Ana la compañera de mi hija

Me llamo Joel, tengo 45 años y tengo una hija llamada Julia. Mi niña va al Instituto y raro es el dí­a que no trae a una amiga a casa a jugar al ordenador o hacer deberes. Nunca habí­a prestado atención a sus amigas, pero una de las veces trajo a casa a una chica llamada Ana que me hizo fijarme en ella de lo buena que estaba. La chavala, de su edad, era preciosa de cara, con un pelo moreno largo que llamaba la atención y un cuerpo diez. Recuerdo que la primera vez que la vi me puse a cien.

La chica vestí­a un top marrón que marcaba sus pechos y una falda vaquera que ajustada le hací­a resaltar su culo. La estuve mirando de reojo toda la tarde, imaginándome que se ocultarí­a bajo sus ropas, mientras ellas estudiaban con el ordenador, y yo estaba en el salón con mi esposa viendo la tele.

Por la noche mi hija me pidió que si se podía quedar Ana a dormir y yo le dije que no había problema pero mi esposa me infirió diciendo que al día siguiente había instituto. Tras una larga negociación  Juia la convenció. luego mi esposa dijo que ella tenía guardia y que me quedaría solo con ellas, yo le repetí que no había problema. Mi hija me dió un abrazo y se marchó al despacho a decírselo a Ana.

Mi esposa al poco tiempo se marchó al hospital quedandome solo con las dos chicas. Me quedé dormido y al despertarme me encontré a las dos chicas bailando en el despacho. me levanté y me acerqué al despacho. Cuando vi a mi hija, y sobretodo a Ana, saltando haciendo que chocaran sus pechos y su ropa volará mostrando su ombligo y parte de sus piernas me quedé en estado de shock. Ella cuando notaron mi presencia pararon pero al momento mi hija me invitó a bailar con ella. Entré en el despacho y comencé a bailar con ella agarrandola de la mano, luego agarré Ana de la mano y también bailé con ella.

Cuando acabó la canción les dije que porque no nos íbamos al salón allí la acústica era mejor, la sala era más grande y además no molestamos al vecino con el cual limitamos por la pared con su dormitorio, ambas asistieron con la cabeza, antes de abandonar el despacho mi hija me pidió que le hiciera los gráficos del trabajo que estaban haciendo para el instituto. Los tres nos fuimos al salón y seguí bailando con las dos chicas, bueno si lo que yo hacía se podía llamar bailar. Julia se marchó del salón y me quedé bailando con Ana, la chica se movía como una diosa sensual insinuando  verticalmente lo que yo le quería hacer horizontalmente,

    ¿Sabe bailar salsa?.- me preguntó

    No.- respondí.

Ella me tomó de la mano y la puso en su cintura luego la otra manos la puse elevada posando su suave mano sobre la mía, adelantó su pierna metiendola entre la mía, y acercó su cuerpo al mío. me llegó su fragancia, olía a juventud, a deseo, a pecado… era un olor dulce, divina juventud.

Tras un  rato bailando con Ana apareció Julia con tres botellines de cruzcampo.

    ¿Puedo?, me preguntó mirándome fijamente, en cualquier otro momento le hubiera dicho que no pero es que toda mi cordura al igual que mi sangre estaba en medio de mis pantalones y asentí con la cabeza.

Una se la dió a Ana, otra a mí y otra se la empezó a beber ella.

Tras un rato bailando y cerca de tres botellines bebidos me senté en el sillón mientras que ambas amigas seguían bailando balanceando sus cuerpos jóvenes. Ana tomaba a mi hija de la cintura y mi hija la tomaba a ella juntando frente con frente y metiendo la pierna de una en medio de las piernas de la otra. Quizás algo normal entre amigas pero yo sentado viendo ese espectáculo me estaba poniendo cachondo por lo que me levanté del sillón y me fui al despacho sentándome en la silla que estaba delante del ordenador donde la mesa taparía mi erección y podría bajarla, la dos amigas se quedaron en el salón bailando mientras que yo realizaba los gráficos del trabajo.

Al rato llamaron a la puerta del despacho, cuando se abrió apareció la cara angelical de Ana.

    Julia se ha dormido en el sofá. abriendo la puerta un poco más pude ver a mi hija tirada en el sofá totalmente dormida. Me levanté y la cogí en brazos y la llevé a su cama dejándola dormida vestida con su ropa y apestando a cerveza, menos mal que su madre no se iba a enterar ya que hasta el mediodía no llegaría. Cuando salí de la habitación volviendo al despacho me encontré a Ana sentada en la silla mirando el ordenador. Me acerqué y vi que estaba mirando las gráficas que les había hecho.

    Están muy bien.- dijo ella levantándose de la silla del ordenador.

    Gracias.- dije yo sentándome en la silla.

    ¿ Me puedes enseñar a hacerla?.-

    Claro.- le respondí.

Los sillones que estaban en el despacho eran muy pesados para moverlos y no había sillas cerca así que Anna se quedó de pie.

Empecé a explicarle cómo se hacían, y la pobre chica se agachaba o se apoyaba en la mesa de forma incómoda así que me levanté para que ella se sentara pero ella no quería permitir que me levantara así que llegamos a un término medio. Ella se sentó sobre mi pierna derecha.

Sentada en mi pierna ella pasó su brazo por detrás mio y yo la cogí de la cintura. Le estuve explicando y ella  miraba a la pantalla y de vez en cuando me miraba a los ojos, yo miraba la pantalla, la miraba a la cara, sus ojos, sus labios carnoso y más de una vez y de dos miraba la raja que hacía su camiseta enseñando sus pechos o la longitud de su falda.

Una vez explicada la teoría le dije que ella hiciera una, quise levantarme pero ella giró un poco el cuerpo posando su culo cerca de polla y comenzó teclear en el ordenador. yo estaba detrás con las manos apoyadas en la mesa cuando ella se estiró para coger el ratón, su pecho cayó sobre mi mano, fue un segundo pero suficiente para que mi polla que estaba ya empalmada se terminará de empalmar y que en mi cabeza empezara a sonar una palabra. FOLLATELA!  

No sé si fue sin querer o queriendo pero la verdad es que no me importaba. Mi mujer no veía hasta mañana, mi hija estaba tan borracha que no se iba a despertar y tenía a una joven sobre mi pierna que estaba de muy buen ver así que comencé a intimar con ella.

–Eres una chica muy bella, lo sabes?- le dije, ella me vió y me dijo

-y usted don Joel es un hombre muy guapo y lindo!- me dijo.

    Seguro que tienes novio, verdad?- le dije

    Pues la verdad es que no.

    Eso no puede ser – la tomé de la cintura más fuerte apretándola contra mi cuerpo y mi otra mano empezó a acariciar su cara empezando por apartarle su pelo de su cara.- sobretodo con esos ojos, esa nariz y esos labios tan lindos.

Ella me miraba directamente pidiéndome con su  mirada que la besara, entonces tomándole de la barbilla con mi mano la acerqué hacia mi y tomándola por la cintura la bese, en los labios, por unos segundos, ella aceptó mi beso, y volví a besarla. Nuestras lenguas entraron en acción, fue un beso muy caliente.

La tomé de la cintura más fuertes y mis manos pusieron su piernas encima de las mías y empecé a acariciarlas subiendo su falda vaquera y descubriendo descaradamente sus nalgas, eran bien duras y bien formadas. Ella seguía respondiendo mis besos y no puso objeción alguna por tocarle sus trasero.

Metí mi mano dentro de su falda y arrastré su tanga por su piernas hasta llegar a sus pies, el cual cayó al suelo,  comencé a cariciar su culo, un culo precioso. luego besé sus pechos sobre la prenda y cuando creí­ oportuno le subi su top marrón dejándome ver su sostén, solté su sostén. Le quité los corchetes y aparecieron sus pechos. Sus pechos parecieron no notar que el sostén no estaba, pues seguían allí, redondos firmes y grandes eran blanquecinos con una aureola rosada. Dejé de besar su boca para meter mi cabeza en sus pechos. Chupé con ansia sus pechos hasta derretirme de placer mientras acariciaba su cuerpo tierno. Notaba como sus manos intentaban desnudarme así que empecé a desabrochar los botones de mi camisa. Sus suaves manos acariciaban mi pecho, jugaba con los pelo de mi pecho, yo mientras degustaba de sus pechos. Ana empezó a buscar mi polla y bajó la mano por mi barriga encontrados mi pantalón yo abrí el pantalón y ella con el paso de su mano en mi entrepierna abrió la cremallera, tomando con su mano mi polla  yo comencé a agarrarle los pechos y a chuparle los pezones hasta tener toda una teta suya en mi boca. Con la otra mano no dejaba de tocarle la otra. Mientras, ella se había apoderado de mi polla y se dedicaba a hacerme una paja con sus delicadas manos. Yo tenía la polla muy dura y los huevos muy cargados así que paré y le hice levantarse, fui a quitarme el pantalón pero ella me paró. Ella me terminó de bajar los pantalones y comenzó a chuparla. La chupa muy bien la hija de puta, lamia la cabeza de mi pene, luego se la metía entera, luego la sacaba y me lamia el glande e incluso pasaba su lengua lamiendo desde la base hasta el glande, la chica sabía hacer buenas mamadas de seguro que no era la primera que hacía.

No pude más y la tumbé sobre la mesa del despacho.Le quite su falda vaquera y nos besamos muchas veces de manera muy apasionada y muy lentamente empecé a acariciar de pie a cabeza, le bese su cuello muy suavemente, fui bajando lentamente a sus senos, y aún más abajo hasta sus entrepiernas, jamás había tenido tan cerca un coñito tan lindo, tan suave, tan limpio y tan excitante, no soporte mas y clave mi lengua hasta lo más profundo que pude de su virginal coño y empecé a sentir como fluían por mis mejillas todos esos jugos vaginales que brotaban desde lo más profundo de su abertura, escuchaba como música aquellos hermosos gemidos, un gemido que le producía mi incansable lengua al rozar sus rosados labios vaginales y su pequeño clítoris…
Era el momento ideal de la embestida, me preparé mi herramienta para su  estrecho coñito muy lentamente me incorporé, ella yacía de espaldas sobre sobre la mesa, le hice levantarse y tumbarse sobre la alfombra del despacho con la piernas totalmente abiertas, ofreciéndome a plenitud lo más puro de su ser … su virginidad, con mi verga lista comencé a acariciar su entrepiernas y cada vez que la pasaba por su rajita sin pelos, notaba como se estremecía todo su cuerpo, indicándose el momento justo para la penetración, poco a poco fui colocando mi palo entre sus piernas sin dejar de besar su boca y mirarle a la cara, esa cara de placer que me ponía la muy puta, sentí como poco a poco, milímetro a milímetro avanzaba mi verga por su canal extremadamente lubricado, por todos sus jugos naturales, la sensación era indescriptible, el placer inexplicable, con su coñito bañado en su propio jugo, la suavidad de sus paredes, la estrechez de su interior, y el dulce sonido que producían para mis oídos sus gemidos, así fui avanzando hasta lograr que toda mi polla estuviera dentro, cada uno de mis 20 centímetros de palo. Así fue pasando el tiempo ya no había marcha atrás, hace rato que mi verga se paseaba, entrando y saliendo sin mayor problema de su coño… Sus gemidos dejaron de ser leves para convertirse en gritos de placer con cada uno de los orgasmos que iba alcanzando… hasta que llegó mi momento máximo, quise explotar dentro de ella, pero no estábamos usando ningún tipo de protección, así que saque mi palo y lo apunte a su cara, ella instintivamente y sin dudarlo se metió casi en su totalidad mi enorme polla en la boca y con un ritmo desbocado empezó a chupármela y casi inmediatamente empezaron a salir chorros de semen de mi verga, hasta llenar toda su boca al punto que corría por sus mejillas y goteaba en su pecho…. La verdad fue una experiencia increíble, hay que sentirla para poder conocerla porque no existen palabras para describirla… Ana hizo más visitas a mi casa pero ninguna tan apoteósica como esa.

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Cómo conocí a Selena

Esta historia sucedió una tarde, fui al carrefour a comprar unas cosilla con mi ropa guarra mi camiseta con agujeros y mi vaquero roto,  a esto que en  la puerta de entrada vi a dos chicas, de unos 20 años, vestidas de forma provocativa, con falda vaquera corta y una camiseta corta que dejaba al descubierto sus pechos por arriba y por abajo sus barrigas, una de ellas, la rubia, lucía un piercing de lo más sensual. Ambas estaban esperando en la puerta.

Estuve comprando las cosas por las que fui y al salir, había pasado por lo menos una hora, y me volví a encontrar a las dos chicas discutiendo. Al parecer se habían equivocado de carrefour y una le estaba recriminando a la otra el error.Yo aminore el ritmo, e incluso me paré a mirar el móvil movido por la curiosidad y el morbo de escuchar la conversación de las dos amigas. Cuando más interesante se ponía la discusión entre las amigas, la chica rubia se fijó en mí presencia.

-Oye, ¿tienes coche?

-¿es a mí?- le pregunté

-Si, ¿ tu nos podrías llevar a carrefour de macarena?

-Si.- la verdad es que no pensé la respuesta y cuando fui consciente estaba montado en mi coche con las dos chicas.

Una de las chicas, la rubia se llamaba Selena su camiseta era rosa, sus pechos sobresalía de su camiseta a lo ancho y por encima, se inflaba y se desinflaba con su respiración, por la parte de abajo su ombligo estaba adornado por un piercing que brillaba atrayendo mi vista. Su falda vaquera, sentada en el asiento de copiloto, cubría lo suficiente para que no se le vieran las bragas y para más morbo se había sentado de lado con sus piernas mirando hacia mí. La otra chica morena con un corte de pelo donde en un lado tenía flequillo y por el otro lado estaba rapada al 5, llevaba una camiseta blanca de la misma forma que la de la amiga, mostrando por abajo su ombligo y por arriba sus enormes pechos, esos pechos eran más grandes que los de su amiga, y sentada en la parte de atrás entre los dos asientos delanteros con las piernas abiertas en línea con la palanca de cambio, su nombre era Barbara.

En el camino no dejaba de mirar por el espejo retrovisor los pechos de Barbara y cuando cambiaba de marcha miraba las piernas de Selena y evitaba al meter quinta marcha darle en la rodilla. En el camino estuvimos charlando les pregunté su edad , 21 años, había fallado por un año les dije mi edad y ellas se rieron, me comentaron que tenía casi la misma edad que sus padres, cosa que no me sentó bien pero la verdad es que por un varios años mi edad estaba más cerca de la edad de sus padres que de su edad. Me contaron que estudiaban peluquería que si quería un día me podía cortar el pelo gratis me dijo Selena mientras que jugaba con mi pelo con su mano cosa que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo y mi polla se despertara estirándose,  Selena que estaba hablando cortó la frase y empezó a echarle miradas a Bárbara, creo que se había dado cuenta que mi polla se había puesto lista para la acción. De repente algo en el coche cambió, la falda de Selena se había retrasado un poco y casi se le veían las bragas, su rodilla estaba pegada a la palanca de cambio , ella parecía que no se había dado cuenta, además empezó a posar su mano sobre mi pierna primero sobre el muslo pero aumentaba su osadía y llegaba a posar su mano cerca de mi muslo interior a pequeños centímetros de mi polla erecta. No sé el juego que se llevaba pero yo estuve atento a ver hasta dónde llegaba su osadía, ella buscaba el roce de mi mano con su rodilla, yo cada vez que sucedí le pedía perdón cada vez que le tocaba la rodilla. Llegamos a Carrefour Macarena y me pidieron que diera una vuelta a ver si estaban su amigas, dimos la vuelta al centro comercial y no vimos a sus amigas, así que Selena escribió un mensaje a una amiga y dimos una segunda vuelta  y vi un sitio alejado de la entrada del centro comercial pero se podía ver la salida de la gente del centro comercial. Selena le explicó a Bárbara que le había escrito un mensaje a una tal Verónica para que venir a buscarlas. Con el coche parado ni Selena  ni Bárbara hicieron el amago de bajarse ni yo les dije nada. Seguí hablando con ellas esperando a la amiga, Bárbara dijo que tenía que ir al baño por lo que iba a entrar al cuarto de baño del centro comercial, y bajándose del coche cruzó la calle y entró al centro comercial, me quedé a solas con Selena. Ella siguió conversando conmigo pero puso una voz melosa acercándose más a mí llegándose a apoyarse en borde del asiento dejándome ver más su escote y sus pechos. Ella me miraba a los ojos y yo le miraba más al escote que a los ojos, cuando de repente dijo.

-Bueno, tendré que darte de alguna forma las gracias por traernos.

-No hace falta Selena, ha sido un placer.

-Pues tu cosa no dice lo mismo.- dijo posando y acariciando por encima del vaquero roto  mi polla. me quedé helado.

-Tu relájate y disfruta.- Dijo Selena acercando su boca a la mía, mientras sus manos abrieron mi cremallera y metió dentro de mi pantalón una mano cogiendo mi polla entre su dedos. Besaba a Selena y mis manos tomaron su cintura, subiendo la camiseta y dejando su sujetador negro al descubierto. Selena consiguió sacar con cuidado mi polla y una vez fuera comenzó a masajearla consiguiendo que se pusiera totalmente erecta.

-Creo que esto ya está.- me dijo antes de agacharse y meterse mi polla en su boca.

Comenzó a mamarme la polla mientras yo, podía ver como por la parte de atrás de su falda se veía sus bragas negras. Era tarde y ya había anochecido esa calle era poco transitable  por lo que nadie podía vernos;  Selena sabía cómo comerse una polla se la introducía entera en la garganta sin dejar nada fuera mientras que con una mano jugaba con mis huevos, estaba disfrutando de la mamada que me estaba haciendo cuando escuché que alguien intentaba abrir la puerta del coche. Era Bárbara que volvía del baño y no venía sola le acompañaban un grupo de chicas y varios chicos, Selena se incorporó bajándose la camiseta y yo metí mi polla dentro de mi pantalón y abrí a Bárbara la cual abrió la puerta y dijo.

-Mira Selena a quien me he encontrado.

Selena salió del coche al igual que yo. Me presentaron a todas las chicas.

Pensaba irme pero Selena insistió en que me quedara por lo menos para una copa para agradecerme que las hubiera traído así que accedí. fuimos a un bar que se llamaba “entre dos parques” todas las chicas pidieron un copazo y yo para no ser menos también pedí otro copazo. Estuvimos gran parte de la noche tomando copas y chupitos,  Selena se había colocado enfrente mía y yo la tomaba de la cintura pegándola a mi cuerpo, haciendo que sus nalgas sintiera como mi polla se estaba totalmente dura, ella me seguía el juego y aunque estaba hablando con sus amigas siguiendo el ritmo de la música movía su trasero para pegarlo a mi polla. a veces bajaba la mano y le daba un pellizco en el trasero cosa que a ella agradaba.

Pagamos la cuenta y salimos del bar para ir a una discoteca, en la puerta del bar nos distribuimos en los coches aunque había sitio para Selena en el coche de una de sus amigas, le dije a Selena que la llevaba. Ella aceptó y lanzando besos al aire le dijo a sus amigas que se veían en la discoteca.

Entramos en el coche, nos pusimos el cinturón y arranqué de sopetón.

-¿ me vas a llevar a la discoteca?- me dijo con su voz melosa.

-No.- le respondí

-¿me vas a secuestrar?

-Que te secuestre va a ser el mejor de tus problemas.

-Me gusta.¿ y que me vas a hacer?

-Te voy a follar como nunca te han follado.

-me gusta.- dijo sacándose el sujetador negro por una de las mangas de la camiseta. Podía ver como sus pezones estaban erectos.

-¿ me vas a comer mi pechos?

-claro que sí.

-Y ¿ mi coño?

-eso también.

-Me gusta, porque yo quiero comerme tu polla.

 

Llegamos a mi casa aparqué muy cerca. Nada más parar  Selena se lanzó besarme en los labios, yo la abracé por la cintura mientras que la besaba, estuvimos un rato hasta que la separé y le dije que podía vernos mis vecinos que subiéramos. Salimos del coche y llegamos al portal. Tomamos el ascensor, nada más cerrarse las puertas del ascensor me lancé a por Selena y ella a por mi boca,  saltando  y abrazando mi cintura con sus piernas llegando a caerse sus tacones al suelo del ascensor, yo la tomé del culo y la puse contra el espejo  mientras que la besaba lujuriosamente. El ascensor se paró antes de mi piso y rápidamente la bajé dejando de besarla, entró mi vecina del cuarto una señora de unos 50 años que la llamamos “la bruja del cuarto” ella nos echó una mirada de arriba abajo fijándose en que Selena iba descalza y sus zapatos estaban detrás de mis pies y que no llevaba sujetador notándose le los pezones, y en mi pantalón el bulto de mi polla sobresaliendo.

-Buenas noches.- le dije.

-Buenas.- dijo entrando y apretando el botón y dándonos la espalda. Selena y yo sonreímos, después ella se agachó para recoger sus zapatos

 

Llegamos a mi planta y salimos del ascensor.

-Adiós, señora.- Le dijo Selena con sus zapatos en la mano.

-Adiós Doña Angustias.- le dije.

-Adiós.- Nos respondió con la cara de asco.

Cuando se cerró la puerta del ascensor ambos nos reímos, abrí la puerta y entramos en mi casa. Nada más entrar Selena empezó a caminar hacia dentro de la casa tirando sus zapatos por el camino, luego desabrochando su falda vaquera y dejando que se escurriera por sus piernas,  luego levantó una pie y luego el otro y siguió caminando dejando atrás su falda quedándose únicamente en ropa interior y con su camiseta, luego tiró de su camiseta hacia arriba, sacándola por su cabeza y luego la tiró al piso quedándose solo con sus braguitas negras por último se apoyó en la mesa del comedor para quitarse la braguitas, las deslizó suavemente por su pierna derecha primero y luego la sacó por su pie derecho poco a poco fue deslizando por su pierna izquierda hasta que finalmente salió por su pie quedándose totalmente desnuda.

-¿Soy hermosa?. me preguntó, apoyada sobre la mesa totalmente desnuda

-Si, mucho. le dije mientras la observaba desnuda en mi piso a oscuras con la única luz que venía de la calle viendo cómo brillaba su piercing en su ombligo mientras que me quitaba mi camiseta y desabrochaba mi pantalón quedándome en calzoncillo.

Selena se sentó sobre la mesa y me hizo un gesto para que me acercara, me acerqué a ella y comenzamos a besarnos. Mis manos se fueron a su cintura mientras que las suyas se fueron hacía mi polla. Mi calzoncillo cayó al suelo quedándome igual que Selena desnudo en el salón de mi casa.

Dejé de besar los labios de Selena para besar sus pechos, ella inclinó la cabeza hacia atrás permitiéndome que mi boca jugará con sus pechos, que mi lengua lamiera sus aureolas , que mis labios aprisionaran sus pezones. Mis dedos empezaron a entrar dentro de su coño, entrando y haciendo que se abriera al paso de mis dedos., mientras que escuchaba su gemidos de placer. Tras un largo manoseo  saqué mis dedos de su coño e hice que Selena se tumbara sobre la mesa, le abrí las piernas y me agaché para comerle el coño. Tenía una gran mata de pelo en su monte de venus, algo que me fascinaba, tomé cada muslo de sus piernas para abrir su raja y poder meterle mi lengua dentro. Mi lengua jugaba con su clítoris lo que hacía que su coño se humedeciera más y haciéndome así disfrutar de los líquidos de su almeja mientras gemía más fuerte de placer y intentaba cerrar   las piernas para aprisionar mi cabeza en su coño.

-Para, para.- me dijo gritando de placer.

-Quiero que me hagas el amor, pero ten cuidado… que soy virgen.- con 21 años aún era virgen, la verdad es que me sorprendió pero me dio un toque dulce. La incorporé y la tomé en brazos llevándola hasta mi dormitorio. La dejé sobre la cama y luego abriendo las piernas con una mano mientras que con la otra guiaba a mi polla hasta su coño.

 

-Tranquila, mi niña, voy ha hacerlo suavemente.

 

Mi polla resbalaba por su labios los cuales le daban las bienvenida a dentro de su coño, resbalaba bien hasta llegar al impedimento. Llegamos al barra y con un golpe suave ya no hubo barrera, ya Selena podía follar sin problema. Comencé a aumentar la velocidad y ella pasó de un momento de tensión a uno de relajación. me estaba follando a la chica que apenas 4 horas había visto en la entrada del carrefour. En mi mente no hacían más que parecer imágenes de ella en el carrefour, en el coche, en el ascensor, en la mesa de mi salón y ahora la tenía desnuda bajo mi cuerpo follándomela.

 

  • Déjame ponerme arriba.- me pido ella

 

Cambiamos de posición  y ella se puso arriba mio clavándose mi polla dentro de su coño y moviéndose de arriba abajo y delante a atrás yo  puse mis manos en sus pechos para acariciarlos, estaban húmedos, llenos de sudor del esfuerzo que estaba haciendo y del placer que estaba sintiendo, bajé mis manos por su cuerpo llegando a su cintura donde posé mis manos en su culo para hacer fuerza y que mi polla se clavara más adentro de su coño, cosa que le gustó luego con una mano lo abrí sus nalgas y con la otra empecé a meterle un dedo por el ano, eso le hizo perder el ritmo y pararse. le miré a los ojos y le dije

“Confía en mí” tras 3 segundos volvió a  moverse y yo seguí metiendo el dedo en su ano.

Selena estaba siendo doblemente penetrada, por mi polla y por mi dedo, tanto placer hizo que con un grito de placer se corriera y su cuerpo se quedara flojo. Fue ese momento en el que aproveché para tumbarla boca a abajo y levantar le un poco el trasero para meterle mi polla por el culo. Mi polla se abría paso por sus nalgas abriendo su ano, Selena tras su orgasmo no tenía fuerza para negarse y eso lo aproveche yo. Estuve dando fuerte embestidas en su ano llegando a correrme a lo cual saqué mi polla de su ano, vertiendo gran cantidad semen por su culo, espalda llegando a su pelo rubio, ahora castaño por el sudor del acto, le di la vuelta poniéndola boca arriba y me tumbé junto a ella agotado por el grandioso polvo que habíamos echado. Estuvimos besándonos mientras recuperamos fuerzas para una segunda ronda. Así fue como conocí a Selena, la lujuriosa Selena.

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Visita a mi ex

Eran cerca de las 8 de la noche del viernes y me encontraba en el computador leyendo pendejadas y pasando de página en página sin mucho interés. De repente veo que se conecta mi ex en el chat. (habíamos terminado hacía cerca de un mes) Comencé a saludarla de forma normal con preguntas comunes, sin mucha profundidad, todo de forma muy cordial como si fuéramos amigos. Luego pase a decirle que me encantaría saludarla, que la extrañaba y que me encantaría saludarla.

Ella siempre fue muy ardiente, con ella siempre ha sido grandioso el sexo, nunca fue igual, todo era muy especial, muy intenso; por eso no me sorprendió cuando me dijo :

– Enserio me quieres saludar o me quieres hacer el amor.

– Porque no ambas-  Le respondí.

…Pasaron algunos minutos cuando me respondió

– Puedes venir si me prometes que no hablaremos mucho- dijo ella al fin.

Me tenía a mil, estaba muy excitado inmediatamente le dije que salía corriendo para allá que en taxi llegaba en 5 minutos. Me pidió que me demorará un poco mas, cerca de 30 minutos – Me quiero poner muy sexy para ti, así dure vestida solo 5 segundos – Acepté, me pareció perfecto, podría darme un baño antes de encontrarme con ella y también organizarme un poco.

Me desnudé completamente y me metí a la ducha. Hacía un poco de frío y me bañe con agua caliente, solo podía pensar en ella. Me trataba de imaginar que iba a hacer con ella. Su cabello me encantaba agarrarlo y a ella le fascinaba que la cogiera fuerte y la jalará hacia a tras. Sus ojos siempre expresaban lujuria, sus labios deliciosos y gruesos. Su cuello siempre olía delicioso, sus senos firmes perfectos, una cintura para agarrarla y no permitirle escapar y un trasero enorme, delicioso, fuerte y perfecto. Pensando en todo esto bajo la ducha me tenía muy exitado, me estaba masturbando muy fuerte, me la imaginaba arrodillada con su lengua en la punta de mi pene y pidiendome, rogandome que me corriera en su boca y su cara. Me corrí muy fuerte. Me terminé de bañar y me arreglé para salir.

Tome un taxi y no tardé en llegar a su apartamento, había alcanzado a coger una botella de vino que tenía en la nevera, sabía que le encantaba el vino. Ya en el pórtico  toque el timbre, apareció en la ventana con el celular en la mano, vi que escribía algo y luego me arrojaba las llaves. Abría la puerta y antes de subir pude ver que me había mandado un mensaje de texto :

“En cuanto entres, quiero que me penetres.”

Subí corriendo las escaleras abrí la puerta, dejé el vino y me acerque a ella. ESTABA INCREIBLE… recostada en la pared dandome la espalda, tenía una blusa negra pegada a su cuerpo y una pequeña falda de jean y unos tacones negros que le hacían levantar su trasero, parecía estar ofrecida hacia mi. Me acerque y acaricie sus piernas, metí mi mano bajo su falda y descubro que no tenía tangas, acaricio su sexo con mis dedos mientras termino de sacar mi pene. Ella estaba muy mojada y pude penetrarla fácilmente, alcanzó a emitir un leve gemido. Me quedé dentro de ella un segundo y luego comensé a meterlo y sacarlo un poco mas rápido; cuando ambos estabamos muy exitados me hizo detenerme, – No quiero correrme aún… además tenemos toda la noche – se inclinó, me dio dos mamadas rápidas, se dio la vuelta y se alejó en busca del vino.

Nos servimos una copa cada uno y nos acercamos un poco a la ventana. La habitación estaba oscura pero podía verla perfectamente por la luz que ingresaba de la calle. Estaba divina, hermosa. La abrace tiernamente y comencé a besarla; entre el sabor del vino y de sus besos fue delicioso. Comencé a besarla mas fuerte y la pasión se desató. Le retiré la blusa y comencé a besarle el cuello y la parte de sus pechos que el sujetador permitía. Me agarró fuerte el pene sobre el pantalón y luego me pidió que fuéramos a su habitación; no sin antes servirnos un poco mas de vino.

Me recostó sobre la cama, se subió sobre mi y lentamente comenzó a despojarme de la camisa.  bajó despacio dandome muchos besos sobre mi pecho hasta llegar a mi pantalón. Lo retiró sin prisa, siempre mirandome con esa cara de deseo. Se levantó un poco y metió mis manos sobre su blusa, sus senos estaban duros y deliciosos. Se levantó sobre la cama y pude verla completamente desde abajo; comenzó a retirarse la blusa y siguió con su falda. Pude apreciarla completamente desnuda y deliciosa. Solo se dejó sus tacones, sabía que eso me volvía loco. Terminó de desnudarme y comenzó a darme una mamada increíble, lo hacía despacio saboreando todo mi pene; lo tragaba completo y luego lo recorría con sus labios hasta llegar a la punta, tomandolo con sus manos, masturbandome lentamente mientras me miraba a los ojos y me besaba en punta de mi pene.

Cuando no pude más, y sabiendo que no quería correrme aún, la tomé de las manos y la jalé hacia mi. Quería estar dentro de ella, necesitaba estar adentro. Puso su sexo justo sobre mi pene y ella misma comenzó a sentarse sobre mi  pene. Fue despacio e increíble; para pasar luego a un movimiento mas fuerte y rápido.  La tomaba de la cintura para ayudarla a subir y bajar, luego la agarraba fuerte de ese trasero que tanto me gustaba, la obligaba a hacerlo aún más rápido. Veía como ella se curvaba hacia atrás, la sentía disfrutarlo mucho. su sexo abrigaba mi  pene de una forma tan deliciosa. haaaaa, que delicia sentir estar dentro de ella.

De repente ella se levanta y se pone en cuatro sobre la cama, exhibiendome su hermoso y perfecto culo. me mira sobre su hombro como esperando impaciente que yo me acerque. No la hago esperar mucho, tomo mi pene, lo enfilo sobre su sexo y comienzo a penetrarla despacio; entro un poco, lo saco casi completamente y luego la penetro muy fuerte. Ella brinca y emite un suspiro que me confirma que le ha encantado. Lo repito una vez mas, me encanta hacerle eso… mover mi pene muy despacio y en cuanto menos lo espere penetrarla muy fuerte. Bajo mis manos por sus piernas, acariciandola hasta llegar a sus pies,  la tomo desde los tacones los levanto un poco haciendo que su culo se eleve y comienzo a penetrarla muy rápido y muy fuerte.

– Ha… ha… que delicia… no pares

Me dice ella. Yo obviamente no pienso parar. Trato de hacerlo cada vez mas fuerte, cada vez mas rápido. Sus gemidos cada vez mas fuertes, el sonido de nuestros cuerpos chocando. Estoy muy excitado. Estiro mi mano y agarro su cabello. La jalo fuerte hacia atrás y sigo haciendolo muy fuerte.  Cuando siento que ella está a punto de correrse, me detengo. La hago girar boca arriba, tomo sus piernas, las separo; le escupo fuerte sobre el sexo y lo lamo varias veces; ella solo gime mas y mas. Agarro sus piernas nuevamente y las monto sobre mis hombros. Mi pene esta sobre su sexo, lo tomo con mis manos y le doy dos golpes sobre su sexo. Luego la penetro.

– HAY SIIIIIII voy a correrme

Es genial, su sexo está completamente humedo, su rostro solo es excitación… la escucho correrse.

– HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

No me detengo y sigo penetrandola, fuerte y rápido. muy salvaje sigo sobre ella.

– HAAAAA HAA HAAAAAAA Me matas… HAAAAAAAAAA ha ha ahahah

Comienzo a hacerlo más despacio hasta que por fin me detengo. Salgo de ella, me masturbo parado junto a la cama. Ella solo trata de respirar. Cuando me ve, se acerca rápidamente, me sigue masturbando, lo hace muy rápido y siempre mirandome a los ojos, si que sabe que eso me facína. Acelera un poco, siento que voy a correrme, la tomo del cabello indicandole que voy a correrme. Lo traga completamente y me descargo en su boca. HAAAAAaAAAAAAAAAAAA.

Se separa y solo puedo ver como termina tragando todo,  la muy perra incluso se chupa los dedos.

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Mio a voluntad -III-

MIO A VOLUNTAD -III –
Por: Apasionada

Hoy vuelvo con ustedes después de algunos meses, para narrarles otro encuentro que tuve con Miguel, aquel chico tímido de 20 años, que vivía enamorado de mí, siendo yo mayor unos 15 años, tal y como se lo comente en mis narraciones anteriores MIO A VOLUNTAD I y II, que aparecen en la categoría de CONFESIONES de Marqueze.

Después de aquellas dos oportunidades en que estuvimos, pasaron como cuatro meses sin vernos, pues fui enviada en comisión de trabajo al exterior, tiempo en que perdí interés por Miguel; y a mi regreso, lo evitaba o no hacia caso a sus insinuaciones. Paso así como un mes y medio, hasta que un viernes por la tarde, fuimos un grupo de funcionarios amigos, entre los que se encontraba Miguel, a casa de una compañera a celebrar el cumpleaños de su esposo. Todo transcurría muy animadamente, en un amplio corredor trasero de la casa que se abría a un amplio y frondoso jardín, todo gratamente ambientado para la fiesta, que al anochecer fue iluminado tenuemente, con antorchas y luminarias de colores que daban al espacio un agradable confort; bebíamos de diferentes licores y se disfrutaba de magnifica música bailable.

Pasadas las horas, el licor hacía su efecto en todos nosotros con expresiones alegres y bulliciosas; algunas parejas bailaban frenética o cadenciosamente, mientras otras conversaban animadas. Yo ese día vestía una falda cuya suave y sedosa tela se ceñía a mi cuerpo y no use pantaleta, para que el efecto de sus ligas sobre mi piel no se viera en la superficie de la falda, dejando notar mis gruesos muslos y mis redondas y pronunciadas nalgas. También lucia una blusa de la misma tela, de amplias mangas y cuello, que permitía ver bastante mis grandes senos. Conjunto que dejaba muy poco a la imaginación de los hombres que en mi se fijaran.

El grupo con el que me encontraba decidió salir a bailar, fuimos intercambiando de pareja hasta que llego el momento de hacerlo con Miguel, quien extrañaba mi distanciamiento de él, a lo que no le prestaba mayor interés, pero a la vez recordaba nuestros momentos íntimos, recuerdos que fueron venciendo mi resistencia a volver a relacionarme con Miguel; la música era suave y sentía como con firmeza, cada vez mas me atraía hacia su cuerpo y una fuerte erección rozaba mi entrepierna que inevitablemente me excitaba. Después de varias piezas, fuimos a la barra por unos tragos. Me senté en un alto y estrecho banco, mientras Miguel permanecía de pie junto a mí. Seguimos allí animadamente hablando y bebiendo. Todos reían, hablaban en alta voz o bailaban; los brindis por el cumpleañero o por cualquier otro motivo eran continuos, ya nadie estaba pendiente de lo que hacían los demás; a lo que ayudaba la tenue luz del lugar, que hacia que poca o ninguna importancia yo le prestaba a mi falda que constantemente se subía bien arriba de mis muslos dejándolos expuestos a los ávidos ojos de Miguel.

Mi vagina se humedecía, mi mente era un torbellino de pensamientos eróticos, sentía un fuerte palpitar en mi cuca que me producía el deseo reiterado de apretar y abrir mis piernas. El calido, alegre y bullicioso ambiente era contagioso entre todos los que allí estábamos. Miguel conversaba con unos amigos, cuando sentí como una de sus manos la poso tímidamente sobre uno de mis gruesos muslos dejándola allí quieta por algún tiempo, hasta que sentí como suavemente la subía y bajaba pasándola por mi entrepierna, evitando fuéramos vistos. Esto me excitaba mucho. Quise retirársela, pero podían más mis deseos y la excitación que rápidamente se apoderaba de todo mi cuerpo… Nuevamente estaba jugando con fuego!…

Delicadamente y aprovechando cualquier oportunidad que le permitiera me acariciaba y rozaba mis firmes y pronunciadas nalgas. En un momento en que se coloco detrás mío para mirar hacia donde los demás bailaban, beso mi cuello, e inmediatamente sentí como mi piel se erizaba y el calor invadió mi cuerpo, a la vez que mi vagina se humedecía rápidamente. Involuntariamente me recosté a él; el licor nos mantenía alegres, desinhibidos, y lenta y casi inadvertidamente sus manos que metió por entre mis amplias mangas, quitaron mi sostén que guardo en uno de sus bolsillos, brotando y dejando libres mis grandes y blancas tetas, cuyos pezones erectos surgían del medio de mis amplias aureolas. Mi excitación aumentaba, su verga erecta y caliente la sentía detrás de mi mientras decía: Oh!….que riiico… mi reina bella… que divina estas mi vida…. Que ricas tétasas tienes mi amor… como deseaba tenerlas asiiii entre mis manos y acariciarlas asiiii!!! asiiii… Sigue papi… dame suavecito… papi… así… riiiicoo… Pase mi mano hacia atrás y buscaba aquella potente verga que Miguel saco y pude nuevamente agarrar y acariciarla todita hasta sus suaves bolas. Miguel seguía acariciando mis tétas y daba delicados pellizcos a mis pezones causándome mayor excitación, mientras seguía besando mi cuello y orejas.

Quería contener lo que sucedía y le pedí que fuéramos a bailar, varias parejas lo hacían bajo la tenue luz, Miguel me tomo por la cintura con ambas manos y yo lo hice por el cuello, mientras bailábamos, nuestros sexos se unían y rozaban en un danzar lujurioso y excitante. En uno de los giros me dejo de espaldas a él y tomándome por la cintura, pego mi firme y robusto trasero a su rígida verga que sentía entre mis nalgas. Me movía de manera de sentirla cada vez mejor entre ellas, la fina y sedosa tela de mi falda facilitaba el contacto; luego volvimos a quedar de frente, y puso su verga de forma que la sintiera bien entre mis muslos, hum… que divino.. yo le ayudaba, solo nos separaba la fina tela, además no tenia pantaleta puesta esa noche, sentía el roce de su rígida verga en mis nalgas y mi cuca como si estuviera desnuda. Estando así me dijo con baja voz:.. mi reina salgamos de acá y vamos a un motel… quiero que seas mía esta noche… por favor no me rechaces mi reina bella… No sabía que contestarle, pero pasado unos minutos acepte; también lo deseaba; nos despedimos y nos dirigimos al motel.

Ya en la habitación, nuevamente sentí la satisfacción de tener frente a mi aquel joven viril que en mas de una ocasión se había masturbado pensando en mi y que me creía inalcanzable; y al igual de aquellas otras ocasiones, Miguel tembloroso por la excitación se acerco a mi y nos abrazamos fuertemente como si estuviéramos deseando de mucho tiempo este momento; nos besamos larga y profundamente, mientras nos acariciábamos. Miguel subió mi falda y acariciaba mi cuca húmeda y le abrí instintivamente mis muslos para facilitarle sus caricias y apasionadamente decía: hoooo!!!… asiiiii!!!… Que rica cucota tienes mi reina!!… La tienes mojadita mi amor… Si mi papi… para ti… dame asi… asi suavecito papi… asiii… Nos fuimos desnudando y una vez desnudos nos unimos en prolongados y profundos besos donde nuestras lenguas recorrían nuestras bocas y nuestras manos acariciaban con placer nuestros cuerpos que con avidez esperaban la íntima unión, agarro mis nalgas fuertemente y me pego a su cuerpo. Su verga quedo entre mis muslos que sentían su ardiente y rígida excitación… Que riiico culote tienes mi reina… Déjame acariciártelo mi amor… Dale papi… asiiii que es tuyo papito lindo… solo tuyo… mi rey… así… pásame el dedito por mi culito asiiiii papi que me excitas… hummm… papi que caliente y grande tienes hoy ese guebo, riiiiico…

Seguimos así juntitos acariciándonos y luego Miguel tomo primero una de mis tetas entre sus manos, la acariciaba y la llevo a su boca chupando divinamente mi pezón, asiiii papi… asiii suavecito… asi mi rey… Riiico… ahora la otra papi asiiii… Asiiii… Chúpalas asi… mi papi lindo… Asi… Me matas papi… Ya en la cama con pasión nos besábamos y pasábamos nuestras manos por nuestros cuerpos abrazados, nuestras respiraciones eran fuertes y aceleradas. Miguel me coloco boca abajo y empezó a besarme el cuello, la espalda y fue bajando hasta llegar a mis nalgas que besaba y lamia divinamente… Riiicooo papi dame mas…. Así… pasaba su lengua seguido por entre mis nalgas… que riicoo… Mi rey me matas… Amor… acaríciamelas así… apretalas duro… duro… hazme daño… dale palmadas… asiiii… Asiiiiiiiii oh asiiii… Riiiico… mi papi… pásale la lengua… lámelas papi… ahora bésame los muslos asiiiiii mi papi bello, asiiii… Miguel pasaba su lengua por mis muslos mientras bajaba hasta mis pies, los besaba, y volvía a subir para meter su cara en mi entre pierna y allí con su diestra lengua la pasaba por la entrada de mi húmeda vagina. Uhmm que riiico…

Me puse de espaldas a la cama y Miguel se coloco sobre mi, y tiernamente besaba mis ojos, la cara y me prodigaba excitantes besos y susurros en mis oídos y cuello que erizaban todo mi cuerpo… mmm… asiiii… y mas y mas mi, vagina y entrepierna se humedecían… Lentamente fue bajando y se detuvo para contemplar gozoso mis voluminosas tetas que suavemente tomaba entre sus manos una a una y besaba con calidez primero para luego chuparlas y acariciar los pezones con su lengua,… riiiico… después las besaba y lamia. Mientra yo excitada me retorcía de placer mmm… mientras acariciaba su cuerpo sudoroso.

Seguía lentamente bajando buscando llegar a mi recrecida cuca, producto de mi excitación. La sentía abierta y ansiosa de recibir la rígida verga de Miguel. Levanto su cara para verla y con gozo exclamo “Que divina y hermosa cuca tienes mi reina, esta rosadita y abierta vida mía…” y colocándose cómodamente entre mis piernas hizo que en incontrolado impulso le abriera bien mis gruesos muslos y arqueando mi cintura le ofrecí mi húmeda cuca, recrecida y abierta a su ávida mirada y colocando su cara en ella, dio inicio a una enloquecedora mamada… hmm… pasaba su lengua por mi rajita, asiii… dame asiii papi… ayyy que riiico… Mi clítoris tomaba y presionaba entre sus labios hmmm…y chupaba riiiicooo… haciéndome gemir de pasión intensa…. Siii asiii… me matas mi rey… sentía la proximidad del orgasmo, solo atinaba a decirle: sigue asi, asi asi… papi… no te detengas…mmmmm… yaaa… mmm…

Le pedí que se subiera sobre mi, no aguantaba mas, era demasiado ya, tome su firme y caliente verga que acariciaba y pasaba divinamente por mi rajita, abriendo mas y mas mi cuca que veía deseoso hasta colocarla finalmente en la entrada a mi vagina y de seguidas le dije: “papi métemelo rico que es lo que mas deseo”… dale por favor asiiii… asiii… asi… asi… asi… mmm… Sentí su vigorosa penetración de esa verga que se abría paso dentro de mi cuca, habido de llegar hasta lo más profundo de ella con fuertes y rápidas embestidas que me causaban dolor… dame asi papi.. dame mas… dame mas.. Abrace a Miguel fuertemente con mis piernas y brazos y empezamos a besarnos largamente mientras con rítmicos y acoplados movimientos de ambos nos complacíamos con tan excitante y placentera follada… asi papito rico… dame asi… dame suavecito… mmm… mmm… no me lo vayas a sacar papi…. Te gusta asi mi reina?… siii… te gusta como te lo hago… siiii mi papi lindo… dame asi… asi… asi… suavecito papi…

No quería que esto terminara, nuestros cuerpos sudorosos se acoplaban en diferentes posiciones, sentía mas grande y gruesa su rígida verga que entraba y salía de mi vagina, golpeando con sus bolas mis nalgas, mi mente se nublaba y con sucesivos espasmos que hacían convulsionar mi cuerpo que buscaba estar mas y mas pegado al de Miguel, me venían uno tras otro placenteros orgasmos, que me hacían morder mis labios, mmm… siii… asi…. si.. siii… siiiiiii… mientras mi cabeza incontrolada giraba de un lado a otro sobre la mullida almohada. Sentía mas y mas liquido vaginal saliendo en cantidad de mi vagina que mojaba mis nalgas y sabana de la cama. Miguel sudoroso seguía ahora lentamente taladrando mis entrañas con su rígido y recrecido instrumento de cabeza grande y brillante.

Me coloque en posición de perrito y arquee mi cuerpo de manera que mis redondas tetas rozaban la sabana de la cama. Abri mis muslos, y levante mi blanco trasero de robustas nalgas; su cara reflejaba la ansiedad al ver ante él tan apetecido trasero. Las tomo con firmeza, las abrio y coloco su verga a la entrada de mi recrecida cuca, de la que salía abundante liquido vaginal y con decidida y dolorosas embestidas inicio su febril ataque… riiico… dame asi papi… lo metía y sacaba mientras que abría mis nalgas… me daba cada vez mas fuerte… y mientras lo hacia metía en mi culito suavemente su dedo pulgar ummmm que me excitaba muchísimo mas… te gusta asi mi perrita?… asii… quieres que te de duro por esa cucasa que tienes?… asii… asi… mi perra… uffff… “siiii… papi sigue así dame fuerte, fuerte, mas fuerte, asi riiico… mmmm… dame seguido no me lo vayas a sacar… dale riiico papi” Nos movíamos acopladamente.

El momento era de locura y pasión desenfrenada, le dábamos fuerte y seguido hasta que Miguel en alta voz me dijo: “No aguanto mas mi reina… ufff…… ya me vengo!… ya mi reina, me vengo”. Lo metió todito y con fuerza pego mi cadera a su verga… Yaa… me vengo yaaaa… asiii… toma mi leche… asiii… tómala todita… uff… yo me movía mas y mas y mi vagina en fuerte espasmo se contrajo y aprisiono su verga, y con fuertes gritos de satisfacción se producía nuestros orgasmos siiiii… así… que rico mi rey…. Así… todita tuya mi leche asii… siii… uffff… que rica cucota tienes mi reina. Si dame toda tu lechita… dámela todita amor… que riiico!!!… dámela así… tómala… mi vagina una y otra vez recibía fuertes embestidas de su vigoroso miembro que descargaba su abundante y viscosa leche… uff.. la tienes súper caliente… riiica papi… luego parte de su leche empezó a salir de mi vagina bajando por entre mis muslos, que junto a mi liquido vaginal dio a la habitación un excitante olor a sexo.

Me lo saco lentamente, y se tendió cansado sobre mi espalda mientras me besaba tiernamente en el cuello y acariciaba mi larga y negra cabellera. Te adoro mi reina bella. Me haces muy feliz mi vida…

Agradezco tus comentarios…

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MARTHA UNA MADURA MUY CALIENTE

Después de leer varios de los relatos que están en esta página, pensé que me gustaría compartir mi experiencia.

Después de un año de ingresar con frecuencia en una sala de chat, donde conocí amigas y amigos, se dio lugar a una cita para conocernos personalmente, cabe aclarar que todos eran personas de entre 40 y 50 años, yo tengo 35, me ubico más entre gente de más edad.

Así que se formalizó la cita para estar en una ciudad cercana, yo acepté asistir por que poniéndome de acuerdo con una amiga especial quedamos de conocernos en ese lugar ese día. Una de las amigas originaria de Querétaro fue quien hizo los arreglos para la reunión, hizo las reservas de habitación, de salón, en fin todo.

Llegó el día de la reunión y fuimos llegando de a poco, y nos fuimos identificando y comenzando a conocernos personalmente, un día anterior a esto recibí un mail de mi amiga especial avisándome que no podría estar ese día conmigo y así sin más explicación no asistiría, pero siendo que tenía yo todo listo y pagado pues decidí asistir.

Se hizo al fin la hora de la cita, bajando de mi habitación me dirigí al salón donde quedamos de reunirnos, llegando ahí comencé a saludar a los conocidos que portaban en pequeños gafetes el nick que usan en la sala de chat. Pasaron buenas y alegres horas de diversión, conociendo amigos y amigas, charlando y bebiendo, conforme fueron pasando las horas las bebidas fueron haciendo su labor, embriagando y relajando a las parejas, se comenzaban a ver parejas bailando ya más pegadas o buscando lugares aislados en ese salón iluminado tenuemente, y conforme se hacían parejas, los que no llevábamos pareja definida, nos fuimos aislando, yo dolido por la actitud de mi amiga especial, me fui a una mesa al extremo de la sala a beber y observar, al acercarme a la mesa, una señora se acercó también a sentarse a la misma mesa, así que decidimos compartir la mesa, ya que aunque conocía su nick, no tenía mucho trato con ella.

Era una mujer de 52 años, vestida muy recatada con una falda debajo de la rodilla, zapato de tacón, un saco a juego con la falda y una blusa blanca. Ella es entrada en carnes, gordita, con unas piernas que adiviné muy gruesas por lo que dejaba ver su falda, con una cola enorme, y un par de tetas que se adivinaban grandísimas, se había tomado ya un par de tequilas y estaba un poco alegre y conversadora, pero a la vez según me contó estaba aburrida ya que sus amigas se habían aislado cada una con su galán…

Como ella no tenía amigo especial nadie la acompañaba, así que compartimos penas, ella sin galán y yo sin mi amiga, comenzamos a quejarnos mutuamente de la situación y del por que todos se aislaban, yo después de haberme tomado unos tres tequilas andaba ya un poco subido de tono, y después de ver tanto cuerpo de mujer, pues andaba con una cachondez subida, así que pensé, por que no intentar algo con esta señora, madura pero buenísima, tal como siempre me han gustado las mujeres.

Pasado un rato, y entre la plática de risas que tenía con Martha (tal es el nombre de la señora), le dije que si bailábamos, a lo que me dijo que no, por que luego el chisme llegaría a oídos de su esposo y no quería problemas, además que él era muy buena gente y comprensivo, yo le dije que comprendía, pero que no era justo que hubiera ido a solo a ver a la gente divertirse, así que le dije, Martha pues entonces vamos a un salón que está cerca de aquí, y ahí bailamos y así nos divertimos, ella sonriendo dijo, no es mala idea, ya que aquí no nos hacen caso y como tú pareces muy serio, pues vamos.

Salimos del salón aquel sin que nadie notara nuestra ausencia, al salir del hotel y dirigirnos a un hotel al otro lado de la calle ella sintió frío y me dijo, no mejor no vamos Pablo, que te parece si mejor nos sentamos en una de las mesas del lobby y platicamos o jugamos cartas (según me contó le encanta jugar baraja), le dije claro Martha, vamos, pero no estaríamos a gusto, que te parece si mejor vamos a tu cuarto o al mío y ahí jugamos más cómodos y sin que nadie nos moleste, de esa manera nadie te verá conmigo y no irán a chismearle a tu marido (el marido ya era conocido de varias amigas de ella)

Ella lo pensó un momento y luego dijo, tienes razón, vamos a mi cuarto. Le dije pero que te parece si antes nos llevamos unos tragos para jugar a gusto, lo que ella aceptó ya que como estaba aburrida tenía ganas de un tequila, así que la dejé ir a su cuarto, yo salí a la vinatería cercana, compré una botella de tequila, unos vasos y cigarros, me dirigí a su cuarto y ahí estaba ella esperándome, su cuarto solo tenía una cama matrimonial y nada más, así que nos sentamos en la cama a jugar.

Ella se quitó los zapatos y el saco, quedando en la falda y en su blusa blanca, que trasparentaba el brasier que contenía sus enormes tetas, al verla así, mi verga se comenzó a inquietar, así que me senté en la cama por un lado para comenzar a jugar, le serví su tequila y yo el mío, brindamos y comenzamos a jugar.

Ella me enseñó varios juegos que yo no conocía, pero que rápido aprendí, nos estábamos divirtiendo cuando sonó el teléfono, era una amiga, Imelda, que la estaba buscando, así que escuché que la invitó a jugar con nosotros, llegó Imelda al cuarto, una mujer un poco más alta que Martha, con un culo enorme, y unas tetas que la hacían parecer más gordita de lo que era, ya que la bata que llevaba la hacía ver así. Imelda tendrá unos 50 y tantos también, llegó medio alegrona con la bebida, pero igual de desencantada por que en el salón de abajo las parejas se habían aislado y ella como también iba sola, se aburrió.

En ese momento se pusieron de acuerdo para llamar a sus maridos, a quienes llamaron desde la habitación, pidiéndome silencio, después que ambas se reportaron con sus viejos como ella mismas dijeron, se sentaron a jugar.

Comenzamos a jugar, y a beber, a fumar, y el ambiente se comenzó a relajar, ya Imelda me daba palmadas en la pierna y Martha también, yo a veces cuando iba al baño les pasaba muy cerca de ambas sintiendo sus enormes culos pegados a mi, pero de ahí no pasó.

Pasado un buen de tiempo, ambas estaban ya más ebrias que yo, y se distendían jugando y gritando alegremente, Martha se había aflojado la blusa de la falda y se le veía ya el brasier y su falda la tenía tan subida que cuando me inclinaba lograba verle los calzones, e Imelda tenía el batón, ya subido sobre las rodillas, dejando ver unas piernas gordas buenísimas.

Esto hacía que mi verga estuviera en estado de dureza que ya no aguantaba, la calentura me tenía a mil. En una de esas les dije vamos a ponerle emoción a esto, ¿por que no apostamos aunque sea frijolitos?, a lo que ellas respondieron con risotadas, diciendo que eso era de niños, entonces juguemos de prenda, quien pierda se quita algo, así se hará emocionante, Martha se quedó medio seria, pero dijo que aceptaba, Imelda como siempre solo siguió lo que decía Martha y aceptó también, como estaban ya muy tomadas la pena se había ido.

El primer juego lo perdí yo, así que me quité mi camisa, quedando en pantalón nada más, las dos mujeres solo me miraban y reían, la siguiente mano la perdió Martha que ya desenfadada, se quitó la blusa sin más, diciendo, que además ya tenía mucho calor, quedando solo con su brasier blanco con encaje, eso me comenzó a poner más caliente aun, ya que tiene unas tetas enormes, caídas supuse, pero grandiosas y se notaba como que querían salir por delante del brasier, sus llantitas a mis ojos la hacían ver más excitante.

La siguiente mano la volvió a perder Martha, que estaba muy tomadita, así que sin más se paró sobre la cama y se desabrochó la falda, pidiéndome que le ayudara con el zíper, lo cual hice, y dejó caer la falda, quedando en un medio fondo beige brillante, que dibujaba su enorme culo y como era más corto que la falda, se le veían las piernas gordas que tenía.

Al sentarse se subió el fondo para acodarse sobre la cama dejando al descubierto ya casi descaradamente su calz&

oacute;n. La siguiente mano la perdió Imelda, que un poco renuente pero con una orden de Martha, se puso de pie y se sacó la bata, quedando en brasier negro y calzones, de esos grandes negro también.

Esa vista me tenía loco, unas nalgas grandísimas, unas piernas llenitas, sus llantitas se le veían divinas y sus enormes tetas, se veían también salir del brasier. Se sentó nuevamente y seguimos jugando. Ambas ya más relajadas, olvidándose de sus preocupaciones y de sus maridos. Y yo claro más caliente que nunca con semejante par de mujeronas ahí.

Olvidé decir que ambas usan lentes, así que parecían lo que eran en realidad un par de amas de casa. A la siguiente mano perdí yo, así que sin más, me paré y me giré de espalda para quitarme el pantalón, para que no se dieran cuenta que mi verga estaba a reventar, pero Martha dijo, no Pablo sin esconderse, nosotras nos encueramos enfrente de ti, así que tú también, así que me giré frente a ellas y me quité el pantalón, quedando solo en bóxer negro, pero con mi verga completamente dura y haciendo bulto, al verla las dos mujeres solo la miraban, y reían.

Dejé mi pantalón y me senté de nuevo a jugar. El tequila seguía corriendo e Imelda ya casi no coordinaba, se estaba durmiendo ahí sentada junto a mi, y sus tetas casi se salían del brasier, de hecho se le veía ya la aureolas café oscuro de una de sus tetas. Con el movimiento y las risas, cada vez se le salían más, pero en su estado ya no le importaba.

La siguiente mano la perdió Imelda, así que se dijo y ahora que me quito, yo le dije pues el brasier…a menos que te quieras quitar los calzones, a lo que ella solo se carcajeaba, así que le dije yo te ayudo con el brasier, no opuso resistencia, me puse detrás de ella a buscar el broche entre las carnes de la espalda, se lo encontré y se lo zafé, el brasier cedió al peso de sus enormes tetas.

Ella aun con algo de pena, se tapaba con las manos, pero le dije a ver déjame quitarlo completamente quitándole las manos de enfrente y sacando el enorme brasier, viendo sus enormes tetas, del tamaño de una sandía cada una, con unos pezones café oscuro grandes y unos pezones largos que ya estaban duros, haciendo como si no me importara me sete a jugar de nuevo, y al momento se olvido que estaba enseñado sus tetas, además que casi se quedaba dormida.

Seguimos jugando, en eso Martha me comentó algo acerca de que ella se sentía al fin una vez en su vida contenta por que nunca se había divertido tanto, así que en esta charla se nos fue un rato y no jugábamos, cuando miramos a donde estaba Imelda, yacía tendida de espalda ya en la cama, dormida, con sus tetas desparramadas sobre ella y con las piernas abiertas, su calzón negro le cubría hasta el ombligo y le cubría lo que adiviné era una grandiosa vagina, gorda y jugosa.

Martha y yo reímos y dijo sigamos jugando, con las cartas que teníamos en la mano vimos lo que teníamos y de verdad paso que aunque dormida pero perdió Imelda, así que Martha llamando a Imelda le decía que pagara la apuesta, pero obvio, Imelda estaba completamente dormida, yo le dije, repetimos la mano y listo, a lo que Martha contestó, ah no, ¡Imelda paga!, y como nomás trae los calzones puestos, vamos a quitárselos, yo le dije que estaba mal por que ella dormía, y Martha insistió diciendo que deudas de juego eran deudas de honor, así que me dijo ayúdame a quitárselos.

Martha de pie en el suelo a un lado de Imelda y yo hincado sobre la cama al otro lado de Imelda, intentamos despertarla, Martha le decía comadre, tienes que pagar, perdiste.

Imelda solo movía la cabeza, abrió los ojos y Martha le repitió que te vas a quitar los calzones comadre, a lo que Imelda solo meneó la cabeza diciendo si, si, así que me dijo Martha, Pablo, quítaselos, Martha se reía y decía, la primera vez que un hombre que no es mi compadre le quita los calzones a mi comadre, yo me puse en medio de las piernas de Imelda, se las levanté y las extendí hacia delante, como acostándola, abrí mis piernas sobre las de ella y le tomé el calzón por el elástico, y comencé a bajarle los calzones, saliendo su barriguita pronunciada y sus llantitas.

Bajo su ombligo comenzó una mata de pelo negro abundante, como no podía sacar el calzón de debajo de ella,

le dije, Imelda, levanta la cola para bajarte los calzones, a lo que Imelda dormida y todo reaccionó levantando la cola y dejándome jalar los calzones, le mostré mi miembro y le dije, ¿tu marido no la tiene así?

Ella solo señaló un tamaño con sus dedos y dijo no, la de mi marido es así de chiquita, y nunca se le puso así como a ti Pablo, a lo que solo sonreí y me senté, el ambiente estaba ya muy caldeado, Martha estaba sudando ya, y yo también, pero en ella aun ganaba su decencia, y sus ganas de jugar, así que seguimos y ya haciendo trampa, la hice perder y le dije Martha a pagar, a lo que sin más, y sin chistar se quitó el brasier pidiéndome también ayuda, parándose junto a mi…

Que cosa más rica estaba viendo.. un culo enorme redondo, dos nalgas abundantes cubiertas por un calzón blanco una cintura marcada aunque llena de llantitas, como pude me tarde y le zafé el brasier.

Al zafarlo se giró y frente a mi se lo quitó y lo hizo a un lado cubriéndose las tetas, le dije, a no Martha no se vale taparse, si te tapas ya no te dejo ver mi verga, y me reí, a lo que ella respondió, está bien Pablo, no me voy a tapar, y se volvió a sentar, ella también ya ebria como yo, la siguiente mano obvio decirlo la perdió Martha, así que le dije Martha fuera calzones, y ella se reía y decía: ni modo a pagar…

Se puso de pie y se los bajó de un tirón, como estaba de pie solo vi su barriga blanca y sus llantitas, sus caderas anchísimas sostenidas por dos columnas de gruesa carne que son sus piernas, y ese triangulo de pelitos negros bajo el vientre.

Ella se reía nerviosa pero relajada, sentándose de nuevo y al abrir las piernas un inconfundible olor a sexo, diferente al de Imelda me llegó a la nariz…eso me excitó mucho más, mi pene dio un salto, a lo que Martha se fijó y me dijo, mira está viva, se movió tu palo, yo le dije solo se acomodo y nos reímos, dijo entonces Martha ¿y ahora que vamos a apostar?, le dije ahora vamos a jugar de castigo, el que pierda paga con un castigo, y ella dio si, pero nada de castigos que sean de salir encuerada al pasillo, le dije no claro que no, serán castigos para hacer aquí en la cama, y nos reímos…

Ya en ese momento pudo más todo y le dije, el que pierda le da un beso al otro en su sexo, Martha abrió tremendos ojos y dijo, ¿si yo pierdo te doy un beso en tu verga?, yo le dije si, y si yo pierdo yo te doy un beso en tu conchita.

Martha ya más cachonda también, dijo, está bien Pablo pero yo nunca eh besado una pija, yo le dije: siempre hay una primera vez, entonces me preguntó y tú has besado una conchita?, yo le dije si claro la besé y me la comí y me reí, ella preguntó entonces, como que te la has comido?, si le contesté, me la he comido mira, comerse una conchita es lamerla y morderla con los labios, ella puso cara de admiración diciéndome, a mi nunca me lo han hecho, le dije para eso también hay una primera vez-

Martha solo sonrió y dijo si con la cabeza. Le dije seguimos jugando? y ella ya nerviosa dijo que si, así que a la siguiente mano perdí, yo quería besar su vagina, ella me miró y me dijo perdiste, le dije si, pues déjame darte el beso, ella se rió y me dijo, es que nadie me ha tocado la conchita Pablo, solo mi marido, le dije, solo voy a pagar el castigo, ella sonrió y dijo, pero primero enséñame como es eso de besar si?, a ver dale un beso a la conchita de mi comadre ella ya está abiertita mírala.

Volteé a mirar a Imelda que estaba dormida tal como la dejamos con sus piernas abiertas, y le dije claro mira, y me acerqué a la conchita de Imelda aprovechando para tocar sus muslos abriendo sus piernas más, y acercando mi boca a su conchita, y así acercándome me acerqué, le di un beso entre los labios de su conchita, el olor de Imelda es muy fuerte pero delicioso, y me quedé ahí por un par de segundos dándole pequeños lengüetazos al clítoris.

Imelda reaccionó moviendo el culo hacía arriba, e inmediatamente noté que su vagina emanaba un olor más fuerte, me levanté y le dije a Martha ese es un beso, me agaché y metí mi cabeza entre las piernas de Martha, le mordí los labios vaginales con mis dientes excitándola más, su clítoris es grande e hinchado, comencé a besarlo y lamerlo, a jugar con el, sin pensarlo más.

Comenc&eacut

e; a mamarle su conchita desenfrenadamente, abriendo mi boca y lamiendo desde la entrada hasta el clítoris, acerqué mis dedos y le abrí su concha ella reaccionó diciendo, no me toques Pablo, nadie me a tocado, solo mi marido, solo bésame la concha, no me la toques, levanté la cara y mirándola le dije, Martha para besártela bien tengo que tocarte, a lo que dijo, está bien, si es por eso, está bien, me clavé de nuevo en su concha ya completamente escurriendo líquido, que me tragaba, metí mi lengua directo a su vagina hasta el interior que estaba caliente, sentía las contracciones de la vagina de Martha en mi cara.

Comencé a meter un dedo por junto de mi boca, y al meterlo Martha solo gemía y empujaba más, y cedía más, lamí despacio toda su vagina, baje hasta sus nalgas, y apartando con mis manos esas enormes masas de carne, pude ver su ano, cerradito y sin más lo comencé a tocar con mis dedos húmedos, Martha gimió y dijo ahí no Pablo, el culo no me lo toques, le dije es parte del beso, ella decía, está bien Pablo sigue cabrón.

Mojé mi dedo en su vagina y lo dirigí despacio a su ano e intentaba tocárselo, pero no se podía por sus enormes nalgas, y ella sintiendo eso levantó la cola y se puso una almohada debajo de las nalgas dejándome así ver mejor todo, desde su concha abierta, hasta su ano.

Mientras le mamaba la conchita y le metía el dedo en el culo, que se le fue como mantequilla, ella apretaba los dientes, hasta que echándome las piernas a mi espalda comenzó a gemir fuerte, cabrónn, Pablooooo…me estoy viniendoooooooo que cabronnn eresssssssss, sigueeeee, sigueeeeeeeee

Sentí en mi cara un chorro húmedo, y Martha me apretaba entre sus piernas y me empujaba la cara contra su concha, y gemía y gritaba, Pablooooo me vengoooooo papiiiii, asíiiiiiiiiiii, daleeeeee másss cabroooonnnn, mássssssssss…

Cuando terminó de venirse seguí mamando su conchita ahora abierta completamente e hinchada, ella se movía ya despacio también tomándome de la cabeza, yo comencé a subir por entre sus piernas para colocarme encima de ella, Martha no se resistió, cuando me acomodé sobre ella, sobé esas enormes tetas, comencé a mamárselas lamiéndole los pezones entre esa masa de carne blanda, ella misma lo acercaba a mi boca y me daba de mamar, sus piernas estaban rodeándome sobre mis piernas.

Martha jadeaba y empujaba sus tetas a mi boca, diciéndome, ¿te gusta mi chichita Pablo ? yo solo seguía mamando, comiéndome sus tetas, mordiendo sus pezones, ella al sentir mi verga pegada a su concha pegó un saltito en la cama, y me miró diciendo, Pablo … ¿me vas a coger?, yo le dije, si Martha, te voy coger, ella sin apartarme y apretándome con sus piernas, me decía, noo Pablo, no me vas a coger, nadie me a cogido solo mi marido, y no le voy a ser infiel ahora…

Yo me acercaba más a ella intentado que mi verga topara con su vagina, y ella no se resistía…y me volvía a preguntar… Pablo…¿me quieres coger verdad?, si Martha, te quiero coger, y ella repetía no Pablo, no seas cabrón, no me cojas.

Mi verga estaba ya con la puntita metida entre los labios justo a la entrada de su vagina húmeda, la miré y le dije Martha solo déjame mojar la puntita en tu conchita ella me miraba y me decía…mmmm Pablo …¿nomás la puntita? mmmm, está bien pero no me cojas cabrón…comencé a moverme despacio, jugando con mi verga en su entrada…

Se escuchaba el chapaleo de mi verga jugando, ella comenzó a moverse más y a gemir… en un movimiento como para acomodarme me subí un poco..y mi verga entró completa en esa gran conchita…sentí la humedad abrazando mi verga y mis huevos tocando sus nalgas…

Martha gimió fuerte y me apretó más y solo dijo, ayyy Pablo, ya me metiste todo el palo cabróonnn, me estás cogiendo…me estas cogiendo cabrónnnnn. Comencé a moverme sobre ella empujando con mi cuerpo el suyo metiéndole la verga en cada empujón y sintiendo como mis huevos pegaban contra sus nalgas. Martha gimiendo me abrazaba y decía, siiiii cogeme, asíiiiii, dameeeeee cabronnn, dame massss, cogeme, méteme todo el pito, chúpame las tetas dale,mamamelasss…cojéeme pablitooooo dame tu lechita bebé damelaaaaaaaa

Sentía en mi verga claramente cada orgasmo que Martha tenía, sus jugos bañaban

mi verga de un líquido caliente que resbalaba fuera de la vagina y empapaba sus nalgas, mis huevos y la cama. Me apoyé en mis manos a sus lados y levanté el torso para empujar hasta el fondo y dejarle mi semen hasta adentro, Martha gemía y me apretaba con sus piernas…

Caí rendido sobre sus enormes tetas…respirando agitados y bañados en sudor, entrelazados y aún dentro de ella, mi verga comenzó a perder tamaño y a salir de ella, me abrazó y me dijo… ay Pablito… nomás era un beso cabrón, mira como me cogiste, me bajé de ella…y me recosté a un lado… lo que pasó después… se los platico en la siguiente…

Gracias por la lectura del relato, gracias por sus votos.-

Autor: Pablogto

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