Sesión de estudio (En casa de Míriam)

Esta historia comienza en casa de mi compañera Míriam donde quedamos para estudiar para un examen con todos los miembros de nuestro grupito de trabajo y de estudio, en su mayoría compañeras debido a la carrera que es. Llegué a eso de las 17 horas, en la casa estaban Míriam y Elena al poco rato llegaron Rosa y Carmen.

Empezamos a estudiar en la mesa del salón, cada uno con sus apuntes y sus libros, el examen de Biología se les había puesto muy duro a mis compañeras y a mí tanto nombre técnico me estaba poniendo de los nervios. No es que sea un buen estudiante pero en prácticamente dos horas de estudio, analizando mis esquemas y mis resúmenes ya dominaba el tema, entonces les dije a mis compañeras que si empezábamos a hacernos preguntas, ella a regañadientes aceptaron.

Estuvimos preguntándonos y a eso de las 23 estábamos cansados y decidimos pedir pizzas. Eran más de las doce cuando dije de irme, Rosa y Carmen se iban también pero Elena y Míriam me convencieron para quedarme un rato más. ambas se pusieron el pijama mientras que yo seguía con el estudio. Míriam me trajo un pijama muy amplio de conejitos y Elena uno de patitos, eran ideales a la par de infantiles a más no poder. Míriam tenía unos pechos no tan grandes como los de Elena pero su figura delgada hacía que le resaltan más por lo que se pijama holgado que traía hacía que cuando se agachaba se le vieran los pechos, imagen de la cual yo disfrutaba. El sueño venció a Elena la cual se fue a la habitación de Míriam. Míriam y yo nos quedamos estudiando hasta que el cansancio nos venció y dije de irme a mi casa pero Míriam me pidió que me quedara con ella explicando varias cosas. Se puso a mi lado y comenzamos a repasar dudas llegando el punto en el que dejamos los libros a un lado y estuvimos hablando. Estuvimos riéndonos y entre risas y risas le aposté a Míriam que era capaz de darle un beso sin tocar sus labios, ella me miraba con desconfianza pero aceptó. Ella se quedó mirándome y le dije que no podía tener los ojos abiertos y entonces los cerró, me aseguré que los tenía cerrado cuando acerqué mi boca a la suya y con un suave gesto la besé. tras un segundo después de besarla separé mi boca de la suya y aún no había abiertos los ojos cuando le dije “ ups, he perdido” y me reí. Ella al principio se quedó callada pero luego se rió también sin darle mucha importancia al beso.

Pasó la noche y ya eran casi las 2 de la mañana y Míriam se estaba durmiendo y le dije que se acostara que mañana sería otro día, ella medio dormida aceptó pero que la ayudara a acostarse en la cama. la cogí de la cintura y la llevé a su cuarto, y sin encender la luz la subía a la cama de la litera de arriba donde ella dormía ya que en la de abajo estaba Elena dormida. Cuando me iba a marchar me dijo que me quedara con ella hasta que se durmiera, era algo típico de Míriam no era la primera vez que me metía en la misma cama que ella, me subía a la cama y me coloqué detrás de ella. Estuve un rato mirando a la ventana mientras que ella había cogido mi mano derecha y la había puesto entre sus manos. Mi otra mano estaba debajo de su almohada. mi mano derecha poco a poco se fue acercando a los pechos de Míriam guiados por sus manos, entonces hice que mi otra mano se fuera también hacía sus pechos. Mi polla estaba que iba a reventar dentro de mis pantalones. Empecé a acariciarle los pechos mientras ella disfrutaba de mi masaje ella puso sus manos en mi bragueta, sintiendo mi polla, sacó mi polla de mis cremallera y de mis calzoncillos, yo con mi mano derecha bajé su pantalón de pijama junto con sus bragas y humedeciendo la punta de mi polla se la empecé a clavar entre sus nalga. Ella no decía nada solo gemía ante mis sacudidas mientras que la litera se mecía. Míriam no tardó en quitarse el pijama tirarlo al suelo y desnudarse de forma salvaje, nuestro acto era más lujuria que otra cosa se puso encima mío y clavando mi polla en su coño empezó a balancear la litera, yo con mis manos y con mi boca daba cuenta de sus pechos y de su cintura. Míriam aceleró el ritmo del balanceo de la litera motivada por mi boca lamiendo sus pechos, parecía que la litera se iba a desmontar cuando Elena que estaba debajo nos dijo “ menos mecer el palio y meterlo ya” a lo que Míriam y yo nos reímos nos separamos y bajamos desnudos de la litera.
Corrí detrás de ella hacía otra habitación de la casa, en ese momento podía fijarme en el cuerpo atlético de Míriam y en culo redondito corriendo llegamos a la puerta y nos paremos, ella se dio la vuelta y ambos nos miramos de arriba abajo, ella pudo ver mi cuerpo y la envergadura de mi polla y yo pude ver sus erectos pechos y los pelos de su coñito. Nos besamos mientras ella abría la puerta y entramos.
Nada más entrar ella se tumbó en la cama momento en el que la puse bajo mi cuerpo y le metía varias embestidas con mi polla mientras mis manos daban cuenta de sus pechos y ella gemía de placer y atrapaba mis manos sobre sus pechos, cosa que hizo que me excitara más y comenzara a meterle la polla mas violentamente, cosa de la que no me había atrevido aún debido a que la litera se balanceaba y el miedo era que Elena se despertara. En esa habitación solo estábamos ella y yo y me la iba a follar sin mesura. Tanta excitación hizo que se corriera un par de veces antes de que lo hiciera yo.

Tras ese sección de estudio tuvimos más y no solo con Míriam pero eso es otra historia que os contaré en otro momento…

Me gusta / No me gusta

El estrés del estudio

Javier empezó a disfrutarlo y a masturbarse mientras Esteban sentía el mayor de los placeres en su culo. Primero fue un movimiento lento, después Esteban aceleró el ritmo con el que clavaba su pene en Javier. Se dejaba llevar por la excitación del momento, se detenía y volvía a empezar con consideración cuando recordaba que era la primera vez de su amigo.

Este había sido un día largo para Esteban. Las competencias nacionales de voleibol se aproximaban y al mismo tiempo llegaban los exámenes y trabajos finales del colegio. Tenía que dedicar mucho tiempo a entrenar y a estudiar. Había salido muy temprano de su casa, estaría en el colegio hasta el mediodía, de allí iría a entrenar toda la tarde y a las 5 iría directamente a la casa de Javier, uno de sus compañeros del colegio, con el que estaba haciendo un trabajo final.

Por la tarde, durante el entrenamiento, a Esteban se le pasó el tiempo volando y cuando se le ocurrió mirar el reloj eran ya las 5, hora en que debía estar en la casa de Javier. Tomó sus cosas y su morral y salió corriendo, no se duchó, no se despidió de nadie. Salió a toda prisa hacia la casa de su compañero. A las 6 de la tarde fue llegando, más cansado que nunca. Su amigo abrió la puerta de la casa y le reclamó por el retraso. Los dos jóvenes estaban ahora tensos, no solo porque la fecha de entrega del trabajo se aproximaba sino por la dificultad del mismo que les hacía pensar que no lo podrían entregar a tiempo. Esteban se disculpó e inventó como excusa que el entrenador no le permitió salir antes de la hora normal, incluso, para demostrarle a Javier su interés en llegar a tiempo, le enseñó lo que era evidente: no se había duchado ni se había cambiado su uniforme de vóley.

Javier decidió dejar el tema allí y más bien afanó a Esteban a subir al segundo piso, a su habitación, donde Javi había estado trabajando, pegado al pc desde las 3 de la tarde. Los jóvenes entraron en la habitación. Esteban tiró su morral al piso y de inmediato se sentaron frente al pc a trabajar. Esperaban sacar adelante el trabajo y sabían que podrían concentrarse pues no había nadie más en la casa y los padres de Javier llegarían bastante tarde. Durante la siguiente hora buscaron información sin ningún éxito, se desesperaron, discutieron fuertemente, en fin, se dejaron llevar por el estrés hasta que Esteban detuvo esa situación.

Esteban: ¿Sabes que Javier? Tomémonos un descanso, así sea de media hora, pongámonos a jugar, ¿tenés juegos en el pc? Javier: Bueno dale, pero solo media hora, esto tenemos que terminarlo hoy. Esteban: Si, si, es solo para sacarnos el estrés.

Javier abrió entonces uno de sus muchos juegos de pc y empezaron a jugar, a relajarse, la tensión empezó a disminuir y los amigos se estaban sintiendo mejor. Se encontraban en la mitad de una pelea virtual cuando Javier sacó una de sus mejores armas y acabó con la última vida que le quedaba a Esteban… Game Over.

Esteban: ¡Ah me mataste! Javier: Jaja es que el que se meta conmigo ya sabe que le va mal. Esteban: Jaja bueno, ¿jugamos otra o qué? Javier: Que más juegos, mejor te muestro algo más interesante que tengo guardado. Javier caminó hacia su armario y de abajo de mucha ropa sacó un cd.Esteban: ¿Qué tenés en ese CD? Javier: Ya vas a ver.

Javier puso el cd en el pc y seleccionó uno de los archivos. Inmediatamente Esteban entendió. Ante los ojos de los muchachos empezó a rodar un video de porno donde un joven bastante atractivo realizaba todo tipo de actos con dos mujeres. Era porno hetero de la más alta calidad.

Esteban: Ah ya entiendo, esto si nos relaja más, jaja. Javier: Yo te dije que esto es mejor que los juegos. Esteban: Si, jaja. El tiempo empezó a transcurrir mientras los muchachos no quitaban los ojos de la pantalla. Esteban estaba gozando plenamente de todo lo que veía pues no solo le atraían las dos mujeres sino también el atractivo protagonista y todo lo que hacía. Imaginaba que Javier, por su parte, disfrutaba viendo a las dos hermosas mujeres. Pronto se quedaron en total silencio, prestando atención solamente a los sonidos e imágenes del video. La excitación empezó a correr por las venas de los dos muchachos quienes tenían un aspecto serio y de absoluta concentración.

Esteban sintió como su pene empezaba a crecer y a hacer presión en su singular ropa interior y en su pantaloneta de vóley. Javier estaba empezando a sentir lo mismo en su cuerpo. Finalmente, con un orgasmo de cada uno de los tres protagonistas, el video llegó a su fin. Los dos muchachos se reclinaron casi simultáneamente en sus espaldares, libres de la intensidad de la concentración que tenían.

Esteban: Ese video está buenísimo Javier, me lo tenés que prestar. Javier: Si está muy bueno, es la primera vez que lo veo completo. Esteban: ¿Cómo así, no lo habías bajado totalmente? Javier: No, sino que siempre lo he empezado a ver y me toca parar para jalármela jajaja, es muy intenso. Esteban: jaja si, está muy arrecho. Javier: Si, mirá como quedé.

Javier señaló el bulto entre sus piernas que había crecido gracias a la erección provocada por el video y contrajo un poco su pene de forma tal que se moviera y Esteban pudiera observar su dureza por encima de los bluejeans que Javier tenía puestos. Esteban: Jaja si yo también quedé más o menos así.

A Esteban le estaba gustando la conversación, por un momento pensó que a su amigo podría interesarle descargar toda esa excitación que tenía acumulada con una paja, sin embargo, pudo darse cuenta que no era así.

Javier: Bueno, suficiente, sigamos con este trabajo. Si volvían a trabajar, Esteban perdería cualquier oportunidad de, al menos, hacerse una paja con Javier, así fuera cada uno en lo suyo. Tenía que pensar en algo. Esteban: No Javier espérate, ¿me puedo duchar antes? Es que ya me cansé de esta ropa sucia. Javier: Bueno está bien, pero no te demores, allí en el armario hay toallas y el baño es la primera puerta saliendo a la izquierda. Esteban: Listo no me demoro.

Dicho esto, Esteban se puso de pie y se quitó su camiseta, la dejó en la silla y caminó hacia donde había tirado su morral.

El cuerpo de Esteban era simplemente hermoso, sus abdominales, su pecho, su espalda. Esteban intentaba prolongar las cosas para caminar sin camiseta por más tiempo frente a su amigo. Disfrutaba ser observado. Javier, a pesar de estar concentrado en el computador, seguía todos los movimientos que su amigo realizaba, al fin y al cabo la habitación era pequeña. El siguiente paso para Esteban fue sacar una toalla del armario y sentarse sobre la cama, de espaldas a Javier, para quitarse los zapatos. Lentamente desamarró los cordones mientras su amigo podía ver perfectamente la espalda desnuda del joven deportista. Puso los zapatos a un lado y, se puso de pie. Tomó la pantaloneta de cada lado de su cintura y la bajó lentamente por sus piernas hasta quedar solamente en su ropa interior.

En este momento, Javier ya no estaba tan concentrado en el computador, más bien, estaba mirando a su amigo sin tanto disimulo. Le había causado gran sorpresa ver que Esteban usaba jockstraps y, por supuesto, que éstas le permitían ver todo el culo del voleibolista.

Javier: ¿Vos usás de esas? Esteban: ¿Qué cosa? ¿Jockstraps? Javier: Si, yo pensé que eran solo para jugadores de Jockey. Esteban: Jaja no, se pueden usar en cualquier deporte, son muy cómodas. Javier: Si eso estoy viendo, pero no cubren casi nada tampoco. Esteban: Si jaja, no se pueden usar en todas partes. Javier se puso de pie y se acercó a Esteban. Javier: Nunca había visto unas de estas. ¿Y no te tallan esas tiras? Esteban: No para nada, a la larga no las sientes.

Javier: ¿Te molesta si me las pruebo? Esteban: Bueno no, pero… ¿te las paso aquí mismo? Javier: ¿Si, o te da pena? Te podés cubrir con la toalla. Esteban: No, lo digo solamente porque….bueno, es que jaja, todavía lo tengo un poco duro por lo del video. Javier: A jaja, tranquilo eso se te nota por encima jaja, pero fresco, yo también estoy igual entonces no hay problema. Yo me volteo mientras te las quitas.

Esteban: Bueno está bien. Esteban tomó sus jockstraps y los bajó por sus piernas quedando totalmente desnudo a espaldas de Javier y con su pene algo crecido. Por su parte, Javier se fue quitando los jeans.

Una vez Esteban estaba cubierto con la toalla, le entregó los jockstraps a Javier quien se acomodó nuevamente de frente a su amigo y se quitó sus bóxers. La camisa que traía puesta cubría su pene. Mientras Javier se ponía los jockstraps, Esteban trataba de ver algo de sus piernas que no estaban nada mal, igualmente quería ver algo de su pene, pero no podía ser tan evidente. Total no alcanzó a ver nada de este.

Esteban: Listo, ¿cómo los sentís? Javier: Pues bien, se sienten bien…quiero verme en el espejo. Javier caminó hacia el espejo del baño. Esteban lo siguió. Esteban: Quítate también la camisa para que te veas mejor. Javier: Listo. Javier se quitó su camisa dejando ver su pecho, su espalda y su abdomen, los años que Javier había dedicado al fútbol habían ayudado a formar muy bien su cuerpo. La semi desnudez de Javier hizo que Esteban empezara a imaginarse mil cosas con el fuerte y definido cuerpo de su amigo.

Ahora estaban los dos jóvenes en el baño. Esteban con una pequeña toalla que rodeaba su cintura, Javier con los jockstraps de Esteban. Javier: Ve Esteban y ¿usar esto es requisito para todos ustedes? Esteban: No, solamente la usamos si queremos. Javier: Jaja claro y vos con lo vanidoso que sos con tu cuerpo, me imagino que te gusta andar casi desnudo. Esteban: Yo creo que el que vive enamorado de su cuerpo es otro, jaja…además, ante quien me voy a exhibir, ¿ante los otros jugadores en las duchas? Dijo Esteban en tono sarcástico.
Javier: No pues yo no sé, pero entonces, ¿por qué las usás? A vos te gusta mucho tu cuerpo y no me lo negués. Esteban: Jaja es que no es cualquier cuerpo. Javier: A ver, tensioná tus brazos, veamos que tantos músculos tenés.

Esteban tensionó sus brazos y su joven amigo apretó un poco los músculos del deportista para determinar su fortaleza.

Javier: Bueno si, tenés brazos fuertes, pero eso no dice nada porque igual en vóley se trabajan más que todo los brazos. A ver, tus piernas. Esteban tensionó entonces sus piernas y Javier se agachó un poco esta vez para tocar las piernas de su joven amigo. Javier: Bueno si también están duras Esteban: No solo duras sino definidas. Javier: Bueno de la definición no puedo decir nada porque tenés la toalla encima. Esteban: Ah pues vení me la subo. Esteban subió un poco la toalla para mostrar más de sus piernas a Javier. Las tensionó para que cada músculo se marcara. Javier las observó por un momento y luego empezó a tocarlas nuevamente para “determinar su fuerza”. Esteban no le dijo nada a su amigo por el hecho de volverle a tocar sus piernas, simplemente se quedó quieto esperando a que Javier terminara de hacerle el “test de fortaleza”. Javier lo tocó un poco en la mitad del muslo y luego subió sus manos hacia la parte superior, ya por debajo de la toalla, y alcanzó a rozar parte de los bellos púbicos y del escroto de Esteban. El joven deportista no hizo ningún movimiento y simplemente esperó a que su amigo retirara sus manos.

Javier: Bueno si se te ve fuerte y marcado, es un buen cuerpo lo tengo que aceptar. Esteban: Si, pero ya me estabas tocando más que mis piernas ¿no? Jaja. Dijo Esteban mientras se acomodaba la toalla y sentía que su pene crecía por acción de las “caricias” de Javier. Javier: Jaja Maricón no me digas que te excitaste porque subí un poquito las manos. Esteban: Jaja ¿un poquito? Me tocaste la verga y además con ese video que vimos estoy que exploto con cualquier cosa. Jaja. Javier: ¿Que te toqué la verga? Tampoco seas tan exagerado, solo te rocé un poquito y sin la menor intención.

Esteban: Bueno porque no pudiste hacerme más jajaja, porque se ve que tenías ganas. Javier: Jaja Maricón, de lo único que tengo ganas ahora es de una buena paja para poder sentarme y concentrarme en el trabajo. Esteban: Si se te nota que necesitás una paja, mira como tenés la verga. Dijo Esteban señalando el bulto de Javier que crecía bajo los jockstraps. Javier: Si jaja y seguí jodiendo y verás que me la hago y me vengo en tus jockstraps Esteban: Pues yo creo que si sos capaz porque estas super arrecho usando mis jockstraps, mirá como la tenés de dura.

Mientras decía esto, Esteban decidió arriesgarse un poco estirando su mano y golpeando, con dos dedos, el bulto de Javier por encima de los Jockstraps para señalarle que estaba duro y para conocer la reacción de su amigo. Esteban miró a Javier a los ojos y se quedaron así por un segundo hasta que Esteban dijo:

Esteban: Bueno vos no tenés ganas de salirte y yo tengo que ducharme así que si no te importa tengo que quitarme la toalla y entrar a la ducha. Javier: Ok yo mientras me voy quitando también estos jockstraps.

Esteban no entendió por qué su amigo no fue a su habitación a quitarse sus jockstraps, o mejor dicho, entendió perfectamente la intención de Javier. Total, el joven deportista se quitó la toalla exhibiendo su pene totalmente en erección y caminó por el lado de Javier hasta la ducha. Cerró la puerta de vidrio y abrió el agua.

Javier: Oye Esteban, pero vos también estás que explotás mira como tenés la verga. Esteban: Si yo estoy que me la jalo, es más, si no estuvieras aquí me la estaría jalando jaja. Javier: Bueno pues por mi no hay problema, jalátela. Esteban: ¿Y vos? Vos también estás listo para jalártela, estas que reventás los jockstraps. Quitátelos, dejala ver. Javier: ¿Ah es que tenés ganas de verla mariconcito? Esteban: Jaja solo fue un comentario con vos no se puede hacer ningún chiste, jaja. Javier: No, fijate, yo todo lo tomo en serio jaja mirá…

Javier se bajó la parte de adelante de los jockstraps con su mano izquierda, mientras que con la derecha sacó su pene dándole leves sacudidas. En seguida, Javier hizo algo que Esteban no esperaba. El anfitrión caminó hacia la puerta de vidrio de la ducha y se paró de frente a Esteban pegando todo su cuerpo, incluida su polla, al vidrio.

Esteban: ¿Y eso? ¿Qué, querés que te la sobe a través del vidrio? Javier: Poné la tuya, veamos cual es más grande. Le dijo Javier a Esteban con una sonrisa maliciosa. Esteban siguió el juego, caminó y puso su cuerpo frente al de Javier. Si no fuera por el vidrio, los dos jóvenes estarían en este momento en un contacto directo. Esteban: ¿Bueno y ahora qué? ¿Te vas a voltear y me vas a poner el culito maricón? Jaja. Javier: Ah Esperate…

Javier se retiró un poco mientras Esteban seguía pegado al vidrio. Se arrodilló frente a su amigo y simuló que lamía su verga por el otro lado del vidrio. Inmediatamente se puso de pie soltando una carcajada. Pensó que Esteban le seguiría en el juego nuevamente riéndose, pero por el contrario, Esteban se quedó serio. Quería poner fin a todo esto, saber de una vez por todas que quería su amigo. Javier vio la seriedad de su amigo y lo único que se le ocurrió decir fue:

Javier: Perdón, no quería ofenderte, solo fue un chiste.
Esteban abrió la puerta de vidrio sin moverse de su lugar, estaba lleno de valor y dijo: Esteban: ¿En realidad querés hacer esto? Javier: Ve ya te dije que me perdonaras solo fue un mal chiste y…

Javier retrocedió un poco mientras se acomodaba nuevamente los jockstraps. Estaba atemorizado e iba a salir del baño. Esteban caminó hacia él saliendo de la ducha ágilmente y lo detuvo poniendo una mano en su hombro mientras con la otra mano agarró firmemente el bulto de Javier, apretándolo, al tiempo que le decía: Esteban: Hacelo. Si vos lo hacés yo lo hago por vos Javier: No, no que te pasa. No, no me tomes a mal es que… Esteban: Yo se que querés hacerlo, dale, queda entre los dos.

Mientras decía esto, Esteban fue más allá y metió su mano en el bulto de Javier, acariciando su pene directamente. Javier miró a los ojos a su amigo. Esteban le estaba haciendo una leve paja y con los ojos y su serio aspecto le trataba de dar seguridad. Javier se mostró pensativo aunque excitado, ya su respiración se le entrecortaba y temblaba un poco. Sentía las palpitaciones de su corazón cada vez más fuertes y no pudo sostenerle la mirada a su amigo por mucho tiempo. Esteban por su parte trataba de no hacer evidente su temor. Con su voz ahora entrecortada y sin poder dominar su agitada respiración dijo nuevamente, casi susurrando: Esteban: Dale.

Finalmente, Javier empezó a arrodillarse muy despacio frente a Esteban hasta que estuvo frente a su pene. Lo había deseado, pero no pensó que podría llegar a darse, ahora no sabía exactamente que hacer. Tomó el pene de su amigo y empezó a masturbarlo suavemente. Esteban cerró los ojos, inclinó su cabeza hacia atrás con su cara dando al techo y empezó a respirar profundamente y a gemir un poco. Javier seguía masturbándolo suavemente mientras observaba todo el espectáculo:

El pene de Javier, los pelos que lo rodeaban, no eran muchos, era la cantidad perfecta. Los huevos, su color y, sobretodo, su olor. Javier reaccionó, no resistió más y llevó el pene de Esteban a su boca. Trató de tragar tanto como fuera posible y disfrutó enormemente del sabor del pene de su amigo. Se quedó quieto un momento con el pene en su boca. Esteban movió un poco sus caderas y Javier entendió que tenía que ponerse en acción.

Empezó a darle una mamada espectacular mientras recordó que ahora podía acariciar, sin ninguna excusa, las piernas de su amigo. Esteban estaba gozando de cada momento, por fin se había roto el hielo, por fin podía relajarse esa noche. Javier siguió mamando mientras disfrutaba de ese sabor a nada, pero a todo, y de ese olor a hombre que desprendía Esteban, en parte por la excitación previa, en parte por el sudor de su entrenamiento, todo lo hacía muy erótico. Esteban gemía y doblaba sus rodillas por el placer. Respiraba con dificultad y gozaba cada momento. Si bien notaba que a Javier le faltaba experiencia, el deseo que había contenido desde que vieron el video era suficiente para estar gozando al máximo y su amigo compensaba esa inexperiencia con la pasión con que se tragaba sucesivamente su verga. Estuvo a punto de venirse y fue entonces cuando detuvo a Javier. Lentamente Javi se puso de pie.

Javier: ¿Me lo vas a hacer a mí?Esteban: Entra a la ducha Esteban abrió un poco el agua caliente y se arrodilló de inmediato frente a su amigo. Tomó suavemente los jockstraps, que ya mostraban un poco la humedad que desprendía el pene de Javier, y los deslizó por las piernas de su amigo, llevando su mirada por cada centímetro de esas deliciosas piernas que siempre le habían gustado. Posteriormente subió su mirada para quedar frente al pene de su amigo y lo tomó mientras empezó a lamer alrededor del mismo. Lamió los huevos y jugó con su lengua para aumentar la excitación de Javi, mientras apretaba fuertemente el pene de su amigo. Por su parte, Javi estaba un poco sorprendido aún, pero poco a poco se fue entregando más a la acción y dejando atrás la timidez. Esteban dejó de lamer alrededor de su pene, lo soltó para apreciarlo en su totalidad y no lo pensó dos veces, se lo llevó a la boca y empezó a darle a su amigo el mejor sexo oral bajo el agua tibia que los relajaba a los dos mientras sus manos se posaron en las piernas de su amigo.

Los jóvenes estuvieron un largo tiempo de esa forma hasta que Esteban sintió que necesitaba más del cuerpo de su amigo. Se puso de pie y lo miró fijamente a los ojos. Sus miradas se cruzaron por unos segundos sin que hicieran nada más, hasta que Esteban puso una mano en la cintura de Javier y acercó su boca a la de su amigo. Se besaron suavemente con los labios, después la excitación los hizo besarse frenéticamente, jugando con sus lenguas y respirando fuertemente. Esteban llevó sus dos manos al culo de Javier. Tomó sus firmes nalgas y las empezó a sobar, a apretar a agarrar con fogosidad. Esteban: Quiero hacer más con vos, JavierSusurró Esteban al oído de Javier. Javier: ¿Qué querés?Esteban: Dejáme metértelaJavier: ¡No!, ¿Pero aquí?… ¿ya mismo? A mí nunca me la han metido. Esteban: Dejáme ser el primero. Ya mismo. Le dijo Esteban mientras, con sus dedos, empezó a acariciar el ano de su amigo. Para su sorpresa, Javier no se hizo rogar mucho. Estimulado por lo que Esteban estaba haciendo con sus dedos, Javi le dio un último beso a su amigo antes de ponerse de espaldas.

Esteban: Poné las manos en la pared, abrí un poco las piernasJavier seguía las instrucciones de su “experto” amigo. Esteban tomó un poco de crema de jabón que había en la ducha y empezó a regarla en el culo de Javier. Lo acarició suavemente pasando sus dedos por su ano, haciendo más presión cada vez. Poco a poco fue metiendo un dedo mientras besaba su cuello y su espalda. Masajeó el ano de su amigo por un buen tiempo, quería garantizar que recibiera su verga de la mejor manera. Que no hubiera dolor. Después de unos minutos, Esteban decidió que ya era el momento de penetrar a su amigo, tomó la crema y regó una buena cantidad en su pene. Acercó su verga dura al culo de su amigo y empezó a hacer presión. Esteban: ¿Te duele? Susurraba EstebanJavier: Un poquito, pero seguí dándoleEsteban: Ok

Las voces de los jóvenes eran apenas audibles, lo que abundaba en esa escena era placer, el placer que sentía Esteban por penetrar a su amigo por primera vez y el placer que sentía Javier por sentir el pene de Esteban y la fuerza de todo su cuerpo. Esteban siguió hundiendo su verga lentamente, no quería lastimar ni desanimar a su amigo. Javier apretaba un poco las manos y gemía levemente de dolor y placer.

Javier: Me está doliendo ahoraEsteban: Tranquilo, aguanta solo un poquito más Esteban terminó de hundir su pene en el virgen y pequeño culo de Javier. Una vez lo tuvo totalmente adentro se quedó inmóvil. Esperó antes de hacer cualquier cosa. Esperó quieto a que su amigo se acostumbrara al tamaño de su pene mientras besaba su nuca y acariciaba su pecho para distraerlo del dolor. Esteban: ¿Ya está pasando el dolor? Javier: Si un poco.

Esa era la señal que estaba esperando Esteban para empezar a mover su cuerpo y su pene y conseguir el mayor placer en el virgen culo de su amigo. Javier estaba inmóvil. Con los movimientos de Esteban el dolor había vuelto, pero ya nuevamente estaba pasando poco a poco, se estaba acostumbrando, se dio cuenta que si se relajaba el dolor disminuía y empezaba a sentir algo de placer que se iba incrementando. En los siguientes minutos los jóvenes no cruzaron ninguna palabra. Solo se comunicaron con gemidos y respiraciones entrecortadas.

Javier empezó a disfrutarlo y a masturbarse mientras Esteban sentía el mayor de los placeres en su culo. Primero fue un movimiento lento, después Esteban aceleró el ritmo con el que clavaba su pene en Javier. Se dejaba llevar por la excitación del momento y eventualmente se detenía y volvía a empezar lentamente con consideración, cuando recordaba que era la primera vez de su amigo. Esteban: Ya casi me vengo. Susurró Esteban.

No pasaron 30 segundos de haber dicho esto cuando el joven atleta sintió que su cuerpo no daba más y se quedó inmóvil para que, acto seguido, su pene liberara grandes cantidades de semen en el culo de su amigo. Una y otra vez su pene se contrajo y en cada contracción Javier sentía todo el calor del semen de Esteban dentro de su cuerpo. Fueron estas sensaciones y los gemidos de placer de Esteban, lo que hicieron que el pene de Javier estallara en un intenso orgasmo. Esteban sintió las contracciones del culo de Javier mientras este botaba chorros de semen en su mano y contra la pared. Los dos amigos gemían y se quejaban de placer, no había más dolor.

Javier: Ya sácalo porfa Esteban: Ok

Lentamente Esteban sacó su pene del culo de Javier mientras este se dio la vuelta para quedar frente a su amigo. Javier sintió que sus piernas se debilitaban y se doblaban sus rodillas haciéndolo resbalar lentamente por la pared hasta quedar sentado en el suelo. Esteban se inclinó frente a él.

Esteban: ¿te gustó? Javier: si, mucho. Esteban tomó la cara de su amigo, lo miró a los ojos por unos segundos y besó sus labios con pasión. Un beso corto, solo los labios. Esteban: ¿te gustaría volverlo a hacer?… ¿otro día? Javier: Si claro…pero porfa…esto es solo entre nosotros dos, no le contés nada a nadie. Esteban: Fresco, entre los dos solamente, vos tampoco contés nada.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría leer sus comentarios. Mil gracias.

Autor: Esteban

Me gusta / No me gusta

Cuando conocí a Roberto

Pude meterle la cabeza, respiraba hondo ya que le dolía un poco, pero se la aguantaba, se la metí toda y mis huevos golpearon sus nalgas, quedé quieto un rato para que su cola se acostumbre a mi pija, luego empecé mis movimientos, cada vez más rápido hasta que pude acabarle en su cola, se la saqué y chorreaba toda mi leche desde su cola hasta que se desparramaban por su pierna.

Después del divorcio a causa de que mi esposa me encontró con un amigo en la cama, tuve varios acercamientos de mujeres que al estar solo podían buscar algo conmigo sin problemas ya que no tenía más compromiso. Mi esposa no ha divulgado los motivos de nuestra separación seguramente para no quedar mal ante la sociedad.

Me vino muy bien ya que pude cogerme a un par de chicas que siempre me gustaron pero antes no había pasado nada por mi condición de casado. También busqué y encontré a un chico joven que me complació en lo que más me gusta.

Se llama Roberto, tiene 24 años estudia arquitectura y viene cada dos o tres meses a nuestra ciudad ya que vive en Buenos Aires por sus estudios.

Lo conocí de casualidad en el estudio de un arquitecto en el cual estaba de visita, enseguida supe que estaba en sintonía por sus gestos y su forma de expresarse, muy afeminado, no era algo que me vuelva loco pero para probar otra cosa podía ser.

Probé a seducirlo en el segundo o tercer encuentro que tuvimos en el estudio y enganchó enseguida. Como yo vivo solo no tengo problemas de horarios y nada de eso, lo invité pensando en llevarlo a casa pero me di cuenta que era imprudente ya que si nos veían juntos podrían sospechar, entonces salimos en el auto y fuimos directo al albergue transitorio.

Ni bien estuvimos adentro nos besamos y nos desnudamos muy despacito, yo trataba de sentir su pija por medio de mi cuerpo sin usar las manos, así que lo rozaba de todas maneras, en el momento justo el fue directo y me manoteo la pija sin vueltas, se bajó y empezó a chupar, sentí gusto, después me agarró de las nalgas me las acariciaba mientras me chupaba los huevos y la pija en un viaje deleitoso, luego entre besos y caricias, estuvimos un rato.

Luego lo tumbé y me subí sobre él para sentir su pija entre mis nalgas, sentí mucho placer al sentirla, aproveché la oportunidad para bajarme y chupársela, rápidamente estaba a mil. Su cabeza parecía una frutilla, bien roja, algo brillante. Seguí chupando, empecé a sentir que jadeaba.

Sabía que en cualquier momento acabaría y me tentó la idea de sentir la leche en mi cara y boca, seguí chupando la cabeza solamente, dedicándome por completo y de golpe sentí la calentura de un jovencito derramarse sobre mí cara, lamí todo, chupé lo más que pude frenéticamente y parecía que no terminaba más, tragué mucha leche y limpié todo lo que quedaba sobre su pija.

Ahora si me sentía bien, estaba en lo que más me gusta, complacer a mi macho (aunque Roberto no era precisamente un macho). Ser joven lo ayudó a reponerse rápido, quise seguir adelante y probar que me la meta el mariconcito ese, quería sentir esa pija en mi cola.

Me excita mucho sentir cuando me apoyan la cabeza antes de que entre profundo…me gusta que jueguen en la entrada y que me masajeen la cola con la punta de la pija bien dura, tipo pincelada.

Me coloqué en cuatro patas me pasó la lengua en la cola, cosa que me hizo gozar, después de ese jueguito de pasarme el pincel, cuando la apoyó decidido a penetrarme empujé hacia atrás, sentí la cabeza caliente en la cola,  abrió mis nalgas con sus manos… sentí que la cabeza ya estaba adentro…no paré hasta sentirla toda adentro con  sus huevos contra mi culo…él gemía constantemente, yo gozaba a mi manera, ansioso esperando el momento sublime de sentir el chorro caliente en mi cola.

Cosa que no se hizo esperar y en un largo grito me llenó la cola de leche, estaba en mi gloria…lo sacó chorreante, duro, me dieron ganas de lamerlo pero también me daba asquito ya que pocos segundos antes había estado en mi cola, así que fuimos al baño y lo limpié bien…

Nos tomamos un merecido descanso, pedimos una botella de champán para festejar y darnos también algo de pica para seguir ya que yo no quería irme sin probar la cola del putito este.

Se lo dije y accedió gustoso, él también quería pija, yo humildemente la tengo algo más grande que la de el, por lo que le unté la cola con un gel y me puse algo en la cabeza de la pija, y así acerqué la cabeza pelada a su cola, trabajé un ratito hasta que pude, lentamente, meterle la cabeza, respiraba hondo ya que le dolía un poco, pero se la aguantaba.

Con un poco más de fuerza se la metí toda y mis huevos golpearon sus nalgas… quedé quieto un rato para que su cola se acostumbre a mi pija, luego empecé mis movimientos, cada vez más rápido hasta que pude acabarle en su cola, se la saqué y chorreaba toda mi leche desde su cola hasta que se desparramaban por su pierna.

Lo di vuelta y en un profundo beso le di todo mi agradecimiento por el momento que me hizo pasar, lamentablemente no lo vi desde aquel momento ya que a los pocos días se fue a Buenos Aires a continuar sus estudios, solo me dejó un mensaje en el teléfono con la dirección para que lo visite en mi próximo viaje a la capital.

Autor: Carlos Horacio

Me gusta / No me gusta