las cosas. Desnudos los tres, Marta esta algo rellenita, de pechos grandes y hermosos , piernas no muy largas, pero con unas curvas de infarto, buenas caderas, una melena de color castaño  y unos ojos preciosos adornando esa carita de niña buena pero traviesa. Antonio está totalmente rapado, para evitar demostrar su calvicie, como 170 de altura y entradito en carnes.Yo uno setenta y siete, fuerte, morenito pero con un atributo muy vicioso y juguetón como ya sabéis.
Me fije que Marta miró la entrepierna de manera furtiva en varias ocasiones e incluso Antonio hecho a alguna miradita pero todo muy disimulado.
Estuvimos como tres horas tomando el sol y decidimos pegarnos un chapuzón, y luego un paseo por la playa, ya estaba más poblada y en el recorrido podía ver como muchas chicas y mujeres miraban mi polla y lo comentaban con sus parejas o amigos, es normal, a mi ya no me inmuta el tema, es objeto de comentario en el gimnasio y entre mis amigos.
Cuando volvimos, una pareja fue un poco más descarada y ella hizo un gesto con la mano hacia el cómo insinuando menuda polla, entonces los tres nos dimos cuenta y comenzamos a reírnos. Volvimos a nuestro sitio y comentamos el detalle:
Marta- Menuda esa, ya ves si te pilla te devora, que poco disimulo la tía.
Antonio- Jajajajaj, bueno es que con buena polla folla cualquiera y a las tías les gustan las             pollas grandes, es así.
Yo- Eso no es así, no le gustan a todas, a cada mujer le gusta una cosa y eso es lo bueno,        t     todos tenemos algo bueno.
Antonio- Ya pero me imagino que a las tías les hace ilusión tener una polla buena a su disposición y poder disfrutarla o no Marta?
Marta, se puso colorada, Y dijo, bueno cada una nos conformamos con lo que nos toca, pero siempre es una ilusión una polla grande como las de las películas, bueno o como la tuya por ejemplo, por eso el gesto de esa pareja.
Yo- Bueno esa seguro que es una pareja liberal, de las que le gustan los tríos y los   intercambios, casi seguro.
Antonio- Puede ser de hecho los dos miraron, bueno cada cual hace lo que quiere, tampoco es malo.
Yo – Claro en sexualidad vale todo lo que a la pareja le guste sin hacerse daño, o acaso no es                                 mejor vivir el placer compartido que poner los cuerpos.
Marta-  Ves, que te dije, cuando se hacen cosas juntos no hay engaño hay disfrute y para los dos, debe ser así.
Seguimos comentando de las cosas de sexo y mi polla ya estaba morcillón, ahora si miraban los dos y se miraban entre ellos.
Bueno, estuvimos relajados en la playa hasta las nueve y media de la noche y ya quedaba poca gente en la playa, pero estábamos muy a gusto en aquella calita y hacia un calor muy fuerte todavía amortiguado por la brisa del mar, se estaba genial.
Antonio y yo subimos al bar de la Playa y compramos unos bocatas de calamares y unas cervecitas y volvimos a donde estaba Marta.
Nos sentamos en las toallas, entonces me fije que  el coño de marta estaba húmedo y un poco abierto, se veían sus labios carnosos y rosaditos, eso no lo había visto antes, bueno se notaba que se había puesto caliente e incluso pensé que se había tocado.
Comimos los bocatas y estábamos tan protegidos que no nos dimos cuenta que se había ido todo el mundo, éramos los últimos y decidimos salir a dar un paseo en ese momento de la puesta de sol y relajarnos ya con el placer de disfrutar los últimos momentos de la playa. Cuando llegamos al final de la playa, vimos unos movimientos detrás de una roca, hacia las dunas, era una pareja disfrutando de los placeres carnales ,no podíamos ver sus caras pero podíamos ver que ella estaba sobre el tío cabalgándolo con mucha ansia, me la imaginaba estar a lomos de un majestuoso caballo corriendo a todo galope, se veía esa hermosa polla entrar y salir y no se enteraban que estábamos observando, nos quedamos parados los tres mirándonos y ellos seguían con la follada, aquello ponía mucho morbo en el ambiente. La polla de Antonio se levanto rápido, era una buena polla de unos 16/18 cm, bien dotado y yo tarde un poco mas pero empecé a empinarme y aunque tarde como digo, mi hermoso juguetito se puso de pie, dejando ver las venas y el capullo, como un misil, entonces trate de taparme, pero preferí dar vuelta y no seguir mirando, salí despacio en dirección contraria y ellos aun se quedaron mirando un rato y les saque como veinte metros. Mi polla ya vibraba de ganas, ver aquel culo y como la follaba el tío no me salía de mi mente.
Seguí andando y cuando llegue a la cala, mire hacia atrás y vi a Antonio y marta morreandose, abrazados, ella le cogía la polla a él, que venía embaladísimo.
Me senté en la toalla y mi polla miraba al cielo, entonces entraron ellos y me dicen:
Vaya polvo se estaban dando aquellos, dijo Antonio, yo me puse a cien, si no llegas a estar aquí ya estamos a ello Marta y yo.
Entonces le dije, Tranquilo, os dejo y me voy a dar un paseo o nos despedimos, como queráis.
Se miraron y me dijeron, no nos importa que te quedes y mires, si te apetece, Marta tu qué dices?
Pues que estoy ardiendo, y si no me haces algo me hago una paja, y que mire me importa un huevo, incluso veremos…
Se puso entre las piernas de Antonio y suavemente se introdujo su gorda y dura polla entre sus dulces labios, estaba empalmadisimo y ella se recreaba chupando y jugando con la polla de Antonio, incluso me miro un par de veces mientras jugaba con ella.
Yo me coloqué apoyado en la pared de roca y cerré las piernas para que mi polla se viese bien dura y  grande, los huevos estaban comprimidos y la polla me explotaba, Antonio la miró varias veces.
Marta se aplicaba en comer los huevos de Antonio mientras le masajeaba la polla, entonces  yo me puse a pajear mi polla suavemente.
Estábamos muy calientes, hablando de sexo, desnudos y luego el polvazo que estaban echando aquella pareja hizo el resto, anochecía y estamos en un rincón oculto de la playa. Yo seguía masajeandome la polla.
Ellos estaban a lo suyo y calentándose de lo lindo, Antonio le acariciaba las tetas y metía la mano  en su húmedo y empapado coño que no dejaba de brillar a la luz de la luna, era increíble ver aquel espectáculo en directo, ese dulce y depiladito coñito ya abierto y pidiendo guerra lo veía perfectamente, entonces ella se estiró un poco y le dijo algo al oído, se quedaron quietos un momento, y él me pregunto:
Te apetece acompañarnos y disfrutar con nosotros dos?
Sin dudarlo dije, sí, claro como podía rechazar una oferta así y perderme ese cuerpo hermoso de Marta, como poder perderme el oírla suspirar, gemir y gritar entre mis piernas.
Esperar!, dijo ella, colocó tres toallas juntas y se estiro , y le dijo a Antonio, metemela en mi boquita y tú amigo mío por favor déjame experimentar el placer de sentir otra polla entre mis piernas, dirigiéndose a mí.
Estaba estirada con la polla de Antonio en la boca, el de rodillas a su lado y acariciándole las tetas, yo me acerque por sus pies y subí hasta los muslos, ella abrió las piernas y acaricio mi cabeza, comencé a comer sus muslos interiores y me fui acercando lentamente hacia su dulce coñito, embriagado por su olor suave y dulce, llegando con cada beso mas y mas cerca de él, pare unos instantes y me recree en el clítoris, que húmeda y caliente estaba, era hermoso estaba muy hinchado y se podía ver como palpitaba, cuando por fin acerque mis labios a su coñito me agarro de la cabeza ejerciendo más fuerza con él, mientras jugaba con mi lengua era invadido por cantidades increíbles de sus dulces jugos, realmente estaba empapada,  seguí un buen rato y note que se iba a correr.
Empezó a jadear, se saco la polla de la boca y la sigue pajeando, comenzó a arquear su cintura y dijo:
Dios me corro, me corro, Antonio, me corro, dios que corrida.
Ahgggg
Se convulsionaba y yo seguía comiendo sus jugos. Antonio  no pudo resistir el orgasmo de Marta y comenzó a pajearse rápido la polla corriendose en la cara de Marta, le caía por los labios, ella estaba hermosísima con esa cara de vicio y placer, y el jadeaba, se arqueaba y seguía echando leche.
Aggg aggg aggg
Eran sus únicos rugidos, estaba descargando como un toro.
Entonces, yo me volví a sentar y los deje que se besaran y que se relajaran un poco. Mi polla estaba a cien por hora. Entonces marta dijo:
Antonio quiero más, nunca folle en la playa y me encanta que nos puedan ver. Te importa?
Que quieres hacer? dijo él.
Bueno me toca devolverle el favor a nuestro amigo y mientras tu podrías darme lo que tanto deseo, que te parece. El se quedo pensativo y dijo:
La verdad es que sería muy justo cariñito mío.
Lentamente se acercó a mí, caminando de rodillas los escasos metros que nos distanciaban meneando su hermoso y gordito culito de lado a lado, arqueando su espalda como una gata en celo, no tardo en acariciar mi polla con sus hermosos labios.
Fue algo increíble, sentir sus labios recorrer mi gorda y dura polla mientras Antonio hundía su polla a cuatro patas en el hermoso coñito de Marta, estuvimos así un buen rato, y tuve que contenerme por no correrme en su boca unas cuantas veces.
Sacándose la polla de Antonio de su empapado coñito se gira ofreciéndome un primer plano increíble de su culito y no lo dude ni un instante.
Me coloque detrás, acaricie su coño y empecé a clavar mi polla muy despacio, entraba apretada pero ajustada, iba pasando, aquel coño ardía de calor , era un horno, seguí empujando hasta que ella echó hacia atrás mi cuerpo, porque entraba mucho, me amolde y comencé a darle caña.
Marta  seguía chupando polla y jadeando y yo estaba bombeando su coño con ritmo y a gusto, ella gemía y suspiraba como una gata viciosa.
No aguante ni un minuto, empecé a levantarle la pelvis y agarrar la cintura de Marta y le dije al oído, me corro, te voy a llenar de leche.
Aggg comencé a descargar y a bombear leche hirviendo llenandole el coño.
Ella sintió el calor y dijo: Dios que placer con dos pollas, que placer, me corro, me corro.
Aggg Aggg.
Después de relajarnos y recoger las cosas, nos fuimos cada cual a su casa y quedamos de vernos a las tres de la madrugada en un pub. Tomamos unas copas y después de bailar y calentarnos nuevamente, nos fuimos a una zona de monte apartada del mundo que nos rodeaba y disfrutar nuevamente como locos de nuestros cuerpos, nos lo pasamos genial.
Por desgracia, la rutina diaria y nuestras obligaciones volvieron a llamar a nuestras puertas y tuve que volver a mi pueblo pero no antes sin despedirnos por última vez y prometiéndoles que pronto volvería a esa pequeña playa.
Os contare algo más de ellos en los siguientes relatos besos a todos mis seguidores.
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De como cambió mi vida

Se puso a chuparme la pija otra vez, esta vez más lento, lo gocé más que la primera, cuando la tenía bien dura y caliente, se dio vuelta y me agarró la pija con una mano mientras que con la otra se sostenía para no caer, no les puedo explicar lo que era ese panorama, todo es gran culo delante de mí, su conchita mojada, ahí, como pidiéndome más.

Esta historia que voy a contar ahora, cambió mi vida para siempre, significa un antes y un después, ya nada volvió a ser igual. Antes de iniciar este relato quiero que sepan qué clase de persona soy. Tengo 24 años, trabajo en una empresa multinacional desde hace dos. Hasta que comencé a trabajar en esta empresa mi vida era bastante monótona, estudiaba y estudiaba y no mucho más.

En cuanto a mi vida sexual, era masturbación tras masturbación, no porque fuera un chico feo, sino que era extremadamente tímido, aún hoy lo soy, tan tímido era que en algunas oportunidades en la facultad me hacía amigo de chicas de mi edad que me atraían mucho, pero siempre dudaba en decir lo que sentía y terminaba viendo como algún compañero de la clase se la llevaba, de esas tengo mil historias, y yo… siempre terminaba pajeándome mientras otros se tomaban el mate con el agua que yo calentaba… mientras tanto seguía virgen.

Pero un día me llamaron de esta empresa y empecé a trabajar como cadete con un buen sueldo de lunes a viernes, a partir de entonces mi vida cambió, dejé la facultad, debido a que el empleo ocupaba gran parte del día, entraba a las nueve de la mañana y salía a las siete de la tarde sumamente cansado. Durante el primer año trabajé en la calle haciendo todo tipo de tareas, estaba en la empresa hasta las diez de la mañana y después salía a realizar los trámites pertinentes, en la calle, me volvía loco, veía mujeres por todos lados, y todas realmente hermosas, aquellos que hayan caminado por el micro centro de la capital, sabrán de que hablo.

Muchas veces en esos días de “fiebre” pensé en llamar a alguna puta para sacarme de una buena vez la calentura que iba juntando desde mi adolescencia, pero siempre arrugaba, debido a miedos e inseguridades. Todo seguía su curso, trabaja, ganaba buen dinero, salía poco y nada y me masturbaba hasta tres veces por día. Pero un buen día, me ascendieron, dejaría de trabajar en la calle, para ocupar un lugar en el sector de facturación de la empresa, más responsabilidad y mejor sueldo. El sector era dirigido por Estela Santillán, que a poco de ingresar, supe que era la amante del Director General, en este sector, era el nuevo, éramos siete en la oficina, Estela (nuestra jefa), Marisa, Magui, Karina, Diego, Roberto y yo.

Mis compañeros eran muy buenos, pero muy distintos a mí, eran de salir mucho, tenían como quien dice bastante nivel. Karina, Magui y Marisa eran hermosas, tenían unos cuerpos increíbles, que realmente me costaba dejar de mirar, la primera semana le habré dedicado unas diez pajas a cada de ellas. El hecho que cambió mi existencia comenzó a ocurrir un mediodía de diciembre, hacía como de costumbre un calor insoportable en toda la capital, a la hora del almuerzo, todos los de mi oficina salían para almorzar en una plaza céntrica cerca de nuestras oficinas, quedé solo en la oficina, gozando del aire acondicionado.

Al estar solo me puse a buscar en Internet alguna puta, estaba decido a dejar mi virginidad en el pasado, cuando estaba observando en mi pantalla la foto de la chica elegida, ingresó a la oficina Estela Santillán, intenté cerrar rápido la pantalla, pero fue imposible, llegó a ver en toda su dimensión la página, me puse como imaginarán de mil colores, cerré la página y me hice el tonto, Estela, como si quisiera humillarme me llamó a su escritorio, para que la ayude con unas tareas, al levantarme, mi pija, todavía dura se hizo notar, a pesar de mi intención de ocultarla, Estela, sonrío y no dijo nada. Todos regresaron a la oficina y yo, estaba petrificado, había quedado de la peor manera ante mi jefa.

Como si el destino estuviera decidido a todo, esa misma tarde hubo un corte de energía grandísimo en la zona y el edificio quedó a oscuras a las dos y media de la tarde, la energía volvió recién a las cinco y cuarto de la tarde, hasta entonces, la mayoría de los empleados salimos al patio interno del edificio, ya que en las oficinas el calor era insoportable, mientras estábamos en el patio esperando el regreso de la luz, mi cabeza no paraba de pensar en el hecho ocurrido durante el mediodía, yo estaba con Karina y con Diego cuando Estela se acercó a nuestro grupo, y comenzó a charlar con nosotros como nunca lo había hecho, preguntando sobre nuestras vidas, cuando llegó a mí, mirándome fijo a los ojos preguntó:

– ¿y vos Fer, estás de novio? – Eh no, no tengo novia. – ¿Cómo que no? ¡A tu edad, con esa pinta y un buen trabajo! Karina, ¿no tenés una amiga para presentarle?

Todos reímos, aunque en mi caso, era risa de nervios, no soportaba la situación, gracias a Dios, regresó la luz y todos volvimos a nuestros puestos, lo malo era que por el corte de energía debíamos quedarnos a realizar horas extras, ya que el trabajo del día estaba muy atrasado. Eran las siete y media cuando Estela se retiró, yo quedé solo con Roberto y Marisa, trabajando sin parar, a las nueve, de repente el aire acondicionado dejó de andar, el calor se hizo insoportable, con un humor de perros y con bronca por todo lo sucedido durante el día, salí despedido de la oficina rumbo al subsuelo, a ver qué había sucedido con el aire.

En el ascensor me encontré con un muchacho de seguridad, que me dijo que el encargado de mantenimiento se encontraba en el primer piso, así que bajé e intenté buscarlo por las oficinas de ese piso, no había nadie a simple vista, pero escuché un ruido extraño, que provenía de una de las oficinas del fondo, me acerqué y los ruidos se hicieron más claros, eran gemidos, llegué hasta la puerta y escuché el siguiente diálogo:

– Si puta, ¿te gusta cómo te cojo toda? – ¡Si, cógeme toda, me encanta sentir tu pija bien adentro!

Quedé sin palabras, era la voz de Estela, me asomé y la vi arriba de un tipo desconocido, que no era el Director General, se movía como loca sobre esa pija, la situación me calentó mucho, a tal punto de ponerme la pija súper dura, para que sepan, les cuento que Estela tiene 36 años, es alta, y digamos que gordita, pero muy bien distribuido todo, no tengo precisión sobre las medidas, pero tendrá, más de 100 de tetas, 70 de cintura y 105 de caderas, tiene el pelo corto rojizo y siempre viste muy provocativa, aunque hasta ese día nunca la observé de esa forma, ahora la veía bien puta, bien perra sobre esa pija y pidiendo más, la escuché gemir como loca cuando acabó y en ese momento… me vio, clavó sus ojos en mí. Yo me asusté y me fui, subí a mi oficina y aduciendo un malestar me retiré.

Al día siguiente al ingresar a mi oficina, Estela se me acercó y casi susurrando me dijo:

– Anoche soñé que me cogías… – … – Y no sabes lo mojadita que me desperté.

Temblé, tuve una erección en el acto, el corazón me latía más fuerte que nunca, sentía como si fuera a salirse de lugar, me hice el tonto y me puse a hacer cualquier cosa, a la media hora fui al baño y me hice un paja memorable pensando en el cuerpo de Estela y esa tarde fue la mejor de mi vida. A las siete, cuando era la hora de irse, Estela me llamó, dijo que no me fuera, que tenía algo importante para mí.

Me quedé, nervioso y muy caliente, no sabía cómo actuar, cuando todos se fueron, Estela caminó hacia mi escritorio y mirando fijo a los ojos pidió que la acompañe. Tomé mis cosas y la seguí, subimos a su auto y no dijo una sola palabra, llegamos a una casa hermosa en la zona de Palermo, me invitó a entrar, una vez adentro, me agarró contra la puerta y me dio un beso de lengua hermoso, en ese mismo instante mi pija se agrandó a más no dar, nos besamos apasionadamente, yo con mis manos recorría todos su cuerpo, le tocaba el culo (era gigante y suave), y sus tetas que eran bien grandes, tenía los pezones muy duros, me tiró casi sin darme cuenta sobre un sillón, me miró con una cara de puta que jamás voy a olvidar, y me dijo:

– Ahora vas a saber cómo coge mamita.

Abrió mi pantalón, tomó mi pija entre sus manos, la acercó a su cara…

– ¡Que linda pija tenés! No sabes como la voy a comer, ¿te gusta que te coman la pija?

Y la rozo con la punta de su lengua la cabeza de mi pija, estremecí… la empezó a introducir en su boca, caliente, húmeda, y de pronto, la tragó toda, veía su cara de perra en celo con toda mi pija en su boca, chupó y chupó desesperada, durante unos pocos minutos, hasta que le advertí que iba a acabar, era tanta la calentura que tenía que sentía que iba derramar leche por todos lados.

– Dámela chiquito, dame leche, a mamita le gusta la leche. Me decía mientras me pajeaba.

De pronto exploté, ahhh que placer, escupió mi pija una cantidad de semen blanco y espeso sobre su cara, empezó a chuparla de nuevo degustando toda la leche, la tragó casi toda, hasta tragó un poco que había caído al suelo.

– ¡Cuánta leche rica! Quiero más, la quiero en mi conchita, ¿me la vas a dar bebe? – Si, toda te la voy dar.

Nos sacamos toda la ropa, chupé sus tetas gigantes durante veinte minutos, mientras con mis dedos le tocaba la concha que estaba bien mojadita, empezó a rogarme por pija y me calentó sobremanera.

– ¡Ponémela, no seas malo, dame pija por favor! Gemía bien puta Estela.

Empecé a penetrarla de a poco, era mi debut, en mi vida pensé que podía ser tan placentero penetrar una concha, al principio me movía mal, pero ella, como una perra experta me fue guiando, bombeamos durante quince minutos hasta que sentí como acababa, se estremeció, gritó, me apretó bien fuerte contra su cuerpo y no resistí más, le di leche, le llené la concha como quería. Gritamos como locos, gocé como jamás pensé que podía gozar. Descansamos durante unos minutos mirándonos y tocándonos todo el cuerpo, ella rompió el silencio pidiendo algo que con sólo escucharlo me calentó.

-Ahora te la voy a chupar un ratito, hasta que la tengas bien durita y después, quiero que me hagas la cola.

Se puso a chuparme la pija otra vez, esta vez más lento, lo gocé más que la primera, cuando la tenía bien dura y caliente, se dio vuelta y me agarró la pija con una mano mientras que con la otra se sostenía para no caer, no les puedo explicar lo que era ese panorama, todo es gran culo delante de mí, su conchita mojada, ahí, como pidiéndome más.

Primero la introdujo en su concha, bombee unos minutos, después la sacó y apoyó la punta de mi pija en la puerta de su culo, la introdujo de a poco, me dolió al principio, pero cuando logramos que entre, fue mágico, sentía en mi pija una presión hermosa, entraba y salía mi pija del culo enorme de Estela, no tardé mucho en acabar, le llené el culo de leche y ella gozó a más no poder. Quedamos extasiados de tanto placer, a partir de entonces, somos amantes, cogemos casi todos los días, y cada día es mejor, otro día les cuento como fue que entró a nuestra cama Karina.

Con Estela debuté y me hice hombre, es una mujer increíblemente activa y sensual, jamás pensé que una mujer doce años mayor que yo y a simple vista gordita me iba a dar tanto placer. Espero que les haya gustado leer la historia que cambió mi vida, si alguien quiere realizar algún comentario no dude en escribirme.

Autor: fernandolagorio

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Mi tia, una máquina

Me zambullí entre sus piernas y le comí la almeja un buen rato hasta que se paró y me pidió me acomodara metiéndosela hasta que entró toda, ella me miraba y me decía, que gusto que siento, eres un macho bárbaro nunca gocé como ahora. Me estás dejando sin aliento, al rato ya no me aguantaba y le inundé la concha de leche, y así como estábamos nos quedamos dormidos.

Hola, les cuento una aventura que tuve con mi tía Estela, de 35 años, hermana de mi padre. Mis tíos tienen una buena posición económica y como había aprobado todas las materias, me invitaron a pasar una temporada con ellos en la casa de campo.

Al llegar, me indicaron mi dormitorio y luego de acomodarnos nos dispusimos a pegarnos un chapuzón en la pileta, me puse mi malla y cuando salí al parque vi a mi tía que tenía un biquini muy chiquitito y se me paró la pija, ella se dio cuenta y me pidió que nos metiéramos a la pileta, luego mi tío le colocó bronceador y se puso a tomar sol, yo me quedé en la pileta mirando esas hermosas tetas que tiene mi tía.

Al cabo de un rato a mi tío lo llamaron al celular de su empresa pidiéndole que por favor vaya urgente que tenían una inspección, por lo que nos informó que se iba a ausentar uno o dos días, luego que se hubo marchado mi tío José, mi tía me dijo que comiéramos algo y nos metimos adentro.

Allí nos preparamos unos sándwiches con gaseosa, mientras reíamos acordándonos de cosas pasadas, pero no podía ocultar mi excitación de ver a mi tía en ese minúsculo biquini, ella me dijo, oye Juan ¿qué me estás mirando tanto, te gusta tu tía?, claro respondí, estás para comerte, sino fueras mi tía ya te habría tirado los perros, ella se rió y me dijo, ven que voy a contarte un secreto.

A tu tío no le llegó ninguna inspección, lo que pasa es que hace tiempo le descubrí que tiene de amante a la secretaría y por eso aprovechó que estabas acá para irse con su amante. Yo me quedé duro, ante esa confesión, ella me agarró la mano y la puso sobre su pecho y me dijo: oye, ¿tú sabes guardar un secreto? Si tía contá con eso, entonces se acercó y me dio un morreo que me dejó con los ojos desorbitados, y me dijo, ven vamos a mi dormitorio.

Mientras íbamos caminado yo le desabrochaba el sujetador y amasaba esas hermosas tetas, al llegar a su cama me acostó y me bajó la malla y exclamó: ay mi querido, pero que hermosa pija que tenés y que grande, nada que ver a la pijita de tu tío y se la empezó a comer.

Ooohh, como comía, nadie lo hacía como ella, por lo que no me aguanté y le acabé en la boca, ella se tomó lo que pudo y lo otro le cayó en las tetas y la cara, luego me dijo, te animas a comerme la almeja porque tu tío hace años que no me hace esas cosas, claro tía le dije.

Me zambullí entre sus piernas, bajé la biquini y le comí la almeja un buen rato hasta que se paró de vuelta y ella me pidió: ven mi pichoncito, acomódate para darle a tu tiita esa hermosa pija que tenés, me acomodé y se la fui metiendo de a poco, hasta que entró toda y ella me miraba y me decía, mmmmm, que gusto que siento, eres un macho bárbaro nunca gocé como ahora.

Me estás dejando sin aliento, al rato ya no me aguantaba y le inundé la concha de leche, y así como estábamos nos quedamos dormidos, cuando nos despertamos me dijo que fui lo mejor que le pasó en la vida y nunca lo íbamos a dejar de hacer, luego a la tarde lo volvimos a hacer y a la noche lo hicimos en la pileta, vaya que mujer, era insaciable, una verdadera máquina, creo que me había enamorado de mi tía.

Aguardo vuestros comentarios.

Autor: Cocorobles

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