Miri. El inicio

Infidelidad. Soy divorciado desde hace ya mas de 11 años, tengo 41 años, me conservo en buena condición física, mi nombre poco importa, y lo que interesa en esta historia es la ocasión en que termine cogiendo con Miri, la esposa de uno de mis amigos ella tiene un parecido con la actriz drew barrimore, tiene unos ojos grandes y hermosos con unos labios gorditos que cuando los veo me los imagino al rededor de mi pene. Read more

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Josy, una prosti auténtica Josy, me cuenta sus experiencias cap 2

Josy, una prosti auténtica
Josy, me cuenta sus experiencias cap 2

Autor: Lobo Feroz
Etiquetas: Hétero, sodomización, trio, grupal, sado, lluvia dorada, lesby, cornudo conciente.

Relatar la historia de Josy es poner en secuencia la auténtica realidad, sin concesiones y sin culpas, enfrentó la realidad con su cuerpo, exuberante y voluptuoso, placer a cambio de dinero, pero al entregarse había descubierto el difrute del sexo como nunca, variedad y cantidad conseguían llevarla a niveles de placer inéditos. En este capítulo cuenta algunas experiencias del trabajo de prosti.

Pasaron unos meses luego de aquel encuentro donde su marido me pidió que la iniciara, que me olvidara de la relación entre ambos, que adoptara el rol de un cliente, un desconocido que la buscó para tener sexo, una especie de ritual de iniciación, mostrar con la mayor realidad posible como será “hacer la calle”´.
Esta vez, también volví a visitarlos en la casa de ambos, obviamente el ambiente era mucho más relajado, la situación económica de la familia mostraba los signos del trabajo de las “carnes” de Josy, el trato más distendido y amigable. Con solo verla pude advertir que su actividad de prosti le sentaba bien, sus carnes se mantenían firmes y su forma de ser más mundana, más extrovertida, más abierta a contar de sus cosas, como que la vida le había abierto un espacio al disfrute del sexo y ayudado en la tranquilidad económica.
Las cervezas sirvieron para el diálogo y la confidencia, obviamente el morbo de saber como era esa otra vida, sobre todo contada en primera persona era por demás morbosamente excitante, casi no hizo falta que hiciera tantas preguntas, ella solita contó todo esto que recreo para ustedes.

“Jamás se me había ocurrido que podría entregar mis nalgas, pero luego de que me pusiste en el lugar de una prosti todo parecía estar en su lugar, claro una cosa es pensarlo y otra distinta es hacerlo. Primero fue que la señora que me abrió los ojos para dedicarme a vender mi cuerpo y me compró ropita adecuada, también sus consejos fueron que debía tomar conciencia de que los “señores” son fuertes y nos buscan para hacer todo aquello que no pueden hacer con sus esposas o también ejercer el domino del macho sobre la hembra, y nosotras las prostis estamos ahí para satisfacer de todo y a todo, hay que complacerlos, y sobre todo no olvidarte de que “el cliente siempre tiene la fuerza del deseo y paga por ello”. Estos y otros más sirvieron para menguar los nervios de toda novata.
Busqué un lugar donde se paran las chicas que están para “el levante”, en verdad les he gustado bastante, mis formas exuberantes les excita mucho, en los comienzos tuve tres o cuatro en la mañana y algo más por la noche, claro es algo cambiante según los días, algunos son rapiditos para venirse otros dilatan por más tiempo el acto, a todos les encanta mis grandes tetotas y mis generosas nalgas, el vientre plano y sobre todo la disposición para hacerlos gozar. Me encuentran distinta a muchas, no solo por mis formas, sino por que los beso en la boca, beso húmedo, meto mi lengua en su boca y cuando ellos meten la suya sienten que me caliento, eso debe ser lo que me hace distinta, transmitirle ese fuego que me produce hacen que les guste hacerlo conmigo. Aunque no se los diga ellos se dan cuenta como me calienta desde que comienzan a mirarme para evaluar como estoy de buena, cuando me tocan las nalgas y me las aprietan se siente rico, más aún cuando estamos en la cama hasta me vengo con ellos, por eso me sienten distinta y les gusto mucho más. Aprecian ese acto de venirme junto con ellos.
Obviamente también he accedido a mamárselas y hacer sexo sin condón, al natural y con venida dentro de la vagina, luego que se las limpie con el resto del semen que me han regado dentro. Aprendí a mamar, ellos me han ido enseñado a mamarlos de todas la formas, aprender como les gusta que se lo hagan, solo accedo a sus gustos y doy lo que me solicitan. También entrego el culo, no todos, pero sí la mayoría; dicen que muchas prosti no lo quieren entregar y tampoco les gusta mamar, será por eso que me he vuelto un objeto bien deseado.
Tengo bien en claro que el hombre busca a la prosti para hacer todo aquello que se le niega en el hogar, así me acaban en la boca y me trago su leche, le encanta ver como me la meten dentro de la boca y se vienen. Muchos de ellos les agrada el bucal, cojerme por la boca, el metisaca me lo hacen por la boca, jalando de los cabellos y me la dejan ir hasta el fondo, ahí les pelo la verga al los no circuncidados para sacarle la cabeza y mamársela, disfrutan a mil, bufando cuando llega el momento del final feliz, un “bonus track” es mostrarles su semen dentro de mi boca antes de tragárselo.
Cada hombre tiene su particular forma de disfrute, desde los suaves y tiernos hasta los que disfrutan ejercer el dominio sobre la hembra, los violentos, que nalguean fuerte y duro, algunos hasta me han dado con el cinto en las nalgas, el tipo exige, yo le doy, para eso estoy de prosti.
En este trabajo hay de todo y para todos, me han dado entre dos, es cuando el morbo de ver al compañero coger el morbo se sube a tope y se ponen súper excitados y a veces violentos, tanto como para jalarte de los cabellos por la habitación, manejándote como una perrita, disfrutan de portarse como grandes machotes posesivos y dominantes, asegurar su situación de dominio sobre mi, en general son breves momentos aunque algunos se han mostrados a sus compañeros de cojinche por diez minutos, algunos con más copas encima por mucho más tiempo, claro también depende de la resistencia de cada quien y de la cantidad de polvos que se hayan echado.
Cada encuentro es cambiante depende de cuántos tipos y de cuánto tiempo dispongan. He atendido a tipos que se mandan dos y otros cuatro, y hasta algunos pocos seis polvos me han dado, sobre todo cuando son más de un a cojerme, es cuando la excitación y la competencia potencia el deseo y el orgullos de parecer más hombre, es cuando más se han venido.

Mi primer cliente, haciendo la calle… La situación fue así: Recorría la calle esperando que algún hombre me llamara para un servicio sexual, caminaba ofreciéndome solita, vestidita de prosti. De pronto un señor me llamó y preguntó por el costo de mis servicios, le gustamos, el precio y estas carnes que la naturaleza me dio. Me llevó a un hotel cercano, un señor de mediana edad, educado y amable, cosas que para ser primeriza me dieron cierta confianza. Llegados a la habitación me desnudé despacio para que la demora hiciera el efecto seductor de excitarlo, sobre todo no quería que se me notara inexperta, estaba poniendo en práctica lo que tú me habías aleccionado en los dos primeros encuentros, ahora era el momento de la prueba de fuego, actuar de cuerpo presente, como se suele decir salir a escena y saltar sin red de protección.
El señor estaba arrobado con todo lo que estaba descubriendo, la lujuria asomada en el brillo de sus ojos, el deseo latía dentro de su bragueta que se hinchaba más a cada momento. Colaboré en bajarle los pantalones y el calzón, la verga estaba caliente y lista para el asalto. Ahí mismo me arrodillé delante del señor, sin olvidar tus enseñanzas “no dejar de observar sus gestos y que note que lo estás haciendo”, tomé la verga entre las manos y realicé la primera mamada de prosti.
Luego todo se convulsionó, el tipo se excitaba mucho, me dio por delante y desde atrás por la vagina. Se vino tres veces, dos por la conchita, la primera por delante, en la postura del misionero, la segunda desde atrás, como perrita y la tercera comenzó también desde atrás y terminó viniéndose en mi boca y tragándome su leche. Me sentí diferente, por momentos descolocada, como había llegado a este momento del sexo con un hombre desconocido, fuera de la cama matrimonial, ahí estaba yo, prostituyéndome, pero debo ser honesta, sentí muy ricas y agradables sensaciones, puede decirse que en ese instante había saltado el camino sin retorno: gozaba haciendo de prostituta. No sentía culpa alguna, estaba ahí por decisión propia, con el conocimiento y permiso de mi marido, pero queda la marca en mi vida de mi primer cliente. Le conté al señor que era mi primer cliente, no se asombró demasiado, casi diría que se lo imaginaba por mi actitud y la entrega que ponía en agradarle y complacerlo, le gusté mucho, dijo que disfrutó el banquete de ser el primero en usar mis carnitas.
Ese mismo día tuve otros tres clientes, me regresé colmada de leche a la dos de la madrugada, mi marido me estaba esperando, quería saber y le conté todo, con detalles, se calentó y excitó a mil, y ahí mismo sin dejarme lavar me montó y nos echamos un rico polvo, luego vino el sueño y nos recibió abrazados y enlechados.
Otras experiencias:
Me sucedió hace poco tiempo, estando entre dos hombres a cojerme, hasta nueve polvos me han dado, cojida en todas la formas y por todos lados, hasta me han hecho doble penetración vaginal, por suerte no han intentado la misma suerte por el ano, no se si lo han pensado pero trato de que no; ante el menor indicio de que van con ese propósito se las mamo y los calmo.
Son muchos los que me dan por el culo, con mayor o menor violencia, esa forma de dominación de la hembra los excede y algunos se ponen hasta violentos, algunos con la verga bien cabezona gozan en hacerme gritar, me la meten de un solo empujón, disfrutan escucharme como voy gritando cuando me la están metiendo, otros me la dejan ir de un solo envión, grito todo de una sola vez. Cuando la pija es gordota se siente mucho más, sobre todo si no están circuncidados y cabezona me duele mucho pero también ese dolor se transforma en disfrute y termino con el culo bien dolorido pero gozado como una perra.
La encerrrona
Me han llevado a lo que los señores suelen llamar “una encerrona”, es decir cuando se tiene a una chica para varios hombres. En una ocasión he estado atendiendo a siete hombres a la vez, me daban uno a uno por el culo y de dos por la vagina. Esa vez uno de ellos, no tan grandote, más bien gordito pero fortachón y vergudo, con una pija que calculo… más de veintiséis centímetros y gordota… que no podía rodearla con la mano, necesitaba las dos para encerrarla del todo, tan gruesa que metía miedo de solo imaginarla en mi culo. Debió ser el temor pintado en mi cara que lo hizo reír y me colocó a cuatro patas y sin mayor cuidado me la fue metiendo, cada gemido de dolor más reía, hasta que la mandó toda dentro, luego se movió como poseído, jalando de mis cabellos y nalgueando fuerte, si parecía que estaba domando a una potra salvaje, mientras los otros seis tipos no paraban de alentarlo para que la mandara más al fondo… Creo que es obvio que luego de esa encerrona y por culpa de este puto cojedor, el culo me quedó bien dolorido, por más de dos días no pudieron hacer uso de él y además de sentarme de costadito por las molestias de semejante cojida.
La lluvia dorada
Mi primera experiencia con la lluvia dorada fue en un hotel, estando con dos hombres, en la bañera, las manos amarradas por detrás, de rodillas frente a los machos, adorando sus vergotas morcillotas, se descargaron, desde la cabeza, la cara y las tetas se me escurrían su lluvia dorada. Uno de ellos me abrió la boca para meterme su verga y largarla, obvio que la escupí pero siempre algo queda. Algunos disfrutan mucho de este juego, también de colocarse luego ellos entre mis piernas y que sea yo quien los riegue de orina sobre su cuerpo.
Como en toda profesión siempre se paga lo que se le llama “el derecho de piso”, es decir y derecho de iniciación, pasar por todo tipo de pruebas, foguearte en el arte de la prostitución, pasar de las verdes y las maduras, de lo soft a la extremo, también lo intermedio tiene sus alternativas.
Ahora estoy trabajando en un bar, atendiendo mesas, bien provocativa, en tacones bien altos, mini tanguita de hilo dental y pezoneras o sin ellas, mostrando todo y bailando para los clientes.
Al mejor postor
En una ocasión me dieron una sorpresa ¡”me rifaron”!. Al terminar de bailar, como parte de la danza sensual, había quedado totalmente desnudita y así me llegué a la mesa del ganador, bebimos una cerveza con el afortunado y después me sacó así como estaba hasta su auto y me llevó a coger. El ganador era un tipo alto fornido y cojelón, me llevó al hotel, estaba feliz, como perro con dos colas, ja!. Se sacó la calentura metiéndome su verga y soltando la leche, el primero fue rápido e intenso, luego me jaló las tetas sin parar de que se la apretara con ellas, hasta que se paró nuevamente, luego desde atrás me montó y nalgueó fuerte. Fueron dos polvos más y al final de cada uno debía lamerle la pija hasta volver a levantársela.
Bailando en el bar
Lo habitual es que con la mínima ropita o sin ella, baile para los clientes, me voltee hacia todos lados para que no se pierdan nada de ver, abro las piernitas para mostrarles el brillante rosado del interior y despertar sus deseos más primarios. Las primeras veces sentí algo de nervios, ya que nunca había estado ante tantos ojos cargados de lujuria, pero vencí el temor y superé el pudor y pude danzar al son de la música, me acerqué al “público” para que ellos me quitaran la tanga y el corpiño (brasier), seguí la danza solo en zapatos de tacón alto, bien alto. Bailo con ellos en la pista, siento sabrosito el manoseo y la codicia de hombre, puedo sentir el deseo en calor de sus manos, sudando calentura.
En esa parte descubrí el placer de excitarlos, de sentir sus miradas recorrer mi carne y encender mi fuego interior, gozaba intentando adivinar en el brillo de sus ojos inyectados de lascivia las procaces intenciones de cojerme de la forma más salvaje, hacer realidad esa fantasía que muchas mujeres tenemos en privacidad, yo hacía realidad esa fantasía tantas veces imaginada cuando los hombres se embelesaban mirándome en la calle sin atreverse a decirlo. Ahora hice realidad mi fantasía y puedo sentirlos expresarlo en total calentura del hombre sacado de sí mismo.
Tampoco pierdo por un instante mi objetivo, seguir siendo madre, mujer y esposa: solo estoy vendiendo mi cuerpo para uso y disfrute pero el alma y la conciencia no se venden.
Eventualmente llevo algún cliente a mi casa, mi maridito recibe al cliente y solo atiende como para servirle alguna copa o cerveza
En la ordeñadora
Todo depende de lo que disponga el cliente, según como les guste suelen suceder en esta particular forma de disfrute de la prostitución. Te voy a contar que en una ocasión unos tipos me llevaron a cojer al hotel, bueno hicimos lo usual de los tríos hasta que saciaron sus deseos y vaciaron el contenido de la esperma acumulada en la rutina de sus hogares, pero en el relax después de haberse agotado sus ganas de cojerme comenzaron a fantasear entre ellos. Uno de ellos me propuso: – Vendrías con nosotros a un tambo (racho lechero donde se ordeñan las vacas)? El otro dijo: – Nos gustaría verte hacer el lugar de vaca y verte colocados los chupadores en tus ubres mamacita. –Piénsalo te pagaríamos bien por esa fantasía que nos despiertan tus grandes tetotas, como ubre de una vaca.
La oferta justificaba la invitación, y sí, me ordeñaron con los aparatos que tienen para las vacas. Me desnudaron frente a los trabajadores, ocho varones y tres mujeres, éstas me ayudaron poniendo crema en los senos para no lastimarme, luego colocaron los succionadores, uno en cada pezón y el patrón puso a funcionar la máquina… La succión del aparato me producía una sensación bien rica, jamás había imaginado semejante acto, pero lo estaba disfrutando mucho. Se quedaron asombrados mirando el excitante espectáculo de una tetona en una ordeñadora mecánica.
Una de las mujeres también ocupó mi lugar cuando me sacaron los succionadores, previo amarrada sus manos a la espalda y encendieron el aparato.
Todo por complacer al cliente
Tus enseñanzas me fueron de gran utilidad, la base e iniciación, aprendí de tu consejo que el cliente no pide ordena, no sugiere, exige, le gusta ejercer su dominio por que para eso paga, para que le obedezcan y se sometan al macho. Luego de unas pocas experiencias me di cuenta que no es posible hacer la calle sin protección, el señor que me cuida también me probó, me hizo un chequeo completo y por todos lados, “necesitaba probar mi aptitud”, ja! me probó y aprobó de todas las formas y me puso a trabajar con sus otras chicas. Me sigue cojiendo cuando se le antoja o anda caliente.
Cuando los hombres me ven en tetas, tan voluminosas y como me cuelgan me las aprietan, chuponean y mordisquean, en ocasiones hasta dejarme moretones, entiendo que es parte de la excitación que sienten cuando se ven con mis tetotas enormes y bonitas. Disfruto y disfrutan de sentir su cara apretujada en mis tetas, ni que hablar cuando les hago una paja o cubana frotando su verga entre mis tetotas hasta que les hago largar la leche a chorros que casi siempre me riegan la cara de semen.
Entre ellos también se dan
En ocasiones que me han llevado dos hombres he visto dos vergudos culeándose, es muy excitante verlos cojerse uno al otro, mirar como uno de ellos manda más, azota al enculado y lo hace gemir como a una hembra. Cuando se cojen entre ellos, uno se la mama al otro para saborear el semen, en ocasiones uno de ellos me acaba dentro y es el otro hombre que se coloca entre mis piernas para lamerme la enlechada se su compañero y tragársela. Ese momento disfruto doblemente, cuando el cojedor se viene dentro mío y nuevamente cuando el compañero me saca con su boca la acabada del otro tipo.
También bisex
Una pareja me invitó para hacer un trío con el señor y su esposa. El señor quería ver como nos comíamos las dos mujeres. Era notorio que la señora aún no había debutado en esta forma de sexo, también para mí lo era, pero haber hecho tantas cosas y saber de otras muchas me facilitó conducirla a meternos mano, nos lamimos, hicimos la tijera, un 69 hasta conseguirle un orgasmo a la señora que la dejó más que satisfecha que no paraba de gemir aún después de haber tenido un par de buenos orgasmos. Seguidamente el señor me cojió dos veces delante de su mujer.
Amarradita
Solo quien haya sido amarrada puede entender mis sensaciones, se siente muy rico estando amarrada, estar en esa situación incierta de no saber que sucederá al momento siguiente, adivinar lo que me van a hacer eleva mi excitación, el morbo de los partícipes se retroalimenta y multiplica, ellos saben para que les sirvo, tocan, lamen, aprietas mis grandes tetas, los cinturones golpean mis nalgas hasta dejarlas moradas. Estando amarradita se van turnando y me la meten por el culo, la vagina y me acaban en la boca, por momentos sentir a tres tipos ocupando mis tres agujeros a un mismo tiempo es algo inexplicable.
Otras veces me acaban en la cara y se me escurre el semen por las tetas, entonces me las levantan para que recoja con la lengua la enlechada de tetas, me encanta hacerlo, siento un placer que me excede. También creo que lo hago por el dinero que pagan, sino por todo este placer que da el sexo.
Llevando el trabajo a casa.
He llevado algunos clientes a mi casa, en todos los casos mi marido tan solo se ha quedado a observar o acercar alguna bebida, a pesar de las invitaciones para incorporarse se ha negado, lo máximo a que llegó fue en alguna ocasión a separarme las nalgas mientras el tipo metía su verga en mi culo, luego solo observar y muchas veces masturbarse de forma compulsiva.
Presenció cuando me estaban dando por el culo y se le paraba la verga, se masturbó de forma compulsiva sin dejar de mirar como me lo hacían, con cada gemido era una invitación a sacudirse con más urgencia.
Me la meten bien a fondo dejándome la leche y así lubricada, sin permitirme limpiarme me la vuelven a meter, total es leche sabrosa, me jalan y chuponean las tetas hasta dejarme algunas marcas moradas, en general no le piden sumarse en el encuentro, sino que disfrutan teniéndolo presente y dicen por ejemplo: – Mira que buen culo tiene tu puta mujer, mira, mira, a la piruja de tu esposa como se come mi verga, mira esta nalgona puta está buenísima, siente como grita esta perra puta de tu esposa, como la estoy abriendo con mi verga.
Carne nueva para el sexo
Haberme visto haciendo de prosti ha motivado a otras mujeres a imitarme, hasta me solicitaron consejo y que vea de que modo se pueden incorporar al servicio activo del sexo por dinero. En casi todos los casos son chicas con poca o nada de experiencia, jovencitas, casadas, noviando y también veteranas, el espectro de mujeres que buscan una salida económica vendiendo su cuerpo es de lo más variado y heterogéneo. Como son inexpertas es necesario foguearlas en ver como es esto de ser prostituta, para ello me encargo de ponerlas al corriente de qué y cómo se hace con los clientes. Las llevo a mi casa para que me vean en vivo y en directo como se hace acostándome con otros hombres, así van aprendiendo. Alguna que otra vez las traje para que mi marido hagas las veces de cliente, en una ocasión le traje una jovencita para que se entretenga, la goce y lo haga feliz, después de unas buenas cojidas la llevo para que trabaje de verdad. Nunca he forzado ni motivado para que se prostituyan, todas ellas han venido por su propio deseo o llevadas por sus madres, novios o maridos, sí aunque no lo parezca es totalmente real.
Ninguna era virgen, todas sabían por que y para que venían, todas son calenturientas y quieren sacar rédito de la putería, yo solo les muestro lo que van a tener y les gusta, se entregan con gusto a ser cojidas, no todas pero si lo he visto al Memo cuando se las tira y gritan bien sabroso ya que están preparaditas para complacerlo. He sido testigo presencial de ver como estrenó algunos culitos vírgenes, oírlas gritar en su primera vez y mi marido gozarlas a morir, claro que la segunda vez que vuelve a abrirlo ya les gusta por que saben que para eso las quieren los hombres, se hacen cargo de que para eso lo tienen, para entregárselo al que pague por usar sus nalguitas.
Memo las prepara, yo les enseño a trabajar, como soltarse, adiestradas en todo para que sean buenas prostitutas. En los ejercicios preparatorios de prosti, les encanta ver a mi esposo parado viendo como se cojían a su esposa y como me hacían gritar de placer mientras me sacuden la verga dentro mío.
Han venido maridos a pedirme convencer a sus esposas para que trabajen, siempre con resultado positivo, llevando carnes nuevas para hacer la calle. Últimamente han venido preguntando como incorporarse mujeres de casi cincuenta años, están buenas y saben tratar muy bien a los clientes tanto mejor que las jovencitas, la experiencia también tiene sus beneficios.
Todos son clientes
Trabajar en el bar es estar expuesta como mercancía en un escaparate, los visitantes son clientes, sin importar quienes sean, así fue cuando dos amigos de mi marido me vieron y uno de ellos me llevó al hotel.
Cojimos bien bonito, ni falta hacía que lo dijera, pero igualmente me hizo el cumplido de confirmar que siempre me había tenido como una fantasía el acostarse conmigo y romperme el culo. Ahora que me vio se puso como loco, era la fantasía hecha realidad, el sueño cumplido. Tres polvos me dejó, dos en la vagina y uno en mi culo, según él su secreto objeto de deseo, en todos los casos las lamidas de pija luego de las acabadas lo dejaron con ganas de volver por más. – Me hubiera gustado saberlo antes que era prostituta, cuántos polvos perdidos sin conocer mis carnes. – Bueno ahora ya lo sabes, nunca es tarde y cuando quieras ya sabes donde trabajo, ahí estaré para recibir con gusto toda tu lechita…
Las prosti no debemos hacerle asco a nada, los clientes son clientes no importa mas nada.
Terminamos las cervezas y es tiempo de volver a probar sus carnes.

Estoy esperándote en luganes83@yahoo.com.ar para conocer la tuya, saber qué te motivo a serlo y cómo disfrutas del sexo y haces de él una forma de vida. Deja los pudores a un lado y cuéntame.

Lobo Feroz

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Josy, una prosti auténtica Enseñando a Josy a ser una buena puta cap 1

Josy, una prosti auténtica
Enseñando a Josy a ser una buena puta cap 1

Autor: Lobo Feroz
Etiquetas: Hétero, sodomización, trio, cornudo conciente.

Relatar la historia de Josy es poner en secuencia la auténtica realidad, sin concesiones y sin culpas, enfrentó la realidad con su cuerpo, exuberante y voluptuoso, placer a cambio de dinero, pero al entregarse había descubierto el difrute del sexo como nunca, variedad y cantidad conseguían llevarla a niveles de placer inéditos.

Cuando la situación económica nos pone entre la espada y la pared es necesario adoptar medidas, a veces extremas y poco convencionales, o simplemente echar mano de los recursos de que se dispone: Josy le puso el cuerpo a la situación.
Relatar la historia de Josy es poner en secuencia la auténtica realidad, sin concesiones y sin culpas, enfrentó la realidad con su cuerpo, exuberante y voluptuoso, placer a cambio de dinero, pero al entregarse había descubierto el difrute del sexo como nunca, variedad y cantidad conseguían llevarla a niveles de placer inéditos.
Solo fui partícipe necesario, después de su marido el primer hombre, probarla y ponerla a punto para la actividad de salir a poner a trabajar sus “carnes”.
Iniciarse en una actividad requiere mentalizarse y aprender a dar los primeros pasos en un ámbito que le es ajeno, para eso me convoco su marido, para que hiciera la veces de primer cliente, iniciador de Josy en comerciar con su cuerpo. Este relato contiene, en su primera parte toda la verdad del tránsito de esta exuberante mujer, de ama de casa a la más excitante y deseada hembra que vende su cuerpo pero no su alma.
Josy, la exhuberancia hecha mujer
La naturaleza ha sido pródiga por demás, voluptuosa y exuberante figura era un imán para las miradas de cuanto hombre se le cruza, la vestimenta resalta las cualidades que la naturaleza colocó mucho de todo, tetas grandotas y atractivas, caderas firmes y exuberantes, como nos gusta ver en las revistas eróticas, todo esto subido a unos zapatos de tacón alto ponen de relieve que la armonía de formas puede convivir con la voluptuosa exuberancia de sus carnes. Según su maridito coger es lo que más disfruta, desde que le robó la virginidad a los 17 años ha disfrutado mucho del acto de cojer, hacerlo por dinero tan solo fue una decisión consensuada entre ambos, sin ocultamientos.
Josy entró en el mundo del comercio sexual, nada que ver con las mujeres que ejercen el “oficio más viejo del mundo”, ella está dispuesta a gozar y dejarse gozar, no cumple casi ninguno de los estereotipos de las protis, ella besa en la boca, disfruta y tiene orgasmos reales, su cuerpazo y la forma de gozar hacen de ella una mujer distinta, deseable y obediente con los gustos y deseos de los señores que pagan por entrar en sus carnes.
Fui su iniciador, primer cliente, trampolín a esta nueva vida… y así comienza la historia de Josy ejerciendo de prosti:
La familia de Rafael (Rafa 32) Josefina (Josy 28) se encontró en una situación límite, las facturas de los servicios se apilaban sobre la mesa y sin dinero para asumir las deudas. La situación se salía de control, urge salir de alguna forma, así fue que una señora con la que comentó esta debacle en la economía familiar le dijo “-estás muy buena para salir de todo esto. Si quieres te puedo conectar con una chica que hace la calle, para que te lleve a trabajar, puedes sacar unos billetes y de paso divertirte”
Esta revelación la dejó pensando y lo comentó con su marido, en un primer momento desecharon esa alternativa aunque más luego cuando vieron las facturas impagas no les quedó otra que asumir esa opción como la única salida de esta situación.
Meneaba sus exuberancias delante del espejo, testigo imparcial del conflicto moral, éste devolvía una figura voluptuosa, dos tremendas tetotas y portentosas caderas que despertaban siempre el deseo y codicia en cada hombre que se cruzaba a su paso, se miró de frente y de perfil, también su marido quedó atrapado en los movimientos de su esposa, ambos se encontraron mirando la misma imagen, pensando casi a un mismo tiempo la repuesta que tenían a la vista: Una mujer deseable.
En ese momento tomó cuerpo, nunca mejor empleado el término, la decisión que toda esa voluptuosa exuberancia podría ser la herramienta para producir dinero y saldar cuentas. La decisión está tomada, Josy usará sus carnes para traer el dinero a casa, nada cambiará, solo será vender el cuerpo pero no su alma ni los sentimientos, eso queda en familia. El abrazo de ambos sellaba el permiso para que otros disfrutaran de ese apetecible cuerpo, desde que la desvirgó fue el único hombre en gozarla.
Esa mujer vive en la fantasía oculta de sus amigos, no hacía falta ser demasiado perspicaz para notar todo el morbo que su presencia despertaba en cada mirada masculina. Tenía el qué, solo faltaba el cómo hacerla ingresar a ese mundo de la entrega, trasponer el umbral de vencer el pudor, entregarse a un desconocido no debe ser nada fácil… entonces como un mago saca un conejo de su galera, así entro en la historia como el hacedor del ingreso a la entrega carnal y al disfrute autorizado.
Solo falta prepararla para hacer la calle, perder el pudor de la desnudez frente a un desconocido, entregarse a otro hombre, ser objeto de deseo de otro tipo. Hasta hoy solo conoció la verga de su esposo. Es necesaria la metamorfosis de fiel ama de casa a trabajadora en el comercio del sexo. Esa fue tarea de Rafa, a él se le ocurrió que buscar a un amigo confiable para producir ese cambio mental habilitante para el ejercicio de vender sus carnes.
Memo me buscó a mí (Edgardo), amigos de años, para confiarme la decisión familiar, que Josy entrara en el comercio sexual, sin otra experiencia que no fuera con él, solo había estado con él desde que la hizo mujer a los diecisiete años, ahora necesitaba afrontar esa prueba de fuego para que se pudiera abrir y comerciar con sus carnes, entregarse a un desconocido cada vez. En esta ocasión me había propuesto hacer un trío con su esposa como forma de ambientarla en perder el pudor de tener sexo con otro tipo, siendo en medio de un trío todo se haría más fácil, me aseguró que ya la tenía convencida y que solo espera mi aceptación.
Tamaña revelación realizada mientras compartíamos una cerveza, cuyo diálogo trataré de recrearles.
– ¿Compadre, que te parece la forma de enfrentar la situación?
– La verdad es que no sé…, me tomas tan… de sorpresa que aún no reacciono…
– Pero mi mujer está muy buena ¿cierto que sí?
– Por cierto… y muy… buena. Buenas carnes, bien plantada y todo firme, apetecible mujer que
despierta el deseo en todos los tipos.
– ¿También en ti?
– Cla… claro… como a casi todos…
– ¿Es decir que te la podrías tirar?
– Obviamente quien podría negarse ante una cosa así.
– Eso habíamos pensado, que esta vez sería la primera, le propuse llevarte para hacer un trío y
aceptó, por eso vine a pedirte que tuviera sexo con los dos, y de paso que hicieras las veces de cliente, que fueras también el guía para quitarle los pudores, para vencer esa resistencia natural a dejarse cojer por otros, que seas el primero en hacer uso de ella, que seas… digamos su primer cliente ¿Puedes hacernos ese favor?
El primer salto estaba dado, la pregunta franca respondida de igual modo, solo era cuestión de aguardar el aviso para visitarlos. Ya disfrutaba la fantasía de la espera, la excitación me consumía, durante ese par de días deseché dos compromisos sexuales, necesitaba guardarme, conservar toda mi potencia sexual para descargarla en esa tremenda mujer, el deseo me consumía a fuego lento.
Esperar ese llamado era sentirse entre el cielo y el infierno, la imagen afiebrada de Josy trastorna mis sentidos, trigueña, bello rostro, mirada tierna y sonrisa prometedora, suaves ondas en su cabello que se derrama como lluvia de verano sobre los hombros, la piel blanca se esfuerza por retener el recuerdo del sol veraniego, las formas voluptuosas exacerban el afiebrado deseo de tenerla entre mis brazos, recorrerla de pies a cabeza, ascender por esas piernas, perderme en el vértigo de sus caderas, navegar por su vientre hasta ascender a la cima de sus exuberantes pechos y dejarme morir en el beso de su boca carnosa… luego me dormía y desperté con una erección solo comparable de adolescente.
Ceremonia de iniciación
Josy entró en la actividad con todo por aprender, sabido es que cuando la mujer solo conoce la cama con su único hombre y marido, el conocimiento del sexo se torna pobre y mal entretenido, esos eran los antecedentes de esta muchacha de 28 que está a punto de dar sus primeros pasos en el caliente mundo del sexo y la promiscuidad. Desde el primer momento puso voluntad de cambio y de aceptar las reglas del juego, aprender del mejor modo a sentir y disfrutar lo bueno, asumir, adaptarse a los gustos de los hombres que la busquen para encontrar en lo desconocido y no tan grato ese costado lúdico y rescatar de él todo el erotismo que le permita disfrutar y transmitir ese disfrute como devolución por el sexo pago, pero nunca exento de la demostración auténtica del goce y el disfrute.
Aprendió y aprehendió de sus eventuales clientes las formas y los modos de hacerlos disfrutar, la variedad hace al gusto, y ella se prestó gustosa a recibir todas la indicaciones de ellos, aprendió con ellos y para ellos. Siempre es honesta en sus actos, rompe con el molde y derriba el paradigma que tenemos de la prostituta, por que Josy es una prostituta, que tiene sensible diferencia con la puta. La prostituta es la persona que ejerce el comercio sexual a cambio de un pago por el servicio, la segunda es lo mismo pero además compromete el sentimiento, es el caso de las amantes, las que engañan al marido, novio o pareja, y se regresan con el pago por sus atenciones de sexo y afecto, esa doble cara de tener esposo y amante dando por igual cariño y sexo. La prostituta tiene la honestidad de tener en claro que hace su oficio por dinero y lo lleva como una profesión, la puta lo hace por placer y lo lleva como un estilo de vida. Nuestra amiga tiene una forma de describir con claridad meridiana, ser prostitua puede ser una profesión deshonrosa pero que se puede hacer honorablemente, no busca justificarse sino que lo dice desde la convicción de la honestidad brutal de la realidad. La prostituta tiene bien en claro que sus sentimientos que no se venden, solo entrega su cuerpo y cede sus carnes para disfrutarlas y dejarse disfrutar sin esconder el placer que representa sentirse gozada: Josy es prostituta. Difícil de creer pero ciento por ciento auténtica, por eso mismo Josy es una prostituta, así de simple, así de auténtica que está por recibir a su primer cliente, su primera experiencia en carne ajena, trasponer el umbral en un camino hacia lo desconocido, yo fui el elegido para su ceremonia de iniciación, por eso este relato tiene la impronta de la improvisación, de la enseñanza, del descubrimiento y quisimos compartirlo con los lectores como una experiencia real al ciento por ciento. Ahora viene lo mejor…
Primer cliente
Llegué a la casa de mi amigo ilusionado con el trío prometido, Rafa, marido de Josy, trajo unas cervezas bien frías, para hacer más amigable el prólogo. Antes de ir por otras dos cervezas, me dice que estaría más cómodo esperando en el sofá, se retira a buscar las frías bebidas.
Era obvio que fue un movimiento preparado para que Josy entrará en escena y se presentara. Delante de mí, toda esa mujer en cuerpo entero, con tacones altos y enfundada en un ajustado vestido, casi una segunda piel resaltando aún más los encantos de esa figura carnosa, sin rollitos, con el vientre casi plano y todas esas exuberancias que comenté al inicio del relato. Ahora así de cuerpo entero era algo que se impone por la voluptuosidad de sus formas, podría decir que era una mezcla de ágel y demonio. El primero por que sus gestos y modos de presentarse denotan que es una esposa que no ha salido aún del cascarón marital para ser el demonio que se puede imaginar con solo mirar esas generosas formas que la vida puso para hacerla una mujer deseable.
Para el saludo, un beso en mi mejilla, se inclinó y la imagen de sus abundantes tetotas libres, colgando perviven en mis retinas. Creo, estoy seguro, que ahí fue el momento donde la calentura me invadió de tal modo que no podía entender que me decía, esa magnífica visión me sacó de cuajo de cualquier prejuicio, solo sentía el hirviente deseo de probar esos deliciosos odres llenos de goloso placer.
Rafa miraba la escena apoyado en el marco de la puerta, sostenía en mi mano la de Josy, como para impedirme despertar de ese momento de ensoñación, evitarle escapar de mi fantasía…
Se quedó delante de mí, sumisa y mansita, esperando el próximo movimiento escénico. Nada era casual, el asunto del trío fue un ardid para llevarme a la casa, yo haría las veces de cliente para iniciarla de prosti, todo bien claro, era ya y ahora, la calentura provocada aceitaba todo el engranaje de hacerla sentir con su primer cliente.
Ahora soy el que manda, el que ordena, dije con autoridad: – Mueve, gira para que pueda verte bien.. otra vuelta más. Sí que está bien buena, buenas carnes (una palmada en las nalgas) y esto que tenemos aquí… muéstrame! (me acerca las tetotas para que las “agarre en mis manos) Bien, bien.. está buena tu mujercita… ¡Muy buena eh! Bien, bien, yo ahora soy tu cliente, yo soy quien ordena. Voy a hacer de ti una buena puta, te voy a probar y enseñar… tu me obedeces en todo ¡está claro!
Dicen que el que calla otorga, ella callo obediente. – Bien, esa fue tu primer lección, aceptar, dejarme hacer y deshacer, el cliente ordena y la puta obediente se deja hacer.
Rafa presenciaba silencioso, observando como están a punto de cojerse a su esposa y mujer.
Ordeno: – Desnúdate, sácate todo, despacio, quiero ver cada movimiento tuyo, vamos!
Comenzó a dejar deslizar el vestido, soltando las tiras sobre los hombros, y dejando que el movimiento de su cuerpo lo deslizara hasta los tobillos, menea las caderas para que caiga y descubra toda esa carne apetecible. – Vamos, vamos, también esa, (señala la tanga), sí, esa también al suelo. Quiero ver lo que esconde.
Quedó vestida tan solo con su pudor y subida a los tacones altos, instintivamente su brazo izquierdo cubrió, bueno es una forma de decir (son grandes) la tetas y la derecha delante de la vagina. – Saca las manos, deja verte toda, así desnuda… el pudor y la vergüenza no tiene lugar en este negocio, el sexo es para mostrar, el cliente paga y ordena.
Obediente me acerca sus pechos para que meta mi cara entre ellos, es evidente el pudor que siente desde el instante en que le ordené desnudarse, la presencia del marido y nunca haber estado desnuda delante de otro tipo es el primer paso para hace de prosti. Frotando su vagina la sentí estremecerse, cuando dos dedos se abrieron paso pude navegar en la humedad de una mujer caliente, sus carnes vibran al contacto con el hombre, se va dejando hacer, llevar a la dimensión desconocida del sexo con otro hombre.
Atrapé su cara en mis manos, el abrazo me sirvió para poder papar sus carnes, prepararla para la metamorfosis de esposa en una mariposa de la noche, de la mujer fiel a una prosti con todo lo que tiene que tener para que su hombre de turno disfrute con ella y en ella.
– ¡Vamos, quiero verte bien puta! ¡Muestra la carne que me ofreces!
Nada más importaba, nos besamos con apasionado ardor, en la boca, metí mi lengua dentro de la boca de Josy. La sentía disfrutar ese beso, las lenguas danzando azotadas por el deseo que voy despertando en esa hembra, mi calentura transmite a sus carnes el deseo arrollador del desenfreno loco.
Fueron tres polvos, dos en la conchita y uno entre las nalgas desde atrás, en perrita, el cuarto fue cuando le estrené el culo, obviamente con los descansos que imponían las exigencias de tremendo acto de iniciación.
El marido disfruta viendo disfrutar a su mujer cuando otro hombre se la está tirando de todas la formas y modos que nunca intentó, quizás algo sorprendido por lo pronto y bien que Josy se avino a obedecer el mando del tipo que compró su tiempo de sexo. En algunos momentos de relax podía verlo frotarse la excitación que le producía ver como están cojiéndose a su esposa, gozando como una puta consumada, con la salvedad de que su disfrute no es fingido como la gran mayoría, esta es una virtud de muy pocas prosti, gozar y hacerse gozar con autenticidad.
Desde que la hice desnudar las reglas quedaron bien claras, yo soy el cliente, ella es la prosti, nada más existe que nosotros dos, yo demando, ella obedece. Así fue tenerla desnuda ante mí, entre mis piernas y tomada de la cintura, fue el momento que le di para vencer el pudor de su primer desnudez, excitarla para que esto la llevara al estado de olvidarse de la presencia del marido y así poder entregar sus nalgas al primer cliente.
Me levanté indicando que me desvista, que siempre me esté viendo para observar las reacciones y saber como actuar. Cuando el calzoncillo dejo libre al pájaro, lo sujetó con sus manos para impedirle volar, la seña fue suficiente para que lo acariciara, suave pero con firmeza, deslizando la piel para descubrir la cabeza que asoma insinuando que necesita más y mejor atención.
De rodillas sigue frotando la verga y haciendo asomar la cabezota, mi mano en su nuca fue suficiente para entender que era tiempo de atender al miembro. – No dejes de mirarme a los ojos, observa el efecto y actúa sobre la verga, ahora tienes el poder de hacerme volar. ¡Vamos, mama bien!
Tomada en sus manos comenzó a lamer suave, sin dejar de mirarme entiende que necesito más, la boca se abre para dejarle entrar, sus labios cubren los dientes en una incipiente mamada que promete placer húmedo y caliente. La mamada se torna intensa, con la nuca tomada comenzamos el juego de coito bucal, acompaña y se deja llevar en el disfrute, sus gestos reflejan fielmente que la calentura está haciendo escuela en su cuerpo, sus acciones van más allá de las sugerencias, la excitación siempre es una buena maestra a la hora de probar nuevas sensaciones, Josy, es una alumna aplicada.
Me retiré a desgano de su boca, tampoco era cosa de venirme tan pronto, quería probar sus carnes y sentir el calor de su sexo. – ¡Vamos, lleva a tu macho a coger!
De la mano me llevó al lecho conyugal para que fuera escenario del primer polvo haciendo de prosti. La dejé tenderse de espaldas, abrir las piernas para ver el sexo abierto con sus dedos en total esplendor, rosado brillante de húmedo deseo espera la entrada triunfal del segundo hombre dentro suyo. En ese instante sentí a una proti diferente del estereotipo que tenemos incorporado de las trabajadoras del sexo, esta mujer siente, disfruta y goza, comparte y transmite, besa y se deja besar, en verdad estoy ante una mujer de sexo pago pero distinta a muchas, una hembra que vale la pena disfrutar.
Tal era mi calentura que fui directo al objetivo, arrodillado entre sus piernas tenía el paisaje erótico jamás imaginado, trigueña de bello rostro, portento de tetas, vientre sin rollos, ampulosas caderas, abierta de piernas y ese cofre depiladito, abierto ofrece en su interior el tesoro de un orgasmo objeto de la fantasía recurrente de mis desveladas noches. El aquí y ahora está solo a un empujón de verga entre sus labios vaginales.
Se la dejé entre los labios, ella misma fue guiando el falo entres sus labios. Caliente humedad sentí al contacto con el glande que el deseo de hacerla mía me llevó casi de un envión dentro de esa hembra. Fue un polvo intenso, vivido y gozado con la ansiedad de las ganas acumuladas, soy de largo aliento, pero ese primer round me costó algo demorarlo, necesitaba gozar, disfrutar de la penetración antes de venirme. Esperé que ese orgasmo que Josy transitó gimiendo abrazado a mí, quizás con algo de pudor por dejarse ganar por el placer de una acabada, bien apretados, besándonos con la intensidad del deseo compartido, su lengua dentro de mi boca gritaba lo que no quería expresar fuera de su cuerpo. – Ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh…
Fue lo más que pude vociferar labios afuera, esta hembra me había dejado sin aire, seco y exprimido, que cuando me retiré de ella en el relax que deviene a tremendo polvo pensé que no se me volvería a levantar en una semana. Pero… esta mujer contagia deseo y lujuria. Tan pronto me dejé morir mirando el cielorraso, Josy se vino encima mío para limpiar los restos de tan tremendo polvazo en la cavidad de su boca para no dejarme nada del polvo que le pertenecía.
Lamidas y sostenerla en sus manos fui suficiente para que mi gruesa poronga (pija) volviera a recuperarse casi lista para el segundo roud. La mujer se arrodilló delante del reposo del guerrero, abierta se muestra con el fluido regado se insinúa entre los labios, la palma de su mano recoge el vital jugo de pija. Recogió buena dosis de mi semen, mostró sus dotes de lujuriosa escena lamiendo el licuado de esperma con gestos exagerados, para erotizar a una estatua.
Se tendió a mi lado, dando la espalda, ofreciendo el chocho depilado y lubricado con los restos de mi leche, removía acomodando sus nalgas para que la pija pudiera ubicarse justo donde la quería sentir: entre los labios de la conchita.
Todo volvió como al principio, si no sintiera los restos de la enlechada dentro hubiera creído que era el primero a punto de comenzar, tal es la calentura que esta mujer me despertó. Desde atrás tomado de sus caderas, comencé a penetrarla, con fuerza, intensidad que ella contribuye echándose hacia atrás para que le entre toda. Incorporado fui colocando entre sus piernas, cruzado en una especie de tijera, podía ingresar en ella totalmente, con fuerza y profundidad para hacerla gemir, jalando sus tetotas como si fueran bolas de hule, perdía la noción de cuánto, por momentos hasta grita por lo intenso de la presión sobre ellas. De las apretadas a chuparlas con fuerza, sin solución de continuidad.
Arrodillada, estilo perrita, acomodé la pija en la vagina y me monté sobre ella, nalgueando, por momentos con más intensidad y pasión. Esta hembra me hacía sentir el macho dominador, domando a esta potra infernal, ensartada hasta el mango. Ambos comenzamos el galope, moviéndonos acompasadamente en busca del segundo orgasmo, nuevamente ella se adelantó y se vino de tal modo que considero fuero varios o uno bien largo e intenso, luego fue mi turno de descargarme en ella todas la ganas contenidas.
Sentía como el fluido seminal se desprendía de mis riñones, recorría todos los canales hasta llegar al glande para desprenderse de mi ser con latidos que enlecharon el útero de mi hembra. Perdí la noción de cuántos, solo sentí el último estertor de mis gemidos en la agonía de la última gota servida en ella.
Seguí montándola a pedido de ella, quería disfrutar los latidos que produce la verga cuando disminuye la erección después de desagotar esa leche caliente regada en ella.
Desmonte de mi hembra y me dejé estar gozando ese momento único de sentir como el producto de mi deseo había sido entregado en sus entrañas.
Con más intuición que experiencia aprende fácil como erotizar a los hombres, mostrarme el contenido de mi calentura y al marido como se habían cojido a su esposa, se paró delante nuestros para que viéramos como se le escurría entre las piernas la leche que brotaba de la concha. Dos polvos seguidos y abundantes acumularon suficiente leche como para escurrirse hasta los tobillos, después volvió a limpiarme la verga con la lengua y no bañamos.
Ella me secó y volvimos a la sala, ambos desnudos, ella entre ambos. El marido sirvió unas cervezas mientras nos recuperábamos de tremenda cogida.
– ¡Qué buena hembra que tienes por esposa! Está bien buena, me gustó mucho, será una buena
puta, está hecha para serlo sin ninguna duda. Me gustó mucho como se comportó. ¿Qué te pareció lo que viste de cómo se maneja esta puta en la cama? –al tiempo que le palmeo una nalga.
– Sí, la vi bien, se ve que está en su “salsa” hasta se movía y hacía cosas que nunca habíamos
hecho. También ahí se ve la mano del conductor, del maestro.
– Claro, para eso estoy, para enseñarle a ser una buena puta, para complacer a sus clientes. Pero
la noche es joven, aun tengo que enseñarle algunas cositas más. Pero estate tranquilo que a esta la vamos a sacar buena para el trabajo de entregar sus nalgas.
El descanso permitió cargar la batería del deseo y volver a donde habíamos dejado en el segundo polvo. Nos volvimos a la cama, pasé por su concha con unas lamidas que la pusieron al rojo vivo, como si estuviera con las ganas de mil noches, los gemidos llenaban el cuarto y la sonrisa de Memo y cómo se frotaba el “paquete” decían claramente cuanto agradecía estos gemidos de su esposa. Solita se acomodó de rodillas, ofreciendo sus nalgas para que me la vuelva a montar.
Ya sabía como la volvería a domesticar, nalgueando y cabalgando, retozaba moviendo sus caderas, incitando al descontrolado galope, ponía ganas y deseo para sacarme esa enlechada que demoraba en venir.
– ¡Mira, mira como me estoy cojiendo a tu mujercita! Mira como se le sacuden las tetas en cada
empujón. ¡Aguanta perra, aguanta puta! –Memo sonríe y sigue frotandose el paquete que crece en su bragueta. ¡Si quieres tu leche, pidela putita!
– ¡Sí, quiero, quiero. ¡Dame mi leche! – ¿Quién pide mi leche? – Yo pido mi leche, tu puta pide tu
leche, ¡Dame mi leche!
Sonoras nalgadas le avisan que la enlechada está próxima, se agita, menea las nalgas, abre y cierra los labios vaginales presionando sobre la verga, hasta sentí la sensación de que me la estaba ordeñando con su concha. Este polvo se lo había ganado en buena ley. Nuevamente esa deliciosa sensación venirme en ese lugar caliente, dejando escurrir el deseo dentro de Josy me hacía sentir el más macho.
No sé cuánto tiempo habrá transcurrido desde que nos dejamos vencer por el letargo del relax que deviene de tres polvos en tan poco tiempo, el desgaste emocional y físico de ambos se había cobrado un merecido sueñito. Vueltos a la vida nos encontró colocados haciendo “cucharita” ella había colocado sus nalgas en la cavidad de mi regazo, mi pierna derecha casi entre las de ella, de modo tal que la verga quedara apoyada en los labios vaginales. Mi mano derecha no se había desprendido de su tetota, el pezón contenido en el hueco de la palma.
Había perdido toda noción de tiempo y espacio, sabía que había llegado comenzando la noche, sin la menor idea de cuánto tiempo había transcurrido, solo importaba que estaba navegando en el mejor de los mundos, sujeto a la hembra mas exuberante y calentona que recordara.
Los besos de ella volvieron a rescatarme para el mundo de los vivos, ella había notado que la pija se mantenía “morcillona” – Esta “cosita” tiene ganas de más en mi “cosita”
Ni falta que hacía que lo mencionara, el descanso había renovado el deseo, sus manos y boca confirman que todo está como era entonces, que tenía ganas de su “cosita”.
Una mamada celestial puso las cosas en orden, el señor está listo para seguir enseñándote a ser puta, le dije con cierto sarcasmo y segundas intenciones que no entendió.
Los preliminares de un nuevo round despertaron a Memo del letargo de la espera, volvió para ver como seguían las clases de enseria a ser buena puta.
Le pedí que se coloque a cuatro patas para que me diera sus nalgas, abrí por completo sus piernas y me preparé para cumplir esta parte de la clase académica: Hacerle el culo.
Ella no imagina lo que está por venir, froté la cabeza de la verga en los jugos remanentes de la vagina, y me preparé para hacerle el culo, una mano en la cadera, y con la otra guié la cabeza del pene hasta la entrada del ano, despacio y la otra mano también en la cadera.
Momento de tensión, ella desconoce pero intuye, yo sujetando con fuerza de las caderas para impedir que se salga. Cuando sintió la cabeza en la entrada del culo intentó salirse, tirándose hacia delante, adivinando el movimiento la sujeté con fuerza de los cabellos, jalando hacia mí mientras empujo la verga en el culo.
– ¡Quieta perra! ¡Quieta, no te muevas, no te salgas! ¡Aguanta! ¡Relájate y goza puta!
– ¡Hayyyy! ¡Me duele!
– ¡Quieta perra! Te la voy a meter por el culo de todas formas. Eres mía, pagué por eso, solo debes obedecer a tu señor, permitirle que te haga el culo a como de lugar.
– ¡Meee… duele!
– ¡Aguanta! Eres mi puta, tienes que aguantarte. ¡Te voy a estrenar el culo pendeja de mierda!
Siguió tratando de salirse unas cuantas veces, pero la tenía tan bien sujeta que todo intento fue en vano. intentó salirse hacia delante pero la jalé de los cabellos, intento salirse de lado pero como la tenía con las piernas bien abiertas se le hacía imposible moverse. Del mismo modo que una potra luego de lidiar con el domador sin poder librarse de su monta, se aflojó para que se la metiera a mi gusto y placer. Le reventé el culo (diría poco más tarde).
– ¡Mira, mira como le estoy estrenando el culo a tu mujer! ¡Qué placer estrenar un culito como
este virgen! ¡Toma puta, muéstrale a tu maridito como te lo estoy abriendo, cómo te duele, como te la meto tan adentro! ¡Toma, toma, toma! ¡Toooomaaa…!
Permitió que la sodomizara pero sus gemidos y gritos siguieron excitándome a meterme más y más en su culo, ni sus lágrimas pudieron impedir que ese culo fuera estrenado y abierto por mi verga. La verga encontró su estuche en el canal apretado del culo de Josy, ella aceptando mi leche venida en su intestino grueso y ahora más dilatado por el grosor de mi pija que hasta pareciera que era más gorda que cuando comenzó esta enseñanza de hacerla mi puta.
Para cuando la solté estaba bien domesticada y amansada, había sentido el poder del hombre que había comprado su sexo.
Tan pronto se recuperó de haberle hecho el culo vino a limpiarme la pija, luego no recuerdo… solo que cuando amaneció nos encontró juntos en lecho. Yo disfrutando de una cojida muy especial, ella con el culito aún dolorido por haberle desvirgado el culo.
Aún faltaba algo… antes de salirme de la cama volvió a moverme la pija, el deseo volvió a renacer, algo amainado pero aún “vivito y coleando” como suele decirse. Indiqué que era el momento de una mamada, obedece sin preguntas, ahora casi adivina como será el final, tampoco pregunta.
Se arrodilla fuera de la cama y comienza a mamarla, me levanto para impulsarme mejor en su boca, el vaivén del coito bucal la hace toser por momentos. Memo se aparece en la puerta para ver el último acto de la primera clase de puterío, sus manos en mis nalgas me impulsan más en su boca, todo está a punto, el polvo matinal será el desayuno de Josy. La tensión de mis músculos le avisan que estoy próximo, sus ojos se agrandan, adivina que no me voy a salir en el momento del final feliz. – ¡Ahhhh!
La retengo con fuerza de los cabellos y me voy en su boca al tiempo que le digo -¡No lo tragues!
Entiende el sentido, unos chorros más de leche completan la venida.
Abre la boca y me señala con el índice donde está la leche, gira y le muestra al marido mi enlechada bucal. Traga, mostrando en primer plano como lo hace, vuelve a relamer los restos de sus labios recogidos con la lengua y tragar el resto. Una última gota asoma del “ojito” del glande, la recoge con una lamida muy erótica.
Nos duchamos, me volvió a secar. Volví a la sala vestido, el desayuno servido por Memo nos esperaba, ella seguía desnuda, mostrando sus encantos de hembra para regocijo de ambos.
Con un peso compensé ser el primer cliente de Josy, ahora podía ejercer de prosti.

Esta mensaje va dirigido a esa mujer que ha transitado este camino, conocer su experiencia y motivaciones que la llevaron a esta forma de vida. Estoy esperándote en luganes83@yahoo.com.ar
La historia de mi amiga me sirvió para conocer y entender a la trabajadora sexual, que disfruta del sexo y hace de él una forma de vida, deja los pudores a un lado y cuéntame.
Lobo Feroz

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