Follado por el dueño del mesón, y…

Ya en otra ocasión estuviera con el dueño del mesón O Cabazo. Pero en aquella ocasión, no pudo realizar lo que pretendía, que no era otra cosa que romperme el culo, y follarme bien follado.

en aquella primera ocasión, mi culito no podía más, y aunque había insistido, y vuelto a insistir, mi negativa no dejaba lugar a dudas. ni siquiera le realicé la mamada que me pedía le hiciera, al no dejar que me rompiera el culo. Es que sabía que si le hacía aquella mamada, luego iba ser más difícil negarse a que me follara.

Así que en esta ocasión, al recordarme de él, se me ocurrió hacerle una visita, e intentar dejar lo que la vez anterior, le había negado.

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Follado en baño público con inesperado espectador

Esto que voy a contar, ocurrió hace ya unos cuantos años. En la ciudad que ocurrieron los acontecimientos; totalmente reales; hoy a cambiado algo, pero los que conozcan la ciudad, se darán cuenta de cual es, y los lugares en que ocurrió.

Aquél día andaba caliente como un perro, y tenía ganas de que me follaran bien follado.
Serían las 10 de la noche, cuando me empecé a duchar, y prepararme bien, por si había suerte.
Una vez preparado, recién duchado, y con el culito bien preparado, salí de marcha al centro de la ciudad, a ver si ese día había suerte.
Después de dar una vuelta por la zona de pubs de moda; zona del Orzán; y tomar algo, como ya era algo tarde, fui paseando por los cantones, mirando de cruzar a los jardines que corren en paralelo, donde suele haber marcha. Como no me atreví; aún era algo temprano para ir por esa zona, se me ocurrió seguir a la plaza de Pontevedra.
Allí había una plaza con una cafetería, parking subterráneo, y en uno de los costados de la plaza, había unos aseos públicos.

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Una excursion a sexo total

Orgía, Parejas Liberales, Intercambio. Elba le metía la lengua en su conejo y a veces llegaba a su ano. Tina se puso a lamerle el culo para que yo pudiese penetrarla. Marina se desplomó con un orgasmo increíble antes de que su ano estuviese listo para la penetración. Tina cambió de lugar con Elba y empezó ella a lamérsela a Marina, mientras la suya era disfrutada por Elba. Allí no aguanté más y se la metí a Marina por ese culo que tanto placer me ha dado en todos estos años de convivencia. Read more

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Marc y su hermanastro

Hola. Me llamo Marc y vivo en la parte alta de Barcelona con mi madre y su marido. Mi padre murió cuando yo era muy pequeño y mi madre se casó con Jordi -algo más joven que ella, no sabe nada la tía!- hace un par de años. Yo mido metro ochenta y pico y estoy bastante fibrado (juego a fútbol) abdominales marcados, pectorales definidos, etc. tengo el pelo negro y la piel clara.

El caso es que Jordi a su vez tiene un hijo mayor que yo: Andreu, Andy para los amigos. Tiene veintitrés tacos y no llegó a vivir con nosotros. Anduvo toda la vida un poco descarriado digamos, viajando por ahí sin pasta, metiéndose en líos y esas cosas. Ahora es militar y sólo viene de vez en cuando. Normalmente se queda a cenar y se va por la noche. Siempre me pareció un tipo majo, de estos rebeldes que caen simpáticos a todo el mundo.

Yo nunca me había sentido realmente atraído por otros chicos. Alguna que otra vez se me había puesto dura pero lo achacaba a “cosas de la edad”. Sin embargo, este verano, después de la selectividad, Andy volvió del Líbano y disfrutaba de unas largas vacaciones, así que se vino a pasar una buena temporada a casa. Como hacía calor y ya no teníamos nada que hacer pasábamos las mañanas tumbados en el jardín tomando el sol y bañándonos en la piscina. Él llevaba siempre un bañador pequeño y ajustado que le marcaba un bulto bien abundante. Por las noches intentaba imaginármelo, ya que no se lo había podido ver al ser la casa bien grande y no compartir ni baño ni habitación.

Hasta que una mañana, tumbados en sendas hamacas me dijo:

-Tú jugabas a fútbol, ¿no?
-Sí. ¿Tu haces deporte?
-Claro -se toco los huevos al contestarme y noté que se me endurecía un poco la polla-. Juego en el equipo de rugby de la base.
-No me extraña -reí-. Tienes físico de jugador de rugby.

Él también se río, se incorporó en la hamaca y me miró.

-Tío, tu estás muy delgado. ¿No vas al gym?
-Tu padre es socio de uno aquí al lado y podemos ir todos… pero me da pereza…
-Bah! Tonterías! A partir de mañana vamos los dos si quieres, ok? Si no me voy a poner fondón -se rió mientras se acariciaba los abdominales esculpidos-. Ya verás como dentro de nada te petas como dios manda.

Y así fue. Al día siguiente, después de desayunar nos acercamos con nuestras bolsas al gym que estaba un poco más abajo de mi casa. Mi padrastro iba casi todos los días -se cuida mucho, el cabrón- pero mi madre, Andy y yo podíamos ir cuando quisiéramos. Pasamos al vestuario y nos cambiamos. Él se puso una camiseta sin mangas superajustada que le marcaba todo -incluso sus dos pezones como pinchos- y dejaba a la vista las dos mazas que tenía por brazos. En la derecha llevaba un tattoo tribal muy grande, y en la izquierda, letras chinas por el antebrazo.

Estuvimos una hora y pico haciendo ejercicios. Él levantaba grandes pesas con una facilidad pasmosa y me ayudaba a mí, que no estaba ni de lejos acostumbrado a esa clase de ejercicios. Antes de ir a la ducha insistió en que nos tomáramos no se que batido para los músculos. Luego nos fuimos a las duchas, que eran corridas, es decir, un pasillo largo con muchas duchas. Nos quitamos la ropa y pude verlo por fin completamente desnudo. Tenía otro tatuaje en la pierna desde el muslo al tobillo y un dragón grande en la espalda. Estaba completamente depilado, incluidos los huevos y alrededor de la polla. Una tranca como no la había visto yo -y eso que en el vestuario de fútbol había visto unas cuantas-. Completamente a juego con su piel dorada -no tenía la típica marca de los gayumbos- circuncidada, larga y muy gorda. Cogió un bote de gel y se fue a la ducha. Allí ya había otros dos tíos bajo el agua, también muy musculosos. Y en el medio yo, con mis sesenta kilos de mierda.

Me empalmé un poco al imaginarme a mi hermanastro y a los otros dos tíos follándome en una esquina de la ducha, con el agua caliente corriendo por nuestros cuerpos. Andy me miró la tranca que se empezaba a poner dura y rió. Yo me puse colorado y traté de esconderme, pero el me puso una mano en la espalda -se me puso más dura todavía- y me dice:

-Tío no te preocupes, es normal.

Terminamos de ducharnos, nos vestimos y nos fuimos. Seguimos yendo toda la semana y la siguiente. Por las noches yo me iba con mis amigos y a veces llegaba tarde. Un día Andy me dijo que si podía salir con nosotros, que apenas conocía gente en Barcelona y le apetecía salir. Le dije que sin problemas. Ese día estuvimos bebiendo en casa de Quim, un amigo mío y luego fuimos a una discoteca junto a la playa. Como era verano, en la sala echaban chorros de agua y la gente se quitaba las camisetas. Todos nosotros hicimos lo mismo, levantando Andy más de una mirada de admiración entre mis colegas.

A eso de las cinco casi todos mis amigos se habían ido, pero Andy quería quedarse un rato más para que se le bajara el alcohol, ya que debía conducir hasta casa. Estábamos los dos solos y yo le dije que me iba al baño.

-Ven si quieres. Los baños de esta disco son impresionantes.

Y de hecho lo eran. Eran cabinas individuales con un tocador enorme, un retrete separado por unas cortinillas de cuentas rosas y un sofá para tres personas. Las puertas eran iguales a los espejos de las comisarías, es decir, tú podías ver todo lo que pasaba fuera pero desde dentro no se veía nada de lo que pasaba dentro.

Entramos, cerré la puerta y me puse a mear. Él cerró el pestillo lo cual me pareció extraño, porque sólo íbamos para un momento.

-¿Cuánto te mide? -me pregunta.
-Diecinueve empalmada.
-No está mal.
-¿No está mal, cabrón? Te la he visto, ¿cuánto te mide a ti?
-Veinticuatro, pero no es lo habitual-se río.

Salí de la cortinilla que tapaba el retrete subiéndome la cremallera. Me puso la mano en la entrepierna como para pararme.

-¿Me la dejas ver bien?

¿Y qué iba a hacer si había estado deseándolo todo el tiempo? Me miró con esos ojos grises y no me pude negar. Me la saqué y Andy, tras examinarla brevemente empezó a chupármela. Jugueteaba con su lengua en mi capullo mientras yo le agarraba la cabeza por agarrarme a algún sitio. Nunca me la habían chupado y era como estar en el cielo. Empecé a gemir y entonces él se la sacó de la boca, se levantó y me metió boca.

Nos besamos como desesperados, sobando uno la espalda y el culo del otro. Nuestros torsos desnudos y sudados por el calor de la discoteca se frotaban haciendo que la polla se me empalmase más y más poniéndola en contacto con su rabo. Quitó luego una de sus manos de mi espalda y la metió por dentro de mi pantalón. Sin sacarme la lengua de la boca me sobó el culo y luego empezó a agarrarme el paquete. Intenté imitarlo y metí una mano por dentro de su pantalón. Le agarré la nalga derecha, dura como una piedra. Entonces me cogió sin apenas esfuerzo, no se como y me tiró sobre el sofá. Con violencia me arrancó los pantalones y se abalanzó sobre mí, besándome el abdomen, los pezones… y yo manoseando su pelo corto a lo militar, sus hombros tan voluminosos, morenos y lisos y sus brazos con las venas y los músculos marcados por las pesas.

Me lamió el ombligo y me tiró de los calzoncillos con los dientes hasta que mi polla húmeda dura y tiesa salió disparada de ellos. Volvió a mamármela esta vez con más caña. Recorriendo con sus labios mi falo de arriba a abajo, metiéndose mis bolas en la boca y recorriendo mi perineo con la punta de su lengua.

-Me corro -conseguí articular entre jadeos cuando ya no aguantaba más su lengua haciendo círculos en mi capullos.

Hizo caso omiso y me corrí en su boca. Se sacó la polla de la boca recogiendo con los labios toda mi leche y me besó. Tenía la boca llena de lefa y fue como si me hubiera corrido en su boca y en la mía propia. Nos quedamos así un rato. Yo disfrutaba teniendo sus abdominales sobre mi estómago y aquellos pectorales de super héroe sobre mi pecho. Seguíamos besándonos, con nuestras lenguas húmedas de saliva y semen. Hasta que él se levantó delicadamente y se puso en acción.

Se quitó los pantalones y los gayumbos dejando salir su monstruosa polla de veinticuatro centímetros, con la cabeza brillante de húmeda que estaba.

-Ponte boca abajo, anda.

Obedecí mientras rebuscaba en los cajones del tocador. Volvió con una botellita de lubricante y un condón. Se sentó a horcajadas sobre mis muslos, de manera que la punta de su polla rozaba mis nalgas. Se echó lubricante en el dedo corazón derecho y y empezó a masajearme el ojete. Se echó más lubricante y metió el dedo un poco. Gemí. Era extraño. No me dolía realmente, pero sentía una molestia aguda y ácida. Otro poco. Volví a gemir. Los sacó y volvió a echar lubricante. Entonces lo metió entero del tirón y entró solo. Noté como el esfínter se abría y su dedo lo rozaba.

-¿Te gusta, cabrón?

Sólo pude contestar con otro gemido mientra metía y sacaba el dedo. Al poco repitió la operación con dos dedos. Entonces se embadurnó bien la polla y la entrada de mi culo con lubricante. Acercó su boca a mi oído y me susurró.

-Ahora, maricón, te voy a dar por el culo y te va gustar tanto mi polla que vas a querer quedártela dentro para siempre.

Me lamió el borde de la oreja y puso su glande en mi ojete. Empezó a empujar. Entró la punta y gemí. Ahora era distinto. Mi culo me mandaba señales de dolor por tener que dejar pasar aquel glande. Entró la mitad del tronco y seguí gimiendo. Era como cagar pero al revés. Sentí aquel trozo de carne latir dentro de mi culo y empecé a sentir un placer distinto a todos los que había experimentado. Entonces me metió de golpe todo lo que quedaba fuera. Sus cojones chocaron contra mi culo y yo di un gemido que bien podría haber sido de orgasmo. Era como si me hubiera partido el culo por la mitad, como si me estuviera dando golpes en el estómago desde dentro.

Empezó la vorágine. Metía y sacaba su polla con violencia mientras yo gemía de placer y también por la molestia de tener medio kilo de carne entrando y saliendo de mi culo. Sus huevos cocaban contra mis nalgas haciendo un ruido que marcaba el ruido de mis gemidos, cada vez más fuertes y agudos.

El placer que sentía yo era insoportable. Él también gemía. Notaba su respiración en la nuca. Me besaba la espalda, me comía la oreja. Yo ya no gemía, rugía. Quería que acabara, porque me dolía y tenía la polla a punto explotar. Acercó su cara a la mía, nos besamos de medio lado y dio una última serie de embestidas que acabaron con su polla llenando mi culo de leche y la mía corriéndose por segunda vez, entre el cuero del sofá y mi abdomen desnudo. Se dejó caer sobre mi y recuperamos el aliento acompasadamente.

Recuperados él se levantó y sacó su polla de mi culo, pero dejó la punta pegada a mi ojete, empapándose de toda la corrida que no pude evitar expulsar. Jugueteo con mi ojete y su glande un poco más mientras yo ya reía. Y se puso de pié.

-Hala! Vístete!

Nos pusimos los gayumbos y los vaqueros en silencio. Me daba cosa hablar de lo que había pasado, me había follado mi hermanastro, el tío más macizo que había conocido. Pero la cosa no acababa ahí. Aún eran las seis de la mañana y quedaba una hora de disco.

No sabía que ese día me iba a despertar desnudo en la arena de la playa tumbado entre dos chulazos, pero esa es otra historia.

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Dos despedidas y un remordimiento

Las coloqué a ambas enfrentadas una sobre la otra y me dediqué a las zonas húmedas, las estuve follando con mis manos, dedos, un buen rato hasta que de nuevo Raquel me dijo que parase y volviese a la posición anterior, una de ellas se colocó sobre mi cara, la otra se colocó entre mis piernas y por fin empezó a comerme, el afortunado novio había tenido una noche movidita y tenía remordimientos, mientras nosotros nos habíamos follado a su prometida durante toda la noche.

Era nuestra primera despedida de soltero. Habíamos estado toda la noche en el típico restaurante con striptease, y luego nos habíamos ido a la discoteca de siempre a emborracharnos a la salud del próximo casamiento.

Lo que no nos imaginábamos era lo que sucedería después: A eso de las 4 de la madrugada nos fuimos los últimos de la fiesta a acompañar a Juan, el novio a su piso, el motivo de nuestra celebración era su próxima boda y el motivo de la boda no era otro que el inesperado embarazo de su chica… bueno el caso es que Juan iba a casarse en una semana y nosotros le organizamos la jornada que parecía estar acabando. Por su parte Luz la futura esposa también estaba de despedida con sus amigas, la mayoría salían con nosotros, así que esa noche estábamos todos desparejados…

Al llegar a su piso volvimos a recurrir al alcohol y en menos de una hora estábamos todos tirados por el suelo con una tormenta enorme en nuestras cabezas. Luis, el mayor de todos propuso entonces alquilar en un video club cercano unas películas porno para verlas en el salón, pero Juan medio en coma dijo que no era posible que teníamos que marcharnos todos, que había quedado con Luz en que el piso estaría desocupado a las 6 para que ella volviera a dormir. Todos empezamos a quejarnos, pero empezamos a levantarnos para irnos cuando Luis propuso una solución, llamaría a Luz por teléfono y le diría que se quedase a dormir en su piso donde Juan podría encontrarse con ella. A Juan le pareció bien y el propio Luis se ofreció para llevarle en el coche. Los demás nos quedamos en el piso entre bebidas y revistas porno que Juan tenía en casa y al poco rato llegó Luis que ya había llevado a Juan a su piso y traía más whisky y las películas del videoclub.

Ya sólo quedábamos 4 y lo cierto es que nuestro estado era lamentable. Solo con slips totalmente bebidos y viendo películas porno en el video. Incluso José, que era el que estaba en peor estado, empezó a tocarse la polla delante de todos que empezamos a reírnos al ver que no conseguía ponerla en marcha debido al colocón que tenía.

Así estábamos cuando llamaron al timbre, Luis se levantó de un salto y salió como una bala hacia la puerta. Al instante entró en el salón con… Luz. Ella se quedó un poco cortada, pero enseguida esbozó una sonrisa cuando vio el cuadro que ofrecíamos. David y yo estábamos en slips en el sofá viendo la tele, con un enorme bulto que no acertábamos a ocultar, José estaba dormido con la polla fuera en medio de la alfombra, en la tele una rubia se comía a dos fornidos tipos mientras otra rubia la comía a ella… por su parte Luis estaba también en slips con una gran erección que no se preocupó en ocultar.

Ana miró a este buscando una explicación y preguntó por Juan, la respuesta de Luis no me pareció nada convincente y creo que a ella tampoco, dijo que había un malentendido y que Juan estaba en su piso donde debía reunirse con ella, pero su pícara sonrisa delataba que el muy cabrón no había hecho esa llamada y que probablemente había dejado a Juan en su piso durmiendo la borrachera. Ana nos invitó entonces a que nos marcháramos aunque Luis la invitó a sentarse a tomar algo, ella estaba también muy bebida y rechazó la oferta, retirándose al dormitorio donde al poco rato empezamos a oír sonar la ducha. Yo me levanté pensando que todo había acabado ahí, pero Luis me paró y cogiendo una botella de whisky me dijo que no me moviera de allí que nos quedásemos donde estábamos.

El muy cabrón se levantó y se metió en el dormitorio de ella sin pedir permiso. No podía creerlo, Luz iba a casarse en una semana y Luis no mostraba ningún respeto a la mujer de un amigo… pero mi sorpresa fue mayor cuando empezaron a pasar los minutos y Luis no salía, así hasta media hora, cuando de pronto se abrió la puerta… Luis salió envuelto en una toalla y me hizo una señal para que me acercase, me levanté extrañado y al oído me dijo: Vamos entra tú, está a tope… y no enciendas la luz…

-¿Qué? ¿Qué me estás contando? – joder, no seas estúpido… o le digo a David que pase él, te he dicho que está en la cama como una moto y que no enciendas la luz, que crea que soy yo. – ¿Entendido? ¡No me lo podía creer! Se había tirado a Ana y me decía que entrase yo ahora a hacer lo mismo… lo cierto es que dudé un momento, pero… fue un momento muy breve la verdad… al cerrar la puerta tras de mí no veía nada, y enseguida tropecé con la cama… entonces ella susurró:

– Venga Luis… acabemos esto de una vez…

En silencio me arrodillé sobre la cama y mi mano rozó una de sus piernas… ella se incorporó y me cogió del cuello tumbándome y haciéndome sentir entonces todo su cuerpo desnudo a mi alcance… me coloqué como pude y empecé a besarle desde el cuello, bajando por sus pechos hasta llegar a su coño, que desprendía un excitante olor a sexo, ella se estremecía y no paraba de susurrar el nombre de Luis… yo me estaba volviendo loco y mientras no dejaba de acariciarla con mi boca me bajé el slip y me incorporé para poder darle lo que tanto pedía. En cuanto me puse entre sus piernas, ella me agarró de la cintura y me abrazó con las piernas… era la chica más caliente con la que había estado… no dejó de gemir y comerme la boca en todo el rato que estuvimos en esa postura, luego giró sobre si misma y me colocó detrás de ella, y así acabamos ese inesperado polvo…

Yo estaba en la gloria aunque preocupado por como salir de la habitación sin encender la luz cuando esta se encendió de pronto. En la puerta estaba Luis apoyado aún con la toalla y una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro, me giré a ver la reacción de Luz que no fue otra que guiñarme un ojo mientras se iba a la ducha con la botella de whisky en la mano… Fue una experiencia inolvidable… Luis y yo volvimos al salón donde la cosa seguía igual y al poco rato salió ella con un camisón y descalza, la complicidad entre nosotros se hizo entonces evidente y pasamos un buen rato riendo con los demás…

Ninguno de los tres comentamos lo ocurrido, y yo pensé que la fantasía de esa noche había concluido hasta que Luz comenta lo ridículos que somos los tíos cuando estamos borrachos mientras señala a José que continuaba tumbado en el sofá con el slip bajado y su arrugada polla en la mano, eso si… completamente dormido… Todos empezamos a reír y Luis dijo que a ese no se la levantaba hoy ni una grúa… Eso provocó un silencio en la sala y todos miramos a la chica…

– ¿Qué? ¿Qué estáis mirando?  -¿Vamos a que no eres capaz de ponérsela dura?… continuó Luis… -Venga ya no te pases… dijo ella notablemente enfadada… ya está bien por hoy, todos a casa… dejadme sola… -Vamos. No seas así, disculpa… pensaba que podía ser divertido… tu última noche de soltera… pero da igual, además no habrías sido capaz… Esto hizo cambiar su rostro…  -está bien, tendréis un show, pero luego os vais enseguida…

La muy zorra se incorporó y de rodillas se acercó al sofá donde el pobre José no sabía lo que le esperaba… sin pensarlo se arrodilló frente a él y le bajó del todo el slip para abrirle las piernas y situarse entre ellas. Entonces giró su cabeza hacia nosotros y nos enseñó su pícara sonrisa, Luis, David y yo nos acercamos hacia ellos y yo no pude dejar de pensar en lo excitante que era la situación, Luz estaba para comérsela de rodillas con un camisón que le dejaba casi todo el culo al aire y con unas finas braguitas de encaje que marcaban el precioso bizcocho que yo antes había probado…

La tía empezó a meterse la picha de José en la boca y a chuparla como si fuera un helado… todos estábamos entonces muy borrachos, pero aún así empezamos a sentir la excitación de l momento… Ella continuaba con lo suyo, pero ahora estaba gimiendo de forma exagerada, yo me tocaba la polla encima del slip y David hacía lo mismo, pero ya la tenía fuera, el más inteligente fue Luis que empezó a sobar el culo de Luz subiéndole lentamente el camisón… ella no protestaba y aunque parecía increíble estaba logrando empalmar al afortunado José que sin embargo aún no despertaba.

Era una gozada ver a esa chica devorando así la polla de José y yo estaba casi a punto de correrme otra vez, miré hacia Luis y mi sorpresa fue enorme al ver como estaba ya sin miramientos bajando las bragas de Luz. Esta se giraba para ayudar e incluso se quitó el camisón quedando totalmente desnuda, todo fue un sueño a partir de entonces…

Nuestra amiga continuaba con la polla de José en la boca, Luis empezó a comerle el coño situándose detrás de ella y David la agarró por el pelo para meterle la polla en la boca, esta no se resistió y no sólo empezó a comérsela sino que me buscó con su mano y me acercó girándose para meterse mi polla en la boca dirigiéndome una sonrisa, así estuvo hasta que Luis me cogió del hombro y me dirigió hacia él, el muy cerdo estaba metiéndole la polla mientras con un dedo le masajeaba el culo lleno de saliva y de sus propios jugos, ella continuaba en la tarea de chupársela alternativamente a José y a David, mientras Luis se aparta y me dirige una señal para que tomase su lugar, aunque me señala directamente a su pequeño orificio y me anima a probar…

Evidentemente esa fue la mejor idea de la noche al momento me encontraba enculando a mi amiga, mientras esta se comía la polla de dos de los amigos de su novio, fue todo un espectáculo, y para colmo Luis se colocó como pudo sentado en el suelo bajo ella con la intención de ocupar su único espacio libre, tarea esta que emprendió enseguida en cuanto todos nos coordinamos un momento… la chica ya no hacía más que gemir como una loca, y olvidó a los otros dos. David empezó entonces a meneársela con fuerza con la clara intención de acabar, enseguida se corrió sobre su cara de forma copiosa dejándole el pelo pegado a la mejilla, yo no pude aguantar más y acabé también en ese instante, aunque no salí de su interior hasta que no desapareció la erección, sin embargo Luis y ella seguían moviéndose como condenados en esa misma posición, Luz aunque ocupada recordó su tarea inicial y volvió a prestar atención a José, metiéndose hasta el fondo su polla en la boca y moviendo la cabeza al ritmo de la follada de Luis…

Esta tía es un espectáculo, vaya suerte tiene el capullo de su futuro marido. David y yo volvimos entonces a acercarnos al grupo y empezamos a masturbarnos mientras le metíamos mano en el culo y las tetas, así estuvimos los 5 un buen rato hasta que todos explotamos en unos tremendos gemidos, Luis dentro de ella y David y yo sobre su espalda…

La chica se apartó y se sentó frente a nosotros en el sillón para descansar un rato, su respiración era rápida se la veía auténticamente preciosa con sus piernas abiertas y llena de semen por todas partes, nosotros estábamos tumbados en el sofá junto con José que continuaba dormido, al poco Luis dijo que había sido fantástico, pero que por desgracia ella había perdido la apuesta ya que José no consiguió acabar. La diosa que estaba ante nosotros esbozó una leve sonrisa y negó con la cabeza mientras abría lentamente los labios dejando escapar abundantes chorros de semen que resbalaban por su barbilla hasta caer a su pecho donde lo recogía con los dedos y lo volvía a meter en la boca… Todos aplaudimos y reímos a carcajadas mientras no sospechábamos lo que había pasado en la despedida de las chicas…

A la mañana siguiente Juan, el futuro marido de la chica que tres de sus mejores amigos nos habíamos tirado en su despedida de soltera nos llamó a Luis y a mí por teléfono para quedar, se le notaba muy excitado y nos dijo que era urgente, que tenía que contarnos algo relacionado con la noche anterior. Cuando le vimos no paraba de comerse las uñas y se le notaba visiblemente preocupado. Nos llevó a un lugar discreto de la cafetería y de pronto soltó que algo muy grave había ocurrido la noche anterior y que tenía dudas en casarse. A mí se me cayó el mundo encima y Luis no dejaba de pisarme por debajo de la mesa… Al final nos confesó que la noche anterior al llegar a su piso, había sido infiel a su prometida… De inmediato le pedimos más explicaciones y empezó a relatarnos lo ocurrido:

– Anoche cuando me dejaste en el taxi para ir a casa no estaba tan mareado como parecía de hecho casi llegando me sentí mejor y decidí ir andando para refrescarme. Al llegar a mi piso vi las luces encendidas y pensé que era Luz que estaba esperándome… pero resulta que no era así, ella había ido a dormir a casa de su madre por lo visto y había dejado allí a cuatro de sus compañeras de trabajo que estaban con ella en la despedida. Cuando entré estaban ya en pijama y en el salón se notaba que había corrido el alcohol y algún que otro pastel con forma erótica, incluso tenían un enorme vibrador sobre la mesa con un lazo de regalo. El hecho es que en uno de los cuartos estaban Ana y Vero al parecer dormidas y al llegar salió a recibirme Cristina y Raquel que por cierto tenía una borrachera enorme, estaban las dos sólo con una camisa, y con braguitas que en el caso de Cristi era un increíble tanga rojo…

Como comprenderéis me puse muy contento al ver la situación y propuse seguir bebiendo, así estuvimos los tres un buen rato en el salón hablando de mi futura boda y otras tonterías hasta que Raquel empezó a mirarme de forma extraña, poco a poco iba acercándose a Cristi y en un momento dado le dijo algo al oído, entonces ambas se levantaron y dijeron que iban a acostarse que era muy tarde, yo contesté que dormiría en el sofá del salón a lo que ellas simultáneamente dijeron que de eso nada, tú te vienes a la cama con nosotras… de hecho es tu despedida de soltero ¿no? No podía creerlo, seguro que se estaban riendo de mí, y en cuanto me levantase cerrarían la puerta y no pararían de reírse en toda la noche… así que dije que no, que gracias, pero que no me interesaba, Cristina se mostró algo enfadada aunque Raquel no paraba de sonreír mientras se mordía el labio inferior ya sabéis como…

El caso es que Cristi se dirigió a la puerta del dormitorio y Raquel la detuvo justo en el marco de la puerta mirándome fijamente en todo momento, entonces y sin dejar de mirarme acercó su mano a Cristi y levantó la camisa permitiendo que su increíble culo me mostrase el tanga rojo que antes intuía bajo la camisa, la tía guarra me puso a cien y para colmo se puso a bajar la mano por la espalda hasta llegar al mismísimo culo de su amiga quien giró la cabeza para dejar en el salón una última mirada antes de entrar a su habitación dejando la puerta entreabierta…

Como podréis comprender eso fue demasiado, soy… era un tío fiel hasta entonces, pero no de piedra… estuve un rato dudando, pero al final me asomé a la puerta sin hacer ruido, no veía nada, ni tampoco escuchaba ruido alguno, así que me atreví a meter un poco la cabeza cuando de pronto las dos saltaron sobre mí y agarrándome de los brazos y el cuello me arrojaron sobre la cama, ellas se tumbaron sobre mí, una a horcajadas y la otra bocabajo sobre mi pecho… no dejaban de reír y la voz de Raquel me dijo al oído: -si no te mueves no olvidarás nunca esta noche, si nos tocas sin que te lo digamos se acabara todo y mañana le diremos a tu novia que llegaste e intentaste pasarte con nosotras…

Evidentemente, accedí… en definitiva era mi última juerga de soltero. Lo que sucedió a continuación fue el sueño de cualquier ser humano, os lo aseguro. Aunque por sugerencia de Cristi me privaron del sentido de la vista. Y no hizo falta ninguna venda en los ojos, ni nada parecido, simplemente cerraron las ventanas y cortinas y no se veía nada en absoluto. Bueno al poco rato la vista empezó a acostumbrarse a la oscuridad y distinguía la silueta de mis acompañantes que como podéis imaginar empezaron a desnudarse. Era evidente que Raquel tenía la voz cantante, daba órdenes a Cristi y a mí con total autoridad. ¡Vamos desnúdate cielo! Y no se te ocurra tocarnos hasta que te lo diga. — Ellas también se estaban desnudando. No me lo podía creer. Aunque estuve un rato sin oír nada no tardé en quedarme desnudo tumbado sobre la cama, esperando… de pronto noté que se acercaban a la cama y algún susurro entre ellas… alguna me pasó un trapo sobre la cara… sin duda era la ropa íntima de alguna de mis compañeras…

Entonces noté otra prenda esta vez acariciándome la polla que por aquel entonces estaba como la torre Eiffel… como es lógico olvidé mi promesa y alargué una mano con la intención de pillar algo… la voz de Raquel me advirtió que las reglas iban en serio y que sería mi última oportunidad, aún así me llevé un castigo… se apartaron de mí y sobre la misma cama estuvieron un buen rato sin llegar a tocarme… pero… ¿os imagináis que hacían mientras tanto? Pues si amigos… empecé a oír suaves besos, que dieron paso a sonoros lengüetazos, escuché como sus respiraciones se iban acelerando y se convertían en leves jadeos… escuché como ya no estaban quietas y los movimientos de sus cuerpos llegaban a mí a través del colchón… y un indescriptible olor a hembra, a sexo invadió la habitación… se lo estaban pasando en grande y me tenían a mí de mero observador sin posibilidad de intervenir y con el riesgo de que me echaran si lo hacía… eso es una tortura… deliciosa, pero tortura…

Así estuvieron más de media hora, os lo juro… y sobre todo se escuchaba lo que creí adivinar como los jadeos de Cristi, sin duda Raquel era la voz cantante también en esto… cuando se calmaron un poco volví a escuchar susurros y sonrisas… y una, dos, tres, cuatro manos me tocaron por primera vez, me tumbaron hacia arriba y empezaron a acordarse de mí… sentí… como un cuerpo desnudo se tumbaba a mi derecha y a mi izquierda la otra chica también se colocaba, pero por la maniobra que realizó lo hizo con la cabeza hacia mis pies, poco a poco fueron uniéndose sobre mi cuerpo que a duras penas soportaba el peso… aunque evidentemente no iba a quejarme… las dos tías se colocaron haciendo un 69 entre ellas sobre mi cuerpo desnudo… y empezaron a retorcerse, a restregarse sobre mií… con mi boca rozaba un muslo, una mejilla, un pecho y más abajo un inquieto cuerpo me aplastaba la polla sobre mi abdomen y una maraña de pelo me acariciaba las piernas…

En ese instante quise parar el tiempo… y quedarme así para siempre… menos mal que no lo hice… Raquel dijo a mi oído… ¡vamos nene… sólo con las manos… adelante…! Era increíble… empecé a recorrer una espalda hasta llegar al culo, con la otra mano investigué entre un par de piernas pasando por entre un buen par de tetas (o eran 3), en cuanto localicé un coño… creo que el de Cristi… aunque da igual, noté que estaba siendo atendido por otra mano… no se de quien, así os podéis imaginar, empezaron a oírse de nuevo los gemidos, metí la mano en todo lo que encontré, bocas, pelo, coños… cuando pude colocarme en otra postura me hice dueño de la situación… las coloqué a ambas enfrentadas una sobre la otra y me dediqué a las zonas húmedas, las estuve follando con mis manos, dedos, un buen rato hasta que de nuevo Raquel me dijo que parase y volviese a la posición anterior…

Por supuesto accedí y entonces una de ellas se colocó sobre mi cara tumbándose hacia delante y dejándome su chorreante intimidad a mi alcance, la otra se colocó entre mis piernas y por fin… empezó a comerme suave, pero concienzudamente… yo para no ser menos me dediqué a lo que tenía más a mano… bueno más a boca y así estuvimos un buen rato… la chica que yo me estaba comiendo no me tocó ni una sola vez y por supuesto no llegó a chupármela… sin embargo la otra lo hacía por las dos…

Era una pasada y cuando estaba a punto de acabar se separaba y empezaba a acariciarme los huevos y el interior de los muslos… me tenía a punto y a 100 pulsaciones y los gemidos de la que tenía encima ya se oían por todo el piso, entonces dijo algo y reconocí a Cristi. Efectivamente fue una noche inolvidable…

No podíamos creerlo, el afortunado novio había tenido una noche movidita y tenía remordimientos… mientras nosotros nos habíamos follado a su prometida durante toda la noche… su relato nos evitó tener que confesarle lo ocurrido… cosas que tiene la vida…

Autor: jmanceb

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