Mi esposa puta y su puto sobrino

Al principio Susana estaba concentrada en que le entrara el terrible pijón de Rifle, pero al poco rato, cuando el macho empezó a moverse, me di cuenta que gozaba como una perra. Flavio también estaba empezando a dar señales de que le gustaba mi verga en su culo. Eran dos pijas y dos culos moviéndose en sintonía.

Hola gente. Me voy a presentar. Me llamo Manuel, tengo 40 años y estoy casado con Susana que tiene 38 años. No creo que sea importante describirme, porque soy un hombre común y corriente, que lleva una vida sedentaria y que encuentra en las travesuras de su mujercita el motivo principal para salir de una vida chata y gris.

¿Qué puedo decir de mi mujercita adorada? Puedo decirles que somos una pareja perfecta pues nos complementamos totalmente. Yo adoro ser cornudo y ella adora meterme los cuernos. Es tal cual, saberla puta y gozadora me excita y me place desde hace años. Ella me satisface cogiendo con cuanto macho la caliente y a veces permitiéndome observarla en plena acción y otras veces contándome luego de sus citas.

Susana es una mujer bonita, pero principalmente tiene una sensualidad que de inmediato es captada por los hombres. Morocha, de cabello corto, de estatura mediana y lindas facciones lo más llamativo en ella es un par de tetas que son la locura de todos los machos que conozco. Es verdad que tiene unos pocos quilitos de más, pero al contrario de lo que se pudiera pensar la hace muy atractiva junto con su boca enorme, con labios carnosos que son un ensueño cuando se mete una pija en la boca.  Sus ojos tienen una mirada especial principalmente cuando encuentra a un macho que le gusta, si el hombre es rápido con sólo mirarla a los ojos ya sabe que su concha está caliente y húmeda y en ese momento la expresión de puta que trasunta su cara es inigualable.

Muchas veces le he presentado los machos yo, los elegía en el club cuando los observaba en las duchas y luego los abordaba para invitarlos a tomar una copa en casa. Simplemente verle la cara a Susana cuando el macho elegido le era presentado ya sabía si terminaba en la cama o no. Verla cogiendo con otro es la mayor felicidad de mi vida. Sé que le gustan los machos grandes, con buen físico, con aspecto de rudos y principalmente con pijas grandes y duras. Me enloquece cuando la veo ensartada por el macho, gimiendo y gritando como loca y pidiéndole que la mate a pijazos, o cuando el macho le clava la pija en el culo y ella lo hace enloquecer con movimientos giratorios del orto, pero todos, absolutamente todos, disfrutan de hacerse una buena paja entre sus tetas y muchas veces le llenan de leche calentita la cara.

En fin Uds. comprenderán que somos una pareja clásica del genero, la diferencia es lo terriblemente atractiva que es mi mujer con esa apariencia de puta y un par de tetas que adora lucir. La cuestión es que hace aproximadamente un mes me avisa que un sobrino de ella que  vive en el campo va a venir a vivir con nosotros porque hace la facultad en Buenos Aires. La idea es que el joven se quede quince días hasta que consiga departamento. En casa las órdenes las da ella así que acepté inmediatamente sin chistar. Cuando llegó el sobrino me llevé una sorpresa mayúscula. Un pendejo flaquito, muy rubio, de pelo muy largo, ojos celestes y una pinta de marica que se delata solo. Acepto que verlo al pendejo, de 20 añitos, me excitó como jamás me había calentado un chico. Mi mujer me pescó al vuelo. Esa noche, cuando estábamos en la cama, me empezó a acariciar la pija mientras me preguntaba:

– Mi amor, ¿qué te pareció mi sobrinito?

Su voz de puta caliente y la pregunta tan directa provocaron que mi pija se pusiera dura como una piedra. Era innegable que me había calentado ver al pendejo.

-Uhmm… parece que te dejó calentito el chico. A ver si mi cornudito termina comiéndose putos.

Me hablaba y me ponía más loco todavía. La abrí de piernas y le clavé la pija hasta el fondo. Ella estaba también muy caliente, pero como siempre tenía la habilidad de manejar la situación.

-Es un lindo putito mi sobrino, ¿verdad mi amor?, yo te doy permiso para que te lo cojas y me encantaría verlo.

Yo no podía hablar, sólo moverme al ritmo de sus caderas y seguir escuchándola mientras me hacía la cabeza.

-Comételo mi vida, rómpele la colita, hacé que te chupe la pija- me decía mientras se movía como una posesa con toda mi pija adentro.

La calentura que tenía y verle las tetas que se bamboleaban en cada embestida de mi pija me hicieron acabar enseguida.

-Ayyy puta divina me voy- grité desesperado al acabar.

Ella siguió retorciéndose un poco más, pero al poco rato ya tenía la pija afuera.

-Me dejaste sin acabar mi vida. Ves porque necesito un buen macho que me coja. Cornudo, vos no me satisfaces.

Con los dedos se pajeaba tratando de llegar al orgasmo, yo la ayudaba chupándole el clítoris o las tetas, a los pocos minutos se retorció toda y en un gemido profundo acabó mientras me decía:

-Necesito coger con machos de verdad, no cornudos como vos que no me hacen acabar. ¡Ayyyyy!, si tuviera un buen macho con una buena pija ahora ¡Ayyy… acabo cornudo, ¡seguí chupando!

Nos quedamos un rato en la cama, reponiéndonos, luego traje dos cervezas. Hablamos del sobrino, me dijo que me cuidara, que como premio por ser un buen marido cornudo que la dejaba coger sin problemas me iba a entregar al sobrino. Me pidió que tuviera discreción porque no quería tener problemas con la hermana, etc. En realidad no sabía si me iba a clavar o no al pibe, pero imaginarlo en bolas y todo maquilladito me volvía loco. Pensando en eso me quedé dormido. Flavio, así se llama el nene, nos avisó que el sábado iba a salir con un compañero de la facu que le prometió hacerle conocer la noche de Buenos Aires. Nosotros también teníamos planeado salir a dar una vuelta por los bares swingers a ver si pasaba algo.

Cuando llegó el sábado Flavio se preparó a full para salir a romper la noche,  la verdad es que estaba “hermosa”. A la hora de la cena apareció el amigo. Era una mole de un metro noventa, con músculos hasta en los dientes. El pelo recortado como si fuera un soldado y una pinta de machazo infernal. Mi mujer quedó embobada y lo saludó dedicándole una mirada cargada de insinuante provocación. Ese macho tenía que ser de ella. La miré como le sonreía y como hacía que sus tetas pasaran a primer plano. El tipo también parecía impactado por la hembra que tenía delante, “se nos dio”, pensé, “tenemos nuevo macho en puerta”.

-Flavio invitá a tu amigo a tomar algo. ¿Querés un whisky?- le preguntó al grandote con voz de puta entregada. -Gracias, esta noche no, pero no faltará oportunidad de aceptarte un convite- respondió sabiéndose ganador. -Qué cosa Flavio, ya se van y ni nos presentaste a tu amigo. ¿Cómo te llamás corazón? -Me llamo Pedro aunque mis amigos me dicen Rifle… -¿Qué, sos soldado?

Flavio y Pedro largaron la carcajada. Era obvio porque le decían Rifle.

-No precisamente por eso- dijo Rifle sin parar de reírse…

Flavio lo tomó de un brazo y se lo llevó hacia la puerta, parece que estaba apurado o temía que la putaza de su tía terminara arruinándole la noche. Apenas salieron Susana me miró con su mejor cara de puta, se acercó a mí y  mientras me acariciaba la pija por sobre el pantalón me pidió que cenáramos rápido porque quería ver qué pasaba esa noche en los boliches.  Estaba alzada, Rifle la había dejado caliente y necesitaba descargarse con un buen macho.

Deambulamos por varios lugares, pero no pasaba nada, no le gustaba el ambiente que había en uno, en otro se peleó con uno de los mozos, en fin, temprano volvimos a casa y con ganas de joda sin poder consumar. Me fui a la cocina a buscar un par de cervezas, Susana se fue directamente al dormitorio. Cuando estaba tomando las dos latas de la heladera la veo que viene hacia mí con el dedo índice sobre sus labios en señal de silencio. Muy bajito me comentó que desde el cuarto del sobrino se escuchaban gemidos. Con mucha cautela nos fuimos acercando hasta la puerta del la habitación y era claro que al pendejo se lo estaban cogiendo. La respiración agitada de un macho, el ruido de los resortes de la cama y la voz indiscutible del putito pidiendo pija.

-Ayyy Rifle como estás mi amor, que dura la tenés esta noche… ¿Tan caliente te dejó mi tía?- decía el puto mientras se comía la pija de su amigo.

Susana se dio media vuelta, estaba con la boca abierta por lo que acababa de escuchar, me miró asombrada. Yo le arrimé el paquete y le empecé a sobar las tetas, me había puesto a mil escucharlo al pendejo y a su macho en plena cogida.

-Está muy buena tu tía… sabes la paja que me haría en esas tetas- refunfuñaba Rifle sin parar de serruchárselo al putito. -¿Viste que tetas?… Como te haría gozar esa puta… porque es putísima, le encanta la verga- dijo el marica calentándolo más a su macho.

La agitación dentro del cuarto iba en aumento y por el ruido de la cama Rifle le estaba imprimiendo cada vez más potencia a sus movimientos.

-¿Te gusta putito como te cojo?…  ¿Te gusta la verga de Rifle? -Me estás matando mi amor… que pija divina… ayyy seguí que me encanta. Clavámela más adentro que gozo mucho… Imagínate que soy Susana.

En ese preciso momento sentimos como Rifle descargaba su lechita calentita en el culo de Flavio aullando como un lobo en la noche. Mi mujer estaba descontrolada, me besaba metiéndome la lengua en la boca, me agarraba de la pija y me pedía que la cogiera. Lamentablemente el único macho que tenía disponible era yo así que me tomó de la mano y me llevó hasta el dormitorio. En la cama todo fue muy rápido, me maldijo nuevamente por no haberla hecho acabar y tuve que chuparle la concha para que llegara al orgasmo. Esta vez podía fantasear con Rifle y su verga y seguramente lo estaba haciendo porque llegó al orgasmo con los ojos cerrados.

A los cinco minutos estaba dormido, no habrá pasado media hora cuando me despierto y veo que Susana no está en la cama. Me levantó para ver donde se fue y al abrir la puerta del dormitorio escucho ruido en el living. Lentamente me fui acercando y por fin los veo, allí estaban los tres en plena fiesta. El macho enorme desnudo y parado frente a mi mujer que le ofrecía las tetas para que se las chupara mientras que con otra mano le pajeaba la terrible verga. En un sofá el putito, todo maquillado que parecía una mina, y con la pija en la mano observando el espectáculo. Pensé: “donde entran tres entran cuatro”, y me metí en la partusa. Rifle se sobresaltó al verme y ella con una sonrisa lo atajó.

-No pasa nada… quedate tranquilo… a mi maridito le encanta que me cojan machos como vos y sobre todo le encanta verlo y disfrutarlo… ¿verdad mi amor? -mientras me hacía la pregunta me miraba con su mejor cara de puta. -Por supuesto, mi vida, le contesté… me encanta ver cómo te coge un macho en serio.

El lomo del hijo de puta era de película.  Seguro que no es compañero de la facu, debe ser un taxi-boy que el puto conoció. Susana estaba desbordada no sabía por dónde empezar con tanto macho, se arrodilló y se metió la pija en la boca. Le llegaba hasta la garganta, cada tanto se la sacaba haciendo arcadas demostrando lo desesperada de verga que estaba. Lo acostó al macho en el sofá de tres cuerpos y se sentó sobre su abdomen metiéndose la pija en la concha y empezando una cabalgata infernal. El nene dejó de pajearse y se acercó hacia donde yo estaba. Lo miré a los ojos y le dije:

-¿Qué esperas pendejo de mierda para chuparme la pija? -Ayyyy tiiito, que rudo… ya te la chupo mi amor-

Sentado en un sillón, con el trolito chupándome la pija observaba obnubilado como mi mujercita se comía tremenda pija. Cabalgaba sobre el macho y hacía saltar las tetas.

-¿Te gustan mis tetas?… Ayy, chupámelas mi vida que gozo como una puta.

Rifle la acercó hacia él y empezó una chupada y mordida de tetas infernal. Susana gemía emputecida mientras el  macho se la clavaba y le mordía los pechos. En ese momento acabó por primera vez, creo que los alaridos de placer se escucharon desde la calle. Mientras tanto el pendejo me seguía engullendo la pija y yo con mi mano sobre su cabeza le iba imprimiendo velocidad sin dejar de observar a la puta de mi mujer cogiendo con tremendo macho. Rifle la levantó del sofá, la puso en cuatro patas, le echó saliva a la pija y empezó a taladrarle el culo. Eso me dio una idea.

-Ponete en cuatro que te voy a coger- le dije al pendejo.

Obediente se paró y se puso en posición ofreciéndome el culo. Lo orienté como para no perderme nada de lo que pasaba con mi mujercita. Se la fui poniendo despacito a Flavio casi como Rifle se la fue poniendo a mi mujer. Estábamos las dos parejas como en un espejo. Al principio Susana estaba concentrada en que le entrara el terrible pijón de Rifle, pero al poco rato, cuando el macho empezó a moverse, me di cuenta que gozaba como una perra. Flavio también estaba empezando a dar señales de que le gustaba mi verga en su culo. Eran dos pijas y dos culos moviéndose en sintonía.

-Ayyy que macho divino que es mi amor, no te imaginás como me hace gozar.-

Me decía la muy puta caliente como una perra. Cuando me vio cogiéndolo al sobrino pareció como excitarse más. Gemía y pedía más verga, pero no paraba de mirarnos a nosotros y yo no dejaba de verla a ella tan caliente y tan golosa de pija.

-Ayyy mi vida… te estás cogiendo al putito. ¿Te gusta pendejo como te coge el tío?- Hablaba, gemía, imploraba, mientras que esa mole de músculos seguía penetrándola y amasándole las tetas que colgaban tentadoras. -Cógeme más fuerte tío que me encanta- decía el pendejo.

Yo seguía atento a lo que pasaba con los otros, Rifle parece que sintió que acababa y le sacó la pija del culo a mi mujer, le dio vuelta nuevamente y se empezó a hacer una turca metiéndole la pija entre las tetas. Mi mujer se apretaba los pechos y lo miraba con cara de puta, el macho nuevamente refunfuñaba como si estuviera anunciando que estaba listo para acabar y ella lo ayudaba hablándole.

-Acábame en las tetas… a ver si me llega la lechita a la cara… dale mi amor me encanta tu pija en mis tetas quiero tu lechita… mi vida-

El macho se arqueó y nuevamente lo escuché aullar mientras le bañaba de leche la cara a Susana. Ella se estaba pajeando y nuevamente acabó gimiendo junto con el macho. Yo no pude frenarme y le llené el culo de leche al pendejo. Fue un fin de fiesta espectacular. Hemos repetido la “orgía” varias veces con muy lindas variantes, pero eso merece otro relato.

Gracias por leer esta historia, espero que les haya gustado y quizá excitado, es la idea.

Manden  comentarios y críticas.

Autor: Manucornudo

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