El casting de Brenda y Jade

Con varios de mis amigos fuimos a Benidorm a un bar liberal. La entrada para chicos cuesta 30€ e incluye una bebida. Estuvimos un rato pero no había demasiado ambiente así que decidimos marcharnos a buscar diversión a otro sitio. Mientras estuvimos en el bar, en la barra había una pareja. Un hombre corpulento de unos cincuenta subidos y una mujer menuda.  Una MILF de 32 años, que resulto llamarse Brenda. Una gringa que apenas chapurrea el castellano,  delgada que mide 1.60 de estatura, y tiene unos senos exquisitos medianos y duritos, y unas nalgas paraditas. Al salir del bar ellos lo hicieron también. El hombre se nos acercó y nos dijo con acento extranjero, si me dais 20€ cada uno les dejo que le hagan un bukake a mi mujer. Los chupara a todos y luego podéis correros en su cara, pero no quiero ninguna foto ni que nadie se pase de ahí.

Al principio nos sorprendió pero después vimos que el hombre iba en serio. Le dimos el dinero y fuimos todos al baño de una gasolinera. Enseguida ella comenzó a chupársela  a Mario. Poco a poco la cosa se fue calentado, y mis amigos empezaron a animarla “Vamos puta chupa”. Algunos en su turno la agarraban de la cabeza metiéndole sus pollas enteras dentro de la boca, alguno estuvo a punto de hacerla vomitar. Poco a poco todos fuimos corriéndosnos, Brenda se tragó una buena parte de las corridas pero parte del semen estaba en su pelo, sus ojos, e incluso en el escote.

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En la playa con mi amo

Ya sé que el horario de la siesta no es el más saludable a la hora de tomar sol, pero es el más tranquilo para extenderse en una reposera y descubrirse un poco más que en la playa (o más de lo que yo me animaría).

Comencé a esparcir el protector solar sobre por todo mi cuerpo, me aseguré de estar completamente sola y lejos de la vista de quien fuera y procedí a sacarme la parte superior de mi bikini para lograr un bronceado sin marcas molestas. Coloqué mis brazos estirados hacia atrás sobre el respaldo de mi reposera y cerré los ojos para relajarme y disfrutar de ese momento…

En un momento, sorpresivamente alguien me tomó de las muñecas, que inmovilizó con unos grilletes (no los ví, pero lo deduzco por el ruido que hicieron al cerrarse). ¡Todo fue muy rápido! El desconocido visitante procedió, ante mi resistencia, a atarme cada pie al extremo de una barra que mantendría mis piernas separadas, muy separadas… No intenté gritar, ya que temí la posibilidad de que me golpeara. No tapó mis ojos, pero se aseguró de cubrir su rostro con una de esas capuchas de cuero que se ven en los catálogos de fetiches.

Tomó mi bronceador y comenzó a esparcirlo por mi cuerpo… grandes cantidades… por mi cuello… descendió lentamente hasta mis pechos a los que les dedicó un buen rato y mucha crema. Los amasó con fuerza, cada vez con más fuerza, los estrujó y estrujó cada vez con más intensidad. Luego les llegó el turno a mis pezones…yo estaba muy excitada, pero aún me resistía un poco aunque no podía casi moverme a causa de mis ataduras y a su peso corporal, ya que estaba montado sobre mí…

Esa posición le permitía, al mismo tiempo de tener mis pechos a su disposición, mantener su pija en constante contacto con mi cuerpo. Comencé a emitir gemidos…una mezcla a esta altura de resistencia y placer (aún no admitido por mí…) ¿Así que te gusta? -comentó con una hermosa voz grave- No contesté, pero en ese momento sentí un dolor intenso en mis pezones… después de suaves lamidas y manipuleos con los dedos, había comenzado a morderlos. Sí a morderlos y estirarlos de manera tal que producía en mí una mezcla de insoportable dolor y gran placer.

Comencé a gritar ya que no podía soportarlo (o sí… pero no en silencio) y colocó con tanta fuerza una mano sobre mi boca que ni siquiera podía mover mi cabeza. Se quedó en esa posición por un buen rato mientras seguía mordiendo a la que masturbaba con una de sus manos mientras con la otra movía hacia dentro y afuera lo que estaba en mi interior. Esa escena, más lo que yo sentía me excitó mucho más de lo que ya estaba y comencé a desear, aunque sin decirlo, que hiciera algo con mi clítoris que pedía a gritos ser atendido. Estaba terriblemente mojada, lo podía sentir…y mis manos atadas nada podían hacer por mí…

Sacó a -llamémoslo- “su amigo” de mi interior y lo colocó sin anestesia en mi culo, ¡hasta el fondo!! Me sentí morir de dolor por unos segundos, pero enseguida comenzó a manipular mi concha con sus manos, a introducir sus dedos, a lamer mi clítoris y a hacer una especie de “inspección” ya que abrió mis labios exteriores hasta que la piel no podía estirarse más…por consecuencia la entrada de mi concha también quedó muy abierta. La contempló unos instantes mientras seguía estirando hacia afuera mi piel. Quedó completamente expuesta ante sus ojos. Eso sumado a “su amigo” en mi culo me estaba volviendo completamente loca.

Muy bien, dijo… y comenzó a introducir de a uno sus dedos en mi vagina. Cuando los cinco estuvieron dentro comenzó a hacer presión. Yo sentía cómo mis músculos iban cediendo y me relajé para dar espacio a lo que imaginé que pasaría…Poco a poco su puño se fue introduciendo en mi concha… sentí una mezcla de dolor e impresión, pero comenzó a excitar mi clítoris al tiempo que ejerció más presión y exclamó”¡ya está!”. Sí… ya estaba… todo su puño perdido en mi interior hasta su muñeca. Fue una sensación de invasión, plenitud y placer único. En esa situación siguió excitándome hasta que alcancé un ¡terrible orgasmo! El ancho de su muñeca fue lo más grande que había tenido en mi concha al momento de un orgasmo y la contracción de mis músculos se hacía demasiado intensa…

Le pedí que se acercara y sin más explicación que esa metí su enorme pija en mi boca y comencé a mamarla con mucha intensidad. Sentí mucho placer al hacerlo sólo lamenté no disponer de mis manos para hacerle todo lo que yo sabía. No importó… me ingenié a fin de encontrar todas las variantes con mi boca. Sé que le gustó…Sacó lentamente su puño de mi concha acarició mi clítoris por un par de minutos… Sacó su pija que en mi boca había alcanzado un tamaño impresionante! y la metió en mi concha empapada y hambrienta. Comenzó a moverse como loco, sacaba su pija y la introducía con todas sus fuerzas chocando con mi límite interno sin piedad. “Su amigo”…aún en mi culo. ¡Cuanto dolor! ¡Cuanto placer! Se acordó de mis pezones y los tomó entre sus dedos con todas sus fuerzas, les clavó sus uñas, los estiraba sin contemplación. Esa “tortura” duró mucho tiempo y la intensidad de todo lo que me hacía se incrementaba cada vez más hasta que no pude más y exploté en uno de los orgasmos más intensos que haya sentido alguna vez…En ese momento sentí que algo tibio se desparramaba por mi vientre, mis tetas, mi cuello… Me estaba regando con espesa y abundante leche…

Desperté… estaba completamente limpia y con mi bikini puesto. Entre mis toallas…una capucha de cuero y una dirección de e-mail… no pude evitar exteriorizar una amplia sonrisa. Muy pronto le escribiré…Amo…

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Me llevaron a esto y me encantó (epilogo y ultima historia)

Holas amigos de Marqueze… Espero que me hayan podido leer en los relatos anteriores, sino háganlo, no tienen desperdicio…

Arrancamos con la primera historia donde entregué mi culito a mi amigo por primera vez, en la segunda ya estaba hecho toda una putita y me cogieron mi amigo y otro más, con una pija increíble… Y en la tercera se desbocó todo en una orgía hermosa donde me hicieron una doble penetración y disfrutamos terriblemente…

El ultimo día que mi amiga estuvo cerca de casa, antes de viajar de vuelta, me llamo mi amigo para que nos juntemos y no me hice rogar… Quería que me cojan, estaba super caliente y toda la semana me estuve clavando en el culo todo lo que encontraba a mano: zanahoria, unos pepinos grandotes…

Quedamos a las 10 de la mañana y fue puntual. Como siempre me dio una bolsita, fui al baño y me puse todo lo que había ahí: tanguita, blusita transparente blanca, tacos altos, lapiz labial…  Cuando salí del baño, estaban en casa mi amiga, su marido y mi chico. No había llegado aún su amigo el más pijudo de todos…

Cuando mi amiga me vió se me acercó, me dijo: “hola mi amorcito” y me besó en la boca. Nos fundimos en un beso caliente y húmedo y comenzamos a tocarnos, cosa que aproveché para sacarle la ropa y tirarla en la cama. Nos cruzamos en un hermoso 69, yo arriba de ella, y comencé a comerle la conchita mientras le dedeaba el culo, cuando siento que su marido comienza a comerme el culo a mí, cosa que sentí y agradecí internamente… Mientras mi chico se acercó a mi por el frente y me dió a mamar su pija… Yo alternaba entre la concha de mi amiga y la pija de mi chico, hasta que esa conchita explotó y acabó en mi lengua.

No tardó mucho en hacer lo mismo mi chico, me llenó la boca de leche y me encantó y me tragué sin derramar una gota.

A todo esto, el marido de mi amiga ya estaba usando mi culo como quería: me estaba clavando un vibrador grandote y me fue poniendo un dedo junto a ese, para arrancarme gemidos y grititos de puta…

-AYYY SIII SIII JUGA CON MI COLA POR FAVOR..!!!!! HACELA TUYA..!!!! AAHHHHHH!!!!!!!!!!!!

-Quiero probar algo con tu culito, me dejás..???

-HACEME LO QUE QUIERAS, ES TU REGALO DE DESPEDIDA..!!!

Me levantaron entre los dos y me pusieron boca abajo, me pararon bien el culito y comenzaron a trabajarme con los dedos de una manera increíble… Sentí que tenía dos o tres dedos de cada uno de ellos dentro del culo, mi amiga comenzó a comerme las tetitas. Ella sabe que cuando me las comen no respondo de mí, así que me desaté..

-METANME TODOS LOS DEDOS, LA MANO, TODOOOOOOOO!!!!!!!!!! AGRANDENME EL CULOOOOOO!!!!!!!

-Ahí vamos, puta hermosa.!! (sentí que me abrían mas, me tiraban aceite, me dedeaban)

No sé cuando sucedió, pero llegó el otro macho pijudo y comenzó a cogerla a mi amiga, mientras siento que mi chico me introduce 4 dedos en el culo y le pido más… Y de a poco fue pasando su mano por mi dilatado ojete… Ahí mis gritos y suplicas no se hicieron esperar…

-AAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH ME ESTAS MATANDO MI AMOOOOOOORRRRRRRRR!!!!!!!!!! A FONDO POR FAVOOORRR!!!!! AAAAAAAAAAASSSSIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El marido de mi amiga me puso la pija en la boca, la cual no podía chupar como quería porque estaba gimiendo y gritando desaforadamente… Mientras mi amiga era clavada por el culo con la pija de 27×7 y gritaba tambien, todo se descontrolaba.. Saqué la pija de la boca y pedí:

-JURAME QUE ME VAS A DAR ASI TODO EL DÍAAAAAAA!!! En ese momento el marido de mi amiga acabó en mi boca y me la tragué como me gusta…

Me estuvo cogiendo con su mano durante un rato largo y cuando estoy por acabar, mi amiga se acerca y me chupa la pija, tomandose toda mi leche. Se me acerca y me besa y me pasa la lechita que tenía en la boca, la cual me vuelvo a tragar… Y al instante aparece el macho pijudo y me llena la boca de leche de su acabada, ya llevaba 4 leches tragadas y esto recién empezaba.

Cuando me sacó la mano, mi culo quedó vacío y necesitado, mi chico me agarró de atrás y me clavó. Yo no sentía mucho por la abertura que tenía, pero parece que a el le gustó porque me avisa que va a acabar, la saca de mi culo y me llena la boca. Ese día estaba predestinado a tomar todo lo que saliera de sus pijas…

Mis piernas ya estaban medio flojas, por lo cual me agarron entre dos y me sentaron en la pija del mas pijudo, ahí comencé a sentir y gozar nuevamente…

-POR DIOS MI AMOR QUE HERMOSA PIJA!!! COGEMEEEE!!! MOVETE, MI MACHO!!!!!

El marido de mi amiga me lubricó y me ensartó la pija junto con a otra y me estub¿vieron cogiendo lo que para mí fueron horas, hasta que de auno fueron acabando, no sin avisarme y darme su leche en la boquita que disfrute en tragarla toda… Mi amiga estaba cogiendo con mi chico y cuando acabó me la dio a tomar tambien…

Estuvimos cogiendo hasta las 7 de la tarde, yo no podía más, casi no me movía, pero ellos se encargaban de sacudirme y llenarme de leche, de pija, de vibradores, me vestían y me cambiaban, para después arrancarme la tanguita o levantarla fuerte para que se me clavara en el culo…

Gocé como una puta hermosa, me volví loco de tanta pija y tanta leche, y terminé contando más de 9 acabadas todas en mi panza…

Ahora arreglé con mi amigo llevarlo al trabajo todas las mañanas, por lo cual estaciono y antes que se baje le como la pija y él se encarga de darme su ración de lechita calentita para mi desayuno. En una de esas mañanas mientras le chupaba la pija, me bajé el pantalón un poco y le mostré la tanguita que llevaba y el vibrador metido en la cola, el lo prendió y me pidió que lo tuviera todo el día puesto… Así lo hice, acabé como 4 veces y se le agotaron las baterías, pero lo disfruté tanto como disfruto su pija cada vez que puedo.

Me volví su puta, hago lo que me pida y eso ME ENCANTA..!!

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Cumpleaños de Isabel: Orgia desenfrenada

Habían pasado meses desde mi primer encuentro con Isabel. Ella ya había cumplido 41 años. Como regalo se hizo una glúteoplastia (agrandamiento de culo) y se había aumentado el pecho. Las operaciones le habían sentado muy bien. Una vez se recuperó de ellas, le sugerí que debíamos montar una fiesta para su cumpleaños. Podríamos invitar a varias chicas y chicos y pasárnoslas muy bien. La organizamos para Junio de 2013. En total los invitados éramos diez chicos, yo, mi primo Javi, Héctor y Mohamed, a quienes Isabel ya conocía, otros cinco chicos de mi equipo de futbol, y Moussa, un negro pollón, con una mástil de 30 cm. En cuanto a mujeres, además de Isabel estarían: Camila, una argentina de 22 años que trabaja de doméstica en lo de Isabel; Deborah, que es la hermana pequeña de Camila, de unos 18 años a quien aún no conocíamos; Bea, la vecina tetona de Isabel con 55 años; y su hija Carmen, una divorciada de 28 años, que a pesar de tener ya dos hijas resulto luego ser una bomba. Una mujer de 1.70 metros, de pelo castaño, en muy buena forma y con una tetas de 120 cm bien firmes. La fiesta seria en el chalet de Bea, quien vive sola. La fecha escogida coincidía con el salón erótico en Valencia. Primero se me ocurrió que acudiésemos todos al salón y que después fuésemos a lo de Bea. Pero éramos multitud, lo cual complicaba la logística. Entonces le propuse a Isabel contratar a dos de las actrices que acudían al salón erótico para que monten una actuación para nosotros. Después de algunas averiguaciones, resulto que por unos 4000 euros podíamos traer a dos actrices. Entre los chicos juntamos unos 2000 e Isabel aceptó poner el resto. Con ese presupuesto pudimos apuntar a dos actrices maduras, una brasilera rubia de casi 40 años, Pamela B, a la cual yo conocía de una películas que hizo para su treinta cumpleaños, follando en una gangbang con 30 negros; y una argentina pelirroja de 50, que se mantiene muy bien y es muy atractiva y sugerente, Vanessa B. A esta también yo la conocía de sus películas. Llegado el día de la fiesta nos juntamos todos en casa de Bea. Carmen, su hija vino con una amiga. Pilar, una casada de unos treinta años, alta, de un 1.80 mm, también bien dotada de tetas. Camila y su hermana Deborah también trajeron una amiga, Yanina. Tanto Yanina como Deborah eran muy delgadas y apenas tenían tetas. A pesar de sus 18 años parecían dos crías, lo cual despertó el morbo de muchos. Héctor, Mohamed y Moussa al llegar lo hicieron con un travesti brasilero, algo que sorprendió a todos. Las últimas en llegar fueron Pamela B y Vanessa B. Lo hicieron en una limusina. Las dos llamaron la atención de hombres y mujeres. Bajaron de la limo vistiendo solamente lencería erótica y con unos tacones de 12 cm. Bea, por su parte invitó sensualmente al chofer de la limo a que se quedase.

El chalet de Bea es muy amplio y tiene un salón de fiestas muy cómodo con sillones y mesas donde había bebidas y aperitivos. Entramos todos al salón Y Pamela y Vanesa me preguntaron quién era la que cumplía años y yo las indique a Isabel. Aprovechando que estábamos en verano, Isabel llevaba un vestido muy corto y escotado que dejaba ver sus nuevas tetas y su tanga de color blanco. Vanesa y Pamela se acercaron a Isabel y se pudieron a bailar sensualmente alrededor de ella. De a poco le quitaron el vestido y comenzaron a manosearla. Isabel era receptiva a los tocamientos y tampoco desaprovechada la oportunidad de tocar a las otras dos mujeres. Pronto las tres estaban casi en pelotas rozándose entre ellas. Vanessa entonces le quito el sujetador a Isabel y a lamerle las tetas. Al mismo tiempo Pamela le quitó las bragas se arrodillo y pasó a comerle el coño. Vanessa abrazo a Isabel por la espalda mientras le pellizcaba los pezones. Isabel entonces giró su rostro y se besaron en un lascivo beso.  Isabel ya estaba muy caliente, excitada se giró y abrazó a Vanessa frotándose contra ella sin descanso. Pamela, situándose tras Isabel besaba sus hombros y le clavaba los duros pechos en la espalda mientras sus manos recorrían sujetaban los glúteos de Isabel. Entonces entre las dos llevaron a Isabel a una mesa y la acostaron sobre ella. Mientras las dos le lamian las tetas, la penetraron vaginalmente con un vibrador dorado. Poco después lo hicieron analmente con otro vibrador. El cuerpo de Isabel comenzó a contorsionarse a causa del placer. El resto de los asistentes estábamos más que calientes con el espectáculo. Todos los hombres teníamos nuestras pollas afuera y enhiestas. El resto de las mujeres y el travesti se pusieron a mamárnoslas. Vanessa y Pamela se llevaron dos chicos cada una. Moussa se acercó a la mesa y le dio su polla de 30 cm a Isabel par que se la coma. Eso fue el sumun para Isabel. Por primeras vez saboreaba la polla de un negro, al mismo tiempo que dos vibradores la doble penetraban. En pocos minutos, todos los machos estábamos listos para eyacular. El primero fue Moussa que inundó la boca de Isabel, y con su leche también le mancho la cara. Al resto Vanessa y Pamela nos hicieron acercarnos a la mesa y eyacular sobre Isabel, quien quedó completamente bañada en esperma. Así Isabel llegó a su primer orgasmo.

Mientras Isabel se duchaba, el resto continuamos en acción. Cada una de las actrices se había llevado a dos machos con los que se entretenían. Bea mamaba y hacia una cubana a Moussa. Camila en cuatro patas era follada por el chofer mientras mamaba al travesti. Deborah y Yanina mamaban a mi primo Javi mientras este las penetraba con los vibradores. Otro chico follaba a lo perrito a Pilar. Héctor, Mohamed y yo nos habíamos quedado con Carmen, quien era la más atractiva de todas las mujeres. Ella primero nos mamaba. Después Mohamed le corrió la diminuta tanguita roja que llevaba y se preparó para partirle el culo. Apoyó la polla en su ano y comenzó con sus embates. Ella mamando mi polla mientras la excitaba frotándole el clítoris con sus dedos. Los gemidos de Vanessa y Pamela. Ambas estaban disfrutando una doble penetración. Yo así tuve mi eyaculación en la boca de Carmen quien se tragó hasta la última gota. Después de correrme, Héctor tomó mi lugar y Mohamed alternaba sus envestidas entre el culo y el coño de Carmen. Ya lo había hecho varias veces y su polla ya le calzaba de maravillas en ambos orificios. Al parecer a Carmen le encantaba ser follada alternando penetraciones anales con vaginales. Los gemidos de Vanessa y Pamela estimulaban a Carmen. Entonces Mohamed, la me recostó de espadas en el piso, le levanto las piernas por sobre sus hombros y la penetró analmente hasta el fondo. Ella explotó y nos pidió a Héctor y a mí que pusiéramos nuestras pollas en su boca mientras se corría.

Al terminar Mohamed con Carmen vi que Isabel estaba de regreso. Tenía al negro con ella, penetrándola por la vagina. Bea, aún caliente entonces se abalanzó sobre Héctor pidiéndole que la folle. Cerca de ella, Camila era duramente follada por el culo por el travesti y se  retorcía entre gemidos. Este la tenía con las manos apoyadas en el sillón y con el culo lleno de polla. Lo mismo ocurría con Deborah y Yanina que eran penetradas analmente por Javi y el chofer.

Yo me acerqué a Isabel, ella chupaba arrodillada chupando la polla de Moussa. Yo me eché boca arriba entre sus piernas. Ella las separó un poco más para dejar que entrase su cabeza, y así pudiera chuparle el coño y jugar con mis dedos en su culo.  Estuve un rato haciéndolo, hasta que conseguí meterle cuatro dedos. Entonces Moussa se acostó en el piso boca arriba y ella fue a montarse sobre la polla de él. Por la fuerza y velocidad con que ella se movía, la polla daba la impresión de un pistón entrando y saliendo. Yo primero le lamí el ano y metí mi polla por él, quedando Isabel ensartada por ambos lados. Las lágrimas se le salían de los ojos, por el disfrute que le causaba para moverme con esas dos trancas dentro ella. A esas alturas, Pilar estaba sentada sobre un tipo que se encontraba en uno de los sillones y chupaba cualquier polla que se le pusiera enfrente. Ella tomaba las vergas chupándoselas consiguiendo que algunos se descargasen en su boca, su cara o en sus tetas.

Después de un rato se escuchó que Camila y Pamela conversaban animadamente. Camila argumentaba que la argentinas eran las mejores entregando el culo. Que disfrutaban muchísimos siendo enculadas. Que a pesar de no ser una puta actriz porno podía comerse más pijas por el culo que Pamela. Vanessa tercio en la discusión y sugirió que en lugar de seguir discutiendo se pusieran a prueba. Hizo que las dos se hincaran en cuatro patas, en un sillón de tres cuerpos que ahí había, y sus culos quedaron a la vista. Se formaron dos colas de cuatro hombres cada uno que simultáneamente las enculaban. Una vez que terminaban, dejaban su lugar al que seguía en la fila. Solamente no se sumaron a la fila Mohamed, que prefirió encular al travesti, el negro al que se lo llevo Bea y el chofer que aún tenía la polla flácida después de dos corridas. Al terminar la primera ronda, las dos mujeres seguían pidiendo más polla. Ambas tenían sus culos bien dilatados después de la sería de enculadas, pero estaban dispuestas a recibir más. Sin embargo, algunas de las otras mujeres reclamaron pollas para ellas y se decidió suspender el juego.

Al disgregarse nuestro grupo. Carmen decidió repetir con Mohamed junto con su amiga Pilar. Los sentaron en un sillón y después de mamarlo alternadamente se montaban sobre él y ensartaban la polla en sus coños. Isabel había vuelto a las doble penetraciones con dos de mis amigos. Vanessa y Pamela chupaban a Moussa. Después empezaron a jugar con sus dedos en el culo de él hasta que lo penetraron con un consolador. Luego lo hicieron sentar en el sillón y alternativamente lo follaban mientras él le chupaba las tetas. Parecía que el negro disfrutaba follándose a las dos hembras mientras estás le partían el culo. Bea por su parte follaba al chofer y a un chico que le daba por el culo. A pesar de ser la más mayor de todas las mujeres, sus grandes tetas y lo puta que era hacía que nunca le faltasen machos. Mientras un chico chupaba las tetas y mamaba la polla del travesti y un segundo lo enculaba. Camila y Deborah, las dos hermanas hacían un 69, y su amiga Yanina, la más pequeñita de todas las mujeres estaba frente a cuatro hombres que queríamos hacerla nuestra. Ella se arrodilló y empezó a mamarnos. Héctor se sentó en un sillón y le dijo, ven mi amor siéntate aquí, mostrándome una polla bien parada. Ella muy obediente se sentó introduciendo en su coñito la polla. Cuando estaba en esa posición me acerqué y ella se metió mi polla en la boca. Los otros se pusieron al costado de Yanina y ella agarró sus pollas, una con cada mano y comenzó a correrlas. Pronto Héctor descargó su semen dentro del chocho y seguidamente yo me corrí dentro de la boca. Entonces, uno a los Yanina había estado masturbando la hizo poner en cuatro patas y le empezó a lengüetear el ano. Dejándola en esa posición de perra, él se puso detrás de ella, le metió su polla en el culo y empezó a bombear. Luego, el otro que había sido masturbado se arrodilló frente a ella y le puso su polla en la boca. Así estuvieron hasta que los dos se corrieron.

Cuando terminamos Pamela y Vanessa estaban sentadas en un sillón con aires de divas. Desde su sillón llamaron Mohamed y comenzaron a chuparle los pezones y a toquetearlo. Una de ella se puso a lamerle el culo y a jugar con sus dedos en él. Eso al more no le gusto demasiado, pero ellas lo calentaban tanto que el no pida resistirse a lo que hacían. Al rato, repetía su escena con Moussa. Mohamed tenía un vibrador en el culo y ellas se montaban alternativamente sobre el dejando que les chupase las tetas. El chofer, algo cansado, se dedicaba a contemplar el espectáculo. En un rincón, Camila y Deborah follaban con Héctor y Javier. En otro, el travesti follaba a Yanina, mientras recibía por el culo a Moussa. Bea, su hija Carmen y Pilar, estaban las tres una al lado de la otra a lo perra, recibiendo cada una de ellas una polla en su culo. Yo y dos chicos más nos quedamos con Isabel. Ella estaba muy caliente, nosotros la chupábamos y toqueteábamos para que se caliente aún más. En un momento, un chico se acostó de espaldas en el piso y ella con ansias se abalanzó sobre él. Comenzó a cabalgarlo y sus gritos se oían en todo el salón. Ella estaba en trance cuando yo me acoplé por detrás. Le abrí el culo con los dedos y se la metí  hasta lo más profundo del culo. El tercero se acercó a su boca y ella se puso a mamarlo desaforadamente. Estaba al límite. Los tres nos corrimos dentro de ella, casi en simultáneo y ella disfrutó de un orgasmo quedando casi desvanecida.

Habían pasado varía horas desde el inició de la orgia de cumpleaños de Isabel. Sin embargo, aquello no parecía decaer. Nos habíamos dado un respiro y bebíamos tragos que habían preparado Camila, Deborah y Yanina. También comíamos el resto de los aperitivos para recuperar fuerzas. Entonces, Vanessa y Pamela se tumbaron juntas y sin más preámbulos, se pusieron a comerse el coño la una a la otra, de tal forma que a mí se me hizo la boca agua y mi polla no paraba de palpitar. Yo me acerqué con mi polla tiesa y me coloqué entre ellas. Dos pares de manos agarraron con maestría mi polla y dos lenguas empezaron a chuparme. Yo gemía y jadeaba y ellas mamaban y se besaban, descargando lascivia en cada movimiento. Entonces las mandé cambiar de postura y las puse con el culo en pompa. Me las follé a las dos a intervalos, a ambas haciéndolas retorcerse. Ello reinició la orgía, las dos actrices porno se garraron dos machos cada una y para l goce de todos pidieron que les hagan una doble penetración anal. Era increíble ver como cada una de ella se tragaba dos pollas en simultáneo por el culo. Yo me limitaba a contemplar el espectáculo. Los seis hombres que quedaban libres eran insuficientes para las siete mujeres que quedaban. Entonces Yanina volvió a por el travesti. Así las siete mujeres fueron folladas simultáneamente por el culo. Mohamed y Moussa se encargaron de Isabel y Bea. Al rato las cosas habían cambiado. Vanessa y Pamela descansaban y bebían unos margaritas. Estoy había liberado a cuatro hombres para el resto de las mujeres. Yo y Mohamed volvimos a Carmen. Yo me acosté en el suelo y Carmen se sentó sobre mí, se la metí en su húmeda raja. De pronto ella gritó como puta desenfrenada, y era porque Mohamed le había metido su anaconda en el culo. Mientras yo me movía lentamente, Mohamed por el culo a 100 km/h. Entonces vino Javi y le metió su polla en la boca, pero no funcionaba. La polla se le salía de la boca con tanto grito. Entonces la jaló del cabello para que la polla le entrara toda. Ella se atragantaba pero comenzó a disfrutar del orgasmo de su vida, parecía que se iba a morir del orgasmo. Entonces, todos las sacamos al mismo tiempo, y ella quedó tirada en el sillón temblando, no podía hablar ni nada. De reojo pude ver como Bea e Isabel le hacían una doble mamada a Moussa. Además,  Camila y Deborah eran penetradas doblemente. Ellas se besaban mientras ellos cuatro se la metían lo más duro que podían. Luego de un rato uno por uno empezaron a eyacular dentro ellas y ellas a gritar de placer. Por su parte, Carmen estaba fuera de sí en el suelo, reclamando que la volviésemos a penetrar.

Entonces intervinieron Pamela y Vanesa. Le dijeron a Carmen que era una buena puta, ninfómana insaciable. La pusieron de rodillas con la cabeza contra el suelo y metieron un vibrador en su chocho. Luego le hicieron que sacara culo y nos invitaron a encularla uno tras otro para satisfacerla. Su amiga Pilar dijo que eso era una bestialidad que la lastimaríamos. Dos chicos la se la llevaron con ellos y se encargaron de follársela para que no incordiase. Yo me acerqué a Carmen y lentamente pero de forma constante comencé a encularla. Al poco tiempo estaba toda dentro de ella quien arañaba el suelo, gemía de placer. Yo aceleré más, ella gritaba dolorida, hasta que minutos después, nos corrimos los dos, inundé su culo, momentos después saqué mi polla. Todas las otras mujeres, incluidas Pamela y Vanesa, y la travesti se dedicaban a mamar las otras pollas para que estén listas para continuar con la enculada masiva. Después de mi se acercó Héctor a Carmen y le preguntó – ¿Quieres otra polla yegua? A lo que ella contestó – Quiero sentir la polla de todos en mi culo. La excitación de los machos era tal que no lo dudaron. Héctor se corrió en menos de 5 minutos. Lo mismo les ocurrió a varios de los chicos. Los movimientos de las caderas y las nalgas de Carmen ayudaban a que todos acabarán rápidamente. Los últimos en encularla fueron Mohamed y Moussa. Metieron sus enormes pollas hasta el final. Después de que pasáramos los nueve por el culo de Carmen, su culo empezó a vomitar semen. Su ano estaba destrozado, abierto, enrojecido. Tras esto, la tumbamos en un sillón y ella se quedó dormida acurrucada.

Una vez terminamos con Carmen, Héctor cogió a Yanina de una brazo y le dijo – Ahora te toca a ti, flacucha.  Es hora de que destrocemos tu lindo culito y goces como una perra. Entonces, Isabel interviene diciendo – Me decepcionáis mariquitas. Se levanta y se coloca frente a nosotros. – ¿Me vais a decir que preferís ese culito flacucho al mío, que está ansioso de ser follado?  Entonces, nos dividimos en dos grupos y nos ponemos a sodomizarlas con violencia y velocidad. Al lado de Yanina e Isabel se coloca Bea, que solo consigue atraer a Mohamed. Moussa por su parte prefería encular al travesti. Camila y Deborah se entretenían en juegos lésbicos con Vanessa y Pamela. Pilar, estaba con Carmen algo preocupada por el estado en que había quedado después de la múltiple enculada. A Isabel y a Yanina le habían tocado cinco pollas por cabeza. Las dos nos dejan hacer complaciente, e incluso meneando el culo. A veces apretaban los dientes pues las embestidas les hacían doler. Sin embargo, nos pedían que no parásemos. Así estuvimos algo más de media hora. Cinco tres machos dedicados al ano de cada mujer, follándolo con violencia e intercambiándose cada cierto tiempo. Al terminar, las dos mujeres tienen su recto inundado de esperma. Las pobres no dan para más. Yanina se va a un sillón y se duerme. Pero Isabel, se mantiene aparentando estar entera y con aire lascivo.

Los hombres también estábamos cansados y ya se notaba la claridad de las primeras luces del día.  Sin embargo, Camila, Deborah, Pamela y Vanessa que se habían estado tortilleando estaban con ganas de follar y se pusieron a mamarnos. Bea e Isabel se sumaron a ellas. Yo estaba con Vanessa. La muy puta es una excelente mamadora. Además de la mía se comía la polla del travesti. En un momento nos hizo dar vuelta y comenzó a chuparnos el culo mientras nos masturbaba con las manos. Rápidamente no penetró con dos vibradores. Después nos giró, acostó al travesti en el suelo y se montó sobre la polla de ella. A mí me hizo ir por su espalda y colocar mi polla en su esfínter.  Yo se la metí de un golpe. Me sentía confortable con esa cosa me estaba llenando el culo y penetrándola a ella analmente. Me corrí dentro de ella. Su culo era espectacular, a pesar de lo trajinado que estaba ella conseguía apretar mi polla cerrando su esfínter. Mi polla quedaba tan bien calzada que no se escapó ni una gota de mi semen de su culo. Después de acabar ella me pidió que le sugiera dando hasta que ella se corriera. Después de llegar ella al orgasmo, Vanessa me chupo la polla hasta volver a ponerla enhiesta.

Al mirar a los demás vi como Camila y Deborah eran folladas doblemente por chicos que estaban parados. Al ser tan livianas, que las podían sostener solamente con sus pollas. Los cuerpos de ellas por la fuerza de gravedad se ensartaban tanto en las pollas que solamente dejaban ver los huevos de los chicos. Así estuvieron por varios minutos, en dos sándwiches sexuales exquisitos. Pamela por su parte practicaba un doble anal con Héctor y Javi. Por su parte, el chofer se concentraba en manosear el cuerpo de Bea mientras estas le hacia una cubana. Al mismo tiempo, ella estaba sentada sobre Moussa, con la polla de este dentro de su culo. Isabel por su parte estaba a lo perra mamado una polla y comiéndose la polla de Mohamed por el culo. El moro gritaba  – tómala, tómala toda puta. Isabel disfrutaba e l enculada y se movía intensamente para hacerlo gozar a él. Al terminar Mohamed yo tomé su lugar. El ano de estaba ya muy dilatado, las gotas de semen de las anteriores enculadas lo inundaban y choreaban por su entrepierna. Al cabo de varios minutos gozando así, ella se zafó, me tumbó en el piso y se montó sobre mi polla y pidió que alguien se la metiese por el culo. Así fue y ella llegó de esa forma a un nuevo orgasmo.

Ya era casi de día, y a cada vez quedaba menos gente en pie. Camila y Deborah se había retirado a descansar. El chofer y el travesti dormían. Los chicos nos manteníamos en pie bebiendo bebidas energizante pero éramos diez piltrafas. Isabel estaba fuera de sí. Por su cumpleaños quería seguir follando, mostrar que podía más que ninguna. Incluso más que las dos actrices porno. Entonces, volvió a tomar la iniciativa. Se levantó y se acercó a mí, me besó y me cogió firmemente el pene, pasó la mano por mis testículos. Yo estaba caliente de nuevo, le aparté las manos y me tumbé en el piso. Se puso encima, pasé mis dedos por su mojada rajita, y se metió mi pene, ella soltó un gemido. Inmediatamente empezó a botar, quería sentir mi miembro dentro de ella, pero para mi sorpresa, a los pocos saltos ya estaba corriéndose y gritando de placer. Tras esto, me levanté, la lancé al suelo, ella cayó a cuatro patas, me puse detrás y la penetré bruscamente por el coño, tras esto, empecé a darle fuertemente, hincando profundamente mi polla. Ella tenía que hacer fuerza con los brazos para no irse hacia delante, hasta que ella nuevamente llegó a otro orgasmo, que coincidió con el mío.

Al rato, se levantó, y caminó hacia Héctor, agarró su pene con la mano, y se lo metió en la boca. Entonces, un chico se acercó a ella y se dedicó a lamerla y a meterle levemente los dedos en el coño. Ella se sentó en la polla de Héctor y volvió a botar, estuvo así hasta que nuevamente se corrió, se quitó de encima y le pidió al tercer chico que la follase. Mientras tanto, el resto no había perdido el tiempo. Bea estaba tumbada boca arriba, y era follada por un chico. Vanessa y Pamela se tragaban por el culo cada otra polla mientras mamaban a Mohamed y Moussa respectivamente. Entonces Bea hizo algo nuevo. Se puso en cuclillas y recogió con su mano parte del semen que salía de su culo y de su coño.  Luego se lo esparció por el pecho, tas lo cual se lamió el dedo anular y empezó a introducírselo por el ano, hasta que se lo metió hasta el fondo. Lo dejó dentro unos minutos, después se lo sacó y se puso a cuatro patas. Llamó a un chico, le chupó un poco la polla y le pido que la enculara. Este lo hizo bruscamente. Ella soltaba en cada movimiento grandes alaridos y disfrutaba fuera de sí. Después descansó unos minutos. Vanessa y Pamela se acercaron a ella. Llamarón a Moussa le chuparon la polla y le dijeron que se tumbe. Cuando lo hizo, ordenaron a Isabel que se siente encima de él y se la meta en el coño. Entonces llamaron al moro, lo mamaron hasta pararle la polla e hicieron que penetrase analmente a Isabel. La polla de Mohamed entra con violencia y parce que destroza el recto de Isabel. Ella vuelve a gritar de dolor y placer. Durante más de un cuarto de hora, ambos hombres no cesan en su empeño de infringirla dolor y placer hasta que consiguen que ella se corra entre jadeos y gritos de placer. Al mismo tiempo el negro se corre también. Él e Isabel entonces se quedan quietos tras terminar, pero el enculador no pierde el ritmo y continúa hasta correrse dentro del recto de Isabel.

Los tres cuerpos se separan y Vanessa le dice a Isabel – Ahora vas a saber lo que es una buena enculada. Isabel mira algo extrañada. Vanessa y Pamela llevan a Isabel a un taburete. La colocan sobre dejando el culo bien expuesto, con las piernas por ambos lados del taburete y con las manos detrás de la cabeza atadas fuertemente con unas medias de mujer. Con otra media le amordazaron la boca. Entonces hacen que un chico se coloqué detrás de ella y la embista por el culo sin mediar palabra, comenzando a follarla sin piedad. Isabel apenas puede moverse. Así  es sodomizada por cada uno de nosotros una vez más. Totalmente inmovilizada nos corremos dentro de ella inundando de nuevo el recto. Entonces, Vanessa y Pamela nos hacen alejarnos de Isabel. Isabel, esta extenuada y algo asustada. Pregunta que le van a hacer y no obtiene respuesta. A Isabel le preocupa haber perdido el control de la situación. Pero sale de dudas cuando Vanessa se acerca a ella y le dice – Ahora vas a tener lo que buscabas. Te voy a ensartar con mi brazo hasta tus entrañas.  Agarra sus dedos y primero los mete en el coño de Isabel. Los saca y están empapados de esperma y de los jugos de la vagina de Isabel. Luego mete cuatro dedos en el culo de Isabel. Así dilata el culo de Isabel. Sonia intenta gritar y desligarse sin éxito. Pero Pamela la sujeta. La situación ha cambiado de forma muy radical. Isabel se ha convertido en la esclava de las dos actrices porno. Los que seguimos en pie solo atinamos a mirar extasiados por lo que vemos. Vanessa continua trabajando en el culo de Isabel, ya ha metido su mano completa. Entonces la retira. Cierra el puño y penetra a Isabel de golpe con su puño, ensanchando el esfínter al máximo y robando un par de lágrimas de dolor de los ojos de Isabel, que, sin poder gritar se limita a intentar moverse para zafarse. No lo consigue y siente como, sin remisión, aquello le dilata el ano como nunca antes lo había sentido. Al llegar a la mitad del antebrazo, Vanessa se detiene. – ¿Verdad que esto es lo que querías, guarra? – le increpa a Isabel al tiempo que sigue profundizando hasta meter su brazo casi hasta el codo. Isabel no disimula el gesto de dolor mientras siente como aquello el brazo de Vanessa entra y sale cada vez con más ligereza de su culo. Sin duda el esfínter no da más de sí pero cede lo suficiente. Tras unos interminables minutos, Vanessa introduce su otro brazo por el coño de Isabel. La folla con ganas con ambos brazos metiéndolos y sacándolos  del recto y la vagina. Parece que la situación excita bastante a Vanessa y Pamela. Después de un rato Vanessa retira sus dos brazos de golpe y deja a Isabel sufriendo temblores como una epiléptica. .- ¿Verdad que te ha gustado puta? ¿Es esto lo que querías?  – Pregunta Vanessa con aire socarrón. Isabel que si con la cabeza y con los ojos encharcados en lágrimas. Entonces Vanessa le libera la boca y hace que Isabel le limpie con su lengua los dedos de la mano derecha que están llenos de mierda. Cuando termina le dice de forma compasiva, ahora te dejaremos que le hagas una buena mamada al moro y al negro y te dejamos en paz mientras nosotras dos nos divertimos con los machos que aún quedan. Isabel responde afirmativamente con la cabeza ya que no tiene fuerzas para otra cosa.  Entonces la trasladan a un sillón y sin más explicaciones, el negro mete su polla hasta los huevos en la boca de Isabel. Esta entre arcadas se esmera en hacerlo lo mejor que puede. Tras unos minutos consigue que el negro se corra llenando su boca de leche. Ella traga como puede y se dispone a recibir la segunda polla en la boca. Ésta, al ser más gruesa entra menos, pero del mismo modo se emplea a fondo para que se corra el moro. Tras bastantes minutos lo consigue, recibiendo de nuevo en su boca un par de descargas de leche que traga. Ambos hombres se separan de ella y ella queda sola en situación, completamente exhausta, inerme, y desamparada.

Por su parte, Vanesa y Pamela solo tuvieron que decirnos, chicos vengan a follarnos. Las dos en simultaneo de metieron un vibrador en sus coños y se llevaron cada una a cuatro de nosotros. Las dos se pusieron en cuatro patas como perras y nos pidieron que las penetremos analmente. Comenzaron dos chicos. Mientras eran penetradas ellas rotaban las caderas acompasadamente. El resto nos pusimos en fila esperando nuestros turnos más que calientes. Entonces, reaparecieron Moussa y Mohamed y le pidieron a Pamela y Vanessa que se las chupen. Antes de que terminen su petición las pollas ya estaban entre los labios de ellas. La primera pareja de chicos se corrió dentro de sus culos.  Con gran destreza el resto de nosotros procedimos a hacer relevos. Javi y yo fuimos la cuarta pareja en encargarnos de los culos de Vanessa y Pamela. La cincuentona y al cuarentona eran realmente buenas follando y sus culo eran más que apetecibles a pesar de sus edades. Al final, las dos mujeres llegaron al orgasmo y el negro y el moro eyacularon en las bocas de ellas, quienes a pesar de nuestro cansancio consiguieron que nos comportásemos como unos sementales y nos dieron un servicio de primera dejándonos absolutamente satisfechos. Ellas por su parte, estaban felices y listas para marcharse. Habían pasado una noche de lujuria y se llevaban 2000 euros cada una en su cartera. Antes de marcharse, Pamela y Vanessa pasaron a saludar a Isabel. Le dieron un beso de lengua en la boca y la dejaron de regalo sus dos vibradores dentro del culo y la vagina. Isabel sin fuerzas solo esbozo una sonrisa de aprobación.

 

Ya de mañana todos nos fuimos marchando. Varias de las mujeres por la forma de caminar claramente evidenciaban que tenían escozor y molestias anales. Una de las que más lo evidenciaba era Carmen. En un futuro encuentro con Bea, esta nos contó que por un tiempo su hija estuvo con problemas de incontinencia anal. Sin embargo, nos contó que le gustaría repetir la experiencia. La que llevaba las peores consecuencias era Isabel. Casi no podía caminar y tenía fiebre, por lo cual se quedó en casa de Bea. Le tomó más de una semana moverse con comodidad. Sin embargo, quedó completamente feliz por su fiesta de cumpleaños elucubrando planes para su 42 cumpleaños.

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Orgia con Maria Jesus y la profesora

En mi relato anterior conté como las cosas evolucionaban hacía el desenfreno con María Jesús. Yo me daba cuenta, pero no sabía cómo no dejarme arrastrar junto con ella por la pendiente. Las cosas no terminaron bien. Pero antes de ello hubo tiempo para otra orgía desenfrenada. Fuimos unos días de vacaciones a una casa que ella tiene en la playa. Una noche fuimos a jugar al billar  y nos encontramos con mi antigua profesora de universidad. La que había follado conmigo y un compañero en su despacho. Ella estaba con su marido jugando.

María Jesús y ellos se conocen desde hace cuatro años. Nos pusimos a jugar juntos. La profesora se sorprendió de verme con María Jesús. Yo inmediatamente recordé mi aventura con ella. Las dos mujeres estaban muy atractivas. Como era verano, María Jesús tenía un vestido que marcaba sus ostensibles tetas, culo y muslos. Además como siempre se comportaba provocativamente, como un putón verbenero. La profesora, casi una cabeza más baja que María Jesús y más estilizada, y casi diez años mayor, sin embargo era el centro de atención de local. También llevaba un vestido de verano que mostraba bastante. Pero ella era mucho más sugerente que María Jesús. Es que tiene otra clase. Es una mujer en toda clase, mucho más delicada, elegante y bella; definitivamente más atractiva. Más puta aún que María Jesús, pero con más clase.

Después de divertirnos un rato juntos, el matrimonio nos invitó a la hermosa casa que tienen ellos en la playa. De camino a la casa, salieron del local de billares cinco hombres detrás de nosotros.¡¡Y qué pedazos de hombres!!! Con María Jesús nos miramos un poco asombrados. Dos eran unos negros grandotes como de 1.90 dado que eran más altos que yo, había para elegir, porque otro era un mulato, también alto y musculoso, de pelo enrulado, los otros dos eran blancos, tostados por el sol. Al rato se habían sumado a nuestro grupo. La profesora y María Jesús no se sentían incomodas. La profesora dijo algo en secreto a su marido y agarro del brazo al chico mulato e invitó a todos a su casa. Yo viendo que éramos siete hombres y dos mujeres hice un amago de negativa, pensando en que no habría suficiente agujeros para todos, pero María Jesús me dijo que era libre de irme, que ella se quedaba. Decidí quedarme, pero no por María Jesús, sino por la profesora a la que le tenía ganas.

Los hombres que se nos habían sumado también estaban desesperados por follarse a las dos. Junto antes de llegar a la casa, nos encontramos con una puta haciendo la calle. Una chica de Europa del este, Tamara. Nos ofreció sus servicios. Uno de los hombres le mostro cien euros y la invitó a sumarse al grupo. La profesora y su marido accedieron a ello y así el grupo se equilibró un poco.

Al llegar a la casa, los negros estaban calientes por la cara que ponían cuando miraban a las mujeres. Para calentarlos más, al llegar, María Jesús se sentó con los muslos encima de uno de ellos. La profesora estaba sentada con su marido al lado, él con el brazo sobre los hombros de ella, hablándole al oído mientras que Tamara estaba haciendo rueda, sentada, conmigo y los otros muchachos. El ambiente era relajado, el ideal para concretar actos de lujuria.

Al llegar a la casa, el marido de la profesora había puesto música. En un momento, María Jesús se puso de pie y comenzó a contonear su cuerpo al compás de la música. Estuvo unos pocos minutos bailando delante de todos, girando a efectos de mostrarnos su culo y sus grandes tetas. Luego sin dejar de bailar se dirigió lentamente hacia donde se encontraba Tamara. Esta ya estaba desnuda hasta la cintura, la parte superior de su vestido se encontraba arrollada sobre su falda. Tamara se puso de pie, y comenzaron a bailar juntas al compás de la música, María Jesús comenzó a manosear a Tamara y a frotar su lengua sobre las tetas de ésta. Tamara ya sólo llevaba una tanga y medias de rejilla color negro y tacones altos. Ella y María Jesús se contoneaban de píe, delante mío y de cuatro hombres más. La profesora estaba con su marido y con el mulato.

Nosotros cinco teníamos las pollas totalmente erectas fuera del pantalón, manoseándoselas. Los dos negros estaban más avanzados en el proceso, estaban en pelotas. Pude notar que las pollas de los negros eran descomunales, al menos de 30 cm. Los dos negros no pudieron aguantarse; separaron a Tamara y María Jesús y se ubicaron uno delante de ella y otro detrás.

Uno le dijo -¡Quiero ver qué tan puta que eres, mámamela! Después de decir esto, se acostó sobre la alfombra boca arriba, sacudiendo su enorme verga. El otro negro, de dos tirones la dejó desnuda. María Jesús no se hizo esperar, sin más se arrodilló encima del cuerpo del negro que estaba acostado, se abrió de piernas y le puso su coño delante de la cara. Mientras lo mamaba, el negro usaba su lengua mojada y caliente para y hundírsela en la vagina, y sus dedos para frotarle el clítoris.

María Jesús actuaba como una depravada. Sacudía la polla del negro en su cara, la dejaba empapada con su saliva, la recorría con su lengua por toda su extensión, ni siquiera las bolas se escapan de sus lamidas y sus succiones. Entonces miró al otro negro y le dijo – Acuéstate acá, junto a él. Después que el negro siguió sus instrucciones quedó de tal manera que al alcance de las manos de ella y de su boca había dos suculentos pedazos de carne negra a las que se dedicó  golosamente a chupar y a masturbar.

Frente a ella estaba yo cogiendo como un animal con Tamara que estaba en cuatro patas y mamaba las pollas dos de los chicos. Por otro lado, la profesora estaba  detrás de mí. Aun vestida, mamaba la polla del mulato que estaba recostado en un sofá, mientras su marido la penetraba. Después de un rato, María Jesús terminó con sus dos tetas bañadas por la leche de los negros. Yo y mi compañero acabamos en la boca y la vagina de Tamara. Y la profesora llego a un primer orgasmo mientras su marido la inundaba con su leche.

Entonces la profesora dio vuelta al mulato y empezó a lamerle el culo mientras masturbaba a su esposo. Enseguida paso a mamar  a su esposo mientras con sus dedos jugaba con el culo del mulato. Luego, acercó la polla de su marido al culo del chico. Y este lo penetró mientras ella la hacía una mamada y se tomaba su leche.

Con la situación mi polla se empino nuevamente. María Jesús entonces me acostó y se arrodilló con las piernas abiertas encima de mí. Tomó con su mano mi polla, la colocó a la entrada de su vagina y se dejó caer lentamente centímetro a centímetro hasta que mi polla terminó enterrándose totalmente en su vagina. Entonces comenzó a contonearse un poco en forma circular lentamente, otro poco hacia delante y hacia atrás. Se levantaba unos centímetros y se dejaba caer nuevamente. Yo tenía mis manos apoyadas en la curva de sus caderas. Y le chupaba sus melones aun manchados con la leche de los negros. Unos de los chicos se había parado delante de María Jesús y está comenzó a mamarle la polla. Pero ella quería más. Llamo a otro chico y le dijo – Chúpame el culito y después métemela. El chico obedeció inmediatamente.

Mientras tanto yo podía ver como los dos negros se alternaban para darle por el culo a Tamara. Esta, a pesar de hacer la calle se negaba a que la penetren completamente. Ante las envestidas de los negros, hacía gestos de dolor y se quejaba. Estos llegaban a meterle algo más que la mitad de sus pollas. Parecía imposible que alguien se tragara esos pedazos enteros, mucho menos por el culo.

Por su parte la profesora estaba en el sofá, completamente desnuda sentada encima del mulato y con la polla de su marido metida en el culo. Mucho mas no pude ya que María Jesús y yo llegamos a un orgasmo simultaneo.  Cuando me repuso, un negro seguía insistiendo con el culo de Tamara, alcanzó a meterle tres dedos. Pero a pesar de ello su polla no entraba mucho más que 20 cm en el culo.

Al mirar a la profesora, vi que esta, ya desnuda, se follaba al chico al que antes María Jesús mamaba. Ella estaba sobre él y ponía su culo bien respingado hacia atrás. Apoyando sui pecho sobre el tórax del macho que tenía abajo, quien aferraba sus nalgas con ambas manos. Entonces me acerque a ella y le lamí el ano, después arrimé los dedos a los bordes de su ano y lo abrí lo más posible para facilitar la tarea de penetración. Apoyé mi glande en la entrada. Después de la penetración de su marido, el ano de la profesora ya estaba dilatado y lubricado con su leche.  Fácilmente, centímetro a centímetro mi polla penetró su recto hasta que choqué con sus  nalgas. Su marido estaba junto a nosotros. Ella lo agarraba de la mano y le decía –  qué bien que me están follando, otra vez por los dos lados. También me decía – Chaval, revuélveme bien el culo. Al mismo tiempo movía su cuerpo, ondulando lentamente, logrando entre los tres el ritmo adecuado. Así ella llego al orgasmo y nos dijo – No se corran adentro, quiero tragarles la leche. Y así fue. Uno después del otro nos ordeño las pollas y se tragó todo el semen si desperdiciar una sola gota.

Después de correrme vi que uno de los negros sacaba la polla del culo de Tamara y se corría en su espalda. El otro estaba penetrando por el culo a María Jesús. La penetraba algo más que a Tamara, pero no completamente. Mientras tanto el mulato le comía las tetas y el otro chico tomaba el lugar del negro en el culo de Tamara. Esta agradecida, parecía disfrutar con esta polla de proporciones normales dentro de su ano. El negro, al no poder penetrar completamente a María Jesús por el culo la penetró por la vagina. En dos embestidas se la metió entera y la inundó con su leche. Ella disfrutó de un orgasmo brutal, sacudida por violentas embestidas. El mulato mientras tanto tenía su polla entre las tetas de María Jesús. Así se masturbó hasta que un chorro de leche brotó de la polla dejando parte de las tetas bañadas en semen.

Después de esto, todos nos quedamos descansado y bebiendo. Las mujeres fueron al baño a higienizarse un poco. Cuando volvieron al salón, la profesora se dirigió hacia donde estaba su marido. Se sentó sobre la falda de su marido. Comenzaron a manosearme. María Jesús se puso enseguida como una fiera en celo dispuesta a follar de inmediato. Les dijo a Tamara que nos mamará las pollas, que ella nos follaría de uno en uno. Pero la profesora no acordaba con su plan. Se fue a la alfombra con su marido y se llevó consigo a los dos negros. En la alfombra se montó a horcajadas sobre su marido y le ordenó a los negros que le lamieran el culo. Mientras tanto, yo sodomizaba a Tamara. Las pollas de los otros tres sucesivamente iban pasando al coño o al culo de María Jesús.

El marido de la profesora tenía las tetas de esta frente  su cara y con su lengua friccionaba lo pezones. Los negros le chupaban el culo con desesperación. Tenían ganas de penetrar el tentador culo de la profesora.  Entonces ella le dijo a uno – Métemela en el culo, quiero que me lo partas.  Me encanta que me follen por el culo. Sus palabras hicieron que este perdiera el control. El negro se arrodilló detrás de ella, escupió sobre su polla y sin ninguna clase se miramientos la penetro. Ella contrajo sus músculos y con su culo empujo para que la polla entrase aún más. Increíblemente, en instantes ya se había tragado la polla de 30 cm toda en el ano. Los próximos movimientos fueron muy rápidos. La profesora tenía una terrible calentura. Le decía a su marido que la enloquecía sentir como que su polla y la del negro se tocaban por dentro.  Así siguió disfrutando sometida a una doble penetración hasta acabar.

Al ver como la profesora se tragó la polla del negro entera, María Jesús quiso repetir la hazaña. Tomó la polla del otro negro que estaba sentado masturbándose, y literalmente se sentó sobre ella, intentado tragársela por el culo. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos no lo consiguió. Se le caían las lágrimas, su cuerpo estaba completamente tenso, se partía de dolor, pero solo consiguió comerse 25 cm.

Entonces, la profesora se acercó al negro y le susurro sugerentemente que mejor lo hiciera con ella. El negro se salió del culo de María Jesús y esta comenzó a gritarle puta a la profesora y a rogar que le dieran por culo.  Rápidamente, ocupé el lugar del negro. Mi polla se deslizó por su recto, en dos embestidas completé la penetración. Mientras tanto, el mulato sacudía su pedazo delante de la cara de María Jesús esperando que se lo mamara, pero ella concentrada en el placer que le proporcionaba mi polla en su culo lo tenía un poco abandonado. El mulato le dijo – Mámame la polla, puta, que me muero. Ella abrió su boca y él se encargó de metérsela. Los otros dos chicos se satisfacían haciéndole una doble penetración a Tamara.

Yo le di a María Jesús por el culo por un buen rato, pero tanto el mulato tenía ganas de comérselo también. Con movimientos rápidos intercambiamos lugares, corriéndonos los dos de forma sucesiva dentro del culo de ella. Una vez terminamos, nos reemplazó el marido de la profesora. Pero este comenzó a penetrarla con los dedos y luego con su polla.

Mientras tanto la profesora le lamía y chupaba el glande de la polla del negro que se había llevado. Con una mano además masturbaba al otro negro. Entonces ella sentó al primer negro en un sillón y se metió sola la polla en el culo. Cerró los ojos y se tragó los 30 cm de un solo empujón. Su cuerpo se tensó completamente y ella esbozó una sonrisa entre sus labios. Entonces ordenó al negro que la cogiera de sus piernas y se parase. Así la polla le entraba aún más. Increíblemente la más pequeña de las tres mujeres, las otras dos le sacaban casi una cabeza y eran más macizas, era la única capaz de tragarse semejante polla. Pero no solamente eso. En la posición que estaba quedaba el agujero de su vagina completamente expuesto. Sobre él se abalanzo el otro negro. Entonces, parados los dos le hicieron una doble penetración. Era increíble ver como esa mujer se podía tragar al mismo tiempo semejantes pollas. Las mismas deberían estar desgarrándola completamente. Sin embargo ella parecía feliz, disfrutaba como una loca. Al correrse los dos negros dentro de ella, la profesora tuvo un orgasmo en que momentáneamente se desvaneció. Tras unas convulsiones que parecían un ataque de epilepsia, sus ojos se desorbitaron. Los negros la depositaron en el sillón. Su marido se acercó a ella y ella se abrazó fuertemente a él, dándole un beso en la boca.

Al volver en sí, la profesora se sentía en la gloría, Y María Jesús estaba corroída por la envidia. Había tenido otro orgasmo con la polla del marido de la profesora en su culo, y chupando a dos de los chicos que bañaron nuevamente sus tetas de leche. Tamara seguía siendo el recurso de los que no encontraban lugar en la profesora o en María Jesús.

María Jesús que no soportaba ser el centro de atención dijo que quería más polla por el culo.  Entonces la profesora y el marido se acercaron a ella. La pusieron en cuatro patas y comenzaron a lamerla. Mientras el la penetraba con sus dedos, la profesora hizo que María Jesús le chupase y ensalivase los suyos. Luego tomo el lugar de su marido. La penetró por el culo con tres dedos, los movía en forma de círculo, luego hacía adentro y afuera. Con la otra mano hurgaba en la vagina de María Jesús. Al rato, los cinco dedos estaban dentro del culo. Y con una serie de embestidas, que sacudieron el cuerpo de María Jesús, ambas manos estaban dentro del cuerpo de María Jesús. Los siete hombres miramos el espectáculo. Mientras, nos íbamos pasando a Tamara de uno a otro. María Jesús grito – ¡Me rompes! y la profesora metió su brazo casi hasta el codo en el culo de María Jesús. Al mismo tiempo con la otra mano le pellizcaba el clítoris. María Jesús seguía gritando – ¡Me matas, puta, me revientas toda! Así la profesora la hizó llegar al orgasmo. María Jesús estaba completamente sudada. La profesora tenía su brazo manchado de mierda y sangre del culo de María Jesús. Entonces la cogió de los pelos, le dio vuelta la cabeza y de dijo límpiame con la lengua. Has tenido lo que te mereces puta, cuando aprendas tendrás pollas como yo. Después de que María Jesús le limpiase la mano, ésta con un violento empujón la tiro de espaldas al piso. Entonces se puso en cuclillas sobre la cara de María José y le dijo – puta de mierda estoy tan caliente que me voy a mear. Y le meó en la cara, María Jesús completamente fuera de esa abrió su boca para tragar parte del meo.

Después un agotamiento inmenso se apoderó de María Jesús. Sim embargo, los hombres aún estábamos calientes. Un negro se puso a sodomizar a Tamara. Estaba ya tan fuera de sí que esta vez no reparo en los ruegos de ella y acabo desgarrándola. Después de él el otro negro hizo lo mismo. Las lágrimas brotaban de los ojos de Tamara y la sangre lo hacía de su culo. Por otro lado, la profesora chupaba alternamente mis tetillas y las del mulato. También masajeaba nuestros penes. Así nos puso fuera de sí. Entonces no dijo. A hora les toca hacer de putas. Nos hizo arrodillar junto a ella y nos puso a mamar a su marido junto con ella. Luego se acercaron los otros dos chicos. Entonces ella se quedó con su marido y nosotros pasmos a ocuparnos de los chicos. La situación me calentaba. La verdad es que disfrutaba chupando una polla. Después de un rato, ella nos dijo – ahora los mamare hasta exprimirle las pollas y ustedes sentirán lo que es correrse con una polla en el culo. Sentó a los chicos en el sillón y sin demasiados prolegómenos terminamos ensartados por el culo. Los chicos estaban tan calientes, que repararon en que ramos hombres. Entonces se puso en cuatro y nos mamó a los dos.

Al mismo tiempo su marido la penetraba vaginalmente por detrás.  Así llegamos los seis al orgasmo. Ella abrió la boca y el semen de nosotros dos cayó dentro de ella, luego la cerró para tragar toda la leche.

Luego todos quedamos en una especie de embriaguez y agotamiento. Al rato los cinco hombres se vistieron y se marcharon. Sin antes pagarle los cien euros a Tamara. A María Jesús que estaba en un sillón no podía moverse del dolor le pusieron otros cien euros entre las tetas. A la profesora los negros propusieron darle mil euros. Esta dijo que el que cobraba el dinero era su marido. Entonces los mil euros le fueron entregados a él. Tamara y María Jesús no podían moverse, con lo cual la profesora y su marido las alojaron en sendas habitaciones de invitados. Yo me quede en la casa con ellos. Como permanecimos allí varios días hasta que las dos mujeres se repusieran del todo, termine convertido en el juguete sexual de la profesora y su marido, gozando del placer de follar y ser follado. Esos días fueron el detonante final de mi relación con María Jesús, quien nunca me perdonó que mostrase tan abiertamente mis preferencias por la profesora.

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Novia impaciente

Era tarde, estaba cansada después de un largo día de trabajo. Llegué a mi casa y lo primero que hice fue meterme en la ducha. Necesitaba relajar los músculos. Mientras el agua caía, empecé a pensar en mi chico. Era temprano para que él volviera, todavía faltaban 3 horas para que acabase su jornada laboral. Y yo empezaba a calentarme de pensar en sus besos, en sus caricias. Deseaba tenerlo aquí y ahora, penetrándome con fuerza. Y todavía faltaba un buen rato para que llegara… ufffffffffff. Entonces la idea me vino a la mente. Haría precalentamiento viendo una película….inspiradora. Salí de la ducha y me sequé con cuidado, acariciando mi cuerpo, preparándome para lo que mi cuerpo sabía que se aproximaba. Una vez que estuve seca, me dirigí al ordenador y busqué una de las pelis que mi novio había bajado para nuestro disfrute mutuo. No pensé mucho a la hora de escoger una, pillé la primera que vi y me puse cómoda en la silla. La película empezó en la pantalla y yo también empecé a tocarme. Mis manos bajaron a mis pechos, acariciando mis pezones, sintiendo cómo se endurecían entre mis dedos mientras dos chicas en la pantalla se besaban y tocaban delante de un afortunado chico que disfrutaba del espectáculo. Mis dedos se encaminaron hacia una zona baja de mi cuerpo que emanaba calor, un calor húmedo que empezó a impregnar mis dedos mientras acariciaba mi húmedo coñito.

Tan concentrada estaba en mi placer que no escuché la puerta abrirse, ni sentí unos ojos que me atravesaban con deseo desde el marco de la puerta del dormitorio. Yo seguía a lo mío cuando unas manos fuertes agarraron las mías. Me sobresalté y me fui a girar para ver al dueño de aquellas manos, aunque por el anillo ya sabía quién era. – No te gires putita – me dijo él – no has podido esperarme o qué, zorra? – Solo de escuchar esas palabras salir de su boca me humedecí más y más.

– No podía aguantar más, amor, además faltaba mucho para que llegaras; si hubiera sabido que ibas a llegar antes te habría esperado.

– Es que eres muy zorra. Necesitas tener ese coño lleno corrida tras corrida. Pero no me esperaste. Creo que te mereces un castigo, un castigo como la puta que eres. – Antes de que pudiera decirle nada, metió sus dedos en mi boca impidiéndome hablar, echando mi cabeza hacia atrás.

– Así que esto es lo que te gusta ¿no? – me dijo señalando la pantalla con la mano que tenía libre. En ese momento se veía a una de las chicas metiendo su mano completamente en el coño de la otra, que se expandía para recibir ese puño chorreante de sus flujos. Yo nunca había experimentado hasta ese punto, me gustaba verlo pero no creía posible que algo así pudiera entrar en mí. Intenté negar con la cabeza pero mi chico me giró con la silla incluida.

– Sí, eso es lo que te gusta, puta, así que hoy vas a probarlo, perra. – Mis ojos se abrieron más al oír eso, su mano no podía entrar ahí, era enorme. Apartó la mano de mi boca y le dije:

– Amor, por favor, tu mano es muy grande, no va a entrar.

– Calla, perra, sí que va a entrar, claro que sí, además es parte de tu castigo, ya estoy duro de pensar cómo vas a sentir mi mano en tu coño mmmmmmmmm tan estrechito y húmedo.

– Peque, por favor. Haré cualquier otra cosa.

– ¡No, puta, vas a tener mi puño en el coño, ese es tu castigo, abre las piernas para mí!

Cuando se empeñaba en algo no había lugar para la discusión, así que procedí a abrir mis piernas para él.

– Mmmm precioso, tan rosado y húmedo, estás ya preparada para mi. – Empezó a pasar la lengua por mi coño a lametones precisos y fuertes que me hicieron gemir – Ohhhhh sí, no paressss!

Dejó de chuparme para besar mi boca hambrienta, yo saboreé mis jugos en sus labios mientras empezaba a meterme un dedo despacio en el coño, tanteando.

– Estás chorreando, perra, esto va a ser fácil – me dijo mientras metía un segundo dedo despacio, haciéndolos girar, ensanchándome. Yo no paraba de gemir. Sentí el tercer dedo entrando y casi a continuación el cuarto. Ahí es cuando empezó a meter y sacar los dedos que estaban ya dentro.

– Ves, puta, ves como entran bien? Es que eres muy guarraaaa.

– Siiiiiiii siiiiiii, soy tu puta, tu puta, fóllame con tu mano, cabrón. – Ya había enloquecido, las palabras y gemidos salían sin parar de mi boca casi sin sentido – Siiiiiiiiii,siiiiiiiiiiiiiii.

En ese momento, entró el quinto dedo y empezó a empujar hacia adentro despacio. Al principio sentí un poco de dolor, pero estaba tan húmeda y cachonda que solo quería más y más puño dentro.

– Siiiiiiiii cabrón, fóllame, fóllame con la mano, métemelo yaaaaaaaaaaaaaaaaa.

– Tómalo entero, putaaaaaaa – Con un empujón más entró por fin y yo chillé de placer.

– ¡Oh diossss diosss! ¡Te tengo dentro, todo  tu puño, ohhhh si, cabrón, que ricooooooo!

Él me miraba con los ojos llenos de lujuria, sin poder creer todavía que todo su puño estuviera totalmente dentro.

– Ya sabía yo que eras una buena putita….mi putita.

– ¡Sí, tu puta, soy tu puta. Diosssss, necesito sentir tu polla dentro!

– ¡Oh si perra, claro que sí, estoy duro a reventar, ahora te vas a enterar!

Sacó su mano despacio y la reemplazó rápidamente por su polla que estaba dura como nunca.

– ¡Toma polla, zorra, toma!

Empezamos a follar como perros, salvajemente, clavando las uñas en su espalda, besándonos, como si el mundo se acabara mañana. Las embestidas eran brutales, los dos gemíamos pidiendo más y más.

– ¡Perra, me quiero correr en tu culo! ¡Quiero llenar de leche ese culo de puta que tienes!

– ¡Oh siiiiiiii, reviéntame el culo siiiiiii!

Sacó su polla de mi coñito caliente y casi del tirón la introdujo en mi ano. Estaba tan llena de jugos que resbaló como nunca.

– ¡Ahí la tienes, puta, ya tienes mi polla en tu culo guarraaaaa….!

– Siiiiiiiiiiii ahhhhhhhhh siiiiiii no pares de follarme!

Estaba a cuatro patas en el suelo mientras me follaba el culo sin piedad. Yo estaba cada vez más cerca del orgasmo y sabía que a él tampoco le faltaba mucho.

– ¡Cabrón lléname el culo de leche, lléname, lléname!

Eso lo llevó al límite y justo antes de correrse metió sus dedos en mi coño para tocar mi clítoris lo que me hizo correrme con él.

– ¡Tómala puta, tomaaaaa tomaaaaaaaaa!

El orgasmo fue brutal para los dos que acabamos extenuados en el suelo, llenos de sudor y todavía unidos.

– Puffffff ha sido increíble, peque. Al final me ha gustado mi castigo – le dije medio riéndome.

– Pues tendrás que ser mala más a menudo ¿no?

– Sí, seré una auténtica diablesa.

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Doña Micaela

Apenas recuperada de su primer orgasmo, doña Rosa se puso a gatas sobre mí, mirando mis pies y fue retrocediendo su culo hasta que tocó el pico. Con su mano por entre las piernas, guió la dura estaca de carne hasta su agujero anal y con algo de saliva, se fue sentando en él hasta que en un último culazo, se lo tragó todo.

Desde siempre me sentí atraído por las personas de la tercera edad. Debe haber sido porque pasé gran parte de mi vida en casa de mi abuela y tías solteronas. Ya en la universidad canalicé este sentimiento con la opción de hacer visitas a un hogar de ancianos. Me sentí feliz desde la primera vez compartiendo con los abuelitos, bailando y cantado en una grata tarde. Éramos 6 estudiantes y yo el único varón. Por supuesto que las abuelitas querían alternar sólo conmigo, sobre todo doña Micaela, una viuda de 70 años, de buena facha, que soñaba con su pasado esplendoroso en actividades sociales y dinero. Hoy, abandonada por su familia, languidecía en su vejez.

Me adoptó casi como un nieto porque era la que me esperaba en la puerta cuando llegábamos. Sin embargo, el día que empezó esta historia, no apareció y las enfermeras me dijeron que estaba en cama con algunas dolencias. Dado el cariño que me tenía, fui autorizado para departir con ella en su dormitorio. Como sabía que era día de visitas, estaba muy arreglada y coqueta con su camisón de dormir y su mañanita. Me recibió feliz y pidió que me quedara con ella toda esa tarde. Conversamos de su vida, de su marido, don Pancho, de sus hijos y lo pacata que era la sociedad en que le tocó vivir, tan distinta a la actual.

-Ojalá hubiese vivido ahora, en esta sociedad más permisiva. Lo habría pasado muy bien- me dijo.

Nuestra charla siguió hasta que se quedó dormida tomada de mi mano y cuando quise retirarme, no me soltó y empezó a hablar dormida diciendo: ¡ay Panchito, no me deje, quiero que me haga cariño! Pensé que recordaba a su marido. Y de pronto, llevó mi mano a su entrepierna, por sobre la ropa de cama y la apretó contra ella. Me quedé de una pieza sin saber que hacer, pero el mecanismo del morbo que tenemos los hombres, me hizo reaccionar y le dije al oído: – Micaelita, déjeme cerrar la puerta. -Bueno m’hijito- contestó sin abrir los ojos.

Seguro que nadie andaba en el pasillo, cerré la puerta y retiré la ropa hasta los pies. Sin abrir los ojos, doña Micaela separó sus delgadas piernas y se subió el camisón. ¡Hágame cosas ricas Panchito! Y se abrió los labios del pubis apenas cubierto con unas pocas canas. La carne del interior se veía roja y apetecible. Me ensalivé los dedos y le acaricié la raja, deteniéndome en el clítoris. ¡Ayyyy que ricoooo Panchitoooo! ¡Siga, siga, siga! Gimió suavemente. Como no iba a quedarme al palo, me saqué el pico y puse su mano sobre él. Lo agarró con calentura y masajeó suavemente hasta dejarlo duro como piedra. Seguimos con las mutuas masturbaciones hasta que me pidió –lo quiero adentro Panchito- Tomé sus piernas y la atravesé en la cama quedando sus flacas nalgas al borde del colchón. Con los pantalones a medio muslo, arqueé las piernas hasta quedar a su altura y levanté sus talones para apoyarlos en mis hombros.

Mojé la cabeza del pico y se la puse en la entrada de su añosa vagina, previo pasársela por toda la raja. Eso la hizo gemir con más fuerza y girar su culo en busca de mayor contacto. Mis manos se apoderaron de sus flácidas tetas y las acariciaron deteniéndose en los abultados y oscuros pezones hasta que ella pidió ¡métameloooo m’hijitoooo! Como no podíamos perder tiempo a riesgo de ser pillados, entré en su vagina de un sólo tirón y ella se quejó ¿m’hijito, le creció su cosa que la siento tan grande? Indudable que el marido la tenía más chica.

Con sus piernas dobladas sobre su pecho recibiendo el peso de mi cuerpo, entré y salí de su zorra aguantando mi acabada para coincidir con la suya. La viejita era dura, pero al final, cedió al placer y acabó abriendo los ojos mirándome fijo, ¡Jaimito lindo, Ud. es mejor que mi Pancho, deme todo su moquito! Allí me di cuenta que la viejita había estado consciente todo el tiempo y que la figura de don Pancho era para alejarme de todo remordimiento. Cuando le eché todo mi semen, exigió: ¡Asíii todoo m’hijito, todooo y bien adentroooo! Como vio que no se me bajó me preguntó: ¿Jaimito, quiere más? Entonces pásemelo para acá- y lo agarró llevándoselo a la boca para retirar todo el semen que quedaba y seguir chupándolo hasta que lo tuve nuevamente muy duro.

Pero no quiso soltarlo y siguió, esta vez sacándose la placa dental. El contacto solo con lengua y encías, era maravilloso y me llevó muy luego a un segundo orgasmo que doña Micaela recibió gustosa en su garganta gozando cada chorro. ¡Démelo todo, es bueno para el cutis m’hijito! Habían pasado unos 15 minutos y era factible que vinieran a la pieza. Entonces le arreglé la ropa, previa limpieza de su entrepierna y me despedí con un cariñoso beso con el compromiso de vernos el próximo domingo.

Esa semana tuve algo de remordimiento, pero pronto me convencí que era una manera de hacer feliz a la abuelita y que habría mutua recompensa. Con ese predicamento llegué a la semana siguiente y nuevamente doña Micaela se había dado por enferma o cansada y estaba en cama. Su sonrisa se iluminó cuando me vio entrar. Estaba más arreglada que de costumbre y lucía radiante. -Gracias por venir Jaimito, creí que se iba a olvidar de mí y que nunca más lo iba a ver- ¿Se le ocurre que me iba a olvidar de Ud. con lo bien que lo pasamos? ¿Entonces le gustó lo que hicimos o está arrepentido? -Si doña Micaela, me gustó mucho- ¿y a usted? -Tanto me gustó que quiero que se comprometa a que lo sigamos haciendo- ¿quiere? -Venga a mi lado- me dijo y apenas me tuvo a su alcance, se posesionó del pico por sobre el pantalón.

-Lo tiene muy rico y grande- ¿sabía? ¿Me lo va a dar otra vez? -Por supuesto doña Micaela…

Como el tiempo apremiaba, me bajé a media pierna el pantalón y el slip, mientras ella tiraba la ropa atrás y se levantaba a gatas en la cama para girar hasta quedar con sus rodillas al borde ofreciéndome sus flacas nalgas que levantó exageradamente junto con enterrar la cabeza en la cama. Cuando estuvo como quería, giró la cabeza para preguntarme: ¿le gusta así m’hijito? La verdad es que el panorama no podía ser mejor. Sus delgadas nalgas encerraban en el interior una raja abierta y jugosa, de pelo muy canoso, pero de carne roja. Brillaba de jugos. Mientras acercaba mi herramienta a su culo, ella no le quitaba la vista a lo que la iba a perforar.

Cuando puse la cabeza entre sus labios, tiró el culo para atrás y se tragó la mitad. El resto se lo clavé yo agarrado de sus huesosas caderas. ¡Asiiii lo queríaaa mi hijito ricoooo! ¡Todooo adentroooo! La viejita caliente se agarraba los senos para acariciárselos y reemplacé sus manos por las mías para agarrarme de sus colgante tetas bombeando su zorra lento, y rápido, según avanzaban nuestros orgasmos, hasta que por fin me vacié en ella junto con sentir las contracciones de sus músculos interiores al compás de su propia acabada. ¡Rico, rico ricooo m’hijito, ricoooo! y cayo sobre el colchón conmigo encima. Repuestos del primer orgasmo, amorosa me lo limpió con la lengua, cosa que me excitó nuevamente.

¡Me gustan los jóvenes porque pueden hacerlo más de una vez! ¡Ahora quiero que me lo haga de otra forma! Y adoptó la misma postura que al inicio, pero esta vez abrió exageradamente sus nalgas con ambas manos y pidió, ¡m’hijito, métamelo por atrás! ¡Allí en el velador hay vaselina! Era mi primera enculada, pero ella era experta y exigió que le untara el recto con el lubricante. Sólo al sentirme, su esfínter se abrió para recibir dos dedos y se movió como culebra pidiendo, ¡ahora con su cosita adentro mi amor! No hice más que apoyar la punta en el arrugado ojete, para sentir como se abría para recibir la cabeza.

¡Déjelo allí un momento m’hijito, hasta que le diga! ¡Es muy grueso y tiene que metérmelo con cuidado! Para mí fue una proeza aguantar porque la postura, lo apretado del ano y la situación general, me tenían al borde del orgasmo. Así que cuando me dijo que se lo metiera un poco más, me agarré de sus caderas y se lo enterré hasta que mis testículos toparon en ella ¡que bruto m’hijito, que bruto, pero ricooo! ¡Me va a rajar el culo! ¡Eso écheme todo su moco en el culo! Exclamó cuando me sintió acabar y ella hizo lo mismo a continuación ayudada por las caricias que se hacía en su zorra. ¡Siga, siga, siga m’hijito, que sigo acabandooooo! Cuando me retiré, la punta traía excremento. Me lo limpié y me fui antes que se asomara alguien del hogar.

Al despedirse, doña Micaela me dijo –no sabe lo feliz que me siento. Ud. me ha rejuvenecido- ¿sabe m’hijito? -El próximo domingo, nos vamos a juntar en casa de una amiga que me va a prestar un departamentito anexo- ¿quiere? –Así podremos estar solitos y hacer muchas cosas ricas…

El domingo siguiente llegué a la dirección que me había dado. Era la casa de doña Rosa, su mejor amiga. Una mujer de baja estatura, abundante de carnes y algo menor que doña Micaela. Era casada y estaba dispuesta a alcahuetear nuestros encuentros. El departamento tenía entrada independiente y eran las antiguas dependencias de la servidumbre, pero muy bien alhajado. Un buen baño, toallas y una buena cama matrimonial. Para la ocasión, doña Micaela me esperaba en un amplio y escotado vestido y unas sandalias que mejoraban sus delgadas piernas. Nos abrazamos bailando la suave música que habíamos puesto y nos fuimos acariciando mutuamente. Ella abrió mi pantalón para apoderarse del pico y yo metí las manos bajo el vestido. Me llevé una gran sorpresa porque para la ocasión, se había puesto unos calzones sexy, tipo tanga y parte de sus escasos pendejos se asomaban por los bordes.

El primer polvo fue aún sin desvestirnos completamente y fue tradicional. El segundo, ya totalmente desnudos, fue a lo perrito y terminó con una furiosa enculada que exigió fuese a lo bruto, como queriendo hacerle daño. La gran diferencia con nuestros polvos en el hogar, era que podíamos gemir, gritar y hablar sin ninguna restricción. A ella le gustaba mucho comentar lo que hacíamos ¡Eso m’hijito, métame su pico bien adentro! Ahora deme fuerte, así, así, así! ¡Que rico lo tiene m’hijito, grueso como me gusta y largo para que me llegue hasta bien adentro! ¡Ahora, eso, eso, eso, acábeme bien adentro, écheme sus moquitos que yo se los recibo con las piernas bien abiertas! Y más tarde, cuando pidió que la enculara, ¡M’hijito, ahora quiero que me lo meta por el culo! ¿Quiere? ¡Écheme solo saliva, porque estoy tan caliente que ya tengo el poto abierto esperándolo! ¡Eso, haga bailar la cabecita en la entrada! ¡Ahora métamelo un poco! ¡Asi, suave adentro y afuera! ¡Ahoraaaa todooo que acaboooo, m’hijito, ricoooo! Y la clavé tan adentro, que creo haberle llegado donde su marido nunca le llegó.

¡Tome abuela, tome pico, gócelo entero! Esa tarde, como muchas en adelante, llegamos a increíbles posturas en búsqueda del placer. Unos domingos después, estábamos en lo mejor cuando apareció doña Rosita en la puerta. ¿Puedo acompañarlos? Venía sola porque su marido había salido de viaje el día anterior. Venía casi desnuda porque traía solo una bata que con dificultad tapaba sus gorduras. Doña Micaela me dijo: –Jaimito, es mi mejor amiga y con ella comparto muchas cosas ¿quiere que se meta a la cama con nosotros? Ya mi morbo había subido al techo con la abuelita y más aún con esa hembra de pechos y culo enormes que prometían tanto placer como las delgadas piernas y las pequeñas y caídas tetas de doña Micaela.

Tendido en la cama con la abuela acariciándome el pico para mantenerlo parado, doña. Rosita se vino a nosotros con sus pechos colgantes y un sensual temblor en las carnes. Lo primero que hizo fue chupármelo hasta dejarme listo para la acción y me cabalgó haciéndolo salir y entrar en su mojado conducto. Doña Micaela se había levantado para observar desde atrás nuestra unión aprovechando de acariciar ambos sexos. La gorda acabó muy pronto y cayó sobre mi despatarrada.

Yo no había acabado aún porque era el segundo polvo de esa tarde. Apenas recuperada de su primer orgasmo, doña Rosa se puso a gatas sobre mí, mirando mis pies y fue retrocediendo su culo hasta que tocó el pico. Con su mano por entre las piernas, guió la dura estaca de carne hasta su agujero anal y con algo de saliva, se fue sentando en él hasta que en un último culazo, se lo tragó todo.

¡Ayyy m’hijito, que rico lo tiene! ¡Es el más grueso y largo que me he comido por el poto! ¡Eso, eso, eso, deme todo su moco por favorrr! ¡Rájeme el poto no más, estoy gozándolooooooo! Y acabó escandalosamente junto con vaciarme en su recto.

A partir de ese primer encuentro en casa de doña Rosa, decidimos con la abuelita encontrarnos los fines de semana solamente. Eso facilitaba mis estudios y no nos exponíamos a ser descubiertos y acusados de actitudes reñidas con la moral en el Hogar. Cada domingo, salvo algunas excepciones por visita de sus hijos o por enfermedad, nos juntamos con doña Micaela en el pequeño departamento donde se nos sumaba doña Rosita cada vez que podía. La anciana, sabedora que su único atractivo era la experiencia sexual y no el físico deteriorado, se propuso en inventar distintas situaciones para que yo no me aburriera de ella. Lo hacíamos en el living, en la cocina, en un closet, de pie, a lo perrito, etc., etc., etc. El interés de ella era mantenerme entretenido y deseoso evitando comparaciones con mujeres de cuerpo más terso y menos suelto.

Por mi parte, además de estar siempre bien atendido sexualmente, acepté que la viejita me llenara de regalos. Generalmente fue ropa, perfumes, libros, golosinas, etc. Nunca dejé que me diera dinero, pese a que a ella le sobraba. Me conformaba con el que me enviaban mis padres, que al no tener otro uso, era para el bolsillo. Felizmente mis viejos vivían en el sur y no se percataban de aquellas cosas que no eran el resultado de sus envíos. Finalmente, doña Rosa ofreció el pequeño departamento de nuestros encuentros, como mi futura pensión. Doña Micaela se resistió al principio porque sabía que doña Rosa me tendría a mano para visitarme cuando quisiera. Para mí era la solución, vivir independiente y poder alejarme de la pensión donde la dueña, una gorda sebosa, fea y malhumorada me tenía echado el ojo para encamarme con ella a cambio de favores en la alimentación. Al final, doña Micaela aceptó comprometiéndome a no olvidarla.

Ese fin de mes, trasladé mis pertenencias al departamento y lo arreglé, con la colaboración de la abuela, para que pareciera un “nido de amor”. Me consiguió unos espejos para colocar en los muros de la pieza y después conseguimos uno que pegamos en el techo. Mirarse mientras estás culeando, es lo más excitante. Es como si hubiese otra pareja a tu lado. Todo ello era parte de la espiral del placer que buscábamos ambos. Siempre en el ánimo de la variación, un día que buscaba ofertas de libros en los clasificados, vi que ofrecían artículos sexuales. Llamé y me faxearon la información de un sinnúmero de elementos como consoladores, cremas, muñecos inflables, condones texturados, bolitas chinas, etc. Se lo mostré a doña Micaela y se entusiasmó. Entonces me pasó el dinero suficiente para los encargos que acordamos. Fueron un muñeco inflable imitación de un negro, con un pene acorde a lo que se decía de esa raza, un consolador muy grande, unos 25 de largo y 6 de diámetro, cremas y líquidos estimulantes y condones texturados y coloreados.

La semana que llegó el paquete, como niños con juguete nuevo, nos peleamos por abrirlo y ver el contenido. La cara de la abuela se encendió al ver la tremenda verga de goma ¿cree Ud. m’hijito que esto me va a caber? -Doña Micaela, con calentura y algo de lubricante, se puede tragar eso y algo mucho más grueso- ¿y esto cómo es? Dijo abriendo el paquete del muñeco. -Veamos que puedo hacer. Ud. espere que la llame- le dije y fui al dormitorio a inflarlo. Cuando estuvo listo, me pareció excitante. Tendido en la cama, la verga de goma era un obelisco negro amenazante que no se rendiría a ninguna exigencia. ¡Doña Micaleaaaa, venga!

Cuando apareció la vieja en la puerta de la pieza, sus ojos se desorbitaron al ver el espectáculo y sin decir una sola palabra, se fue acercando a la cama mientras se subía la falda para sacarse los calzones. Al verla tan decidida, tomé uno de los condones texturados para colocarlo en el muñeco.

¡No mi lindo, déjeme a mí colocárselo! Y arrodillada al borde de la cama, empezó a ponerlo en forma desesperadamente lenta, como gozando cada centímetro que avanzaba. Pajeaba el consolador mientras le instalaba el condón. Cuando creyó que estaba listo, se montó arriba del mono y dirigió la cabeza a su raja que ya presentaba una lubricación extrema. Se doblaba para mirar por su entrepierna aquella verga que se iba a comer y se fue dejando caer despacio. ¡Dios mío que grande es, pero me la voy a comer igual! ¿Cómo tengo la zorra mi amor? Y me ubiqué tras ella para tener la mejor vista de sus labios estirados al máximo recibiendo apenas la punta del falo.

-Doña Micaela, se le ve tremendamente abierta. Subía y bajaba el culo para recorrerlo. -¿Sabe mi vida? No quiere entrar, topa en algo adentro y duele un poco. Yo veía como el consolador se doblaba estando la mitad adentro. Realmente algo se interponía en los 12 a 15 cms que faltaban, de pronto ella soltó un gemido, o más bien un sonido gutural impresionante y exclamó: ¡Al fin lo tengo todo! ¡Asíii mi vida, que rico se sienteee! Y tuvo la más profunda y prolongada acabada que le viera. Cayó sobre el muñeco sin desclavarse y así quedó. Yo miré su vulva y vi que estaba espantosamente abierta. Parecía un bolsillo sin fondo donde se habían perdido los más de 30 cms del tremendo pedazo de goma negra. Los labios estaban estirados a reventarse y palpitaban locos. Pero doña Micaela era de tiro largo y pasaron pocos segundos y ya estaba moviéndose caliente.

¿Sabe Jaimito? – nunca había gozado tanto y no quiero sacármelo. A todo esto, yo ya no aguantaba más con el pico duro y caliente. O me hacía una paja o me culeaba a la vieja. Opté por lo segundo y aprovechando que estaba extasiada moviéndose cabalgando al muñeco, me ubiqué tras ella. Levanté las ropas y, con abundante vaselina le puse la cabeza junto a la verga de goma. Así, cuando se levantaba para salirse momentáneamente del muñeco y antes que volviera a hacer desaparecer el consolador en su choro, empujé y entró la cabeza junto con el pico de goma. ¡Ayyy noooooo Jaimito, así noooo, me va a rajar el choro, sáquemelo por favorcitooo! Pero no le hice caso y me mantuve en el lugar moviéndome suavemente.

La vieja gemía y se movía suavemente rogando que se lo sacara, pero no se retiraba de su empalamiento. Más bien lo gozaba hasta que no pudo más y exigió ¡Métamelo todooo mi vidaaa! ¡Hágame la zorraaaa! ¡Asíiiii mi lindooo, rómpamee la raja no más! y acabó por segunda vez junto con vaciarme en su abierta vagina. No la vi, pero me imaginé lo abierta que tenía su raja. Caímos agotados al lado del mono y se me ocurrió mirarle la zorra. Aún le latía y estaba tan abierta, que le habría entrado un puño. Me acordé entonces, de un video tres X donde se observaba un “fisting” y tomé la vaselina que guardábamos en el velador y me unté la mano hasta más arriba de la muñeca.

-¿Quiere seguir gozando abuelita? -Si m’hijito, hágame lo que quiera por favor. -Entones ábrase más de piernas y relájese que viene lo bueno. – ¿Qué me está haciendo mi vida? Dijo cuando sintió que le metía al menos tres dedos en su raja y se levantó para mirarme. Antes que se arrepintiera, le logré meter la mano aprovechando lo dilatada que tenía su vagina y exclamó: ¡Ayyyy mi lindo, me va a partir el choroooo! Avances y retrocesos, más la lubricación natural y la vaselina, permitieron que de pronto, entrara la mano con los dedos formando una punta de lanza. Pero quise experimentar y, estando con la mano adentro, empuñé los dedos. ¡Mmmmm, ahhhhhh, ayyyyy, que rico! Dijo cuando sintió que un verdadero ariete entraba y salía de su vagina. Entusiasmado como estaba de ver mi mano perderse en su zorra, empujé fuerte y logré meterle gran parte del antebrazo. Ella se sentó en la cama, abierta de piernas mirando su choro abierto a rajarse y con los ojos entornados acabó profundamente ¡Mi amor me va a dejar el choro como saco, pero siga por favor, métame todo lo que quiera!

Acomodado en las nuevas dependencias, estudiaba una tarde de semana cuando se abrió la puerta. Me extrañó, pero vi que era doña Rosa quién tenía llave del departamento. -¡Hola Jaimito! ¿Cómo está? ¿Necesita alguna cosa? -No doña Rosita, nada, estoy bien. -¿No quiere una atención especial o un regaloneo? Dijo abriéndose el vestido para mostrarme que iba totalmente desnuda abajo. No pude menos que reaccionar y al ver mi bulto, se precipitó a sacar el pico de su encierro para chuparlo hasta dejarlo duro como roca. -¡Venga m’hijito, vamos a culear! Y nos fuimos al dormitorio. Se tendió en la cama piernas abiertas lista para recibirme. Me monté sobre ella de inmediato y nos pegamos una cabalgada que nos llevó a un rápido orgasmo.

¡Asíii, asíii, asíii, m’hijito, métamelo todo y acábeme bien adentro por favor! Repuestos del primer polvo, quiso otro, pero mi cuerpo necesitaba descanso para preparar la prueba del día siguiente. Y me acordé del muñeco que mantenía inflado en el closet. -¿Quiere conocer algo que compramos con su amiga Micaela?  -¿Es algo rico y degenerado? -Por supuesto y le va a encantar. Cuando saqué el mono se quedó mirando el falo de goma y preguntó: ¿Eso se comió Micaela? ¿Y fue capaz de comérselo entero? –Entero.  Se lo comió, pero por el choro. Y le puse el mío también. Y después le hice un “fisting”. -Pero yo soy mejor que mi amiga en la cama. Se lo mostraré. Y a reglón seguido se montó en el muñeco y sin ninguna dificultad su vagina se lo tragó entero. Acariciándose su clítoris, acabó a los gritos sabiéndose sola. Su marido estaba de viaje. Repuesta del primer polvo, se quedó al lado del muñeco admirando el inmenso pedazo de goma color negro, acariciándolo sensualmente.

¿Tienes vaselina Jaimito? Como le dije que si, me la exigió. Con lentitud, como midiendo el grosor y largo del aterrante falo, fue untándolo de lubricante hasta que quedó brillante y muy resbaloso.
Entonces echó mano atrás y de untó el culo metiéndose dos y luego tres dedos en el recto. Yo la miraba sin atinar a nada. Se subió a horcajadas en el muñeco y, pasando la mano entre sus piernas, dirigió el pilar de goma a sus nalgas. No podía creer lo que suponía que iba a hacer, pero estaba allí para ayudarla. -¿Qué puedo hacer doña Rosita? -Sujételo firme y no se asuste por lo que voy a hacer mi lindo.

Se agarró ambas nalgas y las separó dejando a la vista su arrugado ano. -Póngalo allí mi vida. Juro que lo hice con el temor de dañarla, pero si ella lo pedía, tenía que hacerlo. Se fue sentando de a poco y respirando profundo para relajarse. Ante mis ojos, el ano se abrió con el pujo y permitió que entrara la cabeza. ¡Ayyyyy me mata, pero lo quierooooo! ¡Mi amor fróteme el clítoris! Y se movió suave en círculos primero y luego arriba y abajo.

Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo. El ano de doña Rosita se abría para permitir que el tremendo tubo de goma fuera desapareciendo en el recto hasta que en una sentada final, se perdió completamente. 25 centímetros de un substituto de verga, negra y gruesa, se habían perdido en ese complaciente recto que lo atenazaba al salir, como no queriendo que lo abandonara y que seguía al grueso fuste cuando entraba. Si no hubiese sido porque ella demostraba que gozaba, habría jurado que le dolía en extremo, sobre todo que al salir parte del recto se vaciaba afuera del ano. Muy pronto sentí que acababa a los gritos ¡Ahhhh, que ricooo, mmmm todo, lo quiero todo! Y se desmayó.

Más tarde, repuesta de la sesión de sexo, se despidió con un cariñoso beso. ¿No le dije que era mejor que mi amiga en la cama?

Autor: patoyeco42

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