Más travesuras en la casa

Había pasado aproximadamente una hora desde que me había cogido a la señora de la casa dentro de la bañera. No dejaba de pensar con preocupación en la que me metería si quedaba embarazada de mí. ¡Carajo! Yo, siendo un joven de 20 años, ¿cómo podría mantener a esa rubia tan excitante con lo que ganaba? Todavía me costaba trabajo darme a la idea de que su vagina ya la había explorado, algo que en principio me hubiera parecido imposible. Mujeres como ella por lo regular siempre buscan a hombres con dinero que las pueden complacer en cuanto a lujos…, pero en la pasión son peores que aprendices. Yo no me considero un maestro en la materia, pero mi imaginación vuela tanto que a veces me da miedo pensar en cosas tan enfermizas y sucias. También se lo debo gracias a mi querida compañera de preparatoria; mi querida Frida, aquella que me hizo explorar los límites más asquerosos y enfermizos del sexo. Ella me hizo conocer esos territorios que muchos (o por lo menos que estén sanos) no se atreven a explorar por lo repugnantes que son… Pero bueno, esa ya será otra historia que contaré en un futuro. Como iba diciendo, la señora andaba por toda la casa completamente desnuda y tarareando canciones que nunca logré reconocer. A pesar de sus 40 años su cuerpo no tenía arrugas ni sus piernas se veían con celulitis, sin mencionar de que eran muy largas y carnosas. Su piel blanca y bronceada se le veía en condiciones perfectas e incluso aparentaba menos edad.  Era muy alta; estimo que medía como 1.79. Yo mido 1.83 y la verdad es que no se notaba mucho la diferencia. Mientras seguía exhibiéndose, sólo trataba de seguir con lo mío pero cada vez era más difícil al verle su enorme culo y sus pechos rebotando al dar simples pasos. A lo lejos se lograba ver muy bien el pequeño triángulo de vello púbico que le hice  en el pubis, ¡y vaya que le gustaba!

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Mi fantasía hecha realidad, Parte I

Infidelidad Consentida, Parejas liberales, Trío.

Preambulo

Me llamo Alejandro, tengo 50 años y mi esposa Miranda 40, somos un matrimonio solo, es decir no tenemos hijos, mi esposa es Abogada y yo Ingeniero Civil, Miranda, así se llama que por cierto debo decir que es una espléndida mujer, tiene un hermoso cuerpo el cual cuida mucho con ejercicio y un rostro con un lindo color moreno cobrizo muy atractivo, cabello negro y a los hombros y por ende un bello cuerpo muy bien armonizado el cual trata de cuidar a base de mucho ejercicio en el GyM.

Esta historia comienza en septiembre de hace 3 años, en Colombia (precisamente el día de mi cumpleaños) y de regalo le he pedido a mi esposa una noche de pasión como obsequio. Read more

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Trío si o no

Somos una pareja heterosexual que disfrutamos el sexo al máximo, cada encuentro es diferente e inolvidable, mi chica siempre esta dispuesta a recibir todo lo que le quiera dar y se entrega al 100%, no existiendo limites alguno, sin tabú, hemos incluido en estos años juguetes en nuestras fantasías las cuales al pasar el tiempo son mas y mas placenteras, sus orgasmos cada vez son mayores, llegando a tener eyaculaciones fenomenales, en fin tengo una mujer maravillosa la cual me complace y me llena en todo.

Este no es un relato al uso: aún no nos ha pasado, no hemos realizado nuestra fantasía. Es una pregunta a la comunidad, para saber que pensáis. Ya imagináis que preguntar a nuestro entorno es demasiado comprometido: no me gustaría que nuestros deseos fueran conocidos por personas inadecuadas.

Cada vez que tengo la oportunidad de buscarla en el trabajo comienzan las picardías, el morbo y la sexualidad, ya que no me puedo aguantar y siempre mi mano se posa en sus grandes y hermosos senos, así como en su clítoris, y su ano, sin importar que tan concurrida estén las calles, al posar mi mano en los senos se ponen duros los pezones y su vagina se humedece, y el culito se dilata, todo divino, y mi pene se pone bien erecto.   Muchas veces nos vamos a algún hotel a saciar nuestras ganas, otras veces dejamos que el morbo nos lleve a otras situaciones y aparcamos el vehículo y nos tocamos tanto que ambos acabamos, incluso haciéndolo ella en varias oportunidades. Siendo cada día maravillos.

Como veis, nos gustan las situaciones en “peligro” de ser pillados, romper la monotonía del sexo matrimonial y añadir dosis de morbo a nuestro sexo.

Muchas veces hemos visitado moteles en Maracay, Venezuela, donde muchas de las películas versan sobre relaciones de tríos, y a mi en lo particular siempre me ha llamado la atención hacer alguno, por lo que le propuse a mi chica intentar hacer alguno, a lo cual se negó en muchas ocasiones, llegando a no solicitar el mismo.

Ahora bien, cual es mi sorpresa que recientemente veíamos nuevamente una película y yo le hacia una doble penetración con mi pene y un consolador y la escena en la TV era muy similar pero habían dos chica y ella misma me dijo que lo había pensado y le gustaría incorporar esa tercera persona, pero que debíamos ser muy cuidadosos al contactarla ya que ella quería que tal como a nosotros esa tercera persona fuera su primeriza en un trío, y me aclaro que no quería que fuera ninguna persona conocida por nosotros, para evitar algún vinculo o ratón moral, pero yo particularmente pienso que al ser desconocida son mas riesgos los que se puede correr.

Ahora bien quisiera saber si alguna persona a tenido esta misma fantasía y si lograron realizar ese trío, el cual desde hace años he querido hacer, y quiero aprovechar la oportunidad que mi pareja esta decidida a hacerlo. Agradezco sus comentarios

¿Que pensáis? Si tenemos la oportunidad, ¿nos animamos?

Les prometemos que una vez que lleguemos a realizar ese tan esperado trío, contaremos la historia de ese encuentro en otro relato, el cual de seguro será tan placentero como cada uno de nuestros encuentros como pareja, y de antemano agradecemos a cualquier persona que nos pueda ayudar con algún consejo para realizar esta fantasía, ya que seria nuestra primera vez, y siempre existe la incertidumbre al respecto y de seguro es la fantasía de muchas otras personas, pudiendo ayudarlos con los consejos al respecto.

Besos de parte de mi chica y de este amigo.

Se les aprecia. 

 

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Caminando

Salgo a andar como todas las mañanas. Suelo aprovechar el camino para soñar despierta y tú eres mi sueño favorito. Tras unos pocos pasos ya estoy recordando la última noche que pasamos juntos. Tu cuerpo desnudo bajo las sábanas. Tus manos. La sonrisa en tus labios y en tus ojos. Tus ojos… Siempre me han fascinado tus ojos…

No voy bien por ahí, mejor volver a tus manos y a tu cuerpo desnudo.

Sí, tu cuerpo desnudo. Voy a soñar con tu cuerpo, voy a planear qué hacer con él una noche de estas…

Te imagino sobre una camilla de masaje. Estás tendido boca abajo. La luz es tenue en la habitación. Hay velas aquí y allá, huelen a canela y naranjas.

Me echo aceite en las manos y las froto un poco para atemperarlas. Empiezo acariciando tus hombros. Bajo hasta tus codos y vuelvo a subir a tus hombros y continuo hasta tu cuello.

Pensar en tocarte basta para que todo mi ser reaccione. Un calor especial que viene desde mi vientre hace que me haga consciente de mi sexo. Siento que se hinchan mis labios mayores y mi clítoris, que se lubrica mi vagina y que se endurecen mis pezones. Caminar se convierte en un placer, me encanta pasear estando excitada.

Me da los buenos días un vecino y sonrío un buen rato porque él no se imagina lo que está pasando por mi mente, ni él ni nadie.

Acaricio tu espalda aunque a ratos vuelvo a tu cuello, tus hombros y tus brazos. Tu cuerpo se siente caliente bajo mis manos. Tu respiración no es relajada. La mía tampoco.

Masajeo tus piernas y voy subiendo poco a poco, separándolas. Acaricio la cara interna de tus muslos y rozo levemente tus testículos y gimes.

Me saludan unos amigos desde el coche al pasar a mi lado y me arrancan de mi ensoñación. Por un momento los odio un poquitín.

Ahora estoy concentrada en tus nalgas. Las amaso, las junto y las separo. La piel está brillante de aceite, cálida, suave. Las vuelvo a separar y las estrujo y siento el deseo de morderlas. Y entonces se me ocurre besarte como no te he besado nunca. Besos de otro color…

Abro más tus piernas y te doy un besito en las nalgas, meto la mano por debajo y te empujo suavemente hacia arriba, indicándote que te pongas sobre tus rodillas. Lamo tus testículos, tu perineo y subo hasta tu ano. Te estremeces.

Al imaginarlo me invade una oleada de deseo y noto mi sexo más hinchado y más mojado.

Sigo lamiéndote, abriéndote bien y profundizando con mi lengua.

Se me ocurre usar un collar de perlas, me gustaría introducirte algunas para sacarlas poco a poco cuando te vayas a correr. También podría usar un consolador pequeño e imaginar que te están sodomizando mientras te como el rabo… pero deseo estar dentro de ti cuando llegues al orgasmo, así que lo haré con el corazón; con mi dedo corazón.

Te tumbas sobre tu espalda y coloco un cojín para elevar tus caderas. Nos miramos a los ojos y veo en ellos tu excitación. Tu erección apunta al cielo, desafiante y poderosa. Agarro tu polla, te masturbo suavemente mientras te aplico aceite en el culo para lubricarlo bien. Seguimos mirándonos mientras te penetro suavemente, suspiras. Saco mi dedo y acaricio por fuera antes de volver a introducirlo y repito esta secuencia una y otra vez. Siento cómo te contraes alrededor de mi dedo y cómo tu polla crece y se endurece más. Me inclino y empiezo a lamer tu verga suavemente, mojándola bien, sin dejar de masturbarte con una mano, sin dejar de follarte con la otra, sin dejar de mirarte a los ojos…

Masajeo tus huevos con una mano y ya no saco el dedo, lo introduzco hasta el fondo y lo muevo un poco dentro de ti mientras chupo tu glande con delicadeza. Tengo ganas de aumentar el ritmo, de chupar más fuerte, de tragármela entera… pero tengo que tener cuidado, pareces a punto de estallar y no quiero acabar tan pronto.

Retiro mi boca y mi dedo y te quejas, no quieres que pare, pero hoy mando yo.

Vuelvo a lamer tus testículos y te masturbo sin tocar el glande, con movimientos cortos y lentos. Saco mi lengua y vuelvo a mojarte la polla de abajo a arriba. Recuerdo que tenemos hielo. Te abandono por unos segundos y vuelves a quejarte, ten paciencia…

Derretimos el hielo en un largo beso que enfría nuestras lenguas y calienta más, si cabe, nuestros cuerpos.

Te vuelvo a follar lentamente con mi dedo y me trago tu polla de golpe. El contraste de temperatura te estremece. La noto tan caliente en mi boca, me encanta. Me retiro y la soplo para que se enfríe un poco más mientras mi boca recupera su calor y vuelvas a experimentar el contraste a la inversa. Tu respiración se acelera, parece que ya no puedes más y empujo más mi dedo dentro de ti. Te masturbo con la otra mano y me retiro un poco para que eyacules en mi cara… como a ti te gusta… como me gusta a mí.

Lanzas un grito ahogado y ronco, te incorporas un poco y antes de volver a caer hacia atrás siento tu semen cálido sobre mis mejillas, mis labios abiertos y mi lengua…

La ventaja de ir caminando al imaginar todo esto es que la respiración agitada y el rubor no resultan sospechosos…

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Obsexión

Obsexión

A Ivan le encantaba su vecino Miguel, Pero Migue’ era heterosexual y más joven. Migue’ tenía unos bien desarrollados 18 años e Ivan 25. Empecinado, Ivan había intentado de todo para probar las nalguitas y culo del muchacho; se unió al equipo de fútbol del barrio, armó una banda de rock con él y otros más, trataba de darle celos saliendo con otros, compartía aficiones y gustos del chico. Nació una buen amistad, pero nada sexual, las veces que se habían acercado a algo corporal, caricias y toqueteos, Migue’ se había resistido. Le decía que él no compartía esos gustos, pero que lo respetaba; que no debían arruiniar su amistad por algo así y que era algo que no iba a pasar.

Cansando y harto de no conseguir su propósito, Ivan recurrió a algo extremo y ridículo, o al menos eso pensó en un principio. Se trataba de un ‘amarre’. La supuesta chamán que se lo recomendó, le aseguró que era infalible.

Ivan se puso a trabajar en ello, no tenía nada que perder, por el contrario podría poseer a aquél hombre que le causaba tremenda calentura e irreflenables ganas de coger.

El hechixo consistía en algo relativamente simple; una botella de agua, 2 cucharadas de azúcar, un mechón de cabello de Miguel, semen de Ivan y una figurilla con forma fálica. Todo lo consiguió fácilmente, la figurilla con forma de pene la hizo con plastilina, pequeña para que pasara por la boca de la botella.

Para conseguir el mechón de cabello quedó de ir a la peluquería junto con Migue’ con el pretexto de hacerse un corte poco convencional tipo moicana, como lo usaba un futbolista de moda en ese entonces. Había acordado con la estilista para guardarle un mechón de pelo del muchacho, la tipa era buena amiga de Ivan ya hace mucho así que no lo cuestionó ni se opuso.

Había varios en la estética, el primero en pasar fue Miguel, con el tijerazo para comenzar la chica sostuvo un poco del cabello y lo guardó en el bolsillo de su bata, continuó con normalidad. Ese día había muchos esperando porque era temporada de servicio militar en ese condado, así que otros tres hombresademás de Ivan y Migue’ esperaban turno en la peluquería.

Sólo había un moreno los demás eran caucásicos, el prieto a pesar de ser muy joven era alto y corpulento, los tres debían tener alrededor de 18 años o más, que es cuando les exigen el servicio militar. Otro era languido y flacucho con rostro de psicópata y el trecero era un conocido de Ivan, un muchacho atractivo, muy religioso, había sido durante un tiempo interés de Ivan pues fueron compañeros en clases de natación durante la pubertad; lo que le había llamado siempre la atención era el enorme bulto que relucía voluminoso en el teñido traje de baño color azul claro, Ivan no pudo recordar el nombre del muchacho.

Se cortaron el cabello, les gustó como quedó se veían atractivos con ese corte atrevido, en ese momento la estilista no pudo entregarle el mechón de cabello por la carga de trabajo así que acordó recogerlo por la noche antes de que cerrara. La chica terminó exhausta, después de cortarle el cabello al último cliente, que fue el chico religioso de las clases de natación.

La estilista se quitó la bata llena de pelos después de tantos cortes y sin recordar el compromiso con Ivan, sacudió con fuerza varias veces la bata la prenda. El pelo de Miguel que estaba en el bolsillo cayó al suelo junto con el demás montón de cabellos de los otros clientes. Ya había terminado de barrer y limpiar cuando llegó Ivan, y en ese momento la señorita se acordó de su encargo, nerviosa y apenada, hizo una señal a Ivan de que esperara poquto, se dispuso a juntar un mechón de todo el cabello acumulado que por fortuna el de todos era negro salvo el del chico debilucho que era castaño oscuro, pero no se notaba la diferencia, ignorando para que quería el mechón se le hizo fácil.

El mechón traía cabellos de Miguel y de todos los demás que se hicieron corte ese día. Ya con el pelo Ivan se dispuso a hacer el menjurge, se hizo una laboriosa paja pensando en Migue’ su lechita salió a montones y se derramó dentro y fuera de la botella, tenía que mantenerla oculta por una semana al termino de ese tiempo se podía deshacer de la pósima y pasados esos siete días Miguel debería haber quedado obsesionado y rendido ante Ivan.

Pasó la semana y ese día Migue’ fue a buscarlo, lo cual era poco común, de hecho era siempre lo contrario. Miguel se notaba raro, alterado y ansioso. Pidió permiso para pasar a la casa y preguntó si estaba solo, Ivan contestó que sí. Antes de que cerrara la puerta por completo Migue’ ya estaba a sus espaldas como poseido con respiración pesada inhalaba y exhalaba fuertemente, le confesó que toda la semana había estado pensando en él y que ese día no se pudo contener más. Que qeuría fornicar con él hasta el hartazgo.

Con desenfreno se desnudaba y al mismo tiempo trataba de desvestir a Ivan que estaba sorprendido y feliz por aquella situación. Migue traía una erección punsante, con la verga hinchada al máximo toqueteaba y besuqueaba a Ivan por todos lados, Ivan se regocijó de verle así a pesar de que lo había visto en ropa interior alguna otra vez nunca se imagino que estuviera tan bien dotado.

Esto inmediatamente exitó a Ivan que también ya traía la verga bien dura, se prendieron en un beso salvaje y deseperado, Ivan colocó de espaldas a Migue y con sus manos comenzó a apretar las carnosas y blancas nalgas del muchacho, por fin eso que había esperado por mucho tiempo estaba sucediendo, le agarraba el trasero y le inquiría que si quería que se la metiera, extasiado Migue sólo respondía con un sì impetuoso. Comezó a ponerle salivita con los dedos en el culo, le introducía poco a poco un dedo, trataba de hacerlo con calma para no lastimarlo, pero Migue sólo le rogaba que le ensartara la reata de una vez.

Sin más, comenzó a presionar la cabeza del pene dentro del ano, Migue estaba tan cachondo que con facilidad recibió la rolliza verga de un sólo golpe, una vez así comenzó a cabalgarlo con desenfreno y fuerza estaban coguiendo como animales salvajes, con desesperación y arrebato.

Ivan terminó llenándole la tripa de montones de leche, se desenchufó del culo de Migue’, se tiró exausto y satisfecho. pero Miguel aun quería más así que comenzó a mamarle la verga limpiando los restos de semen, lo hacía con un hambre y ganas incuestionables, esto le causó una nueva erección a Ivan, ya de nuevo con la verga bien dura Migue’ se montó sobre iban i comenzó a darle sentones duros y rápidos, esta vez Migue se corrió echando mucha leche que se esparció sobre Ivan llegándole a la cara y pecho.

Al ver aquella imagen de esplendoroso erotismo, con Migue’ sobre de él moviendose de arriba a abajo sobre su verga y escupiendo montones de semen, Ivan no pudo contenerse y terminó una segunda vez.

Migue era insasiable ahora sólo quería estar con Ivan, no por su compañía sino para coger ya fuera que él fuera el activo o el pasivo, no importaba el rol, la cosa era fornicar y hacerlo duro. Lo hacían apenas tenían oportunidad. Pero el insistencia de Miguel llegó a un punto que comenzó a molestar se convirtió en hostigamiento, habían pasado 3 semanas. Pasado el mes Ivan evitaba a Miguel algunas veces no podía y el acto sexual se convertía más bien en algo violento y forzado, llegando hasta la violación cuando Migue una vez lo obligó a coger le lastimó el ano sin importar las suplicas de Ivan de que se detuviera, Migue los estuvo penetrando por un largo rato, hasta que se vino y le llenó el culo de semen, cuando le sacó la verga brotó la leche con sangre, había lagrimas en el rostro de Ivan, al verlo Migue se abalanzó a abrasarlo y pedirle disculpas, diciéndole que lo amaba.

Por unos días Migue se contuvo, pero realmente no iba a dejar de necesitar de Ivan.

Ivan recapituló lo que había sucedido y se arrepintió de haber hecho aquél hechizo, ahora sólo pensaba en como revertirlo, sin tener en cuenta que durante ese tiempo el chico religioso el corpulento y el flaquito por separado lo habían estado buscando obsesivamente. El primero en encontrarlo fue el muchachito débil. Pero eso es parte de la siguiente historia.

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Vacaciones en el campo

Justo para las fiestas de fin de año, cuando terminé el secundario, a mis viejos se les da por pelearse. Ni bien pasaron las fiestas y mi cumpleaños número 19, cumplo el 4 de enero, mi vieja me dice:
-Nos vamos a Córdoba al campo de mi hermana, por lo menos quiero estar un mes lejos de tu padre, tal vez enfriando un poco la cosa podamos arreglarnos.
-Pero yo que voy a hacer un mes en medio del campo… me voy a enfermar de aburrimiento.
-No, ya hablé con tu tía y tu prima va a estar ahí.
-Que divertido… la mojigata esa…
-Callate y prepara lo que quieras llevar, salimos mañana.
Y allá fuimos, mi prima es un año mayor que yo pero está criada en una escuela de monjas y casi nunca la dejaron salir, las perspectivas de diversión no eran muchas.
Como las cosas eran tal cual las esperaba, me dediqué a entretenerme contando a Bety, mi prima, todas las aventuras sexuales de esta super-mina porteña, casi todo mentira claro, pero la idea era escandalizarla.
-Pará Susi, – Susi soy yo, – Pedro te va a oir.
Pedro es el hijo de la casera.
-Pero si es un mocoso.- Pedro es chiquito, flaco y todo tímido.
-Que mocoso, es mayor que vos, yo apenas le llevo dos meses y parece tonto pero de tonto no tiene un pelo, hace poco lo encontraron con la hija del capataz que es casada.
-Bueno entonces no se va a asustar con lo que yo te cuente. – Y seguí con mis fantasías contándolas como hechos.
Así estuve varios días, cada vez más atrevida viendo como en el fondo Bety se excitaba con mis historias y como Pedro se las ingeniaba para estar cerca y poder escuchar.
Un sábado en la cena mi tía dice que al día siguiente hay que ir a misa.
-Con migo no cuenten – les digo
-Mirá que después hay feria y festejo por el santo del pueblo.
-No, hace mucho calor y a mi no me pega nada ese clase de festejos, mejor me voy al arroyo que está divino, fuimos el otro día con Bety y me encantó.
-Bueno, te hago dejar un caballo ensillado, no creo que quede nadie, van todos al pueblo. Llevate algo para tomar, mirá que va a hacer mucho calor.
-Si, y dejo esta milanesa para mañana y me voy a almorzar allá y paso la tarde.
-Si te quedás toda la tarde no dejes de aflojarle la cincha al caballo y hacelo tomar agua.
Al día siguiente se despidieron temprano mi vieja, mi tía y mi prima. Yo me quedé en la cama hasta más de las diez y cuando me levanté no encontré a nadie en toda la estancia.
Me puse una bikini, una camiseta y unas bermudas, preparé la vianda, a caballo y me fui al arroyo. Es un lugar solitario en medio de un monte donde el arroyo hace una curva y un remanso entre las piedras que parece una pileta. Acomodé la cincha del caballo como me dijeron, lo dejé sin freno donde pudiese tomar agua, y preparé mi picnik. Me saqué la ropa y quedé en bikini, después del primer chapuzón viendo que no había nadie… adiós corpiño…Seguí nadando y el estar así en tetas me puso caliente, un poco también por todas las historias que venía haciendo en esos días, así que mientras me bañaba me acariciaba las tetas…
-Mirala vos… esta es la putita que te hace calentar con sus cuentos.
Pegué un salto tapándome y mirando para donde venía la voz. En la orilla del arroyo estaba Pedro con dos gauchos que yo no conocía, eran mayores, de unos treinta y pico.
-Será cierto, parece un poco mocosa para todo lo que vos decís.
-Ella lo cuenta como cierto, además le mostró a la Bety unas fotos en el celular.
-En este, vamos a ver. -Tenían mi celular. Yo muda y tiesa. En mi celular había fotos mías desnuda y con el único chico con el que había estado. Todos mis cuentos no eran más que eso, cuentos.
-Si, acá están las fotos, te vas a quedar ahí, vení mejor y contanos de estas fotos. Necesitás que te ayudemos a salir del agua…
-No, pero tirame la ropa así salgo.
-Salí así, si tenés más ropa que en estas fotos.
-Pero a ustedes no los conozco.
-Vení así nos presentamos, a Pedro lo conocés, hace una semana que lo venís calentando, nosotros somos amigos, casi de la familia, es mi ahijado.
-En realidad ella tiene razón – dice el que hasta ahí no había hablado – mejor nos metemos todos al agua, con el calor que hace.
Y se sacan la ropa hasta quedar en calzoncillos y se meten los tres al agua directo a donde estaba yo, directo a rodearme. Mi primer impulso fue gritar, pero quien me iba a escuchar ahí en medio del campo, entre las sierras. Tenía una mezcla de terror y por otro lado me excitaba estar casi desnuda entre esos tres tipos con las vergas que se querían salir de sus calzones mojados.
-Con todo lo que le has hecho oír a Pedro no creo que quieras perderte la oportunidad de divertirte con estos tres gauchos, verdad?
-Pero yo soy más pendeja que ustedes y además son tres…
-A Bety le contaste como estuviste con dos tipos en el gimnasio… y según vos la pasaste “bomba”. – Dijo Pedro burlándose de mi forma de hablar, toda chetita porteña. Ahí supe todo lo que me esperaba, o casi todo, en realidad tuve bastante más…
Seis manos se pasearon enseguida por todo mi cuerpo… absolutamente por todo… y se entretuvieron sobre todo en mis tetas desnudas y mis nalguitas que no estaban muy tapadas con la tanga bien metida en mi rayita.
Casi en el aire me sacaron del agua y como por arte de magia apareció un cojín de cuero de oveja y desapareció mi tanga. Lo único que atiné a decir fue por favor no me peguen.
-Nadie te va a pegar, sólo te vamos a coger como vos le contaste a la Bety que te gusta. -Dijo Pedro, mientras me acostaron en el cojín y se sacaron los calzones.
Yo nunca había visto vergas semejantes, mi única experiencia real había sido un par de meses antes con un chico que a pesar de ser mayor que yo no tenía mucha idea y a parte se iba en seco antes de que se le pare del todo, todavía no me explico como me desvirgó.
-Ustedes son muy grandes – les dije mirando esas vergas con los ojos muy abiertos.
-Nosotros o nuestras guascas te parecemos grandes?
-Las dos cosas, yo nunca vi pitos así de grandes.
-Pero mirá vos… dice “pitos”, después de las historias que tuve que escuchar…
-Bueno si nunca viste una así, menos habrás tocado… acaricia esta un poco y mostrame como la chupas. – Y me la pone a unos pocos centímetros de la boca.
Creo que al verla tan cerca y rozarla con mis dedos pasó a ser mayor mi calentura que mi miedo, la acaricié con mis dos manos y de a poco la llevé a la boca, primero casi un beso, una lamida en la cabeza, al sentir las venas hinchándose la apreté más con mis manos y la metí hasta donde entró en mi boca que quedaba chica para toda esa verga. Mientras tanto Pedro se metió entre mis piernas y me lamió la conchita, cosa que nunca me habían hecho, el otro me acercó su verga para que también chupe. Así con una verga en cada mano, chupándolas una y otra y la lengua de Pedro en mi conchita empapada supe lo que era la verdadera excitación, chupaba, gemía, me retorcía y volvía a chupar.
El que dijo ser el padrino lo hizo correr a Pedro y me levantó las piernas bien estiradas, las abrió y me apuntó en la conchita
-Estás lista?
Yo lo único que hice fue seguir gimiendo y suspirando agitada.
No esperó respuesta, así sosteniendo mis piernas bien abiertas y sin siquiera sostener la pija con la mano se metió dentro mio sin violencia pero todo de una sola vez, sentí que me llenaba toda, que no había un solo lugar vacío en todo mi cuerpo. Se quedó un rato quieto y despacio fue saliendo y otra vez adentro empezó un vaivén que me enloqueció, entre todos mis jadeos Pedro me la pone en la boca, no la tenía tan grande pero si dura, muy dura, parecía de madera pero caliente y latiendo. El otro que nunca supe quien era mientras me refregaba la chota en uno de mis pezones dice:
-Viste lo que es una poronga de veinte años, quien pudiera. – Y se ríen los dos más viejos.
Yo que sabía lo que era un orgasmo por masturbarme, sentí que venía uno por vergüenza quise contenerlo, claro fue peor, cuando acabé pegué un grito que no dejó lugar a dudas.
-Dejáme a esta puta – dijo el otro y se cambiaron.
Este no fue tan delicado y me cogió fuerte del vamos, por suerte yo ya estaba dilatada, mojada y tan excitada que me corrí, como dicen en España, otra vez retorciéndome de placer. Al ver que acabé se cambiaron y me cogió Pedro, que seguía con la pija durísima, me hacía arquear toda la espalda cada vez que entraba y parecía que hacía tope en el fondo de mi conchita que para esto ya estaba hecha un fuego. Yo sin salir de mi sorpresa, el único que tuve antes era un maestro en eyaculación precoz y estos tipos no terminaban nunca.
-Bueno vamos a cambiar un poco, si no te vamos a parecer aburridos, ponete como perrito, en cuatro patas. – me dicen. Ya no me hacían nada los que no me cogían, sólo miraban, como si se guardaran para no acabar, esto lo se ahora con más experiencia, en ese momento no me dí cuenta.
Así en cuatro se van turnando un rato cada uno, despacio, haciéndome gozar como loca, empapada y sin darme casi cuenta que se divertían mojándome el culito con mi propio jugo y ablandándolo con los dedos.
Así al rato me avivé que ya ponían más de un dedo dentro de mi culito, también me enteré que me gustaba.
-Bueno putita, es hora de la leche.
Me empezaron a coger bien fuerte, primero me acabó el padrino. Sentí todo su chorro y a acabé casi con él. Ahí reaccioné y casi grito:
-No!! Que no tenes forro!
-No le dijiste a la Bety que te pusiste el diú. – Dijo Pedro. Otro cuento, por suerte si tenía la pastilla del día después.
Siguió el otro tipo, se tomó su tiempo y no le importó mucho que mi conchita estuviese llena de leche, él la completó, por si no estaba del todo llena.
Pedro entonces me la pone en la boca y me dice que se la chupe bien, que la quiere tener toda mojada con mi saliva, que quede brillante.
-Eso… Muy bien… -dice el padrino. – Con lo que lo venís calentando en estos días se merece lo mejor que tengas…
Yo todavía no sabía que era lo mejor que tenía… Me la sacó de la boca… Se puso atrás… Y ahí lo entendí…
Se apoyó con las manos en mis nalgas… las separó… apoyó la cabeza de la verga, esa tan dura como de madera, en la argollita de mi culito virgen y empezó a entrar.
-No!! Mi culito no!! – Me quise levantar, pero los otros dos me sostuvieron.
-Mejor apoyate en los codos no en las manos, levantá más el culo y aflojate… vas a ver que así te gusta…
No tenía mucho para discutir, hice como me dijeron, lo mismo me dolió cuando pasó la cabeza por mi ojete, sentí que Pedro lo escupió, y entró despacio, creí que me abría por la mitad, me puteé por todas las boludeces que había contado a Bety delante de Pedro. Fue entrando y yo relajándome, más saliva, se mueve de a poco, me acaricia el clítoris con sus dedos, me aflojo. Me gustaaa… me gusta… me excito otra vez… se mueve dentro mio… se apura… gime él… gimo yo… me tira de las caderas… sacudo mi cabeza… él grita y me llena el culito de leche… yo grito y tengo mi primer orgasmo anal…
Creo que no van a ser tan aburridas esta vacaciones en el campo….

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La presentación de Camila

Quisiera utilizar este escrito-relato a modo de presentación e introducción para mis futuras actividades en este sitio que me ha acompañado ya varios años, desde mi adolescencia hasta estos días de joven ya no adolescente. Perdón, no sé en qué categoría debo etiquetarme. ¿En cuál debe de ir una mujer de veintidós años? Esa será mi edad el próximo mes. Innumerables ocasiones he entrado acá con la necesidad de acompañar con letras mi libido en éxtasis, mi cada vez más creciente ansiedad de placer y experimentación. Desde mis veinte años comparto departamento con una amiga, su nombre es Renata. Vivo bien, no me hace falta nada, ningún apartado económico por el cual quejarme. Esto gracias a mis padres. Sí, soy una niña de papá. Esto me provoca numerosas ideas en mi cabeza que, espero, ir contando poco a poco por aquí. Encuentro esto como una perfecta manera de desahogar mis pensamientos.

No soy una mujer voluptuosa, no soy una bomba sexy llena de curvas y despampanantes atributos. Por mis parejas anteriores puedo decir que soy una chica guapa, con un rostro “angelical”, cuerpo natural con lindas formas, mi 1.75, la inquietante blancura de mi piel, mis verdes ojos, mi vanidad de clóset, una atracción por la moda y la elegancia, el interés en cuidar mi cuerpo y una buena herencia genética, probablemente ha sido lo que ha alimentado esa idea. “La clásica chica que les presentas a tus papás como tu novia en las comidas de los domingos; no la vieja que te coges de mil formas entre tanto para aligerar tensiones”. Supongo que debo agradecer por mi rostro y relativo buen físico a mis aventureros y viajeros padres que decidieron quedarse a vivir en México. Ah sí, de ahí soy. Nací en Argentina y viví mi infancia allá, pero después de ir dando tumbos por el mundo recaí en la Ciudad de México, lugar que considero mi verdadero hogar.

Bueno, sola me encontraba yo algún sábado de Enero, sin ningún plan y sin Renata alrededor. Ella sí tiene una vida social activa, tiene novio y salió con él. Yo estaba acurrucada en mi sala mirando alguna deprimente película de Godard, la cual cumplía perfectamente su misión. Al terminar, aburrida y triste caminé directamente a mi habitación, me tiré en mi comodísima cama y cerré mis ojos. Como suele ocurrir cuando una persona cierra sus ojos por convicción y no gracias al cansancio y necesidad de dormir, empecé a repasar mi vida. Las altas y las bajas. Los momentos alegres y las desventuras. El qué hubiera pasado si tal y esas dudas existenciales aún presentes en mí. Después de horas llegué al apartado amoroso y sexual, aventuras y bellezas que he tenido la fortuna de probar. He de declararme una mujer bisexual que disfruta su sexualidad sin tabús ni traumas.

Recordé mis acostones favoritos, mis personas favoritas, mis películas, fotografías y relatos eróticos que marcaron mi sexualidad. Pronto me descubrí mordiéndome delicadamente mi labio inferior, la piel de gallina, mi mano en mis senos por encima de mi suéter y ese inquietante cosquilleo en los muslos y entrepierna. Me había excitado. Velozmente encendí mi teléfono y me dirigí a mi sitio de videos favoritos, elegí uno y comenzó a reproducirse. Solo subí el volumen y lo dejé de lado, lo que pasara en la pantalla no me importaba. Solo quería escuchar los gemidos de la actriz como respuesta a las duras embestidas y nalgadas que su fornicador le estaba proporcionando. Qué delicia, necesito ser ella en este instante.

Los gemidos y demás sonidos corporales estaban en pleno apogeo cuando mi mano ya se había deslizado por debajo de mi suéter. Tocaba con una delicadeza y suavidad, ajena a mi acompañamiento sonoro, mi abdomen y poco a poco subía mis manos hasta mi brasier. Disfruto los detalles, me encanta la lencería, Disfrutaba tocar el encaje, el algodón y la tela y amasar con ternura mis pechos. Iba acariciando mi teta derecha con la punta de mi dedo índice y al poco tiempo mis movimientos me llevaron a sentir mi erecto y rosado pezón, mientras mordía con más fuerza mi labio. Mi mano izquierda se encontraba inquieta y acariciaba mis muslos y piernas por encima de mi pantalón. El cosquilleo en mi entrepierna ya era brutal. Pedía a gritos una caricia, un lengüeteo, un aliento, un dedo ajeno, un falo. A falta de lo anterior, mi fría y delicada mano me ayudaría como en otras tantas veces. Pronto las caricias subieron de mis piernas a mi pelvis y encantada pude sentir mi calor, deslicé mis dedos hacia el botón del pantalón y lo desabroché.

Acomodé mi cabeza en una almohada, y mi espalda baja en otras dos. Bajé mi cierre y encontré mi ropa interior. Bajé un poco mis pantalones y toqué mi encaje. Estaba absolutamente empapada. El video debía ir por la mitad, y la chica seguía jadeando y gritando por más y más. Mi mano derecha ya no solo se encargaba delicadamente de uno de mis pechos, iba y venía de uno a otro y de mi boca a mis pezones, los humedecía, amasaba y tocaba con la furia del apetito sexual extremo. Más abajo, una traviesa mano izquierda se introdujo debajo de mi negro calzón. Mi pelvis completamente depilada estaba ardiendo y con una humedad impresionante, pase un par de dedos por mis jugos y rápidamente me los llevé a mi boca, me encantan mis jugos, me encanta sentir mi dedo en mi boca, acariciarlo con mi lengua, jugar con él e imaginar además que es un erecto miembro masculino. Le estaba practicando una felación a mi dedo, pero mi cabeza me hacía pensar que lo que tenía dentro era el pene más delicioso del mundo.

Mis tetas seguían siendo muy bien atendidas por mi mano derecha, a la que pronto se le unió la izquierda. Mis caderas tomaban vida propia y comenzaban a agitarse y moverse con furor. Comprendí que esa parte de mi cuerpo me demandaba mucha atención. Bajé ahora mi mano derecha y de un golpe introduje un dedo en mi vagina. Mi gemido fue precioso. Me sumé a mi banda sonora de fondo y comencé a jadear y a pedir por más, justo como la actriz. Me estaba follando, me estaba encantando, mis tetas se sentían riquísimas y suaves, yo cada vez me mojaba más y pronto un dedo fue insuficiente, metí otro y luego otro, con tres dedos en mi cálido interior y mis jugos brotando como primeriza mis gemidos ya habían sepultado a los de mi teléfono.

“Ummmmm, sí, qué delicia, qué rico me estoy follando. Quiero más”

– Eran las palabras que dulce y extasiadamente salían de mi boca sin control. Una de mis manos se aferró con fuerza a mis senos, mis labios y boca se apretaron y comencé a levantar mis caderas, estas iban y venían en un vaivén loco de arriba abajo con mis tres dedos dentro. El orgasmo estaba cerca. El orgasmo llegó, yo estallé y grité llena de placer. Un grito genuino y natural producto de una deliciosa sesión. Mi “Aaaaahhhhhhhh” fue largo, mis jugos abundantes y mi satisfacción fue total.

En el video la mujer ya se había puesto de rodillas pidiendo el semen de su hombre, aquel que le había proporcionado una cogida tremenda, aquel que le puso el culo rojo de tantas nalgadas, aquel que estaba a punto de gritar de placer como yo, mientras se vaciaba en la cara de la mujer, así como yo lo hice a mitad de mi cama y en mis hábiles y fieles dedos.

Soy Camila, esta fue mi presentación. Pronto escribiré más de mis andanzas.

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