Donde hay brasas es que hubo fuego

Mi nombre es Simón y la historia que voy a contar sucedió hace varios años era sábado, estaba con mi grupo de amigos y vecinos en el bar “ El Duende” había mucha gente y mi amigo Alejandro me dijo
– Simon esa pelirroja de allí,¿ no es tu ex-novia?. – ella se llamaba Erika medía 1,70 m, tenía el pelo rojo como el fuego, unos labios carnoso y unos pechos que eran de la talla 90, siempre le gustaba lucir un buen escote algo que me ponía muy bruto a mí y al resto del personal masculino, en la pandilla la llamaba “La mollete” porque estaba entradita en carnes no mucho pero algo le sobraba, dejamos de salir de mutuo acuerdo, sin malos rollos cada uno quería probar con gente nueva, hacía dos años que no la veía, ella empezó a salir con gente de eritaña y yo me volqué en mis amigos de la infancia.

Nada decirme eso Alejandro, giré y era ella, estaba igual de exuberante que cuando saliamos llevaba un palabra de honor negro ceñido a su cuerpo al igual que una falda negra que le marcaba su cintura y su trasero, viéndola así estaba cambiada, más delgada. Me acerqué a ella y la saludé.
– Hola Guapa.
– ah hola Simón, ¿ Cómo estás? – preguntó ella.
– Bien aquí con unos amigos – le respondí.- ¡ Vaya como estas!
– A que sí perdí varios kilos, de aquí – dijo señalando su barriga.- Mira toca – dijo cogiendo mi mano izquierda y dirigiendo la a su barriga y luego cuando estuvo posada fue la mano derecha la que dirigió a su barriga mira que plana se ha quedado, pero no solo eso mira la cintura que se me ha quedado – mi manos rodearon su cintura – y también los aductores – mis mano se posaron en su culo, duro como nunca había estado, y acerqué su cuerpo al mío.
– Eso no son mis aductores – dijo mientras que mis labios la besaban. El beso duró poco no puede ser llamado beso más bien un pico, ya que ella interrumpió el beso separándose, quitándome las manos de su culo y diciendo me – He venido con mi novio.

Me quedé callado y cortado, ella me explicó que se llamaba Ramón y que llevaban un año saliendo, estudiaba derecho… y más cosas que no recuerdo. Al momento apareció un chico rubio con ojos azules con un jersey amarillo colgado en sus hombros.
– Simón este es Ramón, mi novio. Ramón este es Simón, un amigo.- ¿ Un “amigo”? me pregunté para mis adentros
– Encantado Simón, Erika han llegado José María y Lupita ven a saludar.
– Ok, Simón tenemos que quedar apunta mi número 6** ** ** ** – Dijo Erika..
– Ok apunta mi número 6** ** ** ** – le dije el mío guardando su número para quedar algún día.

Pasaba la noche y seguía bebiendo con mis amigos, cuando de repente vi a Erika con su novio y sus amigos, todos unos pijos, entonces se me ocurrió la idea de mandarle un whatsapp.

“ Te veo”

a lo que ella sacó el móvil, se rió miró a los lados y me respondió.

“Ja, Ja, Ja ,Ja… ¿ Dónde estás? xq yo no te veo”
“Muy cerca”
seguía la noche y seguían los mensajes.

“ tú novio tiene abandonada” – le escribí
“ ah si” respondió ella
“ vamos yo con un pibon de novia como tú estaría presumiendo todo el rato y nunca me separaría de ella”
“ quien dice que no lo hace”
“ Pues el hecho que está más interesado en hablar con su amigos que en ver que su novia se está escribiendo por whatsapp.”

“ E me has dejado helado con el cambio”
“ entonces te has gustado el cambio que me he hecho”
“ si”
“ mira mira”

y me mandó un selfie de ella y de su escote.

“ ummm qué tiempo donde lo pasaba genial metiendo la cabeza entre esos pechos y tú tampoco lo pasabas mal creo recordar “

no contestó entonces me fui al aseo a mear y se me ocurrió mandarle una foto de mi polla y así lo hice primero la foto y cuando salí del aseo y la miré se la mandé.

“ Mira como me has puesto”

“ Dios mio no me acordaba lo grande que era”

“ Seguro que tienes a tu novio igual de contento” le respondí

“ No te creas, no lo hacemos tan a menudo como lo haciamos tu y yo.”

“ Eso hay que arreglarlo” le respondí

“Si quieres te hago una puesta apunto” le respondí

“ ah sí ¿ en qué consistiría esa puesta apunto?” me respondió

“ Pues te comería la boca, luego bajaría por tu cuello para chuparte y lamerte cada trozo de piel, luego me encantaría a tus pechos, lamiendo los, chupándolos, metiéndome los en la boca…” cuantos más mensajes le escribía describiendo lo que le haría más cachonda la veía y lo sabía porque la conozco y cuando se mordía el labio de esa forma era que se estaba calentando. ya casi estaba a punto cuando ella me preguntó.

Erika se desplazó por el bar hasta llegar a la barra donde estaba el novio, no sé lo que le dijo pero si sé que él se quedó en la barra y ella cogió su abrigo y su bolso y salió por la puerta del local. acto seguido yo hice lo mismo.
Al salir vi que ella caminaba hacía la avenida yo corrí hacía el otro lado para coger el coche y recogerla. la seguí con el coche hasta que estuvo lejos de la discoteca, entonces al doblar la esquina ella aceleré y no había dado ni cuatro pasos cuando la alcancé.

– ¿ Donde vas caperucita? – le dije bajando la ventanilla del coche.
– A casa de mi abuelita, – dijo ella mientras se acercaba al coche y abría la puerta del copiloto.

Cuando ella entró aceleré por si el novio había cambiado de opinión y quería llevarla a casa. No pasaron ni cinco minutos cuando ella se bajó la cremallera del abrigo dejando salir a su gemelas, yo aunque conducía me fijé en su pechos y en las ganas que tenía de volver a estrujarlos. Nos metimos en la autopista para ir a su casa ella miraba por la ventana de repente me pasé la salida para llegar a su casa.

– Te has pasado la salida, ¿es que no te acuerdas de donde vivo?
– Si, pero antes vamos a hacer una paradita.

Llegamos a los aparcamientos del estadio olímpico, lugar donde se va a lo que se va.
Había pocos coches y desperdigados por la explanada. Apagué el motor y me abalancé sobre ella, ella me paró el cuerpo con su mano diciéndome “ Lo siento pero tengo novio” yo seguí hasta sus labios aunque se resistía cuando mi mano se posó sobre su pecho se dejó llevar.

Mi boca exploraba su boca mientras que mis manos se hacía con el control de sus pechos, el palabra de honor había quedado relegado a estar debajo de sus pechos en vez de encima, no llevaba sujetador por lo que el roce de mis manos sobre su piel la había vuelto loca, mi mano derecha abandonó sus pechos para colarse debajo de su falda. Mis dedos apartaron su tanga y se metieron dentro de su coño moviéndose dentro de su coño jugando con su clítoris. Erika bajo mis manos gozando con mis dedos, gozando sus pechos bajo mis manos y su boca bebido de mi boca.
Erika me pidió que parara y sus manos se fueron hacia mi paquete desabrochando mi cinturón y sacando de forma violenta mi polla de mi pantalón bajando la cremallera y de un tirón se metió mi polla en su boca. Se notaba el paso del tiempo, había mejorado su forma de comer pollas. Chupaba y lamía toda mi polla, haciéndole un vestido de saliva a mi polla mis dedos seguían dentro de su coño explorando cada centímetro de este. Cuando mi polla estuvo erecta en su máxima verticalidad ella quitó mi mano de su coño y se quitó las bragas junto con su falda lista para ponerse encima mía para meterse mi polla. la paré me subí el pantalón, salí del coche y volví a entrar pero a la parte de atrás me quité el pantalón junto con los calzoncillos y ella se pasó a la parte de atrás entre los asientos del piloto y copiloto. Sentándose encima de mi polla, mientras que mi polla le abría al máximo su coño para que albergará toda mi polla mis manos se posaron en su trasero y en mi boca se introducía sus pechos.
Su melena pelirroja se estaba oscureciendo con el sudor y ella lo único que hacia era gemir cada vez más fuerte y fuerte, yo empujaba para que mi polla la penetraba hasta el fondo de su coño. Llegó un momento que se corrió yo seguí dándole pollazos en su coño mientras que ella era como una muñeca de trapo totalmente abandonada y al poco tiempo me corrí dentro de ella.

Cuando recuperamos el aliento nos vestimos y la dejé en la puerta de su portal, nos besamos muy fuerte y se bajó del coche mientras caminaba hacía su portal me fijé en como se movía su culito y hice una promesa tenía que meterle mi polla en ese culito… pero eso es otra historia que os contaré en otro momento.

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Vuelta al cole salvaje

Era el último año de Instituto y mi exnovia Carolina, a sus 18 añitos estaba nerviosa. La vuelta al cole era especialmente dramática aquel año ya que significaba el fin de muchas cosas y la elección del futuro en la universidad, trabajo o formación profesional.

Las clases empezaron de forma similar al año anterior, y todos los del aula se conocían. Ya la primera semana un grupo de chicos propuso salir de fiesta para celebrar que era el último año. Carolina se apuntó y a provechando que la marcha era en un lugar famoso, llamó a su tío Miguel, el cuál vivía justo en esa zona. Su tío, divorciado y de 40 años justos, le atendió animado y se alegró de la llamada. Le dijo que podía quedarse a dormir, y si quería, con alguna amiga también; él ya lo hablaría con sus padres.

La semana transcurrió rápida, y algún que otro chaval intentó ligar con ella. Carolina era una chica no muy alta (1,69), de cara dulce sonriente, melena rubia, delgada y unos buenos pechos talla 90. Estos, volvían locos a sus compañeros, y ella disfrutaba del juego a base de llevar camisetas y tops que realzaran su figura.

Era sábado, y a las 19:45 se presentó en casa de su tío Miguel. Dejó las cosas en el que sería su cuarto y pidieron unas pizzas para cenar. Antes de despedirse, su tío le pidió que cuando llegara fuera a darle un beso para saber que había llegado bien y se quedara más tranquila.

Carolina se arregló y colocó un vestidito azul, que si bien no era muy corto, sí era bastante escotado.

MIGUEL: ¡ligarás mucho esta noche! – dijo el hombre mientras le miraba descaradamente los pechos arrejuntados en su escote.

CAROLINA: pufff. Los chicos de clase son unos pesados. No volveré muy tarde. ¡Chao! – dijo tras darle un besito de despedida.

Los compañeros y compañeras de clase se juntaron en un parking cercano a la zona de marcha y celebraron un botellón. Del maletero abierto de un coche salía música, y el de otro servía de barra de bar con las bebidas que habían pagado entre todos.

Carolina empezó hablando con sus amigas, y con la escusa de “invitar” de vez en cuando se acercaba algún compañero de clase para darle otra copa. Tras el segundo vodca con red bull, Carolina empezó a sentirse bastante contentilla, y animó a todos a que dejaran de beber y se fueran de marcha. Los chicos prefirieron quedarse en el botellón.

Así pues, Carolina y tres amigas más se fueron a la zona de discotecas y fueron entrando un rato en cada una de las que eran gratis. Su amiga Sandra le propuso entrar en una nueva en la que invitaban a un chupito muy bueno a las chicas. Sandra no se lo reveló, pero nada más entrar se dieron cuenta que la medida de edad era bastante superior a la suya. La gente rondaba los treinta años o más.

Se tomaron su chupito y pidieron unos cubatas aprovechando los precios populares del local.

Sandra, Noelia, Nieves y Carolina hicieron un pequeño círculo y se pusieron a bailar. No tardó mucho en llegar el primer pesado que intentó ligar con ella. La diferencia con las otras discotecas es que éste no era ningún niñato, sino que se trataba de un chico bien arreglado y vestido de marca de treinta años. El chico, sin mediar palabra, le agarró de la cintura y se puso a bailar con ella. Le caía bien, y no intentó nada, así que le siguió el juego. El chico, de nombre Joaquín, le invitó a otro cubata, el cual no se pudo acabar porque empezaba a ir un poco borracha. Intercambiaron teléfonos y el mozo le dijo si quería ver su nuevo coche.

Carolina inocente aceptó y le siguió. Se trataba de un modelo deportivo con lunas tintadas. Joaquín le dejó sentarse en el sitio del conductor y después hicieron lo propio en los asientos de atrás. Una vez dentro, el chico le tocó el pelo y se acercó lentamente a su cara. Ella sabía lo que se le venía encima, y no supo qué hacer. No le detuvo, y cuando los labios del treintañero se juntaron con los suyos, se dejó llevar. El beso fue cada vez más caliente, y pronto el chico colocó una de sus manos encima de su pierna y fue subiendo poco a poco por dentro del vestido.

Acostumbrada a liarse con chicos de su edad, le sorprendió que Joaquín no se detuviera ahí, sino que dirigiera su mano directamente hacia su sexo. La colocó allí, notando el calor y la humedad, para empezar a masturbarla lentamente. Hizo un amago de pararle, pero su mano férrea seguía y pronto empezó a gemir. Unas risas le llamaron la atención, y pudo ver que en la parte de delante del coche estaban cinco de sus compañeros de clase riéndose y haciendo señas.

PACO: ¡vaya guarra está hecha Carolina!

CARLOS: ¡sí, ahí a punto de follar con ese viejo!

JOSE LUIS: ¡con lo buena que está, no me extraña!

ÍÑIGO: ¡mirad, mirad, cómo le mete mano!

VICENTE: ¡qué guarra!

PACO: ¡ya verás cuando se lo contemos a sus amigas! ¡ja!

Carolina salí a toda prisa del coche sin colocarse mucho el vestido.

CAROLINA: ¡eh! ¡esperad!

PACO: ¿qué pasa, no te basta ese tío?

Los cinco tíos rieron.

CAROLINA: ¡no le digáis nada a mis amigas por favor!

PACO: ¡ja!

CAROLINA: me liaré con los cinco si me prometéis no decir nada a nadie…

Los chicos sonrieron, la cogieron por la cintura y se fueron, dejando los gritos e insultos del calenturiento Joaquín a sus espaldas.

Entraron en un local de gente de su edad, y sin esperar a que ella hiciera nada, Paco se lanzó, la abrazó y empezó a morrearla.

PACO: no será la última vez que nos liemos este curso…

CAROLINA: ya veremos…

Le dio un pico de despedida y se abrazó a Jose Luis, mientras se enrollaba con él.  Fue turnando a cada chico hasta que justo al terminar le llamaron sus amigas. Habló con ellas, que ya estaban en otro garito, se despidió de sus compañeros de clase promesa en mano, y se fue con sus amigas.

Bailaron y bebieron, y finalmente Noelia le acompañó hasta casa de su tío antes de coger el coche.

Carolina subió en el ascensor y entró en el apartamento con las llaves prestadas. Intentó no hacer mucho ruido, pero el traqueteo de los tacones era inevitable. Una vez dentro, vislumbró una trémula luz en el comedor y se acercó para apagarla. Bajo la iluminación de una lamparita, su tío Miguel estaba sentado con un libro en las manos y un copón vacío en la mesita.

Le sonrió y le dijo que se acercase y le contase qué tal había ido la noche. Dado el estado etílico de Carolina, se sinceró como si de un amigo íntimo se tratara. Le contó sobre el botellón y lo criajos que eran sus compañeros de clase. Le relató sobre el pub para gente más mayor, que Miguel ya conocía, y sobre cómo había conocido allí a un treintañero muy majo.

MIGUEL: ¿y no intentó nada contigo? – le cortó Miguel con una mirada pícara.

CAROLINA: bueno… al principio parecía que no. Pero luego, ingenua de mí, me llevo hasta su coche para enseñármelo…

Carolina, de pies frente a su tío sentado en el butacón, le relató como aquel hombre le había metido mano, como le habían descubierto sus amigos y ella se había liado con todos ellos para sellarle los labios.

Su tío se levantó y la abrazó como para consolarla. Ella le dijo que no pasaba nada, que en el fondo se había divertido. El mantuvo el abrazo, y su mano empezó a acariciarle la espalda. Cada vez estaban más pegados, y Carolina podía sentir como el paquete de su tío empezaba a hacer presión contra ella.

MIGUEL: seguro que entre aquel tío y tus compañeros, has vuelto bien mojadita… – Le susurró, poniéndola nerviosa, al oído.

CAROLINA: tío… qué cosas dices…

MIGUEL: seguro que te has quedado con ganas de estar con un madurito esta noche.

Sus manos le acariciaron los brazos, y mientras que una mano la empujaba por la espalda, la otra se colocó en su nuca. Estaban muy cerca, y Carolina se sentía muy confundida. El aliento a brandi de su tío le golpeaba contra la cara.

Su tío le empujó de la nuca discretamente para atraerla hacia sí mismo.  El hombre se lanzó y le dio un piquito. Ella intentó echarse para atrás, pero su tío apretó la presión en su cuello y le dio más piquitos. La presa sobre su cintura se incrementó y su tío hizo palanca con la lengua para entrar en su boca. Aquella lengua cálida se abrió camino dentro de su boca buscando la suya. Intentó echarla afuera, pero cada vez su resistencia era más débil.

Miguel la abrazó más fuerte, y una de sus manos le apretó el culo mientras no dejaba de morrearla con pasión. Carolina se dejó llevar por la pasión, y cuando el hombre se quitó la camiseta, fue ella la que le abrazó y se lanzó a sus labios. El hombre le tocaba el culo con devoción, como si buscara un tesoro.

Carolina chocó contra la mesa del comedor, y su tío, ni corto ni perezoso la aupó para subirla encima. Al borde de la mesa, ella le tenía entre sus piernas mientras que se besaban con lujuria. Ella le tenía cogido de la cabeza y le metía la lengua hasta el fondo en sus besos al tiempo que movía la pelvis excitada.

Miguel le acarició las piernas lentamente subiéndole el vestido hasta la cintura.  Se restregó contra Carolina al tiempo que le tocaba las piernas como las quisiera sacar brillo.

Carolina, sentada en el borde de la mesa, se bajó la parte de arriba del vestido sacando a la luz sus dos preciosa y grandes tetas. Miguel se las chupó, y de forma impulsiva le quitó el vestido y el sujetador.

Se besaron con pasión acariciándose y restregándose el uno contra el otro. Miguel la chupaba y mordisqueaba el cuello para luego pasar a darse lametazos el uno al otro con las lenguas por fuera.

Ella se tumbó boca arriba y él le acarició delicadamente todo el cuerpo. Cuando llegó a sus partes bajas, le levantó las piernas y pasó su lengua por encima de sus braguitas y la parte interior de sus muslos. Le quitó lentamente la ropa interior, dejando a la vista una zona totalmente depilada coronada por un coño rosadito.

En aquella postura con las piernas levantadas, lee abrió los labios inferiores con las manos, y le pasó la lengua de arriba abajo, besando y chupando su clítoris.

Carolina empezó a gemir mientras le comían el coñito y le rozaban con la nariz el ano. La chica le pidió que parara o se correría. Él obedeció no sin darle un último gran chupetón.

La joven se bajó de la mesa. Le ayudó a terminar de desnudarse, y le agarró su polla erecta arrodillándose frente a él. Golpeó con su punta sobre su lengua y le dijo:

CAROLINA: ¿te gustaría que te la chupara tu sobrinita? ¿te pone eso?

MIGUEL: sí… cómesela a tu tío… mmmmm

Carolina se la metió en la boca y empezó a chupársela mientras le masajeaba los huevos. El hombre gemía y ella alternaba sus succiones con lametazos.

En un arrebato, su tío la ayudó a incorporarse y la subió sobre la mesa. Ella se sentó recostada y le esperó con las piernas abiertas mientras él se ponía un condón. Se acercó, y tras darle unos golpecitos con el cimbrel sobre sus labios inferiores, se la metió lentamente. Comentó un mete-saca in crescendo  al tiempo que su sobrina gemía. Sus tetas se movían rítmicamente de arriba a bajo al tiempo que él la follaba.

Sonó el móvil de Carolina, y ella vio que se trataba de Joaquín, el treintañero que había conocido. Se lo dijo a su tío, y éste le dijo que descolgara y que así se tirara de los pelos por no haber hecho las cosas bien esta noche. Ella se rio, y procedió, habilitando el manos libres.

JOAQUÍN: hola Carolina, te llamaba para pedirte disculpas y… ¿qué es eso que suena?

MIGUEL: ¡está follando con un hombre de verdad! – interrumpió.

JOAQUÍN: ¿qué? ¡será zorra!

Carolina gemía y Miguel, excitado, bombeaba más fuerte.

JOAQUÍN: ¿pues sabéis qué? Si pensabais que me ibais a joder con esto, estáis muy equivocados. Ahora mismo estoy dentro del coche, y me la voy a cascar oyéndoos. ¿Te gusta eso Carolina?

CAROLINA: qué.. ahhh.. mmm. ¡qué te follen!

JOAQUÍN: ¿cómo a ti, verdad? Ja j aja. Escucha cómo me la casco…

Al parecer el chico debió de acercar su móvil a su entrepierna, ya que se escuchó un sonido de fricción.

Miguel se inclinó hacia delante para chuparle las tetas, y cuando se irguió, giró una de las piernas de Carolina hacia un lado. Con el culo en aquella posición, Miguel se la metió por el coño apretándose bien contra sus nalgas.  Ella gemía pegando gritos, y él le daba azotitos en el culo.

Su tío se la sacó de golpe y le dijo que se pusiera a cuatro patas. Ella se bajó de la mesa, y se apoyó en la misma poniendo el culo en pompa. Formaba una L girada a la derecha y sus tetas se apoyaban en la madera. Miguel se acercó y vio cómo aquel coñito abierto rezumaba líquidos. Se la metió, y empezó a follarla haciendo que las embestidas movieran un poco la mesa. Ella se levantó un poco y él le estrujó las tetas como si fueran de gomaespuma.

MIGUEL: ufff, no aguantaré mucho más.

Carolina tumbó en el sofá, y tras mamársela un poco, empezó a hacerle una cuaba a su tío.  Su polla se ocultaba entre sus tiernas tetas, y sus pezones rosados se aplastaban contra sus manos que hacían fuerza para que aquel miembro no escapara.

De repente Miguel retiró la polla y empezó a cascársela rápidamente frente a su cara. Un gran chorro de semen se estampó contra la cara de su sobrina, y el resto se derramó como una marea blanca sobre sus pechos. Un reguero blanquecino caía de la boca de ella hasta el sofá. Su tío se tumbó sobre ella y la besó con pasión, compartiendo su propio semen y llenándose el cuerpo con el de ella. Se fue a la ducha dejándola sola.

Un sonido llamó la atención de Carolina: su móvil. Lo cogió y se dio cuenta que Joaquín no había colgado.

JOAQUÍN: ¿ya habéis acabado? De repente no he oído nada.

CAROLINA: sí…

JOAQUÍN: joder… ¿y me vas a dejar así?

CAROLINA: ¿te la estás tocando?

JOAQUÍN: sí…

CAROLINA: imagínate que estoy en el coche contigo y te la agarro yo. Te hago una paja lenta para luego llevármela a la boca y metérmela entera….

JOAQUÍN: mmmm, sigue…

CAROLINA: te la chupo cada vez más rápido. Sí… Córrete en boca Joaquín.. sí… Lléname con tu leche para que me la tague.

JOAQUÍN: ¡¡¡sí, sí, sí, uahhhhhhhj!!!

Pasados unos segundos…

JOAQUÍN: ufff. Mañana tendré que limpiar el coche. Ha sido increíble. A ver si podemos quedar un día y lo hacemos en real…

Se despidieron, y Carolina, tras asearse, se fue a dormir al cuarto de invitados como si no hubiera pasado nada.

La semana siguiente, en clase, sus compañeros le dedicaban miradas cómplices pero no dijeron nada. Aquello había sido una vuelta al cole salvaje…

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Confesiones de mi novia: ensalada de pollas

Aquella tarde de aburrimiento me envalentoné como para preguntarle a mi novia Sara sobre una de sus relaciones pasadas. Ya me había contado algunas experiencias que había tendido con otros chicos antes que conmigo, pero había una en particular que me tenía intrigado. Siempre que salía el tema de un ex suyo, de nombre Juanma, mientras que hablaba con una amiga ambas terminaban riéndose.

–          ¿Qué pasó entre tú y Juanma que tu amiga Paloma y tú siempre os reís tanto? .- Le pregunté pensando que sería alguna tontería.

–          Ufff, ¡si yo te contara! .-  Me dijo mi novia riéndose.

–          Pues sí, ¡cuenta, cuenta!

–          No, que te enfadarás.

–          Ja, ja, ja. Me huelo que dices eso porque debiste hacer algo muy cochino .- Mi novia me respondió con una sonrisa silenciosa que era una afirmación a gritos.

–          Te prometo que no me enfado. Lo pasado, pasado está. Seguro que hasta me pones cachondo con lo que debiste hacer.

–          No sé…

–          Venga, si me lo cuentas con pelos y señales, yo te contaré algo equivalente mío.

–          No creo que hayas hecho nada igual ja, ja, ja. Está bien, te lo contaré, pero no vale enfadarse. Eran otros tiempos y no te conocía…

Y así, mi novia empezó a contarme aquella historia de cuando tenía 22 añitos:

A Paloma y a mí nos habían invitado a una fiesta en el caserón que una amiga suya tenía en el campo. Nos vestimos para la ocasión (yo con minifalda vaquera y una camiseta en la que se me transparentaba el sujetador negro) y fuimos a la fiesta. En aquella época yo tenía muchas ganas de fiesta y recuperar el tiempo porque hacía no mucho que había cortado con Juanma tras unas últimas semanas para olvidar.

La amiga de Paloma nos saludó, y nos dejó solas en seguida ya que tenía muchas cosas que hacer aquella noche. Nosotros no conocíamos a nadie y nos dedicamos a cotorrear y beber algunas copas.

Sorpresa la mía a lo lejos vi a un grupo de chicos amigos de mi ex. Me dio un vuelco el corazón cuando me percaté que también estaba Juanma cogido de la mano de otra chica. ¡No había perdido el tiempo! No entiendo porqué pero me puse furiosa. Paloma intentó distraerme diciéndome que fuéramos a bailar y que  me quedara atrás, y que me ligara algún tío aquella noche. Mientras bailábamos se nos acercaron 2 chicos y empezamos a hablar con ellos. Yo estaba nerviosa y no paraba de mirar al grupo de amigos de Juanma. Él y su novia no estaban ya allí. Miré para otro lado, y pude ver como no muy lejos él y su acompañante se daban el lote sin ningún tapujo. Indignada me fui al baño.

Al volver, Paloma se estaba liando con el chico que conocimos. Su amigo había desaparecido. Sintiéndome sola, me acerqué al grupo de amigos de mi exnovio.

Les saludé y al principio se sintieron un poco incómodos por la situación. Les tranquilicé diciendo que sabía que Juanma estaba allí y que incluso le había visto liándose con una tía.

Carlos, el más educado del grupo se disculpó porque yo hubiera tenido que ver eso.

–          No te preocupes.  Yo tampoco me voy a quedar atrás ja, ja,  ja.

–          Bueno, ahora que no estás con Juanma te podemos decir lo buena que estás, ¿no? .- Dijo Javi, que siempre había sido el más picantón del grupo.

–          Claro que sí. Aunque eso ya me lo habías dicho aún estando con él. – Todos reímos.

–          ¿Os importa si me quedo con vosotros? Mi amiga ha conocido a un chico, y me lo paso mejor con vosotros que dando vueltas por la casa.

–          ¡Claro, vamos a tomar algo!.- dijo Óscar Raúl. Miré a Óscar, un chico tímido y bajito, y me respondió con una sonrisa asintiendo.

Bebimos algunas copas y me lo pasé genial con ellos. Llegué a olvidarme de mi amiga y del ca*** de mi ex.  Bailamos y nos reímos mucho Noté como aquellos chicos no quitaban ojo ni de mis piernas que asomaban a través de minifalda ni de mis tetas que se transparentaba claramente el sujetador negro. De repente todo cambió cuando Juanma pasó a nuestro lado y se rió con chulería. Me enfadé y sus amigos intentaron calmarme.

–          Joder. Estoy rabiosa. Ahora mismo le daría su merecido.

–          Tranquila mujer. Déjalo estar, que nos lo estábamos pasando muy bien.

–          Ahora sería capaz de follarme al primero que pasara por aquí delante como venganza.

–          ¡Hola!.- Dijo elocuente Javi.

–          ¡Tío, no seas aprovechado!  – le recriminó su amigo Carlos.

A no mucha distancia Juanma me miró burlón, y esa fue la llama que encendió la mecha. “Ahora verás”, pensé.

Me acerqué a Javi y empecé a tocarle el paquete por encima de la ropa. Mientras él se reía, Carlos me intentaba hacer entrar en razón. Le respondí con la misma moneda. Mi ex me miraba sorprendido y avergonzado. Seguro que lo estaba pasando mal.

Me lancé sobre Javi y empecé a morrearle. Me giré e hice lo mismo con Carlos. Ya no se resistían. Pronto ellos también tomaron la iniciativa. Me encontraba en un sandwitch entre sus dos cuerpos. Óscar y Raúl se unieron a la fiesta con sus manos. Pronto llamamos la atención y un corrillo de gente cada vez mayor se cerraba a nuestro alrededor.  Los dedos se entremezclaban tocando mis tetas, mi culo, mis piernas y todo aquello adonde llegaban.

Me arrodillé frente a Javi y éste no tardó en sacar su pene erecto al aire. Me la metí en la boca y le di cuatro chupadas y animé a sus amigos.

–          Vamos chicos ¡quiero una ensalada de pollas!

Los otros no se hicieron de desear y pronto se sacaron los miembros y los acercaban a mí para pedir turno. Me giré a la primera polla que vi y me sorprendí por su tamaño. ¡Era enorme! Miré hacia arriba y aluciné aún más al darme cuenta que aquel instrumento pertenecía al chico bajito, ¡a Óscar! Él me sonrió y señaló con su mirada su miembro. Empecé a chupársela como pude, apenas sólo metiéndome el capullo en la boca.

La gente de la fiesta, creo que nos rodeaba casi todo el mundo, coreaba que me la metiera entera. Lo intenté pero, tras unas cuantas toses, lo di por imposible. Me fijé que Juanma me miraba con cara de asco y sufrimiento. Pensé en hacérselo pasar un poco peor.

–          Acercarme vuestras pollas, las quiero todas.

Los chicos obedecieron y cerraron el círculo, pegando todas sus lanzas a mi boca. Las chupé como una loca sin apartar la mirada de mi ex novio.

Javi  detuvo todo aquello durante nos segundos mientras me quitaba la camiseta. Me manoseó las tetas por encima del sujetador y me dijo que estaba hecha toda una putilla.

–          Sí, hoy seré vuestra putita, y el primero en correrte serás tú.

Empecé a chupársela como una profesional, como si comiera un polo en mitad del desierto. El chico gemía fuerte, síntoma de que le quedaba poco. De repente otro gemido más fuerte me sorprendió cuando de repente Raúl pegó su polla a mi cara mientras se la cascaba a toda velocidad. Un chorretón de semen me impactó contra el carrillo, seguido de otro que cayó sobre mis tetas. Se la chupé limpiándole los restos que le quedaban y seguí con Javi, que no tardó mucho en correrse. Me agarró de la barbilla, y apoyando su prepucio sobre mis labios se corrió soltando borbotones de semen que cayeron por mis labios, barbilla y cuello.

Óscar y Carlos no tardaron en acercarse sin soltar ni por un instante sus miembros.

Arrodillada, empecé a chupársela a Carlos. Mi cabeza se movía hacia delante y atrás al ritmo de la música. Concentrada, perdí de vista a Óscar hasta que este me sorprendió tocándome el coñito. Al principio la miré sorprendida hasta que le sonreí y seguí a lo mío. Yo estaba empapada, y a aquellas alturas Óscar debía tener la mano como si hubiera estado intentando cazar peces con sus propias manos.

Me saqué la polla de Carlos de golpe de la boca por la impresión. ¡Algo intentaba entrar en mi coñito! Me giré, y vi la pedazo de tranca de Óscar abriéndose paso lentamente. “¡Poco a poco!” le supliqué casi ininteligiblemente.

Óscar empezó a follarme a buen ritmo. ¡La tenía enorme! Mientras, intenté chupársela a Carlos como buenamente podía. Más que hacerle una felación, guardaba su miembro en mi boca y dejaba que el vaivén de Óscar hiciera el resto.

Aquel chico bajito me tenía agarrada por las caderas y me estaba follando como un campeón.

Carlos no aguantó más la situación y se corrió en mi cara llenándome con su espesa leche .

Óscar, incansable, seguía metiéndomela sin dar síntomas de correrse. ¡Era una máquina!

–          ¡Vamos a ese sofá, que voy a hacer que te corras!

La gente que estaba sentada se levantó  e indiqué a Óscar que se sentara. Me senté sobre él y tras meterme su polla, empecé a cabalgarle como una loca. No me había quitado la parte de arriba, pero aún así chupaba y manoseaba mis tetas por encima de la camiseta transparente.  El chico dio muestras de desgaste  cuando sus gemidos llegaron a su cénit, me bajé justo a tiempo para cazar al vuelo con toda la cara un chorretón enorme de semen. Le limpié la polla con los labios y me fui al baño a cambiarme.

Tras limpiarme, justo al salir me encontré de frente con Juanma. Me empujó y se metió a solas conmigo en el baño.

–          ¿Estás loca? ¿te parece normal lo que has hecho? ¡Estás hecha una zorra!

–          ¡Te lo mereces!

–          ¡Das asco!

–          Ya… ¿y por eso te has puesto cachondo mientras me follaba a tus amigos? Me he fijado en tu paquete y lo tenías bien hinchado.

–          ¡Qué dices!

–          ¡No me engañes! ¡lo he visto!

–          ¿Y qué si es verdad? Eso no quita que seas una guarra.

–          Pues eso dice, que por muy guarra que creas que haya sido, te ha gustado.

–          Mis amigos se lo habrán pasado muy bien, pero no me ha hecho nada de gracia.

–          ¿Y qué piensas hacer?

–          Nada. Tú y esos que dicen ser mis amigos se pueden ir al infierno.

–          ¿Cómo te sientes después de ver cómo tus amigos disfrutaban de mí?

Juanma se quedó callado. Había conseguido vencer todas sus defensas y armadura y realmente estaba hecho polvo.

–          Seguro que te hubiera encantado estar en el lugar de alguno.

El chico me miró a los ojos sin decir nada.

–          Bueno, excepto en el lugar de tu amiguito Óscar, que me ha sorprendido con la peazo polla que tiene. ¡Ni te le acercas!

–          Vale ya Sara. Dejémoslo. No tengo ánimo para seguir con esta discusión.

–          Tienes razón. Mejor me voy a comérsela a alguien más que conozcas. Hasta luego.

El chico se derrumbó y se sentó llorando en la taza del váter.

–          ¿Qué te he hecho para que me hagas esto? ¡Vale ya! ¡Para ya por favor!

–          No, no voy a parar. Eres patético, pero te haré un último favor.

Me arrodillé y empecé a quitarle los pantalones dejando al descubierto sus piernas de ciclista depiladas que conocía tan bien.

–          Te voy a compensar por aguantar ver a tu ex chupársela a tus amigos delante de todo el mundo aunque seas un picha-corta.

Tras dejar su pene al descubierto me sorprendí al ver que, tras todo aquel teatrillo, el tío estaba empalmado. Empecé a chupársela a toda velocidad hasta que él me detuvo. Me cogió de la cabeza, y empezó a mover su cadera follándome directamente la boca.

–          ¡¿Eso es todo lo que eres capaz de hacer?!.- le grité

Juanma siguió follándome la boca como si me lo estuviera haciendo por el coño. Cuando no aguantó más se corrió dentro de mi boca sin darme más opción. Chorretones de semen y saliva resbalaban por mi cara, barbilla y cuello.  Sin limpiarme ni darle tiempo a reaccionar abrí la puerta del baño y salí. Afuera esperaba la chica con la que le había visto antes. Ella me miró de arriba a abajo y puso cara de asco al fijarse en el semen y babas de mi cara.

–          Te están esperando dentro.

Me alejé  y al poco tiempo pude escuchar los gritos de la bronca que le estaba cayendo a mi ex-novio.

Ahora sí, mi venganza estaba 100% consumada.

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Visita a mi ex

Eran cerca de las 8 de la noche del viernes y me encontraba en el computador leyendo pendejadas y pasando de página en página sin mucho interés. De repente veo que se conecta mi ex en el chat. (habíamos terminado hacía cerca de un mes) Comencé a saludarla de forma normal con preguntas comunes, sin mucha profundidad, todo de forma muy cordial como si fuéramos amigos. Luego pase a decirle que me encantaría saludarla, que la extrañaba y que me encantaría saludarla.

Ella siempre fue muy ardiente, con ella siempre ha sido grandioso el sexo, nunca fue igual, todo era muy especial, muy intenso; por eso no me sorprendió cuando me dijo :

– Enserio me quieres saludar o me quieres hacer el amor.

– Porque no ambas-  Le respondí.

…Pasaron algunos minutos cuando me respondió

– Puedes venir si me prometes que no hablaremos mucho- dijo ella al fin.

Me tenía a mil, estaba muy excitado inmediatamente le dije que salía corriendo para allá que en taxi llegaba en 5 minutos. Me pidió que me demorará un poco mas, cerca de 30 minutos – Me quiero poner muy sexy para ti, así dure vestida solo 5 segundos – Acepté, me pareció perfecto, podría darme un baño antes de encontrarme con ella y también organizarme un poco.

Me desnudé completamente y me metí a la ducha. Hacía un poco de frío y me bañe con agua caliente, solo podía pensar en ella. Me trataba de imaginar que iba a hacer con ella. Su cabello me encantaba agarrarlo y a ella le fascinaba que la cogiera fuerte y la jalará hacia a tras. Sus ojos siempre expresaban lujuria, sus labios deliciosos y gruesos. Su cuello siempre olía delicioso, sus senos firmes perfectos, una cintura para agarrarla y no permitirle escapar y un trasero enorme, delicioso, fuerte y perfecto. Pensando en todo esto bajo la ducha me tenía muy exitado, me estaba masturbando muy fuerte, me la imaginaba arrodillada con su lengua en la punta de mi pene y pidiendome, rogandome que me corriera en su boca y su cara. Me corrí muy fuerte. Me terminé de bañar y me arreglé para salir.

Tome un taxi y no tardé en llegar a su apartamento, había alcanzado a coger una botella de vino que tenía en la nevera, sabía que le encantaba el vino. Ya en el pórtico  toque el timbre, apareció en la ventana con el celular en la mano, vi que escribía algo y luego me arrojaba las llaves. Abría la puerta y antes de subir pude ver que me había mandado un mensaje de texto :

“En cuanto entres, quiero que me penetres.”

Subí corriendo las escaleras abrí la puerta, dejé el vino y me acerque a ella. ESTABA INCREIBLE… recostada en la pared dandome la espalda, tenía una blusa negra pegada a su cuerpo y una pequeña falda de jean y unos tacones negros que le hacían levantar su trasero, parecía estar ofrecida hacia mi. Me acerque y acaricie sus piernas, metí mi mano bajo su falda y descubro que no tenía tangas, acaricio su sexo con mis dedos mientras termino de sacar mi pene. Ella estaba muy mojada y pude penetrarla fácilmente, alcanzó a emitir un leve gemido. Me quedé dentro de ella un segundo y luego comensé a meterlo y sacarlo un poco mas rápido; cuando ambos estabamos muy exitados me hizo detenerme, – No quiero correrme aún… además tenemos toda la noche – se inclinó, me dio dos mamadas rápidas, se dio la vuelta y se alejó en busca del vino.

Nos servimos una copa cada uno y nos acercamos un poco a la ventana. La habitación estaba oscura pero podía verla perfectamente por la luz que ingresaba de la calle. Estaba divina, hermosa. La abrace tiernamente y comencé a besarla; entre el sabor del vino y de sus besos fue delicioso. Comencé a besarla mas fuerte y la pasión se desató. Le retiré la blusa y comencé a besarle el cuello y la parte de sus pechos que el sujetador permitía. Me agarró fuerte el pene sobre el pantalón y luego me pidió que fuéramos a su habitación; no sin antes servirnos un poco mas de vino.

Me recostó sobre la cama, se subió sobre mi y lentamente comenzó a despojarme de la camisa.  bajó despacio dandome muchos besos sobre mi pecho hasta llegar a mi pantalón. Lo retiró sin prisa, siempre mirandome con esa cara de deseo. Se levantó un poco y metió mis manos sobre su blusa, sus senos estaban duros y deliciosos. Se levantó sobre la cama y pude verla completamente desde abajo; comenzó a retirarse la blusa y siguió con su falda. Pude apreciarla completamente desnuda y deliciosa. Solo se dejó sus tacones, sabía que eso me volvía loco. Terminó de desnudarme y comenzó a darme una mamada increíble, lo hacía despacio saboreando todo mi pene; lo tragaba completo y luego lo recorría con sus labios hasta llegar a la punta, tomandolo con sus manos, masturbandome lentamente mientras me miraba a los ojos y me besaba en punta de mi pene.

Cuando no pude más, y sabiendo que no quería correrme aún, la tomé de las manos y la jalé hacia mi. Quería estar dentro de ella, necesitaba estar adentro. Puso su sexo justo sobre mi pene y ella misma comenzó a sentarse sobre mi  pene. Fue despacio e increíble; para pasar luego a un movimiento mas fuerte y rápido.  La tomaba de la cintura para ayudarla a subir y bajar, luego la agarraba fuerte de ese trasero que tanto me gustaba, la obligaba a hacerlo aún más rápido. Veía como ella se curvaba hacia atrás, la sentía disfrutarlo mucho. su sexo abrigaba mi  pene de una forma tan deliciosa. haaaaa, que delicia sentir estar dentro de ella.

De repente ella se levanta y se pone en cuatro sobre la cama, exhibiendome su hermoso y perfecto culo. me mira sobre su hombro como esperando impaciente que yo me acerque. No la hago esperar mucho, tomo mi pene, lo enfilo sobre su sexo y comienzo a penetrarla despacio; entro un poco, lo saco casi completamente y luego la penetro muy fuerte. Ella brinca y emite un suspiro que me confirma que le ha encantado. Lo repito una vez mas, me encanta hacerle eso… mover mi pene muy despacio y en cuanto menos lo espere penetrarla muy fuerte. Bajo mis manos por sus piernas, acariciandola hasta llegar a sus pies,  la tomo desde los tacones los levanto un poco haciendo que su culo se eleve y comienzo a penetrarla muy rápido y muy fuerte.

– Ha… ha… que delicia… no pares

Me dice ella. Yo obviamente no pienso parar. Trato de hacerlo cada vez mas fuerte, cada vez mas rápido. Sus gemidos cada vez mas fuertes, el sonido de nuestros cuerpos chocando. Estoy muy excitado. Estiro mi mano y agarro su cabello. La jalo fuerte hacia atrás y sigo haciendolo muy fuerte.  Cuando siento que ella está a punto de correrse, me detengo. La hago girar boca arriba, tomo sus piernas, las separo; le escupo fuerte sobre el sexo y lo lamo varias veces; ella solo gime mas y mas. Agarro sus piernas nuevamente y las monto sobre mis hombros. Mi pene esta sobre su sexo, lo tomo con mis manos y le doy dos golpes sobre su sexo. Luego la penetro.

– HAY SIIIIIII voy a correrme

Es genial, su sexo está completamente humedo, su rostro solo es excitación… la escucho correrse.

– HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

No me detengo y sigo penetrandola, fuerte y rápido. muy salvaje sigo sobre ella.

– HAAAAA HAA HAAAAAAA Me matas… HAAAAAAAAAA ha ha ahahah

Comienzo a hacerlo más despacio hasta que por fin me detengo. Salgo de ella, me masturbo parado junto a la cama. Ella solo trata de respirar. Cuando me ve, se acerca rápidamente, me sigue masturbando, lo hace muy rápido y siempre mirandome a los ojos, si que sabe que eso me facína. Acelera un poco, siento que voy a correrme, la tomo del cabello indicandole que voy a correrme. Lo traga completamente y me descargo en su boca. HAAAAAaAAAAAAAAAAAA.

Se separa y solo puedo ver como termina tragando todo,  la muy perra incluso se chupa los dedos.

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Mi ex-novia, Susana

La apoyé en la cama, puse sus piernas encima de mis hombros y de un golpe seco se la clavé hasta el fondo. Me agarra el culo y me empuja hacia ella. Cada vez mis embestidas eran más fuertes mientras miraba la cara de viciosa que tenía Susana. Estaba fuera de sí, notaba como se iba a correr, estaba contrayendo los músculos de su vagina. Estallamos los dos al mismo tiempo. Fue algo increíble.

Esta historia pasó hace un par de meses y tengo la necesidad de contarla. Para evitar problemas, todos los nombres van a ser ficticios. Espero que os guste. Yo soy profesor de marketing y publicidad en una empresa de formación. Y de vez en cuando suelo dar clases en seminarios en diversas ciudades de España.

Lo que me ocurrió un fin de semana aún lo estoy viviendo, deseando que me vuelva a ocurrir otra vez. Un amigo me pidió que le ayudara a dar unas clases en un curso que él estaba dando en Sevilla, quería que yo contara mis experiencias a sus alumnos. En principio no me apetecía mucho la idea, pero como hacía tiempo que no veía a mi amigo, pues acepté. Fue un fin de semana, a principios de julio, así que me desplacé a Sevilla un jueves por la tarde para dar mis clases el viernes y sábado, tal como él quería.

Llegué a la estación de AVE de Sevilla, un viaje que se me hizo larguísimo por el dolor de cabeza que tenía. Cuando llegué a la estación allí estaba mi amigo esperándome. Me reí en un principio de él porque estaba bastante más gordo que la última vez que lo vi. Aunque le acompañaba una chica morena de ojos negros que me quitó la respiración. Mi amigo se llama Ricardo y su nueva amiguita Silvia, un nombre que me parece sensual.

– ¡Paco! Cuanto tiempo! Sigues igual que siempre. – Hola Ricardo. Ya veo que a ti si que te han cambiado los años, y no sólo por esa barriga.- Ah, esta es Silvia, mi novia.- Encantado Silvia, qué, ¿te trata bien Ricardo? – Muy bien -dijo ella con una voz muy sensual. – Vamos Paco, no seas payaso, a ver si me vas a asustar a esta preciosidad. – No te preocupes Ricardo…. aunque con esa barriga… – Sigues igual de bromista, no cambias. Vamos, te llevamos al hotel, te duchas, te preparas y te recogemos para dar una vuelta por Sevilla, que te veo mala cara. – El viaje no se me ha dado bien.
– Vamos chaval, que yo diría que últimamente no has follado mucho. – Ricardo, no digas eso a tu amigo -le recriminó Silvia…

La verdad es que el muy cabrón me conocía bien. Yo tengo novia, pero últimamente no había tenido mucho contacto con ella. Su trabajo no le deja mucho tiempo para mí y a veces me resulta pesado no tener a nadie a mi lado. A pesar de todo, no podía evitar pensar en ese cuerpo que caminaba junto a mi amigo abrazado. Era una chica alta, calculo que algo más de 1″70, con un pelo largo liso precioso y llevaba unos pantalones vaqueros ajustados, se le notaba un poco la forma de las braguitas. Y sus pechos, resaltaban con la camiseta blanca ajustada que tenía puesta. Bufff, su meneo me estaba volviendo loco, aunque intentaba distraerme pensando en mi novia.

Nos montamos en el coche de Ricardo. Yo pasé directamente a la parte de atrás, por dejar a la parejita delante, aunque también lo pensé para mirar a Silvia, cosa que no podría hacer en el asiento de adelante. La verdad es que la muchachita además de guapa era bastante agradable. Estuvo todo el trayecto de la estación al hotel conversando conmigo. Me ponía loco, al mismo tiempo que hablaba se acariciaba el pelo. Yo perdí la noción del tiempo y llegamos al hotel. Sin darme cuenta me había empalmado e intenté disimular la erección mientras bajaba del coche. Me pareció que Silvia se dio cuenta, pero rápidamente cogí una maleta y la puse delante para taparme.

– Quedaros ya aquí, yo ya me encargo de las maletas – contesté- – Ah no, Silvia y yo te ayudamos. Además no tardamos nada, ¿verdad Silvia? Silvia estaba como distraída… – Silvia? – Ah! Ricardo, perdona, sí, subimos las maletas arriba si queréis.

Llegamos a recepción. Nos atendió un chaval que ya tenía preparada la llave de la habitación. Parecía que nos estaba esperando. Miré el número, la 169. Buen número pensé, me daba buenas sensaciones. Nos acompañó el chico de recepción y me deseó feliz estancia. Silvia fue corriendo al baño y Ricardo y yo nos reímos al ver sus prisas.

– Parece que no aguanta mucho. – jajajaja, estaba deseando subir las maletas.- Anda, Ricardo, tomémonos una copa -le pedí. – No que se nos hace tarde.- Si va a ser un momentito. Vamos, que hace tiempo que no charlamos. En ese momento salió Silvia del baño.

– Tenías prisa cariño -le comentó Ricardo. – Ya te digo, no aguantaba más las ganas. – Le decía a Paco que nos íbamos a casa pero él insiste en tomar una copa.- Claro -interrumpí yo-. Si son 10 minutos, así me contáis dónde me vais a llevar después. Silvia parecía animada y al final Ricardo aceptó.- ¿Qué queréis tomar? pregunté mientras abría la nevera- Hay whisky, ron, a ver… también ponche. – Yo quiero una Coca-Cola -dijo Silvia- – Y tú Ricardo? – Ponme un whisky, que me va apeteciendo – Ahí lo tienes. Yo me serviré una Coca-Cola, para hacer compañía a Silvia.

Decía esto mientras guiñé un ojo a Silvia. Ella pareció sentirse incómoda y se sentó un poco apartada. Estuvimos charlando Ricardo y yo un buen rato, mientras yo no quitaba el ojo a la figura de Silvia. Me volvía loco, sentía la necesidad de poseerla a pesar de ser la novia de mi amigo. Ya no pensaba en mi novia, lo único que pasaba por mi cabeza era ese cuerpazo de la niña bien puesto. Ricardo se acabó el whisky y se marcharon con la promesa de recogerme después para dar una vuelta por Sevilla. No sin antes deleitarme con el paseo de Silvia según se iba alejando de la puerta.

Yo ya estaba duchado y arreglado cuando sonó el teléfono. Era Ricardo. Me comentó que lamentaba mucho, pero que no iban a salir. Silvia se encontraba mal y él se iba a quedar haciéndole compañía. Me comentó que me recogería por la mañana para ir a dar la clase. Vaya, estaba deseando salir para volver a ver a esa mujer. Aunque pensé que mejor así, sin tentaciones a la vista, siendo fiel a mi novia. Así que se esperaba la noche aburrida, me tumbé en la cama, puse la televisión y estuve así un buen rato, hasta que llegó la película del plus. Fue fantástica, en la peli había una chica que se parecía bastante a Silvia, completamente desnuda, poseída por un hombre que la manejaba en mil y una posiciones. Cuánto me hubiera gustado ser yo y cuánto me hubiera gustado que aquella chica fuera Silvia. No puede evitar el masturbarme, tres veces hasta que me venció el sueño aquella noche. Sonó la puerta. Era Ricardo. Me había quedado completamente dormido con la televisión puesta. Ya era de día.

– Vamos holgazán, ¿no sabes que tienes que dar clases? -me pareció oír la voz de Ricardo. – ¡Bufff! me he quedado completamente dormido.- Ya lo veo, vamos arriba.- Qué tal Silvia? se encuentra mejor? – Ah mucho mejor, ella lo que necesitaba era un buen revolcón. No veas cómo estaba ayer de caliente.- Me alegro -dije muriéndome de envidia.

Me vestí enseguida, quitando como pude los restos de la noche anterior. Bajamos y nos metimos en el coche camino de las clases. Llegamos a un edificio antiguo. Ricardo aparcó en doble fila.

– Paco, te acompaño para que veas dónde están las clases y te dejo con mis alumnos. – Pero…¿no vas a estar con nosotros? – Ah! No puedo acompañarte, pero no te preocupes Paco, que tú ya tienes experiencia en esto. – Bueno, si tú lo dices…

Ricardo me dejó justo en la puerta de clase y me deseó suerte. Yo entré a paso ligero. Ni siquiera miré hacia los alumnos cuando entré, pero parecían todos sentados. Preparé mis papeles y alcé la mirada: – Buenos días señores.

En ese momento me quedé pálido. No podía creer que en aquella clase estuviera ella. Podía haber esperado a cualquier chica, incluida a Silvia, pero no podía esperar encontrarme con mi ex-novia dos años después. Ella no había cambiado nada. Seguía igual de radiante. Preciosa. Con su melena rubia que le caía por los hombros. Esos ojos azules que me volvía loco cuando me miraban mientras me hacía una buena mamada. Me vinieron en un momento todos los recuerdos, todas las noches de sexo, todas las situaciones morbosas, todo el deseo de querer tenerla. No me podía creer que en tan sólo dos días deseara a dos chicas que no eran mi novia. Algo me debía estar pasando.

Empecé la clase como pude, intentando no hacer caso a mis deseos e intentando no mirar a Susana, que era como se llamaba. Pero me era imposible reprimirme, la veía escribir echándose a un lado el pelo y dejándolo caer sobre uno de sus hombros. Intentaba ver más allá de su vestido, uno azul celeste de tirantes, ajustadito por la cintura y con vuelo por abajo. Se le notaban los pechos marcados, no llevaba sujetador. Me estaba poniendo enfermo aquella mujer.

Llegó la hora del descanso, 15 minutos. Decidí ir al servicio. Estuve allí un buen rato lavándome la cara para refrescarme. Cuando salí, allí estaba, de pie, esperándome.

– ¡Paco! No sabía que te dedicabas a dar clases -se acercó a darme dos besos. – Pues uno debe hacer de todo, le agarré por la cintura para corresponder a sus besos. – Ya sabes que a mi me gusta aprender. – Y a mi enseñar Susana. – Jajajaja! Sí, en tus buenos tiempos me enseñabas de todo, aunque sigues igual que entonces. – Gracias, tú sigues igual de preciosa o más. Me encanta tu vestido. – ¿Te gusta? -se giró sobre sí misma y pude admirar con el vuelo de su vestido un poco de sus braguitas. – Mucho. No te imaginas cuanto. – Venga, que ya te estoy viendo las intenciones. Recuerda que ya no somos novios.- Pero, si quieres quedamos a tomar algo después de clase. – Perfecto…me vino la alegría en ese mismo momento… – Vámonos a clase que se alarga el descanso.

Seguimos con la clase y aquel tiempo se me hizo eterno. Estaba deseando acabar. Por fin acabó mi suplicio y salimos a tomar algo. Llamé a Ricardo para que no fuera a recogerme. Le comenté que me iba al hotel dando un paseo y luego lo llamaría para salir por la noche. No puso ninguna pega.
Caminamos charlando de los nuevos tiempos. Le comenté que yo tenía novia, ella también me comentó que tenía novio. Estuvimos al menos dos horas paseando, nos reímos mucho. Nos metimos en un bar muy acogedor, había sillones al fondo, y ella me agarro de la mano para sentarme en uno de ellos, y se sentó junto a mí.

– Hace tiempo que no estamos así de juntitos -me comentó- – Sí, hace mucho, lo echaba de menos. – ¿Sí? y tu novia ¿qué pensaría de esto? – ¿Qué quieres tomar? -corté enseguida la conversación. – Mmmmm -dudaba- – Un ponche con Coca-Cola. – Sí, sigues sabiendo mis gustos. – Eso no se olvida tan fácilmente. – ¿Y qué más no se olvida tan fácilmente?

La muy jodida me estaba calentando con sus indirectas. No sabía si estaba jugando conmigo o quería agarrarme y follarme allí mismo en el sillón del bar. Sólo tenía dos opciones, correr hacia la puerta, o tratar de averiguar si aquella mujer quería un buen polvo conmigo. Así que opté por…

– Lo bien que folla ese cuerpo. Eso sí que no se olvida. – ¡Vaya! -acercó su mano a mi pierna y me acarició el muslo – ¿Y tu novia no te folla? -insistió. – ¿Y a tí no te folla el tuyo? -ahora fui yo quien puso la mano en su muslo- – Veo que sigues tan ardiente Paco, no pierdes facultades…subió su mano hasta ponerla encima de mi paquete… – Y tú sigues tan buena y caliente…yo hice lo mismo, metiendo mi mano entre el vestido y alcanzando a tocar sus braguitas, bastante húmedas… – Ahhhhg Paco -dio un gemido al contacto de mi mano… – No sabes cuánto he deseado tu polla todo este tiempo…  – Tenerla bien adentro de mi coño. – ¿Sabes lo que he deseado el follarte otra vez Susana? – Llévame a tu hotel y verás todo lo que te he echado de menos.

Salimos del bar y cogimos un taxi para llegar al hotel. Teníamos prisa, mientras subíamos por el ascensor íbamos metiéndonos mano. Yo ya no aguantaba más, necesitaba follarla. Abrí la puerta y entramos en la habitación. Nos íbamos desnudando camino de la cama. Le solté los tirantes y quedé su vestido recogido por la cintura. Le acaricié sus pechos. Estaban duros, muy duros. Me agaché un poco para morderlos suavemente, chuparlos, besarlos. No podía más, dos años esperando a follarme esa preciosidad. Me desabroché los pantalones como pude y me los bajé lo suficiente para que mi polla quedara a la altura de su coño. La apoyé en la cama, puse sus piernas encima de mis hombros y de un golpe seco se la clavé hasta el fondo.

– Ahhh… ¡Paco! Cómo echaba de menos tu polla. – ¿Te gusta como follo Susana? – Así cabrón. Clávamela bien. Me agarra el culo y me empuja hacia ella… – Joder, cabrón, qué bien follas. – Vamos, dime eso que tanto te gustaba decirme. – Ahhhg – Vamos – Soy tu puta – ¿Ah si? ¿Eso eres, mi putita? – Sí cabrón, soy una puta, aaahhhh, una zorra, soy tu puta.

Susana decía cada vez con más fuerza esas palabras. Yo estaba a punto de estallar. Cada vez mis embestidas eran más fuertes mientras miraba la cara de viciosa que tenía Susana. Estaba fuera de sí, notaba como se iba a correr, estaba contrayendo los músculos de su vagina.

– Aaaaaaaaaaahhg cabrón me corro. Insúltame. – Vamos zorra – Así puta – Me voy a correr en tu coño y después me vas a limpiar la polla con tu boquita. – Ahhhhggg me corro. Sssssssiiiiiiiiiiii…

Estallamos los dos al mismo tiempo. Fue algo increíble. Hacía tiempo que no me corría de aquella manera. Susana quedó rendida en la cama. En ese momento me acordé de Ricardo y Silvia. Había quedado en salir con ellos esa noche. Cogí rápidamente el móvil y llamé a Ricardo. Era demasiado tarde. Ricardo estaba abajo con el coche, mal aparcado y Silvia había subido a buscarme. Se iba a dar cuenta de aquel desenfreno de sexo. Tocaron a la puerta. Arropé a Susana con las sábanas, me coloqué una toalla a la cintura y abrí. Silvia salió corriendo de nuevo al servicio. Se dio cuenta de la situación cuando regresó.

– Vaya. No has necesitado mucho tiempo para ligar en esta ciudad. – Bueno, -no sabía que contestar.  Es una larga historia. – Espero que me la cuentes, me hablaba sin dejar de mirar a Susana,- Mañana. – ¿Mañana? – Sí, no te preocupes Paco. Le diré a mi novio que estás un poco… indispuesto. – Pero… – Que no te preocupes. Espero que disfrutes esta noche como yo lo hice ayer con mi Ricardo pensando en ti…Me sonrió pícaramente, me dio un beso en la mejilla y se largó…

Cerré la puerta y me senté en el suelo tratando de asimilar todo lo que me estaba sucediendo. La historia, aquí no acaba. En mi próximo relato sabréis más.

Podéis comentarme con vuestros aplausos, dudas o críticas. Me podéis contar qué os parece.

Un beso a mi musa Silvia.

Autor: Paco

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La zorra de mi exnovia II

Me la estaba mamando la otra persona, yo pensé, a relajarse por que me la estaban mamando de vicio, pronto tuve 2 bocas en mi polla y pronto me puso un delicioso coño en la boca, su sabor era inconfundible, era el de mi ex, entonces me di cuenta que la otra persona era una tía, cuando se penetró y empezó a follarme, yo me comía el coño de mi ex como si me fuera la vida en ello.

Anoche mi ex vino a casa a conectarse y yo al rato le dije que iba a dormir ya que al día siguiente madrugaba y me dijo que de acuerdo, yo me quedé esta vez si totalmente dormido, cuando de pronto, empecé a notar como me comían la polla, yo puse mi mano sobre su cabeza y me dijo, si quieres que siga no te muevas y continúa como si estuvieras dormido.

Yo obviamente le hice caso, siguió mamándomela un rato pasando su lengua por toda mi polla, mordisqueándome los huevos a la vez que me iba masturbándome y entonces ella misma se penetró y empezó a follarme lentamente moviéndose como nunca jamás me lo había hecho.

Notaba la humedad de su coño, estuvo así durante un buen rato, para luego follarme a tope hasta que me corrí dentro de su coño, entonces se desclavó y empezó a mamarme el rabo, otra vez como si le fuera la vida en ello y de nuevo tuve una corrida descomunal en su boca, mí ex tragó toda mi leche, se vistió y se fue sin decir nada, pero yo espero que esto siga, porque estoy teniendo los mejores polvos de mi vida.

Una noche más mi ex-novia acababa de terminar de conectarse y de nuevo enchufó la cam la muy zorra, y una vez más me fui a la cama antes que ella terminara de conectarse (ya voy conociendo el procedimiento si quiero algo).

Cuando terminó yo estaba en la cama pero despierto, aunque de nuevo me hice el dormido, mí ex entró y se sentó a mi lado, me sacó el rabo del bóxer y empezó a pajearme lentamente y me dijo así:

-Hoy no vas a probar mi coño, ni te vas a correr dentro de el, eso si te voy hacer un buen pajote

Así empezó a pajearme lentamente, acariciando mi glande, poco a poco empezó a pajearme, cada vez más rápido hasta que consiguió que me corriera, aunque ella siguió pajeándome y a la vez que me masajeaba los huevos me dijo:

-Aún queda leche en ellos y la quiero toda, voy a exprimirte hasta la última gota.

Yo me hacia el dormido (porque ese es el trato o eso pienso yo)

Siguió pajeándome sin parar hasta que me corrí 2 veces más, luego se chupó la leche de su mano y la que había por mi cuerpo y se fue sin decir nada, así que aquí estoy sin una gota de leche en mis huevos y esperando que mi ex venga otro día a conectarse a ver que es lo nuevo que se le ha ocurrido.

A la noche siguiente

Ocurrió algo increíble, mí exnovia vino a conectarse y como yo no me acosté antes de que terminara esperando mi ración de sexo de cada vez que venía a conectarse, cuando terminó entró en mi habitación y me puso un pañuelo tipo venda en los ojos impidiendo ver nada y acto seguido me esposó al cabecero de la cama con unas esposas, yo me imaginaba una buena ración de corridas en su boca, culo y coño, pero entonces ocurrió lo increíble, mí ex cogió su móvil y llamó a alguien y dijo:

-Ya está puedes subir.

Yo intenté desatarme, ya que no sabía que ocurría pero estaba fuertemente esposado, ella dijo:

-Tranquilo, que te va gustar.

Ella fue y abrió la puerta y entonces oía como mi ex murmuraba con alguien, no podía distinguir si era un chica o un chico.

Pronto empezaron a mamarme la polla, no sabia quien lo estaba haciendo si mi ex o la otra persona yo dije:

-¿Qué hacéis? ¿Quien está ahí contigo Sil…?

Entonces ella dijo:

-Relájate y disfruta.

Me la estaba mamando la otra persona, yo pensé, pues nada, a relajarse por que me la estaban mamando de vicio,

Pronto tuve 2 bocas en mi polla y pronto me puso un delicioso coño en la boca, su sabor era inconfundible, era el de mi ex, entonces me di cuenta que la otra persona era una tía, cuando se penetró y empezó a follarme, yo me comía el coño de mi ex como si me fuera la vida en ello, mientras, que la otra chica me follaba de una manera desenfrenada, si seguía así no iba a tardar en correrme, el coño de mi ex, chorreaba y mientras le introducía la lengua dentro de el, la oía como jadeaba a la vez que decía:

-Fóllatelo más fuerte, haz que se corra y te deje tu coño lleno de su leche, haz que se corra

Yo solté un grito de placer y empecé a bombear de una manera bestial aquel misterioso coño en el que tenia mi dura polla, mí ex dijo ahora es mi turno y ella se empalo antes de que mi erección bajase y comenzó a follarme muy fuerte, mí ex dijo:

-Esa deliciosa leche no debe perderse, déjame que me la beba.

Mi ex estaba follándome a la vez que le comía el coño a otra tía que estaba lleno de mi leche (o eso me pareció a mi entender por sus palabras)

Mi ex seguía follándome muy fuerte y de nuevo me corrí pero ella no paró, seguía follándome igual o con mayor intensidad, yo ya no podía más habían sido 2 corridas descomunales totalmente seguidas y ella seguía follándome, yo jadeaba de placer y mi ex dijo:

-Vamos cabrón, lléname una vez más el coño…

Me costó bastante volver a correrme pero lo hice, eso si esta vez la corrida no fue tan abundante como las otras anteriores, mis huevos estaban ya casi secos, se desclavó y dijo:

-Ya, te puedes ir, ya te aviso para la próxima vez.

La chica salió de mi casa y entonces mi novia dijo:

-Ahora voy a soltarte, pero no quiero que te quites el pañuelo hasta que me vaya y si quieres que este juego siga y hallan más sorpresas, no hagas preguntas, me dio un beso en la mejilla, me soltó y se fue.

Pasaron varios minutos hasta que me quité la venda y allí tumbado en la cama y hecho polvo, me quedé tumbado sin moverme, espero averiguar quien es la tía que me folló y saber si es conocida o no, yo he pensado en algunas como:

Su hermana, su jefa (es muy amiga suya y está buenísima), alguna otra amiga, no se el tiempo lo dirá, ya os seguiré contando lo que me vaya ocurriendo con mi ex novia, aunque eso depende si os gusta que os lo cuente, claro.

Autor: antonio

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