Confesando un deseo I: un mundo nuevo surgió

PREAMBULO

Todo partió la noche de un matrimonio al cual mi mujer Elvira y yo fuimos invitados, vivimos en una ciudad de provincia y un viejo amigo de la Universidad nos invitó a tal encuentro. Entusiasmado por ver a mi viejo compañero en ese momento de felicidad, logré que mi mujer se entusiasmara para asistir viajando desde nuestra ciudad a la capital.

Así las cosas, el día del evento viajamos y, gracias a un amigo, pernoctamos en la ciudad a la espera del evento, en la mañana salí a hacer unos trámites y mi esposa, a la peluquería para trabajar en su peinado y en depilación completa, después de la fiesta empezaríamos nuestra propia celebración, ignoraba en lo que iba a empezar a involucrarme en ese momento, quizás ella también.

En la tarde, como a los hombres nos va más fácil, me duché pensando en los muslos suaves y la entrepierna depilada de Elvira, me masturbé pensando en aquello, terminé, me afeité y esperé a Elvira mientras se preparaba, vestido corto para cóctel, medias negras, tacos y escote de espalda y pecho bastante sugerente, nos besamos fuertemente, el deseo fluía y llamamos al radiotaxi que nos llevaría al evento.

Llegamos a la fiesta y luego de la ceremonia civil y religiosa, cenamos y empezó el baile, ella se veía muy hermosa bailando insinuando pero no mostrando, tenía una suerte de energía sexual, un aroma de hembra que a cualquiera le causaba una erección, en un momento determinado le indiqué que iba a buscar unos tragos para refrescarnos a lo que ella accedió quedándose en la pista de baile.

Un whisky y un vodka tónica eran para mí y para ella, con poco hielo y más vodka, respectivamente.

Me acerqué hacia ella con los vasos y, con gran sorpresa la veo bailando con un tipo de manera muy entusiasta, el me vio y con un gesto como de disculpa me cedió el espacio, de la inicial sorpresa y un poco de molestia, un dejo de morbo surgió al verla con otro, brindamos y nos dimos un beso de suyo más entusiasta de los que habíamos compartido, quizás por la obscuridad de la celebración nadie reparó que había introducido mi mano entre sus piernas sobando su calzón y su vulva depilada debajo mientras nos besábamos.

Continuó la fiesta y momentos después decidimos cambiarla al departamento, después del taxi, cerramos la puerta, nos desnudamos mientras íbamos a la habitación, ella me dio una mamada de campeonato continuando con su boca  hacia arriba succionando mi abdomen, mi pecho y luego con mi cuello, con los tragos estábamos excitados, a fondo y la penetré, mientras ella cabalgaba le dije

  • Me volverías loco si me pones los cuernos, verte con ese tipo me ha calentado mucho

Ella se detuvo en su cabalgata me miró y me besó profundamente con su lengua

-Eres un loquillo, como se te ocurre?

Pero su pregunta era de la boca para afuera, continuando su cabalgata hasta quedar llena con mis fluidos, nos quedamos exhaustos en la cama.

Desperté sintiendo sus pechos sobre mi pecho, ella también lo hizo y me miró muy coqueta, desayunamos y en la tarde nos fuimos a nuestra ciudad, eso sí, dejando ordenado el depto. y con un dinero extra de propina para la señora que le hacía el aseo a mi amigo.

COMO CAMBIAN LAS COSAS, LA SORPRESA

Volvimos a nuestra ciudad y, el sexo fue aumentando en su intensidad, aunque ella me dijera que era su puto, que deseaba a otros y que solo estaba por mi cosa conmigo, eso me excitaba más con lo que la intensidad aumentaba con los insultos, una noche, montada encima mío me golpeó con unas cachetadas, me tomó la boca con una mano y me dijo

  • Como putito que eres, no quiero tu carne en mi concha, a partir de ahora la vas a usar con condón, para mi goce….

Sorprendido, no dije nada pero asentí moviendo levemente la cabeza, ese trato me calentaba, me excitaba y pensaba que podía darlo vuelta en cualquier momento.

Tan equivocado estaba

Al día siguiente, compré una caja de condones, siendo pareja única no entendía este cambio, pero comprendí que era parte del juego de mi confesión esa noche, en casa, conversando ella me dijo que era parte del juego y por eso continuamos.

Semanas después, me pidió que sólo tomara su culo mientras lo hacíamos estando ella arriba, sus tetas y boca quedaban vetados como parte de nuestro juego

Tiempo después, tuve que viajar por motivos de trabajo y volvía los fines de semana, su deseo se mantenía pero poco a poco bajaba su fogosidad

Un viernes por la noche, pude viajar antes a mi casa –sí, digo mi casa, todavía- en vez de los sábados por la mañana, llegué en silencio para sorprenderla y compartir, quizás renaciendo nuestra chispa, sentí un ruido acompasado en el living, me acerqué a la habitación, prendo la luz y estaba con un tipo en plena penetración, no gritaba, sólo gemía mientras la montaba lentamente y manoseaba sus tetas y le metía la lengua hasta el fondo de la garganta, la luz no los intimidó, unos segundos continuaron hasta que él se dio cuenta, desmontándola y quedando ambos en la cama expuestos.

-Andrés, disculpa, no quería que fuera así, pero tarde o temprano te lo iba a contar- dijo ella, mientras la miraba entre indignado, sorprendido y…caliente, mi miembro se endurecía a cada rato.

– Elvira, era un juego, sólo eso, no pensé…..decía mientras eran solo palabras vacías, se levantó y con su dedo índice me tapó la boca

– No querías esto? No deseabas verme culeando a otro? No te gusta sentirte puto, un cornudo sometido?

– Si

Con eso marqué mi destino

  • Te presento a Antonio, somos amigos con ventaja, nunca ha querido negar tu matrimonio conmigo y por de pronto, para afuera somos todos amigos, siendo tú el esposo….después veremos que pase

Me besó y en ese momento me entregué, me desnudé y quise meterme a la cama, negándome ello con su mano sobre mi pecho

-Mira y haz lo que quieras pero no conmigo

Antonio la besó, la montó hacia la cama y la penetró aumentando la velocidad, caliente, impactado empecé a mover mis manos por mi cuello, tetillas, abdomen para terminar pajeandome, era el súmmum del placer y lo excitante lo que veía, él se fue dentro de ella, sin gomas de por medio….nos quedamos dormidos, ellos en la cama, yo al lado….protegido por el pisapies de la cama.

EL NUEVO TRATO

Desperté entumecido, manchado en mis propios líquidos, ellos no estaban, la cama estaba desordenada, sentí que estaban en el comedor tomando desayuno, me duché y al salir, me fui a vestir, faltaba mi ropa interior, boxers, principalmente….me puse pantalones, una camisa y fui al estar

-Andrés, querido, que vienes a desayunar, por esta vez podemos hacerlo pero como Antonio es el dueño de casa dentro de nuestro juego, tu deberás en el futuro desayunar y comer en la cocina, tu ropa interior no es necesaria, la botamos para que sepas que acá no tienes intimidad y si, Antonio

Asentí, sorprendido, sabía que podía decir hasta aquí podemos

  • El domingo cuando te vayas, recuerda que para afuera somos matrimonio y Antonio es un amigo común, pero al llegar, luego de cerrar la puerta debes desnudarte, es para saber cómo andas, que sientes, que deseas, podrás estar conmigo cuando yo lo diga y quizás con Antonio si ambos lo decidimos

Me inquietó ese comentario

  • Acá la idea es compartir, disfrutar pero dentro de los roles que tú mismo has deseado, te pido por favor te saques la ropa, podrás usarla si hay visitas y puedes hacerte el desayuno

Abajo camisa, abajo pantalones, fuera zapatos y calcetines, me vieron con cara de burla y de conmiseracion, Antonio la miró con un dejo de “con este te revolcabas”, él era alto, bronceado, musculado y bien dotado.

Me fui a la cocina a preparar mi café

UNA LUCHA INÚTIL

Y así avanzaban las semanas, trabajaba y llegaba los viernes por la noche, me bajaba del auto, en el porche me desnudaba dejando mi ropa para asumir al entrar (la llave debajo del felpudo) mi rol de esclavo y cornudo….

Los podía ver fornicar de todas las maneras mientras se me permitía masturbarme, después, debía servir los desayunos, preparar el almuerzo y la cena, hacer aseo y ordenar la habitación, algunas veces podía participar en algún trío, con preservativo y sudor como únicas vestiduras.

Un sábado por la mañana me dirigí a la ducha mientras sentía que Antonio estaba en el comedor desayunando y Elvira se había ido al gimnasio.

Pensaba con los ojos cerrados en la condición a la que ella me había reducido, de como salir y de los goces que había experimentado…

Abro los ojos y veo a Antonio observándome, desde afuera, desnudo con un gesto me señala su miembro erecto, duro,afeitado…. apago la ducha, me seco y nos quedamos mirándonos, me hizo un gesto y le seguí a la cama, en mi interior no quería hacer esto, pero Elvira me tenía sugestionado en casa, con lo de la obediencia, pensando absurdamente en que quizás volviese nuestra pasión mostrando mi lealtad y obediencia.

En la cama me sentó, tomó mi cabeza haciendo succionar su pene mientras con las manos le tomaba el culo, no lo había hecho así con un hombre, me atragantaba el deseo y su miembro, continuamos hasta que me empujó, me volteó y con mi saliva de lubricante, previo trabajo de sus dedos, me desvirgó, violado y desvirgado en mi cama, en mi antigua cama matrimonial, era lo último que me quedaba (no sabía que había mas) de a poco aumentó la velocidad hasta que me llenó, quedando ambos sudados, calientes y somnolientos en la cama, mis pezones, mi miembro y mi trasero vibraban de deseo, mi boca también. Antonio se había servido al matrimonio completo.

  • No lo puedo creer- fue lo que oí al despertarme
  • Andrés, Antonio, no me imaginaba lo marica que son
  • Elvira, espera, no es así- traté de decirle….
  • Tu no puedes hablar, esclavo, eres un cornudo, un sumiso, una cosa para mi servicio, por favor esperame de rodillas afuera en el living- salí de la habitación cerrando la puerta asumiendo mi posición en el lugar asignado. Me quedé así, por un buen rato mientra sentía como discutían.

No percibí el paso del tiempo, me molestaban mis rodillas, cuando llegó ella

  • Andrés, veo que asumes ser parte de mi dominio y de Antonio- quise decirle que el se había propasado, abusado de su propiedad pero no podía abrir la boca.
  • En ese sentido, creo que deberás asumir algunas decisiones o esto servirá –mostrando su celular- para demostrar que me has sido infiel pudiendo divorciarme sin dejarte nada….infidelidad homosexual, cualquier juez la entendería para compensarme.
  • No
  • Si, esta semana renuncias a tu trabajo, nos entregas todo tu dinero, cierras la cuenta y te asumes como lo que eres, si el viernes no llegas con eso ordenado, tus padres, los míos, amigos y parientes sabrán en la primera semana,en  la segunda te demando….y te saco con lo puesto, es decir, nada.

Ese viernes llegué con la renuncia a mi trabajo, el cierre de la cuenta y el documento de traspaso de dineros y bienes a Elvira…..ella los destruyó frente a mi, guardó mis documentos de identidad y me hizo mantener nuestra rutina por ultima vez….para empezar a aumentar la intensidad de su control lo peor de todo…..me gustaba

UN NUEVO TRATO UNA NUEVA VIDA

Era demencial, era absurdo para alguien de afuera, pero el deseo me atenazaba al saber que Elvira controlaba todos los aspectos de mi vida, quizás esperando que con ello estuviéramos más conectados física y emocionalmente, dándole cuenta de mi deseo y amor hacia ella. Equivocadísimo estaba.

La miré con deseo, mientras sentía que mi miembro se endurecía al ver como destruía mi vida cotidiana,  al terminar me miró la cara, bajó su visión, dándose cuenta de mi bulto, cambiando su cara a una de burla, me sentí avergonzado y humillado

-Andrés, esto no es un jueguito pajillero, tu has dado cuenta que eres incorregible y piensas que todo es una especie de juego sexual, te equivocaste conmigo, al soltar el deseo de ser un cornudo, un puto cornudo y maricón, abriste en mi el deseo de saltar las convenciones, las reglas y las cosas que parecen “normales”. Antonio, es para mi  goce, tu, para mi servicio y quizás cuando me queden ganas… tu no tienes nada,  –ante mi mirada de sorpresa que evidencié, continuó- Otra cosa, tu no puedes mirarme a los ojos, estas para mi servicio, eres mi todo servicio acá… quedé expuesto delante de ella y Antonio, se acercó a mí, tomó con su mano derecha mis pelotas, y a mis oídos dijo –que desperdicio, le daremos un mejor uso a esta cosa que no mereces.

Me ordenó irme a la pieza de invitados que, para mi sorpresa estaba reducida a un colchón de espuma, dos platos cerealeros y una bacinica…ella detrás mio…. la miré humildemente, dándome ella un golpe en el pecho con el diario de ese día que llevaba enrollado en su mano.

-Otra vez, aprende que no puedes mirarme a los ojos, esta es tu habitación, no saldrás hasta cuando te lo diga, comerás en los platos y la bacinica es para tus necesidades diarias, una vez al día, si me acuerdo, podrás lanzar tus desechos al inodoro…. acá estas para servir, darme placer si me apetece y darte cuenta de lo que te perdiste por tus calenturas huevonas, ahora te pones a lo perrito, si quieres sobre el colchón y espera instrucciones- sentí una mirada burlona de Antonio, quizás una mueca, cerrando la puerta y sintiendo como cerraba con una aldaba que percibí de reojo al entrar a la habitación.

Todo había cambiado…..y debía estar así hasta que ella decidiera, estaba a mil pero no podía hacer nada, mi destino estaba en sus manos, pasando varias horas hasta que se abriera la puerta

EL CAMBIO ES CADA VEZ MAS RÁPIDO

Pasaron las horas, seguía en esa habitación, sentía los ruidos cotidianos de la casa, mientras seguía  a lo perrito sobre el colchón, mejor dicho colchoneta, a la que se había reducido lo que era mi cama matrimonial en mi propia casa, cama matrimonial que usaban Elvira y Antonio si es que no me usaban a mi. Pensaba a mil que es lo que me iba a pasar, que iban a hacerme, de por que aceptaba esto, quizás pensando en hasta donde llegarían mis límites o deseo, pese a la postura, de a poco pasaba de la sorpresa y humillación a sentir un calor en mis manos, mi pecho, mis caderas, mi miembro.

Ni pensarlo, me senté, levanté mis manos tratando de evitar lo inevitable, tomándome la cabeza, las bajé por mi cuello, sudado, más por los nervios, bajé por mi pecho, mis tetillas necesitaban un masaje de manera urgente, la transpiración me lubricaba el pecho, seguí con mi mano izquierda masajeando mi tetillas mientras mi mano derecha, de a poco bajaba hasta mi miembro, mi pene, en un ultimo esfuerzo dirigí mis manos a mis testículos, sobándolos suavemente, pero era imposible, mi mano estaba conectada a mi pene, la masturbación partió con una, después con las dos manos, la eyaculación fue placentera, liberadora, mi cuerpo se relajó, quedándome dormido sobre ese colchón, mi placer era privado, mio, no me lo habían quitado.

Era un sueño profundo, reparador, interrumpido por un golpe frio, inesperado –Despierta, maricón pajero, esa colchoneta es para que duermas no para que la manches con tu moco!!!- Elvira me sorprendió con lo que me dijo, me incorporé, me había lanzado el contenido de un jarro de agua para despertarme.

  • Te había traído este jarro para que lavaras, putito, pero me indigna que hagas lo que tu quieras, por eso, no puedes lavarte por hoy.

Estaba de rodillas mirando al suelo en posición sumisa ante ella, sentía la mucosidad en mis piernas y me avergonzaba que se secara quedando con incomodidad ante mi eyaculación.

  • Disculpa, Elvira….-golpe en mi cabeza, era el jarro de aluminio.
  • Nada de Elvira, nada de tu, putito, a partir de ahora no eres Andrés, eres putito, por ahora, y yo soy Señora, no tienes derecho a decir mi nombre, ni siquiera a pensarlo, Antonio será señor y no te dirigirás a nadie salvo con Ud y cuando tengas permiso mio, sólo mio, Antonio te usa cuando YO quiera, entiendes
  • Si, Señora
  • ¿Cómo te llamas?
  • A…An….putito, Señora
  • Y tu apellido será De Señora, como te llamas ahora?
  • Putito de Señora….
  • Muy bien, pon ese colchón a airear en el patio y haz el aseo de la casa mientras Antonio y yo vamos a trabajar.
  • Si, Señora

Salí de la habitación, llevando mi colchoneta, la puse en un patio que colindaba con la cocina para que el sol lo secara y en la cocina, lavé los platos, las tazas con el resto de café que bebieron Señor y Señora, debía acostumbrarme a decirles así, tomé una escoba y barrí la cocina, dándome cuenta de que en el piso de ella, al lado del refrigerador estaban dos cuecos, uno con agua y otro con restos de pan, jamón y huevos del desayuno, afuera de este con plumón decía en cada uno de ellos “Putito”,  humillado al darme cuenta que había ensuciado con el barrido mi desayuno, me senté y comí esos restos fríos, empolvados y bebí parte de esa agua, la mezcla era repugnante pero al ver los cuencos, se activó el hambre en mi. A eso había llegado, a comer en el suelo de la cocina restos de comida.

Continué con el salón y el comedor, pensaba en lo ridículo de verme en pelotas haciendo aseo en el centro de mi casa.

Después seguí con el balde, escobillón y plumero a las habitaciones, llegué a la que era mi espacio con Señora y empecé mi triste labor, terminando me di cuenta que podía husmear el armario sin problemas, los Señores no estaban, todavía no me convenzo que de un día para otro no podía llamar a mi esposa y su amante con su nombre, lo abrí, nada de mi ropa, vacío, a la espera del guardarropa de Señor, me sentí devastado, eso significaba que Señora me expulsaba de su vida, sólo me reducía a su esclavo, su siervo, su Putito de Señora, me puse de rodillas, llorando silenciosamente.

Me quedé unos momentos y salí de esa habitación, a cada momento me veía más cubierto de mis fluidos, el semen seco de mi masturbación, las lágrimas secas en mi cara, fui al baño, me mojé la cara para limpiarla, pensé en ducharme por lo otro…. recordé lo que me dijo Señora y opté por no hacerlo, esperando su jarrón con agua fría y paños de cocina usados. Continué mis labores y terminé, Señora no me ordenó cocinar así que fui al patio a recoger mi colchoneta, estaba seca por el sol, con la mancha de mi polución, algo de vergüenza me dio, la llevé a la habitación de servicio que me dio Señora, la acomodé dejando la mancha debajo no visible y en ese momento, la necesidad de mis entrañas me remeció, sin necesidad de nada, me acuclillé sobre la bacinica que Señora me dejó y liberé mi vejiga e intestinos en ella, me limpié con unos restos de papel de diario que me dejó en la habitación y tapé el inmundo resultado de m digestión con el resto del diario encima, el problema es que ese día era caluroso, cerré la puerta y esperé a Señores esperando ignorar esos hedores.

Descansé unas horas, despertando con el hedor creciente y el ruido de Señores entrando a la casa, ingresaron, sentí una risas y algunos gemidos acompasados rato después desde la habitación, gritos al final. Sabía lo que pasaba….un par de horas se abrió la puerta, prendió la luz –el interruptor estaba afuera de mi habitación-trastero-baño, antes que lo hiciera estaba en posición sumisa dispuesto a sus órdenes.

-Que mierda, hiciste putito? Huele a carroña muerta, no pensé que de la raja que se culea Señor cuando no estoy salga tanta porquería.

– Perdone, Señora, pero sé que no soy digno del baño de Los Señores

– Muy bien, aprendes rápido, lleva esa inmundicia a la tapa del colector, lo abres, tiras tus cosas –así lo harás de ahora en adelante una vez al día, al anochecer, y limpias la bacinica con la manguera, si quieres y respetas tu culo como no lo respetas con Señor, te limpias con esa agua tu raja. De ahí te vuelves, te tengo un regalo.

Una luz, un rayo de esperanza me pasó por la cabeza pero estaba muy equivocado como se verá. Salí al patio, en pelotas, hacía frío, la noche era obscura, levanté la tapa del alcantarillado, corrían aguas sucias y lancé mis restos, algunas formas salieron de la alcantarilla, quizás alguna cucaracha espero, cerré la tapa y con la manguera limpié la chata y luego mi culo, estaba helada el agua, mis pelotas se contrajeron, me sequé con las manos y fui donde Señora al living

CUESTA ABAJO EN LA RODADA

Recostada sobre su costado estaba ella en el sillón, sus piernas arriba en el borde denotaban que descansaba de su trabajo, se veía igualmente excitante, retomando mi miembro parte de su calor al igual que mis pelotas, me cubrí ante la mirada desaprobatoria de Señora y de inmediato esa cuasi erección cesó.

  • Veo que sigues siendo un calentillo, me gusta, pero debes estar claro que debes ir dejando de pensar en ellos y asumir que estas para MI goce y el de Señor, si YO lo permito, en fin, hueles mal y te necesito pulcro para lo que viene, por esta vez, anda a la ducha y date un buen baño caliente, anda y usa lo que necesites allá.

Agradecido del pequeño premio que me ofrecía SEÑORA, fui al baño, ya me parecían –pese al tiempo de este cambio-  extraños shampoo, jabon y agua caliente, di el agua caliente, esperé que se calentara con vapor y me metí a la ducha enjabonándome cada parte del cuerpo, embadurné mi cabello con  shampoo y al sentir la espuma y el agua me sentí relajado, de a poco retomé la erección recordando a SEÑORA en el sillón y sin darme cuenta tenía mis manos en mis pelotas y pene satisfaciéndome gratamente dentro del vapor, me limpié para secarme con toallas de verdad, no con papeles de diario o trapos como los que deja SEÑORA en mi cuarto

Luego de ese contacto con la vida de persona que tenía, salí y me presenté con Señora quien me esperaba con An…perdón, SEÑOR y una señora con delantal blanco, no entendía que estaba pasando –Putito- me dio vergüenza que me tratara así aunque se fue al rato esa sensación- ella es la señora Martina, está para que estés más pulcro y presentable, para que estés realmente desnudo, por eso, para ayudarte, te pedí que te bañaras.

  • Disculpe, no entiendo
  • Ella va a depilar ese vello y hará que estés más pulcro
  • No, Elvira, esto no puede ser, creo que….Señor se incorporó y me tomó de un brazo inmovilizándome mientras la señora se acercaba como para calmarme
  • Parece que no entiendes cual es tu rol acá, tu has dejado de ser el hombre, el marido de la casa, tu mismo deseaste esto y lo reconociste- me decía mientras Señor me reducía con su fuerza- ahora, irás con la señora Martina y colaborarás en tu depilación del cuello hacia abajo- entendí que no podía resistir aquello, que quizás Ella fuera más condescendiente ante mi entrega y accedí ir a mi pieza, en donde la señora había implementado una camilla con su equipo de ceras depilatorias, acompañado por Señor en todo momento.

El dolor fue impresionante

Al despertar en mi camastro sentí la suavidad de mi piel, la cual me hizo excitar profundamente, pero antes de satisfacerme, esperé que Señora llegara con el balde con agua y el paño, lo dejó mientras estaba y me limpié, las ganas me superaron antes de terminar de limpiarme pero descargué en el resto de agua que tuve que botar en el desague del otro día…..era raro y excitaba sentir el frio en mi piel…. luego de hacer mis acciones del día, Señora me permitió, con su protección participar en sus juegos con  Señor…ambos la penetramos y ante una seña de Señora, Señor me hizo succionar su pene y luego recibirlo en mi ano, como antes de mi esclavitud, pensé que mi actitud estaba siendo recompensada

Me equivocaba.

Continuará

 

 

 

 

 

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