Mi nuevo compañero de la facu

Ya no aguantaba más, se la saco, me saco el forro, y él se da vuelta, quiero que me acabes en la boca, por precaución mis clientes no lo hacen pero con vos estoy seguro. Yo me pajeaba mientras me decía cosas como. Me la voy a tragar toda. Hasta que no aguanté y largué un chorro de leche sobre su cara y se la metió en la boca, yo seguía largando leche, y él seguía lamiendo y tragando, hasta que me dejó la pija limpita.

Mi nombre es Juan José, tengo 25 años, mido un metro ochenta, soy rubio, ojos marrones, delgado, buen culo, estudio profesorado en química en un terciario de bs as, y la historia que les voy a contar es real.

Cursaba mi 3er año de estudios. Para una de las materias a la profesora se le ocurrió hacer trabajos en grupo. Rogaba que me toque con una compañera que es la típica nerd que se sabe todo, pero no, me tocó con pibe nuevo, lo conocía de vista, pero nunca había hablado con él. Parecía un poco ermitaño, pero eso si, estaba más bueno que comer pollo con la mano. Era morocho de ojos bien celestes, por el cuerpo que tenía se notaba que se mataba en el gym y tenía una sonrisa que deleitaba a todas y por supuesto a mí también, era abiertamente conocida mi sexualidad a pesar de que no se me caen las plumas.

En el recreo me dediqué a charlar con él, me encontré con una conversación muy amena y divertida que terminó en una invitación de parte de él a tomar unas cervezas en su casa el sábado a la noche. Nuestra charla parecía la de unos tipos que se conocen de toda la vida, realmente la estaba pasando bien y su sonrisa en conjunto con su cuerpo me estaban poniendo a mil.

Llegó el sábado y me mandé para su casa, me encontré con un departamento en una de las calles más exclusivas de la Capital Federal. Al abrirme la puerta me encontré con Tomas recién bañado, con su sonrisa característica, unos pantalones sueltos y una remera lisa, todo muy común, era un contraste con semejante lujo. Todo bien, charla va charla viene, cerveza va cerveza viene, yo estaba normal, la bebida no había hecho efectos en mi todavía, pero en él parecía que si, se reía más de lo normal, se lo notaba completamente suelto, se había puesto muy toquetón, me hablaba tocándome la pierna, el hombro, y la situación me había empezado a calentar.

El alcohol hizo efecto en los dos y empezamos a jugar, para ello nos sentamos en el piso, en una alfombra preciosa de pelos blancos largos como de 15 cm. El juego consistía en mirarnos a los ojos y confesarnos secretos, esto nos serviría para conocernos mejor. En determinado momento se quedó callado y no pudo sostener la mirada, se había angustiado. Me dijo que me tenía que confesar algo, pero que no le diga nada a nadie y que además esperaba que esto no influya en nuestra amistad. Ok, le dije. Me miró a los ojos nuevamente y me dijo: Soy taxi boy. Mi sorpresa fue tal que lancé una carcajada monstruosa, él sin evitarlo también se reía, y a toda costa me trataba de convencer de que era cierto. Tengo página en internet, me dijo. Para que le crea solamente prendió la compu y abrió su página.

Era verdad, tenía como 20 fotos en una especie de fotonovela en la que se iba desnudando. Mi interés por seguir viendo se hizo más notable, sobre todo por mi erección y mi cara de sorprendido. Mostrame más fotos le dije. No, me da vergüenza me dijo. Dale boludo no hay problema, le dije yo.  Las fotos eran una producción buenísima. Estaba vestido de gendarme, al sacarse el uniforme solo quedaba en tanga camuflada, haciéndose notar un bulto bastante agradable y un culo de ensueño. Sus piernas mostraban muchos años de trabajo muscular y sus brazos eran super marcados. Mi jean ya no aguantaba la pija adentro, realmente me había calentado, y más al descubrir que en la descripción decía “atención hombres y mujeres”. Mi único comentario fue: tenés el mejor culo del mundo, a lo que él se sonrió y me dijo “no es photoshop”, tocá.

Tímidamente toqué con un dedo como con miedo, dale boludo me dijo, me agarró las manos y las apoyó de lleno en su culo. ¡Wau! Era bien durito. Le dije que mi opinión de gay era que estaba para comerlo con cucharita y que me moría por verlo en tanga. Tus pedidos son órdenes me dijo, se fue a la habitación y salió haciendo un baile sensual, solo en tanga. Yo sentado así como estaba pude ver cada recóndito lugar de su cuerpo, al agacharse y mostrarme el culo se veía los bordes de su agujero, y al darse vuelta la pija se le quería salir por los costados. No aguanté más, saqué la pija de mi pantalón y me empecé a pajear.

Saqué un billete y lo moví en el aire para que me baile más cerca, así lo hizo, se me acercó y estirando uno de los bordes de su tanga puse mi billete. Su baile me ponía a mil, su pija empezó a pasar cada vez más cerca de mi boca, y su culo cada vez más cerca de mi pija, fue entonces que me abalancé sobre él y me metí su pija hasta la garganta. El solo me decía tranquilo, tenemos toda la noche, la saboreaba como si fuera un helado, que rico, tenía precum con el que jugaba con mi lengua y a la vez le tocaba el culito lampiño. Su pija era muy blanca, venosa y gordita, hermosa y deliciosa, la chupaba con ganas, estaba poseído. En una me levanta del suelo y él se agacha. Yo no podía creer que un macho así me esté chupando la pija. Se notaba que tenía experiencia, lo hacía de una forma especial, me agarraba del tronco con una mano y con la otra jugaba con mi culo.

Lo tuve que detener para no acabarle en la boca, mi excitación era cada vez más grande. Lo miro a los ojos y sin decirme nada se da vuelta mostrándome el culo bien abierto. “Haceme lo que quieras, quiero coger por gusto no por plata”. Sin hacerlo esperar me agaché y metí mi lengua en su culo. Olía a perfume y tenía un gustito rico. Su dilatación fue fácil, mis dedos entraron rápidamente y veía como él movía el culo en son de disfrute.

“Metémela” me dijo. Y sin esperar me calcé un forro y se la metí de una. Ahhhhhhhhhhhhh! Fue lo único que dijo. No podía creer que donde terminaba mi pija empezaba el cuerpo de este macho.

Lo cogía duro, se la sacaba del todo y se la volvía a meter. Mientras, miraba su culito, era hermoso, dilatado, no pensaba en todas las pijas que entraron, solo pensaba que en este momento era para mi solo. En un momento me tira al piso y se me sienta arriba, le veía la cara, su sonrisa de siempre pero con unos toques de frescura que me hacían calentar cada vez mas. Se la vuelvo a sacar y se recuesta sobre la mesita ratona. Mi pija volvió a entrar en su dilatado culo mientras él se pajeaba.

Ya no aguantaba más, quería largar la leche, se la saco, me saco el forro, y él se da vuelta, “quiero que me acabes en la boca, por precaución mis clientes no lo hacen pero con vos estoy seguro”. Yo me pajeaba mientras me decía cosas como. ¡Dame la lechita! ¡Me la voy a tragar toda! ¡Dale papito! Hasta que no aguanté y largué un chorro de leche sobre su cara. Pasó al mando de mi pija y se la metió en la boca, yo seguía largando leche, y él seguía lamiendo y tragando, hasta que me dejó la pija limpita.

Caí sobre la alfombra. Las piernas me temblaban. El se recostó al lado mío todavía con la pija piradísima y bastó con dos movimientos para que acabase sobre su pecho.

Estábamos sobre las nubes, uno al lado del otro, mirando el techo. Durante los siguientes minutos charlamos mucho sobre su profesión, de los clientes que tenía, de cómo empezó en esto, de los famosos con los que se acostaba. Y obviamente nos fuimos calentando otra vez. Pero eso lo dejo para otro relato.

Si les gustó, estaría bueno que me dejen comentarios.

Autor: Cris

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