Con mi Hija en Salamanca

Mi nombre es Carlos y estoy casado desde hace 25 años con mi esposa y tengo dos hijos, un niño  de 23 y una hija de 19 años. Mi Hija Emma terminó el bachillerato y se marchó a la universidad como no le dio la nota para hacer la carrera en nuestra ciudad tuvo que irse a Salamanca. Mi hija llevaba un mes en Salamanca cuando  a mi esposa le entró pelusilla y fuimos a pasar el fin de semana con ella, nos hospedamos en un hotel cerca de la residencia donde vivía mi hija. El viernes llegamos tarde y estuvimos cenando con ella en un restaurante muy lujoso se le veía muy suelta en la ciudad mi pequeña flor había florecido. El sábado pasados el día de turismo por la ciudad nos estuvo enseñando la plaza mayor, el parque de la celestina, la casa de las conchas, la catedral, la universidad…etc. Por la noche quedamos para cenar con ella a mi esposa le dolía mucho la cabeza y dijo que no iba, por lo que fui yo solo para disculparse. Estuvo esperando en el restaurante un rato cuando apareció Emma con su pelo rubio liso, un vestido verde que iba a juego con sus ojos una falda que dejaba ver sus largas piernas, estaba espectacular.

    ¿ y mama?

    Se ha quedado en el hotel, estaba cansada.

    ok

Estuvimos cenando para beber venimos vino, ya era una universitaria y podía beber vino.La gente nos miraba una hombre de cincuentas años con una chica de veinte en una mesa solos,

    vaya como nos miran la gente – dijo mi hija.

    creen que somos pareja – le respondí

    ja ja ja ja si, es verdad, pues brindemos por nosotros. – dijo ella sonriendo

Después de la cena Emma me llevó a la chupitería un bar al cual solía ir,  allí pedimos unas copas y no sentamos al momento aparecieron un  grupo de chicas que conocía Emma ya que eran compañeras de su clase me las presentó.

    Ana, Lucia, Carmen este es . . .

    Su novio – me salió de repente

    Si, mi novio – dijo ella con una sonrisa cómplice.

le di dos besos a cada una, ellas se fueron a la barra.

    ¿Mi novio? – me miró ella sonriente.

    Así te doy un toque picante y no te avergüenzo delante de tus compañeras, con ella sale un sábado por la noche con su padre.  

Cuando terminamos la copa nos levantamos para marcharnos cuando se acercaron sus compañeras, “Emma … Carlos vamos a “ Cum Laude “ ¿os venís?”    Emma me miró a mí con ojos  quería ir.

    Claro vámonos. – le dije cogiéndola de la cintura

El “ Cum Laude “  es una discoteca muy famosa de Salamanca, allí invité a mi hija y a sus amigas a una copa luego me quedé en la barra mientras que esas cuatro chicas a cual más guapa bailaba en la pista de baile dentro de corros de chicos que buscaban carne como buitres volando en círculo  sobre su presa. siguió la noche bebiendo chupitos uno tras otro y las chicas desinhibido llegando el punto que  Ana, Lucia, Carmen estaban tan desinhibidas que estaban borrachas que se fueron a dormir la mona quedándonos Emma y yo en la discoteca, ella seguía bailando en la pista y yo en la barra disfrutando del espectáculo.

Hubo un momento que Emma estaba agobiada con tanto chico a su alrededor que se vino a la barra conmigo.

    ¿ qué pasa?

    que no me dejan en paz

    bueno eso lo soluciono enseguida. – viendo que los chicos nos miraban la tome de la cintura y le dí un pico en la boca, ante su atenta mirada. eso hizo que los muchachos  perdieran el interés por ella.

Ese gesto se convirtió en una costumbre ahora cada dos por tres nos dábamos un pico, y decíamos “por si miran”. Esos picos inofensivos se convirtieron en picos más largos Emma se acercaba y yo colocaba mis manos sobre su trasero, me guiñaba el ojo y me decía “ por si miran” al igual que me abrazaba pegando su cuerpecito de 60 kilos al mio diciendo “ por si miran” hubo un momento que llegó un punto en que sin darnos cuenta nos estábamos besando en medio de la discoteca. Por mi mente pasó una idea “ Es tu hija pequeña” entonces paré de besarla, ella aún seguía con los labios abiertos conmocionado por el beso.

    Creo que deberíamos irnos.

    Estoy de acuerdo.

Cogiéndola de la mano salimos de la discoteca, nada más salir en la calle paré un taxi, Emma estaba algo borracha y me dio apuro dejarla ir sola así que entré en el taxi con ella con dirección a su residencia, en el camino no hacía más que intentar tener la mente fría pero los ojos se me iban al escote de mi hija y a sus piernas juntas mirando hacía a mí.

Nada más llegar a la residencia nos encontramos con el guarda de seguridad, le dije que era su padre que la dejaba en su habitación y me marchaba, él no puso impedimento ninguno. Llegamos a la puerta de la habitación la cual abrió Emma con su llave, iba a irme pero ella me dijo que estaba sola, su compañera se había ido a pasar el fin de semana con sus padres en Madrid, en su casa.

Entré en la habitación cerrando la puerta tras de mí. Emma se marchó al baño y yo me quedé sentado en una silla pensando en lo que había ocurrido en la discoteca y en que lo que había ocurrido me había gustado aunque no estuviera bien visto.

Pensaba en su trasero, en sus pechos, en su boca, en su pelo era una imagen más joven de su madre y mi polla que se había dado cuenta se había puesto dura. Al poco tiempo apareció Emma vestida únicamente con sus braguitas. Me levanté de la silla “ Emma ¿qué haces?” “shhh” me dijo ella poniendo  su dedo en mi boca , me quedé helado entonces ella cogió mis manos  y las puso en sus pechos, tenía los pechos de mi hija en mi manos.

    Emma esto no está bien.- le dije.

    Si pero es lo que yo siento, y por lo que veo tu también – dijo ella mientras tocaba mi polla por encima del pantalón.No pude mas y me lancé a besar su boca la tomé de su culo y la subí en volandas mientras que nuestras bocas se besaban y nuestras lenguas se abrazaban. La posee sobre su mesa de estudio, allí sus manos se encargaron de quitarme mi camisa y desabrochar mi cinturón y mi cremallera dejando mi polla fuera de mis calzoncillos, yo por mi parte le quité sus bragas y las eché al piso. Una vez los dos desnudos le abrí las piernas y poniéndome de rodillas le metí la lengua dentro de su coñito,  estuve un rato metiendo mi lengua dentro de su coñito mientras ella acariciaba pasando sus dedos por dentro de mis cabellos y apretando mi cabeza contra su coño.

Conseguí que se corriera. Me levanté y la cogí en brazos como cuando era una niña y me la llevaba a la cama a dormir pero en esta ocasión me la llevaba a la cama para follarmela, iba  a ser toda mía. La dejé caer lentamente en la cama y luego me puse en los pies de la cama, le abrí las piernas con su coño ya humedecido y le introduje mi polla dentro de su coño, fue fácil, mi niñita no era virgen, comencé a meterle mi polla mientras que besaba sus labios y con mis manos daba cuenta de sus pechos. cuando llevaba un rato dándole por el coño ella empezó a gemir, en un principio le tapé la boca con mi manos pero luego el sonido de su gemido me excitaba más y la dejé que gritara todo lo que quisiera. Tras varias embestidas más acabe llenando el coño de mi hija con toda mi leche. Me levanté de la cama me vestí y dando un beso en la frente me fui de su habitación.   

Al día siguiente antes de irnos comimos con ella, mi esposa y yo, mientras comíamos mi hija jugaba con su móvil,  sonó mi teléfono mi hija se levantó de la mesa diciendo que se iba al aseo, miré mi teléfono y tenía un whatsapp de mi hija que decía “ te espero en 5 minutos en el baño”, me disculpe con mi esposa y fui al baño. Cuando llegué me encontré a mi hija en la puerta de caballeros, entró y yo detrás de ella, nos metimos en el primer retrete que encontramos cerramos el pestillos.Ella se agachó y se metió mi polla en su boca haciéndome la mamada más caliente de mi vida, cuando ya no pude mas yo le subí su falda y le bajé sus bragas mientras le besaba la boca, la levanté por el trasero y contra la pared del aseo empecé a darle embestidas, ella me abrazaba por el cuello mientras que yo con mi mano libre le sacaba un pecho para besarlo y chuparlo, terminé corriéndome y exhausto, Emma se vistió y se fue al aseo de señoras a limpiarse. yo me lavé la cara y volví a la mesa estaba mi hija y mi esposa en ella empezando a degustar los entrantes. Tuve más experiencias con mi hija y si queréis os las cuento en otra historia.

Me gusta / No me gusta