Premiado por una buena acción

Regresaba tras disfrutar el fin de semana en la playa. Conducía por una carretera secundaría para acortar camino y evitar el tráfico del regreso por la autovía. De pronto, enfrente de mi camino, unos chicos, cuatro o cinco de entre 12 y 14 años hacían gestos en el arcén, casi en la vía, para que me detuviera. Así lo hice. Se me acercaron pidiendo auxilio para uno de sus compañeros que se encontraba a un lado con algunos rasguños. Me explicaron que otro coche había pasado rápido a su lado provocando que se cayese de la bicicleta y que ni siquiera había parado a ver lo ocurrido.

Me acerqué al muchacho que lloraba por el dolor del golpe, se quejaba de la pierna pero tenia rasguños por todo el cuerpo. No parecía tener nada roto, pero tampoco podía asegurarlo. Pregunté donde vivía y me indicaron que en un pueblo a dos o tres kilómetros a un lado de la carretera. Lo subí a mi coche con cuidado y pedí a una de las muchachas que me guiara hasta la casa del chico. Al resto les di indicaciones de que llevaran la bicicleta a casa de su amigo.

Con las indicaciones de la muchacha encontramos la casa del chico. Allí se encontraban la madre y una tía, hermana de esta. Les expliqué con brevedad lo ocurrido según me habían contado y aunque traté de hacerlo de modo calmado se pusieron muy nerviosas. Aconsejé que deberían llevar al muchacho a algún centro médico, pues aunque no parecía tener nada roto, el chico se quejaba de la mucho de la pierna y un brazo. Me comentaron que el lugar más cercano era Albacete, a unos 30-40 kilómetros de allí y que su marido, camionero, se encontraba trabajando y tardaría un par de días en ir.

Albacete no estaba en mi camino y trastocaba mi planes de llegar pronto a casa, pero creí mi obligación ofrecerme a llevarles allí, lo cual aceptaron con agradecimiento. Tardamos algo más de media hora en llegar a la puerta de urgencias del Hospital y allí permanecimos mientras le hacían pruebas al muchacho.

Tras un largo rato de leer revistas de hospital y pequeñas frases de una conversación intrascendente salió un medico. Dirigiéndose a mí nos dijo que tras hacerle varias radiografías, mi hijo se encontraba bien. Le corregí de su error informándole de quien era su madre y mi relación con esa familia. Dirigiéndose ya a ella le informó que tan solo se apreciaba una pequeña fisura en la tibia, que con una venda fuerte sería suficiente para sujetar la pierna y que el muchacho se moviera lo mínimo posible. Sin embargo, aunque no apreciaba nada, aconsejó que se quedara esa noche en observación por el golpe recibido en la cabeza, si bien en principio no había de que preocuparse.

Se miraron ambas mujeres.

    ¿qué hacemos? – preguntó la tía a la madre del chico
    Yo me quedo y ya volveré mañana en el coche de línea o como pueda. – le respondió.
    No sé que hacer.
    No es necesario que estemos las dos. Si quieres puedes irte. Ya te contaré mañana por la mañana.
    Ya sé que es abusar mucho de usted – dijo la tía dirigiéndose a mi – ¿le importaría llevarme a casa de camino de vuelta?
    Sin problema – contesté. Después de todo apenas suponía desviarme de mi camino a casa y perder quince minutos más ese día ya daba igual.

Nos despedimos de la madre que no dejaba de darme mil gracias por la ayuda prestada a su hijo y a ella misma.

El camino de regreso se me hizo más corto, en parte por conocer mejor el trayecto y en parte por los intentos de tener una conversación que A…, la tía del muchacho, intentaba tener conmigo ya sea hablándome del niño o de otras cosas de su familia o bien queriéndome hacer ver mi buen comportamiento ante la situación. Yo intentaba responder con monosílabos cualquier tema sobre mi.

Llegados al pueblo me indicó que vivía en la casa contigua a la de la familia del muchacho aunque pasaba la mayor parte del día en la casa de su hermana. Paré el coche en la misma puerta, dándome las gracias hizo ademán de bajar del coche, pero antes de abrir la puerta me pidió que entrara en la casa pues deseaba entregarme una cosa.
    No, no es necesario. – respondí
    Claro que es necesario. Deja que te agradezcamos todo lo que has hecho por nosotras hoy.
    No hace falta, era mi deber.
    No, has hecho mucho más que eso y te has portado muy bien llevándonos al hospital y quedándote como si lo haría un familiar o un amigo. No me puedes rechazar que te mostremos nuestro agradecimiento.
    Pero es que ya es tarde para mí…
    Por favor.- Insistió.

Me sabía mal no permitirle mostrarse agradecida, además, ya llegaba de noche a casa seguro. Así que paré el motor y le acompañe hasta su casa pensando que querría ofrecerme algún dulce típico del pueblo o algún producto similar.

Entramos en la casa y me pidió que esperara un momento en el salón mientras ella entraba en una habitación. Tras una pequeña espera salió sin nada en las manos y se me acercó. Sin apenas tiempo de reaccionar me dió un beso en los labios.

    ¿que haces? – dime mientras me apartaba.
    Es mi forma de premiarte por lo que has hecho hoy. Déjame que te dé las gracias a mi manera.- decía mientras se me abrazaba.
    Esto no, no es necesario – dije mientras hacía por separarme sin mucha firmeza
    no estoy haciendo nada que no quiera hacer.
    Pero yo no puedo… no está bien…

Volvió a besarme sin que yo reaccionara inicialmente. Estaba algo confuso por lo que estaba ocurriéndome y por qué no reconocerlo, algo temeroso. Dejé que me besar y abrazar por ella. Sus besos y el contacto con ella me producían una sensación excitante y aunque aún no tenía muy claro de qué iba aquello, pensé que no era cuestión de desaprovechar la oportunidad de disfrutar al menos de un buen morreo y de apretarme contra esa mujer que si bien apenas me había fijado en ella empezaba a resultarme atractiva. Así que me dejé llevar por las circunstancias.

Se separó un poco y tomándome de la mano dijo – ven conmigo.

Como sonámbulo, obedecí dejándome conducir hasta la habitación de la que había salido antes que resultó ser un dormitorio. Me condujo hasta la cama sin colcha y nos sentamos a un lado. Entre besos me dejé ayudar a desvestirme por ella. – Ahora yo, espera – dijo. Se levantó y empezó a desvestirse sin permitir que le ayudara mientras se quitaba la suya y apartándose cuando intentaba tocarla o ayudar a despojarse de alguna prenda. – Quieto – me ordenó en alguna ocasión que puse mis manos en ella. Quedaba claro que ella era quien controlaba la situación.

Yo observaba como se iba despojando de su ropa, lo hacía con ligereza  y a la vez calculando cómo y en qué orden mostraba cada nueva zona de su cuerpo a mi vista.

En toda la tarde no me había fijado en ninguna de las dos hermanas de modo especial y en todo momento mi pensamiento estuvo en volver lo antes a casa. Ahora contemplaba si perder detalle como A… se estaba desnudando ante de mí con toda naturalidad, como si fuéramos dos conocidos de siempre. Era algo mayor que yo, por esas fechas pasaba algún año de la treintena. Era de poca estatura, poco más alta que su sobrino, si bien su cuerpo era proporcionado, algo ancha de caderas y culo y unos pechos que era el deseo de mis manos.

–    ¿Qué te parece? – Dijo cuando terminó de desvestirse. Apenas me permitió observar su completa desnudez pues se echó sobre mí y entre besos y abrazos nos acomodamos en la cama. Tras un corto momento de exploración mutua, puso su mano sobre mi pene aunque no hiciera falta más intervención por su parte para que estuviera erecto y yo más que excitado.
–    Deja que yo haga todo – ordenó echándose sobre mi e introduciendo mi pene en su vagina. Comenzó a moverse con movimientos lentos, casi con cuidado, muy despacio pero entrando cada vez más dentro de ella. Ese movimiento lento nos permitía seguir besándonos. La sonrisa burlona de sus labios me daba a entender que aquello también era de su agrado. Poco a poco aumentó la cadencia de movimiento que era acompañada por su respiración entrecortada y con algún gemido ahogado hasta coger un ritmo acompasado.

–    Termina tú – Seguía ordenándome mientras se echaba a un lado y dejaba que me pusiera sobre ella.

–    Como aún podía mantener un poco más mi erección me volqué sobre ella. Yo estaba en mi mayor estado de excitación mientras ella se meagarraba con fuerza a mi con sus piernas y brazos y dando en cada movimiento un pequeño grito. Aguanté cuanto pude llegando al final con varias fuertes embestidas que le provocaron gemidos mayores. Terminé derramando la mayor parte de mi semen sobre su pubis.

Me hice a un lado de la cama y durante unos segundos recuperé la respiración. A… se echó a mi lado con una pequeña risa como la de una niña que ha hecho una trastada. Podía sentir los latidos de su corazón y del mio acompasados. Ella jugaba con el vello de mi pecho o bien me daba pequeños besos en el cuerpo.

–    Ha estado bien – dijo rompiendo el silencio producido.
No respondí.
–    ¿Te gusta cómo damos aquí las gracias?
–    Reconozco que es la primera vez que alguien me agradece algo de este modo. ¿es siempre así?
–    No seas tonto. –  me dio un pequeño empujón fingiendo que se enojaba.
–    ¿sabes? Cuando me pediste entrar en la casa para darme algo pensé en que ibas a sacarme algún dulce típico de la zona o algo similar.
–    ¿acaso no te parece esto dulce? – dijo dándome profundo un beso.
–    En serio ¿Por qué lo has hecho?
–    ¿Qué más da por qué? – parecía sentirse incomoda por mi pregunta – ya te dije que quería darte las gracias ¿ahora me vas a pedir explicaciones?
–    No es eso. No ha pasado nada que yo no haya podido evitar de haberlo querido. Pero no me parece normal, al menos a mí nunca me ha pasado, acostarse con un desconocido por el simple hecho de agradecerle un favor.
–    Hoy te has portado muy bien con nosotras esta tarde – dijo mirándome directamente – No sólo te has preocupado de atender a mi sobrino sino que nos has acompañado y nos has dado tranquilidad a mi hermana y a mí aunque lo de mi sobrino fuera luego un pequeño golpe nada más. Lo que has hecho no lo hace cualquiera aunque pienses otra cosa. Has demostrado ser un buen hombre y me apetecía hacerlo contigo. Pensé que a ti también te gustaría.
–     Claro que me ha gustado.
–    ¿quieres quedarte esta noche? – Dijo poniéndose sobre mí como si quisiera aprisionarme e impedirme cualquier movimiento.
–    No, de hecho debería marcharme ya pues mañana tengo que trabajar y quisiera dormir para ir algo descansado. – amagué incorporarme pero ella puso resistencia.
–    Quédate un poco más. Hagámoslo otra vez. – pidió – déjame.

Sin cambiar de posición se introdujo mi pene echándose de nuevo sobre mi. No hacia movimiento ninguno o casi ninguno pues eran estos eran muy suaves, como un ligero masaje.

–    me gusta tenerte dentro. – Dijo mientras me besaba.

Me gustaba esa sensación de total contacto con su cuerpo caliente que intentaba prolongar con un fuerte abrazo que nos entrelazaba. Podía notar como se aceleraba su latido. Así permanecimos un buen rato hasta que se incorporó y empezó a moverse a un lento ritmo acompasado como si quisiera aprovechar todo el goce de cada movimiento. Mis manos sujetaban su culo atrayéndola hacía mi acompañando su ritmo prolongando el momento de mayor penetración o bien masajeaba su pecho cuando en ocasiones se acercaba a mi. En ocasiones se echaba hacia atrás apretando para ser penetrada más. Su jadeo iba a más. Cuando pareció terminar se echó sobre mí dándome un prolongado y húmedo beso mientras con sus manos sujetaba mi cabeza.

– Termina tú – dijo. Como la otra vez prolongue cuando puede mi erección terminando en esta ocasión dentro de ella con una fuerte embestida y un profundo gemido por su parte quedando ambos agotados.

–    Quédate –  dijo cuando nos recuperamos un poco.
–    Sabes que no puedo. – prolongué varios minutos ese momento permaneciendo abrazados entre esporádicos besos y caricias de ambos.

Me levanté y comencé a vestirme mientras ella me observaba.

–    Me tengo que ir ya.

Se levantó y me acompañó hasta la puerta sin cubrirse ni calzarse.

–    ¿Puedo llamarte? … para preguntar por el chico. – dije para justificar mi petición.

Apunté su número en la agenda de mi móvil y evitando ser vista desde fuera nos despedimos con un beso.

Al día siguiente llame al trabajo diciendo que me encontraba mal pues aunque llegué no muy de noche a casa no puede dormir pensando en A… y mi cabeza no dejaba de pensar en lo ocurrido y que no quedaría en solo en una tarde.

dwriterxxiARROBAyahoo.es

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Me cogí a mi rica cuñadita #1

Hola amigos, espero les guste lo que les voy a relatar, ocurrió sin en verdad esperarlo y fue algo que guardamos para nosotros y queremos ahora compartirlo para dar un ejemplo de la facilidad con la que podemos irnos a la cama con alguien que nos gusta, así que atrévanse.
Ella es una mujer que no se cree mucho de su belleza, pero tiene un cuerpo que te la comes entera de solo verla, lo que llama mas a atención son sus enormes pechos que no sabes si llevan o no sostén, al caminar hacen un movimiento delicioso que aun cuando vayan bien sujetos llevan vida propia, en su figura cae una cintura deliciosa que hace resaltar su trasero redondito y bien parado, tiene 1.70 de estatura claro con tacones altos los cuales gusta ponerse y con eso le ayuda a lucir sus deliciosas piernas.
Yo salía con su hermana cuando ella entro a la prepa y se le puso el cuerpo que ya les platiqué, al pasar el tiempo observaba que cuando nos quedábamos solos había cierta tensión exitante, yo nunca he sido del tipo galán aunque tengo buen cuerpo ya que siempre busco estar en forma, lo que me ayuda mucho es que tengo buen verbo así que las conquisto hablando.
Un fin de semana estábamos con toda su familia viendo la televisión cuando se nos ocurrió comer pizzas y decidimos que ella fuera a comprarlas, le preste las llaves de mi coche y su papá me dijo – mejor acompáñala porque no sabe manejar – así que nos dirigimos a la pizzería y en el camino sin otro afán le dije – si quieres te enseño…- hice una pausa para tragar saliva que se entendió de otra forma – a manejar ¿va? – ella dijo que sí como apenada y un poco roja, regresamos y entre platica y comida se fue volando el tiempo.
Quedamos en salir los miércoles y jueves con el carro para aprender y así fue practicando, un día llevó una chamarra enorme y al sentir algo calor como iba manejando me pidió que le ayudara a quitársela, al hacerlo me dejo frio lo que pude ver, una blusa pegadita con un top de licra anaranjado que dibujaba sus enormidades, quité la vista de inmediato pero el daño ya lo había hecho me lo había parado de inmediato y lo peor era que se me notaba.
Seguimos manejando y entre broma y broma me la comía con los ojos y hablando en cierto doble sentido suave, le decía – ¿no quieres echar más para atrás el asiento para que quepas bien? – ó – espero que los conductores no te vean porque van a chocar y ¿quién no?, yo si lo haría – ó – cuidado porque se me va a calentar… el carro – todo en un cierto límite, ¡claro! creando un ambiente bien cachondo.
Pasado ese día los demás fueron tranquilos ni ella ni yo provocamos nada hasta el sábado que le dije que saliéramos a carretera así que invitamos a todos y nadie quiso ir en fin tomamos la carretera a Cuernavaca y bueno con el calorcito y la brisa del viento que nos quedamos en playerita ahí vi mejor sus pechos con la escusa de que usara bien el tablero, llegamos a nuestro destino, comimos algo paseamos y ya cuando estábamos a punto de subirnos al carro para regresarnos me dijo – oye te quiero pedir un favor muy especial – – haber dime – – quiero que me prestes tu auto mañana y el próximo sábado para salir con mis amigas – – va, ok – y en ese momento se me calentó el pene y me dije ¿por qué no? atreviendome a decirle – con una condición – – ¿a, sí?, ¿Cuál ? – – sube te la digo en el camino – pasamos un rato sin hablar y me dirigí a un motel tranquilo sin que lo supiera, así que me dijo – hay ya dime ¿cuál es tu condición? – – bueno va te la voy a decir pero te aguantas ¿he?, quiero que me enseñes tus chichotas, y te presto el carro todo lo que quieras – y se hizo el silencio, esperé un rato y luego ella dijo – ¡va!, pero solo te las enseño, ¿cuándo? – – ahorita – – ¡va!- así que pasamos dos cuadras y al dar la vuelta entramos al motelito, nos estacionamos y me dijo – mira – y se comenzó a quitar la playera – y le dije – acá en el carro no, vamos arriba, para estar más cómodos – al entrar y cerrar la puerta sentimos que todo cambio pero nos quisimos hacer los duros yo me acomodé en la orilla de la cama con las piernas abiertas frente a ella apoyado con mis manos hacia atrás y como llevaba ropa holgada se comenzó a hacer la famosa carpa aun disimulable.
Ella se paro frente a mí y me dijo – ¿en verdad que son bonitas? – viéndoselas, yo asentí con la cabeza y le dije – sí, a mí me gustan mucho – y se quitó poco a poco la playera y aunque tenía sostén eran sus pechos los que se detenían solos, a mí se me estaba notando mas la carpa y me dolía un poco, así que me baje el pantalón y mi verga saltó dando de tumbos, ella se le quedó viendo, terminó de quitarse todo lo de arriba y sin decir nada se arrodillo frente a mí, sin tocarme comenzó a ver de cerquita mi verga, la tome de la nuca, la acerque y se la empezó a comer todita, me estaba dando una mamadita deliciosa.
De repente se detuvo se puso de pie y creí por su expresión que todo había acabado, además estaba enojada, se dio la vuelta y pude ver su pantalón que le dibujaba su figura deliciosa y se lo comenzó a bajar dejándome ver su pantaleta de bikini rosita clavadita entre sus languitas redonditas que sacaba aun más para excitarme, me puse de pie y me quite todo, me le acerqué y al sentir su calor la abrase no me pude detener, ella era una mujer y yo un hombre, quería sentirla toda, la besé, le chupe sus chichotas y la senté en la orilla de la cama le quité sus calzoncitos y comencé a darle una mamadita que la hizo calentarse al grado de dar de gritos y gemidos.
En un buen momento me jalo hacia ella puso una almohada a lo largo de la cama y me acostó encima boca arriba, se me quedó viendo y dijo – ¡NO, TE, MUEVAS! – se montó en mi, tomo mi pene y selo fue untando en su vulva. Tenía un espectáculo entre sus chichotas, sus expresiones, sus sonidos, su abdomen sus ganas…
En una de sus untadas la cabecita de mi pene no sé si por sus movimientos o mi postura encontró su entradita húmeda y chiquita, a lo que ella soltó un grito que termino en suspiro que la hizo alzar la vista al techo y así se lo fue clavando poco a poco, diciendo – noooo, nooooo , noooooooo, por favor nooooo – ella por lo que pude ver no podía metérsela mas, yo tenía ganas de ayudarle pero lo que dijo y sus movimientos no quería nada de participación, se comenzó a mover más rápido como desesperada por comérselo todo y en una de sus envestidas dejó caer su cuerpo y logró metérsela toda soltando un grito enorme, se había quitado lo virgen, así se quedó un rato quieta apoyándose de mis pechos con las manos y apretándolos con fuerza, luego de un rato comenzó de nuevo el bombeo que parecía que la había dejado muda.
Me empujé un poco para metérsela más y comenzó de nuevo a gemir decía – mas nene, mas dámelo todo, dame mas, cógeme, cógeemeeee – así que ya no me detuve se la fui dando poco a poco, ella no sabía qué hacer se movía como podía, quería sacársela pero por la almohada no podía, se la metía toda y se veía como se venía, quedándose quieta y después seguía pidiéndome –mas, mas, hazme tuya mas, cógeme – con la almohada, como estaba mi cuerpo, entraba mas y mas en cada envestida y esto me hizo sentirla como nunca a ninguna y con todo el espectáculo ya no pude mas y no tuve tiempo para avisarle así que con un grito mientras ella en su movimiento bajaba se lo clavo aun más adentro y se vino en un fuerte grito que oculto el mío sin intentar siquiera sacárselo, vaciándome adentro de ella.
Así estuvimos un buen rato adentro y ensartada, no dejábamos de besarnos ni de chuparle sus tetas que tantas noches me provocaban masturbarme, ya un poco más tranquilos mi pene aun adentro comenzó a crecer de nuevo ella solo gemía – ahhhh, ahhh ay!!! Aaaaay!! – me vio a los ojos y se quiso bajar de mi pero por la altura por la almohada no pudo y al final no quiso, cambiamos a la de misionero y ahí fue donde yo pude dominar, se lo saqué dejándole solo la puntita y se la fui antojando con metidas suavecitas y lubricadas, ella solo me veía y decía – ya no seas malo – y se la metía toda y repetía – métemela ya, cógeme!, cógemeeee! – y volvía de nuevo a atormentarla, a la siguiente se la cambie de una metida a darle con todo tratando de que me sintiera, rápido, explosivo, intenso cuando de pronto ella se abrazó fuertemente a mí gritando, dejándome sentir las contracciones de su fuerte orgasmo que me hizo vaciarme todo por dentro una vez más.
Cuando nos metimos a bañar después de darnos mimos y lengüetazos nos dimos cuenta que ya eran las 9 de la noche y que nuestros celulares habían estado recibiendo mensajes y llamadas así que nos subimos al auto y ya en la carretera hablamos e inventamos que había mucho transito por un accidente y estábamos varados en un lugar sin señal.
Espero amigos les haya gustado y los inspire a aventarse y lograr cosas inesperadas, luego escribiré otra de nuestras experiencias saludos y dejen sus opiniones.

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Con el novio de mi amiga

Soy una mujer súper caliente y me encanta gozar del sexo. Ahora disfruto mucho más porque tengo más experiencia, los hombres y mujeres que he follado dicen que me muevo muy bien y que gozan mucho conmigo. Sigo con mi proyecto de follar con algunas profesoras en el instituto y con llamar a alguna madre de alumnos para ir a tomar un café a su casa. Ese será mi próximo objetivo.

Soy Loli la profesora. Antes de casarme con mi difunto esposo, yo no era profesora de la ESO como ahora, trabajaba en una oficina. El novio de mi amiga me atraía muchosisisisimo, tanto que a veces he soñado con él haciendo el amor y con su pene introducido en todos mis orificios…lo deseo como una loca pero lo que jamás imaginé que él me deseaba a mí de igual manera…

Sucede que él trabaja en las mismas oficinas que yo, claro que en diferente departamento… él siempre pasaba todas las mañanas a mi oficina a darme los buenos días, hasta que un jueves que vio con un chico hablado, claro que no hablábamos nada malo si no cosas de trabajo solamente, él no lo entendió así, y pasó todo el día y a mí se me hizo bien raro que él no había llegado a decirme los buenos días…

El viernes tampoco llegó por la mañana entonces cuando yo estaba a punto de irme al almuerzo él llegó y bruscamente cerró la puerta le puso la llave y sin decir nada me cogió del brazo y me quitó la blusa bruscamente, yo tenía puesto una blusa blanca con botones y una falda corta abierta de los dos lados de las piernas y pegada al cuerpo que resaltaba mi figura.

Solo tenía puesta la ropa exterior sin ropa interior más que mi sostén. Cuando vio mis tetas grandes, paradas y bien duras me dijo, wow que rico esto… yo no dije nada, le pregunté que porque no vino el día de ayer a decirme buenos días, me dijo que estaba muy celoso porque me vio hablando con Juan.

Le dije que entre Juan y yo no hay nada, me dijo que desde hace mucho tiempo quiere que sea de él, que me desea como un loco y que estoy bien rica, que él hace mucho está enamorado de mí, yo le respondí que si se le olvidaba que en primero lugar él, era el novio de mi mejor amiga y que yo estaba apunto de casarme, me dijo que no le importa…

Me tomó, me levantó y me acostó en el escritorio acariciando con su lengua cada parte de mi cuerpo.

Yo no dije nada porque quería que llegara hasta donde él quisiera, al fin y al cabo solo sería una vez, él siguió acariciándome cuando llegó a mi conchita vio que era una conchita de lindos labios rasurada limpia, con clítoris rosaditos y carnuditos, eso le excitó más me empezó a chupar la conchita más  y más  profundo yo gemía de placer, para ese entonces él ya estaba desnudo porque mientras hablábamos de que él era novio de mi amiga y yo a punto de casarme pues él se desvestía…

Yo no aguantaba más, me sentía en el cielo, sentía que en todo el universo solo existíamos él y yo, quería vivir el momento sin recordar que el era el novio de ella y yo apunto de casarme… Su nombre es Christian, él me levantó al verme tan excitada y me puso contra la pared, es un hombre fuerte alto y rico… me puso contra la pared mientras yo lo abrazaba con mis piernas para no caerme, me empezó a penetrar despacito.

Mi conchita se iba mojando más y más y maas mientras sentía como tu miembro grande y gordo iba penetrándome , lo sentía navegando dentro de mi lo abrazaba con mis manos y mis piernas, sentía tan emocionante el momento estaba en una posición que jamás había experimentado antes, y el solo echo de pensar que mis jefes podían llegar y tocarme la puerta me excitaba aun más…

Yo lo disfrutaba y empecé a tener mi primer orgasmo, sentía que la vida se me iba en el… que ricooooo me lo hacía ese hombreee, wow, él quiso penetrarme por detrás pero yo le dije que por el culo jamás lo hice ni lo voy hacer, bueno luego he cambiado de idea sobre eso, claro que con la muerte de mi marido y mi nuevo trabajo de profesora, pues los alumnos-as y sus madres tienen gustos diferentes y quieren variar en el juego amoroso, además no está nada mal la penetración anal, de veras.

Bueno, volviendo al relato, perdón por la digresión, después le pedí que se sentara en la silla para poderle mamar su pene.. lo cogí como un helado en el desierto y empecé a mamarlo más  y más  rápido hasta que llegara a mi garganta el no soporto tanto y me dijo mami estoy apunto de venirme, le saque su verga y deje que casi me ahogara con sus jugos en mi boca, me encanto el saborear su semen que rico era…

Después me senté en él, y dejé su verga por un lado para no lastimarlo porque estaba bien dormidita en ese momento, nos empezamos a besar y le dije que el también me fascinaba pero que yo me tengo que casar, me dijo que no, que por favor no lo haga, que lo deje y que el dejaría a mi amiga Aurora, dijo que ella no es tan rico como lo soy yo.

Bueno eso solo él lo sabe, entre besos y caricias, y susurros, de repente sentí que su miembro, su gran trozo se estaba excitando de nuevo, me quitó despacito de su lado y me puso en cuatro en el escritorio y me empezó a penetrar por mi vagina, yo sentía tan pero tan rico cuando sentía entrar su pene en mi, despacito lo metía y lo sacaba, y me decía, aquí te va mi vida, es todo tuyo devóratelo, trágalo todo mami que esta llorando por ti, esta sedienta de ti, yo gritaba en voz baja y decía, masssssss, massssssssss métela hasta donde puedas, méteme hasta los huevos si es posible.

Él mientras hacía eso, me acariciaba con una mano mis clítoris y con la otra mis nalgas, me sentía en el cielo, en las nubes, sentía que no aguantaba más que estaba por tener mi orgasmo, trate de aguantarme pero le sensación de tener una verga tan grande en mi concha era más  rica que la comida… me volví a correr y él al mismo tiempo mío…

nos quedamos ahí unos minutos recuperándonos cuando vi al reloj vi que ya había pasado más  de una hora de estar follando y yo tenia que regresar a mis quehaceres en la oficina al igual que él.

Cuando ya casi nos estábamos despidiendo entre besos y caricias, sentí nuevamente que su polla estaba bien parada y erecta me empecé a excitar y me dijo, wow mami, tú nunca tienes fin verdad? eres una mujer súper ardiente al igual que yo, y le conteste, aun no me conoces bebe!

Él se sentó y yo empecé a sentarme en su verga, en ese enorme y grueso trozo que tiene es hombre tan exquisito que solo me acuerdo de él, y ya empiezo a humedecerme.

Él me cogía de las nalgas y me acariciaba y me las abría y metía la punta de unos de sus dedos, eso me excitaba aun más  , después empezó a susurrarme y meterme la punta de su lengua en el odio mientras yo subía y bajaba y veía los ojos de excitación que él tenia y lo mucho que estaba gozando conmigo. me decía que yo era la mujer más  rica que él ha probado en su vida, me hacia sentir como si yo era la única mujer en todo el universo y eso me gustó mucho…

Me excité tanto que me corrí en ese momento con un orgasmo interminable..ufffffffffff que rico le dije…

Él me dijo, mami no dejes de moverte mi vida que estoy apunto de correrme, massssss, massssss, así bebe asiiiiii decía, sentía como su verga corría todo mi ser dentro de mi, como gozaba y disfrutaba que me moviera como lo hago, chupaba mis senos como un loco, con excitación increíble, era único. Y grito en voz baja, quiero venirme en ti, quiero dejarte embarazada, que tengas un hijo mío, yo sonreí y le dije vente mi amor.

Se corrió y pude sentir lo caliente de su semen en mi… claro que yo sabía que no podía quedar embarazada porque no estaba en esos días… después nos vestimos porque ya era bien tarde y me dijo que quería volver a verme.

Le dije que sentía algo por él, pero que lo que me estaba pidiendo era imposible. a los meses después yo me casi y él cortó con su novia, mi mejor amiga porque él me dijo que no lo satisfacía, seguimos siendo amigos pero jamás volvió a ocurrir lo que pasó esa tarde del viernes… aun lo sigo viendo, aun no se casa y me pide que volvamos a revivir ese momento. La verdad el hombre aun me atrae pero no sé si pueda ponerle los cuernos a mí marido nuevamente como lo hice alguna vez.

Ahora que estoy recordando todo, siento ganas de volverlo hacer con él… Puede ser que si me busca lo haga, pero aun no lo se…espero que les haya gustado y gocen la vida como viene, porque solo vive una vez…

Soy una mujer súper caliente y me encanta gozar del sexo….Ahora disfruto mucho más porque tengo más experiencia, estoy muy bien físicamente, los hombres y mujeres que he follado dicen que me muevo muy bien y que gozan mucho conmigo. Sigo con mi proyecto de follar con algunas profesoras en el instituto y con llamar a alguna madre de alumnos para ir a tomar un café a su casa. Ese será mi próximo objetivo.

Un beso. Gracias por esta excelente página.

Autora:Loli

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