Juegos de madres e hijos II

Vivi se levantó su camisolín y empezó a acariciarse y seguíamos contándonos cosas, estábamos las dos frente a frente, y yo también empecé a masturbarme, ya la miraba a ella y ella a mí, dejamos de hablar y solo escuchábamos nuestras respiraciones y quejidos de gozo, juntas llegamos al orgasmo, fue una experiencia alucinante, ninguna dijo nada más. Nos quedamos viéndonos y acariciando cada una su entrepierna muy suavemente.

El miércoles al volver del trabajo Jorge no estaba y Vivi estaba preparando algo para la cena. Ma tengo que contarte 2 cosas me dijo, pero son de mujer a mujer así que tenemos que hablarlas ya y rápido. Bueno, le dije, venite y charlamos mientras me cambio, fuimos para el dormitorio y yo me saqué el conjunto de pollera y chaleco que tenía puesto y mientras esto pasaba me dijo: lo masturbé a Jorge. ¡Qué! Para ser más gráfica, me dijo, le hice una paja.  Vivi vos estás loca, es tu hermano, que té pasa por la cabeza, no sé cuantas cosas más le dije. Para mamá, es un chico re calentón que anda alzado todo el día, y está desesperado por una mina, y le di una manito. Si, dije yo, literalmente le diste una manito y ahí largamos las dos la carcajada, yo en ese momento estaba en corpiño y bombacha, ella dejando de reír me dijo: epa viejita está lindita, te estás re cuidando, mirá que linda estás.  Bueno Vivi, listo, me puse una remera larga y volvimos a la cocina charlando de lo mismo.

Me dio pena ma, que se esté haciendo tantas pajas y bueno lo vi sentado en el inodoro, obvio que lo hacía para que yo lo viera, el caso es que me acerqué y lo empecé a masturbar yo, tengo bastante de practicar con Eze (Ezequiel, el novio), ahí nos volvimos a reír las dos ya que en sus comienzos ella no quería saber nada de tener relaciones con Eze y se masturbaban mutuamente.

Le pregunté que le había dicho Jorge, y me dijo que primero puso cara de asombro, después se puso rojo cuando ella lo tocó, que incluso perdió un poco la erección, pero que después lo disfrutó mucho y que lo único que se atrevió a decirle fue gracias. Vivi también me dijo que ella le había dicho a Jorge que era la primera y última vez que hacían algo así. Bueno le dije, y la segunda cosa. Ma ¿vos practicas el sexo anal?  Me quedé paralizada, si bien siempre fuimos muy confidentes y compinches en el tema sexo, esto me superaba. ¿Por? Ma lo que pasa es que Eze quiere que lo hagamos, y a mí, que sé yo viste, mientras estamos en la cama y él me acaricia ahí o por ahí me mete un dedo me gusta, pero me da miedo el tema de la penetración, lo vemos en las porno, pero déjame de joder eso no es normal, viste como le queda el agujero de abierto.

En ese momento entró Jorge como una bala, y parándose delante de mí me dijo: esta (por Vivi), ¿te contó algo?, y yo muy inocente le pregunté ¿de qué? No nada ma, ya pasó. Nos reímos con Vivi, y le dije que después seguíamos con el tema. Después de cenar nos fuimos con Vivi a mi cuarto a seguir charlando, ella primero se fue a cambiar y mientras yo me ponía mi remera de dormir (sin nada abajo), ella apareció con su camisolín también desnuda por debajo. Nos sentamos en la cama a charlar, y a mí sin darme cuenta por la pose con una pierna cruzada me quedó a la vista la entrepierna. Epa viejita tan canchera que sos y andas con el pelo largo, me dijo. Yo me quedé mirándola y me hizo señas para donde ella estaba mirando. No seas zarpada le dije.

Lo que pasa ma es que queda más lindo si te lo afeitás o te lo dejas recortito, mirá y se levantó el camisolín mostrándome su vagina totalmente depilada, bueno paremos acá, sigamos con lo de hoy. Bueno la cosa es que quiero saber si lo hacés o lo hiciste para saber si me animó a hacerlo y para saber como. Vivi eso es muy íntimo que se yo, pasa por hasta donde quieras llegar vos con el sexo, yo creo que en una pareja está todo permitido siempre y fue cuando me contó que me había estado espiando y me había visto acariciarme. Oopps me quedé con la boca abierta.

La cosa estuvo bastante calma los días siguientes, obvio que Jorge todo el tiempo espiándonos, tal como las veces anteriores. A mí todo esto me excitaba mucho (ya sé que parece una locura excitarse con el hijo, pero me pasaba), en ese momento estaba sin pareja así que la masturbación pasó a ocupar varios momentos de mis días.

Un sábado a la nochecita, Jorge tenía un cumpleaños y se quedaba a dormir en la casa del amigo, yo me aprestaba a alquilar una película en Direct TV (Identidad Desconocida), me había puesto bien cómoda, remera larga sin nada abajo y me había servido un fernet con coca, cigarrillo y en ese momento llegó Vivi, yo pensé que ella iba a salir, pero me dijo que no que Eze tenía un asado con los amigos y se quedaba, le conté mis planes y le gustó la idea, volvió en camisolín, se sirvió también un fernet y nos pusimos mirar la peli. Un par de fernet más adelante y mirando la tele Vivi me dice “Ma lo hice…”, yo la miré interrogándola y sigue, “lo hice por la cola”. Me quedé mirándola, y del alma me salió: “contame como fue”, ella empezó a contarme sus sensaciones, más vale que no me contó lujos de detalles, pero sí como se lubricó, la pose (estilo cucharita), y esas cosas, el ambiente se fue entibiando y empezamos a contarnos anécdotas sexuales (de la película nada), yo le relaté la vez que con su papá habíamos tenido una experiencia de intercambio de parejas (en realidad fue compartir la cama entre cuatro).

El fernet nos había sacado las inhibiciones, ella me preguntó si había mantenido relaciones con la mujer, yo le dije que no, que apenas algunos roces y besos, pero nada más, le conté que había tenido una doble penetración y que la otra mujer había ayudado a dilatarme, y así como si nada Vivi se levantó su camisolín y empezó a acariciarse y seguíamos contándonos cosas, estábamos las dos frente a frente, y yo también empecé a masturbarme, ya la miraba a ella y ella a mí, dejamos de hablar y solo escuchábamos nuestras respiraciones y quejidos de gozo, juntas llegamos al orgasmo, fue una experiencia alucinante, ninguna dijo nada más. Nos quedamos viéndonos y acariciando cada una su entrepierna muy suavemente. Un rato después rompió el silencio Vivi. “Estuvo bueno ¿no?” Menos mal que la película era de esas de todo el día, así que terminamos viéndola más tarde. De este tema no se habló, y esto quizás fue un error. Un error el camino que habíamos tomado, un error hablar sobre el sexo en la situación especial en que yo me encontraba después de ese domingo, un error masturbarnos al mismo tiempo, y un error no haberlo conversado y que las cosas terminaran ahí.

El miércoles siguiente, me acuerdo hasta la fecha (22 de octubre), había tenido un día muy difícil en el trabajo, cuando llegué a casa había una nota de Vivi de que no venía a dormir y de Jorge ni noticias, no era muy tarde así que no me preocupé, entré a la ducha, me empecé a enjabonar y no se que pasó que empecé a acariciarme, en eso estaba cuando escucho la voz de Jorge que me dice si puede usar el baño que estaba muy apurado, le dije que sí siempre y cuando no fuera nada oloroso, nos reímos. Al cerrar la ducha Jorge me pidió que esperara que no saliera, y yo inocentemente le pregunté porqué. “Me estoy haciendo una paja”, fue su respuesta; me quedé dura “¿querés que te mire?”, la pregunta me salió sin pensarla, “me da vergüenza”, “¿te estás acariciando mientras hablás conmigo?” le pregunté; “sí” fue su respuesta, tomé aire y coraje, corrí la cortina y lo dejé verme totalmente desnuda.

“¿Esto te excita? Quiero verte mientras te acaricias” le dije, verme y acabar fue una sola cosa. Recién en ese momento me di cuenta de lo que había hecho, agarré la toalla, me tapé y me fui a mi cuarto avergonzada (y creo que también excitada, en ese momento no me di cuenta, pero luego recapacitando sé que me excité al exhibirme a él y al verlo masturbarse).

Autora: julietas4

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Mostrando mis senos en el tren

Mi seno izquierdo estaba casi desnudo a la vista de todos los pasajeros del vagón; el chico, no se movió durante todo el trayecto de su lugar, yo sólo pensaba en la cantidad de personas que estaban admirando mi parcial desnudez. No solo era el chico que estaba frente a mí, era cualquier pasajero que caminara por el pasillo y todas las personas que notaron mi presencia cuando subí al vagón.

Hola, me da mucho gusto que se haya publicado mi primer relato y agradezco los comentarios que me han escrito; el haberlo compartido ha hecho que disfrute aún más de mis experiencias exhibicionistas e imaginar que hay personas que comparten el agrado por lo que hago es algo que me excita muchísimo y me incentiva a compartir más experiencias con ustedes.

Mostrar mi cuerpo por las calles y provocar deseo a mi andar es algo que me gusta mucho. Por tal motivo, siempre trato de vestir con la ropa más ligera y vaporosa que encuentro en las boutiques. Tengo un pequeño vestido que me gusta mucho, yo lo describiría como indiscreto, es de color rosa con un estampado de flores en color fucsia; me agradan los colores llamativos porque combinan con mi piel clara y porque me hacen destacar en cualquier sitio.

Digo que el vestido es indiscreto porque la parte de la falda es muy corta y revela mis largas piernas hasta los muslos en cada paso que doy. Pero el detalle verdaderamente pícaro del vestido es el escote en “V” que llega hasta la parte más baja de mis senos. Si no coloco algún ganchillo o prendedor, es muy probable que deje ver completamente mis tetas; no es que el vestido sea de puta, de hecho creo que tiene un corte más bien conservador, lo que pasa es que está diseñado para mostrar la lencería femenina que comúnmente cuenta con detalles y aplicaciones lindas.

Obviamente a mí me encanta usarlo sin nada debajo y casi nunca utilizo ningún prendedor para sujetarlo, en lugar de eso, lo combino con un ligero sweater de algodón de manga corta que se amarra al frente con un par de cordones.

Como constantemente debo viajar a la centro de la ciudad y no me agrada nada la idea de pasar horas inmovilizada en el tránsito dentro del auto, opto por viajar en transporte público. Es una excelente oportunidad de mostrar mi figura a un sinnúmero de personas que viajan en él y de disfrutar haciéndolo.

En cierta ocasión, después de haber comprado unos libros y de haber recibido toda clase de lujuriosas miradas a mi andar, me disponía a abordar el tren de regreso a casa. Cuando subí a vagón, como es costumbre, no había ningún asiento disponible. Así que me recargué junto a la puerta esperando estar más cómoda puesto que el viaje es de más o menos 45 minutos.

Ese día traía puesto el vestido que les comenté anteriormente y no hace falta mencionar que mi presencia no pasó desapercibida ante los hombres que estaban en el vagón. No había ni arrancado el tren cuando un joven como de 18 años me ofreció su asiento. Es sorprendente como los hombres no se molestan en ceder su asiento a las personas discapacitadas o de avanzada edad, pero con las chicas lindas se desviven para quedar bien.

Miré al chico a los ojos y le agradecí con una sonrisa; de inmediato se le subieron los colores al rostro no sé si por mi agradecimiento o porque todos en el vagón notaron que él me cedió su asiento sólo por mi atuendo. El chico, aún con la cara enrojecida,  se colocó de pie delante de mí y se sujetó del pasamanos superior del tren; por un instante, me pareció que se jactaba ante los demás pasajeros del tren por haber sido todo un caballero frente mi.

Me pareció muy divertida su actitud y decidí premiarlo un poco por su atención conmigo. Coloqué los libros que acababa de comprar sobre mi regazo y fingí un poco de calor para desanudar los cordones de mi sweater. De reojo pude notar que al chico se le salieron los ojos de sus órbitas cuando hice eso, puesto que obviamente notó el espacio entre mis pechos a través del escote; también pude notar los pocos discretos movimientos que hizo para ocultar su evidente erección.

Así pasaron un par de estaciones y yo sabía que el muchacho no quitaba la vista de mis redondos senos. Me recargué ligeramente sobre mi costado izquierdo como preparándome para tomar una siesta durante el viaje, bajé la mirada y pude ver que la areola de mi pezón izquierdo se asomaba debajo del escote y que el sweater desanudado no la cubría; estoy segura que el chico vio lo mismo que yo y eso desencadenó la excitación en mí.  Cerré los ojos y dejé que el movimiento del tren se encargara de lo que era inevitable.

Mis pezones se endurecieron de inmediato con la sola idea de que en cualquier momento el escote del vestido terminaría por ceder y el chico se llevaría a casa la historia más caliente de su corta edad. Yo tenía parte del cabello sobre mi rostro, así que nadie podía notar que de vez en vez abría los ojos y veía  como mi pezón se asomaba de a poco con el movimiento del tren.

Después de 2 ó 3 estaciones más, mi seno izquierdo estaba casi completamente desnudo a la vista de todos los pasajeros del vagón; el chico, por supuesto, no se movió durante todo el trayecto de su lugar.

Durante el viaje, yo sólo pensaba en la cantidad de personas que estaban admirando mi parcial desnudez. No sólo era el chico que estaba frente a mí, era cualquier pasajero que caminara por el pasillo y todas las personas que notaron mi presencia cuando subí al vagón.

Cuando llegué a mi destino, levanté la mirada y todos los hombres a mi alrededor tenían clavados sus ojos en mi teta expuesta; ninguno de ellos se acercó a advertirme de mi descuidado espectáculo, era obvio que les agradó.

Yo, fingiendo estar adormilada, cubrí nuevamente mis senos y anudé los cordones de mi sweater. Tomé los libros, me levanté del asiento para abandonar el vagón y me despedí del atento joven que tenía la cara roja como un tomate. Cuando abandoné el tren, tenía un agradable sentimiento entre excitación y diversión por el momento que acababa de regalar a aquellos pasajeros y en especial a aquel muchacho tan caballeroso.

Me despido por hoy y espero que la próxima vez que viaje en tren, sean tan amables de cederme tu asiento.

Autora: Eva

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