La operación

Me agarró el pene y comenzó a masturbarme, acercó su cara y me comenzó a chupar, bajando hasta llegar a mi pene y se lo metió en la boca, comenzó una mamada descomunal, yo le desabrochaba la camisa y le manoseaba sus tetas, se desnudó, me pidió que se la meta ya mismo, cosa que hice inmediatamente, entrando desde atrás, y empecé a bombear, y acabé dentro de ella.

Hola amigos, me llamo Juan, tengo 21 años, soy de Argentina, más precisamente de Capital Federal, y voy a contarles algo que me sucedió cuando tenía 18. Tengo que decirles que soy una persona normal, sin grandes atributos, o sea que esto que me pasó pudo haberle pasado a cualquiera.

Apenas cumplidos los 18 años, me di cuenta de un problema que tenía con mi pene, que aunque no venga al caso, se llama fimosis.

Me fui a hacer ver, y ese día me atendió una doctora que me hizo acostar en la camilla con los pantalones bajos y examinándome, me diagnosticó el problema, que me llevaría a una operación, y que no era nada grave; así y todo tuve que ir al hospital 3 meses después para internarme.

Una vez en el hospital, llegué, había unas doctoras muy lindas, y me venían a ver el pene constantemente, aunque también venían hombres para mala suerte mía, y eran ellos quienes me lo tocaban para ver si se movía el prepucio.

Los días pasaron con análisis y demás, y un día antes de la operación me indicaron que me iban a rasurar, cosa que yo no quería, ya que a pesar de que soy un pajero me daba vergüenza estar adelante de una chica o chico un rato viendo como me cortan el vello.

Al caer la tarde llegó la enfermera con todos los elementos para sacarme los vellos de la entrepierna. Ella era bajita, como de unos 30 años, de cara no muy linda pero con un cuerpo bárbaro, unas tetas y un culo bastante lindos.

Me indicó que me desnudase y me acostase en la cama, cosa que obedecí, y una vez acostado note que se acercó, pero sin ponerse los guantes que estaban con los demás elementos, cosa que ya me extrañó, pero no le dí demasiada importancia.

Inmediatamente me agarró el pene y me lo empujó hacia abajo, y comenzó a rasurarme la zona púbica demasiado fuerte, a tal punto de arderme y lastimarme, me pidió perdón, y continuó, seguía haciéndolo rápido, y moviéndome el pene de un lado al otro, a todo esto se empezó a despertar, y ella lo notó y clavó su mirada en mis ojos y me dijo, que después de tanto toqueteo era normal que se ponga así, y hacía movimientos como si me masturbara…

Siguió rasurándome y no paraba de manosearme, me dijo que me quedara tranquilo, ya que veía mi cara roja, y yo le dije que no podía quedarme tranquilo en esa situación. Una vez terminada su labor me dijo que debía hacer un último trabajo que le había dicho el médico, a lo que me llevó a la ducha y me comenzó a bañar, dejando para lo último mi trasero y mi pene, y empezó a enjabonarme mi cola, hurgando en mi agujero…

Yo me dejaba llevar y me gustaba, y desde atrás me agarró los testículos y me dijo que había que vaciarlos, me agarró fuerte el pene y comenzó a masturbarme, acercó su cara a mi pecho y me comenzó a chupar, bajando hasta llegar a mi pene, y soltando su mano de este se lo metió en la boca, y comenzó una mamada descomunal, mientras yo le desabrochaba la camisa y le manoseaba sus tetas.

Cuando me estaba por correr paró, se desnudó, y entrando a la ducha me pidió que se la meta ya mismo, cosa que hice inmediatamente, entrando sin dificultades desde atrás, ella apoyada contra la pared, y empecé a bombear, y acabé dentro de ella, salimos de la ducha, y una vez seco me dijo que ya volvía, se llevo las cosas y nunca más la vi, a pesar de que la busqué, no apareció, dejándome con ganas de seguir.

Espero que les haya gustado este relato, que aunque seguramente no es el mejor ni mucho menos es algo real que me sucedió y lo conté tal cual fue.

Autor: Juan

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