Exhibicionismo bi

El camionero me follaba en la boca y sentía que en cualquier momento se vendría y fue así, me sacó la verga de la boca para correrse en mi espalda, de repente noto un chorro caliente en el condón, sintiendo como se corrió el hombre que estaba arriba de mí, fue esto tan rico que yo necesitaba correrme, el camionero me empezó a jalar la verga y me vine en menos de un segundo.

Hola, mi nombre es Fabritzzio y soy italiano mexicano, tengo ya más de 20 años en México y siempre he sido un exhibicionista, hoy tengo ya 34 años estoy casado y mi rol ha sido siempre bisexual, le cuento que desde hace un tiempo me gustó la idea de exhibirme en los hoteles ya que frecuentemente viajo fuera de la ciudad y es muy normal para mi llegar a todo tipo de hotel.

Pues en un buen día de esos que la calentura me tenía a mil por hora, decidí comprar una tanga verde, ponerla y darle rienda suelta a esto, quiero decirles que me gustan las tangas y los speedos ajustados no creo tener un mal cuerpo yo mido 1.83 soy blanco, talla 36 con nalgas grandes y redondas y bien marcadas por el ejercicio, siempre noté que hombres o mujeres siempre me veían el trasero por lo bien formado que lo tengo hasta el día de hoy.

Una vez llegando a Guadalajara de Puerto Vallarta me hospedé en un hotel creo que se llamaba hotel Vallarta muy cerca de una gran plaza, este hotelito ofrece que los cuartos dan hacia la calle y puede uno tener la libertad de entrar y salir sin afectar a nadie, llegué ahí y pedí un cuarto en la planta de abajo y pegado a la calle. Una vez adentro me baño y me pongo mi tanga verde de licra, de esas que brillan en la obscuridad y abro las cortinas de mi cuarto, pero solo donde se pudieran ver mis nalgas y mi tanga…

Esto transcurrió por un par de minutos cuando en eso entra un carro al estacionamiento. Era un sr de unos 45 o 48 años, muy bien parecido, fornido, cuando él se bajó del carro me percaté que venía solo,   con mayor razón abrí la cortina para que pudiera verme, y como fue notorio vio como su mirada se clavaba en mis nalgas, vi por la otra parte de la cortina que bajó una maleta y la puso en una banca fuera de mi cuarto, vi como él disimuladamente veía mis nalgas sin pudor, sin decir más se fue y vi que se hospedó ahí mismo en un cuarto contiguo al mío, eso me puso a mil.

Cuando ya él estuvo de regreso vi como se quedó fumando un cigarro y viéndome las nalgas mientras él se acariciaba la verga discretamente, al término de su cigarro se paró y se fue a la habitación contigua y escuché como el agua de la regadera caía, yo  con la calentura andando decidí abrir mi puerta y salir a espiar un poco, y cual fue mi sorpresa que él estaba ahí afuera en su banca hablando por teléfono, como ya era demasiado tarde no podía regresar sin tener algún pretexto, a lo cual caminé al fondo del pasillo y tomé un poco de agua de un garrafón que había ahí, vi como su mirada me comía y como su verga fue tomando una proporción muy rica para mi vista.

Yo caminé hasta mi cuarto y entré, y vi como él me siguió con la mirada, entré a mi cuarto lleno de nervios y me quedé acostado en la cama hasta que escuché que en su cuarto se escuchaba la tv, por lo cual pensé que ya no pasaría nada, y decidí salir a la calle, esto fue muuuy excitante para mi por que cuando veía taxistas o carros con gente sola, salí a la calle y se paraban a verme las nalgas y eso me tenía muuuy caliente, en una de tantas exhibiciones mi sorpresa es cuando regresando a mi cuarto me topo de frente con este señor y pasa por un lado mío y me roza las nalgas, lo cual me dio la pauta a seguir exhibiéndome…

Él camina a su carro y baja un bolsa pequeña y se regresa, yo aproveché para recoger algo del suelo y cuando paso me quedo el a la altura de su entrepierna y me pregunto que si me podía ayudar en algo, le dije que había perdido una llave pero que no había problema, él traía ya puesto un short y una camisa y vi como se empezó a crecer su verga y salir un poco por la parte baja del short, y en una de esas se acerco más a mi y rozando ya su verga contra mi boca, no perdí más oportunidad y la metí toda en mi boca…

Vi como sus ojos se ponían en blanco y como lo estaba gozando hasta que me dijo que si podíamos ir a su cuarto a terminar esto,   con la calentura entré al cuarto sin preguntar nada, llegando ahí al cuarto se quita el short y veo una verga hermosa, de no más de unos 19cms muy gruesa y con unos huevos riquísimos colgando, trato de metérmela toda en la boca y no puedo de lo grande, más sin embargo toda esta ricura se fue muy rápido en el momento que se corrió sobre mi pecho en menos de 5 minutos, por lo cual no pudo continuar para algo más,   ¿y yo? con la calentura a mil por hora, salí de ahí medio limpio y me metí a bañar otra vez, y decido ponerme una tanga roja que traía de repuesto y esta vez decidí ser más atrevido ya que buscaba algo más….

En una salida, veo como se estaciona enfrente un gran camión y se baja una persona corpulenta grande y con gorro, por lo cual trato de meterme un poco, pero fue tarde para eso ya que ya me había visto en mi tanga roja,  entra a recepción y veo que platica con el recepcionista, que era un sr de unos 40 años y se va, salgo de mi habitación y mi sorpresa fue que cuando salí el camionero ya estaba en la banqueta con su maleta entrando a 2 puertas de mi cuarto, a lo cual me ve en mi tanga y solo se agarra la verga y se mete a su cuarto.

Desesperado por querer hacer  algo  caminé hasta la recepción y vi que solo había una persona, regreso por el estacionamiento y veo que la ventana de la habitación del camionero estaba totalmente abierta con la luz prendida, y mi morbo más grande fue ver que hacía…cuando llego a su cuarto veo una gran sombra en el baño y saliendo de la regadera con una barriga y un pecho lleno de pelos y una verga muuuuuy gruesa y larga, a lo cual me paso por su cuarto y cuando paso por un lado me hace una seña para entrar y yo no lo dudé ni tantito.

Me agarró fuertemente por las nalgas y me las empezó a besar y abrir, a meterme la lengua, yo solo sentía riquísimo y con ganas de meterme esa verga a la boca, con un movimiento me quité y me puse en la cama boca abajo él frente a mi dándome su verga agarrándome las nalgas y metiendo los dedos en mi culo, yo estaba que me caía de excitado  perdiendo la noción de que la cortina seguía abierta y la puerta entre abierta,  ya entre mis gemidos de placer por los dedos que tenía dentro, siento repentinamente que alguien me empieza a besar las piernas, noto una mano más en mis nalgas, era el primer tipo que había llegado y veo que la calentura de este estaba más allá de la mía, por lo cual me abre más las nalgas y me las empieza a besar…

Yo ya traía el culo bien dilatado, por lo cual el primer hombre sin decir nada se subió en mi y me penetró tan rico que no sentí nada por mi calentura, el camionero por su parte me follaba en la boca y sentía que en cualquier momento se vendría y fue así, que cuando menos pensé me sacó la verga de la boca para correrse en mi espalda, cuando de repente siento un chorro caliente en medio de un condón, sintiendo como se corrió el hombre que estaba arriba de mí, fue esto tan rico que yo necesitaba correrme, el camionero me empezó a jalar la verga y mi sorpresa fue que me vine en menos de un segundo y él tragándose todo mi semen,  fue el mejor viaje de negocios que he hecho a Guadalajara, espero ir pronto otra vez…

Autor: Fabritzzio

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Exhibirme en el autobús

Una de mis tetas siempre se quiere salir yo la dejo bastante para que el chaval pueda imaginar lo que va a ver, de momento la marca del bikini seguro que ya le está poniendo a cien, yo miro para abajo y puedo ver mi pezón que está cerca de salirse y el chico mira con disimulo pero creo que ya no está atento a lo que leía.

Hola, me presento, soy una mujer de 45 años, 1,72 de altura, una tetas bien firmes, un culo bien subidito  y unas piernas largas, bueno os cuento como me gusta ponerme cachonda, en este tiempo de verano suelo tomar el sol con bikini adrede para que se me noten las marcas porque me pongo muy morena.

Suelo ir mucho en autobús a los centros comerciales de mi ciudad, donde vivo los autobuses en la parte de atrás hay unos asientos frente a otros, siempre me siento en ellos con mi faldita de vuelo y mis camisas un poquito transparentes, dejando siempre un par de botones desabrochados.

Si al subirme hay algún chaval en esos asientos ya empiezo a mojarme porque se que le voy a poner a cien, en un caso el chaval tendría unos 19 o 20 años, me senté frente a él, ya al sentarme levanté un poquito mi falda para que pudiera ver mi tanguita blanca pero bastante transparente  donde el pelo de mi chochito se deja ver.

El chaval iba leyendo un libro  pero noté como miró,  seguro que vio algo, me dije para mí, esto solo es el principio muchacho,  ese día no llevaba sujetador, mis pezones se transparentaban un poquito y el canalillo de mis tetas era bastante visible, esa camisa tiende a deslizarse hacia un hombro una vez que empieza a deslizarse.

Una de mis tetas siempre se quiere salir yo la dejo bastante para que el chaval pueda imaginar lo que va a ver, de momento la marca del bikini seguro que ya le está poniendo a cien, yo miro para abajo y puedo ver mi pezón que está cerca de salirse y el chico mira con disimulo pero creo que ya no está atento a lo que leía, jajaja.

Cuando medio pezón está a su vista me agacho para rascarme la pierna y mis dos tetas quedan a su vista, de reojo miro su entrepierna y al llevar un chándal un poco ajustado noto como su verga está a cien, tiene que tener buena polla, me digo, porque el bulto es muy grande.

Al incorporarme me coloco un poco la camisa y cruzo despacio las piernas, al tener vuelo la falda quedan a su vista mis piernas y el tanguita blanco, este movimiento lo hago a menudo para que pueda empaparse mi chochito, en unos de los viajes que estoy con las piernas cruzadas la que tengo encima de la otra la subo hasta apoyar el tobillo en  la rodilla para mirar el tacón del zapato haciéndole creer que se me está rompiendo.

Lo miro detenidamente, mis piernas en esa posición quedan bastante separadas,  como la falda tiene  vuelo por debajo el chaval puede recrearse bien como el tanga entra por mi culo y mi chocho está abierto lo suficiente para que no se crea lo que está viendo, mis pezones se empiezan a ponerse duros de lo caliente que me voy poniendo.

Al ponerse más duros se oscurecen mucho y mi camisa no puede disimularlo y se transparenta mucho, el chico se pone el libro delante de su polla intentando tapar la pedazo de erección que tiene pero también para tocársela debajo del libro muy sutilmente.

La camisa empezó otra vez a deslizarse, seguro que pedía más de prisa más de prisa, cuando la mitad del pezón asomaba vino una mujer a sentarse a mi lado y tuve que taparme y cerrar las piernas, pero seguro que el chico lo pasó bien y yo también.

Me bajé del autobús muy cachonda y me dirigí al centro comercial con un calentón terrible, en dicho centro entré en una tienda de ropa para jóvenes y me probé bastantes cosas  calentando a los novios de las chicas, pero eso os lo contaré en otro momento.

Un saludo.

Autora: Lucia

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Reconocimiento médico

Comencé a follarla mientras que Nati se puso por detrás de ella sobándole las tetas primero para luego meterle un dedito por el culo con lo que hizo que su jefa alcanzara el placer máximo siendo follada por los dos agujeros, Tere gritaba y sudaba como si de una cerda se tratase, hasta que nos corrimos manando una abundante todavía ración de semen para Tere, que se la tragó toda.

Hola, amigos, mi nombre es Mario, soy soltero y tengo 24 años, os voy a contar una historia que me sucedió hace un año en una clínica de Valencia, la ciudad donde yo vivo.

Por mi profesión de futbolista, tuve que acudir a un centro médico a realizar el habitual reconocimiento médico de cada año, yo iba en pantalón corto y una camiseta ya que era el mes de julio y hacía mucho calor. En el centro médico me recibieron dos chicas, una que era la ayudante de unos 27 o 28 años, de pelo cobrizo largo y liso, con un flequillo que le daba cierto morbo, y otra más madura de unos cuarenta años, morena y de pelo recogido que fue la que se dirigió a mí.

Yo soy moreno, de pelo corto, alto y no soy un hacha con las mujeres pero me considero atractivo, al menos estoy satisfecho en cuanto a mi éxito con ellas. Una vez hecha mi presentación, me dijeron que pasara a una sala de espera que estaba vacía, parecía que aquella tarde no había nadie en la clínica, quizás porque ya era algo tarde. Pasados unos diez minutos, entró en la sala la chica que hacía de ayudante, y me dijo que ya podía pasar.

En el cuarto de la consulta, había una mesa con montones de papeles, bolígrafos, y un ordenador, además de una camilla y numerosos aparatos que se veían en un compartimiento al fondo de la habitación. La chica morena le dijo a su ayudante:

– Nati, prepárale la camilla que ahora mismo voy.

La joven Nati me condujo hacia la parte trasera y me dijo:

– Siéntate en la camilla y vete sacando la camiseta que ahora viene Teresa.

Acto seguido, aparecieron de nuevo las dos, Teresa me informó que Nati estaba de prácticas en su clínica, que lo hacía muy bien y le veía que tenía un futuro prometedor en la profesión. Mientras tanto, Nati comenzó a tomarme la tensión y a hacerme varias pruebas, escuché como Tere le decía a Nati:

– Vamos Nati, hazlo como tú sabes.

Nati comenzó a ponerme unas ventosas por el pecho, y yo que estaba distraído comencé a fijarme en el escote de la bata blanca de Nati, cuando se agachaba a pegarme las ventosas se le veían los pechos y el sujetador blanco que hacía juego con la bata, aquella vista me ponía a mil, y a ella parecía que le gustaba exhibirse porque lo hacía de una manera un poco descarada, mientras Tere había vuelto al despacho y nos había dejado a los dos solos.

Mi excitación se hacía visible en tanto que el tamaño de mi pene había aumentado y me era imposible disimularlo porque solo llevaba un pantalón corto y el bulto era notable. Mientras ella sacaba las ventosas tras comprobar que todas las pruebas eran correctas, tropezaba con la mano en mi pene frotándolo suavemente quizás a propósito.

Yo que estaba cada vez más caliente, agarré la mano de Nati y cogí con ella mi polla que ya estaba como una piedra, ella empezó a frotármela por encima del pantalón corto, hasta que ella empezó a sacarse los botones de la bata con una sonrisa en su boca, quedándose en sujetador y tanga blancos que hacían juego con su bata, y que con su piel morena y cabellos cobrizos le daban un aspecto de autentica diosa del sexo. Cuando la escena subía de tono apareció Teresa y le dijo a Nati:

– Vaya, veo que progresas en tu oficio querida Nati.

Teresa se acercó a mí, me dio un beso en la boca, y a continuación me bajó los pantalones quedando mi pene ofreciéndose a las dos mujeres sedientas de sexo. Nati comenzó a mamarme la verga como una autentica puta, se la metía toda entera en la boca, mordisqueándome los huevos y pasándome la lengua sobre mi capullo lo cual me proporcionaba un placer intenso, mientras tanto, Teresa se despojaba también de su bata quedándose en un conjunto de bragas y sujetador azules, tenía un cuerpo bien conservado para su edad, unas tetas bien duras y unas caderas algo anchas pero sexys. Teresa se acostó en un sofá que había enfrente de la camilla sin las bragas abierta de piernas, enseñando su monte de Venus semi rasurado, y gritó:

– ¡Nataliaaa!

Nati dejó inmediatamente mi polla y se dedicó a comerle el coño a Teresa, que cerraba los ojos del placer gimiendo. Fue entonces cuando me levanté de la camilla y le puse la polla en la boca a Tere que empezó a mordérmela cual bocadillo lo cual me comenzó a ponerla más dura todavía. Los gemidos de Tere eran cada vez mayores ya que Nati comenzó a meterle la lengua en el coño para después comenzar a meterle uno, dos y hasta tres dedos a su jefa. Cuando se cansó de que la follara su ayudante, Teresa me dijo que le apetecía ver como me tiraba a Nati, cosa que ya estaba deseando.

Nati tenía un culo de película, ni le sobraba ni le faltaba nada, sin duda es uno de esos culos que todo hombre desea probar, Tere se sentó en la camilla, yo le aparté a Nati el tanga lo suficiente para comenzar a lamerle el clítoris, poniendo especial atención en su botoncillo, que cada vez que le pasaba la lengua se retorcía de gusto.

Tenía el coño afeitado completamente, lo cual me encanta y me pone más caliente todavía, cuando noté que estaba completamente mojada le di la vuelta para quitarle el tanga y vi que Teresa estaba masturbándose viendo la escena.

A continuación, me senté en el sofá y Nati se sentó sobre mi polla poniéndome sus tetas a la altura perfecta para comérmelas, rápidamente le saqué el sujetador, tenía los pezones pequeños y duros, comencé a mordisquear aquel par de melones mientras ella comenzaba a moverse sobre mi polla, lo hacía como una puta, sabia como moverse para que ambos gozáramos en cada momento lo máximo, hasta que no pudimos más y nos corrimos, a continuación Tere tomó el relevo de Nati y comenzó de nuevo a comerme la polla que ya estaba de nuevo superdura, y me dijo:

– ¿Habrás dejado algo de leche para mi no?

Yo llevaba varios días sin follar ni masturbarme y confiaba en que quedara una buena ración de semen para la puta mayor.

Comencé a follarla mientras que Nati se puso por detrás de ella sobándole las tetas primero para luego meterle un dedito por el culo con lo que hizo que su jefa alcanzara el placer máximo siendo follada por los dos agujeros, Tere gritaba y sudaba como si de una cerda se tratase, hasta que nos corrimos manando una abundante todavía ración de semen para Tere, que se la tragó como si en ello le fuera la vida.

Al cabo de un rato, nos vestimos y nos despedimos, yo aún saliendo por la puerta con la polla tiesa de la gran tarde de sexo que me habían hecho pasar aquellas dos mujeres. Llegué a casa y lo primero que hice fue hacerme una paja recordándolo todo, al día siguiente en el entrenamiento mis compañeros me preguntaron:

– ¿Que tal ese “reconocimiento” Mario?

Y yo les dije viendo sus sonrisas:

– Pues por lo visto son más putas de lo que pensaba…

Autor: Mario

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