Dámela toda

Su pija entró y salió de mi culo a su gusto y disfruté de cada una de sus embestidas, cuando estaba por llenarme el culo de leche, me empezó a pajear y casi acabamos juntos. Me sacó la pija del culo y me besó metiéndome su lengua hasta la garganta, con su mano juntó algo de mi leche y me la dio a chupar. Yo chupé cada uno de sus dedos mirándolo a los ojos como un putito goloso.

Un viernes después de trabajar toda la semana, me sentía muy caliente y quería una pija en mi culo. Caminé hasta un bar gay que abre por la tarde y aunque no había mucha gente entré a ver que pasaba. Solo había seis personas una pareja, un oso, y dos locas charloteando, la cosa no venía bien. Cuando estaba por irme, entró un pedazo de macho alto, cuarentón, de saco y corbata que hizo que me quedara. Pedí otro café y me dedique a mirarlo. Era estupendo, dentro de lo normal, nada de gym, todo natural, de entre 45 a 50 años, pelo negro entrecano, con barba candado, ojos marrones y muy masculino.

Pasaron como 20 minutos y ni siquiera daba señales de haberme visto, cuando de pronto siento su mirada, me puse un poco nervioso. Nos miramos por unos minutos hasta que veo que se levanta y viene a mi mesa. Me saludó como si nada, nos presentamos y sin muchas vueltas me invitó a su departamento.

Al llegar a su departamento, nos besamos, sentí su lengua hurgando en mi boca y respondí de la misma manera. Sus manos se posaron en mi culo y lo sobaron con ganas mientras me decía que era un buen culo, que se iba a comer un buen culo. Le fui sacando el saco y la corbata al mismo tiempo que mis manos se aferraban a una pija que se dibujaba interesante debajo de su pantalón. Se separó de mí y me dijo que me desnudara. Lo hice al mismo tiempo que él, sin dejar de mirar como se sacaba la ropa hasta quedar en unos boxer de algodón muy pegados al cuerpo que dejan ver claramente que tenía muy buena pija. Su pecho y piernas estaban cubiertos por una buena mata de pelos negros y por el elástico del calzón se veían unos pelos muy tentadores. Yo me desnudé por completo dejándole ver que no era un adonis. Soy delgado, pero con algo de pancita, mi pecho y abdomen son velludos al igual que mis piernas largas y mi culo. Me miró como aprobándome y me apoyó su pija en el culo entre tanto me besaba el cuello y jugaba con mis tetillas. Mi pija estaba a mil y podía sentir en mi culo como la suya ya era un palo duro y contundente.

Me di vuelta lo besé y bajé sus boxer quedando su pija pegada a mi cuerpo, me arrodillé y me quedé sopesando con mis manos sus pelotas peludas y pesadas. Me deleité con la visión de esa pija parada, dura y cabezona con su prepucio a medio correr por el grosor de su cabeza, y me la metí en la boca. Era una linda pija de 17 cm. gorda y cabezona. La chupé con ganas y él me dijo, –tranquilo putito, hay tiempo, esta pija es toda tuya. Se inclinó sin sacarme la pija de la boca, se ensalivó un dedo para jugar con mi culo. Me dediqué a chuparle la cabeza de la pija como si fuera un helado, pasándole la lengua por entre el prepucio y su cabeza haciendo círculos con mi lengua, sintiendo como su pija respondía con espasmos a mi tratamiento. El hurgueteaba en mi culo sacándome gemidos de placer y haciendo que mi pija corcoveara. Mientras le chupaba la pija no dejaba de repetirme que esa pija era toda mía y que me iba a coger todo lo que yo quisiera.

Me recostó en el piso e hicimos un 69. El sobre mi con su pija directamente en mi boca y él entre mis piernas chupándome el culo. Casi, me cogía por la boca mientras movía su pelvis haciendo que su pija entrara y saliera de mi boca. Yo trataba de no atorarme y de disfrutar de esa pija cabezona y regordeta. Al rato, él dejó mi culo y se incorporó para sentarse en uno de los sillones del living y me dijo, – vení putito, chupame la pija que te gusta. Me levanté y me metí toda su pija en la boca y se la chupe y lambetee por un buen rato y la llené de saliva, dejándola húmeda y brillante, al mismo tiempo que él me decía, – Chupa putito, chupa, eso, chupame la pija que te gusta…es toda tuya… chupame la pija. Ponela bien dura para que te la meta bien adentro en el culo.

Estaba muy caliente, arrodillado con una pija en la boca mientras jugaba con los pelos de su pecho. En un momento le pregunté, – ¿Te gusta como te chupa la pija tu putito? Me respondió que era un buen chupador de pija, pero ahora quiero ver como mi putito juega con ese culito que me voy a comer. Dejé su pija y me di vuelta para sobarme el culo con mis manos, al mismo tiempo que él jugaba con su pija. Se acercó y tomó mis manos y chupeteó mis dedos hasta dejarlos llenos de saliva y me dijo, – ahora putito metete los dedos en el culo, a ver, abrite el culo para tu papito. Me abrí el culo y metí uno de los dedos en mi culo mostrándole que me gustaba mucho. Yo metía y sacaba mis dedos de mi culo, intentaba meter más de dos, pero sin lubricante sabía que eso no era posible.  Estuvo mirándome un buen rato jugar con mi culo hasta que me dijo, – Vení putito, vamos al dormitorio, y de la mano me llevó hasta allí.

Me acosté en la cama y se arrodilló al borde de la cama y me empezó a chupar las tetillas mientras me metía sus dedos ensalivados por el culo. Yo solo podía decir. – Ay, meteme los dedos … siii …meté otro … me encanta … agrándame el culo y él respondía – si, putito te lo voy a agrandar, te voy a coger bien cogido. El culo se fue abriendo de a poco, mientras él jugaba con sus dedos en mi culo.

Dejó mi culo y se recostó en la cama a mi lado, cruzando sus brazos detrás de su cabeza. Yo empecé a chuparle sus tetillas y a sentir su pecho peludo en mi lengua, mordía de tanto en tanto sus pezones duros entre tanto con mi mano jugaba sus bolas pesadas y peludas. Sin dejar de chuparle el pecho, subí mi mano hasta su pija gorda y cabezona.

Bajé por su abdomen chupeteando sus peludos abdominales. Me encantaba tenerlo así, todo un macho para mí. Seguí bajando y mordisqueé su pija llena se jugos, pasé mis dedos ensalivados por su cabeza. Me la metí en la boca y empecé a chupársela, le pasaba la lengua mientras él solo emitía algún que otro gemido. Recorría con mi lengua todo el tronco de esa maravillosa pija y me la volvía a meter toda en la boca para chuparla con ganas.

Dejé por un rato su pija y me dediqué a chuparle las bolas, pase los pelos de sus bolas por mi cara y rápidamente abrí mi boca para meterme una de esas ricas bolas en mi boca. El me dijo, – eso putito. Comételas. A ver, abrí la boca y metete las dos. Yo obediente abrí mi boca y casi sin esfuerzo me metí sus dos pelotas en mi boca y jugué con mi lengua con ellas, en el apretado espacio dentro de mi boca. El deliraba de placer y me decía que era el puto mayor de Buenos Aires. Cuando casi no tenía aire me saqué esas fantásticas bolas de mi boca dejándolas llenas de saliva y volví a chuparle la pija. Me la metía y me la sacaba de mi boca. Le pasaba la lengua y jugaba con su cabeza. El me decía –uff, asiii, eso, chupame la pija, putazo. Yo con cada una de las cosas que me decía me calentaba más, y me metía cada vez más su pija dura en la boca mientras jugaba con sus tetillas.

El me dijo que si seguía así lo iba ha hacer acabar, y que me llenaría toda la boca de leche. Yo no quería eso, todavía faltaba tener esa pija en mi culo. Quería tener esa pija en mi culo. Volví entonces a sus bolas mientras me movía para que mi culo quedara a la altura de su boca, éel entendió el mensaje y llevó sus dedos sin saliva a mi culo. Yo me arqueé indicándole que eso era lo que quería y él empezó a meterme los dedos en el culo. Al principio fue un poco difícil, pese a que yo y él ya habíamos jugado con mi culo. Mientras le chupaba las bolas él se dedicaba a dilatarme más el culo. De pronto, sentí su lengua en mi agujero y una corriente de electricidad recorrió mi cuerpo. Metía su lengua tratando de abrir mi culo mientras yo le chupaba las bolas con ganas. Su lengua taladraba mi culo y lo iba abriendo, hacía sopapa con su boca para darme más placer mientras me decía que me iba a romper el culo. Yo estaba delirando mientras ese pedazo de macho me comía el culo y yo le comía alternadamente sus bolas y su pija que estaba cada vez más dura y su cabeza más roja.

En un momento, estiró su mano y saco de un cajón de su mesa de luz un lubricante y me lo echó en el culo, con el lubricante mi culo dejó que tres de sus dedos entran con facilidad. Yo me retorcía de placer y le decía que quería más, que quería su pija dentro de mi culo, que me metiera todos los dedos. Llegó a meterme cuatro dedos en el culo y con ayuda de más lubricante, los metía y sacaba a su gusto. En un momento junto todos sus dedos y metió los cinco dedos en mi culo, entrando y saliendo, girando y presionando para abrime más el culo. Yo no paraba de decir – Ayyy…si abrime el culo. Eso prepáralo para tu pija. Si, quiero que me metas la pija..

El me puso en cuatro patas y se arrodilló detrás de mi metiéndome los dedos de sus manos de manera alternada y al mismo tiempo también. El placer era enorme. Podía sentir como mi culo se iba abriendo y cuando vio que estaba listo para su pija me empujó hasta el borde de la cama y parado detrás de mi me dijo,  – ahora vas a ver como te coge un macho…putito.

Se puso un forro y mientras hacía eso me pidió que siguiera metiendo dedos en el culo que eso le gustaba, que lo calentaba mucho ver como me autocogía con mis dedos lubricados. Cuando su pija estuvo cubierta por el forro, me abrió los cachetes del culo con ambas manos y se quedó mirando mi abierto agujero que palpitaba de deseo por ser ensartado por su pija. Yo solo respiré y me dejé llevar por el embate de su pija. Fue cuidadoso, me la fue metiendo despacio, arremetiendo y retrocediendo, empujando hacia adentro de mi culo y volviendo a salir. Entró la cabeza de su pija y yo grité. El me dijo – Ya está putito tenés toda la cabeza de la pija en el culo y ahora vamos a disfrutar los dos.  Uhhh. Si disfrutemos dije yo, quiero toda tu pija en mi culo, metémela toda…la quiero toda … dame pija… dame pija

Yo llevé mis manos hacia mi culo y lo abrí lo más que pude y el empujó con fuerza hasta enterrarme toda su pija en mi culo. Mi pija se ponía cada vez más dura y echaba sus jugos, estaba muy caliente y quería todo. Me sentí abierto y lleno a la vez. Se detuvo para que lo sintiera mientras me decía que me había abierto el culo como una flor, que era el mejor culo que se había cogido en su vida, que era calentito y que agarraba su pija como un guante. Yo empuje mi culo hacia atrás para meterme toda su pija y él empezó un mete y saca increíble. Sus bolas pesadas me golpeaban y eso me deliraba más.
Mientras me metía su pija exclamaba cuanto le gustaba darme por el culo, a lo que yo le respondía, que me metiera toda su pija, que la quería toda adentro, bien clavada adentro de mi culo.

Yo casi gritaba  – Sí, cogeme, métemela toda, dámela…así toda…ahhh dame la pija Y él me respondía – Tomá puto…¿te gusta mi pija? Yo no dejaba de repetir -Si,  me gusta tu pija …dámela toda … la quiero toda adentro uhhh   como me gusta tu pija. Yo no paraba de gritar cuanto me gustaba y cuanto quería tener esa pija adentro de mi muy dilatado culo. El no paraba de bombear metiéndomela y sacándomela. Estaba en la gloria con el culo muy abierto y lleno de pija. El seguía enterrándome la pija y yo solo repetía que quería más. – Dame pija, le decía – dámela toda…. quiero pija…. Quiero toda tu pija… dásela a tu putito… dásela toda….y él me contestaba con gruñidos de placer mientras no dejaba de bombearme la pija en el culo y jugar con mis tetillas Mi pija golpeaba contra mi ingle y se mojaba toda al tiempo que yo le decía – Cogeme… cogeme más…dame más pija … ahhhh … que bien que me coges….  Metémela hasta las bolas.

En un momento me sacó la pija del culo de golpe y sentí un…Plop… y un vacío en el culo, creía que todo acabaría allí con una paja sobre mi culo, pero no, él me giró y puso mis piernas sobre sus hombros diciéndome que quería ver mi cara cuando me cogía. Me la volvió a meter esa pija cabezona con fuerza y yo pegué un pequeño grito y él solo se rió diciéndome, – eso putito, sentila toda, sentí como te estoy cogiendo. Como mi pija entra en tu culo… ¿te gusta? ¿verdad putito? Yo volvía a delirar de placer con esa pija entrando y saliendo de mi culo. Estaba abierto como me gustaba y con una pija dura y gruesa en el culo.

El me apretaba las tetillas mientras me decía que gimiera, que era un putito lindo que tenía que ser bien cogido, que mientras él estuviese no me iba a faltar pija, que él se encargaría de conseguirme todas las pijas que quisiera. Yo respondía, entre el bamboleo de la cogida que este macho me estaba dando, que sí…. – Si…cogeme cuanto quieras… rompeme el culo…dame pija…todas la pijas que quieras, soy tu putito. Después,  solo asentía con jadeos, estaba muy concentrado en la pija que tenía en mi culo. Si dejar de cogerme me empezó a chupar las tetillas al mismo tiempo que las mordisqueaba un poco. Era increíble el placer que ese machazo me estaba dando, que mi pija estaba muy dura de tanto placer que recibía en el culo, de tanta pija entrando y saliendo de mi culo. – Estás caliente putito me dijo y yo respondí entre jadeos que sí, que me encantaba como me cogía.

Aceleró el mete y saca diciéndome que estaba por acabar, yo levanté el culo para recibir esa pija más adentro y le dije, – si, papito, llename el culo de leche…dame toda la lechita, dásela a tu putito… Ayyy quiero tu leche…El me miró y me dijo que acababa, que me daba la leche – Toma la leche lindo…. Putito… toma la lechita es tuya toda tuya. Y sin dejar de cogerme empezó a acabar, sentí como su pija se ponía más gorda dentro de mi culo y grité – llename el culo…dame la leche. El pegó un grito y acabó con fuerza en mi culo, fueron tres lechazos fuertes y potentes, sentí como el forro se llenaba mientras me chupaba las tetillas con ganas y me decía – ahí va la leche putito, toma la leche ..  y sin sacarla de mi culo se tiró sobre mí y me besó con fuerza clavándome con fuerza esa pija que me estaba dando tanto placer.

Yo lo abracé y me dediqué a acariciar esa espalda ancha toda mojada por la cogida grandiosa que me había dado. Nos quedamos así un momento mientras mi pija pulsaba contra su abdomen. El se incorporó y con cuidado sacó su pija de mi culo. Estaba abierto, él pasó sus dedos por mi agujero metiéndolos. Yo gemí de placer, agarró mi pija y mientras me cogía el culo con los dedos, me pajeaba con firmeza. El me decía que quería verme acabar. – Así, putito…gozá saca la lechita, dásela a tu macho. Apuró la paja y acabé entre gritos sobre mi abdomen, mientras él seguía cogiéndome con sus dedos. Era un placer indescriptible. Recorrió con sus manos mi abdomen y me untó con mi propia leche mientras me miraba satisfecho por el placer compartido

Nos recostamos y nos dedicamos a acariciarnos. Yo jugaba con su pija y él con mi culo que seguía abierto y deseoso de más acción. Así, nos quedamos dormidos y a las dos horas me desperté sintiendo en mi culo sus dedos abriéndose paso por mi agujero, me incorporé para chuparle la pija, pero no estaba limpia. Se dio cuenta y me dijo que nos bañáramos juntos.

Fuimos al baño. Sin que él dejara de darle palmadas a mi culo y decirme que era el puto más puto que había conocido, y que nadie le había dado tanto placer a su pija, la cual estaba otra vez para dar batalla. Entramos a la ducha y nos enjabonamos sintiendo nuestras manos en nuestros cuerpos. Me arrodillé en la bañera y comencé a chuparle la pija mientras el agua corría por entre nuestros cuerpos, pero no pude hacerlo por mucho tiempo que, me dio vuelta y poniéndose un forro me metió toda su pija de nuevo en el culo, que, para ese entonces, estaba bien dilatado.

Pude disfrutar de esa pija otra vez en mi culo. Fue una cogida más larga, su pija entró y salió de mi culo a su gusto y disfruté de cada una de sus embestidas. Mientra me cogía y cuando estaba por llenarme el culo de leche, me empezó a pajear y casi acabamos juntos. Me sacó la pija del culo y me besó con fuerza metiéndome su lengua hasta la garganta, con su mano juntó algo de mi leche y me la dio a chupar. Yo chupé cada uno de sus dedos mirándolo a los ojos como un putito goloso. Mientras hacía eso me dijo que cuando quisiera pija lo llamara, que él se encargaría de llenarme el culo de pija y que tenía algunos amigos con buenas pijas para mantenerme contento. Yo agarrée su pija y le dije que estaría encantado de compartir mi culo y mi boca con sus amigos siempre y cuando él no dejara de darme pija.

Nos seguimos viendo, me coge de maravilla y me presentó a varios amigos tan calientes como él. Hacemos unas buenas fiestitas, a él le encanta verme con una pija en el culo y otra en la boca. Hasta ahora no me ha dejado sin pija y soy un putito muy goloso.

Autor: Fede

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