La exposición

Comencé el mete y saca, la levanté, me volví a sentar y le abrí las piernas de tal forma que ella estaba empalada con mi verga hasta lo más profundo de su culo, gritaba, sudábamos a más no poder, ya no pensábamos en nada que no fuera satisfacernos, comencé a pellizcar sus pezones mientras con la otra mano le acariciaba la vagina tocando su clítoris con dos dedos, aprisionándolo y sobándolo.

Resulta ser que a mis 21 años era un chico extrovertido, desmadroso y muy agradable, aunque esto era más bien en síntoma de fiesta ya que con la escuela era muy cuidadoso y dedicado, pero bueno la finalidad de todo esto no es explicar mi persona sino más bien una de mis pocas experiencias en cuestiones sexuales…

Era un miércoles alrededor de las 7:03 horas de la mañana, aclaro que iba llegando a la Universidad en la que estudié, a las 7:00 a.m. teníamos una clase llamada Seminario de Finanzas y en esa clase, precisamente ese día me tocaba exponer un tema llamado Inversiones bursátiles, (poca cosa quizás), pero en ese tiempo era un reto explicar todo lo relacionado a inversiones en papel comercial, bonos, bondes y todas esas cosas que manejan los corredores de bolsa, resulta que al llegar sólo estaban una cuantas compañeras y algunos de mis compañeros, el profesor aún no llegaba.

Platicando con ellos, supe que al día siguiente jugaríamos con otra universidad (era Soccer, en ese tiempo era seleccionado universitario), bueno entre unos simples, sí unos simples no, llegaba el profesor. (Aclaro, en ese curso tenía una novia llamada “Selene”, era celosa y todo lo que se supone en esa época, era una chica mimada por sus padres a más de ser hija única), quizás el momento que decidí “llegarle a Selene, fue porque tenía unas grandes tetas que, madre mía, harían crecer a los enanos de Blanca Nieves”.

Al llegar el profesor me dediqué a escribir algunos gráficos en el pizarrón para explicar algunos puntos en general, en ese ínterin y la exposición noté que mi “noviecita” traía un escote que generosamente el profesor se dedicaba a verle, cosa que no me molestó, más bien me agradó, pues ella a más de ser linda, sabía lo que tenía y yo por mi parte cada vez que se me antojaba le daba unas buena mamadas a esas tetas, dentro o fuera de salones en la universidad, en la sala de su casa o en la sala de algún cine, eran sencillamente “deliciosas”.

A mediados de la exposición llegó una de mis compañeras, que casi era su costumbre llegar a media clase, la llamaremos “Marisa” (en realidad nunca supe su nombre real todos la conocíamos con ese nombre). Era una niña como de 24 años bien formada, niña bien, que por comentarios, habíamos sabido que sus padres la habían sacada de una universidad particular y la habían metido a esta universidad pública en castigo por sus constantes reprobadas de cursos y seminarios.

Era hermosa, medía aproximadamente 1.60m, delgada, ojos café claro, cabello abajo del hombro ondulado, cuello largo, una cintura que muchas ocasiones toqué (luego sabrán porqué), unas nalgas lindísimas, unas tetas medianas, pero lo que más me llamaba la atención de ella eran sus piernas, totalmente torneadas, lindas, fuertes y sobre todo blancas, aclaro que sus nalgas después me gustaron mucho, pero es cosa de más adelante, por el momento sólo me llamaban la atención sus piernas. En esta ocasión vestía una blusa de algodón ligera, debajo de esta (como era su costumbre), no llevaba sostén, así que los pezones resaltaban tiesos y retadores (a más de que ella siempre caminaba muy erguida), y esto hacía que esos pechos se vieran más grandes, traía además una faldita tableada color negro unos 10 cm arriba de la rodilla, unas zapatillas negras de tacón de aguja qué, ¡válgame!, hacían parar más su estupendo culo.

Pero sin duda lo que más me llamó la atención fue que se sentó hasta adelante siendo que ella siempre se sentaba hasta el fondo del salón y así pude ver tres cosas, uno: traía un liguero negro lindísimo que en contraste con su piel blanca dejaba ver ¡Mmmmhh!, unas piernas hermosas, para mi sorpresa no traía calzoncitos y en tercer término vi una especie de lunar en su entrepierna izquierda casi llegando al pubis que llamó especialmente mi atención ya que no era del tamaño de algún lunar común sino mucho más grande, ella sencillamente se sentó hasta adelante de las sillas de mis compañeros y escasamente a metro y medio de donde estaba exponiendo, cruzó una de sus piernas sobre la otra y descuidadamente se dedicó a transcribir las notas y gráficos que había escrito antes en el pizarrón, (ella por naturaleza de ser niña bien era muy distraída), bueno esto me dio oportunidad de visualizar con entereza ese buen par de piernas que la verdad me encantaban.

Esta situación si se quiere un poco bochornosa, era para mí doble, les explicaré porqué, por un lado estar frente a la atención de todo un grupo no es fácil y esto se hace más difícil cuando alguien que te gusta se te planta en frente con la firme intención de decirte sin palabras “mírame estoy cogible y tú eres un pendejo”, y por el otro tener a tu noviecita en el mismo grupo que con la mirada te está diciendo “después de esta exposición nos iremos a mi casita y me meterás la verga por donde tú quieras”. Estaba sudando no de los nervios por la exposición sino más bien por las miradas de ambas, por un lado alguien que te es incondicional y que disfruta del sexo contigo ampliamente y te da las nalgas sin ningún pero y por el otro una lindura de niña, que quiere que se la pongas entre las piernas y la seduzcas frente al grupo.

Si se me permite, por principio de cuentas esta niña tenía su grupo de amigas denominadas las “chicas de la high”, pues eran demasiado sangroncitas al hablarte y casi nadie del grupo les hablaba, lo que sabíamos de ellas lo sabíamos por Mary Carmen una chica que era demasiado metiche (bueno nunca falta) y se enteraba hasta de cada cuando se te paraba la verga a ti y cada cuando les tocaba la “regla a las chicas del grupo, en fin que la verdad con Marisa ni siquiera el saludo, no le hablaba a ella ni ella a mí, así que bueno que se me plantara con la falda y sin calzones no era cosa de todos los días.

Seguí con la exposición tratando de disimular el tamaño de mi erección, cosa que me fue un poquitín difícil debido a que en ese tiempo usaba puro pantalón de mezclilla entallado y bueno el paquete se podía ver hasta de 50 m de distancia, así que no supe cómo, pero continué. Para mi fortuna a Selenita la llegó a buscar una compañera del grupo de danza clásica y salió por un momento en la sesión de preguntas, cosa que aproveché muy bien, en primer lugar imité ser torpe y en uno de tantos movimientos tiré el gis cerca de las piernas de Marisa, sin embargo ella no hizo el menor movimiento por agacharse a dármelo, así que con la consabida frase “con permiso”, me situé frente a sus piernas y tuve la oportunidad de ver en todo su esplendor los lindos labios vaginales que a través de la escasa mata de vello púbico se veían riquísimos, en ese momento recordé cuando uno ve el hueso de un mamey al cual se le ve una hendidura de otro color imitando la vagina, los vi se me antojaron y ella ni siquiera se movió, el liguero tenía un encaje de esos que en ese tiempo se juzgaban caros, por lo demás me deleité durante unos 30 segundos, cosa que interrumpí al darme cuenta de que ella me veía hacia abajo como diciendo: “¿verdad que está linda mi puchita?”

Me sonrió y me dijo un escaso “hola”. Para disimular la interpelación de haberme descubierto husmeando entre sus piernas se me ocurrió preguntarle ¿Si tú fueras industrial y tuvieras problemas financieros que harías?, haciendo referencia a alguno de los puntos tocados en la emisión de acciones bancarias. Se limitó a decir que ella no pensaba nunca ser industrial sino a disfrutar de la vida y si en algún momento de su vida se le presentara una oportunidad de manejar negocios a ese nivel, lo primero que haría sería vender la empresa y dedicarse a vivir la vida; para mi sorpresa todos se rieron cosa que me hizo relajarme un momento. Posteriormente y con el pretexto de la evaluación de la exposición repartí una serie de preguntas impresas en papel, a ella fue la primera que se lo di, y cuando pasé junto a ella me dijo muy bajito, ¿me ayudas a contestarlo?, le dije que sí y una vez terminado de repartir el material me senté en una silla frente a ella, cabe aclarar que esta evaluación era de discusión entre compañeros, por parejas y teníamos 20 minutos para contestarlas.

Me senté frente a ella, con mi rodilla rocé las suyas cosa que me hizo estremecer y sentí un jalón en la verga de antología, e hizo que esta se moviera de posición bajo mi pantalón, cosa que ella vio muy bien pues al tratar de pasar entre las sillas le quedó mi “monstruo” muy cerca de su carita, es probable que haya sido mi imaginación, pero vi como claramente ella pasaba la lengua por los labios al darse cuenta del tamaño de mi pene. Me senté y comenzamos a trabajar, pero ella comenzó a desviar la plática, primero diciéndome de la interrupción al llegar tarde, segundo de la mala noche que había pasado y tercero de algunos de sus gustos en cuanto a ropa, aquí fue donde entré yo en plática completamente, diciéndole que se veía muy linda así, que ojalá siempre pudiera vestirse en esa forma y etc., etc., de ahí pasé a decirle que estaba muy lindo su liguero, ella se sonrojó y no dijo nada, afortunadamente, completé diciéndole que se le veía así como estaba sentada y era verdad la punta del liguero asomaba por la falda extremadamente corta que usaba.

Ella sólo atinó a bajársela un poco más, cosa que no era tan fácil debido a la rigidez de la tela de la misma. Seguimos platicando de trivialidades y llegamos al tema de la familia donde nos centramos en nuestras persona, ella entre otras cosas me dijo que tenía un hermano estudiando en Stanford y que vivía con su padre ya que su madre no vivía con ellos y que su padre obviamente se dedicaba más a trabajar que a ella, me confesó que tenía problemas en Estadística II y Programación lineal, me ofrecí a ayudarle ella dijo si, pero nunca cuando. Seguimos platicando y se terminó el tiempo de diálogo, entregamos conclusiones y terminó la clase, la verdad nunca me di cuenta en qué momento volvió Selene al salón.

Al salir de clase como siempre tomé mis escasas cosas unos papeles y salí con mis compañeros al pasillo, fuimos a la cafetería desayunamos y a la siguiente clase. Terminaron las clases del día, cada quien a su casa, Selene me esperaba en el pasillo del edifico “C”, aclaro Selene era una chica rezagada pertenecía a la generación 85 y yo a la 86, ella se había retrasado porque se había enfermado de hepatitis; así que no todas las clases nos tocaban juntos. Como todos los días un abrazo, un beso, un te extrañé y un te quiero, jugando por los pasillos, la abracé, bromee con ella y aprovechó para darme una pequeña palmada en las nalgas, le sonreí, me dijo: “¿estás pensando lo mismo que yo?”, le dije “desde la mañana no he podido olvidar ese hermoso par de tetas que llevas, me encantan”. Solo me contestó, “ya sabes que son tuyas.”

No había reparado en las prendas que llevaba Selene hasta ese momento, el top no podía faltar y este como siempre aprisionaba esos hermosos pechos que me enloquecían, un pantalón stretch de mezclilla que hacía ver su figura como lo que era, una diosa de la belleza, describiré a Selene: Rubia, pelo hasta el hombro, lacio, ojos verdes, cara ovalada, labios carnosos (que mamaban la verga como pocas), delgada, bueno es un decir realmente las medidas de Selene eran 104-60-98, así que ya se imaginarán, no era un portento de mujer, pero traía a más de uno tras de sus huesos aún cuando sabían que tenía novio. Llegamos a su casa, me invitó un vaso con agua de fruta, como hacía un poco de calor, le puso hielo, aquí cabe decir que me había ganado la confianza de sus padres, de su madre porque nunca la dejaba llegar tarde a su casa y como siempre la acompañaba yo, me tenía en un concepto muy grande y de su padre pues quizás porque le hacía el loco con su equipo preferido de fútbol, así como le ayudaba en problemas con sus computadoras ya que se dedicaba a las transmisiones de datos vía satélite

Me dio mi vaso con agua, ella muy natural subió a su recámara a cambiarse, se puso un short ceñido de mezclilla que rendía culto a sus atributos y por delante me mostraba remarcado en la tela, el lindo monte de Venus que portaba mi estupenda novia, así como por detrás me dejaba ver sus nalgas exuberantes que muchas veces mordí y que valga decirlo me encantaba besar. Bajó, se sentó frente a mí mirándome fijamente tratando de adivinar mis pensamientos (la verdad era que yo pensaba en Marisa y su sonrosada pucha, pero nunca lo dije).  Me preguntó:

-¿En qué piensas? -Nada, en especial, ¿dime que tal estuvo la clase hoy? -Bien, algo de psicología aplicada, no entendí, ¿podrías explicármelo?-Claro, mi cielo, ya sabes que mañana no podré estar contigo porque jugamos ¿verdad?-Algo sé de eso, pero ¿realmente irás a jugar o sólo buscarás la oportunidad de divertirte?-Cariño, no seas celosa, ya sabes que si quieres puedes ir, sólo que es a la 8:00 de la noche.-Mmm no, prefiero quedarme en casa a preparar mi Proyecto de Tesis.

-Ok, me parece bien, ¿si deseas llegando de jugar te llamo?-¡No!, mejor vienes, sabes, mis papás se fueron ayer a Mérida.-¿En serio? ¿Y qué, piensas hacer fiesta? -No la verdad es que pensaba si podríamos pasarla juntos aquí en casa.

-Pues me la pones difícil, ¿cuándo regresan tus papás?-Hasta la semana que viene; el viernes para ser exacta.-¿En serio? ¿O sea que podemos estar aquí todo el tiempo? -Bueno si tú quieres si, si no quieres pues podemos vernos por las tardes-Mira te parece si… bueno te ves tan linda así cuando paras esa boquita que me matas, pienso en cómo me darías un beso en el pene con ella. -¿De verdad? -Claro, ven acércate- ella se trasladó a mi lado. Me dice. -¿Dime?, oye amor, ¿ya te fijaste que la sala es nueva? -La verdad no, pero está bonita

-Oye corazón estoy como decirte, algo acelerada, cuando estabas exponiendo, ¿fue mi imaginación o tenías a mi cosita parada? -Si mi cielo estaba excitado, ¡imagínate! No siempre enseñas tanto las tetas como hoy. -¿Crees?, la verdad es que nunca ha sido mi intención, tú sabes que sólo son tuyas. -¿En serio? -De verdad. -Lu (por Selene = Luna), te digo una cosa, la verdad es que en estos momentos estoy excitado. -Ya lo había notado. -¿Y….? Selene se sonrió y dijo –me encantas, me fascinas, me gustaría mamártelo ahorita…-Que rico mi cielo, pero bueno tú sabes que a mí no me gusta quedarme estático.

La tomé por los hombros, la abracé y la atraje hacia mí dándole un beso profundo y lleno de pasión, donde mi lengua batía la suya, las entrelazábamos, mientras con una de mis manos sobaba intensamente esas tetas hermosas por encima del top, ella comenzó inmediatamente a sobar mi verga por encima de mi pantalón, esto fue suficiente para que “el monstruo” diera un respingo y creciera totalmente. No es que presuma de mi material, pero bueno ella decía que estaba muy rico y muy lindo, en este caso no puedo evaluarme, mi pene es de tamaño normal, hablamos de unos 12 cm en reposo y unos 18 erecto, en su máxima dureza llegará quizás a los 20 cm, y de grueso unos 5 cm de diámetro. Ella lo tomó por encima del pantalón y lo comenzó a sobar, se sentó a horcajadas sobre mis piernas frente a mí, aproveché para pasar las manos por detrás de ella y tomé con cada una de mis palmas cada nalga, que en esas circunstancias ya eran grandes, ella bajó mi cierre y desabrochó mi pantalón, hurgó más abajo y sacó mi pene de entre mi bóxer, con ambas manos lo tomó y lo comenzó a frotar de abajo hacia arriba lentamente descubriendo el glande completamente y luego volviendo a cubrirlo.

Cuando subía las manos, con los ojos me decía: “Te amo cariño, esta hermosa verga me la voy a comer completamente y después me la meterás por donde tú quieras”, me dijo con palabras. – Hermosa sencillamente hermosa, ¿me cabrá en la boca?, le dije – Prueba. Se bajó de mis piernas, se metió entre ellas, hincada en el piso y comenzó a frotarlo con mayor vigor, haciendo que de mi pene surgiera un líquido transparente, que se apuró a limpiar con la lengua, intentando meter la punta de la misma en el ojo del cíclope. Una vez hecho esto comenzó a chuparme la verga como solo ella sabía: bajaba y subía con el pene dentro de su boquita de mamadora, esto me hacía gemir, sólo atinaba a decirle –¡mmmmm, que rico mi amor, mámalo como tú sabes chiquita, que rico! Ella seguía mamando con maestría, sacaba completamente el tronco de su boquita y con la lengua pasaba la punta sobre el prepucio en repetidas ocasiones, luego tomaba sólo el glande y lo apretaba entre sus mejillas haciendo la farsa de que era una especie de mango o algo parecido.

Yo por mi parte si en un inicio comencé por relajarme y sumir la nuca en el fondo del respaldo del sofá, la tomaba por la cabeza y la jalaba hacia mi pene cada vez más tieso y largo, imposible seguir sin hacer nada, en una de tantas subidas y bajadas aproveché para sacarle el top, cosa a que ella ayudó moviendo la cabeza hacia abajo rápidamente y aparecieron en todo su esplendor esas hermosas tetas que me tenían loco, los comencé a estrujar en toda su magnitud, sobando alternadamente cada pezón haciéndolo enrojecer y erguirse como higo, esto la hacía vibrar de una manera estupenda y decía alternadamente con la chupada de verga –siiiiii, cariño sóbalos, muérdelos, pellízcalos, destrózalos son tuyos, ¡que rico siento!…

Continuó mamándome el pene por espacio de 10 minutos, durante los cuales había momentos en que sólo atinaba a balbucear, ¡qué rico!, la levanté por debajo de los brazos y le dije -mi amor ha llegado el momento de comernos mutuamente, por lo que más rápido que inmediatamente la voltee de tal manera que sus nalgas quedaron a la altura de mi cara y aproveché para hacer lo que más me gustaba, morderlas por encima de su estrecho short, mientras con una mano estrujaba alternadamente las tetas, con la otra desabroché el pantaloncito por delante e introduje mi mano en su vagina, estaba caliente, ¡muy caliente!, pero sorpresa, se había rasurado su pequeño rinconcito de placer (se había rasurado para mí según me dijo después), bajé un poco más mi mano y tomé su hendidura entre mi dedo medio y el índice rozando sus labios lentamente, ella estaba mojadísima, su vagina era un auténtico mar de jugos, eso hizo que me excitara mucho más por lo que decidiéndome, bajé su pantaloncito, me encontré con un pequeño calzoncito blanco, por no decir tanga que solo cubría su rica puchita y una sexta parte de sus nalgas blancas, nacaradas, que al contacto de mis intrusas manos se sonrojaron.

Mordí, arañé, golpee con fuerza ese hermoso trasero que tantas veces había visto, mientras seguía rodeando con las yemas de los dedos los pezones que cada vez se ponían más duros, mientras con la otra comencé a darle con el dedo en la vagina moviéndolo rápidamente, rozando el clítoris suavemente, que se puso tieso y ella vibraba cada vez que lo tocaba reculando ricamente, poniéndome las nalgas más cerca, seguí mordiendo y besando ese rico culo, ella jadeaba y decía: ¡Cabrón cógeme ya por favor!, ¡dame tu verga ya!, ¡que no ves que me quemo!, por favor mi cielo dámela, métemela donde quieras, ¡pero ya! Seguí mordiendo las nalgas, en un lapso de lujuria retiré haciendo hacia un lado la tela de la tanga y comencé a besarle el sonrosado agujero del culo que se remolinaba frente a mí (aclaro nunca, hasta ese momento habíamos cogido por el culo), pasé mi lengua completamente por el culo y bajé hasta la vagina, metiendo mi lengua hasta donde cupo, esto le soltó un grito de pasión, diciendo: -Máaaas corazón dame más…

Seguidamente la agaché, la puse a que pusiera las manos sobra el respaldo del sofá mientras me sacaba los pantalones, los tenis y el bóxer quedando sólo con la playera y calcetines y sin quitarle a ella la hermosa tanga, sólo la hice un lado, metiéndosela hasta el fondo, ella solo gimió y suspiró al mismo tiempo, comencé un mete y saca lentamente en su vagina que se adaptaba diestramente a mi verga cual si fuera hecha para ella, apretaba de lo lindo, a cada embate mío, ella contestaba con un suspiro y una reculada decía algo así, como: ¡amor me matas!… ¡por favor no pares! ¡Quiero más!… ¡dámelo por favor, dámelo! Seguimos así un momento más y en un lapso de pasión me dijo: – Amor ahora dámela por el culo, me gustaría recibir tu enorme monstruo por el culo, dámelo por favor, quiero sentirme desflorada por el culo y que seas tú el que me lo deje abierto, desflóramelo, por favor corazón ¡dámelo ya!

Seguidamente le puse las rodillas sobre el sillón la voltee y agache poniéndola en posición semi esclava le metí un cojín de los sillones debajo del estomago para levantar el culo un poco mas y le doliera menos, pero ella decía –Ya1 dámelo, lo quiero ya!… entonces fue cuando se me ocurrió, mojarlo en el con mucha saliva y en combinación con sus jugos vaginales , intenté penetrarla por detrás en un primer empujón me dolió ya que todo parecía indicar que era muy estrecha por el ojete, entonces tome mi dedo índice comencé a hurgar en su culo poco a poco , lentamente comencé a ensanchar el culo, después metí el dedo medio, ella sollozaba, pero no paraba de decir ¡sigue! ¡Dámelo!, con los dos dedos fue más fácil, una vez que había dilatado el esfínter un poco, intenté penetrarla y bingo, entró la cabeza de mi pene, ella brincó, bramó, gritó, dijo palabras ininteligibles, algo así como:

– Eres un cabrón ya me cogiste por el culo, para, detente que me duele. Me detuve mientras ella puso una mano por detrás, en mi pecho, después la quitó y entendí, comencé a metérsela poco a poco, seguí metiéndosela hasta que mis huevos chocaron con esas hermosas nalgas que momentos antes había mordido y estaban rojísimas.

En este momento estaba ya fuera de sí y decía, ¡aaaaaah! No… Por favor… No dejes de cogerme, cógeme siempre, eres un cabrón eres un… pero me gusta ser tuya, dame más, métemelo hasta que me duela todo, mátame, dame más. Comencé el mete y saca poco a poco, ese nidito, estaba tan excitado que le decía, me encantas por caliente, eres cachondísima, muévete gatita, muévete ramera, mueve ese culo, ¡tu papi te lo ordena! Ya fuera de sí, la levanté, me volví a sentar y le abrí las piernas lo más que se pudo, de tal forma que ella estaba prácticamente empalada con mi verga hasta lo más profundo de su culo…

Gritaba, sudábamos a más no poder, ya no sabíamos ni pensábamos en nada que no fuera satisfacernos, comencé a tocar y a pellizcar sus pezones mientras con la otra mano le acariciaba la vagina tocando su clítoris con dos dedos, aprisionándolo y sobándolo, seguimos cogiendo ya no aguantaba más y en ese preciso momento, ella dijo: —me vengo… me vengo… toma mi lechita corazón, toma mi juguito tómalo, ahhhhhh que rico, te amo mi cielo, te amo. Yo por mi lado descargaba mi semen hasta lo más profundo de su culo gritando… Eres única cariño, eres única, quiero coger siempre contigo…

Pasado el acto de relajación en el cual estuvimos jugando con el agua que previamente ella me había dado, se la ponía en el cuerpo y la sorbía de su ombligo o le besaba los hombros, me dijo muy seria:

-Te imaginas mi amor, ¿qué haremos mañana por la noche cuando llegues de jugar? Le dije, -Quizás repitamos esto, pero en tu recámara justo y en medio de todos los muñecos que tienes. -¿Y por qué no lo hacemos de una vez?, me dijo. Contesté  -Podría, pero debo estar completo para el juego de mañana. Me respondió.

-Si es cierto, si algo me gusta de nuestra relación es precisamente que somos francos, dije. -Ah, pero sobre todo disfrutamos del buen sexo.-Si cariño, que te parece si cenamos algo-¿Cómo qué? Pregunté.-Lo que quieras dijo.

Acerté a darle una palmada en esas nalgas tan lindas y darle un beso en los labios mientras me vestía y platicábamos de su tesis. Ella coquetamente me incitaba a subir a su recámara, con la preocupación por el día siguiente no lo percibí, así que cenamos en buena onda y continuamos charlando esperando la noche posterior. Quien desee darme una opinión al respecto, está en la libertad de hacerlo. Un saludo a Mariana y Ale Fuentes (“Devoradora”), que sin ellas no me hubiera animado a publicarlo.

Autor: sheriff30

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