El viejo de las tetas grandes

Un buen rato estuvo taladrando el culo de Efraín hasta que en el momento que sintió que iba a acabar agarró la verga del viejo y al comprobar que estaba bastante dura comenzó a pajearlo mientras eyaculaba en su interior. El viejo gimió de una forma impresionante cuando sintió que  la verga de Elbio expulsaba el líquido seminal haciéndole sentir en su recto los latidos de ésta al vaciarse.

Unas vecinas de mi tío organizaron una excursión a la Termas del Daymán, como les quedaban algunos lugares libres lo invitaron a él y como desde que enviudó se anota en todos los paseos que se presentan aceptó inmediatamente ir con ese grupo de vecinos. Como quedaban dos lugares más para llenar el minibús anduvo rastreando entre sus conocidos y familiares hasta que finalmente la invitación recayó sobre mí.

Al otro día vino Elbio el guía-chofer del minibús para conocerme y para cobrar el importe del pasaje, le habré caído bien o se habrá dado cuenta de que me gustaban las farras porque me confesó que a él le gustaban las personas mayores. Me dijo que su amante de más edad  había fallecido hacía unos años con 95 años de edad y que él lo cogía una vez por semana y el viejito se la chupaba deliciosamente haciéndolo acabar grandes cantidades las cuales eran tragadas por esa nonagenaria boca insaciable. Entre los pasajeros había una pareja muy singular  porque realmente no sé cuál es el negocio que tienen entre piernas, el mayor tiene alrededor de 65 años, es abogado y el menor unos 38 años de ocupación variable. Yo no los conocía pero eran asiduos viajantes de esa empresa unipersonal por eso cuando los llamó el dueño, el mayor aceptó inmediatamente porque tenía ese fin de semana libre y vino acompañado de su pareja pero por los comentarios que oí del  chofer-guía el más joven tiene varios señores a los cuales complacer.

No hablaré más de ellos porque no intimé mucho, solamente lo necesario para una buena convivencia de cuatro días mientras durase el viaje. Salimos de nuestras casas a las 6  de la mañana de un día jueves dado que el guía nos vino a buscar para seguir viaje con paradas en San José y Libertad para arribar después del mediodía a la Meseta de Artigas donde almorzamos compartiendo las viandas que habíamos llevado todos los ocupantes del mini-bus. Entre hermosas vistas del río Uruguay y de las islas que  pululan por su acuática superficie  almorzamos plácidamente compartiendo con ese grupo humano que nos acogió muy dulcemente. De allí partimos para cruzar el Río Daymán y luego nos instalamos cómodamente en la cabaña que nos asignó Elbio que es el nombre del guía –chofer.

Una vez que arribamos al complejo hotelero dejamos el equipaje para ir inmediatamente a meternos en las calientes aguas termales que había a unas cuatro cuadras de nuestro alojamiento. Como yo no conocía el lugar me metí en la primera piscina que encontré, más bien dicho intenté meterme allí pero como el agua estaba demasiado caliente no pude mojarme nada más que los pies para salir inmediatamente en busca de otra que no tuviese el agua a tan alta temperatura.

Anduve un rato investigando el lugar hasta que finalmente me decidí por una pileta que había  para el lado derecho de ese complejo termal y allí me llevé la gran sorpresa. Elbio estaba metido en la piscina conversando muy afablemente con un señor sesentón con unas tetas enormes, las cuales  parecían de mujer por lo caídas y rellenas de carne que estaban. Creí que eran conocidos porque ese señor tal vez en otra oportunidad había viajado en el minibús de Elbio, pero estaba muy lejos de imaginarme la realidad sobre ese viejo de las tetas grandes. Al rato salí de esa pileta en busca de otra un poco más caliente y el viejo de las tetas  grandes salió del agua conversando conmigo, me dijo algo como que iba a comprar regalos para los nietos pero ni idea tengo de sí allí estaba solo o con su familia.

Como empezaba a oscurecer mi tío quiso volver, pero antes  iría a cambiarse de ropa por eso me dijo que  iba hasta el baño a quitarse el short mojado y que luego  seguiríamos para la cabaña. Elbio ya había salido de la piscina pero ni  remota idea tenía de por donde andaría y tampoco me importaba ya que lo veríamos a la hora de la cena para hacer  los chorizos prometidos unas horas antes. Me aburrí de esperar a mi tío en la puerta del baño y como tardaba tanto en aparecer entré para ver si le había sucedido algo.

¡Lo que menos esperaba ver allí dentro fue el panorama que  tuve frente  a mis ojos!

Por supuesto no había ni rastros  de mi tío, una cosa muy extraña porque yo lo había visto entrar pero no podía haber salido porque yo estaba en la puerta y nos hubiéramos visto. Lo que me impresionó sobremanera fue que en vez de meterme en el baño me metí en las duchas y allí vi a Elbio el cual muy afanosamente  le enjabonaba la espalda al viejo de las tetas grandes. Quien sabe que se habrían dicho en las piscinas porque los dos desnuditos estaban bajo las duchas totalmente enjabonados por eso no pude verles las vergas dado que  la espuma y mi turbación me impidió vérselas. Dije algo como:

-Estoy buscando a mí tío…

Ni sé si me vieron u oyeron porque estaban tan absortos en su baño que sospecho que ni se dieron cuenta de mi presencia allí o simplemente me ignoraron. Al salir de allí vi otra entrada y efectivamente allí estaba mi tío vestido para salir a mí encuentro y por supuesto ni le comenté nada de lo que había visto en las duchas. A la noche Elbio hizo los chorizos en la parrilla y cenamos sin ninguna novedad. Como el viaje había sido largo mi tío se fue a acostar inmediatamente después de la cena y al rato golpearon la puerta de nuestra cabaña.

Era Elbio que había venido a charlar conmigo y a contarme lo que le había sucedido con el viejo de las tetas grandes. Me contó que en la piscina el viejo le había dicho que le gustaría hacer una farra con él y como a Elbio le gustan los viejos le dio cita en las duchas para ver lo que el viejo tenía para ofrecer. Él me había visto pero el viejo como estaba de espaldas y gozando con la enjabonada ni había percibido mi presencia allí.

-Mirá que yo soy activo!

Fueron las palabras que le dijo el viejo pero Elbio conocedor de los bueyes con los que araba  le preguntó:

-¿Y a vos se te para? -Y… a veces… -Bueno entonces al que se le pare primero se coje al otro…

Después de esa breve conversación se metieron bajo las duchas y el viejo de las tetas grandes le pidió a Elbio que le enjabonase la espalda y fue en ese momento que yo hice irrupción en el lugar de la cita de ambos. Cuando yo abandoné el baño Elbio comenzó a pasarle las manos enjabonadas por las nalgas en búsqueda de su hoyo mientras el viejo gemía por el placer que le estaba dando, aunque le había dicho que era solamente activo igualmente disfrutaba con ese contacto táctil sobre sus pétalos, pero no pudieron seguir manoseándose porque empezaron a caer otras personas y lo dejaron para otro momento. Elbio me vino a contar esa parte de la historia porque no estaba seguro de si lo iba hacer con el viejo de las tetas grandes que se llamaba Efraín según me dijo el guía-chofer cuando se lo pregunté. Había quedado caliente porque con el viejo en las duchas no había podido descargar su semen pero no me insinuó nada supongo que porque yo no tengo la edad adecuada para su gusto.

Se fue a dormir a su cabaña porque al otro día  tenía que llevarnos al puerto donde nos  embarcaríamos hacia Concordia. Lo que sucedió en Concordia es otra historia por eso la relataré en otro momento pero al volver de la breve visita a esa bonita y movida ciudad estaba Elbio esperándonos en el puerto para llevarnos a dar una recorrida por la Represa de Salto Grande. Lo encontré un poco cansado o más apagado que de costumbre pero no tenía motivos para sospechar nada más, sino que había manejado muchas horas y por eso estaría así. A la noche hizo un asado que compramos en Salto y luego  vino otra vez a la cabaña a contarme lo que había sucedido con Efraín.

Lo sucedido durante nuestra ausencia fue lo siguiente:

Elbio con los otros pasajeros fueron a las piletas termales, allí nuevamente volvió a encontrarse con el viejo de las tetas grandes que otra vez lo acaparó con conversaciones y cuando pudo alejarlo de los oídos de las personas que estaban en la pileta le dijo que quería que le enjabonase la espalda como el día anterior. Ese fue un eufemismo porque el viejo de las tetas grandes le había gustado sentir el dedo de Elbio hurgando en su culo y quería repetirlo porque eso lo excitaba bastante.

-Mejor vamos al baño de tu hotel porque en el baño de acá entra mucha gente y no podremos hacerlo tranquilos… -¡Noooo! Allá no porque no estoy solo…

Ante la cara de espanto del viejo Elbio le propuso llevarlo a su cabaña porque los otros tres pasajeros que la compartían con él habían ido a Concordia y por eso nadie podría interrumpirlos ni enterarse de su presencia allí. Para no ir caminando bajo el rayo del sol del mediodía Elbio le dijo que subiese al minibús para ir hasta las cabañas donde estábamos alojados. En el trayecto Efraín fue sobándose la verga metiendo su mano por el short mojado que cubría su anatomía y al verlo Elbio le dijo:

-¿Estás tan caliente que no podés esperar hasta llegar…? -Sí, es que hace mucho que no estoy con un hombre…

Una vez que estacionó el minibús junto  a su cabaña descendieron e inmediatamente después Elbio le rodeó su  cintura con su mano hasta que logró posarla sobre sus nalgas y así lo condujo hasta la habitación donde estaba su cama. Lo que ocurrió después fue una vorágine de acciones que excitaron mucho al viejo porque Elbio se prendió de sus tetas chupándoselas hasta lograr que sus pezones se pusiesen duros lo que fue acompañado por intensos gemidos  por el placer que esta recibiendo el viejo. A esas alturas la pija de Elbio se asomaba por la parte superior de su short de baño y éste se la ofreció para que se la chupase.

AceptarCon un poco de temor comenzó a chupársela pero con el transcurrir de los minutos se acostumbró y se la fue tragando toda mientras Elbio le iba metiendo sus dedos  en el culo para excitarlo hasta el punto de que le diese permiso para penetrarlo. Aunque Efraín le había dicho el día  anterior que era solamente activo, Elbio se había dado cuenta que el culo del viejo pedía verga a gritos, porque cuando lo hurgó en las duchas este respondió muy gentilmente sin que el viejo hiciese movimientos de alejarse de ese dedo que hurga en su hombría.

Cuando lo tuvo preparado le dijo que se pusiese en cuatro patas y cubriendo su pija con un condón la fue acercando a su objetivo mientras el viejo le decía:

-¡Me ganaste! Se te paró primero. Mirá la mía todavía está medio caída pero cuando me la metas toda vas a ver como se me para…

Un buen rato estuvo taladrando el culo de Efraín hasta que en el momento que sintió que iba a acabar agarró la verga del viejo y al comprobar que estaba bastante dura comenzó a pajearlo mientras eyaculaba en su interior.

El viejo gimió de una forma impresionante cuando sintió que  la verga de Elbio expulsaba el líquido seminal haciéndole sentir en su recto los latidos de ésta al vaciarse allí y como Elbio aceleró la paja que le estaba haciendo gozó por delante casi con la misma intensidad que había gozado dentro de su culo.

Una vez que se fue calmando con la verga de Elbio cómodamente alojada en su recto le dijo:

-¡La mierda, que me hiciste gozar! -¡Y vos a mí! Date vuelta que te quiero besar…

Al darse vuelta la verga cubierta con el látex se le salió pero igualmente Elbio lo besó apasionadamente mientras el viejo se dejaba hacer disfrutando de los últimos momentos  de su furtiva escapada de las piscinas de las  termas.

-¡Vaciá el condón arriba mío!

Su amante lo complació desparramándole todo el semen caliente sobre sus tetas, luego Elbio con las yemas de sus dedos lo desparramó  todo haciéndolo llegar hasta su vientre y algunas gotas traviesas llegaron hasta los pendejos del viejo que muy satisfecho seguía pajeándose la verga alicaída que colgaba sobre sus bolas.

Antes de irse quiso que Elbio le enjabonase la espalda y así lo complació nuestro guía, pero no solamente la espalda le enjabonó, sino que le lavó la verga y también le metió el dedo en el culo, el cual  no estaba tan apretado como el día  que lo había introducido por primera vez.

Antes de salir el viejo le pidió el teléfono porque quería volver a verlo en Montevideo pero no quiso darle el suyo para que en su casa no sospechasen nada de sus andanzas extra-maritales.

Esto es todo lo que me relató Elbio esa noche después de cenar.

OMAR

Cualquier comentario o confidencia las espero siempre en mi correo.

Autor: Omar

omarkiwi@yahoo.com

Me gusta / No me gusta