Ximena, soy puta

Este juego para mí fue apoteósico, poder chupar la verga que tenía en la boca, masturbar las dos vergas que tenía en mis manos, sentir esas vergas en mi coño y culo que no dejaban de moverse, aparte del castigo que recibía en mis pechos y clítoris, no perder el control era muy difícil, no se cuantos orgasmos tuve, casi todos se vinieron al unísono, fue como estar en las nubes.

Aunque no soy muy amiga de contar mi vida o parte de ella, lo que voy a contar es algo que no puedo guardarlo y quiero que todos ustedes sean mis cómplices y quien sabe algo más. Me llamo Ximena, soy de Chile, casada, 23 años, 1.70, 94-60-90, ojos claros, pelo negro, morena, un culo parado que saca chistas y unas tetas grandes que son como el mismo pecado. Me consideraba una mujer un poco liberal aunque más conservadora, por lo mismo solo había tenido relaciones con mi esposo, quien me llevó virgen al matrimonio por petición mía, aunque no lo voy a negar muchas veces me hizo tener uno que otro orgasmo solo tocándome.

De todo lo que les voy a contar, la culpable es una amiga. A quien llamare Teresa, ella es una chica completamente distinta a mí, es soltera, liberal y no se complica mayormente por la vida, tiene mi misma edad.

Hace unos meses atrás (diciembre 2008), un día conversando de sexo con ella, me preguntó con cuantos hombres me había acostado, le dije que solo con mi esposo, ella no lo podía creer, se reía de una manera, decía que me había perdido la mitad de mi vida. Me empezó a decir que debía probar otros para comparar como era mi esposo en la cama y otras cosas más, le decía que no, que no me interesaba a todo lo que planteaba, pero cada vez mi negación se fue haciendo más débil hasta que no pude más y le dije bueno ya, acepto pero tú tienes que ayudarme, ya que no conozco a nadie o mejor dicho no me atrevo a entregarme a si por así a otro que no sea mi esposo. Me preguntó cuando podía ser, le dije solo cuando mi esposo no se encuentre en la ciudad, dándole tal fecha (el mes de febrero). Después de eso me dijo que lo único que me pedía que yo no me preocupara de nada, ni de ropa, ni lugar, ni hombre y que aceptara todo aunque no me gustara, le prometí que sí.

Entre ese día y el día en que sucedió todo, andaba preocupada porque iba a engañar a mi esposo pero también me excitaba el poder estar con otro hombre, esto último era más fuerte en mi, que cada vez que me acordaba me excitaba tanto que terminaba masturbándome o cuando hacía el amor con mi esposo pensaba en ese desconocido, muchas veces mi esposo me dijo que me encontraba extraña cuando hacíamos el amor, que parecía que yo estaba pensando en otro, por supuesto que nunca le dije que pensaba en otro o que pensaba engañarlo, solo le decía que eran ideas de él.

Llegó el día en que mi esposo se tuvo que ausentar de la casa, apenas se fue llamé a mi amiga, le dije que ya se había ido, lo único que me dijo: bien puta, esta noche nos vamos a prostituir como nunca lo harás en tu vida, estaré en tu casa a tal hora.

Lo que me dijo me hizo pensar y dudar en dar el siguiente paso, pero era verdad, lo que iba ser esa noche, el único nombre que tenía era prostitución además de engañar a mi marido, pero como le había prometido a mi amiga que no me iba ha echar para atrás, seguí con lo que iba hacer esa noche, prostituirme.

Llego a la hora indicada, tenía puesto un vestido mini ligero con broches delante de color negro con figuras blancas y unos zapatos calados de igual color, se veía estupenda. Nos saludamos y me empieza a sacar la ropa de la bolsa que traía, a esta altura la esperaba bañada y depilada como correspondía, saco de la bolsa una copia fiel de la misma ropa que ella tenía puesta, le dije: oye pero este traje es igual al tuyo, lo único que me dijo recuerda lo que te dije por teléfono y siguió con lo suyo, cuando estaba lista con toda la ropa preparada me dijo ya desnúdate, me desnude y me quede ante ella como vine al mundo. Me dijo mmmmmmmmmmmm esta noche este cuerpecito va recibir lo que merece. Luego me paso una fina tanga blanca diminuta, que cuando me la puse era más chica de lo que me imaginaba el hilo no se metió entre mis nalgas si no que se incrusto y mi coño era un era cubierto por un pequeño triángulo que lo hacia más provocador que cualquier otra tanga que había usado antes, me pasa el vestido, el cual era de mi talla, era elegante y cómodo, aparte de que resaltaba mi figura, me paso los zapatos y procedí a pintarme. Cuando ya estaba lista me hizo mirarme en el espejo mural, ooooooooooh, no podía creerlo, éramos iguales, como si fuéramos dos hermanas gemelas, le dijo paremos unas pu…, antes que terminara de hablar me dice calla, y no parecemos, somos, al menos esta noche.

Luego agregó solo falta un detalle, se me acercó y me desabrochó tres botones del vestido de las piernas hacia arriba, luego hizo lo mismo en el de ella. Le dije se nos va a ver la tanga, solo me miró y me dijo te ves hermosa. Estaba claro cual era el objetivo, no había más palabras que decir, lo que de dijera estaba de más o no tenía sentido.

Nos encontrábamos listas, antes de salir, me pasó una pequeño bolso y unas gafas oscuras, nos las pusimos y salimos, no podía creerlo, iba directamente a prostituirme, no sé si iban a pagar por mí o yo por él aunque lo último era más difícil, mientras caminábamos se nos abría el vestido, mostrando gran parte de mis muslos, aunque eso era lo mínimo porque me preocupaba que realmente se nos viera todo ya que la tanga era transparente, le dije a mi amiga que al menos abrocháramos un botón, solo me miró y sonrió, felizmente para mi nadie me vio salir de la casa, cuando subimos al taxi para llegar al metro y nos sentamos, me empecé a sentir desnuda, porque el vestido se abrió hacia los lados y mostramos toda nuestra bondad al chofer, quien ni tonto ni perezoso nos dijo que nos veíamos hermosas y que nos llevaría gratis si le hacíamos el favor. A lo cual mi amiga le respondió que era mucho para tan poco viaje, enojado el chofer nos dijo que parecíamos putas. Mi amiga le replicó diciéndole, no parecemos, somos, ante cual quedé con la boca abierta, pensé que eso era solo para nosotros pero no, me equivoqué. Cuando llegamos al metro bajamos del taxi y el chofer se despidió diciéndonos, chau putas, ante lo cual mi amiga le mostró el dedo medio de su mano.

Al subir al metro todos nos miraban, dado que nos veíamos muy provocativas por nuestra ropa al caminar, cuando subimos a los carros, nos sentamos en lugar donde había solamente hombres, fue una locura cuando nos sentamos porque los vestidos se abrieron para ambos lados y los ojos de los hombres se dirigieron inmediatamente a nuestra intimidad, me empecé a sentir realmente desnuda, pero algo en mi empezó a cambiar esas miradas me empezaron a excitarme, gracias a los gafas que eran muy oscuras, no delataron mi morbo por esos hombres que estaban excitándome cada vez más, a tal punto, que como toda una putita, empecé a abrir mis piernas mostrando cada vez más mi interior que sin darme cuenta pasé mi mano por todo mi coño el que ya delataba mi excitación, estaba mojado, unos de los pasajeros se acercó y nos dijo que éramos todas unas putas, mi amiga lo único que le dijo que era un amor. Los hombres no dejan de mirar y hacer sus comentarios de nuestras figuras.

Terminado nuestro recorrido con el metro, salimos y nos dirigimos caminando a nuestro destino final, mientras caminábamos los hombres nos decían de todo, especial cuando estaban en grupo, mi amiga solo reía, en cambio yo estaba nerviosa pero excitada, nunca había sentido tanto morbo más por la forma en que andaba vestida. Mi amiga me preguntó como me encontraba, le respondí que nerviosa pero excitada, luego preguntó, ¿y tu coño como está?, le dije que mojada, solo dijo: eso me gusta, ¿viste que eres tan putita como cualquiera?

Llegamos a nuestro destino, era un departamento grande, mientras subíamos por el ascensor empecé a tiritar de puros nervios, cuando llegamos al piso donde estaba el depa, mi amiga me toma de la mano y me dice, ven, me lleva a la escalera de escape, luego ahí, me dice con voz de orden: Ábrete de piernas, yo solo obedecía, me desabrocha un botón y me pasa su mano por mi coño, solo dije, uuuuuuuuuuuuuuuuf, luego corre la tanga y me masturba hasta tener un orgasmo, ahora me dice sácate esa tanga y colócate esta, me pasa una nueva de igual modelo que la anterior, pero antes de ponerme me dice léela, leo el triangulo dice soy puta, la miro con la boca abierta, ella pone su dedo índice en la boca en señal de silencio y luego me da una sonrisa, está todo claro me dije, soy una puta. Nos dirigimos al depa, tocó el timbre, abrió una chica de unos 20 años que vestía una tanga igual que la mía, pero no decía soy puta, nos hace pasar, saluda a Teresa y le dice, bueno tu sabes, si le dice Teresa…

Coge una venda que estaba en un mueble, me la coloca en los ojos y me dice: te tengo que presentar, como eres nueva, tienes que entrar con los ojos vendados para que valoren tu cuerpo, me toma de la mano y me lleva a la habitación, ya en ella me presenta y les cuenta que solo he tenido un solo hombre en mi vida, mi esposo. Después de eso, se aleja de mí, me doy cuenta por sus pasos, un hombre me ordena darme una vuelta en si misma, me la doy, luego escucho que le dicen a mi amiga, muy buena tu amiga, tiene buen cuerpo, luego de eso me ordena sacarme el vestido, lo hago, entre nerviosa y excitada, quedé solo en braga o en la tanga que decía soy puta, el hombre dice, que bonita se te ve esa frase en tu cuerpo y lo mejor es que eso eres, nuevamente me ordena darme una vuelta y nuevamente felicita a mi amiga, ahora me ordena sacarme la venda de los ojos, me la saco toda nerviosa, abro los ojos y solo dijo, oooooooooooooh, estaba en medio de cinco hombres sentados en cómodos sofás…

Todos eran espectaculares aunque tenían más de 40 cada uno, para que hablar de sus vergas que eran más grandes que la de mi esposo, me hicieron perder, luego mi nerviosismo diciéndome que estuviera tranquila, que nada malo me iba a pasar, y que de a poco me iba a acostumbrar y que me iba a gustar, de mi amiga no supe nada, hasta el otro día, cuando me llamó y me dijo: como está la puta, solo le dije que muy cansada. Ok, me dijo, voy a la tarde a visitarte y llevarte lo tuyo.

Para que contar que hice con esos hombres si ustedes se lo han de imaginar, le mamé a los cinco sus vergas y me tomé sus exquisitos líquidos, cosa que con mi esposo no había hecho nunca, me las metieron por todos lados de a dos a veces de tres, algunos me dieron latigazos en mi coño, culo, pechos, estómago y cara, al final me hicieron lo que ellos llamaban el terremoto y que terremoto, consistía en: en darle mi culo a la polla más grande, me tenía que sentar en ella, mi coño a la que seguía, para lo cual tuve que levantar mis piernas, mi boca a la más gruesa de las tres que quedaban y mis manos las otras dos, todo de una vez, mientras que a quienes masturbaba me trabajaban los pechos, uuuuuuuuuuuuf, de que manera lo hacían y jugaban con mi clítoris.

Este juego para mí fue apoteósico, poder chupar la verga que tenía en la boca, masturbar las dos vergas que tenía en mis manos, sentir esas vergas en mi coño y culo que no dejaban de moverse, aparte del castigo que recibía en mis pechos y clítoris, no perder el control era muy difícil, no se cuantos orgasmos tuve, casi todos se vinieron al unísono, fue como estar en las nubes, cuando estaban a punto de acabar cada uno me empezó a decir…

Ximena ya eres una puta, después que acabaron quedé tirada en unos de los sofá, estaba cansada, decir eso es poco porque estaba muy cansada, no me di cuenta como me quedé dormida, cuando desperté estaba sola en el depa, no había nadie, empecé a buscar el baño, me tomé una rica y reponedora ducha, me vestí con el vestido con el cual había llegado y la tanga que decía soy puta, realmente cuando me dirigía a mi casa con esa tanga puesta me sentía que le decía a la gente que era una puta, ok, si ahora lo soy, aunque mi amiga prefiere decirme que somos damas de compañías.

En la tarde cuando llegó mi amiga y conversamos del tema, me dijo que lo que había hecho era prostituirme, había inscrito mi nombre en una agencia de señoritas de compañía y que donde estábamos era un depa de fiestas, también me entregó un cheque con una cifra bastante grande de dinero y me dijo: ahora somos amigas y putas, recuérdalo, luego me dijo ábrete de piernas, me sacó la tanga que tenía puesta, no era la que decía soy puta y me empezó a comerme el coño, (eso merece ser contado en otra oportunidad), desde entonces somos, amigas, amantes y putas, lo mejor es que mi esposo no sabe nada, pobrecito lo engañé con cinco de un viaje y además tengo una amante mujer.

Mi amante me ha dicho que pronto tendremos otra fiestecita.

Autora: Ximena

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