Morbosa situación

Amor Filial Hetero, Madre e hijo. Milfs. Yo estallaba de la excitación y no pude contenerme. Le pedía a mi hijo que me penetrase más y quería ser poseída por mi joven hijo. Miguel se deleitaba con mis aullidos y me cogía cada vez más fuerte, mientras besaba mi espalda y me tomaba de los pechos. En el momento de mayor éxtasis para mi clítoris, mi hijo acabó dentro de mí y me llenó de su leche. Fue el mejor orgasmo de mi vida.

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Como un volcán que entra en erupción

Le estoy ordeñando todo lo que queda de semen en su verga. Mi vagina chupa su verga como mi boca su lengua y los labios, con tanto semen dentro mío siento que me está preñando, que me está echando semen dentro del estómago, siento la cabeza de su verga en mi garganta, siento como palpita mi vagina con semejante cosa dentro. Me siento tan empalada que se que no voy a caer.

Me llamo Any, tengo 18 años y estoy estudiando diseño gráfico. Desde que tenia seis años he practicado patín artístico y natación en competición. Llegué, sobre todo con el primero, a competir en varios campeonatos internacionales y he dejado la competición pero sigo practicándolos porque son mi pasión. Esta pasión ha provocado que, en otros aspectos como el sexual, haya quedado descolgada en mis tiempos de mujer. Ahora que dejé la competición… me siento una mujer…. y por otro lado me doy cuenta que soy una adolescente que ha empezado las tareas del sexo con bastante retraso.

Mi familia está un poco desmembrada, mi padre, periodista, con su nueva mujer que me lleva nueve años y mi mamá, escritora, con su joven amigo que cuando le paso cerca siento como se me desatan solas las tiras de la tanga y se me paran los pelos de mi nuca de como me mira. Tengo un cuerpo armonioso, con mis 1,75 m de estatura, modelado con los años de gimnasio. Muy linda cola, paradita y fuerte. Tengo, para mi gusto, demasiados «pectorales» (94) pero a los chicos esto los pone muy nerviosos, y eso me gusta mucho… aunque he llegado al punto de no salir con los chicos de mi edad, por no soportar lo babosos que se ponen. Mis inicios en las primeras erupciones volcánicas de mi sexo estaban limitadas a mis propias caricias y las fantasías que fueron siempre el plato fuerte de mi vida sexual adolescente.

Betina, mi compañera de competición y amiga familiar desde nuestra infancia; y la autoprotección mutua que nos brindábamos nos llevó a dos cosas. 1º) A examinar tanto y tan meticulosamente las condiciones de cada parejita de novios que formábamos que nunca llegamos a acostarnos con ningún chico (aunque he llegado en una noche de apriete y música lenta a tener más de tres orgasmos con solamente orientar a mi novio a las zonas terribles de mi cuerpo: mis pezones, mi nuca y mis tobillos) y 2º) A tener sesiones de caricias y orgasmos, desnudas, con Betina, en los hoteles donde paramos cuando estamos compitiendo en el extranjero.(la excusa era que estar distendidas nos permite una mejor concentración en las rutinas. Mentiritas, jijijiji). Hace un par de meses chateando en un portal de mi ciudad, Buenos Aires, conocí un veterano… bien veterano, tiene 54 años.

Como estoy acostumbrada al trato con tipos grandes (los dirigentes que nos acompañan en los mundiales son peligrosísimos), lo manejé… (Lo manejamos, mejor dicho, porque las primeras veces estaba Betina conmigo en la PC)… con cancha y tratando de hacer calentar a un veterano que, me pareció, se creía muy pícaro. Afortunadamente, resultó ser mucho más pícaro de lo que yo creía.

Un día lo fui a ver a un workshop de turismo en el Sheraton de Buenos Aires. El Pocoseso (ese es uno de sus nicks en el chat) estaba con cuatro chicas de mi edad que trabajan con él. El ambiente y la situación me condicionaron terriblemente y me recalenté con este veterano. Me daba muy poca bola (a pesar que me fui vestida para infartarlo) y las odiosas que trabajaban con él ese día me miraban con cara de culo y cada cosa que le decían, parecía que lo mimaban.

Fuimos a cenar los seis a un lugar muy bacán de Puerto Madero (mamá estaba en Montevideo con su pareja) y después nos fuimos todos al hotel Panamericano donde paraban (son todos de una ciudad del interior). Luego nos reunimos todos en su habitación. Pidió whisky para él y champagne para las chicas (yo también, obvio). Después de un par de horas (no estoy acostumbrada al alcohol) y tres botellas entre las cinco…estábamos todas muy alegres. Mandó a las otras a dormir a sus habitaciones: Yo temblaba (Betina dice que de la calentura, pero no, eran nervios. La pérdida de mi virginidad siempre me preocupó mucho). Se dio una ducha y se puso la bata del hotel.

Nunca… lo juro, N U N C A creí que alguien podría hacerme llegar tantas veces al orgasmo en unas horas… sin siquiera penetrarme. A pesar de tener una erección descomunal que me aterraba (quizás por eso no lo intentó siquiera) manejó mis zonas erógenas con una habilidad increíble… Perdí totalmente el control pero creo haber llegado al orgasmo, algunos de ellos realmente colosales, más de una docena de veces. Yo debía volver a casa antes del amanecer por el llamado telefónico de mi madre por la mañana… nos duchamos juntos (mi último e interminable orgasmo) y me llevó en un remise hasta mi casa.

Posteriormente almorzamos y cenamos juntos muchas veces porque él viaja muy seguido a Buenos Aires. Pero siempre me trató con una habilidad asombrosa para hacerme perder los miedos hasta llegar a ese estado de calentura permanente que te hace, a partir de un momento determinado, estar dispuesta todo, pase lo que pase. A sabiendas de que me erotizan las descripciones minuciosas de actos sexuales, (en eso el Pocoseso es un capo, antes de conocerlo personalmente llegué al orgasmo más de una vez frente a mi PC) cuando cenábamos me contaba y describía cosas que me hacían llegar al orgasmo, muchas veces en el mismo restaurante, sin siquiera tocarme.

Hace un mes me llamó por teléfono para invitarme a una fiesta particular en su ciudad y me mandó los pasajes para que viajara con mamá o con una amiga. Lógicamente fui con Betina. Llegamos al aeropuerto y nos esperaba una de sus colaboradoras que nos llevó a un espectacular hotel. Él vino al mediodía, almorzamos y nos dio instrucciones y datos para que conociéramos la ciudad y sus lugares más atractivos. Nos pasó a buscar a las 22 y fuimos a una fiesta de primera categoría. Alrededor de dieciséis parejas, más o menos, matrimonios en su mayoría. Gerentes de bancos, dueños de empresas importantes, algunos artistas, periodistas, etc.

Nosotras dos estábamos para el infarto (Fatiga como le dicen sus amigos íntimos- me había recomendado el nivel de las pilchas, al invitarme por teléfono). Betina con una microminifalda y microsoutiens todo bordado brillante y sandalias trenzadas muy altas…¡casi en cueros, va!.. Yo con un vestido hipercorto de gasa color piel, trasparente, tomado solamente del cuello, con hombros y espalda totalmente al aire. Debajo, solo una minitanga negra, sin cola y sandalias superaltas. ¡En cueros total, digamos ¡jijijij! El resto de las mujeres, debo reconocerlo, tenían pocas cosas encima, pero ninguna por debajo de los 1000 dólares, ¡un paquete!, en resumen. Yo, como siempre, sufriendo mis problemas clásicos; mis tetas que se escapaban por los costados de un vestido de gasa muy liviana y mis pezones que con el roce de la gasa, parecían una galletita de chocolate con una aceituna negra en el medio.

El ambiente, genial. Las mujeres, muy piolas, sueltas, sin custodiar a sus maridos. Supusimos con Betina que Fatiga se debe haber comido a varias de ellas; por la forma dulce que lo tratan, por lo interesadas que estaban en saber quien de las dos (o si las dos, alguna pregunto) era la nueva adquisición de Fatiga. Además, por el trato cordial y franco que nos daban a nosotras dos.

Los tipos ¡de locura!, empresarios, serios, pero con esa habilidad para hacerte saber que si asentís con los ojos, sos boleta en un segundo, jijijiji. A mí me tuvo contra las cuerdas el ingeniero, capo máximo de una empresa constructora italiana. Un tano mayor, medio peladito, al puro estilo italiano del norte. Me hizo sentir una Diosa. Fatiga miraba desde lejos, sonreía y me hacía señas que si no lo atendía… se la iba a encarar a Betina… ¡el muy maldito! Demás está decir que mi monte de Venus palpitaba a 180 pulsaciones por segundo. Fuimos cinco veces al toilette con Betina, el bidet me refrescaba la temperatura en mi sexo. Adentro de la casa estaba fresco, por el aire acondicionado, pero en los jardines (era una casa quinta en zona residencial) hacía un calor de locos.

A las 3 y media de la mañana se fueron casi todos y quedamos el matrimonio dueño de casa (56-48), otro matrimonio más joven (40-35), muy amigos de los dueños de casa; Fatiga (54) y las dos nenitas…Betina y yo (18-18). Propusieron darnos una zambullida en la piscina. Ahí fue donde se empezó a complicar todo para mí. Estaba tensa como cuerda de violín y supercaliente, lo que siguió, directamente ¡me mató!

Los varones en slip, las mujeres en soutien y tanga. Betina y yo nada por arriba porque no teníamos. Empezamos a jugar, mujeres contra varones (4 contra 3) una especie de waterpolo. Ocurrió que cuando alguien agarraba la pelota, se transformaba en rugby. Como yo era una de las más altas, siempre la agarraba. Además, al saltar la microtanga, encajada que estaba en mi cola, ni se movía. A las otras, cuando saltaban, se les bajaba la trusa hasta las rodillas, con los aplausos del caso. Cada vez que yo agarraba la pelota y veía como se me venían los varones, comenzaba mi delirio, me tocaban para sacarme la pelota y me corrían 30 mil voltios por todo el cuerpo.

Salimos de la pileta y se me empezó a complicar aún más el panorama. Aparecieron los toallones, nos secamos y con la mayor naturalidad todos se sacaron la ropa mojada y se sentaron en los sillones del jardín ¡En cueros! mamita querida. ¡Que momento! Marcos, el veterano dueño de casa, tenía un pene espectacular. Yo no podía, o no quería, sacarle los ojos de encima. La mujer, Liliana, una veterana con cuerpo de vedette, muy bien conservada, hablaba de las aventuras de su juventud y como era de esperar, comenzaron todos a hablar de sexo. Yo miraba a Betina y me daba cuenta que temblaba, igual que yo, del estado de excitación que teníamos. Nos hicieron declarar, muy sutilmente, mi virginidad y la decisión de perderla y el reciente inicio de Betina en el sexo como la gente, hace no más de cuatro meses.

Cuando Betina empezó a contar sus inicios con el matrimonio mayor con quien está aprendiendo el sexo, la cosa se me puso difícil, porque yo he visto videos de lo que Betina contaba y los recordaba.

Por otra parte, a los varones, por más que se hacían lo que «no pasa nada», se les empezaron a despertar sus sexos. Cuando se paraban para buscar más bebida, en la mesita ratona, sus penes se bamboleaban como queriendo pararse …¿me explico?. Mis ojos iban de aquí para allá, me empezaron a retumbar los oídos, mis genitales eran lava liquida. ¡Any, estás en estado terminal!, pensé. La que estaba más inquieta que yo era la chica de la otra pareja, Valeria. Se dieron un par de ardientes besos con su pareja. Ella se sirvió más cerveza y se sentó en la falda de Mario, su marido. Cada vez que se reía o comentaba algo, se movía sobre Mario y la cara de este era una súplica. Se levantó un par de veces a servir su copa y yo vi que Mario se acomodaba. Me crucé de piernas apretando los labios de mi vulva ¡me imaginé lo que venía! mi sexo empezó palpitar, no me equivoqué.

Valeria se fue levemente agachada a la mesa que estaba frente a ella, se sirvió llenando el vaso y retrocedió levemente agachada, pero con las piernas un poco más abiertas ¡y se sentó arriba del falo de Mario que le entró hasta el tronco! Estaban tan cerca de mí que escuché claramente el ruido de la penetración en una vagina seguramente inundada de flujos. Ese chapoteo apagado de una penetración violenta hasta el fondo fue más fuerte que yo… y tuve un orgasmo que apenas pude disimular.

Betina, mientras tanto, hablaba y el resto escuchaba. Valeria se dio cuenta de lo que yo había visto y vio los espasmos contenidos de mi orgasmo. Me miró con una sonrisa cómplice y me cerró un ojo. A pesar del orgasmo, mi calentura ya era incontenible. Además se me notaba en las tetas ¡no sabía que hacer!

Mario empezó a pasar la mano por la espalda de Valeria y esta, que tenía la verga en su sexo hasta los pelos, se quejaba muy, pero muy suave. Miré la espalda de Valeria, a mi lado, con la piel totalmente erizada, sentí la mano tierna y cariñosa de Fatiga en mi nuca y tuve otro orgasmo que ya no pude disimular. Tuve dos o tres sacudones que lo vieron todos. Valeria y Mario se levantaron, pidieron disculpas, y se fueron al dormitorio más cercano. Mario tenía una erección perfecta con la verga brillosa de los jugos de Valeria. Nosotros, a propuesta de Fatiga, entramos a la casa y nos sentamos en rueda en la alfombra peluda del living. Desde la sala se sentían los quejidos y sacudidas de Mario y Valeria. Yo creí que iba a enloquecer… ¡necesitaba tocarme! En un momento Valeria empezó a gritar.

Nos levantamos todos y fuimos hasta la puerta de esa pieza. Nos vieron pero no les importó, Mario estaba tirado en la alfombra y Valeria arriba en cuclillas, hacía flexiones tomándose de los tobillos de Mario, dándole la espalda, digamos. Mmmmm… Recuerdo ese momento y me erotizo toda. Los cinco totalmente desnudos, amontonados en la puerta de la habitación, las respiraciones irregulares, las expresiones de asombro y de ponderación de lo que estábamos mirando.

Delante de mí Liliana tomó la mano de su pareja y la llevó hasta su sexo, noté como abría sus piernas para que él pudiera operar con comodidad. A mi lado Betina se masturbaba sin miramientos. Cuando fueron acercándose al orgasmo Vale se sacudía como una loca, gritaba, maldecía y sus quejidos parecían rugidos. Yo sentí que Fatiga me tomaba suave y dulcemente desde atrás y dejaba que su sexo quedara entre mis piernas. Tomó, desde atrás mis pechos con sus manos y me dio un mordisco suave y húmedo en la nuca. Aún sin estar penetrada tuve un gigantesco orgasmo que me hizo gritar sin importarme que los otros que estaban allí junto a nosotros en la puerta. No aguanté más, miré a Betina que me hizo un guiño cómplice. En ese momento decidí que esa sería la primera noche de sexo de mi vida.

Suavemente me solté del abrazo de mi adorado y dulce veterano y caminando por un pasillo entré a un dormitorio matrimonial. Encendí la luz del maquillador y me senté en una banqueta a cepillar mi pelo largo que ya estaba casi seco. Unos segundos más tarde entró en la habitación, mi hombre. Muy sereno, bien varón, con una mirada dulce, pero penetrante, que me daba seguridad sin quitarme las bestiales ganas de que me poseyera. Lo veía decidido, pero muy tierno y sensual. Quedó parado a pocos metros tomando serenamente su enésimo vaso de whisky, pero estaba radiante. Se apoyó en la cómoda de forma tal que el espejo le permitiera mirarme. Eso me erotizó aun más y empecé a sentir ese cosquilleo hermoso en mi monte de Venus. Peinaba suavemente mi largo pelo que me llega a tapar parcialmente mis durísimos pezones. A través del espejo veo sus ojos encendidos que miran mis rosados pezones que se asoman entre mi pelo rubio. Los shocks eléctricos en mi espalda, en mi nuca, en mi sexo, me avisan que estoy a punto de perder el control. Me muero por decirle que se acerque, pero no quiero darle el mando de la situación. Engancho deliberadamente en mi pelo el cepillo con que me estoy peinando, pego un grito suave y le pido que me ayude a soltarlo.

Se acerca y se para muy cerca, detrás de mí para ayudarme, lo miro con una sonrisa cómplice. Siento que su sexo semierecto está rozando mi espalda, como acariciándola. No aguanto más, me doy vuelta y levantando mi mirada lo miro a los ojos. Mis ojos están húmedos de lujuria, de desesperación por sentirlo, de angustia porque necesito dominarlo y obligarlo a hacer todo lo que me hace falta desde hace mucho tiempo. Demostrando inocencia e ingenuidad le muestro una uña de mi pie derecho que la sandalia quebró en un traspiés. Se arrodilla frente a mí. Al cruzar la pierna, para mostrarle mi uña, mi sexo queda al descubierto de su terrible humedad después de mis orgasmos anteriores. Se queda, absorto, mirándolo. Cuando muerde el pedacito de uña para cortarlo siento sus labios en contacto con mi piel y me corre un sacudón por todo el cuerpo. El se da cuenta. Mete el dedito de mi pie en su boca y lo empieza a chupar suavemente… mirándome a los ojos. Mis ojos se entrecierran, mi respiración que se acelera, una fuerza invisible que yo ya no controlo empieza a separar mis piernas para que él avance por dentro de ellas con su boca.

A medida que avanza con su lengua, sus besos, sus mordiscos en la entrepierna provocan que mis caderas empiecen a moverse. Miro hacia abajo los labios de mi sexo se están frotando en el tapizado peludo de la banqueta que ya empieza a tomar algo de brillo con mi flujo vaginal. Siento ese suave y hermoso aroma de emite una hembra en celo, que se prepara a recibir al macho. Llega a mi sexo. Siento su lengua suave, sedosa y tierna que toca delicadamente mi clítoris. Mi orgasmo es incontenible, trato de sostenerlo, de aguantar un par de minutos más. Cuando su lengua se introduce en mi sexo lo tomo por la nuca, lo apretó fuertemente contra mi sexo y estallo en un orgasmo gigantesco, sublime.

Los sacudones de mi cuerpo no terminan, es uno detrás del otro. Grito desesperada del placer que me hace sentir, me quejo casi al borde del llanto por no tenerlo dentro mío. Me tomo con mis manos de las rodillas y las pliego contra mi cuerpo. Ahora me tiene absolutamente entregada para saciar su sed de sexo. Me come literalmente mi vulva. Siento que está bebiendo mis flujos de orgasmo y lo que se corre hacia mi cola lo quita suavemente con la lengua. Mis temblores, mis quejidos, mis gritos, no hacen más que enardecerlo para comer con más desesperación mi sexo,mmmmmmmmm…estoy bombeando los últimos borbotones de mi orgasmo y empiezan las contracciones de mi vagina, ¡me siento morir!…

Levanto su cabeza y lo miro a los ojos. Miro su boca brillosa de mis flujos y meto con desesperación mi boca dentro de la tuya. Paladeo el gusto de mi propio sexo. Paso mi lengua por sus labios, no quiero que se pierda nada. Froto con fuerza mis pezones erectos en el vello de su pecho. Me excita tanto esto que se ponen más secos y rígidos. Hago que se pare frente a mí que estoy sentada, beso suave y castamente el lomo de ese miembro que ya está casi en su máxima erección, miro hacia arriba y busco su mirada como suplicándole que me penetre para calmar mi desesperación. Cerrando los ojos, con una leve sonrisa, me transmite la sensación de paz necesaria para esperar y sospechar que tiene algo mejor para mí que lo que mi desesperación pretende con urgencia.

Solo mirar tu pene, una verga hermosa, me pone al borde del orgasmo. La tomo con las dos manos, temblorosas de la excitación, desplazo la piel lentamente hacia atrás y al mostrar totalmente la glande hinchada y morada de la punta sale una gota de líquido transparente. Tomo mis pechos, uno por uno, y unto mis pezones doloridos y resecos por la fricción con el vello de tus pantorrillas. Lo que esto me hace sentir, él lo ve en mi cara que está hacia arriba, la boca abierta, jadeante, mis ojos húmedos, entrecerrados y suplicantes, mis suaves quejidos de placer.

Tiemblo como una hoja, no puedo retener el segundo orgasmo, se me está por escapar. Quisiera que este momento durara toda mi vidaaaaaaaa.  Me paro delante de él, paso mis manos temblorosas por su cuerpo, tiemblo entera ¡no lo puedo controlar!, estoy haciendo fuerza desesperadamente para retener el orgasmo. Me calzo de nuevo las sandalias, que son altísimas, para igualar su altura. Bajo su hambrienta verga hasta la horizontal, levanto levemente mi pierna y pongo su pedazo entre mis piernas, justo debajo de mi sexo y mi cola. Me duele la fuerza que hago para no acabar. Paso la mano por detrás mío, toco mi cola, allí está, asomando hacia atrás la cabezota de su verga.

Lo abrazo con desesperación, lo tomo de la nuca y me meto dentro de su boca. El inicia la acción, me abraza fuerte, siento que sus potentes brazos son como una tenaza de la que no puedo salir.. Mi pubis avanza y retrocede frotando mi sexo y mi cola en su sexo duro como una roca. Mi clítoris se frota en el vello de su pelvis. Me pongo frenética, no lo aguanto más ¡me sacudo como una poseída! chupo la saliva de su boca como si fuera liquido vital y exploto en un orgasmo del que parece no voy a poder salir nunca más. Grito como una loca, me quejo, lo puteo por no estar dentro de mí y me sacudo con más fuerza descontrolada. Es tal la intensidad de la acabada que sigo con las contracciones espasmódicas cuando lo hago acostar en la banqueta boca arriba. Sus piernas cuelgan por una punta de la banqueta y la mitad de su torso por la otra… está incómodo y debe hacer fuerza para mantener su cuerpo en la horizontal, pero lo tengo a mi merced…

Su verga está totalmente untada de los flujos de mi último orgasmo. Camino con una pierna de cada lado de la banqueta hasta quedar justo sobre ella. Lo miro a los ojos, le regalo una sonrisa de triunfo, ahora voy a comer lo que más quiero.

Pongo la glande en la puerta de mi sexo, sé que esto es muy grande para mí, me parece que no voy a poder. Pero mi desesperación me empuja a seguir. Siento un poco de miedo. Pero mi locura es total. Los labios de mi vulva hacen ruido con sus jugos cuando paso la cabezota morada para que se lubrique y no me lastime. Siento que mis jugos chorrean por mis entrepiernas. Siento el olor de mi sexo, el del suyo… y me erotizo al punto tal de sentir ganas de dejarme caer y ensartarme aunque me reviente por dentro. Estoy totalmente loca.

Dejo la cabeza de su verga en la entrada de mi sexo. Siento como me empieza a abrir, ese brutal barreno separa los labios de mi vulva y comienza a penetrar… ssssss…me arde un poco…es que siento como si me estuviera entrando un palo de fuego… sssssssssssss….ahora duele… sostengo el cuerpo para no seguir bajando…pero me muero de ganas, mmmmm. Lo tomo de la nuca para que no haga tanta fuerza para mantener su cuerpo horizontal… ssssssssss…eso me hizo bajar un par de centímetros de golpe… ¡me siento rellena!… no me puedo mover. Comienzo a sentir sacudones espasmódicos que no puedo controlar. Sus manos en mis tetas me ponen del todo loca. No logro aguantar el orgasmo, se me está por escapar. Me salen sonidos guturales de mi boca que yo no provoco. Me quejo porque me duele. Miro hacia abajo ¡Madre mía! recién entró la cabeza… no vamos a poder…aaaayyyyy… mi vagina empieza a bombear un orgasmo gigante… grito como loca porque siento que sale demasiado flujo… que me lubrica… que los temblores me quitan fuerzas… que se me aflojan las piernas… que me estoy ensartando cada vez más, sin querer…

El se toma de mis hombros para erguirse y besarme los pezones, esto acelera el proceso de penetración. ¡Es imparable! Me duele muchísimo… me gusta con locura … me agarro con las manos los cachetes de mi cola y los abro para ver si duele un poco menos… es peor…se acelera la penetración… grito y lo puteo porque me duele…porque me siento empalada, porque me gusta… porque me vuelvo locaaaaaaaa.

Estoy tan abierta de piernas que siento que sus huevos empiezan a rozar mi cola… me excita hasta el paroxismo… me suelto del todo, aflojo las piernas que me sostenían… siento que su monstruosa verga sigue inexorablemente abriéndome las entrañas… ¡parece que no terminara nunca de entrar!… no lo puedo soportar, es como una lanza caliente que me clava hasta la garganta… me retumban los oídos… empiezo un orgasmo suave… una mezcla de flujo del orgasmo y algo de mi sangre me suaviza el dolor…me quedo quieta solo unos segundos… siento palpitar tu verga dentro mío… estoy segura que no entra nada más… lo abrazo fuerte y meto su cara entre mis pechos… estoy toda mojada con el pelo pegado a mi piel…siento que mi vagina sigue vomitando su orgasmo…

Tomo su cabeza entre mis manos, mojadas de sexo, miro sus ojos implorante para que libere su preciado tesoro… jadeo en su cara… le muerdo los labios…las orejas…meto mi lengua en sus oídos… le muerdo el cuello… clavo mis uñas en sus hombros y comienzo a dar empujones gigantes.

Uno… Dame tu leche, hijo de putaaaaaaa… Dos dámela yaaaaaa que me muerooooooo. Tres siiiiiii ahí empieza, lo estoy sintiendoooooooo…Cuatro… aaaaaaaaaaayyyyyyyy siento los chorros de semen caliente dentro mioooooooooooo… Cinco, mi orgasmo múltiple entra en el clímax, el ruido de nuestros sexos es impresionante… seis, siete ocho, nueve, y massssssss y se transforma en una masa de sexo que convulsiona hasta un temblor permanente… grito, imploro, me quejo, lloro y me abrazo a él para fundirme en su cuerpo. No se cuanto tiempo pasa en esa extraña convulsión interminable. Si sé que tengo dentro un mar de semen que me calma el ardor y va atenuando lentamente mi lava interior.

Me quedo quieta, siento que comienzan mis contracciones. Le estoy ordeñando todo lo que queda de semen en su verga. Mi vagina chupa su verga como mi boca su lengua y los labios… al apretarme con tus tenazas en un abrazo fuerte contra su pecho, con tanto semen dentro mío, siento que me está preñando… que me está echando semen dentro del estómago… siento la cabeza de su verga en mi garganta y sus huevos empujan mi cola mojada de semen, flujos y sangre. Me toma de la cola y me alza como a un bebe… está dentro mío, siento como palpita mi vagina con semejante cosa dentro. Me siento tan empalada que se que no voy a caer… es tanto el líquido que tengo dentro que siento como chorrea por mi cola y mis nalgas.

Se sienta suavemente en la cama y lentamente se acuesta de espaldas. Le pido, le ruego, que se mueva muy despacio. Pliego mis piernas a ambos lados de tu cuerpo y me acurruco arriba suyo. No quiero que salga, lo beso suavemente en los labios. Me arden mis labios, mis pezones, mi vulva pero me hace disfrutar aun más este momento. Me siento muy cansada. Le pido que me deje quedar así., que se quede dentro mío, descansando un ratito, sintiendo las contracciones esporádicas de mi vagina que aprietan su verga, ahora suave y soportable.

Lentamente, me voy quedando dormida… en un éxtasis, sacudido por esporádicos temblores

Autora: Anysolita

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Desvirgué a la empleadita de mi tío

Teniéndola desnuda en la cama, estando detrás de ella y besándole intensamente en los labios, lo fui metiendo de a poquito, fue maravilloso, cambié de posición, me puse encima de ella elevando y abriendo bien sus piernas, sus labios helados me encantaban, estaba perdida en el placer y yo también.

Esta historia ocurrió hace un par de años y es la que más me excita recordar. Mi tío tenía una muchacha que trabajaba en su casa, venía de la selva, tenía 18 y de 6-10 pm se iba al instituto a estudiar. No sé pero tenía un cuerpito fenomenal, un trasero precioso, un rostro angelical, una sonrisa coqueta y unos labios carnosos deliciosos, era muy linda.

Mi tío vive en el segundo piso de la casa, es decir, vive la familia y en el primero la mía. El tiene un hijo que para ese entonces tenía 13 años, es decir, ya estaba comenzando a entrar a la etapa caliente de la vida y por lo que me contó Karina (la muchacha), se notaba que mi primito se volvía loco por ella… pero no llegó a pasar nada… lo que ocurrió fue lo que pasó conmigo.

En ese entonces yo tenía novia y era feliz, inclusive cuando llegó Karina a la casa… me pareció bonita, pero mis ojos pertenecían a mi pareja y por más bellezas que se cruzaran no las miraba. Ella llegó en marzo y todo comenzó en mayo, porque 2 situaciones ocurrieron en la casa. Una tarde cuando me disponía  a salir en carro de la casa (mi edad para ese entonces era 21años), resultó que la barra de un equipo de futbol apareció por la calle gritando y me asustó, entonces cerré el garaje y subí al balcón del segundo piso para ver a ese montón de gente y esperar a que se fueran, es decir, al balcón de mi tío que era de acceso libre.

Fue ahí que ella salió a ver también el griterío y me preguntó que quienes eran, etc., la cuestión es que fue ahí por primera vez que hablé con ella, imagínense desde marzo hasta mayo no había siquiera hablado con ella, eso era porque estaba enamorado de mi pareja. Ingresé a la cocina junto a ella guiado por el aroma de una mujer jovencita y hermosísima y ahí fue que algo en mi comenzó a excitarse, me dijo que estaba sola no había nadie y mi morbo creció, sólo le dije que era muy hermosa y respondió que ya se lo habían dicho, en fin, no sabía que más decirle algo en mí me impedía coquetear, sabía que estaba con alguien y no quería malograr una relación bonita con mi pareja, entonces me despedí y bajé, obviamente abajo me di un pajazo para calmarme, creyendo que no volvería a ocurrir… pero no fue así, quizás el destino quería que algo ocurra, no lo sé… nunca lo busqué, los hechos vinieron a mí y me calentaron la cabeza.

La segunda vez que se suscitó un incidente fue cuando hubo un funeral y todos se fueron, mis tíos de arriba y mi familia, yo sabía que arriba estaba la muchachita sola y se quedaría hasta las 6 aproximadamente, hora en que salía al cole. Mi morbo creció y yo reprimiendo el deseo invité a mi enamorada a pasar la tarde, se quedó hasta las 4pm y, quizás crean que fui estúpido, le dije que se quede hasta tarde… en fin tuve sexo con mi pareja y no pasó nada, pero al día siguiente me arrepentí… y a la vez no, cada vez me confundía más y se hacía incontrolable.

La tercera vez fue a fines de mayo, imagínense se fue el agua en la casa por mantenimiento y nuevamente daba la casualidad que ella estaba sola arriba y yo solo abajo, ella bajó preguntando si tenía agua, yo abrí mi caño y cayó un chorro de agua que me hizo suponer que si había, entonces la hice pasar y ella fue al lavadero, la verdad no tenía agua, el chorro que vi fue el último chorro del caño, pero verla ahí abriendo el caño mostrándome su hermosa figura que calculo en 85-60-90 hizo que me excite, me dijo que no había agua y se dispuso a irse, pero en ese momento le digo que espere un rato, le digo que me parecía hermosa y que me gustaría abrazarla, ella se rió y dijo que no, yo le decía: “por favor, un abrazo y te vas” ella me decía que no, pero a tanta insistencia terminó diciendo: “aquí no, puede llegar la señora, aquí no”.

Esa oración  me puso a mil y de todas formas la abracé a la fuerza, forcejeamos, me dijo que gritaría, pero no lo hizo, en el fondo le daba gracia todo eso como después me lo confesó, le dije que si podía darme un abrazo otro día y me dijo: “si otro día, pero aquí no” y se fue riéndose y diciéndome: “eres un loco, sabes”. Yo me fui al baño y me masturbé a más no poder… a partir de esa masturbada me transformé, me olvidé que tenía enamorada y sólo me dije: “tengo que tirármela porque si no ya no me la saco de la cabeza”. Pero yo antes había sido infiel y no quería repetir esas experiencias, son estresantes así que quería hacerlo bien, terminé con mi pareja diciendo cualquier otra cosa.

Una tarde sabiendo que saldría a la 6PM al cole, la intercepté, salí en el carro, la vi caminando y le dije que la llevaría a su cole que iba por la ruta, ella aceptó y en el trayecto me estacioné en una esquina y le dije para sentarnos un ratito en los asientos de atrás del carro, luego le dije que ahora era otro día y que me debía un abrazo, se negó al comienzo, pero finalmente nos abrazamos, increíblemente abrazarla me encantó, la pasión me estaba consumiendo por dentro. Le dije que hoy no vaya a clases y se quede conmigo, ella aceptó y la llevé a mi universidad porque en las noches es un lugar tranquilo.

Una vez en la universidad, estacioné el carro en un lugar solitario y nos volvimos a sentar atrás, la volví a abrazar y acercando mi rostro al de ella terminamos besándonos, esos labios eran una locura, hasta ahora creo que son los mejores labios que he besado, en esa oportunidad no la toqué, sólo la besé y quedamos en salir el sábado, increíblemente le dije que me gustaría abrazarla toda la noche y me dijo que a ella también le encantaría, le dije que podríamos ir a un hotel y aceptó, en ese momento creí que era toda una experta en la cama, pero la verdad era porque sus padres vivían en la selva y ella prácticamente se educaba sola en la ciudad y quizás confiaba tontamente.

El sábado llegó, con el pretexto de una fiesta no volvería hasta el domingo y ella como es costumbre aquí en Lima, Perú,  los fines de semana se iba a la casa de su tía, pero le dijo a su tía que se quedaría en la casa porque tenía que estudiar, etc. Llegó aquella noche la besé, le toqué sus hermosos senos con la ropa puesta, la excité, quería quitarle sus jeans, pero no aceptó, intenté toda la madrugada inclusive creo que ni dormí y no aceptó…

De alguna u otra forma mis deseos por ella iban en aumento, así que una tarde le escribí una carta diciendo que quería hacerle el amor, que quizás no sentía amor por ella, pero quería tener relaciones y que si deseaba sería maravilloso, fue un poco tosco porque le dije que no la quería y la verdad lo hice para que se aleje y pueda volver a una relación normal y no obsesionarme como loco pajeándome a cada rato por una sola mujercita. Después de esa carta con los días fue cambiando mis palabras hacia ella, ya no le decía que quería sólo sexo sino que quería sentirla porque sentía algo por ella que no sabía que era y sé que hacerle el amor sería mágico y que una vez que ocurra estaba seguro que desearía que vuelva a ocurrir y a ocurrir sin fin.

En fin, ella seguía diciendo no, pero sus no iban complementándose con, por ejemplo: “tengo miedo”, “dicen que duele”, “si salgo embarazada”, “es peligroso” etc. Con el trascurrir de nuestras charlas en el auto, ella faltaba a clases cuando se quedaba conmigo, otra tarde volvimos a ir al hotel, no para tener relaciones sino porque algo en mí me decía que esas cosas no se deben pedir ya que la mujer siempre dirá no… Simplemente hay que aflorar sus deseos internos y darle seguridad a través del placer, la segunda vez en el hotel le quité toda su ropa, menos su ropa interior, fui descubriendo que cosas le excitaban, de qué forma y me volvía loco como se congelaban sus labios cuando estaba muy excitada.

El gran día llegó en la cuarta ida al hotel, sabía que si me ponía detrás de ella se volvía loquísima, y también cuando llevaba sus manos a mi miembro, me puse el preservativo teniéndola desnuda en la cama, estando detrás de ella y besándole intensamente en los labios, lo fui metiendo de a poquito me decía: “espera por favor,” y yo le decía “no te preocupes, sólo bésame.” Fue maravilloso le dolió y no quería más así que, cambié de posición y yo me puse encima de ella elevando y abriendo bien sus piernas, sus labios helados me encantaban, estaba perdida en el placer y yo también, por momentos me decía que parara, pero terminé eyaculando y besándola…

A partir de ese día creo que en 3 meses (porque a los tres meses yo viajaba por 1 año al extranjero), nos acostamos como 30 veces  o más, 8 veces en la casa de mi tío, a veces cuando no había nadie subía al segundo piso, ella estaba en la cocina, la besaba, le bajaba su pantalón y colocándome detrás de ella la penetraba y bajaba corriendo porque casi nunca la dejaban sola y si era así era por poco tiempo. Como 8 veces en el auto estacionado en la universidad, eso fue increíble, lo estacionaba en un lugar oscuro y a ella le encantaba (ya que comentábamos todo, éramos cómplices).

Yo sabía cuando estaba a mil y era cuando sus labios se congelaban y sus ojos se perdían, fue en el carro que me besó el pene por primera vez, claro que así como me acosté con ella por primera vez me tomó tiempo, que me bese el pene también, creo que después de las primeras relaciones me llegó y decidí hacerlo sin preservativo, y sentir esos labios en mi pene era un éxtasis total, no se comparaba en nada con otras chupadas que me hayan dado, la mayoría fue en el hotel, y una vez viajamos a Ica donde mi familia tiene una casa abandonada bien bonita y lo hicimos allá.

Se compró un celular y en las noches comenzábamos a hablar, se volvió romántica la cosa, me encariñé con la chiquita, inclusive me daba celos no saber de ella, pero yo viajé en 3 meses y en el extranjero conocí nuevas pasiones…

Ahora estoy en Lima y quisiera vivir una experiencia similar… en un mes viajo nuevamente al extranjero a continuar mis estudios y en este mes me gustaría conocer una muchachita que quiera sentirlo… o por qué no, una madurita para llevarme un buen recuerdo…

Cualquier comentario, será bien recibido.

Autor: Lima

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Mi borracha soledad

Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de mis dedos cada vez más rápidas, un grito que se va desencajando y la explosión liberadora me recorre, mil descargas eléctricas rondando mi cuerpo y siento que voy llegando, que desde lo más profundo de mí va saliendo ese grito prolongado mezcla de dolor y el placer arrancado por tu ausencia.

Aquí sentada rodeada de objetos inanimados, tan fríos y sombríos como la propia expresión de mi rostro. Sintiéndome tan sola, desorientada y a la deriva. Quemándome en el interior del más primitivo deseo por tí, que no estás. Tengo un grito atravesado en el pecho y grandes deseos de llorar, pero mi rostro continúa fríamente sereno, incapaz de generar emoción alguna. Mis ojos secos, mi garganta muda, quizá no pueda llorar más, quién sabe si hasta esa capacidad he perdido o me la han quitado. No sé…no quiero saber.

Luego de colgar contigo caminé desnuda hasta mi sala, botella de tequila en mano, me senté en el suelo a intentar pintar lo que estoy sintiendo. Quiero exorcizar, sacar, destruir o mandar a volar toda la rabia, el dolor, los celos y esta maldita pasión por ti que me está consumiendo. Sin embargo, hoja tras hojas es un fallido intento. Ningún trazo, ningún color logra reflejar esta mezcla de sentimientos explosivos. Por tí estoy aquí sentada, con la piel fría y el pecho ardiendo, bebiendo tequila y hablándole al silencio…intentando llorar por ti.

Eh…tú…dime… Contéstame ¿Cómo dibujo ese grito intenso, largo, salvaje, vehemente, atormentado, puro, maldito y sagrado que llevo atravesado en el pecho? ¿Cómo con colores y trazos, ilustro ese grito agónico que revela la más absoluta e incomprensible soledad? Si pudieras contestarme eso, si alguien pudiera contestarme y liberarme de tí. Mientras bajo un trago del amargo y ardiente licor, comienzo a pintar mis pies del más profundo rojo.

Disfruto del cosquilleo que hace el pincel en mi piel y del vago mareo que el tequila provoca en mí. Como en una sensual danza voy trazando líneas en mis piernas, me encanta sentir el frío de la pintura bajar en leves chorros desde las rodillas hasta el interior de mis muslos. Mientras, recuerdo tu sonrisa y recojo la pintura con el pincel y mis dedos para esparcirla desde los muslos hasta las caderas, recorriendo lentamente mis ingles de arriba hacia abajo.

¿Dónde estás ahora que te necesito tanto? Suelto el pincel, quiero pintarme con los dedos y pienso que son tus manos las que recorren mis nalgas apretándolas levemente, haciendo círculos. Sumerjo completamente mis manos en el bote de pintura negra. Disfruto sentir su espesura cuando la esparzo sobre mi vientre, dibujando el camino de la lujuria y el deleite hasta mi monte de venus, camino del solitario deseo.

Estoy palpitando por ti, recordando tu mirada triste y enigmática y mis ganas de verte feliz. Rodeo con las manos mis senos, enmarcándolos, tiñendo de negro los sonrosados pezones. Mil sensaciones recorren mis pechos, con cada caricia piden más, y la impúdica danza de mis dedos se va haciendo en cada segundo más salvaje.

Tendida en el suelo, junto y separo mis piernas, gozando de sentir como continua resbalando libremente la pintura por mi piel. Acaricio mi cuello y mis hombros, abrazándome y recordando tu olor, y tu manera despechada de beber por ella. Yo bebo por tí, por mis ganas insatisfechas de tí, busco el tequila y me doy un trago directo de la botella dejando que un nuevo chorro baje entonces desde mi boca hasta el pecho y descienda lascivamente hasta mi sexo ya húmedo por ti.XOX1

Pinto tu rostro en el mío, es el contorno de tus ojos y tu boca el que siguen mis dedos merodeando en mi perfil. Mi clítoris erecto, insoportablemente sensible sintiéndose tan solo como yo, me reclama atención palpitando salvajemente.

Mis dedos llegan hasta el rodeándolo con ternura, y me estremezco de puro gusto. Lo frotan suavemente en candente ritmo como bailando al son de tambores africanos, mis caderas se unen a su danza, restrego con fuerza el sexo hacia mi mano, buscando…pidiendo…luchando por conseguir más placer. Mis nalgas chocan contra el frío suelo, y de mi boca van saliendo suaves gemidos cuando con mi otra mano acaricio mis pechos y vientre resbalando por mi piel mojada de pintura y alcohol.

Necesito más, mucho más, aumentar el ritmo, dejarme llevar por la danza…los tambores retumban en mi cabeza los puedo escuchar llenando esta habitación. Froto las paredes de mi vagina, me penetro con dos dedos y a la velocidad del rayo el éxtasis recorre mi espina dorsal.

Me muevo en total abandono y frenesí viendo uno y mil cuerpos danzando alrededor de una hoguera, contorsionándose como el mío al ritmo de tambores. Gemidos hechos canciones, mientras en mi interior se va librando una guerra sin cuartel y mientras lo comprendo todo. Aquí a través de mí te voy amando a ti, queriéndote inventar un nuevo mundo a fuerza de colores, trazos y versos. Esta es mi lucha por ti sin que te des por enterado…y entones se retuerce mi cuerpo ante la final llegada del placer.

Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de mis dedos cada vez más rápidas, mis pechos tensos…un grito que se va desencajando y la explosión liberadora me recorre, mil descargas eléctricas rondando mi cuerpo y siento que voy llegando, que desde lo más profundo de mí va saliendo ese grito prolongado mezcla de dolor y el placer arrancado por tu ausencia.

Es entonces cuando en mi borracha soledad, desnuda, húmeda y satisfecha, puedo al fin… llorar por tí.

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La mamá de mi amigo

Ella comenzó a moverse rápidamente,  a ese ritmo no duraría mucho sin correrme, ella paró y  despegándose de mí, me llevó a una silla reclinable de las que se usan en la playa para tomar el sol, ahí me recostó y montándose en mí empezó a cabalgarme, hasta que sentí que se corría, yo me sentía en la gloria, ella se movía a cien por hora. Me hizo terminar mientras su ritmo disminuía.

Todo comenzó cuando conocí a Rafael, para abordar esta historia cierta llena de pasión, debo intentar exhalar, y remembrar aquella época, la mamá de Rafael tiene las curvas más agudas y efervescentes que he conocido, el goce que esa mujer me dio no se puede comparar con ningún otro.

La primera vez que la vi fue en su casa, mi amigo y yo como todo buen chico preparatoriano, nos disponíamos a dar término a un trabajo estudiantil esa tarde, cuando entramos a su casa atravesamos por el amplio jardín pasando por una hermosa piscina hasta llegar a la casa, que era espaciosa y llena de ventanas por todos sus muros, era un lugar muy agradable.

La sencillez de Rafael siempre me ha dado suma confianza al trato, por ello cuando me dijo que después de que termináramos el trabajo iría a recoger a su hermana al colegio, pero que mientras yo me quedara en su casa pera que fuera guardando todas las cosas que habíamos ocupado al estar estudiando, de manera espontánea accedí, pues nunca imaginaría lo que sucedería.

Exacto como lo habíamos planeado él se fue por su hermana al colegio, cuando se hubo ido sentí un desierto total en su casa, pues esta era muy grande y solo me encontraba yo, pero momentos después comencé escuchar ruido en la cocina, así que bajé de la recámara de Rafael, que era donde realizábamos nuestro trabajo, y fui a ver que sucedía.

En ella encontré a una de las más caóticas mujeres, ésta era blanca de pelo negro, con una figura espectacular, cuando notó que alguien la miraba, volteó y me sonrió, entonces como me notó perplejo, ni siquiera la descripción más minuciosa podría dar una idea de lo que miraban mis ojos, ella lo notó y entonces me dijo que Rafael no tardaría en llegar que se lo había encontrado en la puerta y le había dicho que yo me encontraba en casa esperando a que él regresara, que ella era su mamá, yo respondí que estaba bien que solo había bajado porque escuchaba ruidos y pensaba que podría ser otra cosa, a lo que ella respondió:

-Mira te sugiero para que no te aburras mientras regresa Rafael, sal al jardín para que te distraigas un rato.

Así lo hice, cuando me encontraba ya afuera comencé a ver todas plantas que había en el lugar, así fui caminando hasta que llegué a la piscina, ella me llamó la atención pues era grande y tenía un agua tan cristalina que se antojaba darme un chapuzón, en ello sentí que alguien se acercaba y cuando volteé vi que la mamá de Rafael venía hacia mí.

-Veo que se ha antojado el agua, si quieres puedes refréscate, pues en realidad a estas horas ello es muy bueno, yo suelo hacerlo…

Ella se acercó y me dijo:

-Caray, vaya que hace calor…

Comenzó a quitarse la blusa, yo no daba crédito a lo que veía pues me parecía una locura lo que sucedía, repito que esta narración es verídica y no solo escribo como una satisfacción de aliviar mi libido como muchos lo hacen, comenzó a quitarse su falda y luego el brassier y todo lo demás hasta que ya no tenía nada encima, cuando la vi plenamente desnuda y al sentir que estábamos solos tuve una erección al instante, ella lo notó y como ello la excitó más, así que me pidió que me quitase la ropa, pero lo pidió de una forma tan subjetiva que no puede evitarlo, seguí sus órdenes, quedamos desnudos los dos, entonces ella se me acercó y estando de pie como estábamos tomando mi pene se lo introdujo en su vagina, este entró sin dificultad pues estaba sumamente lubricada.

Ella comenzó a moverse rápidamente que sentí que a ese ritmo no duraría mucho sin correrme, ella paró y tomándome de mi mano y despegándose de mí, me llevó a una silla reclinable de las que se usan en la playa para tomar el sol, ahí me recostó y montándose en mí empezó a cabalgarme, vigorosamente, hasta que sentí que se corría, yo me sentía en la gloria, estaba tan excitado que la nalgueaba mientras ella se movía a cien por hora.

Me hizo terminar mientras su ritmo disminuía, yo la tomaba de sus glúteos para penetrarla mejor y que mi semen le penetrara mejor, en ello sentí un flash, me asusté y miré quien era y me percaté que era Rafael que nos había sacado una foto, me había agarrado en pleno éxtasis, y cuando reaccioné de la sorpresa, noté que su mamá y él se miraban sonriendo con complicidad.

Autor: Homero

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El disfraz de puta

Subí por sus piernas hasta donde dejan de llamarse así, estaba que goteaba de mojada y yo ni tardo ni perezoso le metí un dedo a su panochita y se lo comencé a sacar y meter lentamente y me dijo que le metiera dos dedos y yo pues muy obediente le di gusto, con mí otra mano le comencé a masajear una de sus tetas y la otra con mi boca le comía su pezón, ella gemía quedamente. 

 

Un día y como casi siempre me encontraba muy caliente, lo malo es que me encontraba trabajando por la tarde en una empresa, pero como era fin de semana (sábado) había poco trabajo, por lo que pensé en comunicarme por teléfono con mi novia para pasar un agradable rato, estuvimos platicando unos instantes de varias cosas pero recurrentemente caíamos a los temas sexuales (lo cual me denotaba que ella también se encontraba caliente), pero salíamos del tema pero volvíamos y así nos resistíamos a hablar del tema pues yo conociéndola sabia que resultaría muy difícil para nosotros el calentarnos demasiado y no poder llevar a cabo nada físico.

Pero pasó lo que tenía que pasar y finalmente desistimos de huir del tema y comenzamos a recordar algunas de nuestras correrías sexuales por lo que nos encontrábamos calentísimos, ella me comentó que su mamá había salido a visitar a unos parientes enfermos fuera de la ciudad por lo que en casa solo se encontraba su papá (que por cierto es muy mayor de edad) y ella, a lo que le dije que me hablara claro, pues al parecer me parecía que estaba sugiriendo algo, ella solo sonrió pícaramente y me dijo que no, que nada, pero yo le dije que si era una invitación a pasar un ratito con ella, pues ella bien sabia que me podía ausentar en el trabajo unos 40 a 60 minutos sin tener problemas (ya que podría adelantar un poco el trabajo y permitirme esa salida), y su casa yendo en automóvil se encontraba como de 8 a 10 minutos y que podía ir para allá, ella me dijo que como quisiera pues por ella encantada, por lo que dije: espérame en 30 minutos mientras pongo todo en orden aquí.

Ella, para mi sorpresa, me preguntó que como quería que me recibiera, eso me puso a punto de estallar, y le dije como tú quieras pero algo super caliente, por ejemplo que me esperara sin ropa interior y que el resto ella eligiera el atuendo.

Más o menos a los 25 minutos me pude librar de los pendientes por lo que me fui a tomar un taxi el cual me llevó en 15 minutos, o sea que se tardó más de lo planeado por lo que yo iba muy tenso e impaciente pues tenía que regresar pronto al trabajo, y eso me estaba haciendo perder tiempo innecesariamente, por fin llegué, y toqué a su puerta ella me abrió recién bañada y me dijo que pasáramos a su recámara, que es la que se encuentra al lado de la calle, yo sin pensar mucho tiempo me introduje a su dormitorio, ella continuó en lo que estaba haciendo antes de llegar yo, se estaba maquillando, por lo que me senté en su cama a sus espaldas.

Le pregunté por su papá y me dijo que estaba en la habitación de al lado pero que le había dicho que iba a ir yo, eso me puso un poco nervioso pero me concentré en  mi novia por cierto que me desconcertó mucho pues la ropa que traía para nada era sexy, y más bien lo contrario, pues traía puesta una playera enorme, y una falda larga hasta los tobillos, además que yo desesperado como me encontraba por el tiempo, pues si recordaran tenía que regresar rápido, ella continuaba maquillándose por lo que alargué la mano para tomarle una nalga pero sentí que si traía ropa interior o algo así debajo de su falda por lo que me volví a desconcertar, a lo que ella me dijo, no te desesperes, ya voy.

Casi inmediatamente ella se dio media vuelta y me dijo: “Me ganaste, yo pensé que te ibas a tardar unos minutos más pero bueno no quedé como yo quería paro más o menos”, se había maquillado un poco demás, pero se veía bien, ella en eso se sacó la playera y traía puesto debajo una blusa semitransparente, negra, sin brassier, por lo que se le veían las grandes tetas hermosas que ella tiene, así como los parados pezones ricos, eso me dejó sin habla, enseguida se bajó la falda larga y debajo traía puesto una minifalda de mezclilla muy corta además que la traía un poco arriba por lo que apenas le tapaba las nalgas, se acercó muy lentamente dándome oportunidad a observar y admirar su rico cuerpo semi desnudo, yo estaba impávido y solo me moví cuando ella prácticamente se me encimó poniéndome una de sus rodillas en la pierna y me dijo “Toca abajo”.

Yo hasta ese momento me moví como si estuviera esperando la orden subí por sus piernas hasta donde dejan de llamarse así, estaba que goteaba de mojada y yo ni tardo ni perezoso le metí un dedo a su panochita y se lo comencé a sacar y meter lentamente y me dijo que le metiera dos dedos y yo pues muy obediente le di gusto, con mí otra mano le comencé a masajear una de sus tetas y la otra con mi boca le comía su pezón, ella gemía quedamente, en eso escuchamos que alguien salía y luego vimos pasar a su papá, pues la ventana tenía cortinas más o menos delgadas, y él se sentó junto a la ventana pero estábamos seguros que solo lo veíamos nosotros.

Luego ella me tomó de la mano y me llevó hasta un rincón de la recámara donde tenía un espejo grande recargado en un ropero que lo tenía para que la pudiera observar en reflejo desde abajo, ella se para muy cerca del espejo y comenzó a hacer poses, en las cuales con la minifalda abajo yo podía observar todo su culo y su vagina  con sus vellitos recortaditos y empapados, no soporté más y me quité toda mi ropa y ya desnudo ella se  abalanzó a mamarme la verga de una manera que me fascina, es toda una maestra en mamadas, después de unos 2 o 3 minutos de estar en su faena se levantó y me tomó de la mano y me llevó junto a la cama del lado de la ventana ¡a menos de 2 metros de su papá!

 Pues ella quería que le metiera la verga desde la posición de perrito pero quería estar de frente al espejo del tocador para poder vernos cuando se la estuviera metiendo, por lo que se la dejé ir toda de un solo golpe pues por sus mismos jugos hacia muy fácil la introducción, la bombeaba y mientras mis manos pasaban por toda su espalda, por sus tetas que en esta vez le subí su blusa para poder tocárselas sin nada encima, seguí bombeándola rápido y ella estaba en un éxtasis tan rico, tan intenso que la tomé por la cintura para darle las metidas con toda mi fuerza y ella incontrolable se deja venir trayéndome con ella al orgasmo aventándole toda mi leche dentro y ella ronroneaba pues dada a la cercanía de su padre podría escucharnos por lo que nos limitaba, tanto como nos excitaba, nos mantuvimos un momentito en esa posición.

Y cuando salió mi verga de su pucha (vagina) y le escurrieron lentamente unos hilos de semen por las piernas ella se levantó y caminó con las piernas abiertas hasta lo que sería el lugar donde se ponen los pies en la cama y se recostó levantando las piernas y me dijo “cómetelo” yo la miré con un poco de asco, por mi semen pues nunca se me habría ocurrido comerme mi propio semen, pero me dije pues dale gusto, comencé a comerle solo el clítoris por lo que ella se retorció, eso me prendió y seguí comiéndole el clítoris y poco a poco fui perdiendo el asco y me comencé a comer todo mi semen que estaba ahí, comenzando por el que le había escurrido por las piernas y siguiendo los chorros hacia abajo llegué hasta la vagina y comencé a lengüetear mi semen y lo puse en mi boca todo el que pude y entonces me incorporé y se lo convidé a ella con un beso, tragándose todo el semen que había en mi boca.

Mi pene por cierto ya estaba de nuevo erecto por lo que se lo metí así como ella se encontraba, en la posición de misionero, bombeándola rápidamente en eso a ella se le escapó un gemido bastante fuerte y yo le tapé la boca pues su papá se iba a percatar que me la estaba cogiendo.


 
Continuamos unos 5 minutos bombeando a toda velocidad la cambié boca abajo subiendo un poco las nalgas la ensarté y yo me senté (si no han probado esta posición es riquísima pues mientras uno les agarra las nalgas bombea uno con toda la velocidad que tenga y ellas al estar acostadas como que el pene les llega a no sé donde pero se vuelven locas).

Ella alcanzó un espejo de esos que tienen luz pues la habitación ya a esas horas estaba obscura y no quería prender la luz para que no se viera afuera lo que sucedía en la recámara, pues su papá seguía junto a la ventana, además para observar desde el espejo de la cabecera como me la estaba ensartando al igual que yo le veía su cara de éxtasis también, de vez en cuando volteaba a un costado para verme de perfil en el otro espejo del tocador, ya muy cerca del clímax, me recosté encima y ella giró su cabeza y me preguntó susurrándome: “¿Te gustó el disfraz de puta?”

Y por respuesta la bombeé con todas mis fuerzas y velocidad viniéndonos  simultáneamente muy intensamente, le di las gracias por su disfraz y por su sorpresa que me tenía deparada y nos pusimos rápidamente la ropa, me dijo que me acompañaba hasta la esquina de su casa poniéndose solo la playera encima y un short sin calzones, por supuesto, cuando salimos de su casa su papá seguía sentado en una banquetita junto a la ventana, me despedí de él  de lejos y nos fuimos a paso veloz pues yo tenía mucha prisa pues nos habíamos obviamente llevado más tiempo del pensado.

En la esquina mi novia me dio un largo y apasionado beso como despedida le dije ya regresa pues estas semidesnuda y la cuadra está llena de gente a lo que ella pícaramente me sonrió pero se dio media vuelta moviendo sus caderas de una manera muy provocativa por lo que casi me regreso detrás de ella pero pues el deber llama, afortunadamente en el trabajo no se me requirió sino hasta después de haber regresado.

Autor: Fiera en celo

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La carne es débil

Entonces le saqué el pene de su vagina, se la empecé a mamar, ella gritaba de placer y yo no quería terminar tan rápido, quería disfrutarlo como nunca, después se sentó en el sillón y yo me senté enfrente de ella, pero en el suelo, decidí estrenarle ese culito hermoso que tenía, aunque ella ya no era virgen nunca había tenido sexo anal, así que le sugerí estrenarla.

Esto sucedió una calenturienta noche de julio, Yo me llamo Leo tengo 18 años y soy de Monterrey, México. Como la mayoría de los jóvenes de mi edad, a los que les gusta irse de fiesta a los antros los fines de semana, así me pasó esto, en ese tiempo yo no tenía novia, estudiaba en la Universidad en la mañana y trabajaba en la noche, tenía libres los fines de semana, entonces había quedado de irme con una prima a uno de esos antros que acababan de abrir, la verdad es que me gustaba mucho salir con mi prima, nos llevamos bien, pero aparte pues desde hace tiempo que yo la veía más como mujer que como parte de la familia, muchas veces en mis fantasías ella era la protagonista, por eso trataba de llevar una buena relación con ella y muy a menudo salíamos a pasear, así pasó esa tarde de sábado había pasado a la casa de mi prima para irnos, no estaban mis tíos, así que pues todo estaba normal, mi prima se llamaba Mary, tenía la misma edad que yo, medía como 1.70, era una morena de fuego, tenía un lindo trasero que se hacía notar con esos jeans apretaditos, unas lindas piernas que sabia lucir con esas minifaldas que volvían loco a cualquier sujeto que la miraba, además de unos bien formados pechos que saltaban a la luz en esas apretadísimas blusitas que usaba.

Bueno, como les decía, mi primita estaba buenísima, y como dice el tradicional dicho: “A la prima, se le arrima”, pero en fin ese día transcurrió normal, bajó de su cuarto y me impactó lo hermosa que se veía, traía una faldita negra y una blusita blanca, en pocas palabras estaba buenísima! nos fuimos de fiesta al antro, bailamos y tomábamos una que otra bebida, de esas que les dicen “aguas locas”, ya se imaginarán porque se llamaban así y cuál era el contenido, no pues así transcurría la noche, pero yo trataba de no tomar tanto, porque yo era el que tenía que manejar y pues no quería andar super ebrio, cosa que mi prima no pensó y siguió tomando, ya las cosas se empezaron a subir de tono, mi primita empezaba a bailar más cachondón movía su culito y me lo repegaba a mi pene que al sentir el contacto ya como que también se estaba excitando, muchos de esos roces eran para aprovechar y meter mano por todas sus curvas, de repente mi mano recorría su lindo trasero y esas linda piernas que ella tiene, ya en mi reloj eran las 3.30 de la madrugada, decidí que era hora de irnos, ella ya venía super ebria, en el transcurso del antro a la casa ella se quedó dormida en el asiento.

Llegamos a la casa y al llegar a la sala, me di cuenta que en la mesa estaba una nota de parte de mis tíos que decía ” Fuimos al hospital, tu tía Elsa iba a tener a su bebe, volvemos luego”, mi prima estaba en el sillón, no puedo creer como dormía. Pero de tanto insistir por fin despertó, le dije lo de la nota que dejaron sus papás, de repente ella se volvió a recostar al sillón, el clima era caluroso, fue en ese momento que mi prima me dijo: “tengo mucho calor” y se quita las zapatillas, enseguida se desabrochó la blusita que tenía puesta, y una vez más dejó al descubierto esa zona maravillosa, se veían esos calzoncitos blancos y detrás de ellos estaba la conchita que tanto había soñado y había querido tener a mi merced, entonces fue que ya no aguantaba más, mi erección era notoria.

Estaba super caliente, así que me bajé el pantalón y me quité la playera, estaba en calzoncillos, fue cuando de poco a poco me acerqué a mi prima, acaricié sus piernas, me fui metiendo hasta llegar a su conchita, por fin la tenía entre mis dedos, mis dedos la acariciaban con mucho cuidado, en eso que bajo el zipper de su falda, se la fui bajando lentamente, y me quedé asombrado, tenía todo el culito de mi primita para comérmelo yo solo, después me dispuse a desabrochar su blusita, solo quedó en sostén y calzones, desabroché su sostén quedando al aire esos lindos pechos, eran rosaditos, tenían sus pezones bien paraditos y estaban bien formados, entonces le chupé sus senos con mucho cuidado, los acariciaba, era un sueño tener a mi primita a mi merced en esa situación, empecé de nuevo a acariciar sus piernas, me fui hasta su conchita, mis dedos hicieron a un lado los calzones y empezaron a rozar sus labios vaginales, me acerqué y empecé a mamársela, de pronto ya estaba bien húmeda.

Me decidí a bajar sus calzoncitos y cuando lo hice, me quedé asombrado, tenía la conchita más linda que había visto y tenido enfrente de mí, bien rasuradita y sabrosa, tomé sus calzones y olía ese olor a mujer, el cual vuelve loco a cualquier hombre, se la volví a chupar, después metía mi dedito por su vagina, ella solo hacía gemidos de placer, pensé que estaba dormida, de repente abrió apenas sus ojos y estalló en un orgasmo, se chorreó toda, saqué mi fierro, ya estaba bien paradito y listo para la acción, así que me acomodé en el sillón, me senté y cargué a mi prima, la acomodé a un lado de mis huevos, la levanté y le metí mi fierro, ella soltó un ahhhhh y seguido de, la quiero todaaa, empecé el sube y baja y seguían sus gemidos, aaaaaaaaaaaaaaaah, ahhhhh, másssssssss, másssssssss…

Yo trataba de ser lo más cuidadoso, con el paso del tiempo la cogida iba más rápido, solo sentía los rasguños de ella en mi espalda, y tuvo otro orgasmo, volvió a chorrearse, yo también ya me quería chorrear, pero no quería terminar aquel bello momento.

Entonces le saqué el pene de su vagina, se la empecé a mamar, ella gritaba de placer y yo no quería terminar tan rápido, quería disfrutarlo como nunca, después se sentó en el sillón y yo me senté enfrente de ella, pero en el suelo, decidí estrenarle ese culito hermoso que tenía, aunque ella ya no era virgen nunca había tenido sexo anal, así que le sugerí estrenarla, despacito, con la crema por favor, me suplicó, el condón estaba sobre la mesa frente al sillón, me paré a traer la crema que mi prima tenía en su cuarto, me di cuenta que la excitación era mayúscula, unté mi miembro con abundante crema, hice lo mismo con dos dedos, se los metí lentamente en ese culo maravilloso, primero uno luego él otro hasta que noté que entraban fácilmente, le apoyé mi verga, ella susurró por favor despacio, la introduje lentamente hasta que la tuvo dentro de ella.

Comencé a bombear,  sentía como la estrechez de su esfínter parecía como querer exprimir mi rabo, me detenía cuando sentía que me venía, mi prima me pedía másssssssss y másssssssss, y mi pene era bañado por cada uno de sus orgasmos, ya llevaba como 40 minutos en la cogida con mi prima hasta que decidí darle la última embestida, de tal manera que lo disfrutara, así que me acomodé y se la empecé a meter, ella sentía todo placer y yo trataba de dárselo, se la metía con más fuerza cada vez, pero llegó el momento en que el éxtasis era demasiado, y me chorreé dentro de ella, se sintió una gran sensación de placer.

Era la cogida más rica que habíamos tenido, y parte la habíamos disfrutado a pleno, al final saqué mi pene y ya con cuidado la alcé en brazos y la llevé a su recámara, nos besamos profundamente y la dejé dormir, por mi parte ya eran casi las 5.00 de la madrugada, me dispuse a dormir en el cuarto de al lado y pensaba en esa experiencia maravillosa que habíamos tenido, no dejaba de pensar en eso, pero ya tenía mucho sueño, así que quedé rendido.

A la mañana siguiente mis tíos habían regresado y no se imaginaban lo que había sucedido con mi primita, ese día volvería a quedarme con mi prima en la mañana, ya que mis tíos volverían al hospital a cuidar a la tía que había dado a luz, y regresarían hasta tarde, tal vez me preguntaba si volvería a ocurrir algo maravilloso como lo que había pasado el día anterior, pero eso se los contaré en el próximo relato…

Nos veremos pronto…

Autor: Leo

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Una madre y la polla de su hijo

Con una fuerza bestial me metió su pollón en mi coño mientras todavía tenía el vibrador en mi culo, casi me parte en dos, era enorme, me dolía el coño un montón, pero el placer que sentí era fabuloso al tener ese pedazo de carne dentro de mí, me hacía estar en el éxtasis. Jamás había follado así, me bombeaba sin parar mientras yo no podía evitar gemir de placer, como una perra en celo me había olvidado que era mi propio hijo el que me estaba follando.

Todo comenzó hace un año cuando un día por el mediodía recibí una llamada del instituto donde estudiaba mi hijo Marcos de 18 años. Estaban escandalizados, mi hijo había efectuado fotos a las chicas en los baños mientras estas hacían sus necesidades.

Tuve que ir rápidamente al colegio ya que querían denunciar a Marcos por abusos, me costó muchísimo y tuve que rogar al director del colegio para que no informase a la policía, pero no pude evitar que le expulsaran del instituto. No podía creer que mi hijo hubiese sido capaz de hacer una cosa así, estaba indignada, durante el trayecto en el coche le dije de todo a mi hijo, pero él se mantuvo  callado impasible como si no fuese con él.

Ya al llegar a casa le pedí explicaciones de su comportamiento, pero lo único que hizo fue sacar un álbum de fotos y enseñármelo, no podía creer lo que estaba viendo eran fotos de chicas desnudas, mi hijo les fotografiaba los anos, era su perversión me dijo mientras sonreía. Mi hijo era un pervertido, en que podía haber fallado en mi educación, siempre intenté educar a mi hijo lo mejor posible cuando vivía mi marido (murió hace 2 años, yo ahora tengo 40), me era mucho más fácil ya que a una madre sola le cuesta más poder estar todo el tiempo educando a su hijo, me puse a llorar, le dije que no podía hacer tal cosa que estaba mal y que podía acabar en la cárcel si continuaba haciendo tal cosa.

Marcos ni me hizo caso y se puso a preparar una bolsa con ropa, me dijo que se marchaba de casa ya que quería seguir haciendo fotos a las chicas y como en el instituto ya no podría y yo ya no le quería como hijo, se marchaba. Llorando desesperadamente le supliqué que no se fuese que yo le quería, que eso no podía hacerlo, pero era imposible convencerle y como físicamente era un chico fuerte para su edad tampoco podía imponerme a él. Desesperada totalmente de ver cómo podía perder a mi único hijo le dije sin pensar que podía hacerme fotos a mí si quería, así intentaba evitar perder a Marcos, pero esas palabras fueron el detonante de cómo comenzó mi pesadilla.

Cuando le dije que podía hacerme fotos Marcos se hizo el sorprendido (el muy malvado según me confesó tiempo después era lo que quería), pero enseguida aceptó. Totalmente avergonzada me bajé la falda para que mi hijo pudiera ver mi culo, le dije que solo podía mirar, pero él bajo la amenaza de irse de casa si no le dejaba tocar mi culo, le permití que me tocara, yo todavía llevaba puestas mis bragas, eran blancas con bordados alrededor nada provocativas ya que yo era una mujer decente aunque guardaba un secreto que nunca le había contado a nadie. Desde jovencita me encantaba masturbarme el ano, era mi vicio oculto, cuando me casé me costó mucho pedirle en la intimidad a mi esposo la penetración anal.

Mi marido que era muy decente se opuso por completo ya que lo veía indecente. Durante todos estos años en secreto cuando estaba sola me masturbaba el ano. Ahora que tenía las manos de mi propio hijo sobre mi culo temía que mi vicio oculto lo descubriese y pudiese aprovecharse de mi debilidad. Marcos me ordenó que me bajase las bragas para poder ver mi ano, me sentía humillada, pero no tenía más remedio si quería conservar a mi niño conmigo, mi hijo exclamó un ohhhhh de admiración, me dijo que tenía un ano formidable y que era comparable a todo mi cuerpo.

Yo era mujer muy atractiva 1,60, 98-60-92, morena, con el pelo corto, siempre tuve muchos pretendientes tanto de soltera como de casada, pero siempre fui fiel a mi difunto marido y fue el único hombre en mi vida, aunque reconozco que en muchas ocasiones ya no sólo por mi secretito sino porque nunca me sentí satisfecha sexualmente, pero aunque me sentía frustrada aparqué mi vida sexual para cuidar a mi hijo y mi marido, pero ahora todo iba a cambiar.

Marcos me tocó el ano con su dedo, de inmediato le dije que parase que sólo le había dicho mirar, pero con el chantaje como excusa me metió su dedo índice dentro de él. Yo estaba a cuatro patas con mis manos sobre el mueble del comedor y con mi culo hacia arriba mientras mi hijo con su dedo me masturba metiendo y sacando su dedo en mi ano, le pedía una y otra vez que parase, pero él sonriendo maliciosamente no paraba de retorcer su dedo dentro de mi ano. Aunque intentaba evitar excitarme me era imposible, mi hijo movía su dedo con una maestría increíble, no podía evitar soltar algún gemido de placer, durante cinco minutos me estuvo masturbando sin parar y aunque intenté resistirme no pude evitar correrme.

En ese momento Marcos se bajó los pantalones y… Ohh exclamé, se sacó su polla totalmente tiesa y la puso sobre mi culo, era enorme, no podía creer lo que veía, yo sólo había visto el pene de mi difunto marido (13cm), pero no se podía comparar al que mi hijo tenía (luego supe que eran 28 cm), era gordo como una lata de coca cola sus venas se marcaban grandiosas y el prepucio era gordo y rojo intenso. Me quedé impresionada, pero era mi hijo no podía pensar en cosas raras, temiendo lo peor le dije que éramos madre e hijo que tenía que parar, pero él me dijo que sólo quería que le masturbara, no tenía más remedio que acceder si no quería que mi hijo se fuese de casa.

Agarré su pollón con mis dos manos, no me cabía en las manos, madre mía era dura como una estaca, no podía creer que existiese una polla así, comencé a mover mis manos arriba y abajo, mientras mi hijo me metía sus dedos en mi coño humedecido y me preguntaba si me gustaba su pollón, aunque yo le decía que no y que teníamos que parar, mi cuerpo estaba excitadísimo y mis ojos no podían apartar la mirada de su inmensa polla mientras le masturbaba. Tardó más de 15 minutos en correrse, yo ya tenía las manos cansadas fue una corrida increíble me echó una cantidad de leche en la cara enorme, era calienta y espesa, jamás había sentido algo, así a mi marido nunca le había masturbado y menos que alguna vez me echase su leche en mi cara.

Creí que mi hijo ya estaba satisfecho, pero entonces sacó de una bolsa  un vibrador enorme y me obligó a masturbarme el ano delante de él, estaba tan excitada que ya no razonaba me puse como una loca a masturbarme el ano, mi ojete a pesar de ser virgen lo tenía dado de sí, ya que cuando estaba sola me masturbaba con todo tipo de objetos. Mientras me miraba como me masturbaba mi hijo se rió a carcajada limpia, me llamó puta viciosa y que sabía mi secreto ya que me había visto muchas veces masturbarme en mi habitación. Estaba humillada, pero la excitación del momento no me permitía razonar.

Marcos metió su pollón en mi boca casi me ahogo, jamás había tenido una polla en la boca ni siquiera la de mi esposo (mis relaciones sexuales con mi marido eran muy monótonas y siempre lo hacíamos con la luz apagada), y ahora tenía la polla de mi propio hijo y que polla.

Le chupé la polla como una loca, mi mente me decía que tenía que parar, pero era imposible, estaba ardiendo me encanta ese pollón en mi boca, Marcos se corrió en mi boca y me hizo tragarme su esperma que barbaridad pensé, fue increíble la cantidad de leche que salía de su polla. Estaba extenuada, pero mi hijo al instante tenía su polla tiesa como una roca, no era posible pensé si ya se ha corrido 2 veces.

Entonces me agarró y me abrió las piernas, le rogué que no me la metiese que era su madre que ya habíamos cruzado muchos límites, pero con una fuerza bestial me metió su pollón en mi coño mientras todavía tenía el vibrador en mi culo, casi me parte en dos, era enorme, me dolía el coño un montón, pero el placer que sentí era fabuloso al tener ese pedazo de carne dentro de mí, me hacía estar en el éxtasis.

Como se movía Marcos, era bestial jamás había follado así, me bombeaba sin parar mientras yo no podía evitar gemir de placer como una perra en celo me había olvidado que era mi propio hijo el que me estaba follando, pero estaba gozando tanto que me daba igual, mi coño ardía mientras mi hijo me follaba era increíble sentir un pollón así, pero mi locura total vino cuando después de correrse 3 veces en mi coño me la metió por mi ano, parecía que me iba a cagar me dolió un horror ya que el pollón de Marcos me hacía daño, pero a él le importaba poco, me agarró entre sus brazos y poniéndome encima de él, me follaba mi ano sin descanso mientras me pegaba azotes en el culo y me ordenaba que yo misma le dijera que me follase sin parar.

Durante 6 horas me folló sin descanso una y otra vez por el coño y el ano, su potencia sexual era increíble y su experiencia follando para ser un muchacho, formidable. Así es como me convertí en la esclava sexual de mi hijo, las primeras veces intenté evitarlo, pero me convirtió en una mujer lasciva y al cabo de 2 semanas era yo misma la que le pedía que me follase ya que él no paraba de enseñarme cosas que jamás creía que existían en el sexo. Marcos es un sátiro cada día me hacía ir por casa completamente desnuda sólo con una tanga y las medias puestas, casi no salíamos. Marcos me folla durante todo el día, sólo parábamos para comer y ducharnos, dejó de ir al instituto, yo ya no tengo ninguna influencia sobre él, soy su perra y le obedezco en todo.

Cuando salgo de casa para comprar me hace vestirme con ropa muy pequeña y provocativa, paso mucha vergüenza ya que la gente me mira, suelo salir con una minifalda muy corta y una camiseta de tirantes ceñida a mi cuerpo que casi ni me tapa las tetas. Muchas veces salimos juntos y me folla en el parque o en los baños de los grandes almacenes. Marcos no tiene límites conmigo, me hace lavativas mientras me graba con la cámara para luego poner la película mientras follamos. Yo me he vuelto una pervertida ya no puedo pasar sin su pollón y sin el sexo bestial que me proporciona mi hijo. Los viernes por la tarde invita a 2 amigos suyos del instituto y me follan entre los tres. He dejado que mi hijo haga conmigo lo que quiera, pero no me importa ya que estoy en el éxtasis.

Autor: Marcelino

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Casi un sueño

Me estaba haciendo la mejor mamada que me hicieran jamás, estaba a punto de correrme, se quitó el tanguita negro que llevaba y se subió encima de mi, con un movimiento casi perfecto se acopló mi polla en su coñito húmedo y depilado y comenzó a moverse arriba y abajo, yo saboreaba sus tetas las chupaba como si fuese a alimentarme de ellas y el placer que experimentaba era inmenso.

Hoy va para hacer un año de la noche más loca que pueda recordar, yo por aquel entonces ya había perdido toda esperanza de disfrutar del cuerpo de aquella chica, la chica más bonita que jamás he conocido.

Ella era en palabras de casi todos los tíos que pasaban por la tienda: una visión celestial, y a fe que yo también lo pienso, 1\’70, 52 kilitos, morena con larga melena, ojos grandes color miel, una boquita de fresa que cada vez que hablaba se te derretía el alma, y por supuesto un cuerpo de ensueño, unas maravillosas tetitas talla 95 que desafiaban a la ley de la gravedad y un culito que te entraban ganas de agarrarlo cada vez que lo veías, y por si esto no fuese suficiente era dulce y simpática sin esfuerzo alguno.

Os diré que esta chica estuvo conmigo trabajando durante 10 meses y que por motivos que ahora no vienen al caso dejó de hacerlo, yo la había perdido el rastro completamente hasta que una tarde del mes de febrero apareció por la puerta de la tienda, sonriente, alegre, jovial y muy hermosa, pero rápidamente me di cuenta en cuanto empezamos a charlar de que algo había cambiado en ella, aparte de su vestimenta que no era la que acostumbraba, mallas muy ceñidas que le marcaban por completo el chochito y un jersey muy ajustado que dejaba ver que no llevaba sujetador al marcársele los pezones.

Después de un ratito de charla banal, decidí probar suerte e invitarla a que después de cerrar yo la tienda nos fuésemos a tomar unas copas, ella aceptó e incluso me dijo que si quería podíamos ir a cenar, que hoy me aceptaba la invitación que tantas veces la había hecho.

Así que después de cerrar la llevé a un restaurante de un amigo mío con el fin de intentar abordarla en algún lugar apartado e íntimo que nos pudiese facilitar, la cena transcurrió muy agradablemente, yo no dejaba de perderme en sus ojos y apreciar que sus tetas cada vez se marcaban más en su jersey, y por si no fuese bastante debido al calor que nos facilitaba el buen vino que yo no dejaba de servirla, se lo quitó y se quedó con una camisetita de tirantes escotada que terminó de ponerme a cien.

Así pues no podía dejarla escapar, con lo cual y debido a que dependía totalmente de mí para volver a su casa, ya que no había autobuses que pudiese coger a esa hora decidí ir a tomar unas copas a un garito cercano, entre el vino y los cubatas que conseguí hacerla beber, su estado de embriaguez era bastante considerable con lo cual decidí llamar a su madre y decirle que hoy su hija se quedaba a dormir en mi casa, que se nos había hecho tarde y que yo había bebido y no podía conducir, su madre accedió gustosa, siempre me consideró el mejor partido para su hija, así que después de tomar unos 3 cubatas nos metimos en mi coche.

Fue entonces cuando por fin sucedió, no habíamos avanzado más que un par de kilómetros cuando se quitó el jersey y la camiseta y con las tetas al aire me miró y me dijo: ¿te gustan? ¿quieres tocarlas? Y antes de que yo dijese nada se abalanzó sobre mí y me desabrochó el pantalón agarró mi polla que por entonces ya había alcanzado un buen grado de esplendor y se puso a mamarla, busqué un lugar donde aparcar y detuve el coche, mi polla desaparecía dentro de su boca casi por completo me estaba haciendo la mejor mamada que me hicieran jamás, estaba a punto de correrme cuando levantó la cabeza y mirándome se quitó las mallas y el tanguita negro que llevaba y se subió encima de mi, con un movimiento casi perfecto se acopló mi polla en su coñito húmedo y depilado y comenzó a moverse arriba y abajo, yo saboreaba sus tetas las chupaba como si fuese a alimentarme de ellas y el placer que experimentaba era inmenso.

Fue entonces cuando por fin me corrí por completo en su interior y al momento lo hizo ella también, entonces decidí que ya era hora de tomar yo las riendas, recline los asientos todo cuanto pude y colocándola a cuatro patas le metí dos dedos en su culito, estaba apretado, se diría que por allí aún era virgen, y cuando mi polla estuvo recuperada se la coloqué en la abertura y con un fuerte golpe se la introduje, el alarido fue considerable ella jadeaba y gritaba mi nombre una y otra vez, mientras me pedía que volviera a follármela por el chochito.

No se cuanto tiempo estuvimos así, se que fue mucho por que cuando llegamos a mi casa ya casi eran las cuatro de la mañana, la tumbé en la cama ya que después de hacerlo se quedó dormida en el coche, y al tumbarla se despertó se agarró a mi cintura y me sacó la polla de nuevo, se puso a mamarla y de nuevo estaba empalmado, la recliné en la cama y la desnudé, la abrí las piernas y comencé a saborear los jugos calientes de su conejito, mi lengua se movía hasta alcanzar su completo éxtasis, y de nuevo la penetré, ahora suavemente, con dulzura para que disfrutara del momento igual que yo, estuvimos casi dos horas más haciéndolo y después estuve besándola por todo su cuerpo dulcemente hasta que llegó la hora de irme a trabajar.

Me di una ducha y salí de casa dejando a la chica de mis sueños en mi cama, cuando regresé por la noche ella ya no estaba y tan solo había una nota encima de mi cama: “Gracias y hasta siempre“.

Casi a pasado un año desde entonces y no la he vuelto a ver, llamé a su madre y me dijo que estaba trabajando fuera de Madrid, y que la daría el recado, pero ella no llama y empiezo a creer que igual todo aquello no fue más que un sueño.

Autor: El Partido

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Asoleándome en las playas de Anton Lizardo

Cada sacada y metida eran deliciosas, me raspaba algo pues el aceite se combinó con la arena y la saliva y eso lo hacía todavía más rico, de repente empezó a gritar en señal que se iba a venir y sentí toda su leche entrar dentro de mi culo, al que se la mamaba me la metió toda y empezó a venirse en mi garganta, empecé a expulsar sus mecos, eran ríos escurriendo de mi nariz y mis labios.

Soy un chavo atlético de 1.80 bien parecido, antes de esta historia había tenido pocas experiencias con hombres, más bien 1 solamente, pero me encantaba jugar con dildos y cosas parecidas y también el desnudarme en playas, parques, bosques o lugares oscuros y solitarios para ir a masturbarme, lo practicaba desde chico.

Les voy a contar lo que me pasó un día en las Playas de Anton Lizardo en Veracruz, para que sepan estas playas están casi desiertas entre semana y existen muchas construcciones de casas y edificios al borde de la playa, pero entre estas y el mar hay 100 mts de arena y varias dunas así que se ve poco la orilla del mar, pues llegué un miércoles a la playa con el fin de asolearme encuerado.

Hay varias parejas que hacen lo mismo y ese día solo había un grupo de chavos tomando, así que yo me alejé unos 500 mts, me desvestí y me tiré a la orilla del mar sin toalla ni nada sintiendo la arena bajo mi piel, me puse bloqueador y me dormí un rato, luego me metí al mar sintiendo las olas del mar con mi piel, después de un rato vi que pasaban autos por la arena pero como estaba yo dentro del mar no me veían nada y seguían su paso, llevaba yo unas six de cervezas que me tomé de volada.

Una hora más tarde me volví a acostar y a ponerme bronceador, esta vez me acosté bocabajo y me quedé dormidísimo, de repente empecé a oír un camión y risas, me desperté y vi que eran unos albañiles arriba de un camión, eran unos 15 o más y se pararon al verme y se bajaron ocho, así que me asusté pero los saludé y el que iba manejando gritó, vámonos o se quedan, corrieron 3 al camión y arrancó dejando a cinco que caminaban hacia mí y me decían, ¿invita no? se quitaron las camisetas y los pantalones y se encueraron también y cuando empecé a verlos acercarse a mi desnudos empecé a tener una erección, yo seguía acostado boca abajo con las nalgas al aire.

La verdad me daba pena que me vieran encuerado en medio de la nada, se sentaron tres a mi lado y los otros se metieron corriendo al mar, y me decían, ¿que onda contigo? y me acariciaban las nalgas y las piernas, yo sentía como que no quería y como que si, les dije que me estaba asoleando y se reían, y me decían que si andaba buscando acción que ya la había encontrado, sentí como uno se subía en mi y masajeaba su verga contra mis nalgas, sentía delicioso como crecía su verga meneándose de arriba abajo, los otros me empezaron a fajar por todos lados y se puso uno enfrente de mi pegando su verga en mi cara, tenía unos huevotes lampiños, morenos, casi negros y aguados,  no estaba circuncidado, la tenía muy grande sin estar en erección, me dijo, abre la boca y cerré los ojos y la abrí, la metió toda y me empujaba la cabeza con sus manos hacia su cuerpo, mis labios y nariz tocaban su pubis y sentía como iba creciendo más y más aquella verga dentro de mi atravesando mi garganta.

Mientras, uno cogió el aceite bronceador y me lo echó en las nalgas agarrándole la verga también al que me la frotaba, metió un dedo en mi culo y le daba vueltas de un lado a otro,  luego dos o tres, hasta que los sacó y sentí como agarró la verga y puso la punta en mi entrada, entró de un empujón, medio grité y me atraganté con aquella verga deliciosa metida hasta el fondo de mi garganta, la sacó y me pegó unas nalgadas y luego el otro también me pegaba, hasta que volvió a meterla y a entrar y salir, era delicioso sentir eso, de repente y de la nada habían salido y estaba siendo cogido deliciosamente por cinco albañiles, cuando el que me la metió en la boca me la empezó a sacar, salía y salía, esa verga estaba enorme, no se como me cupo pero empecé a lamerla, me puso sus huevos e igual me los metí a la boca y los chupaba, mientras sentía y oía como me cogían por el culo, se escupía cada rato y me los embarraba en el entrada del culo.

Cada sacada y metida eran deliciosas, se oía el splash de cada embestida, me raspaba algo pues el aceite se combinó con la arena y la saliva y eso lo hacía todavía más rico, de repente empezó a gritar en señal que se iba a venir y sentí toda su leche entrar dentro de mi culo, era delicioso y al que se la mamaba igual, me la metió toda y empezó a venirse dentro de mi garganta, tanto que empecé a expulsar sus mecos por la nariz, eran ríos escurriendo de mi nariz y mis labios.

El sentir que me ahogaba con su verga junto con la venida en mi culo era algo único, estaba yo con los ojos en blanco sintiendo lo que nunca, cuando terminaron les empecé a limpiar sus vergas a lengüetazos e inmediatamente otro ocupó mi culo y los otros dos que faltaban se acercaron para que se las mamara, se reían y decían groserías  pero yo no escuchaba, estaba inmerso en mi éxtasis, se vino el otro en mi culo y entró otro y al terminar  se acostaban a mi lado para que siguiera mamándoselas, sentía el semen como llegaba hasta mi garganta, es un decir muy cierto ese, en verdad se siente así que aquellas vergas llegaban del culo hasta mi garganta, y que sacaba sus mecos por mi boca.

Terminó el último dejándome un hoyo y una alberca de semen y se empezaron a meter al agua, para esto ya casi era de noche, el primero trajo en un bote tantita agua de mar y me limpió las nalgas y el culo y me la metió de nuevo hasta que se vino,  se despidieron y se fueron caminando dejándome tirado con una sensación que nunca había tenido en mi vida.

Después de meses he ido en varias ocasiones para ver si vuelven a salir pero  nunca los he visto…

Sigo después con otra historia que me pasó en el malecón.

Autor: Pepe

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