Mi prima se aprovechó de mí

Cuando tenía 18 años, tuve bastantes experiencias sexuales interesantes, no obstante hay una que con sólo recordarla me pongo cachondo.

Aquel verano, mi prima Rocío estaba bastante cabreada. Sus padres no la dejaban ir sola a un festival de música que a ella le hacía mucha ilusión. Argumentaban que era muy joven.  Y es que pese a tener  18 años, aparentaba menos por su aspecto inocente, delgadez y poco pecho. En una comida familiar me lo contó todo, e incluso derramó alguna lagrimita. Enfadado por tal injusticia, la animé diciéndole que intentaría convencer a sus padres.

Estos fueron intransigentes. Mi buena obra iba a ir en mi contra porque su padre dijo: “si al menos tú fueras con ella nos quedaríamos más tranquilos”. “¡Pero si a mí no me gusta ese tipo de música!”, protesté. “Sí, porfa porfa porfa. Vamos, vamos, vamos”, insistió Rocío.  Acorralado, no me quedó más remedio que aceptar.

Mis tíos, confiados en mi aspecto de chico responsable, me dieron las llaves del apartamento de veraneo que tenían cerca de donde se celebraba el festival para que pasáramos allí la noche y así no tuviéramos que estar, según palabras de ellos, “vagabundeando por ahí”.

Mi prima y yo, tras un viaje en autobús en el que ella sólo me hablaba del festival, llegamos al apartamento. Nos duchamos por turnos, y nos preparamos para aquella noche.

Desganado, me vestí para la marcha de aquella noche y esperé a que Rocío estuviera lista.

LUIS: venga prima, que sino no nos dará tiempo de ir a cenar.

ROCÍO: ya voy, ya voy. ¡Casi estoy!

Cuando rocío apareció, me quedé de piedra. Sacaba partido a su delgadez luciendo piernas con una mini falda de infarto. En la parte de arriba vestía un top anudado al cuello. Pude imaginar que bajo aquel top escondía un sujetador con relleno de los que alzan el pecho, porque sus tetas parecían el doble de grandes y mostraban algo de escote. Silbé.

ROCÍO: ¿voy guapa? ¿qué te parece?

Me quedé mirándola… su piel bronceada y su larga melena azabache y aquella mirada inocente me dejaron mudo.

Tras cenar una hamburguesa nos fuimos al festival de música. Pasamos sin que nos pidieran identificación, y una vez dentro nos fuimos a tomar una copa. A Rocío se le veía feliz y radiante, mientras que yo estaba incómodo por aquella música que no me gustaba. En seguida acabamos la copa nos fuimos a bailar. Rocío me animaba, pero yo estaba cansado nada más llegar. Me fijé en que más de un tío no le quitaba el ojo a mi prima. Se lo comentó, y se rió de forma coqueta.

LUIS: ¿tomamos otra copa?

ROCÍO: ¡qué dices! Si acabamos de llegar a la pista… ¿Por qué no vas tú? Yo estaré cerca para que no nos perdamos.

LUIS: ¿y si nos perdemos?

ROCÍO: nos vemos en la puerta de los baños.

Más tranquilo, apuré una copa. Mientras lo hacía, no perdí ojo en mi prima. Algunos chicos se le acercaban y ella pasaba olímpicamente de ellos. Otros más atrevidos entablaban conversación con ella. Hubo uno más espabilado que le debió de caer bien, y bailaron juntos. Cada vez más cerca, hasta que éste empezó  a besarle el cuello. Mi prima se dejaba hacer, y no tardaron en enrollarse. Hablaron brevemente, y mi prima vino a verme.

LUIS: te lo pasas bien ¿eh?

ROCÍO: ¡tú también tendrías que ligar un poco primo!

Nos tomamos una copa juntos y ella me dijo que quería ir a bailar a las plataformas. La estuve vigilando un rato mientras que bailaba como una verdadera gogó hasta que tras pasar por delante de mí un grupo de gente, la perdí de vista. Empecé a ponerme nervioso, y  a la media hora me fui a buscarla a los baños.

Al llegar allí, cuál fue mi sorpresa al ver a mi prima liándose con otro. Se daban el lote de forma apasionada y el chico (bastante mayor que ella) le manoseaba el culo con lujuria. Mientras se besaban me di cuenta de que Rocío le estaba tocando el paquete por encima de la ropa. En un momento dado ella me vio, y tras guiñarme un ojo me señaló la barra para que fuera allí.

Estupefacto y nervioso, calmé mis nervios con unas copas más. Intenté ligar con un par de chicas, pero mi estado cada vez más etílico las espantó.

Pasó el tiempo, y me costaba mantenerme en pie, por lo que me senté en un taburete. No sabía ni qué hora era, hasta que llegó mi prima.

ROCÍO: uhhh, vaya pedo has cogido. – Le sonreí tontamente.

ROCÍO: venga, vámonos a casa, que ya has tenido suficiente.

LUIS: lo siento primita.

ROCÍO: no, no. Si yo estoy cansada, te venía a buscar para irnos.

A trompicones, salí del recinto y cogimos un taxi para llegar al apartamento.

ROCÍO: gracias por acompañarme y conseguir que me dejaran venir primo.

Tras esto, me dio un lento beso en la mejilla.

Llegamos al apartamento y mientras que yo esperaba sentado en una silla, Rocío abrió el sofá cama para que yo pudiera dormir la mona.

Me tumbé boca arriba y ella se empezó a reír. No estaba seguro dado mi estado, pero creo que ella también iba un poco borracha.

ROCÍO: venga, date la vuelta, no sea que te duermas y asfixies así.

Me ayudó a darme la vuelta y me empezó a quitar la camiseta para poder dormir.

ROCÍO: venga, tienes que quitarte todo esto para poder dormir.

Metió sus manos bajo mi camiseta y fue subiendo hasta dar con mis pezones. Un escalofrío recorrió mi cuerpo mientras ella se reía.

ROCÍO: te ha gustado ¿eh?

Empezó a jugar con mis pezones como si fuera la rueda de la temperatura del horno. Me desabrochó el cinturón, y su mero roce hizo que me pusiera en erección.

ROCÍO: uhh, ¿qué tenemos aquí?

Mi prima palpó mi paquete hinchado y continuó quitándome el pantalón. Al liberármelo, cogió la tela de demasiado adentro y también me quitó los calzoncillos, dejando a la luz mi pene duro como una piedra. Se rió de forma descontrolada y se atrevió a tocarlo.

ROCÍO: ¿es por mí que estás así? A ver ahora.

Se desanudó el lazo que sujetaba su top detrás del cuello y lo dejó caer. Se quitó el sujetador y dejó al aire sus pequeñas pero firmes pechos. Mi polla se movió afirmativamente provocando más carcajadas por su parte.

Se quitó su pantalón de forma sexy y dio una vuelta para que me percatara de su tanguita negro.

LUIS: joder prima, ¡cómo estás! – articulé a decir, provocando más risas.

ROCÍO: ya veo, ya veo. Creo que te voy a tener que dar un premio por conseguir que me dejaran venir y por aguantar en el festival.

Tras esto, se arrodilló y cogiendo mi polla con la mano empezó a darle chupaditas. Me miró fijamente a los ojos, y se la metió en la boca chupándomela como yo sólo había visto en películas porno del plus. Intenté tocarle el culo, pero no llegué. Ella se colocó encima de mí, y teniendo su coñito sobre mi cara le manoseé aquel culito perfecto. Ella se contoneó rozando con su tanga mojado mi cara, hasta que le atrapé, y retirándoselo a un lado, empecé a comerle el coñito. Ella gimió muy fuerte de gusto, mientras a mí se me llenaba la cara con sus fluidos vaginales.

Mi prima se levantó, y sentándose en cuclillas sobre mí se apartó el tanga a un lado y se metió mi polla en su coñito. Lentamente se fue metiendo. Notaba con qué facilidad se abría paso en aquella olla candente. Ella era la que se movía follándome cada vez más rápido mientras que yo no llegaba ni a tocarla.

ROCÍO: avísame cuando te vayas a correr ¿vale?

Mi primita la inocente me estaba follando como una verdadera puta. Se inclinó hacia delante y me cabalgó como si quisiera ganar una carrera de caballos. Aproveché la postura para comerle las tetitas y saborearle los pezones.

Se levantó e intenté follarla en la postura del perrito. Me costaba coordinar mis movimientos y terminamos tumbándonos de lado. Empecé a metérsela cada vez más rápido mientras que le apretaba con una mano las tetitas.

Me paré en seco de repente.

ROCÍO: ¿A qué te queda poco para correrte?

LUIS: sí…

ROCÍO: pues túmbate…

Le obedecí y me tumbé boca arriba. Una vez así, mi prima empezó  a mamármela como una loca. Yo cada vez gemía más fuerte hasta que le grité que me corría.

Ella se la sacó en el último momento y mis chorros de semen le impactaron en la cara y en las tetitas.  Ella se rió, y aquello debió ser demasiado para mí, porque al poco me quedé dormido.

A la mañana siguiente, mi prima volvía a ser la tímida chica bajo la bandera “aquí no ha pasado nada”.

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